04 jul 2012

Tolerancia, pluralismo y democracia

Probablemente, la mayoría de los chilenos aspiran a vivir en una república democrática, es decir, en una comunidad política independiente que se autogobierna y en la que todos son igualmente libres.

Ello supone, como base esencial, fundar una coexistencia pacífica y justa que garantice efectivamente la vida, dignidad y libertad de todas y todos los chilenos. Sin embargo, esto no será fácil de conseguir. En efecto, aunque dotados de una misma dignidad esencial, los seres humanos también tenemos intereses, valores y pasiones diferentes.

Así, pueblos que se creían más civilizados que nosotros han sufrido espantosas guerras religiosas, genocidios étnicos, exterminios ideológicos, levantamientos sociales violentos, conflictos bélicos entre naciones y no están ausentes -incluso hoy día- las llamadas “guerras culturales”.

No es responsable, entonces, tomarse la gestión de las diferencias a la ligera y creer que éstas se resuelven sencillamente enarbolando slogans simplistas sobre la tolerancia, el pluralismo y la democracia.

Derechamente, hay actitudes que son intolerables y que incluso muchos las juzgan aberrantes ; por ejemplo, el incesto o el empleo de la violencia política en democracia.

Como las situaciones reales son variadas y complejas las decisiones a adoptar para garantizar la coexistencia pacífica, se hace imprescindible el debate serio y reflexivo.

Para nosotros, la tolerancia no se funda en la inexistencia absoluta de verdades que impongan límites mínimos al obrar humano para posibilitar la convivencia pacífica.

Al contrario, partimos del supuesto que hay una verdad accesible a la inteligencia humana y, por lo tanto, que es posible -aunque dificultoso- acercarse a ella, tanto en términos de conocimiento teórico como para orientarse en el obrar práctico. Por lo anterior, pensamos no sólo que hay creencias más valiosas que otras, sino también principios éticos que proponer, en el marco, obviamente, de una convivencia plural y apelando a la persuasión de quien discrepa.

Por otra parte, en democracia, la ciudadanía se encuentra conformada por personas dispuestas a informarse sobre los asuntos públicos, a evaluar las distintas alternativas en liza, a participar en sus debates y en la formación de la voluntad estatal; en suma, a no despreciar el civismo ni los deberes para con lo público, como tampoco a tener aversión por la búsqueda de la verdad.

Entonces, la tolerancia en democracia es recíproca y supone el respeto absoluto al otro, a sus opiniones y a sus derechos. También es compatible con la promoción activa de ciertos valores como la igualdad, la libertad, la paz y la solidaridad.

En concordancia con lo anterior, ¿cuáles son entonces las condiciones para vivir en una sociedad pluralista?

Lo central es que para conseguir la paz que busca el pluralismo se debe evitar toda concentración excesiva de poder. Las esferas de la economía, de la religión y de la política deben estar separadas.

Por otro lado, el pluralismo social supone multiplicidad de asociaciones que han de ser voluntarias y abiertas a las demás. Las afiliaciones múltiples, transversales y líneas cruzadas son un requisito esencial del pluralismo.

No lo hay cuando ser miembro de una raza implica pertenecer a una misma religión, a igual partido político e idéntico club social.

Aún más, el pluralismo exige la existencia previa de una comunidad que genere identidad y pertenencia. El pluralismo político supone, además, consenso sobre las reglas que deben respetarse para dirimir los conflictos en forma pacífica. La regla de la mayoría se respeta, al igual que el derecho de las minorías. Sobre estos dos consensos se sustenta el edificio político en que se arbitran las diferencias acerca de quienes nos gobernarán o las políticas públicas que aplicarán.

Como se observa, la tolerancia, el pluralismo y la democracia conllevan, como condiciones de posibilidad, límites mínimos que debemos reconocer para no confundirnos en el camino y terminar llegando a una Polis en la que no nos gustaría habitar.

Ya dijimos que hay veces en que la tolerancia peca por exceso y otras por defecto.Por exceso, no podemos ser tolerantes con el racismo. Como lo recordaba Manfred Svensson en un informe de Asuntos Públicos, al racista no lo debemos tolerar. Hay opiniones y actitudes que son ética e intelectualmente intolerables, por lo cual declararlos tales y/o sancionarlos a través del derecho, es plenamente legítimo.

Lo que se hace evidente es que, democracia; pluralismo y tolerancia no son materias susceptibles de tratamientos frívolos.

Una democracia de calidad supone estar dispuesto a rechazar la banalidad de la “Sociedad del espectáculo”, contra la cual acaba de escribir el premio Nobel, Mario Vargas Llosa.

Co autor de este artículo es nuestro columnista, abogado Eduardo Saffirio.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2012/06/una-nota-sobre-democracia-pluralismo-y-tolerancia/

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04 jul 2012

“Big Ben Tower”, forever!

La idolatría y la obsecuencia que despierta la monarquía entre casi todos los británicos, francamente, no tiene desperdicio.

Especialmente, cuando se trata de una de las más onerosas y escandalosas Casas Reales europeas, protagonista de bochornosos escándalos que son seguidos por sus súbditos a través de la prensa “amarillista” y la tevé basura como todo un culebrón de sexo, mentiras y drogas…

Sin ir más lejos, uno de los últimos lo protagonizó el año recién pasado el príncipe Andrés, “Duque de York”, hermano del príncipe Carlos, al ser revelados algunos detalles de sus “amistades peligrosas”, entre las que figuraba un pedófilo, el magnate estadounidense, Jeffrey Epsteinn (que cumplió condena en los EEUU por abusar sexualmente de menores); un traficante de armas libio, Tarek Kaituni; y por si fuera poco, también aparecía en el listado el más influyente y megalómano de los hijos del defenestrado y excéntrico sátrapa libio Muamar Gadafi, Saif al-Islam.

Muestra de este retrógrado fanatismo por la corona, es la insólita decisión adoptada recientemente por el Parlamento inglés de cambiar el nombre a la mítica torre conocida en el mundo entero como la “Torre del Big Ben” (nombre dado por su gran campana de 13,5 toneladas), uno de los más importantes símbolos y monumentos mundiales ubicada en pleno corazón de London City, por el de “Torre Isabel”, en homenaje al jubileo de diamante de la reina.

Ésta tan incomprensible como inequívoca muestra de la extravagante pleitesía real inglesa, debiera sonrosar, al menos, a los más lúcidos de sus connacionales, pero el vocero de la Cámara de los Comunes señaló que la medida se adoptó “en reconocimiento de los 60 años de reinado de Isabel II”; mientras que por su parte, el primer ministro y el líder de los laboristas han calificado el hecho como un “justo tributo a la reina”, según declaraciones a la BBC.

Se trata de un insólito y desmedido agasajo por donde se le mire, más cerca de una república bananera que de la ponderada sensatez y refinamiento inglés, si lo sumamos a las fastuosas celebraciones que ya se han desarrollado a todo lo alto y por todo el país (incluido Gibraltar y Las Islas Malvinas), que comenzó, como era de esperar, con la moción de un parlamentario conservador, Tobias Ellwood, a la cual posteriormente se le fueron adhiriendo otros 40 miembros de la cámara de todas las formaciones políticas mayoritarias, léase conservador, liberal demócrata y laborista, incluidos el propio David Cameron, Nick Clegg y Ed Miliband, sus respectivos líderes.

Una cuestión que se torna de más difícil digestión, especialmente, si se ha de tener en cuenta de que estamos hablando de un país en donde las más profundas y ancestrales tradiciones tienen un enorme arraigo.

La mejor prueba de ello es su “ejemplar” ordenamiento jurídico, el “Common law”, que emana de la jurisprudencia, y hunde sus raíces en el mismísimo derecho anglosajón, desde donde fue exportado a los demás países de la Commonwealth durante los tiempos del imperio británico.

No obstante, cabe destacar, que ésta no es la primera vez que una parte del Palacio de Westminster es rebautizada con el nombre de un monarca, lo propio hicieron con la “Torre del Rey”, al costado occidental, cuando el palacio fue construido en 1860, rebautizándola como “Torre Victoria” en conmoración al largo reinado de esta monarca. Única reina que después de Isabel ha completado 60 años sentada en el trono.

Lo cierto es que dentro de poco, para el próximo viaje a Londres, no sabremos si nos tendremos que encontrar en el “Big Ben” o en la “Torre Isabel”. No, no cuela, ¿verdad?, tanto como no cuela en los tiempos que corren una anacrónica y decrépita institución como la monarquía, por más que sea vanagloriada y enorgullezca desorbitadamente a un importante y significativo sector de la sociedad inglesa, tan poderoso como retrógrado.

Big Ben or Elizabeth Tower? That is the question!… “Big Ben”, pues me temo que ya sentó jurisprudencia. ¡Qué duda cabe!

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03 jul 2012

Chile, reino de la inconsecuencia

Los chilenos somos inconsecuentes, desconozco si es por nuestra naturaleza, pero, por Dios, ¡cómo somos de inconsecuentes!

Según la Real Academia de la Lengua Española, la inconsecuencia es la “falta de consecuencia en lo que se dice o hace, definiéndola como el “hecho o acontecimiento que se sigue o resulta de otro”; o “la correspondencia lógica entre la conducta de una persona y los principios que profesa”.

Basado en dichas acepciones, no es difícil identificar algunos ejemplos en nuestro diario vivir. Resulta ser absolutamente inconsecuente el actuar de una Diputada, presidente de una Comisión que realizó álgidas acusaciones e imputaciones en cuanto a que diversas universidades privadas tienen lucro, en circunstancias que su hijo estudia en una de esas universidades.

Cómo no van a pecar de una tremenda incongruencia, los dichos de un alto personero del gobierno del Presidente Piñera, en relación a las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante el Régimen Militar, en circunstancias que trabajó para ese gobierno, siendo ayudante y gran seguidor de uno de los ideólogos de éste -mi profesor-, Jaime Guzmán Errázuriz.

Resulta de una gran inconsecuencia los dichos de una Intendenta criticando las marchas de los estudiantes, cuando con posterioridad, se refiere al acto realizado en recuerdo del general Pinochet, señalando que se trataba del legítimo ejercicio del derecho a expresarse.

Sin duda, aparece como de manifiesta inconsecuencia que en un Gobierno pasado se autorice la realización de un proyecto como HidroAysén, y posteriormente, en el actual, los parlamentarios de oposición lo critiquen ácidamente.

Todos somos inconsecuentes, incluido el autor de este artículo, quien a su más tierna edad era fanático de un equipo que recientemente recibió cuatro goles, en circunstancias que hoy es hincha furibundo de uno cruzado que se farreó una final por celebrar antes de tiempo… gran inconsecuencia.

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03 jul 2012

La tiranía de los promedios

Hace algún tiempo hablé ante 1000 dirigentes secundarios en un seminario organizado por ChileSiempre. Se me pidió que los motivara para el servicio público y la lucha contra la pobreza, cosa que traté de hacer con pasión y vehemencia. Antes de mi habló un funcionario del Gobierno responsable de promover el emprendimiento.

También lo hizo con pasión, tratando de entusiasmar a la audiencia con los logros de grandes innovadores como Bill Gates y Steve Jobes. Con absoluta convicción y buena intención, dijo cosas que al menos a mí me impactaron: “el mercado es cruel y es bueno que así sea; todos debiéramos aspirar a ser millonarios como estos emprendedores.

Las multitudinarias marchas en pro de una mayor calidad y equidad de la educación de estos días, parecen decirnos algo muy distinto a lo que escuché en esa conferencia.

No se trata de negar la importancia del esfuerzo personal, el atractivo de emprender cosas nuevas y ni siquiera negar la legítima aspiración de toda persona de ganar más por su trabajo.

Lo que sí me parece obvio es que existe un grito fuerte e indignado contra de una sociedad donde el lucro y la rentabilidad han sido endiosados, donde el más fuerte le gane siempre al más débil, y donde los caídos en el camino de esta selección natural de los más capaces y emprendedores son considerados como simple daño colateral del modelo.

Ante esta indignación son muchos los que rápidamente se apresuran en sacar su set de estadísticas para demostrar que no hay fundamento para tanta rabia y malestar.

Mal que mal, la macro economía está bien. Chile creció en mayo al 7.3%. La economía ha creado más de 400.000 nuevos empleos. El ingreso per cápita ya es de $US15.000, y un conjunto de rankings nos muestran entre los países más aventajados de la región y del mundo en desarrollo. ¿Qué pasa entonces? ¿Por qué persiste el enojo?

Mi hipótesis es que estamos frente a una tiranía silenciosa y destructiva, ante la cual la gente se está rebelando cada día con más fuerza y decisión: la tiranía de los promedios.

Algo pasa que cuando le tiramos a la gente estas cifras grandilocuentes, más que sentirse tranquilos se sienten irritados. Esa rabia, por cierto, no viene de lo que las cifras dicen, sino más bien de aquello que NO dicen.

Veamos algunos ejemplos. Si la pobreza en Chile bajó del 40% al 15%, es sin duda una buena noticia. El problema es que en el Alto Bío-Bío (donde existe la represa más moderna de Chile) sigue siendo de 49% y en Providencia de 0%.

Se nos dice que la mortalidad infantil es bajísima (7.2 por 1000 hab), el problema es que en Sierra Gorda es de 58.3 y Talagante de 2.

Que Santiago avanza en estándares de calidad de vida (OMS) con un promedio de 5 mt2 de área verde por hab. El problema es que mientras Cerro Navia tiene 1.2 mt2 Vitacura tiene 18 mt2.

Finalmente, está el tema de los ingresos. Detrás de ese expectante promedio de 15.000 dólares per cápita, se esconde una fría realidad. Mientras el 10% de los chilenos más ricos tiene ingresos superiores a la media de Noruega, el 10% más pobre tiene ingresos más bajos a los de Costa de Marfil.

Cuando las tiranías tienen rostro y nombre, es más fácil identificarlas y combatirlas. Sin embargo, cuando la tiranía es invisible, sutil y silenciosa, es posible que durante mucho tiempo no se sepa cuál es la verdadera causa del malestar que vivimos.

En lo personal me resulta obvio que la desigualdad brutal de nuestra sociedad está en el corazón de los fenómenos de descontento que estamos experimentamos. La ciudadanía se cansó de consumir promedios como si fueran el fiel reflejo de la realidad.

Hoy, con cada día más acceso a nuevas formas de comunicación (redes sociales e Internet), la gente sabe que detrás de esas maravillosas cifras agregadas se esconden realidades que claman al cielo por justicia.

También existe la percepción de que quienes más defienden esta manera de medir la realidad, en promedios, son precisamente los que están en la parte arriba de la pirámide de privilegios y oportunidades. El discurso exitista de nuestras autoridades (empresariales y políticas), que proclama el pleno desarrollo a la vuelta de cada esquina, termina generando violencia en quienes están en los extremos desposeídos de la curva.

Si queremos construir un proyecto de desarrollo inclusivo, humano y con cohesión social, debemos revelarnos primero contra esta tiranía de indicadores agregados e importantes, pero a la vez tan incompletas y sesgados. Debemos aprender a medir el bienestar social incorporando la dimensión de mayor igualdad y menor abuso.

Esta tiranía no mata, tortura o exilia. Pero hace algo peor, nos hace renunciar a esa infinita capacidad del ser humano de desafiar lo que hoy se considera como frontera de lo posible.

Sólo con la creatividad que surge de esa urgencia provocada por los ciudadanos movilizados, podremos empezar a buscar nuevas formas para medir en serio nuestra realidad, abandonado promedios y haciéndonos cargo de las particularidades.

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03 jul 2012

Sanear la política

La polémica sobre el clientelismo y las malas prácticas en la política le hace bien al país porque lanza un chorro de luz sobre ciertos aspectos oscuros de nuestra vida cívica que necesitamos erradicar sin tardanza.

Por desgracia, algunos dirigentes concertacionistas se han mostrado excesivamente condicionados por la poca simpatía que sienten hacia el ex ministro Velasco, que desató la discusión en la TV, y por el temor de que resulten dañados los intereses partidarios.

Lo que no perciben es que cualquier actitud ambigua sobre el fondo de este debate se interpretará como una forma de complicidad corporativa con las triquiñuelas, lo cual solo puede acrecentar los recelos de los ciudadanos, que ya son muy intensos.

Desde una perspectiva democrática, no hay que temerle a este remezón, que debería ayudar a combatir los métodos turbios en la política, en particular la acción de los caciques que, tanto ayer como hoy, buscan crear redes de poder a partir del intercambio de favores con cargo a los recursos públicos.

Compartimos la preocupación de no meter a todos los políticos en un mismo saco.Sería una injusticia. Precisamente por eso hay que impedir que quienes cometen fechorías se escondan detrás de la colectividad a la que pertenecen. Al respecto, es penoso ver que algunos están dispuestos a cualquier cosa para defender a su cacique, sin darse cuenta de que así extienden las sospechas sobre ellos mismos.

Debemos combatir las trapacerías independientemente de la filiación política de quienes las cometen. Si las malas prácticas no encuentran resistencia, si se reblandecen los controles éticos y legales, es muy alta la posibilidad de que se desarrolle una dinámica corruptora que, como lo prueba la experiencia de México, Argentina y otras naciones, termine causando enormes estragos al conjunto de la sociedad. Nadie pretende que la política sea hecha por ángeles, pero tratemos por lo menos de que no sea hecha por descarados.

Los defectos institucionales abonan el terreno para las malas prácticas, como lo ha demostrado con creces el sistema binominal, que ha tenido un efecto malsano en la actividad política y ha favorecido la acción de los caciques. A estas alturas, terminar con el binominal es una medida de salubridad pública: solo así se crearán condiciones para una real competencia electoral, que lleve aire fresco al Congreso Nacional, que tanto lo necesita para recuperar autoridad ante el país.

Es imperioso reformar la ley de partidos, con el fin de asegurar una verdadera democracia interna, velar por las cuentas claras sobre su financiamiento y, sobre todo, impedir que sean secuestrados por “grandes accionistas”, que hacen y deshacen gracias a las redes clientelares que han construido.

El Estado no debe servir los intereses del gobierno de turno ni de ningún grupo de presión.Por eso, es crucial la profesionalización de las funciones públicas, transparentar los contratos y las compras en todas las reparticiones, terminar con la discrecionalidad en el uso de los recursos, etc.

Fue valiosa la creación del Sistema de Alta Dirección Pública durante el gobierno del presidente Lagos, que puso las bases de una selección meritocrática de los directivos públicos. Fue también un avance la creación del Consejo para la Transparencia durante el gobierno de la presidenta Bachelet, que favorece el control social sobre las instituciones.

Ese es el rumbo que le conviene al país. Pero queda mucho por hacer para que el Estado resista mejor las presiones, defienda más eficazmente el interés colectivo y no sea una agencia de empleos para los parientes o correligionarios.

Las discusiones programáticas no pueden soslayar la cuestión de las formas de hacer política. Debería estar claro que la impudicia en cuanto a los métodos desvirtúa cualquier fin. Por eso, no hay que dejarse impresionar por quienes sostienen una postura aparentemente progresista y levantan la bandera de la igualdad social, mientras paralelamente acumulan poder personal y lo usan sin miramientos. Abundan las pruebas de que el discurso “liberador” puede ser una coartada para el autoritarismo.

Sería ilusorio, en todo caso, creer que los buenos diseños institucionales garantizan por sí solos una mejor política. Podemos dotarnos de estructuras impecables, pero todo dependerá del tipo de personas que lleguen a los cargos. Y en ese campo, como sabemos, todo puede suceder.

El poder, finalmente, lo ejercen seres humanos concretos, con sus capacidades y limitaciones. ¿Cuánto pueden gravitar los desequilibrios emocionales o la falta de prudencia de un líder? Mucho, desde luego. ¡Y qué decir las malas costumbres! Todo ello demanda el funcionamiento de filtros rigurosos para seleccionar el personal político. Lo deseable es, además, que los ciudadanos no se equivoquen demasiado en el momento de decidir en quiénes confiar.

Para que la política sea mejor, es necesario que la sociedad lo sea. Si esta es permisiva con las pillerías, si celebra a “los vivos” o exalta la frivolidad, es casi inevitable que ello se refleje en la política. Por eso, tenemos que hacer pedagogía de las buenas costumbres desde la familia y la escuela, alentar la corrección de procedimientos en todos los terrenos, condenar las trampas y los abusos dondequiera que se produzcan.

En el campo político, necesitamos bloquear el ascenso de quienes carecen de escrúpulos, y apoyar en cambio a quienes tienen un claro concepto de la decencia.

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03 jul 2012

¿La Udi en camino al aislamiento?

No debe haber sido nada cómoda la posición en que quedaron los diputados Cristián Monckeberg y Pedro Browne al término de su exposición sobre el proyecto de ley que pretende aumentar el número de diputados de 120 a 136 (que podría abrir la posibilidad de modificar el binominal), en la comisión política ampliada de Renovación Nacional de la semana pasada.

Sin bien en el encuentro se decidió seguir trabajando a favor de las reformas políticas que incluyen la modificación al sistema electoral, también se acordó pedir a la mesa de la Cámara Baja postergar la votación hasta que RN consensuara una fórmula específica de modificación al binominal.

Cuesta creer que pasados cinco meses desde que Renovación Nacional sorprendiera a la UDI y al oficialismo -y la DC, a sus socios concertacionistas- con el acuerdo más audaz sobre reformas políticas de los últimos años, que el partido aún no logre arribar a un consenso interno en la materia.

Desde la DC echan al agua a sus compañeros de “affaire” político, argumentando que en las conversaciones entre ambos partidos no ha habido propuestas que no impliquen aumento de diputados, por lo que el diputado Jorge Burgos les pide coherencia.

Puede resultar impopular aumentar el número de diputados, dada la profunda crisis de representación y confianza en la que se encuentran las instituciones políticas, particularmente el Parlamento. Al acusar a los liberales que impulsan este proyecto de buscar aumentar los cupos parlamentarios porque algunos temen no ser reelectos, Carlos Larraín echa mano justamente a ese argumento.

Puede ser cierto que el propio Presidente Piñera debió recular con las mentadas reformas al binominal (después de haber convocado incluso a los/a ex Presidentes/a, en una suerte de acuerdo nacional a los que le encanta invocar) producto de las presiones de la UDI, y que los gremialistas y sus 39 escaños en la Cámara Baja advirtieron a RN que de seguir en esa línea la Alianza podría quebrarse. Pero Larraín y su muñeca política no son fáciles de aminalar.

Lo que en realidad le molesta a Don Carlos es que la iniciativa legislativa con más posibilidades de superar los veinte intentos anteriores fallidos de cambiar el binominal, provenga de los diputados liberales, disidentes, díscolos o de “la montonera”, como los ha calificado despectivamente el senador Espina.

Que la comisión política de RN haya solicitado a los parlamentarios que se abstengan de votar (por el momento) en una materia que el propio partido impulsó a principios de año, aún cuando ello le significó un tirón de orejas de La Moneda y el odio de los gremialistas, resulta impresentable.

Especialmente cuando la estrategia convenida fue pedir a la mesa de la Cámara Baja que preside Nicolás Monckeberg, postergar la votación hasta que haya acuerdo interno en la fórmula de consenso, evidenciando de paso cómo las presiones de un partido pueden hacer desaparecer un tema fundamental de la tabla.

Después del revés sufrido en la comisión política, seguramente Monckeberg, Cristián, se cuestionó si haber negociado su participación en la mesa directiva del partido para tener presencia liberal en la dirección conservadora de Carlos Larraín (que fue reelecta con 85% de los votos), había valido la pena.

Pero desde el otro lado de la familia, Monckeberg, Nicolás (primo en segundo grado de Cristián), daría el golpe en su calidad de Presidente de la Cámara de Diputados además de coautor del proyecto de ley en cuestión, al afirmar que pondrá en tabla el proyecto para votación hoy martes. En la habilidad que seguramente da la Presidencia de la Cámara Baja, el propio Nicolás antes había tranquilizado a la UDI, asegurándole que cualquier acuerdo en materia electoral pasaría por ellos.

Los liberales sostienen que el partido no tiene atribuciones para fijar la tabla de la Cámara y puesto el proyecto en ella y sin orden de partido mediante, los/as diputados/as liberales pueden aprobar el proyecto. Punto para “la montonera”.

Si el Presidente de la República, por un extraño mandato de Renovación Nacional debió dejar la militancia al asumir la primera magistratura, a escala menor, el Presidente de la Cámara, entiende que en su cargo no puede recibir instrucciones de partido.

La persistencia de RN en una reforma al binominal –tanto con el énfasis y ritmo de los liberales como con la extraña argumentación de la comisión política que lo posterga, pero lo reafirma-, finalmente dan cuenta de que, aunque poderosa, la postura de la UDI se va quedando aislada en este nuevo escenario en que esta reforma se convirtió en el “trendic topic” de la agenda política.

De otro modo no se explica el interés de la dirección de RN de desmarcarse de la UDI, diferenciándose de ella no sólo en las reformas políticas, sino también en el salario mínimo (aunque finalmente pueda terminar sucumbiendo ante la línea gubernamental), lo que pone al propio Larraín como díscolo ante el discurso oficialista.

Si los gremialistas lograron en veinte ocasiones anteriores truncar las reformas políticas necesarias para superar las reglas del juego de la dictadura, esta vez la mayoría de 60% en la Encuesta CEP y el 63,2% de los encuestados por la Universidad Mayor que declararon estar a favor de modificar el binominal, puede hacer la diferencia.

Tal vez por ello la senadora Lily Pérez sostiene con tanta seguridad que si la UDI no se suma a la propuesta, “el Gobierno igual tiene los votos para sacar adelante una reforma al sistema electoral binominal”.

La UDI no podrá oponerse indefinidamente al Presidente, a sus socios de RN, a la Concertación y, especialmente, a la ciudadanía que le verá las caras en las municipales de octubre, si no quiere asumir el costo político de ser la única fuerza que se resiste a los cambios, porque se ve descaradamente beneficiada por no hacerlos.

Habrá que ver hacia qué lado cargan la balanza los diputados independientes y de dónde podrán salir los 6 votos que faltan para alcanzar los 72 necesarios para alcanzar los 3/5.

Es de esperar que la UDI no convenza al gobierno de poner nuevas urgencias legislativas que atrasen la votación del polémico proyecto, estrategia usada anteriormente para ir alargando artificialmente los tiempos de espera de los proyectos que se busca bypasear en los intrincados laberintos del Congreso Nacional.

Si fuera así, el segundo plato ya se está horneando y tal vez tenga mejor sabor: desarchivar el proyecto de ley de reforma constitucional del 2005 para insistir en la estrategia contra el binominal. En una de ésas, en este momento político el horno sí esté para bollos.

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03 jul 2012

El mejor en tres torneos

Después de ganar 2-1 el partido ,en dramática definición a penales, y ante el frenético aplauso de 40 mil hinchas, la “U” derrotó a O’Higgins y ganó el tercer torneo consecutivo del fútbol profesional, igualando la hazaña conseguida antes por Magallanes y Colo Colo.Los dirigentes prometieron alcanzar una cuarta corona.

Toda una serie de imponderables ocurridos en el encuentro, le otorgaron un dramatismo inusual a la final del torneo de Apertura 2012, que se definió por tercera vez consecutiva a favor de Universidad de Chile, ante distintos rivales. En esta ocasión, fue O’Higgins, el elenco sorpresa, quien jugó un torneo sólo opacado por los azules y que en esta final se pudo haber coronado por primera vez en su historia y el resultado habría sido igualmente merecido.

Veamos la lista de imponderables que ocurrieron en esta final.

Dominio azul.

Durante los 93 minutos jugados Universidad de Chile fue claro dominador del partido que ganó 2-1 y debió definir a penales, ya que había perdido por igual marcador en Rancagua, el jueves pasado.

O’Higgins, que había logrado el triunfo en su casa, gracias a su excelente defensa utilizó el mismo esquema en el Estadio Nacional. Bien ubicada y con el excelente aporte y tranquilidad del arquero Marín, contuvo la débil ofensiva azul como también los adelantamientos de Mena y Rodríguez, muy bien marcados por Pedro Luis Figueroa, el mejor jugador de su equipo y de Sagredo.

El gol de O’Higgins, vía penal, a los 29 minutos, facilitó la faena de los rancagüinos, que mezquinaron los ataques y sólo buscaron los contraataques. La “U” siguió dominando hasta el final, pero a partir de ese instante, en forma desordenada, porque sus jugadores se enardecieron por el penal, que consideraron injusto, y su accionar fue inferior, olvidándose del sentido colectivo, base de su campaña.

El árbitro Enrique Osses.

Es el mejor árbitro chileno y uno de los mejores de Sudamérica. La Conmenbol lo eligió para dirigir la primera final de la Copa Libertadores en Buenos Aires, entre Boca Juniors y Corinthians.

Antes que se supiera que iba a ser el árbitro de este partido, Ricardo Abumohor, Presidente de O’Higgins lo vetó, en una típica y vieja jugada en estas lides, muy similar como el cuestionamiento que le hizo el capitán de Boca Juniors, Juan Riquelme, después del empate en Buenos Aires. Declaraciones que buscan presionar a los jueces. Y Osses fue designado, dañando su campaña.

Abumohor le imputaba que en 11 partidos que le había arbitrado a la “U”, los azules los habían ganado todos.

Un puntapié que le dio en la cabeza Barroso a Henríquez a los 3 minutos de iniciado el encuentro, que le hizo sangrar la nariz y la frente, no le mostró amarilla al rancagüino, que merecía incluso una roja. No se atrevió. No tuvo dudas a los 28 minutos, para sancionar penal cuando un cabezazo de Rojas dio el balón en un brazo de Díaz, cuando giraba después de saltar para despejar, quien además se llevó amarilla, al igual que Herrera, por protestar.

A los 63 cometió un nuevo error al castigar ahora a O’Higgins con penal por un choque de Marino y López en el área y que significó el empate de la “U” anotado por Aranguiz. Ya a los 47 minutos había expulsado al DT azul Sampaoli por protestar en mala forma. Lo que compensó a los 60 al expulsar, por el mismo motivo, al DT de O’Higgins, Berizzo.

A los 82 expulsó tras un incidente a José Rojas de la “U” y a Barroso de O’Higgins, salvando a Opazo, iniciador del incidente. Al terminar el partido, cada equipo tenía 4 tarjetas amarillas y una roja. Un arbitraje no esperado. Y para culminar sus desaciertos, dio cinco minutos extras, que los finalizó cuando habían transcurrido 3 y la “U” se había puesto en ventaja y atacaba.

El ataque azul.

La exigua diferencia, se produjo, además de la excelente defensa rancagüina, a causa del deficiente ataque azul. Si los veedores del Bayer Leverkusen, hubiesen visto este partido no habrían contratado a Junior Fernandes. Nunca eludió a su defensor y el 90% de sus pases, llegaron a los pies o cuerpo del rival. Una sola vez, uno de sus disparos- apenas lo hizo en tres ocasiones- lo recibió Marín.

Por su parte, Henríquez, disminuido después del puntapié, nunca pudo superar a su defensa y su reemplazo por Rui Díaz, debió haberse hecho en el medio tiempo. Por último, Lorenzetti saliendo de una lesión no tuvo fuerzas para atacar y menos para defender. Su reemplazo por Gallegos, debió llegar mucho antes y no casi al terminar el partido.

Lo mismo el cambio de Cereceda por Matías Rodríguez. Y Marino debió haber sido utilizado más por sus compañeros. Era el único capaz de driblear y disparar al arco.

Afortunadamente para su equipo, un centro de Cereceda con la derecha lo empalmó de volea en una media tijera, sorprendiendo a Marín, en el tercer minuto adicional, que significó el gol del triunfo y la opción de definir a penales.

La tanda de penales.

Es sabido que Herrera ha tenido aciertos en los penales, pero muy pocos pensaban que podría atajar o evitar tres de los cinco. El escenario, opción de quedarse por primera vez en su historia con el título, abrumó a los jugadores rancagüinos. Herrera le atajó a Rojas tirándose al lado izquierdo y a Opazo al lado derecho y desvió al palo el que ejecutó a ese mismo costado, el goleador del torneo, Enzo Gutiérrez. Y Suárez envió el balón por arriba del horizontal. O’Higgins no anotó ninguno, porque Aránguiz y Rui Díaz habían tenido éxito.

No había necesidad de un quinto disparo. Herrera fue el héroe para la “U”, pero los jugadores de Rancagua deben iniciar desde hoy la tarea de disparar diariamente cada uno 50 penales.

La Copa y medallas.

Los 40 mil hinchas de la “U”, disfrutaron con el triunfo y se quedaron para la vuelta olímpica de sus jugadores y la entrega de la Copa y medallas a sus jugadores, en una ceremonia fría, con un estrado de circo y sin mayor solemnidad.

Los hinchas habían recibido con el lanzamiento de miles de globos azules y algunos petardos al equipo antes de comenzar el partido.

No recibieron Copa y medallas los jugadores de O’Higgins, que merecían el aplauso de sus 4 mil hinchas que llegaron al Estadio en caravana de buses.

La tarea de ganar un cuarto título se divisa complicada para los azules, por la pérdida de valores importantes, los que tendrá que suplir de inmediato para afrontar los torneos nacionales e internacionales que se le avecinan.

La tarea será similar en O’Higgins, quien ya acreditó méritos para entreverarse entre los mejores, lo que es bueno para el fútbol nacional.

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02 jul 2012

Hologramas

Para quienes realmente vivimos en los ochenta y no en su extraño culto actual, uno de los síndromes comunes a los que éramos afectos era a la ciencia ficción.Desde la irrealidad absoluta de los obsoletos Supersónicos al realismo descarnado de Blade Runner y los escritores cyberpunk, sin incluir, obviamente, la épica, por entonces incompleta, de Star Wars, o el humanismo conmovedor de Star Trek, su infortunado competidor.

Todo lo consumíamos, ansiosos. Obnubilados por una tecnología que, según sus entusiastas propagandistas, avanzaba frenéticamente, creíamos que un futuro esplendor sí era posible.

En esos años de neón, maquillaje exagerado y video juegos en pantallas negras nos imaginábamos un siglo XXI plagado de robots, autos voladores y casas ergonómicas. A pesar de su evidente complicidad con Auschwitz, las bombas de Napalm, con Chernobyl y la amenaza real de un holocausto nuclear global -alentada por unos aterrados soviéticos y un estólido presidente actor con macabro sentido del humor- la tecnología esta vez mostraba una cara amable, limpia, confortable y segura.

El Epcot Center, explicado por el recordado Hernán Olguín parecía la postal más autorizada de un auténtico mundo feliz…

Y sin embargo, casi treinta años después, muchas de esas representaciones nos dan por lo menos risa, como las febles maquetas de cartón que explotaban en los filmes japoneses de monstruos.

Casi nada de los vaticinios de un Asimov, un Arthur C. Clarke, o del extraordinario narrador y equivocado politólogo Ray Bradbury se ha cumplido, siquiera en su ínfima parte.

No hay androides que nos sirvan el desayuno, pastillas microbióticas y trajes térmicos para ciudadanos que se deslizan en calles automáticas. No hay autos voladores eléctricos entre rascacielos, ni ciudades ecológicas en domos gigantes en medio del campo.

La verdad es que poca de esta retórica resultaba viable: el uso masivo de los computadores y el descontrol de la contaminación se cuentan entre los ¿honrosos? aciertos. Los profetas siguen fallando, uno tras otro.

El avance fue más lento y caro de lo pensado. Al lado del edificio inteligente donde hablamos en sofisticados smart phones pasa un cartonero en su triciclo y escarba tu basura… igual que hace treinta años. Niños se menean al compás de un juego en 3D dentro de su casa de adobe junto a una calle de tierra.

Ahora bien, si hay algo que pervivió de estos peculiares “recuerdos del futuro”, es aquel particular dispositivo que condimentaba tantos filmes y relatos célebres.

Activados ignotos aparatos, surgía una figura esculpida electrónicamente de alguien que, efectivamente no estaba ahí: se trataba de los hologramas. La virtualidad digital de hoy ha hecho realidad varias especies de figuras holográficas. De esta manera, es posible simular más o menos convincentemente la presencia de cualquier cosa y establecer su posible campo de interacción. Desde juegos de entrenamiento estratégico a la pornografía. Si quiero que esté ahí, hago un “click”… y participo de la ilusión.

Quienes gobiernan el mundo, en especial nuestro país parecen haber aprendido esta sencilla regla. Es más, nuestro país parece haberse convertido en el país holográfico por excelencia.

Se aclama en foros internacionales, seminarios y costosas comidas diplomáticas nuestra seguidilla de éxitos económicos, estabilidad política e índices predominantemente azules.

Embebidos de entusiasmo y ravotril, sus divulgadores hablan de un milagro… que las calles desmienten, que el descontento ciudadano, de modo pacífico o resueltamente violento rechaza una y otra vez en su mezquina falsedad. Pero ahí está el asesor, el articulista top de tendencias, el senador o el ministro que, desde su abismal oficina, franqueada por bellas secretarias y una vista frontal del Cerro Manquehue, activa su maquinita (verbal más que nada) y proyecta el manoseado simulacro de que vamos muy bien y mañana mejor.

Los que no disfrutamos de los suculentos y abultados dólares per cápita, a quienes no se nos condonan cuantiosos impuestos o al menos nos preguntan cómo queremos no pagar tanta tasa máxima convencional, somos una horda de amargados e hiperventilados. Si el Chile pujante y exitoso está ahí. ¿De qué se queja, mano de obra?.

Vea a esos lozanos y delgados jóvenes caucásicos tomando buen café en ultramodernos edificios de cristal. Vea los malls abarrotados de clientes, vea cómo llegaron Hermes, la Aston Martin y la Rolls Royce. Por último, no sea latero y déjese de arruinarle la diversión de los demás… Cuide la pega calladito, mejor.

Simulacros de acciones, palabras, gestos. Imitación prefabricada de una existencia real, diseñada para impresionar y divertir, que sólo dura un par de minutos porque la maquinita harto cara que sale. Como el proyectil que sale de la pantalla 3D que te va a pegar en la cara, fijo, pero que prestamente desaparece más allá del par de lentes multicolores que deberás devolver apenas salido del cine.

Simulacros de líderes, de autoridades políticas y morales, gobiernan cada pantalla de la cual ya no nos podemos despegar, porque se han convertido en nuestra única realidad.

El Mago de Oz puede vociferar su circo de obviedades impunemente porque ya todos se aburrieron de preguntarse quién está realmente detrás de la cortina sin parecer un paranoico o un roto resentido social y porque, de última, el caballero tan simpático y tallero que es. Además tiene plata y seguro que la comparte conmigo.

Quizás los sueños ochenteros de ciencia ficción eran en su mayoría meras estrategias de marketing para vender juguetes a los niños. Hoy esos juguetes parecen ser nuestra única verdad… y sustento.

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02 jul 2012

Eurocopa y algo más

Ha sido una competencia extraordinaria. Buena infraestructura, celosa organización, planos amplios en las transmisiones televisivas, públicos comprometidos con el espectáculo y modelos efectivos del control de la violencia de los ultras.

El arbitraje debe asumir que con los adelantos tecnológicos no se puede seguir asociando la suerte de un partido al buen o mal cometido de los árbitros si ya hay suficiente emoción con la contingencia incierta que depara el rendimiento de los propios futbolistas.

En lo futbolístico, la posesión del balón es la clave en la que descansan las selecciones más exitosas. La condición física, más que para dar vértigo se emplea para asegurar la posesión del balón, la presión sobre el rival y la profundidad del ataque del equipo.

El campeón España, más que una lección de fútbol de toque (tiquitaca le llaman), da una señal del valor de apostar por conceptos más que por nombres propios. No son los individuos los que aseguran los éxitos, son las ideas claras bien ejecutadas. La selección española juega como el Barcelona sin necesidad de Guardiola en la banca ni de Messi en la cancha.

La personalidad de Vicente del Bosque vuelve a centrar las miradas en los futbolistas como los actores más importantes y en su rendimiento como el factor más gravitante. A pesar que Del Bosque movió las piezas con la maestría de un ajedrecista, demostró un conocimiento acabado del juego, de sus rivales y de sus jugadores y ejerció con sus variantes tácticas una influencia importante en el resultado del juego, jamás posó de héroe ni de gladiador.

Una lección para aquellos que hacen de la dirección técnica la clave del éxito en este juego.

España mostró distintos esquemas, incluso en el mismo partido, instalando la flexibilidad como una variante más de la seguridad táctica y poderío técnico contra la lectura fácil que califica como señal de desconcierto cambiar de hombres y de tácticas. Nadie más seguro de sí mismo que aquel que se permite variantes.

Una Eurocopa multirracial en la que países que en la página inmediatamente anterior de la historia renegaban de la integración racial tienen a hijos de inmigrantes como sus íconos nacionales. Balotelli, más que una apología a la rebeldía, es un ejemplo que el mundo de hoy es de los humanos y no de aquellos que son originarios o transplantados a la tierra nacional que entre todos debemos hacer crecer.

El fútbol se instala como un fenómeno social extraordinario que rebasa lo meramente físico y quien cree que para navegar en los mares universales sólo debe atenerse a lo escrito por las grandes mentes, hoy es invitado a abrir las ventanas de su biblioteca y observar esta aventura humana que, como todo lo inmenso, nace de algo simple y muy sencillo como puede serlo un juego de balón.

En una Europa que parece derrumbarse, la gente demuestra pasión y energía suficiente y nos hacen creer que serán capaces de salir adelante. Eso sí, atravesarán el desfiladero solos y eso se lo han notificado sus propios líderes políticos.

En los palcos de la final hay un aviso que nada importa más que el propio interés del que manda. A pesar que parte del camino que les llevaría a ese sitial lo pavimentaron por su rechazo al tratamiento que da Ucrania a la ex primera ministra Yulia Timoshenko, los jefes no dudaron en asistir y dejar en letra muerta una recomendación de la propia Unión Europea.

Vaya forma de decirnos algo que ya presumíamos: los derechos fundamentales de Yulia, como los de todos, no valen más que un flash.

Por eso, las lecciones de los deportistas van más allá del fútbol: el mundo de verdad está en la cancha y no en los gabinetes.

¡¡¡Y en la cancha se ven los gallos!!!

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02 jul 2012

Informe mundial de droga 2012: ¿qué podemos esperar?

La oficina de Naciones Unidas encargada del tema drogas publicó su informe mundial y con el las recomendaciones para una más efectiva acción de los países. Los datos se mantienen en situación similar al pasado, el número de personas que consumió al menos una vez droga durante el 2010 alcanza el 5% es decir alrededor de 230 millones.

De este total no más del 10% son consumidores problemáticos, representando 27 millones de personas en todo el mundo. Como se dijo previamente los números no han variado significativamente, el problema de las drogas revisado en detalle podría ser un tema de política pública que finalmente afecta a muchos menos personas que la pobreza, la marginalidad, la exclusión o incluso la mala calidad educativa.

¿Por qué entonces dedicamos tanto presupuesto e interés a un problema que parece no ser tan amplio como se podría analizar inicialmente?

Las explicaciones son múltiples pero la realidad es que la inversión en la guerra contra las drogas ha tenido beneficios poco auspiciosos. Los mercados de consumidores de algún elemento que funcione en términos alucinógenos se extiende cambiando tal vez de gusto pero buscando los mismos incentivos de evasión.

¿No sería entonces mejor preguntarse por qué más de 200 millones de personas consideraron consumir drogas en algún momento del año?

¿Qué nos lleva como sociedades o individuos por esa decisión?

Volvamos a los datos. América Latina es la principal productora de cocaína. La buena noticia es que los países que más demandaban este producto (América del Norte o más claro aún Estados Unidos) han bajado su demanda y consumo.

Esto explicado por el incremento de la presencia de las drogas sintéticas o químicas que como hemos visto en los medios de comunicación masiva tienen consecuencias en sus consumidores profundamente dañinas.

En Colombia en los últimos años el nivel de producción de cocaína ha bajado pero ha sido contrarrestado por un incremento de la producción en Bolivia y Perú.Lamentablemente la demanda de cocaína en Europa no ha decaído y hacía allá estaría el camino de la cocaína peruano-boliviana. Además mercados emergentes se consolidan como el de Australia.

Delante nuestro pasamos de países de tránsito a consumo. Los problemas de salud pública que este cambio implican son profundos y no han sido enfrentados correctamente en la mayoría de los países de la región.Seguimos enfrascados en políticas de decomisos y detenciones dejando de lado las necesarias iniciativas de rehabilitación y sobretodo educación vinculada al consumo y sus consecuencias.

La droga más consumida sigue siendo la marihuana. En la mayoría de casos con fines recreativos y solo tímidamente vinculada con consumo problemático. La poca utilidad de “perseguir plantas” ha quedado en claro en los debates que se han originado en los últimos años. Pero concentrarnos en este tema también invisibiliza las complejidades del problema de la droga. Partiendo por la generación en aumento de una demanda ciudadana cada vez de menor edad que consume todo tipo de medicamentos (una de las drogas más usadas también) así como alcohol y sustancias ilegales.

La información sobre el consumo y tráfico de drogas permite refocalizar el problema, reconocer los avances y desafíos, revisar las acciones que se vienen desarrollando y sobretodo priorizar la acción ciudadana y política.

En Chile el gobierno presenta con entusiasmo la droga decomisada, reconocimiento a la labor policial encargada de estos temas, pero en ningún caso un buen indicador que vamos ganando la guerra al consumo.Por el contrario, mientras más droga se decomisa, es evidente que más droga hay en el mercado y por ende el problema tiende a considerarse como más complejo.

Las drogas merecen un lugar privilegiado en nuestros debates de salud pública, de educación y sin duda de seguridad. Dejarlas relegadas en este último espacio y criminalizar todo lo vinculado con la droga es un camino infructuoso.

Imposible tratar de tapar el sol con un dedo, lo bueno es que los datos, los expertos y hoy en día incluso muchos políticos así lo confirman.

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