07 jul 2012

Nobleza obliga

El fallecimiento del padre o de la madre propios, aparte de ser extremadamente doloroso, conlleva muchas y diversas dificultades, algunas de las cuales obligan a realizar engorrosos trámites por oficinas fiscales y particulares, como es el caso de tramitar una posesión efectiva.

Creo que a nadie le agrada verse envuelto en trámites, que significan ir de una ventanilla a otra, explicando una y otra vez, tratando de ser claro, amable y breve, una situación personal que requiere de aprobaciones, timbres y firmas de jefaturas, a veces insufribles por la paciencia y constancia que es preciso tener en estas ocasiones para dejar todo en regla y no incurrir en faltas ni omisiones.

La sola palabra “trámite” ya basta para provocar nerviosismo e insomnio (al menos en lo que a mi persona respecta) y mucho peor si esos trámites se deben realizar en oficinas fiscales.

De inmediato se me presenta el rostro de una persona adusta y poco cordial que comenzará a exigirme el único documento que no tengo a mano y eso significará ir a otra ventanilla y explicar la misma historia, después de hacer pacientemente una fila interminable.

¡Insufrible! Sin duda, todos hemos vivido experiencias similares. Pero cuando recibimos una buena atención de parte de un funcionario fiscal, no siempre dejamos constancia de ello. Por eso pensé que debía escribir este comentario, ya que por primera vez en mi vida de ciudadano contribuyente me correspondió recibir una atención extraordinariamente cordial y eficiente en una repartición pública. Me dije: esto debe ser divulgado. Y es lo que intentaré realizar a continuación, porque “nobleza obliga”.

Una fría mañana invernal, mis dos hermanas y yo debimos concurrir al Servicio de Impuestos Internos de Las Condes, ubicado en un cómodo edificio de calle General del Canto en la comuna de Providencia, a poner en orden unos documentos relacionados con la posesión efectiva que estábamos tramitando.

Una contadora amiga nos había explicado cómo debíamos hacer el trámite (¡qué terrible palabra!) y nos confortó diciéndonos que en ese servicio recibiríamos una muy buena atención de parte de todo su personal, desde la máxima jefatura hasta el encargado de recepción.

Sinceramente yo pensé que lo decía para darnos ánimo y nunca lo tomé al pie de la letra, pero desde que ingresamos a ese servicio comenzamos a comprobar la validez de la recomendación.

Al traspasar la mampara de ingreso, ya se respira un aire de cordialidad, de buena disposición y de eficiencia, lo que no ocurre habitualmente en otras reparticiones estatales.¡Digno de elogio, entonces!

Los funcionarios escuchan con atención la situación que se les presenta, acogen con amabilidad, incluso con una expresión facial simpática, y gestionan con agilidad la parte del trámite que les compete. Saludan y se despiden con tanta cordialidad que sorprende.

Y si uno observa a su alrededor, verá a muchas personas realizando sus gestiones con tranquilidad y con tanto agrado que pareciera que son todos amigos entre sí o, al menos, conocidos.

¿Qué explicación puede tener esta escena casi irreal? ¿Cómo se ha logrado impregnar a todo un numeroso personal de una ejemplar actitud de servicio público?¿Quién ha logrado transmitir este espíritu de eficiencia al interior del servicio?

No tengo respuestas para estas interrogantes, pero sí muchos elogios para todo el personal de esta repartición del SII y para su jefatura, todos ellos dignos de ser imitados por tantos otros servicios y funcionarios estatales que distan de parecerse.¿Será muy difícil imitarlos o pedirles la receta? Ellos están demostrando que la función pública puede ser realizada de una manera superior, como debe ser.

Reconocer esta calidad de servicio público es para mí un deber de nobleza.

Otro tema.

Al regresar de esa agradable experiencia ciudadana, tomamos el metro de la Línea 1 y nos percatamos de que algunas estaciones habían sido remodeladas recientemente.

Lo advirtió una pasajera de nuestro entorno y eso dio inicio a una breve conversación espontánea entre algunos pasajeros del mismo vagón: “Me gustaba más la decoración anterior. Era más llamativa, de colores llamativos que la identificaban de inmediato”, dijo una señora y rápidamente todos estuvimos de acuerdo con su apreciación.

“¿Por qué habrán tomado la decisión de remodelar estas estaciones, si estaban bien?”, comentó otro pasajero. Y estuvimos de acuerdo. Entonces me puse a buscar una respuesta satisfactoria para esas preguntas y hasta el momento no la he encontrado.

Entonces, ante esta incapacidad mía, opto por remitirlas abiertamente a las autoridades del Metro, haciendo uso de lo dispuesto en la Ley de Transparencia.

Aquí van: ¿qué necesidad había de cambiar la cerámica mural de algunas estaciones de la Línea 1, si se veían bien y antes tenían un mejor diseño que el actual?

¿Cuánto dinero habrá costado esa remodelación?

¿Por qué no fue invertido en, por ejemplo, dotar de escaleras mecánicas a otras estaciones donde son necesarias o en realizar reparaciones que son evidentes en otras estaciones de esa misma línea o del resto?

Porque entiendo que una inversión debe ser justificada, ya que los recursos económicos son siempre escasos. Como usuarios del Metro, merecemos una explicación.

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06 jul 2012

Entre ficción y realidad

Entre la ficción y la realidad se debate la política en nuestro país, creo que esa es la tensión que no sabemos enfrentar.

La discusión en la sala del Parlamento sobre un proyecto de ley que cambia la cantidad de diputados, sirve para poner en evidencia que la UDI no permite abrir la puerta dejando entrar los cambios políticos necesarios para avanzar en una democracia que dé cuenta de la realidad, y es un ejemplo de mi planteamiento.

La ficción es levantar una y otra vez proyectos que no contarán con los votos realmente, para representarnos la idea que podría ser… pero finalmente no es.

El sistema parlamentario obliga a este juego ficticio, para no morir en la inacción, para no sentir que damos vueltas y vueltas sin los resultados esperados.

La frustración que sentimos algunos diputados y diputadas es la misma que siente la ciudadanía, porque la ficción se adueña de nuestro escenario político, cuando esencialmente debería ser el escenario de una buena administración de las políticas públicas que responda a las exigencias de nuestra sociedad real.

Y las voces están presentes, los contenidos económicos, sociales y culturales se expresan cotidianamente a través de las redes y organizaciones sociales.

Solo falta una adecuada interpretación de esas demandas, un cambio en las estructuras para gobernar esas exigencias, haciéndose cargo de los diferentes conflictos de interés, a través del diálogo y una participación activa, no representativa solamente.

En fin, tenemos una gran oportunidad para buscar las nuevas formas de gobernar, pero nos quedamos atrapados en la ficción. Difícilmente nos encontraremos con el discurso actual.

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06 jul 2012

La tiranía de lo “legalmente injusto”

¿Cómo le puedo explicar a una pequeña contribuyente, dueña de un típico minimarket de barrio, que debe pagar una patente comercial anual de 87 mil pesos, mientras una gran cadena de supermercados paga por el mismo concepto apenas 679 pesos? Esta aberración ocurre en mi comuna, en Peñalolén, y de seguro en cada comuna de Chile.

La ley permite que grandes empresas, de reconocidos multimillonarios que figuran en los rankings de Fortune o Forbes, nos paguen chauchas por concepto de patentes, mientras que familias esforzadas, que dependen de los ingresos de sus pequeños negocios, deban pagar más de 100 veces lo que pagan los “peces grandes”.

Legal, pero injusto. Profundamente injusto. Grandes capitales y grupos económicos tienen todo el respaldo de la ley y del entramado tributario, para eludir y para hacer que su contribución al país sea lo mínimo exigible y las ganancias, lo máximo aceptable.

Apenas en dos semanas, 14 compatriotas que vivían en la calle han muerto de frío.

¡Y mientras tanto, hemos sabido que las ISAPRES arrojaron utilidades por $28.649 millones en el primer trimestre de este año: una rentabilidad de 7,1%!

¿Y quién se preocupa de la rentabilidad de esos que mueren en las veredas? Unos lucran con total legitimidad de la salud, mientras otros no pueden acceder a lo mínimo y tienen que ofrecer sus vidas para que el sistema siga siendo viable. Es sencillamente incomprensible.

Pero todo ocurre dentro de la legalidad vigente. Todo es legal, pero aberrantemente injusto. Mientras unos disfrutan de todas las bondades del sistema, de todas las garantías que ofrece nuestra estructura financiera y comercial, son muchos los que sufren los rigores de estar ubicados en la parte baja de la tabla.

Esa misma gente tiene que pagar precios exorbitantes por los remedios de marca, por el sencillo hecho de que la ley permitió a las farmacias tener en sus stocks apenas 6 remedios genéricos.

Todo legal, pero injusto hasta la indignación. Nadie está atacando el negocio de los laboratorios o de las farmacias, pero ¡por favor! tenemos que ser capaces de ofrecer alternativas a quienes menos tienen, porque es inaceptable que el SERNAC nos diga que las familias chilenas tienen que pagar hasta 2 mil veces el precio de una receta porque la ley faculta a las farmacias a no tener suficiente stock de remedios genéricos o bioequivalentes.

¿Qué nos está pasando? No me gusta un Chile que parece funcionar bajo la ley de la selva, donde el más fuerte prevalece sobre el más débil. Un multimillonario que invierte millones de dólares en una torre paga 600 pesos en patente comercial a una comuna pobre. Una mujer que mantiene a su familia con mucho esfuerzo debe reunir dinero que no tiene para evitar que le clausuren su negocio, y más encima, debe ver cómo los grandes grupos económicos exhiben ganancias soñadas.

¡Qué injusticia legal! La soberanía es un instrumento que sirve para corregir aquellas normas y leyes que son lesivas al sentido común y al concepto de solidaridad social.

Pero vemos cómo apenas 36 diputados le dicen a un país entero que sus votos de minoría son suficientes para impedir que se cambie el sistema binominal y hacer así más profunda la democracia. Otra vez lo mismo: es legal, está en la Constitución, pero es injusto.

Creo fervientemente que Chile quiere otro tipo de país.

Quiere uno donde la cancha sea más pareja y donde el más fuerte ayude a proteger y no a consolidar la ley de la selva.

La ley es ley porque en esencia es justa y virtuosa; de lo contrario, no sirve y sólo alimenta el resentimiento y la presión social. Cuando lo legal es legalmente injusto, se asoma una tiranía que se suma a las dictaduras de los promedios, de las encuestas y de la falta de alternativas.

Abuso económico, abuso político para perpetuarse en el Congreso a como dé lugar, abuso de los más grandes que son los menos, sobre los más chicos que son muchos.

La clave está en saber hasta dónde la gente está dispuesta a aceptar aquello que es abiertamente injusto. La solución es el cambio de verdad, no el de maquillaje que se nos ha ofrecido hasta el cansancio.

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06 jul 2012

El Estadio Nacional se hará innecesario

Si la Concesionaria del fútbol profesional de la Universidad de Chile concreta su aspiración de construir un estadio propio que por lo demás es un antiguo sueño de todos los aficionados azules, se habrá puesto la lápida al que es hoy el principal escenario deportivo del país: el Estadio Nacional.

Será realidad aquello del “elefante blanco” de Ñuñoa. Sólo un par de encuentros de alta convocatoria, entre paréntesis, es curioso como nos han convencido de que “alta convocatoria” es sinónimo de “alto riesgo”, cuestión ridícula. Pero eso da para otra nota.

Algunos partidos de la selección chilena y seguramente para financiar sus cuantiosos gastos mucho recital y artista extranjero. ¿Justifica eso mantener el Estadio Nacional? Evidentemente que no.

Lo lógico sería que se entregara en comodato u otra fórmula jurídica el Estadio a quien aparece como su único ocupante permanente: Universidad de Chile, hoy la sociedad deportiva Azul Azul.

Perfectamente el recinto que contiene la cancha de fútbol puede aislarse y ser administrado por la U.

Tomando la cautela de reservar fechas para la Selección Nacional cuestión que no tiene el menor problema, cuando juega Chile no juega la Chile y otras fechas para el uso de la pista atlética cuestión que tampoco tiene problemas normalmente las competencias normalmente son sábados y domingos hasta mediodía y algún otro acontecimiento, es perfectamente compatible el traspaso de la cancha de fútbol a la U.

Hay múltiples ejemplos de selecciones que juegan en estadios de clubes, además de la propia chilena en el Monumental, Argentina en el de River, España en el Bernabeu y así.

Tenemos demasiadas carencias en infraestructura deportiva no dedicada al fútbol como para agregar la subutilización de un escenario de las características del Nacional. Con los recursos que puede generar esta concesión se podrían beneficiar con infraestructura moderna varios deportes.

Por otro lado resulta absurdo que una institución se vea obligada a destinar recursos a un nuevo proyecto cuando se cuenta con un recinto que cumple todas las condiciones para evitar ese gasto innecesario.

Sabemos que las más altas autoridades del deporte y del país no son precisamente azules, pero, aquí no se trata de actuar como hinchas sino como autoridades elegidas y designadas para velar por el bien común y por el correcto uso de los recursos fiscales.

El deterioro que sufre una propiedad que no se usa permanentemente y el gasto de ponerlo en condiciones de uso luego de períodos desocupado, es progresivo y de magnitud considerable.

Si la U ya tiene cerca de quince millones de dólares para construir un estadio y aspira a invertir treinta, esos recursos serían un gran aporte al presupuesto necesario para enfrentar los desafíos que Chile tiene para los próximos años.

¿Triunfará esta vez la razón por sobre las pasiones? Esperamos fervientemente que así sea.

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06 jul 2012

El nuevo libro de Lagos

El libro se titula “Tigre de América del Sur” en inglés y “Así lo vivimos” en castellano. Este último fue presentado por el ex Presidente Ricardo Lagos E. junto a tres invitados en el Museo Artes Visuales, en la Plaza del Mulato Gil. Cada panelista puso de sí mismo en los comentarios: Sonia Montesinos, la ausencia de la mujer; Eugenio García, la presencia dramática de la historia; y Carlos Peña, una crítica radical a la conciencia actual del progresismo chileno.

Peña le habló de frente al rostro del progresismo chileno, la imagen más nítida que tenemos sobre un político de talla internacional. El conversatorio fue expectante y a ratos, eléctrico, con un silencio casi solemne de los cientos de invitados que llenaron hasta las escaleras del recinto.

La primera ronda consiguió girar en torno a las ausencias del libro. Montesinos puso al tema, al dar cuenta del mundo machista de Lagos, de muy pocas mujeres, principalmente de su entorno inmediato y donde quizá la más relevante sea Tencha, la viuda del Presidente Allende. García observó que actualmente al progresismo no tiene una épica.

Sin embargo, Peña fue directamente al hueso: el libro es un ensayo-biografía que omite deliberadamente los fracasos, las traiciones, las impotencias, los errores, los quiebres y las fisuras del progresismo chileno.

Puestos a relatar las luces y las sombras, el libro se conduce bajo la forma de un nosotros, donde el ex Presidente lleva el compás: todo está iluminado por la obra y las anécdotas de su razón práctica. Aquí uno se pregunta si la bajada del libro “La vía chilena a la democracia” debiera cambiarse derechamente por uno más modesto como “El rol de Lagos en la transición chilena”.

A ratos dan ganas de recordarle al compañero Lagos que en Chile había democracia, y muy respetable. Esto de un retorno no es menor, porque reanudamos un sistema democrático que no ha mejorado en comparación con la pérdida de 1973.

La hegemonía del pensamiento neoliberal -que permite mantener y profundizar el modelo pinochetista- llevó al progresismo a hacer lo que Carlos Altamirano había previsto para el socialismo futuro, que no era otra cosa que humanizar el capitalismo a través de políticas sociales.

En Chile pareciera que Lagos no es socialista y él mismo se presenta solo como fundador del PPD en la solapa del libro. Sin embargo, fuera de nuestro país todo el mundo entiende que lo es, hasta Bill Clinton en el prólogo del libro dice “el presidente Lagos, sin embargo, era socialista, el primer presidente socialista de Chile desde el gobierno del derrocado Salvador Allende”.

Por lo mismo y al igual que Clinton, podríamos legítimamente preguntarnos ¿qué tipo de socialista es exactamente Ricardo Lagos? Un socialista de la Tercera Vía, se podría adelantar.

Lo que se hizo durante los gobiernos de la Concertación está bien en términos generales, pero falta una autocrítica racional del progresismo, como dice el Rector de la UDP. No la delirante, pero tampoco la autocomplaciente. Tal vez buscando respuestas a lo que se hizo mal y lo que se omitió e incluso se evitó.

Porque resulta central para el pensamiento progresista la autocrítica. Sobre todo por la renuncia de éste a un lenguaje propio, a la quejosa aceptación del paradigma político y económico de la derecha y el sometimiento del predominio del mercado en la asignación de recursos a los ciudadanos.

Lagos es interpelado a través de la imagen de la escalera que tradicionalmente representa el progreso. La idea que ahora estamos un peldaño más arriba, pareciera ser una coartada para no asumir también los costos de los gobiernos concertacionistas. La imagen de la escalera representa todo lo contario, una idea conservadora.

La herencia concertacionista no es menor, pero insuficiente. Es verdad que se encontraron obstáculos en los militares aliados con la derecha en el Senado y una Constitución ilegítima con quórums calificados imposibles de alcanzar.

También, hay un primer intento de explicación psicológica basada en el miedo, que nos legó la dictadura, y a pesar de todo se dejó un país moderno, líder económico de la región, aunque con una democracia “en la medida de lo posible”, a la usanza de Aylwin.

Peña insistió en la persistencia de la realidad de las clases sociales, desigualdad, privilegios y discriminaciones. En su apogeo citó a Allende: “La historia es nuestra y la hacen los pueblos” para decir que la política era expandir los límites de lo posible y destacó que ésta resulta ser una idea más apropiada para un punto de partida de un progresismo crítico.

Lagos dice que se ha cerrado un ciclo político en Chile y que se abre una nueva etapa. El poder está más difuminado concluye García, y Montesinos insiste en cómo las mujeres no son vistas desde el poder masculino.

Es claro que Lagos está pensando –como Allende- que serán otros hombres y mujeres quienes superarán este momento de fragmentación y desencanto. El ya ha aportado lo suyo.

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06 jul 2012

De Providencia Participa a Chile Participa

Cuando se creó Providencia Participa aspiramos a que fuera una primera exitosa instancia de trabajo en la que las diferencias quedaran de lado y sólo primara el trabajo en común con el claro objetivo de mirar un Chile de futuro y sin desconocer el pasado.

Como ha sido exitoso, el siguiente paso es soñar en que esta propuesta se pueda reproducir en todo Chile y que logremos aportar un grano de arena a que este país sea más amable y más solidario, en suma, que cuente con el aporte de todos. Es decir, que Chile y los chilenos seamos parte de un sistema y un espacio más participativo.

El pasado 13 de mayo tuve mi primera derrota electoral en las urnas, esa que los obtusos han optado por ver como “Crónica de una muerte anunciada” o un suicidio político.

Otros han hablado del triunfo de las “bases” por sobre las “élites” o incluso han ido más allá y han planteado que perdimos por la soberbia de pretender competir en un lugar imposible.

Cabe señalar que en desmedro de lo que muchos pensaban, lo más fácil para alcanzar un nombre en la papeleta de octubre no era el camino que tomamos, por el contrario, menos aún lo era el estar en Providencia.

Digo los obtusos con todo el respeto posible, pero también con preocupación de cuántos ven de verdad lo que quisimos hacer con esta elección.

Es por ello que he resuelto escribir este artículo luego de haber escuchado y leído múltiples análisis de lo ocurrido, pero también con la convicción de que de algo sirve el poder expresar cuáles han sido mis intenciones con lo sucedido.

Quiero ser claro, para que no quede lugar a dudas, las intenciones, objetivos y visiones que se presentan son personales, es decir, no aluden ni buscan representar ni a una familia, ni a un grupo ni a un partido y, mucho menos, a la sociedad ni parcial ni totalmente.

Demás decir, que tampoco pretende otorgarle a nadie las responsabilidades que en mi caben y, como lo dije el 14 de mayo en La Segunda, “el único responsable soy yo y tengo domicilio conocido”.

Bueno, luego de esta larga pero necesaria introducción vamos a lo ocurrido.

Lo cierto es que de no haber existido esta primaria es muy probable que aún seguiría siendo el candidato del PS y, casi con certeza, el candidato de la Concertación en Providencia para las municipales del próximo 28 de octubre, principalmente por las razones habituales: ningún otro militante de la Concertación pretendía llevar adelante esta “locura”, ya que los partidos solían dejarla para el final y, por tanto, “regalarla” a la derecha.

Pero incluso antes de los hechos ocurridos a finales del año pasado, cuando el alcalde Labbé apaleó a los estudiantes y homenajeó a un asesino, nos convencimos de la necesidad de dar esta batalla que buscaba plantear que existen dos Chiles muy diferentes entre el del alcalde y el que, en ese momento un nosotros muy pequeño, queríamos y visualizábamos como futuro.

Pero he ahí el punto de inflexión. Los hechos de septiembre y octubre pasado nos hicieron ver que ese “nosotros” no era tan pequeño y abarcaba un arcoiris mucho más amplio que el que actualmente representa la Concertación y una candidatura encabezada individualmente sería insuficiente para lograr los objetivos que nos motivaban y siguen haciéndolo.

Ya entonces se dio a conocer que había al menos dos personas provenientes de mundos distintos que nos unía un primer objetivo común: generar cambios de fondo en la municipalidad de Providencia. Pronto se sumó una dirigente vecinal, que por ser poco mediática más de uno la vio como el arroz graneado y no le tomó el peso a los cambios políticos que nuestra sociedad ha ido teniendo.

Es en este contexto en el cual nuestros mayores anhelos de unidad y visión de amplitud cobraron más fuerza que nunca; pero los pasos había que darlos de forma individual y pausada para que resultaran con el éxito que hoy estamos teniendo.

No nos parecía (ni entonces ni ahora) que fuese suficiente el hecho de querer sacar al actual alcalde de Providencia de su puesto, tampoco lo era generar un cambio sin contenidos; por el contrario, nuestra idea de la generación de este nuevo movimiento era el de unir a quienes provenimos del mundo político con aquellos que se han ido alejando de este ámbito por sentirse decepcionados.

Buscábamos generar un espacio de interacción, donde la persona que encabezara este proyecto lo hiciera no sólo como un “Llanero solitario”, sino también con una estructura sólida y generosa de ideas y proyectos de un Chile y en este caso una Providencia amplia e inclusiva.

Fue así como comenzó a generarse el consenso de este movimiento amplio donde todos ternemos algo que decir y nos sentimos partícipes. Por un lado, están quienes provienen del ámbito vecinal, muchos de los cuales también militan o simpatizan con algún partido político y, por el otro, quienes provenimos del mundo político.

Pero cabe aquí hacer una segunda inflexión que ya enunciábamos hace un momento, no todos proveníamos del mismo mundo político y eso era una gran novedad. Para poder llegar a la generación de este movimiento hubo que tener la generosidad de muchos.

Por una parte del movimiento Red Liberal, encabezado por Cristóbal Bellolio, una joven promesa de la derecha que optó por romper con ese mundo para mostrar que es verdad que existe una nueva y democrática derecha que cree en un espacio diferente al actual en el que están unidos los UDI pinochetistas con la derecha más liberal.

Por otra, una Concertación que accedió a nuestra solicitud de hacer de esta una primaria diferente que incorporara tanto a la gente que provenía de la derecha como también gente de la izquierda, en fin, la posibilidad de que participaran todos aquellos que quisieran sentirse parte de esta nueva oposición más amplia y diversa; y por un tercer vértice los vecinos agrupados en un trabajo de largo aliento representados por Ciudad Viva y las Juntas de Vecinos y liderados por Josefa Errázuriz.

En este contexto es que logramos aunar criterios detrás de un gran movimiento: Providencia Participa; el que en mi entender no busca terminar su ciclo en octubre cuando se desarrolle la elección municipal, sino también pretende ser un apoyo y fiscalización para la nueva gestión de Josefa Errázuriz, o bien que sea la agrupación que se constituya en la más férrea oposición a la gestión del alcalde Labbé y todo lo que él representa.

Ahora bien, seríamos egoístas si Providencia Participa no amplía sus fronteras a otras comunas de Chile y el objetivo del arcoiris más amplio y diverso tampoco se concretaría y no es lo que queremos.

Ya hace algunos días candidatos de otras comunas han comenzado a tomar el programa de Providencia Participa como un ejemplo, pero a mi juicio eso no es suficiente.

Aspiro a que este movimiento sea sólo el comienzo de una nueva forma de hacer política; esto no significa romper con los partidos, sino que, desde adentro se debe poner un punto de inflexión en el que se muestre que se necesita la unidad de lo diverso, la inclusión de todos, las ideas por encima de los cálculos políticos. ¿Cómo se hace?

Para comenzar es fundamental refundar el cariño, las confianzas y las ideas de un movimiento más amplio que la desgastada Concertación, en la que es necesario incorporar a todos quienes queremos un Chile diferente, sin pensar en los cálculos de quién debe tener más concejales o diputados, sino dónde todos nos sintamos representados.

A eso aspiramos (al menos un grupo) cuando se creó Providencia Participa, a que fuera una primera exitosa instancia de trabajo en la que las diferencias quedaran de lado y sólo primara el trabajo en común, con el claro objetivo de mirar un Chile de futuro y sin desconocer el pasado.

Como ha sido exitoso, el siguiente paso es soñar en que esta propuesta se pueda reproducir en todo Chile y que logremos aportar un grano de arena a que este país sea más amable y más solidario, en suma, que cuente con el aporte de todos. Es decir, que Chile y los chilenos seamos parte de un sistema y un espacio más participativo.

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06 jul 2012

El error del PC y el posible de Jackson

Los congresistas no constituyen un poder en sí ni menos un poder per se, como por ejemplo los monarcas europeos y sus símiles de América, Asia o África.

Tampoco el Presidente de la República.

Ellos son representantes, por un tiempo determinado, del poder soberano, que reside en la nación, en el pueblo.

El Presidente es el Primer Mandatario, que significa el primer mandado, no el que más manda.

Los congresistas son también mandatarios, es decir mandados, por cuatro u ocho años.

Desde hace algún tiempo a los dirigentes de la Concertación y a sus congresistas les ha bajado la idea de “dar participación”. Que ellos, no el Estado, deben dar participación, entregar parte de su poder. Dar participación, dicen, a los partidos de izquierda excluidos.Dar participación, agregan en estos días, a los movimientos sociales.

Curiosa oferta. Actúan como si ellos fuesen dueños del poder y no mandatarios del pueblo que, además, van a terminar muy pronto su mandato, este año, el próximo.

Lo extraño es que el PC y ahora Jackson parecen habérselo creído y están aprovechando o por aprovechar, creen, esa participación en el poder que la Concertación les ofrece.

¿No habría sido mejor, más acorde a la vida democrática, que los comunistas y Jackson hubiesen competido con la Concertación, a la que no pertenecen, y por cierto con la derecha, de la que son adversarios, para representar verdaderamente al pueblo y ser mandatados por éste?

¿No era eso lo que correspondía si se escuchaba la voz del pueblo, tan clara, tan rotunda? ¿Por qué este atajo?

¿Qué habría sido de Chile, en los últimos decenios, si los grandes líderes renovadores, que apostaron por el cambio, en vez de competir con el status, se hubiesen integrado a las fuerzas existentes, más o menos conservadoras?

Si, por ejemplo, los radicales de Pedro Aguirre Cerda se hubieran aliado en 1938 con los liberales de Alessandri para competir con los conservadores ¿habría habido las grandes reformas estatales que ampliaron la educación y las que modificaron el Estado y crearon la Corfo?

¿Qué habría sucedido con Frei Montalva si no hubiera quebrado el Partido Conservador en 1935, creando las bases de la Falange? ¿Un joven conservador habría posibilitado el triunfo del Frente Popular en 1938, la reforma agraria, la sindicalización campesina y la chilenización del cobre en 1964?

¿Y qué con Allende si hubiera seguido el camino moderado del P.Radical y no hubiera creado, con otros, el rupturista Partido Socialista en 1933?

Puede ser que se vea como más fácil elegir a un comunista en lista de la Concertación y a Jackson en el posible puesto que hoy ostenta Montes en el PS de La Florida, y por cierto menos costoso en recursos de campaña, pero creo que son otros los desafíos que un partido comunista debe enfrentar y distintos los obstáculos que “un movimiento por la revolución democrática” debe superar.

No me cabe duda que Carlitos Montes actuaría de buena fe si le ofreciera a Jackson participar como candidato de la Concertación. Tomic, en 1969, ofreció cosa muy parecida a quienes, como Montes, fundaron ese año el Mapu: “No se vayan, sean Uds. la izquierda del PDC”. La negativa a Tomic posibilitó el triunfo de Allende.

No correr riesgos de este tipo, en democracia, es todo lo contrario a ser comunista y a ser “revolucionario”.

Los errores cometidos bajo la dictadura no se subsanan con errores de otro tipo.Dicho en lenguaje de Lenin, las desviaciones de ultraizquierda no se subsanan con posteriores desviaciones de derecha.

Uno se vacuna contra los errores y las desviaciones no distanciándose de las masas, de la gente, del pueblo. Debería inquietar acercarse ahora a una coalición que fue fuerte pero que sabe muy poco hacia donde va, no tiene hoy más del 20 por ciento de apoyo y no superará el 30 en las elecciones próximas. Y que era, por cierto, más legítima y representativa en 1990.

Que no se argumente todo en función de la lucha contra el “binominal”.

El “binominal” es un grave obstáculo para la izquierda pero no es más fuerte que lo que era la dictadura de Pinochet. Es sólo parte de la Constitución del 80.

El “binominal” no es más fuerte que el poder de los bancos y de las transnacionales. O que el poder del complejo militar, financiero y comunicacional que predomina en el planeta.

Sentirse “revolucionario” y echarle la culpa al binominal de no poder dar grandes zancadas de avance es infantil, tragicómico, disparatado, absurdo.

Hay y habrá obstáculos mayores, por cierto. Los ha habido. Los conocimos en nuestra propia historia.

Lo que está en el orden del día es acercarse a las masas y competir por representarlas, con la personalidad necesaria, transparente, propia. Hoy, una política así, daría además fuertes dividendos electorales.

Esto no significa, por cierto, una postura de aislamiento, de espaldas al centro. Supone una lucha por la legítima representación y, al mismo tiempo, la necesaria política de alianzas, todas las que sean convenientes para avanzar en la reforma profunda del neoliberalismo.

Fortalecer a la izquierda no implica desconsiderar la alianza con el centro. Por el contrario, es hacerla más útil.

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06 jul 2012

No más bonificaciones a las grandes empresas forestales

Una moción parlamentaria sobre fomento forestal elaborada por la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo y patrocinada por los senadores Isabel Allende, Ximena Rincón, Alejandro Navarro, Jaime Quintana y José Antonio Gómez, fue presentada durante junio en el Congreso Nacional. La propuesta, que fue dirigida al Ejecutivo para estudiar su patrocinio, pretende reemplazar al actual Decreto Ley 701 de 1974, que expira el 31 de Diciembre del 2012.

Este nuevo proyecto de ley es un aporte a la conservación y la recuperación de los procesos ecológicos, enfocando la forestación con especies vegetales que permitan la recuperación de servicios ecosistémicos, fundamentalmente aquellos que facilitan y mejoran la provisión de agua de calidad, la recuperación de suelos erosionados y la detención del avance de la desertificación, entre otros.

A nuestro juicio, los beneficiarios de la próxima ley de fomento deben ser única y exclusivamente pequeños y medianos propietarios forestales.

Según estudios de la propia CONAF, durante la vigencia del D.L. N°701, entre 1976 y 2010, se bonificó por forestación un total de 1.423.815 hectáreas, donde el Estado invirtió un total de US$474,3 millones, de los cuales sólo un 33,7%, es decir US$160 millones, fueron recibidos por pequeños propietarios forestales.

En otras palabras, en los casi 40 años del actual decreto ley, el beneficio ha sido para los grandes propietarios, quienes han logrado instalar una industria sólida y competitiva con exitosos resultados económicos, pero con una enorme generación de pasivos ambientales y sociales, largamente documentados: alta concentración de la propiedad e industria, eliminación de un alto porcentaje de pequeñas y medianas empresas forestales, control interno de precios de madera no elaborada, impacto en desarrollo social de comunidades campesinas e indígenas, degradación y pérdida de ecosistemas y biodiversidad.

Dado que el Estado transfirió cuantiosos recursos a las grandes empresas forestales, corresponde ahora focalizar el desarrollo de pequeños y medianos propietarios, priorizando en forma equilibrada el aspecto social y ambiental en el entendido de contar con agua de calidad en forma regular y suelos con buena productividad y capacidad de almacenamiento de agua, junto con la producción sustentable de bienes y servicios.

Creemos que existe una oportunidad histórica para realizar un cambio sustantivo en términos de regular e incentivar el establecimiento, manejo y protección de plantaciones forestales, pero donde realmente se contribuya al desarrollo sustentable en áreas prioritarias para la recuperación vegetacional.

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05 jul 2012

Proyecto ADN en el Museo de la Memoria

Actualmente se está presentando en el Museo de la Memoria la obra proyecto ADN de Máximo Corvalán Pincheira. Se trata de un artista visual que ha sabido encontrar nuevos lenguajes para enriquecer nuestras perspectivas sobre su y nuestra historia común.

Proyecto ADN es una instalación que por sus características visuales podría ocupar con éxito museos y galerías dedicados a las artes visuales o al arte contemporáneo, pero el hecho que haya sido expuesta en el Museo de la Memoria le otorga una carga política que resulta imposible desconocer y que contribuye a dotarla de sentido.

La obra se arma a partir de tres elementos centrales: la luz, el agua y los huesos.

Escultóricamente, Corvalán instala un conjunto de objetos lumínicos sobre una fuente de agua que en una lectura bien podría recordar el espectáculo de las luciérnagas en medio de la noche o de los delfines jugueteando en el mar.También, la escultura evoca la doble hélice con que los premios Nobel Watson y Crick representaron la estructura del ADN.

El descubrimiento del ADN llevó a las investigaciones sobre el Genoma Humano que han permitido identificar y cartografiar los aproximadamente 25 mil genes que son responsables de la transmisión de la herencia y que nos identifican tanto en nuestra individualidad como en nuestra pertenencia al género humano.

El conocimiento genético y la tecnología han permitido que a partir de minúsculas partes de cuerpos dispersos sea posible identificar sin temor a dudas los restos mortales de personas víctimas de accidentes, como en el caso del Casa 212 en la isla de Juan Fernández, de atentados brutales, como el del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, o de detenidos desaparecidos cuyos restos porfiadamente se manifiestan a pesar de las operaciones de destrucción, camuflaje y ocultamiento de que han sido objeto en reiteradas oportunidades.

En nuestro caso, el Servicio Médico Legal, ha identificado 104 restos de detenidos desaparecidos más allá de toda duda.

En estos días también se ha empezado a conocer la suerte del historiador y dirigente comunista Fernando Ortiz, a partir de restos de su cuerpo destruido.

Y, por cierto, el ADN permitió identificar a Héctor Ricardo Pincheira Núñez, padre de Máximo, médico y asesor del presidente Allende, quien fuera detenido en el Palacio de La Moneda el 11 de septiembre de 1973 y cuyos restos mortales se encontraron en el Fuerte Arteaga.

Entonces, de una manera bastante franca y directa, Proyecto ADN nos remite necesariamente a evocar estos casos y denuncia una vez más, aunque por medio de otro lenguaje, el horror de la dictadura.

Proyecto ADN también nos invita a revisitar las controversias éticas que cruzan las investigaciones científicas sobre el genoma humano, que abriendo un enorme campo de posibilidades para curar enfermedades y mejorar la vida, también puede ser fuente de discriminaciones y desigualdades insospechadas para el futuro.

Por ello es relevante recordar en el contexto de esta exposición la existencia de una Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea de la UNESCO en 1997, que al declarar que el genoma humano es patrimonio de la humanidad busca proteger la dignidad humana, los derechos de las personas y el acceso al conocimiento científico, evitando la apropiación de lo que está en la naturaleza por parte de los laboratorios y empresas trasnacionales, cuya voracidad unida al debilitamiento de lo público, es una real amenaza a la vida tal como la conocemos.

Proyecto ADN se sitúa en un espacio intermedio entre el horror y la belleza, recurriendo quizás a la misma ambigüedad que nos suscitan los avances del conocimiento científico.

Ese gran avance científico que fue conocer la estructura del átomo y poder manipularla, sirvió también para uno de los más horrendos crímenes que ha conocido la historia humana, el bombardeo sin piedad de las poblaciones civiles de Hiroshima y Nagasaky. El ADN, un avance equivalente sino más importante, también despierta grandes inquietudes y desafíos para la humanidad.

En estos días el Museo de la memoria tiene sus dos salas de exposiciones temporales ocupadas con obras de arte contemporáneo: Lonquén de Gonzalo Díaz y proyecto ADN de Máximo Corvalán Pincheira, dos proyectos que nos hablan un poco de lo mismo, de la brutalidad de la dictadura, de los detenidos desaparecidos, de la verdad que siempre termina emergiendo y que, a partir de su proyección simbólica, nos invitan a una reflexión mayor sobre el significado de la memoria y la dignidad humana.

En días en que la misión de este museo ha estado en la polémica, estas exposiciones permiten reafirmar su sentido y el imperativo ético sobre el que se construyó: relevar la importancia de los derechos humanos, más allá de los contextos con que se busque explicar, justificar o excusar la violencia que los convierte en letra muerta.

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05 jul 2012

La estrategia de Seguridad y Defensa

Al examinar la Estrategia de Seguridad y Defensa (ENSYD) que ha sido recientemente presentada por el Presidente de la República para consideración del Senado, es necesario plantear algunos puntos básicos para el consecuente debate. Lo primero y obvio es preguntar por el sentido y necesidad que justificarían esta Estrategia.

Según declaraciones del propio Presidente de la República, refrendadas por el Ministro Andrés Allamand en diversos foros, éste sería un esfuerzo de transparencia que buscaría explicitar la estrategia de Seguridad Nacional. Esta modalidad, sostenida teóricamente por diversos académicos de la Defensa, se inició en Estados Unidos hace décadas y ha sido replicada en estos últimos años en Europa y varios países.

Sin embargo, explicitar la estrategia no es sinónimo de transparentarla, sobre todo si, como lo hace este proyecto, busca asentar doctrinariamente una imbricación entre seguridad y defensa en la que se pierden sus delimitaciones, so pretexto de nuevas amenazas que harían difusa la separación de seguridad interior y exterior.

Bajo esta idea, que termina de ser acuñada bajo el concepto de “seguridad ampliada”, la Seguridad comienza a adquirir un estatus omnipresente y, de paso, se desdibuja el propósito principal de la Defensa y su accionar específico.

En síntesis, el proyecto introduce cambios conceptuales fundamentales, cuyos alcances, exigen una mayor claridad de propósitos y verificar si conducen a la “securitización” del Estado.

Un segundo aspecto se refiere a las propuestas institucionales de la ENSYD. El establecimiento de un Comité Interministerial presidido por el Presidente de la República, cuyo propósito es facilitar la coordinación de los esfuerzos del Estado en materia de Seguridad, pareciera ser una mala actualización del antiguo Consejo Superior de Seguridad Nacional (CONSUSENA) que, desde los años sesenta, fue convocado muy ocasionalmente.

Este mini Consejo de Gabinete, cuya composición pareciera ser fruto del azar más que de una matriz afinada, no tendría las facultades y competencias que aseguren los objetivos planteados. En el caso de varios países europeos esto tiene sentido porque existe un Consejo de Ministros con atribuciones definidas.

Asimismo, establecer la figura de un Consejero de Seguridad con capacidad de coordinar ministerios, que contaría con un staff de funcionarios bajo su dependencia y facultad para ser provisto de información de inteligencia, claramente transgrede materias legales y constitucionales.

Tampoco se entiende el sentido, trascendencia y proyección del grupo de trabajo de Seguridad Público-Privado ni de la Comisión de Participación Ciudadana, no sólo por las dificultades de institucionalizar dos instancias que deben tener una representatividad probada y sostenida, sino porque sus competencias no son suficientemente descritas en el proyecto.

Asimismo, la ENSYD tampoco especifica mecanismos de control que monitoreen el funcionamiento de este sistema, más aún si hay un concepto de amenazas tan amplia que bien puede terminar comprometiendo derechos civiles.

En lo concerniente a la Defensa, la ENSYD buscaría estructurar el sector considerando la disuasión como “piso estratégico” y abriendo su planificación a los intereses nacionales por encima de las amenazas tradicionales.

Esto introduce un sesgo complejo que, sin duda, tiene consecuencias políticas que hay que revisar y posibles efectos en las relaciones internacionales del país.

Derivado de esto, también se verifican cambios en la planificación militar, donde se cruzan las capacidades militares disponibles con posibles escenarios que, genéricamente se construyen por “potenciales conflictos que harían necesario el uso de la fuerza”.

El problema es que estos escenarios amplifican amenazas no tradicionales y presumen un clima de “incertidumbre estratégica” en el que intervienen “actores estatales y no estatales”.

La ENSYD no pondera adecuadamente los riesgos y tiende a asumir un modelo homologado de amenazas que bien podría aplicarse a un país desarrollado o a un Estado fallido.

Esto sin detenernos en que el documento termina siendo un híbrido que mezcla elementos de una estrategia nacional con lo militar, lo que explica que vaya de los supuestos temas nacionales a una descripción de medios militares y su financiamiento.

A lo largo del proceso de construcción de la ENSYD se ha citado recurrentemente el modelo español, pero las diferencias entre el texto de la Moncloa y la ENSYD son insalvables.

En el caso español se considera el rol del país dentro de la Unión Europea, sus compromisos con la OTAN, la posición geopolítica de España y su cualidad de potencia intermedia.

En el proyecto chileno hay un magro y discutible análisis del entorno vecinal y mundial, una declaración de alineamiento con potencias globales como Estados Unidos y Canadá, y una forzada correlación entre el nivel de desarrollo de Chile con un supuesto cambio de peso estratégico difícil de sustentar.

Desde el punto de vista técnico las interrogantes abiertas con este proyecto son tantas y diversas, que exigen un acucioso tratamiento legislativo.

No se entiende que el gobierno planteara una simple consulta al Senado, con la idea de sancionarlo a través de un Decreto, sin que exista suficiente debate y que éste sea amplio y público dadas su múltiples implicancias.

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