06 abr 2012

Fabricando asesinos

La cristiandad se encuentra celebrando el Triduo Pascual. Son los tres días, viernes, sábado y domingo, en que la liturgia católica recuerda la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesucristo. Los días posteriores vivimos el tiempo Pascual, en donde una especie de manifiesto público nos revela el triunfo definitivo de la vida sobre la muerte.

Los últimos días, como país, hemos vivido dolores muy intensos.Uno de ellos es la muerte de Daniel Zamudio, que no dejó indiferente a nadie; más aún, nos introdujo en la pasión del mundo, del Chile que no queremos y no se comprende el por qué todavía grupos desadaptados, violentos, intolerantes y con actitudes de deshumanización, sin precedentes deciden quien tiene derecho a la vida.

Nos preguntamos: ¿qué les sucedió, para que en un momento de sus vidas tomaran la decisión de convertirse en asesinos?

Para la Fundación Paternitas y debido a los años de atención que lleva con la juventud marginal y en grave riesgo social, hemos señalado innumerables veces que acciones como la conocida por todos expresan el odio, el sufrimiento y el rechazo vivido por quienes actúan de esta manera. Decir esto no significa, en absoluto, justificar ni en una milésima los horrores y la crueldad manifestada por los autores de estos actos.

En el fondo lo que pretendemos es llamar la atención para que el Estado de Chile, las distintas instituciones especializadas y la sociedad toda, tome conciencia y rectifique las políticas, conductas y acciones erráticas que conducen a la creación de bandas con formas y costumbres anti humanas.

En relación a los “skinhead de acción directa” u otras, Chile no necesita informes de inteligencia para saber que estos grupos no han aparecido ahora, sino son producto de decenios: niños y jóvenes sin arraigo, sin afecto, sin historia y sin sueños. Ante tal experiencia de agobiante destierro, no es extraño generar, en complicidad siniestras fábricas de asesinos.

Traigo a colación a las MARAS, en la República del Panamá, grupos nacidos por desesperanza e imposibilidad de alcanzar el “sueño americano”, la crueldad y la brutalidad ejercida sin límites en contra de supuestos agresores, es decir el ciudadano común y corriente fueron y son la tónica de su actuar.

Ante la falta del sueño cumplido, el vacío de la existencia, la negación de un espacio digno en la sociedad, la sensación de no ser nada ni nadie, de no poder volar y mirar el espacio cósmico que lo rodea, con alegría y gratitud, algunos desembocan en la calle de del homicidio, de la droga, de las violaciones, de la venganza, de la violencia y la delincuencia.

¿Hasta cuándo debemos seguir esperando para que Chile alcance la madurez en Cristo y pueda resucitar?

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06 abr 2012

Apuntes de viaje

Invitado en mi condición de abogado de derechos humanos a participar de los actos por los 20 años del “Festival Cultura – América” que se realiza en la ciudad de Pau al sur de Francia, permanecí un par de semanas fuera del país.

En este encuentro anual de dos continentes hay variadas manifestaciones del arte, la ciencia y la cultura. Destacados exponentes del cine, teatro, danza clásica y moderna, bailes populares, música, artes plásticas, literatura en general, crítica, y política han estado presentes a lo largo del tiempo. Este año concurrimos exponentes de Cuba, Chile, Argentina, Uruguay, Nicaragua, Venezuela, Puerto Rico, Francia y España.

En solemne velada inaugural escuchamos a la Alcaldesa de la ciudad, Martine Lignières-Cassou, al fundador del Festival, periodista y profesor Jean Ortiz, a la actual presidenta Marielle Nicolas, a la escritora argentina Clara Obligado, a la ex combatiente nicaragüense Gloria Guevara y al embajador montevideano en París, Omar Mesa.

Para mi sorpresa – y confirmando aquello que “nadie es profeta en su tierra” – en la misma ceremonia recibimos una medalla por nuestro desempeño en la búsqueda de verdad y justicia respecto de los crímenes de la dictadura militar chilena. Días más tarde recibiríamos una distinción similar de manos del Vicerrector de la Universidad de Pau.

Por supuesto dijimos lo que sinceramente pensamos, es decir que los reconocimientos han de entenderse en favor de las víctimas, de sus familiares, de las organizaciones de derechos humanos en Chile y en fin de los luchadores antifascistas de los años duros de la dictadura derechista entre ellos los abogados que, en esas condiciones, arriesgaron sus vidas en defensa de las vidas de los prisioneros de Pinochet.

En función del encuentro visitamos ciudades y pueblos de Francia y España, entre ellos Cologne, Mauvezin, Beaumont, Solomiac, Toulousse, Bayona, San Juan de Luz, Hendaya, Irún, San Sebastián.

Una noche de lluvia y viento hablamos en una hermosa librería en un edificio medioeval en Sarrant. Había allí músicos, escritores y, naturalmente, un compatriota. En ese local, “Des livres et vous”, abundaron las preguntas acerca de los casos Allende, Neruda, Bachelet y las 1300 nuevas querellas de la AFEP.

La historia de invasiones nazis y dictaduras fascistas como la de Franco explica que en lugares distantes de Francia y España se conozca de nuestro pasado y presente y se aprecie la búsqueda de justicia con más vehemencia que en nuestro país.

Otro tanto sucede con los movimientos sociales en curso en Chile. El nombre de Camila Vallejo es parte ya de su patrimonio.

Por esos días sucedieron hechos trascendentes en Europa, como la manifestación de la izquierda francesa en La Bastilla. Su candidato, Melenchon, es una figura que amaga las pretensiones del derechista Sarkozy y del “socialista” Hollande.

En España, los recientes comicios regionales de Asturias y Andalucía han sido una derrota para el gobernante Partido Popular que presumía mayoría absoluta. Quien más crece es Izquierda Unida. Por otro lado el exitoso Paro Nacional del 29 de marzo marca un hito en España.

Tras las lamentables experiencias de gobiernos social demócratas y de derecha, parecidos como gotas de vinagre, los europeos empiezan de nuevo a mirar hacia la izquierda como única alternativa de cambios.

La masacre deToulusse (7 personas, incluidos 3 niños) ocurrió el día que pasamos por esa bella ciudad, a manos de un personaje vinculado a más de un aparato exterior. Amplios sectores de opinión consideran que todo fue un montaje para distraer la atención y mostrar a un Sarkozy dispuesto a combatir a los “terroristas”.

El asesino, acallado a balazos, era conocido de la policía francesa que sin embargo no lo tenía bajo vigilancia.

Curioso, pero es un libreto conocido.

Y ya estamos de regreso en momentos en que persisten los rasgos homofóbicos y discriminatorios que signan a los sectores más conservadores. El asesinato del joven Zamudio fue también condenado en el exterior. Vemos ahora que continúa acá la represión al pueblo mapuche.

Hay policías enfrentadas entre sí y hasta curiosas declaraciones de un “socialista” contra lo que fue la República Democrática Alemana, que tanto ayudó a los demócratas chilenos cuando la dictadura en nuestro país.

Somos un país raro, sin duda.

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06 abr 2012

Dar vida

Una de mis pesadillas más duras ha sido la de un padre que se ve compelido a decidir hasta donde podía llegar para proteger la vida de su hijo. En sueños veía caer a mi hijo a un río torrentoso, y yo como padre, sin saber nadar y muy temeroso de las aguas agitadas, me debatía para decidir qué hacer. Por una parte la certeza de que al lanzarme moriríamos ambos, por otra la evidencia de que no lanzarse me llevaría a morir de culpa.

Dar vida es una acción al límite de la generosidad siempre, aunque es posible concebirla como un proceso gradual, progresivo, permanente, rutinario y diario. Dar vida es parte de nuestra vida social, es el pegamento que suelda las partes individuales de una comunidad.

Dar vida construye, negarla destruye.

Dar vida hoy es ser donante de órganos para trasplantes, donar sangre, alimentar bien a nuestros hijos, estimular con sonidos y afecto a los niños en desarrollo temprano, sonreír al que nos mira.

Dar vida no es sólo darse, también es proteger y cuidar nuestra vida y la de los demás. En salud pública lo sabemos desde siempre y a veces parecemos majaderos con nuestras recomendaciones o restricciones.

Así se quejan algunos llamados defensores de la libertad que aborrecen de la ley del tabaco o la ley del alcohol y consideran que los médicos hemos invadido su autonomía mas allá de lo necesario.

Proteger el cuerpo y la integridad de la vida tiene muchas lecturas. Se debate hoy en el tema del mal llamado aborto terapéutico, se ignora en la necesidad de promover una sexualidad responsable que reconozca el papel del autocontrol, no se le respeta en la necesidad imperiosa de asumir el autocuidado antes que echarle la culpa al empedrado.

Dar la vida al extremo es morir por quienes amamos, a ello nadie está obligado pero hay muchos que lo hacen. En cuotas o al contado, como Jesús de Nazaret cuya pasión rememoramos en estos días.

Pero, ni hace falta creer en ello para entender que dar vida es una necesidad de supervivencia del género humano.

Mucho hemos avanzado desde la barbarie del sálvese quien pueda y a pesar de todas las violencias y las violaciones sobrevive la fuerza de la cooperación. En la salud nuestra vocación es dar vida, protegerla, promoverla y agradecerla siempre.

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06 abr 2012

Muerte y resurrección

“! Dios mío, Dios mío! , ¿Por qué me has abandonado?”(Mc. 15, 34)

La frase más terrible que se haya pronunciado en la historia del hombre, cada vez resuena con más fuerza en el mundo de hoy.

Creo que no hay nadie que alguna vez no la haya gritado al cielo esperando una respuesta.

Pobres, enfermos,hambrientos, torturados, marginados, presos, abortados, los que sufren, quienes perdieron a alguien que aman, levantan su cara al cielo y gritaron al unísono con horror y congoja al Cristo Jesús del madero, hecho de sangre y agua.

También lo hacen en el silencio más profundo de su corazón, y sin poder escucharse, torturadores, asesinos, los que practican la violencia, los que niegan la humanidad del otro sin bondad ni compasión.

Aun así, es el mismo Jesús el Cristo, quien en su agonía y dolor implora “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen”(Lc.23,24).

Ese es el perdón, del amor y el dolor absoluto, donde se regala sin el arrepentimiento ni la solicitud del otro.

Sólo se entrega con cariño que parece, (y es), divino, pero humano a la vez.

Y en el abandono y la soledad abismal que sólo una muerte terrible que desgarra una humanidad entera, con la angustia frente a la nada, muere Jesús el hombre, mueren los pobres, mueren los poderosos, mueren los ricos, mueren los asesinos, muere el hombre en toda su desnudez y fragilidad.

Y algo de Dios muere, sin morir a la vez.

Pero antes del silencio aterrador, en ese instante, es el mismo Cristo el Jesús, quien grita con el último esfuerzo del hombre y Dios moribundo, cuando ve que se le va la vida y ya pierde la conciencia, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lc.23, 46), yes Dios, el mismo Cristo Jesús, los que lloran, y Él que llora con la humanidad entera.

Es el dolor del que es hombre y todo Dios, que es Dios y todo hombre.

Lloran Dios y el hombre, el hombre y Dios.

Sigue uno sorprendido frente a este hombre, y Dios revolucionarios.

Nunca hubo un hombre semejante, con este amor a los hombres y confianza en Dios, su padre.

Nunca hubo un Dios semejante, con tanto amor a su hijo y a los hombres.

Y la frase de la redención cubrió a la humanidad.

“Verdaderamente, éste era Hijo de Dios” (Mt.27, 54).

Era el Cristo Jesús que se sentó tranquila y acogedoramente con los leprosos, con los delincuentes, con las mujeres sufrientes, con las prostitutas, con las mujeres que amaban.

El Cristo Jesús del perdón, del dolor, del amor y la esperanza.

Porque en virtud de la fe de los que creyeron y de los que no creyeron también, en virtud del amor de su Padre, resucitó de entre los muertos en la “Pascua de Resurrección”.

Y es el mismo Cristo Jesús resucitado el que camina cariñosamente a tu lado, al lado de todos, en el silencio de esas tardes otoñales llenas de luz, cuando uno siente que la vida merece ser vivida junto a los que uno ama.

Miro con cuidado a mi lado.

Miro con cariño a quienes me rodean.

Miro lo que no veo.

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05 abr 2012

Lo que quiero esta Semana Santa

Hace un tiempo escribí que los chilenos no nos merecíamos los obispos que supuestamente nos guían en la actual Conferencia Episcopal de nuestro país. Hoy esas palabras me golpean aún más. Parece majadero estar constantemente confrontando a una iglesia de la que soy parte y de la que participo activamente, sin embargo, siento que aún siendo un católico más, tengo el deber de gritarle a los cuatro vientos y clamar a Dios que por favor cambien a estos hombres y vengan otros que nos inspiren a seguir el testimonio de Jesús. Se necesitan cambios radicales.

Los escándalos de abusos sexuales en la iglesia chilena no dan tregua y las conductas de nuestros obispos no terminan de impactarnos. Es como si toda esta tragedia cayese en oídos sordos. De nada sirve que se hable de un protocolo para ayudar a las víctimas de abusos si todas las víctimas se sienten la última prioridad de los obispos. De qué sirve llamar a desterrar para siempre de la iglesia el tema de los abusos, si lo único que se hace es seguir encubriendo y haciendo cambios cosméticos. De qué sirven los signos con los que la iglesia ha evangelizado a través de los siglos si los únicos signos que dan son la falta de humildad. ¡Dónde están nuestros pastores!

Botones de muestra sobran. Tanta esperanza que teníamos en monseñor Ezzati y aquí seguimos, a casi un año y medio de su nombramiento, pegados discutiendo las mismas cosas que en tiempos del gobierno del cardenal Errázuriz que acuñó una de sus frases célebres: “Gracias a Dios en Chile son poquitos los niños y jóvenes abusados por sacerdotes”.

Después del escándalo, Karadima sigue sin un lugar permanente de residencia como lo mandó el Vaticano, nada aún sobre la visita apostólica a la Pía Unión Sacerdotal ordenada por el Vaticano y a todo esto, Karadima vive a su modo su “retiro de penitencia y oración”. Los cuatro obispos Horacio Valenzuela, Juan Barros, Andrés Artega y Tomislav Koljatic, todos testigos y encubridores de abuso, siguen a la cabeza de sus diócesis sin apuro alguno. Sigamos con el obispo Manuel Camilo Vial y sus lamentables dichos sobre una niñita de 13 años -violada y obligada a abortar por un sacerdote que él movió de diócesis y terminó violando a dos más- Vial dijo que no sabía que tenía que denunciar algo así ya que en esos tiempos (los ’80) no había protocolos para estos casos.

El obispo Fernando Chomalí, que sabiendo todo sobre los abusos se negó a recibirme y a oír mis pedidos de ayuda para nosotros durante el caso Karadima. Su respuesta: “Me tupí”. Muchos vimos esta semana la frialdad en la cara del obispo Cristián Contreras de San Felipe cuando La Red trató que se refiriese a una de las víctimas de sacerdotes de su diócesis. Sigamos con las acusaciones al obispo Gonzalo Duarte de Valparaíso y a varios miembros de su clero local. Con esto ya tenemos un número significativo de obispos de la Conferencia Episcopal que están en entredicho por sus acciones, son investigados o siguen encubriendo.

Hoy se suma el doble estándar de estos “líderes morales”, que por un lado nos llaman a la vida, a alejarnos de la tentación y gritan desde sus púlpitos contra la inmoralidad de la sociedad en que vivimos. Sin embargo, cuando a un joven homosexual le dan una paliza brutal, un muchacho que no le hizo mal a nadie y que conmueve al país por la brutalidad del acto, somos muchos los católicos los que les gritamos: ¡Por favor digan algo!

Hasta el domingo 25 de Marzo -después de tres semanas del brutal crimen- monseñor Ezzati no había dado señales de apoyo a la familia. Lo sé porque estuve con ellos ese día y me lo dijeron. Al término de la “velatón” la gente clamaba a nuestros pastores, no sólo católicos sino que evangélicos también, que fuesen a ver a Daniel y a su familia. Ezzati al día siguiente dio la orden, desde los festejos papales en Cuba, que un sacerdote fuese a visitarlos y que otro le diese la extremaunción. Demasiado tarde, Daniel murió ese martes. Me pregunto como un arzobispo de Santiago parte corriendo a dejarle chocolates a Karadima y no es capaz de tomarse un rato de su día para ir a ver a un muchacho inocente que se moría de a poco y que tenía consternado al país. Gestos.

Cuando se le criticó por ir a ver a Karadima y ni una palabra a sus víctimas, su respuesta fue la siguiente: “Hay que actuar como Jesús, tendiendo la mano” y agregó que las criticas “no me va a impedir estar cerca de los que sufren y los que buscan esperanza”. Salieron varios defensores de su clero que nos “educaron” en las labores del pastor. Creímos aprender… y luego esto. ¿Cómo se explica esto?

Los obispos están atrapados en una situación que ellos crearon y de la que no saben cómo salir. Día a día se hunden más. Como católico ¿Qué me gustaría para esta Semana Santa? Es hora de dar paso a tantos otros hombres y mujeres buenos que abundan en la iglesia y que tomen el timón de un barco que hoy está a la deriva. Un barco donde estos hombres no se dejen influenciar por el poder, el dinero y el honor y se pueda decir con claridad lo que hoy falta -alguien absolutamente clave- y que leemos en los cartelitos de muchas micros: “Dios es mi copiloto”.

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05 abr 2012

Plan Aysén ¡que no gane el centralismo!

José Miguel Infante, Pedro León Gallo, Iván Fuentes. Estos tres nombres desde diferentes posiciones sociales, épocas y con resultados distintos, encabezaron un malestar hacia la actuación del gobierno central. Su molestia sobre la forma como el Estado distribuye el poder en los territorios, los puso en una férrea oposición al centralismo.

El intento federalista fallido de José Miguel Infante en 1826, respondió fundamentalmente a los deseos de autonomía de las provincias de Concepción y Coquimbo, en oposición al ya excesivo centralismo ejercido por Santiago para ese tiempo.

León Gallo en 1859, desde Copiapó, se percató de lo retrogrado del centralismo y se convirtió en un liberal y apasionado regionalista, el cual, con su propio dinero organizó a más de mil hombres para iniciar su revolución constituyente en contra del centralismo de la capital nacional.

Su molestia hacia la actuación del centro político era portadora de demandas por mayores libertades y más poder para las regiones. Nuevamente, esta vez por la vía de las armas, los intentos regionalistas fueron acallados y vencidos por el statu quo centralista del diseño institucional de Diego Portales.

Este año 2012, Iván Fuentes, con su sencillo pero firme lenguaje, al igual que Infante y León Gallo, lideró en mi concepto dos reivindicaciones.

Una reivindicación territorialmente focalizada (demandas para Aysén) y revivió una reivindicación regionalista, de índole más histórica y que tiene relación con esta férrea oposición al centralismo político ejercido por el Estado a la hora de tomar decisiones que afectan a regiones. Esta última reivindicación, que de alguna manera lo conecta con los personajes mencionados anteriormente, parece que nuevamente puede ser superada por el nivel central.

La primera reivindicación focalizada territorialmente, aparentemente se logró y las medidas a materializar son ya conocidas. El posible Plan Aysén (algo parecido a un Plan Chiloé mejorado) incluiría zona franca, subsidio a la leña, subsidios a la educación, mejoras salariales, entre otros merecidos temas que van a favorecer y por supuesto harán más digna y llevadera la vida de los patagones.

La segunda reivindicación, que es portadora del histórico malestar de las regiones con el centralismo chileno, en mi concepto ha quedado dando bote en el área chica y se está comenzando a enfriar promovido por el silencio cómplice que promueve el ADN centralista y que prevalece tanto en la elite política de la alianza como de la concertación.

En este sentido, aún no está claro si será el propio movimiento patagón, u otra elite regionalista que hará propia esta demanda que apunta a revisar nuestra regionalización y a distribuir de manera más profunda el poder político tan concentrado en el nivel central, el cual se replica y reproduce fuertemente en el nivel regional, especialmente en la figura del Intendente.

Por supuesto que esta segunda reivindicación no era la agenda central del movimiento patagón, tampoco podemos endosarles esa responsabilidad a los líderes visibles de dicho movimiento.

La lección que nos deja este acuerdo, es que el Plan Aysén soluciona una parte del problema, pero el tema del centralismo político que padecen las decisiones regionales sigue latente, y probablemente volverá a renacer en lo que pueda venir éste o el próximo año en Calama, Chiloé (a propósito del plan Chiloé no cumplido, y la vieja discusión del puente), Ñuble, ¿Osorno?

En estos casos, se suma la incomodidad que expresan estas provincias con su región administrativa, la cual no recibe poder, y menos puede distribuirlo entre sus provincias, que dicho sea de paso, sí se encuentran constituidas como sujetos políticos, es decir, se reconocen como territorios que piden más descentralización política, no administrativa.

Creo que con las medidas que ofrecerá el Plan Aysén, ganará Aysén, pero también ganará la elite política centralista, porque con este plan no se mueve ni un centímetro del diseño institucional centralizado.

En el fondo, no se observa conexión de esta solución con una voluntad mayor por profundizar en serio nuestra paupérrima descentralización, muy probablemente la atención sobre el plan Aysén y la elección de CORES, harán pasar nuevamente “piolita” los problemas de fondo del “centralismo” que padece Chile.

Es ilusorio creer que con sólo elegir los consejeros regionales y mantener casi intacto el poder de veto de los Intendentes para manejar la agenda pública regional, se avanzará en materia de democracia y desarrollo regional.

Con estas medidas, altamente conservadoras en lo político, seguiremos estando a la retaguardia en materia de descentralización en América Latina, y en un par de años más estaremos preguntándonos por qué elegimos consejeros regionales que no deciden nada y padecen de los mismos problemas de los concejales en el nivel municipal.

Iván Fuentes no es un federalista, no cuenta con los recursos de León Gallo para movilizar ciudadanos y enfrentarse al poder de la elite central, tampoco está en su agenda seducir y aglutinar al supuesto “progresismo territorial” existente en Chile, para liderar una avanzada mayor contra el centralismo nacional.

Tampoco es justo pedirle que se eche el equipo regionalista al hombro y juegue un partido diferente del que ganó junto a los patagones. En definitiva, al movimiento que lideró debemos agradecerle que fuera capaz de revivir el viejo problema del centralismo en Chile, pero no exigirle que lidere un conjunto de demandas de fondo que son históricas y que no son de su total responsabilidad.

La responsabilidad de modificar el modelo territorial y descentralizador que necesitan los ciudadanos de regiones, está en la elite política que sistemáticamente desde los años 90 viene prometiendo sin pudor mayor descentralización para Chile, la cual después convierten en desconcentración.

La responsabilidad actual es de quienes prometieron “una revolución descentralizadora”, para los que vivimos en regiones.

La responsabilidad es de los ciudadanos de regiones que constantemente nos dejamos seducir por cantos de sirenas y no demandamos con todas sus letras mayor “poder político” para incidir desde abajo en la construcción de nuestras regiones.

Si la configuración de la solución a los problemas de fondo que dejó al descubierto Aysén, se reducen a un Plan para el Sur o un Fondo para el Norte, sin intervenir las estructuras de decisión regional, el Centralismo se fortalecerá y nuevamente se reinventará como ya lo ha hecho históricamente en nuestra historia republicana.

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05 abr 2012

¿Cuáles libertades?

Hablar de igualdad importa. En particular, cuando se trata de oportunidades, lo justo es que seamos iguales.

El 28 de marzo recién pasado, Teresa Marinovic escribía que la desigualdad no es un problema(1) . Si bien no comparto prácticamente nada de lo que en esa columna se expone, las críticas hacia ella ya fueron escritas (2) y no es mi intención profundizar en ellas ni aportar nuevas.

Creo que lo importante de esa columna es que expone algunas ideas que son genuinamente abrazadas por algunos sectores de nuestra sociedad, en particular por la derecha más apegada al liberalismo económico tradicional, y son usadas para justificar o desestimar determinadas políticas públicas en el país, como por ejemplo, la intromisión del Estado en ciertas áreas y la mayor carga del sistema tributario.

Para juzgar si un conjunto de libertades, derechos y deberes contribuyen al bienestar de la sociedad es necesario definir que entendemos por bienestar social. Si bien existen diversas definiciones, es razonable pensar que los individuos en general buscan la felicidad, es decir, desean ser libres para llevar la vida que ellos valoran, en función de sus preferencias, creencias y méritos.

La visión liberal tradicional sostiene que el progreso de la sociedad se funda en el establecimiento de libertades civiles y económicas amparadas en un Estado de derecho y el derecho de propiedad, donde el individuo y su libertad son lo primordial.

La intervención del Estado debe ser lo más acotada posible, de manera de garantizar la justa competencia e igualdad de condiciones para todos los individuos. Luego, la tarea del Estado es garantizar un set de “condiciones previas” (libertades civiles, estado de derecho, mercados libres, democracia, igualdad ante la ley, etc.), para que los individuos libres puedan desarrollarse en función de su propio mérito.

¿Qué pasa si el acceso a esas “condiciones previas” bien establecidas es desigual, o si algunos ciudadanos no pueden satisfacer condiciones mínimas para llevar adelante una vida digna?

¿Qué pasa si las oportunidades son demasiado desiguales? El premio Nobel de Economía Amartya Sen(3) propone que para poder hablar efectivamente de bienestar debemos definir las libertades en un sentido más amplio: debemos evaluar las “capacidades” que cada individuo tiene para llevar la vida que tiene derecho a valorar.

Así, además de preocuparse de garantizar las libertades “tradicionales”, el Estado y las políticas públicas deben preocuparse de que los ciudadanos no se vean privados de libertades que les impidan llevar la vida que desean, dado un determinado nivel de mérito o esfuerzo.

Entre ellas, Sen destaca, por ejemplo,la libertad de no sufrir (o morir) por desnutrición,la libertad de tener un acceso digno a servicios de salud, servicios sanitarios básicos y acceso a agua potable.

¿Existe en Chile la libertad de educarse de acuerdo a las preferencias y el talento?¿O la libertad de poder emplearse en función del mérito personal a todo evento? La violación de estas libertades no solo atenta contra la dignidad de las personas; es una falacia que el destino de cada persona depende de su propio mérito y esfuerzo cuando éstas no se cumplen.

En Chile, las libertades “tradicionales” se encuentran razonablemente bien garantizadas, mientras que es evidente que una porción muy importante de la población no cuenta con las “capacidades” mínimas que le permitan llevar la vida que desea (no por falta de esfuerzo, sino por desigualdad de oportunidades).

Desde el término de la dictadura, el foco ha estado puesto en garantizar las “condiciones previas” en una etapa de transición hacia un país democrático y más desarrollado. Hacia adelante, y desde el punto de vista de la política pública, el foco debe estar puesto en equiparar las oportunidades. Notar que esto no restringe las libertades individuales fundamentales ni pretende igualar a distintos individuos en términos de la vida que cada uno elige llevar; simplemente pretende nivelar la cancha para que la competencia sea, de hecho, justa y en igualdad de condiciones.

Esto, además de aliviar conflictos sociales generados por la frustración de los desfavorecidos, evita el desperdicio ineficiente de talento que se produce cuando individuos talentosos son privados de oportunidades justas.

Desde una perspectiva filosófico-moral, y dependiendo de cuál sea nuestra premisa acerca de qué entendemos por justicia, podemos basarnos en inferencias lógicas para concluir que la desigualdad no importa, o que sí importa, ¡o lo que sea!

Lo realmente importante es lo que la sociedad manifiesta cuando expresa sus preferencias en democracia: si nuestra concepción de lo justo se inclina más hacia el liberalismo, hacia el enfoque de “capacidades” de Sen, o cualquier otro es algo empírico.

Diversas manifestaciones ciudadanas dan cuenta de que a la mayoría sí le importa vivir en una sociedad con oportunidades más equiparadas; le importa la igualdad y la desigualdad. El desafío para la autoridad es saber llevar a buen puerto esas preferencias.

(1)http://teremarinovic.blogspot.com/2012/03/lamento-decirlo-pero-la-desigualdad-no.html
(2)http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/04/02/tere-marinovic-la-desigualdad-si-es-un-problema/
http://www.elmostrador.cl/opinion/2012/04/03/desigualdad-%C2%BFlibres/
(3)Sen, Amartya, Development as Freedom (2000), Anchor Books.

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05 abr 2012

Los crucificados de hoy

“Estuvimos encadenados por largos ocho años, es más, encadenados por parejas las 24 horas del día, en ocasiones de los pies y en ocasiones de las manos”, relató el sargento Luis Alberto Arcia, uno de los 10 militares y policías colombianos que permanecieron secuestrados por las FARC entre 13 y 14 años, y que fueron liberados el lunes 2 de abril.

Otro de ellos, el sargento José Libardo Forero, contó que en 2009 se fugó junto a otro prisionero, pero fueron recapturados al cabo de 25 días, y que ese momento fue el peor porque pensaron que serían fusilados.

¿Podemos imaginar una experiencia como la de quienes han estado por más de una década en condiciones de completa indefensión, sometidos a diversas formas de maltrato y humillación, privados de todos sus derechos? Es muy difícil.

Debe ser algo parecido a una pesadilla sin término, un agobio tan insoportable que, como han confesado otros rehenes, lleva incluso a desear la muerte como fin del sufrimiento.

Los liberados esta semana se encuentran bajo observación médica para ver su condición física y mental. ¿Podrán readaptarse a la vida normal? ¿Cuáles serán las huellas de lo vivido? No lo sabemos. Y sucede que varios cientos de colombianos todavía permanecen en manos de las FARC.

La ex senadora colombiana Piedad Córdova, que participó junto a la Cruz Roja Internacional en las gestiones de facilitación de entrega de estos rehenes, ha declarado que existen muchas dudas sobre el número real de secuestrados y que es indispensable que tanto las FARC como el ELN (otro grupo guerrillero) “hagan un barrido en todos los frentes” con el fin de determinar cuántas personas están en su poder, y crear una comisión verificadora del gobierno.

“¿Qué pasa con los militares que no aparecen? –preguntó. “Una de las respuestas factibles es que en muchas oportunidades en los combates los militares quedan en la selva, sus cadáveres no son enterrados ni entregados a sus familiares.Necesitamos saber si estas personas están sepultadas y cómo hacer para entregarles los cuerpos a sus familiares”.

Ha sido demasiado largo el calvario de Colombia. La violencia armada, que ya dura medio siglo, ha enlutado a miles de familias. Y todas las víctimas cuentan por supuesto: militares, guerrilleros, policías, dirigentes políticos, campesinos, etc.

Como se sabe, las expresiones de inhumanidad han comprometido tanto a las FARC como a los militares. El balance es horroroso, y lo que hoy reclama la inmensa mayoría de los colombianos es el fin de un conflicto que ha traído inmenso dolor.

Esto exige que la guerrilla, actualmente muy debilitada, ponga término a los secuestros, que ha sido una práctica particularmente cruel, y se allane a un acuerdo de paz con el Estado.

Es necesario oponerse a las diversas formas de crucifixión que existen en esta época, a todas las variantes de avasallamiento de los seres humanos concretos, sin que valgan las coartadas ideológicas, políticas, culturales o religiosas que puedan levantarse.

En el siglo XX, tuvimos suficientes demostraciones de que no faltan las excusas para el odio y la furia homicida. En lo que respecta a las motivaciones políticas, Raymond Aron tenía mucha razón, en 1955, al decir: “Los hombres no están a punto de carecer de ocasiones y motivos para matarse entre ellos. Si la tolerancia nace de la duda, debe enseñarse a dudar de los modelos y de las utopías, a recusar a los profetas de salvación, a los anunciadores de catástrofes” (El opio de los intelectuales).

Hemos visto matar en nombre del pueblo, en nombre de la patria y en nombre de Dios. No nos sirven, pues, las explicaciones “filosóficas” sobre la violencia, que en no pocas ocasiones buscan salvar la propia responsabilidad respecto de las consecuencias de esa violencia. No se puede defender consecuentemente los derechos humanos aquí y respaldar una dictadura allá.

Lo que importan son las personas de carne y hueso, que son las que sufren los embates del fanatismo. Lo que debe importarnos es que no haya crucificados de ningún tipo, y solo la democracia permite construir un sistema de resguardos -que nunca será perfecto- con vistas a proteger los derechos individuales, que es el basamento del Estado de Derecho.

Solo la democracia nos ofrece la posibilidad de oponernos eficazmente a los tratos crueles, inhumanos y degradantes, a los abusos de diversa naturaleza, a las variadas formas de crucifixión moderna.

En su obra “Mi camino”, el gran pensador francés Edgar Morin resume así el imperativo ético: “¡Tengamos un poco de compasión los unos por los otros!”. Eso implica apostar por el humanismo.

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05 abr 2012

Victimización…de nuevo en el lodo

Las encuestas de victimización son la mejor herramienta para describir de mejor forma el fenómeno de la criminalidad.Son instrumentos caros (casi 400 millones de pesos), de alta utilidad política y de necesaria rigurosidad técnica.

Este era al menos el diagnóstico que se compartía con todos los expertos y centro de estudios durante el gobierno del Presidente Lagos. Los datos de denuncias a la policía no eran suficientes y pasar a una política más efectiva requería la inversión.

En una decisión casi única en América Latina, Chile empezó a realizar de forma permanente una encuesta que más allá de la noticia de victimización, permitiría avanzar en el conocimiento y reacción frente al crimen, las denuncias, la confianza en las instituciones, entre otros múltiples temas.

Todos los cuestionarios y sus modificaciones fueron lentamente consultados y debatidos con múltiples actores. Hay que recordar que la seguridad era un tema de “oposición” y por ende instituciones como Fundación Paz Ciudadana fueron invitados a la mesa de expertos para conversar y especialmente acordar los cambios.

De esta forma podríamos llevar también el debate a los números y resultados en vez de las dudas sobre la idoneidad de las preguntas, las muestras, etc. En este entendido también, fue el INE el considerado más idóneo para realizar la encuesta. Así nació la Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana (ENUSC).

Es por esto que resulta francamente insólito que el gobierno avise que hoy, jueves santo, saldrán los resultados en la web del INE y que además, sacaron 91 preguntas del cuestionario…¿ Sacaron?

Desde un inicio se asumió que había habido una conversación con los centros de estudio y los expertos para validar este cambio. Al parecer así no ocurrieron las cosas. Interior decidió que algunas preguntas no valían la pena de realizar y las borró. Quiero enfatizar que aún no tenemos claro que preguntas quedaron en el cuestionario, solo se está seguro de lo que aparece hoy en los medios.

¿Será negligencia o falta de entendimiento que estos procesos deben ser compartidos? En cualquier caso, estos cambios (necesarios o no) nos regresan al lodo, a la informalidad, y al discurso de la sospecha. El error está hecho, ojala los especialistas del ministerio del Interior en algún momento expliciten los motivos del cambio y vuelvan a generar espacios de diálogo técnico.

Ahora bien, se cambió el cuestionario pero al parecer se cambiaron dos cosas más.

Primero no se realizó un pretest del nuevo instrumento para ver si relevaba la información que se busca, cosa que en todos los casos anteriores se consideró necesario. Segundo, al parecer tampoco se mantuvo la temporalidad de la toma (en todos los años anteriores entre septiembre y diciembre).

Así, llegamos al dato que debería ser el más importante, según el INE el porcentaje de hogares que ha sido víctima de algún delito fue de 31,1%. Es decir un alza de 2,9 puntos porcentuales respecto del 28,2% del 2010.

Es decir, el dato reconoce un aumento en 126.138 la cantidad de hogares victimizados a nivel nacional, lo que equivale a un incremento de la victimización de 10,3% (datos recién publicados en la web del INE). Analizar los resultados en detalle tomará unos días pero ya en sí mismos lo que aparece hoy no es positivo.

Además el 82% de los entrevistados cree que la delincuencia aumentó el último año y 40% de los chilenos cree que será víctima de un delito durante el año que viene. Noticias nada halagadoras sobre lo que se espera en términos de la efectividad de las medidas implementadas.

Ahora bien, algo bueno se ha hecho en estos años ya que en el periodo 2005 – 2011, explica el INE, la proporción de hogares victimizados muestra una disminución de 7,2 puntos porcentuales.

Ojalá que este análisis se pueda hacer con los expertos en la materia, como corresponde al problema aún considerado más serio por los ciudadanos. Así se podría retomar el camino de la profesionalización, el debate técnico y la confianza en los datos.

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05 abr 2012

Chile y la ORP

El Congreso Nacional está por discutir la ratificación por parte de Chile de la Convención que formalmente pone en marcha a la ORP del Pacífico Sur (1). Debe darse una discusión seria y con mucha altura de miras, tomando en cuenta diversos factores, y pensando por cierto en lo que es mejor para Chile y los chilenos.

Analizando las capturas históricas, nuestro país ha tenido siempre una posición dominante en cuanto a captura de jurel se refiere.

Sin embargo, esta participación se ha ido diluyendo en los últimos años, como producto que otros países como Perú, Ecuador y China no han respetado los acuerdos y las recomendaciones de la misma ORP.

Tanto es así, que Perú ha sido duramente criticado, porque a pesar de la situación crítica del stock de jurel,  aumentó cinco veces la captura de esa especie.

Por otro lado, Chile ha reducido drásticamente su cuota y por ende su captura, que por lo demás incluye no solo la Zona Económica Exclusiva, sino todo el Pacífico. Con este panorama, estamos claramente en inferioridad respecto a los competidores y perdiendo el liderazgo en la Región por respetar y auto limitarnos en relación a la captura de jurel.

¿Qué hacer entonces para lograr un justo equilibrio en la “recuperación” y conservación del recurso jurel, y que Chile no salga desfavorecido frente a su competidores directos y no pierda lo que legítimamente le corresponde por historia en el Pacífico Sur?

La respuesta está claramente en la Diplomacia. Que se despliegue un fuerte y serio operativo con los países socios de la ORP, para asegurar que esta Organización sea capaz de fiscalizar y sancionar a los países que transgredan las regulaciones de la ORP.

Actualmente, los países que han ratificado el tratado no son las principales potencias pesqueras, y no se ha visto un real esfuerzo por parte de las autoridades chilenas de convencer y acercarse a los países indecisos de ratificar el tratado. El ministro Longueira apenas apareció en la última reunión en Santiago, y el ministro de RREE brilló por su ausencia.

La industria chilena no puede quedarse sentada viendo como se ratifica la ORP y Perú gana terreno sobre las capturas. Sin embargo el gobierno debe exigir las garantías a que los acuerdos, a que se llegue en la ORP, se respetarán. Por algo se ha luchado tanto para establecer esa Organización.

Si Chile desea ser una potencia alimentaria, como este Gobierno y los anteriores lo han señalado repetidas veces, lo evidente sería ratificar el ingreso de Chile a la ORP, pero reitero, se deben lograr las garantías de los otros países signatarios de la Convención, que se acatarán las medidas de conservación allí establecidas.

Chile, por si solo, NO puede asumir todos los costos en la recuperación del recurso. La responsabilidad del actual estado del recurso, es de todas las potencias pesqueras que han ejercido actividades de captura sobre el jurel en el Pacífico Sur.

(1) ORP: Organización regional de pesca del Pacífico Sur.

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