18 dic 2011

“Di-vagación navideña III”

La navidad de María José (la ex -siamesa)

María José, que ve, sin ver.

Con sus ojos edematosos fuertemente cerrados, se diría que no quiere ver.

Ojos de niña guagua, que ven sin ver.

Llena de sondas y catéteres que salen de su cuerpo, parece una indefensa cyber-guagua, conectada a monitores llenos de luces, que no puede ver.

Su piel y órganos desgarrados, cortados y mutilados,mil veces suturados.

Sólo sueros, secreciones, líquidos de la vida.

Cuidados que siente agradecida, pero que ve sin ver.

Sólo se escucha el ruido sordo del respirador de alta frecuencia, mientras llora en silencio, sin llorar.

Y sólo espera, espera despertar.

Echa de menos a su hermana, que ve sin ver.

Hermanas en el dolor (y el amor).

Echa de menos la caricia de madre y el beso de su padre.

Y dicen que sus riñones no funcionan, y que está en estado de falla general.

La más débil, dijeron, y cansada, casi dejó de respirar.

Fue una bradicardia extrema, y obligó a los médicos y a la ciencia a dar lo mejor de sí.

Pero lo que el equipo no vio, fue una lágrima de rabia, pena y amor de alguno de ellos, que dejó caer sobre su rostro, que ve sin ver.

Y ella, que ve sin ver, compadecida por el esfuerzo sin tregua, de esa persona, que ve sin ver, asombrada por el esfuerzo de humanidad, se dejó vivir.

Con la esperanza de mirar y ver al Niño del amor, que cuando nació, todo lo había visto, y que no podía mirar sin siempre ver.

A ti, también, María José, que ves sin ver.

A todos, los que ven sin ver.

Feliz navidad adelantada, también para tu hermana, tu familia, el equipo de salud, y todos los que luchan por ver y hacer, un mundo mejor.

(Sigue sonando el primer tema de “Sea Change”, de Jeff Beck).

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17 dic 2011

¿Llegó ya la televisión digital?

Se ha reiniciado el debate en el Senado sobre las reformas a las leyes de televisión que rigen nuestro principal medio de comunicación, que no se modifican desde hace veinte años. Se trata de actualizar su situación dados los cambios tecnológicos y sociales ocurridos, entre los cuales, el anunciado giro hacia una Televisión Digital (TVDT) y sus efectos en la industria televisiva y en los telespectadores.

Hay quienes piensan que se acabó el debate porque ya se aprobó la norma que la regirá en nuestro país (la japonesa-brasileña). O bien, porque hoy la tv estaría en retroceso pues la gente prefiere informarse y entretenerse por Internet. Pero se olvidan que sólo un tercio del país está conectado al ciberespacio y que en cambio el 99 % de los hogares tiene al menos un televisor, siendo su principal fuente de información.

Otros creen que la TV digital ya habría llegado a nuestras pantallas, cuando de repente ven imágenes muy nítidas, dada la autorización que se otorgó temporalmente a ciertos canales tradicionales para experimentar con la TVD (a raíz del Mundial de Fútbol el año pasado), y que pretendieron quedarse allí para siempre.

O quienes de vez en cuanto “compran” programas de Alta Definición a raíz de su partido de fútbol favorito. Para estas personas, televisión digital sería mejor imagen y sonido, es decir, mayor calidad técnica en las enormes pantallas que se ven en tiendas y en muchos hogares, restaurantes, hoteles y oficinas.

El mismísimo Don Francisco se asombró cuando se le preguntó qué opinaba de la TV Digital y resumió que es sólo una tecnología que permite una imagen de más calidad y que los telespectadores cuenten con más señales… si tienen dinero para pagarlos.

Es que él vivió el paso de la tv analógica a la digital en Estados Unidos, donde la mayoría de las ciudadanos ni se enteró de que hubo la posibilidad de pronunciarse acerca de los contenidos que le gustaría recibir de la “tele”, previo al cambio de tv analógica a digital, al abrirse una mayor posibilidad de canales y de emisores, junto con mejoras en imagen y sonido.

En noviembre viajé a California y, curiosa por conocer cómo funcionaba allá la TVD consulté a dos profesores universitarios qué les parecía y ninguno de ellos sabía qué les estaba preguntando. Tuve que instalarme frente a un televisor y comenzar a recorrer los canales para detectar por mí misma cómo se manifestaba allá la TV digital.

Me encontré con muchos canales locales, es decir, de condados o municipios, que transmitían sesiones sobre temas en litigio; dos canales militares (uno de la Historia del Ejército y el otro con novedades en alguna de sus ramas); un canal del Pentágono con similares temas; otros de diversos credos religiosos; varios en chino, japonés o coreano en el área de San Francisco y otros tantos en castellano en el resto de California y de Texas.

Pero en esa rápida pasada por la parrilla norteamericana en casa de familiares, amigos y en hoteles, no vi ningún canal cultural, ni indígena. Tampoco en la TV de pago tienen canales al estilo de Europa o Films & Arts. Ese tipo de programas sofisticados los ven a través de servicios pagados como Netflix o Huluplus.

En cuanto a la televisión abierta, lo único bueno que tienen los noticiarios de los principales canales – ABC, NBC, Fox News y CBS – es que duran media hora. Pero en su agenda sólo aparecen políticos en campaña, problemas en calles o carreteras, y en fin, notas magazinescas.

En la tv del imperio, no hay noticias internacionales. El mejor noticiero a mi juicio es el de Univisión (y en esto fui corroborada por mi amigo profesor de Stanford), el canal en español que cubre el territorio de Costa a Costa. Al menos también en 30 minutos, siempre presenta noticias de Centro América, algunas de Europa y ciertamente, los problemas del mundo hispano (30 millones de personas).

¿Se entiende ahora por qué hay que seguir discutiendo las leyes de televisión que nos regirán en los próximos 20 años…? (en lo cual nos han ayudado la Mesa Ciudadanía y Televisión Digital, el Observatorio de Medios Fucatel y el ICEI de la U. De Chile).

Enumero:

Para que la parrilla televisiva cuente con una variedad de canales que nos ofrezcan contenidos que nos puedan interesar.

Que nos pongan en órbita internacional o al día en materias políticas, sociales o culturales sin tener que pagar extra por ellos.

Para que las regiones tengan sus propias señales que canalicen sus problemas, inquietudes y creaciones.

Para que tengamos un verdadero canal público (TVN) que interprete a todos los sectores, no dependa del rating y no tenga que autofinanciarse para que sea independiente y entregue programas de calidad como “Los archivos del Cardenal” en horarios “pryme”.

Para que el financiamiento de los canales privados sea por arriendo mensual o por avisos, pero no por ambos medios.

Por ahí van algunas de las 1.500 indicaciones que tiene el proyecto de ley sobre televisión pendiente hace años en el Parlamento y que por estos días se pone en marcha.

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17 dic 2011

Crisis del sistema de salud público

En estos últimos días se ha hecho más palpable la diferencia entre el discurso público y la práctica de una agenda oculta de este gobierno en materia de salud.

La crisis de las urgencias es grave, pero es síntoma de una enfermedad mayor: su colapso se debe al fracaso en la estrategia de la atención primaria que por falta de médicos –sólo está la mitad de los que se necesita- y se sufre un déficit cercano a los cien consultorios.

A ello se suma la inexistencia de una capacidad resolutiva que al no resolver la gran parte de las atenciones en el sistema primario, los pacientes recurren en masa a las urgencias de los hospitales públicos.

Estos, a su vez, hacen una atención de choque y tienen que derivar a los hospitales pero estos reproducen la crisis porque falta la mitad de las camas básicas, donde hay menos de dos camas por mil habitantes debiendo ser cuatro por mil habitantes o, como en Japón, donde hay 16 por mil habitantes.

Asimismo, tenemos sólo la mitad de las camas UCI y UTI que son de alto costo y que cuando no se tienen, los pacientes mueren.

Faltan 1.500 médicos especialistas. Al no poder el sistema público enfrentar el problema, se ven obligados a derivar hacia los privados generando un suculento negocio para las clínicas particulares.

Flor de negocio: fondos públicos que rendirían mucho más si fueran invertidos en más camas y en contratos a especialistas, terminan como parte de las utilidades de clínicas privadas, que no cesan de ampliar sus instalaciones en vista del flujo creciente de pacientes provenientes del sistema público, lo que es una verdadera privatización.

Ahí radica la disparidad principal entre las declaraciones grandilocuentes sobre el mejoramiento de la rapidez y la cobertura del AUGE frente a la práctica de resolver esos problemas a través del masivo traspaso de fondos públicos al sistema privado.

Cuando un hospital colapsa por falta de camas, es evidente que la solución lógica es invertir para aumentar las camas y no contratar las camas caras que tiene el elegante vecino de al lado.

El subsecretario de Redes Asistenciales no ha sido capaz de resolver un problema estructural que con este gobierno sólo se ha acentuado y profundizado.

Y cuando el director de un hospital público, director nombrado por el Presidente Piñera, se atreve a hablar y a decir, con todas sus letras, sin eufemismos, sin maquillar la realidad, que el sistema público está colapsado, lo despiden a él y no a su jefe, el que ha demostrado su ineficiencia e incapacidad para enfrentar racionalmente la crisis de la salud.

Ese mismo director, en marzo pasado, evitó derivar tres pacientes graves al sistema privado, ahorró 400 millones de pesos y con ese dinero construyó 40 camas para el sistema público.

Eso sí que es buena gestión, de la que un gobierno que tanto alardea de poseerla debiera destacar; pero no lo hace, porque su estrategia oculta es otra: debilitar al sistema público para que parezca lógico traspasar fondos a los privados.

Es hora de que esto termine. Es hora de que el funcionario ineficiente renuncie. Es hora de que el gobierno sincere sus intenciones.

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17 dic 2011

Ecos del que se vayan todos

De más está decir que no viví la crisis del 19 y 20 de diciembre de 2001, que culminó con el estado de sitio, con la consecuente muerte de treinta y nueve personas (hay discrepancias en las cifras) y con la fuga del Presidente De la Rúa en helicóptero desde La Rosada.Sólo seguí la noticia como muchos en Chile, a través de la televisión.

Hoy se cumplen diez años de ese hito y aquí es tema.Desde esta semana la televisión pública anuncia la emisión del documental “2001: relatos en primera persona”, dirigido por el periodista Martín Rodríguez y el historiador Javier Trimboli. En uno de los tráilers se puede ver a la animadora Mirtha Legrand (la abuela de Juanita Viale), mirando a la cámara y diciendo: “Cuando se meten con la propiedad privada, la cosa es muy seria: es anarquía”.

Muchos en Chile han tomado el “que se vayan todos”, la consigna piquetera de ese movimiento, como un ejemplo a seguir, pensando en que ahí hubo una verdadera revolución. Pero como señaló Javier Trimboli la singularidad de ese movimiento fue la participación de la clase media. Martín Rodríguez, en tanto, advirtió que los alcances de lo que sucedió en ese momento no se podían ver ahí, porque todo era muy confuso. Se necesitaba tiempo para tener perspectiva.

No es fácil analizar esto, más si uno no es argentino. Pero sigamos.

El periodista y escritor Miguel Bonasso escribió algo muy acertado sobre la opinión que, desde la perspectiva que les otorgaba la provincia de Santa Cruz, tenía el matrimonio Kirchner sobre esa crisis: “… tenían cierto grado de razón de vacunarnos contra un entusiasmo precipitado, en advertirnos sobre la índole conservadora y mezquina de gran parte de la clase media argentina que había guardado absoluto silencio frente a los treinta mil desaparecidos”.

Y agregó: “… tenían razón en augurar ‘piquetes y cacerolas, la lucha es una sola’ se acabaría en cuanto cada uno regresara a su clase o a su definitivo desclase”.

En otras palabras lo que menos tuvo ese movimiento de piqueteros fue ese carácter revolucionario que desde Chile se ha persistido en levantar. Porque cuando se tocó el bolsillo de la clase media, ahí la anarquía de la que hablaba Mirtha Legrand recién se hizo “realidad”, pero ya sabemos, la clase media no estaba por la anarquía, sino por exigir lo suyo, el dinero “acorralado”.

Cuando escribo estas líneas leo en el suplemento feminista de Página 12 de hoy, una entrevista a la socióloga Graciela di Marco, quien por casi diez años estuvo estudiando el impacto de esta revuelta en lo que denominó el “pueblo feminista”.

Dicho estudio salió como libro, cuyo título es “El pueblo feminista. Movimientos sociales y lucha de las mujeres en torno a la ciudadanía”. Para Di Marco lo ocurrido el 2001 fue una oportunidad: “Hubo además una estrategia política inteligente de parte de militantes feministas y militantes populares para que todo se articulara de esta manera. Uno de los resultados fue esta construcción: el surgimiento de un pueblo feminista”.

Pero esa consecuencia es acotada, aunque, reitero, no viví ese 19 y 20 de diciembre. Lo más cercano que vi fueron sus consecuencias a finales de 2003, cuando vine a Buenos Aires por primera vez. Nada de lo que había visto fue similar a eso: los sándwiches de milanesa estaba a un peso, cualquier comida era muy barata en realidad.

Y a ese niño vestido solamente con pañales en la calle y a esos otros niños pidiendo limosna en los restaurantes son algo que todavía no consigo sacarme de la cabeza, al igual que muchos argentinos quienes al menor atisbo de crisis económica, imaginan nuevamente un “corralito”.

Enlace sugerido por el autor: http://www.youtube.com/watch?v=Tycc3VPKmek

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17 dic 2011

¿Política o Versalles?

Resulta ya majadero opinar sobre el desprestigio de la política y los políticos, pero creo que debemos plantear nuestros puntos de vista dado el exceso a que se ha llegado tanto en esa campaña como en los actos inadecuados de quienes somos así criticados.

La gran duda que tengo es si esta opinión proviene de la ciudadanía o es una crítica levantada más por los medios de comunicación que por la opinión pública general.

La segunda gran duda es saber quién está detrás de esta campaña en el caso que fuera real la primera opción. Tiendo a pensar que son las viejas fuerzas antidemocráticas que siempre han existido en nuestro país o ciertos medios de prensa que no titubearon en hacer esto mismo hace 40 años.

Sin embargo, por otra parte no cabe duda de la fruición de los políticos por levantar permanentemente temas que recuerdan el aislamiento del palacio de Versalles, entre bailes y fiesta mientras el pueblo de París estaba también indignado.

Porque no es otra cosa el efecto que produce la permanente aparición de disputas por el poder, candidaturas a todo evento para las elecciones municipales, parlamentarias o presidenciales a dos años mientras el país sufre la crisis que conocemos.

No menor es también el hecho increíble de candidaturas autolevantadas de personeros del régimen o los gobiernos anteriores que buscan presentarse como renovados auspiciando proyectos que rechazaron cuando tenían autoridad para aprobarlo.

Es probable que se nos vuelva a decir como siempre que “así es la política” a lo que me niego aceptar tajante y claramente.

La política es el arte de pensar a Chile en el presente y el futuro.

La política es desprendimiento y no adhesión patológica al poder.

La política es el arte de lograr el respeto, el afecto y la estimación de la gente.

La política es vivir para, por y con el pueblo.

La política es sacrificar la ambición personal frente a la tentación del poder inmediato.

La política es la capacidad de escudriñar el alma de un país y entresacar de ahí las verdaderas necesidades pero también la capacidad de extraer sus esperanzas y utopías para que los políticos seamos los reales conductores de la historia del país cumpliendo así su rol tradicional.

Mi llamado, sin otra razón ni justificación que el largo periodo que tengo en el ejercicio parlamentario, es que terminemos con la farándula de candidaturas que sólo ratifican nuestro aislamiento frente a la comunidad nacional.

Mi llamado es a la disciplina partidaria.

Mi llamado es a la vida austera y a la cohesión de los distintos partidos en torno a ideas viables, pero también en el marco de la utopía que todos queremos para el futuro de nuestro Chile.

Nuestra convicción es que de este llamado somos responsables todos y jamás podría ocurrírseme que estas palabras fuesen una admonición a otros sin que yo mismo lo cumpla.

No más personeros parecidos a los viejos revolucionarios de los café de París como se acusaba hace mucho tiempo.

No más autoridades que se creen con el derecho de denostar a los adversarios sólo por poseer una determinada convicción en Chile.

No más insolencias del dinero como si cualquier control fuese un agravio a sus actos.

No queremos Versalles aislados de la realidad nacional. Tampoco queremos instigadores de la antipolítica. Pero tampoco queremos que nosotros mismos cometamos los errores en los que se busca, luego justificar la crítica.

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17 dic 2011

¿Quién responde?

Se ha instalado una dura pugna por el interés nacional en torno a la propiedad de uno de los yacimientos cupríferos del país.

El derecho que Chile posee a través de Enami, primero, y de Codelco, en la actualidad, es una opción de compra por el 49 % de las acciones de “Anglo Sur”.

Anglo anunció un acuerdo de venta de la mitad de esa porción accionaria a la japonesa Mitsubishi, según el cual ésta adquiere el 24 % de Anglo Sur, por un precio aproximado de US$ 5.400 millones.

Es decir, más allá de la cuestionable forma en que procedió Anglo, la operación cursada supone que el valor de mercado para la opción que posee Codelco bordea, en la actualidad, los US$ 10.800 millones.

Codelco, al ejercer su opción de compra para adquirir ese 49 %, significaba una adquisición ventajosa, ya que suponía comprar –gracias aun derecho contractual- un activo por cerca de US$ 4.800 millones menos de lo que el mercado la valora actualmente.

Sin embargo, con gran preocupación hemos visto cómo, desde hace un tiempo, diversos ministros sectoriales (Longueira, Solminihac y Golborne) e, incluso, el presidente de la República, se ha referido a la conveniencia de “resolver” la controversia entre Anglo American y Codelco a la mayor brevedad y con el menor revuelo posible, instando a las partes a “dialogar” y a buscar la “mejor solución”, cuando inicialmente se había hecho un planteamiento diametralmente opuesto.

Se ha producido un inexplicable ablandamiento de la posición oficial.

De hecho, nadie asume ninguna responsabilidad, se espera un arreglo con el gigante transnacional. Es una situación inaceptable.

Los 4.800 millones de dólares que cuesta “el gustito” de los ejecutivos de Codelco, significarán cuatro veces el total del exiguo reajuste de 5% otorgado por la administración Piñera y supera con creces (más de diez veces), los montos que tenía el fantasmal Fondo de Educación para el año 2012, que eran poco más de 400 millones de dólares. O sea, se pierde todo lo que puede significar la postergada Reforma Tributaria, en dos o tres años, y nadie responde.

Por ello esperamos que las autoridades de Gobierno sean capaces de impedir esta pérdida financiera que sufre Codelco, porque, en definitiva, es una pérdida que afecta directamente a todos los chilenos y chilenas.

El Gobierno puede contar con nuestro apoyo para defender Codelco, pero no va a contar con nuestro respaldo si acepta un acuerdo que ponga en juego la riqueza del país.

Los tiempos en que las empresas del Estado se remataban a precio vil y astutos especuladores se aprovechaban de ello ya pasaron y, aunque algunos de quienes hoy detentan el poder político parecen añorarlos, sería prudente que no se dejaran seducir por tales tentaciones.

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16 dic 2011

El peor español del mundo

Sobre la necesidad de hablar inglés como herramienta indispensable para el trabajo y el triunfo social y económico se ha vociferado tanto, se ha escrito tanto y se han dicho tantas tonterías, que una nube espesa de asentimiento sobrevuela por encima de ese acuerdo tácito que impide cualquier debate: nadie lo discute, es un dogma.

Sin embargo, en países como España, Italia, Francia, Grecia o Alemania, un porcentaje que va del 63% al 90% de la población desconoce íntegramente alguna lengua extranjera y el interés por aprenderla es nulo.

Muchos problemas tendrá la Unión Europea, pero en materia intelectual sigue a la vanguardia del mundo. En Estados Unidos, por el contrario, hay una creciente demanda para estudiar español, lo que es natural, ya que en pocos años la lengua de Cervantes predominará sobre todas las otras en dicho estado.

Hace un tiempo, Neill Davidson, ciudadano británico residente en Chile, en un castellano envidiable, opinó en “El Mercurio” que bastaba y sobraba con las 100 mil personas que dominan el inglés para las escasas necesidades del país; la columna era irrebatible e incluso comprobaba que esa cantidad de gente era excesiva para la real eficacia, en suelo patrio, de ese idioma.

Hoy día, deben saber inglés unas 200 mil almas, de lo que se deduce que de poco o nada les sirve a muchos de ellos.

Ese inteligente análisis pasó desapercibido por la época en que fue escrito: se hacía mofa de la entonces ministra de Relaciones Exteriores, Soledad Alvear, por su mal manejo del inglés (como si los dirigentes estadounidenses fueran políglotas), un miembro del gabinete anunció que en poco tiempo Chile sería trilingüe, pues el mandarín se incorporaría a las escuelas, la euforia economicista vivía su apogeo y se vaticinaba nuestro inminente ingreso al club de las naciones desarrolladas.

La insondable crisis de la educación, que este año quedó al desnudo, ha apagado un poco la manía anglófila. Pero no del todo. Los diarios y revistas, la propaganda, las voces autorizadas, los que poseen tribuna abogan por la perentoriedad del inglés como instrumento fundamental para avanzar…en lo que sea.

Es una perogrullada expresar que para conocer otro lenguaje, primero es imprescindible tener un conocimiento acabado del nativo. El castellano que se habla y escribe en Chile debe ser el peor del orbe.

Excluidas las radios y la televisión, donde se emite una jerigonza ininteligible, los medios escritos, casi sin excepción, dan cuenta de esta ruina: faltas ortográficas espantosas, errores básicos de sintaxis, que hacen incomprensibles los textos, disparates léxicos, solecismos, barbarismos, idiotismos y muchas otras falencias, convierten a nuestros rotativos en especímenes de una decadencia lingüística sin precedentes.

Tenemos páginas enteras elaboradas por periodistas sin la más mínima conciencia idiomática o por presuntos especialistas que no distinguen lo más elemental de nuestra gramática.

No es raro que así sea dada la nula importancia del ramo de Castellano, que ahora se imparte con varios nombres y de la forma más acelerada, sin lecturas, sin composición, sin escritura.

Antes de la PAA, reemplazada por la PSU, era una asignatura esencial y todo aquel que rendía Bachillerato, debía pasar rigurosos exámenes de comprensión y ser capaz de escribir de una manera decente.

Lo mismo ocurría con inglés y francés, que se enseñaban por 6 años, y quienquiera quisiese ingresar a la universidad, debía demostrar su aptitud en uno de esos lenguajes.

Paradójicamente, a mediados de los 60, todo el que podía dar el paso a la universidad, si no dominaba una lengua extranjera, al menos algo sabía de ella.

Cinco décadas después, ningún estudiante que se matricula en institutos superiores conoce el español básico.

Ni qué decir tiene, el inglés o el ya extinto francés están abolidos del ámbito cognitivo de los jóvenes que se embarcan en competitivas o superfluas carreras.

Los colegios privados, con matrículas prohibitivas, excluyentes, de importancia reducidísima, son la excepción a esta regla. Con todo, se trata de una excepción relativa: no se ha comprobado la permanencia del aprendizaje de idiomas y es probable que con la falta de uso, lo aprendido se pierda con celeridad.

En resumen, los que obtienen la licencia secundaria no saben un ápice de castellano ni, mucho menos, de inglés.

¿Con qué ropa, entonces, se pretende que la totalidad, la mayoría o una porción importante de la población chilena sepa el idioma de Shakespeare, Dickens o las hermanas Brontë?

Porque los anglómanos están lejísimos de preconizar la lectura y el estudio de la literatura británica o norteamericana. Tampoco experimentan ninguna curiosidad por la historia, la filosofía, la antropología o cualquier disciplina ligada con las humanidades y por los egregios nombres de esas esferas provenientes de Inglaterra o Estados Unidos.

Nada de eso. Los partidarios de meter el inglés con camisa de fuerza proclaman que es trascendental para hacer negocios. ¿Qué negocios?

¿Minería, comercio exterior, agricultura, pesca u otras industrias?

¿Cuántos laboran en estas actividades? Una fracción mínima de chilenos que, tal vez, chapurrean en otro idioma y tal vez apenas se dan a entender en español.

El resto, empleados públicos, obreros, artesanos, trabajadores del campo, dueñas de casa, vendedores ambulantes, mendigos, presos y un largo etcétera, o sea, la inmensa mayoría, debe contentarse con ingresos miserables y hacer frente a lo que es vivir en la desigualdad extrema.

¿Mejoraría su situación si aprenden inglés?

La última pregunta es tan ridícula como los ejemplos con los que se suele ilustrar la trascendencia de ese lenguaje: es obligatorio en Singapur, con dos millones de habitantes que se entienden en malayo o en Suecia, con escasa densidad demográfica y uno de los estándares más altos del planeta.

Si queremos adquirir cualquier tipo de formación cultural, comencemos por el castellano. Mucho después, podríamos aventurarnos en lenguas distintas, aun cuando jamás de los jamases seremos un país bilingüe.

Nota del autor :( En este artículo, español y castellano son sinónimos).

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16 dic 2011

El vaso vacío de Alcalde

Mientras esperaba a la jueza, el inculpado miraba el vaso sin nada. ¿Qué buscaba en él? ¿Sería acaso la ética perdida, las enseñanzas de sus padres o los valores que le inculcaron los curas del Verbo Divino, el mismo colegio de Piñera?

¿Sería ese el último escondrijo donde se ocultaba algo más valioso que el oro, aunque de otra naturaleza; aquello que engrandece al hombre, el orden moral?

Ciertamente su vaso estaba vacío. Sin materia. Sin espíritu.

Mientras tanto, los ecos lejanos de la obra de Santos Discépolo rondaban haciendo guiños en mi cerebro. “Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador .Todo es igual, nada es mejor, los inmorales nos han igualao…
¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!”

Una vez más un conspicuo representante de la clase ejecutiva y empresarial, destacado por sus pares, que durante años circuló rodeado de un halo de admiración por los más exclusivos salones, clubes privados y todos esos eventos en Casa de Piedra, es acusado ante la ley de aprovecharse del sistema económico vigente para maximizar sus ganancias, sin importarle cuanto daño hacía, ni los heridos que dejaba en el camino.

Se dirá que no es culpa del modelo económico, que las instituciones funcionan, pero la verdad es que -una vez más- este caso no es la excepción.

Hay un problema de fondo que tiene que ver con la ética: no se puede ganar dinero de cualquier forma. No es un buen empresario, ni un buen ejecutivo el que burla la ley, el que vive aprovechando los resquicios o simplemente abusa de sus empleados, de sus proveedores, de los clientes y usuarios.

Los ejemplos están en todos lados: las empresas se coluden para la venta de pollos; se introduce mercadería como si fueran donaciones; las farmacias y las Isapres hacen su agosto con la salud de la gente; las AFP te cobran aunque pierdan tu plata.

Las principales cadenas de supermercados son investigadas por posibles prácticas contra la competencia y las denuncias de los usuarios contra las empresas de servicios aumentan día a día.

Incluso, un ex senador está condenado junto a sus hijos por secuestro y agresión, y está siendo investigado por trata de personas, mientras algunas de sus empresas han sido sancionadas por la Superintendencia de Valores y Seguros.

No son casos aislados. Todos son destacados personeros o empresas importantes de los dueños del capital.

Y esto no solo sucede ahora. En el pasado reciente ellos crearon empresas de papel, se compraron a vil precio las empresas del Estado y luego, con el dinero de todos los chilenos, se debió salir a socorrer las pérdidas privadas de los bancos.

En fin, no vamos a descubrir ahora algo que desde los comienzos de los siglos fue catalogado como pecado capital: la avaricia.

El problema es que en el capitalismo salvaje de las empresas familiares chilenas la codicia es un condimento atractivo que le da sabor al modelo económico.

Lo que en sus inicios fue denunciado por las encíclicas sociales de la Iglesia Católica ahora campea triunfante en el país, envenenando nuestro espíritu.

Increíblemente, los mismos que reciben recogidos los sacramentos en la misa del domingo, al interior de sus empresas impulsan modelos de gestión que contradicen los más preciados valores del cristianismo e incentivan comportamientos al borde de la ley y de escasa moralidad.

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16 dic 2011

Alzas de autopistas o el injustificable 3,5%

Hoy se anuncia una nueva y abultadísima alza en las tarifas de las autopistas urbanas. Nueva alza que los usuarios debemos aceptar sin posibilidad de apelación o reclamo alguno, porque no somos parte del sistema.

Nueva alza que, además, cuesta muchísimo justificar ante los usuarios, porque no obedece a mayores costos o nuevas inversiones.

Veamos. La tarifa puede establecerse en base a cinco elementos, y subirse en base a otros dos. Se establece a partir de una tarifa base, el tipo de vehículo utilizado, el sentido de circulación, el día de circulación y la hora en que se transitó. Se suben las tarifas base, año a año en el monto de la inflación (completa), más un 3,5%.

Cada uno de los primeros cinco elementos va dando cuenta de condiciones de tránsito y características del servicio entregado, los que pueden justificar su lógica. Las alzas por su parte se pueden justificar por la inflación, que da cuenta del aumento de los costos de mantención y otros gastos asociados.

¿Pero qué justifica un alza permanente anual de 3,5% por sobre la inflación? No hay mayores costos, no hay nuevas inversiones, no hay mejorías al servicio, no existen nuevas prestaciones, nada justifica este incremento real del 3,5%. ¿Le suenan las alzas unilaterales?

Este 3,5%, al acumularse año a año, provoca un aumento exponencial de las tarifas, que solo puede empeorar. Esto explica por qué, por ejemplo, la autopista central, una obra que en lo que se refiere a la antigua norte sur, sólo vino a mejorar una autopista ya existente, desde el año 2006 a la fecha haya acumulado un alza en sus tarifas de un 40%, cifra a la que habrá que sumarle este nuevo incremento.

Pero no es lo único. A esto se suman tarifas de hora punta en fines de semana y días feriados, e incluso en horarios absurdos.

¿Sabe usted que en un feriado, salir del centro de Santiago a San Bernardo, se cobra horario punta entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde? Eso no se llama horario punta, se llama abuso.

Todo se justifica porque “está en los contratos”. Este sistema fue pensado entre dos partes, el ministerio de Obras Públicas y los concesionarios. Los usuarios no existen en el sistema, firman contratos de adhesión sobre una negociación en la que no tuvieron injerencia alguna.

Al menos ya se acabó el abuso de las multas de 40 veces lo adeudado. Ahora hay que seguir con las alzas de tarifas y mayor participación

A nuestro juicio es indispensable la creación de un Comité de Usuarios del Sistema, donde estén sentados los concesionarios y el MOP con los usuarios.

Se requiere un espacio donde los usuarios, la ciudadanía, plantee sus observaciones al sistema, como las alzas de tarifas, los cobros de horarios punta, la calidad del servicio, la congestión por reparaciones en horarios indebidos, el trazado de las carreteras, las llamadas de cobranza, los mensajes en los carteles electrónicos sobre los delitos que se pueden cometer al usar las autopistas, etc. etc., todas y cada una de las dificultades del sistema de forma permanente.

Es indispensable que se escuche a la gente para mejorar y corregir el sistema. Esta versión impuesta y unilateral ya no da para más.

El sistema de autopistas urbanas se inició el 2001, hace 10 años, en un Chile y en un Santiago muy distinto.

Es la hora de una revisión completa, y adecuar el sistema a las expectativas de la ciudadanía de hoy. No se puede esperar que se cumplan los 30 años de las concesiones para recién revisarlas.

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16 dic 2011

Pobladores de La Reina y la Universidad de Chile

Hemos tomado conocimiento del conflicto que se vive en un sector de la comuna de La Reina ya que el denominado Comité de Allegados Futura Esperanza desea que sus miembros tengan sus viviendas en el predio en donde funciona el Centro Nacional de Medio Ambiente (Cenma), cuyo propietario es la Universidad de Chile.

Según publicaciones de prensa, a fines de los años sesenta del siglo pasado, un grupo de pobladores le cedió a la principal universidad del país unos terrenos para que allí se instalara el liceo fiscal Internado Nacional Barros Arana, lo que no se concretó por diversos motivos.

Ahora los hijos de aquellos, que viven como allegados, piden recuperar los terrenos para resolver sus problemas habitacionales. Así las cosas, consideramos legítima la demanda de los pobladores porque sus ascendientes eran los dueños de las tierras y además, porque en Chile todas las familias deben tener sus casas por modestas que sean.

En días recientes esos allegados, apoyados por estudiantes y trabajadores de la Universidad de Chile, pretendieron tomarse dicho terreno lo que fue impedido por las fuerzas de seguridad de carabineros y como el problema hasta ahora se mantiene, hemos estimado necesario informar que, con la legislación actual, inteligentemente aplicada, se solucionará en breve plazo el conflicto de marras.

Ahora bien, debemos puntualizar que las normas de edificación de este terreno contenidas en el Plan Regulador Comunal fueron modificadas el año pasado.

En efecto, ese predio está localizado en una zona ZEE (Zona de Equipamiento Especial).

Los predios situados en esa zona deben tener al menos 1 hectárea de superficie y los usos de suelo sólo son equipamiento deportivo, educación, cultural y áreas verdes.

Las condiciones de edificación son 0,4 ocupación suelo; 2.0 coeficiente de contractibilidad y altura 9 metros o la existente con recepción final.

Es decir, hoy en día, no se permiten las construcciones de ningún tipo de viviendas.

Pero debemos recordar que en la parte sur de este terreno, en el mandato del alcalde Fernando Castillo Velasco, se construyó un conjunto de viviendas sociales llamados “torreones” y se mantuvieron conversaciones por un tiempo con los representantes de la Universidad de Chile para proseguir este programa.

Aparentemente el nuevo alcalde, Luis Montt, no continuó las tratativas con esa universidad estatal para solucionar el problema de los pobladores y por ello se ha llegado a este nivel de conflicto.

Sabemos que las políticas de vivienda en esa municipalidad las lleva una denominada Unidad de Vivienda, inserta en la Dirección de Desarrollo Social y no en la Dirección de Obras.

Afortunadamente existe el artículo 50º de la Ley General de Urbanismo y Construcciones que dice: “En casos especiales de Proyectos de los Servicios Regionales o Metropolitano de Vivienda y Urbanización éstos podrán proponer al Ministerio de Vivienda y Urbanismo, a través de la respectiva Secretaría Regional, las modificaciones a los Planes Reguladores que estimen necesario. El Ministerio aprobará dichas modificaciones previo informe de la Municipalidad respectiva, la que deberá evacuarlo en el plazo de 30 días. Vencido este plazo, el Ministerio podrá resolver, aunque no se haya emitido dicho informe”.

Por lo anterior, queda en evidencia que el problema está solucionado en la medida de que las autoridades máximas del Serviu Metropolitano y del Minvu adopten la sana decisión de aplicar este artículo.

Si proceden en consecuencia ese terreno tendrá uso de suelo residencial, con la densidad habitacional necesaria para construir allí las viviendas sociales que demandan los pobladores.

En este escenario, el rector de la Universidad de Chile, estará en condiciones de venderle al Serviu Metropolitano el terreno de la discordia en el precio máximo considerado para estos fines específicos.

En tal sentido, apelamos al buen juicio de todos los involucrados para que adopten las medidas legales con las cuales dicha universidad recibirá el justo precio por su terreno y el Serviu Metropolitano, mediante licitación pública, asigne la construcción de las viviendas sociales que los allegados requieren para vivir con dignidad.

Estamos seguros que el presidente Piñera apoyará esta justa proposición porque así se irá reduciendo paulatinamente la tensión social.

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