19 nov 2012

Emergencia meningococo, Chile 2012

La bacteria llamada Meningococo o Neisseria Meningitidis vive habitualmente en las vías respiratorias del ser humano y ocasionalmente penetra al torrente sanguíneo para atacar el sistema nervioso y provocar enfermedades graves, eventualmente mortales en un 10 a 15% de los casos. Meningitis y septicemias son las formas graves que preocupan.

Esta bacteria , al igual que otras, tiene una cápsula con substancias llamadas Polisacáridos, que generan diversos tipos o antígenos. Las habituales y predominantes en el mundo son las llamadas A, B, C, W 135 e Y.

La presencia del meningoco es variable y diversa, así como la edad predominante de personas a las cuales afecta. Se trata de un micro-organismo complejo y su acción varía mucho en distintos lugares. Esto explica buena parte de la dificultad para entender y reaccionar adecuadamente frente a este fenómeno.

Por ello en el caso de Chile 2012, estamos enfrentando una crisis epidemiológica importante debido a un aumento de casos inesperado de un tipo de estas infecciones, altamente agresiva, llamada W135.

En 2008 hubo 1 caso, en 2009 hubo 2, en 2010 hubo 3 casos, en 2011 hubo 6 y en 2012 hasta mediados de Noviembre se registran 45 casos.Ello constituye un brote de esta cepa, claramente, aún cuando no cuadre totalmente con otras definiciones operacionales.

Las razones de la alarma son varias y merecen una revisión. Si bien es cierto que la cifra mediana de casos de esta enfermedad es de 90 en los últimos años y hasta la fecha estamos cerca de los 100, el hecho que haya sido la virulenta W135 preocupa, pues ella se ha concentrado principalmente en la Región Metropolitana (36 de 45 casos) y que su letalidad haya sido de 23% y se haya concentrado en menores de 4 años.

Frente a una situación como esta, la autoridad sanitaria tiene la obligación de reaccionar con presteza pero también con prudencia.

Dimensionar la gravedad de la situación, diagnosticar adecuadamente los casos, tratarlos oportunamente, realizar la prevención antibiótica a los individuos cercanos y estudiar el uso de vacunas para disminuir el impacto de la enfermedad.

Para enfrentar la meningitis meningocócica tenemos dos tipos de vacunas, las llamadas polisacáridas puras, existentes desde hace varias décadas, con una eficacia antigénica relativamente baja, y las llamadas conjugadas a proteína, con varios antígenos en una sola vacuna ( A,C,W135,Y),más eficaces y recientes (2005 y 2010).

Esta últimas están registradas para su uso en pocos países (30) y en programas rutinarios sólo en tres. Esta novedad genera una dificultad adicional para la toma de decisiones en este asunto si se decide usarlas, ya que es necesario planificar una evaluación coherente.

Estas vacunas conjugadas a proteína, al ser nuevas, en su etapa inicial de uso, poco usadas en el mundo, de alto precio por dosis (US 30), obligan a tomar decisiones de alto nivel y juiciosas.

En el caso de Chile, la alarma sobre esta situación de emergencia surge en el mes de septiembre de 2012 cuando se comprueba la tendencia al alza de los casos de infección por meningococo y sus factores únicos descritos: presencia de una cepa nueva, la W135 con letalidad del doble habitual y afectación de menores de 4 años.

La autoridad sanitaria, en consulta con su consejo asesor y otros grupos de expertos decide iniciar un proceso de vacunación progresivo con vacuna antimeningocócica conjugada para cuatro cepas (A,C,Y,W135) en jardines infantiles de la comuna de Peñalolén en la Región Metropolitana el 22 de octubre de 2012.

Hasta la fecha, 20 de noviembre, ha pasado casi un mes y mucha agua bajo los puentes.

Todo ello está en el marco de lo que llamamos “Epidemiología Política”, componente de importancia de estos procesos, pero que escapa en alguna medida de los aspectos reconocidamente técnicos. Sobre ello hablaré en una próxima entrada de este espacio.

1 comentario
18 nov 2012

El valor de la unidad

El balance favorable que han realizado las fuerzas de oposición al gobierno, en torno a los resultados de los comicios municipales han coincidido en resaltar el factor de la unidad como una de las claves de tan valorado desenlace.

Que bueno que así sea, que se aprecie el alto valor político de la unidad opositora.

Por lo mismo, hay que ir más allá de las apariencias en tan importante cuestión. Seamos francos. Hubo unidad a medias, en la presentación de candidaturas a las alcaldías.En todo caso, con la excepción de opciones marginales, no por ello menos perjudiciales como el caso de Ñuñoa, en que hubo quienes se dieron el gusto de restar exactamente los votos necesarios para ganar.

Pero, pasando por encima de la unidad para las alcaldías, en las propuestas para los Consejos en los municipios hubo, a lo menos, dos listas opositoras, de manera que no cristalizó, no se solidificó en una única y potente opción el enorme potencial que se había configurado en la sociedad chilena hacia la oposición al gobierno de la derecha.

Es decir, hubo unidad pero también separación. Comprendo que “no se podía más”, de modo que ahora cuando se revalora la dimensión política del factor unidad para la oposición, hay que saber establecer la situación exactamente como fue.

Concurrimos a la justa electoral con posibilidades mermadas por nuestros déficits unitarios, en especial, ante la insistencia de un enfoque cuyo centro de gravedad era constituirse en el “sepulturero” de la Concertación, pensando más allá de su superación en una nueva mayoría social y política, en el desconocimiento de la tarea democratizadora realizada durante más de veinte años, desde antes incluso de la derrota política del régimen dictatorial.

La unidad nunca parte de cero. Las posturas refundacionales que surgen cuando hay dificultades incurren, habitualmente, en el mismo error, en la creencia que los procesos comienzan con los recién llegados. No es así. El patrimonio histórico se hace presente de una u otra manera, en la memoria de los movimientos sociales, en las redes organizativas, incluso en el apellido de las personas que, a veces, dice más que muchos discursos. Intentar hacer tabla rasa de la experiencia y la trayectoria de las luchas sociales es un gravísimo error.

Para configurar una alternativa sólida la unidad debe ser más que retórica. Ahora se inicia el debate de la futura lista parlamentaria del bloque opositor y las primeras manifestaciones que se escuchan indican que está presente la formulación de demandas desmedidas, lo que hace prever, sin gran esfuerzo imaginativo, que si se cae en el uso del “tejo pasado”, o sea, peticiones maximalistas, hay razones para temer un triste espectáculo de pugnas “por los cupos”, en un ejercicio que amplificado mediáticamente por la derecha provoca una de las imágenes que más aleja a la gente de la política.

Ante ello, se trata de no echar por la borda la generosidad que ha tenido el pueblo chileno de apoyarnos una vez más. No hagamos del forcejeo por los “cupos” un espectáculo deplorable.

En el ámbito de las futuras presidenciales también hay síntomas inquietantes, se observan personas que no tienen otra dedicación o propósito que no sea horadar el liderazgo de la ex Presidenta Bachelet, lo que nos lleva al mismo tema latente en el dilema anterior, para una alternativa de gobierno creíble y sólido no basta decir que se respetarán los previsibles resultados de las primarias. Eso es obvio.

Lo que se requiere es actuar con los niveles mínimos de lealtad necesarios para configurar un proyecto político conjunto. Cuando se está en una posición de debilidad no se puede pretender actuar sin los límites exigibles a todo quien diga que forma parte del mismo objetivo. La competencia no puede ser para la destrucción o el canibalismo político.

Por eso, aplaudo que se invoque la unidad sin la cual no es posible conformar una mayoría nacional que realice reformas que cumplan dos requisitos difíciles de articular: que sean profundas y que sean viables. Esa es la clave.

Si se promete lo que no se va a cumplir es pura demagogia, si se plantean cambios solo superficiales no habrá respaldo social para dinamizar el país y la gestión política del próximo periodo.

Entonces, la unidad y su enorme valor político debiese ser un insumo poderoso para hacer política en serio, para darle a Chile el proyecto de cambios que está ahora en el centro de la agenda nacional.

Deja un comentario
16 nov 2012

La doctrina Hinzpeter que Chadwick reactivó

El acotado cambio de gabinete que trasladó a Rodrigo Hinzpeter del ministerio del Interior al de Defensa tras la salida de los presidenciables, hacía pensar que el concepto restringido de orden público que imperó durante el “segundo tiempo” en La Moneda, tendería a extinguirse junto con la confianza del Presidente en quien fuera su asesor más cercano ideológicamente.

Nada más lejos de la realidad. Piñera aparecía cediendo a las presiones -incluso de su propio sector- por sacar de Interior a su polémico ministro, pero lo que en realidad estaba haciendo era salvarlo de una enésima interpelación de la Cámara de Diputados y mantener su “legado” en materia de seguridad pública.

Apenas unos días después de asumir su nuevo cargo en palacio, el ministro del Interior, Andrés Chadwick, le puso suma urgencia al cuestionado proyecto de ley de Fortalecimiento del Orden Público -más conocido como Ley Hinzpeter-, que restringe el derecho a la libertad de expresión y reunión y busca criminalizar la protesta social tipificando como delito las tomas de colegio, cortes de tránsito o sancionando criminalmente a quienes convoquen a movilizaciones que terminen en desórdenes, asignándole penas de hasta tres años de cárcel.

Lejos de agotarse con el enroque ministerial, la doctrina Hinzpeter sigue instalada en la cabeza del hombre que a pesar de sus múltiples errores en su paso por la jefatura del gabinete -nula coordinación política, aumento de la victimización, caso sobreprecios (que ya ha provocado 5 renuncias), excesiva represión policial, cuestionamiento al Poder Judicial violando la independencia de los poderes del Estado, mal manejo del proceso electoral en las municipales- sigue participando en el Comité Político, esta vez desde la cartera de Defensa.

Su poder y respaldo presidencial siguen intactos, como quedó demostrado en su airada reacción en una ceremonia de homenaje en la Escuela de Carabineros frente al “Informe Anual sobre Derechos Humanos en Chile 2012” de la Universidad Diego Portales, que tildó la represión a los movimientos sociales como “irracional y desproporcionada”.

Tal como si Carabineros siguiera teniendo la doble dependencia de Defensa e Interior como era antes de la creación del ministerio de Interior y Seguridad Pública, Hinzpeter no sólo se permitió recibir un reconocimiento por parte de las Fuerzas de Orden y Seguridad cuando ya no era ministro del Interior, sino también se tomó la libertad de azuzar a oficiales que consideró víctimas de maltrato en las calles.

Esas mismas calles a los que los ciudadanos han visto restringido su acceso debido a la persistencia del Decreto Supremo 1086 de 1983, que reglamenta las disposiciones generales de la policía que rigen las reuniones en plazas, calles y demás lugares de uso público.

La aplicación del Decreto 1086 el emblemático 4 de agosto del año pasado, cuando la Intendencia no autorizó una marcha estudiantil en el centro de Santiago, le valió al Estado de Chile la preocupación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la violencia en las manifestaciones estudiantiles, que habrían significado detenciones y uso desproporcionado de fuerza contra centenares de estudiantes.

Asimismo, Hinzpeter intentó “acabar con la fiesta de la delincuencia” y “poner el candado a la puerta giratoria” cuestionando la labor del Ministerio Público y tensando la relación con el Poder Judicial.

En el bullado caso bombas, en que el ministerio del Interior fue parte querellante, el fallo de la Corte Suprema que absolvió a los imputados y ordenó al Fisco el pago de un millón de dólares a los ex imputados, fue leído por Hinzpeter como “la posibilidad que el sistema judicial no estuviera entregando las señales de seguridad que la gente necesita”.

El resultado de su aprehensión fue que el mismísimo Hinzpeter -y no el ministro de Justicia- impulsara una improvisada reforma a la Reforma Procesal Penal (a la que considera demasiado garantista), en su obsesión por mejorar los indicadores de seguridad ciudadana, temática especialmente sensible para la derecha más dura, a la cual intenta hacer guiños permanentemente.

Hinzpeter no sólo ha puesto en entredicho mundial al Estado de Chile por la represión de carabineros al movimiento estudiantil y ha buscado terroristas donde no los hay, sino que ha contribuido a debilitar la institucionalidad del ministerio del Interior, ahora también cuestionado por su manejo en las pasadas elecciones municipales, arrastrando en el descrédito al gobierno del Presidente al que asesora.

En definitiva, la doctrina Hinzpeter sigue peligrosamente instalada en el ministerio del Interior a pesar de la partida de su ideólogo, con el reimpulso de un proyecto de ley que no reconoce lo que los propios tribunales chilenos sí han hecho: las tomas como un legítimo derecho de manifestación, equiparable al derecho a huelga.

La vigencia de esa concepción restringida de orden público y seguridad, pone la alerta sobre los riesgos que podría implicar para la gestión democrática de las Fuerzas Armadas que ésta se logre instalar ahora en la cartera de Defensa, especialmente cuando se discute una Estrategia de Seguridad y Defensa que tendría entre sus prioridades el combate al terrorismo y que buscaría modificar las atribuciones de las FFAA para incorporarlas en materias de seguridad interna.

1 comentario
16 nov 2012

Chile, país de flojos

La Cámara de diputados ha aprobado un proyecto que declara feriados los días 17 de septiembre cuando recaiga en un día viernes y el 2 de enero cuando corresponda a un día lunes. El primer feriado comenzaría a regir el año 2021 y el segundo el año 2017. El presidente de la Cámara Nacional de Comercio ha declarado que aumentar los feriados convertiría a Chile en un país de flojos. Y que además los países con alto grado de crecimiento necesitan trabajar y producir intensamente.

Los trabajadores más pobres, hombres y mujeres esforzados y en contextos vulnerables, quieren trabajar. Son capaces de aceptar trabajos con menor remuneración, con menos estabilidad y con exigencias fuera de lo legal con tal de aumentar sus ingresos y tener un mejor sustento para ellos y sus familias.

Muchos de ellos trabajan más de 12 horas diarias, sin sumar el transporte que es cruzar en un pésimo sistema público la ciudad donde viven.

Empleadas de casa particular que no descansan lo que deben, trabajadores de la construcción que tienen que trabajar de domingo a domingo para ganar más que el mínimo o jornadas laborales que dependen del patrón según el ritmo de la pega.

Hombres y mujeres que llegan agotados a sus casas cuando sus hijos están durmiendo, mal alimentados y durmiendo lo justo para volver a salir a la mañana siguiente. El dinero justo para el pasaje, para el pan, para las cuentas básicas y para comprar en el supermercado. Y cuando no hay “caja”, aceptar pagar en cuotas pagando intereses usureros de casas comerciales que son apenas reguladas.

Qué decir cuándo se quieren formar, cuándo quieren sacar su cuarto medio, cuándo se quieren capacitar. No sólo trabajan, sino que también estudian. Las mayores causas de inasistencias en los programas de capacitación que se dan en instituciones que forman a las personas más vulnerables son porque sus jefes los obligan a quedarse a terminar la pega.

No valoran el esfuerzo de querer ser más; lo importante es terminar la pega. Decae así la vida familiar, decae así la concentración, decae así el descanso, decae así la vida junto a los hijos, la participación en redes sociales y comunitarias. Aumenta así el estrés, la depresión, la culpa por no estar con los hijos, las dificultades de la vida en pareja etc.

Los trabajadores y trabajadores chilenos, especialmente ese 75% que gana menos de $350.000 líquido no son flojos.

Sin embargo, lo más grave es que la evaluación para medir y comparar la calidad de nuestro desarrollo en nuestros trabajadores sea el crecimiento y la producción y no la calidad del trabajo y la calidad de vida de cada uno de los trabajadores chilenos.

El trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo. Grave cuando viene de una autoridad que quiere mayores utilidades a costa de evitar la discusión sobre si en Chile tenemos o no tenemos empleos de calidad, especialmente entre los más pobres.

Hoy en nuestro país sólo el 39,9% de los ocupados tiene un trabajo protegido. Es decir, tiene contrato escrito, indefinido, liquidación de sueldo y cotizaciones para salud, pensión y seguro de cesantía.

Grave es que midamos si necesitamos más o menos feriados sacando el trabajador del centro.

Grave que midamos nuestro desarrollo por nuestros niveles de producción.

Grave que no nos preguntemos por la calidad de nuestros empleos.

Grave es que miremos con desdén la capacidad de nuestros trabajadores creyendo que pueden llegar a ser flojos y nos veamos si tienen las condiciones mínimas para vivir dignamente.

Flojo, más bien, es aquel que hace análisis pobres, limitados, unidimensionales para evaluar el desarrollo de nuestro país.

17 comentarios
16 nov 2012

¿Nuestro turno de ser el monstruo?

Desde hace unas cuantas semanas los casos de niños abusados sexualmente han pasado a formar parte de la pauta noticiosa con regularidad.Un fenómeno al que lamentablemente el mundo se ha habituado –en especial por los abusos cometidos por sacerdotes de la iglesia católica- continúa mostrando aristas inesperadas.

El abuso sexual suele estar asociado a la idea de un victimario hombre, cualquiera sea el sexo del infante o adolescente abusado. Pero la realidad suele ser más compleja.

En el último año son varios los casos en que han aparecido mujeres involucradas como autoras o cómplices de abusos sexuales y violaciones de niños/as.

Se trata de mujeres que usaron su posición privilegiada como educadoras y responsables de niños en edad preescolar para estos delitos en contra de quienes estaban a su cuidado; entre los más publicitados están los casos de una profesora diferencial que confesó haber abusado de un niño en Puerto Montt; una educadora y una auxiliar de párvulos acusadas de abusar de las niñas en un colegio; una directora de jardín infantil sindicada como encubridora de los abusos sexuales reiterados (70) que su hijo habría perpetrado sobre infantes de un jardín infantil; una pareja de cuidadores de un colegio acusados de un número indeterminado de abusos  y otros más.

Violaciones y abusos sexuales en sus distintas formas sufridos en tiempo indeterminado por niños y niñas en el contexto del sistema escolar, ambientes en que la mayoría de los adultos responsables son mujeres.

Se trata de un drama en que se ven sumidas familias completas, y donde se ha herido gravemente la infancia y puesto en cuestión la responsabilidad con que directivos y educadores de los establecimientos enfrentan una problemática de tal gravedad. De prevención ni hablar, la cantidad de casos que han surgido durante el último tiempo indica que ese no ha sido un tema de preocupación.

Poco se han documentado los abusos sexuales de niños o niñas cometidos por mujeres. Al sexo femenino, por su rol de género asociado a la maternidad –gentil, servicial, pasiva, etc. se le permiten mayores acercamientos físicos a los niños/as en general, a ellas se les han confiado los cuidados y posibilidades de contacto casi sin limitaciones; ellas han sido genéricamente las depositarias de la confianza en el cuidado de niños y niñas.

La asimilación de las mujeres al rol de la madre-buena, es la base de esta confianza, sumado al conocimiento y percepción generalizada de que los abusadores sexuales son hombres. En este escenario se tiende a considerar estos actos criminales cometidos por mujeres como anormales y contrarios a la naturaleza femenina.

¿Cuál es el camino para mejorar la prevención de los abusos sexuales?

En primer lugar, no es posible detectar a las/los abusadoras fácilmente, porque suelen ser personas amables y hasta atractivas para los niños/as, o porque los abusos ocurren dentro de las paredes del hogar.

En los casos que se han conocido en Chile han fallado aspectos elementales tratándose de establecimientos educacionales: falta de control sobre quienes trabajan con los niños directa o indirectamente, lentitud o ausencia de reacción ante los primeros indicios o sospechas, descuido o negligencia en el cuidado de los niños/as a cargo.

Por otra parte, se observa la necesidad de un mejor manejo de informaciones de parte de las familias y el público en general, de manera de ser capaces de detectar y atender ciertas señales que dan cuenta de estados de confusión, temor y sufrimiento de los niños y niñas que están sufriendo algún tipo de abuso.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2012/11/las-mujeres-como-autoras-de-abuso-sexual/

1 comentario
16 nov 2012

Tabaco y arterioesclerosis

Desde el 15 de noviembre las cajetillas de cigarrillos advertirán a los fumadores sobre las secuelas de la arterioesclerosis, que es el endurecimiento y obstrucción de las arterias relacionado con el consumo de tabaco.

Se trata de una enfermedad a la que los fumadores no han tomado el peso, pese a que contribuye causalmente a la primera causa de muerte en Chile: las enfermedades cardiovasculares.

En efecto, la arterioesclerosis es una importante causa de trombosis arterial, es decir, desarrollo de coágulos en los vasos sanguíneos afectados, lo cual pone en riesgo la vida del paciente ya que reduce el flujo sanguíneo hacia órganos tan importantes como el cerebro o el miocardio, causando un infarto cerebral o cardíaco respectivamente.

La arterioesclerosis puede afectar las arterias de las extremidades y derivar en úlceras dolorosas, como lo mostrará la imagen de la cajetilla.

Igualmente, el tabaco tiene directa relación con el desarrollo de aneurismas, enfermedad potencialmente letal.

El gasto del sistema de salud derivado de las consecuencias del consumo de tabaco alcanza cifras astronómicas, y según el Ministerio de Salud, los adultos mayores gastan el 65% de su presupuesto en medicamentos, muchos de ellos para paliar enfermedades consecuencia del tabaquismo.

¿En qué condiciones llegarán los jóvenes de hoy a la tercera edad, si el 40,6% de la población fuma?

2 comentarios
16 nov 2012

Exigimos una explicación

(Parodiando a nuestro popular Condorito).

No puedo iniciar estas líneas sin comentar y protestar ante las formas y procedimientos que se han usado para poner término al contrato de Claudio Borghi. Más allá del fracaso en su gestión como técnico de la selección nacional, el Bichi merece respeto, no sólo por ser una gran persona, sino que también por su trayectoria deportiva.

Me refiero particularmente a su aporte por haber sido uno de los primeros entrenadores que hace algunas décadas implementó en nuestro país una nueva y atractiva forma de jugar al fútbol.

La presencia masiva-matonesca de la actual dirigencia de la ANFP en Suiza, el usar el camarín en medio de las duchas y de la amargura por la derrota para comunicar la decisión, la falta de una conversación privada que posteriormente diera paso a una conferencia de prensa en que se informara a la opinión pública, entre otros, son faltas de delicadeza mínimas y dejan en evidencia una falta de prolijidad asombrosa.

Sin embargo, somos muchos que no estamos dispuestos a obviar lo que real y dramáticamente está detrás de todo esto, es decir, la génesis y desarrollo de este lamentable episodio.

A fines del 2010, un conjunto de dirigentes (la mayoría de los cuales son los actuales conductores de la ANFP, otros simplemente ahora guardan silencio y otros andan casi escondidos y/o definitivamente se fueron al mundo privado), inician una operación destinada a desbancar al entonces presidente Harold Mayne-Nicholls, a partir de un conflicto cuyo verdadera causa, dígase lo que se diga, es provocada por meros intereses económicos.

A poco andar, el conflicto arrastra al entonces entrenador nacional Marcelo Bielsa, el que, por razones que son obvias, ve comprometida su permanencia en el cargo, según el desenlace de la confrontación entre los dirigentes.

Agrega un especial condimento a esta controversia, la participación no disimulada en los acontecimientos (era un secreto a voces) del Palacio de la Moneda, bajo el expediente de “una cierta cuenta pendiente” por la explícita simpatía y apoyos recíprocos entre la presidenta Bachelet y el entrenador de “la roja”.

Ni la excelente campaña en la clasificación para el mundial de Sudáfrica, ni el buen papel desempeñado en éste, ni la altísima posibilidad de ganar la copa América, ni la eventualidad de llegar con una pléyade de jugadores maduros al mundial de Brasil que pudiera llevarnos a un logro inédito en nuestra historia futbolística y sobre todo, ni la alegría de un país que desde hace muchísimo tiempo no sentía orgullo de una selección futbolística adulta a nivel internacional, fueron impedimento o constituyeron un llamado a la cordura o entendimiento entre los dirigentes del deporte más popular del país.

A inicios del verano del 2011, Bielsa se ve obligado a renunciar como entrenador de la selección, pese a la oposición de la inmensa mayoría de los chilenos, quienes constatan con irritante impotencia como un trabajo que comenzaba a dar sus frutos y se proyectaba con logros insospechados, era destruido y pisoteado por un pequeño grupo. Nuevamente, codiciosos intereses económicos aplastan la esperanza de un país.

No soy especialista en el tema, pero digámoslo francamente, era casi imposible que en el mediano plazo cualquier otro entrenador pudiese mantener y reafirmar lo que Bielsa ya había sembrado en la generación bajo su conducción.

La mística de grupo, junto al respeto y admiración por el conductor; la creatividad y velocidad de desplazamiento en la cancha; la disciplina y regularidad en el terreno de juego, acompañada de un ritmo ofensivo y siempre en busca del arco rival, entre muchos otros, fueron cautivando al inmensamente mayoritario mundo futbolizado de nuestro país, llegándose incluso al caso de que muchos sentíamos igualmente placer y ganas de ver al equipo nacional, aunque este pudiera perder algunos partidos.

Bielsa realizó esto, pero además y sobre todo, fue un verdadero maestro, un modelo de responsabilidad de trabajo y un ejemplo de conducta moral para nuestros jóvenes dentro y fuera de lo deportivo.

¿Estaremos nuevamente frente a un hecho lamentable en un ámbito importante para nuestro pueblo, en el que claramente hay responsables con nombres y apellidos, pero que a las finales se omite, se tapa y/o se pautea a la opinión pública hacia otros componentes del mismo?

¿O bien ha llegado el momento que los actores y gestores de este desenlace digan algo, renuncien o por lo menos den la cara?

Chile puede tener otro entrenador y hasta clasificar para el mundial de Brasil. De hecho, nunca antes se han dado condiciones tan propicias para lograrlo, dado el cupo que deja Brasil, el pésimo momento de Paraguay y el claro declive en que viene Uruguay, equipos que tradicionalmente nos han competido severamente.

Sin embargo, si así fuese, ello no borrará lo ya ocurrido y sobre todo pasará a la historia como una siniestra operación que terminó por abortar una oportunidad de que este deporte “pasión de multitudes”, hubiera finalmente pasado a otro nivel en nuestro país, con una impensable proyección generacional.

Finalmente, si algún infaltable opinólogo o comentarista, después de leer estas líneas y a propósito de lo que en ellas planteo, emite el típico comentario, entre irónico y solapado, de que ya salieron de nuevo “los y/o las viudas de Bielsa”, le quiero decir que sí, que me siento orgulloso de pertenecer, hace rato, a este grupo.

1 comentario
15 nov 2012

Pescando el Gatopardo

Honestamente, en el debate público, que cada cual tenga posiciones definidas, por muy opuestas que sean, es algo que se acepta, e incluso se aplaude, porque habla de la transparencia y honestidad del adversario. El problema es cuando las verdaderas posiciones se ocultan tras discursos y planteamientos que terminan en el viejo truco del gatopardo, aparentar que se quiere cambiar todo cuando en realidad se quiere dejar todo igual.

Creo que la solución en materia de licitaciones pesqueras planteada por el gobierno y respaldada por algunos parlamentarios es justamente eso, gatopardista, aparenta ser una solución que romperá los monopolios, cuando en realidad todo lo que hacen es consolidar la situación actual.

¿Porque son importantes las licitaciones? Repasemos lo básico. Los peces están en el mar, se pueden pescar. Si se pesca demasiado, no se logran reproducir a tiempo, amenazando el recurso. Se puede pescar, pero hasta ciertos límites, y esos límites son las cuotas pesqueras.

La cuota global es el total de toneladas anuales que se pueden pescar de una especie en particular. Las cuotas individuales son los máximos que permito a cada uno pescar.

La primera definición es cuanto de la cuota global dejo a los artesanales y cuanto a los industriales. Luego defino, de la cuota industrial, cuanto le asigno a cada industrial. La cuestión es cómo, bajo qué procedimiento, asigno entre los distintos industriales estos permisos.

Lo que se ha hecho hasta ahora es dar continuidad a aquellos que ya contaban con estas cuotas. “Reconocer derechos históricos” se señala. Se supone que lo que antes era bueno, lo sigue siendo. Y se supone que esas cuotas son una suerte de derecho adquirido, inviolable, para el industrial. Honestamente, esto se asemeja mucho a las encomiendas coloniales, principal base en que se sustentaba la aristocracia criolla y que tiene repercusiones hasta el día de hoy en la inequidad de la estructura social chilena.

Hasta el minuto, tal como se encuentra el proyecto de ley de pesca, lo que se va a hacer en Chile en buena parte es reconocer eso.

Se establecen unas licencias Tipo A, asignadas directamente a los que ya tenían, y vienen teniendo desde siempre. Por 20 años, pero renovables de forma casi automática, o sea que en realidad son a 40, 60, 80 años, etc. En otras palabras, son cuotas perpetuas. El industrial sólo puede perder la licencia si realmente comete barbaridades de varios tipos.De otra forma la tiene asegurada de por vida.

Pero luego, viene el gatopardo. Señala que se van a licitar unas pequeñas fracciones de la cuota industrial, si la pesquería llega nivel igual o superior al 90 % de su rendimiento máximo sostenible (RMS, máximo de toneladas anuales que se pueden pescar sin afectar sostenibilidad del recurso). Con esto, se dice, cuidan ambientalmente el recurso, porque sólo se van a licitar pesquerías que se encuentren sanas, sostenibles.

En realidad, con esto se asegura que nunca haya licitaciones. Primero, nada tiene que ver el RMS con la forma en que asigno las cuotas individuales. El RMS ayuda a establecer la cuota global. El mecanismo en virtud del cual dicha cuota se subdivide entre los distintos industriales es una cuestión completamente diferente.

Al mezclar ambos temas (RMS y licitaciones) se da la apariencia de ser “ambientalmente amigable”, cuando en realidad se están poniendo condiciones que nunca se van a cumplir y, por ende, nunca habrá licitaciones. El gatopardo.

Segundo, es ambientalmente contraproducente, un incentivo perverso. Quienes tienen cuotas en la pesquería involucrada, se van a encargar de que, sobrexplotando, nunca se llegue a ese 90% del RMS. Se puede dañar el recurso con este incentivo.

Si se designa solo a los que ya tienen, me aseguro de que nada cambie. Si se licita, ingresan nuevos actores, se introduce competencia donde hoy es solo rentismo, pongo los incentivos para que se hagan las cosas bien.

Rompo los monopolios aumentando la eficiencia del mercado. Todo esto repercute en la mesa de millones de chilenos de clase media y de menores recursos, que tienen poco o nada acceso a pescado. Solo 7 kg al año, en un contexto de obesidad infantil y enfermedades cardiovasculares. Donde tengo más acceso a pollo (criado y alimentado con harina de pescado) que a recursos marinos.

Pero para no licitar se ponen cientos de excusas. Unas más gatopardas que otras. Que no ha resultado en ningún lado, se señala, y se citan los ejemplos de Rusia y Estonia, sacados (pero nunca citados) de un artículo de The Economist que hablaba de la pesca en Chile. ¡Por favor, Rusia y Estonia no son ejemplo de nada a la hora de hablar de instituciones públicas y licitaciones de cualquier tipo!, y Chile puede mostrar muchas fortalezas al respecto.

Se dice que va a generar desempleo, y se escucha la voz de trabajadores del sector industrial que van a quedar desempleados. Claro, se le quita una parte a unos pocos industriales para dárselas a otros, entonces los trabajadores de esas industrias se ven amenazados. Pero en realidad lo más probable es que aumente el número neto de empleos en el sector, porque más industrias absorben más mano de obra y si se destina a pescado para consumo humano, mucho más empleo se crea.

Se dice que las licitaciones son para que industriales chinos puedan llegar a pescar a Chile, lo que es una amenaza. En realidad, si ellos quisieran, comprarían en la bolsa cualquiera de las empresas que cuentan con cuotas aseguradas, y listo.

Y por cierto, no hay ningún solo experto, ningún economista o especialista en políticas públicas que respalde la asignación histórica de los recursos y hay decenas que apoyan las licitaciones. Pero en el Congreso, parece que no existieran.

La existencia o no de licitaciones en todo o parte significativa de la cuota industrial, sin condiciones incumplibles, va a hacer la diferencia entre una ley gatoparda o un verdadero cambio (mínimo y obvio por cierto, pero por Dios que difícil!) en la forma en que administramos los peces de todos los chilenos.

Hoy, a pesar de 6.500 kilómetros de costa, en nuestro país el pescado es caro, y poco accesible. Para cambiar esta realidad el único camino es detener los monopolios, introducir competencia en el sector, apostar por industrias nuevas, con tecnologías que faciliten que el pescado llegue a la mesa de los chilenos. Sin licitación, o leyes gatopardas, todo va a cambiar para que todo siga igual.

1 comentario
15 nov 2012

¿Democracia bipolar?

Desde el advenimiento de la democracia, cada vez que se terminaba un proceso eleccionario en nuestro país, aparecían los comentaristas de siempre alabando la cultura cívica de los chilenos. Los medios de comunicación no paraban de auto congratularse por lo bien que se desarrollaban los comicios a lo largo y ancho del país. “Un ejemplo de cultura cívica para el mundo” se decía sin parar, “los niveles más bajos de abstención en el mundo” comentan siempre otros. Las empresas de encuestas, luego de cada día de elección no se cansaban de demostrar lo bien que andaban en sus predicciones y podían cobrar sus premios por haber acertado.

¿Entonces qué pasó en estas últimas elecciones municipales, que pasamos de ser los mejores del mundo a estar ahora entre los países con los más altos niveles de abstención?

¿Es acaso que al igual que en el fútbol, los chilenos, pasamos con nuestro sistema democrático, de ser los mejores del mundo a ser los peores, como lo dicta nuestra habitual bipolaridad?

Para los que creemos en la democracia, lo que pasó el domingo 28 de octubre no representa ninguna novedad, lo veíamos venir y lo advertimos en más de alguna oportunidad.

La razón, al menos para mí es una sola. Somos presa de la dictadura de una minoría seudo demócrata, somos víctimas impertérritas de una fantasía democrática inventada por la dictadura pinochetista, vigente hasta hoy por la férrea oposición al cambio, de los grupos ultraderechistas enquistados en nuestro sistema democrático y avalados por la desidia y actitud complaciente de una concertación que nunca tuvo ni las agallas, ni las ganas, ni menos la voluntad política de hacer los cambios necesarios para que esta fantasía de participación ciudadana fuera cambiada por un ver-dadero sistema democrático y representativo.

Y con esto no me refiero solo a que el sistema binominal nos tiene sumidos en un duopolio que limita la participación de nuevos referentes políticos y nuevos liderazgos independientes. Me refiero también a la perpetuación en los cargos de elección popular.

No es posible que en un sistema democrático que debería ser participativo e inclusivo, senadores, diputados, alcaldes y concejales, durante más de 20 años pudieran elegirse y reelegirse prácticamente a perpetuidad. Esto como hemos visto, solo ha contribuido a fomentar el caudillismo y populismo. Ha potenciado de manera dramática el clientelismo político a todo nivel. Ha creado una corrupción soterrada y en algunos casos más bien descarada.

El gran problema, como yo lo veo, es que sumidos en esta triste realidad la respuesta de la sociedad en su conjunto, del pueblo chileno no ha sido la correcta.

Por un lado tenemos a los que se han visto de alguna manera beneficiados por este sistema político clientelar. Los que no tienen problemas en estirar las manos cuando se les ofrecen las pequeñas dadivas de quienes inescrupulosamente se aprovechan de los que menos tienen y mucho necesitan. Pero cuidado, porque esto último en ningún caso los exculpa, a los más de alguna manera explica su actitud.

Por otra parte, tenemos a un gran grupo que no ven en la clase política una llave para solucionar sus muchos problemas creados por años de abandono frente a un sistema económico que los estruja y oprime a diario. Por el contrario ven a los políticos como una casta de privilegiados y apernados. Para ellos resulta más atractivo irse a la playa o quedarse a ver el partido de fútbol, en vez de salir a votar y expresar en este acto al menos su descontento.

Por último, tenemos a un tercer grupo, uno que hizo su estreno en estas últimas elecciones. Para mí, con su actitud, este grupo es el más responsable de que estemos dándole la última palada de tierra a la democracia chilena. Es el grupo que sabiendo y entendiendo la realidad de nuestro problema y que siendo capaces de analizar y detectar a los dos grupos anteriores hacen el ejercicio equivocado y llaman a no votar, restándose así de un proceso que es vital si queremos ver algún cambio en el mediano plazo.

Este grupo con su tozuda actitud de no querer “prestar su voto”, con su actitud seudo rebelde, le entregó las herramientas a los mismos de siempre, para seguir perpetuándose en los cargos de elección popular.

Entonces, ¿cuál es el resultado? Pasamos de ser un ejemplo de democracia para el mundo, a tener un sistema democrático arcaico, añejo, falto de modernidad y donde el 60% de abstención es lo normal en los países desarrollados.

Y si este es el resultado ¿cuál sería la solución según los iluminados de las ciencias políticas? Hay que ajustar el sistema democrático a esta realidad y aceptar que no es malo que voten solo el 40%. Muy por el contrario esto es bueno y aceptable.

Lo dramático, es que esto solo es bueno y aceptable para los mismos que han manejado el sistema a voluntad y se han beneficiado de el por los últimos 20 años. Para los mismos de siempre que descubrieron que si vota el 40%, pueden manejar de tal manera la realidad que no necesitan hacer ningún cambio profundo en el sistema democrático chileno. Solo se debe adecuar para que a los pocos que participamos religiosamente en todas las elecciones nos sea más fácil votar.

Lo que a ellos no les importa y muchos de nosotros parecemos no ver con claridad es que el hecho de que podamos votar una semana antes, o que votemos por internet, o que lo hagamos en un cajero automático, puede ser moderno, pero en ningún caso asegura más participación. Lo que asegura es que voten los que votan por ellos y en este acto permitirles con un mínimo de esfuerzo seguir manteniendo sus cuotas de poder e influencia política y económica que necesitan para mantener el status quo.

La abstención producida en las últimas elecciones municipales, que debería haberse transformado en una razón más que justificada para profundas reflexiones e importantes decisiones que derivaran en cambios importantes en nuestro sistema democrático simplemente se ha transformado en un conveniente salvavidas para aquellos que ni creen ni les interesa la participación popular ni la democracia participativa.

Por el contrario, para los que creemos en la democracia este vergonzoso resultado es más bien un salvavidas de plomo para un sistema democrático que se encuentra agónico y con muy pocas esperanzas.

Deja un comentario
15 nov 2012

Nuestro primer desafío

El 6 de diciembre de 2012 se materializará el traspaso de mando con el cual Recoleta iniciará una nueva etapa en su desarrollo social, cultural, urbano y económico.

Comenzaremos a dejar atrás un modelo de gestión centrado en el establecimiento de una relación clientelar con la ciudadanía y daremos paso a una forma de entender el desarrollo local, basado en la participación temprana y vinculante, en la puesta en valor de nuestro patrimonio arquitectónico, urbano, ambiental y cultural; y en la mejora continua de los servicios y la atención municipal como eje central de nuestra relación con nuestros vecinos y vecinas.

Dejaremos atrás ese modelo que somete todo a la ley de la oferta y la demanda y que todo lo que solía ser público, lo convierte, en un negocio, para dar paso a la recuperación de la infraestructura social de tal manera de que esté siempre disponible para las y los recoletanos y especialmente para nuestros jóvenes y adultos mayores.

Sustituiremos esa forma de entender la relación con la comunidad que busca mantenerla cautiva de las dadivas de la administración de turno por una en que la ciudadanía sea protagonista principal y co-responsable de la gestión municipal.

Terminaremos con la transformación de dirigentes sociales en funcionarios municipales: con la entrega en comodato de la infraestructura social de nuestros barrios a los mismos dirigentes para que las conviertan en sus negocios privados; con la entrega de canastas de alimentos y ayuda social a los amigos y familiares de los clientes privilegiados; con la entrega discrecional de beneficios y paseos a los adultos mayores que se identifican con el sector al mando de la municipalidad y por supuesto, con la entrega de patentes y permisos, a esas verdaderas mafias que cobran por conseguirlas, como si fueran dueños de la vía pública.

Todas estas prácticas y otras que seguramente olvido en este instante, son las que, de una u otra forma, han llevado a nuestra comuna a una desafección profunda del quehacer político, llegando a estar entre las de mayor abstención a nivel país.

Hoy el desafío es revertir estos procesos de descomposición del tejido social, terminando de una vez y para siempre con la intervención de las autoridades en las organizaciones sociales, entregando apoyo a las mismas en infraestructura y recursos para que puedan asumir cada día más y más responsabilidades, convirtiéndose en socios estratégicos del municipio, velando por la democracia y la transparencia en las mismas organizaciones y desarrollando políticas participativas de desarrollo para las juntas de vecinos, para los adultos mayores, para los jóvenes, para los agentes culturales y para los clubes deportivos, de manera que ellos se conviertan, no en clientes sino en protagonistas de su propio desarrollo.

Hoy el desafío es terminar con todo gasto innecesario y superfluo, para poder revertir la situación de deuda estructural que 12 años de gobierno de la UDI le dejan a nuestra comuna.

Hoy venimos a terminar con los beneficios y prebendas de algunos que más que venir a desarrollar una vocación de servicio social, vienen a servirse del aparato público, poniendo por sobre los problemas más urgentes de la ciudadanía, sus mezquinos intereses económicos y políticos.

La tarea no es fácil pero estamos preparados para ella y tal como nuestros vecinos y vecinas cuentan con nosotros, el nuevo gobierno comunal cuenta con ustedes.

Manos a la obra.

15 comentarios