03 ene 2012

Colusión Pesquera

Cuando dos o más actores económicos se sientan en una mesa a negociar la manera de impedir la competencia, o la entrada de nuevos actores al mercado donde participan, y además se reparten porcentajes de participación de la producción o fracciones de la demanda del mercado, aquí y en la quebrada del ají, eso se llama colusión.

Pero en Chile, a veces estos conceptos, tan claros para las economías desarrolladas y para todos quienes dicen defender la competencia y la libre iniciativa de los individuos, no resultan tan evidentes para una parte de nuestros grupos económicos y de nuestros gobernantes.

El ministro de Economía y el subsecretario de Pesca sentaron en una mesa a distintos actores del sector pesquero.

Estos actores, luego de semanas de discusión, llegaron al acuerdo de que se opondrían terminantemente a las licitaciones (mecanismo transparente y competitivo que permite la entrada de nuevos actores al mercado, y así generar competencia) y firmaron un acuerdo repartiéndose los recursos pesqueros y sus porcentajes de participación sobre las capturas.

Durante las semanas siguientes a este acuerdo, los dueños de las cuatro empresas que controlan más del 90% de las riquezas pesqueras en el país, salieron -sin pudor alguno-, anunciando por prensa y en cuanta conferencia hubo, que ellos ya habían llegado a este acuerdo para repartirse la torta. Y en seguida le exigen al ministro de Economía que respete los términos del convenio que él mismo alentó, presentando un proyecto de ley funcional a esos intereses.

El Ministro, alertado de lo impresentable de esta posición, aparenta dar un giro en su posición, habla de sustentabilidad del sector y presenta un proyecto bajo ese manto. Pero este proyecto de todos modos entrega a esos mismos grupos económicos cuotas indefinidas y permanentes en el tiempo, supuestos derechos históricos.

Esto por si solo es un escándalo, entregar a perpetuidad a ciertos sectores los recursos pesqueros, sin competencia, sin plazos, es digno de las encomiendas coloniales.

Y en materia de licitaciones, reconociendo que es una medida adecuada para la entrada de nuevos actores y la innovación, el Ministro las presenta bajo una fórmula intrincada, reducida a excedentes de discutible ocurrencia.

En el fondo estas supuestas licitaciones no afectan ni en un pelo los negocios de los mismos empresarios del acuerdo, a quienes se permite seguir gozando los privilegios de un mercado rentista y carente de competencia.

Muchos se preguntan por qué, a pesar de 6.500 kilómetros de costa, en nuestro país el pescado es tan caro, y tan poco accesible y  también por qué Chile es uno de los países con menor consumo de pescado, con sólo 7 kilogramos por persona al año.

El acuerdo de la mesa pesquera impacta directamente en el acceso de las familias chilenas a más pescado, de mejor calidad y menor valor.

Sin competencia no hay incentivos para perfeccionar los procesos e invertir en tecnología que disminuya precios y mejore la calidad del producto al consumidor final.

Además, un fraccionamiento como el actual, favorece ampliamente al sector industrial quien destina sus capturas en una porción muy importante a producir harina y aceite de pescado, sin mayor valor agregado, y sin disponibilidad para el chileno corriente.

Así, la forma de asignación de las cuotas de captura, a dedo o mediante un sistema competitivo y transparente, impacta en la calidad de vida de todos los chilenos.

Actualmente son varios los escándalos en materia de colusión que preocupan a la opinión pública. Esperemos que éstos gatillen cambios, y exigencias éticas mucho mayores a la generación de riqueza.

Actuaciones como las de algunos empresarios pesqueros, que se oponen a licitar y tener que pagar el justo precio por un recurso natural que pertenecen a todos los chilenos, no hacen sino aumentar la “indignación” ya instalada en la ciudadanía, que ve como el precio de un kilo de pescado puede costar lo mismo que un kilo de lomo, y que observa como al final, los peces gordos son cada vez más gordos, y el resto seguimos a dieta indefinida.

10 comentarios
03 ene 2012

Las contratas y el binominal: mucho que ver

La inestabilidad a la que están expuestos los funcionarios públicos a “contrata” tiene directo origen en los enclaves autoritarios dejados en nuestra normativa legal por la Dictadura de Pinochet. Estos Amarres heredados no son simplemente una lista de “nudos” individuales sino una trenza muy bien sistematizada, haciendo que todas las partes estén perfecta y directamente relacionadas entre sí.

Cuando asume el primer Gobierno democrático de Patricio Aylwin se encuentra con el Amarre 1, el Estatuto Administrativo, una normativa surgida del “Parlamento” del régimen que moría, cuyos parlamentarios eran sólo 4, los tres Comandantes en Jefe más el Director General de Carabineros. Ninguno de los cuatro elegidos. Todos auto-designados.

Este Estatuto le ponía candado a las plantas de funcionarios de la administración pública, impidiendo en la práctica dos cosas: la primera, la remoción de los titulares de esas plantas, todos designados políticamente por el Régimen. La segunda, la incorporación de nuevos funcionarios que fueran afines a los nuevos tiempos democráticos.

Entonces se dijo, deroguemos en el nuevo Parlamento democrático el Estatuto Administrativo y modernicemos la estructura funcionaria del Estado.

Y ahí apareció el Amarre 2: No bastaba con la simple mayoría para derogarlo, hacía falta un quórum especial.

Y fue el Amarre 3, caracterizado por Ricardo Lagos como el “cáncer” a extirpar, el que dijo la última palabra.

El Sistema Binominal logró que los ganadores (Concertación) no llegaran a los quórum especiales para modificar la Constitución o para derogar las Leyes Orgánicas Constitucionales y que los segundos (derecha – Alianza) eligieran la misma cantidad de parlamentarios que los ganadores y, por si las moscas, no entraran al Congreso los representantes de los terceros (Juntos es Posible).

Ante esta situación excepcional hubo que recurrir a soluciones también excepcionales. La Concertación hizo uso extensivo de las “contratas”. Los nuevos gobernantes pudieron así asumir colaboradores más comprometidos con el proyecto democrático.

Más allá de casos aislados, el sistema de las contratas le dio un poco más de flexibilidad a la formación de equipos de trabajo en la administración pública durante los 20 años de gobierno de la Concertación.

Pero tienen una gran limitación. Las contratas no generan los derechos de estabilidad, vacaciones e indemnizaciones para las funcionarias y los funcionarios sometidos a ese sistema.

La misma Evelyn Matthei, hoy ministra del Trabajo, entonces senadora de la UDI y activa participante del Comando de Piñera, denunció a los cuatro vientos al Estado como “el peor empresario” porque no les daba estabilidad ni indemnizaciones a los funcionarios a “contrata”.

O sea, la Matthei ¿No conocía el Estatuto Administrativo dejado por Pinochet? ¿No sabía de los quórum especiales y las leyes orgánicas? ¿No fue elegida en el sistema Binominal?

Hoy la Derecha que gobierna gracias a promesas cumplidas a medias o sencillamente no las cumple, borró con el codo lo que estaba escrito en los volantes que distribuyeron a la salida de los edificios públicos, por piquetes dirigidos por Magdalena, la hermana de Sebastián Piñera. En ellos el entonces candidato y hoy Presidente de la República se comprometía a respetar los puestos de trabajo de los funcionarios públicos.

Por el contrario, en tres pasadas, abril y diciembre del 2010 y ahora, diciembre del 2011, han perdido sus puestos de trabajo en la administración pública una suma superior a los 14 mil chilenos.

En la última de estas “razzias”, con un nuevo agravante: se dejó sin continuidad laboral a funcionarios calificados en lista 1, evaluados y calificados por las mismas autoridades que ahora los echan a la calle. Incongruencia total.

Para peor de males, los Concursos de Alta Gestión Pública han desaparecido en los Ministerios políticos y se están llenando los cargos de jefatura con un sistema que llaman Concursos Internos en los mismos puestos que antes se resolvían según los procedimientos del Servicio Civil.

Adiós, modernización del Estado.

4 comentarios
03 ene 2012

La Era de las reformas

El Gobierno de Piñera abre una nueva fase política. Nos encontramos en la mitad de su gestión y en una coyuntura que clama por reformas políticas y económicas. En esa dirección, se ha instalado cierto consenso en el mundo socio-político sobre la necesidad de impulsar un conjunto de reformas. Ha llegado la “era de las reformas”.

En efecto, se ha instalado en el centro del debate la urgencia de impulsar reformas que tengan como objetivo ajustar la relación permanente entre desarrollo y política, y aumentar los niveles de legitimidad de la clase dirigente.

Se trata de encauzar la institucionalidad a la nueva realidad de Chile. Por tanto, el “movimiento de ajuste” busca equilibrar lo social y ciudadano con lo político y lo económico. La clase política sabe que hay que parar de alguna manera el “potencial reventón social” que durante el 2011 mostro su “rostro de malestar”.

La manifestación de estos hechos ha sucedido uno tras otro durante todo el 2011. No sólo se trata de la emergente movilización social-ciudadana (estudiantes, ambientalista, luchas urbanas de Magallanes, Calama y hoy las dunas de Con-Con, los consumidores del transporte público, los colectiveros-, la igualdad de género, los ciclistas y el alza de las huelgas laborales), sino también de la baja en las encuestas del gobierno, del Presidente y de la clase política en general.

Todo, finalmente, configura un escenario que se expresa en una crisis de participación, representación y legitimidad. Frente a estos hechos, la clase política se pregunta ¿qué hacer para revertir nuestra credibilidad y reproducir nuestro poder socio-institucional?

Las respuestas han comenzado a movilizar a los actores. Las soluciones las encontraron: reformas políticas y económicas.

En el plano económico se han instalados algunos temas que se vinculan directamente con dos situaciones; generar una mejor y más justa distribución de los ingresos y terminar con el abuso del capital sobre los consumidores. El primer punto se relaciona con la reforma tributaria y el segundo, con normas y leyes que se dirigen a equilibrar la relación desigual que ha existido a lo largo de muchos años no sólo entre capital y consumidores, sino también entre capital y trabajo.

La Reforma tributaria ya tuvo su debut en las pasadas presidenciales y comenzó a emerger desde el primer momento de este gobierno a propósito de la reconstrucción pos terremoto.

En Marzo del 2011 vuelve a instalarse en el seno del debate con el “Chile 2030” de Lagos.

Desde entonces se ha intensificado en la medida en que el movimiento social manifiesta su malestar y las desigualdades se van haciendo cada vez más des-estabilizadoras. Arturo Martínez en el discurso del uno de Mayo volvió a insistir en su necesidad. Luego, siguieron los partidos –los de oposición-, los centros de estudios y en el último tiempo han surgido las voces de los empresarios. Un consenso social implícito  que, el gobierno ha empezado a recoger y articular.¿Habrá reforma tributaria durante este gobierno?

En relación al equilibrio capital-consumidores han comenzado a circular iniciativas que se orientan a terminar con los abusos que van más allá de este gobierno.

Han emergido un conjunto de hechos que dan cuenta de cómo el capital junto a la generación de altas utilidades han operado con una lógica que genera una relación muy desigual entre el capital y los consumidores expresada en a) situaciones de colusión real (farmacias y pollos) y potencial (supermercados), b) caso La Polar, c) ventas atadas por parte de los bancos, d) multi rut y e) altas tasas de interés y cobros que nadie entiende.

¿Hay más?

Como una forma de ponerle freno a estas situaciones se está impulsando una agenda que considera el Sernac financiero, la iniciativa de un Sernac del retail, penas de cárcel para los carteles y sus responsables y otras políticas anti monopolios y anti colusión.

En el plano político las reformas han sido un tema recurrente desde que se abre la transición. Hoy emergen con gran fuerza. El objetivo de estas reformas apunta a solucionar la actual crisis de participación, legitimidad y representación.

En esa dirección, las reformas políticas que circulan y debaten pueden agruparse en dos tipos: las de bajo impacto político (blandas) y las de alto impacto político (duras).

Mientras las primeras son las propuestas del programa político del gobierno, las segundas son las propuestas de la oposición y que el oficialismo se ha visto obligado a impulsar.

La Nueva Forma de Gobernar ha hecho el diagnóstico de que nuestra “democracia está enferma y necesita ser perfeccionada”. En esa dirección en su programa de gobierno y en los dos discursos del 21 de Mayo se han planteado las soluciones.

Entre las propuestas podemos identificar la Inscripción automática, el voto voluntario y el voto de los chilenos en el exterior, el cambio en las fechas de elecciones, la elección democrática de los Core, la ley de primarias, la iniciativa de ley, los plebiscitos comunales, la modernización del Estado y la declaración de patrimonio e intereses. No olvidemos, que muchas  ya eran parte del debate político-legislativo. Se ha sumado a ellas, en los últimos días, la ley de cuotas que hará que las mujeres tengan una cantidad asegurada de asientos en el parlamento.

Sin duda, son todas reformas menores y de bajo impacto. Incluso, la Inscripción automática y la ley de primarias que sólo tendrán efecto en el marco de reformas duras.

Sin embargo, los hechos de este año (movilización social y bajos niveles de legitimidad) han instalado en el escenario “reformas políticas de alto impacto” que han comenzado a dominar el debate. Entre ellas, a) cambios al binominal, b) reforma constitucional de raíz constituyente que ponga fin, entre otros, al rol “subsidiario del Estado” y a los quórum calificados y c) plebiscitos nacionales y vinculantes.

Si bien, no se ha planteado como parte del debate, la elección democrática de los Intendentes es una reforma de alto impacto que sí contribuiría a la profundización democrática. Incluso, en este nivel podemos ubicar una reforma que apunte a limitar el número de re-elecciones en las que cada parlamentario puede participar.

La nueva fase política abre la “era de las reformas”. El problema político para los próximos años no sólo es que el movimiento de la institucionalidad es más lento que el tranco de las demandas y movimientos sociales, sino también que vienen dos años electorales.

Sólo espero, que no aparezca el conocido gatopardismo ni que el eufemismo, la técnica y el cálculo termine por imponer sus términos.

Deja un comentario
02 ene 2012

La predicción Maya y el Chile político

Mi buen amigo, el ex Intendente de Santiago, Víctor Barrueto,  está compartiendo en la red de Youtube un singular saludo de Año Nuevo.

En lo sustancial, recoge la preocupación ciudadana y/o la curiosidad mundial por el eventual apocalipsis que habría sido previsto por los mayas en su calendario ancestral para el 2012.

Los mayas formaron parte de los Pueblos originarios con mayor desarrollo de una inigualable cultura. Astrónomos y matemáticos; dominaban la escritura en jeroglíficos y fueron grandes arquitectos.

Los ancianos de Palenque (hoy Chiapas) estudiaron intensamente el cosmos. En 1475 (17 años antes del descubrimiento) constataron que se iniciaba un ciclo nuevo en la humanidad de entonces y que ese ciclo duraría 520 años (hasta 1995).

Luego entre 1996 y el 2012 se abriría un espacio de salida desde la oscuridad de un proceso a la luminosidad de otra época (Itzá o edad de un nuevo conocimiento), pero esto será en medio de grandes e impactantes circunstancias.

Entre 1995 y el 2012 fue pronosticado por los mayas como el “Tiempo del No Tiempo”, es decir, el final de una etapa galáctica de 26.000 años. Entraremos, por tanto en un período de grandes tensiones, caos y cierto desorden. Para los sabios ancestrales no se trata de la destrucción material de la tierra o su apocalipsis.

El 2012 se hará más intensa la energía que proviene del centro de la galaxia. Esto traerá efectos en nuestros sistemas y provocará nuevos estadios de conciencia en la humanidad; habrá situaciones de miedo y también de nuevas búsquedas. Hombres y mujeres se verán enfrentados a la tarea de renovar espiritualmente sus prioridades.

Esto tendrá efectos también en los sistemas políticos, sociales y económicos. Surgirá una nueva conciencia evolutiva, intensa y provocadora.

El 11 de agosto de 1999 se produjo un eclipse solar. Parte fundamental de su sombra cubrió zonas vastas como Kosovo, Medio oriente, Irán e Irak y posteriormente Pakistán e India. Todas estas zonas se convirtieron en centros noticiosos de grandes guerras y conflictos.

De hecho el Medio oriente ha experimentado cambios dramáticos. El aumento de la temperatura del planeta fue también profetizado por los mayas y sus efectos en el medio ambiente. Es la cuarta profecía.

El 50% de la población del mundo vive cerca del mar. La temperatura de la antártica ha aumentado 2,25 grados en los últimos 25 años y el Glacial Park Iceland se está derritiendo aceleradamente desde su centro. Esto aumentará la densidad del agua y millones de personas tendrán que pensar en ser evacuadas. Y no sería raro que diversas ciudades queden inundadas y desaparezcan con el paso de estos años.

La quinta profecía está vinculada a situaciones atmosféricas como resultado de fuertes emisiones solares que se prevén: más de 19.000 satélites y objetos de todo tipo que circundan el planeta Tierra se verán afectados; la ionósfera será tocada naturalmente por estas emisiones y se producirán interferencias en las comunicaciones de todo tipo (el precedente está en Quebec en 1989).

Inevitablemente la crisis del sistema técnico de comunicaciones enfrentará a los Gobiernos a graves problemas de control social y habrá –naturalmente- una seguidilla de desbordes como resultado de la demanda social por seguridad y asistencia.

Tal vez, el dato más preocupante lo arroja la sexta profecía maya, que habla de la eventual y peligrosa cercanía de un cometa cuya trayectoria podría cruzarse con la tierra. Estos objetos forman parte de nuestro escenario.

Hace 65 millones de años un cometa cayó en Chixilub. Tenía un diámetro de 180 Km y fue el causante principal de la extinción de los dinosaurios.

Siglos después el famoso cometa Halley fue responsable de varios suicidios en el mundo y el cometa Hale-Bopp, con 40 Km de diámetro hizo sudar frío a los científicos que observaron su ruta.

En 1983 el cometa Iras Saraki estuvo a 6 millones de Km de la tierra. Su impacto en el planeta habría sido equivalente al total de todas las bombas atómicas existentes en ese año. Una nueva amenaza (¿y por qué no ahora?) obligaría a los Gobiernos del mundo a desarrollar una mejor estrategia de cooperación para la sobrevivencia de importantes regiones del mundo, eventualmente, colapsadas por el impacto de un cometa.

Víctor Barrueto (y vuelvo a nuestro modesto Chile) se hace cargo de otras teorías, más optimistas, que recogen una interpretación que todos podemos suscribir: los mayas, a fin de cuentas, en su infinita sabiduría no se refirieron a la destrucción material o total del planeta tierra, previsto para diciembre del 2012.

Como en el lenguaje de la Biblia, ellos también escribieron con metáforas e imágenes para referirse al hecho de que lo que termina el 2012 es una manera de construir el mundo y de relacionarnos entre los seres humanos.

Lo que es evidente, es que si continuamos como Humanidad, auto-destruyendo el planeta y sobredimensionando nuestro crecimiento económico, sin importar sacrificar la naturaleza, probablemente estaremos acelerando una cierta forma de apocalipsis.

El Chilam Bayan de los Mayas lo respalda: “habrá un tiempo en el que estarán sumidos en la oscuridad y luego vendrán trayendo la señal futura los hombres del Sol; despertará la tierra por el norte y por el poniente, el Itzá despertará de nuevo”.

Entonces, el optimismo de Barrueto, sumado al de millones de personas –seguramente- en el mundo debiera hacernos vivir con menos inquietud el 2012 pero si con mucha voluntad de cambios, en lo personal, en lo espiritual y en lo material.

Esto es, un cierto descubrimiento de la armonía…Nunca está demás.

Deja un comentario
02 ene 2012

Cambio de discurso

Los dichos con que la sabiduría popular describe situaciones complejas, en este caso el viejo refrán de “Año Nuevo, vida nueva”, es lo más aplicable al debut, para el año 2012, de las declaraciones del Presidente de la República.

En efecto, modificando la autocomplacencia y el triunfalismo de sus incursiones mediáticas, el gobernante señala ahora que “vamos a tener que enfrentar una crisis de la economía internacional muy grande”.

De ahí que desprende que el crecimiento de Chile para este año estará “en torno” al 4% , alejándose velozmente de las constantes afirmaciones oficiales que lo encumbraban –el crecimiento económico- al 6 % y que situaban siempre tales elevados guarismos como la muestra de la eficiencia de las autoridades, que dejarían definitivamente atrás la mediocridad de los períodos concertacionistas.

La crítica del piñerismo fue implacable, hizo caso omiso de circunstancias adversas en que, por cierto, hubo conflictos geopolíticos en el mundo que elevaban el precio del combustible o recesiones que paralizaban las finanzas y el comercio; o alzas y bajas bursátiles y en las tasas de interés.

Entonces, el gobernante actual, que atesoraba incesantemente ganancias siderales gracias a rentabilidades sin parangón de sus empresas, culpaba del bajo crecimiento a los “mediocres”, los que, a su disgusto, tenían mayoría para gobernar.

Ahora, en que debiera asumir la responsabilidad por lo que su ineficiencia administrativa, su dependencia mediática y la soberbia estéril del grupo con que gobierna han situado al país ante una perspectiva de bajo crecimiento y de severos inconvenientes para la Nación, recurre a lo que ayer ignoraba como razón o argumento, señalando que será una crisis internacional.

Por cierto, no puede aceptar que hasta ahora ha desoído las reiteradas solicitudes de la oposición, especialmente la discusión de la Ley de Presupuesto correspondiente al año 2012, para formular un plan de medidas que al país le ahorraran los costos que la improvisación de la autoridad provoca innecesariamente.

En época de crisis, cuando la autoridad sólo comenta y no actúa, vuelven a ganar los poderosos, que especulan y se enriquecen; y los más débiles y los humildes son los que pagan la cuenta.

Hasta el momento, no se conoce cómo el Gobierno enfrentará esta crisis, según sus palabras, “muy grande”. Es de esperar que no sea llamando más representantes de las corporaciones empresariales al Gabinete.

4 comentarios
02 ene 2012

Historias de árboles

Un gigantesco incendio forestal en las Torres del Paine vuelve a poner en entredicho la relación que nuestro país ha construido con la naturaleza de que es parte.

Las llamas que envuelven la estepa magallánica no son, ni con mucho, las únicas que hayan asolado a los bosques del sur de Chile y, probablemente, no sean las últimas.

El llamar a lo sucedido un desastre ambiental puede inducir a equívocos: desastre sin duda que es. Ambiental, ¿qué duda cabe? Pero el equívoco tiene otro origen: el de considerar que lo que ocurre a la naturaleza es en cierto modo inevitable.

A lo sumo se sancionará a la persona responsable con alguna pena remitida, se dictará un par de normas inútiles, se dispondrá de nuevo personal y, con el fin del fuego, la materia lo será del olvido.

Hay en la base de estas catástrofes, desencuentros de los que los propios árboles nos hablan.

No en vano hay quienes ven en ellos palos, metros ruma, dólares. En cualquier lugar del país los árboles y arbustos pueden ser, en realidad, considerados como sobrevivientes de la ignorancia y de las catástrofes sociales que ocurren en su derredor.

La principal fogata que les ha llevado a la extinción o cuasi extinción ha sido la voracidad humana ejercida a través del fuego directo, de la motosierra, del pastoreo de animales, del uso de leña o del subsidio forestal. El tamarugo, el quillay, el toromiro, el alerce, la araucaria chilena, el mañío son candidatos a ser piezas de museo más que del paisaje chileno.

En la raíz de los incendios y daños ambientales hay un desencuentro brutal entre habitantes y territorio habitado.

Ha primado en nosotros una curiosa voluntad de no querer ser lo que somos, de sustituir lo que tenemos por otras cosas. Hace algunos años, un periódico titulaba una de sus entrevistas señalando: “El rey es el plátano oriental y el mejor árbol para Santiago”. Los quillayes, maitenes y el olivillo quedaban excluidos, también el peumo porque “tiene un aspecto de arbusto”. Las especies nativas, por cualquiera fuera el motivo, no se consideraban en el paisajismo propugnado por el entrevistado.

El desencuentro reconoce no sólo el desprecio estético por las especies nativas sino también limitaciones lingüísticas para denominarlas, entenderlas y clasificarlas.

La dificultad de pronunciar ñirre, por ejemplo, una voz del mapudungun, no sólo habla de la odiosa relación que los chilenos tenemos con las especies nativas sino que, también, con la fonética mapuche (sabemos como pesan fonemas como el ch o el tr en las escalas de prestigio lingüístico de nuestro país), y con la histórica negación que hemos hecho de nuestra condición mestiza. Los árboles nos hablan de ello.

En las lengas y ñirres los europeos vieron sus hayas (fagus) y, para clasificarlos, su ingenio fue limitado y no pasó más allá de entender lo visto como una negación de lo que ya conocían: Nothofaguspumilio y Nothofagus antárctica, fue como respectivamente clasificaron a estos árboles.

La imaginación popular recrea los equívocos de conquistadores, colonos y otros visitantes al territorio nacional. Madres y padres proclaman criar a sus hijos “derechito” para que crezcan como los árboles, con el único inconveniente que los árboles nuestros, al modo de los arrayanes, por ejemplo, suelen hacer lo contrario.

Pero, claro, la obsesión forestal prusiana había logrado, hacia fines del siglo XVII, identificar, domesticar y plantar lo que llamaron un normalbaum, esto es, alguna especie que pudiera conformarse a los imperativos de una ciencia forestal y de un Estado que expande su control sobre un territorio cuyo “desorden” le resulta problemático.

El pino fue una de tales especies y, en efecto, se hacía crecer derechito, amén de impedir – muchas veces con la asistencia técnica de expertos en pesticidas – que otros árboles y arbustos pudieran florecer junto a él.

En la medida en que el bosque se hacía maderable y controlable desaparecían de el, leñadores, conejos, liebres, pájaros, helechos, lianas y todo lo demás que constituye un bosque. No es de extrañar, en consecuencia, que nuestras hijas e hijos entendieran como bosque lo que en realidad era una plantación.

El bosque templado apareció ante los conquistadores españoles y los colonos alemanes y chilenos como un masa vegetal desordenada, a ratos intransitable: una naturaleza que, al igual que en Prusia y Sajonia, había que controlar.

Las ilusiones y conquistas europeas se incorporan en un folclore que consagra al pino como el árbol navideño e instala un manzano en el Jardín del Edén, aun cuando las manzanas crecieran en Kazakhstan, a varios miles de kilómetros de distancia de donde se pensaba que podría haber estado el paraíso.

El árbol es el modelo aristócrata para dar cuenta del pretendido noble e incluso divino origen de las familias de buena posición: los árboles genealógicos sirven al efecto y tal vez ello sea inspiración para que las clases chilenas emergentes, asociadas al furor del carbón y del salitre, importen ochenta mil árboles o más hacia fines del siglo XIX, buscando legitimarse como un nuevo jugador en la arena del poder.

La araucaria brasileña (angustiforme), las acacias, las palmeras y otras especies exóticas sirven de heraldo a los ricos de reciente cuño. El Parque Cousiño (hoy O’Higgins) es el testimonio de un Santiago poniente, ordenado de acuerdo a los cánones franceses de la época.

En el siglo XX proliferan en la ciudad los plátanos orientales, provocando la movilización en su contra de quienes padecen alergias que asocian a la especie.

Los árboles no son indiferentes a la salud pública ni a la vida política de la nación. “Se abrirán las anchas alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. La fuerza poética del mensaje política y humanamente heroico del Presidente Allende conserva algo del androcentrismo propio de la época y del eurocentrismo que ha servido al país de modelo.

No son algarrobos, bellotos o palmas chilenas sino árboles típicos españoles los que se usaron como ornamentación de las casas patronales. De los Tres Álamos ni hablar.

La furia antimarxista llevo al alcalde designado de Corral a eliminar los notros que embellecían la plaza de la pequeña ciudad puerto. No era admisible que árboles de flores rojas intensas se levantaran frente al edificio edilicio en momentos en que una longitud de onda de 700 nanómetros (unidad de medición del color rojo) era considerada peligrosa.

El retorno a la democracia en Chile se deja encantar con las palmeras. Las phoenixcanariensis que antaño se emplearan para señalar los cuatro puntos cardinales de la casa del patrón, obsesionan a un mandatario y se multiplican por todas partes, especialmente en el Aeropuerto Internacional de Pudahuel donde el visitante puede evocar tierras tropicales más próximas a Hawaii o a Miami que al valle del Mapocho, donde están emplazadas. El noventa por ciento de las especies allí existentes son alóctonas.

No es extraño que no sepamos pronunciar la palabra ñirre y que los digüeñes, nalcas, y piñones parezcan provenir de las profundidades de un sur desconocido, de las curiosidades de la gastronomía indígena o de libros tomados de bibliotecas ya desaparecidas.

Nuestra dislalia – al menos en lo que al mapudungun concierne – es el síntoma de desencuentro con el paisaje de que somos parte. Fruto de tal desencuentro, poco y nada importa lo que escapa al dogma estético que torna al jardín inglés en signo inequívoco del buen gusto aristocrático. Aquellas vastas franjas del territorio sólo importan si es que pueden alimentar la voracidad xenofílica de las elites centralinas.

Los árboles – y, sobre todo, los despojos de los bosques chilenos – cuentan una historia que no quiere ser oída, una historia a la que se resisten quienes prefieren entender la naturaleza como un almacén al que se puede recurrir toda vez que la tecnología, el mercado y, sobre todo, el Estado lo permitan (y, en ocasiones, incluso cuando la autoridad lo prohíbe).

Incendios, catástrofes ambientales y árboles muertos habrá mientras persista la ignorancia que, imbuida del poder que le confiere la ceguera pública, se vuelve arrogante frente a humedales, cursos de agua, arenales, bosques y estepas.

Entretanto, estaremos atentos a los resultados del próximo Rally Dakar en su paso por el desierto de Atacama.

10 comentarios
02 ene 2012

Año 2012, fe en el futuro

La quincena final del 2011, al igual que todos los años, es una mezcla de Niño Jesús y Viejo Pascuero, de encuestas y pronósticos, de balances y fuegos fatuos, despido de funcionarios y de congratulaciones, de rostros mediáticos y de lealtades sorpresivas.

El amanecer de enero es la Esperanza en el Futuro y la Fe en nuestro Chile, a pesar del terror Maya y las expectativas no cumplidas que abre un pronóstico de efervescencias sociales y confusiones políticas, más por exceso de seudos liderazgos que por carencia de ideas.

Es difícil hoy- según las encuestas- tener conducción coherente para la juventud y sectores de clase media o trabajadores y sindicatos clásicos.

Los únicos que están tranquilos y seguros son los sectores financieros y de altos ingresos.

No hay voluntad política para hacer modificaciones del sistema económico, incluida una reforma tributaria que termine con la distribución inmoral del ingreso.

No hay temor, en esos sectores, que la Educación se reforme y no sólo se maquille con un mayor aporte financiero, sin ir al fondo de su cambio.

No hay temor en los dueños de la salud. Habrá privatización de los sistemas al ritmo cadencioso de aquellos versos de Don Juan Tenorio y sus doncellas.

Ya no sirve el contentamiento fácil ni satisface el solo “dar más pero siempre que nada cambie”

El gatopardismo, sin embargo, es útil en tiempo de necesidad y un toque por aquí, un pequeño cambio por allá o una Polar parafernálica sirven al modelo.

Pero aunque no hay debate, no resuelve lo que hoy nos hiere: individualismo, insolidaridad, circo y emperadores que permiten sobrevivir o no en sus empleos.

Y los infantes de Aragón, son los huesos del Cid en las luchas ¿qué se ficieron?, lo que nos dice Cursio Malaparte: es más fácil luchar para no morir que para sobrevivir.

¿Entonces a qué se puede llamar a los jóvenes y a todas las y los chilenos?

A tener Fe en el Futuro.

A trabajar en Unidad para lograr las utopías.

A vivir con Austeridad para exigir con el deber cumplido.

A la participación en el ejercicio constitucional para elegir con meritocracia e ideas claras.

A convertir a 4.000.000 de chilenos que han sido llamados para votar por su voluntad, pero con el compromiso ético de cambiar Chile, con todos, para todos, por todos y entre todos ejerciendo su derecho que es también un Deber.

A vivir la grandeza de los grandes períodos chilenos en paz y soberanía.

A pensar en Chile y las personas y no sólo en cada uno.

No es exagerado pedir más compromiso personal.

No debe mirarse con desconfianza la política de los grandes acuerdos.

Sí debe exigirse la lealtad a los compromisos adquiridos.

En suma la honestidad por sobre la transacción que rebaja.

En síntesis, el personalismo pero no el individualismo.

Finalmente, mirarse al espejo y tener la certeza de cumplir lo que la historia nos pide individual y colectivamente.

Deja un comentario
02 ene 2012

El valor del poder

En las últimas semanas el conflicto Anglo-Codelco nos ha dejado ver una ZOPA o zona de posible acuerdo, donde la solución que se vislumbra va por el lado de los negociadores, más que por el judicial.

En este escenario, Codelco debe tomar la decisión de qué vale más la pena: una compañía operada con estándares multinacionales, en la que tiene una participación menor, aproximadamente un 25%, a un precio bajo, o, cerca de un 50% de una compañía con conflictos entre sus propietarios que seguramente obtendrá a un precio mayor y cuyos estándares de operación serán inferiores.

Nadie desafía la claridad de la redacción del contrato de opción residual, todo jurista destacado apoya la posición de Anglo, lo leí y viene hasta con ejemplos por si fuera difícil de interpretar, todos los comentarios de Codelco tienen que ver con cuál es el fondo o el espíritu del contrato, conceptos que se invocan en casos cuando el texto no te favorece.

El sobreprecio que obtuvo Anglo con la venta del 24,5% a Mitsubishi es del orden de US$ 2.015 millones. Es decir, hay un pozo gigantesco de dinero por el cual pelearse.

Si Codelco pudiera ejercer el 100% de la opción de compra significa una transferencia de valor de Anglo a Codelco por US$4 billones. Con el 1% de este monto se pueden contratar muchos abogados.

Los juristas no solucionarán este problema, la solución será una negociación comercial entre las partes, en la que Codelco terminará pagando más que el precio de ejercicio de la opción por el 49% a la que tenía derecho en enero del 2012 o bien, comprará menos porcentaje. Ojo que pagar más que el precio de ejercicio puede seguir siendo un excelente negocio para la estatal.

Los abogados apoyarán en esta fase inicial de la negociación con todas las acciones fuera de la mesa de negociación, es decir, los cañonazos de salva que muestran la disposición a enfrentarse, pero que no se llegarán a aplicar.

Estas acciones son por ejemplo, algunas que ya hemos visto, prohibiciones de enajenar más porcentaje por el lado de Anglo, prohibiciones de ejercer la opción de compra en enero por parte de Codelco.

El caso es que una de las partes es el Estado y otra es una multinacional. Anglo necesitaba caja rápida para pagar la adquisición de DeBeers a la familia Oppenheimer y obtuvo ese dinero de Mitsubishi.

El Estado de Chile ha sometido a lo que se podría interpretar como presiones políticas a Anglo. En cualquier caso, previendo este escenario, Anglo ya debe haber hecho el cálculo de lo que significa abandonar el país.

En lo que esta multinacional es experta, más allá de la explotación de cobre, es en análisis político. No me extrañaría que Anglo venda el 49% a Codelco y decida posteriormente vender el restante 25.5% a un tercero a su valor de mercado (US$22 billones valor compañía), perdiendo en toda la operación US$2 billones, pero no los US$4 billones implícitos en la venta a Codelco.

En cualquier caso en toda negociación, el que amenaza y “se pica” pierde.

No obstante, el conflicto ya deja ver una ZOPA, es decir, una zona de posible acuerdo, donde, lo más probable, es que los abogados den paso a los negociadores y comience la verdadera disputa.

Deja un comentario
02 ene 2012

Las aguas del Maipo son un tesoro

Pareciera que la ceguera humana nos está llevando inexorablemente al despeñadero.Muchos ejemplos a nivel mundial lo demuestran, pero aquí, al ladito, en Santiago de Chile, tenemos uno de los peores exponentes de este extravío.

Desde hace algunos días, flotas de camionetas ascienden en las mañanas hacia los altos del Maipo, y descienden al atardecer. Son los primeros indicios de que comienzan las faenas de construcción del proyecto hidroeléctrico Alto Maipo de AES Gener, controlada por una corporación norteamericana con sede en Arlington, Virginia, en el vecindario de la CIA.

Un codicioso y desmedido proyecto que pretende capturar las aguas de los afluentes del Maipo en la cabecera de su cuenca y restárselas al río por un tramo de 70 kilómetros, con múltiples potenciales nefastas consecuencias.

Evidentemente a esta empresa no le importa un carajo que el Maipo sea el principal río de la cuenca de la Región Metropolitana, y lo que esto implica en términos culturales, sociales, económicos y ecológicos, pero pareciera que la mayoría de los habitantes de la capital también lo ignoran, y por esto no hacen nada por salvarlo de las garras de AES Gener.

El Maipo, cuyo nombre indígena significa “paraje de tierras cultivadas”, riquísimo en patrimonio arqueológico y paleontológico, abastece nada menos que el ¡70% de la demanda de agua potable, y el 90% del riego de la RM!

El Canal San Carlos lleva sus aguas desde la comuna de Puente Alto, a través de La Florida, Peñalolén, La Reina, Ñuñoa y Providencia, para terminar aumentando los caudales del mermado Mapocho, que paradójicamente es un afluente del Maipo, desembocando en éste, con parte de sus propias aguas, a la altura de El Monte.

Miles de hectáreas de cultivos son regadas con sus aguas, particularmente viñedos, que producen algunos de los vinos más apreciados de nuestro país.

El así llamado ‘Cajón del Maipo’ ha entregado sus entrañas al país en la forma de metales, caliza e hidroelectricidad. Sus bosques, que cubrían el fondo del valle y las laderas, fueron intensamente utilizados para la construcción y leña, y ‘despejados’ para actividades agro-pecuarias y la instalación de viviendas.

El Cajón sigue siendo, sin embargo, uno de los pulmones de Santiago, entregándole nada menos que aire a nuestra ahogada capital. Si consideramos los numerosos servicios ambientales vitales que los valles cordilleranos del Maipo le han aportado en el pasado, y le siguen aportando hoy a Santiago, la única conclusión posible es que éste debiera ser protegido, conservado, e incluso restaurado ecológicamente.

Un mínimo de cordura indica que se debiera aplicar el principio precautorio y no desarrollar absolutamente ninguna actividad industrial más en esta reserva de vida vital para la RM.

Hoy, millares de santiaguinos escapan semanalmente al Cajón, aguantando los tacos con tal de respirar, de absorber belleza natural, y de acceder a la miríada de servicios recreacionales y turísticos que se multiplican a lo largo de estos valles cordilleranos únicos. Estas personas que gozan de ellos debieran luchar por defenderlos.

Actualmente las vocaciones del Cajón son: funciones ecológicas, servicios ambientales, residenciales y turísticos/recreacionales. Lo industrial aquí no tiene cabida y degrada estas funciones y servicios.

Finalmente, todos los expertos en el tema saben que la RM se está desertificando, que la aridez del norte está descendiendo hacia el sur. El glaciar Echaurren, que sustenta gran parte de la hidrología de la RM, está derritiéndose a velocidad vertiginosa. La nieve, los glaciares y ventisqueros se retiran hacia las alturas. Acá, en San Alfonso, recién a fines de Diciembre, los esteros casi ya no fluyen. Vertientes, antes consideradas perennes, se están secando.

Así, poner aún en mayor riesgo las aguas de los valles y su integridad ambiental con un descabellado proyecto como Alto Maipo es una inaceptable desidia.

Las aguas y los ríos del Maipo son un tesoro, un bien común ya en jaque por nuestra histórica ceguera. ¡Ya ‘pos, chilenos y chilenas, santiaguinos y santiaguinas! ¿Vamos a dejar que estas sacrílegas corporaciones sigan robándonos la vida?

18 comentarios
02 ene 2012

Críticas al proyecto de ingreso ético familiar

Con la mira en las próximas elecciones municipales, el gobierno ha puesto suma urgencia a la discusión del proyecto de Ingreso Ético Familiar en la cámara de Diputados.

Para hacer memoria, la apelación a un Ingreso Ético (así bautizado por el obispo Goic) surgió en 2007 a partir de las movilizaciones de los trabajadores subcontratados y se refería a un ingreso decente del trabajo, en el contexto de la precarización del empleo y de los bajos salarios que le son propios.

Aclaremos de entrada que este proyecto de ley nada tiene que ver con aquello. Bajo el nombre de fantasía o de la marca “Ingreso Ético Familiar“, esta iniciativa del gobierno de Piñera no es otra cosa que una propuesta de diversos subsidios monetarios destinados a los hogares más pobres.

Siendo digno de destacar que un país que está creciendo se plantee aumentar los subsidios a los que menos tienen, la denominación de este proyecto induce a equívocos, puesto que su propuesta se reduce a abordar instrumentos que ya tienen recorrido en Chile, es decir, transferencias monetarias directas para los hogares más vulnerables, pero ninguna referencia a los ingresos del trabajo.

Una vez más, políticas sociales compensatorias que deben hacerse cargo de las desigualdades del mercado laboral. Pero, en este caso específico, sólo de los más desiguales de los desiguales, lo más pobres, omitiendo a amplios sectores medios que también están desprotegidos.

Si bien el mensaje presidencial que acompaña el proyecto, de manera desproporcionada define al Ingreso Ético Familiar como un“concepto innovador y revolucionario“, la verdad es que el juego de palabras es lo único novedoso en la iniciativa.

Por el contrario, su fundamentación y eventual implementación pueden ser una penosa regresión a modalidades de política social, no sólo superadas en Chile, sino en buena parte del planeta.

Es cosa de leer la propuesta que entregó el ministro Lavín a la Cámara de Diputados. En el mensaje presidencial del proyecto sobre Ingreso Ético Familiar, al igual que en su momento lo fuera el proyecto que creó el Ministerio de Desarrollo Social, el gran ausente son los derechos.

Haciendo abstracción de que en el país ya se ha legislado por políticas sociales con derechos garantizados (tal como el Auge para la salud, los derechos de la infancia en Chile Crece Contigo y los derechos de los adultos mayores con la pensión básica solidaria), este nuevo proyecto sobre Ingreso Ético familiar no garantiza nada a nadie.

Y no sólo porque en ninguna parte del texto legislativo aparece el concepto de derechos -y menos aún garantizados- sino porque todos los aspectos relevantes sobre la materialización de los subsidios quedan fuera de la ley y se dejan librados a reglamentos cuya responsabilidad recae en el Ministerio de Desarrollo Social, en acuerdo con el ministerio de Hacienda.

Adicionalmente a lo anterior, todos los años deberá pelearse en la ley de presupuesto un financiamiento para dichos subsidios, al no estipularse obligatoriedad alguna.

Es decir, el actual gobierno ha presentado un proyecto de ley que formula ideas generales y que no contempla dejar precisiones respecto a quienes son y como acceden los destinatarios a los subsidios, cómo se los identifica, cuáles son las coberturas, los montos reales a ser entregados a las familias, ni su progresión financiera en el tiempo.

En suma, la deliberada omisión de los derechos como fundamento de este proyecto, no sólo expresa la visión de la derecha gobernante sobre el tipo de sociedad que desea construir, sino que tiene, además, severas consecuencias normativas y financieras que son un retroceso respecto de avances conquistados.

Lo anterior se expresa concretamente a lo largo del articulado del proyecto de ley, en el que se identifican tres tipos de subsidios distintos según destinatarios y requisitos.

1) El primero de ellos, denominado subsidio de dignidad, es una transferencia monetaria para los hogares de extrema pobreza por el solo hecho de serlo. Es decir, sin ninguna condicionalidad pueden recibirlo familias indigentes o en pobreza extrema, en tanto ingresan voluntariamente a un programa.

Salvo la denominación nueva, este subsidio es comparable al Bono Chile Solidario que desde hace varios años han estado recibiendo las familias que quedan seleccionadas anualmente en dicho programa. Eso sí, hay que decirlo, este nuevo subsidio es de mayor valor que el Bono Chile Solidario.

Cabe preguntarse, entonces, por qué derechamente no se hizo una reforma a la ley del Chile Solidario para aumentar el valor del subsidio que se le entrega a las familias. Y la respuesta es evidente, porque por la vía de empezar con un nuevo subsidio, este gobierno iniciará progresivamente la desaparición del Chile Solidario y creará, con otro nombre de fantasía, un nuevo programa que será muy similar al anterior.

De haber existido voluntad política, este proyecto pudo haber hecho una verdadera innovación y no pirotecnia. Se pudo haber legislado una transferencia universal a todas las familias en extrema pobreza, en cualquier momento de sus vidas y mientras tengan dicha condición: haber procedido con los más desaventajados de nuestra sociedad como se hizo con la Pensión Básica Solidaria.

Con nuestro actual nivel de ingreso per cápita estamos en condiciones de transitar de programas selectivos hacia la extrema pobreza, como el Chile Solidario, a transferencias automáticas y universales a todos los hogares de mayor pobreza, garantizando así que ninguna familia en Chile esté por debajo de un ingreso básico de subsistencia, o ingreso básico solidario.

2) Un segundo tipo de subsidio propuesto en este proyecto, lo constituye otra transferencia monetaria -también destinada a los extremadamente pobres- pero esta vez condicionada al cumplimiento de algunos deberes de las familias.

Desconociendo que el recorrido en el país desde hace más de dos décadas ha permitido masificar accesos a prestaciones sociales, se anuncia como gran novedad proporcionarle a las familias más pobres subsidios asociados al cumplimiento de algunas condiciones, especialmente de asistencia escolar de los hijos y de controles en el sistema de salud.

La experiencia internacional comparada demuestra que el condicionamiento de subsidios ha sido exitoso en países que nada tienen que ver con nuestra realidad actual: países que al implementar un subsidio a las familias por la asistencia escolar de los hijos y sus controles de salud, han forzado a los gobiernos a realizar inversiones públicas y ampliar políticas sociales para atender a quienes quedaban fuera de las prestaciones educacionales y sanitarias.

Claramente, no es el caso chileno. Nuestro nivel de deserción escolar es cercano a los estándares de los países más desarrollados, así como los indicadores de salud materno- infantil son equivalentes a los mejores del mundo.

El problema, como ha sido visibilizado con las movilizaciones del 2011, está en la calidad de los servicios a los que acceden los más pobres. De modo que, más que ponerle condicionamientos a las familias, el ejecutivo debería generar condicionamientos al sector público y dotarse de recursos para asegurar calidades comparables de educación y salud a todos los chilenos, al margen de sus niveles socioeconómicos.

Cuando las familias más modestas vean que, en efecto, hay un horizonte de oportunidades de calidades comparables, entonces harán todo lo que esté a su alcance para que sus hijos se eduquen, sin requerir para ello de un modesto subsidio que no les ofrece esperanzas de futuro.

3) Y, finalmente, el proyecto contiene un tercer tipo de subsidio que los más pobres deben ganárselo con sus esfuerzos: una suerte de “premio” al logro. De todos los mencionados, este es el que más reparos levanta.

Con el supuesto de que los logros son el resultado del esfuerzo, el proyecto propone subsidios de “premio” a las familias pobres cuyos hijos obtengan los mejores rendimientos escolares. Y este supuesto tiene dos implicancias.

Por una parte, desconoce que existen capacidades desiguales y que los resultados de los esfuerzos que los niños puedan realizar están supeditados a la dotación de capacidades que no han elegido. Ello supone una evidente discriminación de origen entre los más y los menos dotados.

Pero, aún si desconsideráramos tal argumento, lo cierto es que con este proyecto se sanciona la desigualdad social chilena y se normaliza, por la vía de una ley, la distinción entre ciudadanos de primera y de segunda. Porque, ¿existe acaso un bono para trabajadores de mayores ingresos condicionado al rendimiento escolar de sus hijos?

Exigencias que no existen para los profesionales bien remunerados o para altos ejecutivos de empresas públicas y privadas, este proyecto de ley las propone para los trabajadores peor remunerados y para los hogares más pobres.

Sin hablar del mensaje valórico que se transmite y de lo que inculcamos a nuestros niños más pobres a lo largo de su proceso de escolarización.

Por un momento imaginemos a un cansado papá que llega tarde a su casa e interpela a sus hijos: A ver Pablito y Rosita ¿cómo andamos?, miren que este mes estoy jodido, no vaya ser que no me toque el bono en dinero porque los perlas me bajaron las notas.

Deja un comentario