13 dic 2012

Acreditación desacreditada

A las ya numerosas heridas abiertas y aun purulentas que muestra la institucionalidad del sistema de Educación Superior chileno se ha sumado otra, tan esperable y predecible como todas las anteriores, se trata de la vulneración de la Ley de Acreditación que no fue hecha precisamente con el objetivo de certificar (acreditar) calidad ni nada cercano y eso todos lo sabían.

La derecha no cree en nada que signifique obstáculos o restricciones (así les dicen) a la libertad de emprendimiento y al funcionamiento del libre mercado. Esto es un dogma de fe. Creen que el mercado mientras menos regulado mejor funciona: fanatismo que no tiene expresión real en ninguno de los países capitalistas más desarrollados del mundo. Y esto es otro ejemplo.

Por años se negaron a cualquier sistema que pudiera involucrar una evaluación externa que entregara a los eventuales usuarios, el mercado, información objetiva y comparable respecto a las cualidades de las universidades, porque no todas son iguales y porque hay algunas mejores que otras y porque el mercado por sí mismo no es capaz de discriminar, porque no es ese su objetivo.

De esta forma y dada la participación parlamentaria que les entrega el sistema binominal, ejercieron en este tema el poder de veto que les permite bloquear las mayorías.

La actual oposición optó en este como en otros temas por concordar una ley profundamente insatisfactoria que no iba al fondo del problema pero que como ya sabemos “es mejor que nada”…y pareciera que “nada” puede resultar mucho mejor que “algo”.

Bienvenida y bendita sea la alternancia en el poder, una vez más la democracia jodiendo los negocios, el actual gobierno ha debido enfrentarse sucesivamente a sus propios dogmas de fe que como el buen sentido común lo indica no resisten la menor ventolera.

Ridiculeces que se desprenden del sistema imperante (inoperante) es que todas las carreras de Medicina hayan sido acreditadas y que los estudiantes ingresen a estudiar una carrera acreditada y puedan egresar de una carrera no acreditada. Y todo por la misma plata.

Este caso además tiene aristas judiciales al descubrirse ciertos elementos que podrían configurar soborno o coima en la obtención de la tan anhelada certificación, pudiendo llegar a involucrar nada más ni nada menos que al actual ministro de Justicia. ¿Podría el señor Ribera dueño de un instituto de educación superior no saber que en el mismo período en que se encontraba en el proceso de acreditación, su institución (de él) contrataba al Sr.Eugenio Díaz? A la justicia le debiera corresponder determinarlo.

La corrupción que la derecha quiso instalar durante años en el sector público ha puesto en evidencia el más elemental de todos los principios: para sobornos y coimas se requieren siempre al menos dos.

Desde el punto de vista de la credibilidad del sector privado corresponde preguntarse cuántas otras cosas no saben los dueños de las empresas y también cuántas sí saben.

A la derecha le costó mucho tiempo valorar los derechos humanos, cuánto falta para que empiecen a valorar el rol regulador del Estado, que pueda hacer la diferencia entre más business y más mercado que no solo no son lo mismo sino que pueden en algún momento aparecer en contradicción, como en este caso.

El exceso de ideologización de la derecha nuevamente les juega una mala pasada.

Sin embargo demuestran poco arrepentimiento y menos proactividad, van detrás de la justicia y la opinión pública, ¿no sería del todo razonable una nueva ley que ataque de verdad el problema y para la que sí se use con razón la urgencia en el trámite?

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13 dic 2012

La farsa de llamarse “Universidad”

El escándalo de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) con tráfico de influencias y posibles sobornos precipita la atolondrada generación de una ley rápida.Se agrava la situación de la falta de acreditación seria de casi todo en Chile. No faltan instancias de acreditación, faltan las definiciones cualitativas institucionales.

El problema es mucho más grave que la calidad o la cantidad de profesionales formados, porque radica en la cualidad de ser o no universidad (bajo cualquier criterio, y por ende de la cualidad del profesional formado) y en el hecho de no haber Carrera Académica Nacional de Estado que acredite a los académicos internacionalmente, independiente de los poderes políticos, del Gobierno, Parlamento, poderes fácticos, y del lucro monetario.

La única forma de acreditar una universidad es por el crédito de sus académicos radicados formando una comunidad de maestros y discípulos.Los demás criterios son prescindibles, si hay comunidad académica propiamente tal, hay universidad.

En Chile todo es definido más-o-menos. Hay educación más o menos pública o más o menos privada. Hay escuelas subvencionadas por el Estado en más del 50% y esas escuelas siguen considerándose privadas siendo que pertenecen al Estado, (están pagadas por todos los chilenos). Pero, tienen normas privadas y optimizan sus ganancias privadamente sin rendir cuentas a los chilenos que somos sus propietarios.

En Chile se ha inventado realidades intermedias: Dios mas-o-menos existe; la niña está mas-o-menos embarazada. Esto no es únicamente lenguaje, se toma en serio, pero en apariencias ya que es hipócrita porque cuando se está solo se decide sin más-o-menos.

Se dice que la cosa no es blanca o negra, puede ser gris, hay matices. La verdad es una, o es blanca, o es negra o es gris, y si es gris es con una proporción exacta de negro y con la proporción exacta complementaria de blanco.

Si es de un color es de una y solo una longitud de onda, si es de varios es de una combinatoria exacta de longitudes de ondas. Este no es tan sólo un problema científico o de verdad de conocimiento preciso, sino de verdad moral.

Si no hay una verdad moral y todos los actos son más-o-menos buenos o malos, hay más-o-menos soborno o fraude y siempre somos más-o-menos inocentes y culpables.

Hay un teorema lógico de más de 700 años (del franciscano John Duns Scotus) que muestra que si Ud. parte de una premisa falsa toda inferencia o implicancia va a ser siempre verdadera.

En su farandulerismo infinito a Chile no le está importando la verdad de lo que sucede sino que lo que es mostrado como sucedido, o sea la opinión sobre lo que sucede tiene más importancia que lo sucedido .

La ciencia y la Academia buscan precisamente lo contrario, les interesa lo que sucede y lo que es o (excluyentemente) no es.

Cualitativamente La Universidad y la Academia nada tienen que ver con las profesiones que se agregaron muy posteriormente a la Academia de Platón y al Liceo de Aristóteles.

La Universidad y Academia tienen que ver con los grados académicos que son el Bachillerato, la Licenciatura, el Magíster, el Doctorado y el Pos-Doctorado.

La Universidad ha sido, es y será una comunidad de amigos dedicados a la creación de cultura universal y a su crítica, no a la cultura local o folclore. Las tres vertientes imperecederas descubiertas por la humanidad de esta cultura universal son la intelectual (búsqueda de la verdad en ciencia o filosofía), la moral (búsqueda de la bondad en ética o filosofía moral) y la estética (búsqueda de la belleza en el arte y las letras) y la integración de estas búsquedas en las Humanidades.

Estas búsquedas críticas y creativas son el motivo nuclear constitutivo de una Universidad o Academia sin importar el nombre que tenga.Chile debe optar por definir democráticamente si quiere que estas Universidades existan o no y no continuar con la farsa de llamar universidades a institutos técnicos o profesionales.

Debe acreditar a las universidades por este criterio constitutivo de ellas y por el crédito de sus académicos y no por la capacidad de formar profesionales o conexiones a internet.

La Universidad es también el cuerpo crítico y reflexivo de un país y es ése su mayor aporte al formar personas cultas, críticas y autónomas intelectual, moral, estética y espiritualmente. Formar personas capaces de entender y criticar los fundamentos de la Constitución, las Leyes y la cultura es el objetivo central de la Universidad.

Posiblemente esto sea lo que no quieren políticos o empresarios.

En cuanto a la CNA, debe ser una institución autónoma del Estado de Chile, independiente de los poderes del Estado (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) como lo es TVN, Codelco, el Banco Central, la Contraloría General de la República, etc., y de los poderes fácticos de las empresas, especialmente de las interesadas en educación.

Propongo que el núcleo de esta CNA nueva sean los premios nacionales de Ciencia, Educación, Literatura, Arte, etc., incorporando a aquellos en donde no hay premios nacionales pero son disciplinas fundamentales (filosofía, ética). Estas personas son pagadas con un sueldo vitalicio del Estado y por tanto son, en cierto modo, deudores de todos los chilenos, y si hay alguien que sabe de Universidad y Academia por vivencias profundas de ellas, son ellos.

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13 dic 2012

Solidaridad, un valor educable

Hay un relato sobre nuestro país, muy extendido tanto en los medios de comunicación, como en los representantes políticos y sociales y en la ciudadanía de a pie, que habla de Chile como una sociedad casi inmanentemente solidaria. Los resultados que entrega el último Índice de Solidaridad, realizado por el Mide-UC, nos plantea una serie de desafíos frente a realidades, un tanto distintas a las que dábamos por supuesto.

Según dicho estudio, Chile en una escala de 1 a 10 logra un puntaje sólo de 3,36 a nivel general en solidaridad, estando muy por debajo del punto medio de la escala y no variando significativamente desde la medición 2010.

Pese a que esta noticia no es buena y que los chilenos no hemos tenido avances significativos en solidaridad, existen dos resultados que nos estimulan y desafían a mirar con optimismo las posibilidades futuras.

El estudio nos demuestra que la solidaridad es educable. Variables como la empatía, el sentido de responsabilidad y la confianza son algunas de las conductas positivas que se pueden formar y promover, tanto al interior de las familias como de las instituciones formales, como colegios y/o universidades. La solidaridad, al igual que otros valores que antes no tenían el estatus del que actualmente gozan, como la tolerancia y el respeto por los derechos humanos, son valores socialmente promovidos.

Familias que forman hijos con estas habilidades son familias que están haciendo una contribución a la formación de personas que a futuro tendrán instalado en su ADN valórico la preocupación por el bien común y no sólo por el individual.

Especial relevancia cobra entonces también que nuestras instituciones educacionales se preocupen con gran intensidad de entregar en su formación habilidades sociales necesarias que nos permitan promover la solidaridad.Colegios, escuelas, institutos y/o universidades que instalen planes curriculares o dinámicas educativas con estas destrezas y valores, son escuelas que formarán personas y ciudadanos responsables de sí mismos y también de su sociedad.

El segundo dato en este estudio que nos trae optimismo se refiere a que si bien la donación en dinero sigue siendo la conducta más habitual en la sociedad chilena, la donación o ayuda de tiempo personal ha ido en aumento. Esto muestra la voluntad y compromiso en parte de los chilenos para involucrarse en la realidad del OTRO, elementos claves en la generación de una sociedad más cohesionada que logra visualizar el bien común más allá del bien individual: “vincularme personalmente con una realidad que si bien es ajena, hoy comienzo a sentirla como propia”.

En un país como el nuestro, donde existen altos niveles de desigualdad, inequidad, con cifras de pobreza inaceptables para el momento de desarrollo en que nos encontramos, apostar por un desarrollo más justo tiene como camino imperioso la ruta de la Solidaridad, donde los chilenos en su conjunto nos apropiemos de las dolorosas realidades de miles de compatriotas que viven en la pobreza y la exclusión.

Corazón solidario, inteligencia solidaria y manos solidarias son imprescindibles para la construcción de un país más justo.

La solidaridad, como valor que conjuga e impulsa todos estos ámbitos, se pone a nuestra disposición.

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13 dic 2012

Déficit y avances en derechos humanos

El Instituto Nacional de Derechos Humanos, ha presentado la versión 2012 de su informe sobre la situación de los Derechos Humanos en el país.

Aborda con precisión los principales tópicos relativos al diagnóstico de los derechos humanos, pero en esta oportunidad quiero destacar sólo dos puntos del extenso informe.

En primer lugar, el conflicto que en los últimos meses ha suscitado la discusión de proyectos de Ley y su repercusión en los derechos de los pueblos indígenas, tales como las concesiones de parques naturales, zonas turísticas, concesión del litio, y los proyectos de ley de pesca, carretera eléctrica y el decreto 701 que pretende duplicar los monocultivos de plantaciones de pino y eucaliptus, lo que intensificaría los graves impactos que viene causando la industria forestal y que pretenden expandirlo en terrenos de comunidades indígenas y sectores campesinos, entre otros.

Al respecto, el Instituto en sus recomendaciones reitera la obligación de todos los poderes del Estado a garantizar la efectiva implementación del Convenio 169 de la OIT vigente desde 2009, en lo referido al derecho a la consulta y el derecho a participación de los pueblos indígenas, respecto a legislaciones que los afecten directamente.

En este marco, se recomienda al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo avanzar en la regulación que garantice el ejercicio de estos derechos.Asimismo, deberá asegurar que, en tanto la normativa sobre consulta no se apruebe, todas las medidas legislativas y administrativas sean debidamente consultadas de acuerdo a dicho convenio.

Los poderes del Estado – dice el Informe – deben garantizar el derecho a la propiedad y posesión a las tierras, territorios y recursos naturales que tradicionalmente han ocupado. El INDH reitera la recomendación en orden a que el Poder Ejecutivo y el Congreso establezcan mecanismos adecuados para su determinación, protección y restitución, incluyendo el mecanismo de expropiación y sus correspondientes indemnizaciones en los casos que corresponda.

Al respecto me parece fundamental que tomado en cuenta las principales demandas de los pueblos indígenas, en nuestro caso, el Parlamento debe hacer efectiva esa recomendación de aplicación de la Consulta, para la formulación de todo el proceso de discusión y aprobación leyes que los involucra.

El otro de los temas que quiero relevar de esta versión del Informe 2012, es la valoración que hace el INDH respecto a la discusión sobre el proyecto de Ley de subsecretaría de Derechos Humanos, el cual recomienda al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo agilizar la discusión en orden a constituir una instancia gubernamental con capacidad y facultades suficientes con el fin de diseñar, coordinar e implementar políticas públicas de derechos humanos y que guíe el contenido y organicidad de la acción del gobierno en estas materias.

En este tema quiero expresar que la Comisión de Derechos Humanos del Senado ha realizado un esfuerzo para garantizar la participación de un amplio espectro de organizaciones de derechos humanos, que han sido invitadas a expresar sus opiniones y sugerencias en relación a dicho proyecto.

Por último, me hago parte del legítimo orgullo de la Directora del INDH, en cuanto al reconocimiento de Naciones Unidas, sobre el carácter plural, autónomo e independiente de dicho organismo, en relación al rol que ha jugado en estos años en la defensa y promoción de los derechos humanos en Chile.

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12 dic 2012

Lucro en las AFP, misil de alto impacto

Aunque los grupos económicos pretendan tapar el sol con un dedo, o esconder la basura bajo la alfombra, hay verdades tan relevantes y de alto impacto que finalmente irrumpen con la fuerza de un misil, revelando la cruda realidad que afecta a todos los trabajadores de Chile. Me refiero a sus ahorros previsionales y al futuro de las pensiones de cada uno de los chilenos y chilenas que hoy por ley, están obligados a cotizar.

Al respecto, hace sólo unos días, los trabajadores del Sistema Financiero asociados a la Confederación Bancaria de Chile denunciaron las millonarias pérdidas de los Fondos de Pensiones y las escandalosas utilidades de los dueños de las AFPs. Un hecho que desde la Cámara de Diputados hemos denunciado en reiteradas oportunidades y que se ha debatido también en el Senado.

Y no es menor, pues se trata de fondos que mensualmente los trabajadores destinan a sus cuentas previsionales, pensando que en el futuro contarán con una pensión digna, ojalá muy similar a su actual remuneración. Pero estamos muy lejos de aquello. Desde el comienzo de la crisis económica financiera y la recesión global de 2008, las pérdidas de los fondos de pensiones han sido gigantescas.

Hasta el momento, ninguna autoridad se ha referido al tema con las cifras sobre la mesa; las cartas se guardan, esperando que la economía mundial mejore y que las inversiones algún día recobren la tan cuestionada rentabilidad. Mientras tanto, las jubilaciones que se entregan siguen siendo insuficientes, en muchos casos miserables, en contraste con las millonarias utilidades de las AFPS.

Las administradoras no responden por las pérdidas, y siguen cobrando, sin pudor alguno, comisiones altísimas y gastos similares por administrar mal el dinero de los trabajadores. Este abuso, que se ha prolongado por años, es el que se ha transformado en una verdadera bomba de tiempo, pues a todas luces, un sistema tan inmoral como éste terminará por caerse de alguna forma.

De los siete millones de afiliados, sólo 4,5 millones está cotizando. Es decir, a 2,5 millones de trabajadores se les retienen sus cotizaciones y no se les paga en sus cuentas individuales.

Otro dato, de los 4,5 millones de trabajadores que cotizan mensualmente a las AFPS, aproximadamente el 60 % recibirá pensiones inferiores a los 200 mil. El otro 40%, entre los que se ubican profesionales y técnicos de sectores medios, alcanzarían pensiones cercanas a los $350 mil, siempre y cuando hayan cotizado todos los meses por el tope imponible, o sea por sobre $1,5 millones, cifra que, además, sube todos los años.

Se nos ha dicho incansablemente que las pensiones que alcanzarán los chilenos serían cercanas al 75% de los ingresos de las rentas percibidas durante el periodo laboral activo, pues bien, la verdad es otra, ya que las pensiones que entrega el sistema actual son inferiores al 30% de la última remuneración que se recibía siendo trabajadores activos. Por lo tanto, se nos ha mentido.

Según informaciones oficiales, de las 900 mil pensiones que se pagan actualmente, el promedio es de $176.456 al mes. 500 mil personas reciben un promedio de $126.416 y otras 400 mil, pensiones promedio de $217.000 mensuales.

¿Cómo es posible que no podamos avanzar hacia un sistema de seguridad social solidario y de reparto que garantice pensiones dignas para todos los trabajadores una vez que jubilen?

Esta es sin duda una iniciativa exclusiva del Presidente de la República, tal como lo establece la Constitución en su artículo 32. Si este Gobierno no escuchó, esperamos que el próximo sí lo haga y que este cambio forme parte del programa presidencial.

Así como los estudiantes se levantaron contra el lucro en las universidades e instituciones de educación, los trabajadores levantarán la voz para que el lucro en las AFPS acabe, y lo más pronto posible.

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12 dic 2012

Sin conciencia de la enfermedad

A propósito de los innumerables acontecimientos que han afectado la credibilidad de nuestra clase política y de su lugar de representación, me permito la siguiente reflexión.Como chilenos, debemos aprender nuevas maneras de ejercer ciudadanía para poder aportar a la construcción de un país más igualitario y en sintonía con sus necesidades.

Hasta el día de hoy, una mayoría de chilenos guarda silencio, sucumbidos en el murmullo y la queja. Somos mayoritariamente inactivos, pasivos ante los innumerables hechos de injusticia y abuso de poder. Cómo no pensar en Freirina, la Ley de Pesca, la represión al pueblo mapuche, la violencia policial excesiva hacia la ciudadanía, por nombrar algunos.

Sólo vemos a un grupo de ciudadanos, estudiantes o pertenecientes a comunidades, que ha salido a las calles a plantear las necesidades de justicia social que la mayoría de nosotros desea, pero que, al parecer, no son suficientes como para movilizarnos.

Uno de los problemas de esta pasividad es que estas condiciones de abuso e impunidad tan violentos, pueden generar en los inmóviles reacciones ligadas al malestar y enfermedad social.

Ya el informe del PNUD nos muestra cómo los chilenos somos capaces de percibir la injusticia social y cómo esto nos produce malestar, pero, a la vez, cómo hacemos caso omiso de esa realidad cuando se trata de pensarnos a nosotros mismos. Esta disociación sólo es un síntoma de nuestra enfermedad.

Porque el silencio y el aparente conformismo no es signo de bienestar ni de estabilidad.Pensar eso es un error y solo demuestra ignorancia. En Psicología sabemos que el reprimir nuestro malestar puede generar al menos dos reacciones: o aquellas que atentan contra nuestra propia integridad o reacciones de extrema violencia volcadas al exterior producto de la frustración acumulada. Los chilenos sabemos mucho de ambas.Como sociedad estamos enfermos, pero nos falta tener conciencia de ello.

Hay luces que indican que los chilenos estamos despertando. Es de esperar, entonces, que los chilenos podamos generar reales condiciones para fortalecernos como Sociedad Civil.De no ser así, y hablando en jerga psicológica, tenemos muy mal pronóstico.

Freud decía que el enfermar (y tener la conciencia de la enfermedad) era el primer paso para la cura. Estamos enfermos, sólo nos falta darnos cuenta de ello.

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12 dic 2012

El Partido Comunista y la Democracia Cristiana

Los voceros derechistas dedican muchas horas y líneas para tratar de demostrar que la Democracia Cristiana no puede unirse al Partido Comunista. Como dijo Ximena Rincón, hay más espacio para este tema que para tratar los asuntos relevantes como los casos de Freirina, San Fernando, la desigualdad. ¿Por qué?

Pues porque temen al entendimiento de las fuerzas que buscan modificaciones profundas en la forma de vida de la sociedad y se asustan ante la eventual derrota electoral que ello puede significar. Y por cierto, hay dirigentes de la DC que, como es sabido, tienen un acendrado anticomunismo al mismo tiempo que una extrema aceptación de los predicamentos de la derecha.

El discurso anticomunista es poderoso, pues las atrocidades cometidas por los gobiernos en los países en que los comunistas han ejercido el poder sin contrapeso son enormes y afectan profundamente los derechos humanos. Cuando se ejerce el poder total y hay una sola mirada para entender y resolver los problemas, las cosas son así.

La Alemania gobernada por el nazismo fue un ejemplo claro. A la larga, todas las dictaduras se parecen y probablemente entre Arabia Saudita y Siria no haya demasiadas diferencias en cuanto a la represión, salvo que en la primera se invoca a una monarquía absoluta y un factor religioso y en la otra sólo argumentos políticos frente a los cuales es más fácil rebelarse.

Pero, el Partido Comunista chileno fue, hasta mediados de los años 80 un partido que podía exhibir una limpia hoja democrática en cuanto a la política interna. Fue en esos años en que definió su política de “todas las formas de lucha” para justificar la creación y operación de su “aparato militar”.

A poco andar, como se sabe, lo que era su “brazo armado” se independizó de la dirección comunista y han terminado en posiciones muy antagónicas. Porque, a la larga, más allá de las posiciones puntuales de aquel período, el Partido Comunista de Chile ha mantenido una fuerte adhesión a la democracia como sistema, llegando incluso a someterse a un modelo institucional tan injusto como el que rige hoy en Chile.

Alguien podría decir que ese “desliz” por la violencia bastaría para calificarlo de antidemocrático y eso sería una justificación para alejarlos de una posibilidad de alianzas, acuerdos o formas de convivencia democrática. De ser así, habría que aplicar los mismos criterios a los sectores de derecha que no han trepidado en el uso de la violencia política como táctica y estrategia, invocando sus valores, sus estilos, sus opiniones y sus intereses.

La adhesión al golpe militar, en forma y fondo y la construcción de un régimen que, luego de 17 años de gobierno no elegido, pretende prolongarse en sus manifestaciones sociales, políticas y económicas, son prueba suficiente de ello.También, como lo recuerda Sergio Melnick, hubo demócrata cristianos que apoyaron el golpe militar, varios de los cuales – Orrego, Videla, Villarzú, por mencionar algunos – a los pocos meses se marginaron cuando constataron las violaciones de los derechos humanos, aunque otros – Bardón, Saavedra, Blanca Retamal, Juan de Dios Carmona – prefirieron adherir de modo más permanente.

Muchos mantuvieron silencio, mientras otros iniciamos una lucha tenaz por la defensa de los derechos humanos y por poner freno a la dictadura derechista – militar que se instaló y terminar con ella.Entonces, nadie puede tirar piedras, ni primeras ni segundas. Pero no se peca para siempre.

La alianza con el PC como con cualquier otro partido, debe hacerse siempre en términos programáticos.Nos ponemos de acuerdo en un programa y nos mantendremos unidos mientras respetemos ese programa o ello se mantenga en vigencia.

No se trata de fusionarse con otro partido, sino de pactar acuerdos reconociendo las diferencias. ¿Compartir gobierno? Sin duda. Porque ese entendimiento tiene validez y eficacia de obligar al respeto irrestricto de los programas pactados. El meollo del acuerdo debe estar en un mínimo común programático orientado a la modificación del orden institucional social, económico y político hasta el punto en que sea posible lograr coincidencias.

Quisiéramos que el Partido Comunista no apoyara a las dictaduras. Pero por ahora nos debe bastar con que en Chile esté por el respeto a los derechos humanos y a la convivencia democrática. Si hiciera siempre lo que nosotros queremos, el PC dejaría de ser. Y, nos guste o no, tiene una pequeña pero significativa porción de los chilenos entre sus adherentes.

También hay derechistas en esa misma disposición de pacto,  basta con ver la candidatura de Velasco. De lo que se trata es de buscar un acuerdo amplio, que permita ir más allá de los partidos – con los partidos – para dar gobernabilidad y eficacia la política chilena, construyendo una democracia que de espacio a todos, minorías y minorías.

La gracia es ser capaz de pactar sin perder identidad.

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12 dic 2012

¿Inversión inmobiliaria ahora? gracias, pero no

En Mayo del 2002, el diario Los Angeles Times publicó una nota que decía: “Considerando el limitado stock de viviendas y los altos estándares de otorgamiento de créditos hipotecarios, no hay ningún riesgo de colapso en la Industria inmobiliaria”.¿Suena familiar? Bueno, todos sabemos lo que pasó después.

Por otro lado, en junio de este año un titular de diario en Chile decía “Banco Central pone una nota de cautela sobre sector inmobiliario”, esto a la luz del reciente y rápido incremento del precio de las viviendas en algunas comunas de Santiago. En su Informe de Estabilidad Financiera (IEF) el BC advertía que en algunas comunas, el precio habría registrado un aumento mayor al observado históricamente.

Esto rápidamente encendió las alarmas de una “Burbuja Inmobiliaria” e hizo recordar a todos los chilenos la reciente debacle del sector inmobiliario en Estados Unidos y Europa. Los temores de que una “exuberancia irracional” o una ola especulativa estén impulsando precios artificialmente altos, motivaron a muchos jugadores de la industria a salir a aclarar, o a tratar de aclarar, las proyecciones futuras.

Aumentando aún más la confusión, hay casi tantos analistas que confirman las señales de burbuja, como aquellos que la descartan.

Ya sea por ola especulativa, por ejemplo, inversionistas individuales que compran 100% apalancado en espera de aumentos del valor del activo superiores al costo de financiamiento o por exuberancia irracional, como la gente que tiene perspectivas positivas de sus ingresos personales y que se endeuda más allá de lo razonable por vivir en un determinado barrio, lo cierto es que los precios de la superficie en Santiago están en su peack histórico. Si es cuestión de burbuja o un fenómeno estructural, eso está por verse.

Con esto en mente, ¿qué óptica podría aplicar un inversionista “de a pie” para decidir si entra a este juego o no?

¿Qué tal si asumimos que un activo inmobiliario no es distinto a cualquier otro activo líquido disponible en el mercado? Por ejemplo, la “acción” de una compañía que se transe en bolsa.

Una de las primeras cosas que haría un inversionista, antes de comprar una acción, es calcular la razón Precio/Utilidad de la misma que  está pensando adquirir. De esa manera, se podría tener una primera impresión de si la acción está barata o cara.

Hoy la razón Precio/Utilidad de la bolsa Chilena (IPSA) está en el orden de las 17 veces y su promedio histórico en torno a 22 veces, es decir, un inversionista, en base sólo a los dividendos de la empresa cuya acción está comprando, tardaría 22 años en recuperar la inversión. Esto, sin considerar las ganancias de capital, lo que podría disminuir el período de recuperación de inversión.

En el caso inmobiliario la acción es la casa o departamento, el precio es su costo de adquisición y administración, lo que incluye el valor, contribuciones, costo de vacancia, remodelación, etc. y la utilidad es el arriendo que cobra el dueño de la “acción”.

Si uno lo mira así, y compara el precio de la superficie y su respectivo arriendo, constata que comunas como Santiago y San Joaquín registran un ratio P/U de 36 veces, siendo las más caras de la Región Metropolitana. En el rango medio están Las Condes, Vitacura, Lo Barnechea y Providencia con un ratio P/U de 25, 22, 20 y 19 respectivamente. Comparado con el IPSA, todas estas comunas representarían activos caros, incluso ajustado a riesgo.

Un buen ejemplo es lo ocurrido en USA en los años previos a que reventara la burbuja inmobiliaria. En el año 2005 el ratio P/U de casas en la zonas de San Francisco, Nueva York y San Diego, zonas de alto atractivo inmobiliario, era 34, 25 y 29 respectivamente. En ese año el índice S&P 500 bordeaba un ratio P/U de 18 veces. Cuando reventó la burbuja, esos múltiplos cayeron a 12 veces en promedio.

Entonces, ¿hay o no hay burbuja?

En base a estos números uno podría concluir que los precios actuales se deben a una exuberancia irracional (“quiero vivir en Vitacura cueste lo que cueste”) o a una ola especulativa (“voy a apostar al aumento de plusvalía y lo haré con 100% deuda”).

Cualquiera de las dos, parece conservador no participar de esta ola  hasta que los precios muestren un comportamiento más alineado con los fundamentos.

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11 dic 2012

La abstención previsional y el fracaso de las AFP

Mucho se ha escrito y opinado sobre la elevada abstención en las pasadas elecciones municipales, sin duda, el fenómeno más destacado de dichos comicios.Insuficiente educación cívica, descontento y escasa renovación de liderazgos, han sido algunas de las explicaciones que se han dado, siendo la más reiterada la desconfianza en los políticos, las instituciones y en el valor del voto como instrumento de cambio.

Tenemos otra abstención, que no ha merecido tanta atención de la opinión pública y que es, también, muy preocupante. Se trata del elevado rechazo de los trabajadores independientes a afiliarse en las AFP’s.

Este año se comenzó a aplicar, en forma gradual, la medida contenida en la reforma previsional, que pretende incentivar que los trabajadores por cuenta propia se incorporen al sistema de capitalización individual.

Quienes acepten adherir cotizarán por ahora en forma voluntaria por el 40% de sus remuneraciones imponibles, el año venidero será por el 70%, hasta llegar el 2014 al 100%. El 2015 se deberá cotizar por el total de los ingresos imponibles, pero además la afiliación será obligatoria.

Sin embargo, las cifras entregadas por la subsecretaría de Previsión Social son desalentadoras. Hacia fines del 2011 se estimaba que unos 400.000 trabajadores podrían comenzar a cotizar. A la fecha unos 125.000 ya han manifestado su decisión de no adherir al sistema y se espera que la cifra de rechazos sea mayor conforme se acerca la Operación Renta, último plazo para optar.

Es probable que, en definitiva, más del 80 o incluso del 90% de los consultados se nieguen a destinar parte de sus actuales ingresos a este fin. No es aventurado pensar, además, que si, como en lo electoral, se abriera la posibilidad de otros mecanismos, incluso obligatorios de ahorro, la estampida sería también masiva.

Es una nueva y rotunda demostración del fracaso absoluto del actual sistema de pensiones que refleja la profunda desconfianza de los chilenos en un régimen que entrega pensiones miserables a un costo muy elevado. Nadie quiere destinar una parte de su sueldo a una caja sin fondo como es el sistema de capitalización individual, que sólo ha servido para enriquecer a los dueños de las administradoras.

El Gobierno equivoca el camino al centrar su foco en estudiar medidas para flexibilizar o modificar la gradualidad y los plazos. Es como jugar al sillón de Don Otto con la previsión de los chilenos, eludiendo el tema principal.

Lo que se necesita – y no podemos seguir evadiendo – es una profunda reforma al sistema previsional que mejore el nivel de las pensiones y recupere la confianza que se perdió desde el mismo momento en que se impuso este régimen por la fuerza en la década de los ’80.

El cambio del mecanismo de capitalización individual debe ser un eje sustantivo de la próxima campaña presidencial y parlamentaria. Con la Presidenta Bachelet se amplió la cobertura a sectores excluidos, que era, sin duda, la falencia más urgente.

El nuevo paso es reformar profundamente el sistema para incorporar mayor solidaridad, disminuir el nivel de riesgo a que son sometidos los fondos, terminar con los elevados costos en comisiones y, en definitiva, lograr pensiones  dignas.

Ese es el verdadero camino para incentivar la cotización y terminar con esta abstención que también nos debe preocupar. No adoptar ahora decisiones sigue condenando a millones de adultos mayores a la pobreza y a otros millones de trabajadores a un futuro incierto, sea por no imponer o por hacerlo en un sistema ineficaz como el vigente.

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11 dic 2012

Perú nada contra la corriente

Acabamos de vivir la primera semana de alegatos ante la Corte Internacional de Justicia en el litigio entre Perú y Chile por la delimitación marítima. ¿Qué se puede concluir de esta primera parte del proceso? ¿Hubo alguna sorpresa? ¿Por dónde deberá transitar el juicio en sus próximas instancias?

Hay que partir por señalar que tal y como se esperaba, este no es un típico caso de delimitación marítima, sino que de interpretación de tratados. En efecto, el alegato peruano apostó por probar que no existe tratado de límites con Chile en el Pacífico, aunque claramente hay un mar de evidencia en contrario.

Perú nada contra la corriente, porque la Declaración de Santiago que, si bien está referido a la situación de las islas, sólo puede tener aplicación si el paralelo geográfico del punto en que la frontera terrestre llega al mar es el límite que permite determinar cuándo termina la zona marítima general de un estado y cuando comienza la del otro.

Las actas de la Conferencia de Santiago, que constituyen un acuerdo interpretativo, en su Artículo IV establece que el paralelo geográfico es el límite de las aguas jurisdiccionales de Chile, Perú y Ecuador.

Seguimos. El Convenio de 1954 establece que el paralelo constituye el límite marítimo y, por cierto, sus actas dan cuenta que no era necesario repetir que las zonas marítimas de cada estado están delimitadas por el paralelo geográfico del punto en que la frontera terrestre llega al mar, porque eso ya fue acordado en 1952, según las propias partes.

Los argumentos anteriores son tan evidentes que en los acuerdos de 1968 y 1969, Chile y Perú acordaron señalizar este límite mediante dos faros de enfilación, los que efectivamente se construyeron.

La estrategia del país del norte choca también con otra realidad. El límite marítimo está establecido en acuerdos que constan por escrito, que fueron aprobados por los Congresos respectivos y que están registrados en Naciones Unidas.

Por lo demás, las reglas de interpretación de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, permiten concluir que existe un acuerdo de delimitación marítima entre ambos países.

Un último intento de interpretación peruano cae por su propio peso.Pretender que todos estos acuerdos eran provisionales no resiste análisis, porque en ninguna parte de ellos aparece el término provisional.

Entonces, si el Plan A de nuestros vecinos, hace agua, ¿cuál es el plan B? El intento de levantar controversia respecto al hito 1, bajo el argumento de que no es el punto final de la frontera terrestre, por lo que mal podría Perú haber acordado un límite marítimo que corre por el paralelo geográfico de ese punto.

Con respeto, pero con fuerza, es necesario decir que esta construcción argumental de nuestros vecinos es falsa, porque el límite marítimo entre las partes es el del paralelo geográfico que pasa por el Hito1. Y así lo fijaron los dos países.

Claramente las dos estrategias peruanas chocan con argumentos irrefutables, por lo que nuestros vecinos tienen una tercera vía, que es impugnar lo acordado por no ser equitativo.Por cierto, la Corte no puede evaluar tratados libremente suscritos por las partes, porque rol no es realizar un “test de equidad” de los acuerdos estatales, porque en ese caso violentaría la regla del pacta suntservanda, “lo pactado obliga”, con la consecuente ola de conflictos que traería consigo la inestabilidad de las fronteras existentes.

¿Hay espacio para la causa peruana? No. ¿Se puede decir que el caso del Perú es una artificialidad? Sí y cuesta pensar que el próximo martes, el país del norte pueda entregar evidencia con el mismo peso que la chilena.

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