05 may 2013

¿Vía libre al juego sucio?

Siete años ha tardado la justicia española en dictar sentencia en la Operación Puerto, el mayor escándalo de dopaje que ensucia al deporte y a quienes lo practican profesionalmente.

El fallo ha sido una bofetada para quienes luchan por el juego limpio y un balón de oxígeno para los entrenadores y deportistas implicados. Con el veredicto en la mano hay quienes afirman que se trataría del mayor encubrimiento de dopaje deportivo conocido hasta ahora. No se recuerda nada parecido.

El revuelo internacional que originó la apertura de la investigación y el morbo añadido de ver desfilar ante los tribunales a conocidos técnicos y deportistas, entre ellos ciclistas con triunfos notables o atletas con marcas casi mundiales, es mínimo comparado con el malestar que ha originado la sentencia de la juez encargada del caso.

El principal acusado, el médico Eufemiano Fuentes, ha sido condenado a un año de prisión- que no tendrá que cumplir- y queda inhabilitado para ejercer la medicina deportiva. A su principal cómplice le caen cuatro meses y la prohibición para ejercer como entrenador u ocupar cargo relacionado con el ciclismo.

Lo peor de esta sentencia es que las bolsas de sangre decomisadas en clínicas en las que actuaba Fuentes y sus ayudantes y que permitirían conocer el ADN de los deportistas españoles y de otras nacionalidades, que se sometían a las transfusiones “milagrosas”, serán destruidas una vez la sentencia se haga firme. Esto significaría que las máximas organizaciones del deporte no podrían llegar hasta el final de este caso. Es decir, desenmascarar a los tramposos.

Para curarse en salud. La juez reconoce que las transfusiones servían para mejorar la resistencia a la fatiga y elevar artificialmente y de modo peligroso para la salud el rendimiento de los deportistas.

El resultado ha decepcionado a quienes deseaban un castigo ejemplar para los cabecillas de la trama y ha sembrado la duda sobre la capacidad de los dirigentes del deporte para apartar a perpetuidad, si es necesario, a quienes hacen trampa para lograr éxito, renombre y dinero.

Comprensible, por tanto, el enfado del tenista Rafael Nadal, quien ha tenido que soportar todos estos años las suspicacias de algunos medios europeos, franceses en concreto, por sus merecidos triunfos. El se ha manifestado a favor de los controles a los deportistas a pesar, confesaba, de lo ingrato que resulta informar permanentemente donde se encuentra y estar dispuesto a medianoche o en la madrugada para que le saquen muestras de su sangre. El nunca ha dado positivo.

Tras conocer el fallo, Nadal ha comentado que la sentencia no ha sido buena para nadie, solo para los que han hecho trampa. Y ha añadido que lo más justo es que se den los nombres de los que están implicados para que reciban el desprecio de los demás deportistas.

El presidente del Consejo Superior de Deportes de España, Miguel Cardenal se mostró perplejo y abochornado por la sentencia judicial y anunció que la recurrirá porque se debe proteger a los deportistas limpios.

De no actuar España con firmeza en este asunto, a la sombra de la duda que planea sobre sus deportistas hay que añadir el daño que puede ocasionar a las aspiraciones de Madrid como sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

El tema del dopaje y las medidas que está adoptando España para combatirlo fue una de las preguntas que hicieron los delegados del COI a los representantes de la candidatura de Madrid.

Para bien de todos, el “todo vale” debe acabar en el deporte.

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05 may 2013

La aversión de los partidos al riesgo

La no realización de primarias parlamentarias incumple un compromiso de los partidos con la ampliación de la participación de la ciudadanía, con mas democracia y debilita el objetivo de tener un parlamento para los cambios.

Los partidos políticos en su conjunto hicieron una oferta a la ciudadanía que creyó en esta posibilidad de participación que permitía, en parte, sobrepasar el rígido esquema del binominal y hoy, cuando pese a haber ley, no hay primarias parlamentarias en ningún sector, se produce una nueva frustración que golpeará la credibilidad de los partidos y de los políticos y que derivará seguramente en más apatía y desconfianza.

En el fondo de este fracaso de los partidos hay un problema cultural respecto de las primarias: los partidos no están convencidos de la conveniencia de las primarias parlamentarias y continúan actuando con el viejo criterio de mantener sus cuotas de poder y no colocarlas en la palestra de una competencia democrática previa, como es una primaria. La primaria aireaba el sistema político y eso hoy está en cuestión.

Hay en los partidos, y en no pocos parlamentarios, un sentido profundamente conservador, una verdadera aversión al riesgo, a la incertidumbre. Una incomprensión de los tiempos líquidos, como les llama Bauman, que vivimos. En el mundo de la incertidumbre los partidos se aferran a las certezas muy transitorias del poder y se niegan a poner en discusión los cupos parlamentarios en un terreno democrático donde sea electo no “el que tiene mantiene” sino el que más votos y apoyo tiene en la ciudadanía en este momento.

Los partidos parecen no comprender los tiempos que se viven, no captan ni están en sintonía con los deseos de una población que no acepta más los acuerdos entre cuatro paredes o que le impongan candidatos en un país con un sistema electoral, que como el binominal, excluye candidaturas que vayan más allá de los partidos y no permite una competencia real entre alternativas efectivas y no ficticias.

Los partidos no captan que el país está estupefacto con lo que ha ocurrido.Gente que nunca pensó en participar en las primarias se había comprado, al menos teóricamente o tal vez como un mal menor, la importancia de la realización de ellas y se sienten hoy personalmente engañados por la clase política y especialmente por la oposición.

Las redes sociales estallan, la gente exige que alguien de una explicación frente al coro de dirigentes políticos, algunos de ellos presidentes de partidos y negociadores que fueron protagonistas del desacuerdo y del rechazo de las primarias, que se lamentan públicamente de la no existencia de primarias parlamentarias aún cuando privadamente prefieren el acuerdo político y el listón sin intervención alguna de los ciudadanos. Una escena que bien podría entrar en “Vizi privati, pubbliche virtu” título de la película del gran director de cine húngaro Miklós Jancsó.

Es decir, un cinismo político llevado al extremo porque nadie quiere asumir el costo del papelón de partidos que hacen una ley para no aplicarla. Porque, en verdad, el único que en Chile dice abiertamente, y lo fundamenta con orgullo, que está en contra de las primarias parlamentarias es Longueira para quien resolver personalmente la lista de la UDI es lo más democrático que podía ocurrir a su partido.

De paso, el desacierto de los partidos de la oposición tuvo el efecto comunicacional de hacer pasar rápidamente a segundo plano la crisis y caída de la candidatura de Golborne y la llegada de Longueira como candidato de una UDI que espera ganar la primaria con su líder carismático, aún perdiendo la presidencial, defender al menos el alto número de diputados y senadores del gremialismo.

Hoy, la oposición, debe acoger la exigencia de Michelle Bachelet y de la propia sociedad civil, para realizar primarias, en este caso sin el marco de la ley, para los candidatos a diputados y senadores. Ya lo hicimos con éxito de esta forma en las pasadas elecciones municipales y, por cierto, incluso en anteriores elecciones presenciales.

Pero además de las primarias, en la mayor cantidad de distritos y circunscripciones, la oposición se debe abrir a un pacto político y programático con Revolución Democrática y con otros movimientos y líderes sociales de manera que puedan tener espacios en las listas parlamentarias y ser parte efectivamente de una nueva mayoría para los cambios.

En concreto me parece que debe haber espacio para que tanto Jackson, como otros líderes juveniles y sociales, puedan ser candidatos de la oposición decididos en primarias vinculantes y debe haber primarias organizadas por los partidos en todas aquellas circunscripciones y distritos donde hayan más candidatos que cupos y donde los partidos deban resolver sus diferencias.

Sin embargo, el grave error cometido por los dirigentes de los partidos de oposición al no inscribirse en las primarias legales no debe hacer pasar a segundo plano el que el problema de fondo del sistema político es el binominal y que mientras éste no se cambie por un sistema electoral proporcional, en cualquiera de sus formas, seguirá existiendo un pluralismo limitado, un parlamento empatado, una distorsión de la soberanía popular y se seguirá negando la participación a la ciudadanía.

Hay que explicar con claridad, y no se ha hecho en estos días, en que las consecuencias del binominal y su estrecha camisa de fuerza hace que se vean como un peligro la realización de primarias especialmente por los partidos más pequeños que podrían perder en ellas cupos que en cambio obtienen en una negociación política.

Es decir, paradojalmente la primaria podría imponer una exclusión, que es uno de los efectos más desastrosos para la democracia del actual sistema electoral. Por ello, sí a las primarias pero sin olvidar que el tema de fondo es cambiar el binominal y democratizar el sistema.

No habría necesidad de primarias parlamentarias si en vez del binominal tuviéramos un sistema proporcional que permitiera una mayor cantidad de candidatos, la electividad de parlamentarios provenientes de los partidos pequeños o independientes y el respeto al voto de los ciudadanos en la composición del parlamento y en la legitimidad de los representantes.

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05 may 2013

Ménou y la resurrección de la democracia

Lentamente se acerca el tiempo de elecciones parlamentarias, quizás más rápido para algunos, quizás más tarde para otros que son lo suficientemente jóvenes, como para ser marginados. No por sus aptitudes, sino más bien por algo mucho más superfluo, su edad.

Con resquemor vemos que cada vez, en la política chilena, va predominando un ánimo de exclusión con las nuevas generaciones o, visto de otro modo, cada vez son más frecuentes los movimientos que con ánimo de mantener un statu quo, pretenden mantener un poder gerontocrático, hoy dominante en el amplio espectro de la política de nuestro país.

Es así como, si miramos el espectro de los candidatos preponderantes en nuestras papeletas, veremos que muchos de ellos superan con creces la juventud. Impidiendo, con esto, la renovación de la política de nuestro país y cerrando aún más las puertas a los frentes juveniles de los mismos partidos. Limitando a estos últimos a espacios universitarios, secundarios, vecinales y, de una u otra forma, alejándolos de la toma de decisiones reales que se obtienen de las bases sociales antes mencionadas, haciendo que estos frentes sean, de facto, meramente testimoniales y sin pretensión real para sus miembros.

Entonces nos preguntamos ¿Qué sentido tiene mantener una juventud activa, formativa, renovada y ambiciosa, si con cada actuación de nuestros líderes vemos una actitud reacia a la renovación sectorial o, visto de otro modo, a abandonar sus escaños cediendo a la República ideas jóvenes y gestoras de cambios sociales?

En este sentido, sí, es cierto que muchos jóvenes egresados, titulados y con gran capacidad, participan en equipos parlamentarios de algunos de los añosos senadores y diputados, pero ¿por qué esos mismos actuales parlamentarios no invierten los papeles y, aportando  su experiencia, asesoran a los nuevos jóvenes en dichos escaños? Con eso damos paso, como se mencionó anteriormente, a una renovación real de las políticas públicas, de las ideas de Estado y, por sobre todo, a la superación de rencillas antañas que siguen marcando a los más icónicos de todas las bancadas, mejorando con todo aquello nuestra democracia.

Es en esta situación, real o imaginaria, de poco incentivo juvenil para las parlamentarias que con angustia y celos, vemos a partidos cuestionados, muchas veces, por su defensa a dictaduras y regímenes poco democráticos. Esos mismos que cada vez que pueden, critican a la Concertación y a la Alianza, pero demuestran tanto en universidades y juntas de vecinos, como en distintas elecciones su apoyo a la juventud.

Con aquello nos cabe la duda que si sólo aquel sector de la política chilena posee líderes jóvenes, o es que no existe un correcto encausamiento de los presentes en los demás sectores del espectro. ¿Por qué no es posible que líderes capaces, como muchos  de los actuales mayores, puedan encausar esos liderazgos jóvenes, potenciarlos y apoyarlos dando un paso al lado?

Los jóvenes significan, en consecuencia, nuevas ideas, una baja significativa en los prejuicios políticos, un nuevo aire para las representaciones y, por qué no decirlo, una nueva cultura de hacer política y adaptarse de buena manera a los nuevos tiempos.

Entonces ¿Cuál es el paso necesario para que se integre más a los jóvenes a la política chilena?¿Cómo exigimos los jóvenes, tan acallados por las cúpulas, caudillos y poderes dentro de un partido, que nos reivindiquen los espacios que, por cuestión de bien común, buscamos en honor a la renovación política y social del país?

Eso es algo que por el momento, sólo está en los proyectos de aquellos que necesitan ostentar de sus ideas, sus cargos y sus pretensiones egoístas que depara al país una dictadura de la gerontocracia gobernante. Todo a la espera de un Ménou –de Sade- que nos entregue en sus últimos momentos, luego de resucitar, un atisbo de generosidad y ceda su escaño a un joven político chileno.

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05 may 2013

Santiago seguro

Después de vivir varios años en Caracas, Venezuela, considerada la tercera ciudad más violenta del mundo en 2012, Santiago me parece un paraíso. Camino por Providencia y es como estar en un universo paralelo.La gente anda sin cuidado mientras habla, juega o escribe en su teléfono inteligente último modelo.

También observo como hombres y mujeres se sientan en las plazas, parques y veredas con sus notebooks sobre la falda. En sus caras no hay temor ni ansiedad.Al contrario se ven completamente calmados y seguros. Para ellos es normal pero para mí, con mi mentalidad caraqueña, es un suicidio. Quizás piensen que estoy exagerando pero las cifras no mienten.

Según el informe del Observatorio Venezolano de Violencia, realizado en diciembre de 2012, en Venezuela se registraron 21.000 asesinatos en ese año. Esto se traduce en una tasa de 73 muertes cada 100 mil habitantes.

En los casi seis años que viví en Caracas me robaron dos veces y todas las personas a quienes conocí también habían sido víctimas de robos o secuestros, al igual que sus familiares y amigos. Lo raro es conocer a alguien a quien nunca le han robado.

A pesar de que en Santiago también se ven rejas y cercas eléctricas en las ventanas y puertas de las viviendas, son significativamente menos que en Caracas. Yo vivía en un sexto piso y hasta allá llegaban las rejas de las ventanas y balcones.Y no solo eso, para entrar a mi edificio necesitaba cinco llaves: la del portón del edificio, la del ascensor, la de la reja del piso, la de la reja de la puerta de mi departamento y finalmente la de la cerradura de la puerta principal. Aquí me basta y sobra con una simple llave.

Ciertamente tengo claro que hay lugares de Santiago que son sumamente peligrosos y violentos. Allí la realidad de Providencia, Las Condes y Vitacura no existe. Quienes nos movemos por esas zonas vivimos en una burbuja y debemos valorarla. Lo que pasa es que en Caracas no importa la hora, el lugar ni quién eres.Todo vale en esa selva de concreto. Si vas manejando en la noche estás mentalizado para no parar en ningún semáforo, no importa si la luz es verde, roja, amarilla o morada. Nadie para.

Al caminar por la calle o andar en el metro no sacas tu teléfono y menos se te ocurre sentarte en un parque con tu notebook. Siempre andas pendiente de quien va caminando detrás tuyo, a los lados y al frente. Vives en modo de supervivencia las 24 horas del día.

En Chile las cosas son distintas. Al menos eso muestra la IX Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudad de 2012, donde el 8,5% fue víctima de robo por sorpresa, robo con violencia o intimidación, hurto o lesiones al menos una vez.

Por ello debemos valorar la ciudad en la que vivimos, donde, en varias zonas, se puede salir de noche, revisar el celular en la calle, estudiar en el parque y confiar en las autoridades, entre otras cosas.

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04 may 2013

Primarias una y otra vez

Pese a las declaraciones de intenciones de distintos sectores y al compromiso público de numerosas candidaturas, los partidos de oposición no realizarán primarias para elegir a sus postulantes al Congreso.

Esto significa, una vez más, que las decisiones sobre las listas parlamentarias serán tomadas por quienes participen en las negociaciones entre los partidos y, lo más importante, que la representación de las y los independientes se ve nuevamente obstaculizada.

A pesar de lo lamentable que resulta esta incapacidad de los partidos de someterse a un proceso de decisión democrática y ampliamente participativo, hay algunos signos alentadores.

Es el caso del acuerdo adoptado conjuntamente por las direcciones comunales de Providencia y Ñuñoa del Partido Socialista y que fue dado a conocer públicamente. Junto con criticar lo ocurrido, estas directivas locales apuntan a que esta decisión afecta directamente los esfuerzos de participación de la ciudadanía en política.

Asimismo, recuerdan que han participado en todas las instancias de decisión ciudadana, como fue el proceso realizado para las pasadas elecciones municipales, oportunidad en que se realizó una primaria que definió la postulación a la alcaldía.

Comparto sinceramente lo manifestado por el Partido Socialista de nuestra comuna.He manifestado, en múltiples ocasiones, que la realización de primarias para los cargos de representación popular es uno de los mecanismos más transparentes. De este modo, podremos democratizar el ejercicio del poder, traspasando a la ciudadanía la posibilidad de elegirlos.

Esta ha sido nuestra experiencia y aprendizaje que tuvimos en la última elección municipal de la comuna. No se puede retroceder a la designación al interior de los partidos, de las candidaturas a la Cámara de Diputados y al Senado. Cualquier postulación que se levante de esta manera va a carecer de legitimidad y, para la opinión pública, estará marcada como parte de las cuotas de poder que se han instalado como práctica en la política nacional.

En ese sentido -y reitero lo expresado en diversas ocasiones- mi decisión política es que, en las próximas elecciones parlamentarias, apoyaré a las candidatas y los candidatos de oposición que sean elegidos por medio de este mecanismo. Estoy convencida que ello ayuda a contar con una mayor y mejor democracia y que éste es el camino que la mayoría de las chilenas y chilenos quiere y desea.

Quiero reiterar, además, mi convicción de que la única forma de perfeccionar la calidad de la política es mejorar sus prácticas. Así lo muestra nuestra experiencia que, a pesar de las restricciones, se avanzó de manera importante en el proceso de participación política. Las elecciones primarias son una herramienta que ayuda a este objetivo.

Sabemos que la política y el sistema de partidos políticos vive su peor momento. Pero también sabemos que son importantes para gobernar.

Sin embargo, para que cumplan ese rol, es conveniente y necesario que hagan un alto en el camino y realicen una autocrítica sincera. El interés del país así lo requiere.

Ejercer y administrar el poder político no es patrimonio exclusivo de los partidos políticos. Las ciudadanas y los ciudadanos independientes también estamos en condiciones de hacer nuestro aporte y tenemos derecho a participar en los temas que le preocupan e interesan a la ciudadanía.

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04 may 2013

Simplemente desilusionante

El desacuerdo entre los partidos de la oposición que culminó abortando las primarias establecidas para llenar los cupos parlamentarios, es sin duda, muy desilusionante.

Si hay un diagnóstico claro en cuanto a la baja popularidad de los partidos políticos es aquel que indica que ellos se han alejado de la gente, han abandonado los más mínimos canales de participación interna y han conseguido como respuesta un notorio desafecto que se traduce en la falta de interés en la vida diaria de los partidos e incluso al momento de ejercer el elemental derecho a voto para elegir autoridades.

Resulta evidente que el sistema binominal está agotado, es un obstáculo para una verdadera democracia y coopera activamente al deterioro de los partidos. Todo esto es cierto.

Pero mientras no exista la posibilidad de cambiarlo, herramientas secundarias como eran las primarias para elegir los candidatos de elección popular, no se pueden desechar porque entregan un cierto grado de legitimidad en la definición de esos postulantes y amplían la base de electores que se pueden involucrar en esta decisión, cuestión clave para ampliar la base de los partidos políticos y sus representantes populares.

No haber llegado a acuerdo es no haber percibido este aporte sustantivo a la transparencia democrática, dado el restrictivo modelo imperante y refleja la peor cara de la política, cual es el triunfo de los intereses particulares por sobre el bien común.

Pone en duda también, la capacidad de mando que pueda tener un eventual Presidente de la República que provenga de las filas opositoras, nada se saca con decir “no estuvimos a la altura” porque ese sólo reconocimiento no asegura que no se volverá cometer el mismo error.

Pone una duda además la verdadera consistencia y claridad de objetivos compartidos que debe tener una coalición que postula a gobernar el país, esta nueva mayoría no parece haber construido aún esos lazos que posibilitaron en su momento los sucesivos gobiernos concertacionistas.

Los partidos políticos en particular los de la actual oposición deben ser capaces al más breve plazo de entregar una señal potente y efectiva que despeje esa sombra que los persigue en cuanto a una eventual captura de la institucionalidad partidaria, por una clase que se repite indefinidamente y que en la práctica ha clausurado los espacios de participación interna.

Por último, es necesario señalar que la primaria para elegir el candidato a Presidente de la República de este sector, hace necesaria la discusión programática como un eje decisivo para optar al apoyo ciudadano porque hay proyecto e ideas que se quieren ejecutar y no sólo porque se quiere acceder al poder.

Esa será una prueba adicional de respecto, tolerancia y capacidad de acuerdo, necesaria para asegurar el triunfo en noviembre.

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04 may 2013

La operación Longueira

La “operación Longueira” plantea muchas interrogantes. Sin embargo, hay dos que quiero abordar ¿cuáles fueron las condiciones políticas que hicieron posible la “bajada” de Golborne? y ¿qué objetivos de poder hay detrás de esta operación?

Las condiciones políticas que sustentan la “operación Longueira”. El “misil” que disparó Allamand no sólo destruyó la opción presidencial de Golborne, sino también la del gremialismo. Desde ese momento, la opción del hijo de Maipú pasó a ser “in viable”. El candidato había quedado mortalmente herido.

Hasta ese momento circulaba el diagnóstico de que Golborne se estaba desinflando. Había encuestas que mostraba la baja. La UDI estaba inquieta. Lo que más le preocupaba, era que la “performance” de su candidato estaba dañando de manera importante su capital político y electoral. En definitiva, su peso parlamentario futuro.

Por ello, la “bajada” del ex Cencosud debe entenderse en dos dimensiones, en el corto y largo plazo. En el corto plazo está el caso de los “abusos y de los paraísos fiscales” y en el largo plazo, una candidatura débil y sin liderazgo político que cada día perdía fuerza electoral.

Junto a la “debilidad estructural” de Golborne y el “misil Allamand” hay un tercer elemento que contribuye a configurar las condiciones socio-políticas que hacen posible la “operación Longueira”. Se trata, de que la coyuntura presidencial tiene como eje central del debate programático, político y electoral la cuestión del modelo.Lo que está en juego en esta coyuntura, por tanto, es el tipo de sociedad y de desarrollo que se va comenzar a construir.

Finalmente, a estos tres elementos se agrega uno más. Se trata, de que en el país se han generado condiciones políticas, electorales, económicas y sociales para impulsar una amplia agenda de transformaciones que está orientada a desmantelar el neoliberalismo local.

Los objetivos de la “operación Longueira”. El escenario anterior no podía seguir. Había llegado el momento de cambiar los objetivos de una fase. El gremialismo no se podía hundir con el ex Cencosud. No sólo bastaba con bajar a Laurence, había que controlar el partido y evitar que la directiva siguiera cometiendo errores.

La “operación Longueira”, por tanto, no solo implica suceder a Golborne, sino también controlar e incidir en la directiva del partido. Melero, Novoa y Coloma también han quedado heridos.

He identificado cuatro objetivos políticos:

1. Fortalecer a la UDI y defender sus posiciones en el parlamento. Golborne estaba debilitando el área de influencia de la UDI y poniendo en riesgo su futuro político y parlamentario. Desde el “golpe blanco” que se ha dado al interior del gremialismo se comienza a recuperar la unidad, la mística, la capacidad de trabajo y el proyecto popular.

Longueira, tiene la misión de fortalecer la lista parlamentaria para evitar los doblajes potenciales que rondan en el ambiente, para no perder posiciones de poder frente a RN y peso en el Congreso. De hecho, en estas parlamentarias la UDI es el partido que más arriesga. De este modo, la mejor lista –sobre todo, a nivel senatorial- no debe estar sometida a los vaivenes de mayorías desconocidas y circunstanciales. Por ello, la primera decisión es no hacer primarias parlamentarias y ubicar las fichas donde sea más rentable.

2. Defender el modelo. La fase que se abre desde la irrupción del malestar ciudadano es política e ideológica. Lo que está en juego son los principales enclaves económicos, políticos y simbólicos del neoliberalismo chileno. Los arquitectos del modelo, tienen la misión moral y política de defender la obra.La preocupación es evidente y razonable.

3. Legitimarse como interlocutor del gremialismo y del sector ante la “agenda de la igualdad”. Las palabras de “buen vecino” que ha emitido en sus primeras entrevistas y discursos hacia la izquierda, hacia Bachelet y hacia la Concertación son señales que no sólo buscan reducir el enfrentamiento en la coyuntura presidencial, sino también generar condiciones políticas para negociar los cambios al modelo que se van a impulsar en la próxima administración. ¿Con quién –de la futura oposición- va articular consensos y acuerdos el gobierno de la “Nueva Mayoría”?

“Crecimiento con inclusión” es el relato que se ha instalado, al menos, en el gremialismo. Lo afirmaba Golborne y hoy lo repite Longueira.Están dispuestos a que se instale y opere la agenda de la inclusión. Por tanto, la nueva fase debe fundarse en un nuevo pacto. Longueira, viene a jugar ese rol.

4. Generar condiciones para un segundo gobierno de la alianza. Este objetivo es complejo y contradictorio.Hay que entenderlo en dos planos; el primero, en que no se puede hacer pública la percepción de que la presidencial está perdida y que se buscan otros objetivos, menos aún cuando no se han contado los votos.

Y en segundo lugar, hay que competir y llegar a “cada rincón de Chile” con el mensaje de que es bueno para el país que haya un segundo gobierno de la Alianza y que no se pierda la oportunidad histórica de alcanzar el desarrollo.

De este modo, Longueira no sólo viene a fortalecer el rol político del gremialismo a corto y largo plazo, sino también a potenciar la opción presidencial del oficialismo como una forma de lograr su objetivo principal.

Pero, en ese tránsito la derecha ha ganado en tonelaje político, pero ha perdido en votos, en credibilidad y en confianza. Igual que los otros aspirantes al gobierno, comienzan a mirar en el horizonte el 2018.

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03 may 2013

Agenda laboral coherente

Se ha vuelto una costumbre del Ejecutivo lanzar grandes anuncios y eslogans para las fechas emblemáticas. El turno de estos días fue el 1º de mayo, Día de los Trabajadores, para ahora anunciar sendos proyectos para mejorar el seguro de desempleo, el sistema de pensiones, mejorar el acceso al trabajo de jóvenes y acabar con discriminaciones al interior de las empresas.

Es paradojal que estos anuncios se hacen justo cuando el Gobierno le da un portazo a los trabajadores en sus pretensiones de tener un sueldo mínimo que sea digno y justo en el contexto económico actual. Es difícil comprender la ortodoxia de la derecha, pero esa inflexibilidad lleva a algunos de sus líderes a pensar que un trabajo de 300 mil pesos, sin derecho a negociar colectivamente, incluso sin contrato fijo ni cotizaciones, es un trabajo “de calidad”.

Para qué hablar del sueldo mínimo. Bueno, esa es una de las diferencias centrales entre la derecha y quienes proponemos una mirada más inclusiva. Para ellos, las personas están al servicio de los indicadores, al servicio de una economía que beneficia principalmente a su sector; para la oposición, la economía debe estar al servicio de la gente.

Datos de la Fundación Sol indican que el 55% de los empleos creados en los últimos 3 años son para mujeres, de los cuales el 71,4% corresponde a trabajos subcontratados, servicio doméstico y empleos por cuenta propia. En tanto, la encuesta de empleo de la Universidad de Chile mostró que entre 2011 y 2013, el ingreso de los empleadores subió 56,3% mientras que el de los obreros sólo lo hizo en un 13,3%.

¿Dónde está la calidad del empleo entonces?¿Qué país ve la derecha?¿Qué país quiere la derecha?Cuando más de un millón de trabajadores en Chile no tienen acceso a un contrato de trabajo, no se puede hablar de condiciones de pleno empleo o de “paraíso laboral”. Nadie desconoce los avances, pero hay que ser cautos en vender una imagen que dista mucho de ser idílica.

Si a eso le sumamos serias dudas respecto de cómo el Gobierno presenta sus logros y éxitos con mediciones puestas en tela de juicio, entonces tenemos un panorama que nos obliga siempre a ponernos de parte del más débil.

Un sueldo mínimo de 205 mil pesos no es ni de calidad, ni responsable, ni justo. Hay opciones, principalmente entregando instrumentos de promoción a las pymes para que puedan compensar estos mayores costos, con trato preferencial de parte de las grandes empresas y también del Estado.

La oportunidad de levantar un gran acuerdo nacional pro pyme, con la posibilidad de elevar el sueldo mínimo, está a la vuelta de la esquina.

Si el gobierno no quiere legar sólo fiascos, puede poner sobre la mesa un sueldo mínimo de 250 mil pesos más una batería de medidas de apoyo y facilitación para las pymes que van desde el tema tributario hasta la tramitación de permisos.En suma, que lo que se ha hecho para las grandes empresas, también se pueda replicar para la pequeña, micro y mediana empresa.

Eso reflejaría una agenda laboral coherente que sumaría elementos de crecimiento con el de justicia social, simetría entre las partes y una mejor distribución de los éxitos económicos.

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03 may 2013

Los coletazos de la UDI y su desesperación política

Luego de la caída estrepitosa del líder político Golborne y a los minutos la unción de Longueira como nuevo representante de la UDI, es necesario reponerse y observar los daños políticos que continúa realizando la derecha y su gobierno.

La imagen de la caída de Golborne como cuando despiden a alguien por necesidades de la empresa, es una imagen fuerte. Habla de no considerar los fundamentos en los que se basa la elección de un líder, es desechable al primer traspié por declaraciones inapropiadas o falta de declaraciones… finalmente, era un candidato incómodo para la UDI. Sin embargo, se olvidaron que el Presidente Piñera también pasó por los bochornos de conflicto de intereses.

Ahora, los dos candidatos de la Alianza nos hablan de unidad, aunque en las trincheras y sin estrategia conocida, es una unidad sin contenido.

No está demás decir que con este numerito, además de la responsabilidad que le cabe al candidato Longueira como ex ministro de Economía en los datos del INE, la UDI ha dañado una vez más la credibilidad política que está por los suelos y no sólo perdemos en política también en economía; cuestionados los datos internacionalmente, pierden las instituciones.

¿Con qué cara les pedimos a los ciudadanos que vayan a votar? Este tipo de conductas, aumentan la deserción en las elecciones, es muy grave para Chile.

Sólo reconociendo el voto como herramienta de vinculación ciudadana para decir que no nuevamente.

¡No más empresa en el Estado!

¡No más voladores de luces!

¡No más anuncios y promesas publicitarias!

Con la fuerza de las transformaciones, podemos recuperar terreno, con el compromiso de no ser cómplices de la gestión de empresa privada en la política, con un proyecto potente que interprete las necesidades humanas sustentables con la naturaleza, con un marco ético que garantice conductas y acciones políticas de la mano con los mejores anhelos ciudadanos.

Reformas políticas, tributarias e institucionales que respondan a las necesidades humanas de hoy, ese es el camino que visualizamos y que caminaremos, la nueva mayoría unida.

El llamado es a votar en las primarias y en las elecciones de noviembre, ese es el compromiso ciudadano.

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03 may 2013

¿Hacia dónde vamos con la Educación Superior?

La movilización estudiantil y social del año 2011 puede ser considerada como un nuevo punto de partida para la educación superior del país. En ella se plasmó una visión alternativa no solo de las Universidades sino también de la educación en Chile.

Es posible que no todos estén de acuerdo con las formulaciones centrales, pero no cabe duda que el análisis y la discusión sobre educación en general y sobre las universidades y la educación superior ronda hoy día alrededor de esos planteamientos: gratuidad de la educación general y superior y que el Estado se haga cargo de sus universidades.

A la fecha no está claro donde terminará el debate y la disputa en estas materias. Eso sí, cualquiera que sea la decisión social y política que el país adopte,  se deberá concretar en el presupuesto de la nación.

Como se sabe, cada año el presupuesto del sector público expresa, en el lago del gasto, la decisión gubernamental y estatal sobre los bienes y servicios de educación superior de los cuales el Estado se hará responsable de proveer y/o producir para la sociedad chilena.

En estos últimos años se han creado especiales expectativas sobre el nivel y la composición de los presupuestos en Educación y, en particular, sobre los recursos que se destinarán a Educación Superior. Sin embargo, la discusión parlamentaria de los presupuestos de 2012 y 2013, propuestos por el gobierno para la educación superior han resultado en acuerdos de asignaciones de recursos que entregan respuestas consideradas ambiguas respecto de estas materias.

Se esperaba que en los años 2012 y 2013 los montos y distribución del presupuesto avanzaran en la solución de los problemas básicos planteados por el movimiento estudiantil en 2011 y que, además, se encaminaran soluciones de carácter permanente en el rediseño del sistema de educación superior, particularmente, por medio de los proyectos de ley que tienen que ver con el sector y que el Gobierno ha anunciado, enviado y están en debate en el Parlamento: Sistema de Financiamiento para la Educación Superior (Boletín 8.369-04), Superintendencia de Educación Superior (Boletín 8.041-04), Agencia Nacional de Acreditación (Boletín 8774-04).

En artículo reciente (http://www.economia.usach.cl/publicacion/wp2013_03(1).pdf) se analizan las magnitudes y la orientación de los aumentos de recursos presupuestarios para la Educación Superior, (ES)en los últimos dos años.

La discusión social y parlamentaria de 2011 y 2012 resultó en un aumento de las asignaciones presupuestarias para ES. Los recursos para el año 2013, alcanzan en términos reales (a precios de 2013) la suma de MM$1.459.686, lo que en significa 3.039 millones de dólares. Creciendo en 18,06% en 2012, pero recuperando en 2013, una tasa de 10% similar a su tendencia histórica, señal esta última que se une al hecho de que los fondos nuevos no tienen mayor importancia, pues la mayor parte de los recursos fiscales se sigue ejecutando a través de fondos y programas previamente existentes (97,5% en 2012 y 96,2% en 2013).

El Estado chileno provee principalmente una especie de bien social (meritorio) que consiste en entregar a los jóvenes del país los recursos financieros que les permiten tener acceso a la educación superior. En 2013, se destina para Ayudas Estudiantiles (becas y créditos) el 62,7% del total de recursos estatales para ES, ítem que entre 2011 y 2013 crece en 43%.

Las becas para educación superior (Bicentenario, Nueva Milenio y otras) son los fondos que más crecen en términos reales (en pesos de 2013), eran MM$ 179.821,8 en 2011 y suben a MM$337.030,0 en 2012 y a MM$ 391.214,9 en el 2013.

Así, entre 2011 y 2013 el total de becas para estudiantes de educación superior aumenta en 95,63% en términos reales, mientras que el total de créditos para estudiantes (Fondo Solidario y Crédito con Aval del Estado, CAE), crece sólo en 3,12% en el mismo período.

En los fondos para créditos estudiantiles se producen cambios relevantes, el Crédito con Aval del Estado crece en 15,9% entre 2011 y 2013 (desde MM$267.904,3 en 2011 hasta MM$310.426,6 en 2013), mientras que los créditos solidarios bajan a MM$73.279,5 en 2012 y, en 2013, se quedan en similares niveles (MM$73.059,0).

Reducción que compensa el aumento de becas antes indicado, reflejando así los acuerdos políticos parlamentarios que ocurrieron en 2011 (para el presupuesto 2012), que aseguran el acceso a estudios superiores (con becas) a los estudiantes de más bajos ingresos (hasta el tercer quintil de ingreso).

Otro cambio relevante observado es que los incrementos de recursos presupuestarios entre 2011 y 2013 se orientan principalmente (94% de ellos) a financiar la demanda en carreras de pregrado en la ES, recursos de los cuales solo un poco más de la mitad (55,8%) llega a las universidades tradicionales que pertenecen al Consejo de Rectores de Universidades Chilenas, CRUCH. Dando la señal de que cerca de la mitad de estos nuevos recursos para ES llegan a las universidades privadas.

Esta orientación contrasta, a su vez, con el 6% de aumento de los recursos destinados al fortaleciendo de las universidades tradicionales (estatales y tradicionales privadas).

Luego, del análisis del Presupuesto de la nación para Educación Superior, ES, se desprende que se avanza en financiar el acceso de los estudiantes de pregrado a las instituciones de educación superior, pero el Estado no avanza en hacerse cargo de sus universidades, de tal forma que están pendientes de abordar, en términos presupuestarios, los problemas centrales formulados por el movimiento estudiantil, respaldados por el CRUCH y los conglomerados políticos de oposición al actual gobierno, gratuidad de la educación superior y fondos basales relevantes para las universidades estatales.

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