19 mar 2012

Congestión en Sanhattan

El tema de la congestión  en “Sanhattan”, muy pronto será un impedimento para los desplazamientos en todo el sector oriente de Santiago y para una fracción significativa de los viajes en la ciudad.

Una causa importante del inexplicable atraso en las obras de mitigación necesarias, es la falta de un organismo único responsable del desplazamiento vehicular.

Ello existe para el tráfico aéreo y para el marítimo, pero para el terrestre, infinitamente más numeroso, las responsabilidades se reparten entre numerosas instituciones, con los resultados anárquicos que presenciamos en nuestras ciudades.

Es imperativo generar una unidad central que asuma la coordinación y responsabilidad en estas materias, que actualmente están repartidas en diferentes ministerios y en las municipalidades.

En muchos países existe la figura del Alcalde Mayor,  que asume el rol que se requiere en Santiago. Como tal cargo no existe en nuestro ordenamiento administrativo, la función debe ser asumida por el o la Intendente de la Región Metropolitana, única autoridad con la capacidad de coordinar a los municipios involucrados en cada situación.

En “Sanhattan” participan de manera directa tres comunas: Providencia, Las Condes y Vitacura, y de manera indirecta se afecta también Lo  Barnechea, Ñuñoa y La Reina, es decir, todo el sector oriente de la capital.

Esperar una coordinación eficiente entre tres o más municipios nos parece utópico, luego la coordinación sólo debe provenir de la Intendencia Metropolitana, debidamente empoderada por el Presidente de la República y reforzada con los equipos técnicos necesarios.

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19 mar 2012

Espero haber cumplido…

Asumí como Vicepresidente del Senado el 15 de Marzo de 2011 y estoy finalizando mi período en el cargo. Fue un año especial, tanto por la alta investidura que me tocó ocupar, como porque coincidió con una inédita secuencia de movilizaciones sociales, que marcaron todo el acontecer social y político, y que caracterizó la función como Vicepresidente de la cámara alta.

Durante el año 2011 y comienzos del 2012, fue imposible abstraerse de lo que acontecía en las calles con movilizaciones y protestas que abarcaron todo el país.

El año 2011 comenzó con la movilización en Magallanes contra el alza del gas, recurso básico en la región austral, que durante casi un mes puso en jaque al gobierno. A un año del terremoto y en los meses siguientes se producen movilizaciones de los damnificados, denunciando el escaso avance del proceso de reconstrucción, quienes se organizaron a nivel nacional formando el “Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa”.

Se sumó a este clima de movilización social la huelga de hambre más larga de los comuneros mapuches, quienes se manifestaron por sus demandas históricas, la recuperación de sus tierras y el respeto por su cultura.

En abril se realizó la primera marcha estudiantes universitarios y secundarios, con un petitorio que fundamentalmente se resumió en las exigencias de calidad, gratuidad y rechazo al lucro en la educación, que desató masivas movilizaciones que no se veían desde las grandes protestas nacionales contra la dictadura y que generaron un apoyo sin precedentes en la ciudadanía a las demandas estudiantiles.

En otra arista, con la aprobación del Proyecto de HidroAysén, salieron a las calles de forma espontánea miles de personas, situación que se repitió cada vez con más fuerza en diversas ciudades del país, exigiendo una Patagonia sin Represas.

Frente a estas masivas demandas sociales, el Gobierno nunca, tuvo una clara intención de negociar y más bien procuró desgastar los movimientos, respondiendo con represión y con pocas soluciones reales.

En este ámbito, desde el cargo de vicepresidente del Senado, procuré – junto con otros parlamentarios – jugar un rol articulador en el diálogo entre los movimientos sociales y las autoridades, tratando de generar soluciones a las legítimas demandas de los estudiantes, trabajadores, pobladores, y pueblos originarios.

Por su parte, la gestión del gobierno estuvo y sigue estando marcada por su errática respuesta a los conflictos, por su baja aprobación y por los retrasos en la reconstrucción de las regiones afectadas por el terremoto.

La oposición tampoco fue capaz de responder rápidamente al movimiento social y sus partidos siguen evidenciando una importante debilidad, producto de la desafección de los ciudadanos con los partidos políticos.

Sin embargo, hubo logros parlamentarios importantes, como fue el proyecto de pos natal, que gracias a la presión de la oposición fue posible aprobar uno de mejor calidad; similar significación tuvo la negociación del presupuesto, en el cual los senadores y diputados de oposición realizamos un trabajo de esclarecimiento de puntos destacados, e igualmente fue valioso conseguir una mayoría convincente al proyecto para poner fin al lucro en la educación.

El año 2011 se cerró con la sensación de que Chile cambió radicalmente, no por obra de las transformaciones impulsadas por el Gobierno, sino porque en Chile hay más participación social, más organización y mayor conciencia de los derechos de las personas, que en los últimos 20 años.

Situación que se vuelve a confirmar comenzando el 2012, donde retornan con inusitada fuerza las demandas regionales, esta vez en Aysén. El escenario, es el mismo, una comunidad empoderada de sus derechos y un Gobierno incapaz de responder a sus demandas.

El desafío es grande, por un lado lograr las demandas sectoriales de amplios sectores sociales cada vez más informados de sus derechos. Por otro, las exigencias de transformaciones estructurales en el ámbito político, el fin al sistema binominal y el cambio de la Constitución a través de una Asamblea Constituyente que consagre los derechos sociales y económicos.

Este es el contexto en el cual desarrollé mi labor como vicepresidente del Senado, espero haber cumplido con las expectativas que los ciudadanos se formaron con el cometido que me correspondió asumir y espero haber contribuido a mejorar la imagen y valoración de la política y del Parlamento, así como al fortalecimiento de la democracia y la participación ciudadana.

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19 mar 2012

Sor María, la monja que robaba bebés

Sus hermanas de congregación han hablado por ella. Aseguran que sor María es inocente, que es una monja bondadosa, piadosa y siempre volcada en ayudar al prójimo. Pero la Fiscalía de Madrid, encargada de investigar  casi dos mil denuncias de supuestos robos de recién nacidos entre 1950 y 1990 ha recabado suficientes datos para acusarla de participar en una trama en la que se disfrazaba de buena causa un negocio puro y duro.

El próximo 3  de abril sor María  Gómez Valbuena deberá comparecer ante la justicia acusada de detención ilegal. Hasta ahora la monja se ha negado a prestar declaración.

El caso de los niños robados a madres solteras o a mujeres casadas a las que se presumía en dificultades para mantener a un hijo se destapó hace dos años y lo que en principio constituyó un caso aislado acabó en una ola de denuncias que ha provocado conmoción social.

A todas luces se trató de una trama urdida por médicos, personal sanitario y religiosas que  cumplían misiones de asistencia espiritual en clínicas.

Una de ellas era sor María, a la que se ha identificado como una de las personas que prometía hogares de permanencia temporal para los bebés de madres solteras o, en casos ya confirmados, daba por muertos a los infantes. A algunos padres se les negaba ver el cadáver de sus bebés y a otros que no se conformaban con la trágica noticia  se les mostraba el cuerpo inerte de un niño “que parecía congelado”, según han declarado ahora.

De las miles de denuncias de robos de bebés presentadas en toda España  se ha archivado una cuarta parte por carecer de indicios de delito.

Hay que destacar que la presión  ejercida ante la Fiscalía General del Estado y ante  el ministerio español de Justicia  ha  dado sus frutos. Las indagaciones que se han hecho han permitido conocer los nombres de supuestos cabecillas de la red de traficantes, aunque algunos han muerto o han perdido la memoria. Nada raro esto último cuando se tocan temas tan tremendos y  sensibles.

En la actualidad trabajan en casos de bebes desaparecidos fiscales de diversas regiones de España  que han ordenado exhumar tumbas donde habrían sido sepultados los cuerpos de los infantes dados por muertos. Y lo que se sospechaba…Se han encontrado ataúdes vacíos. En otros casos se ha confirmado, tras análisis de ADN, que los cuerpos hallados pertenecían a sus progenitores.

El ministerio de Justicia ha decidido actuar y determinó facilitar el acceso a los archivos médicos para indagar los alcances de la red de tráfico ilegal de recién nacidos y, a la vez, mantener informado de los resultados a las organizaciones de afectados.

Desde que se difundió la noticia sobre denuncias de desapariciones de recién nacidos se han conocido   muchos reencuentros de niños robados que han  podido recuperar su identidad. En algunos casos han sido los propios padres adoptivos los que han revelado detalles de cómo operaba esta red  y sus ramificaciones.

Ahora hay que esperar si sor María Gómez Valbuena decide hablar ante el juez. Hay pocas probabilidades de que eso ocurra. Sus compañeras de congregación han advertido que está “muy malita, muy malita.”

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19 mar 2012

La entrevista del ministro de Cultura

La entrevista que da el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, en El Mercurio me deja un sabor a poco o a casi nada.

Difiero con él en varias ideas, echo de menos algunas ideas planteadas con tanto impulso durante su campana, pero por sobre todo concuerdo en su declaración autocrítica sobre una evidente falta de experiencia en materia pública.

Difiero básicamente en su mirada política, cuando esgrime que posiblemente la crisis se deba a que apostaron a ser un gobierno que resolvería los problemas con eficiencia.

En realidad eso ha sido solo el detonante, activado por un ciudadano más alejado de la vida partidista y más consiente de sus derechos.

Los problemas de este país se remontan a muchos años (varios gobiernos más la herencia de una dictadura) y básicamente se deben a la implementación de un modelo de sociedad donde el ciudadano ha dejado de ser el centro, dejándole ese espacio al crecimiento económico y los intereses privados.

Creer entonces que Chile básicamente adolecía de gobiernos ineficientes y por tanto era simple llegar y gobernar la eficiencia, no sólo habla de una mirada ingenua sino también de una falta de experiencia de vivencia cotidiana pública y social.

El ministro de Cultura instala en esta entrevista que una mirada de derecha sobre la cultura apunta a fomentar una mayor inversión privada en la cultura.

Estoy de acuerdo en que el mundo privado debe invertir en cultura, sin lugar a dudas, sin embargo no es tan fácil como implementar un mecanismo tributario o mayor flexibilidad en las donaciones culturales, ya que si solo se desarrolla este ámbito el resultado será que los privados decidirán en que invertir y en que no, marcando un énfasis en un “tipo de cultura” sobre otro.

En definitiva, una política de inversión privada debe lograr un equilibrio (no fácil) entre los incentivos a privados y una mirada política clara y definida desde el Consejo Nacional de la Cultura, que acompañe fielmente a los creadores. El riesgo de dejar la cultura en manos del mercado es real, y sería un gran retroceso.

En relación a lo que el Ministro llama “Red Cultural”, que implica la implementación de una red nacional de teatros regionales y centros culturales, no es una política de derecha, ni menos de este gobierno.

Este programa tiene su tiempo en desarrollo, y fue creado e inaugurado por la administración anterior. Sin lugar a dudas es un avance importante en materia de política pública y este gobierno por suerte, le ha dado continuidad. Es indispensable que cada ciudad disponga de espacios culturales y que los bienes de cultura tengan una red de distribución garantizada, con tal de que los ciudadanos tengan mayor acceso a ellos.

Echo de menos en esta entrevista uno de los temas fuertemente instalados durante su campaña. La conectividad y digitalización. En más de algún debate de cultura se expuso este modelo, en el que explicaban en detalle que a través de una red de conectividad y digitalización (acceso a internet y biblioteca virtual) se resolvería por ejemplo, el problema de fomento a la lectura.

Hasta hoy, lo único relativo a digitalización lo hemos visto en la implementación de los concursos públicos, que por lo demás fue un desastre, que incluso terminó con la salida del segundo sub-director de la cartera, Gonzalo Martin.

A dos años de gobierno, con una alta popularidad, digna de ministros actores (Paulina Urrutia mantenía también esta popularidad) esta administración ha marcado su énfasis en la relación entre la cultura y la economía; sin embargo, a dos años de gobierno aun no hemos visto frutos legislativos al respecto.

El proyecto de modificación de donaciones culturales está en primer trámite constitucional. Sobre incentivos tributarios se está recién diseñando el parámetro técnico que permitirá licitar un estudio comparado de la región sobre esta materia.

Sin lugar dudas la entrevista intenta capitalizar la popularidad del Ministro hacia un camino político que seguramente logrará frutos, y donde los alcances en su cartera no necesariamente intervendrán en su carrera senatorial.

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19 mar 2012

Los presidenciables

Ha aparecido en el horizonte el tema de los candidatos presidenciales en la Concertación.

Es interesante que, hasta ahora, este aspecto estuviera siempre relacionado con lo que sucedía con Bachelet, o con lo que ella decidiera. Más que de iniciativas autónomas, se trataba de réplicas condicionadas a lo que sucediera con una figura principal e indiscutida.

Ahora los puntos de referencia son más amplios, se fundamentan en oportunidades generacionales, nuevas visiones de futuro, aportes originales, etc.

No tienen que ver con el cálculo de probabilidades. Por eso, no es cosa de juzgar las recientes candidaturas proclamadas o por proclamar en la Concertación, desde el punto de vista de costo y beneficio.

Doy por descontado el que es una imperiosa necesidad que la definición de candidaturas presidenciales no puede ni debe impedir que el trabajo político de la oposición se concentre donde debe: en la campaña municipal. Incluso más, la proyección de liderazgos nacionales no ha de entorpecer el desarrollo próximo de las elecciones primarias de la Concertación.

Si el factor presidencial dinamiza la actividad política, entonces bienvenida sea. No se ve por qué tenga que ser un motivo de dispersión o de distracción respecto de lo principal.

De manera que, más que preocuparnos por el destino de tal o cual aspirante, lo que previamente podemos constatar es que la aparición de sus actividades en este rol señalan que están respondiendo a una necesidad más amplia que las puramente personales.

Existe la necesidad de liderazgos porque desde el gobierno se está generando un vacío.

Desde el regreso de la democracia, no habíamos tenido un mandatario con menos influencia social. Si nos detenemos un minuto a meditar, caeremos en la cuenta que las intervenciones presidenciales provocan cada vez menos réplicas, favorables o desfavorables.

Es como si no fueran lo suficientemente interesantes, sustantivas o definitorias. Sebastián Piñera habla cada vez menos, y es probable que esto sea mucho mejor que el exceso de intervencionismo paralizante del principio del mandato.

La prueba de que ha llegado el tiempo de las presidenciales es que la misma derecha ha iniciado, sin disimulo, la búsqueda de su candidato, sin darle demasiada importancia al hecho de que estamos a mitad del periodo de un presidente por el que no siente demasiado entusiasmo.

De hecho, en donde están causando más efectos la aparición de los presidenciables es en el oficialismo, puesto que todos sus aspirantes están en el gabinete, y no dejan de combinar sus agendas institucionales con las de proyección personal.

Sin embargo, a nadie parece impresionarle demasiado la situación. Es como si la debilidad intrínseca de Piñera permitiera licencias que no se le hubieran permitido a ningún otro gobierno.

El efecto general que se produce es que nadie se desvive por la actual administración. Sin explicitarlo, hasta sus partidarios lo consideran un caso perdido. Si alguien guardara una duda al respecto, no tendrá más que esperar a que lleguen las elecciones municipales para terminar de convencerse.

Lo que va a ocurrir es que, mientras muchos candidatos a alcaldes y concejales exhibirán ostensiblemente sus fotos con Bachelet, sólo un puñado se arriesgará a enemistarse con sus electores asociando su imagen a Piñera. El presidente resta y no suma apoyo a los candidatos. Si ellos llegan a salir electos será a pesar de su vínculo con el mandatario.

Lo peor de todo es que, en dos años, se ha producido un fuerte deterioro de la imagen presidencial, justo cuando más se la necesitaba en un momento en que el prestigio de las instituciones públicas se encuentra seriamente deteriorado.

Demás está decir que, no obstante el oficialismo puede presentar buenas cifras en más de un área, lo cierto es que la derecha se ha auto-infringido una fuerte derrota al cumplir su sueño de regresar a La Moneda. Es un fracaso político: están siendo continuadores mediocres de lo que había, pero no han presentado una identidad propia, distintiva y que pueda justificar su mantención en el poder.

Lo que les queda como opción por ofrecer es el informarnos que cuentan con el proyecto correcto, pero que nos han presentado para encarnarlo a la persona incorrecta. En otras palabras, los años que le quedan al actual gobernante no van a ser los más dichosos de su vida, no por lo que pueda hacer la oposición, sino por lo que harán sus aliados.

La Concertación va por otro camino. A ella su electorado le pide un cambio más completo, para volverle a entregar su confianza. Es un problema de elenco, no de carencia de una figura fuerte. No es un tema de imagen sino de vinculo ciudadano efectivo. No se refiere a la actuación de un partido, sino de la actuación colectiva que aún no alcanza el nivel de calidad que se le exige.

Por eso, en un sentido más profundo, no se trata de que la Concertación “regrese” al poder, puesto que el pasado nunca retorna. Se necesita que la centroizquierda se convierta en mayoría para responder a las demandas ciudadanas de hoy y de mañana.

Varios líderes de la Concertación están queriendo asumir la tarea de coordinar y dirigir este movimiento colectivo de actualización y renovación. Se trata de ofrecer alternativas, de promesas iniciales. Tal vez el listado inicial de primeras figuras no esté todavía completo, pero tampoco falta tanto para que las alternativas reales se completen.

En cualquier caso hay que tener claro que estamos en el inicio de un ciclo político.Por eso, no estamos escogiendo un líder para un solo evento, sino abriendo el abanico de los dirigentes de una nueva era.

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19 mar 2012

7.30 A.M.(y el aborto)

Viernes a las 7.30 horas. Un perro evolucionado, espera pacientemente que pongan la luz verde para atravesar la calle.

Esquivando con habilidad los buses sobre su skate, me sobrepasa velozmente por el medio de la calle un adolescente hijo de la modernidad, al que no se le ve cara cubierta por un capuchón plomizo, displicente y amante de los riesgos,con las manos en los bolsillos.

Acelero, para pasar casi con luz roja, acompañado por el Concierto para violín de Mozart N3-KV216, y trato deslizarme yo también por la vida esquivando el barullo de las mañanas.

Si me concentro mucho en la música, puedo flotar y deslizarme en una nueva realidad musical de la cual soy una minúscula parte, mientras espero que la conciencia automática maneje sin errores.

Yo, el auto, la música, el violín y el piano, Mozart, la calle con el perro, el encapuchado del skate, y la luz roja, sin ningún pensamiento.

(Les advierto que es como el “tao del manejo”, o un “manejo zen”).

Bueno, obviamente casi me paso la luz roja, logrando sólo frenar más allá de la línea blanca del paso para los peatones, mientras que una mujer baja y bastante obesa, acompañada de un señor de edad que apenas camina, me insulta orgullosa de sus derechos.

¡Joder!, obligado a escuchar las noticias y algunas reflexiones y opiniones personales al respecto.

¿El aborto terapéutico?

No existe como problema legal, ya que siempre un médico de forma legitima, sujeto a esta disyuntiva que hoy prácticamente es imposible técnicamente, prefiere la vida de la madre.

¿Aborto por violación?

El derecho amoroso-legal a la vida del embrión-ser humano-persona (indefenso) en desarrollo desde la concepción, es anterior (y fundante), a la voluntad de eliminarlo de la madre y de cualquier otro.

(Además, siempre existe la posibilidad de la adopción).

¿Aborto por no viabilidad del feto?

Mientras simbióticamente el embrión desde la primera célula esté ligado a la madre, siendo y no siendo ella a su vez, su hijo/a, (y viceversa), tienen una vida común con una nueva realidad vital.

La madre le regala la vida al embrión, y este le regala la posibilidad de la maternidad y la creación de una persona. Hay un flujo de vida de la madre al embrión, y viceversa transformándose ambos mutuamente.

Ya no es más una mujer, es “una mujer embarazada”, una futura madre que transforma su realidad íntegra y su relación con el mundo, y esta la transforma a ella.

Esta nueva vida intrauterina, alma corporizada y cuerpo animado a la vez desde la primera célula, sin importar sus condiciones, ciertamente sólo es posible gracias a la anuencia y voluntad amorosa de la madre,idealmente con la compañía del padre.

Debería reconocerse entonces, que la decisión siempre dolorosa de una madre, de suspender el embarazo y/o mantenerlo hasta el final, como podría ser en los dos últimos casos vitales límites, llevando a cabo un embarazo con el gozo de tener un hijo y el sufrimiento permanente del duelo de su pérdida a la vez, son inconcebibles (aunque comprensibles) desde lo masculino. Sólo se comparte y se co-siente, en la decisión de la paternidad con la mujer.

Sólo es propio a la naturaleza y sentido íntimo de la mujer.

El aborto, es de alguna manera, vivir y morir a la vez, para seguir viviendo con un desgarro de esta nueva identidad. Es la creación en la propia destrucción. Es el sino de la fragilidad de lo humano en lo divino, que está más cerca en este caso, de lo propiamente femenino que rasguña lo sagrado con la posibilidad de pro-crear.

El dolor indecible de esta decisión, que anida en la conciencia y libertad que definen el alma y al corazón humano en su misterioso fondo ético, no cabe duda que se acrecenta y favorece, cuando sólo es tomada por la mujer, en la desesperación de la soledad y la falta de esperanza, donde faltan el amor bondadoso de otro, junto a la acogida y comprensión de la comunidad solidaria.

La discusión hoy, antes de legislar, es sobre la vida, el ser humano, la humanidad y la persona, especialmente desde la mujer, y por eso, le atañe a todos.

Escucho con la esperanza de oír opiniones de las mujeres, los sacerdotes, científicos, antropólogos, filósofos, artistas, intelectuales, médicos, los universitarios, estudiantes, y la gente común y corriente, además de los políticos y abogados.

Apago la radio, decepcionado, (esperando psicóticamente), que quizás sea un tema de “Mundos Opuestos”.

…Fin del viaje (después de volver a Mozart).

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19 mar 2012

Coacción en Aysén

La autoridad anunció el propósito de aplicar la ley de Seguridad del Estado para sancionar hechos de inusitada violencia, tales como la quema de buses de Carabineros o la agresión a una aeronave de dicha institución en servicio, que causaban serio e indudable riesgo al personal uniformado y a la comunidad.

Sin embargo, una vez más, la autoridad dice una cosa y hace otra; en efecto, los requerimientos presentados involucran a líderes y dirigentes de organizaciones sociales cuya participación en la movilización de protesta ciudadana obedece a su condición de tales.

Es decir, estamos ante un objetivo que claramente se aleja del propósito de investigar y aclarar la autoría de una agresión a Carabineros sino que de una acción de represión política.

Ésta busca acallar la protesta y castigar a las personas por su participación en una demanda de carácter regional, nítidamente transversal y ciudadana que el gobierno pretende sofocar sin dar solución; apenas enunciados de respuesta sin medidas prácticas, frente al petitorio regional más importante desde que estas existen.

Por eso, es una medida de coacción política y no de orden público. Más aun, al exacerbar los ánimos hace más difícil la situación. El gobierno no es inocente y sabe lo que hace, de modo que desde el punto de vista político, mi conclusión es que el gobierno no quiere restablecer el diálogo.

Su dependencia mediática y porfía le indican que una decisión que entregue a la región de Aysén lo que pide sería una fuerte señal de debilidad. De allí que trata de imponer a la fuerza, sin diálogo, su exclusiva posición.

Se equivoca el gobierno.

Cuando está de por medio el interés nacional no hay ninguna decisión que sea deshonrosa. Por la patria ceder no es humillarse. Hay que saber distinguir el bien superior del país y, desde esa perspectiva, no cabe duda alguna que la situación en Aysén debe resolverse con urgencia.

Obviamente, en el poder no se piensa así. No obstante, el resultado final de la tozudez es el inverso de aquel imaginado o deseado desde la autoridad. La obcecación, la falta de diálogo, el capricho de rechazar demandas obvias y evidentes, eso sí que debilita al que gobierna y le genera la impopularidad de la que quiere escapar.

Una última advertencia. Intentar forzar la entrega o la capitulación por cansancio del movimiento en Aysén es una errada pretensión. Tratar que los dirigentes sociales se sometan, ellos y sus representados, a la voluntad de una autoridad ciega y sorda, aplicándoles la ley de Seguridad del Estado será, una vez más, un despropósito.

La protesta social no puede confundirse ni menoscabarse con otro tipo de delitos. Ese error es un resabio del autoritarismo.

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19 mar 2012

La libreta de abastecimiento

La libreta de abastecimiento nació en Cuba hace cincuenta años con el objetivo de garantizar a toda la población el acceso a los alimentos, en un momento de previsible conflicto bélico con Estados Unidos.

El presidente cubano, Raúl Castro, aseguró que en el actual contexto socioeconómico que vive el país, la administración no puede seguir
asumiendo el gasto y ya se redujo el número de productos subsidiados.

Aunque todo el mundo está de acuerdo que la cantidad de productos de la Libreta no alcanza para cubrir todas las necesidades, al menos los cubanos consideran que sí resuelve a la mayoría de las familias para alimentarse gran parte del mes.

La libreta entrega todos los meses a precios simbólicos frijoles,azúcar, pollo, huevos, arroz, aceite y pan, entre otros productos a los más de diez millones de cubanos sin distinciones de su nivel de ingresos económicos.

La contradicción se daba que por asignaciones familiares incluso los niños recién nacidos tenían derecho a una cuota de café y de cigarros, algo que fue criticado por el propio presidente cubano ante el plenario de la Asamblea Nacional.

Anualmente Cuba gasta más de mil millones de dólares en subvencionar los alimentos, mientras que los ciudadanos solo tienen que pagar un diez por ciento del valor real de los productos.

La caída del campo socialista significó para Cuba la entrada en una etapa que se denominó Periodo Especial, por el que perdió la entrada de productos a bajo costo provenientes de sus países aliados.

El Estados cubano vio como de la noche a la mañana se quedó sin un mercado en el que comprar a precios baratos, pero al mismo tiempo tuvo que mantener políticas que mantuviese la cohesión social.

El fuerte impacto en la sociedad que significó esta situación, generó las desigualdades sociales entre los que tienen acceso a divisas internacionales, por su contacto con el turismo o las remesas que envían los familiares, y los que viven solo del salario en moneda nacional.

Pero la Libreta de abastecimiento se mantuvo para todos independientemente de su nivel de ingresos y su eliminación ahora es la mayor preocupación para aquellos que significa una garantía para poder comer.

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18 mar 2012

¿Salud?

A Kevin Silva, víctima de nuestros más queridos vicios

Una de las tantas expresiones que adornan el museo más visitado del mundo, el de los lugares comunes, es aquella perla de sabiduría que reza que el hombre es un animal de costumbres. Una de las más queridas en cualquier capital del mundo entero, pese a los objetables efectos colaterales que acarrea es el alcoholismo.

¡Cuántos países compiten por el dudoso honor de ser la cuna de los dipsómanos del mundo!

En pleno siglo XXI, cuando nos jactamos de una supuesta superioridad técnica e incluso moral frente a nuestro pasado (la peor forma de soberbia de la modernidad), existe un incremento en el índice de hordas de ebrios trenzándose a golpes en las playas veraniegas, destrozando estadios o arrollando y mutilando inocentes en sus autos último modelo; esta lamentable exhibición de estolidez colectiva verdaderamente cansa y hace temer, a más de alguno, que lo que estamos haciendo es emprender un franco regreso a las cavernas.

Por supuesto que no me refiero al inocente acto adulto de disfrutar de una copa al calor de una conversación memorable, de un buen disco de jazz o de una compañía dulce e inquietante a la luz de las velas.

Una barrica de vino mediterráneo, una destilería de Edimburgo o un licor aromático que invade una tarde del Levante concitan por igual la amistad, la pasión lírica, el ensueño, la reverie, como la llaman los franceses.

Desde Salomón, el mítico rey “más sabio del mundo” a las fiestas dionisíacas, del culto decadente al “hada verde”, hasta James Joyce, la mejores páginas sobre el espirituoso líquido han reflejado nuestra imagen más atractiva del alma humana… y sin embargo, su grosero exceso, alentado por el mercado, dados sus cuantiosos réditos, amenaza con acabar con todo eso y exponer, me temo, la verdadera finalidad de la irracional defensa de su consumo sin límites, y una vez más convierte a esta imagen, en solamente eso, un esbozo, hecho sólo de palabras.

“¡Salud!”, decimos, enarbolando bienintencionadas copas ante la mesa generosa de los amigos y la familia.

Aducimos un hálito de alegría, apenas encendido el vino en la garganta, cantamos y reímos en medio del ágape, hasta ahí todo bien pero… ¡qué pronto abandona tan noble intención quien recurre a una copa tras otra, acabando por arruinarlo todo del modo más perfectamente estúpido!

El problema, buen hombre, no es la fiesta ni la buena onda, nunca lo han sido, entiéndase, no soy el Padre Hasbún ni mucho menos: lo es el fárrago, la penosa borrachera, cuyos hijos ilegítimos son la violencia gratuita y el largo derrotero de la autodegradación que lleva a una solitaria tumba.

Todo exceso es malo, dice la otra pieza del museo de la opinión fácil para salir del paso.

Lo que pasa en el cuarto trasero, en quizás que rincón de la mollera es lo que realmente preocupa. No estamos aprendiendo nada, se levantan voces más o menos diletantes y ligeramente irresponsables que claman por la legalización de tal o cual estupefaciente (note usted, literalmente, “droga-que-te-hace-estúpido”), cabe preguntarse, entonces y de una buena vez, ¿cómo lograrlo, si apenas nos comportamos como adultos con una o más chelas en una esquina?

¿Por qué una mayoría resignada debe interrumpir un buen momento, legítimamente arrebatado a la explotación laboral semanal, para aguantar al típico curadito altanero o sobajero?

¿Por qué inmortalizar en mármol ante los amigos una pelea, un insulto o un intento de violación, propiciados por demasiadas cervezas?

¿Hasta cuándo el doble standard de los noticieros que claman por el aumento de accidentes de tránsito por el consumo de alcohol y no vacilan en buscar el auspicio de la industria de alcoholes que gustosa exhibe, con poderosa máquina publicitaria, las bondades de andar literalmente “borrado”?

¡Dale con una chela tras otra, que la tremenda gringa en bikini demás que se va a ir con el más borracho, vamos que se puede! ¡Bienvenido a ver lo que otros no ven! (el delirium tremens vendido como beneficio, de lujo). Con descaro supino, ¡porque yo pago, pues hombre!

Si embriagarse y estupidizarse en masa es lo único que cuenta, entonces no hay salud que valga, podrían invocarse sin esfuerzo tantos problemas detrás de este idiota gangueo y profusión de bravatas que apenas pueden sostenerse en pie.

Quizá se trate sólo una cobarde ansia de evasión social, un arrastrar a otros a mi fácil degradación, a una incapacidad manifiesta para enfrentar los problemas o simplemente carencia de inteligencia emocional, ya que bebo para tener el coraje de abordar a quien no soy capaz, para soportar una miseria contra la cual no sé rebelarme.

Porque, finalmente, el único activo que va teniendo quedar como zanja de borracho es, apenas, un simple sobreestimar de capacidades y acabar disociando cuerpo de mente, o sea, lo más parecido a la esquizofrenia. Dijo un día Juan Luis Martínez, el gran olvidado, que el ser humano no soporta mucha realidad, el consumo disparado de alcohol, cada vez desde menores edades, confirma la alienación buscada cada vez más resueltamente.

Y sin embargo, atavismos remotos nos motivan a justificar el vulgar exceso, a darnos el golpecito en la espalda y minimizarlo. Nuestros legisladores, como siempre a contrapelo (¿o con resaca?) afirman querer reprimir enérgicamente su consumo en los automovilistas, pero cuando notan apenas un asomo de resistencia, comienzan a sudar frío, exclamando “oh, pero que hemos hecho”.

La barra de ebrios con poder y sus votos es lo que ellos temen, el lucrativo mercado detrás, para qué insistir, en especial si escuchan quejas de celebridades de bajo pelaje (algunos parientes cercanos del poder), que han sido sorprendidos con “unas copitas de más” y convirtiendo al bólido en una potencial arma de destrucción masiva.

Éstos, verdaderos niños símbolos de esta extraña y regresiva cruzada, inspiran la indignación del honorable tontorrón que no lee la ley y luego la aprueba, y no lo inspiran, en cambio, los maltratos psicológicos y físicos contra esposas e hijos, los abusos sexuales, las peleas sangrientas a las salidas de discotecas o el infeliz que arrasa con un paradero y mutila a una joven promesa del deporte.

No, nadie los conoce, qué importan, hay que actuar rápido, pobre Negro, pobre Che, por qué no dejan que la gente buena se tome su traguito, y se vaya en su autito para la casa, si no va a pasar nada…

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18 mar 2012

Sin partidos, sin política, sin organización ¿y “empoderados”?

Conviene, creo, comenzar esta columna aclarando qué significa la expresión “empoderado”, de uso tan intensivo en la política chilena de los últimos años.

El vocablo no existe en español y proviene del inglés “empowerment”, ampliamente utilizado para referir a la administración de empresas y para indicar que a los empleados subordinados de ella se les entregan algunas facultades, restringidas o amplias, para actuar en su nombre y representación. Es en virtud de tal delegación de poderes o facultades que ellos quedan “empowered” ( “empoderados”).

Aclarado lo anterior -y sin entrar en mayores e inútiles detalles lingüísticos y técnicos- hay que reconocer que en la realidad la expresión comenzó a utilizarse y se utiliza para indicar que un grupo social o ciudadano está “empoderado” porque tiene poder político, esto es, aquel referido a la sociedad como un todo.

Se trataría entonces de ese poder que permite a quienes lo tienen adoptar decisiones que serán obligatorias para todos los miembros de la sociedad, pues contarán con la fuerza o coacción más o menos legítima del Estado, para imponerlas en caso que no se cumplan voluntariamente.

Ahora bien ¿puede decirse que un grupo de ciudadanos o un movimiento social está “empoderado” porque tiene cierto liderazgo y presencia activa, indignada y movilizada en las calles de ciudades importantes de un país?

Propongo a los lectores de este sitio Web de Cooperativa que la respuesta a la pregunta anterior es no.

Me inclino a responder negativamente porque el poder político societal, como fue someramente descrito antes, es uno que está radicado en las instituciones políticas, no en los grupos movilizados en las calles.

Ahora bien, en Chile y en muchos otros países los movimientos de ciudadanos indignados, movilizados y algo organizados, con un liderazgo generalmente poco definido en sus procesos de selección y asignación de facultades, se han caracterizado también por su rechazo a los políticos, los partidos políticos -sean de Gobierno o de Oposición-, a la política y a las instituciones políticas.

De otro lado, no cabe duda que esos movimientos existen, pero sin políticos, sin partidos políticos, sin o con poca organización política y entonces -lo que es más importante- sin poder.

De tal modo que, según mi proposición analítica, la expresión “empoderados”, en cuanto a su aplicación al ámbito político, no sería propia de tales grupos de ciudadanos o movimientos sociales.

Advierto eso sí que el análisis formulado se hace desde una cierta perspectiva y preferencia: la de un régimen político democrático.

Esto es, no considera aceptable como recurso de poder político legítimo el de las calles, de las manifestaciones acompañadas de violencia extendida, las brutales e inmisericordes luchas por el poder político societal que se dan entre grupos armados en una sociedad, y que caracterizan fundamentalmente a los procesos revolucionarios.

Pero también señalo que en las revoluciones, una vez y si es que culminan exitosamente, el poder societal se institucionaliza, esto es, se radica en las instituciones creadas y dirigidas por los revolucionarios triunfantes.

Desde otro ángulo, lo que es ciertamente preocupante es que los políticos y los partidos políticos en un régimen político democrático pierdan de vista sus funciones de articulación, agregación, diseño e implementación de soluciones a los problemas económicos y sociales que existen y se expresan en la sociedad – también en la calle, vía movimientos sociales y movilizaciones.

Analíticamente, lo que se percibe es que un número importante de ellos, de todo el espectro ideológico político partidario, más que políticos y dirigentes de partidos políticos tienden a asumir el rol de dirigentes de movimientos sociales, incluso de aquellos que terminan por expresar sus demandas –muchas veces legítimas- en las calles y acompañados de una violencia inveterada y ampliamente rechazada.

Un régimen político democrático sin políticos, sin partidos y sin instituciones políticas que funcionen (ojalá bien) puede en algún momento acercarse al punto en que simplemente colapsa.

A su vez los movimientos sociales o ciudadanos debieran comprender que sin liderazgo organizado, sin políticos, sin partidos políticos y sin instituciones políticas, el supuesto “empoderamiento” es simplemente una conceptualización que no tiene mucho sentido y contenido real.

Algunos jóvenes políticos dirigentes estudiantiles –entre ellos específicamente Giorgio Jackson- parecen así haberlo comprendido y han comenzado a organizarse políticamente.

Bienvenidos sean a la política democrática, ya que por difícil, dura, y conflictiva que ésta pueda ser sigue siendo la más civilizada y respetuosa de la dignidad y derechos de la persona humana.

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