03 mar 2013

A confesión de parte, las AFP son un gran engaño III

Ganancias de AFP llegan a US$ 582 millones de dólares el 2012 y fueron 37, 5 % más que el 2011.Esa es la noticia que nos trae el diario La Tercera, en su edición del sábado 2 de marzo, página 67. Nadie podría decir que este medio sirve los intereses de las organizaciones críticas al sistema, ya que, al igual que la TV y la mayoría de los otros medios de comunicación, no publica una palabra de nuestras declaraciones o acciones

Como sabemos que es tan difícil confiar en alguien en estos días, ya que el cambio de época afecta paradigmas morales, políticos, económicos, entre otros, provocando una generalizada y peligrosa desconfianza en personas e instituciones, he tratado en estas opiniones de entregar datos sobre las AFP que puedan ser reconocidos porque surgen de los propios defensores del sistema o con críticas que no pueden ser desmentidas.

La publicación a la que aludimos informa a los pocos que llegan a leerla, en una edición de más de 100 páginas, con revistas y ediciones de propaganda.

Estimados lectores, las ganancias del año 2012, US$ 582 millones de dólares, equivalen a casi el total de lo que se recauda obligatoriamente por las cotizaciones de todo un mes de los 10 millones de afiliados. Esa suma significa que sus dueños se llevan el 1% del Presupuesto Nacional de Chile de este año. Pero al compararlas con el crecimiento de nuestros Fondos, la situación es más aberrante. Sus ganancias han crecido en promedio, 37, 5 % respecto del año pasado, pero, ah, benditos promedios, hay algunas como Capital, que crecieron 80% y Cuprum,53,9%.

Parece lógico preguntarse ¿y cuánto crecieron los fondos de los trabajadores el mismo año 2012?Total ,se trata de empresas que deben dar pensiones.

En la página Web de la Asociación de AFP y en artículos de directores de AFP en El Mercurio, se indica que han rentado un 8, 2% anual.

Nosotros hemos demostrado con estudios de la Comisión Marcel que eso es falso, como máximo sería según esta Comisión un 6, 5%, página 27 del Resumen Ejecutivo, pero aceptemos, para los fines del análisis, que sea el 8, 2% real anual, como ellos proclaman.

Según sus propias cifras, las ganancias de los dueños de AFP son 5 veces las que obtienen los fondos de los trabajadores. ¿Es eso justo?

Soy muy crítico del desempeño de la entidad fiscalizadora, pero consideremos las cifras de la Superintendencia de Pensiones, publicadas el 7 de enero de 2013, en su página Web. Allí podemos leer. “Con resultados positivos cerraron 2012 todos los fondos depensiones, tanto en los últimos doce meses como en diciembre. Así, entre enero y diciembre, el Fondo A (más riesgoso) avanzó 6,06%; el Fondo B (riesgoso), 4,88%; el Fondo C (intermedio), subió 4,61%; el Fondo D (conservador)rentó 3,81% y el Fondo E (más conservador), 3,15%.

La misma publicación nos informa que, en diciembre, en tanto, los resultados fueron los siguientes: Fondo A, 3,17%; Fondo B, 2,51%; Fondo C, 1,77%; Fondo D, 0,95%; y Fondo E, 0,19%.

Si queremos tener una mirada de lo ocurrido en 10 años, podemos observar lo siguiente, siempre basados en el organismo oficial:Rentabilidad de los Fondos de Pensiones Septiembre 2002 a Diciembre de 2012.

Tipo A – Más riesgoso 6,74; Tipo B – Riesgoso 5,72;Tipo C – Intermedio 5,09.

Tipo D – Conservador 4,59 y Tipo E – Más conservado 3,87.

Las ganancias anuales de los dueños han superado más del 500% los promedios y hay algunos años, que han llegado a ser 20 veces superiores a las rentabilidades de los Fondos.

En diversos libros, artículos y charlas he demostrado que siempre, las ganancias de los dueños, más que quintuplican las rentabilidades que ellos mismos declaran de los Fondos de Pensiones. Y no ha habido desmentido alguno.

Pero el negocio debe ser completado con otros muy conectados y jugosos en ganancias, para sus gestores, con la plata nuestra.

Por ejemplo, casi todas las AFP están controladas por Compañías de Seguros extranjeras, y, como por obligación legal las AFP deben contratar seguros, que desde el 2008 pagan los empleadores, hay que sumarles sus millonarias ganancias.Pero también con nuestros fondos, controlan las principales empresas chilenas más grandes.

Veamos que nos dice El Mercurio del sábado 2 de marzo del 2013, página B6.Las AFP votarán luego para elegir directores en 22 empresas,“entre ellas, Gener, Aguas Andinas, Agunsa, Salfa corp, Andrómaco, Bci, Besalco, Santander, Cencosud, Corpbanca, Croistales, Forus, Madeco, Sigdo Copers, Socovesa y Quiñenco y” podrían sumarse más a medida que se vayan anunciando las juntas.

Nuestros Fondos en las AFP, más los que manejan las compañías de Seguros, equivalen casi al PIB de todo Chile, cerca de 240 mil millones de dólares. 5 veces el presupuesto de Chile para este año.

¿Es bueno que todo ese poder lo manejen 6 gerentes generales? El ministro de Hacienda de Chile administra anualmente un quinto de esos recursos, con la dirección del Presidente de la República, el control del Parlamento, la Contraloría y los medios de comunicación.

¿Quién controla a los controladores de las más grande empresas, los que manejan la mayoría de los medios de comunicación y que ejercen una influencia ilícita sobre la política, con nuestra plata?

¡Los Directores que ellos nombran, como lo hicieron en La Polar, o en las propias AFP que han sido sancionadas por infringir la ley, sin que ninguno de sus directores renuncie!

Hay que luchar contra ello, porque afecta la justicia social, la libertad de prensa y la independencia de los políticos, elementos que son indispensables en toda democracia.

¿No sería bueno que se les prohibiera hacer donaciones a los políticos a las AFP, Compañías de Seguros, Bancos y empresas que controlan , usando nuestros recursos? La política digna requiere financiamiento digno, público y trasparente.¿Por qué donaciones anónimas o reservadas?

Necesitamos debatir que es mejor, una Política de Seguridad Social o un negocio de ahorro privado forzoso, como son las AFP. Invertir el dinero en Chile para desarrollar armónicamente nuestra Patria o en el exterior. Optar si se debe proteger grandes negocios para unos pocos y aumentar la pobreza creciente para profesionales , empleados, comerciantes o establecer un Régimen Previsional de Salud y Pensiones Solidario, sin fines de lucro y con aporte de los trabajadores, empleadores y el Estado, como en casi todo el resto del mundo.

Nota del autor :Los que quieran colaborar o resolver dudas, podrán contar con ACUSA AFP, que desde el 4 de marzo atenderá gratuitamente en Huérfanos 1044, oficina 2, segundo entre piso , entre las 10 y las 12, 30 horas. E-mail rhsabogado@yahoo.es

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02 mar 2013

Crisis de agua: crisis olvidada, crisis de conciencia

Si a un cuerpo le falta agua, está moribundo. Si un país no tiene agua, está muerto. No solamente una muerte de tipo económico (pérdida de competitividad agrícola), sino también una muerte transmitida a través de nuestra alimentación, cultura, emociones (nada fluye), y espíritu (pérdida de identidad). Esta crisis demanda grandes transformaciones de nuestros patrones de vida.

Chile tiene una gran crisis de agua. Ésta podría haber sido evitada si este y otros gobiernos hubiesen establecido una verdadera política nacional de aguas con la participación de todos.Debemos tener una política que refleje un consenso ciudadano para juntos asignar estos recursos.

Durante la primera crisis del petróleo (1973) se habló de una posible crisis mundial de agua.Chile estaba incluido en esas conversaciones. Con otros consultores tuve la responsabilidad de participar en la definición y evaluación del balance de agua mundial.

Generalmente, hay una convergencia entre la falta de agua y la pobreza. Para producir una caloría de alimentos se necesita al menos ¡un litro de agua!

Quien no ve esta crisis no aprecia el entorno de miles de campesinos que sufren de sequía.Esta no es sólo una crisis agrícola.

En las últimas semanas hemos vivido intensamente experiencias premonitorias en Santiago, donde la ciudadanía quedó varias veces inundada de agua o simplemente sin agua. Las compañías responsables del suministro de agua dicen que “este es un fenómeno causado por la naturaleza” y han decidido no asumir las responsabilidades que tienen frente a una familia que se queda sin el suministro de agua.

No podemos decir que el único factor responsable de nuestra crisis de agua es el cambio climático. Al usar el término “cambio climático” estamos diciendo simplemente que “nadie es responsable”. Pensar que “la naturaleza” es a quien tenemos que culpar sería, en mi opinión, irresponsable. Esta postura no posee ni la sabiduría que necesitamos para resolver este gran desafío que va a agudizarse cada vez más. Siento una falta de compromiso con el futuro de nuestro país.

Confrontar y resolver esta crisis demanda un cambio profundo de mentalidad económica y social (asignación, valor y uso del agua), de gobernancia institucional y organizacional (derechos de propiedad y administración), y de estilos de vida (ahorro y no desperdicio de agua).

¿Querríamos cambiar?

Dos elementos fundamentales a considerar: el agua es de todos los chilenos y el agua es un bien público. El primero demanda de un cambio constitucional ya que se dice que el agua es del Estado. Definitivamente No. El agua nos pertenece y debemos tener el poder ante la ley y costumbres para exigir y demandar al Estado, si fuese necesario, por falta de una buena administración.

Hoy, somos espectadores y eso tiene que cambiar. Sabemos que el Estado ha privatizado el agua y esto tiene que ser evaluado y cuestionado. El agua debería estar en manos del Estado.

El segundo aclara la naturaleza del agua como un bien público, esto implica que el agua no debe ser administrada como un bien privado. Esto hará la diferencia a millones de chilenos afectados por una deficiente administración y unos elevados costos de acceso a un bien que les pertenece.

El agua tiene un valor, y ese valor debe ser reconocido a través de una estructura tarifaria u otras formas que pueden estar dentro o fuera de los mecanismos del mercado. El agua es un bien público escaso y debe ser valorada, y dentro de esta valoración hay que tener en cuenta las dimensiones de equidad y sustentabilidad.

No es posible que la industria utilice y contamine el agua sin pagar el verdadero valor de esta agua.

No es aceptable que proporcionalmente una familia pobre pague más por litro de agua consumido que una empresa. Esto debe cambiar.

Debemos usar el principio sustentable de: “el que contamina paga”, y no hacer pagar el costo de descontaminación a los que no la contaminaron. La contaminación es fuente de grandes inequidades que aquejan fundamentalmente a las familias pobres. No puede ser que este bien público escaso esté siendo administrado y valorado como un bien privado, maximizando el lucro de un grupo económico.

La solución pasa por un gran aumento de nuestra conciencia colectiva en relación al compromiso que tenemos con un desarrollo sustentable. El problema del agua en Santiago no se debe tan sólo a las lluvias tropicales fruto del cambio climático sino a la forma con que tratamos a nuestras montañas, incluyendo la sobre-explotación de los bosques, la falta de reforestación y protección de las cuencas hidrográficas, la urbanización no planificada, etc.

La respuesta no está afuera sino dentro de nosotros mismos: responsabilidad, compromiso, solidaridad, sustentabilidad, interdependencia, justicia.

El Estado es responsable de esto y ello se debe decir en voz alta. El estado es el que decide, licita y asigna los derechos de agua. En este contexto, las compañías siempre irán a la conquista del lucro y no de la sustentabilidad.

Chile debería tener una organización nacional que siga y persiga los adelantos tecnológicos que aumentan la eficacia, eficiencia y equidad en el manejo de nuestros bienes públicos.

También, deberíamos crear un programa nacional para el manejo y uso de nuestras montañas y cordilleras, que incluya a todos los ministerios, y proteger lo que verdaderamente es nuestro.

La crisis de agua nos pone en riesgo a todos ya que estamos destruyendo nuestra competitividad económica, y poniendo a disposición de un mal manejo toda nuestra identidad como país y como nación.

Seremos un desierto no sólo en cuanto a nuestras tierras sino también en cuanto a nuestros cuerpos y almas. Cuando la sequía es el fruto de un mal manejo de nuestras aguas, un país seco genera un alma seca, una identidad seca, y un corazón seco.

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02 mar 2013

Un huracán llamado codicia

El Chile republicano de comienzos del siglo 20, y particularmente de la mitad de dicho siglo en adelante significó la adopción progresiva del concepto del Estado de Bienestar por parte de los políticos progresistas que siempre miraron a Europa como el continente a seguir.

El año 1973 marca el inicio en nuestro país de un huracán demonizador de todo lo que sonara a estado, a la vez que empieza a instalarse la idea fuerza de que la gestión privada era indiscutiblemente más eficiente que la pública, que la mayor competencia se traduciría en mejor asignación de los recursos, y que el crecimiento económico traería el siempre esperado y nunca logrado bienestar para las mayorías.

Esta idea fuerza, al término de la guerra fría y la muerte de los socialismos de la Europa del Este, fue fortalecida con la famosa aseveración del término de la historia, ya no había nada más que hacer, el capitalismo había triunfado y había que someterse a el para convertirlo en un modelo “lo más humano posible” (recordemos que se acuñó incluso el término “economía social de mercado”), la infalibilidad del mercado, lo inadecuado de las ideas socializantes.

La teoría del chorreo se instalan en el mundo de los conceptos y también a sangre y fuego con la cruenta dictadura que azotó a nuestro país durante 17 años.

Se privatizó la mayor parte de la economía, se generaron condiciones generosísimas para el ingreso de capitales extranjeros (DL 600),que en muy poco tiempo se adueñaron de gran parte de la minería, de la generación y distribución eléctrica, de las telecomunicaciones, de la gran industria de alimentos, y de muchos otros sectores.

En paralelo el gran capital nacional tomó control de la banca, los seguros, las financieras, las empresas de logística, los transportes aéreos, navales y terrestres, se traspasó al sector privado cientos de miles de millones de dólares que componían el ahorro previsional de millones de chilenos, (AFP) se privatizo la salud (Isapres), se trasladó (pero sin los recursos necesarios) a los municipios la salud básica y la educación preescolar, básica y media. Se privatizo en la práctica gran parte de la educación superior técnico profesiónal y universitaria

En el segundo gobierno de la concertación se inicia la privatización del agua y los servicios sanitarios, estas privatizaciones al igual como ocurrió en dictadura con la energía, y las telecomunicaciones fueron acompañadas de premios, autorización de alzas de tarifas para “financiar las inversiones necesarias para asegurar una mejor calidad de servicios”, y por supuesto garantizar utilidad a los bondadosos privados que se hacían cargo de tan delicada tarea “social”.

El Gobierno de Piñera consolida la privatización del recurso más valioso y el único absolutamente imprescindible para la vida, el agua.

Hoy el agua chilena no es un bien público y se ha transformado en una mercancía más.

Debieron pasar cerca de 40 años para que se empezaran a caer las catedrales del consumismo y el libremercadismo, las crisis asiáticas, de México, de EEUU, de Europa han mostrado la debilidad del sistema económico global; Japón y Alemania, otrora campeones del capitalismo entran también en crisis.

En nuestro país, la excesiva concentración económica empieza  a mostrar sus frutos, una de las peores distribuciones de ingresos del mundo, lo que nos convierte en uno de los países con más injusticia social.

La instalación de prácticas abusivas permanentes en la empresas grandes con respecto a las pequeñas, el desprecio por la ciudadanía y sus derechos, el atropello permanente a los denominados “reyes” del mercado (consumidores o compradores), el robo como práctica institucionalizada (casos como los de La Polar, Jumbo l, las Cadenas de farmacias, las productoras de pollos y otros).

Pero el sistema, innegablemente empieza a hacer agua, algunas muestras: la Central Termoeléctrica Barrancones, cuya autorización de funcionamiento otorgada tuvo que parar el Presidente, la paralización del proyecto Hidroaysén , la suspensión de la autorización para operar a Agrosuper en Freirina, y la gota que colma este vaso, los sucesivos cortes de agua de la eficiente empresa Aguas Andinas, que, naturalmente se embolsicó los miles de millones de dólares que por años pagamos los consumidores para financiar “inversiones” que al parecer nunca se hicieron.

El mercado no es infalible, más bien es bastante imperfecto y sirve solo a los grandes, el actual aparato del estado (picarizado por la dictadura y mantenido en forma mínima por la concertación) no es capaz de regularlo como se debiera.

La gran empresa no adopta por su cuenta buenas practicas, no existe el chorreo, la economía cada día se concentra más, y la distribución del ingreso es cada día más desigual.

La codicia de unos pocos mega empresarios (que en privado reconocen que en Chile se gana mucho más que en Europa, EEUU y Asia), es un huracán que está devastando nuestro país, debemos ponerle atajo y esa deberá ser sin lugar a dudas una de las principales tareas del nuevo gobierno del país. Así lo demanda la ciudadanía, así lo demandan las organizaciones sociales.

Debemos entender que los problemas generados por la lucrativa e ineficiente empresa monopólica Aguas Andinas, solo son un pálido reflejo del huracán de la codicia que azota a nuestro país.

Solo una ciudadanía crítica y movilizada y empoderándose cada día más podrá salvarnos del destructivo huracán que se resiste a retirarse.

Un nuevo país es posible, debemos seguir derribando los paradigmas instalados por los poderosos, el Estado Chileno debe recuperar su capacidad de intervenir y no ser sólo “subsidiario”.

Los grandes empresarios deben entender que es imprescindible que cambien sus prácticas abusivas con los consumidores y los pequeños empresarios, y si no lo hacen voluntariamente deberán hacerlo por el imperio de la ley y de la autoridad del estado.

Así como la política tributaria debe permitir una redistribución importante del ingreso en la base y se debe garantizar a todo el que lo necesite salud y educación de calidad y gratuita.

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02 mar 2013

¿Por qué “No” no ganó un Oscar?

Ha sido para muchos una desilusión que el título de la película chilena “No” en definitiva se haya constituido en una profecía auto-cumplida: no ganó el Oscar.

Los realizadores, sin embargo, al parecer tenían bastante claro que era muy difícil lograr el preciado trofeo y que haber llegado a las últimas instancias –estar entre las 5 mejores películas en idioma extranjero nominadas- era ya un gran logro.

De otro lado, sin duda que el cine chileno pasa por un buen momento y promete seguir presente en competencias internacionales.

En ese contexto, aunque reconozco y advierto que no soy un critico de cine sino solamente un aficionado amateur a ese arte, me parece que conviene preguntarse por qué la película “No” no ganó.

Considero que una explicación plausible es su localismo – versus el universalismo de la película “Amour”, que terminó ganando el Oscar en la mencionada categoría, y que, conviene destacar, también estaba nominada entre las candidatas a mejor película.

Objetivamente, la historia que cuenta el “No” es tremendamente localista, pues trata de una historia política chilena específica de finales de los años 80 del siglo pasado, que es muy peculiar, absolutamente nuestra y difícil de desentrañar para alguien que no sea chileno.

Es cierto que la película es entretenida, está bien realizada, incluso es emocionante, porque recurre a las imágenes y nuestras vivencias de aquella época. Pero, no contiene una historia ni una temática universal.

La vejez, la enfermedad, el deterioro, la desolación, el despojo, la cercanía de la muerte –que son los temas de la película “Amour”- combinados con una mirada al terrible tema de la “eutanasia por amor”, sí son universales, y convocan a audiencias de todas partes del mundo.

La trama de “No”, en cambio, se circunscribe a una historia política local contada además desde el (reconocido y legítimo) limitado ángulo de la publicidad; más específicamente, de la publicidad política.

A mí me hizo recordar, mucho, la exitosa serie “Mad Men”, que nos ha permitido a los legos adentrarnos en el complejo mundo de la publicidad, tan desconocido y tan entretenido al mismo tiempo.

Así, al ver “No” tuve la impresión en algunos pasajes que estaba mirando un capítulo de larga duración de esa serie televisiva, excepto que se trataba de Chile a fines de los 80, pero el estilo, el contenido, incluso los recursos técnicos elegidos, eran, en cierta medida, los de ese medio, la televisión, no los del cine.

Es posible que ello también haya afectado las probabilidades de “No” para tener éxito en los Oscares, ya que allí se trata de la industria global del cine, no de la televisión.

En fin, considero que para seguir por el camino del éxito internacional que han abierto “No” y otros filmes recientes del cine chileno, quizás nuestros realizadores deban tener presente que los temas que aborden y las perspectivas que planteen debieran ser más universales, menos locales.

De otro lado, me pareció extraño que el protagonista en algunas escenas se movilice por Santiago –de todos los medios posibles- ¡en patineta!

Por cierto, la película acierta al tener como su intérprete principal a un gran actor, que además es conocido internacionalmente –algo que habría que tener en cuenta en las futuras películas chilenas- pero, ¿en patineta?

Es probable que el comentario socarrón de uno de los competidores de “No” al decir que Gael García no temía al ridículo se haya referido precisamente a aquello de la patineta.

Una última observación: me parece que la política chilena actual sigue recurriendo en buena medida al marketing o publicidad y de ese modo la nuestra puede terminar siendo algo así como política ficción.

Es de esperar que en las próximas campañas los candidatos al Parlamento y a la Presidencia de la República no se inspiren tanto en esa especie de simulacro de la política que es la publicidad.

Chile necesita, todos necesitamos, que los políticos, del sector que sea, nos propongan ideas, problemas y soluciones viables expresadas en programas a realizar en tiempos específicos, y no meras cuñas publicitarias.

Después de todo ya pasó el tiempo en que para convencernos bastaba con algún slogan como que la alegría ya viene o el arco iris, el futuro, la nueva generación, crecer con equidad, el cambio, etcétera, acompañado de una cancioncilla insípida.¿O no?

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01 mar 2013

No se moleste, quédese donde está

Jorge González no deja de enseñarnos. Es cierto que con la cantidad de éxitos que tiene a cuestas era difícil hacerlo mal en Viña, pero su solidez, su actitud, su gusto musical y su crítica política, simplemente fueron aplastantes.

Su banda soporte tomó la tarea de acompañar a Jorge con la pasión de quién ve uno de sus sueños hechos realidad. Por otra parte, la actitud de armar su show con músicos jóvenes pero ya consagrados, habla de su preocupación por la movida escena musical chilena.

Enfrentando sus años con su pelo completamente encanecido, aunque vistiendo casi como un adolescente, nos dio una bofetada de símbolos musicales, sus canciones. Varias de las cuales de la época pos-Prisioneros, de su feliz álbum de Miami, que muchos criticamos duramente en aquellos años.

Decíamos que González era la prueba de que para la buena música lo mejor era estar siempre deprimidos, tristes, en malos tiempos, y que en ese momento de felicidad Jorge había hecho temas banales, comerciales e incluso estúpidos. Pero como casi siempre sucede nos equivocábamos.

Escuchados y comprendidos a la distancia, “Una casa en un árbol” fue un verdadero adelanto de lo que sería la naciente clase de profesionales jóvenes producidos por “esa cosa llamada educación”.

Además de una hermosa melodía, o quizás por eso mismo, sería la música con la que bailarían esos nuevos jóvenes, asexuados, desprejuiciados de todo eso de “la voz de los 80”.

Otra mención aparte para el mensaje a Bachelet. Dentro de toda la agotadora expectativa del silencio de la supuesta candidata, esto es lejos lo más claro y asertivo que alguien le ha dicho.

Nueva constitución o nada, ¿comprendido?

Para qué se molestaría él mismo en volver a cantar las mismas canciones que ya nos sabemos de memoria y que ha repetido tanto.

Para qué bancarse a los insoportables animadores y el show de una antorcha y otra y que “porque el público lo pide… gaviota de oro.”

Para qué abandonaría Berlín sino que para decirnos un par de cosas por su nombre, y recordarnos que la música se resiste a cualquier análisis, y no es otra cosa que uno de los más fuertes vínculos con el mundo, una forma de asir la realidad.

Para recordarnos que no importa si está permitido o no mostrar las entrañas en el escenario, que se puede cantar la rabia y la ternura, y que con un poco de esfuerzo se puede transformar la palabra cantada en el acero más afilado.

Por eso, aunque sin su permiso, me afirmo en él para decir, a quienes hayan mal hablado alguna vez de la popularidad de Los Prisioneros gracias a su poca calidad y complejidad musical, a los amantes de las frecuencias estables, a los sensibles de la interpretación, a los pregoneros de las artes superiores y de las obras universales, nada de eso existe.

Son puros cuentos para ejercer poder, como casi todo discurso por supuesto. Solo hay un fluir de sonidos que nos envuelven y nos confunden, y que nos hace tan constructores de esa música como quienes aprietan los botones.

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01 mar 2013

El cónclave y la hipocresía religiosa

En su homilía del miércoles de Ceniza el Papa Emérito Benedicto XVI aclaró en forma explícita las verdaderas razones de su renuncia. Ella no se debía tan solo a la “falta de fuerza física”, sino que principalmente a la “hipocresía religiosa”, que la definió como “aquel comportamiento que quiere aparentar, las actitudes que buscan el aplauso y la aprobación de los feligreses”.

Jesús ya había advertido de estos comportamientos hipócritas cuando con inusitada claridad, predicó las siete maldiciones en contra de los maestros de la Ley.

En el preámbulo de ellas señaló: “Hagan y cumplan todo lo que los maestros le dicen, pero no los imiten, ya que ellos no cumplen lo que enseñan”.

Y, a continuación Jesús dijo: “Todo lo hacen para aparentar ante los hombres, les gusta ocupar los primeros asientos, que los saluden en las plazas y que la gente les diga “maestro”.

Para luego sentenciar: “Por eso, ay de ustedes, maestros de la Ley y fariseos hipócritas!, pues ustedes son semejantes a sepulcros bien pintados que tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de toda clase de podredumbre.Ustedes también aparecen exteriormente como hombres religiosos pero en su interior están llenos de hipocresía y maldad”.

Al comparar las enseñanzas y las palabras de Jesús con las del Papa Benedicto XVI, en su homilía del miércoles de Ceniza, se puede advertir una coincidencia notable. Jesús más directo, Benedicto XVI más diplomático, pero ambos dijeron lo mismo.

Por cierto que no se puede generalizar y así pensar que toda la Iglesia Católica está llena de podredumbre, de hipocresía y maldad. Millones de religiosos y católicos en el mundo entero tienen levantado su corazón hacia el Señor.

Pero sin duda que la advertencia del Papa se dirige a aquellos discípulos que al interior de la Iglesia y también en la curia vaticana, se han servido a si mismos, utilizando para ello los altos cargos que ocupan en la Iglesia, aparentando ser hombres religiosos e intachables, pero que en su interior están llenos de ”hipocresía y maldad”.

Sin lugar a dudas que en el Cónclave destinado a elegir al sucesor de Pedro, las palabras de Jesús y la homilía del miércoles de Ceniza de Benedicto XVI, debieran estar en el centro del debate.

¿Se elegirá un Papa que mantenga la “hipocresía eclesiástica”, y así continuar desfigurando el rostro de la iglesia y el de Jesús, o se elegirá, en el año de la Fe, un Papa que sea capaz de cambiar la faz de la Iglesia, dejando que “el Señor transforme, renueve y convierta, para así volver a Dios con todo el corazón”, como imploró Benedicto XVI?

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01 mar 2013

“Todas íbamos a ser reinas”

“Los funcionarios eran hombres serios e impersonales; de chaleco y corbata, sin chaqueta, las mangas de la camisa arremangadas; la frente arrugada y los ojos cansados […] El funcionario dijo: ponga aquí sus pertenencias. Sáquese el reloj y el anillo. Su nombre, estado civil. Dirección. […] A Marcela y a mí nos vendaron los ojos, nos hicieron atravesar un gran patio y nos introdujeron a una pieza y una vez allí, nos empujaron dentro de unas especies de jaulas o perreras de madera construidas en su interior”.

El relato anterior corresponde a un pasaje del libro testimonial de Nubia Becker Una Mujer en Villa Grimaldi (2011), que da cuenta, en parte, de su experiencia traumática –y a través de ella la de muchas y muchos- al pasar por uno de los centros secretos de detención, tortura y desaparición de la dictadura militar chilena: el militarmente conocido “Cuartel Terranova” o su nombre socialmente recordado “Villa Grimaldi”.

Muchas cosas podríamos señalar del párrafo inicial: la burocrática deshumanización en el trato de las y los detenidos, el funcionamiento rutinario e impersonal con la muerte y la violencia, similar a la Colonia Penitenciaria, el lúcido cuento de Kafka.

Sin embargo, en estas brevísimas palabras, y en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la(s) Mujer(es), el 08 de marzo próximo, queremos referirnos a un punto en particular: la violencia ejercida sobre aquellas mujeres que fueron detenidas, secuestradas y torturadas (muchas de ellas desaparecidas), tras su paso por estos centros secretos.

La violencia contra las mujeres en los centros de detención, fue ejercida de manera brutal por agentes, en su mayoría hombres, debido a dos factores fundamentales: el primero y crucial, por formar parte del “enemigo”, (difuso y movedizo conceptualmente) subversivo a aniquilar y, segundo, por ser mujeres militantes. Es decir, por dedicarse activamente al desarrollo político de su partido y no a su rol estereotipado de mujeres “dueñas de casa”, idea oficial del Estado difundida en parte, mediante CEMA-Chile y sus distintos proyectos asistenciales.

Ser mujer, de izquierda y militante activa, eran elementos que se sumaban a la espiral represiva, iniciada con las generalmente violentas detenciones y secuestros en contra de aquellas mujeres que transitaron por los lugares secretos del Estado desaparecedor.

Recordar el caso, (y por medio de este muchísimos otros), de Diana Aron. Mujer militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), pero por sobre todo, mujer. Detenida, secuestrada, torturada y hecha desaparecer. Nada importó a sus captores el hecho de que estaba embarazada. Nada. Un elemento se sumaba a su ya compleja situación: era judía, y para sus victimarios, en especial para Miguel Krassnoff Martchenko, este elemento no la hacía merecedora de ninguna compasión.

La culpa no era de los agentes militares y civiles que agredían hasta el cansancio a estas mujeres. No. La culpa era de ellas por meterse en terreno de hombres. La culpa no era, por tanto, de aquellos agentes que torturaron hasta la muerte a algunas de estas mujeres, sin importar que estuvieran embarazadas. No. La culpa era de ellas.

Estaba claro, solo con ese nivel de violencia se podría disciplinar socialmente a un país altamente politizado como lo era Chile antes de 1973. El mensaje era también claro: las mujeres que intenten disputar la herencia política-patriarcal, serán castigadas brutalmente.

Hoy, en contextos socio-políticos e históricos diferentes, algunos de los aspectos hasta aquí mencionados se siguen replicando preocupantemente.

No es culpa del o los carabineros/as que agreden sexualmente a las niñas que participan de las marchas multicolores que llenan de esperanzas un país a ratos gris y monótono. No. La culpa es de esas niñas que se apartan del camino trazado por nuestra cultura autoritaria, y que en las calles intentan disputar políticamente el derecho a construir una sociedad un tanto más justa y libre.

La culpa no es de aquellas funcionarias policiales que en los calabozos de las comisarías hacen desnudarse a las niñas para humillarlas sexualmente. No. La culpa nuevamente es de esas niñas por no limitarse a su rol de género.

Sin embargo, esas niñas se multiplican, y su alegre rebeldía llena de luces una historia cargada de sombras. Su sana convicción y anhelos de una sociedad justa y democrática, dan justicia a aquellas que se quedaron en el camino, pero que marchan a diario entre nosotros.

Como señala Nubia, “estamos más cansados, por cierto. Tal vez con más experiencia y quizás por ello más cautelosos; menos entusiastas, más concretos y persistentes, pero siempre aferrados a la convicción de que aquí, en medio de tanta pesadilla […] en algún lugar cierto y en algún tiempo, se anida un sueño claro que haremos realidad”.

“Todas íbamos a ser reinas”, escribió Gabriela. Y todas lo fueron, aun en los calabozos más oscuros del poder.

Importante es tener presente está historia (y muchas otras), para que ni Violeta mi hija, ni ninguna otra niña, tenga que transitar en el futuro por estos oscuros pasillos de la violencia estatal.

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01 mar 2013

¿Pero, van a tener trabajo?

En los medios de comunicación, escritos, audiovisuales, virtuales se hacen múltiples notas sobre el retorno económico que implica estudiar ingeniería en minas, metalurgia, geología o alguna carrera técnica ligada al sector.

Se informa que ganan más que los egresados de medicina, derecho, pedagogía, y como en estos tiempos el dinero manda, la cantidad de jóvenes que postula cada año a las universidades supera ampliamente la oferta académica.

En lo concreto, desde 2002 hasta el 2011 la fuerza de trabajo en el sector creció en un 98%, desglosándose la cifra de la siguiente forma: empleos indirectos 532 mil, contratistas 135 mil y trabajadores propios 62 mil.

Estamos viviendo un ciclo del cobre como pocas veces, con un precio sostenidamente alto y que, por el momento, no tiene visos de bajar, al menos no en forma relevante. El ciclo está acompañado, como es lógico, por buenos sueldos para quienes se desempeñan en la minería del cobre

Instalado este hecho, observamos con atención, pero también con preocupación la proliferación de casas de estudios que ofrecen carreras ligadas a la minería, especialmente cuando hemos visto una crisis de la educación superior originada por la sombra de la duda que arroja el actual sistema de acreditación.

Recientemente el Colegio de Geólogos llamo la atención por el creciente número de universidades que imparten su carrera, denunció la falta de infraestructura y que incluso algunos directores de carrera no tenían la profesión. En pocos años, las universidades tradicionales en esta materia, más siete privadas entregarán al mercado profesional la misma cantidad de geólogos egresados en 50 años. La situación se traslapa sin problemas a la ingeniería en minas.

La carrera, entregada hasta hace poco por algunas universidades del CRUNCH, ahora es parte de “la oferta” de muchas privadas algunas de las cuáles no merecen ningún comentario respecto a su seriedad, sin embargo, siempre existen excepciones.

Hace pocas semanas, el Instituto de Ingenieros en Minas de Chile, entregó un reconocimiento a los más de 200 egresados de las universidades de Chile, Santiago y Católica.

En la oportunidad hizo uso de la palabra en representación de los jóvenes colegas, un profesional joven de la Universidad de Chile y su mensaje no dejó de llamarnos la atención gratamente. Se refirió al sacrificio que demanda la carrera, llamó la atención a las universidades sobre la preparación de los profesionales y afirmó que tras el esfuerzo de sacar una carrera exigente como Ingeniería en Minas hay mucho más que el logro final de obtener un buen sueldo, está el amor por la profesión y la aceptación de los sacrificios que ella implica.

Y ¡vaya que son fuertes esos sacrificios! Están los sistemas de turnos, alejamiento y formación de familias, vidas en “los cerros”, donde se forma una camaradería que ninguna diferencia puede romper.

Junto a esto es necesario tener presente cuáles son las más importantes brechas que existen en la fuerza laboral requerida en minería, y éstas se encuentran en los operadores de equipos móviles, mantenedores y operadores de equipos fijos.Les siguen los supervisores de mantenimiento y, profesionales de mantenimiento.

Brechas menores se prevén para los supervisores extracción mina y los profesionales de procesamiento. Y, lo importante, no se proyectan brechas para los profesionales de geología, los profesionales de extracción mina, los analistas de procesos extracción y los analistas de procesos planta.

La inversión prevista para los próximos 8 o más años en minería supera los 100 mil millones de dólares, pero se trata de una proyección optimista, ya que en la práctica son varios los proyectos que se están encontrando con diversas dificultades para llegar a puerto: falta de energía, problemas con el agua y, lo más relevante, la acción y presencia de comunidades empoderadas que no aceptan la instalación de obras que dañen su patrimonio físico o cultural.

En los hechos, proyectos por no menos de 22 mil millones de dólares se encuentran paralizados.

Con esta nueva realidad, la oferta indiscriminada de carreras universitarias y técnicas ¿está fundada en un estudio acabado y actualizado de la realidad minera?

A mi juicio no, por ello es dable la pregunta que encabeza estas líneas ¿habrá trabajo para todos ellos?

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28 feb 2013

“Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”

La sentencia contenida en el Evangelio de Juan, 8:32, pareciera flotar sobre la cabeza de los Cardenales que se reunirán en Cónclave para elegir al nuevo Papa, luego de la renuncia de Benedicto XVI.

Probablemente también estuvo presente en la conciencia del Pontífice que se va.

¿Qué verdad conoció Benedicto, de la que se quiso liberar? Seguramente nunca lo sabremos con exactitud, como tantas cosas en la historia de la Iglesia Católica.

En los tiempos actuales, afortunadamente secularizado, es muy difícil seguir escondiendo aquello que afecta la convivencia colectiva y, desde esa perspectiva, el abuso de poder, en sus diversas manifestaciones, es cada vez más inaceptable.

Fiel a su tradición, la Iglesia Católica pareciera indiferente al avance en dignidad que recorre el mundo, que ya no está en condiciones de aceptar que, en aras de siempre un mal entendido “bien superior”, siempre críptico y acomodado, se escondieran las peores aberraciones, como ha develado la historia.

Acuden hoy a Roma muchos hombres de buena fe, que debajo de las polleras con que visten, abrigan un alma integra y generosa. Ello es así y debe ser reconocido.

Como también que entre ellos, desgraciadamente muchos, desfilarán purpurados que son derechamente, autores o cómplices de los peores atentados en contra del Jesús en el que predican creer. Y entre ellos, el Cardenal Errázuriz, acusado  por las víctimas de encubrir a Karadima sancionado por el propio Vaticano por abusos sexuales.

¿Qué esperar entonces del Cónclave y el nuevo Papa?

Desafortunadamente, poco se puede esperar. La Iglesia Católica, como toda institución humana que acumula mucho poder durante mucho tiempo, termina sirviendo mucho más a su propia mantención que al cumplimiento de los objetivos que la vieron nacer.

Hoy los debates entre los señores cardenales estarán mucho más orientados a la manera de prevalecer que a la reflexión honesta acerca de como comunicar mejor la palabra de Jesús y, con ello, devolver la fe a tantos millones que la pierden cada día.

Para quienes aún tenemos fe y no queremos perderla, el tema es aún más complicado. Rota la relación entre fe e iglesia, como refugio para conservar la primera, no encontramos con facilidad alguna referencia que reemplace una institución que alguna vez creímos que estaba guiada por el “espíritu santo” y, sin embargo, sus acciones nos han demostrado que ello es imposible.

América Latina concentra la mayor parte de los católicos del mundo y, si se suma África, la proporción es altísima. Eso es una oportunidad que, como siempre, solo tiene sentido si se aprovecha la oportunidad.

¿Estará dispuesta la Iglesia Católica a ver el rostro de la verdad, reconocerla, asumirla y, tal vez, intentar liberarse de una historia que la condena?

Difícil, muy difícil.

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28 feb 2013

Cisma en Occidente

Varias personas me han preguntado si la elección de un nuevo Pontífice puede generar una situación “cismática” dentro de la Iglesia, en caso de que la vacancia de la sede, elemento que es necesario para que comiencen a regir las normas de la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (que regula el gobierno de la Iglesia mientras no haya Papa y la elección de éste), no sea consecuencia de su muerte, sino por renuncia.

Con un espíritu menos motivado por el celo apostólico que por la investigación jurídica, paso a detallar mis conclusiones.

La constitución jerárquica de la Iglesia distingue entre los fieles a aquéllos que han sido sellados por el orden sagrado en cualquiera de sus tres grados (clero) y los que no han recibido tal sacramento (laicos, designación por vía negativa). Todos los fieles cristianos, clero y laicos, comparten ciertos munera o aptitudes que han sido otorgados en virtud del bautismo. No obstante, los fieles que han sido sellados por el sacramento del orden reciben un especialísimo mandato de regir, santificar y educar al Pueblo de Dios, triple misión que se constituye en los munera recibidos por el sello del orden.

La potestad de régimen o de jurisdicción, entendida como un poder jurídico o de gobierno, se halla íntimamente ligada a la “potestas sacra”; es por ello que el canon 129 del Código de Derecho Canónico, en adelante CIC por su designación latina, manifiesta que son sujetos hábiles de esta potestad los sellados por el orden sagrado.

Sin perjuicio de lo anterior, para ejercer válida y lícitamente la potestad de régimen es necesario recibir un mandato u oficio eclesiástico. Entre los oficios, los más comunes son los de párroco o de vicario parroquial; también corresponden a oficios eclesiásticos ser designado obispo en una diócesis o las prefecturas de la Curia Romana, así como ser elegido Papa.

El Romano Pontífice, desde que acepta su elección y siempre que sea obispo, recibe una potestad ordinaria, suprema, plena, inmediata y universal en la Iglesia, y que puede ejercer siempre libremente.

El parágrafo segundo del canon 332 del CIC establece la posibilidad de que el Romano Pontífice renuncie a su oficio de modo libre y formalmente manifestado. Nadie es capaz de calificar esta renuncia, puesto que “La Primera Sede por nadie puede ser juzgada”.

Lo relevante es que tal renuncia se refiere al oficio petrino, en tanto, la potestad de jurisdicción que emana de ese encargo eclesiástico se pierde desde el momento en que se perfecciona la dimisión, lo que en este caso específico será el 28 del corriente a las 20 horas.

Sin oficio eclesiástico no se ejerce de modo válido los munera sacramentales del orden sagrado, es por ello que una probable situación cismática no podría darse, sobre todo porque el actual Papa decidió en refuerzo de la idea de unidad, una vez transcurrido el período eleccionario, retornar a la ciudad del Vaticano para vivir una vida oculta en la clausura Mater Ecclesiae; evitando que puedan coexistir, hasta desde una perspectiva meramente simbólica, la duplicidad de sedes.

Probablemente Dan Brown podrá hallar una conjetura de ficción en donde se pueda producir un nuevo cisma en Occidente, pero no pasará de ser eso: ficción.

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