30 mar 2012

El repudio del hijo adulto

El drama de padres cuyos hijos adultos han cortado todo contacto con ellos es complejísimo, y sobre este problema se ha escrito cientos de tomos. Yo no soy psicóloga ni siquiatra, pero sí metete, y las observaciones en este blog se refieren a los casos que he visto personalmente, ya que varias amigas y un par de amigos han sido repudiados por sus hijas.

Sobretodo las madres se preguntan, “por qué,” y repiten “cómo es posible que no me quiera cuando yo la quiero tanto,” y “no puedo comprender por qué tengo tanto dolor en mi vida.” Mi respuesta: están demasiado cerca de la situación para verla con perspectiva.

Durante los años sesenta y setenta del pasado siglo, empezó a ponerse de moda una tesis que achaca casi todos los problemas emocionales a una madre o a un padre “tóxico.”

Según esta tesis, para lograr una vida equilibrada y feliz es necesario cortar todo contacto con esos padres. La tesis fue adoptada por muchos profesionales de la salud mental, y difundida por escritores y la mediática.

Algunos de estos promotores actuaron de buena fe, otros debido a sus propios problemas psicológicos, o rencores no resueltos, o actitudes antisociales, o por sentimientos de inferioridad. Aún otros la adoptaron con fines de auto-promoverse por ambiciones profesionales.

Sin duda hay padres o madres que, por alguna enfermedad mental, hacen sufrir desmedidamente a sus hijos, y a veces es necesario cortar toda relación. Los casos que conozco son madres y padres simplemente humanos, con su amor y sus defectos, y no se merecen el repudio.

Los hijos que han sufrido traumas emotivos en su infancia, por ejemplo, el suicidio de un padre o una madre, son los que están más abiertos a aceptar tesis que prometen mitigar su inevitable perturbación y sumergida angustia.

Para aún más desesperación de los padres rechazados, algunos hijos tampoco permiten que sus propios hijos tengan relación con el o la abuela “tóxica.”

Trágico, para padres, hijos y nietos. De estos últimos, los que eventualmente lleguen a comprender la situación, establecerán contacto con sus sufrientes abuelos.

Lo que padres y madres repudiados deberían tener en cuenta, en primer lugar, es que el rechazo de sus hijos, más que una actitud contra ellos específicamente, se debe a una desatinada tesis psicológica.

En segundo lugar, que sus hijos han adoptado esa tesis porque creen que es necesaria para su frágil equilibrio emotivo, y si les sirve, al menos durante un tiempo, así sea.

Y en tercer lugar, que posiblemente, en algún momento en que sientan la necesidad de examinar sus vidas, algunos de esos hijos experimentarán un reverso antes de que sea demasiado tarde.

Mientras, estos padres deben librarse de cualquier inmerecido sentido de culpabilidad, o de una desmesurada preocupación por esos hijos, gozar de sus vidas y ser felices. Buena suerte a todos.

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  • Miguel Ossandón Durán

    Doña Elena, conozco un caso  de lo que usted dice, amparado por una psicóloga de esas que estudiaron donde no hay exigencias  curriculares…

    Los males de la hija y claramente su rechazo a la madre, se debían según ella, a que cuando lloraba de bebé, se le enchufaba la pechuga… primero, fue un bebé plácido, que nunca lloró o casi nunca y dos…a la madre se le cortó la leche a la semana de parir.

    Y ante el alerta de la madre ,sugerido de miles de maners, respecto a la situación de indefención de sus pequeños hijos, optó por cortar todo lazo de la abuela con los nietos…amparada, claro en los consejos de esta profesional de marras.

    El caso es muy dramático, porque el agresor de los niños, motivo del alerta, sigue ahí, campante….

    Yo digo,  como la sinrazón puede ser superior a los afectos… sobretodo cuando hay inocentes de por medio…ante la sospecha se investiga hasta el final… y mejor  si estamos equivocados….¿pero si no…?

    Y todo sin percartarse que fue una niña, una adolescente y una mujer adorada por su familia….

  • Miguel Ossandón Durán

    Doña Elena, conozco un caso  de lo que usted dice, amparado por una psicóloga de esas que estudiaron donde no hay exigencias  curriculares…

    Los males de la hija y claramente su rechazo a la madre, se debían según ella, a que cuando lloraba de bebé, se le enchufaba la pechuga… primero, fue un bebé plácido, que nunca lloró o casi nunca y dos…a la madre se le cortó la leche a la semana de parir.

    Y ante el alerta de la madre ,sugerido de miles de maners, respecto a la situación de indefención de sus pequeños hijos, optó por cortar todo lazo de la abuela con los nietos…amparada, claro en los consejos de esta profesional de marras.

    El caso es muy dramático, porque el agresor de los niños, motivo del alerta, sigue ahí, campante….

    Yo digo,  como la sinrazón puede ser superior a los afectos… sobretodo cuando hay inocentes de por medio…ante la sospecha se investiga hasta el final… y mejor  si estamos equivocados….¿pero si no…?

    Y todo sin percartarse que fue una niña, una adolescente y una mujer adorada por su familia….

  • Anónimo

    Me parece que estas líneas de doña Castedo hay que tomarlas con la misma ligereza con que fueron escritas. Es el clásico echarle la culpa al empedrado y, además, hacer de unos cuantos casos que ella conoce personalmente una conducta universal de parte de los actuales hijos adultos. Pero como ha hecho el esfuerzo de salir a la luz pública, no veo prudente callar y dejarlo pasar.
    En primer lugar, la psicología seria, aquella que se entiende no desde el sentido común y “la tincada”, aquella que investiga sistemáticamente y no la de las revistas y de los medios de comunicación (con farándula incluida), nunca ha puesto en entredicho universalmente el rol parental, por el contrario entiende que es insustituible y que carecer de él pone en riesgo la salud mental.
    Luego, que haya que “cortar” con padres “tóxicos”, no le hace sentido a ningún tipo de terapia seria. Más bien se debe reparar, enfrentar, resignificar… y eso desde los años sesenta, antes y después. No tengo por qué extenderme en este argumento, pues para cualquier persona que tenga el buen hábito de la lectura lo puede corroborar en psicólogos y psicólogas que han escrito y o han investigado, desde el conductismo, desde el psicoanálisis desde el apego temprano y de cualquier otro marco teórico.
    Pero la liviandad es, sobre todo, el atribuir a la psicología (aunque se diga que es un tipo de ella) el ser la culpable de meter en las cabezas y en la cultura, un concepto de quiebre con los padres, incluso en la adultez, pues es de una simpleza horrorosa: ¿en los casos que Ud. señora Casterdo conoce, esta ”psicología de la toxicidad” es la única variable a considerar? Suponiendo que el problema de sus amigos sea un poco más extendido en la población de “hijos adultos” (cosa rara, pues hoy se habla mucho en el lenguaje contidiano de hijos adultos mamones, que sería el caso opuesto al que señala Castedo), y suponiendo además que “alguien influyó” de mala manera en las cabezas de esos “hijos adultos”, como si ellos fueran simples marionetas, ¿no vendría al caso evaluar las diversas influencias según las condiciones sociales, económicas, laborales… el estrés de las ciudades, las distancias físicas, de tiempo y a veces mentales…? Y podríamos seguir escudriñando en muchas más variables “externas” a esas víctimas de la “influencia”… luego, en rigor, hay que preguntarse por las variables posibles en los propios sujetos “hijos adultos” que les lleva a romper relaciones con sus progenitores, aunque ellos mismos consideren tóxicos a sus padres (se escuden en esa “chiva”)… enseguida compararlos con toda la población semejante, analizar las diferencias…. Y, por supuesto, hay que estudiar la variable “padres tóxicos”, qué se entiende por, en qué porcentaje se da y si los hijos que se quejan coincide con ese porcentaje de padres tóxicos… En fin, un proceso mucho más complejo (como compleja es la realidad, la personal y la compartida), para recién llegar a ver si “la influencia” de esa psicología de la “toxicidad” tiene algo que ver en este cuento de su par de amigas y amigos.
    Me parece muy poco serio y más bien farandulero, el tenor de esta columna. Me parece ramplón, comentario casi de cahuín. Para aportar, pues esa me imagino que es la motivación de quienes proponen sus columnas, se debe hacer con altura, con el rigor de estar bien informado y, luego, pensar muy bien lo que se pretende comunicar.

  • rodrigopereztoribio

    Me parece que estas líneas de doña Castedo hay que tomarlas con la misma ligereza con que fueron escritas. Es el clásico echarle la culpa al empedrado y, además, hacer de unos cuantos casos que ella conoce personalmente una conducta universal de parte de los actuales hijos adultos. Pero como ha hecho el esfuerzo de salir a la luz pública, no veo prudente callar y dejarlo pasar.
    En primer lugar, la psicología seria, aquella que se entiende no desde el sentido común y “la tincada”, aquella que investiga sistemáticamente y no la de las revistas y de los medios de comunicación (con farándula incluida), nunca ha puesto en entredicho universalmente el rol parental, por el contrario entiende que es insustituible y que carecer de él pone en riesgo la salud mental.
    Luego, que haya que “cortar” con padres “tóxicos”, no le hace sentido a ningún tipo de terapia seria. Más bien se debe reparar, enfrentar, resignificar… y eso desde los años sesenta, antes y después. No tengo por qué extenderme en este argumento, pues para cualquier persona que tenga el buen hábito de la lectura lo puede corroborar en psicólogos y psicólogas que han escrito y o han investigado, desde el conductismo, desde el psicoanálisis desde el apego temprano y de cualquier otro marco teórico.
    Pero la liviandad es, sobre todo, el atribuir a la psicología (aunque se diga que es un tipo de ella) el ser la culpable de meter en las cabezas y en la cultura, un concepto de quiebre con los padres, incluso en la adultez, pues es de una simpleza horrorosa: ¿en los casos que Ud. señora Casterdo conoce, esta ”psicología de la toxicidad” es la única variable a considerar? Suponiendo que el problema de sus amigos sea un poco más extendido en la población de “hijos adultos” (cosa rara, pues hoy se habla mucho en el lenguaje contidiano de hijos adultos mamones, que sería el caso opuesto al que señala Castedo), y suponiendo además que “alguien influyó” de mala manera en las cabezas de esos “hijos adultos”, como si ellos fueran simples marionetas, ¿no vendría al caso evaluar las diversas influencias según las condiciones sociales, económicas, laborales… el estrés de las ciudades, las distancias físicas, de tiempo y a veces mentales…? Y podríamos seguir escudriñando en muchas más variables “externas” a esas víctimas de la “influencia”… luego, en rigor, hay que preguntarse por las variables posibles en los propios sujetos “hijos adultos” que les lleva a romper relaciones con sus progenitores, aunque ellos mismos consideren tóxicos a sus padres (se escuden en esa “chiva”)… enseguida compararlos con toda la población semejante, analizar las diferencias…. Y, por supuesto, hay que estudiar la variable “padres tóxicos”, qué se entiende por, en qué porcentaje se da y si los hijos que se quejan coincide con ese porcentaje de padres tóxicos… En fin, un proceso mucho más complejo (como compleja es la realidad, la personal y la compartida), para recién llegar a ver si “la influencia” de esa psicología de la “toxicidad” tiene algo que ver en este cuento de su par de amigas y amigos.
    Me parece muy poco serio y más bien farandulero, el tenor de esta columna. Me parece ramplón, comentario casi de cahuín. Para aportar, pues esa me imagino que es la motivación de quienes proponen sus columnas, se debe hacer con altura, con el rigor de estar bien informado y, luego, pensar muy bien lo que se pretende comunicar.

  • http://www.facebook.com/people/Arnoldo-Toy/100003619176729 Arnoldo Toy

    Teorías psicológicas más,
    teorías psicológicas menos,
    cada uno cosecha lo que siembra….

  • http://www.facebook.com/people/Arnoldo-Toy/100003619176729 Arnoldo Toy

    Teorías psicológicas más,
    teorías psicológicas menos,
    cada uno cosecha lo que siembra….

  • Chumingo

    Al leer este artículo puedo ver la misma victimizacion que hicieron mis padres sobre la mala relación con sus hijos siendo ellos personas extraordinariamente conflictivas. Ambos se peleaban con todo el mundo; familiares, amigos, vecinos, empleados, etc. Drama y problemas con los demás 24/7 los 365 días del año.

    A la gente conflictiva hay que tenerla lejos y es una pesadilla tener de padres a personajes así.

    Lo peor de todo es que este tipo de personas no son capaces de ver sus errores y culpan a los demás. Son expertos en victimizarse y tienden a ser muy manipuladores. Entiendo perfectamente a la gente que se aleja de sus padres y que ni siquiera los quiere como abuelos para sus hijos.

    Cuando padres así se mueren más que dar tristeza es un enorme alivio.

    Siempre hay excepciones pero yo creo lo mismo Arnoldo Toy; uno cosecha lo que siembra.