18 ene 2012

La Vecina

¿En que momento se jodió el Perú?, se pregunta Vargas Llosa, en su ya celebre “Conversación en la Catedral”, cuando a través de sus personajes, se inunda de melancolía pensando en la desdicha de su querida tierra peruana; lo mismo dan ganas de pensar cuando se escucha a la vecina de Chicureo, justificando preocupada que sus niños no pueden andar en medio de obreros y nanas.

Es cierto que la vecina en la versión completa muestra justa inquietud por la lluvia en invierno y la distancia que se debe cruzar desde el ingreso al condominio hasta llegar a cada casa. Pero ello no borra el prejuicio discriminatorio.

¿Qué nos pasó? ¿Por qué se producen estos grados tan elevados de clasismo y de menosprecio hacia los demás? Seguro que son muchas las razones:

- Las distancias sociales y económicas que separan a unas familias de otras se ha vuelto un abismo infranqueable.
- Los que tienen mucha plata gastan de manera obscena y sin pudores, ni barreras.

- La alarma ante la inusitada violencia de la delincuencia reaviva la intolerancia discriminatoria sembrada por la dictadura.

- La segregación de las comunas y los barrios ha sembrado la ciudad de ghettos marginales e invivibles para los pobres y de ghettos de “primer nivel” para los ricos.

- Los ataques sexuales contra la infancia.

- La imagen en la pantalla de que unos gozan sin límite y otros se “joden” sin remedio, está sembrando un sordo resentimiento social.

- La percepción de esa “bronca” lleva a que “el quintil” más acomodado se refugie en barrios exclusivos, con cercos y parapetos, luego, se vinculan entre ellos, se divierten y casan entre si, con el inevitable aumento del menosprecio que sienten hacia aquellos que no gozan ni disponen de sus medios de diversión y riqueza.

- El pobre aumenta su rechazo social y el rico acentúa su aislamiento.

Se ha repuesto la descalificación hacia el “gañán” que tenía la oligarquía hace más de un siglo y las rivalidades que sembraban la exclusión social y la segregación de extensos sectores sociales.

Hay que parar esta espiral.

Por el bien de la democracia y el país hay que trabajar por una sociedad inclusiva, tolerante, no segregadora, amistosa e igualitaria.

Obviamente, eso cuesta. Se necesitan recursos fiscales y un nuevo rol del Estado, con la musculatura suficiente para regular y reorientar áreas claves como el desarrollo urbano; pero finalmente, se requiere una reforma tributaria que permita financiar una reforma educacional en serio, profunda, capaz de romper el sórdido circuito de segregación que hoy atrapa a los niños de los hogares más humildes, marcándolos de por vida.

Hay que actuar, también en la cultura nacional, no más “proyectos educativos” excluyentes que, en el fondo, no son más que una pretensión de casta social con delirios de grandeza.

Hay que cambiar de mentalidad, de lo contrario estamos sembrando vientos para cosechar tempestades; la tarea es lograr que la vecina no tenga inquietud alguna por sus hijos, en un clima de tolerancia, cariño y respeto.

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18 ene 2012

Sobre facebook y su dueño

En el Mercurio del 160112, he leído que para que Facebook funcionara y le fuera bien como negocio, Mark Zuckenberg, había acogido lo sugerido por la gente en el sentido de vender su alma al diablo, si fuera necesario.

Si no existe el diablo, es una patochada humorística e inofensiva de este precoz y varias veces millonario con tremenda influencia en los medios y redes sociales, que cualquier Kane o Murdoch se la hubiera soñado.

Pero si existe tal ente azufroso, como lo afirmaba el Ilustre profesor Don Julio Philippi, al que mostramos con cierta apariencia caprina y un poquitín versallesca, renuncio naturalmente a seguir contribuyendo con mi valioso aporte a las arcas de Mark, borrándome de Facebook y renunciando por tanto, a todos mis afanes auto-laudatorios, a describir urbi et orbe todos mis queridos logros sociales, a todos los sabrosos chismes de familia, a todas las fotografías exhibicionistas de parientes en paños menores por el Caribe, a todas sus miradas extasiadas ante los museos del Europa,etc.

En una palabra, a todas sus melosidades y amistades robóticas.

Dolor grande por cierto, que tal vez no podremos soportar (nótese el plural mayestático) pues esta red social, entre otras, nos permitía con la mayor desvergüenza y narcicismo exhibir, aunque retocadas con foto shop, hasta nuestras partes pudendas.

Asimismo y en el mundo de los testimonios valerosos, nos facultaba a publicar la grandeza y oportunidad de nuestras ideas sobre la política y la farándula con la misma y sabrosa impunidad.

Pero que se le va hacer. Algunos somos graves y a Dios gracias, conservadores.

El señor Satán, virtual socio comercial de don Mark, según el propio dueño de Facebook lo afirma, no es santo precisamente de mi devoción.

Chao facebook. Chao Mark, Mefisto y CIA.

Me quedo con el flaco.

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18 ene 2012

“No nos vamos a matar por un sistema electoral”

Lo dice, con su modo característico, el presidente de Renovación Nacional, Carlos Larraín.

Y tiene razón, la derecha no mata por tan poca cosa. Al fin y al cabo, para ellos, un sistema electoral es un puro método de distribuir el poder político de una forma que no afecte gravemente la distribución del poder económico, de la riqueza, de los ingresos.

Para matar tenemos que estar hablando de propiedad. De tierras, de fábricas, de minas, de barcos, de edificios. Matar, pudiera ser, pero sólo por cuestiones clave, como esas, no por reglas electorales.

El 11 de septiembre de 1973, las ejecuciones sumarias, los desaparecidos, los cadáveres lanzados al mar, no tenían nada que ver con reglas electorales.

Para pensar en el momento actual, tampoco tuvo que ver con reglas electorales el homicidio de Matías Catrileo en el territorio mapuche. Matar, bueno, matar, sólo cuando hablamos en serio, de cuestiones serias… La propiedad… El capital…

No es que a la derecha no le importe cómo se norman las elecciones. Le importa. Y lo demuestra con su resistencia de 24 años a cambiar el sistema binominal.

Es cierto que en algunos tramos de este largo período algunos concertacionistas han mostrado poco entusiasmo por modificarlo y que la Concertación como tal se comprometió con reformas constitucionales como la mal llamada “nueva Constitución” de 2005, que contradicen el ánimo que ahora expresa (¡que hay que celebrar!) y que sustentaron el binominal (fue removido de la Constitución, incorporado a la Ley de Elecciones y se le fijó un quorum que hiciera imposible modificarlo sin la anuencia de la derecha).

En ese coloquial modo de hablar del presidente de RN lo que la derecha seguramente hará es buscarle la quinta pata al gato.

Entonces, lo más seguro es que proponga una reforma electoral que no altere nada sustancialmente, que calme cualquier inquietud de los dueños de todo.

A lo mejor hasta puede ser un avance, comparada con la aberración binominal.

Pero no debemos dejar que nos emborrachen la perdiz: el país requiere una Nueva Constitución, un sistema electoral que abra el abanico representativo a todas las formas de pensar y un modelo de participación política que incorpore formas eficaces de consulta y decisión directa de los ciudadanos.

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18 ene 2012

Que la UDI no se salga con la suya

Fue Jaime Guzmán quien, sin proponérselo, dejó al descubierto en la primera elección senatorial de la transición, en 1989, en qué consistía la trampa del sistema binominal, inventado por él y los demás fundadores de la UDI cuando eran colaboradores de la dictadura de Pinochet. En efecto, en la elección de senadores por Santiago Poniente, este fue el resultado:

Alianza por Chile
Jaime Guzmán: 224.396 votos (16,36%)
Miguel Otero:    199. 856 votos (14,47%)

Concertación
Andrés Zaldívar: 408. 227 votos (29.77%)
Ricardo Lagos:    399.721  votos (29,15%)

Vale decir, los candidatos de la derecha sumaron 30,83% de los votos, y los de la Concertación, 58,92%. ¿Cómo se distribuyeron los cargos? Un senador para la Alianza (Guzmán) y un senador para la Concertación (Zaldívar).

Muchos votantes mayores, que recordaban las elecciones anteriores al golpe de Estado, no lograban entender tal resultado si la Concertación había superado a la Alianza por 28 puntos porcentuales.

Pero el sistema exigía que la primera fuerza doblara a la segunda para quedarse con los dos cargos, o sea, la Concertación tendría que haber ganado por 31 puntos de diferencia.

El binominalismo debutó, pues, confirmando que era el regalo de Pinochet a las fuerzas que colaboraron con su régimen desde el primero hasta el último día. El sistema bonifica a la segunda fuerza, y la derecha sabía en 1989 que lo era. Lo curioso es que hoy también parece estar convencida de ello.

Para impedir que el binominal fuera reformado, los cerebros legislativos de la dictadura pusieron como condición una súper mayoría en el Congreso, la que hasta ahora no ha sido posible reunir precisamente porque el sistema ha forzado el empate de fuerzas.

Sólo en los primeros años de la transición, la Concertación dobló a la derecha en algunos lugares, pero no fue suficiente para aprobar el cambio. La derecha sigue teniendo la llave del candado.

La UDI se siente cómoda puesto que el sistema premia al partido que consigue más votos dentro de cada bloque, que es su actual situación. Tiene 8 senadores, al igual que RN, pero cuenta con 39 diputados, frente a sólo 18 de RN.

Por eso es que los jefes de la UDI han convertido la defensa del binominal en casus belli, como lo dejó en claro Jovino Novoa al desafiar a Piñera a decidir con quiénes desea gobernar, lo que representa una amenaza apenas velada de abandonar el barco.

El sistema binominal está ahogando a nuestra democracia. Eso es lo primero que debemos tener en cuenta, no si la reforma aumenta o debilita el poder de un partido determinado.

El país necesita un sistema que esté libre de sospecha. Eso significa establecer un sistema proporcional atenuado o corregido, que permita que las regiones de baja población tengan representantes, pero que asegure una mejor correspondencia entre los votos obtenidos y los parlamentarios elegidos por cada fuerza.

Es muy revelador que 63 diputados de un total de 120, y 24 senadores de un total de 38, hayan adherido al establecimiento de un sistema proporcional, incluyendo un nuevo mapa de distritos y circunscripciones. Pero el quorum que requiere la reforma es muy alto: dos tercios de los parlamentarios en ejercicio, esto es, 25 senadores y 80 diputados.

El cambio depende en gran medida de la postura que adopte RN, partido al que no le sirve dejar las cosas como están, ya que es la segunda fuerza del bloque de derecha y eso implica desventaja. Por cierto que en su decisión influirá decisivamente la línea de acción que adopte Piñera.

Sería un error que él creyera que, para ahorrarse problemas, debe limitarse a pedir que los bloques se pongan de acuerdo o no habrá reforma, porque eso legitima el veto de la UDI.

En realidad, serán peores los problemas para su gobierno si finalmente la UDI consigue frustrar la posibilidad de cambiar un sistema que no da para más. El precio sería la erosión institucional.

El país tiene una gran oportunidad de mejorar el régimen democrático y de renovar las formas de hacer política. Si Piñera desea dejar una huella positiva de su paso por la Presidencia, debe comprometerse con esta reforma, que hoy es reclamada por la mayoría de los chilenos.

Es urgente que la Concertación dé a conocer su propuesta de sistema proporcional corregido. Así, neutralizará el argumento de la UDI de que nadie sabe cuál es la alternativa.

Presentada esa propuesta, se requerirá enseguida una campaña de pedagogía político-electoral, con ejemplos concretos respecto de cómo funcionaría el nuevo sistema.

El cambio requiere aumentar el número de senadores (probablemente de 38 a 50), y de diputados (probablemente, de 120 a 150) y, como se ha dicho, rediseñar los distritos y circunscripciones. Esto puede causar incomodidades a los actuales parlamentarios, pero permitiría oxigenar nuestra vida política al crear un escenario de real competencia.

Nuestra democracia necesita vitalmente esta reforma. De ello depende que no se siga hundiendo la autoridad del Congreso Nacional y que los 4,7 millones de nuevos electores sientan que vale la pena votar.

Si el cambio no se produce ahora, deberá concretarse forzosamente en el próximo gobierno, lo que incluso podría crear un cuadro que exija convocar a un referéndum.

En todo caso, es mejor para Chile que el cambio se materialice ahora mismo, de modo que el próximo año elijamos senadores y diputados con un sistema más justo, más transparente y más competitivo.

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18 ene 2012

La tragedia de los Donoso

Cuando muere alguien de gran fama y talento, la noticia conmueve e inunda los medios de comunicación. Pronto aparecen artículos con información sobre su obra y su vida, ensayos interpretativos y testimonios de amigos, colegas y parientes. Les siguen presentaciones y actos en instituciones culturales y educativas, y a veces libros y películas.

Después, poco a poco, va cayendo el telón y el silencio, y aquella persona que hace poco estaba viva se convierte  en una entidad abstracta que habita en bibliotecas, enciclopedias y en clases sobre el tema.

Otra cosa es para los que apreciaron a la exaltada figura no por su talento o por su fama, si no por el calor de su amistad. Es mi caso con  María Pilar Serrano y José Donoso.

Ambos “desaparecieron” hace 15 años, pero para mí siguen casi tan presentes como siempre, en buena parte porque nuestra amistad fue mayormente a larga distancia.

Por lo tanto sigo con la sensación permanente de que, como siempre, están en alguna parte en nuestra Tierra, lejos de donde me encuentro, y me van a llamar pronto, o me van a escribir diciéndome que van a venir al país o a la ciudad donde estoy.

Escribo esto en Key West, pueblo de escritores que le hubiera encantado al Pepe. Es “el punto más sureño” de los Estados Unidos, (aquí no saben lo que es verdaderamente sur), y estoy mirando a una iguana que nos deja en el jardín su tarjeta de visita.

Son una plaga, pero me estoy imaginando a María Pilar tan encantada con el animal como lo era con otra plaga que destruye plantas, las ardillas de mi jardín cuando yo vivía en Washington y en Cambridge, Massachusetts. Me acuerdo entonces que Pepe se enojó mucho con María Pilar porque ella intentó darle una galleta a una ardilla, que la mordió y la dejó sangrando.

Mucho se ha dicho y escrito sobre la relación de este matrimonio. Para mí eran dos caras de una moneda que representaba necesidad y amor. Como en todo matrimonio, a veces se enojaban.

Pepe se puso muy alterado cuando ella insistió en hacerse una intervención quirúrgica en Washington que me pidió que pasara el día con ella en su habitación, se fue y no volvió hasta muy tarde. María Pilar lo tomó bien y se pasó el día tomando Coca-Cola y conversando. Era cariñosa con Pepe, y lo era conmigo.

También era  generosa, divertida y sincera. Me confesaba sus celos, y durante un tiempo estaba segura que la hermosísima escritora, también trágicamente desaparecida, Ágata Gligo, quería “levantarle” al Pepe. Ahora me da gran satisfacción de que la convencí de lo contrario.

Como saben todos los que lo conocieron, Pepe era decididamente complicado. También fue siempre cariñoso conmigo, aunque de pronto se le metía un chinche en el oído y me decía una pesadez. Pero se le pasaba altiro. También era sincero. Me hacía saber que yo era una lata porque no contaba chismes.

Las cosas que dice en sus diarios hay que tomarlas como lo que son; lo que pensaba o sentía en ese momento, y en ningún caso como reflejo de una posición que le durara mucho, y menos que fuera permanente.

Pepe era inseguro. Se descomponía cuando en Estados Unidos lo presentaba a angloparlantes del mundo académico y no sabían quién era. Una vez lo llevé a una fiesta en Georgetown, a la casa de George Stevens, director del American Film Institute. Cada vez que lo presentaba nadie reconocía su nombre y Pepe se enojó tanto que quedó con el estómago hecho papilla y tuvimos que irnos.

A su hija, Pilar Donoso Donoso, “la Pilarcita,” debo haberla visto a lo más unas tres veces, entrando y saliendo de la casa en Galvarino Gallardo.

Me pareció muy bonita (encontré que se parecía mucho a su madre adoptiva), agradable, segura de sí misma. Pepe no me habló mucho de ella, yo entendí que la adoraba, pero que los hacía sufrir. María Pilar me contaba su desesperación con ella, en una ocasión me dijo que era “perversa,” palabra que se me quedó grabada, pero el tono de voz no era de  rechazo, si no de amor.

La muerte de Pilar Donoso Donoso el pasado noviembre me ha afectado profundamente, no solo por lo obvio, o sea el suicidio de una madre joven, talentosa, bella y de situación económica privilegiada, y  por la terrible prueba para sus hijos, además  porque en mi mente se aferra la noción del sufrimiento que esto causaría a sus padres, por más que me digo que, misericordiosamente, se fueron sin saberlo.

Hasta ahora tenía el consuelo de que al menos ella seguía en ese Chile tan querido y tan lejano, pero ahora ya todos los hilos se han cortado.

Cada país tiene al menos una historia trágica familiar que a menudo se tilda de “tragedia griega.”

Para Chile la historia de los Donoso es una de las más desgarradoras, porque tuvieron tanto potencial de felicidad que no llegó a realizarse. Poderosas fuerzas emocionales les llevaron por un Vía Crucis de sufrimiento que sin duda les afectó la salud física y les llevó a muertes prematuras. Es una tragedia que pertenece no sólo a los Donoso, sino a todos.

Muchos se han lamentado de haber perdido esos talentos. Mi perspectiva es como amiga que sintió frustración por su infelicidad, los quiso, los quiere y vive con la sensación de que en una de estas recibiré su llamada, y  que sigue profundamente agradecida del cariño que me brindaron.

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17 ene 2012

Maliki 4 ojos, una notable primera persona

Hace pocos días llegó a mis manos “El diario Intimo de Maliki 4 ojos” (Ril Editores, 2011), escrito y dibujado por la artista chilena Marcela Trujillo. Desde que supe del lanzamiento de este diario en octubre del año pasado, quise comprarlo, pero su adquisición siguió pendiente hasta que por fin me lo regalaron hace apenas unos días.

Un año atrás me habían regalado “Las crónicas de Maliki 4 ojos” (Feroces Editores, 2010). Ambos libros los tomé y luego no pude parar de leerlos y disfrutarlos. Con el último hice un esfuerzo para dejar al menos la lectura del epílogo para la noche.

Es que Marcela Trujillo, en una notable primera persona y bajo el formato de la narrativa gráfica, relata a través de su personaje Maliki 4 ojos todo cuanto le acontece. Y lo hace con honestidad brutal, como bien se subraya en el prologo del diario.

Durante décadas hemos visto a las mujeres como personajes de comics que encarnan las fantasías eróticas de los hombres, con las curvas bien marcadas en cada dibujo, o bien los defectos si se trata de embrutecerlas.

Con Maliki encontramos a una mujer que se permite los sueños eróticos hasta incluso dialogar y hacer recuerdos con su clítoris. En sus viñetas vemos cuerpos masculinos dibujados en los ángulos que a muchas (y muchos seguramente) nos gusta verlos en la intimidad y la fantasía.

Lejos de elaborar un complejo discurso feminista, Marcela Trujillo con el diario de Maliki expone y denuncia con su experiencia de vida las problemáticas de las mujeres en un mundo en el cual el patriarcado aún manda.

Así la autora, reconoce en su biografía hitos que la marcaron como a muchas de nosotras: colegio católico, dictadura, incluso censura, como la que ella misma experimentó cuando a finales de los años 80, el numero 19 de la legendaria revista Trauko fue retirado de los kioscos, por su historieta Afrod y Ziaco en noche buena.

Pero es a través de Maliki 4 ojos, en su primer libro de crónicas, que Marcela Trujillo nos relata las vivencias de una joven artista que estudia en Nueva York, que sufre por el tormentoso fantasma del arte conceptual, hasta que se libera de el y sigue construyendo su obra como hasta ahora, es decir, como lo ha hecho la misma Trujillo, con talento indomable como dijo antes uno de sus editores.

En ese primer ejemplar, Maliki cuida a una niña para ganarse la vida y se preocupa de recoger impresiones de los habitantes de su barrio en el downtown neoyorkino para darles voz sobre la guerra y la gestión de Bush. El coreano y muchos otros quedaron dibujados en este libro. Luego Maliki se va a Alemania, vuelve a Chile en pareja y siendo madre, se hace adulta.

En su segundo libro, El diario íntimo, Maliki es una madre separada, con dos hijas. Una profesora a honorarios (profesora taxi driver como dice ella) que debe saber arreglárselas para el sustento diario. Es quien con humor puede narrarnos el dolor que hay en una separación y tras cada pensión alimenticia.

Maliki también hace un justo homenaje a las amigas, a quienes incluso les da la categoría de hadas, por estar ahí, por saber regalar un momento, su compañía, su carcajada y su consuelo.

Entre otros episodios, Maliki narra como nadie el doloroso jueves 4 de agosto del 2011, momento en que el actual gobierno de Chile dejó claro que la represión en su mandato podía ser tan despiadada como en la misma dictadura. Con su relato, el personaje hace retornar esas imágenes dolorosas de una marcha reprimida, de calles grises por los gases, de jóvenes violentados por los abusos del Estado.

Pero páginas antes, Maliki hace necesarias referencias a los nuevos jóvenes que se han tomado las calles, a su fuerza, a su libertad y creatividad. También habla de la energía que fluye más libre y desprejuiciada en los nuevos artistas visuales chilenos.

Maliki nos retrata a todas sacando piojos, levantando a los hijos por las mañanas, momento en que ninguna de nosotras es como una postal ideal de madre. Y como muchas, Maliki lucha contra el sobrepeso, cuestionando el cuerpo como un lugar sabio en el que habita nuestro intelecto, psiquis y emocionalidad. Pero también como un lugar discriminado por el sistema de mercado.

Maliki sueña con el hombre ideal, hasta que despierta y se da cuenta que no existe, pero sí la posibilidad de un compañero que sepa estar.

Porque Maliki es mucho más que una simple caricatura, es un personaje entrañable, valiente, con el que Marcela Trujillo nos deja ver el talento incomparable de su trazo, la cotidianeidad, lo real de una vida con desgarro, celebraciones, muchas celebraciones, genio en el arte y el dibujo, y un humor que reconoce el relato autobiográfico no solo como un estilo, sino como un derecho.

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17 ene 2012

Dictadura es un sustantivo, no un adjetivo

Que la dictadura no es un adjetivo sino un sustantivo es una cuestión que se ha perdido en la reciente discusión sobre los términos dictadura o régimen militar para nombrar al gobierno de Pinochet.

Se ha hablado contra del Consejo Nacional de Educación, CNED, que aprobó las bases curriculares para la asignatura de Historia, Geografía y Ciencias Sociales, de 1º a 6º básico, elaborados por el Ministerio de Educación. El CNED no ha aprobado los programas.

Se le ha llamado de todo, cuando menos, de ignorante, por no haber reclamado que se omitiera ¡Dictadura! Aún más, la prensa refriega el origen militar de uno de sus miembros.

El CNED es una institución originada por la Ley LOCE de 1989. En 2009 se dicta la Ley General de Educación que establece los requisitos de un nuevo consejo, y está aún pendiente.

Sobre si dictadura sí o dictadura no, el CNED emitió la declaración 096/2011. Las bases curriculares que determinan los fundamentos generales de los programas que se enseñan en la educación básica, son aprobadas por el Consejo, y aclaró que “los textos escolares son elaborados, aprobados y distribuidos por el Ministerio de Educación”, y que el Consejo “no tiene atribuciones para pronunciarse sobre su contenido”.

¿Qué dicen algunos textos escolares hoy vigentes sobre el tema en cuestión?

El texto “Sociedad. Tomo II” para 6º año de educación básica de editorial Santillana de 2009 emplea, indistintamente, gobierno militar y dictadura militar y, refiriéndose a 1973, utiliza “golpe de estado” o“golpe militar”.

En la Unidad 4:“Chile, construcción democrática” se encuentra el título “¿Cómo fue el golpe militar?”, para explicar el “golpe de Estado de 1973”. Dice: “Durante el gobierno militar miles de chilenos y chilenas murieron (…), otros sufrieron la cárcel, el exilio y la tortura (…) La gravedad de estas prácticas es que fueron realizadas en forma sistemática al amparo del Estado” (p. 176).

Esta sección es una de las más reveladoras para llamar al período dictadura: aquella que hizo desaparecer personas, torturó y exilió. Más adelante explica que “el gobierno militar puso fin al Estado de bienestar e impulsó un nuevo modelo económico”.

Una historieta relata el “11 de septiembre” de 1973 con el subtítulo “La historia contada para los niños, por Rodrigo Lagos”. Uno de los dibujos afirma:“el que se oponía a Pinochet podía ser encarcelado. Había censura previa. Para otros, sin embargo, Chile le debe a Pinochet su libertad y éxitos económicos” (p. 175 y 176).

Esta frase describe el porqué no hemos tenido consenso, ni en 1990, ni en 2012 ni en el futuro próximo, de si llamar al periodo dictadura, como sustantivo, o como adjetivo. Al final de la historieta hay cinco preguntas para el alumno, dos de ellas emplean “golpe de estado” y no “golpe militar”, como sí ocurre en el título, que emplea ambas acepciones.

El texto escolar deja al arbitrio del profesor cuál énfasis o interpretación otorgar a este período de la historia.

La historia de Chile se organiza en un cuadro dividido cronológicamente en siete fases (p. 184). En el siglo XIX se desarrolla la fase Nº 2 de la historia de Chile,  denominada “República conservadora o autoritaria” (1830-1861), y la sexta fase se denomina “Gobierno o dictadura militar”.

Esta tiene una foto de Augusto Pinochet y  tres frases suyas:  “La única solución que existe para el problema de los derechos humanos es el olvido”; “Yo me voy a morir. El que me suceda también tendrá que morir. Pero elecciones no habrá”; “No se mueve ninguna hoja en este país si yo no la estoy moviendo. ¡Quiero que quede claro!”.

La ficha de trabajo propone al estudiante y al profesor trabajar sobre el período “Gobierno militar o dictadura. 1973-1990” (p. 185). Y lo mismo ocurre al  establecer cómo era la economía, la sociedad, y los principales problemas en la época(p. 186).Si bien el texto es para colegios privados, editado por Santillana, sus contenidos son visados por el Mineduc.

En el texto escolar de 6º año básico para colegios municipales editado en 2006 por Santillana para el período 2007-2008 denomina“Régimen Militar” a la época 1973-1990 y en la línea de tiempo menciona “golpe de Estado” (pág. 146).

Sobre el quiebre democrático expresa: “Para algunos chilenos fue el fin de un proyecto que aspiraba a construir una sociedad más justa (…) Para otros, (…) el fin de un período de desorganización y caos” (p. 148).

Posteriormente, se utiliza indistintamente “régimen militar” o “gobierno militar” para describir los distintos procesos del periodo. No se emplea dictadura en las 14 páginas que ocupa el capítulo, al contrario de lo que ocurre  en el texto para colegios privados.

En la actualización del marco curricular para 2009, “Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos Obligatoriosde la Educación Básica y Media” de Mineduc, incluye la sección “Visión panorámica de la historia de Chile republicano”, y una periodificación en la que se distingue “La dictadura militar y la recuperación de la democracia” (pág. 237), entre otros periodos.

Dentro de los contenidos mínimos obligatorios un título es el “Régimen Militar”, y en su descripción indica una “caracterización de los principales rasgos del golpe de Estado y de la dictadura militar en Chile” (pág. 236).

Por otro lado, el Programa de Estudio de Historia, Geografía y Ciencias Sociales de 2011, que es “una propuesta para organizar y orientar el trabajo pedagógico del año escolar”,  emplea el término dictadura en los anexos.

En la Unidad 3: “Chile en el siglo XX” se refiere al 11 de septiembre de 1973 como “golpe de Estado” (págs. 47 y 49) y describe el período 1973-1990 como “gobierno militar”. En la página 77, repasando los contenidos mínimos, emplea el mismo párrafo de la página 49, y donde decía gobierno militar muda a “dictadura militar”.

Sociedad dividida

Este carácter controversial sobre lo que fue este periodo de la historia de Chile no es reciente.

El Programa de estudios aprobados por el ministerio de Educación para sexto año básico sobre Estudio y Comprensión de la Sociedad, editado por primera vez en 1999 y re-editado en 2004, recomendó a los docentes en la actividad donde “se informan y reflexionan sobre el golpe de estado de 1973” que “el quiebre democrático experimentado en Chile en los años 70 debe ser abordado con especial cuidado, dado el drama humano implicado en estos sucesos y las profundas heridas que aún persisten en nuestra sociedad al respecto (…) Los alumnos y alumnas deben comprender que existen en el país al menos dos grandes interpretaciones del golpe de estado, las cuales son antagónicas” (pág. 53).

Si en 2004 el Mineduc advertía a los profesores de la polarización de nuestra sociedad y en 2006 lo hacía también con los alumnos: ¿cuánto hemos avanzado en superar la visión polarizada de Chile, existente desde el siglo XIX?

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17 ene 2012

Estado modesto, pos burocrático y relacional

El movimiento estudiantil ha logrado este año posicionar en el debate público una supuesta imperiosa necesidad de expandir el rol del estado para disminuir la desigualdad reinante en Chile.

Sin lugar a dudas esta reivindicación estudiantil ha abierto una ventana de oportunidad para debatir nuevamente sobre qué tipo de estado queremos construir para enfrentar los desafíos del siglo XXI.

Una mirada simplista encausaría este debate dentro de la anticuada dicotomía mercado versus estado, mientras que una más perspicaz lo haría en un plano que trasciende esta bipolaridad, y que se basa principalmente en el reconocimiento que tanto el estado como el mercado no pueden solucionar de forma insular los complejos problemas públicos que aquejan actualmente a la sociedad.

Ya en los años ochenta Michel Crozier reconocía esta realidad al recomendar que los políticos y la administración pública desde el estado benefactor debieran abandonar su megalomanía y volverse modestos, no en el sentido de renunciar a su vocación pública, sino que realmente reconocer la imposibilidad estatal de solucionarlo todo.

En este sentido, Crozier nos recuerda que no es el estado el único llamado a hacerse cargo de los problemas públicos, y que por ende existe una relación de corresponsabilidad entre la sociedad y el estado, que es clave tener presente al momento de desarrollar políticas públicas.

En esta misma línea, Luiz Carlos Bresser Pereira en los años noventa diferenciaba lo público de lo estatal, por lo que recomendaba que una serie de bienes socialmente preferentes fueran financiados por el estado pero producidos directamente por la ciudadanía desde una esfera que él denominó como “lo público no estatal”.

Esta esfera de democracia participativa y de fortalecimiento de derechos sociales fue bautizada por este autor como el fenómeno de la publicización en contraposición al de la privatización de ciertos bienes y servicios estatales. Esta recomendación está muy en línea con lo que propone actualmente Cameron con The Big Society.

Asimismo, el modelo pos burocrático fue forjado en base a la recomendación que la administración pública debe dejar de lado la noción autárquica y paternalista de interés público para definir y producir conjuntamente con los ciudadanos la noción emergente y contingente de valor público.

Ahora bien, los rendimientos decrecientes del estado benefactor europeo y las falencias del sistema capitalista son evidencias potentes de que necesitamos configurar un estado distinto.

Uno que no solamente reconozca las relaciones de corresponsabilidad existentes entre la sociedad, el mercado y el estado, sino que uno que esté dispuesto a adquirir nuevas capacidades estatales para gestionar esta corresponsabilidad relacional de forma transparente, eficiente y efectiva.

En definitiva, problemas como los de nuestro sistema de educación parecieran necesitar mucho más de un estado con un rol cualitativamente más modesto, pos burocrático y relacional, que de uno con un rol cuantitativamente más voluntarista, expansivo e interventor.

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17 ene 2012

Clase media: los excluidos de siempre

Por estos días, miles de familias se encuentran intentando buscar soluciones para poder enfrentar el pago de nuevas matrículas en las universidades, colegiaturas, aranceles y gastos relativos a la educación de sus hijos.

Por estos días, también, miles de familias ven cómo el costo de la vida sigue subiendo, para qué hablar del precio de la bencina con un mal sistema llamado de “protección” que definitivamente no funciona.

Dentro de muy poco, en marzo, las patentes y contribuciones volverán a ser la carga de todos los años y que agobia, principalmente a la clase media, familias que con esfuerzo han logrado superarse pero que no reciben beneficios del Estado, por estar en la última parte del cuarto quintil o derechamente en este último, siendo incluidas injustamente en una categoría donde se encuentran los más ricos del país.

Familias que con ingresos promedios de $ 800 mil pesos o poco más deben asumir todo lo que implica educar a sus hijos , sin becas, sin crédito con aval del Estado, pues no califican por estar en el último quintil, pagando tasas de interés que superan el 8 % anual en los bancos.

Tampoco tienen acceso a otros beneficios, como el bono por bodas de oro, o la tan publicitada disminución del 7 % en algunas pensiones, porque seamos claros, para acceder a estos logros hay que tener la famosa ficha de protección que, en definitiva, se ha transformado en una causal de exclusión para muchos que no alcanzan los 11.700 puntos necesarios para optar a algún beneficio.

Definitivamente, el desafío del próximo Gobierno tendrá que ser éste. Mantener el piso de protección social que ya existe, implementado con especial énfasis durante el Gobierno de la ex Presidenta Bachelet y asumir también que existe una clase media aspiracional, que requiere de apoyo y que está cansada de los constantes abusos.

Impresiona ver cómo nos gusta compararnos con los países de la OCDE, pero si lo hacemos con rigor, veremos que, entre otras cosas, en salud y educación estamos bastante mal.

Las universidades chilenas son las más caras del mundo, después de Estados Unidos, situación que ha llevado a muchas familias a endeudarse y destinar hasta el 50% de sus ingresos en el pago de las cuotas al banco o a los propios establecimientos de educación superior.

La crisis de la educación, que ha afectado con fuerza a la clase media contrasta con los aplausos que recibe la economía chilena, que este año crecerá sobre el 6%, situación que ha llamado mucho la atención en el exterior.

En Salud, Chile tiene el segundo gasto de bolsillo más alto de los 34 países que componen la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Suma y sigue.

Para que hablar del Dicom, que pese a todos los esfuerzos legislativos aún sigue siendo un verdadero karma para muchos, un círculo vicioso que termina por deprimir a quienes intentan emprender.

Para reconectarnos con este nuevo Chile, donde hoy la clase media es mayoritaria y fundamental, las políticas públicas deben tener un cambio sustancial.

Es por ello que el debate generado en torno a una reforma tributaria no sólo es necesario, sino urgente y ojalá el Gobierno manifieste su voluntad al respecto.

Una reforma tributaria que contribuya a disminuir los impuestos de las personas puede ser un instrumento eficiente para que las familias de clase media comiencen a sentir que algún beneficio les llega.

Si no corregimos esta profunda discriminación, el endeudamiento seguirá siendo la tónica de todos los días en miles de familias, con un sistema que ya sabemos, se caracteriza por cláusulas abusivas e intereses usureros.

Chile tiene una deuda con esta clase media emergente. No esperemos más.

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17 ene 2012

¡El Litio NO!

El litio es el mineral más importante en el futuro de Chile. Con esta declaración queremos llamar la atención y valorizar la importancia del litio en el desarrollo futuro del país.

Cada vez se descubre una mayor aplicación tecnológica a esta sustancia mineral, comenzando por la conocida utilidad y necesidad en la fabricación de baterías de productos y artefactos de las nuevas tecnologías (por ejemplo, celulares y notebooks).

Chile cuenta con una de las mayores reservas de litio del planeta en nuestro ya generoso norte –  en el Salar de Atacama estaría el 40 % de la reserva mundial de litio – y es un producto con una explosiva demanda mundial, pronosticándose un cuello de botella en la oferta del mineral.

Actualmente, nuestro país es el mayor productor y exportador de litio del mundo, teniendo un crecimiento anual de su precio del orden de un 14 %. El año 2009 se exportaron USD 139 millones y el año 2010 USD 207,5 millones, la proyección aún preliminar del año 2011 indicaría una exportación aún mayor.

Nuestro ordenamiento jurídico le otorga al litio una protección constitucional y legal que no la tiene ni siquiera el cobre.

Si bien, ambos minerales se acogen a lo escrito en la Constitución que señala que “el Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas” la diferencia está en la legislación complementaria que determina cuales pueden ser objeto de concesiones.

La Ley Orgánica Constitucional de Concesiones Mineras – a diferencia del metal rojo – establece que el litio no puede ser objeto de concesiones mineras, inspirado en la naturaleza de insumo de energía nuclear que tiene y su correspondiente utilización en la fisión nuclear, área estratégica para la seguridad nacional de cualquier país.

La ley tenía una excepción, que consistía en mantener las concesiones otorgadas con anterioridad al año 1982. Sería el caso de la Sociedad Chilena del Litio en manos privadas y con contrato vigente hasta el año 2014 y el caso de SQM que posteriormente fue privatizada a un yerno de Pinochet, con contrato vigente hasta el año 2030.

Ambos sistemas de concesiones están limitados, en los plazos, montos de extracción y demás condiciones, a lo ya acordado con el Estado de Chile.

Por lo anterior, los inversionistas privados están exigiendo cambiar el estatuto jurídico del litio para poder explotarlo y comercializarlo.

Dicho cambio pasa por eliminar la expresión “el litio” del artículo tercero de la ley orgánica de concesiones mineras y sacarlo de la categoría de minerales que “no son susceptibles de concesión minera”.

El litio – a diferencia del cobre – no necesita ser renacionalizado, pues el Estado mantiene el control en la exploración y explotación del metal.

La sociedad chilena, cada uno de los ciudadanos del país, los actores sociales y políticos deberíamos exigir el diseño y la implementación de una política pública de investigación, explotación y comercialización de litio por parte del Estado de Chile en su calidad de “potencia mundial del litio” que comience con un claro y explícito NO a cualquier intento privatizador.

Además, el litio adquiere una significación política que implica el rechazo a un modelo privatizador y neoliberal, y un simbolismo de defensa de nuestros otros recursos naturales.

Sin duda, la defensa del litio tiene un fuerte componente ideológico que los “técnicos” de turno intentarán peyorizar.

El llamado es simple y constituye un imperativo moral para con las nuevas generaciones: un gran frente amplio que diga ¡El Litio NO!

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