05 jul 2012

La Udi y el binominal

La reforma del sistema electoral avanza. Las condiciones políticas para dar luz verde a esta reforma se debe a que un sector de la derecha manifiesta disposición para avanzar. Con este hecho, por primera vez, en 20 años estarían los votos para modificar el binominal. En esta coyuntura, es la UDI el único partido que hoy se niega.

La derrota del guarismo 120 el martes pasado debe interpretarse como parte de un camino que inexorablemente avanza hacia la modificación del binominal. Fue una medición de fuerza y un sinceramiento. Ahora, es el turno del Senado de hacer la primera evaluación en terreno. Como dijo la Diputada Rubilar en la sesión del martes es el momento de “que los votos hablen” y la voluntades se manifiesten.

Surgen tres preguntas; ¿es la UDI el partido más beneficiado con el binominal?, ¿por qué se opone a su modificación? y ¿por qué ahora RN quiere cambiar el sistema electoral?

Hay razones de convicción democrática –“ideológicas”- y de cálculo político para apoyar y/o frenar una reforma electoral.

El primer caso se refiere a que debe existir correspondencia entre votos y escaños y, de ese modo, construir un orden democrático en el que cada voto tengo el mismo peso político. A su vez, el cálculo político se relaciona con evaluar si conviene –política y electoralmente- su modificación.

Lamentablemente, este último caso es el que ha dominado el debate en torno al binominal: se cambia si no me conviene y se mantiene si me conviene.Todos los partidos –unos más que otros- han caído en la lógica instrumental.

Las declaraciones y los datos empíricos muestran que en la Derecha prima el cálculo político para modificar y/o mantener el binominal. La UDI es hoy el partido más beneficiado con el subsidio que genera el sistema.

Sin embargo, no siempre fue de ese modo. De hecho, en el largo plazo RN y la DC han sido más beneficiados que el gremialismo, por lo menos, a nivel de los Diputados. Hoy, dichos partidos no son beneficiados con el modelo electoral. Al mismo tiempo son los más interesados en su modificación.

En el ’89 la UDI obtuvo el 9,82% de las preferencias y 11 Diputados.En un sistema proporcional puro de cálculo nacional debió sacar 12 representantes; es decir, tiene un representante menos.

En las parlamentarias del ’93 y del ’97 el gremialismo no tuvo pérdidas ni ganancia.En estas elecciones la fórmula binominal se disfrazo con ropaje proporcional en los Diputados.

Desde las parlamentarias del 2001 la UDI se convierte en el partido más grande del sector y del país. Con ello, el gremialismo comienza a beneficiarse con el subsidio binominal; con el 25,18% de los votos logra 31 Diputados. Obtiene, un representante de subsidio.

En el 2005 el subsidio de la UDI llega a seis. Con el 22,36% de los votos logra 33 representantes; debiendo sacar, en la lógica proporcional 27 escaños.

Con las parlamentarias del 2009 se abre un nuevo escenario. Es la primera vez que RN obtiene menos escaños de los que le correspondería en un sistema proporcional. La UDI, obtiene 37 Diputados y el 23,05% de los votos; debiendo, haber tenido una representación de 28 escaños. Un subsidio de nueve.

Desde las parlamentarias del 2001 la UDI comienza a tener beneficio binominal en los Diputados. En el largo plazo vemos que el subsidio de la UDI llega a 15 Diputados y el de RN a 19. Sólo en las dos últimas elecciones ha sido la UDI el partido de la derecha más beneficiado.

Cada partido tiene razones y motivos para cambiar el binominal. La UDI se opone hoy al cambio. De hecho, es el único partido que no ve con buenos ojos esa modificación. ¿Por qué?

En primer término surge la hipótesis de que en términos de cálculo político se beneficia con el sistema al lograr cierta cantidad de subsidios. Por tanto, hoy con otra fórmula electoral el partido se debilita. No quieren perder esa posición; que no sólo les da peso político-parlamentario, sino también fuerza negociadora y “poder de veto” al interior del oficialismo.

El cálculo político también prima cuando se analiza a nivel del pacto. En ese contexto los subsidios para el sector –“derecha”- han sido considerables a nivel de los Diputados y del Senado.

Por ello, el peso del sector en el parlamento se vería debilitado. En una fórmula proporcional se debilita el pacto y la UDI. No sólo hay pérdida de escaños, sino también se debilitan los impulsos para mantener la actual “política de alianzas”. Eso es malo para la UDI ya que surge el fantasma del aislamiento.

En segundo lugar, está la tesis –muy difundida en la UDI- de que el binominal genera un cuadro político dominado por dos fuerzas; un bipartidismo de pacto y/o de partidos. En ese escenario, las fuerzas políticas están obligadas no sólo a buscar acuerdos para generar gobernabilidad, sino también a formar parte de una muy rígida política de alianzas que contribuye a consolidar el “empate artificial” que genera el binominal.

La UDI esta cómoda con el binominalismo por razones de “cálculo político” e “ideológicas”.

Las primeras se relacionan con no perder posiciones de poder y con frenar un parlamento para Bachelet, que dadas las condiciones actuales de la coyuntura podría ser altamente complejo para la reproducción del Neoliberalismo. A su vez, las razones ideológicas se relacionan con el bipartidismo y sus beneficios.

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05 jul 2012

El Perdonazo

Chile es un país de perdonazos. Los más comentados han sido los del fútbol. Todos ellos son motivo de controversia y, como es natural, las opiniones se dividen entre las mayores o menores simpatías hacia los involucrados.

Sin embargo, creo que hay un perdonazo que no tiene ninguna gracia y que afecta directamente el interés de chilenas y chilenos, es el que beneficia a la cadena Johnson´s que, inmediatamente después, pasó a control del conglomerado Cencosud.

Una vez realizada la compra del 85%, vio incrementado su capital en cien millones de dólares, producto del perdonazo. Muchos técnicos e incluso las autoridades del mismo Servicio de Impuestos Internos han asegurado que la condonación se hace sobre las multas e intereses, sin afectar el capital adeudado. No obstante, omiten que los intereses sí constituyen parte del capital.

Ciento veinte millones de dólares que se escurren, desde las arcas fiscales a los activos de un consorcio que, una vez más, “golpea” al mercado, con una operación de resonantes ganancias. El mundo ideal de las utilidades exacerbadas. El lucro en su máximo esplendor.

Qué libre mercado ni que ocho cuartos. La especulación galopante. El abuso que genera la existencia de un permanente e inaceptable conflicto de interés en los actos o decisiones del actual gobierno.

En este caso, el SII está dirigido por personeros que ayer eran los que debían ser regulados por esa institución. Desde la empresa Price Waterhouse Coopers pasaron al Servicio de Impuestos Internos, ejemplo de ello es el actual Subdirector, quien antes se desempeñara como Jefe de Asesoría Tributaria de la empresa señalada. Por una decisión política del gobierno se invirtieron los papeles, el regulado pasó a ser regulador.

Lo malo es que en este asunto no se asiste a una obra de teatro en que se valora con un aplauso la maestría de los actores; en este caso, el que es perjudicado directamente es el Estado de Chile. Pero no sólo pierde el monto del “perdonazo”, lo que pierde es incuantificable por cuanto se premia el no pago, la trampa, la evasión o elusión, las malas prácticas, la codicia y la burla al interés nacional.

Lo anterior se justifica con la excusa de salvar la empresa, novedosa nueva función del SII.

Ya no recauda, “salva” a los que no pagan sus obligaciones con el Fisco. Un nuevo “viejo pascuero” de intereses especulativos.

Mientras tanto, mucha gente se irrita, porque la revientan con la usura y la insensibilidad.La explicación del Director del Servicio de Impuestos Internos en la Sesión Especial del Senado, no abordó estos aspectos esenciales, de la confianza y la fe pública en las instituciones republicanas. Con tales hechos no se puede recuperar la credibilidad de los ciudadanos hacia el sistema político.

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05 jul 2012

Alcalde Mayor

Hace unos días participé en el “Foro Gobierno de la Ciudad”, organizado por la Universidad Católica, la Universidad de Chile y la Universidad Diego Portales. Creo que fue un excelente espacio para reunir la visión académica con las posiciones políticas en un tema tan relevante para todos como es el gobierno y conducción de las ciudades.

En efecto, las grandes ciudades chilenas han crecido hasta convertirse en metrópolis de compleja dirección.Existe un sinnúmero de autoridades de distintos niveles que intervienen en su administración, las que no necesariamente dirigen su accionar como un todo integrado y estratégico para lograr ciudades sustentables e integradas.

En la Región Metropolitana, a más de 34 alcaldes se suman las direcciones regionales y nacionales de diversos servicios, además de las permanentes decisiones ministeriales y la intervención de la intendencia regional, que con facultades modestas no se focaliza en la ciudad sino en toda la región.

Sin embargo, no existe institucionalidad alguna a escala metropolitana intercomunal.La fragmentación de los espacios de decisión favorece formas inorgánicas e igualmente fragmentadas de intervención. Esto reduce las políticas urbanas a una sumatoria de programas sectoriales. Las decisiones reales se toman en instancias comunales, regionales o nacionales, pero las decisiones de mayor impacto se dan en ámbitos intercomunales.

Proyectos como “Costanera Center” son un claro ejemplo. Las principales decisiones sobre el proyecto se dieron a nivel comunal y nacional. El municipio correspondiente otorgó los permisos de edificación, y la autoridad nacional puso condiciones. Pero el verdadero ámbito de decisiones debió haber estado en la ciudad.

Este vacío hace extraordinariamente difícil desarrollar políticas integrales y promover la redistribución del gasto público.También en buena medida explica por qué no se ha logrado abordar en propiedad las grandes deficiencias de nuestras ciudades, como la contaminación del aire, la alta segregación espacial y residencial, la congestión vial o fenómenos de transformación urbana y densificación en altura como el Costanera Center.

Este no es un tema sólo de la capital. No sólo Santiago sufre la ausencia de una verdadera conducción metropolitana-intercomunal. Similar situación enfrenta el complejo Valparaíso-Viña-Con Con, así como el área de Concepción-Talcahuano-Hualpén-San Pedro.

En definitiva, claramente, los desafíos y problemas de la ciudad están adquiriendo una dimensión que no se corresponden con la institucionalidad actual.

Lo he dicho antes, y lo repito ahora: se requiere de una instancia a nivel metropolitano que pueda asumir el rol de autoridad coordinadora multinivel y multisectorial con capacidad de proyectar, articular y dirigir políticas y proyectos a nivel intercomunal, a través de una planificación estratégica con visión de largo plazo.

En otras palabras, se requiere un gobierno propiamente urbano para las áreas metropolitanas. Soy de las que cree que se requiere un Alcalde Mayor.

Por ello, junto al ex Presidente Eduardo Frei, presenté un proyecto de Reforma Constitucional para iniciar este debate. Lo que planteo es tener una autoridad a nivel metropolitano, supra o inter comunal, electa popularmente, que concentra recursos y potestades de gestión, administración y planificación, con facultades ejecutivas y normativas en áreas clave a nivel de ciudad, como transportes, vialidad, agua potable, alcantarillado, aguas lluvia, vivienda, seguridad, basuras entre muchas otras. Tal como existe en Bogotá, Londres o Nueva York.

Lo que propuse fue crear una estructura institucional que aborde la dirección de la política de desarrollo urbano de las áreas metropolitanas en nuestro país. Esta estructura se compone de un Alcalde Mayor, elegido por votación directa, e investido de las facultades necesarias para dirigir y coordinar el área metropolitana.Junto al Alcalde Mayor se propone un Consejo Metropolitano o Consejo Mayor formado por los alcaldes pertenecientes a la zona metropolitana de que se trate.

El desarrollo e implementación de estas alcaldías metropolitanas tiene que ser fruto de un verdadero proceso de participación ciudadana, materializarse mediante un acuerdo político-social de largo plazo y debe realizarse de forma gradual.

La ciudadanía organizada y activa debe poner en agenda la urgencia de encauzar el rumbo de nuestras ciudades y los políticos debemos entender, interpretar y conducir esta urgencia en decisiones concretas. La gradualidad es determinante.Fue fundamental para la gran reforma a la justicia chilena que me tocó encabezar. Fue la gran ausente en la implementación del Transantiago. Es el mecanismo que permitirá aminorar o eliminar la mayoría de los temores que surgen en estor procesos.

Por todo esto debemos abrir este debate. Es el momento adecuado para hacerlo.Ad portas de una elección municipal y en la antesala de una presidencial, esta materia debe ser parte de la discusión y de los programas de gobierno.

El Foro realizado en la UC fue alentador en este sentido. Somos muchos, en la política y en la academia, los que creemos en lo fundamental de estas reformas para el futuro de Chile y sus ciudades.

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05 jul 2012

La batalla ideológica por el salario mínimo

“Aumentar el salario mínimo afectará el empleo”, “esto llevará a la quiebra a las Pymes”, “el problema es la baja productividad”, “no estamos para populismos”, “seamos serios”, “usted no sabe nada de economía”…

¿Cuántas veces hemos escuchado estas frases? Si el salario mínimo sólo hace que pierdan empleo los más pobres que tienen baja productividad, ¿por qué derechamente no lo eliminamos como desearían muchos economistas y políticos que ya a esta altura no lo dicen públicamente simplemente por pudor?

“Si es muy fácil, no se trata de ser injustos, hay personas cuyo valor de lo que producen es menor a $195.000, si pones un salario mínimo por sobre ese monto, ¡a esa persona la despedirán!”

Lo cierto que así como hay evidencia que el salario mínimo afecta el empleo de los más pobres también hay evidencia de lo contrario. Todo depende. ¿Por qué?

Es que la economía no es tan simple como quieren hacernos parecer. Cuando los mercados funcionan de forma “perfecta”, efectivamente el salario responde al valor de la productividad del trabajador.

Si un trabajador le pagan menos que eso, encontrará rápidamente un mejor oferente hasta que el salario de equilibrio sea el valor de lo que produce. Si al empleador le exigen pagarle al trabajador más de lo que valora el trabajo de éste último, lo despedirá o no contratará más gente. Así, salarios mínimos, regulación laboral, incluso sindicatos, ¿para qué? Puro perjuicio a los más pobres.

Pero eso sucede sólo en la mente de algunos. En el mundo real, muchos trabajadores, hombres y sobre todo mujeres, por miedo a quedar desempleados por un largo tiempo, prefieren emplearse “en lo que haya” aun cuando la retribución no sea la justa. Otros, no tienen más alternativa que uno o dos empleadores de calidad en su zona geográfica.

¿Podrían viajar a otra ciudad? Pero, ¿y el costo de traslado? Quedarán trabajando así en las condiciones que el empleador fije.

El salario mínimo ofrece así una protección, modesta pero necesaria, contra un verdadero crimen: la explotación laboral. Una protección frente al hecho de que por ser pobre, por no tener otra alternativa, por miedo al desempleo, porque es lo mejor que se puede tener, el empleador se aproveche y retribuya “con lo que hay”.

A estas personas, el salario mínimo se le ofrece como un mínimo de dignidad y que siempre que se ubique cerca de lo que el empleador se beneficiará de su trabajo, lejos de poner en riesgo su empleo, lo fortalecerá, e incluso aquella persona estará dispuesta a trabajar más por ello.

Ahora bien, el salario mínimo, siempre afectará negativamente a algunos (los que efectivamente tienen una productividad más baja que el mínimo) y beneficiarán a otros (los explotados laboralmente).

¿Afectará el empleo promedio? Depende del monto, de si se está en tiempo de bonanza económica o no, del grado de explotación. La evidencia no es conclusiva y depende de todo esto. Hoy estamos en un momento donde tenemos un salario mínimo bajo relativo a la historia reciente. Y sigue siendo un “salario de hambre”, lejos del ético.

¿Cuál es el salario mínimo adecuado? Allí cabe entonces el juicio técnico, ético y político.Ver las circunstancias en las que está el país, las personas, qué se quiere resguardar y recurrir a la creatividad y a instrumentos complementarios.

¿Cómo actuar políticamente con los trabajadores de más baja productividad? Un salario mínimo diferenciado por edad , o por experiencia laboral, puede ayudar.Eventualmente pensar en salario mínimo por industria. He aquí el rol imprescindible de los sindicatos.

¿Afecta esto más a las Pymes? Claro que sí, pero ¿por qué no buscar instrumentos complementarios como un subsidio a la contratación especial para ellas y para trabajadores de baja productividad? ¿O un descuento en sus impuestos por trabajador contratado?

No es la panacea el salario mínimo, evidentemente hay un problema de productividad detrás de los salarios bajos y no se puede abusar de él.

Por otro lado, no es la única protección al trabajador ni mucho menos. Hay todo un sistema laboral que tiene que operar de forma justa, y donde muchas políticas se complementan.

Hay que tener una mirada integral para mirar lo laboral. Pero el salario mínimo es un instrumento que, bien utilizado, ayuda a la protección contra la explotación laboral y reconoce en parte la dignidad básica del trabajo humano.

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04 jul 2012

Gracias a la UDI 36 es más que 67

Nuestra democracia está llena de imperfecciones. Especialmente porque una minoría tiene poder de veto y bloqueo a las reformas políticas, sociales y económicas que apuntan a construir un Chile más equitativo gracias al sistema electoral heredado.

Es la UDI, refugiada en el binominal que la subsidia y le permite una sobre representación exagerada ya que con el 21% de los votos tiene 39 diputados, (32,5%) la que, sin duda, permite mantener el status quo.

Esta semana tuvimos la oportunidad de iniciar un camino de reformas políticas importantes, ya que un grupo significativo de diputados de RN coincide con el sentir mayoritario en torno a la necesidad de avanzar hacia un Chile más representativo y plural.

Lamentablemente no se obtuvo el quórum requerido de 71 votos (sólo obtuvimos 67) y el conservadurismo de la UDI logró imponerse, una vez más.

Quiénes se oponen a estas Reformas políticas –especialmente la UDI- están jugando con fuego porque el único efecto que están provocando es más descrédito y desconfianza ciudadana en las instituciones políticas y eso no ayuda a construir un país desarrollado.

Un país progresa con Democracia, con instituciones legitimadas socialmente y una buena calidad de la política. Sin embargo, aquello no lo ha logrado entender la UDI, cuyos diputados votaron en contra de la reforma que eliminaba el número 120, en relación a los diputados que componen la Corporación; iniciativa clave para avanzar hacia el término del binominal.

La mayoría –más del 65% de la ciudadanía y así se ha visto en diversas encuestas- quiere cambiar el binominal y quiere que exista más competencia electoral, que entren nuevos actores y que la ciudadanía pueda elegir a los mejores.

Chile necesita otras Reformas Políticas que acerquen la democracia a las Regiones y que permitan elegir a las autoridades regionales, que se transparente mucho más el financiamiento de la actividad política. Se requieren partidos políticos más abiertos a la comunidad, más transparentes, participativos y donde haya límite a las re-elecciones.

Vamos a insistir; si bien perdimos una batalla, no se ha perdido la guerra. Hay una mayoría política y ciudadana que quiere y pide reformas políticas y, en el Senado, esperamos que efectivamente se desarchive un proyecto de ley similar enviado por el Gobierno del ex presidente Ricardo Lagos.

La opinión pública debe estar clara en relación a quién es quién en el contexto de las reformas políticas. Seguiremos denunciando a los actores políticos que quieren mantener el status quo de los abusos y de los candados para una mejor democracia, como ocurre con el cuestionado binominal.

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04 jul 2012

La ciudadanía quiere y la UDI se negó

Una vez más, una minoría de parlamentarios de la UDI le dio la espalda al deseo y la exigencia de la ciudadanía. En la Web de Radio Cooperativa se pudo ver cómo votaron los diputados sobre el proyecto que abría una puerta para terminar con el injusto e inequitativo sistema electoral binominal. Todos los sondeos sobre el tema, indican que el pueblo chileno no quiere tener ese formato electoral.

La UDI demostró nuevamente estar aislada y revela que es un muro para los cambios democratizadores. Porque hasta un buen número de legisladores de RN votó a favor de este proyecto que posibilitaba avanzar hacia el fin del binominal.

Se trataba de eliminar el artículo constitucional que fija en 120 el número de diputados, para abrir una opción de mejor representación de las comunas, regiones, partidos e independientes.

Lo fundamental es que el Congreso debe representar la diversidad política, ciudadana y social del país. En ese camino una buena opción es un sistema electoral proporcional.

Podría contemplar que tengan presencia parlamentaria las colectividades que obtengan el cuatro o el cinco por ciento de los votos, los independientes que participen en acuerdos o pactos, las regiones y los pueblos originarios.

Todo el país sabe que hoy, con el binominalismo, hay partidos sobre representados, hay candidatos designados a dedo que en cuanto son impuestos por los partidos se sabe que serán legisladores y que existe una especie de bipartidismo hegemónico en el Congreso limitando la representatividad a dos coaliciones.

Nunca se puede olvidar que el sistema electoral binominal fue impuesto por la dictadura a través de su proyecto constitucional autoritario y que tenía como objetivo beneficiar a los partidos de la derecha.

Hay un alegato en cuanto a que la ciudadanía no quiere tener más diputados porque se podría gastar mucho dinero. Lo cierto es que con el presupuesto que tiene la Cámara de Diputados, se podría perfectamente financiar una cantidad de diputados que garanticen la representación de partidos, independientes, regiones y sectores sociales. Por lo demás, propuse hace tiempo que los diputados bajen sus sueldos, con lo cual se podría pagar a los nuevos parlamentarios.

En definitiva, no restringir a 120 el número de diputados podría mejorar la representatividad en la Cámara Baja, sin que aumente el costo.

La misma votación que dio un portazo a los anhelos de los ciudadanos este tres de julio, demuestra que una minoría puede voltear la voluntad de una mayoría, que es lo que está ocurriendo con muchos temas en el Parlamento.

Ante eso hay que reforzar y reabrir la discusión ciudadana sobre este tema y exigir que sea respetada la voluntad mayoritaria del pueblo y los sectores democráticos.

Al mismo tiempo, hay que apelar a honrar la palabra. El Presidente Sebastián Piñera se comprometió a llevar adelante la reforma necesaria para terminar con el binominal.

En conversaciones que tuvo con nuestro partido, él se comprometió a enviar al Congreso un proyecto de reforma al sistema electoral binominal, o por lo menos invitar a debatir el tema. Nunca fuimos invitados a discutir este asunto, todo quedó en nada, quedó en cero.

No hay ningún indicio que nos diga que el gobierno quiere presentar un proyecto de reforma electoral. Cuando se empeña una palabra, hay que cumplirla. Y por lo menos aquellos que responden a este gobierno debieran honrarla.

Vamos a seguir insistiendo y trabajando para que en Chile tenga un sistema electoral no excluyente, democrático, no discriminatorio y que realmente prestigie a nuestra institucionalidad, garantice representatividad y ponga a resguardo a las mayorías.

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04 jul 2012

Controversia mal planteada, innecesaria y ojala nunca repetible

Durante muchos meses he venido señalando que el mayor problema suscitado en la Concertación , ha sido que tanto en el Gobierno como en la Oposición, un reiterado afán de plantear controversias artificiales, carentes de contenido ético y en un tratamiento impropio de parlamentarios y políticos pertenecientes o a un mismoPartido o teóricamente de la misma coalición.

Esta ocasión se presentó exquisitamente por las denuncias del ex Ministro Andrés Velasco a propósito de una entrevista en la que acusó al Senador Guido Girardi de representar “el peor comportamiento como político y Senador”. Deslizó también en forma asaz soberbia, que no era él (Girardi) el único político de oposición que habría utilizado estas malas prácticas. Se alzó con singular modestia señalando que “él no era así y que por el contrario era un especie de salvador de la política limpia, consecuente, ilustrada, tranquilizadora, dulce y tentadora”.

Por su parte el Senador Girardi respondió con fino humor francés asegurando que las acusaciones eran falsas, tristes, no comprobadas y que por lo tanto le parecían increíbles que se dieran por ciertas sólo porque las decía Velasco.

A estas alturas del debate planteé en los medios de comunicación escritos algunas interrogantes que reitero en esta columna.

1. En un Estado de Derecho para sancionar y dar por buena una acusación se debe por lo menos investigar y probar.Aquí no se hizo ninguna de las dos cosas.

2. En un Estado de Derecha sí se puede acusar y repetir las acusaciones ad infinitum sin que se hubieran dado a conocer en el momento oportuno.

3. Otros dirigentes políticos también han denunciado presiones indebidas “de parte del Senador Girardi” que tampoco las denunciaron en el momento de producirse y hay una larga historia de apremios también en el sentido contrario para que el Senador ayudara a resolver los conflictos del Ejecutivo.

4. ¿Resultado Final? Varios en diversos sentidos y ninguno con el trámite correcto.

a) En política las lealtades son rara avis.

b) Las conductas del Senador Girardi deberán también ser revisadas porque no es menor que antes del episodio fuera ya poco creíble.

c) La Derecha ha respaldado con tutti a Andrés Velasco en sospechosa solidaridad si recordamos la forma en que fue tratado cunado fue ministro por la Oposición de ese entonces.

d) Es notoria también la silenciosa reacción del ex Ministro a esa conducta de los partidos de Gobierno actual y entre hombres y mujeres inteligentes y cultos nos recuerda a Shakespeare: “algo huele mal en Dinamarca”.

Finalmente muchos que no fueron atendidos, que no tienen nada que ver en el baile, que también son de partidos cercanos y cuyas actitudes también claman al cielo se metieron donde no debían y como debían. Rescato lo que diría el Viejo Topaze :

- “El Congreso baila”.
- “Velasco no es del ADN de la Concertación”.
- “Velasco tampoco quiere serlo porque él es independiente”, según ha dicho.
- ¿”Por qué tanto interés en defenderlo?”

Si la Concertación fue siempre partidaria del apoyo a los adultos mayores eliminando el 7% de Fonasa a los jubilados, al post natal de 6 meses, al reconocimiento y cancelación de la deuda histórica de los profesores, y muchos de la Concertación hemos sido contrarios a otras materias sobre las que discutimos con el ex Ministro sin que siquiera haya contestado nuestras apreciaciones.

Me siento impresionado porque a mí, mi Mamá me enseñó que cuando uno llama a alguien ese alguien contesta, porque también a ella se lo había enseñado el Colegio del Sagrado Corazón de Concepción y así se lo respetó siempre Santa Teresa de los Andes con quien fuera compañera antes que ella fuera Santa y que mi madre tuviera la exquisita idea de casarse con mi padre y engendrar al suscriptor de estas líneas, que a estas alturas de la vida solo puede exclamar como en los viejos tiempos se decía en el programa La Familia Chilena de Radio Cooperativa :“Señor dame tu fortaleza”.

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04 jul 2012

El legado de Salvador Allende

Salvador Allende fue un político que amó a su país, creyó en la democracia, promovió el cambio social, y por sobre todo, soñó con un mundo mejor para los trabajadores de su patria, a quienes dedicó su testamento político.

Su compromiso político comenzó muy tempranamente como dirigente estudiantil secundario y universitario, fundador del Partido Socialista de Chile en Valparaíso, diputado, ministro de Pedro Aguirre Cerda, y líder de su partido.

Fue senador ininterrumpidamente desde 1945 hasta 1970, habiendo sido Vicepresidente y Presidente del Senado, hasta cuando asumió como Presidente de la República.

Su labor legislativa es enorme, siendo autor de leyes como la creación del Colegio Médico; el Servicio Nacional de Salud; el Servicio de Seguro Social; la ley de Alfabetización Campesina; el Consejo Superior de Protección de la Infancia y la Adolescencia; por mencionar algunas.

La más trascendente para los intereses de Chile fue la nacionalización del cobre, propuesta que contó con el apoyo unánime de todos los sectores políticos representados en el Congreso Nacional.

Salvador Allende fue por sobre todo y ante cualquier circunstancia un demócrata.Comprendía consistente y cabalmente la política como una acción colectiva. Aquella frase que muchas veces repitió: “construiremos el socialismo en pluralismo, democracia y libertad” recogía lo sustantivo de la lucha popular y lo mejor de nuestra cultura republicana, de las que se sentía heredero.

Por ello su propuesta de fondo era profundizar la democracia de manera que fuera más participativa, solidaria y verdaderamente plural en sus dimensiones política, social, económica y cultural. Asimismo, respetuosa de los derechos humanos y de las libertades, las que consideraba necesario ampliar frente a las restricciones conservadoras.

El proyecto político de Salvador Allende alcanzó un gran arraigo en la población, especialmente entre los sectores populares. En las elecciones parlamentarias de marzo de 1973, la Unidad Popular obtuvo un 43,5% de la votación, un porcentaje significativamente superior al que obtuvo al comenzar su mandato.

Estaba consciente que esto era insuficiente y respondiendo a la polarización de la sociedad declaraba: “Rechazamos nosotros los chilenos, en lo más profundo de nuestras conciencias las luchas fratricidas… el respeto a los demás, la tolerancia hacia el otro, es uno de los bienes culturales más significativos con que contamos…”.

Como Presidente de la República implementó un programa de Gobierno que fue aplicado consecuentemente. Los sectores sociales históricamente postergados se sintieron protagonistas de un proceso de transformaciones que les favorecía. Sin embargo, los cambios que se llevaron a cabo, provocaron una frontal reacción de los sectores de derecha.

Fue una época de sectarismos, sabotajes y conspiraciones. Fue uno de los momentos más complejos de nuestra historia, en que el Presidente Allende tuvo que lidiar en varios frentes: la sedición de la derecha golpista, el embargo y el hostigamiento del gobierno de Nixon, una oposición implacable y la incomprensión de la ultraizquierda, y a veces hasta de su propio partido.

No obstante las dificultades internas y externas, pudo mostrar avances, mejoras y transformaciones. El Chile de hoy, su modernización y desarrollo sería impensable sin los cambios en la injusta posesión de la tierra, iniciada ya en el Gobierno de Frei Montalva, y la nacionalización del cobre. El creciente apoyo electoral a su gobierno solo se puede explicar por la potente política de beneficios de toda naturaleza a las grandes mayorías que nunca habían accedido a ellos.

Su gobierno, a pesar de sus complejidades, constituye uno de los momentos más singulares de la trayectoria del país, caracterizada por las grandes manifestaciones populares, la cultura y los artistas que acompañaron con sus creaciones el proceso de cambios vividos.

Salvador Allende valoraba la educación pública gratuita como una responsabilidad preferente del Estado, que es una de las grandes demandas que hoy hacen los jóvenes estudiantes: educación de calidad, gratuita y laica, y no la educación entendida principalmente como un negocio con fines de lucro.

La figura del Presidente Allende sigue viva entre los jóvenes, que lo admiran por su ética y su consecuencia a lo largo de cincuenta años junto a su pueblo.

Hoy, cuando nuestra sociedad se está manifestando ampliamente en las calles, no puedo dejar de pensar lo orgulloso que se sentiría mi padre por ver como la conciencia social de nuestros jóvenes y ciudadanos abogan por una sociedad más justa, con una mejor educación y salud pública, respeto al medio ambiente y a nuestros pueblos originarios, por la diversidad y no a la discriminación.

Rescatar nuestra historia y proyectarnos con fuerza hacia el futuro es una tarea prioritaria. Salvador Allende no es un mito sino una fuerza que está viva, si somos capaces de asumirlo de cara al siglo XXI.

En su nuevo aniversario, él sigue representando la lucha por los sueños que dan sentido a la vida, y constituye un modelo de ética política y de esperanza por un mundo más libre, más justo y más igualitario.

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04 jul 2012

Santiago sigue siendo Chile

No hay dudas de que Chile es un país centralizado. Los recientes movimientos ciudadanos de Aysén, Calama o Magallanes no son otra cosa que una manifestación de ello: han acusado la absoluta supremacía que tiene Santiago para decidir sobre sus presupuestos y recursos naturales, entre otros aspectos, versus la casi nula posibilidad que tienen sus comunas y regiones para poder tomar decisiones importantes sobre asuntos que afectan directamente en la calidad de vida de sus habitantes.

Pero, ¿qué tan centralizados estamos? Para medirlo usualmente tendemos a compararnos con países europeos; del norte de América; con casos altamente descentralizados en América Latina (Argentina, Brasil y México) y, últimamente, con la OCDE. Todos ellos son aportes valiosos (de paso, Chile siempre utiliza las posiciones más centralizadas).

Sin embargo, ¿qué tan comparable es nuestro país con otros que pertenecen a otros continentes, con trayectorias políticas, culturales y sociales absolutamente distintas, o que tienen modelos federales?

Una comparación algo más acorde con la historia política y características socio-culturales de Chile puede ser con países como Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú.Pese a que son altamente diversos, todos ellos son estados constitucionalmente unitarios con administraciones públicas descentralizadas (al igual que Chile), y pertenecen a una misma subregión continental con procesos políticos recientes que se han desarrollado en relativa simultaneidad: todos vivieron dictaduras hasta los años 80 (excepto Colombia), recuperaron sus democracias y comenzaron rápidamente un proceso descentralización con la redemocratización de sus gobiernos locales (al igual que Chile).

Al hacer esta observación, nuevamente Chile queda como el más centralizado. A nivel político es el único de los cinco países cuyas autoridades regionales aún no son electas mediante votación directa por sus ciudadanos.

También, es el único caso donde el gobierno central puede remover a la máxima autoridad regional sin justificación alguna. A diferencia de nuestro país, en Perú, Colombia y Bolivia existen procesos de revocación popular hacia las autoridades subnacionales electas democráticamente. Además, como parte del reconocimiento de la diversidad étnica, en Bolivia, Colombia y Ecuador, se pueden constituir unidades de administración especiales para sus pueblos originarios con relativos grados de autonomía.

En el ámbito fiscal, Chile es, después de Ecuador, el que tiene los presupuestos subnacionales más reducidos como proporción del presupuesto del gobierno general. Los GORE dependen casi en su totalidad de transferencias del gobierno central ya que (01) no recaudan impuestos ni patentes (como sí sucede en Colombia, y en menor medida Perú y Ecuador), y (02) salvo mínimas excepciones, no les corresponden por ley impuestos relativos a la extracción de recursos naturales e industrias en sus zonas, como sí ocurre notoriamente en Bolivia y Perú.

La escasez de ingresos propios y la alta dependencia de transferencias desde la capital limitan tremendamente la autonomía presupuestaria de los GORE.

El modelo centralizado en Chile quedó obsoleto. Ese es un diagnóstico altamente compartido, tanto en esferas políticas, como académicas y ciudadanas. En determinado momento tuvo sus justificaciones para constituirse como tal, también sus réditos. Sin embargo, hoy no parece razonable (ni saludable) mantenerlo. Necesita reestructurarse y parte de ello pasa por profundizar un proceso de descentralización que de un tiempo a esta parte ha quedado, simplemente, dormido.

Ahora bien, ¿por qué descentralizar? Porque la cesión de responsabilidad, recursos y autoridad desde el gobierno central a las municipalidades y GORE, acercaría las decisiones políticas a las heterogéneas necesidades de la población.Ello, además, incentivaría procesos de accountability y participación ciudadana, entre otros.

Sin embargo, la instauración de un modelo más descentralizado que el actual no garantiza por sí mismo que esto se alcance. El qué y cómo se descentraliza importa, y mucho. Por lo mismo, vuelve a ser relevante observar otras experiencias, en especial la de los países citados. Ellos nos llevan años de ventaja.

Sus dificultades, fracasos y éxitos pueden ser más que útiles a la hora de iluminar un camino que tarde o temprano nuestro país recorrerá. Cuando, idealmente, Santiago deje de ser Chile.

Leer versión extendida en:
http://www.asuntospublicos.cl/2012/06/analisis-comparado-i-descentralizacion-politica-en-bolivia-chile-colombia-ecuador-peru/
http://www.asuntospublicos.cl/2012/07/cual-es-el-nivel-de-la-descentralizacion-fiscal-regional-en-chile-una-comparacion-internacional/

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04 jul 2012

Se puede modificar el binominal sin la UDI

Se puede modificar el binominal sin afectar recursos, sin modificar el número de Diputados. Para ello se necesita solo una norma de quórum calificado que sería posible de alcanzar con los votos que ya se manifestaron a favor en la Cámara de Diputados.

La norma debiera establecer que el número de Diputados electos por cada distrito será proporcional a la población de ese distrito de acuerdo al último censo de población realizado por el Estado de Chile, debiendo contar cada distrito con al menos un diputado.

Además se debiera establecer que en cada región se deberá elegir al menos dos Diputados.

Para evitar que se vuelva a desajustar la relación entre la población y los electores, como ocurría antes de 1973, se debiera establecer que no será necesaria una validación legal para efectos de considerar la población de cada distrito, y que cada vez que se realice un censo el Instituto Nacional de Estadísticas deberá informar al Servicio electoral la población para que éste adecue el número de Diputados a elegir en la siguiente elección general.

Y para que no se defina sólo por los partidos quienes puedan llegar al Congreso, también se puede establecer que en los Distritos en que se elija un solo Diputado se podrán presentar listas hasta con dos candidatos.

O se puede considerar una alternativa que modifica algunos distritos, algo así como nueve en todo el país, que sería que en el caso que en una región la distribución de población determinare que en un distrito de los actuales correspondiera elegir un solo diputado, este distrito se deberá fusionar con uno colindante.

Si queremos verdadera representación se puede establecer que los Diputados y los Senadores se elegirán por Regiones, utilizando el mismo criterio de que el número de Diputados y Senadores a elegir por cada región será proporcional a la población de ese distrito de acuerdo al último Censo, y dejando establecido que en cada Región se deberá elegir al menos dos Diputados y dos Senadores.

En este caso las regiones de Arica-Parinacota, Tarapacá, Atacama, Aysén y Magallanes elegirían dos Diputados y dos Senadores cada una, y las demás un número superior de diputados y las regiones de Valparaíso, Maule, Bío- Bío tres Senadores cada una, y la Metropolitana cinco Senadores.

Si había votos para reformar la Constitución, con mayor razón debiera haberlos para alguna de estas fórmulas.

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