10 nov 2012

Jugando con el sistema del 2011, la “U” ganó

Igualó en puntaje con el puntero Colo-Colo, y le queda un partido para definir la fase regular.

En el 2011 la “U” sorprendió con un sistema que consideraba una marcación defensiva a presión y al recuperar la pelota iniciaba fulminantes ataques. Para que esa defensa tuviera éxito el equipo tuvo una preparación previa física exigente y se eligieron los jugadores adecuados.

El equipo ganó los torneos de apertura y clausura y además en forma invicta la Copa Sudamericana. Fue un sistema que originó elogios en todo el mundo y se llamó la revolución azul.

El jugador rival que venía con el balón tenía un marcador y a veces venían dos más en auxilio del defensa. El 2012 cambió todo la “U” dejó de marcar a presión, ganó a duras penas el torneo de apertura, fue eliminada de la Copa Sudamericana siendo goleada por Sao Paulo. A duras penas ganaba puntos en el torneo de clausura y perdía incluso en la Copa Chile.

Este año el técnico no hizo una preparación técnica para seguir con la marcación a presión y además usó en forma permanente a los mismos del año pasado que estaban cansados y con desgarros y eligió mal los reemplazos de los jugadores vendidos al extranjero.

Sampaoli empezó a equivocarse, quiso insistir en que la “U” era un equipo de ataque e instruyó a sus delanteros para que atacaran insistentemente, pero descuidándose de la parte defensiva. La “U” atacaba, sus delanteros no convertían y los contraataques pillaban abierta y escuálida a la defensa. El resultado no podía ser otro.

Le ganó Colo-Colo en el clásico y fue goleado sin misericordia por Sao Paulo ante quien jugó a cara descubierta. Fue un festín de los Paulistas.No podían creer que esa era la “U” que de visitante en Río goleó 4 a 0 a Flamengo con su astro Ronaldinho.

De puntero del clausura pasó a ser el quinto en la tabla de posiciones, aventajado por Colo-Colo, Palestino, Rangers e Iquique.

El encuentro de ayer ante Huachipato de visita era crucial para sus pretensiones. Le queda otro partido ante la U de Concepción y si gana los dos puede terminar primero en la fase regular y clasificar para la Copa Sudamericana del próximo año cualquiera que fuera el resultado de los play offs.

Afortunadamente para la “U”, Sampaoli no reincidió en sus errores anteriores. Sus jugadores esta vez desde el inicio del partido intentaron presionar y Huachipato no hizo mella a la defensa que estaba muy bien posesionada. Cambió a Acevedo y metió al más joven Magalhaes y en el ataque sacó a Enzo Gutiérrez, que era la única fórmula que usó en los últimos partidos, jugando sólo para él, enviando centros para que ganara de cabeza lo que casi nunca ocurrió y la “U” no tenía ataque ni otra fórmula.

En su reemplazo puso al joven argentino Juan Carlos Duma. Precisamente éste habilitado a los 17 minutos por Lorenzetti, su mejor valor anotó de media vuelta con un potente disparo de izquierda.

A los 27 Lorenzetti metió un pase por detrás de Crovetto quien marcaba a Ubilla y el ex porteño logró la segunda conquista. A los 42 un centro de Magalhaes que no lo pudo tomar Duma se convirtió en autogol de Claudio Muñoz al verse muy presionado.

El DT azul optó por cambiar en el segundo tiempo a los jugadores más jugados (Lorenzetti, Marino y Magalhaes), pero sus reemplazantes de poca habilidad como Pedro Morales y Acevedo no pudieron modificar el marcador. La “U” aprovechó de ver al puntero izquierdo de Huachipato, César Cortés a quien quiere conquistarlo para lo que sigue de la temporada, y quien no mostró cualidades especiales.

Universidad Católica fue la sorpresa al clasificar a las semifinales de la Copa Sudamericana. Le tocó un calendario benigno, con equipos discretos: Blooming de Bolivia, Tolima de Colombia y Goainiense de Brasil, con quienes empató o perdió un partido.

En los cuartos de final ante Independiente de Buenos Aires, un cuadro que fue rey de copas y está a punto de descender le empató a dos en su casa y le ganó 2-1 en San Carlos de Apoquindo, después de dos penales.

En el primer partido en Buenos Aires anotó un gol a los 4 minutos y su técnico Lasarte hizo de inmediato retroceder a todo el equipo. Jugó bien y empató.

En Santiago utilizó la misma fórmula y consiguió la victoria. Esta forma de jugar podía haber seguido la “U” en Sao Paulo y no haberse entregado a un suicidio descuidando su defensa.

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10 nov 2012

El camino de la derecha a las presidenciales

La salida de los Ministros Allamand y Golborne marca el inicio de la competencia presidencial en la derecha y, finalmente, acelera los plazos para las otras coaliciones y candidaturas. En términos temporales, la fecha escogida es muy similar a la utilizada por la Concertación para dar inicio a la competencia por la elección del 2005, con la salida –previo a las elecciones municipales del 2004- de las ministras Bachelet y Alvear.

A pesar de dicha similitud temporal, existen tres factores que convierten a éste en un escenario completamente diferente.

En primer lugar, la experiencia de la derrota municipal y la necesidad de reaccionar frente a ella, llevó a la derecha a alterar sus propios planes y actuar apresuradamente, buscando la salida, no sólo de los ministros presidenciables, sino además de otros miembros del gabinete o actores de gobierno que pudiesen darle peso a su plantilla parlamentaria.

Este anuncio público de búsqueda de candidatos se convierte en otro fracaso comunicacional de la Coalición, al salir sólo la Ministra Parot y convertirse el cambio de Gabinete en un juego de sillas musicales, que tanto le criticaba la derecha a la Concertación.

En segundo lugar, esta vez las primarias están establecidas en la ley, se realizarán el 30 de junio y, muy probablemente, serán el mecanismo utilizado por ambas coaliciones mayoritarias para designar sus candidatos.

La existencia de primarias en todas las coaliciones, así como su simultaneidad, llevará a los medios, líderes de opinión y ciudadanía informada, a comparar los diversos procesos, según su transparencia, número de votantes, calidad de sus debates, etc.

Si las primarias de la derecha pierden en dicha comparación, o si las primarias de ambas coaliciones son un fracaso por su escasa participación, sea quien sea el ganador (Allamand o Golborne) se encontrará en una situación electoral casi irremontable.

Finalmente, estas primarias y la próxima elección presidencial, se desarrollarán bajo el sistema de inscripción automática y voto voluntario, y en el contexto de un cuestionamiento institucional provocado por la alta abstención ocurrida en la última elección municipal.

Considerando todo lo anterior, así como el escaso interés que suscita entre la ciudadanía la carrera presidencial cuando la elección se encuentra a más de un año de distancia, cabe preguntarse si la derecha tomó una decisión adecuada al sacar a sus presidenciables del gabinete.

La agenda pública está, habitualmente (a excepción del período pre eleccionario inmediato),marcada por la acción gubernamental y los cuestionamientos de la oposición a esta agenda, quedando muy poco espacio para “actividades de campaña”, especialmente considerando que se nos vienen los meses de diciembre, enero y febrero, en los que la política desaparece casi por completo de los medios.

Así, la prensa y la opinión pública sólo cubrirán y debatirán sobre actos de campaña en la medida en que los candidatos fijen posiciones políticas que, de una forma u otra, contradecirán o le darán su bendición a las actuales políticas gubernamentales.

Ambas estrategias son riesgosas: convertirse en acólito de un gobierno de escaso apoyo ciudadano, resta potencial de crecimiento electoral, mientras que convertirse en su crítico acérrimo podría llevar al Piñerismo y al gobierno en general a mantener una prescindencia total en la campaña y a concentrarse en defender su propio legado.

Una segunda alternativa para los presidenciables de la derecha será intentar sacar al pizarrón a la ex presidenta Bachelet, lo que, hasta ahora, ha resultado ser una estrategia totalmente ineficaz, especialmente considerando que ella está ausente del país y aún no se proclama oficialmente pre-candidata.

En cualquier caso, ambas estrategias recién expuestas tienen en común que, más que mirar a la primaria y hablar a su electorado, están orientadas a la elección presidencial y a reducir la brecha que existe hoy entre la intención de voto que ambos candidatos poseen y la que ostenta la ex Presidenta Bachelet.

Finalmente, una tercera alternativa, que a mi juicio es la más conveniente y eficaz, es dedicar los próximos meses a levantar el ánimo de las bases partidarias, a generar redes que permitan aumentar la participación de votantes de derecha en las primarias, y a conseguir apoyos independientes que se conviertan en líderes de opinión que orienten el desarrollo de la posterior campaña de primarias.

Esta alternativa es necesariamente interna y silenciosa, pues se trata de convencer a los convencidos, los que tienden a tener posiciones bastante más radicales que la media del electorado: mientras uno tendrá que entusiasmar a las bases conservadoras, el otro deberá acercarse más a las posiciones del liberalismo políticamente centrista; ambos sin perder el coqueteo con un empresariado que no se encuentra demasiado feliz con algunas medidas tomadas por el gobierno del Presidente Piñera.

Lamentablemente para las aspiraciones de la Coalición, es muy posible que esta última estrategia no pueda ser implementada debido a la desesperación de los partidos y sus donantes, quienes querrán ver a sus candidatos desplegados y activos frente a la ciudadanía y la prensa.

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10 nov 2012

Desplegar nuestras alas y volar

Independiente del debate, que se ha originado en relación a que si son o no exactos los alcotest ha llamado la atención, en las últimas semanas, la seguidilla de personas que han sido sorprendidas conduciendo su automóvil con un alto grado de alcohol en la sangre.

Algunas de ellas, como es de esperar, han protagonizado accidentes, felizmente, sin consecuencias para terceros. Especial notoriedad tuvo la joven actriz Daniela Ramírez, que anotó algo más de 3 grados de alcohol por litro de sangre.

Muchos son lo que podrían creer que una actriz bonita, joven y exitosa como es Daniela se encuentra pletórica de vida y camina por ella con absoluta seguridad, tranquilidad y dominio de sí. Ahora, al saber lo que le sucedió probablemente sean otros muchos quienes se interroguen sobre el motivo que la llevó a consumir esa cantidad de alcohol.

Es sabido, así lo afirman los expertos, que las drogas (el alcohol es un de ellas) son un medio por excelencia para ocultar, aunque sea por un rato, lo que punza y hiere en lo más íntimo del alma. En otras palabras, cuando una persona siente que el peso de la existencia la dobla y no encuentra manera de salir de ese agobio, muchas veces busca un recurso paliativo para olvidar.

En medio de su noche terrible se esconden en lo que creen es la solución, pero sin darse casi cuenta van entrando en la peor vorágine de su soledad, desamparo, tristeza, melancolía y destrucción.

El alcohol bebido de manera irracional y como un “antídoto” ante la desesperación y la agonía sólo genera mayor desesperación y más profunda agonía. A la vuelta del tenebroso laberinto las secuelas del dolor y la tristeza, por la evasión, producen otras tiranías, seducciones, trampas y cadenas.

Quizás bella Daniela lo que le falta a usted es reconocer hidalgamente la pena y la soledad que la embarga, o esa herida que no la deja en paz y le recuerda con una recurrencia insoportable que hay algo en la vida que anda mal.

Ante esa evidencia no se esconda, al contrario, mire de frente y sin temor la llaga sangrante y busque el ungüento requerido para recuperarse y sanar.Este tiene que ver con la acogida, el reconocimiento y el amor que usted tiene que conocer y experimentar muchas veces, de manera que este bálsamo expulse todo lo que le potencia el miedo, la amargura y la aflicción.

En el proceso de hacerse persona se camina por difíciles e intrincados senderos y en esa aventura, compleja y sinuosa, pueden vivirse múltiples experiencias que, muchas veces, marcan de manera muy negativa el núcleo afectivo, psicológico, moral y espiritual de algunas personas. En la esperanza de vencer lo que molesta y daña se buscan compensaciones que lejos de aliviar profundizan más la desolación, el vacío y el sin sentido.

Nada existe en la vida humana que no se pueda revertir, el asunto está en saber elegir y actuar. Sin duda que la amistad auténtica, la religión, la fe, el consejo oportuno y el Maestro del alma son excelentes alternativas que nos ayudarán a desplegar nuestras tímidas alas para volar.

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09 nov 2012

Aprender la lección de los ciudadanos

Ya han pasado casi dos semanas desde la realización de las elecciones municipales, por lo que es un buen momento para reflexionar acerca de las lecciones que nos dejó esa jornada.

En primer lugar, el triunfo de la oposición, tal vez inesperado en su magnitud, tiene el valor de haber demostrado una vez más que los resultados no tardan en llegar cuando se trabaja con unidad, escuchando a los ciudadanos y privilegiando los intereses colectivos por sobre las ambiciones partidarias y personales.

No hay duda alguna que en esta victoria influyeron de manera significativa las primarias realizadas por la Concertación, hace poco más de siete meses, para elegir a sus postulantes a alcaldes y concejales. En su momento fueron menospreciadas por el oficialismo y se criticó el número de ciudadanos que concurrieron a votar. Sin embargo, tras lo ocurrido el 28 de octubre, hoy nadie discute que terminaron siendo determinantes en varias comunas, ya que permitieron tener candidatos validados por la gente y no designados a dedo y entre cuatro paredes por las directivas de los partidos.

En segundo lugar, estos comicios también sirvieron para comprobar que hay una mayoría de chilenos que no está conforme con nuestra democracia y lo hizo sentir no participando. Si bien este era un fenómeno que había ido en ascenso en los anteriores procesos electorales, considero que la alta abstención registrada, superior al 60%, es un llamado de alerta que todos debemos acoger.

No soy de los que creen que la manera de resolver esta situación sea reponiendo el voto obligatorio. Pero sí pienso que se nos está acabando el tiempo para realizar las reformas que nuestro sistema político requiere con urgencia. Entre ellas cambiar el sistema binominal, mejorar la calidad de nuestra política, reducir la brecha entre quienes actúan en ella y la ciudadanía, modernizar los partidos, fortalecer la educación cívica y promover la participación ciudadana.

En tercer lugar, por mucho que el gobierno esté viviendo anticipadamente su “ceremonia del adiós”, la Concertación no podría cometer peor error que creer que la carrera presidencial y parlamentaria del año próximo está ganada. Las recientes elecciones nos enseñaron, por ejemplo, en el caso emblemático de Josefina Errázuriz en Providencia, o incluso de Camilo Ballesteros en Estación Central, pese a su derrota, que es fundamental abrir paso a los liderazgos sociales para generar un nuevo vínculo con las diversas organizaciones que hoy existen en nuestra sociedad y, a la vez, impulsar una nueva forma de hacer política, más abierta y más participativa.

La soberbia en la hora del triunfo siempre es mala consejera y trae malos presagios, sino pregúnteles a quienes hoy están en el poder. Por eso la Concertación debe aprender la experiencia vivida el 28 de octubre pasado y recibir el veredicto ciudadano con humildad y mucha, pero mucha responsabilidad.

En la práctica ello se debe traducir en la construcción de un proyecto común, renovado, amplio, audaz y participativo que responda a las demandas más urgentes y sentidas de la ciudadanía. Ahí está nuestro desafío y no en malgastar nuestras energías en discusiones que a nadie le importan o en andar propiciando nuevos rumbos o recetas mágicas que, como quedó comprobado, no concitan un respaldo significativo. De lo contrario, está “resurrección” de nuestra coalición, como algunos lo han llamado, no será más que una golondrina de verano y con toda seguridad no habrá nuevas oportunidades en el futuro.

Por último, no puedo dejar de referirme a la total incompetencia mostrada por el gobierno durante este proceso electoral. Lo que antes era un motivo de orgullo para el país, hoy es de vergüenza. Es impresentable que a casi dos semanas de efectuados los comicios, aún se continúe contando votos en varias comunas del país. Aquí estamos ante un desorden generalizado del “gobierno de la eficiencia” que no es más que el triste corolario de la ineptitud que ha cruzado gran parte de su gestión.

El daño a la credibilidad de nuestro sistema electoral ya está hecho y con ello se abrió una enorme duda acerca de la debida transparencia que tendrán las elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2013. Será el gobierno, el que tendrá que hacer un gran esfuerzo para garantizar la normalidad y limpieza de ese acto electoral.

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09 nov 2012

Palabras sin sentido

Dos comentarios, sin mayores pretensiones. Se trata de dos palabras que usamos con extraordinaria frecuencia.

Como es a través de palabras (y de gestos) que los seres humanos podemos comunicarnos, ellas pretenden significar. Algo nos dicen acerca de lo que queremos comunicar pero, a la vez, acerca del que comunica.

La primera es “un poco”. Todo es “un poco”. Es cuestión de prestar atención y podremos advertir la recurrencia del término. Me pregunto si ello habla de un apocamiento nacional o de una autoestima penosa.

La otra es “yo siento”.

Periodistas, políticos, entrevistados de toda índole, sienten siempre muchas cosas (y no está mal), pero nadie (o casi) dice “yo pienso”.

Aquí puede haber un nuevo indicio que nos facilite alguna interpretación cultural.

Todos conocemos la volatilidad de los sentimientos. Hasta el clima influye en nuestros estados de ánimo, en nuestras emociones.

Ellos pueden ser diferentes si el día comienza nublado o con sol.

Pero, es el pensamiento -y de allí nuestras convicciones- lo que puede darle consistencia y coherencia a la vida.

Cuando nuestro lenguaje llega a este nivel de deterioro, podemos pensar que lo mismo está ocurriendo con nuestra cultura: quizá una de sentimientos un poco vacíos.

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09 nov 2012

El triunfo de Barack Obama

En extremo interesante y hasta dramáticas resultaron las recientes elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América.

Los medios nacionales e internacionales –en especial CNN/USA- nos han permitido a todos los interesados seguir en detalle y con encomiable profundidad lo que ocurría, como asimismo sus resultados finales.

A continuación, algunas apreciaciones acerca del triunfo y reelección del Presidente Barack Obama.

Desde luego, considero que las ideologías, opiniones y posiciones extremas no fueron bien recibidas por el electorado estadounidense.

Aunque el clima político electoral denotaba cierta polarización, las proposiciones extremistas, como las del Tea Party y sectores más de derecha del Partido Republicano, no fueron bien recibidas por el elector medio.

El candidato Mitt Romney, hizo esfuerzos por desligarse de su identificación con esos sectores y fue moderando sus posiciones, pero no logró concluir con éxito su periplo hacia el centro. Quizás ello fue demasiado lento y en definitiva “too little, too late” (demasiado poco, demasiado tarde).

Por otra parte, debe señalarse que se presentó una candidatura ecologista – la de Jill Stein- y también de políticos críticos del Presidente Obama, quienes lograron un muy magro resultado. Al parecer el electorado más de izquierda concluyó que, en una elección tan reñida y estrecha, otorgar su voto a esos candidatos simplemente disminuiría y pondría en alto riesgo la reelección del Presidente Obama.

Otra clave parece ser que las posiciones y propuestas de políticas que excluyen y no incluyen, no fueron muy bien acogidas entre el electorado de los Estados Unidos.

Y, a ese respecto, el candidato Mitt Romney fue percibido como excluyente –por ejemplo, de los latinos, atendidas sus propuestas en relación a las leyes de inmigración- mientras que el candidato Obama hizo esfuerzos por incluir a las mujeres, los jóvenes, los inmigrantes y minorías de origen hispano, entre otras.

Obviamente, en un régimen político democrático, una estrategia con contenidos que denoten afán de exclusión no es precisamente una política muy atrayente, que tenga altas probabilidades de éxito.

Otro aspecto es aquel de la consistencia y persistencia en las posiciones adoptadas.

Mitt Romney parecía fluctuar de una posición a otra, desde aquellas adoptadas en su campaña para ser elegido candidato del Partido Republicano, a aquellas adoptadas en la campaña misma, en que buscaba adaptarse a posiciones estimadas como más ganadoras según las encuestas de opinión.

El Presidente Obama formuló sus propuestas desde un inicio y las mantuvo persistentemente, aunque en algunos momentos del desarrollo de la campaña parecían no ser tan populares entre el electorado.

Por lo tanto, adoptar una posición y luego fluctuar a otra no parece ser una buena política, al menos entre aquel electorado más atento a los contenidos sustantivos de las propuestas de los candidatos.

Por otra parte, los Estados Unidos viven una época difícil, complicada, y el Presidente Obama fue muy consciente de ello y manifestó que para enfrentar la crisis se necesitaba un grado alto de unidad y de sentido de comunidad.

En un nivel más profundo, al parecer el pueblo estadounidense aprecia ese sentido de unidad y de comunidad, porque de esa manera se echan las bases para albergar la esperanza que la crisis puede ser enfrentada y superada.

Además, la madre naturaleza -vía el huracán Sandy- vino en ayuda del Presidente Obama porque le dio una oportunidad de ejercer un rol político activo en ayuda de las víctimas y la superación de la emergencia.Además, su actuación en esta crisis específica fue apreciada por todos, incluyendo algunos prominentes dirigentes del Partido Republicano.

Por último, los electores apreciaron también que el conocimiento técnico, la razón y la inteligencia, pueden ir juntos y no se oponen a la pasión y el planteamiento de ideas sustantivas cuando se trata de definir los problemas más importantes y las propuestas de solución.

Sin duda que existen grandes diferencias económicas, políticas, culturales, etcétera, entre los Estados Unidos y Chile, pero, al concluir, no puedo dejar de preguntarme ¿no existirán en las apreciaciones antes expuestas algunas que puedan ser consideradas y ponderadas por los políticos y los partidos políticos chilenos?

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08 nov 2012

Los estudiantes y el cambio social

Qué duda cabe que el movimiento estudiantil ha logrado situarse como uno de los actores políticos más relevantes en la tarea de poner en jaque a la denominada transición chilena, que no ha sido más que el acuerdo de gobernabilidad que Concertación y derecha asumen para poner fin a una de las dictaduras más cruentas de todas las que azotaron al cono sur durante esos años, de la cual hasta el día de hoy se siguen sabiendo estremecedores detalles de cómo operaba su accionar opresivo y terrorista .

Algunos sectores de la actual oposición son críticos, otros condescendientes, algunos incluso defensores, pero en todos existe un amplio consenso en que finalizada la dictadura no se ha avanzado en ningún cambio sustancial al modelo económico y social heredado de ella, el modelo neoliberal.

Amplios sectores de la sociedad se han visto directamente afectados por el ordenamiento económico que impera en nuestro país y justamente son los sectores populares,a quienes solo por chorreo y esporádicamente les llega algún beneficio del milagro económico chileno o del jaguar de Latinoamérica, y ni eso.

La pésima calidad de los pocos bienes públicos que provisiona el Estado y el lucro oneroso que adquieren quienes de manera privada provisionan bienes esencialmente públicos, ha generado niveles de desigualdad cada vez más insoportables que son la base material de la profunda indignación social que nítidamente mostró Chile el año 2011.

Basta hacer el mínimo ejercicio de observar la realidad de un colegio municipal de algún sector marginal y luego compararlo con algunos de los Liceos del barrio alto que cobran aranceles superiores a los $300.000 para constatar cómo en Chile se incuban las enormes desigualdades de origen; o también comparar la urgencia del sistema de salud público con la urgencia de la Clínica Las Condes o la Clínica Alemana para no sentir nada más que malestar y rabia al observar cómo en Chile no se resguardan los derechos sociales más básicos y elementales.

El 2011 fue para muchos el despertar de una posibilidad. En Chile, pese al discurso del fin de la historia y de la transición perfecta y ejemplar que por muchos años hegemonizó el debate público, es posible generar cambios estructurales, profundizar la democracia, ampliar derechos sociales y recuperar nuestra soberanía económica. Y esto por que una gran masa de chilenos, organizaciones políticas, sociales y ciudadanía en general está disponible para trabajar y movilizarse por la tarea de conquistar los cambios sociales requeridos.

Y en esto claramente el movimiento estudiantil jugó un papel clave, pero en ningún caso un papel único. Si hay algo que estimo fue primordial para lograr la fuerza que tuvimos el año 2011 y que siempre estuvo como una de mis preocupaciones principales en cuanto presidenta de la FECh durante dicho periodo, fue la necesidad constante de seguir sumando sectores al proceso movilizador.

La apuesta fue lograr, a diferencia del año 2006, que lo más rápido posible se dejara de hablar del movimiento de los estudiantes para hablar de un movimiento mucho más amplio que el estudiantil. Y aunque con dificultades y falencias, hicimos trabajo dirigido hacia ello: la invitación que realizamos a rectores para que marcharan junto a nosotros, logrando sumar a toda la comunidad universitaria y no solo a los estudiantes;la profundización del trabajo con los secundarios; el trabajo coordinado con el Colegio de Profesores, uno de los gremios con más afiliados del país; la organización del domingo familiar en el Parque O´Higgins, el acto de masas más importante que ha tenido Chile el último tiempo; o el paro junto a la CUT que el 25 de agosto tuvo sólo en Santiago marchas que en su totalidad superaron las 500.000 personas. Todo esto entendiendo lo indispensable que es darle un carácter transversal a una movilización orientada a recuperar derechos sociales universales.

¿Cuáles son las razones principales que confabularon para el evidente retroceso del movimiento estudiantil del año 2012?

Claramente este era un año de reflujo. Había un cansancio, menor disposición y agotamiento debido a siete extenuantes meses de paros y tomas. Pero ahí no están todas las causas. En la administración de dicho reflujo caímos en el error del sectarismo, en la falacia de creer que los cambios sociales iban a venir solo de la mano del movimiento estudiantil o teniendo a este como eje articulador principal.

Se instalaron prácticas políticas que empezaron a socavar la base de legitimidad que el movimiento estudiantil poseía, aumentó el rechazo a las formas de movilizarnos y con ellas aumentó el aislamiento político: la descarnada crítica a la “clase política en su conjunto” incapaz de identificar y acentuar matices y grietas, terminó devolviéndose como un boomerang que aumentó el cierre de la institucionalidad y disminuyó nuestra capacidad de incidencia al tampoco tener la masividad y fuerza de las movilizaciones.

Bajo la teorización del rol de los movimiento sociales en remplazo a los partidos políticos que hegemonizó el debate de los intelectuales de izquierda durante la década de los 90’ pero que ya demostró sus enormes debilidades teóricas y el error que implica asumirlas como práctica política, se condujo a la FECH a ser el brazo social de agrupaciones políticas estudiantiles ambiciosas de entrar al ruedo de la disputa política institucional, pero incapacitadas de hacerlo por su inexistencia orgánica más allá de las aulas universitarias.

El resultado ha sido una disociación con un estudiantado cada vez más decepcionado, preocupado más por problemáticas internas y locales, pero que de todos modos no abandona la convicción de lo justo que sería una educación pública, gratuita y de calidad. El movimiento estudiantil, aun con megáfono en mano, cada vez se está quedando más solo y eso debemos revertirlo.

La conducción de la FECH debe, por un lado, preocuparse mucho más de los conflictos locales que han florecido por distintas universidades y facultades del país.Pero no darles un tratamiento autónomo y aislado al interior de la Universidad, sino que vincularlos con las demandas y luchas sociales y ponerlos también en la disputa de la institucionalidad política.

De ahí que, por ejemplo, es muy saludable el proyecto de acuerdo que se origina en la bancada de diputados comunistas que propone el retorno del Hospital Clínico de la Universidad de Chile a la red de salud pública, una demanda sentida por la comunidad de la Facultad de Medicina, que debe asumirse no únicamente  como una problemática local o un debate meramente universitario sino que como una demanda nacional y necesidad de un pueblo en su conjunto.

Mientras que por otro lado, una conducción de la FECH a la altura de los desafíos políticos del año 2013, para poder incidir de forma real en los debates nacionales que estarán encima de la mesa en un año de elecciones presidenciales,debe dar un viraje radical en profundizar de manera real los vínculos con las organizaciones del mundo social existentes. Tanto las incipientes que han nacido este último tiempo, así como también con las organizaciones de mayor tradición en las luchas sociales.

Allende señaló en la Universidad Autónoma de México “la revolución no pasa por la Universidad”, pero claramente no es ajena a esta.

Debemos entender esta enseñanza no como el llamado a delegar en otros los procesos de transformación social que Chile necesita, sino que asumir con mayor responsabilidad política la necesidad de la integración de distintas miradas en los procesos de transformación social que Chile debe empezar a experimentar si es que queremos materializar de manera efectiva las demandas nacidas del mundo social durante el año 2011.

Ahí esta lo que ponemos encima del debate quienes impulsado la lista D: a Levantar la FECH, a Despertar Chile.

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08 nov 2012

Las fuerzas ocultas que inspiraron el Concilio Vaticano II

Hace pocos días hemos celebrado el quincuagésimo aniversario del inicio del Concilio Vaticano II, convocado por el Papa Juan XXIII el 11 de octubre de 1962. En esa convocatoria el Papa trazó también algunas líneas en cuanto al estilo y al enfoque que debía tomar.

Otro momento decisivo en que intervino Juan XXIII para orientar el Concilio hacia una apertura al mundo actual fue cuando la asamblea se encontraba en un serio impasse entre dos líneas: una tradicional encabezada por la curia romana que había preparado un concilio a su estilo y otra mayoritaria encabezada por algunos obispos de las grandes iglesias de Europa.

Estos querían una Iglesia actualizada que respondiera a las nuevas exigencias del mundo moderno.Buscaban en otras palabras, un aggiornamento. Ese fue el momento en que el Papa habría abierto las ventanas para que entrara nuevo aire. Queremos en nuestro comentario distinguir ambos momentos y examinar las intenciones que tuvo Juan XXIII en estas dos actuaciones.

En primer lugar la iniciativa de Juan XXIII para convocar el concilio ¿Qué idea tenía él de un concilio? ¿Qué motivos tuvo para convocarlo?¿Qué objetivo le asignaba?

Juan XXIII había sido Nuncio en la Francia del pre concilio. Este hecho fue a mi juicio, muy importante y decisivo. Francia se encontraba después de la guerra en 1945, en una etapa de gran ebullición intelectual. Esto lo pude comprobar durante mi estadía en ese país en la posguerra.

Pareciera que la guerra en que había quedado Francia tan humillada provocó esta reacción de vida y recuperación intelectual en el mundo católico. Se iniciaron colecciones nuevas sobre los Padres de la Iglesia, sobre la liturgia, la espiritualidad, los escritos bíblicos. El pensamiento patrístico renovaba las doctrinas medio anquilosadas por la teología medioeval, nuevas revistas se acumulaban con orientaciones modernas sobre la psicología, la antropología, las ciencias humanas. Todo estaba en ebullición intelectual.

En esta situación hubo, con todo, tensiones particularmente con Roma con el pensamiento teológico y doctrinal del Centro. Se hablaba de la Nouvelle Thèologie de Francia y eso caía mal en Roma. El Papa publicó en esos años la encíclica Humani generis que fue condenatoria para pensamientos como el del antropólogo y teólogo Teilhard de Chardin. Desde Roma se prohibió a algunos teólogos como Henri de Lubac, Yves Congar, Dominique Chenu enseñar en sus cátedras.

El Papa condenó la Moral de la Situación un pensamiento que tuvo representantes en Norteamérica y en Francia más particularmente que subrayaba la importancia de las situaciones para formular normas morales. Hubo al respecto exageraciones, pero a la larga predominó el reconocimiento de que una moral tiene que asumir las situaciones para poder normar las conductas.

No podemos entrar mucho en el análisis de esos momentos que vivió Juan XXIII cuando estuvo en contacto con una Francia que despertaba. A esto se unía que la idea de un concilio estaba en el aire, no se había podido terminar el Concilio Vaticano I que finalizó abruptamente interrumpido en el año 1870. Después de la condena del modernismo por Pío X se comprendía la necesidad de superar los esquemas demasiado tajantes y condenatorios.

Juan XXIII ha dicho que la idea de convocar un concilio fue una inspiración de Dios, lo fue sin duda, pero esa inspiración debe haber surgido como hemos dicho de su experiencia como Nuncio en Francia donde captó el despertar, como una advertencia de la Iglesia francesa que necesitaba orientación. Esa orientación debía venir de la Iglesia madre y maestra.

La Iglesia era madre y maestra y debía acudir a orientar la inquietud de un cristianismo que bullía. Esta misma experiencia tiene que haberle inspirado las modalidades que formuló en la convocatoria al concilio. Este debía ser pastoral y no doctrinal. Y deseaba que fuera positivo, es decir no al estilo de un profeta de calamidades. “La doctrina ya la tenemos lo que hace falta es designar las aplicaciones”. La iglesia deberá ejercer una vez más su función de madre y maestra, madre bondadosa benévola y maestra que aplica su enseñanza a los problemas del día.

Como vemos quedaron absolutamente indeterminados los temas que el Concilio debía desarrollar. El llamado al Concilio fue un acto de confianza en lo que el podía llegar a ser. Las palabras del Papa en su discurso inaugural, muestran también esa entrega confiada a lo que el Concilio iba a determinar.

Comenzadas las sesiones conciliares, al poco tiempo se llegó a un momento de impasse. El desarrollo de las temáticas tal como las había preparado la Comisión Preparatoria del Concilio se hizo intolerable: los padres conciliares querían otra cosa. En una de las primeras sesiones hubo un episodio decisivo. El Cardenal Lienart apoyado por el Cardenal Frings se levantó y pidió que se volvieran a constituir las comisiones que determinarían los temas que se debían tratar, o sea que toda la preparación hecha hasta entonces debía renovarse con los nuevos encargados y nuevas temáticas.

Este fue precisamente el momento en que tuvo nuevamente que intervenir Juan XXIII cuando una mayoría del Concilio descartó los documentos preparatorios de tono totalmente tradicional que debían encauzar su marcha . Los historiadores del Concilio lo designan como el momento clave y decisivo que abrió las puertas a un desarrollo totalmente imprevisto. Un equipo muy tradicional bajo la aprobación del mismo Juan XXIII había preparado durante varios meses el concilio, designando temas y las soluciones posibles que hubieran hecho del evento un suceso bastante irrelevante.

La mentada intervención del Cardenal Lienart fue recibida con un aplauso general. Se pasó a una votación en que casi dos tercios optaron por la reforma radical. Era una situación difícil porque se requerían dos tercios completos para poder hacer un cambio tan radical. Ahí intervino nuevamente Juan XXIII poniéndose al lado de la mayoría.

Esta segunda intervención decisiva que marcaría el futuro del Concilio Vaticano II, no fue un vuelco encabezado por el Papa sino por los mismos padres del concilio y aquí fue Juan XXIII el primer obediente a la voluntad de Dios que veía expresada en esta rebelión, por decirlo así, de los padres conciliares contra lo que había estado dispuesto de antemano por el mismo Papa y el equipo preparatorio.

Esa mayoría que desde entonces marcaría decisivamente la marcha del concilio venía de Francia, de Alemania, de Bélgica, de la Europa Central y en el fondo se nutría de la Nouvelle Thèologie, la nueva teología que marcaría la marcha de la Iglesia. Los mismos padres que habían sido sancionados por Roma serán en adelante los grandes maestros del concilio, a saber: Yves Congar, Dominique Chenu, Henri De Lubac, Karl Rahner y otros.

Juan XXIII al año siguiente a través de la nueva encíclica Pacem in Terris mostraría la nueva orientación que en definitiva afianzaba una Iglesia abierta al mundo moderno e incluso a la globalización de este mundo. La encíclica contenía una inédita proclamación de la Iglesia de los Derechos Humanos, por la que la  se sumaba a la proclamación secular del año 1948 de los mismos derechos.

A partir de esa fecha memorable la mayoría del concilio, los dos tercios, pudo declarar en el capítulo II de la Constitución Lumen Gentium, que la Iglesia era el Pueblo de Dios, que los laicos constituían fundamentalmente ese pueblo, que la Iglesia en su conjunto debía abrirse al mundo moderno, realizar en éste el sueño de Dios de crear una humanidad unida, fraternal, que gozara con los derechos de la libertad, igualdad y fraternidad.

Juan XXIII aprendió del Concilio. La muestra de que personalmente se había abierto fue su encíclica Pacem in Terris. Murió al año siguiente en 1964 antes de la segunda sesión del concilio.

En definitiva Juan XXIII, más que un orientador del concilio fue orientado por el. Me parece significativo que el Espíritu Santo se haya valido más inmediatamente de la asamblea conciliar que del sucesor de Pedro para orientar el concilio hacia un aggiornamento.

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08 nov 2012

La esperanza participativa de los “emblemáticos”

Carolina Tohá, Josefa Errazuriz, Maya Fernández y Daniel Jadue alcaldesas y alcalde electos por Santiago, Providencia, Ñuñoa y Recoleta respectivamente, comparten algo en común. Aparte de ofrecer sendos triunfos para sus respectivos sectores, se pudo identificar entre sus propuestas medidas concretas de inclusión y participación ciudadana.

Si hay algo “ideológico” y con convicción en lo que se diferenciaron claramente de sus contendores fue en este tema. Dado “lo emblemático” de estos triunfos surge la pregunta ¿qué podríamos esperar ahora en relación al tema de la participación ciudadana, tanto en esos municipios como en el resto del país?

Primero, revitalización de diversos mecanismos de participación ciudadana, que pueden ir desde construir los planes de desarrollo a partir de asambleas barriales, pasando por presupuestos participativos (particularmente éstos serían muy novedosos, considerando el caudal de recursos de algunas de ellas) hasta perfeccionar los tradicionales mecanismos de consultas y plebiscitos locales.

Segundo, también serían interesantes algunas propuestas de perfeccionamiento de los actuales mecanismos contemplados en la ley 20.500 -la cual se reconoce como un avance- pero poco se ha visto que sus indicaciones hayan sido bien implementadas por los municipios chilenos, especialmente por la falta de voluntad política de alcaldes para hacerlo. De ahí entonces que esto sea precisamente una oportunidad para reconocer las bondades y límites de esa ley.

Un tercer aspecto que podríamos esperar de estas comunas, sería avanzar en vincular participación ciudadana con planificación estratégica municipal. Este punto, es reconocido como uno de los pilares fundamentales hacia donde están avanzando algunas “ciudades participativas” de América Latina.

Vincular participación con planificación es un tremendo desafío que tienen estos municipios, especialmente si consideramos que ha sido una de las dimensiones ausentes de las buenas experiencias de gestión municipal participativa en Chile que se han desarrollado desde el 2000 a la fecha. Dejar aislados los mecanismos de participación ciudadana de la gestión estratégica del municipio (convertidos solo en “programas municipales”), ofrece cierto riesgo en relación a la sustentabilidad política de los mecanismos.

Cuarto,una masificación de iniciativas de participación ciudadana en muchos municipios del país, a raíz del efecto que puede provocar la eventual “gestión participativa” que impulsen estas “emblemáticas” comunas.

Una de las principales lecciones que ha dejado esta primera versión del voto voluntario es demostrar la importancia de las redes sociales y de contar con ciudadanos activos cuando se trata de realizar cambios profundos en comunas.

En el resto del país aún perduran muchas experiencias de “caudillismos” o “cacicazgos locales” donde la expresión ciudadana no existe, o se encuentra capturada por este tipo de liderazgos.

Por ello, no sería raro encontrar nuevas expresiones ciudadanas motivadas por lo alcanzado en estos municipios y para ello el camino más adecuado sería comenzar a exigir de parte de la ciudadanía la implementación de mecanismos de participación muchos más incluyentes y activos.

Quinto, hay una lección importante para los partidos políticos, especialmente para los que se declaran “progresistas” al interior de la concertación o fuera de ella. Es sabido que en los “congresos ideológicos” y convenciones nacionales los temas de democracia participativa y participación ciudadana, forman parte de arengas y discursos, pero no constituyen una estrategia de diferenciación que debieran impulsar alcaldes y concejales en la práctica de hacer gobierno local. La implementan aquellos “más convencidos”, pero no como estrategias de diferenciación de partidos políticos en relación a promover entre sus militantes una forma diferente de relacionarse con la ciudadanía. El desafío ahora es convencerse que “sí se puede”.

Los ojos de la elite nacional estarán puestos en estas experiencias, aun cuando desde 2002 municipios como Buín (entre 2004-2008), Peñalolén, San Antonio, Lautaro, Purranque, La Serena ya lo han impulsado, pero no han gozado de la relevancia política que tienen.

La ventaja de ahora es que municipios “emblemáticos” tendrán participación. De ahí que es legítimo poner mayores esperanzas de que estos procesos vayan teniendo un lugar de mucho más protagonismo en la elite política nacional, la cual por mucho tiempo se ha caracterizado por ser cerrada, oligárquica y algo mesiánica en sus estilos de hacer gobierno local en las comunas más importantes del país.

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08 nov 2012

Sociedad, confianza y fútbol

El Barómetro de la Felicidad, realizado por la Universidad Católica para Coca Cola deja establecida la baja confianza de los chilenos en vecinos, amigos y redes sociales.

La desconfianza afecta la construcción de capital social elemento clave para generar sociedades desarrolladas y personas felices.

Una de las herramientas que disponemos para construir confianzas es el deporte, actividad que fomenta valores personales. Es habitual escuchar que lo que potencia el liderazgo de entrenadores o caracteriza a equipos ganadores, son actitudes y climas de confianza.

Si estamos de acuerdo que el deporte es una escuela de confianza, el fútbol por su popularidad debiera ser el que más podría contribuir a instalar en nuestro país la confianza frente a lo extraño y a lo que no se conoce.

¿Asume el fútbol este desafío? Ciertamente que no. Como en todo el deporte chileno, la instalación de valores es una asignatura pendiente.

Esto no quiere decir que los deportistas chilenos carezcan de valores ni que no puedan ser ejemplos de dicha causa.

Lo anterior, simplemente reconoce que es más frecuente que el fútbol chileno sea escenario de conductas contrarias a la construcción de capital social.

Al hablar de escuela social e invocando el deporte en general y el fútbol en particular, los desconfiados avalan su conducta y los confiados se compran patente de ingenuos.

Le hace mal a la escuela social del fútbol la discusión sobre los hábitos sociales de los árbitros por privados que éstos sean.

Le hace mal a la legitimidad social del fútbol que estamentos representativos de la dirigencia y de los futbolistas se acusen mutuamente de mentir o engañar en las reglas del juego.

Le hace mal la opacidad en todos los estamentos y en todas las decisiones aunque no exista ninguna obligación legal, estatutaria o reglamentaria de publicitarlas. Le hace mal la violencia y la simulación.

Estamos poniendo mucho foco en el negocio del fútbol. Tanto, que no vemos la tormenta financiera que ya está instalada en Europa y que tarde o temprano llegará por nuestros lares.

No estamos preocupados de la escuela de vida que el fútbol representa que no vemos que detrás de la pelota, el juego y los trofeos hay valores muy potentes que, como el cimiento de un edificio, son los que sostienen invisiblemente la actividad.

Aplaudo el compromiso que el fútbol chileno ha asumido con la prevención del cáncer de mamas. ¡Que sirva de ejemplo para demostrar que hay espacio para buenas causas en nuestra conflictiva convivencia futbolística!

Por ello, animo al fútbol chileno a que se haga cargo de la causa nacional que puede abordar mejor que nadie en Chile: ser una gran escuela de valores sociales que contribuyan a que seamos una sociedad cada día más confiada y más feliz.

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