25 ene 2013

Fragilidad de la red sismológica: falta de compromiso

“A casi tres años el mega terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, la Red de Monitoreo Sísmico de Chile presenta una fragilidad preocupante”.

Así comienza el extenso y casi didáctico comunicado que el jueves 24 de enero publicó en su página web el Servicio Sismológico de la Universidad de Chile.

Pero esta situación no sólo es alarmante en sí misma, sino que al ver el contexto en que se ha desarrollado, resulta aún más preocupante.

Durante los tres años de la actual administración, han habido tres directores de la máxima institución técnica en emergencias del país-ONEMI.Los últimos dos en carácter de subrogantes.

A fines de 2010, los cerca de 18 millones de dólares asignados por el gobierno anterior a la Universidad de Chile, a objeto de fortalecer la red sismológica, fueron inexplicablemente solicitados de vuelta por ONEMI, en ese entonces dirigida por Vicente Núñez, sin que al día de hoy se haya conectado ni uno de losinstrumentos adquiridos con dichos recursos.

Cerca de 600 instrumentos (la red a la fecha tiene cerca de 150), permanecían almacenados en bodegas de ONEMI y el presupuesto de la nación para 2013 no contemplaba los recursos necesarios para su instalación a la red sismológica de la Universidad de Chile. Señal inequívoca que su destino era cualquiera, menos ser parte del monitoreo sísmico.

Desde agosto de 2012 la Universidad de Chile ha realizado innumerables gestiones para sensibilizar, alertar a la autoridad sobre la fragilidad y necesidades de robustecimiento de la red sismológica. Sin embargo, si hablamos de medición por resultados, ninguna de esas gestiones formales sirvieron para que los ministros del Interior Rodrigo Hinzpeter y Andrés Chadwick respectivamente, así como los Directores (S) de la ONEMI, pasaran de los puntos de prensa y anuncios, a lo concreto, es decir, traspasar los dineros para robustecer la red sismológica nacional.

Un Convenio que debió asegurar la continuidad operacional y robustecer la red a partir del 1 de enero, simplemente no se materializó en su debido tiempo.

Para coronar esta serie de sorprendentes actuaciones, ahora debemos sumar las declaraciones del recientemente asumido Director(S) de ONEMI, quien ha señalado “mi impresión es que hoy estamos mejor que nunca”.

Sin desconocer la cuota de optimismo que toda autoridad debe tener, claramente no se condice con la realidad existente.

Resulta extraordinario que hoy, para financiar las comunicaciones esenciales para que las estaciones transmitan su información al centro de procesamiento, y así también a la comunidad internacional, como por ejemplo al Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico, PTWC, se deba prácticamente recurrir a la caridad internacional, pues tal como ha señalado el Director Científico del Servicio Sismológico, actualmente han debido solicitar ayuda económica a sus redes internacionales.

Conversaciones con las máximas autoridades del país por cerca de seis meses, además de un mega terremoto, no han bastado para tomar las medidas necesarias para robustecer la red sismológica nacional, pues en definitiva los recursos económicos están, el problema es que hasta el momento no en las manos correctas, por más explicaciones que intente dar el Director(S) de la ONEMI, quien ha estado lejos al menos de demostrar conocimiento del sistema de emergencias y la red sismológica nacional.

Destacable es la acción tomada por la Universidad de Chile, pues junto con informarnos sobre el riesgo existente, de manera anticipada y no posterior a una catástrofe, rompe una dinámica común y no menos habitual, que suele traducirse en actos de transparencia  que se realizan como consecuencia del daño ya causado, de acciones de fiscalización o simplemente como un acto obligado por una tercera institución.

Ahora corresponde a otros cumplir con su trabajo, a nosotros como ciudadanos activos, exigiendo a las autoridades soluciones concretas, y por cierto a las instituciones fiscalizadoras, esperando que su desempeño sea al menos mejor que el mostrado por quienes tienen a cargo velar por nuestra seguridad.

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25 ene 2013

De la dignidad y el udismo nacional

¿Sabe usted de Héctor Herrera? ¿Le dice algo ese nombre? Para la mayoría de los lectores de seguro que no. Ha aparecido en algunos medios de prensa con ocasión del dictamen respecto a los asesinos del cantautor Víctor Jara. Este hombre actuó sin saberlo así o pretenderlo representando la dignidad y conciencia ética en esos momentos oscuros del golpe de Estado en Chile.

Por un lado, descubrimos el nombre y el accionar de ese valiente en la ocasión que salvó a Víctor Jara de caer en la categoría de NN y detenido-desaparecido avisándole, incluso al precio de su propia libertad y vida, a su viuda e hijas de su hallazgo en el SML, donde se agolpaban cientos de cadáveres (incluidas mujeres) como él mismo relata en entrevista para el medio argentino Página 12.

Podría haber mirado a un lado, podría haber sido presa solo del miedo de aquellas terribles horas pos golpe. Quizá lo fue todo eso al mismo tiempo, pero un destello de compasión y bondad tiene que haber cruzado su mente y haberle dado impulso para arriesgarse y avisar.

Y no sólo eso, para llevar a su viuda a la misma Morgue, hacer el reconocimiento del cadáver y después proceder a su entierro simbólico, pero entierro al fin, en solitario, con su sola viuda y él mismo llorándolo en silencio.

¿Sabe usted lector? Tenía su cuerpo maltrecho, manos quebradas y, dicen, 44 impactos de bala. Cuando sabemos que uno bien dado basta para terminar con la vida de un ser vivo. Pero no. El odio pudo más, el odio ideologizado y la saña desde un poder impune.

Pero esto no es quizá lo más importante: lo relevante es que hubo una persona –y fueron muchas y silenciosas en esos momentos a no dudarlo-que mantuvo viva la llama de una conciencia ética de compasión por el otro, mas allá de cualquier bandería; conciencia que después, lentamente, se iría apagando en la medida que se imponía el nuevo ethos cívico-militar.

Qué distinta esta actitud de rescate de la dignidad y la conciencia ética de lo que hace y dice hasta hoy el udismo nacional. La hipocresía y odiosidad de sus dirigentes ha sido la tónica , en que se permiten pagar insertos en su prensa para descalificar a otro mandatario ( ¿porqué no lo habrán hecho antes señor, cuando desaparecían compatriotas en su propio país?).

Mientras conocemos a ese héroe silencioso en el golpe de Estado, el Sr. Novoa aparece muy preocupado –cómo no-, de criticar a su propio gobierno por desviarse del camino correcto y andar tras quiméricas igualdades. No pues.

Si el Sr. Pinochet – que, como sabemos, murió tan “pobremente”-, lo dejó establecido: hay que cuidar a los ricos siempre y lo demás se os dará por añadidura.

Si esos ricos lo dejan a usted sin agua potable un día, o sin gas el otro; o sin transporte el siguiente, o sin litio y presupuesto en educación, es pura casualidad no más. Pero eso sí, ellos sí que saben cobrarnos todos sus “servicios” y con intereses, cómo no.

¿Qué fácil resulta así no? Otra más.Nuevamente los creadores y herederos señeros de la democracia protegida han votado en contra de modificar el binominal. Cómo no, este modelito le ha dado estabilidad al país, es decir, al poder de la minoría rica, nacional y extranjera.

Por último, hacen una escandalera que cae en el ridículo porque nos visita el Presidente de Cuba, y quieren hacerlo responsable de lo sucedido con J. Guzmán. Uno se pregunta: ¿habrá otras derechas en el continente más fundamentalistas y anticomunistas que ésta? Y claro,se declaran, además, de “centro-derecha”. Perdón, ¿qué será este nuevo alibi (o unicornio azul) en la ciencia política de hoy?

Pero esto no sería lo peor, si no los viéramos únicamente ocupados con aclarar la muerte de su líder, como la única muerte que vale la pena conocer y sancionar.Todas las otras que han habido, crueles e inhumanas son pues, nada más que “daños colaterales”. No hay que recordarlas.No hay que honrar sus nombres. Hay que borrarlos de toda historia.

Y estos señores y señoras (porque las hay) pretenden darnos día a día lecciones de “ética” y “moral”. Que el Señor de los cielos nos pille confesados…

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25 ene 2013

El círculo vicioso que la derecha se niega a romper

Romper el círculo vicioso que mantiene el sistema binominal parece cada vez más difícil.Ello, porque cada vez que existe una oportunidad para votar a favor de aquello, la UDI en pleno se opondrá y algunos parlamentarios de RN le seguirán el juego. Esto fue lo que ocurrió esta semana al votarse la sola idea de poder reponer el proyecto del ex Presidente Ricardo Lagos para modificar este perverso sistema que hoy nos tiene sumergidos en una grave crisis de representatividad.

Para poder comenzar a legislar se requiere un alto quórum, y como la derecha se opone, difícilmente lograremos dar el primer paso mientras tengan mayoría. De allí que las masivas demandas por cambiar nuestra Constitución tengan cada vez mayor peso. Las actuales trabas constitucionales impiden que nuestra democracia pueda perfeccionarse y empatizar, de verdad, con los cambios que desde hace mucho y en forma pública pide la inmensa mayoría de las chilenas y chilenos.

Horas antes de la votación en el Senado, donde el proyecto que abría una puerta para comenzar a trabajar en un nuevos sistema electoral estaba a punto de votarse, emplazamos al candidato presidencial de RN, Andrés Allamand, le pedimos coherencia, que pasara el test de la blancura, que ordenara a su parlamentarios y pudiéramos romper el primer candado del binominal.

Nada de ello ocurrió, no hubo pronunciamiento, hubo votos en contra en este partido sumándose a los UDI. Un tema que sin duda será incómodo para el pre candidato y que deberá responder no una , sino muchas veces.

Las explicaciones que han entregado los senadores de derecha no se sostienen, porque la verdad, y así la opinión pública lo tiene claro, es que existe cero interés por modificar un sistema que hoy permite que la UDI sea el partido con mayor sobre representación en el Parlamento. La necesidad de abrir una válvula de escape, de generar cambios para aumentar la representación de todos los sectores no parece estar en la agenda de una derecha que insiste en defender una Constitución que ya no representa nuestro pueblo.

Este es un año de elecciones, presidenciales y parlamentarias; los chilenos y chilenas volverán a las urnas y, en el caso parlamentario, se enfrentarán con la misma oferta que permite el binominal, excluyendo a importantes sectores que tienen todo el derecho a competir con un sistema que asegure una proporcionalidad a favor de una mayor representación.

La indignación es entendible, la misma oferta y ninguna posibilidad de incorporar a otros sectores en el Parlamento.

Si no hay cambios que permitan derogar nuestro actual sistema, el rechazo ciudadano será cada vez mayor y lo hemos dicho incansablemente.Por eso, nos molesta la ceguera de un sector político que sólo busca imponer un sistema que les acomoda para seguir perpetuando una mirada que no representa a la ciudadanía.

Con el binominal hay un empate electoral. Este empate, más lo altos quórum requeridos para los cambios fundamentales a nuestra Constitución, impide que estas transformaciones puedan realizarse. Es un círculo vicioso, una presión injusta que nos tiene amarrados y que frustra cada intento por mejorar.

El descontento social seguirá en ebullición, pero seguiremos emplazando a la derecha y esperamos que la gran fuerza ciudadana lo haga también.

La válvula de escape debe ser, para empezar, el cambio al binonimal. Quien no lo entienda, definitivamente, enarbola banderas muy distintas a la que llevan día a día la mayoría de los chilenos.

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24 ene 2013

¿Dónde están las voces de la UDI?

Demandando justicia. Así escuchamos al director ejecutivo de la Fundación Jaime Guzmán, Jorge Jaraquemada, en radio Cooperativa.

Hace quince días que vienen anunciando acciones contra el gobierno cubano porque, según ellos, están amparando a los asesinos del senador Jaime Guzmán.

Entregaron una carta en la embajada de Cuba y presionaron a su gobierno para que pusiera el tema en la agenda de los presidentes que participarán en la cumbre Celac – UE.

¿Donde están las voces de la UDI?

¿Demandando justicia para miles de chilenos y chilenas que aún no la encuentran? Me refiero a las víctimas de crímenes de lesa humanidad perpetrados en Chile.

No.

Es que para la UDI, evidentemente hay ciudadanos de primera y segunda clase. Para ellos, además, es natural que así sea. Pero para varios millones de chilenos no lo es. El doble estándar grotesco que vemos en la UDI se hace insostenible y resulta irritante a estas alturas.

No quisiera profundizar en la argumentación que separa nuestras visiones políticas, valóricas y culturales. Quisiera llamar la atención sobre este hecho, que refleja la forma de gobernar de la derecha y especialmente de la UDI, un partido que parece tener una particular influencia en el Poder Ejecutivo, pese a que el presidente Piñera no milita en sus filas. No existe compromiso para buscar justicia para todos y todas en igualdad de condiciones.

Este último punto ha quedado en evidencia muchas veces, y se deja ver cuando se producen este tipo de situaciones. Es acá cuando podemos apreciar la cara del autodenominado “partido popular” (¡qué paradoja!).

Es este y no otro el verdadero rostro de una colectividad que reclama justicia para uno, pero no para miles de compatriotas que fueron víctimas de la dictadura.

Esto es lo que trasciende, por eso la gente no quiere a este gobierno. Es cosa de ver el doble discurso a flor de piel.

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24 ene 2013

La mejor vacuna, prevenir a través de la actividad física

Datos de la OMS, indican que en el planeta se producen cada año al menos 3 millones de muertes asociadas directamente a la inactividad física.En Chile, las encuestas revelan que nueve de cada diez personas son sedentarias, situación que deriva directamente a desarrollar enfermedades tales como obesidad, diabetes y patologías cardiovasculares.Enfrentar cada una de ellas, generan altos costos para las personas y el sistema de salud.

La idea no es asustar, sino que activar.

El programa estadounidense “Exercise is Medicine” busca enseñar e incentivar a los médicos a recetar actividad física a sus pacientes, y así prevenir una gran cantidad de enfermedades derivadas del sedentarismo.

Asimismo, el programa entrega las normas mundiales reales y demostradas de actividad física para la salud.En Chile, sólo Miniclinic se ha preocupado que sus médicos estén certificados en este programa y así puedan recetar un programa de ejercicios a quienes lo requieran. Es de esperar que más centros de salud sigan este ejemplo.

La correcta indicación de actividad física a pacientes, previene una cantidad importante de enfermedades crónicas, aumenta la sobrevida de la población general e incluso el tiempo de sobrevida de algunos pacientes con cáncer.

Es parte importante en los buenos resultados de enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, obesidad, síndrome metabólico, depresión. Científicamente se ha demostrado que logra bajar el costo en compra de remedios y en el uso de hospitalizaciones y complicaciones caras.

Para el sistema de salud en general constituye un desafío que las personas tomen conciencia que la actividad física es eficaz en el tratamiento y prevención de enfermedades crónicas incluyendo la obesidad y el cáncer.

Estudios de investigación en sedentarismo, dan como resultado, que se requieren 150 minutos de actividad física moderada a la semana, para lograr beneficios importantes para la salud.

Según los últimos datos mundiales de la OMS después de la hipertensión, el tabaquismo y la diabetes, la inactividad física constituye la cuarta causa de muerte a nivel mundial, con alrededor de 3,3 millones de muertes atribuibles al año.

El programa “Exercise is Medicine” ya fue probado en países como Australia, Canadá, Italia, Colombia, Sudáfrica y Brasil con excelentes resultados.

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24 ene 2013

¿Por qué se roban las cruces del Aconcagua?

La Cruz del Aconcagua medía 90 por 70 centímetros y era de metal: estaba hecha con partes de aviones que participaron en la guerra de Las Malvinas. En su interior guardaba tierra de las islas y monedas conmemorativas, y estaba empotrada sobre una base de cemento para que no se la robaran. Fue colocada el 2011, pero el esfuerzo fue vano, porque desapareció hace algunos meses. Al igual que la anterior, que estuvo en la cumbre más alta del continente durante casi 50 años sirviendo de referencia para los que llegaban y que fue sustraída en el año 2009.

Los especialistas aseguran que más que robo es vandalismo, ya que bajar desde los seis mil 690 metros con tanto peso es un despropósito. Por lo tanto, se sospecha que tras sacarlas de sus pedestales –lo que demanda mucho esfuerzo- las lanzan por las laderas, no está claro si hacia lado chileno o argentino.

Militares mendocinos pusieron el 18 de enero la tercera cruz en la cima, advirtiendo que se necesitó de toda una brigada para subirla y mucho trabajo para dejarla anclada a otro pedestal de cemento. En esa cima, donde alguna vez estuvo Hernán Buchi para aclarar una contradicción vital, otra vez hay un testimonio hacia los hombres que han perdido la vida en el intento.

No había en 1897 cuando la expedición liderada por un británico, Briton Edward Fitzgerald, se convirtió en la primera en dominar desde lo alto la majestuosa Cordillera de Los Andes. Los honores de la conquista fueron para un suizo, MathíasZurbriggen y la hazaña todavía es apetecida: sólo en esta temporada cuatro escaladores han muerto en los cordones montañosos cercanos a Mendoza en el afán por observar el mundo hacia abajo.

Lo que ven es más bien bonito por estas épocas. Los calores se han aplacado un poco, aunque las tormentas eléctricas continúan, Chile se apronta a jugar con Uruguay con la ilusión de ir al Mundial y, por qué no, de pelear el título ahora que Brasil y Argentina lo miran desde sus casas.

Para eso hay que hacer un esfuerzo doble (como subir el Aconcagua para robarse una cruz): hacer el partido correcto para controlar la potencia física del rival y dosificar la fricción para que el estigma de las tarjetas que persigue a la selección de Salas no signifique llenarse tempranamente de amarillas.

En la sede del torneo –ya está dicho- nadie habla del Sudamericano, pero todos esperan con impaciencia el Boca- River del próximo martes, para el que las entradas están virtualmente agotadas. Ah, y una pelea de boxeo femenino entre Yésica y La Tigresa que domina la portada de los diarios y los programas matinales de la televisión. Nadie parece fijarse en Rabello, Castillo, Cuevas o Baeza salvo los empresarios internacionales que pueblan los hoteles y que hablan en una mezcla de español-inglés-italiano que resulta inconfundible.

Para una ciudad que no luce por su exotismo, la raza de los mercaderes del fútbol es la segunda más rara.

La primera es la de los andinistas, que, por ejemplo, en mi hotel instalaron carpas en el patio para promover una expedición a la montaña. Uno de ellos prefiere dormir allí adentro para efectos publicitarios, me imagino, porque las camas son anchas y las duchas calientes. Por las mañanas se despierta de mal genio, lógico, pero cualquier día me armo de valor para preguntarle por qué carajos alguien subiría un cerro tan alto sólo para robarse la cruz que hay en la punta. Perdón, en la cumbre.

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24 ene 2013

Una verdadera reforma a la salud y no maquillaje al gusto de las ISAPRES

La Cámara de Diputados acaba de rechazar parte importante del proyecto que modifica la ley de ISAPRES. Ahora el Gobierno deberá decidir si insiste con el en el Senado o lo desecha definitivamente.

La iniciativa fue gestada luego que fallos del Tribunal Constitucional y de la Corte Suprema apuntaran hacia la enorme arbitrariedad del sistema privado de salud.

En particular, se ha cuestionado fundamentalmente la discriminación existente en los valores de los planes, afectando a grupos importantes, como mujeres y adultos mayores a quienes se cobra más y  la facultad de modificar unilateralmente esos precios sin que se demuestre la necesidad real de los reajustes en función de la situación personal de cada afiliado.

El proyecto del Gobierno tenía dos ejes centrales que pretendían originalmente resolver esas deficiencias. Por una parte, contenía la fijación de una tarifa única o plana, vale decir todos los usuarios pagarían lo mismo, evitándose discriminaciones. Por otro lado, se establecía un IPC de la salud que buscaba evitar alzas abusivas.

¿Qué ocurrió?

Las ISAPRES alegaron que la tarifa única podía generar una pérdida de afiliados, puesto que muchas familias numerosas verían aumentado el valor de su pago mensual y podrían cambiarse a FONASA. Ante ello el Gobierno decidió una corrección, estableciendo dos tarifas, una para menores y otra para mayores de 24 años. Ello le quita el carácter universal y sin distingos que se espera.

Asimismo, el IPC de la salud contenido en el texto no era de uso obligatorio sino referencial y fue rechazado porque el IPC es definido por un grupo de expertos todos pertenecientes a las ISAPRES, sin ningún representante de los usuarios.

Se define en base a la tasa de uso e inflación, vale decir con los mismos elementos rechazados por la Corte Suprema y se construye considerando los precios de las prestaciones en el sector privado, a través de las clínicas de propiedad de las ISAPRES, y no se consideran los precios del sector público.

Ello refleja claramente por qué la oposición rechazó el proyecto: está hecho a la medida de las ISAPRES. Más que buscar superar de una vez los abusos y reducir las millonarias utilidades del sistema privado de salud, se busca conciliar algunos tímidos avances con la mantención del negocio. Eso es impresentable.

Para que el proyecto hubiese tenido algún sentido, debió mantenerse la tarifa plana única y un IPC de la salud autónomo y elaborado por el INE.También es imprescindible regular los millones de seguros privados complementarios adicionales que hoy existen.

De aquí en adelante, lo más importante es avanzar hacia una reforma estructural del sistema que solidarice los costos y mejore, de una vez, la salud para todos.

Los chilenos merecen una salud digna, eficiente y oportuna que asegure que el resguardo de la vida y la integridad física y psíquica no dependan de los recursos económicos con que se cuente.

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23 ene 2013

El porvenir de una ilusión

Enrique Murillo, uno de los más importantes editores y traductores españoles -ha trabajado para Anagrama, Plaza & Janés y Alfaguara, creó el suplemento “Babelia”, de “El País” – acaba de publicar un artículo para EL TIEMPO, de Bogotá.

Bajo el encabezamiento “De ediciones que pasaban del millón de ejemplares se ha llegado a los 1200”, analiza la gravísima crisis por la que pasa el libro en su nación y la liga directamente con el lamentable momento económico que ahí se vive.

En síntesis, Murillo expresa que el primer problema de la edición ha sido la burbuja, similar a lo que ha sucedido con la construcción.

El segundo, derivado del anterior, ha consistido en la transformación del libro en un producto de consumo de las masas, lo que no solo ocurre con los superventas y los textos de autoayuda, sino también con los clásicos y los grandes ensayos.

Y el tercero es lo que Vargas Llosa llama la “civilización del espectáculo”, a saber, “la cultura, en el sentido que tradicionalmente ha tenido este vocablo, está en nuestros días a punto de desaparecer”. En otras palabras, los libros han dejado de ser el instrumento esencial para pensar críticamente el mundo y se han convertido en una herramienta óptima para conseguir de la gente una ciega aceptación de la vida tal como está establecida.

En cuanto a la burbuja editorial y sus consecuencias, Murillo es clarísimo: si en los años 90, los títulos que se vendían en lengua española alcanzaban la inusitada cifra de 300 mil a 500 mil ejemplares, poco después ese guarismo se duplicó, triplicó y hasta cuadruplicó.

Así, las novelas de Stieg Larsson, Dan Brown, Ruiz Zafón y los textos tales como “Quién sabe dónde está mi queso” u “Orgasmo seguro” superaban, con creces, varios millones de tomos impresos.

Muy pronto quedó en evidencia que el mundo literario se convirtió en una industria de consumo. Los libros se compraban de forma masiva en los malls y los supermercados, al lado de las pechugas de pollo o los detergentes.Durante esos años, se desencadenó una batalla feroz por parte de las empresas transnacionales, que liquidaron a las casas editoras independientes.

En adelante, solo valían las listas de libros más vendidos de la semana. Los autores se convirtieron en “marcas” y el baile multimillonario llegó a Latinoamérica, donde los grupos españoles aniquilaron a nuestras editoriales.

Además, se disparó la transformación del escritor en “entertainer”, un sujeto cuya aparición en los medios era indispensable para que los intelectuales opinaran sobre cualquier cosa con tal de aumentar las ganancias, aunque fuera solo a base de puro exhibicionismo.

Ahora las condiciones han cambiado de manera dramática en España. Con 5 millones de cesantes, la gente no está para lujos como abordar la literatura. La caída en las ventas va en picada y, hoy por hoy, una tirada de 1200 ejemplares cubre sobradamente la manufactura de un vasto porcentaje de los libros impresos, incluso los bestsellers.

En cuanto al ebook, es inexistente, pues apenas alcanza el 1% de la facturación total. Frente a este desolador panorama, Murillo reflexiona sobre la función social que habían tenido los editores: publicar obras que en lugar de dejar al mundo tal como estaba, lo miraban de otra manera, lo transformaban, recordando a quienes leían que había nuevas visiones críticas de encarar la sociedad.

Si esto ocurre en la Madre Patria, que tiene 50 millones de habitantes, o sea, un mercado enorme, y sigue siendo, pese a los aprietos que sufre, uno de los países más poderosos en Europa, ¿cómo andamos por casa? Por lo menos allá tienen conciencia de su situación y la voz de Murillo es una entre muchas otras que, a diario, se alzan para discutir y también para proponer soluciones frente a la avalancha que se les ha venido encima.

Desde luego, hacer paralelos siempre es complejo y puede dar como resultado confusiones; aún así, muchas cosas tenemos en común con ellos, salvo, claro está, la capacidad de fiscalizar, que aquí se ha esfumado por completo y allá parece haberse desbocado.

De partida, entre nosotros nadie podría escribir algo semejante al texto de Murillo, entregado en forma muy resumida, por la simple razón de que el tema que trata no nos interesa absolutamente nada.

¿A alguna persona le quita el sueño pensar que en Chile prácticamente se ha dejado de leer?

¿Tiene relevancia el hecho de que, a pesar de los positivos índices macroeconómicos que exhibimos, la lectura ha pasado a ser un pasatiempo de coleccionistas?

¿Qué más da que se lea o no se lea?

Da exactamente lo mismo, porque eso es lo que subyace en el ámbito nacional y es lo que se dice, se escribe o se manifiesta de múltiples formas, tanto en el discurso público, como en la esfera privada.

La literatura chilena se precipita de modo vertiginoso al nivel de un escondrijo y salvo para unos pocos prosistas, que se creen el cuento porque les va mínimamente bien –aunque son escasísimas las circunstancias en que esto acontece-, el futuro que se divisa es, por decirlo con suavidad, muy inestable. En cuanto a la producción literaria del resto del mundo, es mejor ni hablar, ya que hace tiempo que dejamos de sentir atracción por ella.

Nadie recuerda las terroríficas encuestas realizadas por el INE a comienzos de los 90, cuando se reveló que en una abrumadora mayoría de los hogares chilenos no se había visto ni un libro en los pasados 20 años. Ese y otros organismos han continuado estudiando el fenómeno, con balances contradictorios y, por lo general, menos alarmantes.

Y siempre se pregunta a las mismas personas; todas, sin excepción, son representantes del gobierno anterior o del actual. Naturalmente, responden con entusiasmo, simpatía, verbosidad, explayándose en las maravillas de nuestras bibliotecas, en el éxito de las respectivas políticas estatales, en la creciente difusión del material escrito y en otras charadas por el estilo.

¿Es remotamente posible que una persona que sirve a intereses determinados pueda contestar con seriedad cuando esos intereses se ven afectados? ¿Es siquiera probable que un funcionario que trabaja o trabajó para instituciones oficiales reconozca aspectos negativos en cuanto a la labor realizada? Jamás de los jamases, por lo menos aquí, donde todo es, si no soberbio, muy promisorio.

Sin embargo, en España, un país muchísimo más culto que Chile, y, por cierto, mucho más desarrollado que nosotros, hay bastantes hombres y mujeres que, lisa y llanamente, dicen la verdad: estamos viviendo una catástrofe y al paso que vamos, las librerías se demolerán. O sea, tienen plena conciencia del peligro que enfrentan. La crónica de Murillo es apenas un ejemplo de elemental lucidez y cada día aparecen reportajes semejantes.

Tal vez ellos han aprendido lo que nosotros definitivamente parecemos haber olvidado. En esta larga y angosta faja de tierra siguen reinando el jolgorio, el optimismo bobalicón, la mala fe del ignorante.

Por lo tanto, si en un tiempo más el libro y la lectura se desvanecen, no tendremos derecho a quejarnos. Y si nuestros padres o abuelos pensaron que podríamos llegar a ser un país culto, eso ha pasado a ser el porvenir de una ilusión.

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23 ene 2013

El reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas

El Presidente Piñera ha anunciado que va a reactivar el debate sobre el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas y la creación de un Consejo de los pueblos indígenas. Este anuncio es positivo pues enmarca el conflicto mapuche en un contexto más amplio que permite canalizar la relación pueblos originarios / Estado de Chile en una perspectiva más constructiva.

Sin embargo, no hay que hacerse ilusiones: se trata de un debate complejo y no es evidente que a esta idea le haya llegado su hora. Parece más bien que se le pasó su hora, que llevamos un enorme retraso y que éste es fuente de incredulidad y frustración.

Veamos el estado del arte.

La discusión sobre el reconocimiento constitucional de los pueblos indígenas está marcada por resistencias doctrinarias, además de políticas, pues reconocer a los pueblos indígenas a nivel constitucional implica tomar partido por el reconocimiento de la categoría de “derechos colectivos”.

Desde la doctrina liberal se sostiene que los derechos se crearon para defender a las personas de los abusos del Estado, por lo tanto sus titulares son sólo los individuos y no entes colectivos intermedios, como sería el caso de un pueblo. En breve, sostiene esta doctrina, la afirmación de derechos colectivos crea un cuerpo intermedio que amagaría o amenazaría sus derechos a los sujetos.

Esta tradición liberal ha venido, sin embargo, siendo cuestionada por quienes reconocen la dimensión social de los derechos humanos, y afirman que son los derechos colectivos los que posibilitan el goce de los derechos individuales y que éstos emanan de la naturaleza social inherente al ser humano.

Por ejemplo, la idea de la No Discriminación es un derecho individual que posee una dimensión colectiva. Es decir, cuando se determina que el factor étnico no debe ser objeto de discriminación, no se está pensando sólo en que la persona individual de una determinada etnia no sea discriminada, sino en que la colectividad étnica debe ser tratada igual al resto.

De este modo, los derechos de los pueblos indígenas son concebidos fundamentalmente como derechos colectivos, cuya titularidad en última instancia corresponde a una etnia y dicen relación con la conservación de sus costumbres e identidad cultural y el desarrollo de condiciones de vida mejores para todos sus miembros. Si bien es cierto que el concepto de pueblo, que está asociado al de derechos colectivos, puede ser ambiguo y permeable, la dificultad para determinarlo, no niega su existencia.

Los derechos de los pueblos indígenas, a diferencia de los derechos humanos clásicos que parten de una premisa de igualdad y universalidad, suponen el reconocimiento de una particularidad histórico-cultural y su objetivo es aumentar el peso específico de los derechos de dichos pueblos –que como lo muestra su historia son sujetos de discriminación- en el ordenamiento jurídico nacional. Pero, todos los instrumentos internacionales parten de la base que la afirmación de derechos de los pueblos indígenas no puede contradecir los derechos humanos universales: allí encuentran su límite.

Entre los derechos colectivos están el derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe a su desarrollo; el derecho a participar en la formulación, aplicación y evaluación de planes y programas que los afecten directamente; el derecho a conservar sus costumbres y tradiciones propias; el derecho a las tierras y aguas; el derecho a participar de la vida pública del país, entre otros derechos que están consagrados en nuestro ordenamiento jurídico a través del Convenio 169, el que, en tanto instrumento internacional de derechos humanos, muchos sostienen que tiene un rango superior a la ley común (artículo 5 inciso 2 CPR).

El derecho político de los pueblos indígenas

Tratándose de derechos colectivos que exigen un ejercicio colectivo de los mismos, lo más importante para la actual discusión legislativa y para el futuro de la “cuestión indígena”, es que al considerar el tema desde la perspectiva de quién es el titular del derecho, debe determinarse quién legítimamente puede reivindicar la representación auténtica de la comunidad para ejercer o reclamar un derecho de la misma.

El reconocimiento constitucional de los derechos de los pueblos indígenas abre por tanto la necesidad de establecer alguna forma de reconocimiento de la personalidad jurídica de las etnias, o al menos, a definir los mecanismos adecuados para legitimar una representación legítima de la comunidad para ejercer esos derechos. Tal necesidad podría ser satisfecha por el proyecto que crea el Consejo de los Pueblos Indígenas, que fue ingresado al Congreso Nacional en el último trimestre de 2009, o con Consejos diferenciados para cada etnia como propone el Informe de la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato, pero como veremos más adelante, no agota la cuestión.

El Senado, en 2009, aprobó por amplísima mayoría un texto sobre el reconocimiento constitucional que evita identificar a los “pueblos indígenas” como sujetos de derechos, sino que lo hace respecto de “sus comunidades, organizaciones e integrantes”. La distinción entre “pueblos indígenas” y sus “comunidades, organizaciones e integrantes” busca que sólo estas últimas puedan ser sujetos de derechos.

La Presidenta Bachelet, despachó en septiembre de 2009 una nueva indicación reparando la cuestión e introduciendo un reconocimiento explícito de los pueblos como sujetos de derecho a través de la siguiente fórmula: “El Estado reconoce la existencia de los pueblos indígenas que habitan su territorio y el derecho de éstos a conservar, fortalecer y desarrollar su cultura, idiomas, instituciones y tradiciones y a participar en la vida económica, social, política y cultural del país en la forma que establece el orden jurídico nacional, derecho que será ejercido por las comunidades, organizaciones e integrantes de dichos pueblos”.

Una segunda cuestión relevante en este debate es el reconocimiento de la costumbre como fuente de derecho. En el Código Civil la ley prevalece sobre la costumbre, señalando que “la costumbre no constituye derecho sino en los casos en que la ley se remite a ella”.

La reforma constitucional aprobada por el Senado, en cambio, establece que “los pueblos indígenas podrán organizar su vida de acuerdo a sus costumbres, siempre que ello no contravenga la Constitución y las leyes”. Así se reconoce, a nivel constitucional, a la costumbre como fuente de derecho. El mismo principio está recogido en la ley 20.249 que crea el espacio costero marino de los pueblos originarios, promulgada el 31 de enero de 2008, al crear “el espacio costero marino de pueblos originarios, cuyo objetivo será resguardar el uso consuetudinario de dichos espacios, a fin de mantener las tradiciones y el uso de los recursos naturales por parte de las comunidades vinculadas al borde costero”.

Lo anterior es plenamente coherente con el Convenio 169, que reconoce a los pueblos indígenas el derecho a conservar sus costumbres e instituciones propias, siempre y cuando éstas no sean incompatibles con los derechos fundamentales definidos en el sistema jurídico del país ni con los derechos humanos reconocidos internacionalmente.

El reconocimiento del derecho consuetudinario implica reconocer a los pueblos indígenas un importante margen de autonomía jurídica. Ésta se traduce en el ámbito institucional -según el relator especial de la NNUU doctor James Anaya- en el derecho a ser regidos por sus propias instituciones, las que no se ubicarían en una posición subordinada frente a las oficiales; a nombrar a sus propias autoridades; a contar con los recursos financieros y de otra índole para poder operar y a que sus resoluciones sean las que se apliquen.

En este punto, de lo que en rigor estamos hablando es de un importante grado de auto gobierno. Deben, en consecuencia, definirse las condiciones políticas que permitan a los pueblos indígenas realizar y ejercer todos sus derechos, o dicho de otro modo, determinar autónomamente su organización política y sus instituciones jurídicas.

Asumir esto en ningún caso implica proponerse desmembrar el Estado, sino abrir procesos continuos de diálogo y negociaciones institucionales con los pueblos con que se comparte un mismo territorio y un mismo Estado; negociaciones que tendrán puesto el acento en sus relaciones recíprocas, buscando construir niveles de autonomía territorial o funcional.

No obstante, debe tenerse presente que para cada una de las etnias originarias, la situación se presenta de diferente manera. Distinta es la situación del pueblo Rapa Nui, que es mayoritario en su territorio, que la de los Aimara o de los Mapuche que son minorías en los territorios y que por tanto sólo pueden aspirar a autonomías funcionales, como ocurre por ejemplo con el pueblo Maorí en Nueva Zelandia.

Esta es la verdadera esencia del reconocimiento constitucional. Pasar a construir una sociedad en que las comunidades indígenas ejerzan crecientes niveles de autogobierno funcional y tengan adecuadas instancias de auto representación política.

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23 ene 2013

Y el modelo hace agua

No cabe duda que este Gobierno tiene en José Antonio Peribonio un vocero proactivo y muy entusiasta. Pero, como todos los seres humanos, él es incapaz de hacer milagros. Los hechos están superando todos sus buenos oficios comunicativos.

El corte privado de agua que sufrieron millones de personas que habitan y trabajan en 21 comunas del Gran Santiago, además de derrotar de antemano cualquier capacidad de reacción gubernamental, hizo patente el hecho de que el modelo está haciendo eso…agua.

Mientras no transformemos este Estado subsidiario en un Estado garante, los ciudadanos seguiremos dependiendo de los avatares de los grandes grupos económicos para informarnos, para movernos, para educarnos, para mejorarnos y, en este caso, para ducharnos, lavarnos, alimentarnos y todas las necesidades inherentes al uso del agua potable.

Estos grupos frecuentemente condicionan sus contadas incursiones en el mundo de la solidaridad a los beneficios que las hagan rentables. Ahí está la Teletón y las “colectas” en los supermercados para el Hogar de Cristo, la Fundación contra el Cáncer y otras tantas, que les permiten aumentar sus utilidades y descontar impuestos.

Entonces, está claro que el servicio público no es exactamente la vocación de estas grandes entidades que operan en nuestro país. Y es por eso que sus empresas que operan servicios básicos no tienen incorporados los protocolos adecuados, como quedó demostrado este 21 de enero.

Hoy, que la mayoría de las sanitarias están en manos privadas, se hace más necesaria que nunca una Nueva Constitución que instale el carácter de Social de Derecho en el Estado chileno, una demanda histórica que está en el trasfondo de todos los grandes conflictos que viven los chilenos en este inicio del siglo 21.

Finalmente, destaco la diferencia que en este 22 de enero marcó la empresa municipal de agua potable de Maipú.El accionar del alcalde Vittori fue inmediato y además solidario con otras comunas vecinas.

Aunque sea una gota en un océano, es un ejemplo que reconforta.

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