17 abr 2013

El triunfo de Maduro

El triunfo de Nicolás Maduro se ha dado en un escenario nacional e internacional más que complejo, precedido por una campaña severa de agresiones de la oposición durante la breve, pero intensa campaña. Desde un principio, la candidatura Capriles propició un clima que no podía sino culminar en el desconocimiento de los resultados.

Esta situación se ve agravada por el margen exiguo que separa a los dos principales contendores. Son circunstancias de este tipo las que requieren el talento y la lucidez política para salvaguardar el bien más preciado del pueblo venezolano, su democracia participativa.

Si bien el Consejo Nacional Electoral ha dado suficientes pruebas de unas elecciones limpias y trasparentes, los días previos al acto electoral resultaba claro que el libreto opositor incluía un cuestionamiento de los comicios.

Con ello se quiere deslegitimar el mandato de Maduro y crear un ambiente de desestabilización frente a un chavismo golpeado y debilitado por la muerte de su líder.

Las protestas de la derecha venezolana atentan contra la institucionalidad democrática del país, animando tácitamente a cualquier oficial que quiera correr la aventura de una intervención militar. No sería la primera vez en América Latina que los militares se prestan para un golpe de estado, pretextando un clima de ingobernabilidad, los ejemplos sobran.

Para el ya proclamado presidente electo Nicolás Maduro lo correcto es aferrarse a la constitución del estado bolivariano, en una palabra, cumplir y hacer cumplir las leyes democráticas de esta nación sudamericana.

En esta hora difícil de la política venezolana se trata de fortalecer la democracia y comprometer en ello a todo un pueblo y, ciertamente, a las fuerzas armadas. Sólo de este modo se puede garantizar la continuidad democrática del chavismo, tanto en el plano nacional como en el ámbito internacional, cuando hay varios países que postergan el reconocimiento del triunfo electoral del nuevo gobierno.

El presidente Maduro ha señalado que su gobierno no va a “pactar con la burguesía”, no obstante, la oposición no es un todo homogéneo ni uniforme que actúa en bloque.

La irresponsable apuesta de Capriles es, precisamente, llevar la situación a un grado de tensión que abra las puertas a la violencia. Sin embargo, una visión desapasionada muestra que, en efecto, existen sectores opositores moderados y más democráticos con los cuales un diálogo en el mediano plazo no debiera descartarse.

El primer desafío de Maduro es aislar a los sediciosos y violentistas para consolidar una democracia en paz, inclusiva y dialogante que extienda las mayorías ciudadanas mucho más allá de su discreto triunfo electoral.

La tarea es hacer respetar la voluntad soberana de un pueblo, pero al mismo tiempo extender la mano generosa hacia todos los ciudadanos patriotas que quieran sumarse a esta mayoría.

En Venezuela, tanto para chavistas como para opositores, es la hora de la sensatez política, única garantía de una democracia robusta capaz de abortar cualquier aventura golpista.

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17 abr 2013

Amarga experiencia

En diciembre pasado, escribí en este mismo portal una columna en la que comencé ofreciendo mis disculpas a mis lectores por dedicar ese espacio a contar mi experiencia personal como nuevo director de una escuela básica municipalizada. Quienes leyeron y comentaron esa columna en su oportunidad, recordarán la gran carga de optimismo que se desprendía de esa experiencia vivida.

Hoy, transcurridos cinco meses desde entonces, lamentablemente no puedo expresarme de igual manera, porque los hechos me han demostrado una triste realidad.

Como la educación sigue siendo un tema de primera importancia en nuestro país, es mi deseo comentar esa realidad que me tocó conocer de modo directo desde el cargo de director elegido por el sistema de la Alta Dirección Pública, y es lo que el lector conocerá a continuación. Me motiva hacer este comentario una esperanza: la de que las cosas cambien para mejor, una vez conocidas por las autoridades educacionales chilenas.

Al finalizar el año escolar 2012, el equipo directivo de mi escuela dejó completamente planificado el trabajo escolar que debía iniciarse en marzo de 2013, una vez concluido el período veraniego: horarios confeccionados, pre matrícula, planta docente necesaria, insumos requeridos, planes de clases elaborados, talleres extraescolares definidos, proyecto educacional y reglamentos internos revisados, mobiliario preparado y cortinas enviadas a lavar, es decir, todo listo para partir sin faltas cuando sonara la campana el primer día de clases. Obviamente, todo ello fue debida y oportunamente informado al sostenedor, a las autoridades comunales y de la Dirección de Educación Municipal.

Sin embargo, el primer día de clases, los profesores no contaban con los respectivos decretos que los autorizaban a desempeñar sus funciones y debieron hacerlo confiando en que los recibirían a la brevedad, plazo que se extendió por más de un mes y que requirió el envío y reenvío de varios oficios recordatorios, numerosas llamadas telefónicas, reuniones y conversaciones personales a diferentes niveles. Un punto negro.

Los textos y materiales escolares que proporciona gratuitamente el ministerio de Educación, con los impuestos ciudadanos, tardaron dos semanas en llegar a manos de los profesores y de los estudiantes, a pesar de que durante el período de vacaciones quedó todo dispuesto para que fueran recibidos en el establecimiento. Otro punto negro.

Los cursos de capacitación y los talleres que habían sido propuestos y anunciados por la dirección a profesores, alumnos, padres y apoderados a fines del año anterior, no pudieron comenzar a impartirse, porque no había presupuesto autorizado, ya que múltiples trabas burocráticas lo habían impedido.

Por igual razón, no se disponía de dinero para la caja chica ni de los implementos indispensables para la limpieza, por lo que, “heroicamente”, hubo que meterse la mano al bolsillo personal para solventar gastos tan menores como necesarios: locomoción, carga telefónica, cloro, petróleo, por ejemplo. ¡Increíble e insoportable!

Algunos funcionarios que el año anterior desempeñaron importantes labores docentes en talleres y redes de apoyo escolar con sueldos financiados con fondos provenientes de la ley SEP y cuya recontratación había sido solicitada oportunamente (profesores, psicólogos, educadores diferenciales, monitores, fonoaudiólogos), no estaban disponibles para retomar sus funciones, pues su contrato no había sido renovado y no figuraban en la planilla de pago. ¡Incomprensible!

Estas situaciones fueron las mismas en todos los establecimientos educacionales de la comuna de Cerrillos, sin excepción. La protesta de los seis nuevos directores elegidos por el sistema de la Alta Dirección Pública encontró como única respuesta: “Esto ha ocurrido siempre. Aquí es así.”

Toda la situación anterior se vio aun más agravada cuando a fin de mes el sueldo recibido por los directores, una vez más, era apenas el tercio de lo que se nos había ofrecido en las bases de la convocatoria al Concurso de Directores de establecimientos educacionales municipalizados.¡Inexplicable y totalmente irregular!

La sumatoria de todas estas negativas situaciones me llevó a presentar mi renuncia al cargo de director de la Escuela Básica Pedro Aguirre Cerda, a pesar de la profunda motivación personal que me llevó a postular al cargo, como lo expresé en mi columna de diciembre pasado. ¡La paciencia tiene un límite!

Mi amarga experiencia puede resumirse en estas tres palabras: ineficiencia, burocracia, irresponsabilidad.

Ahora, mirando desde la vereda de enfrente, me pregunto: ¿qué ocurrirá con los miles de millones que han sido anunciados por el Gobierno para la educación municipal?, ¿cómo es posible mejorar la educación sin contar con los apoyos necesarios?, ¿por qué se ofrece pagar sueldos que luego no se cumplen?

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16 abr 2013

Nueva política social activa para la cohesión territorial

En este año electoral en que ya empezamos a observar los primeros anuncios, promesas y compromisos de campaña de los diversos candidatos y candidatas a la Presidencia de la República me parece importante reponer en el debate el rol de las políticas sociales, las que históricamente han estado marcadas por el modelo de desarrollo que se encuentra a la base de los diversos gobiernos y en sintonía con los cambios globales.

Es así como en nuestro país vimos su fortalecimiento paulatino desde principios del siglo pasado, con posterioridad a la denominada cuestión social, con el Estado Protector para luego avanzar en nuestro incipiente Estado de Bienestar con políticas sociales universales que permitieron un avance significativo en cobertura, hasta el Estado Subsidiario que impuso la Dictadura con una política social focalizada que a partir de los ´90 -con matices de Estado Social de mercado- se ha mantenido hasta el día de hoy.

Las políticas sociales, también denominadas contra la exclusión, políticas de inclusión social, contra la pobreza, de empoderamiento, dan cuenta en la realidad actual de su objetivo principal: disminuir la brecha de desigualdad, aumentar la capacidad –social y laboral- de los sectores más vulnerables y reducir el malestar social facilitando la generación de formas de organización y participación en la gestión pública.

Hoy el país está necesitando un cambio en el modelo de desarrollo y por supuesto en la lógica de sus políticas sociales. Un aspecto significativo, queda en evidencia tras los resultados del último CENSO 2012 que nos muestran que los cambios demográficos se vinculan con la expresión particular de la nueva cuestión social en el país. Hoy requerimos de políticas sociales activas que permitan la cohesión territorial.

La desigualdad territorial en la entrega de derechos sociales va generando un despoblamiento de ciertas zonas que se expresa en movimientos de población desde pequeñas localidades hacia ciudades intermedias y desde ahí a grandes urbes. Todo lo cual impacta directamente en las condiciones de vida de la población.

Entre los factores que producirían este fenómeno de despoblamiento de ciertas zonas se encuentran: precarización del empleo, acceso a la salud, a la educación, a bienes culturales, a tecnologías de la información, entre otras.

Como señala Carballeda “la distribución espacial que queda como resultante del movimiento poblacional es en sí misma problemática. El éxodo rural, al generar un descenso de la población, trae como consecuencia características especiales al proceso de despoblamiento, que se expresan en el envejecimiento de la población, la pérdida de servicios y equipamiento, el desaprovechamiento de la capacidad instalada, cuestiones que llevan entre otras dificultades a la desertización socioeconómica y a un desvertebramiento del territorio”.

De esta forma se hace necesario que el Estado adquiera un rol activo y central como ordenador, planificador y garante de los derechos de los ciudadanos y ciudadanas en todo el territorio nacional. Este es un tema que ha estado ausente de la agenda pública, no se han incentivado políticas sociales relativas a la cuestión poblacional, no se ha buscado un equilibrio territorial, espacial y social.

No se ha incluido la lógica de la cohesión territorial en la política social donde hoy se vuelve evidente la necesidad de una intervención social que articule la política social con las potencialidades de los diversos territorios, a nivel regional, provincial, comunal y de pequeños poblados.

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16 abr 2013

Las ISAPRES y el Plan Embudo

El Gobierno Militar y el ideario neoliberal que le guió en lo económico tenía como eje fundamental, en todos los ámbitos, el retroceso del Estado y el énfasis en el emprendimiento privado, incluso en lo referido a la satisfacción de las necesidades más básicas, como vivienda, previsión, educación y salud.

En este último sector, ello se reflejó en la creación de las Instituciones de Salud Previsional, ISAPRES. El problema es que tal como ocurre en educación, en lo sanitario, la regulación se diseñó estableciendo profundas ventajas en beneficio de las entidades privadas en desmedro del sistema público y, consecuentemente, de la mayoritaria población del país que éste atiende.

Así, en sus orígenes, las ISAPRES contaban con un subsidio para atraer trabajadores de menores recursos, se les permitía incorporar en los contratos aún más carencias, exclusiones y preexistencias que limitaban su cobertura.También podían acumular, en su beneficio, los excedentes de los afiliados.

Adicionalmente, los planes estaban diseñados de tal forma que era virtualmente imposible a los usuarios obtener información fidedigna y comparable.

Algunas de las anomalías han ido corrigiéndose. No sin dificultades, pues las ISAPRES han encontrado habitualmente el respaldo de la derecha en el Parlamento para frenar los avances.

Fue así como se opusieron a terminar la cotización del 2% y evitaron la creación del Fondo de Compensación Solidario, tendiente a distribuir el costo entre los cotizantes de aquéllas y FONASA.

En la última modificación (ley 20.015), la Cámara de Diputados, había logrado aprobar avances para evitar las alzas abusivas en los precios de los planes, terminar con los planes cerrados y precisar normas sobre preexistencias y exclusiones. Sin embargo, en el Senado, se repusieron disposiciones menos eficaces.

El broche de oro de este sistema mal regulado es que estas instituciones no están obligadas a aportar en iniciativas sanitarias masivas, tales como los programas de alimentación complementaria, las campañas de prevención y, especialmente, en los programas de vacunación.

No es raro, entonces, que mientras sólo durante el 2012 las ISAPRES alcanzaron utilidades por 81.383 millones de pesos, unos 160 millones de dólares, el Gobierno ha gastado 57 millones de la divisa estadounidense en un millón novecientas mil dosis de vacunas contra la meningitis W-135.

A fines del año recién pasado, junto al diputado Accorsi, pedimos a las ISAPRES contribuir a este esfuerzo nacional, mismo empeño que reclamamos de las clínicas privadas, muchas de ellas parte de los mismos conglomerados. La respuesta fue negativa.Las aseguradoras señalan que no les corresponde. Las clínicas, en tanto, han aumentado el valor de las vacunas.

Lo anterior es un claro abuso. Los recursos que destina el Gobierno son dineros que se restan a las prestaciones de los sectores más pobres y necesitados de la población.

Si las ISAPRES se hicieran cargo de lo que les corresponde, esto es otorgar un seguro que realmente proteja de las contingencias a sus afiliados, éstos disminuirían sus copagos y, al mismo tiempo, podrían suplirse algunas de las innumerables falencias de consultorios y hospitales.

Llevamos seis meses denunciando este escándalo. En una situación de emergencia sanitaria, las ISAPRES se niegan a aportar, mientras obtienen enormes utilidades y, más aún, anuncian que subirán los planes en circunstancias que todos los análisis determinan que disponían de holguras para enfrentar tanto los incrementos en costos de las prestaciones como las nuevas patologías AUGE.

¡Hay que cambiar esta ley, ya ! Llamamos, una vez más, al Gobierno a poner suma urgencia a un proyecto de ley que apunte decididamente a terminar con estas arbitrariedades, que elimine toda opción de excluir cotizantes y coberturas, que evite alzas indiscriminadas, que termine con la concentración vertical entre seguros y prestadores y que obligue a las ISAPRES a aportar a campañas sanitarias, vacunaciones y otras iniciativas de interés público.

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16 abr 2013

Los agnósticos

Los agnósticos son gente interesante. No son ateos. No niegan a Dios. Sino que frente a Dios, frente al problema de Dios, dicen no afirmar ni negar su existencia sino simplemente no tienen opinión, están “sin conocimiento”.

Con el Obispo ya fallecido Jorge Hourton tuvimos bastante trato con agnósticos y masones. Tuvimos amistades y coloquios. Yo me siento más cercano al agnóstico que a muchos creyentes que le cuelgan a Dios sus propios pensamientos y preocupaciones y se quejan de Él o bien creen que con puros ruegos pueden torcer su voluntad.

Explicaré ahora cómo hay que ser medio agnóstico para llegar a ser auténtico creyente.

Para nosotros Dios es un misterio. Es decir nada podemos saber positivamente sobre Él, está fuera de nuestro espacio y de nuestro tiempo.Todo lo que podemos afirmar de Él es más falso que verdadero. Nosotros nos movemos en el espacio pero Él ni está aquí ni allá ni en todas partes. Tampoco está en ninguna parte.

Estos son conceptos humanos que nada tienen que ver con un Dios que es misterio.Tampoco está en el tiempo ni existió antes de la creación ni persistirá después. Está simplemente en su eternidad y no sabemos lo que eso significa. Es más vano tener un concepto objetivo de Dios que querer meter todo el océano en un pequeño agujerito a la orilla del mar, como Dios reveló un día a San Agustín.

Sin embargo Dios en alguna forma se ha “revelado”. En primer lugar en la creación material, este mundo de astros, la tierra con todo su contenido, la vida y su evolución, etc. Y en segundo lugar a través de la creación espiritual humana, a través más particularmente de un pueblo y una persona: Jesús de Nazaret quien habló y reveló el secreto de Dios. Esto se llama la revelación cristiana.

Así, el Dios misterio se habría expresado en alguna forma en dos palabras, una palabra fue la creación del mundo, de la vida, del mismo hombre y, la segunda palabra fue la que resonó en la historia de un pueblo y más particularmente en la persona de Jesús.

Para los cristianos Jesucristo es un hombre igual como todo ser humano y a la vez es Palabra de Dios, expresión o revelación de lo que Dios es y quiere de la humanidad. Es “Hijo de Dios”, declarado tal en unos escritos que dan cuenta de él.

Las dos revelaciones o Palabras de Dios, la creación y la revelación cristiana nos permiten hablar de Él en términos analógicos. No son términos “unívocos” sino expresiones humanas que tienen cierta significación analógica aplicada a Dios pues Él es un misterio. Así decimos que Dios es benéfico, es poderoso, es sabio porque sus obras son sabias, admirables y benevolentes.

Decimos sobre todo que Dios para nosotros es un padre porque Jesús lo dijo expresamente y nos enseñó a dirigirnos a Él con la palabra “Padre nuestro”. Jesús con sus enseñanzas contenidas en los evangelios, usando comparaciones, parábolas, nos indica algo sobre lo que Dios es y quiere de nosotros. Creó la humanidad para que fuéramos felices, una gran familia de hermanos que lo reconocieran como un padre de los cielos. Esa es nuestra creencia fundada particularmente en la Palabra, en la revelación de Jesús de Nazaret.

El agnosticismo se refiere pues a la ignorancia o desconocimiento de si hay algo detrás de este mundo visible que lo hubiera creado o algo detrás de la historia judeo-cristiana que explique este acontecer.

La fe cristiana no se funda en evidencias sean científicas sean históricas. No es una conclusión meramente racional, hay algo que llamamos el don de la fe, una gracia, un llamado, un favor de Dios.

Es posible que el agnóstico no haya recibido ese don, esa gracia, pero también es posible que en él haya existido cierta resistencia a aceptar una invitación para creer.

Hay ciertas soberbias, ciertas suficiencias que se resisten. No debemos prejuzgar a los que se sienten agnósticos. La adhesión a Dios por la fe no es una adhesión impuesta por Él sino en cierta manera propuesta, una adhesión libre de parte nuestra. Creemos porque queremos creer. Creer será siempre razonable pero deberá ser razonable, libre y voluntaria.

Podremos añadir que la fe es producto de un atractivo, de una atracción de Dios. El nos atrae. Por algo San Juan en su intento de cómo definir a Dios dice que Él es el Amor. Dios es amor, tal vez sea esta la definición analógica con lo que más podemos acercarnos a Él. Hay un secreto atractivo de Dios detrás de la fe con que nos entregamos a Él. Todo esto es un tanto abstracto, tal vez una narración podría ejemplarizar un poco lo dicho.

En el terremoto de Haití murió una muchacha chilena que había dedicado su corta vida al lugar, a ese pueblo tan desamparado, llevaba ya cinco años en Haití. Su padre se comunicó conmigo agradeciendo el artículo que había escrito sobre ella. Me confidenció que era agnóstico pero que esperaba un día verla nuevamente.

Sin fe en Dios esa esperanza resultaba un tanto irracional. Equivalía más bien a un “esperaría”, allí hablaba su amor por ella, ese amor venía a ser un atractivo que a mi juicio preparaba una esperanza fundada, es decir, una fe en un Dios que era Amor y que convidaba a creer en Él.

Diría pues que nuestro agnóstico está a un paso de querer creer y creer de veras en un Dios misterio de amor y generosidad sin límites.

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16 abr 2013

Tres años perdidos para la Cultura

A menos de un año de terminar este gobierno, los pocos anuncios del Presidente Piñera no se han cumplido. El actual Mandatario prometió mayor protección de los derechos de autor y fortalecimiento de la institucionalidad cultural, se anunció además un ministerio de Cultura y una nueva Ley de Monumentos Nacionales, pero nada de esto ha sucedido.

Nos preocupa incluso que el proyecto que modifica la ley de donaciones culturales no se logre concretar antes que finalice el período.

Se comprometió un proyecto de ley para fomentar la escasa difusión de la música chilena en las radios, sin embargo el proyecto entró al Congreso el 2011 y ahí quedó, sin movimiento.

Hemos asistido a reuniones con el Ministro Cruz Coke y en todo momento estuvimos dispuestos a trabajar con él para avanzar en el desarrollo de la Cultura.Si bien se nos invitaba a participar, no hubo ninguna voluntad de escuchar y concretar.

Desde enero estamos esperando una respuesta del Ministro Luciano Cruz Coke, así como que explique por qué después de solicitar nuestra ayuda en el proyecto de donaciones culturales, de la noche a la mañana, cercenó parte importante de la propuesta.

Recordemos que el gobierno retiró del proyecto de ley que modifica las donaciones culturales el artículo que iba a permitir a las pymes artísticas presentar proyectos susceptibles de acogerse a este beneficio tributario. La Unión Nacional de Artistas , que había trabajado en función de ver aprobado el proyecto, se enteró a través de la prensa del abrupto cambio del ejecutivo.

Esperamos que esta situación cambie en el próximo gobierno y por eso iniciaremos conversaciones con los candidatos presidenciales para escuchar las propuestas para el sector.

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16 abr 2013

Bachelet cambia el tablero

La llegada de Bachelet modificó el escenario político y comunicacional mucho más de lo que era previsible. Bachelet ha definido la pauta política de los medios y de las redes sociales, ha marcado el ritmo de los candidatos presidenciales de la oposición y de la derecha que en el fondo responden cotidianamente a lo dicho o no dicho por la ex Presidenta casi sin establecer una agenda propia y ha condicionado, también, el mensaje del gobierno y del propio Presidente que diariamente se refieren a ella criticándola con vehemencia pero confiriéndole una centralidad política por sobre todo el resto de los actores políticos.

Esto ocurre en un escenario donde el gobierno y el propio Piñera aumentan su rechazo y, con bonos y otros anuncios, no sube el 38% que le asigna ADIMARK.

Hay ya aprobada por la Cámara de diputados una Acusación Constitucional contra el Ministro Beyer, con solo un 28% de aprobación en las encuestas, que expresa la insatisfacción de los estudiantes y el país con una gestión que se ha negado a concurrir a la Comisión Investigadora de la Cámara sobre lucro en las Universidades y que ha excluido de la Agenda a los estudiantes convencido que la capacidad movilizadora del movimiento se había agotado.

La aprobación en el Senado de la acusación contra Beyer implicará un fuerte cuestionamiento al modelo educacional heredado de la dictadura y a la gestión del gobierno Piñera en este tema.

De otra parte, la derecha ve con preocupación que sus candidaturas presidenciales no avanzan y que en particular Golborne tiene una escasa capacidad para generar hechos políticos sumergido, como está, en la política más conservadora de la UDI, prologando a Jovino Novoa, símbolo de la dictadura y de la defensa de su herencia, y con la pesada mochila de ser el candidato de un partido que ha impedido los cambios al modelo económico y político por 23 años.

Es en este contexto que llega Bachelet y se ha notado. Ha logrado en pocos días unir al PPD y al PS que conjuntamente la han proclamado en un emotivo acto y que se han comprometido con su mensaje estratégico de crear una nueva mayoría social y política en el país, que yendo más allá de la Concertación sea capaz de sustentar, desde la sociedad y desde el parlamento, la profundidad de los cambios que el país requiere.

Ha generado un Comando con nuevos rostros de profesionales militantes de los partidos e independientes y ha comenzado a establecer sus ideas programáticas que le confieren identidad y diferenciación a su candidatura.

Clara del rol que la educación juega en las políticas de igualdad y de que hay una deuda con los estudiantes y con la sociedad y que lograda una amplísima cobertura en todos los niveles y en especial en Educación Superior, que fue un objetivo perseguido por los gobiernos de la Concertación, se requiere pasar a otros niveles de exigencia, Bachelet ha planteado asegurar una educación pública integradora y de calidad, fin al lucro, especialmente con los recursos del Estado que hoy reciben universidades privadas y sostenedores de la educación particular subvencionada y avanzar hacia una gratuidad universal en la educación.

Hay que decir que en la idea de la gratuidad, Bachelet en su discurso de proclamación del Teatro Caupolicán, abre el espiral de la gratuidad universal hacia lo planteado por el movimiento estudiantil. En la propuesta de los dirigentes estudiantiles hay un aspecto filosófico y aspiracional que va mucho más allá del debate sobre los recursos que el Estado pueda disponer para la gratuidad a través de una amplia reforma tributaria.

Más allá del aspecto técnico del tema puesto que entra en otra esfera, en la idea de una sociedad que concibe la educación como un derecho para todos y una educación que integra, justamente en la gratuidad universal por sobre los recursos de la cuna, a diversos grupos sociales.

Lo que exige este Movimiento estudiantil, que en los días pasados reunieron cerca de doscientos cincuenta mil jóvenes en las calles de todo Chile, es el cambio del modelo educacional de mercado impuesto por la dictadura y ello, por cierto, no solo es un tema de recursos y de cálculos, sino un tema filosófico que yo creo Bachelet ha incorporado en su intervención del Caupolicán.

Por cierto hay diversos modelos de educación donde el mercado no es el eje del sistema.

En algunos países, que no vivieron la revolución neoliberal con la profundidad que esta se ha dado en Chile, se ha privilegiado la existencia de Universidades públicas, financiadas integralmente por el Estado, con amplia matrícula, completamente gratuitas y que cubren la demanda de la mayor parte de los alumnos.

En esos mismos países y en otros con modelos distintos, existen Universidades privadas que no reciben aportes del estado, que se financian con las matrículas de quienes quieren estar en un plantel más exclusivo o ligado a una corriente de pensamiento o de religión y pueden pagar sus estudios, que cancelan regularmente impuestos al fisco y que tienen y distribuyen utilidades.

Lo que no puede ocurrir y si ocurre extendidamente en Chile, es que pese a que la ley lo prohíbe, muchas universidades privadas reciben recursos del estado, no pagan impuestos y lucran y, en cambio, el Estado no garantiza a las Universidades públicas los recursos suficientes para su desenvolvimiento y ellas, en el fondo, están obligadas a actuar en el mercado, incluso con límites que las privadas no tienen, para conseguir la mayor parte de su financiamiento.

Por tanto, que nadie se engañe, la gran reforma educacional es una reforma del modelo y necesita de una amplia reflexión de la sociedad sobre el tipo de educación que un país más igualitario, solidario y moderno requiere y , a partir, de allí, establecer las bases de un sistema de educación que asegure oportunidades a todos, calidad e integración.

Por ello, es evidente que la propuesta que Bachelet ha formulado es la expresión de su firme voluntad política de avanzar en ella como un componente esencial de las transformaciones que el progresismo le propone al país y debe concretarse, durante la campaña y después, en un diálogo que comprenda a todos los actores y a la sociedad en su conjunto.

Bachelet ha avanzado situando como eje su reforma tributaria de verdad para financiar los cambios en educación y las políticas sociales, pero , a la vez, ha insistido en las reformas laborales dado que todo ello es parte de una política destinada a reducir la brecha de la pésima distribución del ingreso existente en Chile.

Junto a ello, Bachelet ha sido clara en lo político: nueva Constitución, fin al binominal, mejoramiento de la calidad de la política, nuevas normas que garanticen la participación ciudadana. En lo valórico, matrimonio igualitario, aborto terapéutico y derechos reproductivos de la mujer.

Lo principal es que Bachelet comienza a recorrer el país, estará en todas las comunas de Chile, apoyando a los candidatos a diputados y senadores para ganar una mayoría parlamentaria que viabilice los cambios, impulsando el diálogo para construir con la ciudadanía su programa, aglutinando voluntades para ganar las primarias de la oposición y movilizar a ellas a una enorme cantidad deciudadanos.

Es sólo el inicio de una larga marcha. Habrá que seguir escuchando a una sociedad voluble, que vitrinea electoralmente, y que en un alto porcentaje es indiferente a la política y a los políticos, a la sociedad que se abstiene.

Todo ello hace que las elecciones de noviembre sean inciertas en su resultado y que haya que trabajar duro para asegurar una victoria de Bachelet, ojalá, ya en la primera vuelta.

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16 abr 2013

El caso del Ministro Beyer y las elites

Que duda cabe que la acusación constitucional en contra del ministro de educación Harald Beyer ha estado en el centro de la discusión los últimos días, adquiriendo nueva fuerza a propósito de su desenlace y el decisivo pronunciamiento del Senado en las próximas horas.

Quienes nos somos abogados ni expertos en procedimientos jurídico-constitucionales, además de aprender mucho de la discusión al respecto, hemos dirigido o concentrado la preocupación en otras aristas, de las muchas que rodean el tema.

Es así como en lo personal me ha llamado la atención, más bien me ha causado una extrañeza con cierto sabor amargo, esta suerte de solidaridad y defensa del ministro Beyer apelando a sus características y bondades personales, no sólo por parte del gobierno y como una expresión de sus últimas “gestiones” para salvar al ministro, sino también por parte de diferentes personalidades del mundo empresarial, científico, ex ministros y hasta rectores de universidades.

Con espacios privilegiados en medios de comunicación de clara cercanía con el gobierno, parte importante de la élite santiaguina ha salido en defensa cerrada del ministro acusado, argumentando su impecable vocación como funcionario público y sus indiscutibles atributos como persona.

Por cierto, no pongo para nada en duda las virtudes y bondades del ministro Beyer, no obstante, me sorprende que en un tema tan complejo, en que los fundamentos de la acusación no se centran precisamente en estas variables, se construya una especie de panegírico del señor ministro en relación a aspectos que derechamente no están en discusión.

Sólo a modo de ejemplo, se evita comentar y no aparece por ninguna parte la reflexión del porqué el ministro Beyer en la reciente encuesta Adimark aparece como el ministro más mal evaluado del gobierno en ejercicio.

Lo señalado en los párrafos anteriores me resulta doblemente extraño, en circunstancias que, tal cual ha sido publicado por diferentes medios (ver diario La Tercera, El Mercurio y la propia página Web de la radio Cooperativa de estos días), desde el regreso a la democracia se han acusado constitucionalmente diez ministros de Estado, de los cuales, los parlamentarios de la derecha han presentado los respectivos líbelos acusatorios contra ocho ministros de la Concertación, mientras que los parlamentarios de la Concertación han hecho lo mismo contra dos ministros del actual gobierno.

En ninguno de estos casos hubo cartas y/o declaraciones con amplia difusión de parte de grupos similares a los que hoy día han aparecido en defensa de los entonces ministros acusados. Y lo que es peor, en el único caso que llegó hasta la misma instancia en que hoy día se encuentra el actual ministro de educación, concretamente el caso de la ex ministra Yasna Provoste (2008), nada similar a los hechos señalados ocurrió.

¿Qué tiene el ministro Beyer que no tenía Yasna Provoste? Independientemente de los fundamentos de ambas acusaciones, ¿no era y es la ministra Provoste una mujer de gran entrega por el servicio público y con características y atributos personales tan destacables como las del ministro Beyer?

¿No llevó a cabo la ministra Provoste un esfuerzo significativo por la educación en Chile, también trabajando con diferentes grupos de expertos y distintos partidos políticos? ¿En qué estriba la diferencia?

Lejos de estar insinuando revanchismos y/o apostando a la vieja tesis del empate, la ciudadanía tiene derecho a plantearse estos interrogantes que también tienen que ver con otros tipos de desigualdades, más disfrazadas, pero igualmente vinculadas a exigencias de mayor justicia y respeto por todos los ciudadanos.

Concretamente y sin desmedro que las respuestas a estas preguntas pueden ser diversas y variadas, me parece que hay una que me hace especial sentido, que ya tiene antecedentes en este país frente a otras situaciones y que debería ser motivo de preocupación para el futuro democrático.

Se trata de cierto comportamiento solidario entre las elites que, tal cual lo señaló tan acertadamente hace décadas Wrigt Mills, “se compone de individuos cuyas posiciones les permite trascender el ambiente de la gente ordinaria, están en situaciones de tomar decisiones que tienen importantes consecuencias, pues están al mando de las principales jerarquías y organizaciones de la sociedad moderna. Ocupan los puestos de mando estratégicos de la estructura social, donde se concentran los medios efectivos del poder y la celebridad que disfrutan”.

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15 abr 2013

Honestamente les convocamos

En el poco tiempo que lleva como candidata, Michelle Bachelet ha realizado anuncios sustantivos en relación a lo que necesita Chile para los próximos años, como cambiar nuestro actual modelo de desarrollo, a partir de una nueva mayoría social y política.

Esto implica un llamado a participar de un proceso que nos permita trabajar por un país distinto al que conocemos hasta ahora. Un país más horizontal y menos vertical. Un país más dialogante y menos autoritario. Un país que se construya desde lo local a lo global. Un país llamado a generar un cambio cultural, de mentalidad, que nos permita terminar con la enorme desigualdad que hoy nos aqueja y rescatar la legitimidad de nuestras instituciones.

Para que este proceso pueda desarrollarse, debemos conseguir una mayoría en el parlamento, pues los cambios estructurales se disputarán en esa instancia. No solo bastará con una mayoría, esta también deberá ser diversa.

Una mayoría que represente a los diversos sectores políticos que hoy son discriminados por el sistema binominal. Por eso es que la candidata Michelle Bachelet ha pedido abrir la puerta para que las próximas primarias de la oposición sean inclusivas, alegres y lo más participativas.

El proceso de cambio al que nos convoca nuestra candidata es un proceso que requerirá más de un periodo presidencial. En esto hay que ser realistas y honestos.

Generar cambios de fondo en el sistema tributario, avanzar hacia la gratuidad universal en la educación, obtener una nueva Constitución, entre otros temas país por los que trabajaremos, nos tomará tiempo y cuatro años no serán suficientes.

Por lo mismo es que hoy requerimos de diversos actores políticos, sociales y ciudadanos. Porque nuestro trabajo no terminará en los próximos cuatro años de gobierno y por lo mismo es que requeriremos de sus energías para continuar cada una de las reformas estructurales a desarrollar.

Los cambios por lo que trabajaremos quizás nos tomen dos o tres periodos presidenciales y parlamentarios. Para ello se hace imperativo sumar a una nueva mayoría joven y dispuesta a protagonizar este proceso por un nuevo Chile. Una nueva mayoría interesada en entrar a la cancha y participar de un partido en el que se necesitarán nuevos jugadores.

Sabemos que muchos miran con escepticismo y desconfianza los anuncios. También sabemos que muchos desconfían de los sistemas de participación democrática establecidos. A ellos les queremos convocar. A ese sector de chilenos jóvenes, influyentes, que hoy se manifiestan desinteresados en la política.

No para obtener sus votos o acallar sus críticas, sino para motivar su participación desde los espacios que mejor les parezcan, pero remando todos para un mismo lado; para el de un país más justo, democrático y con igualdad. Un Chile que nunca más diga que “no está ni ahí” a la hora de construir futuro.

Esta nueva transición política y económica que se avecina deberá hacerse con ciudadanos y jóvenes. Con alegría y creatividad. Con la mirada puesta en un país que se desarrolle en armonía con el medio ambiente, igualdad, respeto a la diversidad y fraternidad.

Nos esforzaremos por demostrar que nuestro trabajo irá en esa dirección. Nos esforzaremos por ganar vuestra credibilidad y sumarles a este nuevo proceso.

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15 abr 2013

La última tentación de Henrique

La euforia de la expansión de los sistemas democráticos en Latinoamérica estas últimas dos década, ha encontrado en su paso dolorosas lecciones de las cuales se debería aprender.

Solo en los últimos años se sufrieron varias crisis donde sectores políticos o sociales, actuando al margen del sistema institucional, han buscado imponer su voluntad sobre las mayorías.

El Golpe de Estado en Honduras, la intentona policial de Ecuador, el montaje al Gobierno democrático de Álvaro Colom en Guatemala, son solo algunas de estas conductas que no desaparecen del paisaje criollo.

En esto Venezuela no es la excepción, cuando el día de ayer el candidato de la oposición ante un resultado estrecho toma el camino de deslegitimar a la institucionalidad, desconociendo por completo los resultados entregados por el Consejo Nacional Electoral.

No tengo dudas que al momento de escribir estas líneas desde la capital de la República Bolivariana de Venezuela, cientos de medios de comunicación estarán plasmando en sus páginas una larga lista de razones por las cuales debe declarase a la República Bolivariana de Venezuela, como candidata al “auxilio” internacional o en el mejor de los casos decretar un estado de emergencia político, donde las partes deberían establecer un diálogo tendiente a un pacto, como señalara el candidato Henrique Capriles.

Sin embargo, debemos ver la situación con detención y no dejarse arrastrar por las pasiones electorales o lo estrecho del resultado. Debemos analizar este proceso, porque las estructuras institucionales y reglas jurídicas de un Estado, no son meros formalismos estéticos sino la base de la convivencia social.Abordemos por tanto los aspectos de esta elección, que parecen tener la relevancia suficiente para entender el futuro cercano, comenzando por el resultado de la campaña electoral.

En primer lugar debemos establecer un hecho, que se deriva de la similitud casi exacta de la participación electoral entre las elecciones de octubre y las celebradas el día de ayer (solo hay una diferencia de 6.000 votos en la suma de los votos de ambos candidatos, en estas dos elecciones), esto es: 679.000 electores y electoras se desplazaron del oficialismo a la oposición.

Teniendo en las manos estos datos descriptivos del hoy, se debe despejar una incógnita: ¿Qué genera la migración de estos sufragios? Al parecer más de medio millón de venezolanas y venezolanos pueden haber sentido el fin de un ciclo, con el fallecimiento del Comandante Chávez.

Esto no necesariamente significa un rechazo al modelo construído bajo el rótulo de “socialismo del siglo XXI”, dado que el candidato de la oposición se presentó en muchas oportunidades como un continuador de las políticas sociales bolivarianas.

Tampoco podemos obviar el natural desgaste que sufre toda organización política con más de una década en el poder, considerando particularmente que dentro de ese período debieron enfrentar, ni mas ni menos, que un Golpe de Estado, entre otras amenazas.

Sin duda la presente ausencia del Comandante Chávez, constituye una figura de complejo e inmediato reemplazo, lo cual debería llevar al Presidente Maduro a crear un liderazgo con identidad propia, pero siempre en la conducción del proceso de cambio bolivariano.

El siguiente aspecto, dice relación con la pregunta, ¿y ahora qué? La respuesta a esta interrogante es sencilla, directa y conocida para los chilenos y chilenas: dejar que las instituciones funcionen.

Todo candidato, en todos nuestros países y en todas las elecciones, tienen el derecho sagrado a la creencia que resultó victorioso, razón por la cual nuestros sistemas electorales prevén mecanismos especialmente creados para ello.

Dicho lo anterior, esta “creencia” no habilita a establecer como declaración de principios el total y absoluto desconocimiento de la institucionalidad vigente, más aún cuando se ha sido “beneficiario” anterior del mismo, vale decir, ha resultado electo con los mismos mecanismos, normas e institución que se busca obviar.

No olvidemos que Venezuela pasó por una situación similar cuando el 2005 la oposición decidió no presentar candidatos a la Asamblea Nacional, de la cual finalmente resultó marginada y sin representación legislativa alguna por todo el período respectivo.

Buscar crear una crisis política para crearse un espacio de negociación al margen de la institucionalidad, resulta un juego demasiado abierto y peligroso para el país, además de constituir un mal precedente para el resto de Latinoamérica.

En esta situación corresponde aplicar el viejo adagio “pastelero a tus pasteles”, vale decir, el Gobierno a gobernar, el Consejo Nacional Electoral a completar su labor, evacuando cualquier reclamación presentada en tiempo y forma, el candidato opositor a hacer uso de los mecanismos fijados por la Constitución y las leyes, para despejar cualquier duda razonable y las Misiones Internacionales, apoyar la institucionalidad vigente, entregando sus reportes y recomendaciones. En este sentido el camino parece bastante despejado, dado que ambos candidatos están contestes en una revisión más amplia.

No cabe duda que la frase del Presidente de la Democracia Cristiana chilena, a propósito de la elección interna de la colectividad, son muy apropiadas para esta situación: gana las elecciones quien tiene un voto más que el contrincante.

Sostener lo contrario, vale decir cuando las diferencias son muy cercanas, significa que la institucionalidad electoral solo funciona legítimamente cuando la distancia entre candidatos es suficientemente aplastante, para que el derrotado sienta que no tiene ninguna opción de revertirla.

Esto significaría transformar a las instituciones del Estado en formalidades alternativas, donde el usuario puede decidir usarlas o simplemente obviarlas, dependiendo la conveniencia del momento.

Evitemos las tentaciones que pueden generar incertidumbre y desesperanza. En cambio hágase uso de todo recurso o mecanismo vigente, para plantear las divergencias y no destruyamos el pacto social básico, con la finalidad de allanar caminos de encuentro en la patria de Bolívar.

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