03 abr 2012

La representación proporcional no es el caos

Los defensores del binominal exhiben a la representación proporcional como una amenaza para la gobernabilidad, pese a que ninguno de los cinco gobiernos democráticos ha tenido mayoría parlamentaria, salvo unos meses del gobierno de la Presidenta Bachelet en los cuales el senador Navarro se mantuvo en el partido y coalición que lo eligió.

En 22 años no ha existido mayoría parlamentaria bajo el binominal, pues éste no fue nunca el objetivo de dicho sistema electoral. El sistema no busca facilitar el que una mayoría electoral se exprese en una mayoría parlamentaria.

Ello pues no es efectivo que el binominal sea un sistema electoral mayoritario, como lo es el uninominal, que sí, normalmente, sobre representa en el parlamento a la primera fuerza electoral.

Por el contrario, el objetivo buscado es sobre representar a la segunda fuerza electoral y facilitar el empate institucional. Obviando lo anterior, cotidianamente se indica a los chilenos sobre las dificultades que tendría la representación proporcional sobre la posibilidad de conformar mayorías parlamentarias de apoyo al ejecutivo.

Se aduce que la representación proporcional “produce” sistemas multipartidistas y, aunque éstos son los sistemas de partidos más comunes de los regímenes políticos democráticos contemporáneos, durante ochenta años no han cesado sus críticas.

Ellas han sido múltiples: que impide la formación de gobiernos de mayoría; que en el caso de formarse gobiernos de mayoría bajo el multipartidismo, estos son poco estables; que en este formato los gobiernos carecen de eficacia decisoria; que produce polarización ideológica y competencia centrífuga.

Los argumentos anteriores son complementados con la idealización de las virtudes del sistema anglosajón, fundamentalmente el de Gran Bretaña y Estados Unidos, el cual se eleva como ejemplo de política moderada, estable y eficaz.

No se considera en la reflexión los casos desviados, en los que el bipartidismo en vez de producir moderación y estabilidad ha llevado a la polarización y al quiebre democrático.Por ejemplo, Austria en el período de entre guerras y Colombia hasta 1957.

También se olvida que la polarización política chilena, en 1973, fue potenciada por un esquema bipolar de competencia electoral entre la CODE y la UP.

Tampoco se considera en los análisis a las democracias multipartidistas estables: Noruega, Dinamarca, Suecia, Finlandia, Holanda, Suiza y Bélgica, durante todo el siglo XX, y numerosos países de América Latina y de las democracias pos comunistas de Europa Central, durante los últimos veinte años.

En el caso de las democracias europeas que hemos listado más arriba, a la estabilidad democrática hay que sumar que varias de ellas son punteras no sólo en producto per cápita, si no también en el Índice de Desarrollo Humano. Es decir, no sólo son democracias consolidadas, sino que además son democracias económica y socialmente eficaces.

Los defensores de la moderación política, que asocian al binominal, omiten que Arend Lijphart, el principal teórico del modelo de democracia consensual, la define como dotada de un sistema multipartidista y de sistemas electorales de representación proporcional.

Ello les permite seguir hablando de moderación política y de lógicas consensuales, mientras se defienden esquemas bipartidistas de competencias y sistemas electorales real o presuntamente mayoritarios.

La fragmentación partidista, es presentada como un efecto mecánico de la representación proporcional y también como causa directa de la polarización del sistema de partidos.

Se olvida así que importantes cientistas políticos han planteado que no existen leyes deterministas en esta materia y que, además, es plenamente posible que el multipartidismo coexista con la despolarización y que el bipartidismo se polarice.

Tampoco se tiene a la vista lo que ha ocurrido empíricamente los últimos veinte años en la inmensa mayoría de las democracias, caracterizadas por el aumento del número de partidos y, simultáneamente, la despolarización ideológica.

Se desconoce que el debate académico actual sobre la relación de sistemas electorales y sistemas de partidos, no sólo acepta que las relaciones son mutuas o bidireccionales, sino que incluso, enfatiza el papel de los sistemas de partidos en la adopción de un sistema electoral u otro.

El análisis de la representación proporcional se realiza con el mismo simplismo, criticándosele sin considerar matices, como si todos los sistemas electorales proporcionales fueran puros, es decir, que sólo reflejasen mecánicamente en los porcentajes de escaños parlamentarios los porcentajes de votación recogidos por cada partido en un distrito único nacional.

Salvo el caso de Israel y Holanda no existen sistemas electorales puros en ninguna democracia. Por ello, no se analizan sistemas empíricos de representación proporcional, que muestran numerosos subtipos.

Tampoco se descomponen los elementos de este sistema, cada uno de los cuales tiene efectos distintos: la magnitud del distrito, la regla de asignación de escaños, el tamaño de las asambleas parlamentarias y la existencia o no de barrera legal.

Por otra parte, el análisis empírico es completamente obviado, por ejemplo, el hecho macizo que la inmensa mayoría de las democracias actuales poseen sistemas electorales de representación proporcional -57% de ellas- y sólo el 23% sistemas mayoritarios, o que, todas las democracias latinoamericanas, con la excepción de Chile, tiene sistemas electorales proporcionales.

Finalmente no se recogen ni las teorías ni la experiencia real de la formación de coaliciones.Pero ello es fundamental de realizar si es que se quiere hablar seriamente de la incidencia en los diseños institucionales sobre la conformación de mayorías de gobierno.

Tanto la teoría como la empiria demuestran que los elementos que inciden viabilizando o no la creación de coaliciones y su estabilidad, no son predominantemente institucionales.

Como se ve, la “amnesia” teórica y empírica de quienes vitorean en Chile al binominal y sus presuntos efectos benéficos, es mayúscula.

Leer versión extendida en:
http://www.asuntospublicos.cl/wp-content/uploads/2012/03/944.pdf

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03 abr 2012

Institucionalizar la voz de los ciudadanos

Hace largo rato que los chilenos vienen manifestando su disconformidad con las asimétricas relaciones de poder que han ido configurando nuestra sociedad y nuestras instituciones.

Quienes tienen acceso a recursos de todo orden: simbólico, financiero o político, son parte de una ínfima minoría y la sensación de los que andan a pie es de inaccesibilidad a esos recursos: han sido destinados para otros.

Tal como muestra un ya lejano informe del PNUD del año 2004 (“El poder: ¿para qué y para quién?”), la reproducción de estas asimetrías ha terminado por molestar a las personas y los ha llevado a exigir ser considerados, de verdad, en la distribución de esos recursos.

En el caso de la política y de la definición de los asuntos públicos, ello se traduce en la exigencia de tomar parte, de no permitir que sean sólo unos pocos los que asuman decisiones que afectan a muchos.

Ese es el sentido profundo de las primarias: invitar a los ciudadanos, a aquellos que NO son parte del club del poder político, a codecidir quiénes serán los que, representando a un determinado sector de la política chilena, compitan con los adversarios del otro u otros sectores.

Más allá de la polémica que ha rodeado a las primarias de la Concertación, lo que quedará es la práctica de convocar a participar en algo que, hasta ahora, era privativo de los partidos políticos, como es la designación de los candidatos a un proceso electoral.

La desconfianza de la gente en los actores y en las instituciones –reflejada en las encuestas y en las movilizaciones- impone el deber de recuperar la credibilidad perdida.

Por eso es tan relevante que los ciudadanos participen de estos procesos de manera transparente y puedan incidir, ya como un derecho y no sólo como una concesión de los políticos, en las grandes definiciones políticas. Sean del color que sean.

El desafío siguiente, tal vez, es que más que elegir sólo personas o partidos políticos, podamos avanzar en la elaboración de propuestas programáticas que estén en sintonía con la comunidad. Los chilenos tenemos que recuperar la capacidad de empatizar con el otro.

Tenemos que volver a confiar y a respetar, sin descalificaciones, sin prejuicios.

Teniendo en cuenta, entonces, la extraordinaria importancia que este ejercicio de participación y de inclusión de los ciudadanos como son las primarias, resulta vital que las instituciones públicas asuman que ellas llegaron para quedarse.

Por ello debe avanzarse decididamente en la aprobación del proyecto de Ley sobre el tema que está en el Congreso y, especialmente, en asegurar el financiamiento suficiente para hacer de este ejercicio una práctica viable y permanente que facilita la transparencia y la participación ciudadana, aspectos esenciales para recuperar las confianzas.

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03 abr 2012

Con Rajoy lo peor está por llegar

Transcurridos los primeros cien días del gobierno de Mariano Rajoy, España comienza a comprender que sus dichos y promesas no eran más que una demagógica estrategia electoral que no tenía sustento alguno en sus auténticos planes de gobierno; la culpa, como en toda ruptura, no es solo de una de las partes y aquí tan culpable es quién engañó a millones de españoles como esos muchos que se dejaron engañar seducidos por unos cantos de sirena que, a todas luces, sólo pretendían ese efecto embaucador al que tan aficionados son algunos políticos.

La campaña electoral, ya largamente analizada, consistió en un ominoso silencio sobre las medidas que se adoptarían y, también, en una crítica despiadada hacia la gestión del gobierno de Zapatero; lo que callaron era más importante que lo que dijeron pero en cien días ya todo ha quedado aclarado.

Rajoy no venía para realizar una política distinta a la de Zapatero sino para perfeccionar la aplicación de un modelo determinado que ha sido preestablecido fuera de España, más bien desde Berlín, y para lo cual se requieren una serie de medidas restrictivas en lo social y económico; de cosecha nacional sólo son las restricciones a la libertad personal y que se asientan en una visión ultraconservadora de la realidad.

Tal cual ha pasado con otros gobiernos de derechas en Europa, el desgaste que está comenzando a sufrir Rajoy le pasará factura no sólo a él sino, especialmente, a su propio partido y el mejor ejemplo lo han tenido en las recientes elecciones regionales de Andalucía en las cuales no han logrado la tan cacareada mayoría absoluta con la que contaba el Partido Popular.

Seguramente esta será la primera de muchas derrotas electorales, de ámbito autonómico y municipal que tendrá que soportar Rajoy en los próximos cuatro años, si es que su gobierno dura tanto.

Lo que no se puede negar es que estos primeros cien días han sido una auténtica vorágine legislativa, siempre mediante la utilización de los sistemas más expeditos y menos democráticos que prevé el ordenamiento jurídico: los reales decretos.

Entre los más sonados “logros” de este gobierno está la reforma de las normas laborales, dicen que se reforma el mercado laboral cuando, en realidad, lo que se hace es abaratar el despido.

Una auténtica reforma del mercado de trabajo pasaría por abaratar la contratación, siendo un eufemismo que un país con cinco millones de desempleados denomine reforma laboral a aquello que sólo generará más desempleo.

Como si lo anterior no fuese poco, en los planes ya anunciados por el Gobierno de España están otra serie de reformas que nos llevarán, si nada lo impide, a unas tasas de desempleo nunca antes vistas y, cuyas consecuencias sociales y políticas, no parecen preocupar a un mandatario que confía ciegamente en la abultada pero engañosa mayoría absoluta con la que cuenta.

Los planes, ambiciosos como pocos, pasan por desarrollar una ley de estabilidad presupuestaria “para que todas las Administraciones cumplan los objetivos de déficit público y no gasten lo que no tienen”, es decir estrangular más el gasto público para que este sector sea incapaz de tirar de la economía como se necesitaría en los tiempos actuales dejando todo en manos de los empresarios que, por cierto, a duras penas llegan a fin de mes como para ser los encargados de la reactivación económica.

Una de las más preocupantes tareas que dice tener pendiente Rajoy sería la de “culminar el proceso de saneamiento y reestructuración del sistema financiero” sin más pistas pero que nos recuerda, mucho, a una suerte de rescate de dicho sector, siempre a cargo de las escuetas arcas públicas: socializar las pérdidas una vez que se privatizaron los beneficios.

También se pretende “poner en marcha el proceso de reforma de los servicios públicos”, que seguramente pasará por la reducción de los mismos hasta niveles propios de otra época en España y, sobre todo, trasladando a los usuarios el costo de las prestaciones y privatizando la gestión de estos servicios, privatización que, seguramente, será asignada a las empresas de siempre.

Se realizará un esfuerzo para eliminar las “muchas” duplicidades que existen “en todas las Administraciones” y, para ello, Rajoy ha pedido a las comunidades autónomas (regiones) y las corporaciones locales (municipalidades) “que le den la máxima importancia a este asunto capital”. Lo que ni dice ni se atreve a decir es que eso es casi tanto como destruir la estructura constitucional de división territorial y política de la que en su día España se dotó.

Junto con lo anterior pretende, ya para terminar con el sistema de autonomías que rige en España, adoptar decisiones en materia de unidad de mercado, porque “no puede haber 17 normas (las mismas que Comunidades Autónomas), decretos, reglamentos, que lo único que hacen es confundir y ponerle las cosas mucho más difíciles a los emprendedores”.

Obviamente este es un guiño al sector más nacionalista de España que pretende recuperar la indivisibilidad de la nación española de la que tanto presumía Franco.

A pesar de haber realizado ya la mal llamada reforma laboral, entre sus desafíos se plantea el poner en marcha en este trimestre la ley de emprendedores, “con el objetivo de apoyar a las pymes y a los autónomos y estimular la creación de empleo”, es decir adoptar medidas que se desconoce en qué consisten, pero que suenan bien, y que, sin duda, son ocurrencias de último minuto para satisfacer, aun cuando sea temporalmente, a aquellos sectores económicos más perjudicados durante esta ya larga crisis económica.

Dentro de este catálogo de “ocurrencias” que no de medidas orientadas a superar la crisis, no podemos olvidar la pretensión de aprobar un plan de lucha contra el fraude fiscal, el fraude en la seguridad social y en la percepción del seguro de desempleo.

En este punto, ha recalcado Rajoy que su Gobierno va a intentar “que todo el mundo cumpla con sus obligaciones; y, si no lo hace, tendrá la sanción que a cualquier persona normal y a cualquier demócrata le parece razonable”.

Pues bien, al respecto y dentro del plano de lo jocoso, la primera “ocurrencia” en materia de prevención del fraude fiscal ha sido el anuncio de una “amnistía fiscal” para que aflore el dinero negro que genera la economía sumergida en España; esto es algo así como un “perdonazo” a todo aquel empresario que en los últimos años se ha “olvidado” de cumplir con sus obligaciones tributarias: el premio al defraudador.

Toda este desaforado esfuerzo reformista está comenzando a verse contestado por la ciudadanía y el mejor ejemplo ha sido la reciente y masiva huelga general y las manifestaciones multitudinarias realizadas en toda España; la efervescencia social es algo que sólo parece estar comenzando y que, sin duda, amargarán esa sensación de absolutismo, por la mayoría con que cuenta, que impregna no sólo la actuación de Rajoy sino, incluso, su nefasta política comunicacional.

En resumidas cuentas, estos primeros cien días han sido un buen ejemplo de lo malo que resulta ir a votar en contra de alguien en lugar de hacerlo a favor de un determinado proyecto así como de lo largo que se nos harán los años que aún quedan de gobierno del Partido Popular.

España votó en contra de Zapatero sin pensar que con Rajoy no había proyecto, al menos no propio, sino una profundización de aquello que en algún medio como la revista “Mongolia” se ha dado en llamar “hacer un Zapatero”, que no es otra cosa que entrar al gobierno como socialdemócrata y salir como liberal.

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03 abr 2012

No queremos más muertes

Nadie puede estar de acuerdo con la muerte del Sargento Albornoz, asimismo como nadie puede estar de acuerdo con la muerte de Alex Lemun, Matías Catrileo y Jaime Mendoza Collío, supongo. Lo que se debe poner en la discusión es el nivel de violencia que ha ido adquiriendo la cuestión social Mapuche.

Desde el Estado, se ha diseñado una política frente al mal llamado “conflicto” que no busca resolver de manera política algo que es ideológico, porque es propio de un continente indianizado a partir de la década de los ochenta, que señala como objetivo último la autodeterminación.

El Estado ha generado una óptica policial para su resolución, militarizando las comunidades, que a su vez muestra la incapacidad en la comprensión de la demanda Mapuche. Desde ese ámbito, el Sargento Albornoz como los Mapuche, no son más que una consecuencia de ese pésimo diseño.

Corría el año 2001 cuando en ese entonces el Jefe de la IX Zona, José Alejandro Bernales, comenzó a implementar una estrategia que desde el Movimiento Político Mapuche se ha denominado la “militarización”. Bernales, en su paso por la DIPOLCAR diseñó un plan, creando una unidad especializada para temas relacionados con el “conflicto” Mapuche.

El primer diagnóstico que realizó, fue “que no existía información sobre los dirigentes mapuches”. Para ello unificó a los mandos de la región octava y novena, creando una plana mayor asesora, con un encargado de Inteligencia regional, cargo en el que designó a un antiguo subordinado que levantó desde la DIPOLCAR.

Con aquella mirada empezó a enfrentar la agitación mapuche como un problema de orden y seguridad.

Un segundo eje, fue apostar retenes de Fuerzas Especiales afuera de las comunidades.

Desde ese momento los comuneros tuvieron que aprender a convivir diariamente con un contingente de Fuerzas Especiales como vecino.

Producto de ello, pequeñas confrontaciones se fueron haciendo periódicas, con imágenes de ancianas, niños y padres golpeados por las fuerzas policiales o defendiéndose con palos ante la arremetida de tanquetas, patrullas y buses.

Han pasado cerca de diez años de esa estrategia, a grandes rasgos, lo único que ha generado es la agudización y la escalada progresiva de la violencia.

Sin más, un año después del inicio oficial de ella, muere por un balín metálico en su cráneo Alex Lemun (2002), seis años después cae muerto por una bala en su espalda Matías Catrileo (2008) y sólo un año después de la misma forma Collío (2009).

Sin contar los heridos por balines y la infancia Mapuche que entra en pánico cada vez que escucha a la policía acercándose a las comunidades. Hoy, fue el turno de un carabinero,

¿Cuántos más deberemos ver morir para entender que la solución no pasa por mantener en un estado policial a las comunidades Mapuche?

Nadie puede justificar la antigua frase de “ojo por ojo”. Lo que se debe poner en cuestión es la manera en cómo se ha desarrollado la resolución de este conflicto que no es policial, sino político.

Asimismo, poner en juicio la efectividad de la militarización de las comunidades, con los brutales allanamientos como lo han denunciado distintos organismos de Derechos Humanos.

Esta estrategia de ocupación, muestra lo cortoplacista de la clase política en la búsqueda de una solución y el escalamiento de la violencia es la demostración que dicho diseño cada día muestra su ineficaz resolución, que al contrario, acumula rabia, miedo y pesimismo.

Es allí donde debe centrarse la discusión.

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02 abr 2012

Murieron por servir

Seis jóvenes cuyos nombres se han inscrito en la historia del servicio y la gratuidad chilena fallecieron en mi región en la zona de Los Alamos y Cañete, mientras viajaban al trabajo que entregaban a través en Un Techo para Chile en una Junta Vecinal de esas comunas.

Son comunas pobres, poblaciones aún no terminadas y que ellos servían entusiasta, solidaria y gratuitamente.

Para ellos es nuestro respeto y aprecio: Francisca Bolados, Constanza Escobar, Laura Abufarhue, Juan Pablo Dauros, Antonio Vásquez y Jorge Vera.

El hecho provocó relativa emoción y recuerdo. Pronto se perdió frente a la muerte violenta de un muchacho tan sólo por ser de otra opción sexual. Se perdió también, entre los problemas de los equipos de fútbol y en los Festivales de Música y los realities que nos seguirán deformando.

El valor de su entrega no es solo un hecho relevante en sí mismo y tampoco es solo algo que emociona a un país de fuerte sentimentalismo y emotividad pero de escasa solidaridad.

Es un caso que en la realidad chilena es casi un vuelo contra el viento frente a otras situaciones que están haciendo de Chile un país extraño, diverso, hostil y jactancioso, alegre y semi feliz, entusiasta y deprimido que a veces nos parece en un cambio permanente que aún no sabemos adónde llegará.

Murieron gratuitamente. Murieron por ayudar a través de su compromiso personal, por el cariño a personas distantes y de polos opuestos pero que se contradice con los signos de egoísmo que en Chile pasan desapercibidos y que el peso del dinero, la publicidad o el silencio ominoso hacen que se olviden.

Por eso estas líneas de respeto y de saludo a los jóvenes y a quienes recibieron su servicio.

Morir gratuitamente por ayudar a la gente contrapesa nuestra tendencia a realizar solo aquello que produce lucro.

Viajar 200 kilómetros para ayudar a su país nos conforta si lo comparamos con la tentación, mediática, farandulera y patética de un sector de Chile.

¿Cómo puede compararse y bajo qué parámetros el gesto de estos seis muchachos y la lujuria económica de los bancos, las Isapres, los grupos económicos, y las explicaciones de algunos cristianos que creen que se puede vivir de dos maneras?

Por eso mi sincero llamado y mi sincero deseo y mi sincera esperanza es que el ejemplo de estos muchachos que le dieron su vida a gente de la zona que represento y le restaron días de vida a sus familias se tenga siempre presente y sea un camino de luz para muchos que aún no comprenden lo que significa la desigualdad chilena.

Nos han tratado de majaderos porque hemos señalado que la democracia no resiste la brecha entre los más poderosos y los más débiles.

Nos han tratado de antimodernos porque señalamos que las personas que ganan el salario mínimo en Chile, a quien los jóvenes en comento iban a ayudar, tendrían que trabajar dos mil años para lograr igualar el ingreso de los grandes financistas que recelan de cualquier cambio.

Estas palabras son un esfuerzo sincero por levantar nuestra vista más allá de la contingencia para mirar el futuro de Chile.

Estas pocas líneas son para pedirnos a cada uno de nosotros que entendamos que siempre es posible dar porque además, lo que se nos ha dado no es nuestro, sino de todos los seres de la tierra, en cada circunstancia, para que se repartan en justicia y equidad.

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02 abr 2012

Los candidatos ilusionistas

Andrés Velasco y Claudio Orrego han manifestado la pretensión de que sus liderazgos renueven la oposición. Si bien ninguno de los dos es un dinosaurio de la Concertación, es sumamente difícil intentar desmarcarse de ella, en circunstancias que sus nominaciones finales dependen del conglomerado.

Ambos pretenden competir en una primaria que solo es una ilusión, porque –con o sin Bachelet- ninguno tiene el músculo necesario para ganarla.

Las primarias tienen un claro propósito: evitar temporalmente la fuga de la Concertación hacia otras candidaturas y dar una sensación de unidad aparente en sus filas.

Velasco y Orrego venden la ilusión de que existe una esperanza de ganar esa primaria y renovar la Concertación desde dentro. Ambos son incapaces de ganarla, ya que uno no cuenta con partido que lo respalde y el otro podría llegar a contar eventualmente con una DC que no tiene músculo suficiente para el acarreo electoral de una primaria.

A pesar del escenario desfavorable para ambos, debemos reconocer que sus candidaturas son intentos valiosos. El problema no radica en ellos, el problema es que sus motivos de renovación se anulan si pretenden ser representados desde dentro del conglomerado opositor.

La Concertación que ofreció exitosamente transición y crecimiento, ya no es la misma. Murió. Hoy está secuestrada por los poderes fácticos que desde su interior pretenden controlarlo todo y frenar los cambios que el país reclama. Aquellos –tal como sectores en el oficialismo- les gustaría conservar el status quo.

Es difícil encarnar la renovación y un relato contra el abuso, haciéndolo desde ese lugar.Ya nadie les cree que puedan ordenar un proyecto que se frustró por la ansiedad de volver al poder.

Mientras Velasco y Orrego dan la pelea, la mayoría del conglomerado tiene puesta sus esperanzas en Nueva York. Algo así como “que vuelva Bachelet para que lo único que cambie es que estemos nosotros en La Moneda”.

Aquello demuestra que mayoritariamente la Concertación no pretende renovarse y debido a sus ansias de poder, esperan volver al Chile del 2005, lo que ahoga todo intento valioso de Velasco y Orrego, transformando sus candidaturas presidenciales en una ilusión para contener.

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02 abr 2012

“Los Intocables”, los curas pedófilos de Italia

El programa de denuncia pública “Le Iene” del canal Italiano Italia 1, del mismo estilo de “CQC”, transmitió hace dos días , un servicio en el cual se veía un cura llamado Don Francesco de Vivo, de la iglesia Santo Spirito de Via Piave ubicada en una comuna
llamada Marano de Napolis, en comportamientos de tipo sexual con tres jóvenes cómplices del programa.

Estos jóvenes mayores de edad pero de aspecto adolecente se presentaron en la iglesia para pedir consejos al cura, que en los tres casos al inicio comenzó con sus sermones evangélicos para pasar posteriormente a referencias de tipo sexual, que rápidamente pasaron a ser explicitas con palabras vulgares que dejaron sin aliento a los espectadores.

La parte más fuerte del video fue cuando el cura pidió al último chico detalles de su anatomía, aparte de besos y abrazos. Luego lo invitó a entrar en la sacristía donde se bajó los pantalones, pero se enojó pues el joven lo rechazó inmediatamente.

Luego de estas imagines cualquiera podría pensar que el hombre fue arrestado, pero no, no fue así, aún está libre y la iglesia como siempre finge no haber visto nada, aunque toda Italia lo sabe.

Y no es el primer caso que este programa denuncia, los sacerdotes son transferidos pero no arrestados, entonces nos queda la duda. ¿Italia es un país laico? ¿O aun vivimos en el Medioevo?

Con la fuerza con la cual se ocultan los hechos, me recuerda tanto ese periodo de la historia cuando ellos eran “Los Intocables”, buenos hombres de la palabra de Dios, que al mismo tiempo decidían lo que era bueno o malo.

Después de 6 siglos las cosas parecen no haber cambiado del todo y aun siguen siendo ley y última voz en tantos argumentos delicados como lo es la pedofilia.

Me pregunto cuál será la escala de valores con la cual vienen evaluado este tipo de conducta a nivel eclesiástico y cual sería para ellos el castigo, ¿Cien Ave María?

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02 abr 2012

Tolerancia…pero

Un programa gozoso entre los epítetos de esta semana fue el de Chilevisión el domingo uno de abril. Tras la visita de la senadora Lily Pérez y del Padre Labrie, S.J., sugiero cambiar el título del programa por “TOLERANCIA…PERO”.

Lily Pérez lo hizo bien. Me cabe sugerirle a la senadora si la blasfemia está incluida en su lista de discriminaciones: imagínese que digo que Jesús es un payaso o repitiendo a Lennon, que los Beatles son más populares que Jesús. La blasfemia hoy es condenada con pena de muerte en Afganistán. No es en el Afganistán de los talibanes sino en el actual de Hamir Karzai establecido por la coalición liderada por los EE.UU. Muy socio de países desarrollados del Oeste.

Con modestia escasa entre nosotros la visión del Jesuita invitado anoche (Abril 01 2012) quedó con puntaje CERO.

La visión de la Iglesia referente a la homosexualidad es atrabiliaria, arrogante, talibánica.

Padre Labrie no pudo expresar su opinión y uno adivina que por su noble oficio actual, tiene otra visión muy diferente al tribunal Vaticano.

Tiene enorme valor el trabajo del Padre Labrie al prevenir suicidios en adolescentes homosexuales.

Se suicidan, probablemente, porque se sienten alienados o fuera de lo “normal” del código familiar y civil. No me gusta la palabra GAY, un acrónimo reunido en inglés por la burla de “Got Aids Yet” (¿Todavía no tienes Sida?).

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02 abr 2012

La venganza de la UDI

Más que con jet lag por el largo vuelo desde Japón -que se barajó como posible excusa para justificar su inasistencia al Consejo General de la UDI, después del impasse por la salida de Rodrigo Álvarez-, Piñera llegó aI cónclave del partido más grande de Chile con calculadora.

Aunque el vocero de gobierno había puesto en duda la presencia del Presidente ante unos 400 dirigentes del sector gremialista por problemas de agenda, en su rápido cálculo, Piñera no podía ausentarse del cónclave que inauguraba la gestión de la nueva mesa de la directiva encabezada por el diputado y ex Presidente de la Cámara, Patricio Melero.

Imposible, después del efecto dominó que generó la acción de Hinzpeter para destrabar el conflicto de Aysén.

La renuncia del entonces ministro de Energía, Rodrigo Alvarez, no sólo instalaba la preocupación de las empresas por la falta de continuidad de la política energética con el paso de cinco jefes de cartera. Y de la Comisión de Energía del Senado porque el ex subsecretario y actual Ministro interino, Sergio del Campo, estaría inhabilitado de participar de la discusión eléctrica por conflictos de interés.

El problema superaba con creces el ámbito sectorial. El principal efecto de la acción de Hinzpeter, que para salvarse a sí mismo de una acusación constitucional no dudó en superar su propia doctrina de orden público, era la posible venganza de la UDI.

Piñera necesita al partido gremialista para aprobar la reforma tributaria y la ley antidiscriminación, bandera a la cual su administración se ha arrimado con fuerza tras la brutal muerte de Daniel Zamudio, porque podría traerle réditos políticos en medio de su sostenida baja popularidad.

Tras asegurarse de que sería bien recibido por militantes posiblemente ofendidos por el ninguneo de su gobierno a Alvarez y secundado por Chadwick y Longueira, el Presidente que doctrinariamente se siente más cerca de la DC que del gremialismo hizo de tripas corazón y no sólo asistió al encuentro, sino que en su discurso dijo lo que la UDI quería oír, especialmente en materia valórica.

Piñera reiteró su oposición a cualquier tipo de aborto. Ello, aunque la mayoría de las mujeres esté a favor del terapéutico y a pesar de que se dé la paradoja que las mujeres del siglo XX tuvieran más derechos reproductivos que las del actual.

El Presidente agradeció el apoyo de los ministros UDI del gabinete, incluyendo al saliente Álvarez, que entendió la señal como “un reconocimiento y agradecimiento a toda la UDI” y que Melero tradujo como un “futuro trabajo conjunto en armonía”.

A cambio, Melero –a quien el Presidente del PS, Osvaldo Andrade, ha calificado como falto de poder político, salvo por la presencia de Novoa en la directiva- retrasó la definición presidencial para después de las municipales (a pesar del “se siente, se siente, Longueira Presidente” que resonó entre los asistentes), condenó “todo tipo de discriminación y odio que conduce a la violencia” y no incluyó la reforma tributaria en el voto político del Consejo General, porque no genera consenso al interior de la colectividad.

El ex Presidente de la Cámara de Diputados fue enérgico en respaldar la gestión económica del gobierno y desafió a la oposición a mostrarle en 24 horas otro país que haya alcanzado los mismos logros en dos años; también en criticar a la “Concertación que junto al PC se han convertido en lastimosos seguidores de cuanto movimiento social existe”; y le explicó a Piñera que “lo atacan porque está cambiando Chile y todo cambio que derrumba privilegios genera iniciales resistencias”.

¿Se referirá Melero a los privilegios de la propia UDI, que ha logrado un sitial mayoritario en la política chilena gracias a un sistema binominal que no está dispuesto a cambiar?

La Unión Demócrata Independiente (que dicho sea de paso no elige democráticamente a sus autoridades internas), persistentemente ha bloqueado los cambios que buscan, justamente, derrumbar los privilegios.

Las ventajas y beneficios de una clase política que se resiste a abrir el sistema a nuevos actores fuera de los bloques (sistema binominal); de los más ricos que eluden y evaden impuestos (reforma tributaria); de quienes buscan someter el cuerpo de las mujeres como si fueran un mero envase (aborto terapéutico); de aquellos que mantienen cónclaves autoritarios (Constitución Política); de los que creen que los chilenos tienen que demostrar que lo son (voto de los chilenos en el exterior); de los que se consideran  superiores en derechos y creencias (ley antidiscriminación).

La calculadora de Piñera logró neutralizar la potencial venganza política de la UDI, por ahora. Lástima que la ciudadanía no haya logrado evitar su venganza contra ella misma y la democracia, durante todos estos años.

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01 abr 2012

El desafío de la diversidad

La muerte del joven Daniel Zamudio ha conmocionado a todo Chile. La pandilla que lo torturó y asesinó nunca pensó que su acción criminal sensibilizaría tan profundamente a la sociedad chilena.

En la superación de una herencia cultural de siglos, machista y homofóbica, la memoria de Daniel Zamudio se constituirá en una lección inesquivable de hasta donde puede llegar la intolerancia y la brutalidad si no somos capaces de aceptarnos en nuestra diversidad y como seres constitutivos de una nación común, pero necesariamente distintos como personas.

Recuerdo que tiempo atrás la derecha atacaba duramente a las fuerzas de izquierda de pretender -era la acusación- imponer una sociedad igualitaria, cuestión que fuera de sí, la derecha definía como imposible.

Ahora pareciera que la situación se ha invertido, la votación del grueso de los parlamentarios de derecha que han rechazado el proyecto contra la discriminación se origina en la incapacidad de aceptar la diversidad, de reconocer la individualidad esencial de la persona humana.

Qué triste y duro es presenciar una derecha conservadora que sólo acepta la diferencia en el volumen de los millones que definen las fortunas de los suyos.

La desigualdad social que fractura la convivencia humana y se llega a ensanchar al punto de tensionar la paz social es una brecha que debe ser enfrentada por un Estado protector de los débiles.

Desde que existe la memoria histórica los humanos tratamos que entre ricos y pobres no se instale una brecha irreversible. De ello depende la estabilidad de una nación.

Tenemos situaciones como la de Haití en que la pobreza no es sólo lacerante sino que una herida profunda que ha puesto en peligro su propia continuidad como nación.

La aceptación de la diversidad camina en un sentido diferente y, sin embargo, el objetivo nacional es convergente. La meta es la estabilidad democrática, una sociedad capaz de entenderse y convivir en paz.

Los humanos no podemos existir aplastándonos unos a otros, organizando golpes o represiones por razones de raza, opción sexual o creencias religiosas. Son muchos los casos en que así ocurrió y la civilización se estancó o estuvo cerca de destruirse, naciones poderosas se hundieron y aún se hunden en el pantano de disputas que las desgarran por la intolerancia y la incapacidad de aceptar las diferentes opciones o identidades de los suyos.

Los grupos neonazis son generados por el embrutecimiento y la ignorancia, no postulan un proyecto de futuro, solo quieren saciar el odio y el espíritu de revancha.

Chile puede y debe superar este brote de intolerancia y resentimiento creando una nueva visión de país, una convocatoria a rehacer el tejido social y una voluntad de nación compartida y no un país escindido por sus desgarramientos internos.

Tal es el desafío, una sociedad de hombres libres e iguales en responsabilidades y derechos, pero cuya identidad es diversa, por lo cual, deberemos saber caminar juntos en la diversidad, de manera que el Chile de las próximas décadas no solo sea viable sino que además hermanable y fraterno.

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