21 ene 2012

Don Manuel Fraga Iribarne

Se ha muerto don Manuel Fraga, gallego y caballero como el que más.

No sé si don Manuel Fraga fue honrado como Grande de España, tal como la duquesa Cayetana de Alba, cuyo brío y salero nonagenarios son indiscutibles cual  majísima doncella de las abundantes revistas couché que pululan en “Madris”, para desventura de su pobre economía con cientos de miles de cesantes.

Pero si  sé que don Manuel Fraga, es de la estirpe de Numancia y por madre, de la raza pirenaica de Roncesvalles.

El pertenece al puñado inmortal y variopinto, de Ruy Díaz, del coraje  español de todos los tiempos, con Santiago Carrillo, Alfonso Suarez, el viejo general Gutiérrez Mellado y el propio rey Juan Carlos, quienes realmente, más allá de todas las constituciones, leyes, reglamentos y papelería semejante, construyeron los fundamentos de carne y hueso de la democracia española.

Su grito valiente aquel 23 de febrero de 1981, ante los bigotes puntudos de zarzuela bufa de Tejero y su tropilla de guardia civiles es memorable y pone los pelos de punta a cualquier hombre bien nacido, cuando dice, con ese vozarrón que retumba en el Palacio de las Cortes,…¡“Disparen contra mi gandules “!

Mientras el resto de los diputados, muchos de ellos sedicentes valerosos y provistos de gallarda elocuencia, a la primera ráfaga, cual conejos que huyen a la zarza, reptan a cuatro patas, tratando de escabullir, entre pupitres y estrados de nobles maderas, sus tristes y un poquitín indignos traserillos.

En el intertanto, Fraga de nuevo, en un rasgo superior, inédito, de humanidad y respeto por el pobre, aunque vista el uniforme del enemigo armado y amenazante, vuelve a increpar al zafio comandante Tejero, espetándole de frente: ¡“Cómo arruináis la carrera de estos guardia civiles ”!

¡Qué lección de cristianismo, coraje y misericordia en una sola persona!

Nunca nos trató de sudacas a los hispanoamericanos.

Muchos lo quisimos de corazón

Honor a Don Manuel Fraga Iribarne, gallego como ninguno y español como el mejor.

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21 ene 2012

Un nuevo amor en la centroderecha

El conservador Carlos Larraín se atrevió a hacer lo que el progresista Osvaldo Andrade trató de impedir: prendió la mecha del postergado reordenamiento de los partidos y sus alianzas, generando un proyectable acercamiento institucional entre los “guatones” de la DC y los conservadores de RN, que podría venir a reconfigurar el sistema de partidos políticos en Chile.

Por cierto que la jugada de don Carlos busca, principalmente, dar una señal interna y ordenar a sus huestes ante la arremetida de la disidencia y de parlamentarios liberales, que en algún momento llegó a ponerlo nervioso, a pesar de controlar la máquina partidaria y de financiar las campañas de sus protegidos.

Quiere evidenciar su poder de negociación y su visión política estratégica de mediano plazo, apostando por cambios radicales que lo diferencian de sus socios de la UDI y lo acercan al centro político, disputado espacio del espectro donde Larraín ve oportunidades de crecimiento para la centroderecha.

Don Carlos está apostando a arrebatarle a la Concertación los conservadores de centroderecha que hay en la Democracia Cristiana. Larraín venía coqueteando hace rato con la DC, porque había fijado su ojo en una de sus dos almas, que encuentra en su Presidente, Ignacio Walker, una oportunidad para establecer puentes con la derecha.

Su anhelo de ampliarse hacia el centro político, además lo llevó a tirar sus flechas hasta los radicales, cuyo Presidente ya dio por superada la Concertación. Tanto, que en una reunión de los liberales llegó a decir que hay que romper con las estructuras tradicionales de derecha e izquierda e invitó a ver la política desde una perspectiva más amplia. Todos con todos.

Larraín dio un golpe que pone en riesgo su fallido noviazgo con la UDI, a pesar de que en materia valórica parece uno más de los integrantes de esa tienda.

Por otra parte, su hábil maniobra política abre un debate de fondo: no sólo apuesta por un sistema electoral proporcional corregido (en el 2005 RN sólo proponía cambios menores al binominal, ampliando a 10 los cupos adicionales de diputados) que permita ampliar sustancialmente la representatividad (aunque no especifica el mecanismo), sino que abre la discusión sobre el régimen político chileno, proponiendo uno semipresidencial.

Independiente de su viabilidad en la realidad chilena, don Carlos busca poner en la discusión el cuestionado protagonismo de la figura presidencial chilena, cuestionando de paso al propio Piñera y su particular estilo de ejercer la institucionalidad de la Presidencia de la República de este país.

Su apuesta es fortalecer a los partidos políticos y al Congreso Nacional, cuestión no exenta de dificultades dado la crisis de representatividad y la falta de confianza en dichas instituciones.

Por su parte, la DC con Ignacio Walker a la cabeza, recibió las flores y chocolates enviados por Don Carlos durante meses en un cortejo paciente y galante, con rápidos movimientos de pestañas.

Walker tenía el corazón dividido, aunque en el fondo sabía por quién le latía más fuerte.

Lo mismo le ocurre a Gutemberg Martínez, principal articulador del acuerdo con RN que se mantuvo en secreto durante dos meses, como amantes luchando por su cada vez menos imposible amor.

La visita a La Moneda de la DC con varios parlamentarios para negociar reformas políticas con el gobierno sin avisarle a sus socios de la Concertación (por allá por agosto del año pasado), era una más de las señales de que, como un matrimonio desgastado, no estaba tan seguro del amor que sentía por el “eje histórico”.

En una suerte de crónica de reordenamiento anunciado desde hace años (pero resistido por alianzas a estas alturas casi forzadas), la DC ya venía mostrando grietas internas desde la rebelión de los colorines y su emigración al PRI el 2006.

Osvaldo Andrade, en cambio, se resistía a reconocer que ´se vuelven cadenas lo que fueron cintas blancas´, como dice una canción popular. El amor entre la DC y el PS se había acabado, pero uno de los miembros de la pareja no quería aceptarlo.

El timonel socialista, voluntarioso como es, estaba convencido de que fortalecer el llamado “eje histórico” de la Concertación constituido por la DC y el PS, era la mejor forma de asegurar una plataforma política y territorial que permitiría la reelección de Michelle Bachelet el 2014.

Tan seguro estaba de su pareja de otros tiempos (cuando la transición a la democracia los unía), que respondió con desprecios cuando el PPD le propuso que se fugaran juntos, además de otros partidos de izquierda, y formaran un nuevo hogar en la Convergencia Opositora. Él no aceptó.

No quiso sacarse la venda y reconocer que la matriz socio política chilena -las relaciones entre el Estado, los partidos y la base social- cambió con las movilizaciones estudiantiles y que el anhelo popular de un cambio de modelo y la crisis de representación, también implicaban una reforma al sistema de partidos.

La UDI es el otro cónyuge engañado en esta historia, al igual que el PS, que se está quedando solo en este movimiento telúrico de los partidos políticos chilenos.

La jugada de Larraín volvió a matar a Coloma, que ya era un hombre muerto caminando, y le dio la estocada final. Jovino ya había avisado que estaba disponible, y seguramente esta crisis apurará la vuelta de este coronel a estas alturas histórico.

Para Piñera, su propio partido hace rato ya se convirtió en uno de sus principales dolores de cabeza.

Tal vez ahora recuerde el momento en que apostó por tomar un atajo al ingresar a RN como patrulla juvenil, en vez de hacer el camino largo de partir desde abajo en la DC, aunque su ideario y sus antecedentes familiares se acercaran más a la flecha roja.

En un reordenamiento del sistema, capaz que el partido en el que Piñera casi militó y en el que definitivamente lo hizo, conformen una nueva alianza de centroderecha.

En un nuevo escenario puede que la izquierda -obligada-, por fin logre articularse más allá de la superada Concertación, con el PPD, esta vez sí con el PS, el PRSD, el mismísimo PC, los DC de centroizquierda y los nuevos conglomerados surgidos desde la ciudadanía.

Pero es poco viable que esa fuerza por fin liberada del conservadurismo de la DC, logre levantarse desde lo que fue la Concertación: sería no entender que un verdadero progresismo debe cambiar la forma y el lugar desde donde hacer política.

Los liberales también podrían ganar en esta pasada, recogiendo a los disidentes de Renovación Nacional y a los “liberales de izquierda” (aunque este concepto parezca una contradicción).

Llegó el momento para los partidos de sincerarse. Ha surgido un nuevo amor en la centroderecha: habrá que ver si el acuerdo de reformas políticas entre la DC y RN fue un touch and go o, definitivamente, va para casorio.

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21 ene 2012

Menosprecio por las zonas de Conservación Histórica

El jueves 19 de enero pasado se publicó en El Mercurio una interesante columna de opinión de Cristián Warken, un humanista de verdad, quien denunció con sólidos argumentos el desinterés que tienen nuestras autoridades en respetar el patrimonio histórico de las ciudades, subrayando el culto por lo feo y esa práctica generalizada de demoler viviendas con valor arquitectónico en función de los rápidos y lucrativos negocios inmobiliarios privados.

El lúcido columnista decía “…porque un país no son sólo cifras macroeconómicas, un país son recuerdos del presente y el pasado, instantáneas del alma colectiva…” y como compartimos plenamente su postura crítica al sistema imperante a continuación, dentro del contexto de la regulación patrimonial que se ha dado la nación, ejemplificaremos en esta columna una situación incorrecta pasada en la comuna de Las Condes y un desborde más que podría suceder en estos días en la comuna de Providencia.

Los Monumentos Nacionales son bienes que han recibido protección oficial por parte del Estado dentro de la Ley Nº 17.288, pudiendo ser muebles e inmuebles, como de tipo cultural y natural. Están clasificados en las siguientes seis categorías:

Monumentos Históricos
Zonas Típicas
Santuarios de la Naturaleza
Monumentos Arqueológicos
Monumentos Paleontológicos
Monumentos Públicos

Para que se produzca la protección de los tres primeros se requiere de la decisión del presidente de la República quien, con el ministro de Educación, deben firmar un decreto supremo.

Por otro lado, las 345 municipalidades del país tienen la facultad para fijar salvaguardias a los inmuebles y zonas que lo merezcan y esta custodia se denomina de Conservación Histórica, la que tiene un rango menor a la de los Monumentos Nacionales y por lo tanto está más expuesta a que, con las habituales trampas que se conocen, se pasen por alto sus precisas disposiciones.

Ejemplos de lo anterior hay infinitos y en esta ocasión recordamos la demolición ilegal de dos magníficas casonas colindantes de Conservación Histórica localizadas en la Av. Presidente Errázuriz 4114 y 4144, comuna de Las Condes, las que fueron arrasadas por la Prelatura del Opus Dei con el objeto de construir ahí un edificio que, de una u otra forma, trató de enmarcarse en la escala y estilo del barrio.

Ese incorrecto comportamiento fue denunciado en la Contraloría General de la República, la que emitió un contundente dictamen tirándole las orejas a la Seremi de Vivienda y Urbanismo y a la propia municipalidad de Las Condes.

Todos los funcionarios públicos que intervinieron en el proceso destructivo se excedieron en sus atribuciones y por ello la Contraloría obligó a que se hicieran efectivas las responsabilidades administrativas derivadas del mal actuar de aquellos.

Pero, aunque el lector no lo crea, todo siguió como si ese dictamen no existiera y nadie fue sancionado, entregándose así una perversa señal de impunidad al mercado ya que la institucionalidad no funcionó.

Ahora bien, los inmuebles protegidos que, por distintos motivos, tienen el riesgo latente de caerse, pueden ser demolidos sólo si un arquitecto presenta un informe técnico en donde se fundamenten las razones de seguridad o de fuerza mayor que harían recomendable la demolición y con este certificado cada director de obras municipales resolverá el camino a seguir.

Actualmente el director de obras de Providencia y la propia seremi de Vivienda y Urbanismo, sin darse cuenta del garrafal error que estaban cometiendo ellos mismos, autorizaron un anteproyecto para levantar un moderno edificio de 12 pisos rompiendo la escala de una Zona de Conservación Histórica de esa comuna, lo que significaría la demolición, totalmente injustificada, de 3 casas en buen estado y protegidas localizadas en la calle General Flores Nº 202 – 218 y 238.

Esta situación asaz irregular se la representamos recientemente por escrito a los dos funcionarios aludidos, con copia a Cristián Labbé, alcalde de Providencia, con copia al vecino Carlos Becker, quien nos puso al tanto de este nuevo intento depredador y con copia a Josefa Errázuriz, presidenta de la Unión de Juntas de Vecinos de Providencia.

Así las cosas y como sabemos que a nivel local existe la tendencia a vulnerar las normativas de los planes reguladores comunales, esperaríamos que Rodrigo Pérez, ministro de Vivienda y Urbanismo, instruya a Marisol Rojas, Seremi respectiva, en orden a que ella, con la fuerza que le entrega la ley, imponga el respeto y la preservación de la Zona de Conservación Histórica de General Flores, tal como está reflejado en la Ordenanza del Plan Regulador Comunal de Providencia.

Sabemos que en Chile existe la cultura de los hechos irregulares consumados y por ello hemos decidido darle publicidad a esta denuncia para que así todos aquellos que intervienen en las autorizaciones sepan a qué atenerse.

Y ya que próximamente tendremos elecciones de alcalde y concejales, sería oportuno que los candidatos a ejercer dichos cargos de representación se pronuncien públicamente sobre este nuevo desacierto urbano que se está fraguando en el más absoluto de los secretos.

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20 ene 2012

Acuerdo DC-RN, el regreso de la política

La política como actividad humana puede ser descrita, analizada e incluso hasta cierto punto pronosticada, desde, entre otras variables, las instituciones, los intereses, las ideologías, los actores individuales y grupales.

Sin embargo, lo que hace muy difícil su pronóstico, es que la política dice relación con eventos políticos que ocurren en el futuro, el que, por su esencia, está determinado a su vez por eventos que ocurren también en el futuro. No los conocemos.

Pero en este caso el futuro es ahora ya que acaba de ocurrir en la política chilena que ciertos actores –principal mas no exclusivamente el PDC y RN- de pronto han creado un hecho político relevante: han convenido ciertas modificaciones sustantivas al imperfecto régimen político democrático vigente que tenemos.

Ha vuelto así la política, porque ella consiste centralmente en plantearse y encontrar respuestas a la vieja pregunta acerca de qué hacer.

A su vez, el político se caracteriza por saber qué hacer en política. Ese es su trabajo. Eso es algo central y sustantivo de su vocación.

Y ya estaba bueno –a mi juicio- que los políticos chilenos regresaran a su vocación y rol y no siguieran esperando la próxima encuesta, fuere la del CEP, la de Adimark o la del CERC -o la que fuere- para saber qué hacer.

Todos sabemos que las encuestas son fotografías, más o menos borrosas, del estado de situación de una sociedad y de la política en un momento dado. Sabemos también que contienen errores, más allá incluso de aquellos que las más serias y profesionales de entre ellas reconocen.

Lo importante es que los políticos pueden y deben examinar lo que está ocurriendo, evaluarlo, preguntarse qué hacer, y hacerlo. Para eso están.

No para esperar que los encuestables y los efectivamente encuestados les digan qué hacer.

De otro lado, está clarísimo hasta la náusea, que el régimen político democrático chileno actual adolece de un déficit –para expresarlo benevolentemente- de representatividad.

Esto es, los políticos, aunque elegidos básicamente de manera democrática, actualmente no representan a la comunidad política, tienen un poder que nos pertenece a cada uno y todos nosotros –el pueblo- pero no nos representan fielmente.

En las actuales reglas del juego democrático chileno y especialmente en virtud de la regla del binominal, no se dan las condiciones políticas para que el régimen político democrático pueda acercarse al ideal de ser el gobierno del pueblo, para el pueblo, con el pueblo y al servicio del pueblo, esto es, de todos y cada uno de nosotros, contados y validados, a efectos políticos, uno a uno.

Puede reconocerse que el binominal jugó un rol relevante para que efectivamente se produjera el retorno a la democracia y para que se dieran condiciones de gobernabilidad.

Ello en un país político como Chile, difícil, escindido, conflictivo, herido en el cuerpo y en su alma luego de una larga y terrible dictadura, gobierno militar, régimen militar-autoritario- burocrático-tecnocrático, gobierno del General Pinochet, o como quiera denominársele.

Pero las reglas del binominal, transcurrido ya también un largo tiempo, llevaron a una situación que a todas luces debe ser modificada.

Parafraseando a los economistas que expresan que las cifras económicas deben sincerarse, opino que debemos sincerar las cifras del Chile político.

Las modificaciones propuestas, entre otros por RN y el PDC, parecen, a mi juicio -usted lector puede tener otra opinión- orientadas en una dirección correcta: mejorar la representatividad del régimen político democrático chileno, de la política, de los partidos políticos y de los políticos.

Un padrón electoral abierto e inclusivo acompañado del derecho y el deber libremente ejercido del sufragio, un sistema electoral proporcional corregido, un régimen político semi-presidencial, pueden constituirse en una respuesta política a una ciudadanía indignada y movilizada pero también agotada, al parecer, de la violencia que acompaña a esa indignación y movilización y que no nos provee de horizontes de paz social, de normalidad, de condiciones de avance económico y equidad, para pasar de situaciones malas a situaciones mejores.

Por cierto, el futuro sigue siendo eso, el futuro. No sabemos que ocurrirá.

Pero sí sabemos que ha ocurrido un hecho que puede ser clave en el retorno a una mejor convivencia política dentro de un régimen político que mejore o perfeccione sus reglas y se haga más cercano al ideal democrático.

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20 ene 2012

Acuerdo RN-DC “diálogo mantenido en silencio”

Desmenuzando el acuerdo “Un nuevo régimen político para Chile” nos encontramos con un texto abundante en señales políticas que la prensa no ha considerado, pues se queda en las rimbombantes declaraciones – que parecen verdaderos fuegos artificiales – más que en los contenidos políticos implícitos y explícitos del texto.

Se podría agradecer y hasta felicitar que RN por fin suscriba que están por un “cambio del actual sistema electoral”. “El nuevo régimen político y la nueva realidad requieren de un nuevo sistema, que responda a la crisis de representación, que incluya la diversidad, posibilite la generación de acuerdos para sustentar Gobiernos mayoritarios, que evite la fragmentación excesiva y establezca la existencia de una Oposición con derechos y obligaciones. Esto conduce a un sistema electoral proporcional corregido, que permita ampliar sustancialmente la representatividad” (Acuerdo RN-DC).

El problema de dicha declaración es que el señor Larraín puede incluir bajo el concepto de “sistema electoral proporcional corregido” cualquier cosa, como por ejemplo, mantener el sistema binominal, con sus distritos y cupos, aumentando la cantidad de diputados a elegir a nivel nacional mediante una cifra repartidora que refleje la proporcionalidad de las fuerzas políticas en su resultado electoral de todo el país.

Es decir, se eligen 120 diputados por sistema binominal y 30 diputados por proporcionalidad nacional y tenemos ¡un sistema electoral proporcional corregido!

En definitiva, RN firma un acuerdo dejándose las llaves para reformularlo en las implementaciones concretas, lo cual demuestra la gran habilidad política de uno de los firmantes, el señor Carlos Larraín.

Pero el texto tiene otras declaraciones.

¿Qué quiere decir? “La historia es parte de la cultura de nuestros pueblos. Pero la vida de las sociedades actuales está mucho más marcada por el presente y el futuro. Los hechos de nuestra historia política reciente no han sido vividos por parte importante de nuestra sociedad. La historia no es suficiente para sustentar un sistema. Ni siquiera la buena historia” (sic). (Acuerdo RN-DC)

¿Para qué colocar este párrafo?

¿Es el fundamento para generar nuevas alianzas políticas con un sector de la derecha?

Uno de los posibles efectos políticos del acuerdo es el aislamiento político de la UDI, que en parte se estaría logrando, pero llevado a su extremo significaría la salida de la UDI del gobierno – ahora o después de las municipales – situación que tiende a generar a un gran sector de los actores políticos una espontánea alegría. Pero ¿El Gobierno y RN estarían dispuestos a quedarse solos gobernando?

Sabemos que un cambio del sistema político chileno impulsado por el gobierno de Piñera que termine con el binominal, entre otras cosas, es imposible con la UDI siendo parte de dicho gobierno.

El señor Larraín cuando pone su firma en el documento, imaginamos tiene plena conciencia que puede romper la alianza de gobierno, de hecho está trizada.

Entonces, es de toda racionalidad suponer que debe tener un plan alternativo a dicha consecuencia política. En parte, se nos deja ver en el propio documento al señalar que “la vida de las sociedades actuales está mucho más marcada por el presente y el futuro” más aún Larraín y Walker nos notifican “la historia no es suficiente para sustentar un sistema. Ni siquiera la buena historia”

A buen entendedor…

El acuerdo tiene contradicciones ontológicas que lo hacen digno de ser una pieza para el estudio de la paradoja en política.

En efecto, ejes del documento y de la presentación en sociedad o puesta en escena – ambos elementos forman parte del acuerdo, uno más literal, otro más simbólico – dicen relación con la trasparencia en política y la critica al presidencialismo exacerbado.

Pues bien, el acuerdo fue logrado en “un largo trabajo de diálogo que se había mantenido en silencio” e impuesto, por lo menos en el caso del PDC, sin el conocimiento y debate de los órganos de conducción política.

Tenemos un acuerdo político fruto del exacerbado presidencialismo de los partidos y generado en un silencioso diálogo que pretende terminar con un sistema presidencialista y trasparentar la política chilena. Lo que está detrás es el arraigo de una cultura oligarca en el desarrollo de la política chilena por parte de los actores que tienen el poder.

Finalmente, importancia tiene el verdadero lavado de imagen que contiene el documento para con la figura de Carlos Larraín al señalar en el último punto dedicado a “nuestra realidad y el desafío” que “los demócratas deben asumir su responsabilidad. Los demócratas tienen el deber de conducir el proceso político” terminando con una proclama de que “hemos dialogado y consensuado estos contenidos, lo hemos hecho teniendo en vista el bien común de Chile y su pueblo”.

¿Será el único precio – dicho eufemísticamente – exigido por el señor Larraín para firmar?

¿Habrá exigido garantías o resguardos frente a la crisis de gobierno que puede originar el acuerdo RN-DC?

Como señalan los periodistas, estamos frente a una “noticia en desarrollo”

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20 ene 2012

Derechos Humanos: una visión agonista

Nuestro mundo contemporáneo asiste a nueva ola de reivindicaciones por el reconocimiento de ciertos derechos, que se reputan esenciales tanto para la libre elección individual como para la autodeterminación colectiva de los seres humanos.

Son los llamados derechos del hombre, derechos constitucionales, derechos fundamentales o, en su acepción más moderna, derechos humanos, que demandan del Estado y de la sociedad el deber de respetarlos y protegerlos.

Porque desde el momento que el individuo, en su calidad de persona humana, tras una extensa evolución histórica de permanentes luchas políticas, ha logrado ser reconocido como el único ser viviente capaz de crear y transformar su vida y su entorno sin la interferencia de los demás seres humanos, nace el esfuerzo activo de la comunidad para exigir al poder político el reconocimiento de la inviolabilidad, autonomía y dignidad de cada ser humano, único e irrepetible.

“Los derechos individuales –como ha dicho el célebre jurista norteamericano Ronald Dworkin- son triunfos políticos en manos de los individuos. Los individuos tienen derechos cuando, por alguna razón, una meta colectiva no es justificación suficiente para negarles lo que, en cuanto individuos, desean tener o hacer, o cuando no justifica suficientemente que se les imponga alguna pérdida o perjuicio.”

Por ello, el respeto y la protección de los derechos humanos constituyen la principal dimensión de la democracia política como fuente de legitimidad del poder del Estado.

Porque sin estos derechos sería imposible para nosotros, los ciudadanos, controlar la responsabilidad de los actos de la autoridad, y ni siquiera podríamos elegir a los representantes a través de unas elecciones libres, periódicas e informadas.

En suma, los derechos humanos son el “coto vedado” que evita que el autogobierno de la sociedad, entendido como gobierno de la mayoría, se convierta en “tiranía mayoritaria”.

Sin embargo, tal como advierte el destacado jurista chileno Agustín Squella, los derechos humanos “no están escritos todos y de una vez para siempre como las tablas de la ley que Moisés recibió en el Sinaí”. Sino, como dice el gran filósofo italiano Norberto Bobbio, tales derechos “nacen cuando deben o pueden nacer, “cuando el aumento del poder del hombre sobre el hombre (…) crea nuevas amenazas a la libertad del individuo o bien descubre nuevos remedios a su indigencia”.

En consecuencia, siendo los derechos humanos fruto de una evolución históricamente condicionada por intereses y necesidades divergentes, que emergen en determinadas épocas y lugares distintos, constituyen una categoría variable y heterogénea.

Variable, por cuanto el catálogo de los derechos humanos –como sostiene Bobbio- “se ha modificado y va modificándose con el cambio de las condiciones históricas, esto es, de las necesidades, de los intereses, de las clases en el poder, de los medios disponibles para su realización, de las transformaciones técnicas, etc.” Y heterogénea, porque “la categoría en su conjunto contiene derechos incompatibles entre sí, es decir, derechos cuya protección no puede ser atribuida sin restringir o suprimir la protección de otros.”

Piénsese en el ejercicio de la libertad de expresión frente a la protección de los derechos a la vida privada y honra de las personas, o en el derecho a una educación pública, gratuita y de calidad frente a la libertad de enseñanza en su modalidad empresarial.

Se trata de libertades y derechos que representan intereses y necesidades incompatibles entre sí, y cuya práctica se manifiesta en una relación agonista, enfrentada, de permanente conflicto.

¿Significa esto que para convivir pacíficamente como sociedad, debemos optar sólo por algunos derechos humanos y que estamos condenados a desechar otros?

No, para ello existen los límites de los derechos, que imponen tanto las constituciones y las normas internacionales que los garantizan como las leyes especiales que los regulan.

De modo que los distintos derechos puedan ser delimitados unos respecto de otros de la manera más armónica posible, evitando interferencias mutuas, que expongan a sus destinatarios a la indefensión y a la incertidumbre.

Ahora bien, por más armónicas que procuren ser las delimitaciones entre los derechos desde un punto de vista abstracto, en determinados casos concretos, sin embargo, pueden producirse interferencias entre los mismos, generándose auténticas colisiones de derechos. Ya no desde las reglas de derecho positivo que los proclaman o los regulan, sino desde los principios ético-políticos que los fundamentan y dotan de sentido.

Un importante número de analistas constitucionales y un vasto sector de la jurisprudencia internacional y comparada, coinciden que cuando un tribunal conoce un caso concreto en que se produce esta clase de conflicto, debe recurrir a los principios ético-políticos que fundamentan, respectivamente, a cada uno de los derechos en disputa, luego ponderar la dimensión del peso o la importancia de cada uno de ellos, relativa a la situación específica, y finalmente decidir cuál de ellos habrá de prevalecer.

De modo que frente a un caso de colisión entre la libertad de información y el derecho a la intimidad, por ejemplo, el sentenciador puede optar por la protección de aquella y desestimar la reivindicación de ésta, y en otro caso distinto, en que colisionan los mismos derechos, pero donde las circunstancias son completamente diversas, puede perfectamente resolver de manera contraria.

Este razonamiento, que se conoce como ponderación, tiene por finalidad que las restricciones a los distintos derechos, que de hecho colisionan, se apliquen de manera proporcionada, vale decir, respetando el contenido esencial o núcleo duro de cada derecho.

Contra esta línea de argumentación, hay quienes piensan que el análisis de los principios es una cuestión meramente especulativa y que los límites que fijan las reglas de derecho positivo, aprobadas por un congreso o un parlamento, son suficientes para resolver las controversias.

O más restrictivamente: que mientras las delimitaciones fijadas por normas expresas sean suficientemente claras, los conflictos de derechos son una cuestión puramente aparente y que basta con aplicar esas normas, sin importar si las consecuencias de tales aplicaciones se traducen en resoluciones desproporcionadas para los derechos que queremos proteger.

En cambio, admitir que las normas de derechos humanos, además de ser reglas obligatorias, son también principios agonistas, que pueden entrar en conflicto en ciertos casos concretos, precisamente por emanar de intereses y necesidades divergentes, significa valorar positivamente la pluralidad de formas de vida: adoptar una actitud pluralista, entendida como coexistencia pacífica entre los distintos modos de vivir (“modus vivendi”).

Como puede observarse, el debate sobre la protección de los distintos derechos humanos, que reivindicamos a diario, nunca ha sido ni podrá ser pacífico, mientras la propia historia del ser humano y su permanente lucha por su inviolabilidad, autonomía y dignidad sea un campo de fuerzas, que los propios seres humanos elegimos crear y transformar a cada instante.

Isaiah Berlin, un lúcido pensador británico del siglo XX, decía: “Estamos condenados a elegir, y cada elección puede conllevar una pérdida irreparable”, porque tal como dijo el clásico filósofo Immanuel Kant, “con una madera tan torcida como aquélla de la que está hecho el hombre, no se puede tallar nada derecho”.

De ahí el carácter agonista de aquellas pretensiones y necesidades humanas que tallamos imperfectamente como “derechos humanos”.

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20 ene 2012

De la teoría de Seguridad a una experiencia de Paz

Asumamos, hoy no existe una política progresista de seguridad.

Para hablar de política Progresista de seguridad, ¿qué vamos a entender por progresista?

Algo así como no más de lo mismo, que signifique avanzar, un progreso, pasar a una categoría superior de prosperidad.

¿Y qué entenderemos como seguro?

La impresión es que el énfasis hoy está puesto en la seguridad material, y en la seguridad del entendimiento, de necesitar pensarse estar seguros.

La seguridad, definida así, está dando cuenta solo de aspectos materiales y virtuales de la existencia. Que es el plano más básico de ésta. Existe un plano inmaterial, esencial, sutil, que está presente, aunque se le desconozca y no se le integre.

Entonces, en términos más esenciales existiría, por tanto, la seguridad del alma, la Paz del alma, que se traduciría a un estado de tranquilidad y plenitud alcanzado, en la experiencia.

El alma accede o requiere paz.

La mente, el cuerpo, la materia, estarán seguras o necesitarán seguridad.

Hoy día, los proyectos, las políticas, carecen de definiciones que den cuenta de la condición humana, que den cuenta de las posibilidades reales que el ser humano tiene para estar satisfecho, esencialmente.

Puesto el énfasis en la materia, el equilibrio es precario, más bien un desequilibrio.

La seguridad en el plano de la materia es tan inestable, bastará un terremoto con características que no se habían conocido ni contemplado en “las normas de seguridad”, para que reine el caos.

No se contempla en las definiciones ni en los diagnósticos siquiera, aquellos elementos que aseguren que lo más trascendente del ser humano pueda estar tranquilo, satisfecho, abierto, necesitando unión, solidaridad, paz, de manera cierta, pragmática, inteligente.

Hoy, los proyectos, las políticas, desconociendo aquello, más bien alientan desequilibrios. Las manifestaciones son la irritabilidad, la rabia, la desconfianza, la violencia, el descontento, la insatisfacción.

Hay un ambiente tenso en la convivencia, las políticas actuales -aquellas que explícitamente señalan estar al servicio del bien común, como aquellas que no-, ninguna, da garantías de generar una situación de Paz efectiva, madura, cierta.

Los diagnósticos de la situación dan cuenta solo de indicadores, de síntomas, pero no exhiben comprensión suficiente de los elementos del proceso que hay tras esas manifestaciones.

Cuando ingresa un nuevo gobierno, cuando un nuevo grupo accede al poder, llega luego de haber luchado contra los otros, en una atmósfera de competencia, viene de ganarle al otro.

Es posible ver claramente, que en ese momento el énfasis -lo que pareciera importar-, es tener el poder e imponerle al otro su perspectiva, y en ese ambiente, regido por el supuesto de poseer las soluciones, con cierta soberbia, no es posible avanzar, evolucionar, trascender los opuestos, se pasa de una manera de mirar a otra contraria, sin posibilidad de trascenderles y efectivamente pasar a una cosa distinta, de categoría diferente, que permita una transformación, un progreso efectivo de la situación.

Otro aspecto que contribuye al desequilibrio y la inseguridad, es la distribución que hoy se hace de la riqueza material, como se acumula la riqueza, si no se comprende cómo eso tiene consecuencias dolorosas -tanto para el que tiene mucho, como para el que no tiene-, será muy difícil proponer progreso. Son situaciones de injusticia que en ningún caso ofrecen seguridad.

La dinámica de la cultura dominante es insegura, y si no se hacen esfuerzos por desarrollar y prosperar en ese principio esencial, en una transformación en la dinámica de la cultura, se ve improbable que cualquier iniciativa lleve a progresos reales y profundos.

A nosotros, como profesionales del desarrollo humano, nos toca recibir el sufrimiento, en el trabajo, en la convivencia familiar, social, el sufrimiento de los niños y los padres en educación.

La irritabilidad, la rabia, el resentimiento que hay, es tan profundo y tan mal comprendido, no se sabe qué es lo que está ocurriendo que tanta gente presenta crisis de pánico, dificultad para sentirse tranquilo, agresión, sufrimiento, tanta necesidad de escapar de la realidad mediante el abuso de sustancias…

Hay una corrupción esencial que produce una irritabilidad en el ser humano, una agresividad, un resentimiento, y todo está organizado para sostener esta manera de articularnos en sociedad, son muy pocas las oportunidades para encontrase con paz, con plenitud, con equilibrio, con situaciones que ofrezcan la posibilidad de experimentarla.

Contar que hemos podido –como equipo de profesionales que investiga e interviene para promover salud, educación, desarrollos- proponer espacios individuales y colectivos, a través del uso de herramientas diversas para expandir la percepción, que han resultado lo más cercano a lo pacífico, a lo conciente, a lo seguro, a la certeza, como intervención conocida, y se abre una esperanza, expandir la conciencia del ser humano para que comprenda qué es lo que necesita, qué es lo seguro, qué es lo que realmente él puede y cuál es el camino hacia el afinamiento, para alcanzar ese estado de paz y seguridad esencial, profundo, equilibrado.

Se trata de promover el desarrollo de la conciencia, concreta, fisiológica, no una creencia, sino una habilitación efectiva, para alcanzar un estado de funcionamiento de mayor integración. Cuando eso sucede aparece más seguridad.

Un abordaje, que incluya este tipo de dimensiones posibles de desarrollar, se podría entender como progresista realmente, que incluyera una intervención para que el ser humano accediera a un perfeccionamiento efectivo, real.

Aquel que tiene que ver con la mutación de la especie, que es claramente el fenómeno que ha de venir –y es el proceso en el cual ya nos encontramos- para resolver la crisis actual que se observa en todos los ámbitos de la convivencia humana.

Cualquier política que desee ser progresista debe incluir este eje, el del momento de la evolución de la especie, pues es esa naturaleza de progresos de categoría diferente a la actualmente considerada, la que permitirá salir de la trampa en que nos encontramos, la de la separación artificial de lo que es bueno o es malo, lo seguro, lo inseguro, lo correcto, lo incorrecto, y que nos hace pasar de políticas más punitivas a otras menos punitivas, y viceversa, de acuerdo al grupo de poder que se encuentre legislando, sin resultados exitosos, con ninguna, todavía.

Debe además pasarse al eje de lo global, de lo integrado. Cualquier política progresista ha de tener que pasar por una integración mayor, trascender la mirada local, articularse de manera global y en otro plano. De otro modo no parece ser posible.

Es de esperase que sea posible avanzar también, en enriquecer aquellas definiciones que integren planos, trascendentes al material, en la comprensión del Ser Humano, y su consecuente manera de organización social, para efectivamente encontrase en aquella dimensión de la existencia, señalada ya por la física moderna como real, donde la Unión es efectiva, y los opuestos se trascienden.

Que podamos dar un paso y elaborar una propuesta, que nos unamos en proponer ese cómo, esa manera efectiva para catalizar la mutación, y, en el tema específico de la seguridad, poder ubicar en su justo lugar las líneas que han enfatizado acciones punitivas y de promoción de derechos –y deberes- pero en otro orden, que permita establecer un principio ordenador diferente, un eje esencial de la seguridad, la paz y el progreso.

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20 ene 2012

¿Cuánto sirve el dialogo DC RN? Una advertencia

Mi apreciación es que este primer paso es útil y beneficioso. Pero vale hacer una advertencia.

¿Por qué es útil? El cambio del sistema electoral es una condición esencial para el desarrollo democrático y social de Chile a futuro. No hacerlo pronto será fuente de mayor deslegitimación del sistema político, de apatía e incluso de opciones extra institucionales.

Los cuatro ex presidentes se lo manifestaron al actual.Es perjudicial dilatar una cuestión central, que cuenta con el respaldo de la mayoría de los chilenos.

Doblemente perjudicial es que un partido de gobierno vete esta iniciativa del Presidente de la República, quien ha dado señales de querer lograr algunos cambios en su mandato.

Nuestro sistema político es altamente presidencialista.La paralización del Presidente, en esta materia, así como en la reforma tributaria, debilitaría aun más la institucionalidad presidencial, ya socavada por una baja aceptación ciudadana.

No soy de los que piensa que es mejor que le vaya mal. Estos temas conciernen a todos los chilenos y todos debemos ayudar a salir de un impasse que amenaza nuestro futuro.

La UDI parece valorar más sus propios intereses, a estas alturas verdaderos “dogmas”, que la voluntad mayoritaria de los chilenos.

Así fue siempre durante la transición: bloqueó todos los intentos de modificar la Constitución para ponerla a la altura de una democracia moderna.

Tomó 15 años lograr algunos de sus votos para terminar con los senadores designados y con la inamovilidad de los Comandantes en Jefe de las FFAA. Y aun persiste una Constitución rígida, de quórums imposibles de alcanzar y un sistema electoral que limita la verdadera elección popular.

Hoy la UDI busca continuar el mismo juego, utilizando hasta el último subterfugio constitucional impuesto por la dictadura para preservar un orden político económico y social que quedó atrás, incluso para atar de manos al propio presidente que ayudó a elegir.

Ese partido ha sido el principal responsable de la estrechez institucional que amenaza nuestra convivencia y nuestro progreso.

Los dirigentes UDI han justificado su rechazo argumentando que daña a la Alianza.La historia nos recuerda que esta actitud intransigente de sectores de la derecha ha provocado explosiones sociales y políticas en otros tiempos. Hagamos los cambios a tiempo: más participación y más igualdad.

Los presidentes de los partidos opositores han reaccionado con serenidad y confianza entre sí. Han valorado esta conversación inicial y el intento por sustituir el sistema electoral binominal.

Negociar y buscar soluciones es de la esencia de la política. La maestría de las coaliciones es moverse con flexibilidad para representar amplios sectores de la sociedad, cada vez más diversa y compleja.

¿Se abrió ya un camino? No todavía. Los temas acordados son muy genéricos, requieren más elaboración. Es de esperar que se prosiga el trabajo, que ya Sebastián Piñera había iniciado en 2006-7, cuando se desempeñaba como presidente de RN, y conversamos las bases de un acuerdo, siendo yo presidente del PPD y Pepe Auth secretario general.

Sobre la transición a un régimen semipresidencial el debate es aún primario y, por ende, los consensos frágiles. Se debatió ese tema a comienzos de los años noventa, sin lograr acuerdo. Hoy disponemos de experiencias internacionales que bien vale la pena estudiar.

El régimen semipresidencial francés no parece tener el éxito que se pensó en un comienzo. Así lo han señalado muchos políticos franceses respetables. Alfred Stepan, connotado cientista político, acaba de editar un libro donde se analizan siete países de Europa Central que transitaron a la democracia en los años noventa, después de la caída del muro de Berlín: la mayoría instauró regímenes parlamentarios y no se inclinaron por el semipresidencial.

No conviene conectar simplistamente dos cosas tan distintas: una madura y urgente, el cambio del sistema electoral, la otra inmadura y postergable, el cambio de régimen político.

Aquí está el riesgo. Esta es la advertencia, no nos desviemos de lo que es urgente: la reforma del sistema electoral.

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20 ene 2012

La UDI y su decisión de proyectar una dictadura permanente

El país pudo apreciar como a través de una organizada agenda el Presidente da la República invitó a los ex Presidentes a compartir en el plano de las ideas, propuestas concretas que buscaran introducir cambios que permitieran la existencia de un sistema político que asegurara una mayor participación y compromiso de la ciudadanía con la democracia chilena.

Posteriormente y como consecuencia de múltiples presiones del partido más poderoso del gobierno, el propio Presidente concluyó que era fundamental buscar acuerdos que avanzaran en esa dirección y que producidos esos acuerdos se le formularan al país.

Hemos visto como diferentes dirigentes y partidos han entregado su opinión argumentando con mucha convicción las bondades de una u otra propuesta, pero todas ellas han tenido el sesgo de ser tan solo la opinión de una sola visión por sobre la de los otros, un camino ya recorrido y fracasado por largos veinte años.

El 18 de Enero a tan solo cuatro días de cumplirse 30 años de la muerte del gran estadista Eduardo Frei Montalva, dos sectores políticos que durante cuarenta años han mantenido serias diferencias han logrado poner en practica la mejor de las tradiciones de la gran política que él nos enseñó: buscar sin descanso los acuerdos que beneficien al pueblo para avanzar en su desarrollo personal y colectivo.

Ese día Chile recibió la gran noticia de un acuerdo político para abrir las puertas de la democracia chilena que logre dar una mayor y definitiva estabilidad a nuestro sistema institucional en la proyección del Chile del siglo XXI.

Por primera vez en décadas se le comunicaba al país la decisión de comprometerse entre oponentes políticos en una sola idea que logre dar a los ciudadanos los espacios de mayor participación y libertad.

Por desgracia, como ha ocurrido cada vez que se busca consolidar la democracia chilena la UDI ha iniciado un bloqueo brutal a la posibilidad de un gran acuerdo que haga de Chile un país plenamente democrático.

Con tal de conseguir su objetivo ha iniciado una campaña sostenida para neutralizar al propio Presidente de la República, del cual después de este episodio aumenta con fuerza la duda de su capacidad de liderazgo.

¿Por qué tanta fijación, por parte de la UDI, en mantener un sistema que no permite que Chile sea el país libre y participativo que todos anhelamos?

Así como para un ser humano no es posible vivir en un lugar donde no pueda respirar oxígeno, para la UDI no es posible hacer política en un sistema en que no pueda tener de alguna manera el control de lo que se hace.

Es un partido político que nació y se organizó en una dictadura, sus dirigentes se formaron y desarrollaron parte importante de sus vidas políticas y personales siendo el sustento político, ideológico y ejecutivo de un régimen que nunca respeto las libertades de las personas y que durante toda su trayectoria gobernó bajo un sistema en que la opinión mayoritaria de los ciudadanos no tenía ninguna importancia.

Terminada la dictadura se aseguraron que el precio que pagáramos todos los chilenos para volver a la Democracia fuera la aceptación de un sistema que teniendo algunos aspectos de participación asegurara por parte de una minoría el control político.

Es un partido que se formó en Dictadura y que se acostumbró durante ese periodo a implementar sus políticas y sus ideas sin tener que recurrir a la opinión del pueblo, que durante estos 20 años se ha asegurado de tener a todo un país dependiendo de un partido que con poco mas de un 20% del electorado ha podido influir en todas las grandes decisiones.

No saben hacer política en Democracia, no tienen la convicción de esos valores, no están preparados en su formación personal ni política para respirar el oxígeno de la Democracia y no sienten el respeto que se debe tener por la soberanía popular y su relación con el electorado, sólo representa una necesidad pragmática para poder continuar existiendo como organización.

Su único interés y espíritu real es el de imponer las ideas que en forma mesiánica creen que son las que corresponden para la realidad chilena.

El fin justifica los medios, es claramente una máxima importante en el pensamiento y accionar de la UDI, han usado durante 40 años ese estilo de hacer política y ellos jamás estarán dispuestos a concursar de verdad en un sistema democrático en que exista el riesgo de perder el poder o su influencia en el.

Lo que ha sucedido estos días es de una extrema gravedad para el futuro de la democracia chilena y esto debe llevar a todos los demócratas a repensar su forma de enfrentar la acción política para lograr los cambios que el país está reclamando y pensar seriamente en enfrentar a la UDI de una manera diferente, en donde tengamos la capacidad de aislar y combatir a todos aquellos que representan una amenaza para la Democracia en Chile.

Hoy tenemos una dictadura sin Pinochet y ella esta representada por sus herederos políticos: La UDI.

Hay que terminar con esa dictadura.

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20 ene 2012

¿Serán los Maya? No, es la acción ciudadana

El 2012 comenzó seco e incendiado, como buen año del Dragón, anunciando tiempos difíciles, y poco después se puso ominoso con la embestida pro mega hidroelectricidad de los miembros de la Comisión Asesora para el Desarrollo Eléctrico (CADE) convocada por el ejecutivo, y del propio Presidente Piñera.

Es que las grandes centrales hidroeléctricas de embalse son demasiado buen negocio para los privados. En todas sus fases: estudios, construcción, y para que decir una vez en operación. Y que más encima el cambio climático sea usado como excusa… ya es un chiste demasiado oscuro.

Sin embargo, de pronto los vientos cambiaron y empezaron a llegar las buenas noticias.

Después de ocho meses de trabajo la Comisión de DD.HH. de la Cámara de Diputados -que investigó el viciado proceso de evaluación de HidroAysén, y que sesionó en Valparaíso, Santiago y Coyhaique- fue lapidaria en su conclusión: el proyecto nunca debió haber sido admitido a trámite y debiera suspenderse.

De esta forma se le da la razón a todo lo alegado desde hace tiempo por el Consejo de Defensa de la Patagonia, en el sentido de que el procedimiento de evaluación de HidroAysén ha procedido a punta de graves irregularidades administrativas, presiones de Ministros para cambiar los informes negativos de los servicios públicos, e incluso persecuciones a funcionarios probos.

Ahora hay que estar atentos a cuáles serán las consecuencias concretas de esta nítida y gravísima denuncia de los legisladores que será presentada a la Cámara Baja para su votación completa y a Contraloría, pero sin dudas, ya configura un remezón político de alta intensidad, y un tremendo apoyo a la lúcida ciudadanía que ha cuestionado el descabellado proyecto de Endesa y Colbún en la Patagonia chilena, entre otros proyectos similares.

Luego, la sala del Senado aprobó el proyecto que obliga a las generadoras a alcanzar la meta de inyectar un 20% de energía generada con fuentes renovables al año 2020.

Esto puede ser considerado modesto por algunos, pero es un gran avance en relación a la absurda meta de 10% de ERNC al año 2024 que establecía la Ley 20.257.

Chile es uno de los países más ricos del mundo en ERNC por su geografía, extensión latitudinal y otros aspectos, y a la fecha cuenta solamente con un 3% de ERNC en su matriz, en gran medida por la inercia impuesta por las empresas que tienen capturados nuestros ríos australes y nuestras aguas.

Esto por una lógica comercial estrictamente privada que favorece los proyectos energéticos convencionales a gran escala, aparentemente más baratos: las megas centrales hidroeléctricas de embalse y las termoeléctricas a carbón.

Luego, los legisladores, siguiéndoles la pista a los países más avanzados en el rubro, respaldan el proyecto de “net metering” que propicia que todos podemos ser generadores residenciales a pequeña escala, e incluso inyectar excedentes de energía al sistema y así lograr créditos a la hora de pagar nuestra cuenta de electricidad, algo que no era posible hasta la promulgación de esta ley.

Finalmente algo está cambiando en el modelo energético chileno -ya era hora- y falta mucho, pero el trabajo conjunto entre ciudadanos y legisladores -que es una de las novedades de los últimos tiempos- y el hecho que muchos legisladores se están pasando al lado correcto, está rindiendo frutos.

Además, la Corte de Apelaciones de Coyhaique rechaza el intento de Energía Austral para que se levantara la orden de “no-innovar” en el proyecto Río Cuervo, otorgada a raíz de un recurso de protección presentado por ciudadanos de Aysén y autoridades municipales, y hoy todo el Consejo Municipal de Aysén se suma al Recurso. ¡Excelente!

De igual manera esta semana se aprobaron los Tribunales Ambientales y la ciudadanía logró que se rechace el proyecto inmobiliario en El Panul, en la comuna de La Florida, que habría destruido los últimos relictos de bosque esclerófilo de la pre-cordillera de Santiago.

Una chorrera de buenas noticias a inicios del 2012.

¿Serán los Maya o alguna alineación astral? No. Es netamente la acción ciudadana.

Nada de quedarnos dormidos en laureles porque por el otro lado la embestida no para.

Como le escuché decir a Camilo Ballesteros “no cabe duda que a la larga vamos a ganar”.Pero hay que darle y darle y darle. En eso estamos ¿no es cierto?

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