27 mar 2013

Francisco y la realidad religiosa del catolicismo

El “Habemus Papam”, proclamado en voz del Protodiácono francés Cardenal Jean-Louis Tauran desde los balcones vaticanos -el miércoles 13 de Marzo de 2013-, fue el anuncio que instaló, al tenor de las tradiciones de la Iglesia Católica, Apostólica, Romana, en el cetro del Apóstol Pedro y a la cabeza política del Estado Vaticano al Cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, entronizado con el nombre de “Francisco”.

Este cónclave cardenalicio, abrazado por el maravilloso arte de la Capilla Sixtina, tiene perfiles históricos excepcionales evidenciados por variados hechos. Entre ellos que la elección del argentino Papa Francisco sigue a la renuncia del hoy, Papa Emérito alemán Benedicto XVI, abdicación cuyo antecedente más cercano se ubica en seis siglos atrás.

El nuevo jerarca del catolicismo romano es por primera vez en la historia eclesiástica católica, un jesuita latinoamericano. Su adoptado nombre “Francisco” recupera al fundador de los franciscanos, quien, en el siglo trece, desafió a las autoridades eclesiásticas de la época exigiéndoles reformular sus opciones en beneficio de los pobres, y planteándose de manera crítica y rupturista respecto de las lógicas papales que alejaban a la iglesia de sus deberes cristianos.

Pero la excepcionalidad histórica de esta elección papal, se produce en momentos cronológicos complejos para la institucionalidad católica, cuya máxima jerarquía se renueva.

La evidencia de sucesos que menoscaban la presencia y autoridad religiosa de la iglesia cristiana mayoritaria es parte de la realidad que el Papa Francisco, desde su moderada experiencia jesuita, deberá asumir y resolver.

Uno de los momentos sensibles que, desde una lectura analítica, aparece en el horizonte inmediato de la nueva autoridad vaticana, es el de las rivalidades y confrontaciones intra eclesiásticas del jesuitismo con las congregaciones Opus Dei y Legionarios de Cristo, que fueron parte del entorno de confianza del Papa Juan Pablo II, pero que bajo la conducción papal del Cardenal Ratzinger fueron, evidentemente, separados de espacios de poder político-eclesiástico vaticano.

También se evidencian los conflictos de credibilidad que afectan a la Iglesia Católica, referidos a la filtración de documentos secretos provocada por un funcionario de confianza del Papa Benedicto y que, al parecer, refieren temas morales y económicos de impacto interno y externo, éstos relacionados con el banco de la Santa Sede.

Lo que se instala como expectativa en el futuro de la conducción del Estado Vaticano, en manos del Papa Francisco, es la composición de la nueva Curia gobernante.

Lo más probable es que el entorno del nuevo gobierno romano de la Sede de Pedro tenga cambios radicales, requeridos, sin dudas, por la crisis numérica del catolicismo, cuyo evidente desgaste en diversos países del mundo, incluidos los latinoamericanos, exige decisiones políticas y eclesiásticas de severa drasticidad para restituir confianzas entre los fieles, muchos de ellos decepcionados por conductas impropias de sacerdotes que han contado con espacios de protección en algunas jerarquías, aún cuando esas acciones tipificaban delitos gravísimos.

Al parecer, las decisiones del Papa Francisco apuntarán a enfrentar internamente los temas complicados, en una decisión de renovar y corregir lo éticamente reprobable, adicionando, en otros terrenos relacionales, la recuperación de los valiosos aportes del Concilio Vaticano de los años sesenta.

No sólo en lo referido a procesos evangelizadores, sino, y también, a los diálogos con otras tradiciones religiosas cristianas -católicas ortodoxas, protestantes y evangélicas-, ejemplo de lo cual es el testimonio práctico y renovador que, en nuestro país, desde ese Concilio Vaticano II y hasta hoy, sin interrupciones, ha entregado la Fraternidad Ecuménica de Chile, y una de cuyas más relevantes presencias públicas se concreta en el Te Deum Ecuménico celebrado en la Catedral de Santiago, que es acto oficial de Fiestas Patrias en el mes de Septiembre.

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27 mar 2013

Ahora sí que fue Sampaoli

En emotivo encuentro, Chile venció a los campeones de América, Uruguay, por 2-0 e hizo renacer esperanzas de llegar a Brasil 2014. Con el clásico esquema que le dio éxitos con la “U”, superó a los cuartos del mundo.

La afición se lo perdió. No pudo gozar de la alegría de anoche, de ver a la selección jugando bien, a ratos excelente, con un padrón de juego claro y defender a muerte la ventaja, tirándose al suelo, despejando como fuere y agotando sus energías, frente al campeón de América y cuarto en el último mundial, ante la algarabía, aplausos, miles de globos blancos azules y rojos y hasta contrabandeadas bengalas de las pocas más de 30 mil personas que llegaron al Estadio Nacional.

El público se desilusionó con la derrota en Lima, del viernes pasado, no obstante haber jugado bien un tiempo. Esperaba una victoria, incluso una goleada en Perú, para olvidar las caídas consecutivas del equipo dirigido por Borghi , olvidándose que se jugaba de visita, con 35 mil fanáticos peruanos alentando a su equipo, queriendo adelantar el fallo de La Haya.

En el primer tiempo contra los peruanos, pareció que el esquema que le dio éxito a Sampaoli, de una fuerte marcación, inclusive desde el fondo rival, quitando la pelota antes de mitad de cancha, para llegar rápido por las puntas, con toques de primera, sin entrar a los “encontronazos” era capaz de concretarlo la selección, pese al poco tiempo de trabajo.

Estimulado por los elogios del público y de la prensa, de ir siempre al ataque, hizo cambios en ofensiva y descuidó la defensa en el segundo tiempo. Justo lo que necesitaba Perú para aquietarse, equilibrar y pasar a dominar y alcanzar el gol del triunfo.

La lección la sintió Sampaoli y tomó precauciones frente a Uruguay, un rival al que pocas veces se le había ganado en estas instancias. El esquema defensivo con Jara como líbero, de sorprendente y muy buena actuación y a sus costados Pepe Rojas y Gary Medel fue vital para detener a Suárez y Cavani, goleadores en Inglaterra e Italia e inquietar a Nuslera, Lugano y compañía en defensa, impidiendo que salieran tranquilos.

Asimismo, Mena y Beausejour por la izquierda y Vargas con Isla por la derecha, con aporte permanente de Paredes, Díaz y Aránguiz crearon problemas desde el inicio, tocando de primera, para evitar la disputa del balón, donde los uruguayos son expertos, dando manotazos, empujones y tirándose al suelo, simulando ser víctimas y no victimarios.

A la cuarta incursión por la izquierda, a los 10 minutos, Paredes profundiza a Beausejour, quien devuelve centro al área chica que esperaba el ex albo para anticipar al arquero y zagueros y con excelente taco anotar el gol inicial. Uruguay, dedicado hasta ese instante a defenderse y despejar y buscar los centros y tiros libres, como fórmula de ataque y golpes aleves de Suárez a Jara, buscando tarjeta roja ante la respuesta de éste, que afortunadamente no respondió, pasó a jugar a ras de piso y con habilidad. Bravo pasó susto, pero no se vio obligado a salvadas extremas.

Con equilibrio en el dominio de las acciones se jugó más de la mitad del segundo tiempo. Forlán ingresó para apoyar a Cavani y Suárez. Los tiros de las esquinas y centros uruguayos eran cada vez más peligrosos. Con un tiro desde los 30 metros de Silva, que dio en el horizontal, un lanzamiento con comba de Forlán y arranques de Suárez, abucheado por los hinchas por su inconducta, se veía llegar el empate.

Hubo un centro en que Bravo salió mal y Medel salvó desde la raya y que los uruguayos reclamaron penal al topar el balón casualmente en una mano de Jara, que el árbitro no advirtió.

Matías Fernández, ingresado por Aránguiz, y todavía sin buen estado físico, buscó jugar de primera y usar a Vargas y Paredes. Un pase de Fernández a Isla, obligó a la salida al filo del área grande a Muslera, quien evitó el gol despejando el balón, por donde apareció Vargas, para lograr la segunda conquista y asegurar el triunfo.

Uruguay siguió luchando, ya sin convicción, y sin asustar a Bravo, en tanto Sampaoli buscó asegurar la victoria, haciendo ingresar a Carmona por Beausejour y Marcos González por Isla.

Chile pudo anotar un tercer gol, cuando a los 82 minutos un pase de Díaz deja solo a Paredes, a quien se le adelanta el balón y permite el despeje de Muslera.

Chile quedó cuarto en la tabla de posiciones, que encabeza Argentina con 24 puntos, seguido de Ecuador con 20, Colombia con 19 y a continuación Venezuela y Chile con 15 puntos cada uno.Más atrás Uruguay con 12 y Perú con 11.

La opción de Chile de llegar a Brasil 2014 es esperanzadora ya que le quedan tres partidos en el Estadio Nacional (con Bolivia, Venezuela y Ecuador) y dos de visita con Paraguay y Colombia.

Depende su clasificación en gran medida de que Sampaoli siga haciendo jugar al equipo como anoche, basado en su sistema defensivo y con dos atacantes rápidos y de buen finiquito, que los tiene, para ratificar esa opción.

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26 mar 2013

Si hay que morir, es mejor saberlo

A pesar de que la ley sobre “Derechos y Deberes de los Pacientes”, promulgada recientemente en Chile, establece el derecho del paciente a una información clara y oportuna sobre la gravedad de su enfermedad, incluyendo los riesgos de morir, los médicos no estamos debidamente entrenados para comunicar ese desenlace.

Uno de los actos asistenciales más desagradables y complicados al que probablemente cualquier médico se enfrenta a lo largo de su vida profesional es el de transmitir adecuadamente a su paciente una mala noticia sobre su estado de salud, que implique un pronto desenlace.

¿Mejor decirlo de golpe o poco a poco?

¿ Mejor dejarse llevar por la presión de los familiares y no contar toda la verdad?

¿Mejor disimular el fin próximo con palabras de aliento o de consuelo?

En países como Estados Unidos la obligación legal que tienen los médicos de transparentar al enfermo su situación, y el terror que estos tienen de que los pacientes o sus familias presenten una denuncia por no haber cumplido con ese deber, ha llevado a que se generalice esta práctica.

Esta es una modalidad de medicina defensiva que aún no ha llegado a Chile, pero a partir de la nueva ley podría ocurrir en el futuro próximo.

El objetivo es informar a los pacientes en forma precisa y oportuna, no solo porque lo diga la Ley, sino porque siempre que se haga con sensibilidad y modulando el flujo de información a la sensibilidad del enfermo, la vivencia en el proceso final de la enfermedad será mayor.

Para informar bien hay que tener un respeto profundo por la persona a la que se va a comunicar. Adicionalmente se requiere el tiempo necesario y el espacio adecuado.

También hay que considerar que cada paciente tiene una reacción distinta frente a la enfermedad y que muchos de ellos pueden estar en un estado de shock y bloqueo que dificulta su capacidad de comprensión.

La conversación debe concluir con una puerta abierta a la esperanza, dándole al paciente la seguridad de que va a estar bien cuidado, que se va a evitar con todos los elementos disponibles que sufra dolor y que el sistema sanitario no lo va a abandonar en el proceso que tiene por delante.

El médico puede atenuar, pero no mentir. Si el paciente se siente traicionado por el profesional en quien confía, el desamparo es total.

Finalmente, si el enfermo prefiere no saber lo que sucede, hay que conversar esta situación con su familia y dejarlo explicitado en su historia clínica.

La situación con los niños es un poco diferente, pero aunque parezca paradójico y a diferencia de los adultos, ellos no están influidos por la sociedad y el terror a la muerte, lo que en muchos casos permite una conversación más fluida y con mayor naturalidad.

En estos casos, la unidad asistencial es el niño y su familia, por lo que el médico requiere ganarse la confianza del niño y también la de sus padres.

Cada niño expresa la idea de la muerte en forma diferente, pero cuando la enfermedad empeora hay que hablar de ello y ayudarlo a comunicarse, aunque con mucho tacto y un elevado esfuerzo emocional. También es importante mantenerlo integrado con sus hermanos, lo que evita la sensación de abandono y aislamiento.

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26 mar 2013

La verdad de la calle

La actual campaña presidencial tiene la virtud de poner con nitidez la contradicción política fundamental en la sociedad chilena. Como nunca antes desde el llamado “retorno a la democracia”, la movilización social de los años recientes y el tipo de demandas que plantean, así como un creciente “malestar ciudadano” que se expresó como abstencionismo en los últimos comicios, son síntomas que una fatiga política de la institucionalidad que rige al país.

El reclamo por una democracia más amplia e inclusiva que deje atrás el diseño dictatorial, representa la superación de aquellos espejismos del siglo pasado que alimentaron las luchas de izquierdas en toda Latinoamérica, la dicotomía entre el capitalismo neoliberal y el socialismo real.

La contradicción política central en nuestro continente nace en el siglo XIX y persiste hasta el presente bajo la forma de exclusión y miseria para millones de personas en todo el continente, incluido Chile. Nuestro continente, y nuestro país en particular, enfrenta la oposición entre una democracia formal oligárquica y una democracia social y popular.

En el caso de nuestro país, es evidente que la democracia oligárquica ha adquirido su forma más acabada en la constitución de 1980 que consagra el autoritarismo y la subsidiariedad del estado.

Esto explica por qué las experiencias democráticas en Ecuador y Venezuela, por ejemplo, han comenzado por cambiar la carta fundamental de aquellos países. Insistir en el respeto de la actual institucionalidad es negarles a los pueblos el derecho a darse una democracia participativa y real, es, en suma, convertirse en enemigo de la democracia y en cómplice del orden oligárquico.

En el Chile actual y mientras no se cambie la actual constitución de facto, las riquezas básicas del país continuarán siendo un buen negocio para empresas extranjeras, los capitales nacionales seguirán enriqueciéndose, mientras millones de asalariados continuarán con sueldos mínimos, sin una previsión justa ni acceso a la salud o a la educación para sus hijos.

Cualquiera sea el candidato y sin importar sus promesas, lo cierto es que el libreto será el mismo, un sainete escrito por mano militar y los tecnócratas neoliberales.

La verdad está en la calle, en los ciudadanos que protestan y son reprimidos. La verdad está en la calle cuando los sueldos miserables no alcanzan para llegar a fin de mes.

La verdad está en la calle cuando los demagogos de turno segregan a nuestro país entre ricos y pobres.

La verdad está en la calle y no en las mentiras de la televisión. La verdad está en la calle no en las sonrisas de los políticos de cuello y corbata que hablan de “democracia”.

La verdad está en la calle y no en aquellos neoliberales que nos mienten con números en la mano.

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26 mar 2013

Cifras de desigualdad en Chile, ¿qué mirar?

En los últimos días han salido a la luz varias investigaciones sobre los alcances del desarrollo en Chile, en ellas además de tratar los grados de avance económico y social que experimentamos se hizo especial referencia a la desigualdad en nuestro país.¿Cómo mirar y abordar estos datos?¿El vaso medio lleno o el vaso medio vacío?

Mirar el vaso medio lleno es fundamental, supone reconocer lo ganado, alegrarnos de nuestros logros y sentir la satisfacción de haber avanzado. En materias sociales Chile no es el mismo de hace dos décadas.

Poner el foco en esa parte del vaso nos permite alegrarnos, por ejemplo, de la gran reducción de pobreza y extrema pobreza que ha habido desde 1990 a la fecha, pasando desde un escenario donde casi el 40% de la población vivía en esa situación a otro donde ésta se redujo hasta menos de un 15%.

Mirar el vaso medio lleno también nos permite valorar como un gran logro que en la actualidad más del 41% de los niños en edad pre escolar asistan a algún jardín infantil. También nos sirve para sentirnos contentos de ubicarnos en el listado de países con un puntaje de desarrollo humano muy alto: según el PNUD ocupamos el lugar 40 en el ranking que se elabora a partir del Índice de Desarrollo Humano (IDH), con promedios similares al de varios países desarrollados y encabezando a los latinoamericanos.

Sin embargo, mirar el vaso medio vacío también es fundamental. Para el caso de nuestro país es un acto de justicia dado lo que está en juego allí. Mirar la realidad en su completitud es lo menos que podemos hacer cuando la vida de miles de compatriotas es la que se ve afectada por ese escenario: 2.5 millones de pobres y aún más los que experimentan diariamente situación de vulnerabilidad o exclusión social.

Adentrarnos en los significados de las cifras de desigualdad nos permite comprender lo complejo y enraizado que está este fenómeno en la sociedad chilena.

Según la Encuesta Longitudinal de la Primera Infancia (ELPI 2012), encargada por el ministerio del Trabajo, desde temprana edad las desigualdades sociales empiezan a propiciar diferencias muy significativas en aspectos del desarrollo cognitivo en los niños, las que al correr los años se van ampliando y consolidando. Esto ha repercutido, según sus conclusiones, en que a pesar del aumento de la escolaridad promedio, estas mejoras no se han traducido en una disminución de las desigualdades del sistema en Chile.

Del mismo modo vemos que cuando las cifras del IDH se ajustan por desigualdad nuestras valoraciones disminuyen notablemente. Dentro del grupo de países con desarrollo humano muy alto, Chile ante este ajuste dobla los promedios de pérdida en los indicadores de Salud (-6,6%), Ingresos (-34,1%) y Educación (-13,5%), retrocediendo además 10 lugares en el ranking. Significa esto que los estándares de desarrollo humano están siendo distribuidos de manera desigual, y que –comparado con anteriores versiones- ello se ha mantenido estable con los años, lo cual hablaría de condiciones estructurales de inequidad.

No quedarnos sólo en el gozo de lo avanzado responde a la responsabilidad ética, cívica y cristiana, para quienes lo somos, que tenemos como chilenos de construir una sociedad cada vez más justa, inclusiva y solidaria. Mirar los vacios de nuestro desarrollo, escuchar los silencios de esfuerzos todavía insuficientes es, seguramente, el único camino para no olvidarnos de aquellos rostros de hombres, mujeres y niños que han ido quedando en la orilla del camino… viviendo en el lado vacío del vaso.

Fijarnos en esta parte no es un acto movido por una vocación pesimista, al contrario, permite comprender mejor nuestras tareas pendientes y alentarnos para llevar a cabo los desafíos que éstas nos suponen.

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26 mar 2013

Las primarias del 30 de junio

Uno de los grandes anhelos democratizadores de los ciudadanos interesados en la cosa pública pero alejados de los partidos políticos, era generar un mecanismo político – legal que permitiera (idealmente obligara) a los partidos y coaliciones a elegir a sus candidatos, tanto al parlamento como a la presidencia, a través de primarias abiertas a la ciudadanía. Así, podrían expresarse los intereses y visiones reales de los ciudadanos, minimizando el rol de las cúpulas políticas y los intereses de las autoridades en ejercicio.

Esta ley se veía como una de las grandes soluciones frente a la apatía, y amenazaba con ser el primer paso de una transformación más profunda del sistema electoral, político y económico del país.

Sin embargo, a tres meses y medio de este evento, muchos de entre quienes abrigaban esperanzas frente a las primarias, se encuentran hoy desilusionados.Entre las causas de la desazón, se cuentan: una lectura idealizada y equivocada de lo que el mecanismo puede ofrecer como instrumento de transformación social, así como también limitaciones, vacíos o problemas contenidos en la propia ley.

Veamos la primera parte. Una elección primaria es un acuerdo básico entre un grupo de personas o partidos que comparten visiones generales compatibles respecto de una realidad política y social determinada, y que se ponen de acuerdo para elegir, mediante una votación abierta a la ciudadanía, a quienes los representarán en un sufragio general. Estos representantes, de resultar electos, se conformarán en un bloque más o menos coherente de gobierno u oposición.

El ejemplo más tradicional de sistema político que incorpora primarias es el de EE.UU. En el, los dos grandes partidos (nada impide que otro partido hiciera primarias) –republicanos y demócratas- eligen tanto a su candidato presidencial como a sus candidatos al parlamento.

Compiten en las primarias de cada partido, personas y grupos más o menos organizados y diversos, que se comprometen a apoyar a aquel que resulte vencedor en la primaria en que ellos participaron. Así, el real poder de los diferentes grupos políticos y de influencia de los EE.UU. debe medirse por los resultados de las primarias.

Cabe hacer notar que las primarias sólo tienen sentido en sistemas electorales binominales, como el chileno, o uninominales, como el de EE.UU., pues en sistemas proporcionales la elección general termina siendo la gran primaria.

Hoy en Chile, por un lado, seis partidos se han puesto de acuerdo en realizar una primaria (DC, PR, PPD, PS, PC, IC) y en apoyar al candidato presidencial y a los candidatos a parlamentario que triunfen en esa primaria.

En el otro lado, al menos dos partidos (RN, UDI) han hecho el mismo pacto. Ninguno de los pactos ha cerrado aún su lista de invitados, por lo cual todo aquel que se sienta cercano o interpretado por uno de ellos, puede pedir participar de la primaria a condición de que acepte sus resultados parlamentarios y presidenciales.

¿Qué implica lo anterior? Que a estas dos fiestas sólo se está invitado si: (a) se comparten visiones generales sobre la realidad, que permitan alcanzar acuerdos de gobernabilidad mínimos; (b) se está dispuesto a apoyar a todos los candidatos que resulten electos en la primaria, incluido el presidencial.

¿Cuál es el mensaje político central que se desprende de lo anterior? Que aquellos que detesten de sobremanera a la Alianza o la Concertación, o aquellos que no estén dispuestos a asumir (como sí lo hizo el PC) el costo político de apoyar a una “coalición desprestigiada”, no participarán de estas primarias. Por ello es que, o bien tendrán que elegir sus candidatos en su propia primaria, o bien nominarlos de otra forma.

Cualquiera sea la fórmula, ellos no serán incorporados en las listas mayoritarias y, por ende, serán castigados por el binominal.

En el caso de EEUU, diversos grupos más o menos radicales, tanto de derecha como de izquierda (progresistas, Tea Party), han decidido asumir ese costo político y ser partícipes de las decisiones país, entrando a las primarias de los partidos tradicionales, al tiempo que otros se han restado durante décadas. Es una elección que cada grupo o persona debe hacer.

Esto ha sacado ronchas, y me lo han enrostrado muchos actores políticos que quieren tener los beneficios de participar de una lista mayoritaria sin pagar ninguno de sus costos. Para algunos en la “izquierda”, la primaria es simplemente un mecanismo para elegir candidatos a parlamentarios comprometidos a “terminar con el binominal”, pero se les olvida que los diputados duran cuatro años en el ejercicio de su cargo y los senadores ocho, por lo cual participarán de cientos de votaciones más, aparte de la votación respecto al sistema binominal. Cualquier actor político responsable con el país, especialmente aquellos que aspiran a ser gobierno, debe asegurar gobernabilidad, y ello significa establecer compromisos de apoyo que van bastante más allá de dar soporte a un proyecto de ley específico.

Lamentablemente, la desazón y la pataleta de muchos, tiene que ver con la no comprensión de este apoyo en la gobernabilidad como parte esencial de participar de una primaria.

Ahora bien, respecto de los problemas de la ley de primarias, quizás el más importante y más antidemocrático, es que no se fija un límite temporal como tampoco un marco que regule las campañas para este evento.

Mientras que las campañas presidencial y parlamentaria, para evitar el abuso del dinero, tienen un límite de treinta días, además de la prohibición de publicidad televisiva (a excepción de una franja entregada democráticamente y en forma gratuita), en las primarias no hay, hasta ahora, regulación alguna.

En teoría, se puede hacer campaña cuándo y cómo se desee. Esto ha llevado a que la derecha, desde ya, esté desplegando todos sus recursos financieros para convencer a la ciudadanía respecto de sus ideas y candidatos. Y está instando a la oposición a hacer lo mismo, lo que ciertamente jugará en contra de aquellos candidatos y grupos políticos que posean pocos recursos.

Esto, que también es fuente de molestia, es por el contrario, inaceptable y debe ser modificado a la brevedad por los legisladores (siempre y cuando la derecha esté dispuesta a dispararse en su pie).

Un segundo tema complejo es que a tres meses y medio del evento, aún no sabemos si las primarias servirán para elegir a ambos candidatos a parlamentario de una coalición en un distrito, o sólo a uno; si existirán los pactos de apoyo mutuo entre partidos, o no; si se realizarán en todos los distritos o sólo en aquellos en que los partidos que participan de un pacto lo decidan, etc. En resumen, aún no tenemos claridad frente a un escenario político que se nos viene encima, lo cual ciertamente genera ansiedad y angustia en muchos.

Por último, si nos guiamos por el ejemplo de las primarias realizadas por la Concertación en la elección de candidatos a Alcalde, podremos darnos cuenta que mientras los candidatos que compiten no sean capaces de atraer realmente a la ciudadanía, los resultados de estos eventos tendrán que ver más con la capacidad de movilización y acarreo que tenga un partido o grupo político, que con una expresión real de la voluntad ciudadana.

Esa es la situación hoy. En eso estamos. Los candidatos de ambas coaliciones mayoritarias desplegándose y recorriendo el país, y los candidatos de grupos más pequeños, quejándose, no por cómo debería ser el sistema de primarias finalmente aprobado, sino de que hay otros actores políticos que no los quieren invitar a jugar con ellos.

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25 mar 2013

Derechos Humanos como otra forma de capital

Cuando se habla de capital, la mayoría de la gente piensa en dinero, propiedades, máquinas, acciones de la bolsa, bonos, etc. Tienen razón, en nuestra economía y cultura, ese tipo de capital ha sido considerado como el único y el más importante factor determinante del desarrollo económico de una sociedad o de la posición social de un individuo. Pero no pensamos en nuestros recursos naturales (capital natural), la sabiduría de nuestra cultura (capital cultural), la fuerza de nuestras instituciones (capital institucional) o nuestro conocimiento personal (capital humano) como un capital.

Propongo que estos y otros tipos no-tradicionales de capital los incorporemos en nuestras reflexiones sobre fuentes de valor y riqueza.

La mayoría habla del capital físico (edificios, caminos, carreteras, represas) y capital financiero (dinero, bonos, acciones). Pero el ser humano también se considera un capital que incluye lo que uno es, el conocimiento, la herencia cultural, las capacidades o talentos, la sabiduría, etc.

Ningún capital adquiere sentido sin la intervención del capital humano. Es por eso la gran importancia de la educación como una forma de acumulación de capital humano.

Una traducción del capital humano es el capital cultural: nuestras costumbres, comidas típicas, tradiciones, símbolos, arte, pintura, escultura, arquitectura, baile, cuentos, poesía, pasatiempos, etc. Un capital cada vez más importante para entender cómo creamos riqueza y bienestar en nuestra sociedad.

A estos capitales en 1987 agregué el capital natural: los recursos naturales, el medioambiente, la ecología y todos sus servicios. No fue fácil que mis colegas economistas aceptasen la noción de capital natural, a pesar que Arthur Lewis hacía tiempo había promovido una teoría del crecimiento económico basada en el recurso “tierra”.

Pero esto no es todo. Las investigaciones económicas que dirigí en los años 1980-1990s mostraron la importancia que tenía el capital institucional en la transformación económica y social. Éste era como un canasto de dimensiones complementarias: las organizaciones, los incentivos, las leyes y normas, los reglamentos, la participación, la gobernancia, el aparato jurídico, etc. Una forma de capital cada vez más importante en el desarrollo económico, social y sustentable.

En un estudio de unos 200 casos sobre el alivio a la pobreza concluí que el capital institucional era esencial en alcanzar los objetivos de esos programas. Esto incluía a los derechos humanos y otros derechos. Es la violación de estos derechos o la incapacidad de ejercer estos derechos, la fuerza generadora de pobreza. Pero los derechos humanos son más importantes de lo que muchos economistas han considerado.

Después de varios años de investigación económica e institucional encontré que los derechos son mucho más que obligaciones legales. Y abogué por una integración entre los derechos y el crecimiento y el desarrollo económico-social.

No hay nada en la economía que no esté permeada de derechos y responsabilidades. El sistema de libre mercado descansa en las nociones de derecho.Una economía no puede operar si no existe una arquitectura de tipo normativo. Esta intersección es la base de la economía institucional, tema que he estado escribiendo por décadas y que inicialmente hice parte de mi disertación de doctorado en USA. Todos los derechos son otra forma de capital, al que llamaré, capital de derechos.

Los derechos no son solamente obligaciones, leyes, normas o regulaciones, sino una parte integral de la dinámica posible del desarrollo.Éste es un capital tan importante como los otros, ya que determina el comportamiento y asignación de recursos de todos los actores bajo condiciones de escases material.

El capital de derechos determina fuertemente los niveles de competitividad, inversión, eficiencia, ventajas comparativas, comportamiento económico. Este capital constituye una sólida base de la efectividad del desarrollo.

Si vamos a reducir la pobreza en Chile, los pobres también tienen que acumular capital. Y es por eso que debemos saber cuál el capital más abundante en sus manos. Para mí, los pobres poseen una gran dotación de capital humano y capital de derechos, y todos tenemos que hacer valer estas formas de capital. Una fuente eficaz para aliviar la pobreza es la asignación de derechos de propiedad (tierra o viviendas) en las zonas donde los pobres residen. Estos derechos cambian los valores de las tierras favoreciendo a los que viven hoy en condiciones precarias.

Para quien duda de la importancia del capital de derechos sólo pensemos en una sociedad sin un estado de derecho: a nadie le interesaría participar del sistema económico y social. Habría un gran caos y confusión respecto de “los valores” de todo lo que está disponible y no habría actores que hagan transacciones de cualquier naturaleza. Cuando el capital de derechos no existe, veremos que la noción de valores ecológicos y medioambientales desaparece, acelerando la destrucción ambiental en nuestro país. Nadie sabría cuál es el verdadero valor de las cosas.

Los derechos y responsabilidades crean valor, y es importante que estos valores reflejen los objetivos que queremos alcanzar en nuestra sociedad.

El capital de derechos condiciona la cantidad (apropiación, uso y manejo) y calidad de todas las otras formas de capital. Donde no hay justicia no hay economía. Este capital influenciará radicalmente las decisiones privadas y públicas como son la administración y asignación de los bienes públicos y privados.

El capital de derechos es esencial para aliviar la pobreza en Chile, incrementar la inversión extranjera, proteger nuestra ecología y fomentar la inclusión económica, social, de género, étnica, de edad, y espiritual.Es la base para el empoderamiento de los actores económicos y sociales. De lo contrario el sistema actual de poder continuará imponiendo sus normas y el manejo de la Nación. En el fondo, el empoderamiento es un proceso de redistribución de derechos y responsabilidades.

Los derechos humanos y sociales son un valioso e indispensable capital, ya que crean el contexto para el desarrollo de todos los otros tipos de capital y, además, tienen el potencial de generar un tipo de valor y riqueza que promueve estabilidad e igualdad social, solidaridad humana, y un mayor respeto por la vida.

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25 mar 2013

Los conflictos del agua ya están a la vuelta de la esquina

El agua es clave para sostener la vida. Como el oxígeno. Eso lo sabe cualquier escolar.Sin embargo hay una importante diferencia en nuestro país; el oxígeno aún no tiene dueño, es gratuito… el agua por el contrario, no lo es.

Esta situación es clave y hasta el momento había pasado relativamente desapercibida por la población general. Los conflictos por el agua han estado ahí, latentes, detrás de casi cada conflicto medio ambiental que hemos tenido en la última década por lo menos –si no antes, me corregirán los expertos. La propiedad, el uso y la disponibilidad del agua son hoy asuntos tan locales como nacionales, tanto sociales como económicos.

Y es que el agua requiere que como sociedad asumamos un equilibrio justo que estamos aún lejos de lograr pero que a esta altura todos comenzamos a evidenciar; la inversión productiva, base del desarrollo, requiere consumir agua, pero ello debe conciliarse de forma armoniosa con la capacidad de las comunidades para también desarrollarse de modo sustentable.

El caso de Freirina sirve de ejemplo: en zona de escasez se consumía más agua para la planta de cerdos de Agrosuper, que para la población.Este ejemplo es clave para entender lo que está en juego. En muchos lugares el uso del agua para procesos productivos (mineros, energéticos, ganaderos, agrícolas, industriales, forestales) antecede la necesidad de quienes viven en los alrededores. Derechamente se contrapone con su futuro, expectativas y esperanzas.

Estas situaciones desafían en muchos casos el sentido común con una absurda oposición entre crecimiento y calidad de vida. Se trata de comunidades pequeñas, lejos de los polos urbanos en su mayoría, que han visto cómo la riqueza de esos emprendimientos no se traduce en mejorías en su propia vida, y por el contrario, son los costos –en escasez hídrica, contaminación, y precio de la vida- los que se transfieren de forma más directa.

Así, quienes se supone debían beneficiarse primero como resultado de la inversión para dejar de ser pobres, deben hoy sortear nuevos inconvenientes para superar las “brechas de equidad” que ya les plantea el aislamiento y la concentración de oportunidades en los núcleos ricos de las grandes urbes. Ninguna gracia.

El Planeta tuvo a bien resguardar parte de las aguas en forma de hielo en las montañas. Todo escolar sabe que los glaciares son “reservas de agua” y que sin importar su tamaño tienen un valor gigantesco para la preservación de la vida, simplemente porque llevan allí miles de años alimentando cuencas y ecosistemas.Por ello el “problema del agua” no se remite únicamente al agua que corre, también al agua que se congela y se descongela en los glaciares.

Hoy el problema está a la vuelta de la esquina. El asunto es que son varios los proyectos mineros que en su desarrollo están afectando o van a afectar zonas glaciares. El más reciente –e importante, sin duda- es la intención de expandir “Codelco Andina” en la zona centro del país, cerca de Santiago. El proyecto ya ha generado la pérdida de 22 millones de metros cúbicos, según un informe de Chile Sustentable. Por lo que la idea de su expansión que se encuentra buscando su aprobación ambiental será clave para los recursos hídricos de las regiones Metropolitana y de Valparaíso.

Al día de hoy –lo sabemos bien por casos previos como el de Barrick Gold- la fiscalización y los marcos normativos no permiten el correcto resguardo de glaciares.

Multas insignificantes no imponen sanciones ejemplares, y favorecen la mediocridad en el cuidado de los recursos naturales que permiten la vida de todos. Hoy nos estamos conformando con menos que el mínimo en este tema. El mismo proyecto Pascua Lama –ha dicho el propio Superintendente de Medio Ambiente- podría ver revocados sus permisos ambientales debido a los reiterados incumplimientos y faltas en la zona.

Así las cosas ¿Se constituirá un movimiento social por la recuperación y defensa del agua? Ahora que el proyecto de ampliación de Codelco Andina amenaza de forma sustantiva diversos aspectos de la seguridad hídrica de la zona central –que concentra buena parte de la población- habrá evidentes razones para que el tema cuente con más y más importancia. Especialmente porque esta vez será directamente la minería del cobre, la que sostiene, la que sustenta esa amenaza.Pero sobre todo pues la historia nos dice –Pascua Lama mediante- que los glaciares están en evidente riesgo. Y esa es una amenaza inaceptable.

Una correcta administración de los recursos hídricos, que compatibilice desarrollo con calidad de vida para todos, es hoy una urgencia nacional. El conflicto llegó a nuestras puertas, y el destino de las reservas que el planeta tiene para nosotros está en juego.

El agua está aquí para quedarse y obligarnos a decidir qué tipo de futuro queremos construir. Esperemos que quienes gobiernan hayan aprendido de HidroAysén.Cuando un país entero habla, hay que escuchar.

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25 mar 2013

El caso Neruda

En septiembre próximo se cumplirán cuarenta años desde la muerte del poeta mayor, y, por esas cosas de la vida, dentro de pocos días, en mérito de lo resuelto en el expediente rol nº 1038 – 2011 a cargo del Ministro Mario Carroza, en querella del Partido Comunista por el probable asesinato de Neruda, se llevará a efecto en Isla Negra la exhumación de sus restos para que sean sometidos a pericias dentro y fuera de Chile a objeto de establecer – en la medida de las posibilidades de la tecnología de nuestro tiempo – la existencia de sustancias extrañas en su organismo como la causa real de su muerte aquel domingo 23 de septiembre de 1973.

¿Cómo se explica esta situación después que todo mundo aceptara calladamente que el Premio Nobel había muerto debido a un cáncer a la próstata el que efectivamente padecía, agravado por el dolor que le causaran los crímenes de los golpistas y en especial las muertes de Salvador Allende y Víctor Jara?¿Cómo es que nadie sospechara nada? ¿Por qué ahora?

Lo cierto es que su muerte por enfermedad estaba certificada por médicos y por esos mismos días el único que podía hablar, su chofer y guardaespaldas Manuel Araya, había sido detenido y trasladado al Estadio Nacional. Lo que explica que se haya dado por verdadera una versión oficial que de algún modo calzaba aparentemente con los antecedentes. Por otro lado el terror masivo de aquellos terribles días inhibía cualquier tentativa de pedir una investigación sin más antecedentes la que por demás los tribunales no habrían aceptado como tantas otras denuncias y recursos de amparo.

Fue el reportaje del periodista chileno Francisco Marín en la revista mexicana “Proceso” que reprodujo las denuncias de Manuel Araya, el hecho que cambió las cosas.

El denunciante aludía a una extraña inyección puesta en el abdomen de Pablo Neruda y por la que el poeta se había alarmado y llamado a Matilde y al propio Araya que se encontraban en su casa de Isla Negra por encargo del propio Neruda en vísperas de su inminente viaje a México que se realizaría el lunes 24.

El testimonio de Manuel Araya desmintió lo afirmado por los médicos que expidieron el certificado de defunción nº 622 de la circunscripción de Recoleta en el que se afirmaba que el escritor falleció a causa de una “caquexia cancerosa”, que en estricto rigor nunca jamás existió.

Fue entonces que junto al colega abogado Pedro Piña y otras personas fuimos rápidamente a entrevistar a Manuel Araya a fin de convencernos de la veracidad de su versión. Un intercambio convincente que aportó mucho y abrió paso a otros antecedentes.

Entre ellos la revisión de la prensa de la época y descubrir que El Mercurio, nada menos que un periódico tan próximo a la dictadura, informaba que Pablo Neruda había fallecido de un paro cardíaco y que éste le fue a su vez provocado por un shock causado por una inyección que se le puso en la clínica para calmarle dolores.

Es decir, quedaba de inmediato demostrado que el certificado de defunción de los médicos de la dictadura era falso, alteraba la verdad. En concreto: es mentira que Neruda murió del cáncer que padecía. Jamás estuvo en ese supuesto estado caquéxico. Es la opinión además de médicos consultados y cuyo testimonio consta en el proceso así como el de personas indubitables, como el entonces embajador de México en Chile, Gonzalo Martínez , todos los que dan fe que Neruda nunca se encontró en el estado terminal que se le atribuyó.

Era suficiente como para solicitar a los tribunales que se investigara la causa verdadera de la muerte de uno de los chilenos más ilustres de todos los tiempos y así surgió la querella criminal iniciada el año 2011 por el Partido Comunista del que el poeta fue militante de toda su vida además de miembro de su Comité Central, senador, y candidato a la presidencia de la República. Era un deber hacerlo por más que a la Fundación Neruda le hubiera parecido que estas diligencias eran “una profanación”

Tiempo después, el abogado Rodolfo Reyes, sobrino del gran poeta, se hizo también parte querellante en el mismo proceso convencido como está de las más que legítimas dudas respecto de la muerte de su ilustre tío.

Ha pasado el tiempo y hoy podemos afirmar que, independientemente de los resultados de las pericias técnicas de comienzos del próximo mes de abril, que depende de factores imponderables, tenemos la certeza que Pablo Neruda no murió de muerte natural como sostuvieron los médicos de la dictadura que avalaron el certificado de defunción y como, muy lamentablemente sostuvo un funcionario del Servicio Médico Legal, Germán Tapia, en el curso del proceso judicial y que hoy es parte del equipo de expertos.

Las declaraciones de su chofer y las graves contradicciones entre el certificado de defunción y lo que informó la prensa de la fecha, con lo contundente que son, no constituyen sin embargo las únicas evidencias que hacen presumir razonablemente la intervención de terceras personas en la muerte del poeta.

Escritores, periodistas e investigadores, chilenos y extranjeros, que han seguido muy de cerca el proceso, han encontrado incluso declaraciones a la prensa españolas de la propia viuda, Matilde Urrutia, en que plantea, pocos años después del suceso, claras dudas respecto de la muerte de su compañero. Así lo ratificó a un periodista una enfermera del litoral central que lo escuchó de labios de Matilde, aunque en el proceso no se atrevió a confirmarlo.

Y hay otras presunciones. ¿O puede considerarse normal, por ejemplo, que la clínica Santa María – donde Neruda fue llevado no por su salud sino para sacarlo del riesgoso aislamiento de Isla Negra – hasta hoy no entregue al tribunal la ficha clínica del paciente?Era no sólo su obligación legal conservarla, sino además un deber ético y de respeto hacia un grande de este continente.

Pero es que la clínica es la misma en donde falleció en extrañas circunstancias que investigan hoy los tribunales el ex presidente Eduardo Frei Montalva.

Y algo más: pese a la solicitud del tribunal, la clínica no ha entregado el listado completo de aquellos de sus trabajadores que se desempeñaban en septiembre de 1973. Ha entregado sólo la lista de aquellos que trabajaban en septiembre del 73 y que todavía son empleados del establecimiento. ¿Por qué no el total? ¿Por qué no el listado de aquellos que ya no trabajan allí? La diferencia es obvia. Los que siguen laborando no pueden declarar contra su empleador en cambio los que ya no trabajan allí tienen más libertad para contar su verdad.

De hecho así ha sucedido en al menos un caso y esa persona ha dicho que el día de la muerte del poeta en la clínica se rumoreaba que había muerto porque le habían inyectado “aire”.

Suma y sigue. Pablo Neruda fue ingresado a la clínica el 19 de septiembre de 1973. El médico Sergio Draper, que habría dispuesto la inyección, entró a trabajar a la clínica un día después, el 20 de septiembre, como él mismo cuenta. Curiosa coincidencia. El mismo profesional, mencionado también en el caso del ex presidente Frei, señala en sus declaraciones la presencia de un médico que sería el último profesional de esa institución que estuvo con Neruda.

Lo malo es que no hay constancia que un médico de ese nombre haya pasado nunca por las facultades de medicina del país.

Entonces, ¿Fue un extranjero? ¿Quién fue? ¿Por qué tanta oscuridad? Esta afirmación del médico de la clínica no coincide con lo que dijo el 23 de septiembre de 1975 al diario La Tercera.

Digamos además que entre el médico de que hablamos y la enfermera que atendía el domingo 23 a Pablo Neruda hay contradicciones respecto de algo tan fundamental como es establecer quién dio la orden de inyectar al Premio Nobel. Eso definitivamente no está claro. Y mucho menos claro todavía está saber qué fue exactamente lo que se le inyectó, quién dio la orden y quién o quiénes estaban tras las bambalinas articulando cada paso.

¿Fue dipirona, bacterias, aire, sustancias tóxicas, gas sarín, ácidos, qué?

¿Terminará todo con la exhumación de los próximos días? Improbable. Hay puntos oscuros, necesidad de aclararlos, interrogatorios y careos solicitados. Pero además hasta el momento que escribo estas líneas no está precisado el papel que jugarán los peritos, nacionales e internacionales, proporcionados por la parte querellante. ¿Podrán presenciar la exhumación, ver qué piezas precisas, qué parte de los huesos serán llevados a laboratorio, y a qué laboratorios? ¿Podremos los propios querellantes presenciar esa diligencia?

Todavía más, no está claro si, como debe ser, habrá pruebas previas para determinar si los restos de Isla Negra corresponden en verdad a Pablo Neruda? ¿Qué pasó con esos restos entre la fecha del entierro en el Cementerio General y su traslado a Isla Negra en 1992?

Fueron muchos años y recuérdese que durante la dictadura se instauró la siniestra práctica de ocultar y trasladar cadáveres para confundir a los familiares y evitar sus identificaciones, ¿O alguien olvidó ya la llamada “operación televisores”?

Además lo que debe establecerse no es la existencia de un cáncer prostático que nadie niega, no es eso lo que se busca y sería un error fatal – que aumentaría las dudas – irse por ese sólo camino. De lo que se trata es descubrir la existencia de sustancias nocivas que provocaron el desenlace.

Tal vez no sepamos nunca toda la verdad, aunque sí sabemos perfectamente que la tecnología médico forense actual en los mejores niveles mundiales, permite establecer verdades a más de un siglo de ocurrido hechos dudosos. ¿Se empleará esta vez la mejor tecnología disponible?

¿Habrá esta vez una total objetividad e imparcialidad en los peritajes? ¿Se permitirá la ayuda de los peritos de los querellantes? Ojalá así sea.Lo contrario sería muy grave y habría que considerar hasta la posibilidad de solicitar una suspensión de una diligencia con tales dudas.

Con todo, la investigación ha dado frutos impensados hace tiempo atrás. Pablo Neruda no murió de cáncer ni estaba en el estado “caquéxico” que le adjudicaron los médicos de la dictadura y lo más probable, a la luz de lo ya avanzado, es que nuestro inolvidable compatriota sea, tal como Salvador Allende, como Víctor Jara, como el general Bachelet, como Orlando Letelier, Carmelo Soria, Eduardo Frei Montalva, Víctor Díaz, Fernando Ortíz, Waldo Pizarro, Mario Zamorano, Miguel Enríquez, Bautista Van Schowen, Ricardo Lagos Salinas, Ezequiel Ponce, Carlos Lorca, Marta Ugarte, Parada, Guerrero y Nattino, Rodrigo Rojas de Negri, los hermanos Vergara Toledo y tantos miles de chilenas y chilenos, una víctima más del peor de los terrorismos, el terrorismo de Estado.

No le faltaban motivos a Pinochet para decretar la muerte de quien, desde su México lindo y querido, habría sido una de las grandes figuras de la lucha por la recuperación de la democracia en Chile.

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25 mar 2013

Las farmacias, el dios Jano y el Ministro

Con motivo del debate respecto del proyecto de Ley de Fármacos han quedado en evidencia las dispares y contradictorias posiciones entre el ministro de Economía Pablo Longueira y el ministro de Salud Jaime Mañalich.

Al igual que el mitológico dios romano Jano, el ejecutivo exhibe dos caras frente a este proyecto de ley. Mientras el ministro de Economía ha buscado introducir en el proyecto de ley medidas tendientes a aumentar la competencia en el mercado del retail farmacéutico por la vía de autorizar la venta de medicamentos en establecimientos distintos de las farmacias, el ministro de Salud se jugó por proteger al máximo el poder de las cadenas de farmacias.

En efecto, el ministerio de Salud abusando del desconocimiento público y de las complejidades técnicas del debate en materia de políticas de medicamentos, ha promovido el incentivar la intercambiabilidad de medicamentos en la propia farmacia por parte de los dependientes de las mismas.

Con la falacia que el respeto a la receta médica escondería malas prácticas de algunos médicos que prescribirían a favor de algunos laboratorios, el ministro de Salud ha tendido una cortina de humo sobre la verdadera mala práctica que afecta en esta materia a la salud de las personas y a su bolsillo: la sustitución del remedio recetado por marcas de las propias farmacias o por medicamentos de algún laboratorio que le ofrece mejores condiciones comerciales.

En palabras simples, aunque en su discurso público diga lo contrario, el ministro de Salud se la juega por las farmacias y no por los pacientes.Se la juega por preservar e incrementar el poder de mercado y el oligopolio que estas detentan con un 90% de participación de mercado contrariando la política de mayor competencia deseada por el ministerio de Economía.

Esto último, se ve reflejado – como lo expresaba en una anterior columna- en el explosivo incremento en la venta de las llamadas “marcas propias”, es decir medicamentos elaborados por laboratorios integrados verticalmente con las farmacias o bien elaborados para estas por terceros.

Así, según datos de IMS Health a Enero de 2013 el llamado segmento de “marcas propias” de las cadenas de farmacias representa el 12,5% del mercado total de medicamentos en Chile, y un 15% del gasto en medicamentos.

Otro dato duro que avala la afirmación anterior se constata al analizar los nuevos productos farmacéuticos lanzados al mercado durante el año 2012. De los primeros 20 nuevos productos (los de mayor venta), 15 corresponden a marcas de las propias farmacias. Es más los top 7 son todos marcas propias de las farmacias. Más claro, echarle agua.

A su vez, sólo en el último año, estimulado por la política de bioequivalencia “a la chilena” de Minsal que pretende facilitar en el mesón de la farmacia la intercambiabilidad de remedios que no han acreditado seguridad y eficacia de acuerdo a estándares internacionales, no respetando la prescripción médica, las ventas de marcas propias crecieron 16,9%. Ello, contrasta con las ventas de genéricos, y medicamentos de marcas de laboratorios nacionales y extranjeros cuyo crecimiento rondó un razonable 2%.

De esta forma, cuando se respeta la receta médica –algo que el ministro de Salud quiere impedir- se evita la sustitución de medicamentos a favor de los intereses de la farmacia, privilegiando únicamente el tratamiento y la salud del paciente. Esto es algo que entendió en forma casi unánime la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados al votar 9 a 2 a favor de un texto patrocinado por parlamentarios de todos los partidos, al corregir la posición pro farmacias de Mañalich.

Según los romanos, el dios Jano aseguraba buenos finales. Por lo mismo confiemos, por el bien de la competencia en el mercado farmacéutico y del respeto a los derechos del paciente, que la Sala de la Cámara de Diputados y el Senado respalden y respeten el acuerdo alcanzado en la Comisión de Salud. Sin lugar a dudas ello constituiría un buen final frente a las dos caras opuestas que exhibió el gobierno durante la tramitación de este proyecto de ley.

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