08 ago 2012

Temor a un instituto pesquero del Estado

En la discusión de la del proyecto de Ley de Pesca, el Gobierno ha invocado a la sustentabilidad como  el eje de esta iniciativa legislativa. Sin embargo, al leer detenidamente el proyecto, se evidencia que no existen mecanismos de recuperación de pesquerías, ni tampoco responsables de tal heroica tarea.

Es por este motivo que siempre he postulado la necesidad de que Chile, como todas las naciones pesqueras, cuente con un Instituto Pesquero del Estado autónomo, lo más lejos posible de presiones políticas y económicas. Sin embargo, el Gobierno, en concomitancia con el empresariado, ha desarrollado una vía alternativa más“manejable”.

Para entender la necesidad de tener un solo responsable de establecer el estado de los recursos pesqueros y las cuotas de pesca que son posibles extraer, hay que partir señalando que en el fondo estamos hablando de administrar miles de millones de dólares que están en el agua nadando y cuántos de estos dólares con aletas se pueden sacar cada año.

Lo lógico sería que para esto, Chile contara con una especie de “Banco Central”, responsable de establecer cuánto se puede capturar cada año, con parámetros establecidos y sujetos a crítica y revisión por pares. Sin embargo, como lo señalé en mi anterior columna, el Gobierno ha desarrollado la idea de que lo mejor es crear ComitésTécnicos (CT) para las distintas pesquerías, formado por individuos que no tienen responsabilidad alguna, ni presupuesto para hacer nada.

Lo peor es que la industria tiene sus propios “científicos” que querrán ser parte de estos CTs- lo pongo en comillas porque hay algunos que incluso dicen tener doctorados, pero el único que han logrado es el de “yes-man”.

Es decir, la propuesta es seguir ocupando al Instituto de Fomento Pesquero, IFOP -instituto CORFO que hace malabarismo para financiarse- para que haga la investigación, pero luego darle la tarea de decidir cuanto se pesca a un CT. Por supuesto, a estos comités serán invitados los científicos de IFOP, a quienes les darán un chocman, plata pa’ la micro y los sentarán en la “mesa del pellejo” para que vayan a recibir los tomates y huevos a las sesiones. Luego, el CT, formado por los “elegidos” y en solemne acto, propondrá la cuota de pesca.

Algunos podrán decir que no hay que faltarle el respeto a los científicos que serán parte de los CTs, al señalar que podrían ser permeables a las influencias de los usuarios.

Pero yo me pregunto, ¿no es una falta total de respeto y de responsabilidad el que quienes hacen la verdadera investigación y saben del tema, como son los investigadores de IFOP, queden reducidos a un segundo plano? o ¿no es una falta de respeto para los chilenos que eliminen el Consejo Nacional de Pesca, que es un club que se asigna cuotas a ellos mismos, y se remplacen por losCTs que pueden terminar en lo mismo?

Desafortunadamente, son tantos los millones de dólares en el agua que las presiones por aumentar las cuotas seguirán siendo brutales, y por mucho que defendamos la honra de quienes podrían formar parte de esos CTs, sabemos que todo hombre tiene su precio y que la realidad es muy distinta a la que nos gustaría que fuera.Qué mejor ejemplo ex personeros de Gobierno, que en contra de sus principios y de los postulados de sus partidos, hoy abogan por entregar los recursos pesqueros en forma exclusiva y perpetua a un pequeño grupo de privilegiados que siempre criticaron.

Por último, me pregunto ¿cuál es el temor a tener un Instituto pesquero , responsable de velar por la sustentabilidad de los recursos pesqueros de la Nación?

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08 ago 2012

Edwards, Vargas Llosa y Eduardo Frei Montalva

En el Mercurio de hace unos días, leíamos una entrevista que le hacen al escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien comenta el pasado diplomático del escritor chileno Jorge Edwards, su amigo y compañero de generación.

Con la penetración y grandeza que caracterizan a Vargas Llosa, comentando dicho pasado del chileno en la década de los ochenta, acota al pasar un detalle importante, no menor, que sin embargo nos habla con elocuencia de la grandeza y sencillez de la verdadera casta de los Presidentes de Chile.

En efecto dice Vargas Llosa no sin cierto asombro, que Jorge Edwards, siendo contrario a la política e ideas del Presidente Frei, éste no tomara represalias laborales contra el escritor, el que a la sazón militaba con entusiasmo en las patrullas ideológicas y culturales del marxismo –leninismo, ideas olímpicas, arrasadoras que en la época, representaban lo políticamente correcto y lo más conveniente para vivir sin angustias, ni sobresaltos existenciales.

Agrega Vargas Llosa que en aquella época y hasta el caso Padilla, toda la intelectualidad latinoamericana, estaba por la Revolución Cubana, morena redención de todos, portento de los siglos, irreversible episodio de la gran historia latinoamericana.

Recuerdo que un compañero de la Escuela de Derecho, un tal Anglais, maravillado por lo visto en Cuba en aquellos viajes de piño anestesiado a la Isla, me espetó en forma categórica, que el cristianismo no era más necesario en Cuba pues la Revolución y el socialismo cubano, conducidos por el Comandante Fidel, habían reemplazado con ventajas a Jesucristo,

Y a muchos de nosotros, que éramos solo un puñado idealista del rincón ideológico del humanismo cristiano, que dábamos una dura lucha por sobrevivir ante la marea marxista de la historia en las universidades, en las poblaciones , ganando en buena lid en los sindicatos de la salud y en los campos agitados por nuestro certero mensaje de redención campesina, digo, más bien a todos nos pareció una tragedia que trae siempre el sello totalitario, sea marxista o fascista que se traducía en el aplastamiento sicológico y luego físico del adversario ideológico que en este caso representaba nuestro Presidente Eduardo Frei, demócrata consecuente y tolerante, creyente de valores milenarios y profundos, sin mancha de corrupción alguna .

En efecto a Vargas Llosa escrutador persistente de la historia latinoamericana, no se le ha escapado ni por un instante el perfil de Frei Montalva, nacido en modesto hogar, de padre trabajador y emigrante, hombre de fe y conocedor profundo de los anhelos e intereses de su pueblo.

Él fue capaz, antes que ningún otro, contra viento y marea, de realizar la reforma agraria, la sindicalización campesina, el desarrollo popular urbano, la ley de lámpara a lámpara entre los mineros del carbón, el proyecto del Metro de Santiago y otros cientos de proyectos y esfuerzos políticos en beneficio popular.

Ante este hombre singular que recibió todos los odios de la derecha y de la izquierda unidas, como dice el revelador verso de Nicanor Parra, que supo elevar su discurso elocuente , exento de odios ante múltiples traiciones de facciones y grupúsculos que nunca conocieron la verdadera acepción de la palabra lealtad , me inclino con otros amigos , tal vez pocos, ante el estadista que hoy sabemos , en la flor de la esperanza de un pueblo, murió asesinado alevosamente por el magnicida, diestramente manipulado por una derecha perseverante en sus odios , por una oligarquía que nunca perdonó su osadía de gritar “la tierra , para quien la trabaja”.

No le podemos creer al intelectual diletante, de ruedo complaciente, de donde va Vicente, va toda la gente.

Pero sí le creemos a la pluma certera del peruano universal, el Vargas Llosa que también es nuestro, pues siempre ha destacado la sencillez razonable de nuestra democracia, como paradigma latinoamericano, hoy nuevamente en riesgo por la ambición, el caudillismo y la corrupción , sin pueblo organizado , sin comunidades políticas, sin nuevas ideas , sin pasión y por tanto sin acción política. Verdadero asco para la juventud chilena.

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08 ago 2012

Discriminación, desigualdad y violencia

Ya aprobada la ley anti-discriminación, estando encarcelados y procesados los más probables asesinos de Daniel Zamudio, corremos el riesgo de sentirnos con la conciencia tranquila como sociedad. Implícitamente los medios hegemónicos que pautean la agenda y la esfera pública, nos invitarán, hasta nuevo aviso, a dar vuelta la página de la discriminación y la violencia. Ya hemos tenido nuestra víctima propiciatoria.

Esta actitud es tan antigua como la civilización judeocristiana misma. En Israel se estableció la costumbre de elegir dos machos cabríos. Uno era ofrendado a Yahvé y el otro, cargado con todas las culpas del pueblo judío, se entregaba al demonio Azazel. El chivo expiatorio era abandonado en mitad del desierto, objeto de insultos y pedradas y se le dejaba morir de sed o devorado por las bestias.

Hoy en Chile podríamos estar frente a una expresión más remozada, mediática y, algo más racional, de este viejo ritual. Y, atención, no sólo frente al tema de la discriminación que ocupó por algunas semanas a las audiencias.

Aparentemente los inculpados del homicidio son efectivamente responsables de la muerte de Zamudio y de ser así probado, obviamente, merecen castigo penal. Sin embargo, hay algo en el tratamiento que la sociedad chilena le ha dado a este crimen horroroso, que recuerda este antiguo rito.

Las biografías de Patricio Ahumada, Alejandro Angulo, Raúl Flores y Fabián Mora nos describen un Chile violento hasta la obscenidad. Entonces, y lamentablemente por esta tentación malsana que advertimos, el hecho que los inculpados pertenezcan al grupo de “los marginados entre los marginados” hace que la sanción social sea unánime, fácil y expedita. Simplemente, se les lapida, los tildamos de “irracionales” y, como sociedad, nos lavamos las manos.

Si queremos vivir en una sociedad pluralista, debemos pensar a fondo lo que eso significa, promover cambios culturales de envergadura y crear instituciones que debieran afectar radicalmente nuestro “chilean way of life” (como señalarían algunos de nuestros globalizados, bilingües y cosmopolitas líderes de opinión).

Seguir actuando como lo hemos hecho por años, frente a éste y otros problemas públicos, más temprano que tarde nos llevará a informarnos por los medios de nuevos brotes de “irracional” violencia.

Nos preocupa el simplismo y la confusión que nubla la esfera pública chilena.Reiteradamente vemos que en ella se mezclan el concepto de tolerancia con el de indiferencia o respeto a la dignidad de la persona y se muestran como sinónimos homofobia, racismo, fundamentalismo, mientras se omite la exclusión social como un elemento que también está presente.

Contra la intolerancia, pluralismo e igualdad

Una buena sociedad supone la práctica del pluralismo. Esta es aquella en que la diversidad, el cambio y el disenso son vistos como fenómenos sociales positivos. El pluralismo social supone evitar toda concentración del poder en una sola persona, grupo o institución.

Además, exige que las asociaciones que la integran sean voluntarias y abiertas donde distintas personas puedan convivir en diversas organizaciones. El pluralismo político se basa en el consenso en torno a los valores de la democracia y a los procedimientos para dirimir pacíficamente las diferencias. Para que exista pluralismo todos los integrantes de una comunidad deben renunciar a hacer daño al otro, deben respetarse recíprocamente y dar razón de sus dichos o actos cuando señalan que algo es intolerable.

La tolerancia supone, para ser virtud y no debilidad, creer en la existencia de verdades objetivas, que se renuncia a imponer por respeto al otro y en atención a otros valores prudencialmente aquilatados como la humildad ante nuestras propias limitaciones. Ella supone “ciertos principios morales absolutos: el respeto a los demás”, al decir de Norberto Bobbio. Razón por la que la intolerancia debe descartarse de nuestras costumbres y creencias.

La primera clave para lograr una sociedad pluralista es integrar a sus miembros en colegios, barrios y organizaciones sociales multicolores. Una sociedad segregada es por definición, intolerable e intolerante. Expertos sostienen que las sociedades con menos conflictos apuestan a desarrollar vínculos cruzados de todo tipo.

Lo segundo, es un deber humanista y democrático, combatir los altos niveles de inseguridad ciudadana que afectan a nuestra región. Una democracia que no es capaz de garantizar derechos civiles elementales como la vida, la integridad física y la propiedad es un régimen político que no es digno de apoyo activo y es difícil que consiga la lealtad masiva.

Lo tercero es que una democracia que no garantiza los derechos sociales no sólo incuba malestar ciudadano, populismo demagógico y violencia política, sino también crimen y delincuencia propios de la desintegración social.

La intolerancia y la violencia ultra subjetiva tienen hondas raíces en las injusticias sociales que nos agobian. Un millón, de cuatro millones de jóvenes, declaran que su vida está marcada por no tener trabajo ni estudio.

Por ello, uno de los grandes desafíos de Chile es construir una sociedad en la que las grandes mayorías puedan disfrutar crecientemente -y de manera segura- de los bienes humanos básicos. Ello significa que nuestros ciudadanos tienen expectativas obvias no sólo de crecimiento económico y de mayor equidad, sino que también desean que no existan amenazas a lo ya conseguido.

También, que el crimen la intolerancia y la violencia no destruyan las instituciones y la convivencia social, requisitos básicos para asegurar el proceso al desarrollo.

Mientras no hagamos esto seguiremos viviendo en una barbarie en que nuestras sociedades segregan, expulsan y marginan a sus integrantes.

En suma, para vivir en una sociedad pluralista, debemos practicar la igualdad y la justicia.Estos son requisitos obvios de la inclusión social.

De otro modo, la violencia siempre será una posibilidad. Eso es lo que vimos con horror al informarnos del hecho y de las circunstancias del homicidio de Daniel Zamudio.

Co autor de este artículo es nuestro columnista, Eduardo Saffirio S.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2012/08/discriminacion-desigualdad-y-violencia-el-homicidio-de-daniel-zamudio/

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08 ago 2012

¿Somos invisibles?

Una vez más debemos expresar nuestra sorpresa y disconformidad frente al escaso respaldo que recibimos del gobierno para resolver nuestras inquietudes y necesidades.

Como dirigentes de la Unión Nacional de Pensionados de Chile,( en nuestra calidad de máximos representantes de los jubilados previsionales del IPS (ex-INP) )en tres oportunidades hemos solicitado sin éxito, audiencia con el Jefe de Estado.

Simplemente porque es nuestra tarea exponer ante él los problemas, especialmente económicos, que desde hace décadas vienen deteriorando nuestra calidad de vida.

Sin embargo, pese a nuestra reiterada petición para acceder a una audiencia con Su Excelencia, vemos que en la agenda presidencial no hay espacio para nosotros.

Parece que se olvidan que en nuestra calidad de jubilados, pensionados y montepiadas formamos parte de esos dos millones quinientos mil chilenos que, como adultos mayores, constituimos el 15% de la población nacional.

Olvidan también a quienes otrora, como trabajadores del Estado, formaron parte de la columna vertebral que dio sustento a la clase media y que, sin embargo por el deterioro económico que por décadas nos viene afectando, muchos de nosotros traspasamos hace rato la línea de la extrema pobreza.

Eso a nadie parece importarle, los jubilados somos invisibles para la mayoría.

La verdad es que rechazamos la negativa respuesta que nuevamente nos llega desde la Presidencia, a través de la Dirección de Gestión Ciudadana, organismo que, a nuestro parecer, erróneamente pretende que sea la subsecretaría de Trabajo (textual) la que se encargue de atendernos y entregar una eventual respuesta a nuestros planteamientos.

Mal podemos, entonces, esperar que nuestra problemática sea escuchada por el Primer Mandatario, puesto que desde su despacho la petición formulada se traslada a Ministerios, de Ministerios a Subsecretarías y desde ahí ignoro cuál sería su próximo destino.

Menos esperanza tenemos aún si pensamos que a partir de octubre próximo el país estará preocupado de la elección del nuevo Presidente de Chile.

Y las promesas de  la campaña se olvidan rápido.

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07 ago 2012

¿Es TVN el “Canal de Todos”?

El pasado 30 de julio el Consejo Nacional de Televisión (CNTV) se reunió para evaluar la denuncia contra una nota del noticiero central de TVN aparecida un mes antes y en la que se abordaba la marcha de los estudiantes denominada fin al lucro “de forma sesgada”, decía el denunciante, quien agregaba que “no se respetaba el mínimo pluralismo”.

La sesión del CNTV, fue muy debatida terminó con la determinación de no aplicar sanciones al canal público tras una votación de 5 a 3. Los votos a favor (por aplicar sanciones a TVN) fueron de los consejeros Oscar Reyes, Jaime Gazmuri y María Elena Hermosilla; el resto de los consejeros, esencialmente de la derecha y uno de la actual oposición, votó por no aplicar sanciones a la nota de Televisión Nacional.

La crónica de TVN fue analizada exhaustivamente por el departamento técnico y de supervisión del Consejo Nacional de TV que señaló que la información era sesgada, no ecuánime ni objetiva e impediría a la ciudadanía formarse una opinión acabada sobre la marcha estudiantil.

Hasta aquí sólo hechos. Pero ahora viene la gravedad que hay detrás. Los Consejeros cercanos a la derecha han preferido hacer vista gorda respecto de la manipulación del canal público que está realizando el Gobierno.

Durante 20 años se intentó un cambio paulatino del canal, desde un ente estatal sin credibilidad y que sólo daba las posturas oficiales, como era en la época de la dictadura, a un ente público y pluralista que presenta todas las posturas. Pero a dos años y medio de retornar la derecha al gobierno parece que todo esto se ha perdido. ¿A qué se debe el cambio? Al parecer las presiones gubernamentales han ido creciendo y el “canal de todos” ha cedido ante el Ejecutivo para volver a dar noticias sesgadas.

Usted lo puede ver diariamente en el Canal 24 horas de TVN donde el Presidente Piñera lo utiliza a su amaño, haciendo discursos y anuncios en directo. Y por más de una hora.

Y en su señal del aire, el mes recién pasado, con encuesta CEP de por medio, estuvo dos veces en menos de 18 días en el matinal “Buenos Días a Todos”.

El Consejero del CNTV Jaime Gazmuri, en una columna entregó la información de la denuncia realizada por el abogado Luis Cuello Peña y Lillo aludiendo a la nota de más de 6 minutos aparecida en el noticiero central del 28 de junio.

“En mi opinión, en el caso que nos tocó resolver era evidente que la nota sobre la marcha estudiantil de TVN no respetaba las exigencias mínimas del pluralismo. Esta era la opinión, además, que recibió el Consejo de su departamento técnico, el de Supervisión, en el exhaustivo informe sobre las características de la nota periodística, donde señala que la información entregada es sesgada, no ecuánime ni objetiva” señala el Consejero Gazmuri en una columna de opinión.

Gazmuri, en conjunto con los consejeros María Elena Hermosilla y Oscar Reyes constituyeron el voto de minoría que estaba por sancionar a TVN puesto que consideraron que la nota “representaba un atentado contra la democracia”.

Ante esos argumentos y vista la nota, resulta complejo entender que quiénes debiesen ser los más acérrimos defensores del pluralismo y la tolerancia opten por hacer vista gorda y avalar prácticas que, aprovechando el contexto al que le devuelve el film “NO”, recuerdan, más bien a una televisión cooptada por el Gobierno.

¿Será acaso que en el fondo y en la forma de este Gobierno no está la visión empresarial, sino más bien la dictatorial y poco inclusiva?

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07 ago 2012

El nuevo “consenso político” del MERCOSUR

¿Es más democrática hoy día Venezuela que Paraguay? Los dos países más importantes de América del Sur –Brasil y Argentina- dicen que sí. Y no solo eso, acaban de aceptar su ingreso al MERCOSUR, mientras Paraguay es un país que está sancionado por este organismo, por carecer de reglas y procedimientos democráticos adecuados.

A Paraguay le fue aplicada la sentencia popular que “por donde pecas, pagas”. El Senado paraguayo impidió el ingreso de Venezuela al MERCOSUR por más de seis años, argumentando que ese país no ofrecía las garantías democráticas exigidas por la asociación. Venezuela acaba de ingresar en ausencia de Paraguay, sancionado por carecer de esas garantías que solicitaba de los otros.

Algo está pasando en el MERCOSUR. Desde hace unos años el bloque está alineado con gobiernos de izquierda de distinto pelaje. El Partido de los Trabajadores en Brasil, el peronismo renovado en Argentina, la izquierda pura y dura en Uruguay, y el obispo progresista que fue defenestrado en Paraguay.

La izquierda de Chávez es reciente y no tiene mayor tradición que en grupos alternativos a la izquierda tradicional venezolana como la otrora Causa R. Quizás, por esto mismo, lo llaman el socialismo del siglo XXI. Un proyecto político basado en estatismo petrolero, alianza cívico-militar, masas populares y un caudillo carismático, que reformó la constitución para reelegirse invariablemente. Chávez y la derecha paraguaya juegan en los límites de frágiles democracias en la región.

Los líderes del MERCOSUR también juegan en el límite jurídico con sus nuevas decisiones.Y como en las cosas mundanas lo único que está sobre la ley es la política, éste fue el expediente para incorporar a Venezuela. Lo que ha hecho MERCOSUR “lo hizo en el marco de un consenso político”, ha dicho el sempiterno asesor especial internacional de Brasil, Marco Aurelio García.

El llamado “consenso político”, es un nuevo marco de referencias que castiga a Paraguay y premia a Venezuela y “supera largamente lo jurídico”, según expresión del presidente uruguayo, José Mujica.

Es que “lo político” es precisamente el aspecto que diferencia profundamente a los tres presidentes que sellaron el ingreso de Venezuela y la salida de Paraguay.

Si las razones fueron estrictamente políticas, Venezuela fue generosa y en el acto mismo de incorporación anunció la compra de aviones Embraer brasileros y una alianza estratégica con la petrolera argentina YPF. Así, el nuevo consenso político del MERCOSUR tiene mucho que ver con las ventajas económicas que ofrece el ingreso del país sudamericano que posee las mayores reservas de petróleo.

El acuerdo del MERCOSUR fue firmado por gobiernos que creían en el libre mercado, la desregulación, la privatización y la captación de capitales externos. Esta nueva época encuentra a países que habían sufrido una crisis de ideas políticas y económicas. Y las nuevas ideas de la izquierda reformista han rescatado al Estado como actor económico.

El ejemplo de capitalismo de Estado adoptado por Brasil sería la influencia decisiva para lo que está haciendo MERCOSUR.

Este año, Musacchio, profesor de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, resumió una idea similar al afirmar que: “El capitalismo de Estado en el siglo XXI es una forma híbrida de capitalismo, que impulsa a las empresas a la primera línea de las 500 de Fortune”. Fue en un foro organizado por The Economist; allí se recordaba que así como hay distintas variantes de capitalismo liberal –desde EEUU hasta Alemania- también hay variantes del capitalismo de Estado, desde China a Brasil.

Este capitalismo de Estado es una práctica cada vez más común. Muchos gobiernos se han dado cuenta que la empresas rentables fortalecen el Estado. Y que éstas son las que compiten internacionalmente.

Más allá de sus resultados finales, el nuevo consenso del MERCOSUR se inserta en este nuevo paradigma.

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06 ago 2012

Manuel Rojas, Fernando Ortiz, José Manuel Parada…

Las innumerables personas que han leído y siguen leyendo Hijo de ladrón, de Manuel Rojas, para muchos la mejor novela chilena de todos los tiempos, tienen muchos motivos para dejarse llevar por ella. Así, la simple lectura del formidable relato supera cualquier otra curiosidad mientras estamos absortos en esa epopeya.

Las aventuras de Aniceto Hevia, el chilenísimo y universal héroe, alter ego del autor, nos siguen cautivando por el asombro, el júbilo, la sensación de milagro ante el estilo de Manuel Rojas. Con todo, Aniceto tiene 17 años y si bien ya ha vivido muchas peripecias, su inventor siguió en este mundo hasta alcanzar la edad de 77 años.

De este modo, la biografía temprana, que es el material de esa ficción, es apenas el comienzo de una trayectoria de experiencias e intelecto completamente impar en nuestras letras. Sin embargo, hoy en día parece remoto que los admiradores de Hijo de ladrón sepan algo más en cuanto al ambiente privado que rodeó al extraordinario narrador.

Los miles de niños que, en la enseñanza básica o media deben leer El vaso de leche, de Manuel Rojas, un cuento inolvidable, un clásico de la literatura chilena, se emocionan y deleitan sin excepción con la maternal ternura y la sobriedad de la historia. Y otro tanto ocurre con los profesores que ya se la conocen de memoria. Sin embargo, es poco probable que deseen saber más acerca del gran escritor chileno.

Y quienes caen definitivamente en el embrujo de Manuel Rojas, con seguridad querrán abordar Lanchas en la bahía, su primer título, publicado en 1932. El protagonista, Eugenio, un solitario muchacho que cuida barcos, nos transmite sus estremecedoras vivencias al sobrevivir en la miseria de Valparaíso, aunque también aprende quienes son los hombres, los amigos, los hermanos de la existencia. Sin embargo, ni esa obra ni todas las que vendrán después anticipan ni podrían anticipar el destino de los descendientes de Manuel Rojas.

Porque es casi seguro que ninguno de los lectores actuales de Manuel Rojas sabe que su hija mayor, María Eugenia, se casó con Fernando Ortiz, dirigente comunista aprehendido el 15 de diciembre de 1976, permaneciendo en calidad de detenido desaparecido hasta hace un par de semanas.

Esa perpetua incertidumbre –saber qué pasó, conocer la verdad- recién finalizó cuando su familia tuvo el “extraño privilegio” de poder identificar sus restos, según las palabras de María Luisa Ortiz, hija de Fernando y nieta de Manuel Rojas.

María Eugenia también es escritora y participó en la puesta en marcha de una institución clave en la protección de los niños durante la dictadura. Y Fernando Ortiz, quien fue un destacado catedrático e historiador, publicó un estudio decisivo sobre el movimiento obrero chileno, que ha sido varias veces reeditado.

De más está decirlo, los seguidores de Manuel Rojas tampoco deben tener conocimiento de que su nieta Estela Ortiz, hija de Fernando y María Eugenia, era la mujer de José Manuel Parada.

El sociólogo y funcionario de la Vicaría de la Solidaridad fue, a su vez, hijo de María Maluenda, la insigne actriz, fundadora del Teatro Experimental de la Universidad de Chile, parlamentaria, diplomática y la primera presidenta de la Cámara de Diputados durante la transición democrática.

Y su padre, Roberto Parada, es una de las glorias de las tablas chilenas: interpretó los papeles más complejos de la dramaturgia clásica y contemporánea, en una prolongada trayectoria que abarcó varias décadas.

Pese a lo anterior, lo que más se recuerda de Roberto Parada es su extraordinaria voz, similar a la de un órgano, repleta de matices y que, gracias a registros magnetofónicos, podemos apreciar cuando recita a Neruda, Vallejo, Guillén y muchos otros poetas modernos y, sobre todo, al oírlo declamar a los autores del Siglo de Oro español.

José Manuel fue asesinado junto a otros dos profesionales comunistas, Santiago Nattino y Manuel Guerrero, por agentes de la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR), y sus cuerpos, degollados y con señales de tortura, fueron encontrados el 30 de marzo de 1985.

La conexión literaria está lejos de terminar aquí y las ramificaciones son vastísimas; no obstante, es preciso detenerse en honor a la claridad. Entonces, vale la pena mencionar un último lazo, que nos vuelve a remontar al mundo de los libros.

La segunda esposa de Fernando Ortiz, María Luisa Azócar, psicóloga y poeta, es la madre de la notable poetisa Bárbara Délano, prematuramente fallecida en un accidente aéreo. El padre de Bárbara es el prolífico, infatigable, generoso, sustancial cuentista y novelista Poli Délano, una de las voces dominantes de la presente narrativa nacional.

¿Qué quiere decir todo esto? Es un mero recordatorio de los vínculos de parentesco de un destacado intelectual, Fernando Ortiz, cuya familia es inseparable de nuestra cultura y nuestra literatura. De ninguna manera significa ponerlo por encima de sus compañeros, tanto los que cayeron junto a él, como los que, después de él, corrieron una suerte parecida a la suya. Sus propias hijas son tajantes al respecto.

Aún así, es preciso recordar que, por años de años, todas las víctimas de la represión fueron difamadas, insultadas, deshonradas, tratadas como locos en el mejor de los casos y como criminales en el peor.

Lincoyán Berríos y Horacio Cepeda, que comparten con Fernando Ortiz el “extraño privilegio” de que sus hijos, al fin, pudieron despedirse de ellos, tienen en común con el profesor universitario haber sido sobresalientes líderes políticos.

El primero lo fue en calidad de conductor de una organización sindical internacional y el segundo se desempeñó como director de una empresa pública y cabeza del Instituto Chileno-Alemán (conocía cinco idiomas).

Para los asesinos que los secuestraron y luego los torturaron en forma indescriptible, hasta hacerlos morir, aplicando una práctica genocida, estos datos son irrelevantes.

Daba lo mismo quienes fueran, siempre que fueran comunistas, socialistas, miristas u opositores de otros signos. Había que destruirlos a toda costa, casi siempre mediante los más inimaginables tormentos. Y con el poder omnímodo del aparato del estado, lograron eliminarlos físicamente. Pero no pudieron ni habrían podido jamás privarlos de su humanidad.

Esto quedó demostrado indeleblemente en los funerales que tuvieron lugar el pasado 28 de julio, en el Memorial del Detenido Desaparecido y Ejecutado Político. Es difícil, muy difícil encontrar palabras adecuadas para describir esos momentos. Fueron momentos terribles y duros, pero también hermosos.

Los textos que leyeron Alonso Cepeda, Marisol Berríos y María Luisa Ortiz, rememorando a sus padres, tienen un valor inaudito, que excede a la literatura testimonial. Son textos que expresan un sufrimiento indecible, una añoranza inenarrable y que revelan una singular altura de miras y una especial belleza: la belleza de la verdad.

Sin ninguna duda, Manuel Rojas habría estado orgulloso de sus nietas y de sus acompañantes.

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06 ago 2012

Vigilancia ciudadana: la mejor forma de fiscalizar

Para nadie es un misterio que existen cercos informativos que cuesta derribar y que la realidad es mucho más que el menú diario ofrecido por los medios de comunicación en los noticiarios centrales o en sus principales titulares.

Frente a estos hechos, hoy cabe destacar con alegría, los efectos que ha generado una nueva forma de comunicar , basada en la actitud proactiva de miles de ciudadanos, quienes no siendo periodistas en la mayoría de los casos, no dudan en subir a las redes sociales, de twitter y facebook principalmente, aquello que ven, protagonizan y necesitan denunciar.

Ha sido a través de estos canales cómo nos hemos informado, al minuto, de hechos noticiosos claves que han contribuido a mejorar, entre otras acciones, la función fiscalizadora parlamentaria, tal como ha ocurrido con las denuncias de la brutal represión policial en el sur del país, a través de allanamientos y enfrentamientos que difícilmente habrían sido difundidos en la prensa si no hubieran sido tema prioritario en las redes.

Las fotografías que hemos visto, elocuentes, en el caso de los niños baleados en la provincia de Malleco o las golpizas que enfrentaron los manifestantes en Aysén, o los estudiantes en sus diversas manifestaciones, han sido claves para exigir desde la Cámara y en otras instancias, nacionales e internacionales, que se proceda de acuerdo a la legalidad vigente respetando los Derechos Humanos, consagrados mundialmente.

Son pruebas irrefutables y herramientas claves en la defensa de los respectivos casos.

Si bien este fenómeno hoy se vive con fuerza en el país, es en todo el mundo donde apreciamos que esta vigilancia ciudadana ha generado cambios sociales y políticos de envergadura.

De hecho, en el año 2011, tres de los momentos informativos más importantes se transmitieron directamente a través de twitter, con más velocidad e instantaneidad que la TV: la auto-inmolación en Túnez de Mohamed Bouaziz, que desencadenó las revueltas en el mundo árabe, el asesinato de Osama Bin Laden, líder de de Al-Qaeda, por los estadounidenses y el tsunami de Japón.

Es esta vigilancia ciudadana la que hoy ha logrado cambiar la Agenda Pública y, aunque sabemos que es difícil, si aunamos esfuerzos, los medios tradicionales tendrán que incluir los temas ciudadanos, en su real dimensión; de lo contrario, comenzarán a desaparecer, en una suerte de crónica anunciada.

El poder que demostraron redes como Twitter y Facebook, en el mundo árabe, ha sido ampliamente reconocido por permitir a los ciudadanos derrocar regímenes dictatoriales y mostrar al mundo las violaciones a los Derechos Humanos que todos repudiamos. Tan efectivo ha sido el poder de las redes, especialmente en el mundo árabe, que los dictadores han recurrido a censurar su uso primero y, luego, a bloquearlo, en un abierto atropello a los derechos esenciales de expresión.

En Chile, las denuncias han sido de gran impacto e incluso han logrado modificar algunas decisiones de Gobierno, recordemos, al respecto, el polémico caso de Punta de Choros en el norte de Chile.

Las redes sociales han arrastrado una nueva ola de información en los últimos años y se han transformado en una plataforma real que, además de comunicar, permite la interacción, el feddback inmediato. Esta vigilancia de los ciudadanos, asimilada a un periodismo casi intuitivo, ha surgido, no cabe duda, como respuesta a la realidad social y a la posibilidad participativa que nos brinda la tecnología.No dudemos en utilizarla.

Así las cosas, estimados lectores, esta nueva forma de comunicar y vigilar, se ha transformado en una eficiente forma de fiscalización a los actos de Gobierno; quizás una de las más efectivas, y la que, probablemente, pueda generar cambios en las políticas, de tal forma que respondan a las verdaderas demandas públicas.

El uso de estas redes hoy es un peldaño más en el perfeccionamiento de la Democracia; no son un lujo tecnológico, sino parte esencial del sistema democrático. Vigilantes en las redes, el soberano hoy tiene medios y canales.

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06 ago 2012

Una bandera contra el envejecimiento prematuro

Esa bandera chilena que los estudiantes universitarios del 2012 extendieron en un shopping en la última semana de junio, como protesta contra el modelo educacional de Pinochet, es también un manifiesto de estas nuevas generaciones contra el envejecimiento prematuro, que fue el ADN mayoritario de quienes estuvieron en las facultades estatales y privadas en los 90.

José Luis López Aranguren dijo, tras la transición española también pactada: “El poder envejece”.Contrario a lo que se piensa, éste antes de seducir con el tráfico de influencias, o la eternidad en los cargos, debe percolar los ideales y sueños para envejecer el alma de quien aceptará cogobernar con ex golpistas, blanqueados en lo político, sostiene el académico hispano.

El envejecimiento prematuro que estos negocios partidistas generan y demandan en las transiciones, contamina a través de los medios de comunicación. El discurso imperante de los años 90, transformó a los ciudadanos en consumidores.

Cuando entré a la universidad estatal en el 92 estaba mayoritariamente conformada por alumnos conservadores, que preguntaban por fono cómo iba la toma y no acudían a las asambleas.

Recuerdo cómo explotaban, cual legionarios, si alguien osaba decir que “tal vez” gays y lesbianas deberían tener el derecho a la maternidad o paternidad. Sólo deseaban su título pronto, para ir a vivir la vida que observaban en la serie “Friends”.

Por esos recuerdos nefastos respecto a esos noventeros, es que disfruté tanto esa bandera chilena gigante irrumpiendo en un centro comercial, alzada mientras los de los 90 estaban en el patio de comida, observando incrédulos y oxidados como vejetes.

Los estudiantes de la década del vitalicio fueron en su inmensa mayoría hijos del discurso concertacionista que abogaba por “hombres buenos”, “mesas de diálogo”, “comisiones de estudio”, “la medida de lo posible”, “la roja de todos”, o “el Presidente de todos los chilenos”.

Cuando a la mayoría de los universitarios de los 90 se les proponía algo que salía de esos lindes y sonaba, según ellos, a setentero o sesentero, estallaban en automáticos fatalismos, ante la mirada complaciente de sus profesores apernados vía amiguismo académico.

“Ustedes los de la toma son representantes de una izquierda derrotada”, le oímos muchos decir en Periodismo de la USACH a uno, que hoy parece ser el sabueso del azufre y exige un busto junto a Patricia Verdugo o Juan Pablo Cárdenas

Esa generación hoy es en su mayoría el tipo de treintón que la transición deseaba.Aspiracionales de propiedades abc1 en miniatura: con un guardia chiquitito de metro y medio, piscina de 2 por 2, gimnasio con madera de retail y quincho de propaganda de cerveza.

Es la generación a la que le dio igual, que en enero del 94, a espalda de los movimientos sociales, la Concertación aprobara junto a la derecha el Fondo Solidario.

Buscaban con esa ley abrir cancha al negocio de las privadas, debilitando a las estatales y lograr erradicar a esos estudiantes del tipo “navegado”, de eternas carreras inconclusas, que luchaban contra el modelo desde los campus.

Versus el estudiante romántico de los ochenta que viajó mochileando a Valdivia escuchando a Schwenke & Nilo y se quedó sin título porque arriesgó el pellejo contra la dictadura, se impuso el mayoritario, materialista, fatalista y dócil.

¿Cuál es la diferencia entre una universidad y una academia? En Chile según los expertos existen no más de diez que cumplen ese requisito por investigación, extensión y pos grados. Las demás deberían llamarse academias y a mucha honra, pero nuestra titulitis colonial las mete a todas en un mismo saco.

La universidad privada fue una estrategia comercial y política para debilitar al Estado.Hoy tenemos 9 profesionales por un técnico, lo contrario al mundo desarrollado.

Ahora para terminar, un llamado a esos treintones noventeros que se encaminan a los 40 y padecen envejecimiento prematuro, porque no sienten que el cobre debe renacionalizarse o que la educación debe ser gratuita y fiscal para todos: ¡Los años 80 no fue vuestra década!

Chile debe ser uno de los países más nostálgicos a corta edad y que presenta la mayor senectud precoz. Es cosa de ver cómo esos mismos noventeros conservadores compran hoy cualquier cosa que huela a Michael Jackson, manga, Madonna, Clásicos del Pop y Festival de la Una.

Basta ya: los ochentas fueron lo peor, ninguno de sus productos es superior a alguno de los 70, 60 o 50s. Fue una década para el olvido en todos los planos, atiborrada de dictadura, tortura, desaparecidos, pobreza, cesantía, hambre, allanamientos, exilio y Patricia Maldonado.

Gracias al Creador (el mismo creador de los hermanos Marx) hoy por las calles pululan en marchas jóvenes más parecidos a los de los 20, 30, 40, 50, 60 y 70. Lejanos al fatalismo de los treintones conservadores, que viven hoy en la medida de lo posible, obsesionados con la “familitis dominguera”, esperando el próximo Festival de Viña, en lugar de andar viajando por el mundo o la provincia.

Aprovecho de agradecer a los ochenteros de verdad, hoy cercanos a los 50 años, que se jugaron la ropa contra la dictadura, quedaron sin títulos profesionales, sobrevivieron en los 90 a duras penas cuando tenían a sus primeros hijos, mientras los oportunistas de siempre administraban felices el legado de Pinochet.

Gracias, porque su audacia contra el vitalicio, cuya ambición era gobernar hasta el 97, impidió que a mí y a varios cientos más nos metieran electricidad en los genitales.Fueron ellos los que nos salvaron y no los que envejecieron, fruto del negociado cotidiano del poder.

Los muchachos de hoy me caen mejor que mi generación, irrumpieron en el templo neoliberal llamado shopping y extendieron una gran bandera contra el fatalismo y el conservadurismo, saben que se perdió más que se ganó y en suma son más amigos de Austin Powers.

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06 ago 2012

¡Cómo lloramos a Chavela!

Ayer murió a los 93 años la gran artista “mexicana” Chavela Vargas. Su muerte coincidió con el día en que hacía 35 años partía otro de los grandes de la música latina, Antonio Machín y, también, con el día en que fue encontrada muerta el más grande ícono del cine erótico de Hollywood, Marilyn Monroe. Acaso, la mayor y más evidente de su antítesis.

Una mujer que representaba todo lo que no era la sensual y trágica Marilyn, usaba pantalones, bebía whisky, fumaba habanos y, por sobretodo, amaba profundamente a las mujeres.

A propósito, Joaquín Sabina, no hace mucho recordaba en un muy mal programa de TV, una de sus frases para el bronce, en que manifestaba la enorme amistad y el cariño que le profesaba, cuando señaló “los dos hemos sido muy borrachos y mujeriegos.”

Fue una mujer enorme, valiente, transgresora y rebelde. Una mujer adelantadísima a su época que salió del “armario lésbico” en tiempos en que nadie lo hacía ni se hubiera dado el lujo de atreverse. Y, por si fuera poco, en un país que es todo un paradigma del machismo troglodita y, haciéndolo, de no menos espectacular forma: popularizando las mejores canciones de amor que dedicó a las féminas su gran amigo José Alfredo Jiménez, otro de los grandes de la canción mexicana.

Con él y con el apasionamiento del bolero y la ranchera, géneros a los cuales su voz y su personalísimo estilo les dieron un sello y una impronta inigualable e inconfundible, le cantó al amor y a una de sus mayores obsesiones, las mujeres.¡Cantaba llorando!

Es por ello que decimos que “Chavela Vargas” nació en México, y bastante crecidita, pues la que nació en Costa Rica un 17 de abril de 1919 fue una intrascendente Isabel Vargas Lizano, que quedó a atrás para siempre recién pasado los veinte años.

Fue, precisamente, en este país en donde nacería el mito cuando pasaba los treinta. Y lo hizo, también, muy bien acompañada, de la mano de las más potentes figuras de la cultura latina, entre las cuales se puede contar a Diego Rivera y Frida Kahlo (quien además, fue uno de sus grandes amores), a Pablo Neruda, Picasso, Carlos Fuentes, Diego Rivera y Carlos Monsiváis, Almodóvar y el mismo Sabina, por citar unos cuantos.

País en donde, también, descansará para siempre, feliz y en paz. Cumpliendo con todo, hasta con uno de sus últimos deseos, el de rendir tributo a uno de sus grandes “amores”, platónicos, por cierto, el gran poeta trágico granadino Federico García Lorca, con con “La Luna Grande”.Un hermoso trabajo que incluye versos de textos dramáticos, sonetos y romances de Lorca.

A propósito de este amor platónico por el poeta señaló en la vista que realizó a Madrid en 1992 que “una noche de nostalgia pude recordar lo que no había perdido.No encontré a Federico, fue él el que, como un clavel que revienta, me encontró. A sus órdenes, le dije.”

Fue, precisamente, con motivo de la promoción de éste, su último trabajo, que la vida terminó pasándole factura. Ya no estaba en edad de viajar. Acá en Madrid, en donde además aprovechó para presentar sus memorias, “Dos vidas necesito. Las verdades de Chavela”, enfermó gravemente, no sin antes brindar un maravilloso e inolvidable concierto, para quienes tuvieron la suerte de presenciarlo, en la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid en compañía de Martirio y Miguel Poveda, hace exactamente un mes.

A la “Residencia”, regresaría, por última vez, por unos pocos días para convalecer, luego de que fuera dada de alta el 21 del mismo mes del hospital madrileño de “La Princesa”.

En este último tiempo, se dice, que hablaba mucho de la muerte, pero lo hacía como algo hermoso y cercano, pues al estar en paz partiría feliz “al encuentro con esa señora elegante”, como solía decir; un temple de ánimo, que por lo demás, quedó de manifiesto en una de sus tantas frases para el bronce: “Yo no le debo nada a la vida ni la vida me debe ya nada a mí”.

Y vaya que tenía razones para estar feliz a final de sus días, pues en vida recibió no solo la admiración incondicional de millones de fans de todo el mundo, sino que fue distinguida con la Gran Cruz Isabel la Católica, las medallas de Oro de las universidades Complutense de Madrid y al mérito de la de Alcalá de Henares, así como con el nombramiento de Huésped de Honor de Buenos Aires, Ciudadana Distinguida de la Ciudad de México y con el Grammy Latino.

Por último, otro grande de la música, Joaquín Sabina, el “Artaud de Tirso de Molina”, refleja toda esta pleitesía que despertaba en sus admiradores, quien, además transformó una de las famosas frases de la Chavela en una de sus más inolvidables canciones, cuando ella le dijo: “yo vivo en el bulevar de los sueños rotos”. Ayer recordaba así, este gran trovador urbano, a la gran musa ranchera a los pocos minutos de su sensible partida:

“…Me cogió un llanto irreparable. Lo que nunca me había sucedido. Siempre me culpé por no ser capaz de llorar con la muerte de mis padres, pero esta vez me venció el desconsuelo. Yo nunca me tomé copas con mis ídolos: Bob Dylan, Leonard Cohen o Brassens. Y sí, con Chavela, con la que he cantado, nos hemos abrazado y reído hasta hartarnos. Todas esas veces cuentan y contarán siempre entre las más grandes cosas que me han sucedido en la vida (…) Y recuerdo algo estas palabras de Almodóvar: “Desde Jesucristo, nadie ha abierto los brazos como ella”.¡Quién pudiera reír como llora Chavela!”

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