21 mar 2012

Garín ¿el reemplazo de González?

Esta semana, concretamente hoy miércoles 21 a las 20,30 horas ante el francés Nicolás Mahut, comienza a participar en su último campeonato ATP Fernando González, en Miami, ciudad donde hace 20 años inició su trabajo que lo llevó a ser el último gran tenista de Chile, de la generaciónde Marcelo Ríos y Nicolás Massú, todos “top ten” ATP.

Y por otro lado, esta semana aparece en el ranking mundial Christian Garín, de sólo 14 años y 9 meses, ubicado en el lugar 1.265 de la ATP convirtiéndose en estos momentos en la gran esperanza de recambio del tenis chileno.

De González se ha dicho todo. De Christian digamos hace 2 años que ya está haciendo noticia a nivel internacional para nuestro actualmente alicaído deporte blanco.

Este muchacho junto a sus contemporáneos Bastian Malla y Sebastián Santibáñez ganaron en mayo de 2010 el Campeonato Sudamericano de tenis infantil en Bauru, Brasil, y tras ello participaron en agosto, entre 16 equipos, en el campeonato mundial sub 14, en Prostejov, República Checa y le dieron a Chile por primera vez el título mundial de esta categoría superando en la final a Italia.

Garín,ese año como infantil tenista conquistó el Cóndor de Plata en Bolivia y el Uruguay Bowl.

Sin embargo, ya el año 2011, cuando abandonó la categoría infantil y entró a la categoría conocida como Intermedia o Cadetes, hasta 16 años, volvió a ser buena noticia, pero no en sub 16 sino en la categoría máxima de menores, Juveniles hasta 18 años, al llegar a la cima en un Campeonato del Circuito Sudamericano COSAT, triunfando el 18 de abril en el Pascua Bowl de Asunción Paraguay. Es decir venció dando 3 años de ventaja a la mayoría de sus rivales en esa competencia.

Y este 2012, Christian cuando aun no cumple los 16 años, lo que hará recién el próximo 30 de mayo, ha prácticamente superado todos los records ya que aprovechando la invitación de la Federación de Tenis de Chile participó en 3 campeonatos profesionales internacionales llamados Futuros, para buscar sus primeros puntos para el escalafón mundial de la ATP. Y no defraudó al ente máximo aprovechando beneficiosamente las invitaciones.

En el Futuro 1 jugado en Quillota ganó en primera vuelta al colombiano Felipe Mantilla ubicado 1016 en el ranking de la ATP por 6/2 y 6/2 y luego en segunda ronda cayó con el austriaco Michael Linzer, 293 de la ATP, en 2 sets, pero logrando su primer punto ATP ubicándose 1602 como profesional.

Luego en el Futuro 2 jugado en Santiago enfrentó en primera vuelta al chileno Cristián Saavedra de 21 años, 308 de la ATP, y lo derrotó 6/2 y 7/6 (8).

Cayó en segunda ronda con el argentino Juan Ignacio Londero, ubicado 692, en 2 sets, ganando otro punto ATP y avanzando al lugar 1367. Pero no paró.

En el Futuro 3, el último que organizó la Federación, en primera vuelta ganó a Tomislav Jotowski de Macedonia, 982 de la ATP, 6/3 y 6/3 y cayó en segunda ronda con el chileno Jorge Aguilar, ubicado 346. Logró su tercer punto ATP, avanzando al lugar 1265 de la ATP.

En síntesis, Christian Garín en sus 3 primeros campeonatos profesionales ante rivales varios años mayores y dedicados a jugar tenis profesional venció en tres semanas consecutivas a adversarios que lo superaban en años y por más de mil lugares en la ATP y sólo cayó en segunda ronda también con jugadores dentro de los 600 mejores del mundo.

Es decir una campaña sorprendentemente precoz que augura un excelente futuro.

La semana pasada Garín volvió a participar en un campeonato del Circuito Juvenil hasta 18 años, el tradicional Banana Bowl de Brasil. Ganó 2 rondas en individuales venciendo al local Brisot Silva 7/6 (1) y 6/1 y al peruano Jorge Panda 6/3 5/7 6/3 y cayó en cuartos finales con el italiano Pietro Licciardi.

Sin embargo, en la especialidad de dobles, acompañado del italiano Gian Luigi Quinzi, conquistó el campeonato dejando en el camino a las duplas de Pedro Cachín de Perú y Quentín Halys de Francia, luego a los estadounidenses Luca Corinteli y Spencer Papa, posteriormente a los eslovacos Michal Kianicka y Jakob Oravec y en la final a los peruanos Jorge Panta y Daniel Santos.

Y esta semana, mientras se despide Fernando González, Garín juega la Copa Gerdau, en Brasil, Grado A, el máximo del circuito Sub 18 y debutó superando al brasileño Allan Gomes 6/0 6/2.

Es decir, mientras dejaremos de recibir noticias de González, tendremos que comenzar a seguir con expectación lo que ya hace este niño de 15 años y 9 meses no sólo entre sus pares sino a nivel mundial en el escalafón internacional de la ATP convertido en la gran esperanza del recambio.

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21 mar 2012

Down: riqueza de diversidad

La semana pasada, junto a varios diputados de mi bancada (DC), ingresamos un proyecto de ley que busca instaurar, en Chile, el Día Nacional de la Diversidad. El objetivo de esta iniciativa es, precisamente, visibilizar la necesidad de valorar las particularidades de todos, respetando sus condiciones y valorando la riqueza de la diversidad.

Hoy, al celebrarse el día Mundial del Síndrome de Down, no puedo dejar de reiterar mi compromiso al respecto.

Si bien el síndrome de Down es una situación o circunstancia que ocurre en la especie humana como consecuencia de una particular alteración genética, también es cierto que esta particularidad ofrece una posibilidad concreta de demostrar nuestra opción por el real respeto e integración de todos por igual.

Ello, porque el derecho a la igualdad es uno de los derechos esenciales y nuestro país así lo ha ratificado en numerosos tratados y acuerdos internacionales, siendo, sin duda uno de los pilares fundamentales de las democracias modernas.

A nivel internacional, la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 en su artículo 1 dispone que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos a los otros”.

En su Artículo 2 establece que “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

Y, precisamente desde esta mirada, las políticas públicas debieran promover precisamente el fortalecimiento de la igualdad y la implementación de acciones e iniciativas que permitan generar un colectivo donde cada quien aporte desde su propia diversidad. En este punto, con quienes tienen Síndrome de Down, aún estamos en deuda.

En deuda, porque a pesar de que la ley de la discapacidad establece que los colegios no podrán excluir a quienes tengan este síndrome u otra condición, en la práctica, así ocurre.

La subvención preferencial que paga el Estado precisamente para estos casos, parece no ser utilizada para ello. Los establecimientos se escudan buscando uno y otro argumento y continúa esta inaceptable segregación.

Pendiente aún está, también, la discusión sobre la capacitación a la que quienes tienen este síndrome pudieran acceder, buscando otorgarles una forma de ganarse la vida y de integrarse a la sociedad.

Aún no se realiza el debate sobre el futuro de estos niños, la preocupación de muchos padres que temen por la integridad de sus hijos pensando qué les ocurriría cuando ellos ya no estén. Se ha propuesto una previsión especial, un apoyo concreto del Estado y aún no se avanza al respecto.

Que este día, entonces, nos una en el reconocimiento a la riqueza de la diversidad y a la necesidad de implementar aquéllas políticas públicas que conduzcan a una plena integración.

Que la palabra igualdad no sea un conjunto de fonemas sin sentido, que sea parte de nuestra idiosincrasia, cultura y accionar.

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21 mar 2012

La venganza del cine contra Adolfo Couve

Adolfo Couve es un escritor chileno leído mal y poco, sin embargo es una de las joyas de nuestra prosa.Poseía un impresionante don como pintor, con el cual podría haber logrado fama internacional sin mayor esfuerzo, pero resolvió ser escritor postergando su carrera plástica.

Cultivó en sus primeras obras reconocidas (Alamiro, En los desordenes de Junio o El tren de Cuerda) un camino largo, consiguiendo un prestigio a punta de obsesivos años de correcciones en pos del párrafo perfecto y el tema universal.

Muchas veces le dijo a sus cercanos que su sueño era atender la época de oro de la prosa gala, extendida desde la Revolución Francesa hasta Émile Zola, para asimilarla mediante Merimée, Renand y Flaubert, pasarla por la experiencia de  los miles de inmigrantes francos, con el objeto final de devolver todo ello a esa cultura, a esa  fuente.

Cuando la mayoría de la literatura sudamericana se obsesionó por ser  “mágica”, social y política, Adolfo, tildado de anacrónico, se tuvo que ir de Chile dos veces: en el primer éxodo se fue a vivir al realismo y en el segundo al balneario derruido de Cartagena en 1983.

Su alejamiento a la desolada playa consolidó una prosa nítida y formal como la que exigió la revolución de 1789, el imperio y esa burguesía gala aprovechadora del siglo XIX, tal cual él apuntaba.

La vida ermitaña evolucionó su derrotero y en los años 90 consiguió arribar, en tono de burla, por fin  a un tema universal en “La Comedia del Arte” y su continuación “Cuando pienso en mi falta de cabeza”.

En esta última etapa, Couve ofrece, con Cartagena de fondo, un triángulo amoroso absurdo entre un pintor llamado Camondo (ironía a Macondo) su modelo y un fotógrafo rasca que se la “levanta”. Buscaba con esa parodia exponer el tema clásico de la belleza y su representación mimética.

Según el escritor, esa utopía estaba condenada al fracaso, mientras, según su visión, la fotografía y el cine arrinconaron a la pintura durante el siglo XX, mediante una lastimosa modernización cultural.

Para Couve la belleza habitaba donde se supone no está. No vive ni en las revistas glamorosas, las bronceadas (os) o la publicidad, pero sí en los lugares desvencijados como Cartagena o en el Llay Llay pedestre anterior a 1950, tiempo en que se inicia  su obra La Lección de Pintura.

Para Couve, ésta fue una novela en que volcó su interés por el neoclasicismo para conseguir el contorno perfecto de sus personajes. “Yo quería trabajar el dibujo, es mi dibujo La Lección de Pintura”, solía decir.

La versión cinematográfica de esta obra, estrenada recientemente, dista demasiado del ADN artístico del escritor y puede llevar a la náusea a cualquier admirador de su trabajo. Es cómo oír a Erik Satie por un orfeón de carabineros.

El desastre no radica en una mala dirección de fotografía o bajas actuaciones, tampoco se trata acá de negar la libertad a un director. Sin embargo, hay libros tan bien concebidos que torcerlos es un despropósito.

Cuando años atrás supe que Peter Jackson, famoso por su cine grotesco, llevaría a la pantalla la pulcra obra de Tolkien temblé. Sin embargo,  fue sabio, respetó la estética, la historia y a los millones de lectores, pues El Señor de los Anillos es una novela perfecta.

La aberración para con La Lección de Pintura reside, precisamente, en haber encorvado la esencia de su universo, para de manera burda situarla forzosamente entre el 60 y el 73 de nuestra historia política.

La parte más noble y reflexiva de la novela, de colosales y desaprovechadas posibilidades cinematográficas,  se sitúa en la Viña del Mar anterior a los 50 cuando el niño prodigio es enviado a tomar clases de pintura a la Escuela de Bellas Artes, situada en el Palacio Vergara.

En esa ciudad, que empieza mostrar sus primeras decadencias, conoce a personajes fundamentales para esbozar la tesis del autor, sobre el destino espinoso de todo artista nacido como tal.

En lugar de ello, el director opta por adornarla con trillados estereotipos relativos a  la UP, para dar paso a un desenlace bochornoso en que los militares golpistas raptan al niño genio, cuando éste toma el tren a Santiago rumbo a una formación académica “revolucionaria”.

La película culmina con una escena a 40 años del golpe, donde se encuentra una pintura del niño en el persa Bío- Bío, como interrogante-desenlace  tras el plagio.

¡Sólo faltó el mal gusto, digno de teleserie chilena, de sugerir que ese niño genio raptado en Llay Llay sería hoy Marco Enríquez-Ominami!

Esta obsesión política es otra prueba de estar condenados, como factoría colonial, a no poder tocar temas universales del arte sin los estereotipos fáciles que venden en Europa: Neruda, pobreza y  revolución.

El filme no ficha para ser presentado como una película basada en la novela. Me pregunto, cómo fue posible que los guardianes del legado de Couve permitieran un atropello a toda la fe y doctrina del escritor.

Salí del cine con la certeza de la venganza del séptimo arte contra el pintor. Me consuelo, sintiendo en el alma que ni el autor ni su querido perro “Moro”, compañero cotidiano suyo en la caminata por la playa,  habrían aprobado este pésimo experimento.

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21 mar 2012

¡A exigir que se cumpla la normativa vigente!

El año pasado y lo que va del presente, los movimientos sociales que se han desencadenado por las más diversas temáticas, dan cuenta del descontento que se fue acumulando para explotar en todas las direcciones posibles, dando paso a una seguidilla de exigencias y propuestas de toda índole, que no son otra cosa que la toma de conciencia por parte de la ciudadanía de que no sólo tenemos deberes y responsabilidades (pago de impuestos, cumplimiento de leyes y normas, etc.), sino que además y por sobre todo, tenemos derechos asociados a esos deberes, como por ejemplo, el de poder decidir el Chile que queremos vivir.

Me referiré puntualmente al tema del territorio, el espacio urbano y el concepto de ciudad que soñamos, que está normado por planos reguladores y reglas afines, que debieran fijar los límites para la normalización y uso del suelo urbano y rural asegurando el bienestar de sus habitantes.

Lamentablemente, la experiencia nos enrostra a diario que no es así, claro ejemplo de esto son el Mall de Castro y el de Valparaíso, sendas moles que se instalan en mitad de una geografía y un entorno que solía ser coherente con el despliegue del paisaje  privilegiado que caracteriza ambas localidades, postal intervenida  de manera arbitraria sin mediar consulta alguna a quienes tienen hecha allí sus vidas y serán los principales afectados por todos los cambios que estas construcciones generen.

Se están construyendo ciudades que nada tienen que ver con la idiosincrasia de los espacios intervenidos, sacrificando la calidad de vida y el entorno en pos de un fin que no tiene una justificación real, después de todo, se trata de centros comerciales, no de espacios o bienes públicos de primera necesidad.

Existe una normativa vigente, sin embargo, muy a nuestro pesar, dicha normativa no plantea la defensa del derecho a la conservación y respeto del entorno de la ciudadanía, ya que exige una altura máxima de cuatro pisos para construcción en altura; sin embargo dicha exigencia sólo aplica para la fachada de la construcción, permitiendo el desarrollo de la obra, a criterio de sus dueños,  en la parte posterior de la misma.

Es aquí donde radica la importancia de la participación de los verdaderos dueños de los territorios, sus habitantes, desde el inicio de este tipo de proyectos, mediante consultas ciudadanas vinculantes, es decir el derecho real de elegir cómo vivir nuestro entorno.

Una muestra ejemplificadora de ello, sería que se hiciera cumplir la normativa vigente, demoliendo lo que no está autorizado. Si por primera vez una autoridad se atreve a demoler una construcción que transgrede la legalidad sin dejarse amedrentar por la lógica de los hechos consumados, sería sin duda una gran señal.

Mientras algo así no ocurra, el lobby inmobiliario y sus habituales mecanismos para influir en las autoridades, seguirá imponiendo sus intereses pasando sin asco por sobre el bienestar de las personas.

Urge formar estructuras de representación de la sociedad civil que sean permanentes, considerando que claramente las autoridades pertinentes (concejales y otros) no han sido capaces de frenar este tipo de abusos, evidenciando un desempeño que está muy por debajo de lo que la ciudadanía espera.

En vísperas de procesos eleccionarios, éste es el momento de decidir qué país queremos vivir, y posicionarnos como ciudadanos en el lugar que nos corresponde, exigiendo ser parte de todas las decisiones que afecten nuestra vida y la de nuestras familias, y que esas decisiones deban, por ley, ser tomadas en cuenta antes de ejecutar cualquier cambio.

Es ahora el momento de exigir una política nacional de desarrollo urbano elaborada en conjunto con los ciudadanos, que respete las necesidades y la idiosincrasia de cada pedazo de nuestro Chile, sólo así daremos un pequeño paso para avanzar hacia la construcción de ciudades más justas, sustentables e inclusivas.

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21 mar 2012

Conflicto,movilización y liderazgo

El ciclo político que se abre en marzo del 2010 con Piñera ya tiene un rasgo distintivo y propio que lo aleja de lo que fueron los cuatro gobierno de la Concertación, y probablemente, de los que le seguirán.

En efecto, la movilización social y ciudadana es un elemento que define y caracteriza a este gobierno. No sólo es parte de su pasado –corto, por cierto-, sino también de su presente y de su futuro. Será, sin duda, una situación que se manifestara durante toda su gestión.

Es más, antes de llegar al ejecutivo –y en plena campaña- era un escenario que se proyectaba como probable. Fueron muchos los políticos, dirigentes sociales y ciudadanos que planteaban coyunturas de movilización social en un futuro gobierno de derecha.Recuerdo, en estos momentos, las palabras de Aylwin y de Frei a este respecto.

Ganó Piñera y las proyecciones se hicieron realidad y conflicto. Luego, de veinte años de silencio la voz de la calle y de los ciudadanos se hace escuchar con mucha fuerza, intensidad y esperanza.

Y ante ello, la clase política, el Estado y el gobierno quedan perplejos. De ese modo, el conflicto socio-político se ha instalado en el seno de nuestra sociedad. Desde hace más de un año lo latente se hizo manifiesto y lo que estaba “dormido” ha “despertado”. El conflicto ha doblegado al consenso. No hay duda, la transición ha terminado y el pacto que fundó el orden concertacionista ha sido superado por las nuevas circunstancias del país.

La emergencia del conflicto social y su expresión en ciudadanos movilizados no es un hecho ajeno a la historia socio-política de Chile. Desde los albores de la República el conflicto y las tensiones entre los actores del acontecer nacional ha sido una constante y un hecho recurrente.

No podemos olvidar, que en nuestro país ha corrido sangre muchas veces. Por tanto, la manifestación del conflicto social ha sido una situación común y habitual. Lo que ocurre en el Chile de hoy -por cierto, sin olvidar las lógicas y dinámicas propias de las actuales circunstancias- no es un fenómeno nuevo.

Lo extraño, fue la ausencia de conflicto durante los gobiernos de la Concertación. Y pregunto, ¿cómo hicieron para desactivar y alejar los potenciales escenarios de conflicto? Sin duda, la respuesta no sólo se encuentra en las características de la emergente democracia y en los vínculos entre los partidos y el mundo social, sino también en las habilidades y en la experiencia de los operadores, dirigentes y liderazgos de la coalición.

No obstante, el conflicto no es un elemento artificial, histórico y político; al contrario, también es un elemente inalienable a la existencia humana. De hecho, todas las relaciones humanas están cruzadas y configuradas a partir del conflicto y las crisis que lleva implícita.

El conflicto es el motor del cambio social. Como dicen los economistas, “una crisis es una oportunidad”. En esa perspectiva, el conflicto también es una oportunidad. Hay que enfrentarlo, administrarlo y superarlo. No hay que temerle ni imaginar que se trata de actos conspirativos.

Y en este escenario de conflictos y movilizaciones social-ciudadanas en ascenso ¿cómo ha enfrentado tales coyunturas la Nueva Forma de Gobernar?

La respuesta está en boca de todos. Lo han hecho mal. No sólo no han logrado identificar escenarios de potenciales conflictos y cuando lo han hecho no han captado sus especificidades y riesgos, sino también no han tenido la capacidad-habilidad para conducir y articular las negociaciones con el fin de neutralizar y resolver el conflicto.

Los costos políticos para el gobierno han sido enormes. No saber administrar “escenarios de crisis” no sólo ha  generado malas evaluaciones –que las encuestas captan con mucho interés y facilidad-, sino también posicionamientos muy débiles para las próximas presidenciales.

Sin embargo, no deja de ser curioso el mal manejo de las “coyunturas de crisis” que han tenido.

Algunas preguntas; ¿cómo puede ocurrir tal situación en un grupo de empresarios convertidos en políticos?; ¿cómo puede ser que los que transforman una crisis en una oportunidad, los que analizan día a día los riesgos y los que manejan millones de seres humanos no han tenido la capacidad para anticipar, negociar y resolver conflictos?

Quizás, la respuesta se encuentra en su aprendizaje. Hacer negocios y “emprendimientos” sin conflictos ni negociación laboral le está pasando la cuenta a los que transitaron de la empresa al Estado y de la economía a la política.

Los que renegaron y eliminaron el conflicto de sus negocios se ven hoy día inundados por coyunturas de movilización y crisis que no han sabido resolver. Se prepararon veinte años para gobernar Chile y olvidaron el tema de la “crisis y el conflicto social”. Las crisis no sólo son económicas. Es más, cuando fueron gobierno al amparo del pinochetismo lo hicieron sin conflicto ni negociación. Cuando, hubo algo semejante se usó la represión y la fuerza.

La opinión pública confirma la percepción de que lo han hecho mal. En efecto, Adimark presenta mes a mes un conjunto de características personales del mandatario. Ellas, se dividen en dos tipos; las emocionales y las racionales.

Las primeras se refieren a “ser querido por los chilenos”, “tener credibilidad”, “ser respetado” y “generar confianza”; las segundas, a su “liderazgo”, “manejo de crisis”, “autoridad”, “activo-enérgico” y “solucionar los problemas del país”. Las cifras muestran que los atributos racionales son los mejor evaluados. Con Bachelet, ocurre lo contrario.

De los cinco atributos racionales en cuatro de ellos las evaluaciones superan el 50%. Piñera es activo y enérgico para el 59% de los encuestados. Entre marzo del 2010 y febrero del 2012, la baja ha sido de 24 puntos porcentuales al pasar de 83% a 59%.

Para el 52% el Presidente tiene la capacidad para enfrentar situaciones de crisis”; al iniciar su mandato llegaba al 76%. La misma cifra se observa para su “capacidad de resolver los problemas del país”; la baja en este atributo pasó del 79% al 52% en el mismo lapso de tiempo. Para el 50% “cuenta con autoridad”; en marzo del 2010 llegaba al 77%. Finalmente, sólo para el 47% el Presidente tiene “liderazgo”.

La fuerza del Presidente es su racionalidad. Sin embargo, los atributos que dan cuenta de ese aspecto se han debilitando a medida en que las crisis y los conflictos se han ido sucediendo. Uno de los aspectos –entre otros- que definen el alza o la baja en los niveles de aprobación-desaprobación del Presidente y del Gobierno es la capacidad que manifiestan para administrar y resolver crisis. Lo han hecho mal.

Por tanto, mientras no enfrenten de manera distinta las “coyunturas de crisis” en todas sus dimensiones será muy difícil recuperar el poder político-social que han perdido en estos dos años.

Hay que empezar por no tenerle miedo y entender que para solucionarlas no sólo se requieren recursos. No todo es plata. Se necesita menos represión y más comunicación. Se requiere, finalmente, un liderazgo más amigable y emotivo. Menos miedo y más confianza.

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20 mar 2012

La Polar: el Directorio o el Regulador

A raíz del caso La Polar, se han escuchado fuertes críticas a los organismos reguladores, atribuyéndoles alguna responsabilidad importante en esta crisis.

Recientemente, el ex ministro de Hacienda Hernán Buchi, se unió a esa línea de opinión, deslizando críticas a los organismos reguladores. Como ex Superintendente creo fundamental aclarar el rol de las instituciones y las líneas de responsabilidad.

La primera instancia de control de una sociedad anónima, y por lejos la más importante, es el Directorio.Este organismo, en principio, debe monitorear el desempeño de la alta administración en representación de la Junta de accionistas.

Esto significa, entre otras cosas, aprobar decisiones de negocios significativas, la estrategia empresarial y la asignación de los recursos materiales de la compañía.También está a cargo de la política de compensación de ejecutivos, supervisar la gestión de riesgos, y apoyar a la administración aportando conocimiento y conexiones.

Para llevar a cabo esta tarea el marco legal inviste a los directores con un conjunto de derechos y deberes. La ley claramente establece que la administración de una sociedad anónima la ejerce el Directorio elegido por la junta de accionistas.

También establece que cada director “tiene derecho a ser informado plena y documentadamente en cualquier tiempo de todo lo relacionado con la marcha de la empresa”.

Por otro lado, existen un conjunto de buenas prácticas y técnicas profesionales que tienen la finalidad que el rol del directorio sea eficiente, un ejemplo claro, es la recomendación de establecer comités de apoyo a la labor del Directorio, como el Comité de Auditoría, el Comité de Riesgos o Comité de Compensaciones.

Claramente, el Directorio es la primera capa de control de la gestión ejecutiva en una sociedad anónima. En esta labor es indispensable articularse directamente con las instancias de control internas y externas, como el contralor, oficial de cumplimiento, auditoras y clasificadoras de riesgo.

Ha ocurrido frecuentemente que la relación con estos organismos es ejercida por la plana ejecutiva, por lo cual, el Directorio, en los hechos, se priva de usar adecuadamente estos instrumentos, lo que inevitablemente daña su eficacia. Empíricamente, la buena práctica de establecer reuniones periódicas entre el Directorio y dichos cuerpos de control es poco común en las empresas.

Esta es la base en que está diseñado el esquema regulatorio, es decir, descansa en parte importante en el rol del directorio.

Más aún, con el desarrollo de los modelos de supervisión basada en riesgo, su responsabilidad se ha acrecentado y definido más nítidamente. En consecuencia, si no es eficaz en su desempeño el costo social es muy alto.

Por la misma razón, el modelo supone que los Directores deben estar informados y les otorga los debidos derechos para que ello ocurra, si esto no fuese así, el esquema de supervisión se desarmaría como un castillo de naipes.

Por razones de eficiencia, el marco regulatorio supone un nivel de riesgo o vulnerabilidad.

De otra manera, se gastarían recursos infinitos en su aplicación y las empresas tendrían que distraer una parte relevante de sus energías a cumplirlo, concentrándose menos en la creación de valor de largo plazo.

Luego, lo que se busca es eficiencia regulatoria no perfección o infalibilidad, esto último sería de un costo completamente irracional. Lo anterior implica que habrá un cometido de ilícitos, algunos serán detectados por el sistema, se llevarán a cabo investigaciones y se aplicarán sanciones si corresponde.

Dado que la labor de las entidades fiscalizadoras descansa fuertemente en las primeras capas de control, donde el directorio es la más relevante, si alguno de estos agentes no cumple de manera debida su rol, se afecta todo el sistema.

Por ejemplo, los estados financieros que son preparados de acuerdo a determinados principios contables, auditados por entidades externas, deben ser aprobados por el directorio. Si estos últimos, considerando todos los recursos y derechos que tienen, no detectan anomalías, es muy difícil que lo haga la entidad supervisora, que está fuera de la compañía y tiene limitados recursos públicos para fiscalizar un amplísimo conjunto de agentes y transacciones en el mercado.

Por otro lado, si estuviésemos frente a un problema sistémico, donde se observaran fallas generalizadas, probablemente la responsabilidad recaería en el marco regulatorio y/o el modelo de supervisión.

Sin embargo, La Polar ha sido la excepción la regla, por lo cual, las responsabilidades están en ese entorno y no en las entidades fiscalizadoras.

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20 mar 2012

Inundaciones: los mismos errores, diferente día

“No se trata de monitorear, se trata de tomar acciones”. Curiosamente esta frase tan clara no vino de un experto en emergencias, sino que de un vecino de Magallanes, “de hombre local”. Es una muestra concreta de que los errores en la gestión de emergencias son los mismos.

La frase surgió cuando un empresario emplazaba a la entonces directora regional de la ONEMI, Erika Canales, a tomar medidas que anticiparan una catástrofe para los vecinos:“si se traen los sacos y queda plantado de sacos no importa, al otro día se recogen, pero no esperemos que suceda una desgracia”, le decía el hombre con la claridad propia de quien conoce la ciudad y casi dando una lección a una autoridad técnica designada en enero pasado, proveniente de Santiago, poco familiarizada con la región y con su gente.

Esta vez, las intensas lluvias que provocaron el desborde del río Las Minas y la posterior inundación del centro de Punta Arenas, fueron las encargadas de dejar en evidencia que las cosas aún se hacen equivocadamente.

La forma en que se procede sigue siendo desde la mirada centralizada. Debió ser el municipio el que contase con las capacidades y recursos económicos para financiar equipos técnicos especializados, además de facultades (permanentes y excepcionales) para gestionar la emergencia.

Esto aún no está garantizado ni en la actual institucionalidad, ni en la que está en trámite en el Congreso. Si hubiese sido así, los sacos de arena que este vecino pedía con insistencia hubiesen estado ya instalados y su interlocutor inmediato no habría sido la autoridad regional, sino que personal especializado, venido de su entorno inmediato, con capacidad para sentir empatía con sus necesidades.

Hoy ya no se trata de sacos más o sacos menos, o de si era evitable o no que el río se desbordara, sino que el punto clave es que las cosas se siguen haciendo de la misma manera. Nuevamente vemos el sufrimiento de las personas afectadas y el quiebre de la confianza de la población en sus organismos técnicos, en este caso la ONEMI.

En febrero pasado, el Ex Director de la ONEMI Vicente Núñez en su cuenta anual, en un emocionado discurso antes de dejar la institución y asumir como asesor en el ministerio del Interior, señaló: “Me voy con la profunda satisfacción de haber dado un paso tremendamente significativo: que Chile pueda volver a confiar en la Onemi”.

Se habían generado expectativas, se habló de una ONEMI 2.0 y de cambios que finalmente no fueron tales. Para ello, basta dar una mirada a las redes sociales que pasaron de alertar sobre lo que estaba ocurriendo a criticar el desempeño de la institución con mensajes como “Ya sabe. Si lo dice la ONEMI, haga lo contrario”.

Entonces vale la pena revisar una de las conocidas frases de Albert Einstein: “Es insano hacer lo mismo una y otra vez, y esperar diferentes resultados”.

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20 mar 2012

Chile: país tercermundista

Hay un cierto “malestar” que atraviesa a la sociedad chilena. Se trata de un sentimiento difuso que se traduce en un inconformismo generalizado con el país que nos toca vivir. Los síntomas son variados y hasta contradictorios, estudiantes capaces de salir a las calles y enfrentarse con la policía durante todo un año.

Trabajadores y pequeños empresarios de regiones que bloquean carreteras y exigen mayor atención de la capital a su abandono.

Los mismos jóvenes que no encuentran su lugar en un país de empleos escasos, precarios y muy mal pagados, especialmente para ese segmento etario.

Los mismos jóvenes, hombres y mujeres, que encabezan las estadísticas latinoamericanas en consumo de alcohol y hierbas alucinógenas.

Nuestra sociedad está sumida en un momento histórico más que complejo. Un diagnóstico mínimo debiera hacerse cargo de la dimensión socio – económica cuya impronta es la inequidad; la dimensión política cuyo sello es el inmovilismo y la corrupción y, finalmente, la dimensión cultural caracterizada por un arcaísmo incompatible con la cultura mundial.

No es cierto que Chile tenga problemas de Primer Mundo. Por el contrario, en una sociedad profundamente desigual, con un sistema político heredado de una dictadura y con una cultura retrógrada, lo que estamos viendo es el paisaje típico de un país atrasado o, como solía decirse, “Tercermundista”.

Más allá de las ilusiones construidas por la publicidad y los medios de comunicación, más allá del interesado imaginario neoliberal de empresarios y políticos, lo cierto es que la sociedad chilena está sumida en lo que podríamos llamar la “Vida Enferma”: muchedumbres domesticadas en el consumismo, políticamente cándidas al punto de dar mayorías a la extrema derecha, culturalmente ebrias por un tóxico cocktail de racismo anti-mapuche, xenofobia y patrioterismo de comisaría.

Así, mientras las grandes empresas multiplican sus ganancias cada año, el salario mensual de un chileno promedio no supera los trescientos dólares. Paradojal forma de “esclavitud 2.0” en un país que se jacta de pertenecer a la OCDE.

En este estado de cosas, la desestabilización de las relaciones sociales, la degradación moral (pública y privada) y un clima generalizado de hastío no tiene nada de extraño.

De poco sirven los discursos terapéuticos religiosos o laicos, el poder de unos medios de comunicación plebeyizados al extremo, parece incontrarrestable.

Un país que ha mercantilizado la salud, la educación y la vida misma degrada a sus habitantes, usurpándoles sus derechos más básicos.La “Vida Enferma” consiste, pues, en vivir la degradación como estado normal de la vida.

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20 mar 2012

La estrategia de Aysén: ¿ineptos o maquiavélicos?

Mi abuela, luego de leer antecedentes sobre lo que está pasando en Aysén, ha desarrollado una teoría que, inicialmente me pareció tan descabellada que llegué a pensar que marcaba el inicio del inevitable deterioro producto de su avanzada edad.

Hoy, luego de analizar con más calma, he decidido pedirle a un gran amigo psicólogo que tenga un par de sesiones con ella (creo que se está poniendo paranoica).

Primero la teoría.

Querido nieto: ¿tú crees que el gobierno sea tan inepto para negociar como lo ha estado demostrando en Aysén?

Abuela, yo creo que es un proceso en marcha y no estoy tan seguro cómo terminará y, tal vez, estamos prejuzgando.

Me miró con un dejo de lástima. ¿No habrás estudiado en Navarra ese método de negociación de Harvard?

No abuela, no he estudiado mucho de negociar. Lo único que sé es lo que me ha enseñado la práctica de negociar.

Mira me dijo: yo creo que todo lo que ha pasado en Aysén es una “estrategia” construida desde el Palacio de la Moneda. Y agregó: para explicarte de forma sencilla, se trata de generar una negociación deplorable que cause la crispación de todos los ayseninos y la solidaridad de todo el país.

Bueno abuela, hasta aquí vamos bien. El país está empezando a molestarse y los habitantes de Aysén están más unidos que de costumbre. ¿Y cómo se sale de esto?

Mira me dijo: ¿no te parece raro que los denunciados por Ley de Seguridad del Estado sean 22? Y antes que le contestara, agregó: mis amigos que saben de economía me dicen que todo lo que piden los movilizados es muy fácil de aceptar y solucionar.

Entonces abuela, ¿cómo se solucionará esto y qué gana el gobierno?

Fácil. Es como una obra de teatro, un cuento, una película. Primero se establece la historia y los personajes, luego se genera una “tensión” que llame a los espectadores a estar atentos y tomar partido y, al final, el desenlace. Aquí es donde aparecen los héroes.

Abuela, ¿crees que ahora aparecerá el presidente y lo arreglará todo?

Se puso a reír y me dijo: ¡Qué barbaridad!, tu simpleza me conmueve. Ahora aparecerá Golborne, salvará a los “22 de Aysén” acusados por Ley de Seguridad del Estado y se transformará en el héroe de la película. Así de “22” en “33”, el gobierno se hace de un candidato competitivo para la próxima elección presidencial.

Abuela, yo creo que estás enloqueciendo. ¿Tú crees que el ministro Álvarez se prestaría para desempeñar el rol que está representando?, ¿tú crees que el ministro Hinzpeter firmaría un requerimiento contra dueñas de casa y simples ciudadanos con este fin?

No recibí más que una sonrisa de respuesta. Luego, entornando sus ojitos celestes, sentenció: mejor preocúpate dónde aparecerán los próximos “11” chilenos a rescatar.

Y concluyó con sus típicas preguntas: ¿tú crees que el gobierno y sus ministros son solamente ineptos?

Decídete: ¿ineptos o maquiavélicos?

Me quedé pensando y concluí que mi abuela tiene un punto a su favor.

La despedida.

Abuela, que tengas buen día.

Un segundo me dijo: ¿me puedes decir qué opinas de la ley de aborto que se discute en el Senado?

Se me atragantó el desayuno y lo único que atiné a decir fue: abuela, lo discutimos a mi regreso.

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20 mar 2012

¿El senado nos está abortando?

Más de dos décadas han transcurrido desde la re-instalación del Congreso, más de 25 proyectos que pretendían despenalizar el aborto en alguna de sus instancias fueron presentados y, por primera vez, estamos ante la posibilidad que tres de ellos puedan superar la etapa de la votación de idea de legislar en la sala del Senado y así llegar a ser realmente discutidos en el lugar en que la institucionalidad republicana establece, es decir, en el Congreso Nacional.

Al parecer no ha sido fácil transferir a las y los parlamentarios la importancia que reviste el legislar en torno a un marco jurídico que permita la interrupción legal del embarazo por razones terapéuticas, respetando el derecho a la vida y a la salud de las mujeres, como existió hasta el año 1989 en nuestro Código Sanitario. Norma que, siempre es bueno recordar, fue derogada por las leyes de amarre de la dictadura pinochetista.

El seis de septiembre del año pasado, la comisión de salud del Senado aprobó la idea de legislar tres proyectos que hacen referencia al derecho que tenemos las mujeres chilenas a optar por la interrupción legal del embarazo en ciertas circunstancias. La idea de legislar sobre dichos proyectos, se encuentra a la espera de ser votada en la Sala de la Cámara Alta, habiéndose pospuesto en dos oportunidades.

El aborto terapéutico y/o interrupción legal del embarazo debe considerarse aplicable en nuestro país. De hecho, son numerosos los estudios y análisis que muestran la inviabilidad de algunos embarazos que ponen en riesgo la vida de las mujeres.

Su prohibición constituye un grave problema de salud pública y su penalización, una violación a los derechos humanos de las mujeres y de injusticia social, pues son las más pobres quienes se ven mayormente afectadas cuando deben llegar a término con un embarazo que pone en riesgo su salud física y psicológica.

El Estado Chileno debe hacerse cargo de esta situación y avanzar en una legislación justa, que legalice la interrupción legal del embarazo, al menos por las tres causales que incluyen estos proyectos de ley: enfermedad grave de la mujer, inviabilidad fetal extrauterina y embarazo como consecuencia de una violación.

Diversas encuestas revelan que somos mayoría las y los ciudadanos de este país que queremos que este tema sea discutido y que deseamos que nuestros congresistas se pronuncien a través de una ley, que repare la situación legislativa de los últimos 22 años que ha afectado a miles de mujeres chilenas.

Espero, por lo tanto, que las y los honorables senadores tomen conciencia de que su rol es legislar mirando la posición de la ciudadanía que representan y no sus posturas religiosas personales y que favorezca con su voto la idea de legislar, en torno a los proyectos señalados, permitiendo así avanzar en un debate amplio y ciudadano.

La sola argumentación al momento de la votación en la sala resulta insuficiente e inhibe un verdadero debate, es decir, deseo confiar en que abra el debate y que no lo cierre cuando recién comienza.

De rechazarse la idea de legislar mi esperanza se traslada a una ciudadanía, especialmente a las mujeres chilenas, que no debería olvidar que nuevamente sus representantes le dieron una bofetada donde más duele: en la defensa de sus derechos.

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