21 jun 2012

Contra las cuerdas

Como congeniar el frío solitario y desolador del invierno provinciano del sur de Chile, el aislamiento ,la discriminación sin voz, la homosexualidad nacida desde un profundo arraigo rural, esos lagos y ríos gélidos de esa región Osornina que les da su nombre, el boxeo amateur como motor de vida, la belleza adolescente femenina, la tristeza profunda de nuestro Santiago querido a los ojos de un provinciano, las barriadas periféricas desoladoras, ese gris azuloso y permanente que nos dan esas partículas en suspensión de nuestros inviernos capitalinos, esas miradas vidriosas de nuestros amados y olvidados proletarios, el anhelo provinciano de un horizonte capitalino acogedor, temblores epilépticos como un presagio trágico una condena divina, la deprimente atmosfera subterránea de un metro urbano uniforme e indiferente en su triste reflejo y su falta de capacidad de asombro, la contradicción del sueño emigratorio truncado de una vida laboral auspiciosa y prometedora en el gran Santiago, confrontada a la vida familiar quieta, como una pintura de naturaleza muerta, arbolea, nublada, rutinaria y semibucólica de la provincia sureña.

La película Chilena “ Mi último round” del realizador Julio Jorquera nos enseña como estos aparentemente disímiles factores que conforman un cúmulo de elementos ricos y frutosos para una gran guión y por ende derivar en una mínima- gran película pueden hacerse realidad palpable.

Solo basta con que ritualmente nos sentemos en la butaca del cine, nuestro mundo quede fuera y veamos a los intérpretes nadar por esas aguas complejas del naturalismo actoral.

Lo primero a destacar de esta gran película es la selección de casting, rostros masculinos y femeninos disimiles en su belleza y dureza puramente criolla, que comulgan armoniosamente con la desolación y desesperanza social que subyace en el guión de este filme chileno hasta el tuétano.

La cámara logra capturar esas imágenes puras que no requieren de texto para narrarse a sí mismas. Penumbras, rostros de luces y sombras ambientes que se pueden oler y que piden permanentemente ser leídos y complementados con la narración que avanza en la pantalla
“Mi último round” sub-relata y retrata sin concesiones una historia como muchas que se podrían hallar en las veredas de nuestra urbe.

Respira en este filme, la violencia discriminatoria, el refugio de almas perdidas en que se ha convertido hoy la disciplina boxeril amateur, un deporte de pasado glorioso pero que hoy resuena anacrónico, olvidado y menospreciado, el inevitable descompromiso que conlleva el impulso y el intento amoroso de pareja guiado por el deseo sexual sin límite como anhelo atávico prohibido.

Todos estos elementos se orquestan armoniosamente para empujar y alimentar un desenlace triunfal y heroico para el protagonista de esta película. Él solo busca ese nockout rotundo y definitivo, quiere conectar ese gancho demoledor al mentón de sus sueños rotos de animal herido o bien recibir contra las cuerdas ese puñetazo que le cegará la vista ante su reflejo social de ciudadano inútil de tercera clase. Todo esto en el cuadrilátero despiadado de la vida triste que le toco vivir en un país llamado Chile.

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20 jun 2012

Los “carteles” del sector pesquero

La asignación de privilegios de explotación de recursos pesqueros ha sido la solución que discurrieron los economistas, a mediados del siglo pasado, para evitar la carrera por pescar. Este sistema asegura una cuota a cada participante en una determinada pesquería para que no tenga que competir en la llamada “carrera olímpica” o “derby”, lo que le permite, en teoría, pescarla en la forma más eficiente posible.

La entrega de cuotas individuales de pesca, o privilegios de explotación, fue implementada en Chile el 2001 para el sector industrial en lo que se llamó Límites Máximos de Captura por Armador, produciendo una fuerte concentración del sector pesquero nacional.

Este sistema vence el presente año, lo que ha desatado una verdadera batalla campal entre quienes desean este privilegio exclusivo a perpetuidad (¡quién no!) y quienes exigen la posibilidad de acceder a la pesca vía licitación transparente de cuotas de pesca.

Sin embargo, la asignación de esas cuotas no es un problema sólo en Chile. La entrega perpetua de las cuotas a sólo un grupo de individuos ha generado serios problemas, como lo es por ejemplo la formación de Carteles pesqueros.

En la presente columna traigo a la realidad chilena el resultado de la entrega a perpetuidad de cuotas en el Reino Unido en el artículo publicado por David Sanderson en el periódico Times hace algunos meses, titulado “Mystery cartels who control Price of British’caught fish” (http://blog.through-the-gaps.co.uk/2012/02/slipper-skippers-mystery-cartels-who.html ).

En el Reino Unido, a mediados de la década del 90, se estableció un sistema que otorgó cuotas individuales perpetuas, similar al sistema que hoy propone para Chile el Ministro Longueira en el proyecto que se discute en la Cámara de Diputados; es decir, cuotas de pesca asignadas sólo a quienes en ese momento estaban pescando, sin costo real, y además, con gran transferibilidad.

Sanderson señala que el sistema británico está lleno de vicios que no fueron previstos cuando se entregaron las cuotas, lo que terminó con la pérdida del control total del Estado sobre quién es el verdadero dueño de los recursos pesqueros, además de privar a los reales pescadores del derecho de acceder a las cuotas de pesca.

Luego de 20 años de aplicación de la norma, en el Parlamento Británico se están generando múltiples preguntas en vista de las enormes anomalías que se observan en el mercado de cuotas como lo son:

- Arriendos de cuotas a altísimo precio, 2.500 libras esterlinas (aproximadamente 2 millones de pesos) por una tonelada de cod o bacalao.

- Muy altos precios del pescado para consumidores y procesadores pequeños (versión europea de las pymes pesqueras).

- Imposibilidad de acceder a la actividad para los pequeños operadores (equivalentes a los artesanales en Chile) por falta de permiso de pesca.

- Y gran dificultad legal para el Gobierno al tratar de recuperar esas cuotas de pesca y administrarlas en distinta forma.

Los beneficiados con las cuotas, ahora rentistas de la pesca agrupados en organizaciones parecidas a lo que sería Sonapesca o Asipes en nuestro país, están felices y en muchos casos ni siquiera pescan, sino que se benefician del arriendo de las cuotas.

Mientras, los pequeños pescadores son denegados del derecho a pescar. Esto no termina ahí, la perpetuidad y transferibilidad de esas cuotas ha permitido que muchas veces estas lleguen a manos de fondos de inversión, equipos de fútbol, o bien dueños en el extranjero llamados “barones de las cuotas”, que la única vez que tienen contacto con el pescado es cuando lo consumen en algún restaurant a precios prohibitivos para el resto de los ciudadanos.

Volviendo al caso chileno, y basado en la evidencia empírica internacional de lo ocurrido tanto en el Reino Unido como también en Islandia (como lo he descrito en mis columnas anteriores), es por lo menos cuestionable la decisión del Tribunal de Libre Competencia que descartó como superfluo el argumento que precisamente ésta sería la consecuencia de otorgar cuotas permanentes, o de largo plazo por gracia, en lugar de subastarlas periódicamente manteniendo la propiedad de las cuotas en el Estado.

Contrario a lo que ocurre en el Parlamento Británico después de la mala experiencia que han vivido, en la discusión de la Ley de Pesca en Chile, los parlamentarios de derecha, principalmente de la UDI – quienes se dicen partidarios del Libre Mercado, del pequeño empresario, de la oportunidad para todo ciudadano de ser empresario y dejar atrás la condición de proletario -parece no importarles establecer barreras infranqueables para que sus propios principios se hagan inviables, mediante el monopolio o el oligopolio en el sector pesquero.

En esto, además, desconocen los mismos principios de la economía moderna enunciados por la Escuela de Viena y adoptados por su fundador, Jaime Guzmán, que se basan en el comportamiento del ser humano en libertad. Pareciera que en este caso hay algunas cosas más importantes que los principios.

Por su parte algunos parlamentarios en la llamada “centro izquierda”, que dicen proteger a la sociedad de la rapiña de los ricos, también propician hacer este regalo a unos cuantos ricohombres. Es decir, están renunciando para siempre a los derechos de pesca que nos pertenecen como comunidad. Aquí también pareciera que hay algunas cosas más importantes que los principios.

Incomprensible, salvo por la postura de ciertos dirigentes, es la actitud de algunas agrupaciones gremiales de pescadores artesanales quienes están firmando tranquilamente la sentencia de muerte de sus asociados en acuerdos miopes que sólo les generan beneficios personales en el corto plazo.

Lo anterior quedó documentado en la vergonzosa “mesa pesquera” del Ministro Longueira, entre dirigentes artesanales e industriales, la cual el ministro formó con el preciso objetivo de generar un “consenso” vía una transacción económica entre los actores.

Finalmente, debo destacar a algunos, pocos, seres correctos en su actuar, que viven y trabajan en las Islas Falkland del Reino Unido.

Ellos decidieron enmendar el error de la asignación de cuotas perpetuas, utilizando como método de asignación la licitación de cuotas de pesca por períodos de tiempo, lo que ha evitado los problemas de la asignación a dedo y, lo que además, ha permitido recaudar parte de la renta de los recursos pesqueros de las islas.

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20 jun 2012

Sentido y contenido de un diálogo

Nadie podría de inicio negarse a conversar y menos si eso pudiera contribuir a acercar soluciones concretas a temas y problemas sensibles para la población de nuestro país.

Sin embargo, en política y en gestión gubernamental y parlamentaria, los diálogos vitales son los que contribuyen a aterrizar certezas y soluciones. El diálogo, por tanto, que se plantea en estos días, debe tener contenido y sentido. No debe convertirse en una rutina parafernalia y mediática que sirva sólo para la foto, debe apuntar a problemas nacionales ejes de las demandas sociales, regionales y democratizadoras.

Es positivo que se haya planteado encarar a fondo temas como una real reforma tributaria, profundizar los cambios en educación y avanzar en mejorar la calidad del sistema democrático, empezando por terminar con el binominal.

El diálogo con el gobierno debe incluir, además, las demandas generadas en diversidad de regiones del país que tienen que ver con su desarrollo y derechos laborales de acceso a la salud, la educación y la vivienda, infraestructuras y temas de reconstrucción entre otros.

No se puede soslayar en este diálogo los temas laborales, a pesar de que es evidente que el gobierno no tiene una agenda laboral. Hay que atender demandas tan precisas como justas en relación al salario mínimo, empleos de calidad, derecho a negociación colectiva y a huelga, promoción de la sindicalización y oposición a flexibilizaciones laborales como las anunciadas por el gobierno y que, entre otras cosas, facilitarían el despido de trabajadores.

De existir un diálogo entre oficialismo y oposición no debe limitarse a formalidades u objetivos comunicacionales para mejorar la imagen, sino para avanzar hacia soluciones de fondo a problemas y temas estructurales que son reclamados desde el movimiento social y ciudadano.

Plantear estos temas no es imponer una pauta o colocar prerrequisitos, sino que apunta a evitar que de nuevo, mediante palabras de buena crianza se burle una vez más los anhelos de la ciudadanía.

Por lo demás, lo que se haga en tema de diálogos y acuerdos, debe tener el sustento de responder a las inquietudes, necesidades y reclamos del pueblo. De lo contrario, esas prácticas pierden efectividad y solo acreditan la desconfianza y el descrédito hacia un mundo político.

Por el momento está claro que no hay ninguna posibilidad de diálogo. El gobierno no se ha distinguido precisamente por su voluntad dialogante política ni socialmente.

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20 jun 2012

Vuelta al origen

Por estos días, hemos visto a algunos desesperados por ser ungidos cuanto antes como candidatos presidenciales, a otros, erigirse como quien dio por sepultada a la Concertación y a unos de más allá, urgidos por figurar lo más cerca posible de la ex Presidenta Bachelet.

Este es el punto: nuestro problema no es encontrar al político del momento, sino saber leer correctamente el momento político.

Decir que Chile ha cambiado y pregonar a los cuatro vientos mayor participación y profundización de la democracia, a estas alturas es un cliché: es hacer política de cuñas “políticamente-correctas” pero de dudosa utilidad. El tema es que hay que hablar harto menos y trabajar bastante más.

Más allá las palabras de la ex Presidenta Michelle Bachelet en la carta que envió a la Junta Nacional DC y más allá de los temas que no estaban, supongo que por falta de tiempo y espacio apropiado, en lo que sí puedo concordar es en que debemos asumir que la gente quiere cambios más profundos frente a cosas que no supimos defender en su minuto.

No daba lo mismo. La Concertación siempre luchó por más democracia, siempre se opuso al sistema binominal y siempre pregonó la justicia social mediante la mano correctiva del Estado.

La derecha no tiene cara para venir hoy a decir que en 20 años no se hizo nada: nunca tuvimos los votos para los altos quórum que requieren reformas de esta envergadura.

En cambio, nuestra mano social se notó en cada acción que guió el actuar económico. Lo hicimos con el sello social y la primera reforma tributaria de Alejandro Foxley, con la apertura de nuestros mercados durante el Gobierno de Eduardo Frei, con el concepto contra cíclico del superávit estructural con Lagos/Eyzaguirre y con la instalación de un inédito modelo de protección social en el Gobierno de la Presidenta Bachelet.

Ahí está nuestro sello. Quedó grabado para la historia y la sociedad chilena ha ido demandando más; sólo por eso, hoy nadie entendería un posnatal de menos de 6 meses, un sueldo mínimo que no sea digno, una debida protección al consumidor; hoy, nadie puede pensar en que regalemos nuestros recursos naturales como el agua sin un debate profundo acerca de cómo dar valor agregado a nuestra economía, y eso es así porque la ciudadanía reconoció que hay estándares mínimos y esos estándares los fijó la Concertación.

¿Estamos en deuda?, sí. Y creo que podemos saldarla, volviendo a fojas cero.

Socialistas, democratacristianos, pepedés, radicales y fuerzas de avanzada, necesitamos volver al origen. No reflotar las banderas de hace 30 ó 20 años, sino que tomar las banderas de hoy y de mañana, no quedarse sólo en cambiar caras o estilos. Se trata de demostrar la honestidad con que hemos enfrentado la lucha política.

En la Junta Nacional de la DC vimos cómo un dirigente social de regiones, Iván Fuentes, guarda mucha más verdad, mucha más legitimidad, mucha más representatividad que muchas de las instituciones del Estado. Y eso se logra porque se ha puesto a la gente ante todo y porque se ha entendido que el problema de uno, es el problema de muchos.

Si la Presidenta Bachelet u otro liderazgo es quien encarnará ese proyecto, hoy da lo mismo. El momento político nos dice que tenemos que demostrarle a la gente que aprendimos a escuchar, que aprendimos a aceptar y que estamos dispuestos a dejar los proyectos personales, para perseguir sueños de país.

No es momento de matar la Concertación, ni de reinventar falsamente lo que podemos ser.

Nuestras “peleas” no deben ser por más poder, sino por poder defender y devolver la dignidad a la gente. Quien lidere ese afán, nos tendrá a todos detrás.

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20 jun 2012

La ceguera

La Concertación propuso dialogar, el gobierno lo ha rechazado. Dado la magnitud de los problemas del país esta decisión de la autoridad resulta increíble.

Hoy, la capacidad del Ejecutivo es mínima. No tiene apoyo siquiera para el proyecto de salario mínimo y no quiere dialogar.

Carece de respaldo para licitar riquezas nacionales tan significativas como el litio y no dialoga.

Asimismo, en afanes discutibles pero evidentes, el gobierno ha caído en una espiral de anuncios que aumentan considerablemente las obligaciones de la caja fiscal.

Por el contrario, el proyecto de reforma tributaria que ingresó a la Cámara de Diputados resulta enteramente incapaz de enfrentar los nuevos gastos que el propio gobierno está anunciando y tampoco quiere diálogo.

Otros asuntos primordiales para Chile, como es la cuestión energética, como las propuestas del movimiento estudiantil en materia educacional, registran también diferencias que no permiten soluciones para resolver el fondo de estos dilemas, verdaderamente de una envergadura de país y es el gobierno el que rechaza el diálogo.

En el ámbito de los derechos laborales también es urgente abrir espacios de entendimiento, pero aquel que tiene el poder sigue sordo.

Estamos ante un completo y total contrasentido. El que gobierna es el que debe resolver los problemas y no agravarlos, encerrándose en el respaldo obligado de sus partidarios.

Esta situación genera una profunda desconfianza acerca de los propósitos de la autoridad en el próximo tiempo.

Se crea la impresión de un Presidente cautivo del principal partido político que lo respalda; es decir, que se ha ido configurando una dictadura partidista, cuya fuerte organización y disciplina le posibilita imponer su voluntad, sin contrapesos, en la coalición política gobernante.

En consecuencia, al país se le impone el criterio estrechamente corporativo de la cúpula del partido patrón en el poder. No era, por cierto, ésta la nueva forma de gobernar que se comprometió con el país.

La excusa que se entrega es que los distintos temas se tratarán en su mérito en el Congreso Nacional, es la llamada teoría del “salame”; o sea, ir paso a paso haciendo lo que a la autoridad le agrade, desechando aquello que no quiere tratar, especialmente la reforma del sistema electoral, que es lo que, en definitiva, se pretende eternizar, pues es aquel sistema lo que genera que sólo un partido político imponga su voluntad al país, en una muy “sui generis” reedición del control unipartidista que tanto se condenara de palabra para justificar el pasado dictatorial.

Cerrar el diálogo significa dejar vía libre a los que buscan la confrontación y agravar el clima de recriminaciones mutuas que desnaturaliza completamente el debate de los temas nacionales en pugilatos verbales que alejan aún más a los ciudadanos de la acción política, precisamente por estéril e ineficaz.

Tomamos nota que la autoridad no quiere enaltecer la vida política y el debate político, sino que permanecer en el laberinto de las descalificaciones inconducentes.

La ceguera nos gobierna.

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20 jun 2012

La Cancillería, el 27-F y el rescate de chilenos en el extranjero

En los últimos meses hemos visto cómo se han buscado responsabilidades políticas en las acciones que siguieron al terremoto del 27F. Es que el sismo del 2010 no sólo provocó daños de infraestructura. También constató que muchos organismos públicos –como el ministerio de RREE- no estaban preparados para un desafío de tal envergadura, al menos, durante los primeros días de ocurrido este trágico hecho.

El desestimar a priori ofrecimientos de ayuda internacional fue un error que seguramente se produjo al no tener un diagnóstico completo de lo sucedido.

Afortunadamente, esta confusa decisión fue enmendada y se constituyó al interior de la Cancillería una Unidad de Asistencia Internacional dedicada exclusivamente a racionalizar la gestión de los ofrecimientos de donaciones internacionales efectuadas a través de nuestras misiones en el exterior o las acreditadas en Chile, provenientes tanto de Gobiernos amigos como de particulares.

Por otra parte, y derivado de la necesidad de verificar el estado en que se encontraba el citado edificio, instruyéndose a las Embajadas, Consulados y Misiones de Chile en el exterior abstenerse de comunicarse con Santiago, salvo en casos urgentes, dado que por razones de seguridad el edificio se mantendría cerrado por unos días. ¿Qué consecuencias provocó esta decisión?

En estricto rigor, no tengo un conocimiento cabal ni certeza sobre como reaccionó nuestra Cancillería en esos días.

En lo personal, recuerdo que fue imposible contactarme con Santiago como consecuencia del corte de las comunicaciones a nivel local y nacional, con el agravante que como Cónsul de Chile en Zagreb era consultado permanentemente por la comunidad de chilenos residentes en Croacia, quienes alarmados por los efectos del terremoto – transmitido en vivo por CNN, BBC y otros medios de comunicación, deseaban conocer el estado de salud de sus familiares y amigos.

En virtud de lo anterior, nuestro Consulado intentó vanamente comunicarse con la ONEMI, Carabineros de Chile e incluso pedimos ayuda a un grupo de radioaficionados croatas quienes gentilmente colaboraron con este cometido. Finalmente, una vez que se restablecieron las comunicaciones con nuestro país, estas inquietudes fueron remitidas y tramitadas por la Dirección de Asuntos Consulares y de Inmigración, lo que permitió dar tranquilidad y una respuesta uniforme a los interesados.

Hoy en día, y derivado de lo anterior, se ha constituido el denominado Comité de Crisis de la Cancillería, el cual tiene como propósito reunirse en casos de emergencia, siendo presidido por el propio ministro de Relaciones Exteriores y otras altas autoridades del Ministerio. Este Comité ha debido intervenir en casos como el rescate de chilenos de Egipto y Japón.

En este contexto, la Asociación de Diplomáticos de Carrera -Adica- propuso el año pasado al ministro Alfredo Moreno la conformación de una Unidad de Reacción Rápida, cuyo propósito sería precisamente atender, apoyar e intervenir en casos de emergencia y, en especial, cuando esté comprometida la integridad física de ciudadanos chilenos en el exterior. Esta Unidad estaría integrada por funcionarios especializados y estrechamente vinculada al ministerio de Defensa. Sin embargo, no hemos tenido respuesta hasta la fecha.

Al respecto, cabe recordar que una operación de auxilio, protección, rescate o evacuación de connacionales requiere además de la buena voluntad del ministerio de Relaciones, Exteriores, el concurso del ministerio de Defensa, quien sería el encargado de proveer de medios humanos y materiales competentes, en aquellos casos en que se amerite dicha colaboración, sin perjuicio que pueden utilizarse otras opciones, como en la práctica se ha hecho (contratación de medios de transporte privados).

En ese sentido, la Ley 20.297 en su art. 15 señala que el Presidente de la República podrá disponer la rápida e inmediata salida del territorio nacional de tropas cuando se trate de “proteger, rescatar o evacuar a personas no combatientes ni armadas de nacionalidad chilena que se encuentren en una zona de conflicto armado con peligro inminente para sus vidas”, en conformidad con el derecho internacional.

En virtud de lo anterior, las Fuerzas Armadas y en especial la Fuerza Aérea de Chile requieren disponer de helicópteros y aviones de transporte suficientes para tal cometido.

Por lo mismo, el sentido y alcance de la norma legal es claro y no amerita otras interpretaciones; al menos, en “el papel” está todo relativamente claro.

Sin embargo, la realidad nos recuerda que debemos superar una serie de obstáculos para transformarnos en una potencia media en el ámbito internacional y como demostración de esta afirmación, paso a exponer brevemente un ejemplo concreto.

Meses atrás, debido a una situación de emergencia que afectaba a un grupo de connacionales en el extranjero, se solicitó oficiosamente al ministerio de Defensa un avión Hércules para su inmediata evacuación.

Grande fue nuestra sorpresa al informársenos que la FACH sólo contaba con 3 aviones de este tipo, uno de los cuales estaba asignado a Punta Arenas y que por compromisos previos, no era posible utilizar los servicios de los dos restantes. En consecuencia, como se podrá deducir, no fue posible evacuar a los chilenos por esa vía, debiendo hacerlo, pasado un tiempo prudente, por sus propios medios y con ayuda del Consulado competente.

No obstante lo anterior, convendría destacar el interés que existe entre ambos Ministerios por mejorar sus canales de comunicación y coordinación.

Para el Ministerio de Relaciones Exteriores este tema no debiera ser banal, porque otorgar asistencia y protección consular a los chilenos en el exterior es uno de los intereses de la política exterior de Chile, la que a su vez es ejecutada por funcionarios diplomáticos, profesionales, técnicos- administrativos y auxiliares de esta Secretaría de Estado.

Finalmente, una reestructuración de la Cancillería debería tener presente este tipo de propuestas, las que en definitiva buscan una mayor eficiencia, eficacia y profesionalización de su recurso humano.

Estas reformas que Adica lleva años proponiendo e insistiendo van en directo beneficio de la sociedad chilena en general, y de los chilenos residentes en el extranjero, en particular.

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20 jun 2012

Cinco años y nada

Cuando se aprobó la ley de responsabilidad penal juvenil me tocó asistir a un debate televisivo en donde los defensores de la iniciativa legal planteaban que no era solo una rebaja en la edad para que nuestros niños y jóvenes pudieran ir a parar a la cárcel, si no que la ley contemplaba todo un nuevo sistema de prevención, mediante el cual se pondrían los énfasis en la rehabilitación y no en la coerción.

Han pasado cinco años ya de la entrada en vigencia de dicha ley y no hay ni rastros de aquel sistema completo que permitiría asumir en parte, la responsabilidad que tenemos como sociedad por la situación en la cual crecen nuestros niños, en este modelo económico que algunos tanto defienden.

Dicha ley que se implementó sin tener lo básico para que pudiera respetarse el “espíritu” de la misma y aun no hay rastro de la infraestructura necesaria para albergar procesos de rehabilitación/reinserción y el único resultado concreto, es que hemos violado, aun más, los derechos de nuestros niños y niñas tratándolos como sujetos peligrosos en vez de protegerlos, que es lo que toda sociedad desarrollada hace.

Los hemos encerrado a ellos para proteger a una sociedad que no es capaz de protegerse de sí misma y de los problemas que genera.

Hoy lo vuelvo a plantear como en aquella oportunidad, nada más simple y básico para abordar un tema complejo que ir a lo obvio. A los lugares comunes que todos repiten sin siquiera pensar en lo que se afirma.

Resulta increíble. En nuestro país nadie se siente responsable de que los padres de nuestros niños y niñas de más escasos recursos no puedan dedicar el tiempo suficiente a sus hijos porque deben salir a trabajar ambos y en jornadas que pueden llegar a las 12 horas diarias.

Nadie se siente responsable al ver cómo nuestros jóvenes y niños tienen que trabajar para ayudar a sus familias para subsistir.

Nadie se siente responsable de verlos en las calles pidiendo limosnas, estacionando autos o haciendo de malabaristas para “hacer unas monedas” cuando no han llegado aún a la desesperación que los lleva, de la mano de algunos inescrupulosos, a la prostitución infantil.

Nadie se hace cargo de que se eduquen en la calle, porque las viviendas que entrega el Estado son tan básicas y mal ubicadas, que ni siquiera alcanzan a acoger las actividades propias de cualquier niño, por lo que la calle termina siendo “su lugar” en esta sociedad.

En nuestro país, este país modelo para tantos y tantas, nadie se siente responsable ni se hace cargo de la pésima educación que tienen nuestros niños y niñas y que los condena a sueldos miserables por el resto de sus vidas, mientras ven por televisión, el mundo de los ricos, que siguen amasando sus tremendas fortunas y asegurando a sus hijos y nietos por varias generaciones.

De esta manera, violando todos los derechos humanos de los niños y niñas, en este, mi país, hemos optado por mirarlos, no ya como sujetos de protección social sino como sujetos peligrosos que atentan contra el orden establecido y pretendemos encarcelarlos incluso si es que salen a protestar por mejor educación, más salud, cultura y recreación.

Ahora podemos verlos en cárceles especialmente preparadas para ellos, y que como todas las cáceles, terminaron teniendo más población penal que la tolerable y se convirtieron en escuelas del crimen y tierra fértil para el odio y la anomia social, mientras algunos legisladores comienzan a preocuparse de los “delitos” de los menores de 14 años.

¿Cuáles serán las propuestas de los defensores del sistema neoliberal?

¿Terminaremos bajando la edad de responsabilidad penal a los 12, a los 9 o a los 5 años, para evitar que estos “criminales en potencia” pongan en peligro a una sociedad que no es capaz de darles ni la más mínima cuota de seguridad social para que se desarrollen de acuerdo a sus derechos?

Que le queda hoy a un muchacho que en los últimos 10 años ha visto a sus padres sufriendo por no poder darles lo básico, peleándose entre ellos y sin trabajo. Qué expectativas les ofrece esta maravillosa sociedad tan exitosa y desarrollada.

Yo no estoy de acuerdo y no quiero guardar un silencio cómplice en este minuto tan triste de mi patria. Los hijos ya no serán más nuestros hijos, como dijo Khalil Giban, ahora sí que serán hijos e hijas, solamente, de la vida.

Vaya para terminar, un desafío para el gobierno actual.

Si de verdad creen que esos jóvenes son completamente imputables; si de verdad creen que son completa y exclusivamente responsables de sus actos y que ya pueden pagar cuando se equivocan, con cárcel y supuestos programas de rehabilitación que nunca rehabilitan a nadie, al menos démosles también el derecho de votar, para elegir así a quienes hacen las leyes que seguramente les terminaran afectando.

Démosles el derecho también a ser elegidos cuando decidan finalmente tomar su destino en sus propias manos y no nos quejemos luego frente a las cada vez más violentas demostraciones de rabia contenida y de desprecio por ésta, nuestra maravillosa sociedad.

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20 jun 2012

Bachelet y el nuevo relato

Desde la derrota política y electoral de la Concertación en las últimas presidenciales las condiciones para el término de la alianza de centro-izquierda aumentaron de manera considerable; no sólo se trataba de un proceso de fragmentación, de crisis de liderazgos, de agotamiento, expectativas y de proyectos, sino también de una baja electoral muy significativa.

Sin embargo, lentamente se fue produciendo un ordenamiento que la ha mantenido en una “frágil unidad”. Hay dos hechos que generan las condiciones para frenar la “crisis terminal”: la posibilidad cada vez más real de volver a La Moneda y la lógica binominal que los obliga a mantener mínimos niveles de unidad.

Dadas las condiciones de la coyuntura actual un futuro gobierno de la Concertación es imposible y potencialmente caótico si por un lado sigue quebrada en su interior en términos políticos, y por otro no hay acuerdo con las otras oposiciones, la política y la social.

¿Cómo ordenar estas tensiones, avanzar hacia la unidad opositora y hacia La Moneda?Evidentemente, tomando decisiones, “sincerando posiciones” y disposiciones.

La carta de Bachelet a la Junta de la DC no sólo es el hecho político más importante del evento partidario de la Falange, sino también el hecho político más relevante del último tiempo. ¿Por qué?

En primer lugar, la misiva hay que leerla en clave presidencial. En esa dirección la ex mandataria dice –en un nivel de connotación- que a) va ser candidata, b) que el eje de gobierno será la igualdad y c) que la DC es y debe ser parte de ese proyecto.

En segundo lugar, este hecho político va terminar ordenando el panorama político para el gobierno y oposición. Por el lado del oficialismo este hecho genera condiciones para apurar su agenda presidencial –mecanismo, programa y “distancia amigable” con el ejecutivo”- y para la Concertación se producirá un ordenamiento político y programático.

La carta de Bachelet se convierte, de ese modo, en la base de un nuevo relato.

¿Las bases del nuevo relato? El eje programático de la potencial segunda administración

Bachelet tiene como elemento articulador la igualdad y el fortalecimiento de un Estado Protector.

La carta comienza con un diagnóstico. En ella, se lee que “las manifestaciones, el descontento y la creciente demanda ciudadana, son la expresión de justos reclamos por más equidad, democracia y ciudadanía”. La incertidumbre que esta situación genera debe ser resuelta por medio de la igualdad social, económica y política.

La igualdad económica se funda en una “verdadera reforma tributaria para ampliar las oportunidades de todos… y consolidar un sistema de protección social que responda a las necesidades de nuestra gente”. Esta Reforma “deberá contribuir a fortalecer la educación pública en todos sus niveles, aumentar la inversión en salud y mejorar las condiciones del empleo especialmente para mujeres y jóvenes”.

La igualdad Política. Los cambios políticos requieren “máxima urgencia”. La agenda política que funda el nuevo relato es el cambio del binominal, una ley de partidos políticos, el voto de los chilenos en el exterior, la elección democrática de los gobierno regionales, la ley de primarias, la promoción de nuevos liderazgos y la ley de cuotas.

La igualdad social. Se refiere básicamente a generar las condiciones para una sociedad tolerante, dialogante e inclusiva. De hecho, hay que avanzar en el plano social hacia la igualdad de género y generacional.

En base a estos ejes del nuevo relato se invita a la DC a participar de este esfuerzo progresista.

Para esto, Bachelet los interpela de dos maneras. Como amigos y como progresistas y humanistas. En efecto, al empezar la misiva afirma que a la DC “me unen fuertes lazos de amistad, de trabajo conjunto, de esperanzas, sueños compartidos y de tareas realizadas…y que aún desde la distancia… se mantienen vigentes y fortalecidos”. Y al finalizar la carta, afirma que la DC “ha sido una fuerza política fundamental para la representación amplia de un mundo progresista, abierto, tolerante y comprometido con los valores del humanismo”. La invitación está hecha.

En esa dirección resulta interesante constatar el punto cuatro del voto político de la última Junta Nacional. Se afirma que “el PDC para el próximo tiempo está marcada por una agenda social contra la desigualdad y el abuso, un nuevo pacto fiscal y un nuevo pacto constitucional. Estamos respondiendo a la interpelación de que hemos sido objeto por la sociedad chilena en el último tiempo”.

La carta de Bachelet es, sin duda, una hoja de ruta que tiene como misión ordenar política y programáticamente a la oposición, principalmente a la Concertación, y sentar las bases de un nuevo proyecto país.

No obstante, las ideas fuerza deben materializarse con acciones concretas que hagan posible y motiven el desplieguen de las voluntades.

Una pregunta final, ¿qué rol juega Escalona en este nuevo relato? Para responder esa pregunta, lo primero a constar es la transición que el senador ha tenido desde que dejó la dirección –formal- del partido hasta su llegada a la presidencia del Senado. En ese lapso pasó de ser un hombre de partido a un hombre de Estado. Y como tal, ha generado las condiciones para convertirse en un hombre de gobierno.

De hecho, al seguir sus escritos del último año la sintonía con la ex mandataria es fina y profunda.

Mientras tanto, el oficialismo en este segundo tiempo ha recibido un gol de contragolpe.Un golazo. Nuevamente, la pelota está en la mitad de la cancha.

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20 jun 2012

En Grecia triunfaron los mismos que la hundieron

No deja de sorprender, en verdad, que el “pensamiento único” pretenda hacer pasar el exiguo triunfo de Nueva Democracia (ND), los conservadores griegos (29,66% y 129 escaños), en la presidenciales del fin de semana, como una “buena noticia”.

Palabras con las que, incluso, abrieron  algunos telediarios españoles, nada más obtenidos los primeros cómputos oficiales. Y, más aún, cuando se ha dado por sentado un eventual acuerdo entre conservadores y la vapuleada socialdemocracia (Pasok) para formar gobierno. Cuestión que, tal y como está el patio, resulta más que probable.

Más claramente, los del PASOK, que han “pasado” de ser, con esto de la crisis, un partido hegemónico de gobierno a uno minoritario bisagra, han condicionado expresamente su apoyo a ND (y dotar de gobernabilidad a Grecia) a que SYRIZA entre al Ejecutivo, algo así como a un gobierno de unidad nacional; o, al menos, que apoye al gobierno. Frente a lo cual, ya se ha pronunciado categóricamente en contra Alexis Tsipras, el carismático líder izquierdista griego. El resultado está por verse.

Por si fuera poco, al margen de la natural alegría que este pírrico triunfo de los derechistas griegos despertó en los mercados, en Bruselas, en el (anti)“Popular” jefe del gobierno español, Mariano Rajoy, y en la señora Merkel, resulta en verdad, absurdo, por no decir patético, que se insinúe siquiera que representa una “buena noticia”, al menos, para el reciente rescate español.

En circunstancias  que  un día después de estas elecciones, se han vuelto a disparar en contra, todas las alarmas económicas. La prima de riesgo está cerrando, in crescendo, con la cifra record de 580 puntos básicos y el tipo del bono a 10 años superando el 7,2 %. Cifrado de espanto que pone virtualmente a este país, una vez más, al borde del precipicio o del (anunciado) segundo rescate.

Por otra parte, hemos visto, en otro serio intento por distorsionar la realidad por parte del establishment y el pensamiento único a través de su caverna mediática, que han presentado a SYRIZA (26,89% de los votos y 71 escaños) como un tropel de termocéfalos, recalcitrantes estalinistas, de extremistas antisistemas, enemigos de la zona UE y del Euro, etc.

Una artera y estéril campaña del terror destinada a satanizar a la izquierda griega, a partir de la adjetivación y los estereotipos acostumbrados y ya conocidos por todos. Y que, en última instancia, representa un preocupante ejercicio de des-reconocimiento y negación de la realidad, acaso una de las más graves patologías que afecta al poder y a sus adláteres.

Basta tan solo echar una rápida mirada al programa electoral de SYRIZA o invocar las palabras pronunciadas  por Alexis Tsipras, su “ultraizquierdista” líder, para advertir el tamaño calado del embuste: “Hemos derrotado el miedo. Hoy abrimos un camino de esperanza. Una Grecia que será un socio igualitario en una Europa que está cambiando”.

Afortunadamente, la ciudadanía europea se está curando de espanto y sabe, perfectamente, que los que han ganado las presidenciales griegas son los mismos que engañaron y estafaron a Europa y a la inmensa mayoría de los griegos  manipulando las cuentas con (la hiperretribuida) ayuda de Goldman Sachs, en la génesis de la crisis del euro.

Saben, también, que  en las presidenciales griegas triunfó Andonis Samarás, el mismo político oportunista e inconsecuente que no tuvo empacho en el 2010 en votar contra el plan de rescate y ahora presentarlo como la panacea a todo el caos que padece el país cuna de nuestra civilización.

 

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19 jun 2012

El lucro opaco o lo que oculta el lucro

El Informe de la Comisión de la Cámara de Diputados sobre el “lucro en la educación superior”, sin duda se queda corto. Veamos.

La primera conclusión que uno saca del Informe sería la siguiente. Es de toda evidencia, y nadie podría sorprenderse que las universidades privadas tienen valor, se transan en el mercado y hay quienes invierten grandes sumas en ello.

Esos inversores no pareciera que actúan por caridad cristiana exclusivamente, aunque hay sin duda, quienes lo hacen por razones religioso / ideológicas.Establecer por tanto que “no hay ni puede haber lucro en la educación superior”, si fuera dicho y hecho de verdad, significaría que en el mismo acto el Estado “expropia” los recursos invertidos por todas esas empresas.

No solo no pueden sacar mañosamente utilidades, sino que además no podrían transar los establecimientos en el mercado. Esas ventas que han ocurrido por doquier, son la “realización” del lucro: se vende la “marca”, los “estudiantes”, los profesores, los edificios, en fin, el conjunto de tangibles e intangibles que le otorgaron valor a la inversión realizada. ¿Quién le pone en serio el cascabel a ese gato?

La segunda derivada se refiere a la operación del mercado de la educación superior. Al existir lucro oculto, encubierto, pero real, la competencia universitaria se concentra en captar clientelas.

Los agentes de publicidad reconocen que los fondos destinados a ello por las universidades son los más grandes del país, mucho más que el comercio, servicios bancarios, etc.¿Alguien podría dudar que se trata de lucro? Pero las consecuencias de ello son perversas, ya que el concepto de “calidad de la educación” se trastoca por efecto del mercadeo, de la propaganda, se confunde, se oscurece.

Los procesos educativos, científicos, académicos, por definición son lentos, silenciosos, aún más, dificultosos, exigen ascética, disciplina, en fin, están alejados de los neones del mercado efímero.

La tercera insinuación a que hace referencia el informe es la cuestión de las sedes.El mercado no regulado de la educación superior conduce a crear “sucursales” de acuerdo a las posibles demandas existentes en cualquier parte del territorio.

Las privadas con asiento en Santiago se expanden a regiones, las con asiento en Valparaíso o Concepción, migran a Santiago, las estatales del norte y el sur, con una escasa consecuencia de sus vocaciones regionalistas, se instalan y otorgan títulos en la capital.

Otras más audaces establecen curiosas sucursales en lugares tan apartados como Rengo o Victoria. Y así se suma y se sigue.

Por primera vez este informe señala que el mercado contamina también a las universidades estatales y las así llamadas públicas. Esas sucursales no tienen control de calidad casi alguno. Miles y miles de clientes reciben títulos débiles por estudios poco exigentes. Pero lo peor es que degradan el sistema. A las Universidades que tienen real vocación regional, le quitan el piso y le compiten de manera desleal, a las que con pocos recursos, tratan de hacer las cosas bien, lo mismo.

La cuarta, un silencio de la Comisión, tiene que ver con la participación. ¿Quién regula?

Pareciera en el Informe que el único ente encargado de regular es el Estado y en particular el ministerio de Educación, así lo dicen los miembros de esta Comisión.

Aunque necesario, es muy parcial. Nada se dice de la participación de las comunidades universitarias en los procesos educativos y administrativos de esas casas de estudio. Si no hay controles producto de la participación nada se sacará con tener policías administrativos tratando de encontrar si hay o no lucro en la educación.

¿Cómo se eligen las autoridades? ¿A quienes se elige? ¿Cómo participan los académicos y los estudiantes? Hasta ahora todo ello está prohibido en la Ley General de Educación Superior.

El carácter público de una Universidad está en su transparencia, en la existencia de estructuras democráticas y no solamente en que sus dueños retiren o no retiren utilidades.

Como se ve, se ha abierto quizá una pequeña cajita de Pandora, pero falta mucho hilo que cortar.

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