10 oct 2012

Una nueva Constitución

Aunque nadie debe suponer que una nueva Constitución, por sí sola y por arte de magia, resuelva los problemas de la sociedad toda vez que lo principal sigue siendo la lucha del pueblo y, en definitiva, el control del poder político, lo cierto es que la exigencia de una nueva Constitución para Chile y la convocatoria para lograrlo son asuntos que están planteados a la orden del día en nuestro país.

Tiene pleno sentido si se considera que Chile es el único país de la región en que tras una dictadura que impuso mediante el terror un sistema institucional, político y económico en favor del gran capital, continúe hasta hoy en los estrechos marcos de ese modelo y se mantengan esas mismas normas constitucionales con levísimas reformas.

Consecuentemente, los únicos que no se suman a la exigencia del cambio institucional son los partidarios a ultranza del neoliberalismo. Se sienten a gusto con un texto que es esencialmente antidemocrático, autoritario. Lamentablemente también se ubican en ese campo conservador algunos que en el pasado reciente posaban de izquierdistas. Hoy se autodenominan “emprendedores” y, con exagerada audacia,se sienten “hombres de Estado”.

La Constitución del 80, dijeron sus autores, consolidaría un modelo social y económico exitoso para chilenas y chilenos. No ha sido así. Sólo se trataba de favorecer a los poderosos. Nada la justifica porque hoy los pobres son mucho más pobres y los ricos inmensamente más ricos.

La encuesta Casen reveló que casi el 7% de los chilenos vive de allegados en otras viviendas y se mantienen altas cifras de hacinamiento en los hogares del pueblo mientras que 67 mil niños menores de 13 años comparten con otros las camas en que duermen. La realidad echa por tierra los argumentos de los partidarios del statu quo.

Lo concreto es que la inmensa mayoría ciudadana está hace años empeñada en lograr un ordenamiento jurídico superior claramente democrático, sin exclusiones, a la par de construir un modelo económico y social más justo, sin marginados.

Hasta la reciente carta pastoral de la Conferencia Episcopal de la iglesia católica llama a “escuchar el clamor de nuestro pueblo” y denuncia las profundas desigualdades ; condena el lucro desregulado, exige humanizar y compartir con equidad los recursos y se solidariza con estudiantes y trabajadores. Tal como en dictadura exigieron Pierre Dubois, el inolvidable cura de la Victoria, y otros sacerdotes como Jarlan, Aldunate, Puga, en fin tantos que sumaron su voz a la del movimiento sindical y de pobladores.

Hace pocos días un grupo de senadores encabezado por José Antonio Gómez presentó un proyecto de reforma constitucional a objeto que en las elecciones de noviembre del 2013 se agregue una cuarta urna en la que la ciudadanía decida si se convoca o no a una asamblea constituyente.

Puede discutirse la viabilidad del proyecto a la luz de la actual normativa y puede discutirse diversos otros aspectos de la iniciativa. Pero eso no es lo central, porque lo importante es que se suma a una exigencia colectiva que se desarrolla hace muchos años. Su mérito es sumar esfuerzos, no arriar banderas. Por eso hay que valorar toda propuesta que contribuya al propósito democrático de una nueva Carta Magna, para lo que lo fundamental sigue siendo la movilización de las masas.

La tarea del cambio institucional es tarea de todos. Conocemos de los esfuerzos de la Izquierda chilena y de diversas organizaciones ciudadanas que hace años trabajan en esta dirección así como de los empeños de diversos dirigentes sociales de todos conocidos. Es también deber de las universidades en tanto ellas son centros de pensamiento. Hay que estudiar las constituyentes de otras latitudes. Conocer y estudiar las experiencias de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, que han llevado a cabo interesantes procesos de cambio institucional.

Hay quienes creemos que lo óptimo sería una constituyente elegida con un sistema electoral democrático, universal, que elabore un proyecto que luego se someta por un largo período al debate público de las organizaciones de trabajadores, estudiantes, pobladores, centros de investigación, institutos culturales, escuelas de Derecho de las universidades etc., en fin que no se excluya a nadie de la difusión y discusión del proyecto y que, sólo luego de ese debate de masas, se someta a plebiscito.

Se requiere una Constitución para las grandes mayorías, no para unos pocos privilegiados.Que establezca la absoluta imposibilidad de que aquellos que fueron parte de una dictadura puedan ser designados funcionarios de gobierno y para que no puedan postular jamás a cargos de representación popular, como se estableció en países en situaciones semejantes.

Se requiere un parlamento unicameral, en el que los parlamentarios no tengan privilegios especiales, que vivan del sueldo que tenían a la fecha de ser elegidos. Parlamentarios que estén obligados a rendir cuenta periódicamente de su desempeño a sus electores y que, además, puedan ser removidos de sus cargos por quienes les eligieron.

Que el Estado recupere su papel fundamental en la economía, que regule adecuadamente el funcionamiento de la actividad económica privada, y desarrolle áreas de propiedad mixta.

Que garantice efectivamente el derecho de todos a la vivienda, la salud, el trabajo, el salario digno y la educación.

Que sancione todo tipo de discriminaciones y garantice los derechos del pueblo trabajador a participar en los principales aspectos de la vida nacional.

Que recupere las riquezas naturales, nunca más el fraude del litio.

Que prohíba la intromisión de militares y policías extranjeros en los temas de seguridad nacional y no sea permitido que preparen a los policías chilenos para reprimir al pueblo como hoy sucede y ha sido reconocido.

Una Constitución opuesta a toda forma de neocolonialismo y que de consiguiente no permita la flagrante intromisión del Comando Sur del ejército norteamericano en las instituciones chilenas con operaciones del tipo “Fuerzas Comando 2013” que ya se prepara en Fuerte Aguayo en Concón.

Una Constitución en fin que permita hacer realidad que el ejército y demás ramas de las Fuerzas Armadas sean efectivamente instituciones al servicio del conjunto del pueblo chileno,independientes y soberanas.

Una Constitución que sea producto de un serio y profundo debate de masas, sin excluir a nadie.

El reciente proceso de elecciones presidenciales en Venezuela, la amplísima participación ciudadana que tuvo, el orden y tranquilidad en que se desarrolló, pese a los agoreros de todo pelaje, es una fiel expresión de que el cambio social puede iniciarse y es posible en los marcos de un sistema auténticamente democrático y participativo.

Hay pues que estudiar y buscar en nuestra propia historia constitucional, desde los primeros reglamentos hasta hoy, analizar su contenido de clase, la forma en que se establecieron y sus modificaciones. Ninguna ha sido fruto de un proceso constituyente democrático y participativo y es hora ya que el denominado “soberano” – que se supone que es el pueblo todo– sea quien imponga las reglas del juego.

Una nueva Constitución no nos caerá del cielo ni se establecerá en tiempo breve. Será el producto de muchas nuevas batallas al final de las cuales el pueblo, de nuevo en posiciones de poder, terminará sin duda fijando las reglas de su propio futuro como siempre debió ser y no ha sido hasta ahora.

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10 oct 2012

No siga botando su voto

Para Apodérate de Providencia, es de vital importancia tener participación activa en el concejo municipal.Entendimos desde un principio que la participación de esta agrupación político y social, nacida al calor de las movilizaciones por la educación el año 2011, permitirá llevar la voz de los apoderados y alumnos al centro de la toma de decisiones.

Sabíamos entonces, como ahora, que la reforma estructural que buscamos para la educación depende de la capacidad que tengamos las organizaciones sociales de participar activamente en la toma de decisiones que marcarán el devenir de la educación que nuestros hijos reciben.Es por esto que decidimos presentar un candidato a concejal en Providencia

Pero este acto de responsabilidad civil y social que tomamos, como una opción de clara lucha por las reivindicaciones en el campo de la educación pública, no siempre es compartido por todos. La tremenda odiosidad que gran parte de la sociedad chilena siente por los partidos políticos y por los políticos de todos los colores, muchas veces lleva a nublar el juicio y no se entiende con claridad, ni se hacen los análisis más correctos.

Lo que hoy tenemos como sistema democrático y la actitud de los partidos políticos como así mismo, de una gran cantidad de los políticos que participan de este sistema, se debe a que nosotros como ciudadanos no hemos sido capaces de poner un atajo a la actitud soberbia y altanera que ellos tienen.

Su actitud oligárquica ha sido históricamente potenciada por nuestros votos y lo irresponsables que hemos sido como ciudadanos al no querer entender que no basta con votar por ellos si no nos preocupamos de exigirles que actúen en concordancia a lo que nos ofrecen cada cuatro años.

Un ejemplo claro de esta situación es la actitud de los dirigentes de los partidos de la derecha.

Tanto la UDI como Renovación Nacional tienen una actitud de una soberbia que no encuentra límites. Se han acostumbrado a justificar sus actos con las explicaciones más ridículas. Utilizan las encuestas como arma de desinformación y como una manera de justificar la sobre ideologización de cada uno de sus actos partidarios. Mantienen y defienden el modelo neoliberal con un fundamentalismo ideológico que solo es comparable al totalitarismo más añejo.

Cada vez se hace más difícil aceptar la arrogancia y falta de respeto de personajes como el presidente de Renovación Nacional, el senador designado Carlos Larraín.Sus acostumbrados comentarios llenos de sorna y desprecio por la participación ciudadana, que lo ponen al nivel intelectual de un Almirante Merino 2.0, no solo insultan la inteligencia de todos los chilenos, si no lo que es peor, insulta y avergüenza a los mismos militantes más progresistas de su partido.

Pero es importante señalar que si este señor sigue estando donde está, es porque los militantes lo siguen apoyando. Una vez más se pone de manifiesto la falta de responsabilidad política de aquellos a quienes representa.

En una muestra clara de la actitud más antidemocrática y de la falta total a los principios más básicos de respeto por los valores que ellos mismos dicen representar, ambos presidentes se han obstinado en respaldar personalmente al actual alcalde de Providencia.

La miopía política de estos dirigentes no les permite ver lo que la mayoría de los habitantes de Providencia vemos y sufrimos a diario con la administración encabezada por Labbé. Quien no escucha ni atiende a las necesidades de los vecinos. Educación, salud, seguridad ciudadana, participación y democracia son sólo algunos de los ítems altamente deficientes en la gestión del actual alcalde. Pero para Melero y Larraín, como para los presidentes de todos los partidos políticos, solo importan los votos y el poder y la influencia que obtienen con ellos. Para estos presidentes de partido, no importa ni el pasado ni la mala gestión que el señor Labbé ha hecho en estos años.

Pero como ya he dicho, la responsabilidad no sólo es de los partidos políticos. Claramente los grandes responsables somos los ciudadanos.

Somos nosotros los que no le hemos puesto un párele a esta situación y hemos seguido votando por este alcalde, que ya cumple 16 años en el gobierno comunal y que pretende estar por cuatro años más.

Afortunadamente en Providencia tenemos la suerte de contar con un liderazgo nuevo y emergente, nacido a raíz del trabajo efectivo por años con los vecinos de la comuna. Josefa Errázuriz representa para todos los que habitamos esta comuna la oportunidad de tener un gobierno comunal participativo e inclusivo. Vemos en la candidatura de la presidenta de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos, la posibilidad concreta de tener activa presencia e influencia en la toma de aquellas importantes decisiones. Vemos en esta dirigente vecinal, empática y cercana, la posibilidad de abordar los problemas que tenemos quienes habitamos la comuna, de una manera seria y efectiva.

Pero todo esto no son sólo palabras de buena crianza, ni promesas difíciles de cumplir. El liderazgo cercano y altamente comprometido con la participación ciudadana de Josefa, está claramente expresado en la manera en que fue redactado su programa de gobierno comunal. Este fue construido con el trabajo serio y responsable de vecinos, organizaciones sociales, movimientos ciudadanos y partidos políticos, todos ellos reunidos en un referente comunal llamado “Providencia Participa”.

Este esfuerzo de participación ciudadana, es a lo que todos en el mundo civil debemos aspirar de manera responsable. El futuro de nuestra democracia depende de acciones como estas.

Debemos entender todos, que si la política y los políticos son lo que son, es porque nosotros lo hemos permitido. Solo nosotros tenemos las herramientas para cambiar este escenario, solo nosotros podremos hacer el cambio que buscamos.

El voto debe ser ejercido con responsabilidad e inteligencia. El voto debe ser para aquellos que representan nuestros ideales. No siga con la dinámica de autodestrucción del sistema democrático. No siga desperdiciando su voto. No bote más su voto.

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10 oct 2012

Algunos riesgos del voto voluntario

En las próximas elecciones municipales se aplicará por primera vez el voto voluntario. Ello se llevará a cabo utilizando un nuevo padrón electoral, producto de la vigencia ahora de la inscripción automática.

Dichos cambios legales contaron con el apoyo activo no sólo del Ejecutivo, primero dirigido por la Concertación y luego por la Derecha, sino también de la mayoría de los parlamentarios de gobierno y oposición.

Esta reforma parece muy coherente con una de las visiones contemporáneas que han contribuido a la vigencia de la democracia pluralista.Dicha visión es la liberal individualista y su concepción del voto sólo como un derecho, queda ahora plenamente establecida en la legislación electoral chilena.

En cambio, extrañamente, los componentes republicanos de la democracia -ya bastante debilitados en el sistema político chileno- que se supone expresan los partidos de la Concertación, solo fueron defendidos por una minoría de sus parlamentarios durante los debates y votaciones.

Así, el voto es ahora en Chile solo un derecho. Ya no se le considera también un deber propio de los derechos políticos o una función pública que permite conformar la polis y constituir su gobierno. Esto, pese a que durante el largo debate sobre la reforma al sistema de voto una cantidad importante de cientistas políticos y de profesores de derecho constitucional se pronunciaron públicamente en contra, señalando los riesgos asociados al voto voluntario. ¿Cuáles son éstos?

Primer riesgo: El voto voluntario promueve la profundización de la asimetría en la participación electoral y política a favor de las personas más ricas, educadas y organizadas de la sociedad y viceversa, facilita la abstención de los más pobres, menos educados y más atomizados.

En rigor el denominado sesgo o desviación clasista del voto voluntario es incluso más amplio. No solo favorece la participación de las personas con mayor nivel de renta, educación u organización sino también de quienes son trabajadores intelectuales y no manuales, controlan su propio tiempo, habitan en la ciudad y no en el campo, de los hombres por sobre las mujeres y de quienes no forman parte de sectores sociales, étnicos, lingüísticos o religiosos minoritarios.

Es decir la discriminación o el sesgo es contra todos los débiles y no solo en perjuicio de la participación de los socioeconómicamente tales.

Segundo riesgo: El voto voluntario es un retroceso en el objetivo de impedir que el dinero controle la política. Cabe destacar que pese a las enormes desigualdades que presenta la sociedad chilena, el tratamiento jurídico a la relación entre dinero y política no es de las peores en las democracias contemporáneas.

Las razones de ello son variadas. Algunas, incluso, provienen del diseño político original que realizó la dictadura. Verbigracia: a) la prohibición de publicidad pagada en la TV, que eleva los costos de las campañas a cifras obscenas. b) El acceso gratuito de los candidatos a elecciones presidenciales y parlamentarias a la TV abierta el último mes de campaña.

Ahora bien, el establecimiento del voto voluntario, va en la línea contraria a todo lo anterior, pues ayuda a construir un escenario electoral propicio a quién tenga mayor capacidad de recaudar dinero para las campañas.

Desde este ángulo, un primer impacto significativo se puede producir al momento de asegurar la concurrencia a las urnas de votantes o clientelas electorales, proveyéndolos de transporte gratuito a los locales de votación. Es el denominado “acarreo”.

Más grave aún, durante décadas en Chile se buscó impedir, o a lo menos dificultar el cohecho electoral. Pues bien, el voto voluntario facilitará el cohecho electoral. Y lo hará porque la tendencia a incentivar con dinero o dádivas a electores “renuentes” se hará más fuerte debido a que la sola concurrencia a las urnas de dichos “renuentes” hace muy verosímil que ella se realiza para cumplir el “trato” con los operadores y secuaces de los candidatos que les compran el voto.

Tercer riesgo: El voto voluntario puede profundizar el deterioro de la legitimidad de la democracia representativa. La combinación de desigualdades sociales, crecientemente percibidas como intolerables por grupos medios que se han expandido -pero de condición aún vulnerable por lo precario de su integración social- y un sistema político bloqueado por dispositivos institucionales contra mayoritarios, entre otros factores, han provocado en el país una doble crisis: de representación y de distribución.

El voto voluntario probablemente agravará dicha situación, deteriorando aún más la legitimidad de una democracia condenada, vía el empate institucional, a la parálisis decisoria en materia de políticas públicas distributivas y redistributivas.

Lo agravará porque la inscripción automática amplía en forma significativa los electores potenciales, pero si millones de ellos no concurren a las urnas, pudiendo hacerlo, las “autoridades” de distintos niveles del sistema político que surjan de los procesos electorales, serán plausiblemente acusadas de poco representativas y cupulares. Los extremistas de ambos lados del espectro presentarán la abstención como una muestra más del rechazo creciente de quienes buscan “que se vayan todos”.

De concretarse los riesgos anteriores en la próxima elección municipal, empeoraremos en vez de mejorar la calidad de la democracia chilena, alejándonos en vez de acercarnos a los ideales de autogobierno e igualdad inspiradores de la república democrática.

Como es obvio, quien escribe este informe quisiera que estos riesgos no se concretaran el próximo domingo 28 de octubre. Pero si ellos se materializan, nos parece urgente pedir desde ya no sólo la autocrítica de los decisores públicos si no también la implementación de medidas correctivas urgentes.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2012/10/algunos-riesgos-del-voto-voluntario/

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10 oct 2012

12 propuestas por el fin del abuso en las AFP

El Senado está implementando un acuerdo de enero de este año, que aprobó la creación de una Comisión Especial para el “estudio de Reformas al sistema de administración de fondos de pensiones” presidida por el Senador Eugenio Tuma; la integran, además, la senadora Ximena Rincón y los senadores Bianchi, Gómez, Kuschel, Muñoz, Navarro y Uriarte.

En la sesión celebrada el lunes 1 de octubre, el subsecretario de Previsión repitió un discurso exitista sobre el sistema de AFP, que no se condice con publicaciones oficiales, estudios de expertos y noticias en medios de comunicación que ratifican que el promedio de las 940.000 pensiones que entrega el sistema al mes de agosto 2012, no supera los $177.000 mensuales, es decir, son inferiores al 40% de las remuneraciones promedio y al sueldo mínimo legal.

Tampoco se refirió al hecho que la Superintendencia de Pensiones, en Panorama Previsional de septiembre del presente, nos informa que cerca de 500.000 pensiones, en la modalidad de retiro programado, tienen un promedio de $ 121.000 mensuales, poco más que la pensión mínima.

El personero de gobierno, vinculado a las AFP desde la creación de éstas, señaló que no entendía porque las personas esperaban más, cuando el sistema se caracteriza por no ofrecer nada.

Pero él sabe que José Piñera, autor de la idea, sostenía año 1981 y luego en 1991 que las AFP entregarían una pensión equivalente a un 70% de la última remuneración, si es que se llegaba a un 4,2 % anual de rentabilidad. También conoce declaraciones del Presidente de la Asociación de AFP, Guillermo Arthur, quién afirma que las AFP han obtenido una rentabilidad superior al doble de lo estimado originalmente. las cifras oficiales desmienten esas estimaciones, pero la realidad es distorsionada por una propaganda engañosa muy fuerte en todos los medios de comunicación.

El gobierno, los dueños de AFP y algunos de los expertos que trabajan para ellas han insistido en que la solución pasa por subir los aportes de los trabajadores, propuesta que es rechazada tajantemente por nosotros, las víctimas de estos abusos.

Nosotros concordamos en que hay que poner más fondos, pero que ellos deben ser aportados por los empleadores, como ocurre en todo el mundo civilizado y que empezó a restablecerse con la Reforma del 2008, de la ex Presidenta Bachelet, que permitió que el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia fuera pagado por los empleadores, lo que significó disminuir el costo para los trabajadores en un 1,4% de las remuneraciones.

Las AFP no se opusieron, porque ellas siguieron recibiendo lo mismo, en total más del 25% mensual de lo que aportan lostrabajadores y los patrones.

Un hecho destacable producido en la Comisión senatorial fue escuchar a un experto pro AFP, el economista Klaus Hebel el que se manifestó de acuerdo con la idea de que el mayor aporte debía provenir del aporte empresarial.

Las 12 propuestas de Acusa AFP

1.-Dictar una nueva ley, similar a la 19.200 de 1993, dando libertad a los afiliados de AFP para escoger entre seguir en ellas o volver al sistema antiguo.

2.- Modificar la rigidez de la ley actual que establece la obligatoriedad de la cotización de los independientes por el total de sus ingresos.

3.- Bajar al 50% la exigencia de 70% de las remuneraciones promedios de los últimos 10 años para facilitar la jubilación anticipada de personas cesantes y que disponen de fondos para financiar una pensión superior al 150% de la pensión mínima.

4.-Castigar con penas de cárcel efectivas, sin derecho a la libertad provisional, a los que usen para sus propios intereses los fondos de los trabajadores destinados a la previsión y la salud.

5.- Modificar la ley para que las AFP sólo puedan cobrar comisiones cuando los fondos registren ganancias.

6. Crear una AFP estatal.

7.-Prohibir a las AFP y a las empresas en que ellas invierten hacer donativos a los partidos y candidatos en todo tipo de elecciones.

8.-Poner fin al descuento del 7% para salud de los jubilados que vuelven a imponer, tal como ocurre con la cotización para las AFP.

9.- Hacer participar a los afiliados creando una comisión de usuarios por cada AFP.

10.-Obligar a las AFP a indemnizar a los trabajadores afiliados a las AFP por las pérdidas de los fondos.

11.- Incrementar el actual aporte patronal, extendiéndolo para todo tipo de pensiones.

12.-Obligar a las AFP a invertir los fondos de pensiones en Chile, para colaborar al desarrollo justo de todas las regiones.

Esperamos que en esa instancia de diálogo creada en el Senado, pueda ser replicada en la Cámara de Diputados y que las demandas de los afiliados sean escuchadas por el gobierno, que tiene la iniciativa exclusiva en estas materias.

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09 oct 2012

¿Y… dónde está el piloto?

En los últimos días hemos sido testigos de varios casos, en reparticiones públicas, de negligencia, desprolijidad, ineficiencia e incluso ya hay quienes hablan de corrupción. En La Moneda están preocupados, no ha sido fácil y la agenda se pone cada vez peor.

Porque a los casos medioambientales que han sido noticia incluso en el exterior, y nos referimos al fallo por el caso del proyecto termoeléctrico Castilla –agregado las polémicas declaraciones de la ministra de medioambiente y del propio Presidente – y a la frustrada licitación del litio, en un verdadero papelón, hoy sumamos la denuncia en torno a una millonaria licitación con sobre precios de equipos antidroga a cargo del ministerio del Interior y, lea bien, el extravío de más de mil kilos de droga incautada que debía ser destruida por los servicios públicos y que se esfumó.

Así las cosas, todo indica que algo no anda bien y por ello , cabe preguntarse dónde está el piloto, dónde está quien debe velar porque los procedimientos públicos se realicen en el marco de la legalidad vigente, de la transparencia adecuada y con ajuste total a nuestras normas constitucionales. Se prometió eficiencia, gestión, y, hoy, observamos con preocupación lo contrario.

El litio, la condonación millonaria a Johnson’s , las listas Auge, la polémica por las cifras Casen, las denuncias por acciones proselitistas de algunos ministros presidenciables, el extravío de droga, la licitación con sobre precios, en fin, no cabe duda que los últimos meses han sido prolíficos en relación a hechos cuestionados por la opinión pública, fundamentalmente en lo que a toma de decisiones en reparticiones públicas respecta.

No es menor que una unidad especializada en delitos, de alta complejidad de la PDI incaute computadores desde La Moneda y que, por otra parte, aun no sepamos dónde quedaron los mil kilos de droga perdidos. Insisto, ¿dónde está el piloto?

Las renuncias son una buena señal, sin duda, pero obviamente hay un camino por recorrer para aclarar estos hechos ante la opinión pública.

Por ello, esperamos que la Contraloría General de la República establezca las responsabilidades administrativas respectivas, en todos los casos mencionados y que el Ministerio Público trabaje acuciosamente para reunir los antecedentes necesarios que permitan a la Justicia avanzar en los juicios y establecer las responsabilidades penales.

Nuestra bancada ha desplegado varias acciones al respecto y esperamos que la fiscalización iniciada prospere con la colaboración de todos.

El buen uso de los recursos públicos no es una utopía ni una realidad ajena a los sistemas democráticos, muy por el contrario, de allí la importancia de una fiscalización activa y de una actitud proactiva por parte de quienes están en el Ejecutivo. Las responsabilidades deben asumirse, sea quien sea.

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09 oct 2012

“Sanar” la homosexualidad, simplemente tortura

“Muchas personas sumamente respetables, tanto de la antigüedad como del presente,han sido homosexuales. Entre ellos están algunos de los más grandes: Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc. Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como si fuera un crimen. Y una gran crueldad también. Y si no me cree, lea los libros de Havelock Ellis”.(Viena, 09 abril 1935) Carta de Freud a la madre de un joven homosexual.

Cuesta creer, para un amplio y aplastante número de profesionales que trabajamos en salud mental, que se siga dando espacio a las llamadas Terapias Reparadoras de la Homosexualidad. Y cuesta creerlo por diversas razones. Este día martes 09 de Octubre se realiza un seminario en la Universidad Católica, bajo el alero de la “no discriminación”, que alberga a profesionales cuyo discurso y prácticas homofóbicas son de masivo conocimiento.

Hace muchos años que la homosexualidad, en acuerdo con los criterios de salud mental mundiales, fue eliminada del DSM (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders). Además, la OMS ha sido enfática en descartar a la homosexualidad como una patología.

En el mundo, observamos grandes avances respecto a este tema. Solo por dar un par de ejemplos, hace poco el estado de California aprobó una ley que prohíbe las terapias y tratamientos para dejar de ser gay. Esta prohibición se deslinda de la gran cantidad de suicidios y depresiones gatilladas en niños, adolescentes y jóvenes que han sido sometidos por sus padres a estas prácticas.

En Argentina, la ley 26.657 plantea que “las supuestas terapias de reversión de la homosexualidad están prohibidas y quien las realice puede perder su matrícula profesional y enfrentar procesos en la justicia” (Leonardo Gorbacz, psicólogo y autor de la Ley en Argentina). Estos avances se basan en considerar estas prácticas sin base científica y abiertamente como un atentado discriminatorio e inhumano.

Porque, a diferencia de lo que plantean los que ejercen estas prácticas, estas terapias no son inocuas y causan graves daños en la salud mental de los sujetos.Estas terapias, someten a los jóvenes a implacables abusos psicológicos que pretenden hacer renunciar y desviar su condición espontánea a una condición impuesta y antinatural. Es una forma de tortura que éticamente no debemos permitir ni silenciar.

La homosexualidad, en esta sociedad, es tremendamente maltratada. Los homosexuales son tratados como ciudadanos y ciudadanas de segunda clase, privados de derechos fundamentales. Solo recientemente y a raíz del lamentable caso Zamudio, se dictó la ley de antidiscriminación, la cual, hay que decirlo, aún es insuficiente. Y el problema no es solo la discriminación en base a derechos fundamentales.El problema es a nivel subjetivo y social: es un verdadero cáncer.

La sociedad chilena condena en demasía la diversidad. El y la homosexual crece sintiendo esta diferencia y viviendo la emergencia de sus deseos, sea en el momento que sea que aparezcan, con una inmensa culpa y desazón.

Si ya para los heterosexuales la vivencia de la sexualidad es tan difícil producto de una sociedad conservadora y cruzada por el gran látigo de la religión, para un homosexual la vivencia es infinitamente peor. Crecen sintiendo el rechazo, la sensación que sus vivencias son pecaminosas, el rechazo de sus pares y, más aún, el rechazo y la desconfirmación de sus familias.Son muy pocos los homosexuales que cuentan con un entorno cercano que los valide. Esa es una gran realidad.

Estas terapias, lo que hacen es intentar convencer a las familias y a los jóvenes que se pueden dejar de ser lo que se es.Pero el deseo no puede ser desviado, solo truncado.Y ese truncamiento es doloroso, inhumano y fuente de enfermedad y desolación. Si un homosexual se siente disconforme con su condición, no lo es por la homosexualidad misma. Lo es porque la sociedad no le permite vivir su humanidad.

La homosexualidad no debe ser tomada como una patología ni como una perversión. Si hay algún tipo de terapia para los homosexuales, ésta debe estar orientada a ayudarlo a asumir su homosexualidad y vivirla sanamente, para transitar por este proceso acompañado y no en soledad.

Las terapias para sanar la homosexualidad son como las amarras que se le ponían a los zurdos para convertirlos en diestros a la fuerza. Son antinaturales. Es necesario que los niños, adolescentes, jóvenes, hombres y mujeres sientan el apoyo de sus padres, sientan que tienen redes y figuras cariñosas estables. Hay que evitar las conductas de rechazo.

Solo así podrán disfrutar su vida sexual en plenitud, que es la única manera de vivir sanamente. Todo acto que apunte a lo contrario, es simplemente, tortura.

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09 oct 2012

Los programas son cosa seria

El desbarajuste que provocó en el PPD el proyecto de programa que redactó el ex ministro Francisco Vidal, que incluía varias estatizaciones, aconseja tomar con gran seriedad las definiciones programáticas con vistas a la elección presidencial. En este caso, y luego de las críticas de los diputados de ese partido, el texto fue corregido a la carrera para que estuviera listo para el acto del domingo 7 con el PC y el PR, en el que se proclamó a los candidatos a concejales.

No obstante, sería injusto descargar en Vidal toda la responsabilidad por los estropicios, puesto que el presidente del partido, Jaime Quintana, parecía sentirse muy satisfecho con el texto propuesto, ya que marcaba “el giro a la izquierda” que él propicia.

Formular propuestas programáticas en períodos de elecciones es parte de la actividad normal de los partidos. Además, en tiempos en que la actividad política pierde densidad de ideas y tiende a limitarse a la mera disputa de cargos, los debates programáticos pueden adquirir gran trascendencia si se plantean sobre bases sólidas y expresan un nítido compromiso con el interés nacional.

Precisamente por esto, es deseable que los partidos aborden la elaboración de los programas con el mayor rigor posible. Si no lo hacen, se exponen a vivir episodios bochornosos que, como hemos visto, agravan la desconfianza de mucha gente hacia los políticos.

Proponer la estatización de determinadas actividades productivas, comerciales o de servicios, significa que el Fisco tiene que sacar fondos de alguna parte para sostenerlas hoy y mañana, en cualquier circunstancia. El estatismo no es sinónimo de progresismo, como algunos creen todavía.

El Estado tiene que proteger el interés colectivo e incluso intervenir directamente en la actividad económica, como ocurre en nuestro país, pero suponer que las propuestas socialmente avanzadas se reducen a depositar nuevas responsabilidades en el Estado es una simpleza que puede acarrear no pocas dificultades y ningún beneficio.

Se supone que los programas se conciben con el propósito de materializarlos en políticas públicas, reformas institucionales, proyectos de ley, etc. Pues bien, ello implica que los partidos no pueden hacer pasar un conjunto de consignas como si fuera una plataforma de gobierno. O sea, simples enunciados que no se sabe cómo se realizarán ni en qué plazos.

Por ejemplo, no se sostiene decir que es “una buena idea” levantar la propuesta de convocar a una asamblea constituyente, pero agregar enseguida que es inviable, que es exactamente lo que han declarado algunos parlamentarios. No podemos abordar estas materias como si fueran parte de una discusión en el aire, en una situación hipotética, al margen de la realidad de hoy. Si no se les toma el peso a las palabras, todo resulta demasiado fácil y las compuertas quedan abiertas para cualquier cosa.

Uno espera que los políticos miren más allá de la coyuntura y que contribuyan a definir líneas de acción que favorezcan el progreso del país y que, en lo posible, no lo metan en nuevos problemas. Y nada está garantizado hacia adelante, salvo que siempre habrá problemas. Respecto de cada propuesta, lo responsable es explicar cómo se concibe su concreción, cuánto se calcula que va a costar, de dónde van a salir los recursos, en fin, todo aquello que significa razonar con visión de Estado.

¿Está asegurado el crecimiento de la economía chilena en los próximos años, y sólo queda ser imaginativos para gastar la plata? Sería muy aventurado pensar así.

O creer que, puesto que China sigue comprando nuestro cobre, Chile puede gastar alegremente esos ingresos. No son así las cosas. Hay que definir prioridades. Y debemos preocuparnos si el país gasta más allá de sus posibilidades. Al respecto, es preocupante que la caja fiscal esté perdiendo la holgura que tuvo, que es exactamente lo que está ocurriendo en el actual gobierno, lo cual limitará las posibilidades del próximo.

Sin habérselo propuesto, Piñera está dejando una lección que no debemos olvidar: cuando se alimentan demagógicamente las expectativas, se paga después un alto precio en el terreno de la credibilidad. Sabemos las cosas que él dijo respecto de la delincuencia cuando era candidato.

Partimos de la base de que un programa presidencial en Chile se diseña para ser cumplido en 4 años, independientemente de que ciertas líneas estratégicas tengan una proyección mayor. En nuestro país no hay reelección inmediata de los gobernantes, por lo que están obligados a ser realistas y a usar bien el tiempo. No pueden hacer “ofertones” ni distraerse en demasiadas cosas.

La siembra de ilusiones le hace mal a la cultura democrática. ¡Y qué decir la construcción de castillos en el aire! Tenemos que proponernos metas exigentes por supuesto, sobre todo en áreas tan decisivas como la salud, la educación, la energía, la productividad de la economía, pero ello exige actuar seriamente.

En definitiva, el debate programático puede ser muy útil e incluso pedagógico para la sociedad, pero debe enfrentarse con propuestas bien fundadas, que le abran a Chile reales posibilidades de progreso.

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09 oct 2012

El viciado proceso de concesión del litio

El gobierno del Presidente Piñera ha anulado la licitación para suscribir contratos especiales de operación para el litio en todo el territorio nacional. El oferente ganador del mencionado concurso había obviado uno de los requisitos, “no tener litigios pendientes con el Fisco de Chile”, habiendo declarado juradamente lo contrario.

En este momento, aún queda pendiente revisar la impugnación hecha por Li Energy en orden a adjudicarse la licitación que SQM había obtenido erróneamente. En un sinfín de errores, el Comité Especial del Litio -ente creado administrativamente- también ha quedado prácticamente acéfalo por el alejamiento de las personas que lo componían.

El proceso, por tanto, se ha visto viciado en lo formal y en lo sustantivo.

En lo sustantivo también, porque lo que sostiene a estos contratos especiales de operación no son lo que la propia Constitución de 1980 consideró. La verdadera sinergia público-privada que sí se ha dado en los contratos relativos a los hidrocarburos.

Ante la contumacia del gobierno en persistir en concesionar el litio por la vía administrativa, los senadores y dirigentes sociales que hemos accionado contra este decreto que sienta las bases de los contratos especiales de operación hemos decidido continuar indefinidamente con la acción de nulidad de derecho público.

El gobierno del Presidente Piñera no nos ha dejado otro camino: se ha negado sistemáticamente a conversar de temas estratégicos y de largo plazo en la sede que corresponde, nos ha obviado y hemos decidido tomar la vía judicial. Nuestros tribunales, donde se radica el máximo conocimiento y la interpretación de las leyes, sabrán ponderar con independencia nuestros argumentos.

El apoyo de la gente ha sido irrestricto. La concesión de nuestros recursos estratégicos a un precio irrisorio y sin considerar los matices en materia medioambiental ni administrativa, ha calado hondo en los ciudadanos.

La pertenencia de los recursos naturales a la comunidad nacional es un derecho fundamental. El Gobierno lo ha vulnerado gravemente, ha conducido un proceso administrativo improvisado que ha causado grave bochorno a un país conocido por la seguridad en materia de inversiones y su seriedad en los contratos que suscribe.

Reiteramos que el litio es un mineral estratégico para el país, no concesible, y por ende, su explotación debe ser tema de debate público, en el Parlamento y de cara a la ciudadanía.

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09 oct 2012

¡Farándula,TV pública y elecciones municipales!

Hemos sido parte de un debate político de fondo, sin darnos cuenta, gracias a las faranduleras Argandoñas y al renacimiento de Yerko Puchento ¿qué significa una televisión pública?

Una televisión que garantice una programación de calidad a las personas y este planteamiento no es dictatorial ni atenta contra las libertades personales. Todo lo contrario, cumple con el mandato de educar, entregar cultura y entretención bajo criterios técnicos profesionales y artísticos, sin depender del mercado económico.

Con lo anterior no contamos en Chile. TVN compite como el resto de los canales, aunque sea una parte del Estado. Este híbrido no funciona como la gente espera, ya es hora que nos juguemos como país al respecto.

Es una vergüenza vivir en una dictadura del libre comercio auspiciada por la televisión chilena. Business are business, dicen algunos, para justificar los sueldos millonarios que reciben.

¿No será mejor limitar las diferencias de sueldos entre chilen@s, para contribuir a reducir la brecha en la distribución del ingreso?

Hasta cuándo nos escandalizamos de la cara pobre de nuestro país y nos hacemos los lesos, sin tomar medidas que pueden transformar algunos índices de pobreza.

Votar en las elecciones municipales es una forma de decir, somos más por los cambios para una mejor calidad de vida local y nacional.

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08 oct 2012

Castigar la pobreza

La cantidad de gente que en Chile se encuentra privada de libertad es tan desproporcionada, tan alarmante, que las autoridades, actuales o de gobiernos recientes, jamás comentan o analizan tal fenómeno. Al revés, el combate contra la delincuencia, bandera de lucha de tirios y troyanos, prima por sobre toda consideración jurídica, ética o humanitaria.

Que tengamos entre 80 y 100 mil personas bajo rejas, en un país sin crecimiento demográfico –en 1973 éramos 9 millones, ahora alcanzamos los 16- es algo tan pavoroso que, tal vez por eso mismo, la enormidad, la monstruosidad de ese hecho, debe pasar lo más desapercibida posible.

Con razón, la escritora Diamela Eltit expresó hace poco que los presos eran muy útiles, porque, debido a que son tantos, disminuyen los índices de cesantía. En efecto, las almas en cautiverio constituyen un número tan abismante que las estadísticas, los censos, las encuestas, han optado por ignorarlas.

Esto no es ningún chiste. En nuestro país, 80 a 100 mil personas conforman una ciudad más bien grande, tipo Valdivia o Iquique. Y la vasta mayoría de quienes cumplen penas o esperan sentencia, se encuentra encerrada por delitos menores, como hurtos o microtráfico de drogas y no actos ilícitos graves, como homicidios, violaciones, incendios, etc.

Por supuesto, el 99,9% de ellos y ellas provienen de sectores desposeídos, desprotegidos, hasta indigentes. Es decir, carecen de un saber mínimo, de habilidades, de formación, de oficio alguno como para encontrar un trabajo decente e insertarse en la sociedad.

Ni qué decir tiene, tampoco van a “regenerarse” tras salir a la calle, regresar a sus hogares y, muchas veces, tener que volver a delinquir para no morirse de hambre.

Porque, ya lo sabemos, en el país hay una inmensa población que ni siquiera tiene acceso a bienes básicos, servicios elementales, instrucción digna, de modo que deben robar para sobrevivir.

A esta gigantesca cantidad de gente –que conforma una proporción mayor que la de los detenidos en Perú, Bolivia o Argentina- hay que agregar los que gozan de beneficios alternativos, como remisión condicional, libertad vigilada, reclusión nocturna, salida dominical, salida diaria u otros regalitos por el estilo, que jueces y funcionarios gubernamentales otorgan con absoluta arbitrariedad, en forma totalmente irracional, mediante cuentagotas, sin expresar causas y sin que el nuevo procedimiento penal haya ayudado en nada al destino de estos miles de desdichados.

Todo lo contrario, la famosa reforma del siglo ha aumentado exponencialmente el número de individuos que están a la sombra. Los magistrados, salvo contadas excepciones, están aterrados de que se les califique de “garantistas”. Y toda la prensa, aliada con el régimen de turno, acicatea la creencia de que la puerta para librarse del presidio, la famosa puerta giratoria, es muy ancha, aun cuando sea para usarla por un tiempo minúsculo.

Por algo, cada nuevo Presidente de la República y cada ministro del Interior que debuta en el cargo, proclama, de modo crecientemente histérico, que se acabó la fiesta para los delincuentes. ¡Vaya qué fiesta! Eso mismo deben haber pensado quienes, a fines de 2010, murieron carbonizados en San Miguel por vender discos compactos sin pagar royalties.

Pues bien, si sumamos los que no pueden salir a aquellos sujetos a restricciones –este último guarismo es un misterio-, los chilenos carentes de libertad deben totalizar, sin exageración, más de 300 a 400 mil personas, a saber, una urbe como Valparaíso. Y si agregamos a los sujetos con antecedentes…quizá sea mejor detenerse en este punto.

Que en Chile se castiga la pobreza y que el sistema punitivo del Estado persigue fundamentalmente este objetivo, dejó de ser una novedad hace mucho tiempo.

Es cierto que algo similar ocurre en Estados Unidos, Europa y el resto de Sudamérica, si bien jamás de la manera en que se practica en nuestra patria.

Aquí, simplemente es impensable que alguien de La Dehesa, Lo Barnechea o Santa María de Manquehue vaya a prisión, salvo excepciones tan fuera de lo común, que por lo mismo son noticia de primera plana y figuran en programas estelares –como el caso de Pilar Pérez- juzgada y condenada por el público antes de recibir un veredicto definitivo.

Sin embargo, los pobres, los pobres de solemnidad, empleando la odiosa nomenclatura de los códigos Civil y Penal, ingresan en masa a las penitenciarías y eso es lo más natural del mundo, es inevitable, ellos tienen la culpa.

¿La culpa de qué? De ser rotos, flaites, desagradables, pelientos, tener mala pinta, ser cochinos, ser hediondos, verse mal, usar vestimentas inapropiadas, en suma, y una vez más, ser pobres. Por si fuera poco, son flojos, no le han trabajado un cinco a nadie, les gusta ser como son, en fin, han obtenido su merecido. Y los sucesivos gobiernos, de todo signo, los reprimen por eso y, de más está decirlo, ni por casualidad van a invertir una fracción del erario en mejorar la vida entre barrotes.

¿Qué clase de vida? Una existencia atroz, deleznable, espantosa. Una subcultura sin letras, sin ciencias, sin arte, sin nada de lo que nos hace mejores. Un mundo donde no cabe ningún aspecto que no sea la subsistencia, ni una sola cosa que se acerque, ni remotamente, a lo que nos hace distintos de los animales y que, a la inversa, nos torna en peores que las bestias feroces.

Un pobretón, sobre todo si ha estado en la cana, deja de leer, deja de estudiar, se embrutece. Así como a ningún habitante de La Pincoya se le verá jamás en el Teatro Municipal, a ningún ex procesado se le preguntará si le gusta La Traviata, porque con toda seguridad replicará si eso se come con mayonesa o salsa de tomate.

Los presos, por más que sea una obviedad decirlo, son ciudadanos, tienen los mismos derechos humanos que todos y poseen garantías legales y constitucionales que pueden ejercer, dentro de los límites de su condición.

Esto, que es una perogrullada que se enseña en cualquier colegio del orbe, y que también rige en Chile, se pasa olímpicamente por alto y decirlo es casi como defender conductas criminales per se.

Lo anterior, los derechos de los procesados, resulta, claro, letra muerta. En cuanto al acceso a la cultura: ¿van a conciertos, escuchan música, tienen libros, practican deportes, estudian? Otra broma de mal gusto, porque cada vez son más los chilenos que parten a Argentina, a Australia, a Uruguay, donde seguir una carrera sale gratis y las universidades son muy superiores a las locales.

Nuestra literatura del presente, en especial la narrativa, muestra cero interés en el tema: los personajes son de clase alta o media acomodada, los problemas surgen en viajes a Nueva York o París, las angustias existenciales se presentan en Estocolmo, el sexo, preocupación omnímoda, se practica en Cancún, Madrid o Estambul. De la poesía, ni hablar. En el cine, el asunto es irrelevante.

En síntesis, decididamente se trata de algo intrascendente, estéril, latoso, así que olvidémoslo. Las decenas de miles de chilenos arrinconados en celdas minúsculas por ser feos, sucios y malos, se lo buscaron y por eso están donde están.

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