05 mar 2013

Y encontraron el gen gay

En la revista SCIENCE se publicó la asociación genética entre la orientación homosexual de hombres estadounidenses y un sitio en el cromosoma X. La prensa popular de inmediato informó: el “gen gay” ha sido encontrado por el Doctor Dean Hamer y sus colegas del NIH. Causaron conmoción mundial. Ni lo digas.

Esto ocurrió hace exactamente 20 años en marzo de 1993.

El documento provocó una avalancha de comentarios y controversias. Muchos biólogos escépticos dudaron que una conducta tan compleja como la preferencia sexual fuera especificada sólo por un lugar genético. A los evolucionistas les resultaba muy difícil que un rasgo negativo en el éxito reproductivo se hubiera instalado en la población. Los del determinismo genético alardeaban de puro contentos.

Las reacciones a la publicación fueron muy poco científicas. Los fanáticos religiosos condenaron que la homosexualidad fuera considerada algo distinta a un grave pecado, sujeto al juicio divino. Y recomendaban a “los trasgresores” que si deseaban evitar el fuego del infierno NO se informaran en la genética, sino dedicarse a la oración, la abstinencia y la “terapia” religiosa.

Nuestro anfitrión nacional, el Cardenal Jorge Medina, estuvo y está a la altura de lo que se dice de él, ha declarado que la homosexualidad debiera estar penada –severamente penada, dijo con un ronroneo de placer– aunque ya no es miembro de una sofisticada minoría a salvo de ese preciso código y que elige Papas.

Los activistas de los derechos de los homosexuales dieron la bienvenida a la conclusión que la homosexualidad era biológicamente innata e inmutable, en vez de ser una elección moral a debatir. Ser gay no era “culpa” de nadie excepto, tal vez, como algunos observaron con ironía, que de las mamás, por no darse cuenta que pasaron una variante del cromosoma X.

Otros pensaron, si la homosexualidad se debe a un único gen, entonces podría ser revelada por la simple prueba de ADN. Esto sería invadir la privacidad de aquellos que mantienen sus preferencias sexuales como asunto muy personal. Pero también ofrecería la escalofriante posibilidad que futuros padres pudieran optar por NO tener hijos homosexuales con pruebas genéticas del óvulo fecundado. O por último liquidarlo nomás.

Los que luchaban por los plenos derechos para los gays desearon que estos conocimientos permitieran que la homosexualidad se presentara como una enfermedad en vez de una diferencia. Oportunamente, los psiquiatras europeos y de los EE.UU confirmaron que la homosexualidad no era ninguna enfermedad.

Como la ciencia exige duplicar los resultados, tras la publicación de los resultados de Hamer, otros investigadores no pudieron replicarlos poniendo en duda el concepto. Los trabajos posteriores del mismo Hamer demostraron que sus hallazgos no contribuían al rasgo atribuido y él se ha retractado.

Durante estos 20 años la cuestión es una controversia genética extraña sin ninguna evidencia y por supuesto agravada por las presiones sociales y religiosas que giran alrededor de este tema y de muchos otros. Los científicos simplemente evitan el tema.

Se podría cuestionar la sabiduría social de invertir fondos en investigar la biología subyacente de algo que en efecto ha llegado a ser considerado una forma de vida alternativa válida, que como tal no es en absoluto relevante para la salud. Si los gays no están enfermos, ¿no es mejor poner recursos a estudiar diversas causas de enfermedades reales que causan tanto sufrimiento en nuestro planeta?

El fracaso para encontrar un solo gen que determine conductas o enfermedades también ocurre en el cáncer de próstata, en comparación, por ejemplo, con la investigación del cáncer de mama. Esto implica que no se resuelven con una hipótesis mecanicista simple y es necesario investigar mucho más para producir finalmente, en el caso del cáncer, una terapia viable. La investigación sobre la base genética de la homosexualidad masculina podría terminar como algo frustrante, largo y costoso.

Por estas razones, sólo un pequeño grupo investiga la genética de la homosexualidad sin invocar jamás causas únicas. Pero actualmente la necesidad social es ofrecer una vía para la realización personal de las decenas de millones de hombres en exceso y “de repuesto” en Asia. Creo que el tema es tan digno de estudio como cualquier otro en biología básica.

Es importante señalar aquí que el propósito de la investigación no es sólo aliviar el sufrimiento. Es también un intento de entendernos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos.

Con suerte, la iluminación social emergente que nos permite clasificar la preferencia sexual como un atributo moralmente neutro, con el tiempo hará que los biólogos moleculares se envalentonen para estudiarla.

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05 mar 2013

El SII y la democracia

El Servicio de Impuestos Internos condonó pagos tributarios por 125 millones de dólares a la empresa Johnson, cuando los dueños de esta firma, la familia Calderón, negociaba su venta al holding Cencosud, propiedad del millonario alemán Horst Paulmann.

Los beneficios otorgados por el SII a Johnson, y sus dueños pasados y presentes, superan en miles de veces los recursos estatales que recibirá cualquier familia pobre o de clase media a lo largo de toda su vida.

Es decir, en este caso el fisco ayudó a elevar la desigualdad en Chile, país donde ya la diferencia entre el ingreso laboral per cápita entre el diez por ciento más rico y el diez por ciento más pobre es de 80 veces.

La operación fue aprobada por el director del SII, Julio Pereira, quien arrienda hace años un terreno a Paulmann en miles de millones de pesos y es accionista en empresas de la familia Calderón. Peor aún, otro de los artífices de la condonación fue el subdirector jurídico del SII, Mario Vila, ex abogado de Johnson.

La Contraloría General de la República ya emitió un informe adverso para Vila.Extraoficialmente, las autoridades señalaron que Pereira fue exculpado administrativamente por esa entidad fiscalizadora. El presidente Sebastián Piñera opinó que “Pereira es un hombre honesto”, en medio de las discusiones.

Pero el problema no es la honestidad o correción administrativa. La pregunta es por qué dos de las fortunas más grandes del país perciben (y rentan) beneficios tributarios millonarios que superan con creces lo que decenas de familias pobres recibirán del Estado en toda su vida.

¿Cuántas becas universitarias pueden financiarse con esos 125 millones de dólares? ¿Cuántas escuelas pudieron construirse con esos fondos?

¿Cuántas miles de casas básicas pueden erigirse? Es un monto enorme que equivale a la mitad de toda la Reforma Previsional realizada por la presidenta Michelle Bachelet.

Probablemente, estos polémicos hechos ocurrieron porque nuestra democracia es débil, sin control ciudadano. Finalmente, lo principal no es que existan instituciones, sino capacidades ciudadanas para controlarlas.

Pero hubo y hay otras razones y circunstancias para que estos hechos existieran e incluso sean aún defendidos por algunos.

Es simple, los pobres no financian campañas electorales, ni compran medios de comunicación.Tampoco contratan a los directivos públicos cuando estos abandonan la administración del Estado.

La millonaria condonación del SII apunta directo a la desigualdad y abre debates mayores sobre políticas públicas y desarrollo social.

¿Sabían, por ejemplo, que cada año las grandes empresas eluden pagos tributarios por miles de millones de dólares gracias al FUT, un mecanismo que les permite aplazar sus impuestos?

¿Sabían que Codelco aportó los últimos diez años más de 10.000 millones de dólares a compra de armas? ¿Sabían que las Fuerzas Armadas tienen más de 4.000 millones de dólares ahorrados para futuras y eventuales adquisiciones de material bélico?

Si un gobierno eliminara el FUT y declarara una moratoria por sólo cuatro años en la compra de armas, el presupuesto fiscal podría crecer anualmente en al menos 8.000 millones de dólares.

Ello permitiría una revolución social y educativa. Pero sobre todo, comenzar a tener una democracia socialmente responsable. Una democracia ciudadana.

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05 mar 2013

Cómo construir un hombre biónico

Hace 43 años la serie de televisión “El hombre de los seis millones de dólares”, retrató a Steve Austin como el primer hombre biónico de nuestra historia. Hoy esa fantasía está muy cerca de hacerse realidad, en gran medida por los enormes avances ocurridos en la última década en el campo de la biónica médica, que abarca desde ojos y oídos hasta corazón y riñones artificiales.

Algunos de estos avances fueron presentados recientemente en la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), realizada en Boston(USA).

Cada año 50 mil personas en el mundo sufren heridas en la médula espinal. En muchos de estos pacientes, el contacto entre la médula y el cerebro se ha roto en forma permanente.

Investigadores de la Ècole Polytechnique Fèderale de Lausanne(EPFL) lograron que ratas con la médula seccionada recuperaran este contacto y volvieran a caminar en un par de semanas.

La fórmula del éxito se debió a una combinación entre un arnés robótico acompañado de estimulación eléctrica y química. El Dr. Courtine, líder del grupo, expresó que “logramos cuadriplicar la conexión entre las fibras nerviosas del cerebro y la columna vertebral, ratificando la plasticidad del sistema nervioso en el proceso de recuperación”. El investigador aseguró que durante los próximos dos años realizará el primer ensayo en seres humanos.

Durante el Congreso también se mostraron los avances para curar la ceguera con retinas artificiales, mejorar el control de las prótesis de extremidades, desarrollar tejido pulmonar bioartificial e incluso regenerar tejido cerebral con habilidad funcional.

¿Qué tan lejos podemos llegar?

Algunos sociólogos y filósofos encienden las alarmas de prevención. El mensaje es claro: discutamos ahora las consecuencias de colocar cables en nuestro cerebro, nanoelementos en nuestro cuerpo e inventar nuevos materiales, prótesis e incluso seres vivos.

Cada nuevo avance en el área tecnológica corre más lejos la frontera de los límites bioéticos y obliga a la sociedad a estar alerta para decirle al oído de los investigadores si estamos por llegar al abismo.

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04 mar 2013

Clase media: clave para avanzar al desarrollo

La mayoría de los países de América Latina han entrado, después de un buen crecimiento en la última década,en el segmento de ingreso medio.Los buenos resultados han permitido reducir los niveles de pobreza y aumentar los ingresos de las personas. Sin embargo, en este nuevo escenario se requiere atender varios asuntos que pueden hacer fracasar el salto final para transformarnos en economías avanzadas.

Hay que evitar caer en lo que llamamos “La trampa de los países de ingreso medio”. De más de cien países que eran de ingresos medios en los últimos 50 años, solo 13 han pasado a ser economías avanzadas. Por lo tanto los desafíos en este plano son muy importantes.

Por un lado, no podemos depender de tan pocos productos que generan tan pocos empleos. Por lo tanto, necesitamos urgentemente nuevas formas creativas de participación del Estado, convocando a los actores relevantes para que estas economías sean capaces de diversificarse y de integrarse más efectivamente en América Latina.

Es urgente avanzar para igualar oportunidades. Esto no es nuevo, pero en Chile y América Latina la desigualdad de ingresos sigue siendo un asunto no resuelto. El coeficiente de concentración de ingresos de América Latina es de los más altos del mundo todavía.

En Chile, a pesar de que hemos reducido la pobreza desde un 45 % en 1987 a un 15 % actualmente, seguimos teniendo una desigualdad de ingresos enorme. Si observamos el coeficiente de GINI, al sacar los ingresos del 10% más rico, para el resto de la población la desigualdad de ingresos no solo es mucho menor sino que es muy parecida a la que tienen los países más avanzados. Este es un tema fundamental porque se requiere de la capacidad para persuadir a ese 10 %, donde se concentra la riqueza, de que está en su propio beneficio para la estabilidad de sus intereses en el largo plazo, que acepten una política redistributiva del Estado, vía tributación, para destinar muchos más recursos a una mejor educación de aquellos sectores que han tenido mucho menos acceso a ésta.

Al mismo tiempo, debemos entender que para convertirnos en una economía avanzada debemos acelerar el proceso hacia una sociedad del conocimiento. Ello requiere absorber más conocimiento de aquellos países que están más avanzados en esta materia.

En el Gobierno de la ex Presidenta Bachelet se lanzó un programa de educación que se llamaba “Igualdad de Oportunidades”, de becas en el exterior. La idea era hacerlo masivo, financiado por los ahorros provenientes del cobre y que Chile tiene invertidos en el exterior, equivalentes a un fondo de US$ 6 mil millones. Financiamiento orientado al intercambio de recursos humanos avanzados a través de estudios de posgrado en las mejores universidades del mundo. El acceso iba a privilegiar a jóvenes provenientes de estratos sociales bajos, mujeres y profesionales de regiones, se trataba de un programa de igualdad de oportunidades. Este programa está en marcha aunque no como se pensó y sin el fondo de los US$ 6 mil millones. Hay que retomar la idea original en un próximo gobierno.

También hay desafíos fundamentales en los temas de la clase media. Una buena clase política no puede defraudar a aquellos que producto de la reducción de la pobreza hoy son clase media. Es un segmento que tiene enormes expectativas respecto del futuro. El 85% de ellos están convencidos de que sus hijos llegarán a la educación superior, que recibirán un título universitario de calidad y que podrán romper esa barrera que los separó del acceso al bienestar y a las oportunidades de su tiempo, solo un 40% lo está logrando.

En este tema de movilidad social ascendente los ciudadanos quieren que sus expectativas se cumplan y dejar de sentirse inseguros económicamente frente a las múltiples situaciones que los podrían hacer retornar a la pobreza. Un tercio de la nueva clase media podría caer en la pobreza ante problemas como enfermedades graves de un familiar, pérdida del trabajo u otro shock económico.

Tenemos que atacar frontalmente las inseguridades de la clase media, extender el piso de protección social, garantizar una real educación de calidad y regular mejor al sector financiero y a los proveedores de los servicios sociales básicos, de modo de impedir el sobre endeudamiento de las familias de clase media.

Si no resolvemos estos temas a tiempo, la clase media puede convertirse en una fuerza desestabilizadora del sistema político y de la democracia, poniendo a prueba las instituciones que los chilenos, durante más de 20 años y con tanto esfuerzo, hemos desarrollado.

Los movimientos sociales que hemos observado en el último tiempo son una señal muy clara de que debemos enfrentar el tema oportunamente.

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04 mar 2013

Todos al pizarrón

Llegó marzo: se reinician las clases, regresan los tacos, las movilizaciones sociales y la rutina. También la contingencia política comienza a tomar cada vez más fuerza.

El 2013 será un año marcado por las elecciones presidenciales y parlamentarias de noviembre y es tiempo de que todos los candidatos “salgan al pizarrón” y le digan al país cuál es el Chile que quieren y cuáles son las estrategias que deben implementarse para lograrlo.

En el presente, la sociedad exige cambios ya no elaborados desde el mero slogan electoral, desde la mera retórica. La ciudadanía espera cambios reales en la vida cotidiana, mejoras concretas en su calidad de vida y crecientes niveles de justicia en todos los ámbitos del quehacer social. Las demandas ciudadanas, por lo tanto, jugarán un rol muy relevante en las plataformas programáticas de los candidatos, lo que ya ha motivado a uno de los candidatos presidenciales de la Alianza por Chile a invitar a los electores a construir un programa de gobierno, “con tus ideas construimos Chile”, con énfasis en lo social.

Hoy la ciudadanía está mucho más consciente del poder que tiene para demandar más y de mejor manera ideas, propuestas y proyectos país de quienes quieren ser representantes de la soberanía popular; los candidatos tienen que encantar a las personas con sus propuestas programáticas para que el electorado ejerza su derecho libre a votar.

En este contexto, los candidatos de la Alianza centran el debate en descalificaciones personales, con una agresividad sin precedentes en la centro derecha, con dos actores que forman su “popularidad” por medio de estrategias de alto impacto mediático. Se disputan Allamand y Golborne los medios, disputándose su presencia en actos de conmemoración de destrucción y dolor –todavía no superados- como las conmemoraciones del 27F y Juan Fernández.

Por su parte, la oposición hoy tiene varios candidatos.

Orrego viene de un ejercicio democrático que a todas luces es exitoso, pero cuyo impacto no logra modificar su bajo porcentaje de conocimiento y adhesión en las encuestas; su tarea de marzo será entregarle viabilidad a su candidatura, reencantando a sus parlamentarios y militantes para convencerlos de que él representa la mejor opción.

Gómez espera las primarias de julio con una derrota a cuestas y disputando un espacio electoral que parece, por lo menos bajo la mirada de las encuestas, sobrepoblado por otros candidatos.

Velasco, en esta temporada estival enfocó su campaña en la cotidianidad de las vacaciones, viajando por Chile junto a su familia en una casa rodante, a fin de transmitir cercanía y naturalidad. Su desafío general será probar que él puede ser el second best, representando un ideario más bien “liberal progresista” que pueda ser, en el futuro, alternativa al proyecto político de la Concertación.

Enriquez-Ominami, será sin duda la alternativa de los indignados e impacientes, los que cultivan un alto grado de resentimiento con la Concertación y la Alianza: se trata de ese electorado que sólo busca el voto de castigo a los dos bloques mayoritarios.

Por último, Michelle Bachelet, la próxima presidenta para al menos el 56% de la población según los últimos sondeos de opinión, llega a marzo muy validada en todo los ámbitos de la política social, económica, internacional, etc. La opción afirmativa de Bachelet será la condición para que los partidos tradicionales se ordenen bajo su mandato, ya que la opción de que la oposición vuelva a gobernar está en manos del “sí” de Bachelet, por lo que el conglomerado tiene que centrarse en la construcción de un programa común. En este caso el ejercicio es al revés: los partidos tienen que encantar a Bachelet, lograr que acepte el desafío de un segundo periodo que despierta grandes expectativas.

La clase política aún está en deuda con los nuevos tiempos. Desde la última elección presidencial la ciudadanía ha cambiado sustancialmente; hoy hace escuchar mucho más fuerte su voz, está empoderada, tecnologizada y con plena conciencia de su influencia, pero la forma de hacer política no ha cambiado sustantivamente; campañas tradicionales, slogans tradicionales, mítines, reuniones y actividades a la vieja usanza sin realmente escuchar a los ciudadanos, integrando sus preocupaciones y necesidades.

Es hora de que quienes aspiran a liderar el país digan qué piensan y cómo piensan hacer de Chile un país más justo y equitativo, que hagan una campaña de la mano de los ciudadanos acorde a los nuevos tiempos.

Se aparece marzo, esperamos con propuestas y sobre todo, con debate sobre el Chile que queremos, este Chile que mira al mundo con otros ojos, los ojos de la igualdad, la justicia y el desarrollo.

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04 mar 2013

El sistema de salud está en crisis

Si bien es cierto que los adultos mayores se han acostumbrado a las falsas promesas para una mejoría de su calidad de vida, lamentablemente, vale la pena referirnos al trágico problema que en el ámbito de la salud afecta a este sector etario y, en particular, a los jubilados, pensionados y montepiadas a través de todo el país.

De hecho, conociendo la realidad que enfrentan los adultos mayores al concurrir a los centros hospitalarios, pienso que no ofrece ningún alivio el que se aumente cobertura en el Plan Auge para un determinado número de patologías, muchas de las cuales afectan a este sector etario, si a la hora de necesitar atención especializada debemos esperar meses y años para ver si tenemos suerte que se nos proporcione la atención requerida para males que en muchas oportunidades requieren de tratamiento inmediato y urgente.

Como dirigente gremial de pensionados, jubilados y montepiadas, a diario escucho el drama que enfrentan los asociados que deben acudir a los centros asistenciales en búsqueda de mejoría para sus males de salud. Existen aquellos pacientes que, frente a la gravedad de sus enfermedades, son derivados de consultorios a hospitales donde, sin considerar el grado de avance de la patología, son tramitados con horas de atención a futuro que, en la mayoría de los casos, nunca se concretan.

Efectivamente, pasan no semanas, sino meses y hasta años, a la espera de un llamado que confirme la atención del especialista al que el paciente fue derivado por su médico tratante. Si por fortuna ese llamado llega, la cita es a tempranas horas de la mañana, aunque el encuentro con el facultativo se materializa, si es que este se encuentra presente, recién a las 16 horas o más.

Lo señalo no solo por oídas, sino que puedo dar testimonio personal de esta indiferencia que existe para con nuestro sector etario en el ámbito de la salud, tal como ocurre en otros diversos problemas que nos afectan como personas mayores. Fui diagnosticado por una facultativa en el Consultorio de Las Condes, con una posible enfermedad que, por su gravedad, debía ser atendido de forma urgente en el Hospital El Salvador.

Como pasó el tiempo y por la urgencia de atención que exigía la patología diagnosticada, decidí enviar una carta al propio ministro de la Salud, haciéndole ver mi caso particular y afirmando que esta no era una situación aislada, sino de frecuente ocurrencia en el ámbito de la llamada tercera edad.

Lo cierto es que resumiendo, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la atención para el adulto mayor en el ámbito de la salud es pésima y fiel reflejo de otras problemáticas que afectan a este sector y para las cuales no se ha buscado soluciones reales.

Las mejoras prometidas, como decimos anteriormente, jamás se han cumplido y gran parte de esta realidad debe atribuirse a que los servicios de salud son insuficientes. En gran medida la falta de especialistas y la carencia de medicamentos en los establecimientos asistenciales de salud pública provocan mayor dificultad para la atención de los beneficiarios.

Alguien debe tomar el toro por las astas y buscar forma de resolver este dramático problema que afecta a cerca de un 15% de la población nacional, lo que equivale a 2.541.607 de personas mayores, entre ellas, un buen porcentaje de pensionados, jubilados y montepiadas.

En definitiva, estimo que el modelo para mejorar la gestión en el sector salud no ha funcionado, por lo que debiera replantearse un nuevo sistema que mejore las precarias condiciones del actual, en beneficio de todos los chilenos y en particular de las personas mayores que deben recurrir a los establecimientos hospitalarios en búsqueda de una adecuada y oportuna atención.

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04 mar 2013

El plazo se acaba

En un poco menos de nueve meses los chilenos estaremos votando para elegir un nuevo Presidente, un nuevo Parlamento y nuevos Cores regionales. La escala de tiempo es extremadamente corta. La Oposición se apresta a realizar una elección primaria el 30 de junio para definir su candidato(a) presidencial.

El resultado es predecible y los desafiantes saben que el mejor logro, ante Michelle Bachelet, es quedar segundo y por lo tanto en condiciones de ejercer un liderazgo con proyecciones. El 1° de julio entramos en la campaña presidencial propiamente tal y finalmente en noviembre se concurre a votar.

Por cierto, todo esto cuelga del hecho de que Michelle, en su eventual retorno a Chile, a fines de marzo asuma la candidatura presidencial junto al PPD y el PS, partidos que la apoyan directamente. Este es un escenario.

El Gobierno de Piñera tiene una muy baja adhesión, pero la derecha como tal cuenta con un capital electoral importante. Esto se verá reflejado en la elección parlamentaria y, en medio del sistema binominal, es previsible que la derecha mantenga su capacidad de veto. Esto es, un parlamento empatado.

La Alianza por Chile podría perder el Gobierno, pero mantendría un importante dominio en el Congreso. El modelo político y económico, por tanto, no se vería fundamentalmente alterado. Lo nuevo es la elección de Cores. Sus nombres estarán en la papeleta de votación y está por verse cómo será la campaña de los candidatos y de qué manera los partidos políticos es esforzarán por aclarar adecuadamente ante los ciudadanos qué es un Core.

Ahora hay un aspecto que debiera importar a la oposición y a la más probable candidata presidencial, Michelle Bachelet: las expectativas de gran parte de la sociedad chilena son muy altas. En parte, esto se debe a que el Gobierno de Piñera ha defraudado a gran parte del país, incluso a un sector no menor de quienes votaron por él (en un eventual “castigo” a la antigua concertación).

Pero en un sentido más amplio, la sociedad chilena y sus diversos actores han madurado mucho más en estos años, en términos de los derechos que reclaman al Estado: educación, salud, previsión, trabajo, defensa del medio ambiente, derechos de género y de pueblos indígenas, etc.

El reclamo por compromisos contraídos incumplidos y por la urgente necesidad de hacer realidad una sociedad más equitativa y justa, se hará sentir con mucha fuerza.

Entonces se requiere un Nuevo Pacto Social, acompañado por Reformas estructurales que sean posibles de realizar en un corto período de cuatro años y la capacidad de dar un sentido transparente y correcto al quehacer político.

Los partidos de la Oposición deberán entender que no pueden ofrecer menos que lo que se reclama; la sociedad deberá comprender que habrá que priorizar la agenda de cambios políticos y que no todas las demandas podrán ser asumidas plenamente y la principal candidatura presidencial tendrá que demostrar un equilibrio entre compromiso, programa y equipo que sea realmente capaz de reflejar el nuevo momento social y cultural de Chile, con un país menos dispuesto a más de lo mismo.

Parte de estos dilemas comenzarán a resolverse en este marzo. Y digo comenzarán, porque hay mucho todavía en debate.

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03 mar 2013

Arica: el descuido de Chile que Perú aprovecha

Ya lo anunciaba Ollanta Humala durante su última campaña presidencial: el objetivo estratégico que tendría su gobierno con respecto a la política fronteriza, sería peruanizar el norte de Chile. Es decir, provocar el proceso inverso a lo conocido como la chilenización que se produjo posterior a la Guerra del Pacífico.

Humala, ex militar de corte nacionalista e impulsor del etnocacerismo, parece comprender bien la importancia geopolítica de su frontera sur con Chile. El instrumento de influencia que utilizaría Humala para dicha peruanización sería el aumento demográfico y de las inversiones peruanas en nuestro país. “Nosotros compremos Arica y demostrémosles a los chilenos que los peruanos tenemos dignidad y la fuerza económica suficiente para comenzar a peruanizar el norte chileno” afirmó Humala en una visita a Tacna mientras era candidato.

Peruanización al 2050

Si bien las palabras de Humala dejaban entrever una posible estrategia peruana, fue sólo hace pocos días que el destacado periodista chileno Tomás Mosciatti confirmó algunas de estas sospechas.

Mosciatti afirmó que tuvo acceso a un informe privado –que se habría filtrado- donde Perú trazaba el objetivo estratégico de seguir acentuando la brecha de desarrollo entre Arica y Tacna, proyectando que al 2050 serían los propios ariqueños quienes pedirían anexión al territorio peruano. Una demostración clara de que los peruanos han puesto oídos a la famosa tesis de “soft power” del académico norteamericano Joseph Nye.

Tan sólo hace un par de décadas, Arica era una ciudad económicamente pujante que concentraba una mayor demografía que Tacna. Sin embargo, desde mediados de los 70 el panorama ha evolucionado inversamente.

En la actualidad, Tacna dobla en población a Arica y evidencia una agitada actividad económica y comercial. Arica, por su parte, es la segunda región de Chile con menos ingresos per cápita.

El auge de la ciudad peruana no es casualidad. Durante los últimos gobiernos, Tacna ha experimentado la política de “fronteras vivas”, recibiendo gran atención del gobierno nacional, lo que hace pensar nuevamente el diseño de un plan. A su vez, desde el 2002 en adelante, Perú ha llevado adelante una reforma descentralizadora que se coronó con la elección democrática de Presidentes Regionales (lo que Chile no ha hecho), lo cual ha dado mayor dinamismo a la zona fronteriza.

La insatisfacción de los ariqueños

Las páginas y páginas dedicadas en la prensa nacional al juicio en La Haya parecen no sobrecalentar el ánimo de los ariqueños, que seguimos conviviendo día a día con peruanos y bolivianos en una ciudad que, por su turismo, su puerto, sus valles y su triple frontera, se hace cada día más cosmopolita.

Es normal escuchar a familiares o amigos decir “es que estamos acostumbrados” cuando se refieren a tensiones políticas y diplomáticas entre ambos países, quitándole todo aire de revanchismo o exaltación.

Donde sí hay insatisfacción y molestia en los ariqueños es en la relación con el Estado chileno. “Lamentablemente el Estado chileno ve a Arica como un cacho” dice Aury Bernal, quien participa de un grupo de bailes andinos. La misma opinión comparte el comunicador radial Marcelo Moreno, quien afirma que “Chile se está farreando Arica”.

A modo de ejemplo, mientras en el Hospital de Arica hay una carencia importante de especialistas, la única opción para una significativa masa de ariqueños es visitar el Hospital de la Solidaridad en Tacna, debido a su bajo costo, diversidad de especialistas y buena calidad. De esta manera Tacna se hace necesaria para la salud de los ariqueños y en muchos otros servicios.

Cuando la población ariqueña es consultada sobre el plan peruano al 2050, es común recibir reacciones como la de Yolanda Yañez, activista por la igualdad de género: “no me extraña. Dado el abandono que tiene Arica, esto se huele hace mucho”.

En la misma línea, la emprendedora Marcela Nangarí se preguntó “¿cuánto tiempo falta para que los peruanos recuperen Arica y el Morro sin desenfundar un arma y bajo ocupación silenciosa? desde mi percepción esto ya comenzó desde hace algún tiempo”. Finalmente, la estudiante universitaria Dayana Hernández nos comenta “ese plan ya se está ejecutando. Es imposible no verlo”.

Aquella es la opinión climática en la ciudad: sensación de abandono y lejanía de parte del Estado chileno. Oportunidad que aprovecha astutamente Perú con su plan de “ocupación pacífica” para ganar influencia geopolítica por medio del “poder blando o poder inteligente”, acuñado por Nye.

Es de esperar que la filtración de dicho informe peruano sea un llamado de atención para las autoridades chilenas, una alerta que los empuje a romper con la inercia de las últimas décadas.

Esto, para que la sensación de abandono de los ariqueños se transforme en una política de Estado para la puerta norte de Chile.

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03 mar 2013

Una nueva etapa

En medio de los ajetreos del reinicio de las actividades educativas y laborales posteriores al verano, se repone también la acción política. No obstante, el oficialismo trató de adelantarse lanzando una fuerte ofensiva mediática, antes que terminara febrero.

El ariete central o el “caballito de batalla” de la misma fue, una vez más, el llamado 27F; es decir, la inmensa tragedia del mega terremoto y tsunami de hace tres años.

Sin embargo, tales propósitos no pudieron hacerse realidad, lo impidió la falta de argumentos y el contenido ilícito y repudiable de los ataques personales a la ex Presidenta Bachelet, así como, la exacerbación de la conflictividad entre las candidaturas que disputan el favor del respaldo gobiernista, cuyo “descueramiento” mutuo anuló los planes tan largamente preparados.

El tan acariciado propósito de “golpear a Bachelet”, de lograr desgastar su imagen y mermar decisivamente su convocatoria se colapsó, sin pena ni gloria. Estoy convencido que, transversalmente, se ha lamentado ver que la autoridad se involucre en tan deplorable e ilegítima operación política.

La afirmación que hago respecto de la ilegitimidad de este fracasado diseño, con el que se intenta quebrar el prestigio de la ex Presidenta radica en la defensa de un valor esencial en la política democrática: el fin no justifica los medios.

Cuando ello se pierde de vista se genera una confrontación arbitraria, antojadiza, que polariza las diferencias y que conduce exclusivamente a la agudización de controversias artificiales.

Al final se produce el negativo escenario de figuras políticas subsumidas y ensimismadas en sus pugnas y querellas, atrapadas en una burbuja inconducente.Los ataques de la derecha nos pretenden atrapar en esa esfera que solo acentúa y promueve el distanciamiento de las personas frente a la acción política.

Por lo demás los ataques derechistas a Bachelet han sido un boomerang para sus autores.

He sido testigo de ello al impulsar la campaña de recolección de firmas: “Yo apoyo a Bachelet” que ha comenzado en la región de Los Lagos. En las poblaciones de Puerto Montt, Osorno, Frutillar, Ancud, Castro y muchas más, en que este esfuerzo se ha realizado, con los voluntarios que dan vida a esta iniciativa nos hemos encontrado con un respaldo multitudinario a la ex Presidenta, de una transversalidad y masividad que despeja cualquier duda o elucubración respecto al liderazgo que tiene y quiere el país para dirigir el Estado de Chile en el próximo periodo. La figura de Bachelet no tiene contrapeso.

En lo personal me alegro profundamente de esta situación. El país sabe que al producirse la derrota de la Concertación en la última elección presidencial, hubo un especial empeño, alentado con astucia pero sin timideces desde la derecha, para quebrar y liquidar el entendimiento estratégico que dirigía el país desde 1988 en adelante.

Tal propósito fue protagonizado por un grupo de personas que se ufanaba con la denominación de díscolos, que se plantearon con audacia temeraria la descalificación del conjunto de la tarea de reconstrucción democrática levantada y ejecutada desde 1990, por cuatro gobiernos democráticos sucesivos, que asumieron un desafío que se sembró trabajosamente en las duras batallas sociales y políticas contra la dictadura.

No me refiero a las diferencias políticas legítimas que alejaron a muchos, sino que al afán casi obsesivo de “lucirse” encontrando malo todo lo hecho en democracia, en que destacaron ciertos actores políticos que se han dedicado a ensuciar su propio nido.

Lamentablemente, algunos olvidaron demasiado fácilmente que en Chile, se llevó a cabo una transición democrática que llegó por momentos a estimarse inviable, dado el enorme poder que concentraba en sus manos el ex dictador.

En ese contexto, fuimos testigos de una estéril y extraviada competencia, sobre cual díscolo recibía el más entusiasta aplauso de la derecha en el esfuerzo de desacreditar y descalificar la tarea realizada.

Es válida la pregunta,¿para que tanto empeño?, existía un propósito explícito: instalar una nueva conducción de facto, sin los eventos democráticos y participativos que así lo decidieran.

¿Con qué respaldo se asumía y empujaba ese propósito?, con la exclusiva retórica de cada cual, autootorgándose representaciones democráticas que no se poseían.

Lo más paradojal y absurdo es que se llegaba a pedir, digámoslo derechamente, a dedo, la proclamación del nuevo núcleo dirigencial de “iluminados”. Se argüía que las “máquinas” impedían un cambio como el que se demandaba, para excusar una solicitud tan fuera de las normas democráticas, como es la idea que la minoría mande a la mayoría.

Tales intentos no prosperaron. En suma, las fuerzas concertaciónistas han soportado la prueba. No se pudo echar por la borda un patrimonio histórico que explica por qué Chile pudo avanzar paulatinamente en el desplazamiento y en la derrota, finalmente, de la concepción ultraderechista de la “democracia protegida”.

Ahora se abre una nueva etapa. No para solazarse ni hacer más de lo mismo, sino que para que el país tenga una conducción política capaz de dirigirlo y de encabezar con sentido constructivo el proceso de reformas que Chile necesita.

Esa es la clave, actuar con la suficiente mirada estratégica para hacerse cargo del dilema-país de este periodo, que no es otro que enfrentar la desigualdad que aflige a nuestra sociedad, pero también con la sagacidad política y el espíritu práctico para viabilizar tales reformas, articulando la mayoría requerida para realizarlas, manteniendo el crecimiento económico y robusteciendo la estabilidad del país, a través del impulso de las transformaciones institucionales que permitan fortalecer la participación social y afianzar el Estado democrático que debe estar en constante evolución, y no caer en aquellas propuestas que no son más que saltos al vacío, cuyo efecto no es otro que reducirnos a la condición de una minoría ruidosa pero impotente.

En este sentido, tampoco se debe olvidar tan fácilmente, que el proyecto de poder de la dictadura fue liquidar el Estado, salvo en lo represivo, para imponer el poder de los centros financieros hegemónicos, por la vía de un mercado sin regulaciones en que prevalece exclusivamente el más fuerte.

Por eso, se trata de avanzar, paso a paso, en la configuración de un Estado social y democrático de Derecho, para nuestra patria.

Vivimos desde el 2010 hasta hace pocos meses años duros, en que las fuerzas proclives a la dispersión estuvieron no solo presentes sino que muy activas.

Ahora bien, tras la contundencia de la mayoría social bacheletista se abre un periodo de reagrupamiento de los demócratas chilenos para hacer todas las reformas necesarias de hacer, aquellas que el país comparta y apoye, profundizando la vía de cambios institucionales que a Chile le ha permitido tener estabilidad y progreso, hoy con el objetivo de reducir decisivamente la brecha de la desigualdad y alcanzar un país con inclusión y justicia social.

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03 mar 2013

El lado bueno de la ineficiencia

La primera vez que vine a Chile después de varios años fuera del país, lo que más me sorprendió fue la eficiencia de los servicios públicos.Renové mi cédula de identidad y mi pasaporte en no más de 20 minutos.Unos días después tuve que ir a registrar mi huella dactilar para hacer un trámite médico y el resultado fue el mismo: en menos de media hora todo estaba listo.

Mi cerebro no lograba convencerse de la nueva realidad que me rodeaba. Todo parecía demasiado bueno para ser verdad. Me atendían de buena manera, me dedicaban tiempo y me brindaban una solución a mi problema. Además, no me decían que debía volver en un par de días a traer más papeles que nunca me habían pedido antes.

Poco a poco mi nueva realidad empezó a convertirse en el comportamiento esperado. Ya no me sorprendía tanto la eficiencia, aunque debo reconocer que hasta hoy me voy con una sensación de escepticismo. Sin embargo, empecé a notar algo negativo de tanta eficiencia. Y es que cuando algo se sale del plan o de la estructura que por años ha funcionado entonces nadie sabe qué hacer. En ese instante, tanta eficiencia no sirve para nada.

Aquí no estoy hablando de los trabajadores, ellos siempre saben qué hacer pero están entrenados para repetirnos la misma frase hasta el cansancio o actuar como que en realidad no tienen la solución. Ese es su trabajo. Los que no saben qué hacer son los supuestos interesados en recibir el servicio o producto. Es decir, nosotros. La eficiencia nos ha acostumbrado a que no hay que pensar, todo está listo y resuelto de antemano para nosotros. Ni siquiera se nos ocurre la posibilidad de que algo pueda fallar.

Sacamos un número, esperamos, explicamos nuestro requerimiento y obtenemos un resultado.El problema se genera cuando no hay número, ni quien nos atienda y menos un resultado. Ahí es donde todos se paralizan y no saben cómo reaccionar. Nadie sabe qué hacer.

Todo el mundo está tan acostumbrado a cumplir las reglas que cuando hay que romperlas, nadie se atreve a hacerlo.

Por eso estoy tan agradecido de haber vivido en un país donde cada día la gente dice: “como vaya viniendo vamos viendo.” Venezuela me enseñó a romper las reglas. Un día en Caracas es tan impredecible que uno está preparado para todo.

Si no hay quien atienda, uno busca a alguien. Si se acabaron los números se hace una cola y la gente se ordena o alguien inventa una lista. Y así en un sin fin de situaciones diarias, la personas tienen que improvisar e ir en contra de la lógica. Nadie está acostumbrado a que las cosas funcionen por eso la gente sabe que tiene que hacerlas funcionar. Nadie se paraliza ante la ineficiencia. Al contrario, todos hacen algo.

En cambio en Chile, lo positivo es que las cosas funcionan pero lo malo es que nos mal acostumbramos al no saber qué hacer ante los imprevistos. Además, nos volvemos menos resistentes a los problemas y menos proactivos para conseguir lo que queremos.

Por eso pienso que la ineficiencia, a pesar de lo frustrante y agotadora que puede ser, tiene un lado positivo. Ese es el lado que nos hace falta explotar por este lado del continente.

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