11 abr 2013

¿Qué pasa con la cultura en el Congreso?

Más de 30 proyectos de ley relacionados con cultura se tramitan actualmente en el Congreso. Una cantidad que asombra, aunque más sorprende su falta de avance. De acuerdo al último estudio del Observatorio de Políticas Culturales, casi el 80% de ellos no registró movimiento durante el 2012[1].

Es más, en promedio, cada proyecto lleva 3 años de inactividad. Gran parte de ellos, además, tuvieron como último y único movimiento su ingreso al Parlamento y la asignación de una Comisión de Trabajo. Es decir, entraron a tramitación  pero no han sido discutidos.

Pero lo que más llama la atención es la enorme distancia entre estas iniciativas y las necesidades del sector.

El caso más dramático es la Ley de Monumentos Nacionales. Hace 40 años que la principal normativa con la que contamos para proteger nuestro patrimonio no ha sido actualizada. La urgencia de una modificación está ampliamente documentada y es consenso en todos los sectores.

De hecho, tanto el programa de gobierno de Michelle Bachellet como el de Sebastián Piñera comprometían un proyecto para reformarla. El actual Presidente incluso anunció la medida el 21 de mayo de 2010, sin que hasta el momento eso haya ocurrido.

En este contexto encontrar cuatro iniciativas legislativas que plantean modificaciones a esta ley, pero en aspectos tan poco medulares, solo contribuyen  a profundizar la incongruencia. Por ejemplo, dos de ellos se centran en la necesidad de ingresar un miembro más a los 20 consejeros que actualmente tiene el Consejo de Monumentos Nacionales y otra busca responsabilizar a los organizadores en caso que en una marcha o manifestación se dañe al patrimonio cultural.

Otro tanto pasa con el Cine, la Música y el Libro, donde en general, extraña más lo que no está, que lo que se propone. Por supuesto, hay importantes procesos legislativos en curso que cambiaran las condiciones en que se desarrolla el sector, como el proyecto que modifica la Ley de Donaciones Culturales y el de TV digital.

También hay algunas propuestas que vale la pena discutir porque ponen el centro en temas complejos como la escasa difusión de la producción artística nacional. Pero estos casos son la excepción. La mayoría, de aprobarse, ofrecerían un pobre aporte al sector.

En este escenario, no ayuda el hecho que el Senado carezca de una Comisión de Cultura y el tema deba abrirse paso entre otros proyectos de transcendental relevancia para Chile como son los de Educación, Ciencia y Tecnología.

Tampoco colabora el que en las comisiones de ambas cámaras encargadas de Cultura estén en trámites más de 70 proyectos relacionados con declaratorias de días como el del Manipulador de Alimentos, el del Trabajador Forestal o del Suplementero. Loables iniciativas que corresponderían ser revisadas por otras comisiones y que seguramente terminan en Cultura, apelando a un amplio concepto de ella que en este caso, solo diluye el foco de la discusión.

También hay que recordar que las prioridades respecto de lo que se discute en el Parlamento las define el Ejecutivo, a través de la facultad presidencial de establecer urgencias, por lo que el avance de las tramitaciones depende mucho del Presidente. Solo 3 de los 34  proyectos analizados tienen algún tipo de urgencia. Es más, solo 2 de las 4 iniciativas legislativas que el mismo gobierno presentó tienen urgencia.

Ni el proyecto que incentiva la música chilena en las radios, ni el de Premios Nacionales han sido considerados prioritarios

Cuando pensamos en la responsabilidad del Estado en Cultura apuntamos a los organismos de gobierno y olvidamos el papel que puede jugar el poder legislativo. Gran parte de la atención pública -cuando la hay-, se enfoca en los presupuestos y programas gubernamentales, en circunstancias que una ley bien pensada puede ser una herramienta poderosa para el desarrollo cultural de nuestro país.

[1] El estudio completo se puede encontrar en www.observatoriopoliticasculturales.cl

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11 abr 2013

Una vergüenza de país

El paro de los portuarios en Angamos comenzó el 26 de marzo. Poco se sabía de él ya que los medios de comunicación sólo se dedican a “la alta política”, esa que concita rechazos que llegan al 80% de la ciudadanía; o se preocupan del deporte, de la farándula, y el resto del tiempo lo ocupan haciendo reportajes de temas poco interesantes que repiten una y otra vez, o gastan eternos minutos en notas que demuestran una falta de imaginación y de interés en las personas increíble: restaurantes, picadas, lugares de veraneo, etc.

Ningún medio tiene, como fue en décadas pasadas, periodistas especializados en temas laborales, que requieren de algunos conocimientos específicos. Ello como consecuencia de una apuesta de la elite política en orden a inmovilizar a todas las organizaciones sociales por temor a una presión apenas recuperado el sistema pseudo democrático que tenemos, tutelado hasta el día de hoy por la voluntad política de dos fallecidos: Pinochet y Guzmán.

No confiaron en los trabajadores, en los pobladores, ni en las mujeres ni en los jóvenes. Sí lo hicieron en el empresariado. Juntos construyeron este Chile de hoy, tan avanzado en infraestructura, tan creciente en su PIB, pero tan tremendamente injusto, gris y cruel para la mayoría de los chilenos y chilenas, que nos cobijamos en nuestras familias para encontrar un poco de satisfacción y de fuerzas para seguir luchando en el día a día.

En este cuadro, los trabajadores del puerto de Angamos pararon sus actividades demandando 30 minutos para la colación.¡Treinta minutos, para almorzar! ¡Bien Chile de 16.000 dólares per cápita, que no eres capaz de darles a tus hijos e hijas una vida digna!

Días y días el conflicto fue ignorado por los medios y por los políticos, pero vino la solidaridad, ese valor que tan poco se vive por la cultura individualista que se impuso, y se fueron sumando más y más puertos. Además en el cobre, la división Radomiro Tomic paralizó en protesta por la muerte de un compañero de labor: Nelson Barría.

En lontananza asoman marchas de estudiantes, y un paro nacional de los trabajadores del cobre. Sólo ahí los medios descubrieron que el mundo del trabajo existe, que se vive en condiciones de abuso, que no sólo los ingresos son exageradamente desiguales, sino que la mayoría de nosotros trabajamos toda una vida para concluir nuestros días en la inopia.

Pero la guinda de la torta, la que grafica este Chile que avergüenza, es que los trabajadores portuarios paralizaron sus labores por el derecho a tener media hora para colación o, en su defecto un bono de $3.600. Y entonces los empresarios de todos los sectores sin excepción comenzaron con su presión, con su lobby, aquel del que ningún medio reniega, ni pone en duda, para primero pedir que se aplicara la Ley de seguridad interior del Estado, o tratar de poner a trabajadores contra trabajadores. Toda una infamia.

Para lo que venga, sí o sí deberá elaborarse un nuevo Código del Trabajo que en primer lugar se preocupe de la parte débil del proceso de negociación e integración: de los trabajadores. Nadie quiere un país sin crecimiento, pero éste debe poner en su lugar y reconocer económicamente en su valía a quienes cada día, con sus manos, su intelecto o su sudor hacen que Chile sea lo que es.

¿Quién decide o asegura que “la productividad” de un gerente o un director de empresa valen lo que se le paga? ¿Cómo se mide la productividad del personal de aseo en una empresa? ¿Por el brillo de los muebles, la ausencia de polvo? ¿Vale eso un sueldo de $ 200.000? y, en lo que da origen a estas líneas ¿puede Chile, sin avergonzarse, conocer sólo a más de tres semanas, que un grupo de chilenos lucha en estos días por media hora de colación o $ 3.600 pesos de bono de alimento?

De hecho, sí puede, así es, pero sin lugar a dudas esto debe cambiar, o esto le va a explosionar al país en la cara.

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10 abr 2013

Codelco, conflicto y gobierno corporativo

Codelco no es sólo la principal empresa productora de cobre del mundo, sino que es la principal fuente de recursos que tiene el país, especialmente hoy donde el precio del metal permite aprovechar y rentabilizar de mejor manera nuestros recursos naturales.

¿Qué está pasando en Codelco, por qué esta empresa no se está desarrolla en un clima que promueva la disminución de costos y el aumento de la productividad en beneficio de todos los chilenos?

Sin duda que la preocupación existe, y frente a esto es importante señalar que la nueva ley de Gobierno Corporativo de Codelco, aprobada en el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, entrega las herramientas para abordar la administración de la empresa desde una perspectiva de largo plazo, actuando con independencia del gobierno y sobre la base de una alianza estratégica con los trabajadores, que maximice la productividad y el retorno para el Estado de Chile.

Cabe entonces preguntarse por qué esto no se está produciendo, por qué los ejecutivos de la empresa, personas de larga trayectoria empresarial, no solo en la minería sino que en el mundo de la gestión, no están siendo capaces de administrar Codelco al margen del conflicto interno, generando acuerdos y alianzas, promoviendo el diálogo, aplicando el espíritu y haciendo uso efectivo de la independencia que les entrega esta nueva ley de Gobierno Corporativo, logrando así un clima de colaboración y esfuerzo comunitario.

Por otra parte sería interesante conocer cuál es la posición del Directorio de Codelco, integrado de acuerdo con la nueva ley por cuatro miembros independientes, dos representantes de los trabajadores y tres representantes del Presidente de la República, frente a esta situación, ya que de acuerdo con la ley de Gobierno Corporativo este órgano es el responsable último en la administración de la empresa, con plenas facultades y atribuciones, definiendo políticas y supervisando la gestión.

Interesante sería conocer el planteamiento de este cuerpo colegiado y las orientaciones y directrices que está dando a la administración, frente a los conflictos internos que están generando importantes perjuicios para los accionistas que somos todos los chilenos.

Los actuales desafíos de Codelco no son menores. Construir y operar los grandes yacimientos de reposición que permitirán dar continuidad a la producción de cobre futura, no solo necesitan de una buena ingeniería y una buena gestión, lo cual por si solo ya representa un gran desafío, sino que lo más importante, requiere el compromiso de las personas que son finalmente las que harán realidad el programa de inversiones de más de US$ 20.000 millones que ha informado la empresa para la presente década.

Codelco no puede fracasar en este proyecto de futuro, ya que ello pondría en serio peligro el proyecto país del 2020.

La ley de Gobierno Corporativo constituye una herramienta potente para abordar problemas de gestión, representó en su momento un gran avance en la modernización del Estado y su aplicación en plenitud es responsabilidad del Directorio de la empresa, lo cual constituye para sus miembros no solo una obligación profesional y ética sino también una obligación legal.

Esperemos que la voluntad, el buen juicio, la buena disposición y la responsabilidad, permitan alcanzar acuerdos que den continuidad a la producción, para así generar los recursos que tanto necesitan la educación, la salud y la vivienda en nuestro país.

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09 abr 2013

Ley de Cuidado Compartido: un gran salto hacia la corresponsabilidad

Acabamos de conocer las cifras del Censo Nacional que permitió cuantificar los cambios sociales experimentados por nuestro país. La tasa de natalidad baja fuertemente, aumentan los hogares mono parentales y la mujer se incorpora con fuerza al mundo laboral remunerado.

El Presidente Piñera fue enfático:“Uno de los principales desafíos como sociedad es revalorizar la maternidad, la natalidad, y el cuidado de los hijos. Los países que presentan decrecimiento en su población deben hacer cambios profundos en sus políticas públicas”. Esa fue una de las razones por la cual impulsó con fuerza el pos natal y decidió modernizar la legislación de familia fuertemente influenciada por roles estereotipados que dificultan la necesaria corresponsabilidad en el cuidado de nuestros hijos.

Por esto, en marzo 2011 el Gobierno impulsó un proyecto de ley, basado en dos mociones parlamentarias políticamente transversales, presentadas una, el 2008 y otra el 2010, refundiendo ambas y enriqueciéndolas mediante el trabajo con parlamentarios y sociedad civil, para asegurar que en Chile exista el Cuidado Compartido de los hijos, se garantice que en caso de separación el niño cuente siempre con la presencia directa y regular de ambos padres y se impulse la corresponsabilidad parental.

No puede ser que en pleno siglo XXI la ley no permita a una madre abrir una cuenta de ahorro a sus hijos sólo por ser mujer, y que no le entregue a un padre la posibilidad de tener el cuidado de sus hijos, únicamente por ser hombre.

El proyecto de ley que se votará tiene cuatro pilares.

Acaba con la preferencia exclusiva de la madre a la tuición de los hijos sólo por el hecho de ser mujer y con la patria potestad exclusiva del padre, sólo por ser hombre.

Crea el cuidado compartido de los hijos en caso de separación, estableciendo el acuerdo consensuado de los padres como la norma de preferencia. De no haberlo, el juez decide, en un plazo de 60 días, quien tendrá el cuidado y fijará una residencia estable al menor y un régimen de visitas que garantice la presencia regular y permanente de ambos padres.

Este proyecto acaba también con la patria potestad exclusiva del padre, creando la patria potestad compartida de los hijos, adecuando así la legislación las nuevas realidades de la familia chilena.

Este no es un proyecto para padres ni madres, es para los hijos e hijas.Impulsa la corresponsabilidad, moderniza la legislación, promueve el acuerdo entre los padres, vela por la estabilidad de los menores en caso de separación y asegura que los niños y niñas puedan contar siempre con la presencia de ambos padres en su vida.

Gracias al aporte de parlamentarios y sociedad civil (ONG Filius Pater, Papás por Siempre, Papá Presente, Amor por los Hijos, Amor de Papá, jueces, académicos, etc.) estamos ad portas de sacar adelante un gran proyecto,que si bien su artículo 225 debe ser corregido en Comisión Mixta por algunas inconsistencias técnicas en su redacción, modernizará nuestra legislación de familia para que en Chile tengamos una sociedad más justa, padre y madres más involucrados en la crianza,y niños y niñas que puedan contar con la presencia regular y permanente de ambos padres en sus vidas.

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09 abr 2013

El Cardenal Silva y los niños

Sello distintivo del Cardenal Silva lo constituyó el haber sembrado con pasión y sin claudicaciones el amor. El amor a Dios, el amor a la patria, el amor a la tierra, el amor a los pobres, el amor a la Iglesia, el amor a los trabajadores, el amor a su congregación, el amor a los campesinos, el amor a la familia, el amor a los jóvenes, y por cierto el amor a los niños.

Don Raúl se urgía ante el sufrimiento del otro, de su prójimo, sin importar ninguna otra consideración que no fuera un ser humano que necesitaba del apoyo de otro hermano.

Del samaritano que se urgió ante el dolor del caído y recogiéndolo con amor, procuró entregar todo lo que estaba de su parte para mitigar su sufrimiento. Don Raúl, con sencillez, valentía, coraje e inteligencia se entregó por entero al otro, al prójimo, a cualquier otro, no importando su alcurnia, su posición de poder en la sociedad, su nombre o su apellido.

Su corazón palpitaba con la vida, con la vida regalada por Dios y en la cual había que comprometerse con ella a través del hermano, en especial y preferentemente por el más pobre, por el más desamparado, acogiéndolo con un amor que le nacía del alma.

Definitivamente el sello distintivo de don Raúl fue siempre el amor. Dentro de su corazón tan generoso, abierto y disponible, siempre había espacio para la palabra sabia encarnada en el amor inmenso de Dios al hombre.

El Cardenal Silva supo amar profundamente a Dios y a través de El al hombre. Allí estaba el meollo de su acción pastoral, allí estaba la caridad de Cristo que lo urgía, allí estaba esa sentencia de Cristo Jesús en la que señalaba que seremos juzgados precisamente por el amor que hemos brindado o negado a nuestros hermanos.

Jesús previene contra la palabra que ofende al hermano, sale en defensa de los niños y de los débiles y advierte con dureza que nadie los escandalice, puesto que “el que escandalizare a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valiera que le colgasen al cuello una piedra de molino y le hundieran en el fondo del mar” .(Mateo 18,6)

Jesús conoce a los niños, valora a los niños, ama a los niños y se preocupa seriamente por ellos, en una época en que se privilegiaba la sabiduría de la ancianidad. Las palabras de Jesús no puede dejar a nadie indiferente, son palabras de vida y de amor incondicional al niño: “Quien recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, no es a mí a quien recibe, sino el que me ha enviado”. (Marcos 9,37)

En un mundo en que cada día somos más los viejos, Jesús nos insta a que volvamos a ser niños, puesto que si nosotros somos capaces de volver a nuestra infancia entonces entraremos al reino de los cielos.

Por cierto que para don Raúl las palabras de Jesús inundaban profundamente su alma y su acción de pastor. Don Raúl también, al igual que Cristo, conocía a los niños, los valoraba, los amaba y se preocupaba por ellos.

Sin embargo fue solo en los últimos años de su vida ardiente y fecunda, en 1983 cuando veía caer una y otra vez las hojas amarillas del otoño en su pequeño jardín de calle Los Pescadores, cuando dedicó mas tiempo a sus niños predilectos, la especie más querida del corazón salesiano.

Antes de esa fecha, siendo Arzobispo de Santiago, en 1977, don Raúl había empezado a construir una Aldea SOS para niños desamparados que necesitaban del amor de madre y padre; y así, impresionado por la obra iniciada en la Europa de posguerra por el doctor Hermann Gmeiner y en Concepción por el padre André Schlosser en 1970, don Raúl logró inaugurar la Aldea de Punta de Tralca en el año 1979, a tres años de cumplir 75 años, fecha en la que debía entregar su renuncia al Papa.

Don Raúl confiesa en sus Memorias “que en esos años ya alejado de las responsabilidades como arzobispo, mi corazón se vio rodeado de alegrías incomparables: la risa de los niños, su honradez sin matices, su vocación de futuro, esa honda encarnación, en la pequeñez, de la grandeza del Señor. Y he podido dedicarme a lo que para mi son tal vez los más niños de entre todos los niños: los niños pobres”.

Don Raúl al recordar en sus Memorias el significado que para el tenía la Aldea de Niños de Punta de Tralca, la cual visitaba prácticamente todos los fines de semana, señaló:“En estos años, la Aldea de niños de Punta de Tralca ha sido mi remanso, el lugar de mi dicha más profunda. Cada fin de semana he vivido con la ilusión de ir a confesar a esos pequeños pillastres que me llaman “tío” y que me llenan el corazón de calor. Los veo correr hacia mí cada viernes, como un tropel –son cien- y cada domingo siento una tibia tristeza cuando se despiden con esas manos inocentes y pobres y cariñosas. Sesenta años se me quitan cada viernes: ochenta y tantos se me vienen encima cada domingo”. “Sé que me quieren con ese afecto público e incondicional de los niños. Yo los quiero de otra manera, quizás sin inocencia, quizás más íntimamente; ellos me recuerdan a cada momento al Señor, a la razón por la cual he vivido y he querido servir”.

El Cardenal Silva volvió a ser niño.

El que vuelve a ser niño es aquel que conservando todo cuanto de meritorio hay en sus pensamientos o en su laboriosa actividad de todos los días, sabe desprenderse de los esquemas excesivamente humanos en donde prima el afán de poder, el egoísmo, la hipocresía laica o eclesial y es capaz de remover su espíritu y abrirse de nuevo a la acción del Dios vivo, a sus palabras de verdad y vida con todo el corazón.

Don Raúl entró al Reino de los Cielos un día como hoy, hace 14 años, porque supo permanecer fiel a su infancia, porque vio en los niños el signo de la presencia de Dios en su vida, porque al igual que los niños supo aceptar con sencillez el mensaje evangélico, porque no titubeó ni renunció a sus convicciones y verdades cristianas, porque nunca se doblegó ante la mentira, porque siempre creyó en el hombre a pesar de tanta mentira, hipocresía y traición y porque al igual que un niño, nunca perdió la capacidad de entusiasmarse en la entrega incesante de su amor a Dios y a los hombres.

Nota de la Edición :Acto de homenaje con motivo del 14 aniversario de su fallecimiento.

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09 abr 2013

Buenas noticias: la oposición está rearmándose

La última encuesta Adimark fue recibida con “satisfacción” por La Moneda, ya que la imagen del Presidente de la República no se había deteriorado nuevamente y había logrado retener un apoyo de un 38%. ¡Curiosa forma de entender la realidad y el futuro político que parecer ser bastante claro y predecible!

Cuesta entender esta satisfacción de la derecha frente a resultados tan pobres, si más encima reparamos en un dato interesante: el número de encuestados que dijo sentirse identificado con la oposición creció de un 34% a un 44%. ¿Nadie lo vio?

El mes de marzo fue especialmente intenso, activo y esperanzador para las fuerzas progresistas, para la oposición como fuerza amplia e inclusiva.Naturalmente, la vuelta de la ex Presidenta Michelle Bachelet y la activación de las demás candidaturas opositoras de la DC, el PRSD e independientes, han generado un ambiente y entusiasmo que nos augura una competencia fraterna, innovadora y creativa.

En cambio, desde la derecha se está diciendo que la campaña va a ser especialmente dura y hasta virulenta. ¿Por qué podría serlo? Salvo que la desesperación de ver la elección de fin de año prácticamente perdida les haga actuar de manera indecorosa y con actitudes realmente reprochables.

Sin ningún tipo de cuestionamiento, el Gobierno llegó a declarar en vocerías oficiales que “no será neutral” en la elección presidencial: ¡si hace unos años rasgaban vestiduras cuando la Concertación decía que no daba lo mismo quien gobernara! Lo preocupante es que ahora esta declaración de La Moneda está acompañada de indicios del uso y abuso del Gobierno para fines electorales. Es entendible esta ofuscación: sus dos ex ministros estrella no se acercan ni en los mejores sueños de la UDI y RN a las cifras que exhibe la oposición.

Estamos de vuelta, con sinceras y honestas ganas de corregir aquello que fue mal leído, mal interpretado y mal ejecutado; corregir estilos que no tienen nada que ver con el nuevo Chile que hoy se nos planta en la cara; tenemos todas las ganas de levantar un proyecto que interprete a la gente, que supere la rabia, la frustración y la decepción: tenemos buenas noticias porque la oposición está rearmándose. Y es más amplia, más diversa, más sabia, menos conformista y menos temerosa.

En la Concertación, aprendimos que no defender los proyectos propios, la compulsión por alcanzar acuerdos a como dé lugar, la insistencia por evitar el conflicto con quienes ahora son gobierno y la falsa sensación de unidad nacional, hizo que perdiéramos el respaldo de una inmensa mayoría de ciudadanos que quería más de la democracia, que demandaba más del crecimiento del país, que quería más equidad, más justicia y que demandaba el fin de los abusos.

En nombre de los “acuerdos de país” se ha decepcionado a mucha gente y allá afuera hay una ciudadanía que nos está diciendo en todos los tonos que quiere otra estructura educacional, que espera otra forma de acceder a la pensión y a la salud, que demanda otra forma de abordar el tema energético, que necesita más protección de parte de las instituciones frente a mercados que se han vuelto abusivos.

Y al menos desde la Concertación, somos muchos los que estamos dispuestos a mirar a la gente a la cara, asumir nuestras falencias pasadas, construir mayorías más transversales y honestas, proponer y liderar un nuevo trato con las pymes, los sectores económicos, el Estado y las instituciones, para así responder a las exigencias de una comunidad nacional que va más rápido que la clase política.

Dicho todo esto, para nosotros SÍ es posible: es posible conformar una oposición distinta, fresca, alegre y sincera que dará conducción a Chile en los próximos 4 años de gobierno. La derecha, tendrá que esperar, porque se viene una nueva era.

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09 abr 2013

Una cantinela inaceptable

Cada vez que los trabajadores se expresan en un movimiento que les resulta exitoso, surgen voces en la derecha que tienden a cuantificar las horrorosas pérdidas que según ellos, acarrea la paralización de las faenas. Es el caso del reciente movimiento en los puertos y el de hoy de los trabajadores del cobre.

Por supuesto que no sucede lo mismo cuando los empresarios realizan este mismo tipo de acciones, por ejemplo, impidiendo el tránsito en la ruta 5. Pareciera que el país no sufre pérdidas y ni siquiera amerita alguna acción del ministerio de Interior en contra de los cabecillas de estas operaciones.

La pregunta obvia es ¿porqué si los paros son tan costosos, no hay un esfuerzo por solucionar los problemas reales que los trabajadores expresan en estas paralizaciones, antes de que sean vean obligados a tomar una medida extrema como es el paro?

Centenares de millones de dólares de pérdida, pareciera que no tienen una contra partida lógica con no acceder al justo reclamo de media hora para almorzar o de un bono de tres mil pesos.

Más justa aún resulta la advertencia de los trabajadores del cobre de una privatización encubierta que se estaría llevando a cabo por las actuales autoridades de la empresa estatal o la falta de adecuada mantención que lleva a la muerte de un trabajador y luego de la protesta (millones de pérdida) del despido del gerente de la división.

CODELCO tiene en su directorio miembros que adhieren a la actual oposición y que sería bueno que solicitaran información a los ejecutivos y la transmitieran a la opinión pública.

Estar transformando en plata demandas que tienen origen en la búsqueda de mayor dignidad de las personas no parece una buena forma de enfrentar los problemas, y esa es la raíz del porqué este gobierno tiene tantas dificultades para superar estos problemas.

Mas aún contabilizar cada demanda del mundo del trabajo que no es resuelta oportunamente por empresarios o autoridades del Estado como pérdidas para el país, es una práctica coercitiva que no se condice con la construcción de una sociedad más equitativa y con el libre juego que debe privilegiarse en democracia.

Detrás está el viejo cuco de la derecha más retrógrada y conservadora: los trabajadores y sus organizaciones son molestos y entorpecen el desarrollo nacional, sus demandas aunque sean legítimas son incomodas y producen pérdidas para la economía.

Lo que verdaderamente retrasa el progreso es la inequidad, el trato discriminatorio y la aplicación desigual de las reglas de un estado de derecho.

No puede ser que impedir el libre tránsito sea causal de represión para unos: trabajadores y estudiantes y de legítima expresión de una demanda para otros: camioneros o empresarios del agro.

Cuando el actual gobierno se pregunta porqué tan pobre evaluación en las encuestas, la respuesta está en este visible y grosero doble standard en sus actuaciones.

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09 abr 2013

Elevemos la calidad de la atención dental

¿Sabía usted que cuando va a una consulta médica, dental o de cualquier especialidad clínica, el profesional que lo atiende debe llamarlo por su nombre y ser respetuoso en todo momento; tiene la responsabilidad, además, de explicarle claramente los procedimientos que aplica, junto con demostrarle una actitud amable y correcta?

Parece algo muy obvio, casi de sentido común. Sin embargo esta obviedad tuvo que ser declarada oficialmente a través de la Ley de Derechos y Deberes del Paciente, promulgada el 1 de octubre de 2012 en nuestro país, cuyo objetivo es resguardar los principios básicos de atención en salud en el sector público y privado.

En el ámbito dental, tener estándares básicos para entregar los servicios es fundamental para la seguridad y el bienestar de los pacientes, alejando así la visión negativa del temido “saca muelas” que en el imaginario popular refleja a aquellos dentistas poco profesionales.

Si analizamos bien cuál sería la fórmula para que la atención odontológica chilena mejore su calidad, nos damos cuenta que requiere del ánimo y la colaboración tanto de dentistas como de pacientes.

La persona que se atiende debe tener una actitud más abierta a escuchar cuál es su diagnóstico, junto con preguntar y entender los alcances de su tratamiento.

En los casos que corresponda, debe leer y firmar un Consentimiento Informado –procedimiento médico formal que declara la obligación de respetar a los pacientes como individuos y respetar sus preferencias en cuidados médicos-, cuyo propósito es protegerlo y hacer válidas las garantías. Muchas veces por fobias previas al dentista, el paciente llega con la actitud irreflexiva de “sáqueme la muela ahora” y se cierra a la instancia de poder salvarla.

El odontólogo, por su parte,debe tratar al paciente como un todo y no sólo como una boca.

En la universidad, un profesor muy querido, siempre decía: “chiquillos recuerden que los dientes están en la boca, la boca está en la cara, la cara tiene un cuerpo y ese cuerpo tiene un alma”.

Si los pacientes no se sienten tratados de manera integral como personas, ellos están en la obligación de hablar con el profesional y explicarle su molestia. La idea es ir generando una relación de confianza médico-paciente, que propicie el mejor ambiente para desarrollar la atención.

En un ámbito más concreto, mi consejo a todas las personas para elegir una clínica odontológica es que se fijen en que ella cuente con los permisos básicos: patente municipal visible; permisos del SEREMI para poder ejercer como clínica y para el funcionamiento de todas sus instalaciones.

Por ejemplo, si cuenta con sala de radiografías, ésta debe tener un permiso especial y así cada una de sus instalaciones.Asimismo, verificar que los profesionales que los atienden tengan sus títulos y especialidades reconocidas por la Superintendencia de Salud.

Una clínica autorizada y legalmente habilitada debe tener todos estos documentos al día y cumplir con normas mínimas de bioseguridad que se encuentran a la vista del paciente y son fáciles de verificar: uso de mascarillas y guantes; instrumental a utilizar esterilizado(ojalá que cada paciente vea como se abren las bandejas); contenedores para eliminar material corto punzante ( agujas);limpieza, buena iluminación y que el personal tanto administrativo como de salud, tenga una actitud amable y profesional siempre.

Y para que todo fluya correctamente, el paciente debe ser trasparente. Es su obligación declarar sus enfermedades pre existentes y contestar su anamnesis con total verdad.Traer y realizarse los exámenes que le soliciten, ser respetuoso con todo el personal que lo atiende, además de cumplir con el horario de atención.

El mejoramiento del estándar de la atención dental es un tema que no sólo conozco por mi calidad de cirujano dentista y laboratorista dental, me he acercado a el desde distintos enfoques.

Desde hace un año, integro el Comité de Buenas Prácticas de Chilesonríe y con el resto de los integrantes de esta agrupación, trabajamos para que las normas descritas anteriormente se cumplan en todas las clínicas de la Red, desarrollando e impulsando protocolos de atención; revisando los curriculum de los odontólogos y verificando las resoluciones sanitarias de cada centro dental. Impulsamos, también, un innovador sistema de contraloría, que elige al azar a pacientes con sus tratamientos terminados para ser evaluados por odontólogos externos a la empresa.

Al mirar en retrospectiva mi formación y desempeño profesional, puedo decir que no sólo me ha motivado la intención de brindar un correcto servicio a mis pacientes.

He trabajado para difundir entre mis colegas y la comunidad, la idea de que el mejoramiento de los servicios dentales depende de todos nosotros y que junto con cumplir la legislación sanitaria vigente, los profesionales de la salud dental debemos tener la sensibilidad necesaria para nunca olvidar que atendemos a seres humanos que merecen respeto y calidad de nuestra parte. No son sólo “bocas”.

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09 abr 2013

Un programa nacional para la igualdad

Chile es uno de los países más desiguales del mundo, con millones de compatriotas viviendo en la pobreza. Son mujeres, niños y ancianos marginados del desarrollo de una economía que crece sin integrar o crear solidaridad, al menos.

El 20 por ciento más rico del país percibe mes a mes más ingresos que todo el resto de la población, incluidos los bonos y transferencias públicas, según los datos de la última encuesta Casen realizada por el gobierno.

Peor, el uno por ciento más rico acapara el 31 por ciento del ingreso, según datos del Servicio de Impuestos Internos, corregidos por utilidades no retiradas.

Además, las diez fortunas más grandes del país suman asimismo un patrimonio de unos 70.000 millones de dólares, según la revista Forbes. La cifra excede el producto interno bruto (PIB) de países como Uruguay, Bolivia o Costa Rica.

Es una situación insostenible ética, política y socialmente. No podemos seguir siendo el país de la injusticia. No puede ser que el Congreso debata como si fuera de vida o muerte si sube 12.000 o 17.000 pesos el salario mínimo. Es casi una burla.

El Chile de hoy, donde se supone que los derechos ciudadanos pueden ser proveídos como negocios por empresas con fines de lucro, no está construyendo un camino al desarrollo. Por el contrario, avanzamos hacia una sociedad crecientemente desigual, fraccionada y violentada, con crisis de su sistema democrático.

Urge impulsar profundas reformas sociales que nos permitan dejar de ser uno de los países más desiguales del mundo, una de las democracias más imperfectas de occidente.

Algunas pocas medidas podrían marcar una profunda diferencia, pero requieren voluntad política y presión social.

Primero, avanzar hacia un sistema gratuito de educación pública desde la educación parvularia hasta la universidad que considere fuertes aportes en infraestructura y desarrollo de investigación.

Segundo, el establecimiento de una AFP estatal con un sistema solidario de pensiones que prevenga la crisis social que supondrán las bajas jubilaciones que entrega el actual sistema, en un país ya envejecido.

Tercero, una ampliación del sistema AUGE y un fortalecimiento de la infraestructura de hospitales y consultorios.

Cuarto, un fuerte programa de mejoramiento de los barrios marginales y de clase media del país, favoreciendo políticas de inclusión urbana como habilitación de áreas públicas, parques y mejoras en transporte y conectividad.

Quinto, un fortalecimiento de la negociación colectiva, en especial la eliminación de los reemplazos en huelga ¿sabían que desde 1990 a la fecha la negociación colectiva logró mejorar apenas un uno por ciento los salarios?

Sexto, un diálogo respetuoso con los pueblos originarios, cuyo piso indeleble sea el respeto a los convenios internacionales suscritos por Chile.

Reconocimiento constitucional a los pueblos mapuche, rapa nui, kaweskar, aymara y quechua, como primer paso para aceptar nuestra condición de estado plurinacional.

Nada de esto es un sueño. Todo lo anterior es perfectamente lograble e incluso financiable. ¿Cómo?

Simple, a través de pocas medidas. Una, la eliminación inmediata o gradual del FUT, el mecanismo tributario que cada año permite a las grandes empresas eludir el pago de 8.000 millones de dólares. Es un mecanismo que no existe en ningún otro país y nadie puede alegar por tanto que su eliminación “destruirá” la economía.

Otra medida es declarar una moratoria por cuatro años en la compra de armas que incluya además incorporar al erario público los millonarios fondos que las Fuerzas Armadas no han gastado en este ítem por años. Estas dos medidas permitirían allegar otros 8.000 millones de dólares en cuatro años para proyectos sociales.

En total, hablamos de 10.000 millones de dólares anuales más para inversión en política social. Una revolución tranquila y factible.

En resumen, es posible que como chilenos construyamos una sociedad más justa, más digna, no son medidas imposibles. Son financiables y éticamente impostergables.

¿O queremos seguir viviendo en un país donde el 20 por ciento más rico acapara mes a mes más ingresos que todo el resto de sus compatriotas? Es así de grave y urgente.

Y si nada hacemos, la crisis política y social puede ser mucho más profunda.

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09 abr 2013

Degradación de la política

Es posible que varios diputados opositores hayan aprobado la acusación contra el ministro Beyer con algo de vergüenza, llenos de dudas, y quizás temerosos de ser estigmatizados por los jefes de bancada como cómplices del lucro y sufrir más tarde una “funa” de la Fech.

Los activistas de la acusación se veían exultantes en las fotos, emocionados, como si hubieran aprobado una reforma social que mejoraría la calidad de vida de mucha gente.Y era apenas una acusación fundada en el cálculo político y hecha para la galería, o sea para agradar a los dirigentes estudiantiles que quieren mostrar la cabeza del ministro como un triunfo sobre el lucro en la educación.

No fue edificante ver a los diputados actuando casi como delegados de la Confech en el Congreso, olvidando que desempeñan una función de Estado que consiste en legislar con autonomía y promover el interés colectivo mediante el buen uso de sus atribuciones.

Si un líder estudiantil (o sindical, empresarial, religioso, militar, etc.) le indica a un parlamentario cómo tiene que votar, quiere decir que este no merece estar en el Parlamento.

Necesitamos que el Congreso se respete a sí mismo: fue grotesco que un par de diputados opositores sembraran dudas sobre las licencias médicas de dos colegas, sugiriendo que querían “favorecer al enemigo”. Comprobada la validez de las licencias, los diputados-comisarios pidieron disculpas a la carrera sin que se les cayera la cara de vergüenza.

En rigor, la votación de la Cámara no tuvo que ver directamente con la labor de Harald Beyer, sino con el deseo de golpear a Piñera, obtener la aprobación de los líderes estudiantiles y, cómo no, iniciar la campaña electoral con banderas desplegadas.

Beyer es una de las personas más capacitadas que han llegado al ministerio de Educación. Asumió a fines de 2011, cuando ese cargo no era precisamente envidiable por los complejos problemas que había que enfrentar, uno de los cuales era el derivado de los agujeros legales aprovechados por numerosas instituciones privadas de educación superior que han lucrado mediante las “sociedades espejo”. Sería injusto no reconocer que Beyer ha trabajado para que el país tenga una institucionalidad educacional moderna, que fiscalice eficazmente.

En este contexto, el gobierno no ha favorecido la racionalidad e incluso ha estimulado la polarización. Así, ha dejado poco espacio de acción para los líderes más sensatos de la centroizquierda. Es evidente que Cecilia Pérez, vocera de gobierno, recibió la tarea de echarle leña al fuego y emplazar día por medio a Michelle Bachelet, respecto de lo cual el propio Presidente le da el ejemplo.

Todas las encuestas son lapidarias respecto del desprestigio del Congreso. Es lamentable, puesto que el país necesita un Parlamento cuya autoridad y solvencia estén fuera de duda. Es muy grave que circulen rumores de que el voto del diputado que inclinó la balanza en la Cámara estuvo sujeto a la ley de la oferta y la demanda.

Ha hecho escuela en la Cámara el estilo de correr a favor del viento, hacer ruido mediático e identificarse automáticamente con cualquier desfile que vaya pasando por la calle en ese momento.

¡Uno desearía que a fin de año se produjera una renovación casi completa de la Cámara! Pero sucede que numerosos diputados están atornillados en sus escaños gracias al desdichado sistema binominal, y es muy probable que continúen allí protegidos por sus partidos.

Durante “los 20 años en que no se hizo nada”, como se repite livianamente, no pocos parlamentarios de la UDI y de RN antepusieron muchas veces los intereses partidarios a los del país. O protegieron los intereses de los grupos económicos oponiéndose a determinadas iniciativas. No sirve, pues, condenar la banalidad de los adversarios y absolver la de los cercanos.

La politiquería no es de derecha, ni de centro ni de izquierda. Es una expresión transversal de la degradación de una actividad en la que se juega el bien común. Es bochornoso que, apoyado por la derecha, haya llegado a la segunda vicepresidencia de la Cámara un diputado cuestionado por una deuda de 280 millones de pesos con el municipio de Coquimbo.

El PRI resolvió arrimarse al sol de la centroizquierda, que hoy calienta más que el de la derecha. Alejandra Sepúlveda, que fue presidenta de la Cámara con los votos de la derecha, hoy obtiene aplausos en la centroizquierda por su activo papel en la acusación constitucional, lo que le asegura la reelección. Convicciones firmes, por supuesto.

¿Qué va a pasar en el Senado? No hay que esperar gran cosa. Probablemente, influirán más o menos las mismas presiones que en la Cámara.Beyer podría ser destituido, y entonces los diputados que iniciaron la ofensiva en su contra tendrían la oportunidad de brindar con champaña.

¿Avanzará este año la nueva institucionalidad educacional más allá de las consignas? ¿Y qué pasará el próximo, con un nuevo gobierno, que deberá enfrentar altas expectativas no solo en educación, sino en salud, previsión, legislación laboral, etc.? ¿Se acentuará la lógica de trincheras en el Congreso?

Si el oportunismo y la demagogia siguen ganando terreno, será muy compleja la tarea del próximo gobierno. Por ello, dar la batalla contra las malas prácticas políticas es absolutamente crucial para que el país refuerce las instituciones democráticas y no vea frustradas sus posibilidades de progreso.

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