09 abr 2012

Patentes, el cáncer de la salud

Irrumpió en el debate público estos días la situación de las pacientes que sufren cáncer de mama con metástasis, atendida la denuncia de algunos parlamentarios en orden a qué éstas no están recibiendo el medicamento Herceptin®.

Se denuncia que supuestamente el ministerio de Salud rompió el compromiso asumido por la administración anterior, de garantizar la entrega del referido anticuerpo monoclonal provisto por un laboratorio multinacional a todas las pacientes con cáncer de mama.

Más allá del debate político que esta denuncia plantea, propongo enfocar la discusión en la verdadera esencia del conflicto, esto es el alto costo de medicamentos especializados para enfermedades tan graves como lo es el cáncer.

Desde largo tiempo he planteado que la política nacional de medicamentos se ha visto socavada por el intenso lobby de la industria farmacéutica multinacional.

Dicho lobby ha traído aparejado como consecuencia que hoy en Chile el sistema de propiedad industrial se haya transformado en un complejo entramado legal que desalienta la competencia y asegura la posición monopólica del proveedor de drogas complejas como es el caso del Trastazumab, principio activo del producto Herceptin®.

El caso de Herceptin® no es el primero, ni ciertamente será el último. Son muchos los casos similares. A modo ilustrativo, en el pasado se dio una larga pelea legal en relación al principio activo Imatinib utilizado para el tratamiento de la leucemia mieloide crónica.

Como consecuencia de las acciones del laboratorio multinacional el ingreso de un competidor local a menor precio tardó innecesariamente más de tres años, con el consiguiente perjuicio para los pacientes que, o bien pagaron valores excesivos, o bien se vieron privados derechamente de tratamiento oncológico adecuado.

Otro tanto ha ocurrido recientemente con el producto Rituximab para el linfoma non hodgkin. El mismo laboratorio proveedor de Herceptin® pese a carecer incluso de patente que ampare sus derechos, pretendió impedir el ingreso al mercado de un producto competidor.

Dicho caso se encuentra actualmente en conocimiento del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y no me puedo referir a él en detalle pues patrocino al laboratorio afectado con las actuaciones del laboratorio multinacional.

Así, a partir de estos tres casos referidos a tres fármacos oncológicos diversos es posible advertir un común denominador y una gran debilidad institucional de nuestro sistema a la hora de asegurar el acceso a los medicamentos de nuestra población.

El común denominador es que tratándose de drogas de alto costo y reconocida eficacia para graves enfermedades, el o los laboratorios multinacionales desarrollan diversas prácticas tendientes a asegurar sus elevados beneficios económicos a expensas de los limitados presupuestos de salud del país.

La debilidad institucional radica en la ausencia de medios efectivos para que el ministerio de Salud pueda contrarrestar los abusos que se verifican, imponiendo licencias obligatorias u otras medidas que faciliten la introducción de competencia de manera de reducir el valor que impone el monopolista legal o de facto.

¿Qué debe entonces hacer nuestro país para equilibrar la natural tensión que existe entre los derechos del laboratorio innovador que introduce una nueva droga al mercado, y el acceso a los medicamentos que se debe asegurar para nuestros compatriotas?

De acuerdo a la llamada Declaración de Doha adoptada el 14 de noviembre de 2001 por los países miembros de la Organzación Mundial del Comercio, entre ellos Chile, se debe anteponer la salud de las personas a los beneficios económicos derivados de la propiedad industrial.

Es más, se hace especial hincapié en que el principal acuerdo global sobre propiedad intelectual conocido como ADPIC y al cual nuestro país adaptó su legislación no impide que los gobiernos miembros adopten las medidas necesarias para proteger la salud pública, pudiendo estos reservarse el derecho a otorgar licencias obligatorias así como autorizar importaciones paralelas.

En este contexto debemos estudiar con interés lo obrado recientemente por la Oficina de Patentes india que dispuso la primera licencia obligatoria a favor de un fabricante de medicamentos genéricos.

Con ello, ante la negativa de la compañía alemana Bayer de rebajar el valor de su producto, se puso fin al monopolio que ésta tenía sobre el tosilato de sorafenib, medicamento utilizado para tratar el cáncer de riñón y de hígado. Ahora la versión genérica reducirá significativamente el precio del medicamento en India, el que pasará de costar unos 4.200 euros al mes a menos de 135 euros.

Como ha dicho el Dr. Tido von Schoen-Angerer, Director de la Campaña de Médicos Sin Fronteras (MSF) para el Acceso a Medicamentos Esenciales (CAME), “esta decisión sienta un precedente que trae esperanza: demuestra que los nuevos medicamentos patentados también pueden ser producidos por fabricantes genéricos a una mínima parte del precio, siempre y cuando se paguen los royalties correspondientes al titular de la patente. Esto les compensa y al mismo tiempo asegura que la competencia puede reducir los precios”.

Tal vez, tras más de 20 años en que Chile paulatinamente cedió a las presiones de la industria farmacéutica multinacional y adoptó normas y estándares en materia de propiedad intelectual a la medida de las mismas, ha llegado la hora que Chile explore el camino que India ha seguido.

Las pacientes de cáncer de mama pueden así aportar con su reclamo a un cambio fundamental para bien de todos los chilenos.

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09 abr 2012

Debacle de la Lega Nord sepulta a la II República

El derrumbe de la Lega Nord, el partido secesionista aliado de Berlusconi, es considerado como la última palada en el funeral de la II República en Italia, (para muchos mal) parida en 1992.

La II República no cuajó nunca durante los 20 años de su tortuosa existencia. Surgió para reformar la política, sanearla de la corrupción y, a fin de cuentas, no le llegó ni a los talones a su antecesora, la I República que, protagonizada por demócratas cristianos (DC) con De Gasperi, comunistas (PCI) con Berlinguer y socialdemócratas (PSI), sustrajo a Italia de la miseria del “dopoguerra”, la convirtió en una nación fundadora y conductora de la Unión Europea y la llevó a los primeros sitiales de las potencias industriales del mundo.

Es cierto, los excesos cometidos por la I República en medio de un mundo convulsionado fueron los factores que decretaron su término.

Estos usos, considerados abusivos, de poder y de fondos públicos, efectuados en medio del enfrentamiento mundial Este-Oeste y además en el combate político y policial a la criminalidad organizada de las Mafias – “re-exportadas y re-potenciadas” desde los Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial – quedaron en evidencia y ya no fueron “perdonados” ni comprendidos cuando se produjo el declive del mundo comunista y el final de la Unión Soviética.

Todavía están frescos en la memoria los procesos a “Tangentopolis”, “Mani Pulite” y el largo procesamiento a unos de los artífices de la concluida etapa política, el DC y actual senador vitalicio Giulio Andreotti, finalmente sobreseído completamente por los Tribunales italianos de todos los cargos formulados.

En definitiva, esa I República no pudo resistir la acción fiscalizadora de los magistrados y sus pilares políticos, la DC, el PCI y el PSI de Craxi, sucumbieron y comenzaron un largo proceso de trasformaciones que, en algunos de estos partidos, aún continúa.

El sistema electoral se cambió drásticamente desde un proporcional a uno mayoritario con el firme propósito de imponer el bipartidismo, ansiado tanto por la Derecha como por los ex comunistas.

Un dato para la causa: bajó el nivel de calidad académica de los parlamentarios. Los honorables con título universitario cayeron del 80,5% al 68,5%.

La II República entonces se convirtió en una “sillita musical” que alternó en el poder al populismo empresarial de Silvio Berlusconi aliado al secesionismo norteño, la Lega Nord de Umberto Bossi, con una Centro izquierda en constante mutación, representada por Massimo D’Alema y Romano Prodi, que partió como el Olivo, siguió como La Unión y que hoy reúne a ex comunistas con algunos ex DC en el Partido Democrático.

Entre estos dos polos fue creciendo lenta pero resueltamente un centro político, liderado por el ex presidente de la JDC, Pierferdinando Casini. Hoy esta agrupación se llama el Tercer Polo y se está convirtiendo en una fuerza determinante en el futuro político italiano.

El entorno escandaloso de Silvio Berlusconi y la presión financiera internacional catapultaron el advenimiento del gobierno del tecnócrata Mario Monti y el alejamiento sin retorno de Il Cavaliere, quien entregó su partido actual, el Pueblo de la Libertad, a la conducción del joven parlamentario Angelino Alfano.

Pero quedaba de pie, orgullosa y agresiva, la lega Nord de Bossi, uno de los dos últimos productos políticos vigentes de la II República. El otro es Italia de los Valores del ex magistrado Antonio Di Pietro, famoso por “Mani Pulite”.

Hasta que tres fiscales pusieron al descubierto los manejos incorrectos de los dineros públicos obtenidos por el partido separatista. Su tesorero, el genovés Francesco Belsito, desvió esos fondos para extrañas inversiones en Tanzania, automóviles de lujo y títulos universitarios para un hijo del líder Bossi y arreglos en la residencia del mismo.

Umberto Bossi no duró ni una semana al frente de su Lega Nord y renunció a su jefatura en forma indeclinable en medio de enfrentamientos con los periodistas a quienes amenaza e insulta sin temor alguno al juicio público. Más del 70 por ciento de los encuestados por una empresa de televisión, La7, estima que la agrupación norteña ya no tiene ningún futuro.

Cae la Lega, se esfuma el sueño de la Padania – la nación imaginaria que comprendería las regiones más prósperas del Norte Italia – y fenece definitivamente la II República.

Hoy Italia cifra sus esperanzas políticas en cuatro hombres: el Premier Mario Monti y los líderes políticos Angelino Alfano (centro derecha), Pierferdinando Casini (centro) y Pierluigi Bersani (centro izquierda).

¿Serán estos 4 “fantásticos” los artífices de la III República?

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09 abr 2012

Reformas pendientes

Cuando en el horizonte aparece una nueva contienda electoral, de inmediato se habla o se buscan aquellas que serán también las “nuevas” ideas o propuestas que se presentarán a la ciudadanía con el propósito de ser mayoría. Ello es inobjetable, pero no deben olvidarse aquellos temas fundamentales que no lograron transformarse en realidad, la mayor parte de las veces por que no tuvieron los votos suficientes en el Congreso Nacional.

Tenemos como deudas o reformas pendientes:

-La reforma del sistema electoral. El sistema binominal no entrega la representatividad que el sistema político requiere. Es demasiado evidente que es un simple instrumento que facilita el veto de la minoría sobre representarla en el Parlamento. Su permanencia cuestionará cada vez más la legitimidad de las instituciones democráticas. Su reemplazo es urgente.

-La reforma tributaria. Desde el 2010 que el Presupuesto de la nación se ha presentado y aprobado con déficit. Eso obliga a tomar deudas. La administración Piñera proyecta para el gobierno futuro, aquel que le reemplace en La Moneda, la recuperación de la política fiscal de balance estructural seguida por los gobiernos de la Concertación y que han permitido al país enfrentar con éxito situaciones difíciles, como la crisis sub-prime y el impacto del 27F.

Este mayor gasto que lo recaudado fue obligado el 2010, pero también se produjo el 2011 y el 2012. De manera que “no sobra la plata” como dijera livianamente el vocero de la UDI.

En consecuencia, una reforma tributaria que recaude lo que efectivamente requiere el país resulta inaplazable. Pero, debe ser de verdad y no simplemente comunicacional.

-La reforma educacional. Ya se comprobó que la municipalización al desorganizar el sistema de enseñanza, segregándole en diferentes estancos, se ha convertido en una carga para las familias y los estudiantes. Es imperioso cambiarlo. También el proceso de privatización de la Educación Superior produce un endeudamiento que asfixia los hogares.

El lucro no puede ser el motor del sistema ya que lo desnaturaliza completamente. Es vital la creación de una Agenda Pública que con los recursos del Estado entregue una ayuda eficaz a las familias.

-La reforma laboral. Los trabajadores en Chile no cuentan con una negociación colectiva que les permita acceder a una remuneración justa y redistributiva. La sindicalización es débil e insuficiente. Los empleadores dominan sin contrapeso en el esquema actual y no se podrá torcer la tendencia al aumento de la desigualdad social en el país si no se genera un nuevo trato laboral que entregue efectivamente al mundo del trabajo los frutos que le corresponden.

-La reforma de la salud. Hay que instalar un sistema de fijación de tarifas y precios que evite el empobrecimiento de las familias en caso de enfermedad de alguno de los suyos por los altos costos privados o las insuficiencias en el sector público. Hay que terminar los abusos con los pacientes que son cautivos de la negligencia o de la codicia. Son imperiosas exigencias de calidad y cumplimiento en el sector público de modo que no haya excusa para que se trasladen masivamente pacientes al sector privado y se transfieran recursos de todos los chilenos a engrosar las ganancias de las ISAPRES.

-La regionalización y descentralización es un objetivo económico y político. Es indispensable la elección directa de los Consejeros Regionales y de los Intendentes, ganando con ello cada gobierno regional tanto transparencia como responsabilidad ante una comunidad hoy ajena a sus designaciones y que no influye en sus decisiones.

-La previsión también requiere una reforma que posibilite mejor trato y condiciones adecuadas a los trabajadores, ello requiere la creación de una AFP pública que permita asegurarlo.

En suma, estas reformas sofocadas y contenidas durante un largo periodo por la derecha neoliberal no pueden quedar fuera de las “nuevas” ideas programáticas de un futuro gobierno que quiera más justicia social para Chile.

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08 abr 2012

Un gobierno sin ilusión y sin rumbo

Nunca se había visto a la UDI tan deslucida como en el recientemente concluido Consejo General. Tiene nueva directiva pero no nuevos ánimos. Acostumbrada a fijar líneas estratégicas de largo plazo, aparece atrapada en la coyuntura.

Por una parte los intereses partidarios han entrado en colisión con la conducción política de La Moneda, en el caso de Rodrigo Alvarez, lo han defendido, se han ofendido, pero no se han decidido a actuar en consecuencia.

Lo que tendrían que decir es que este gobierno muestra algunos resultados positivos, pero tiene una falla política medular. Y este último es el factor que verdaderamente importa, lo sabe de sobra un partido acostumbrado a perfilarse en períodos largos.

El desenlace del caso Alvarez no lo puede atribuir a la militancia de los actores del Ejecutivo. De hecho entre ellos han tenido papeles protagónicos algunos de sus militantes o de personas cercanas al gremialismo. Es simplemente que el liderazgo de gobierno, desde el Presidente hasta su equipo de conducción central, no ha conseguido cumplir a cabalidad con su papel.

No se entenderá nada de lo que va a pasar de aquí en adelante si no se tiene en cuenta esta secreta confesión de fracaso, que está quedando impregnada en las actuaciones de los principales líderes de la derecha.

Los antiguos decían que los dioses a veces castigan a los hombres dándoles lo que desean.

La derecha ha aspirado y suspirado por llegar a La Moneda desde su salida del poder con Pinochet. Después de tanto intentarlo lo ha logrado, sólo para comprobar que la cantidad de errores cometidos en el ejercicio del mando, parece superar el número de aciertos.

A lo mejor hay algunos que sean más optimistas, y que consideren que los resultados de la gestión de Piñera (bien mirados, mejor analizados y todavía mejor explicados) terminarán por imponerse como una evidencia a la mayoría.

Puede ser, pero lo más creíble es que esta argumentación corresponda más a un anhelo siempre defraudado que a un diagnóstico certero. En realidad ya no es tiempo para planificar, innovar o sorprender; lo que se ha estado esperando es que se cumpla con eficiencia y diligencia con lo prometido. Esto ya no ocurrió. La gestión sectorial es desigual (con altos y bajos) pero la conducción política es, simplemente, deficiente.

Ya no queda qué esperar. Es más, lo que reina es un amplio consenso de hastío y desaliento. De este gobierno no se dice que lleva dos años, sino que “aún quedan dos años” para que termine. De allí que se hable tanto de los presidenciales en el oficialismo. Es una forma de recuperar ánimo y confianza. Se pide del futuro lo que el presente no puede entregar.

Lo que de verdad ha afectado a la derecha, y lo que más patente está quedando –dejando de lado, por cierto, el pésimo desempeño presidencial- es la falta de hábitos republicanos, practicados por sus dirigentes.

La prueba más evidente que se tiene a mano es la renuncia de Alvarez al ministerio de Energía. Por supuesto que el dirigente gremialista tenía todo el derecho a considerar que fue maltratado en la negociación con el movimiento social de Aysén.

Mal que mal se le hizo dar la cara, sin capacidad de negociación y sin posibilidad de salir bien parado. Y cuando todo se resuelve se le excluye de la mesa de diálogo.Todo esto es cierto y entendible.

Pero lo que no se podía hacer, era convertir su caso en una exhibición de queja al Presidente, al Gobierno y a sus colegas de La Moneda. Lo que correspondía, para proteger las instituciones involucradas era guardar silencio.

Por cierto, los gremialistas y los amigos de Alvarez podían poner el grito en el cielo y hacer ver lo inapropiado del trato que se le dio. El único que debía guardar silencio era el ex ministro. Sin embargo, el ex ministro ha sido más locuaz tras su salida que en el gabinete.

Y eso no corresponde. Si no se entiende esto en la UDI, está claro que no saben en lo que están medidos al hacerse parte de un gobierno.

Hay que tener un estado de espíritu muy especial para deshacerse en alabanzas al presidente Piñera, al tiempo que se declara que el diseño original de gobierno ha fracasado. La ceguera que demuestra un dirigente gremialista de primera fila es abismante. Cree que se puede dar públicamente como frustrado, dolido, maltratado y desengañado por la falta de mística en el oficialismo y que después, nadie sabe cómo ni por qué, la administración puede seguir el trayecto que le queda como si nada.

Sinceramente, tras estas palabras, a la Concertación le queda poco espacio propio para ejercer la crítica al oficialismo desde su lado de la cancha: lo peor se lo dicen sus partidarios sin necesidad de complementos más duros.

Lo más extraño de todo, es la costumbre oficialista de darse todos los gustos verbales que les vienen en gana y luego, como si nada, dar por superadas las crisis.Es como si se partiera de la base de que todo está permitido, nada deja huella y que cada día se parte de nuevo. Sin heridas, sin compromisos rotos y sin necesidad de lealtades honradas. Hay demasiada superficialidad en la forma como se está conduciendo el país.

En definitiva, el mayor problema de la derecha es su baja tolerancia a la frustración.

Cuando las cosas no resultan como se esperaba se repliegan o se privatizan. Pero ni los mejores ven razones para mantener la disciplina, la compostura y una conducta republicana consecuente.

Muchos han reconocido en la derecha el que no se estaba preparado para gobernar. A decir verdad, han tenido toda la razón.

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08 abr 2012

¡A jugar hoy el mundial sub 15!

Si duda alguna el fútbol chileno ha reforzado su imagen corporativa con la confirmación de la Copa América 2015. Un gran éxito directivo que mata fantasmas sobre la exclusión de nuestro país del circuito internacional de la FIFA y que avala a un directorio que empezó su gestión con alto descrédito público.

La Copa América en Chile, además, es la oportunidad para que “La Roja” se instale por primera vez en la galería de países campeones con una generación dorada de futbolistas que van a tener, como muchos creemos, dos mundiales en el cuerpo y probablemente gran actuación en las tierras de Pelé.

Pero la Copa América no será el único acontecimiento deportivo que vivirá nuestro país el año siguiente al Mundial de Brasil.

Habrá un campeonato mundial de jóvenes sub 15 que puede ser el punto de partida para construir la generación del relevo. Para generar un masivo circuito virtuoso que incentive a más jóvenes chilenos a dedicarse a la práctica del fútbol, independiente de que en definitiva opten o no por la carrera de futbolista profesional.

Aprendamos de las lecciones del pasado. No fuimos capaces de entrelazar el Mundial Juvenil del 87 con la Copa América del 91 y si bien la generación del 87 fue la que nos llevó a Francia 98, dejamos pasar muchos años sin aprovechar sistematizadamente su experiencia y condiciones.

Para que los jóvenes del 2015 empiecen a constituirse en los motores del fútbol chileno del futuro, el Mundial Sub 15 hay que empezar a jugarlo desde ya.

Pero no en aquello que leemos como lo más importante para el éxito del mundial. Para no desentonar con los tiempos, las urgencias son los estadios y la infraestructura material y no las personas.

Hay que empezar a jugar el Mundial Sub 15 del 2015 desde hoy y con nuestros niños. Abrir las puertas y ventanas de Pinto Durán y permitir que entre aire fresco para romper el virtual monopolio del fútbol cadetes que, por lo demás, se ha mostrado insuficiente como el revulsivo necesario para el recambio de futbolistas.

En efecto, no pocas de las últimas transferencias internacionales de jugadores chilenos son de muchachos que llegaron a los primeros equipos porque fueron descubiertos en torneos escolares, ligas vecinales o realities a edades donde les quedaba poco o nada de tiempo en el fútbol joven.

Hay miles de chilenos que en sus ligas aficionadas muestran extraordinarias condiciones pero que no se integran a las divisiones inferiores de los clubes por razones de estudio, distancia, recursos y otras que son imputables a las debilidades propias de la organización del fútbol cadetes.

Abramos Pinto Durán haciendo jugar a todos los chilenos en edad de competir el 2015.

No importa que en definitiva ninguno de los jóvenes dé la talla técnica, táctica y atlética que exijan los responsables de las selecciones menores.

El sueño mundialista generará en nuestros jóvenes una movilización tanto o más valiosa que la selección misma.

Estaremos sensibilizando y comprometiendo al Chile joven con una gesta deportiva que les pertenece e instalando a los que serán los ídolos deportivos del mañana en la retina de los hinchas del futuro.

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08 abr 2012

Piñera se ahoga en su propia represión

Los datos de la Encuesta Adimark que otorgan un 29% de aprobación y un 64% de rechazo al Presidente Piñera y cifras semejantes a la gestión de gobierno, muestran que el segundo tiempo ha comenzado mal desde el punto de vista de la valoración de los ciudadanos.

Influye decisivamente la incapacidad del gobierno ya no solo para imponer su propia Agenda sino la desintegración de ella si alguna vez la tuvo.

Mas bien, la Agenda es puesta por los movimientos sociales y a ella el gobierno responde con retraso, sin capacidad oportuna de negociación, repitiendo un esquema mas parecido a la gestión empresarial que a la de políticas públicas, con extrema rigidez, confiando más en la represión de los movimientos sociales que en una salida a sus demandas.

El error principal del gobierno, sea en el tema estudiantil, en la movilización de Aysén y otras, es la de concebir a los movimientos sociales en una clave conspirativa.

En la movilización de Aysén fue patente la consideración hecha por el ministro del Interior de que se trataba de un movimiento dominado por sectores extremos y frente a lo cual la respuesta principal debía ser la de la mantención del orden público por sobre cualquier otra consideración.

Por ello, se cambió la agenda al ministro Alvarez y se le impidió que negociara directamente en la región, aún con tomas, paralizaciones y la ciudadanía en las calles.

Por la misma razón se presentó la querella por ley de Seguridad del Estado en contra de 22 modestos campesinos, pescadores, dueñas de casa, la mayor parte de ellos sin militancia política o cuando la tenían eran tanto gente ligada, más bien en sentimiento que en orgánica, a los partidos de la Concertación como a RN .

Es decir, era un movimiento auténticamente social, que comprometía al conjunto de la ciudadanía de Aysén y contaba con el apoyo mayoritario de la población tanto en la región como en el país.

Como consecuencia de ello, de una errada visión conspirativa mas que política-social, el gobierno demoró más de 40 días en asumir la realidad, y al final tuvo que concentrarse en las demandas y en ofrecer soluciones a ellas como condición para deponer las tomas, barricadas y hacer volver la normalidad en la región.

Para entonces, el Presidente y el gobierno habían ya consumido una alta cuota de la menguada credibilidad y tanto lo ayseninos como todos los chilenos percibieron que el gobierno fue obligado a un giro casi copernicano de su posición original para abordar el conflicto en términos políticos, dejando un cúmulo de heridos en el camino, entre ellos su propio negociador, el ministro de Energía Rodrigo Alvarez, cuya renuncia opacó totalmente la nueva estrategia que el gobierno debió asumir y sus resultados y dejó a la luz la improvisación con que operó durante todo este período.

La renuncia de Alvarez demostró que no hay un equipo de gobierno, que no hay lealtades mínimas entre los Ministros y que lo que se pensó, excluyendo a Alvarez de las negociaciones finales, fue que  pagara, en la mente de la población, el costo de la inoperancia y de la represión.

Era necesario un chivo expiatorio, un fusible, que impidiera trasladar el conjunto del repudio ciudadano al Presidente y a su equipo político que habían diseñado y conducido la estrategia equivocada.

De otra parte, el cruel asesinato del joven Daniel Zamudio, víctima de la intolerancia y la discriminación enfermiza, obligó al gobierno a abrir un tema que claramente causa una profunda división valórica entre sus partidarios: la ley antidiscriminación vista además en clave de victimización por causal de orientación sexual, es decir el peor terreno para abordar el tema para una coalición con una de sus almas profundamente conservadora e integrista.

No olvidemos que los diputados de la UDI y algunos de RN recurrieron al Tribunal Constitucional para paralizar el proyecto aprobado en la Cámara de Diputados y que los más conspicuos senadores de la UDI votaron en contra del artículo 2 del proyecto que es la esencia, la médula, de la legislación antidiscriminación sin el cual el proyecto no vale nada.

Por primera vez en estos dos años, fruto de la presión de opinión pública, el gobierno se ve obligado a colocar suma urgencia a la tramitación de la ley antidiscriminación.

Esta pasará en los próximos días a Comisión Mixta y el propio gobierno ha debido comprometer un veto para mejorar el texto que salió del Senado.

En definitiva, también en este tema, el gobierno ha debido asumir la Agenda que la opinión pública ha instalado y lo ha hecho con tal ambivalencia y señales contradictorias que ante la opinión pública, conmovida fuertemente por el asesinato de Zamudio, aparece más como una derrota del gobierno que como un paso adelante del cual el propio gobierno al final de cuentas es también parte.

En el mal resultado de la Encuesta de marzo está el pésimo manejo del conflicto de Aysén, la represión desatada por las Fuerzas Especiales – que hizo decir al Senador RN Horvath que el ingreso de FFEE de Carabineros se parecía a la ocupación nazi de París -, la presentación de una insólita querella por Ley de Seguridad del Estado que no tenía fundamento jurídico alguno y que debió ser retirada, el arrinconamiento del gobierno en el tema de la discriminación, el rechazo al aborto terapéutico, que existió legalmente en Chile por sesenta años y cuyo rechazo por parte de la derecha deja a Chile como uno de los cinco países del mundo donde este no existe, el fracaso de la política de la lucha contra la delincuencia.

Todo ello, revela que hay una distancia irremontable entre la subjetividad y las exigencias de cambio de la sociedad y la capacidad y voluntad política del gobierno para canalizarlas.

La ciudadanía, fruto de la globalización, de las comunicaciones mundializadas, de la revolución de las nuevas tecnologías de la información, va mucho mas rápido que un gobierno conservador, incapaz de colocarse a la cabeza de un proyecto como el que el país necesita para su desarrollo.

El próximo debate sobre el proyecto de reforma tributaria que enviará el gobierno, creará gran insatisfacción porque no aborda el tema de la mala distribución del ingreso y la obtención de recursos para garantizar una educación gratuita y de calidad.

A su vez, la paralización de las reformas políticas golpeará la credibilidad de un gobierno donde el elemento más negativo de la evaluación ciudadana es que la inmensa mayoría de los chilenos no confía en el Presidente Piñera.

Por tanto, si el gobierno no resuelve una hoja de ruta, no le da un mínimo sentido a su gestión, no se anticipa a los conflictos y sigue obsesionado con la represión a los movimientos sociales, seguirá bajando en las encuestas y confirmando que a la derecha chilena le cuesta mucho gobernar un país para todos.

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08 abr 2012

Otra vez se equivocan

El Ministro de Educación solicita a los integrantes del Consejo de Rectores a pronunciarse en un plazo de 60 días sobre la duración de las carreras universitarias, toda vez que en nuestro país sería más largo el tiempo que requieren los estudiantes para egresar y/o titularse de una carrera universitaria, según los estándares de la OCDE, y propone de paso la disminución de los años de formación académica en las carreras universitarias.

Con esto se manifiesta la obsesión de la autoridad por acercarse a los estándares internacionales sin considerar la realidad local, con lo que una vez más se enfoca equívocamente el centro del problema.

La propuesta de disminución de las horas de Historia (afortunadamente desestimada), la disminución de horas de Música (en discusión), el cambio del concepto de “Dictadura” y últimamente el mal resultado SIMCE en Inglés y Educación Física (con la solución instantánea de aumentar las horas de clases en estas asignaturas), son ejemplos de la errática política y desenfoque total de la autoridad.

Malamente podemos esperar elevar los estándares sin antes solucionar algunas cosas: la cobertura total de la educación preescolar, abordando paralelamente asuntos vinculados a la nutrición de calidad, la seguridad ciudadana y el acceso a la cultura, entre otras variables, además de la revisión curricular en la formación de los profesores.

También  la garantía de educación Estatal y gratuita sin perjuicio de que quienes puedan, elijan pagar por valores agregados en la educación de sus hijos.

La diferencia en años que se observan y comparan de procesos de titulación, tiene su raíz en las políticas implementadas hace al menos 15 años. Por lo tanto intervenirlos extemporáneamente es totalmente inútil.

Podremos observar mayores tasas de titulación y bajas en las deserciones si focalizamos e invertimos en la base de la educación.

De otra manera seguiremos parchando de mala manera los procesos en virtud de la apariencia, pero incrementando el deterioro de la real formación de nuestros futuros profesionales e incrementando las desigualdades sociales.

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07 abr 2012

Elecciones primarias ¿importancia secundaria?

Valoro mucho las instancias de colaboración democrática. Creo, por convencimiento, que solo teniendo una mejor participación nuestros problemas de representatividad empezarán a resolverse. Sin duda, valoro mucho las primarias como medio de elección de candidatos a representantes populares.

Pero lo vivido la semana pasada por la Concertación fue, a mi juicio, un retroceso.

Lo que podría haberse presentado como un avance, no lo fue. Podría haber servido la instancia para hacer destacar la conocida capacidad de movilización del “pueblo concertacionista”, de poder mostrarse como aquella mítica fuerza electoral incapaz de perder una elección. Esa sensación de victoria que tantas veces supieron comunicar y que los transformaba en un ejército de militantes activos, aquel que cuando, como decía Bachelet, “cuando sale a la calle la derecha tiembla”

Idílico. Como en los viejos tiempos. Pero la historia no fue así. Veamos.

Dirán que comparamos peras y manzanas, pero el último ejercicio de primarias efectivo de la Concertación fue el año 1999. En dicha elección, Zaldívar y Lagos Escobar consiguieron llevar a las urnas a 1.400.000 personas.

Hoy la Concertación se ufana de haber llevado cerca de la quinta parte de ello, y las cifras más realistas hablan incluso de casi un 10%, solo 150.000 votantes. Ello sobre un universo de ocho millones de votantes.

Ha trascendido que se imprimieron un millón de votos para esta primaria, por lo que haber obtenido entre el 10 y el 25% de la cifra esperada es un fracaso a todas luces.

Piénsese, por ejemplo, que en la Florida votaron 5300 electores del “pueblo concertacionista” de los que sufragaron por el candidato ganador, Duarte, unos 2400.Sólo como punto de referencia, “el designado” alcalde Carter fue electo concejal con más de 15.000 sufragios.

Además, como destaca Hunneus –a quien dudo que consideren aliancista- las primarias constituyeron una derrota para la propia concertación y especialmente para el Bacheletismo.

No obstante sus ex ministras Paula Quintana y Laura Albornoz aparecieron en fotos con ella, que su partido usó su rostro, que su propia prima, Vivienne Bachelet participó en dichas primarias y terminó tercera de tres candidatos. Y lo que es peor aún, son derrotadas por el viejo stablishment concertacionista de siempre.

No veo a los que colaboraron con Quintana apoyando la candidatura de Hernán Pinto –por lo pronto la propia candidata negó su apoyo al ex edil- ni veo a masas jóvenes de nuevos militantes apoyando a la “renovación” que ofrecen Duarte y Tohá.

Pero lo que es peor para el país, la jornada del pasado domingo empaña el nombre de un mecanismo necesario. Las primarias, para el ciudadano promedio, se transformaron en la máquina del acarreo. Hay reiteradas denuncias de traslados a urnas por parte de algunos candidatos.

Se ha llegado a bromear en redes sociales que el sistema de transporte utilizado para “acercar” a los votantes fue mucho más efectivo que el Transantiago, y que tal vez eso explicaba el magro desempeño bacheletista.

Lo más criticable de las primarias “nacionales” –que de nacionales nada tuvieron- es que damnifican la imagen de los procesos democráticos: redujeron la democracia a sufragar.

En síntesis, hubo baja participación, mucho menor a la esperada por los concertacionistas.

Mucha descalificación, alto acarreo, y poco apoyo entre los derrotados a los ganadores.

¿Por qué este desastre? Tal vez porque la concertación ya no es la misma de antaño. Tal vez porque, como comentábamos, su renovación no ha sido adecuada. Los Harboe, los Orrego, aún son menos que los Pinto y que los Escalona.

Pero sería injusto no señalar que el sistema de primarias elegido no favorece a la democracia: las dudas de su transparencia, sobre quien las paga –cosa no menor considerando los altos costos pagados para efectuarlas, obviamente financiadas por quien tiene más posibilidades de ganar que por los candidatos advenedizos- y la falta de sanción al acarreo y al clientelismo no son solo imputables a la concertación. Hace falta un sistema público y legal de primarias para la designación de candidatos.

Hay buenos esfuerzos de no repetir los errores de esta fallida primaria: en tal sentido esperaremos a ver el desarrollo de las primarias de Renovación Nacional en mayo, primer ejercicio de este tipo en la centro derecha.

Ello, por el momento. Algunos preferiríamos un sistema trasparente y ordenado de primarias. No es posible que los partidos, o sus directivas centrales, sean las que monopolicen la designación de candidatos a concejales, alcaldes, consejeros regionales, diputados, senadores y, por qué no, a presidente.

Espero, por convencimiento democrático, que la Centro-Derecha sea capaz de aprender de los errores de sus opositores, y promueva primarias amplias y participativas. Y me parece que la presidencial del 2013 es una excelente oportunidad de legitimar a un candidato único del sector.

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07 abr 2012

De los indignados a los empoderados

Los protagonistas en las historias de los pueblos cambian y rotan de acuerdo a las circunstancias; cambian también los atributos y estrategias.

No por nada hemos sido testigos de una multiplicación de manifestaciones sociales que han sido capaces de poner temas en la agenda con más fuerza que nunca. Es un proceso que se arrastra como una ola en el mar, que se levanta a ratos y vuelve a replegarse, pero que se mantiene vivo y alerta, porque sin duda la participación ciudadana hoy es una realidad irrefutable.

La acumulación de expectativas frustradas, el predominio del abuso y la desigualdad, la crisis de representatividad, el centralismo, y la lógica de los negocios privados en el tratamiento de los asuntos públicos , entre otros, han motivado un estado de ánimo complejo, que las autoridades parecen no ver ni escuchar.

Pero, lo que comenzó con la indignación, frente a los abusos de todo tipo; hoy comienza a situarse en el empoderamiento, en la capacidad de organizarse y llevar a buen puerto algunas de las demandas.

Dos ejemplos claros: lo ocurrido en Aysén y la movilización ciudadana tras el asesinato del joven Daniel Zamudio, pidiendo al Estado chileno señales concretas para erradicar y sancionar la discriminación.

En ambos casos, la gente, su voz y organización han sido claves. Las dinámicas cambian y la participación ciudadana comienza a plasmarse no sólo en los temas de la agenda, sino en su desarrollo y posterior decantación.

Durante estos últimos días, hemos sido testigos de la fuerza y coraje de los ayseninos, de líderes que han emocionado a los chilenos, pues nos han hablado desde el corazón y con un discurso cercano y real, que revela humanidad, transparencia y empatía, atributos que hoy valoramos y reconocemos como esenciales para avanzar hacia un país más justo y con menos inequidades.

Hemos sido testigos, también, del profundo impacto y dolor que provocó el crimen de Daniel Zamudio, un repudio generalizado que ha colocado el valor de la Igualdad como un bien superior, rechazando todo acto de discriminación y odio.

Y, precisamente sobre este concepto, hemos visto, también, como desde la indignación, los ciudadanos han sido capaces de organizarse a través de diversas organizaciones civiles, para entregar sus testimonios, recomendaciones y opiniones, en busca de una mejor legislación y de un marco regulatorio que cautele los derechos civiles esenciales para cada uno de los chilenos y chilenas.

La sociedad no ha estado al margen; y, aquello, es una muy buena noticia.

En varias ocasiones, nuestra bancada DC tuvo la oportunidad de reunirse con diversos actores sociales que, en forma notablemente organizada, fueron capaces de explicitar las falencias de las modificaciones del Senado en el proyecto antidiscriminación, el que finalmente ha pasado a comisión mixta para ser perfeccionado.

El diálogo fue siempre respetuoso y sincero y, el resultado, la unidad de la oposición ante la necesidad de mejorar una iniciativa que no puede ser aprobada con debilidades.

Así las cosas, hoy, las leyes han dejado de ser, para bien de muchos, articulados redactados entre cuatro paredes y aprobados sin mayor debate.

Hoy, a través de las redes sociales, de los medios de comunicación y de sus propios voceros, los ciudadanos comienzan a formar parte de una actividad esencialmente democrática: el diseño del marco legal que rige a un colectivo que, a todas luces, exige la defensa de los derechos civiles en todas sus dimensiones.

La participación ciudadana, entonces, no puede ser interpretada solamente como el ejercicio de consultar e informar a la gente respecto de las decisiones adoptadas o por adoptar por parte de las autoridades; debe entenderse, además, como formas de expresión, compromiso, intervención e involucramiento de los ciudadanos en los asuntos públicos y en los procesos de toma de decisiones de las instituciones del Estado.

Por ello, no cabe otra cosa que felicitar a todas las organizaciones empoderadas, a cada uno de los chilenos que, a través de distintos medios y con distintos códigos, han sido capaces de manifestarse.

Llegará el día, ojalá más temprano que tarde, que los ciudadanos tengan también iniciativa para generar proyectos de ley que luego sean votados en el Parlamento.

Así como llegará el día en que la representación popular sea efectiva y real y no responda a un sistema como el actual, donde el binominal representa un freno a la participación de las minorías en el Congreso.

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07 abr 2012

Una señal política democrática poderosa

Considero que conviene recordar y analizar una reciente señal política democrática: las primarias municipales de la Concertación.

Esa coalición de partidos políticos democráticos resolvió y llevó adelante, con éxito, un proceso de elecciones primarias para seleccionar candidatos a las próximas elecciones a cargos de poder político en el nivel local.

Una decisión así significa un cierto grado de despojo de poder por parte de las elites dirigentes de los partidos políticos. Ello porque dejan de seleccionar directamente –vía acuerdos de dirigentes- a los candidatos a cargos políticos y entregan a las bases sociales la posibilidad de designarlos en elecciones abiertas.

A su vez, las bases sociales encuentran en ese proceso una posibilidad de ejercer la participación política, que pertenece al centro del ideal político democrático.

La envergadura de estas primarias municipales se puede ponderar cuando se considera que ellas se llevaron a cabo en más de 140 de las 346 comunas del país, incluyendo por cierto las más importantes de entre ellas; participaron 352 precandidatos para elegir 148 candidatos que participarán en las elecciones municipales de octubre 2012; contaron con 240 locales o recintos electorales; se abrieron 2.200 mesas de votación; y, además, participaron no solamente militantes de los partidos de la Concertación sino también los independientes.

Se trató entonces de una iniciativa y esfuerzo ciertamente importante, especialmente si se considera que las primarias fueron diseñadas e implementadas directamente por los propios partidos interesados en realizarlas.

Las primarias se llevaron a cabo, no sin dificultades, pero con gran convocatoria y efectiva participación ciudadana, quizás algo sorprendente para quienes tienden a pensar que la participación política –que motejan de “formal”- no está entre las inquietudes y demandas importantes de la población.

De otro lado, se sabe que el nivel local de la política es relevante ya que dice relación con materias y decisiones específicas que interesan e importan mucho a las personas y grupos sociales organizados, en un ámbito territorial reducido, posible de conocer bien y de influenciar más directamente.

Entonces, bien por la Concertación, independientemente de los defectos y las dificultades que haya encontrado el proceso a que nos referimos, sea antes, durante o después de su realización.

Es de destacar también que algunos dirigentes de otros partidos políticos, ajenos a la Concertación, expresaron admiración –incluso envidia- por el proceso que comentamos y otros anunciaron que seguirán este ejemplo de proceso político democrático.

En fin, es deseable que las elecciones primarias de candidatos a cargos de elección popular se repliquen, y perfeccionen, para otros procesos de selección de candidatos políticos, se lleven a cabo por todos los partidos políticos democráticos, y los ciudadanos se interesen y participen activamente.

La ley que se hará cargo de institucionalizar estos procesos de primarias debiera ser prontamente examinada, discutida, mejorada, aprobada en el Congreso Nacional y promulgada.

Más aún, las primarias debieran ser apreciadas como un proceso importante de la institucionalidad política democrática y por lo tanto el Estado –todos nosotros organizados políticamente- hacer el esfuerzo necesario para financiarlas.

Si bien la política democrática admite diversos grados de interés e intensidad de la participación es de su esencia que los ciudadanos estén dispuestos a, efectivamente, participar.

En suma, las primarias de la Concertación abrieron un espacio de participación política, los ciudadanos demostraron que estaban dispuestos a utilizarlo, y fuimos testigos de una señal política democrática poderosa que bien vale la pena destacar.

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