28 feb 2013

El dolor de la victoria

Una vez más un proceso de cambio recibe el apoyo mayoritario de un pueblo latinoamericano.

Una vez más la distribución del bienestar constituye la base sólida de las opciones que encarnan estos cambios.

Una vez más debemos llamar la atención sobre las intenciones por detener o dañar estos procesos, desde el punto de vista del imaginario comunicacional. Demos dar a Ecuador la oportunidad de recuperarse de su traumático pasado reciente. Es deber de todos y todas fortalecer ésta y todas nuestras democracias, garantizando el ejercicio pleno de derechos esenciales.

Durante varios meses el Ecuador fue testigo de la consolidación de la figura del Presidente Rafael Correa. Esto quedó demostrado en las múltiples encuestas de opinión, las cuales reflejaron su creciente popularidad y le permitieron conservar el poder, dando un nuevo impulso a la“RevoluciónCiudadana”.

Los resultados de la elección presidencial del último domingo confirman esta tendencia, con una victoria sobre sus opositores de derecha e izquierda de 57%, y una proyección de la obtención de 93 asambleístas sobre 124, o sea una dominancia en el parlamento de 75%.

Mientras en el Palacio de Carondelet las figuras del binomio del Movimiento País, Rafael Correa como Presidente y Jorge Glas su Vicepresidente, se asomaban por el balcón para saludar a los cientos de partidarios, sus enconados opositores atrincherados en algunos medios de comunicación empezaban a vaticinar un oscuro futuro. Sin embargo, el pueblo le daba al Presidente Correa una indiscutible fortaleza a través de las urnas.

Una particularidad de esta reciente elección ha sido la ausencia de voces que clamen algún tipo de fraude electoral.

Fraude electoral, que puede manifestarse en la compra de votos o en la manipulación de resultados, y que aparecen persistentemente como reclamos políticos en las elecciones a lo largo de América latina, queda ausente en esta elección.

Las misiones de observación internacional que estuvieron presentes este domingo 17 de febrero y provenientes de OEA, Unión Africana, Liga Árabe, o Unión Interamericana de Organismos Electorales, UNIORE, rescataron la transparencia de proceso, con el mérito adicional que el proceso fue organizado y dirigido por un consejo electoral asumiendo sus funciones hace  un año.

La nota baja en estas elecciones la reciben los partidos políticos y medios de comunicación social. La poca presencia de militantes en los locales de votación, que tienen por finalidad fiscalizar el cumplimiento de las etapas más vitales del proceso electoral, ha sido una debilidad que debe enfrentarse con fuerza y convicción por parte de los dirigentes políticos ecuatorianos.

El rol de coadyuvantes en la constitución de las mesas, la llegada del material electoral a los centros de votación, o la correcta aplicación de los procedimientos de votación y escrutinio, han contado con poca ayuda ciudadana, lo cual a su vez ha sido un problema que se percibe en países como Perú, Colombia y Chile.

Por su parte, los medios de comunicación han sido parciales en estas elecciones, ejerciendo presiones indebidas al proceso eleccionario reciente. Existe entonces una necesidad de reconstruir un poder comunicacional masivo y diverso, que asegure el acceso a información a todos y todas los ciudadanos para el periodo que se avecina.

Los resultados de las elecciones presidenciales de Ecuador dejan una interrogante interesante de analizar para el contexto chileno. Esto es conocer donde radica la fortaleza del proceso ecuatoriano.

El Estado ecuatoriano ha tomado con decisión y valentía la tarea de reducir la pobreza, mejorar su infraestructura y diversificar a sus inversores extranjeros, con un modelo donde no sólo el crecimiento económico juega un papel esencial sino la distribución del bienestar.

Correa ha conducido al país con políticas económicas que han favorecido la inversión y han logrado mejorar los índices económicos, lo que ha permitido dejar camino llano al proceso más crucial: la aplicación de medidas de distribución de ingreso y de mejoras de la calidad de vida de los ciudadanos más pobres. Sin duda esta tarea ha traído aparejada la resistencia de los poderes facticos y empresariales, lo cuales lograron concentrar solo el 25% de los votos en esta última elección.

Los desafíos del Presidente Correa en sus próximos cuatro años de gobierno son variados, pero tienen en común que vienen acompañados por la palabra “Revolución”.

En materia económica estarán centradas fundamentalmente en la necesidad de ampliar la explotación petrolera al mismo tiempo incorporar la resolución de OIT número 169 que solicita la realización de consultas previas a pueblos originarios.

En materia educacional, y como el mismo Movimiento País lo propuso, requerirá dar un vuelco en la formación de sus jóvenes para lograr generar valor agregado a la producción ecuatoriana y superar el modelo exportador de materias primas, un desafío común a toda Latinoamérica.

Finalmente en la dimensión política, como lo ha anunciado el propio Presidente Correa, el no volverá a presentarse a las próximas elecciones presidenciales. Este constituye el desafío central de su gestión: generar un sucesor y mantener al Movimiento País y sus aliados suficientemente cohesionados para continuar con su proceso transformador.

Esta revolución ciudadana continúa, crece y se fortalece. El dolor de la victoria que sienten sus opositores no debe continuar dando pie a los continuos ataques comunicacionales de los cuales es objeto el Presidente Correa.

Ecuador se desangró con continuos cambios de Jefes de Estado por una década y este proceso casi sufrió un vuelco con la revuelta policial e intentona golpista de 2010.

El pueblo se manifestó contundentemente este domingo recién pasado, dejemos ahora que la Revolución Ciudadana siga desarrollándose y expandiendo el ejercicio de los derechos fundamentales de los ecuatorianos y ecuatorianas.

Deja un comentario
28 feb 2013

Los unos y los otros

Mientras muchos siguen preocupados del piscinazo de Gallegos o de la nueva pelea de Pamela Díaz, el país se encamina a conocer quiénes serán finalmente los representantes de cada sector en las presidenciales de fin de año.

Desde la Alianza, Golborne y Allamand no logran salir de sus enredos minimalistas, discutiendo si estar o no en los actos recordatorios del terremoto, sin poder sacudirse del fracaso absoluto de Piñera como presidente de la República, como lo dejan en claro hasta las encuestas realizadas por empresas manejadas por su mismo sector político.

La Concertación, en espera de mediados de marzo, juega a mostrar candidatos como Velasco, Orrego y Gómez, se hace guiños con Marco E-O, pero apuesta al retorno de Bachelet pensando en que la carrera ya estaría ganada si la ex Presidenta asume nuevamente el desafío.

Pero hay otros, de los que la mayoría de los medios de comunicación no hablan, que han realizado un arduo trabajo de construcción desde los bordes del sistema y asoman como posibles candidatos de los movimientos sociales que han conmocionado el país en los últimos años.

Con el apoyo de destacados ex militantes de partidos de la concertación y de coordinaciones que se han ido construyendo en el país en torno a la exigencia de una nueva Constitución, surge el nombre de Gustavo Ruz.

Conocido como “el pollo”, desde sus años como dirigente de la Juventud Socialista, Ruz señala que su candidatura tiene como principal objetivo instalar la necesidad de realizar una Asamblea Constituyente para que, por primera vez, todos los chilenos sean constructores de su propia institucionalidad.

Desde el movimiento de pobladores y deudores habitacionales, el nuevo partido IGUALDAD levanta la candidatura de Roxana Miranda, combativa dirigenta de Andha Chile.

Al igual que Ruz, la candidata de IGUALDAD pone en el centro la necesidad de una Asamblea Constituyente para transformar el país, aunque enfatiza en que debe ser a través de una “vía popular” que asegure la más amplia participación del pueblo en su elaboración.

También asume temas como la renacionalización del cobre y los recursos naturales, la Educación y la Salud públicas y gratuitas, el derecho a la vivienda y el trabajo digno, el fin de las AFP y las Isapres, definiendo según su recientemente realizado primer congreso que esta candidatura está “a disposición del pueblo y las organizaciones sociales, para impulsar la lucha contra el duopolio.

Estamos dispuestos, sin embargo, a apoyar a otra candidatura si la deliberación y la consulta popular que proponemos, determina que otro hombre o mujer es el más indicado para aunar a todas las fuerzas consecuentemente democráticas y anti neoliberales.

También, con el apoyo de diversos grupos sociales y sindicales, se impulsa la idea de que el candidato para el sector sea el economista Marcel Claude. Bajo el lema de “Todos a La Moneda”, Claude comparte muchas de las propuestas de Ruz y de Roxana Miranda, construidas desde su activa colaboración con el movimiento estudiantil y otros espacios que han hecho de la protesta su forma de instalar las propuestas de los cambios profundos que necesita Chile para ser realmente justo y democrático.

Por estos días, el Partido Humanista decidía si daba su apoyo a Claude, lo que evitaría el costoso trabajo de recolectar firmas para presentarlo como candidato independiente y, además, daría una buena opción para que junto a otro partido, que podría ser IGUALDAD, se constituyera un paraguas que diese cabida a un enorme número de dirigentes sociales, estudiantiles y sindicales que, rompiendo el cerco de los partidos tradicionales, podrían conformar una potentísima lista parlamentaria y de candidatos a Consejeros Regionales con voces calificadas por su lucha constante, que se transformarían en centenares de portadores de esta nueva idea de país.

Lo importante para quien represente a estos sectores, definidos como anti neoliberales, es que su definición sea amplia y transparente para que cuente con el apoyo incondicional de todas estas vertientes.

Eso le dará un verdadero potencial en condiciones de derrumbar una institucionalidad que ya tambalea, como se manifestó en la última elección municipal con la abstención de casi el 70% de los ciudadanos con derecho a voto.

De estos espacios debe surgir un movimiento democrático que actúe de conjunto, que sepa conjugar la diversidad con los temas profundos que les unen para aportar en la construcción de un Chile diferente.

Si esto sucede, el candidato presidencial será el portavoz de la Asamblea Constituyente y los demás candidatos al parlamento y a los Consejos regionales, verdaderos constituyentes apoyados por ese pueblo que exige transformaciones.

Así, mientras los unos siguen haciendo política en los márgenes estrechos de las oficinas, desde los otros parece venir lo verdaderamente nuevo para el país.

1 comentario
27 feb 2013

Golpe en el Vaticano

¡Por favor! De qué estamos hablando.

Los fariseos de la Santa Sede, lograron concretar sus intrigas de palacio, desbancaron al Jefe de Estado.El Papa se vio en la obligación de renunciar aduciendo como justificación injustificable, que no tiene “fuerza “para seguir conduciendo a los católicos del mundo.

Puede ser muy respetable la decisión del Papa, pero poco creíble a la luz de los acontecimientos.

Permítasenos el sagrado derecho a la duda, al menos a los que conformamos la Iglesia de Cristo duda que está basada en la serie de escándalos de toda naturaleza que Ratzinger, heredó de su antecesor Carol Wojtyla.

El Papa tenía en la propia Curia Romana, todos los golpistas que a diario le hacían imposible ejercer su cargo con la potestad requerida para enfrentar los nuevos desafíos. Limpiar por dentro, expulsar a mercaderes, eliminar a los corruptos, era una misión imposible.

Reinaldo Sapag nos advierte en su artículo, sobre la “hipocresía eclesiástica” denunciada por el Santo Padre en la homilía del miércoles de Ceniza, lo que omite, es que, lo mismo , casi calcado sufrió el Cardenal del Pueblo, Raúl Silva Henríquez, durante su mandato como conductor de los católicos chilenos.

La hipocresía de los encubridores, que intentan ocultar hechos deleznables, tan repudiables que hoy por hoy, nuestra iglesia dejó de ser un referente moral. Peor aún amparado por el Nuncio y posterior Secretario de Estado Ángelo Sodano, amigo predilecto de Pinochet, del cura Karadima, del cardenal Medina. Del obispo Cox y de su regalón el peor de todos, el mexicano jefe de los Legionarios de Cristo: Marcial Maciel, Satanás en persona.

Horrorizado el Papa, intentó sanear la casa de Dios, condenando a obispos y sacerdotes pedófilos que de día anunciaban la palabra sagrada de Cristo, en esa cruz sufriente y  abusaban de niños inocentes sin remordimiento alguno.

Carlos Peña, destacado articulista, se va por las ramas, refiriéndose a las “inconsistencias papales” al comparar la agonía de Juan Pablo II hasta el último suspiro en el cargo, con la precipitada y sorpresiva renuncia de Benedicto XVI.

Ratzinger caminaba solo por la senda correcta, intentó abrir las puertas y ventanas de su palacio de gobierno, para limpiar la mancha que oscurece todo el sentido de la fe cristiana, sabe que si no hacía algo y pronto, los cimientos puros del evangelio de Cristo , simplemente se desmoronan convirtiéndose en letra muerta. Y a los muertos solo los resucita Jesús.

La “cosa nostra” vaticana por lo visto terminó con un Papa fuera de sus funciones, causando consternación mundial. Un silencioso golpe de estado puso fin a su corto reinado.

3 comentarios
27 feb 2013

27 F: no basta con la primera piedra

Hace tres años, un mega terremoto de 8.8 grados y un devastador tsunami provocaron más de 500 muertos, una veintena de desaparecidos, más de 500 mil viviendas dañadas y cerca de 2 millones de damnificados. Mucho se ha hablado al respecto y las críticas a las ex autoridades han sido persistentes y, en muchos casos, hasta majaderas.

Transcurridos tres años, ¿qué se ha hecho al respecto? Esta semana el Presidente de la República presentó la maqueta del nuevo edificio institucional de la Oficina Nacional de Emergencias (Onemi) y anunció su reemplazo por la Agencia Nacional de Protección Civil.

Pero no todo lo que brilla es oro y, obviamente, no basta con la primera piedra de un futuro edificio , ni con improvisaciones, y, tampoco, con giras gubernamentales que ocultan las metas no cumplidas.

Por una parte, las cifras que defiende el Gobierno en materia de reconstrucción no cuadran con nuestros catastros y chequeos, es más, existen diferencias abismantes. La gente que aún espera una solución bien lo sabe, como también se sabe en cada una de las regiones afectadas.

La Onemi, en tanto, nunca pudo modernizarse, nunca pudo ser la Onemi 2.0 que prometió este Gobierno. Nuestra bancada denunció la existencia de cerca de 600 equipos arrumbados en las bodegas de la Onemi, sin ser conectados; equipos que podrían reforzar nuestro frágil y vulnerable sistema. Ello, obviamente, no es eficiencia, muy por el contrario.

Pero suma y sigue, porque durante los tres años de este Gobierno, la Onemi ha tenido tres directores, episodios de lenta reacción, conflictos con científicos, ausencia de liderazgo y vínculos con organizaciones locales y el escándalo de los equipos sin conectar por una inexplicable ineptitud que tienen a Chile en una situación de fragilidad sísmica. Sin embargo, frente a lo anterior, el Gobierno sólo asegura que “estamos mejor que nunca”.

Lo concreto es que, entre otras falencias, hoy, para financiar las comunicaciones esenciales para que las estaciones transmitan su información al centro de procesamiento, y así también a la comunidad internacional, se debe recurrir a la caridad mundial, solicitándose ayuda económica a las redes internacionales. Inaceptable.

Por otra parte, el proyecto que presentó el Gobierno para reemplazar la Onemi por una Agencia Nacional de Protección Social, aún no se aprueba, pues contiene una serie de deficiencias que sólo mantienen la actual mirada, alejándonos de los estándares mundiales en materia de sistemas eficientes para enfrentar las emergencias.

Por ello, a la luz del tiempo transcurrido y de los escasos avances, los ciudadanos tienen ya su opinión. Aún hay mucho por hacer y, sin duda, esta será una de las tareas esenciales del próximo Gobierno, incorporando a las organizaciones locales, descentralizando y dotando de los recursos necesarios para dar un salto en modernidad y eficiencia en el manejo de las emergencias.

Las carencias de liderazgo y gestión de emergencias de las entidades del Estado responsables de administrar las emergencias son evidentes.

Este 27 F, esperamos mesura y humildad por parte del Gobierno y no autocomplacencia ni manejos comunicacionales. Las puestas en escena no pueden construirse desde la falacia, el maquillaje de las cifras y las metas no cumplidas. Especialmente, porque es una fecha donde el dolor de miles de personas asoma como un recuerdo aún vivo y presente.

2 comentarios
26 feb 2013

Un gobierno errático

Este es un gobierno que inicia su último año de gestión de manera errática, confusa, enrarecida y con el síndrome de números rojos en los sondeos de opinión pública.

Así quedó demostrado en sus tardías y más mediáticas que eficaces reacciones ante la crisis por cortes de agua producto de avalanchas, pero más que nada por ineficiencias de Aguas Andinas, a raíz de su privatización absoluta por parte del Presidente Sebastián Piñera.

También,frente al incendio ocurrido en Valparaíso -consecuencia ampliada por malas condiciones de construcción, viviendas modestas de pobladores que no tuvieron apoyo habitacional-, situación que se repite con la muerte de personas en siniestros en la Región Metropolitana; tomas producto de la carencia de casas y bajos salarios, etc. A ello se suma la débil postura presidencial por el caso de Johnson & Johnson y el “perdonazo” del Director del Servicio de Impuestos Internos.

También se demuestra en la insistencia de Sebastián Piñera de convertir en un hecho comunicacional, de carácter político-electoral, la conmemoración del terremoto del 27 de febrero de 2010, centrándose su administración en criticar al gobierno anterior, dejando de asumir que, esencialmente, en esa oportunidad quedó evidenciada una deficiencia del Estado y del sistema institucional para encarar ese tipo de desastres naturales, fallando la Onemi, las Fuerzas Armadas (Shoa) y otras entidades.

Además, nadie tiene realmente claro el nivel de avances del proceso de reconstrucción, que está por debajo de las cifras oficiales, y las modalidades de solución para las comunas y localidades más afectadas.

Para subir en las encuestas y aparecer con una gestión firme, Piñera lleva varias semanas enfrentándose con el Mandatario boliviano Evo Morales, a propósito del arresto de tres soldados del país vecino en circunstancias no del todo claras, y que la mayoría coincide era un tema de fácil solución acorde con las prácticas limítrofes.

En estas semanas, el Ejecutivo anuncia apenas pinceladas para un aggiornamento del sistema electoral, pero sin entrar a resolver los temas de fondo de la institucionalidad política del país, como es terminar con el binominal y otorgar derecho a voto a los compatriotas residentes en el exterior.

A eso se agrega la continua renuncia de funcionarios de La Moneda que se van al sector privado, vislumbrando la derrota que se viene a finales de año.

Sebastián Piñera y su administración más bien van respondiendo a contingencias y hechos exógenos (corte de agua, incendio en Valparaíso, detención de soldados bolivianos, 27-F).

Se vuelve a comprobar que es un gobierno sin sello, sin impronta, sin agenda sólida propia, sin destino de marca histórica.

Por lo demás, ya se le agotó el tiempo para intentar revertir esa situación. El 21 de mayo entrega su último informe (que anuncia ser precario) y en noviembre ya estará prácticamente decidido quién será la o el nuevo Presidente de la República.

Todo esto no es privativo de que el gobierno, junto a los partidos de la derecha, estén usando sus poderes financieros, fácticos, comunicacionales y autoritarios para intentar revertir la situación y sobre todo, tratar de no sufrir una catástrofe política y electoral en noviembre en las elecciones presidenciales y parlamentarias, como ya les ocurrió en las municipales.

En este cuadro se inscriben las demandas y las movilizaciones sociales y ciudadanas para que el país avance en transformaciones sociales, económicas, laborales, educacionales, medioambientales y en reconocimiento de los pueblos originarios.

Se abre una puerta más ancha para que la oposición avance con sentido unitario hacia una candidatura presidencial común y una lista parlamentaria unitaria, todo sustentado en un programa de gobierno democrático, progresista y transformador, que el pueblo debe conocer, discutir y hacer suyo.

Los actores de la oposición deben mantener un compromiso claro con esas demandas, movilizaciones, unidad y programa, sin interponer barreras insalvables y rígidas.

Todo aquello es la llave para el avance democratizador y de justicia social en el país, para desplazar a la derecha del gobierno y tener una mayoría sustancial en el Parlamento. En la situación que está la administración piñerista y los partidos y candidaturas presidenciales de derecha, las condiciones son casi inmejorables para la oposición, si se actúa con voluntad política clara y decisión unitaria.

El Partido Comunista va a perseverar en la línea del programa común, de la lista parlamentaria unitaria, de la unidad de la oposición, de la movilización y de la demanda social y ciudadana. En ello es positivo y necesario que el programa entre hoy en una fase de encuentro y reflexión con el movimiento social del país, para tener un proyecto que interprete a las grandes mayorías.

La oposición hoy tiene una impronta, una agenda y un sello. Así lo definen sus propuestas programáticas que buscan un compromiso de solidaridad, equidad, justicia, democratización, soberanía e interpretación de los derechos sociales del pueblo.

2 comentarios
26 feb 2013

Soldados bolivianos, actores secundarios de un reality político complejo

Los soldados bolivianos, en estricto rigor jóvenes realizando el servicio militar que portaban un fusil con limitada formación militar y aún más precaria infraestructura, son actores secundarios del reality político que se ha configurado a su alrededor.

Si bien deberían tener la principal exposición ya que de hecho cruzaron la frontera, (aparentemente sin darse cuenta), fueron apresados por carabineros de Chile, son procesados ahora por el Ministerio Público y además han sido nombrados héroes nacionales en Bolivia; en realidad juegan un rol bastante secundario.

El más reciente enfrentamiento entre los gobiernos de Chile y Bolivia ha mostrado que son muchos los estigmas, los resentimientos y sin duda los cálculos políticos que aún prevalecen en ambos países.Lamentable, para dos países que comparten no sólo una frontera sino también una cultura milenaria.

La cultura aymara desarrollada cuando no estaban las fronteras entre Bolivia, Perú y Chile que pone énfasis en la colaboración, el reconocimiento de diferencias y sobretodo el amor por la tierra. Pero bueno, al parecer estamos muy lejos de lo ancestral y muy cerca de lo terrenal.

Los soldados se negaron (como era de esperar) a una solución anticipada que los dejara en libertad pero sin declararlos inocentes. De hecho, ahora alojados en la casa de un diputado esperan el juicio. En paralelo, aparecen los otros actores que llevan el tono del debate: los gobiernos o mejor dicho los Presidentes de ambos países.

Este conflicto le viene bien al Presidente de Bolivia, que además ha confirmado su interés por una nueva reelección.

Es un conflicto que presenta a uno de los países más pobres de América Latina conflictuado, maltratado y ridiculizado por uno de los países más ricos de la región.

Las imágenes no son detalles en este reality y el Presidente Morales las ha manejado a la perfección,dejando en claro que Bolivia es una vez más víctima, de un vecino poco amistoso.

Hasta ese momento, es muy probable que la mayoría de gobiernos que enfrentan situaciones similares (prácticamente todos) reconocieran como un error la judicialización de un problema que podría haber sido tratado con mucho más celeridad y menos prensa,pero Morales ha cruzado algunos límites, en su discurso, que no se permiten incluso en el reality regional.

Los adjetivos utilizados para denostar al Presidente Piñera son inaceptables y nos regresan al pasado. Las declaraciones personalizadas se salieron del libreto y por ende es posible que por un rato Morales será castigado por la audiencia. Pero el discurso nacionalista tiene sus resultados al interior de los países, lo que auspicia una retórica encendida. Sobretodo si el juicio termina diciendo que los soldados entraron a Chile sin darse cuenta.

Pero para los debates, como para el tango, se requieren dos.

En el otro ángulo de la cámara está el Presidente Piñera, cuyas declaraciones también le pueden haber generado beneficios políticos momentáneos. Pero los beneficios son más personales que nacionales, ya que Chile es muy posible que esté quedando como el amigo molesto del colegio, aquel que siempre demuestra su poder y capacidad económica, aquel que habla desde una posición de cierta superioridad. De ser así, en el reparto de libretos el gobierno de Chile ha logrado quedarse con el menos empático.

Todos sabemos que al final logra sintonía pero es retirado rápidamente de los escenarios.

¿Y los precandidatos presidenciales? En general, han guardado silencio para no quedar pegados a los problemas que traerá esta anécdota. Por que no hay que confundirse, el arresto de los soldados no es un punto de inflexión en la relación entre los dos países, ni cambiará las estrategias de lucha contra el contrabando, ni acercará una salida al mar para Bolivia.

Sin embargo, en este escenario los presidenciables tienen la oportunidad de hablar de la integración latinoamericana, de los beneficios de la relación positiva y privilegiada con los vecinos y sin duda de los mejores mecanismos para luchar contra el narcotráfico y el contrabando.

Y claro la pregunta que queda es, ¿si los soldados son considerados inocentes, decidirán denunciar al Estado Chileno?

La segunda temporada de este reality esperemos no se confirme. Nos hace daño a todos andar buscando problemas en vez de soluciones a los grandes desafíos que todos compartimos.

Deja un comentario
26 feb 2013

A un año de la rebelión de Aysén

Hace un año, el 24 de febrero de 2012, a las 17:15 horas, se enviaba a la cuenta personal de Sebastián Piñera el siguiente email: “Atentamente, envío a usted propuestas del Movimiento Social para la Región de Aysén. Nuestros atentos saludos”.Paralelamente, en las afueras de la Cámara de Comercio de Puerto Aysén se afianzaba el triunfo de un pueblo alzado en la lucha por lo que consideraba justo ante unas abatidas y disminuidas Fuerzas Especiales.

Se trataba del profusamente difundido documento de 11 puntos en 22 páginas conteniendo las principales aspiraciones por las cuales una gran mayoría de la población regional se había levantado en la legítima protesta social: rebaja al precio de los combustibles en general, mejoramiento en la equidad y calidad de la salud, sueldo regionalizado, consulta vinculante ante la eventual instalación de represas, universidad regional, regionalización de los recursos naturales, cambios profundos a la institucionalidad hidrobiológica para evitar el exterminio de la pesca artesanal, reducción del costo de los servicios básicos, subsidio para el transporte de carga y pasajeros hacia y dentro de la región, apoyo al pequeño campesino con énfasis en la conectividad, subsidio excepcional para el acceso a la vivienda.

En esos tensos momentos, la única respuesta formal recepcionada, además del aumento de la represión, fue un escueto correo del vocero de Gobierno Andrés Chadwick –a las 20:36 horas -señalando: “Muchas gracias…saludos”.

A un año de tal intercambio, mucha agua ha corrido bajo los puentes de Aysén.

Evaluaciones con vasos medio llenos y medio vacíos se encuentran por doquier, dependiendo del domicilio ideológico del analista. Más a la derecha, más a la izquierda. En la calle o en La Moneda.

Quedamos con alcaldes electos y derrotados, precandidatos parlamentarios y dirigentes molestos con sus colegas por considerar que se “vendieron”, y estos últimos con los primeros porque estiman que fueron “intransigentes”. Algunos que ayer combatieron en bandos contrarios llegaron a ser aliados, y otros que originalmente se asociaron hoy se consideran enemigos.

Revuelto está el ambiente y aunque Aysén y los ayseninos seguimos siendo un referente para muchas luchas vigentes o futuras en el resto de Chile, no estamos ausentes de las virtudes y miserias de todo proceso diverso, caótico, transformador.Quizás, revolucionario.

Con la resaca de toda gran fiesta, los participantes, directamente quienes vivimos en este territorio, estamos hoy en proceso de reflexión, de evaluación de lo que ocurrió.Reconstruyendo y reconstruyéndonos en el hacer, en el mirar hacia delante y hacia atrás.

Es así que no escasean quienes en el ánimo cuantitativo que todo lo cubre, sacan sus conclusiones. Y se atreven a simplificar en un número, en un porcentaje de cumplimiento, lo que fueron casi dos meses de rebelión ciudadana en el austro patagón.

Ahí están las palabras del ministro secretario general de la Presidencia, Cristián Larroulet, que sin más señala que “estamos hablando de un 90% de cumplimiento o avances”, basado en un análisis tecnocrático de lo que significó el Movimiento Social por Aysén.

Otros, como los miembros que permanecen en Mesa Social, que hay un 70 % de avance. Lo paradójico es que mientras más se baja a la base, a la fuente de la movilización, a los que fueron el sustento de la lucha, menos se perciben los magníficos y vitoreados logros luego del fenomenal esfuerzo desplegado.

Tales intentos, en particular los que terminan en cuentas alegres, no logran distinguir lo que son las demandas coyunturales (los bonos, becas, subsidios, proyectos), necesarias por la urgencia que imprime la desigualdad que agobia a Chile, de las exigencias de fondo, estructurales, que apuntan a la raíz del desasosiego que recorre el país.

Todo esto se mezcló en los 11 puntos que ese 24 de febrero, en un simple correo, se enviaron a La Moneda.

Porque en lo que desde un principio estuvo de acuerdo el gobierno fue en avanzar en todo lo que no pusiera en riesgo su ideario político, social y económico: la producción, el individualismo, el extractivismo. En todo lo demás las negociaciones fueron avanzando. Pero aquello es como atacar el dolor con analgésicos y no con medicamentos que vayan a la fuente de la aflicción.

Por ello el bono de leña, la normalización del hospital de Puerto Aysén con una unidad de hemodiálisis, una carrera de pedagogía en una universidad ya instalada en la región, la adquisición de una nave para mejorar la conectividad marítima no fueron temas que quitaran el sueño a la administración de Sebastián Piñera.

Tampoco una serie de otras medidas que apuntan a temas de administración general, y no a demandas que herían el corazón del modelo socioeconómico impuesto, y que no estaban (ni están) dispuestos a negociar.

En el movimiento ciudadano Patagonia sin Represas había claridad, desde un principio, sobre la dificultad de sus principales aspiraciones: consulta ciudadana vinculante sobre la eventual instalación de proyectos hidroeléctricos y la regionalización de los recursos naturales.

En un esfuerzo por avanzar en la democracia territorial, es decir, devolver el poder a los ciudadanos. Aunque algunas reuniones y protocolos se suscribieron con el subsecretario de Desarrollo Regional, Miguel Flores, en nada de aquello se avanzó.Ni siquiera en los plebiscitos regionales, algo que el gobierno decía tener en su agenda previa.

Como si fuera una burla, en paralelo a las conversaciones el gobierno aprobó, ilegalmente el proyecto río Cuervo, y se reunió con ejecutivos de Endesa, Colbún, HidroAysén, el rey de España e incluso adelantó el proyecto de Carretera Eléctrica para favorecer a las represas en la Patagonia. En el fondo, en estas dos aspiraciones, no hubo avance alguno, lo que derivó en nuestro retiro de la mesa en junio de 2012.

Tampoco a los funcionarios públicos les fue muy bien. La histórica exigencia de nivelación de la asignación de zona fue simplemente desestimada por cuanto subsecretario, incluido el de Hacienda Julio Dittborn, se reunió con los dirigentes, que determinaron salirse de la mesa en septiembre de 2012.

Y en el caso de la pesca artesanal, los hechos son conocidos. Una parte importante de los pescadores no estuvieron de acuerdo con la negociación que se llevó adelante entre la Mesa del Movimiento Social y el subsecretario de Pesca, Pablo Galilea, trámite en el cual Patagonia sin Represas decidió no participar con su firma, y que para muchos fue la antesala del procedimiento legislativo que siguió y que se conoce como la entrega de los recursos hidrobiológicos nacionales a 7 grandes familias de la pesquería nacional.

Son estos solo algunos de los ejemplos en los cuales no hubo interés alguno de la actual administración de realizar cambios estructurales a la base que origina la desigualdad que hoy campea en Chile. Sí, se cambiaron algunas comas y personajes del libreto, pero la trama siguió tal cual.

Los logros alcanzados hasta hoy son sólo los de un grupo de presión no de un verdadero movimiento social. Si en 2011 los estudiantes hubieran luchado sólo por más becas (que es en el fondo un traspaso de recursos públicos para el lucro de ciertas universidades) habrían sido grupo de presión. Al exigir educación pública, gratuita y de calidad, fueron un movimiento social. Porque a pesar de los cambios al régimen de zona franca y a la bonificación del 889 a la contratación de la mano de obra, Aysén y el Chile desigual sigue vigente.

Por eso, la aspiración de cambio se mantiene vigente, como un norte para quienes quieren cambiar Chile. El debate político electoral que comenzará con fuerza en marzo debiera hacerse cargo de este sentir, que se traduce en el fondo en una nueva Constitución. Personalmente, creo que debe nacer de un proceso constituyente.

Ah, y solo un dato.

El 18 de febrero de 2012 el costo de los combustibles era de $ 822 (93 octanos), $ 841 (95), $ 862 (97), $ 647 (diesel), $ 615 (kerosene). Hoy, un año después, es de $ 849 (93), $ 875 (95), $ 903 (97), $ 682 (diesel) y $ 707 (kerosene). Pero es sólo eso, solo un dato.

1 comentario
26 feb 2013

27F ¿Y cómo nos recordará la historia?

En 100 años más ¿cuál será la reflexión de nuestros nietos al escuchar sobre el 27F, o quizás al vivir un nuevo episodio catastrófico?¿qué les habremos dejado para así estar mejor preparados en un país que libera el 43% de la energía sísmica del planeta?

Entonces, es inevitable avanzar hacia una reflexión de todo lo que hemos visto, leído, discutido y hecho como nación en estos tres años. ¿Qué permanecerá y cumplirá con uno de los propósitos básicos de la Gestión de Emergencias, como es construir comunidades más resistentes y resilientes?

Basta un recorrido rápido por la historia de nuestro país para darnos cuenta que en la identidad simbólica de nuestra nación los terremotos son un elemento relevante.

Tanto es así,que es posible ver que las dificultades de los conquistadores por levantar una ciudad se asociaba tanto a la presencia de una población indígena combativa y resistente, como a la obligación de enfrentar terremotos que venían a dejar tanto o más destrucción que las mismas batallas. Este es el panorama con el que Chile ha convivido y convivirá, es parte de nuestra historia.

Por eso sorprende esta suerte de amnesia que pareciera inundar el debate, acompañado de un toque de arrogancia y no menos egocentrismo, donde se pierde esa visión de Estado.

Reconstruir casas, edificios y caminos, establecer medidas de excepción tributaria, colectas y donaciones, o limosnas como registran los testimonios de la Colonia, son parte de todos los relatos entregados por testigos y descritos en diversos documentos históricos.

Es algo que en un Chile sísmico simplemente termina siendo parte de lo que siempre se ha hecho, sin que por ello cada generación haya dejado de establecer medidas que marcaron un salto hacia una comunidad más desarrollada, preparada, resistente y resiliente.

¿Es acaso posible plantearse la posibilidad de no reconstruir casas e infraestructura crítica en nuestro país? Entonces, ¿es posible pensar que nuestro aporte como generación será cumplir con el mínimo al cual estamos obligados?

Decisiones de mantener o cambiar de lugar una ciudad, fueron parte de los grandes desafíos que decidieron asumir comunidades que vivieron este tipo de emergencias.

Es así como producto del mega-terremoto del 13 de mayo de 1647, que destruyó Santiago y dejó mil personas fallecidas en todo el Reino -según consigna la Real Audiencia- en un cabildo abierto ( la población nacional se estima en 500 mil habitantes), se tomó la decisión de mantener su ubicación, frente a la propuesta de un sector que proponía cambiarla de lugar.

Por otro lado, los mega-terremotos de mayo de 1751 y febrero de 1835, también estuvieron marcados por decisiones políticas de gran trascendencia: la reubicación de Concepción, y en dos oportunidades la de Chillán.

El mega-terremoto del 16 de agosto de 1906 que devastó parte importante de Valparaíso, se transformó en el inicio de la investigación de la sismología en Chile y la creación del Servicio Sismológico, gracias a una iniciativa del entonces rector de la Universidad de Chile, Valentín Letelier, y de la acogida que ésta tuvo por parte del Estado. En esa época era el Presidente Pedro Montt quien llevó a cabo esta política pública que perduró inalterable hasta el 27 de febrero de 2010.

Así también el terremoto de Chillán de 1939 dejó su huella en la historia, no sólo por el dolor, sino que también por decisiones políticas y movimientos sociales, pues desde aquella fecha quedaron instaladas en nuestra sociedad las grandes campañas solidarias.

Mientras que en lo institucional nació la CORFO, la cual hasta estos días no sólo ha sido un gran aporte para el desarrollo productivo del país, sino que también sigue siendo un actor relevante al momento de las grandes catástrofes.

Y nosotros, ¿qué le dejaremos a las futuras generaciones?

Un nuevo aniversario caracterizado por las pugnas cuantitativas, al reduccionismo de la tragedia a cifras, y a los afanes electorales coyunturales, claramente no formarán parte de nuestro legado histórico, como tampoco lo será tener una red sismológica robusta, peor aún a la fecha más débil que para el 27F.

Tampoco dejaremos una institucionalidad moderna, ni menos un fortalecimiento real del nivel local como eran esos cabildos de nuestros orígenes porque nos alejamos cada vez más del momento histórico que brinda una tragedia para generar cambios que queden en la historia y que marcan un antes y un después.

El cronista Gómez Vidaurre, testigo del terremoto que destruyó Concepción en 1751, escribió con posterioridad a la tragedia, sobre los terremotos. En su registro refleja el aprendizaje que originaron estas catástrofes y que se tradujeron en medidas concretas.Todo de acuerdo a las capacidades y conocimientos de la época:

“Con todo, los habitantes de este Reino, para mayor seguridad de sus personas y vida, han fabricado las ciudades adaptadas a prevenir los funestos acontecimientos que pueden resultar de tal calamidad. Por esto las calles son anchas, de modo que cayendo a tierra los edificios de ambas partes, dejan siempre lugar libre para aquellos por vivir en cuartos de la calle, tengan ésta en que salvarse de las ruinas. Las casas son de un solo piso, y en bajo, y así es mayor el espacio que deben dejar. Dentro de ellas tienen grandes patios, jardines y huertos, donde los que las habitan en su interior se refujian (sic) sin temor de las ruinas. Los acomodados tienen o en sus jardines o huertas preparadas barracas para dormir quietamente y sin la incomodidad de salir desnudos al aire o el agua, cuando ellos sobrevienen de noche” –y agrega- “mediante estas prudentes precauciones, se creen seguros los chilenos de las fatales consecuencias de los terremotos sobre sus vidas y personas…”.

Entonces, si nuestros antepasados, con mayor fragilidad, menor conocimiento y desarrollo, fueron capaces de dejarnos ciudades más fuertes, normas sísmicas, investigación, entregándonos así un país más resistente, resulta una obligación preguntarse ¿cuál será nuestro legado como generación de la OCDE y de tantos indicadores que nos llenan de orgullo?

¿Cuál será nuestra herencia para la futuras generaciones? Estas deberían sentirse orgullosas de nuestro trabajo cuando la catástrofe los golpee, pues de algo podemos estar seguros, y es que eso ocurrirá más temprano que tarde.

2 comentarios
26 feb 2013

Drones contra Michelle

Aviones de guerra no pilotados vuelan hacia donde esté Michelle para dejar caer su carga destructora.

Ninguno de los pilotos posibles, Golborne o Allamand, osaron treparse al avión. Los que lanzan los bombazos, más o menos a distancia, son la ministra, los jefes de partido, El Mercurio, algunas veces La Tercera, un señor abogado de las víctimas del tsunami y hasta el señor Presidente de la República, es decir los que no tienen nada que perder sino sus leseras. Los que no son candidatos.

Que ella es responsable de muertes por no dar la alerta de tsunami cuando el informe del SHOA era tan claro y cuando los mandos de las FFAA estaban de pie y a sus órdenes, cuadrados y subordinados, con helicópteros incluidos, desde el mismo primer remezón.

Que ella no hizo lo que hace Piñera: no ir nunca a la ONEMI, ni cuando hay terremoto (él calcula que nunca los sismos van a superar los Grado 7) ni cuando se corta el agua por simples aluviones en el Maipo o el Aconcagua o la rotura de cañerías.

Sólo va a inaugurar edificios de la nueva institución.

Los drones seguirán.

Que ella inauguró un hospital con enfermos disfrazados de enfermos.

Que ella inauguró el Transantiago, para castigar a los habitantes de la Región Metropolitana.

Que ella aumentó la pobreza, no como Piñera que, como lo reconoció CEPAL, con la que mantiene excelentes relaciones, la disminuyó.

Que bajo su gobierno el país no creció económicamente. Estuvo estancado, a pesar de lo bueno e inteligente que era su ministro Velasco. Que hubo muchos cesantes.

Que su hijo mayor trabajó en la Cancillería, no como la hija y la sobrina de Piñera que trabajan en La Moneda, muy cerca también de su tío ministro del Interior, el primo del presidente.

Que entregó dinero raro para que un chileno, seguramente amigo suyo, ganara el Dakar.

Que… ¡bombazo!, con mucho ruido y algunas esquirlas.

Ante tanto ataque, drones y bombazos, ella calla. No está. Hablará el marzo. La mayoría del país sigue pensando que la inminente candidata sabe, tiene prestigio internacional, es limpia y buena, muy distinta a los de este gobierno y a los de gobiernos anteriores, incluido el suyo.

La esperanza es lo último que se pierde. Y, en temas de Estado, hay que corporizarla, personalizarla.

La candidata Michelle surge indemne de los bombazos, como lo hacía Ibáñez candidato en 1952 y como lo hacía Perón o lo hace Chávez. Las leyendas superan a los pobres mortales y son atractivas. Necesarias.

Lo que puede debilitar, en su momento, a Michelle, es el fuego amigo. Los drones transversales.

Cuando ya esté por ser Presidenta, por ejemplo en poco tiempo más. Cuando, como se espera, sea Presidenta.

Ese fuego sí.

Ese que surgirá de la excesiva diversidad de su entorno, muchas veces contradictorio en materias fundamentales.

Ese que surgirá inevitablemente cuando se reemplace los genéricos programas, por las reales políticas de gobierno.

¿Sólo el filo del Estado o el filo de las masas y el filo del Estado? ¿AFP estatal o no?¿Libertad de los imponentes para elegir entre AFP e INP, como en todos los países donde existen las AFP?¿Isapres, con ganancias pero al servicio de los asegurados?

¿El cobre sólo con más impuestos o el cobre chilenizado o nacionalizado porque Chile quiere duplicarse el sueldo?

¿Sigue el lucro en las universidades como parte de sus partidarios cree que debe ser?

¿El agua de vuelta a Chile, o sea al Estado de Chile?

¿El litio, chileno o negocio del yerno de Pinochet u otro yerno?

¿Los peajes de las carreteras a precios internacionales, o sea mucho más bajos que los que hoy nos esquilman?

¿Los trabajadores con derechos reales para realmente negociar?

¿Las fuerzas armadas subordinadas al electo poder político o negociadoras con éste después de 24 años de democracia?

¿Las riquezas del país en manos de 5 multimillonarios en dólares o un país más equitativo, con impuestos de verdad y controles estatales serios? ¿Ministros y parlamentarios sin conflictos de intereses o con?

¿Elecciones verdaderamente democráticas donde gane el que gana y las fuerzas con representación suficiente verdaderamente representadas, como en Francia, España, Argentina, Brasil, Perú, etc. como en Chile antes de la dictadura, en ese Chile democrático que nos orgulleció?

¿Reformas para que surja una nueva Constitución? ¿Poner condiciones para no seguir gobernando con los quórum actuales que obligan a administrar lo existente o asumir para administrar?

Ante esas preguntas históricas y decisivas, Michelle no puede guardar silencio.Debe hablar, exponer, convencer, a su entorno y a la gente que tanto la ha esperado. No “promediar” entre sus cercanos. Gobernar como los grandes.

De otra manera, esos drones sí tendrán efecto.

1 comentario
26 feb 2013

La generación sándwich, a cargo de hijos y padres

El siguiente cuento me lo contaba mi madre desde que yo era muy niña . “Un día muy lejano, un hijo caminaba llorando, con su padre anciano a cuestas, para llevarlo al despeñadero donde tiraban a los viejos. ‘No llores, hijo,’ le susurró el padre, ‘los jóvenes tienen que hacer su vida, y no hay dinero ni lugar, ni tienen tiempo para cuidar a los viejos inútiles. Yo también lloraba cuando fui a tirar a mi padre al precipicio, pero así es la vida.’ El hijo se detuvo. ‘Pues padre, cuando me ponga viejo yo no quiero que mi hijo me tire por el despeñadero.’ Dio la vuelta y se volvieron a casa.”

A pesar de las implicaciones del cuento, como muchas otras hijas, tanto de mi generación como mucho menores que yo, nunca me imaginé que mi actividad principal durante años sería mantener viva a mi madre.

Cuando los padres están todavía activos e independientes, los hijos adultos normalmente piensan en lo que tendrán que manejar en el futuro: trabajo, amor, hijos, mantenerse saludable, divertirse, realizar algún sueño o ambición, mejorar la sociedad.

En ese listado casi nunca aparece algo que es tan inevitable como los impuestos; la necesidad de cuidar a nuestros padres si tenemos la suerte de que lleguen a la ancianidad. Las generaciones anteriores no tenían que pensarlo mucho, ya que en las casas vivían varias generaciones y emparentados, y la esperanza de vida era corta. La situación ha cambiado, ¡y cómo!

La buena noticia que todos conocemos, es que el mejoramiento económico, los conocimientos de higiene, los servicios de salud pública y los avances científicos, médicos y bioquímicos están prolongando la vida.

En el siglo XX, o sea, entre 1900 y 1999, en los países más desarrollados la esperanza de vida al nacer creció 30 años más. En el siglo XXI los centenarios están aumentando en el 5.5% por año, doblándolos cada 10 o 13 años, según el país. La OMS, Organización Mundial de la Salud, proyecta que dentro de unas pocas décadas habrá un millón de centenarios.

La mala noticia es que mientras la tecnología y los cambios sociales progresan a la velocidad de un Boeing 747, los planes para manejar las nuevas situaciones avanza a paso de carreta de bueyes. Y con anteojeras. Incluso a veces da marcha atrás.

Hoy día cantidades de familias viven en departamentos o casas adecuadas para un núcleo de padres e hijos menores de edad; la mayoría de las mujeres trabajan fuera de casa, y hay una mayor movilidad geográfica por razones laborales.

Todo esto complica enormemente mantener a los padres mayores en “el seno de la familia,” como lo fue en el pasado, o en la casa donde han vivido antes de su ancianidad. La modalidad para cuidar a los adultos mayores depende de los recursos, características y reglas de comportamiento de cada país, incluso cada pueblo, y cada familia, así como de la salud física y mental del adulto mayor. Lo que se considera poco son las necesidades de los hijos a cargo de sus padres, lo que no solo afecta a estos si no a toda la familia.

La modalidad ancestral es, si las circunstancias lo requieren, y si los adultos mayores están de acuerdo, la vivienda multigeneracional. Es más factible si un hijo o familiar no trabaja fuera de casa, por decisión o por fuerza. Existen, por desgracia, algunos casos, en distintos países y culturas, en que personas de edad avanzada son maltratados por sus propios familiares. Tal como se da hoy, mantener una vigilancia institucional es prácticamente imposible.

Otra modalidad se presenta en el caso de personas que habían vivido adecuadamente solas pero que ya la edad no se los permite.

Al principio, según he visto, casi todas prefieren quedarse donde estaban y que una hija vaya a cuidarlas. Algunos adultos mayores se aferran irracionalmente a donde han vivido, aunque les quite la salud y apresure su muerte. Otros se aferran a cualquiera persona que les permita quedarse en sus casas, aunque sufran maltratos. Ambas situaciones trastornan la vida de los hijos que los cuidan y por ende de toda la familia.

El caso es que en la presente generación llamada “sandwich,” los hijos, (sobretodo ellas), cualquiera que sea la modalidad, se encuentran con que tienen que balancear el trabajo remunerado fuera de casa, llevar la casa, cuidar a sus hijos o nietos y cuidar a sus padres. Es una tarea imposible que casi siempre termina afectando su salud, sus nervios y su estatus laboral (y por ende sus finanzas). Todo lo cual perturba el bienestar de toda la familia y por ende de la sociedad.

Las residencias de tercera edad horrorizan a muchos, en parte porque los asilos de antaño eran casi siempre pavorosos. Hoy día hay de todo. Es en esta modalidad donde las instituciones estatales sobretodo, y también las privadas, deben incrementar su apoyo.

Mi caso personal no es típico, ya que tengo la suerte de no ser pobre (aunque lo he sido), y la mala suerte de tener una familia repartida por el mundo, pero todos los seres humanos tenemos que afrontar problemas, unos más serios que otros.

Mi madre, con dos hijas en dos continentes distintos, a los sesenta y tantos años decidió establecerse en un tercer continente, en el país donde pasó su juventud. Al principio “lo pasaba bomba,” pero por los 80 años ya las cosas se le hacían muy difíciles.

Vivía sola y aislada, en las afueras de la ciudad, sin servicio médico cerca.Rehusaba terminantemente irse a vivir con una de sus hijas. Ellas la visitaban, pero se quejaba sin cesar de “abandono.” Insistía que sus hijas tenían la obligación de mudarse a su departamento, medio año cada una, abandonando los países donde viven, sus familias, sus trabajos, sus casas, sus amigos y todo. Además ofrecía solamente la estrecha habitación y el bañito de servicio, el resto del amplio departamento debía quedar exactamente como siempre.

Empezó a enfermarse a menudo. Cualquier tentativa de proponer que se mudara, o incluso que le contratáramos una asistenta provocaba una gran crisis. Solo aceptaba la misma señora que iba dos horas, tres veces por semana a hacerle la limpieza. Yo vivía con la maleta hecha, el pasaporte en el bolsillo y el corazón angustiado. Cada vez que sonaba el teléfono me daba saltos. Sus frecuentes enfermedades requerían un viaje trasatlántico y dejar todo para cuidarla, en hospitales y en su casa. Esto podía durar un par de semanas como cuatro meses cada vez.

Por fin logramos que aceptara a alguien puertas adentro. Viviendo las hijas tan lejos todos los arreglos resultaban malos o desastrosos. No faltaban las personas que venían a aprovecharse, y su salud seguía empeorando. La desahuciaron dos veces. El último médico al que la llevé antes de encontrar la solución, la envió de inmediato al hospital por estar desnutrida, anémica y deshidratada.

También yo empecé a enfermarme y a sufrir serios trastornos físicos, tanto que a menudo le decía a mi familia que me iba a morir antes que mi madre. Un día se rompió una cadera, y esa fue su salvación.

Para su rehabilitación pos-operatoria la instalé en una residencial altamente recomendada por personas expertas en la materia, en un barrio central y verde. Al principio hubo que vigilarla constantemente, porque incluso antes de su recuperación ya intentaba volver a su departamento con la complicidad de personas aprovechadoras.Hasta tuve que cambiar las chapas de la puerta de su casa y cuidar que no las cambiaran otra vez. Por supuesto que estaba más que furiosa conmigo, no quiero ni contarlo.

En dicha residencial la rehabilitaron, dejó la silla de ruedas, empezó a sentirse, a verse y a actuar años más joven (si se puede usar ese término en esas edades). Allí come bien, hace gimnasia diaria, sale al jardín, tienen fiestas, conciertos, películas, etc. Unos años después, no ha tenido ninguna de las enfermedades que la asaltaban. La visitamos a menudo, no para cuidarla en hospitales o en la cama, sino para conversar y salir a pasear, dos cosas que le encantan. No quiere volver a su departamento por nada. Y yo, por fin, he recuperado mi salud. Este año cumple 100 inviernos. Conserva su sentido del humor (entre nos, no lo repitan, todavía cuenta chistes verdes).

No todas las familias tienen la suerte de tener acceso a una buena residencial, pero todas tienen derecho a recibir apoyo ya sea en esa o en otras modalidades.

Sabiendo cuánto se ha prolongado la esperanza de vida, y cuánto ha cambiado la sociedad, las familias y las instituciones del Estado y privadas deben hacer lo necesario para mejorar notablemente no solo el apoyo a los adultos mayores si no también a los familiares que los cuidan.

Deja un comentario