20 dic 2011

La Pascua de los niños del Maule

Los niños del Maule no se imaginan a Papa Noel con una bolsa al hombro trepado a una chimenea o a Santa Claus cargado de regalos a bordo de un trineo.

Ellos saben, porque lo han visto, que el Viejo Pascuero, vestido de rojo, con gorro y barba blanca, como manda la tradición, viaja en un tren. Y así lo dibujan cuando la maestra les pide que escenifiquen en un papel esta fecha tan esperada.

Los pequeños que viven a lo largo de los cien kilómetros que separan Talca de Constitución, en aldeas próximas al río , tienen sobrados motivos para afirmar que los regalos de Navidad se ocultan en los vagones del achacoso tren que ven pasar a diario, ya llueva o haga calor, salvo terremoto o salida de cauce del Maule.

Desde hace 21 años, la Universidad de Talca cumple el rito de trasladar por el ramal que se niega a morir a un Viejo Pascuero cargado de paciencia, energía y, sobre todo, de regalos, con la misión de hacer realidad ilusiones tanto de menores como de ancianos.

La tradición hace posible que hoy, aquellos que siendo niños recibieron juguetes y caramelos sigan acudiendo a las estaciones del ramal pero ahora con sus hijos en los brazos o cogidos de la mano para que conozcan al Viejo Pascuero que alegra la existencia en tan remotos parajes.

Nada menos que 29 paradas, en siete horas y media de viaje, hizo el tren del ramal el pasado domingo en el trayecto Talca-Constitución.

Colín fue el punto de arranque de la frenética actividad del Viejo Pascuero. La entrega de libros, la mayoría editados por la Universidad de Talca a la biblioteca de la escuela pública del lugar, y un desayuno para cargar las pilas del Viejo Pascuero y comitiva, marcaron la pauta de lo que sería el resto día.

Al igual que en Colín, en Curtiduría, González Bastías, Toconoy, Maquehua,las estaciones principales del ramal, se sucedieron los abrazos y los vivas al Viejo Pascuero que repartía sin desmayo caramelos, juguetes varios y a los mayores pan de Pascua .

En cada una de esas estaciones los lugareños esperaban al ilustre visitante y acompañantes con mesas muy bien adornadas y repletas de pan caliente, tortillas de rescoldo, chancho en piedra, queso fresco, pan dulce, bebidas a destajo, mote con huesillo, además de frutas de la temporada…arándanos y damascos,

Y no solo el Viejo Pascuero sudó la gota gorda, ya por repartir los regalos o por posar para las cámaras digitales (la modernidad también ha llegado a los aislados parajes maulinos).

También quedaban sin aliento los miembros del coro de la Universidad de Talca que amenizó los actos de entrega con un variado repertorio de villancicos.

Hay que decir que en Maquehua, la última estación importante antes de llegar a Constitución, el conductor del tren fue recriminado por los lugareños cuando intentó reducir la actuación del coro para acelerar la marcha al destino final.

Una anécdota que demuestra que la visita del Viejo Pascuero a los pueblos y aldeas del ramal maulino tiene normas de protocolo no escritas que se deben respetar.

Yerko Moreno, vice rector de la Universidad de Talca, considera que esta tradición navideña que comenzó hace 21 años por iniciativa de un grupo de docentes y funcionarios, es un compromiso de la institución con la sociedad rural del Maule.

Además, implica el apoyo de la universidad a unas villas, pueblos o aldeas con ideales de superación y defensoras de sus tradiciones, de sus raíces. Una de ellas es salvar a un ramal que es para algunos el único medio de transporte y que tiene enorme potencial para el turismo.

No solo la universidad interviene en este viaje anual navideño por la ribera del rio Maule.

Marcela Albornoz, directora de Extensión Cultural, recuerda el compromiso de las principales empresas de la ciudad, además de la respuesta de diferentes sectores de la comunidad a una campaña del juguete que se desarrolla a lo largo del año.

Este tren de la Navidad deja en la memoria recuerdos, imágenes difíciles de olvidar, como la de un niño de unos cuatro o cinco años que mira solitario desde el patio de su humilde vivienda el paso del tren. El maquinista se detiene, el Viejo Pascuero baja, camina unos metros y entrega a un regalo al pequeño, que lo recibe con una tímida sonrisa.

Ese niño dibujará al Viejo Pascuero bajando de un tren.

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20 dic 2011

¿El año del conejo o del gatopardo?

El año del conejo del horóscopo chino estuvo marcado por el frenético y saltarín movimiento de este mamífero, que probablemente vino a remover -nada más ni nada menos- que el piso de la matriz sociopolítica chilena y sus relaciones entre el Estado, el mercado y la sociedad civil.

Como buen roedor, el conejo desplegó toda su astucia para no seguir siendo presa de cazadores y depredadores, que por décadas se ampararon en un modelo económico generador de desigualdad y en un sistema político poco representativo.

La política estuvo de vuelta este año para sacar al pizarrón a la economía. Y el lucro en educación fue el principal enemigo de los estudiantes, que cuestionaron la promesa de movilidad social del modelo educacional.

A nivel internacional, el 2011 fue considerado por la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos como el año en que el concepto de poder cambió. El personaje del año fue “el/la manifestante”, según la Revista Time; mientras la local Camila Vallejo se llevó ese cetro, de acuerdo a la votación de los lectores del británico The Guardian.

Se corrió el velo y el otrora modelo económico exitoso de exportación dejó entrever la inequidad que a la ciudadanía le venía generando un profundo malestar social desde hace más de una década, pero que la Concertación había logrado taponear con la promesa del progreso.

Entre salto y salto, el conejo logró sacar el polvo bajo la alfombra, encontrando un régimen democrático cuestionado en su representatividad y a conceptos como clase política, elites y hasta oligarquía se le comenzaron a encontrar ejemplos concretos en la noticia del día a día.

Aunque con unas becas más por aquí y otras más por allá, la negociación en el Congreso del presupuesto educacional, terminó por echar por tierra las pretensiones del movimiento estudiantil.

¿El apropiarse de las calles y de la agenda política se había entendido más como una pataleta, propia de ciclos de incertidumbre que terminan fortaleciendo al propio sistema?

En medio de la tregua veraniega y con cambios en las directivas de las federaciones de estudiantes, cabría evaluar si el año que se va fue el del conejo o del gatopardo. ¿Todo seguirá igual, pese a que todo ha cambiado?

La generación política a la que le quedó gustando el poder, ¿dará pequeñas concesiones, permitirá la reforma de una parte de las estructuras para conservar el todo?

Una reforma al binominal que sólo cambie el tamaño de las circunscripciones o distritos, sin permitir la representación de grupos pequeños; una reforma tributaria que mantenga en 20% el impuesto a las empresas, sin apuntar a una verdadera redistribución de los ingresos (además de un incremento de la carga fiscal); o un voto voluntario, que reproduzca la brecha a favor de los más informados, podrían apuntar hacia allá.

Dado que la educación fue la punta del iceberg del malestar general de la ciudadanía, lo que para algunos analistas es un punto en contra -que el nuevo Presidente de la Fech hable de todo menos de educación-, puede, por el contrario, permitir que el movimiento deje de ser sectorial confundiéndose meramente con un grupo de interés, para convertirse definitivamente en ciudadano, que busque el bienestar general.

Habrá que ver si con el 2012, la lengua de fuego del dragón del horóscopo chino aviva la llama o si quema las pretensiones de cambio, imponiéndose el clásico gatopardismo, que genera cambios para que finalmente nada cambie.

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20 dic 2011

“Chile cambió en cada esquina,en cada calle…

Es difícil hacer el balance del presente año de nuestra federación, el solo hecho de sentarse y evaluar, repasar los contenidos, lo hecho y lo olvidado, son ejercicios que requieren de tiempo y tranquilidad, dos elementos que hasta el momento no hemos tenido y que dificultan los análisis a la hora de repasar el año transcurrido.

A esto hay que sumarle la profundidad y alcance que tuvo el movimiento social por la educación, ya que, al contrario de lo que se ha querido presentar, no abarcó tan solo lo meramente estudiantil ni tampoco se contuvo en las paredes de nuestra universidad, por el contrario, detonamos un movimiento que sacudió al país, contagió al continente y puso los ojos del mundo sobre nosotros y nuestros resultados, por lo que hacer un balance de la FECh que tan solo abarque a la FECh no es sensato ni tampoco corresponde a la realidad de nuestra gestión.

De todas maneras, para partir quisiera agradecer a todas y todos quienes han sido parte fundamental en la construcción de este proceso. A los funcionarios de la FECh por su compromiso y trabajo intachable durante el año, por su paciencia y lealtad a la organización, a pesar de lo difícil que es trabajar con estudiantes todo el día, cuando aún ellos no entienden a cabalidad las condiciones del mundo laboral.

A ellos les debemos nuestro más sincero respeto y el compromiso por hacer de su trabajo un valor a cuidar y resguardar. Sin lugar a dudas, a mi familia y a Julio, que gracias a su incondicional apoyo, amor y entrega pude desempeñar gran parte de mi trabajo en la FECh, incluso en los momentos más difíciles.

A los funcionarios de la Casa Central que nos acompañaron en la toma y ayudaron a cuidar la Casa de Bello. A los académicos que se pusieron la camiseta y que desde oscuros laboratorios, bibliotecas y oficinas sacaron una voz que hace mucho tiempo no se hacía escuchar en nuestra universidad.

A los que se involucraron activamente y no sólo de palabra, a los que madrugaron por tener que preparar el trabajo del paro del día siguiente, a los se mojaron en las manifestaciones, a los que bailaron, actuaron y crearon por este movimiento.

A los secundarios por su capacidad de entrega y valentía, a los estudiantes de instituciones privadas que lograron renovar los aires de este movimiento, a los profesores por trabajar codo a codo con los estudiantes pese a los constantes ataques recibidos, a los pobladores que nos acompañaron en los cacerolazos, las barricadas y las asambleas territoriales, a los trabajadores de la educación y de otros ámbitos que hicieron tremendos esfuerzos por solidarizar y acompañarnos en las movilizaciones y muchas veces también en las discusiones.

En fin, a todas y todos quienes desde sus diferentes frentes de acción, aportaron pequeñas y grandes cosas a este movimiento.

Y no quisiera dejar de lado a los que no están presentes, para compartir este importantísimo proceso, pero que, sin lugar a dudas, han sido grandes referentes de la historia, sin los cuales no habríamos tenido capacidad política, teórica, moral e histórica de poder levantar y conducir este movimiento.

Hablo de Marx, de Lenin, de Recabarren, de Violeta, Víctor, Gladys, de Lucho Corvalán, de Gramsci, de Allende y tantos otros a los cuales les debemos esto y mucho más y que van siempre a nuestro lado en esta larga marcha.

En segundo lugar, quisiera compartir con ustedes algunas reflexiones que nacen de la experiencia, de las vivencias básicas que este 2011 dejó estampadas en nosotros, hoy tenemos la más profunda convicción de que la fuerza erigida a partir del movimiento debe constituirse como una verdadera posibilidad de transformación social en Chile, debe significar un cambio en la vida de nuestro pueblo y debe constituirse en un ejemplo de lucha para todos los pueblos del mundo en su camino por conquistar más democracia, más justicia social y protección de nuestros derechos fundamentales frente a los embates y colonizaciones del mercado.

Tengo la más plena seguridad de que para todas y todos ustedes, este año ha significado uno de los más importantes procesos de maduración y desarrollo tanto personal como político. Este es un año en el que todos hemos aprendido, por lo tanto todos hemos ganado.

A algunos les tocó aprender cayendo duramente, a otros les tocó aprender que lo hecho en el pasado tiene valor en el presente y se configura como determinante para el futuro, a otros les tocó aprender que no se podía mantener por siempre al pueblo engañado y desmovilizado.

En definitiva, este es un año en que sin duda Chile ganó y eso es motivo de orgullo para los estudiantes de nuestra casa de estudios, hoy día podemos decir con más fuerza y autoridad que la Chile es de todos los chilenos, hoy podemos mirar sin vergüenza al país y decirle: esta es tu Universidad y desde ella luchamos por un Chile nuevo, desde ella luchamos porque en sus aulas vuelvan a caber los hijos de todo tu pueblo, hijos de buena familia no bastan para nuestros sueños.

Debemos decir también, que durante este proceso tuvimos aciertos y errores, alegrías, frustraciones, encuentros y desencuentros, incertidumbres y certezas, en definitiva, un sin fin de experiencias que, sin duda alguna, estarán siendo en estos momentos revisados en el fuero interno de cada uno, para constituirse posteriormente en el conjunto de elementos que servirán para la proyección de un mejor escenario político en los años venideros.

Y digo esto, porque entendiendo que cada cual de manera individual o colectiva habrá hecho o estará haciendo este análisis, proceso al cual me gustaría poder aportar algunos elementos.

A esto quiero comenzar señalando, que iniciamos este período con mucha claridad respecto al rol que debíamos jugar los estudiantes y la comunidad universitaria en general, en el proceso de transformación y democratización no solo de nuestra universidad, sino que también en el conjunto del modelo educacional, cuestión que señalábamos como un paso estratégico en la dirección de hacer avanzar nuestra sociedad hacia un modo de vida más justo, democrático y libertario.

Comprendíamos con claridad las razones del por qué en Chile se inició un proceso de desmantelamiento de la educación pública y a la vez entendíamos la importancia fundamental que tenía la configuración de ello con el resultado de la obra total del modelo neoliberal que otrora nos heredaran a sangre y fuego.

Asumimos que no teníamos razones para soportar y seguir soportando las condiciones impuestas de un modelo por el cual nadie nos había preguntado y es entonces que decidimos salir a la calle una vez más, pero ya nuestro despliegue, nuestro discurso y nuestro convencimiento se encontraban fuertemente armados, ya no era solo cosa de niños, ya no era cuestión de tiempo.

Entendimos que antes de hacer educación había que pensar la educación, que antes de hablar de calidad debíamos discutir en torno a ella y no aceptar un concepto impuesto y aprendimos sobre todo a no caer en el vicio de elaborar y demandar reformas que no tuviesen coherencia política con la sociedad a la cual aspirábamos vivir y legar a nuestro pueblo.

Cuando hablábamos de cambios estructurales al modelo, hablábamos de construir un sistema educacional que pudiese contribuir a superar la odiosa condición de inequidad, segregación, exclusión y marginalidad con que aún dominan a nuestro pueblo. Que permitiese por vía de la democratización del conocimiento, en cuanto a su acceso, su apropiación y su generación, desarrollar una plaza contra hegemónica a los principios y reproducciones materiales del modelo mercantilista, catalizador de las más profundas desigualdades e injusticias de nuestra sociedad.

Este año pudimos también experimentar muy felizmente, uno de los momentos de mayor debate y participación en nuestros espacios universitarios, fenómeno materializado en los distintos claustros triestamentales y en encuentros que no sólo lograron demostrar que tenemos un gran potencial para la construcción de comunidad universitaria, sino que demostraron también que esa construcción es posible, que podemos elaborar propuestas y dar una señal al país de que lo público se evidencia en estos esfuerzos incomprables por el dinero.

Ahora nuestro principal desafío será potenciarlos y hacer que lo que emane de esos espacios de integración pueda constituirse en patrimonio de la sociedad y en verdaderas herramientas de transformación para nuestro pueblo. Todo esto exige una mayor participación de toda la sociedad chilena en el cuidado y cumplimiento de sus fines.

Quiero también destacar, la necesidad que tenemos como país de avanzar hacia un cambio de paradigma en la forma de hacer universidad, la Chile ya no es la misma de antes, en cierta medida y de cierta forma, hemos cambiado de lenguaje y seremos todos nosotros, estudiantes, funcionarios, académicos y autoridades, los responsables de conducir a nuestra Universidad hacia una ruptura del statu quo y el orden actual existente.

Debemos hacerla avanzar hacia la construcción de nuevos espacios de encuentro, donde se puedan analizar y poner en cuestión las más diversas formas de vida y posturas político-ideológicas; donde la diversidad debe pasar de la teoría a la práctica cotidiana y se logre la interacción intelectual y humana que nos permitirá ir abordando la complejidad de las problemáticas actuales y futuras de nuestra sociedad.

La verdad es que Chile toma cada vez mayor conciencia de que necesitamos dar pasos decididos en la construcción de un sistema de educación que termine con el progresivo cercenamiento de la identidad y diversidad cultural presentes en nuestro país, que abandone la repetición de consignas, la ejecución de órdenes y la identificación de los estudiantes y académicos con la búsqueda del logro individual, la aceptación de las reglas del mercado, el conformismo y la desmemoria, para cambiarlos por un espíritu de unidad en la pluralidad, por una nueva disposición a educar al conjunto del pueblo, cuyo fin sea su emancipación moral, intelectual y material.

Para esto, nos ha resultado indispensable la toma de conciencia de que la educación debe ser entendida como un derecho universal y una inversión social y no como un bien de consumo como algunos nos han pretendido hacer creer.

Sin embargo, compañeras y compañeros, es importante tener claridad de que no podemos caer en el mismo error de los movimientos reformistas de nuestra historia.

Si bien entendemos la vigencia de las demandas contra la segmentación del conocimiento y las concepciones tecnocráticas y autoritarias de la enseñanza y reeditamos las propuestas a favor de la autonomía universitaria, el pluralismo, la libertad de cátedra, la participación de los estudiantes y trabajadores en la dirección de los establecimientos, no podemos creer que ésta sea la única vía para fundar una nueva sociedad.

La tradición liberal iluminista que nos hace creer que el conocimiento es o será LA principal riqueza de Chile y, que la reforma universitaria, o de la educación en general basta para lograr la emancipación de nuestro país a través de la cultura, es algo que aunque coherente y noble, carece de sustento material.

La revolución social no es antes que nada ni tan solo una reforma intelectual y moral, sino que por sobre todo, es una transformación radical en las relaciones de poder político y de acumulación económicas vigentes en nuestra sociedad.

Nadie podría negar que un pueblo culto es menos vulnerable a la dominación y al sometimiento, sin embargo, esa democratización y acceso a la cultura no se obtienen de manera gratuita por parte de los dominados, por el contrario, se arranca con convicción y energía de la mesa del festín de los poderosos.

Cómo lograr esas conquistas debe ser una de las principales interrogantes en estos momentos y una de las mayores tareas pendientes que deja este movimiento. No es menor que después de 7 meses de movilización, durante las cuales logramos legitimar nuestras demandas y representar a más de un 80% de la población, no hayamos logrado avances en términos de nuestras propuestas y nuestras reivindicaciones más sentidas.

No cabe duda que a estas alturas del año, cuando ya es compartido que el movimiento logra dar el salto cualitativo desde la demanda gremial-corporativa a una demanda estructural y de carácter político, las mayorías que salen a las calles ya no son sólo mayorías endeudadas, sino que son mayorías guiadas por la más profunda necesidad de contraponer a la avaricia y la soberbia del sistema, la dignidad de los seres humanos y la recuperación de sus derechos.

Efectivamente no es sólo una consigna decir que Chile cambió, en cada esquina y en cada calle vemos cómo Chile va perdiendo el miedo, cómo la gente vuelve a creer en la posibilidad de los cambios y en la acción colectiva como forma necesaria para alcanzarlos.

Atrás queda el pueblo callado y domesticado, acostumbrado al conformismo y al individualismo, incapaz de levantar la voz ante la injusticia y los abusos, por el contrario, la gente sale con alegría a las calles a recuperar la esperanza perdida, sale a decir con fuerza: ¡ya basta de desigualdad, basta de lucrar con nuestros derechos fundamentales y basta de esta pírrica democracia de los consensos!

Sin duda que este movimiento ha logrado evidenciar con mayor fuerza las falencias del sistema, lo cual ha significado un cambio cultural en nuestro país y, aunque embrionario aún, nos permite abrirnos a la posibilidad de avanzar hacia un estado mayor de concientización y de lucha social.

Este año, también ha quedado demostrado que con un gobierno de derecha los avances sociales a favor del pueblo son un imposible, el sistema político presidencialista logra que el ejecutivo tenga la sartén por el mango y puedan hacer y deshacer según como le venga en gana.

Por otra parte, las consecuencias del binominalismo se hacen sentir con fuerza en el parlamento, configurando mayorías opuestas a la ciudadanía y dejando un margen de acción muy estrecho para fuerzas sociales y políticas contrarias al dictamen de los poderosos.

Alterar este orden, también es una tarea pendiente de nuestro movimiento, ya que las consecuencias de ello se harán sentir con fuerza en proyectos de ley que ya están siendo tramitados en el parlamento, tales como el proyecto de desmunicipalización, Superintendencia, Ley de Universidades Estatales, Democratización, fin al Lucro, entre otros, los cuales de no mediar una acción política y social poderosa y eficaz por nuestra parte, serán arreglados al gusto de unos pocos y para el desmedro de millones, tal como se han venido haciendo las cosas en nuestro país a lo largo de estos últimos treinta años.

Y he aquí un punto de maduración importante que hemos adquirido con este movimiento: nuestro principal problema no es de recursos, es de democracia.

La reproducción del poder político sobre sí mismo con independencia de la inclusión y participación de las grandes mayorías ciudadanas ha hecho a nuestra democracia perder valor y a nuestros ciudadanos perder interés por ella. Lo que ayer fue un profundo anhelo de generaciones enteras que entregaron su vida por obtenerla, hoy es solo un mal recuerdo por el que no vale la pena ni siquiera interesarse.

La clase política contra la cual algunos creen luchar, no es más que el reflejo del ordenamiento del poder existente en nuestra sociedad, para nosotros no existe “la clase política”, existen las clases sociales, donde se inscriben dominados y dominadores, explotadores y explotados.

No podemos seguir aceptando el uso de un concepto vago y poco definido, que viene por sobre todo a atenuar y confundir el centro de las preocupaciones que como pueblo debemos tener para superar el actual esquema de dominación existente en nuestro país.

Es a esos sectores a los que hay que desplazar de la toma de decisiones, a quienes gozan de la acumulación de capital, sumado a la acumulación de poder político, comunicacional y cultural. A los que hoy toman decisiones por nosotros y no nos permiten participar directamente en la construcción de nuestro propio futuro. Ellos son la geometría del poder que se constituye como la gran mordaza a los avances del pueblo chileno en materia de derechos y reivindicaciones y es contra sus privilegios por lo que luchamos.

Por lo mismo, es que no entendemos como aceptable la renuncia a la disputa de espacios de representación dentro de la institucionalidad política, no podemos negarnos a subvertir la correlación de fuerzas al interior de esta espuria institucionalidad burguesa, muy por el contrario, ello debe constituirse en uno de los pasos fundamentales que este movimiento logre dar, no el único, pero sin lugar a dudas debemos trasladar la mayoría de las calles al interior del parlamento y el aparato del Estado, y que vuelvan a ser los trabajadores, pobladores y estudiantes quienes manejen las riendas de su propio futuro, participando, sin otros intermediarios, en la elaboración de las leyes y normas que nos devuelvan nuestros derechos.

Hoy, producto de la histórica movilización desencadenada en nuestro país, hemos logrado provocar fisuras y resquebrajar la construcción hegemónica neoliberal dominante, instalada hace ya más de treinta años por la dictadura.

Sin embargo, esta aún no está derrotada, tiene fisuras y está agotada, pero nada indica que no pueda recomponerse sobre sus propias fuerzas, como históricamente lo ha hecho y vuelvan por tanto, nuevamente las fuerzas neoliberales y reaccionarias a ganar poder para restablecer su hegemonía e incluso blindarla.

Existe una crisis de legitimidad del neoliberalismo, eso está claro, ahora de nosotros y de las fuerzas democráticas depende avanzar con convicción y fuerza para derrotar a la maquinaria vil que ya no se puede seguir sosteniendo.

La fuerza y presión democratizadora que están generando los actuales movimientos y organizaciones sociales ya no son sólo en demanda de reformas sectoriales al modelo, sino que por sobre todo, son para hacer avanzar al país hacia la construcción de una sociedad más justa e igualitaria, ahí está el desafío estratégico de nuestro movimiento.

No quiero terminar, sin antes enunciar algunos de los desafíos que como país tenemos pendientes.

Chile debe avanzar hacia un modelo de sociedad que sustituya el principio de la competencia por el de la cooperación, que sustituya al individualismo por la solidaridad y la acción colectiva, a los bienes privados por los públicos, que permita la socialización de las fuerzas productivas y el reparto equitativo del trabajo común, el reconocimiento efectivo del derecho de cada persona a vivir plenamente su vida intelectual y moral.

Se requiere urgente renovar la vida pública para recomponer el tejido social, ensanchar los cimientos de la justicia, y construir una nueva geografía del poder, donde no se permitan más abusos ni explotaciones.

Las esperanzas del pueblo están en todos nosotros, y los estudiantes, los demócratas y la izquierda chilena no pueden desconocer el nuevo escenario en el cual estamos inmersos, menos todavía repetir viejas recetas que con la experiencia histórica ya se han visto fracasadas.

Debemos ser capaces de fijar un nuevo horizonte para nuestro desarrollo, un nuevo camino por el cual transite nuestro modelo de sociedad y nuestra democracia, necesitamos un nuevo marco en el cual todos por igual tengamos los mismos derechos y las mismas libertades.

Para finalizar, quiero decir que lo que viene es tanto o más importante que lo pasado, quizás el próximo año no haya movilizaciones tan masivas como las de este, pero ello no será excusa para que la lucha no se intensifique.

Quiero darle mis saludos a Gabriel, decirle que cuenta con todo mi apoyo en este año de gestión que le tocará vivir, que pese a los inventos mediáticos y diferencias de pasillo que pretenden instalarnos, ambos sabemos que es mucho más lo que nos une que lo que nos separa y que puede esperar de nosotros, los comunistas, todo el apoyo y la lealtad en esta enorme lucha que juntos enfrentamos, que tal como hace cien años, seguiremos estando firmes junto a los trabajadores y el pueblo, articulando la lucha social en sus más diversas formas, para así proyectar una alternativa de democracia real para todos los chilenos.

La primavera promete nuevos frutos, dependerá de todos nosotros, cuán dulces puedan ser.

Discurso cambio de mando FECH 2011-2012

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20 dic 2011

Un cuento de Navidad

No soy un gran partidario de la navidad y es una fiesta que más bien rechazo, con toda esa parafernalia de papás Noel y regalos obligados, pero lo que sigue a continuación es, más o menos, el relato fiel de lo que me contó una amiga, y sucedió en Santiago unos días antes de la navidad del año 1986.

Mi amiga vivía en un departamento de la calle Bombero Salas, un edificio de los años cincuenta, bastante mal tratado, sin calefacción en los inviernos y sin nada que refrescara en los veranos, y para mayor mala suerte, mi amiga tenía casi medio año de atraso en el pago del arriendo y se arriesgaba a que en cualquier momento la echaran a la calle, a ella y a sus dos hijos de siete y nueve años respectivamente.

No era una buena época, tampoco la navidad se auguraba llena de amor y cosas sabrosas en la mesa.El departamento no daba a la calle sino a un triste panorama de techos, ventanas y tuberías oxidadas y, según mi amiga, ni las palomas anidaban en ese sitio lúgubre.

El día 23 de diciembre de ese año mi amiga simplemente robó una ramita de pino en el cerro San Cristobal, la llevó al departamento, y con sus hijos empezaron a armar el tradicional árbol de pascua, árbol triste, porque todos sabían que el día 25 no los esperaría lleno de regalos.

Y en eso estaban cuando de la calle llegó el ruido inconfundible de unos disparos que de inmediato revivían todo el horror de la dictadura. Mi amiga encendió la radio, y por Cooperativa se enteró que se trataba de un asalto.Al parecer unos cacos vestidos de viejos pascueros habían asaltado al pagador de una constructora, en el momento preciso en que salía de un banco portando una bolsa llena de dinero.

De pronto el edificio se llenó de carabineros armados hasta los dientes. Sin grandes gentilezas revisaron todos los departamentos, abrieron cuartos, muebles, hicieron destrozos porque el odio no respetaba esa fecha de aparente buena voluntad, y se largaron no sin antes indicar que los moradores debían informar de cualquier cosa extraña que vieran.

A eso de las seis de la tarde de ese día caluroso, mi amiga salió a hacer unas pocas compras, algo de leche, pan, y si alcanzaba alguna golosina para los chicos.

Dejó a los niños viendo la televisión, y antes de salir a la calle abrió el buzón. Encontró una carta del marido, un sobre con sellos mexicanos alusivos a la navidad.

Leyó la carta que decía lo mismo de otras recibidas meses antes: al marido le iba mal, muy mal, apenas ganaba para sustentarse, pensaba seriamente cruzar la frontera y probar suerte en los Estados Unidos. Agregaba que no perdía las esperanza de poder reunirlos a todos algún día, que la quería, que besaba a los niños y ¡Feliz Navidad!

Mi amiga tardó unas dos horas en hacer las compras y, cuando regresó, la calle estaba bloqueada por vehículos policiales además de una ambulancia. Alcanzó a ver parte de los pies y de las piernas del cuerpo cubierto por una sábana que metían a la ambulancia. El cuerpo llevaba botas negras y pantalones rojos.

Con el corazón palpitando de inquietud subió a pie los cuatro pisos que la llevaban a su departamento, abrió la puerta, y encontró a los dos niños sentados frente al televisor, pero con expresión de estar viendo cualquier cosa menos las peripecias del correcaminos perseguido por el coyote.

El menor de los niños se echó a sus brazos llorando, y le costó secarle las lágrimas, limpiarle los mocos, tranquilizarlo, para entender lo que decía.

-El viejito pascuero se cayó- repetía desconsolado el niño.

- Sí. Sentimos un ruido en la ventana de la cocina y ahí estaba, parece que quería entrar, pero se cayó- dijo el mayor de los hijos.

Mi amiga fue a la cocina, abrió la ventana, y vio a más vecinos asomados hacia el patio interior. Alguien comentaba que se trataba de unos de los ladrones perseguidos por la policía, que al parecer se había escondido en la parte alta y había tratado de bajar deslizándose por las tuberías.

-Pero se fue abajo y se hizo plasta el pobre- agregó una vecina.

La noche del 24 de diciembre de 1986 mi amiga asó un pollo al horno. Lo sirvió acompañado de papas fritas y ensalada de tomates. Una botella de Fanta familiar daba categoría festiva a la mesa, y cenaron deseándose ¡Feliz Navidad!

Y así, llegó la hora de los regalos. Ella recibió un dibujo del cerro San Cristóbal, con el funicular detenido junto a un letrero que ponía “Zoo”, y una pulserita hecha con fideos.

El menor de los hijos abrió el paquetito que contenía dos figuritas de plástico de la guerra de las galaxias, y el mayor una cinta de video sobre la que ella misma había pegado una etiqueta con la leyenda “ Tres películas de Bud Spencer”.

Años más tarde, y mientras bebíamos un estupendo margarita en Tlaquepaque, cerca de Guadalajara, en México, mi amiga me contó que los niños le dieron las gracias, pero se quedaron silenciosos, en ningún caso debido a que no les gustaran los regalos, sino esperando el momento propicio para una gran confesión.

-Ya pues, dile- sugirió el menor.

Entonces el hijo mayor la tomó de una mano y los tres fueron hasta la estrecha sala de baño. El niño movió una tabla con azulejos de plástico que cubría el costado visible de la bañera, se tendió en el suelo, y cuando se incorporó lo hizo arrastrando un maletín de cuero. En él, había varios fajos de billetes, una bonita cantidad de dinero que mi amiga no supo ni quiso contar en ese momento.

-Yo abrí la ventana para que el viejito pascuero entrara, pero se cayó y tiró para adentro el maletín- le contó el hijo mayor.

Esa noche, mi amiga y sus hijos durmieron en la casa de su suegra. Antes de tomar un taxi compraron un enorme pan de pascua en el café Paula y los niños dijeron a la abuela que era un regalo del papá. ¡Feliz Navidad!

Mi amiga vive en un país de Centroamérica, tiene una bonita tienda de artesanía atendida por toda la familia, el hijo mayor es médico y el menor estudia leyes. Y sobra decir que mi amiga cree fervientemente en el Viejito Pascuero. ¡Feliz Navidad!

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19 dic 2011

Estoy cansado…

Esta es la respuesta que más frecuentemente he recibido, durante las últimas tres semanas, de parte de la gran mayoría de las personas a las cuales les he preguntado: ¿cómo estás?

Después de esta declaración, mi interlocutor agrega a modo de disculpa, “bueno, como todo el mundo no más a estas alturas del año”

Es cierto, y no estoy diciendo ninguna novedad, que por razones bastante lógicas, acumulamos en el último bimestre del año una serie de actividades que nos llenan la agenda muy rápidamente, sin piedad por la hora, ni por los fines de semana.

Sin embargo este año, a diferencia de otros, creo escuchar el “estoy cansado/a” de una forma distinta, percibiendo un dejo a tristeza, pena, frustración y sentimientos similares, que por supuesto provocan cansancio, pero que ciertamente lo trascienden.

Hemos tenido un año duro y muy particular como país. Vivimos la desgracia de un accidente aéreo desgarrador, hubo condenas para sacerdotes católicos que generaron mucha desilusión y desolación, vivimos permanentemente en medio de una inestabilidad de las economías que reconocíamos hasta ese momento dentro de las más estables del mundo, surgió un movimiento de indignados en países ricos desde jóvenes que dicen que el sistema de relacionarnos no da para más, en Chile se inició un gran debate por un sistema educacional que busca equidad y calidad, tuvimos una dolorosa y extensa huelga de hambre de personas mapuches, y supimos de escandalosos delitos cometidos por empresarios y altos ejecutivos motivados exclusivamente por el logro de beneficios económicos personales.

Sin duda que todos estos hechos han aumentado nuestra ya alta desconfianza en el otro, sabemos que ya no somos los mismos, pero no sabemos quienes somos, tenemos la certeza de que las movilizaciones sociales continuarán el próximo año, porque no las hemos abordado integralmente como país, y que el 2012 será muy probablemente tan movido como este año que termina.

Como si fuese poco, hace pocas semanas, un estudio de la universidad de Sussex nos enrostró que ya no somos un país de sólidas y extensas redes sociales, sino que somos altamente individualistas (segundo entre treinta y seis para ser precisos) y dentro de los países de la OCDE somos el más desigual.

Obviamente, estos tristes records, no sólo confirman o explican en parte lo que ha pasado este año en nuestro país, sino que nos dejan en muy mal pie respecto de la posibilidad de buscar confiada y gratuitamente en otra persona un apoyo, una oreja y un hombro, sobre el cual podamos decir “estoy cansado”, “estoy triste”, “estoy confundido” o “estoy desesperanzado”.

Nace un nuevo año, tiempo para mirarnos nuevamente y aprender de nosotros mismos, para darnos una nueva oportunidad.

Todavía nos podemos relacionar de una manera más sencilla, directa y espontánea. De nosotros depende.

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19 dic 2011

Tenis: una mujer mejor deportista del año

Este miércoles 21, el Círculo de Periodistas Deportivos de Chile premiará como lo hace desde 1951, a los mejores especialistas en cada disciplina y al “Mejor de los Mejores”.

Dentro de la actividad del popular deporte del tenis, extrañamente dominado en forma permanente por los varones, esta vez una mujer, Andrea Koch, será destacada como la mejor raqueta nacional del año

Hay pocos casos de tenistas galardonadas por el Círculo. Unas no lo fueron, porque en su época no se premiaba, porque sin duda Anita Lizana, ganadora del campeonato de Estados Unidos en 1937 no sólo fue la mejor en el tenis, además habría sido elegida como la Mejor de los Mejores.

Y tampoco recibió El Cóndor la notable, Carmen Ibarra gran campeona Sudamericana de la década de los 50. Como galardonadas podemos señalar escasamente a Leyla Musalem, de dilatada trayectoria y medalla de bronce en los Panamericanos de 1975 y más tarde también con el honor de ser electas Macarena Miranda, ganadora del legendario campeonato juvenil Orange Bowl, y Paulina Sepúlveda, representante en los Juegos Olímpicos Barcelona 92.

¿Quién es Andrea Koch? Andrea no es muy popular, no se da fácilmente a los aficionados, tiene en ocasiones un trato hosco en la cancha y en alguna oportunidad, afortunadamente ya olvidada, fue sancionada, pero es una tenista dedicada y perseverante en las canchas, hace ya una década.

Adicionalmente participó por televisión en un doble de celebridades, tiempo atrás, con la entonces popular pareja de Fernando González y su ex novia la tenista argentina Gisela Dulko.

También intentó el éxito buscando un buen premio en un popular reality en la televisión local.

En las canchas ha hecho noticia. El 2005 obtuvo sus dos primeros títulos en dobles y en el 2006 ganó su primer campeonato individual ITF en Jalapa, México.

Este 2011 tuvo su más destacada campaña ya que ha logrado acumular en su palmarés los títulos sexto y séptimo en singles y ha completado 18 campeonatos de dobles.

Con 26 años cumplidos, ha logrado resistir el ataque de una nueva generación conformada por las veinteañeras Camila Silva, Cecilia Costa, Fernanda Brito, Daniela Seguel y Belén Ludueña y sigue a la cabeza.

En competencias por equipos representando a Chile este año, en febrero concurrió a Argentina para la Federation Cup, el equivalente en mujeres a la Copa Davis, y fue el pilar del equipo en los partidos con Brasil, Colombia, México y Bolivia.

Pero su mayor logro fue la medalla de plata de los Juegos Panamericanos de Guadalajara en dobles mixtos con el más inexperto de todos los posibles partners, pues no contó ni con Nicolás Massú, ni con Jorge Aguilar como compañeros,sino con el veinteañero Guillermo Rivera. Y su actuación fue relevante para obtener la presea en disputado duelo final con la dupla local.

Andrea también a nivel individual tuvo la mejor campaña de su carrera. Alcanzó su mejor ranking,el 265,y fue protagonista de los campeonatos en que participó en la región. Tanto los Futuros como los Challengers. Jugó desde febrero hasta este mes de diciembre con 53 victorias y 22 derrotas.

En julio ganó la final de Ribeirao Preto superando en la final a la brasileña Vivian Segnini por 6-2 y 6-2. Luego en Bolivia cayó en la final de Santa Cruz de las Sierras con la argentina María Irigoyen

6-2 y 6-3 pero una semana después se desquitó en la final, jugada en la difícil ciudad de La Paz, superando a la trasandina 6-0 y 7-6(1).

También viajó a Europa y en octubre tuvo su mejor campaña en campeonatos de 25 mil dólares en Yerevan, Armenia. Superó a rivales de mejor ranking y cayó en la final con la estadounidense Julia Cohen, número 178, por 7-6(6) y 6-2.

La semana que acaba de concluir entró directo a la Copa Providencia, con una bolsa de 25 mil dólares. Defendía el título conseguido el año pasado en ese recinto y derrotó a la promesa Camila Silva en dos sets, pero perdió en octavos finales cerrando su año y manteniéndose nuevamente como la mejor raqueta femenina chilena de la temporada.

El Círculo ha premiado a lo largo de sus seis décadas a notables raquetas como Luis Ayala, Patricio Cornejo, Jaime Fillol, Hans Gildemeister, Marcelo Ríos, Nicolás Massú y Fernando González, todos astros indiscutibles de nuestro tenis y también fueron galardonados muchos otros varones.

Que una mujer logre destacar en este difícil medio y aparezca en la lista es un gran mérito y esa ha sido este año la virtud de Andrea Koch, esta perseverante jugadora en tan complicado deporte.

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19 dic 2011

La “U” y Cobreloa con ventajas para la final

Triunfos estrechos pero merecidos, ante la UC (2-1) y Colo Colo (3-2) los universitarios dirimirán la semifinal el próximo jueves y los albos y Cobreloa, el martes en Calama.

Colo Colo y la UC asomaban con más opción que Cobreloa y la “U” en los encuentros semifinales del Torneo de Clausura. Ambos jugaban de local, con el respaldo de sus hinchadas y con mejores antecedentes previos.

Claros ganadores en los cuartos de final los albos ante la Serena (6-2 y 3-1) y la UC frente a Audax Italiano (1-0 y 1-0). Además la historia reciente los favorecía.

En los cuatro últimos encuentros en el Monumental, Cobreloa nunca había ganado.

Asimismo, las confrontaciones de la última década entre las universidades eran favorables a la UC y en el único partido oficial jugado en San Carlos entre ellos (1991) la victoria había sido de los católicos por 2-0 y “baile incluido”.

Las esperanzas de Cobreloa estaban radicadas en la sagacidad de su DT, Nelson Acosta y las de la “U” en su actual campaña, con 35 victorias consecutivas, la última, el jueves ante Liga de Quito, que le significó la obtención de la Copa Sudamericana.

Estos últimos factores predominaron en los encuentros disputados el sábado y domingo y los resultados favorecieron a Cobreloa, que se impuso por 3-2 a Colo Colo, completando 10 victorias en los últimos 11 partidos y a la “U”, que derrotó a la UC por 2-1.

El segundo partido de Cobreloa y Colo Colo se jugará mañana en Calama y el de la “U” y la UC, el jueves próximo en el Estadio Nacional. Los vencedores de los partidos de ida pasarán a la final con sólo empatar o perder por un solo gol de diferencia. Los finalistas jugarán los partidos que dirimirán el título el lunes 26 y el jueves 29.

¿Por qué ganó Cobreloa ?

Porque tuvo tranquilidad para soportar el griterío de los 40 mil hinchas albos, porque su defensa fue ágil y oportuna por los extremos y por el centro y bien preparada en los disparos de pelota muerta, mientras que el ataque aprovechó los amplios espacios que dejaba la deficiente zaga alba, después de propiciar ofensivas y no cejar en ningún instante, como conseguir el gol del triunfo en el minuto final, vía disparo de más de 20 metros de Nicolás Trecco, poniendo término a la alegría que dos minutos antes le había brindado a la hinchada colocolina la igualdad lograda por Paredes.

¿Por qué se impuso la “U”?

Porque soportó con calma el apoyo que 12 mil hinchas le dieron a la UC y el desdén de no brindarles siquiera por los parlantes del estadio las gracias por el galardón internacional que le dieron al fútbol nacional.

Porque no respondieron de igual manera con la reciedumbre que jugó desde el inicio su rival, lesionando de consideración a Mena, lo que finalmente perjudicó a la UC, que terminó con dos expulsados (Mirosevic y Ormeño), que no jugarán el partido de vuelta y otros 4 con tarjeta amarilla.

Porque su buen estado físico le permitió soportar el trajín pos título de la Liga, sobreponerse al gol inicial de los locales, consecuencia de un error de Osvaldo González al dejar el balón a la entrada del área a Harbottle, y producto del esfuerzo que causó desgarros a Meneses y Cereceda y contractura a Magnasco.

Porque su fuerza defensiva, le permitió permanecer en posición de ataque, pese a fallar más de lo acostumbrado en pases, lograr el gol del triunfo y transformar a Toselli en el principal escollo y figura cruzada.

Un agregado. Los jueces Osorio y Gamboa, muy criticados por los perdedores, no incidieron en los resultados.

Osorio se equivocó al no sancionar penales a favor de ambos equipos (Colo Colo y Cobreloa), en tanto que las expulsiones de Mirosevic (segunda amarilla) y Ormeño (reconoció insulto al juez), fueron merecidas. Incluso Mirosevic pudo haber sido expulsado antes al chocar, con fuerza desmedida contra Mena, a quien le causó una herida de varios centímetros en la cabeza.

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19 dic 2011

2012: ¿William Wallace o Espartaco?

Frente al proceso político que se desarrollará a partir del año 2012, después del cambio refundacional que se produjo a partir de las movilizaciones sociales y el nuevo estado de conciencia de amplios sectores de la sociedad chilena durante el presente año, se produce la necesaria reflexión de cómo enfrentar los meses y años que se vienen.

Aportando a dicho debate, tomaremos como punto de referencia a dos figuras arquetípicas – usando una terminología junguiana – de dos personajes cinematográficos caracterizados como líderes libertarios.

Nos referimos a William Wallace y Espartaco, no en su concepción de personajes históricos- que como tales, ambos son difusos y discutidos por la historiografía – sino más bien tomados como personajes cinematográficos íntegros, cosmovisionados, acotados y codificados por la mano, dirección y talento de Mel Gibson y Stanley Kubrick, respectivamente.

Tanto Wallace como Espartaco son luchadores sociales que pretenden cambiar radicalmente un orden establecido, después de vivir personalmente las penurias del “sistema”, misteriosamente manifestadas en el arrebato, uno con la muerte de su esposa, el otro con la amada vendida como esclava.

Ambos están dispuestos a transformarlo todo, no importando el sacrificio personal que ello implique.

En épicas jornadas van, paulatina y constantemente, sumando voluntades, convirtiendo su causa personal en una causa colectiva o comunitaria que recoge y ejerce un poder transformador, no sólo en las estructuras sociales, sino que también en la conciencia de una mayoría silenciosa que se suma a un rol protagónico.

Todo lo anterior acompañado de excelentes bandas sonoras, tomas en primer plano y frases célebres como “todas las personas mueren, pero no todas viven realmente” (Wallace) o “¿temes a la muerte, Espartaco? – No más que a la vida” (Espartaco).

Frases que inflaman el espíritu libertario de cualquier espectador bajo el influjo de la creadora y exquisita mirada de dos maestros del séptimo arte, como son Gibson y Kubrick.

Pero la gran diferencia de ambos personajes lo constituye la manera de enfrentar a las respectivas oligarquías en su lucha emancipadora.

Wallace distingue entre la corte inglesa y la nobleza escocesa, concibiendo su lucha junto a esta última y asumiendo que sin dicha oligarquía no se puede avanzar, graficada en la frase expresada en la confianza,frente a sus capitanes: “Solos no podemos”, antes de partir a la última traición en su contra.

En cambio Espartaco no hace ninguna distinción y su primer objetivo es alejarse de la oligarquía patricia-romana lo más pronto posible, avanzando hacia el sur de Italia para “salir de este maldito país”. Sólo una vez que es bloqueado por dicha oligarquía – lo cual se hace a través de las legiones romanas cual deja vu histórico – no le queda otra opción que avanzar sobre Roma y enfrentarles “en su mismo sistema”.

A Wallace se le puede criticar su reiterada ingenuidad de confiar en un sector de la oligarquía, a pesar de la permanente traición que dicho sector lo somete, costándole inclusive la vida. A Espartaco su convicción en un sueño, que era factible“escapar del sistema” confiando simplemente en salir de Italia hacia sus hogares, y no buscar aliados, aunque sean simples aliados tácticos, en un sector de la oligarquía patricia-romana.

Wallace quería emancipar a su gente con la colaboración de parte de la oligarquía.

Espartaco simplemente veía a la oligarquía como un obstáculo en su camino emancipador.

La interrogante es establecer cuál es el mejor modelo arquetípico a desarrollar durante el año 2012: ¿Wallace o Espartaco?

El debate está abierto e inspirado en los finales abiertos de ambas producciones cinematográficas – simbolizadas en los hijos de ambos personajes – como la esperanza latente de una criatura que crece en el vientre materno o es cargada en los brazos de su madre, ambos para continuar con el “eterno retorno” de luchar y crecer en libertad…

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18 dic 2011

Esperando a Havel

El ex presidente checo Václav Havel falleció hoy (18.12.2011) a los 75 años, anunciaron los medios checos en Praga. El ex dirigente, luchador por los derechos humanos y opositor al régimen comunista checoslovaco, sufría desde hacía años de una enfermedad pulmonar.

El estado de salud del político y dramaturgo había empeorado en los últimos meses. Según su secretaria, Sabina Tancevova, Havel falleció mientras dormía.

El opositor al comunismo, que abanderó la “Revolución de terciopelo” en 1989, celebró su 75 cumpleaños a comienzos de octubre. Fue jefe de Estado de la República Checoslovaca y de la República Checa, tras la escisión de Eslovaquia, entre 1989 y 2003, salvo una interrupción de varios meses entre 1992 y 1993.

Recordemos su reflexión sobre la espera democrática la que nos recuerda que no por mucho madrugar amanece más temprano.

La espera. Por Vaclav Havel. (Extracto del discurso de incorporación a la Academia Francesa).

“Vengo de un país que durante muchos años esperó su libertad. Por eso, permítanme aprovechar la ocasión para meditar brevemente sobre el fenómeno de la espera. Se puede esperar de diferentes maneras.

En un extremo de la variada gama de modalidades que asume este término está aquella descrita en ‘Esperando a Godot’: la espera como materialización de la salvación o la ayuda universal. La espera de muchos que vivíamos en el mundo comunista era a menudo, o casi permanentemente, muy cercana a esta posición extrema.

Sin embargo Godot -por lo menos para el que está esperando- no viene pues simplemente no existe. No es una esperanza sino una ilusión. Es producto de la propia incapacidad de la gente. Un parche para el vacío existente en su espíritu. Un parche completamente agujereado. Una esperanza para la gente sin esperanza.

En el lado opuesto de la gama encontramos otro tipo de espera, aquella vinculada a la paciencia. Una espera basada en la conciencia de que decir la verdad y resistir de esta manera tiene sentido en principio, sencillamente porque ésta es la forma correcta y porque el hombre no debe preocuparse en qué desembocará su actitud mañana, pasado o en otro tiempo.

Esta espera partía de la creencia de la existencia de la verdad y que resistir tiene sentido por sí mismo, porque significa que hay alguien que no apoya al gobierno de la mentira.

Esta actitud no considera el éxito final, si una vez será victoriosa o si será suprimida por enésima vez. Esta espera se nutre primordialmente de la confianza en que la semilla una vez plantada puede brotar.

Este tipo de espera sí tiene sentido. No es una dulce mentira sino una vida difícil junto a la verdad. No es una pérdida de tiempo; al contrario: esperar la posible germinación de una siembra sustancialmente buena es otra cosa que pasar el tiempo esperando a Godot.

Esperarlo a él equivale aguardar el crecimiento de una azucena sin haberla sembrado anteriormente.

En lo que se refiere a la impaciencia política, me doy cuenta de que el político del presente y aquel del futuro deben aprender a esperar en el mejor y más profundo sentido de esta palabra. O sea, no deben esperar a Godot.

Sí, también yo -un sarcástico crítico de los orgullosos explicadores del mundo- tuve que recordar que la existencia no se puede sólo explicar sino que también hay que entenderla.

No basta imponerle nuestras propias ideas, es necesario escuchar la polifonía de sus comunicaciones a menudo contradictorias, y prestarles atención.

No se puede esperar a Godot. Godot no viene porque no existe. Tampoco se puede inventar a Godot. El comunismo fue un Godot inventado, falso, que vendría a salvarnos y que sólo logró aniquilarnos y diezmarnos.

Con pavor me di cuenta que mi impaciencia por la renovación de la democracia era una actitud comunista. Lo diré de forma más general: era algo racionalista, renacentista. Quise empujar la historia, como los niños que procuran hacer crecer las flores estirándolas.

Creo que hay que aprender a esperar, como si se tratara de una creación. Es necesario plantar pacientemente las semillas, regar bien la tierra donde las sembramos y prestar a las plantas el tiempo preciso que ellas mismas necesitan.

Así como es imposible engañar a una flor para que crezca no podemos engañar a la historia. Pero la historia se puede regar, con paciencia, diariamente. No sólo con entendimiento sino también con humildad y amor.

Si los políticos y los ciudadanos aprendieran a esperar en el mejor sentido de la palabra, o sea como expresión de un noble respeto al ritmo interno de las cosas, a cuyas profundidades jamás penetraremos completamente, entenderían que en el mundo todo requiere su tiempo.

Comprenderían además, que, al momento de querer algo del mundo, es importante tomar en cuenta su presencia y su historia. Estoy convencido de que así la humanidad no terminaría tan mal como de vez en cuando la vemos.

Damas y caballeros: Vengo de un país que está lleno de gente impaciente. Quizás porque estuvieron tanto tiempo esperando a Godot y ahora creen que ha llegado. Este es un error tan grande como era de esperarlo.

Sólo ha madurado lo que tenía que madurar. Ahora tenemos la tarea de transformar los frutos de esta cosecha en una nueva siembra y volver a regar pacientemente.

En la seguridad de que hemos sembrado y regado bien no hay motivo para la impaciencia. Basta entender que nuestra espera tiene sentido.

El esperar que tiene sentido brota de la esperanza y no de la desesperación; de la fe y no de la incredulidad, de la humildad ante el tiempo del mundo y no del temor provocado por su majestuosa calma.

Esta espera no va acompañada de aburrimiento, sino de tensión. Esta espera es algo más que una simple espera. Es la vida. La vida como una alegre participación en el milagro de la existencia”.

Havel nos lleva al paradigma de la complejidad, o a la llamada sociedad líquida y no pétrea, en la que estamos insertos , en la física quántica, la relatividad y la teoría del caos, reconociendo que las leyes de la naturaleza se respetan, atrás quedaron los paradigmas mágico/religioso y el positivista/racionalista, estos últimos muy extremos y muy lejanos de la naturaleza humana.

Una espera que no desespera y con esperanza, fe, humildad y mucho sentido del humor frente al drama de la existencia, porque de lo que debemos estar seguros,  sí o sí, es de que nadie sale vivo de aquella, tarde o temprano.

Hay que aprender a esperar, como si se tratara de una creación.

Nota de la Edición: Esperando a Godot, obra del llamado teatro del absurdo del dramaturgo irlandés Samuel Beckett,premio Nobel de Literatura 1969.

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18 dic 2011

La izquierda: certidumbres e interrogantes (III)

¿Qué o quién es el rey?

Me siento orgulloso de ser de izquierda, de haberlo sido, de seguir siéndolo y nunca he rehuido, cualquiera haya sido el momento de mi vida política, autodefinirme como “de izquierda”.

Nunca he inventado otros nombres para esa postura para hacerla más llevadera, restarle carga simbólica e histórica o favorecer la mera conveniencia electoral.

Es decir, si hubiera vivido en 1788, cuando tuvieron lugar los Estados Generales en Francia, me habría sentado a la izquierda del rey. Allí nació la denominación “izquierda”, para referirse a aquellos que eran opositores a la monarquía. Pero, ¿cómo se es de izquierda hoy? No hay una oficina de patentes que otorgue un certificado, más grave aún no hay un rey. ¿O lo hay?

Una posible respuesta es que sí y que ese rey es el estado. Las aguas, pues, se dividirían en torno al estado.

Este criterio me parece altamente dudoso y creo que valida el planteo neoliberal que presenta a la izquierda como parapetada siempre en el estado, contra el ciudadano, mientras la derecha aparece como amiga de la libertad.

Lo que ocurre es que la derecha encubre que aquella libertad a la que se refiere es la libertad económica.

En cuanto a la política, la posición neoliberal, por ejemplo en un país como Chile, ha sido favorecer el crecimiento del estado en su cara represiva y disciplinaria: más armamentos, más policía, más cámaras de vigilancia, más carabineros, más cárceles, más gendarmes, más aparato judicial, penas más altas, leyes más represivas de la protesta social.

Para mantener su orden la derecha necesita más estado. Debemos hacer, entonces, una excursión conceptual algo más profunda.

El mundo actual se caracteriza por la difusión casi planetaria de dos instituciones: el mercado, que llega hasta la China, y la democracia, que si bien no alcanza aún a esos territorios, es una aspiración declarada, un proceso en curso o una realidad, aún imperfecta, en gran parte del planeta.

Entonces, la pregunta que es preciso formular es si mercado desregulado y democracia se conjugan naturalmente, si calzan como piezas de bordes lijados y suaves de un rompecabezas infantil, o si, por el contrario, presentan contradicciones, asperezas, roces, que sólo un soberano y permanente ejercicio de toma de decisiones puede conciliar.

La respuesta es clara: no, no son naturalmente complementarios. La explicación es que sus fundamentos básicos discrepan.

El mercado sin regulación explora, registra y valora las diferencias económicas, lenguaje final al que traduce las de raza, sexo, posición social, sin siquiera preguntarse por sus orígenes.

Fuera del tiempo histórico y del marco social, opera con las dotaciones dadas de recursos de cada sujeto individual.

La democracia postula la abolición de las diferencias no naturales y en uno de sus momentos estelares, el sufragio, nos considera iguales a todos, lo que ciertamente es un supuesto literario, una fantasía, ya que no hay iguales absolutos en el género humano, al menos mientras la clonación no alcance un estado diabólico de perfeccionamiento.

Esta ficción, sin embargo, constituye una de las grandes conquistas de los últimos doscientos años. Un negro es “igual” que un blanco. Una mujer que un hombre. Un pobre que un rico. Es una conquista civilizacional.

Si bien mercado libre y democracia ofrecen al sujeto una virtual libertad de elegir, que no se realiza precisamente cuando el propio mercado la interviene, lo predominante es que nuestro universo cotidiano esté atravesado por la contradicción entre estas dos instituciones.

La contradicción entre la razón mercantil, que nos reconoce diferentes y trabaja para hacer efectivas esas diferencias con implacable eficacia, y la razón democrática que, voluntariosa, nos reconoce iguales. Ambas razones, ambas éticas, se proyectan con la aspiración de ser rectoras culturales de la vida colectiva.

El mercado ha existido siempre porque está relacionado con una noción básica para la convivencia humana: el intercambio. Pero el eterno y viejo mercado adquirió en la segunda mitad del siglo XX una fuerza inusitada y sin control que ha tendido a avasallar la democracia.

Aunque ambas instituciones son expansivas, el mercado posee un mayor automatismo en su capacidad de reproducirse. Si bien ambas tienen un carácter “pervasivo” -uso un anglicismo para significar capacidad de penetrar, de infiltrar – también en la intensidad de este rasgo ha triunfado el mercado.

En nuestro país son particularmente ilustrativas las relaciones del mercado desregulado con el ejercicio de la política y con los circuitos de información. La vinculación entre negocios privados y política, lobismo mediante, es un área aún no regulada.

Educación, salud, seguridad social, parecieran áreas ya ganadas por el mercado, si bien la razón democrática aún libra sus batallas. Otro fenómeno que ya está consolidado en la vida nacional es la relación entre política y farándula, que es una faceta de la invasión de la democracia por el mercado.

Los medios, particularmente los audiovisuales, pero también muchos escritos, han convertido al ciudadano en un espectador-consumidor.

La construcción de un imaginario colectivo centrado en la idea de la “entretención” ha obligado a los políticos a realizar cada vez más “actuaciones”, muchas veces asociándose a los personajes del jet set, a las estrellas del deporte, la teleserie o el programa estelar, so pena de convertirse en seres invisibles.

No justifico a los líderes o proyectos de líderes que adoptan esta conducta, tan solo trato de explicarme un comportamiento que nunca termina de sorprenderme.

Los foros entre políticos o sobre política desaparecen de los horarios televisivos estelares, de manera que un alto “rating”, es decir una alta exhibición, requiere un compromiso con animadores, bataclanas y humoristas, todos ellos ciudadanos con oficios respetables, pero que actúan en un rubro distinto de la política.

De esta manera el mercado desregulado y con el la razón mercantil desplaza a la razón democracia como rectora de los asuntos públicos, se hace pilar central de la cultura predominante y relega a un lugar secundario el concepto de igualdad, fundamental para la democracia.

Vivimos entonces una monarquía, la monarquía del mercado sin control.

El divisor de las aguas no es mercado sí o mercado no. En el mundo moderno ambas instituciones son inevitables, pero requieren una conciliación, un ajuste que no hace una mano invisible, una compatibilización. Y el modo de hacerla es clave: la razón democrática debe primar sobre la razón mercantil.

Seguimos allí, donde estábamos hace más de dos siglos, a la izquierda del nuevo rey, a la izquierda del mercado.

Líneas finales

Este libro es una recopilación de textos breves, de batalla, que problematizan la izquierda y abordan sus principales preocupaciones. Es necesariamente incompleto y también parcial.

Aunque entre los autores hay personas que adhirieron a las tres candidaturas presidenciales de 2009 que no eran de derecha, la mayoría apoyó la mía.

Por otra parte, con muchos de ellos comparto en estos días la tentativa de un nuevo proyecto político, mientras con otros transitamos por carriles diferentes aunque no necesariamente confrontados.

Agradezco a todos su disposición, particularmente a los que no concuerdan, por razones legítimas, seguramente distintas entre ellos, con el proyecto que hoy convoca mi energía.

Hay algo que nos une y que nos seguirá uniendo, incluso a pesar de nosotros mismos: queremos ser de izquierda.

Nota del autor. Este texto es parte de la recopilación de escritos políticos breves La (Re)vuelta de la Izquierda, Editorial Ocho Libros, Santiago, publicada en mayo de 2011. La editorial me ha autorizado para circularlo en formato digital indicando su procedencia. Si bien fue escrito hace siete meses, sus principales contenidos pudieran seguir siendo de interés.

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