13 may 2013

¿Y cuánto se puede hacer en 4 años?

Es posible que, a estas alturas, muchos ciudadanos estén mareados a causa del vendaval de propuestas y ofertas de los candidatos presidenciales. ¿Cómo orientarse en medio de ese torbellino? ¿Cómo distinguir las iniciativas serias de aquellas que no lo son?

Dado que es improbable que los electores se dediquen a comparar los diversos programas, solo les queda confiar en un determinado candidato.En realidad, eso es lo que hacemos cada vez que votamos en una elección presidencial. Por distintos motivos, hacemos fe en una persona. Pero nadie puede darnos seguridades respecto de cómo gobernará.

Es preferible que los postulantes a la Presidencia traten a los electores como adultos.Si un candidato promete demasiadas cosas, debería inspirarnos recelo.Si da a entender que el Estado tiene recursos inagotables, también. O si evita recordarles a los ciudadanos que los derechos van acompañados de deberes.

Tenemos derecho a discutir de todo, pero sabemos que no se puede hacer todo.Se requiere, por lo tanto, que los gobernantes establezcan un orden de prioridades.Como la palabra mágica es “cambio”, deben actuar de manera que las cosas cambien para mejor, porque también existe la posibilidad de que sea al revés.

Ojalá que el próximo gobierno y el nuevo Congreso se pongan de acuerdo en un cauce constructivo para abordar los cambios constitucionales y del sistema electoral.Mejor ni imaginar los efectos que podría tener un largo y desgastador conflicto institucional, que afecte la gobernabilidad y termine esterilizando los esfuerzos por mejorar el régimen democrático.

Chile necesita potenciar los avances conseguidos en diversas áreas. El próximo gobierno partirá de lo que existe, y sobre esa base tendrá que acotar su propia agenda. La reducción de la desigualdad parece ser un objetivo compartido por amplios sectores: la cuestión es cómo producir avances concretos y sostenibles.

En general, los programas electorales constituyen planes de gasto público. Pero, ¿cómo marchará la economía en los próximos años?

Esperemos que no baje demasiado el precio del cobre, que el ritmo de crecimiento se mantenga, que el desempleo no suba y que Chile siga atrayendo inversiones. Todo esto, por supuesto, condiciona las buenas intenciones en el plano social.

Parece haber amplio respaldo a la idea de efectuar una reforma tributaria que implique elevar los impuestos a las grandes empresas y a quienes perciben altos ingresos.Esta reforma se vincula con la aspiración de tener un orden más solidario, y requiere necesariamente un gran acuerdo político.

Los candidatos se muestran dispuestos a escuchar las demandas ciudadanas, lo cual es bien visto en estos tiempos. Pero, por mucho que se esfuercen, solo conseguirán escuchar a alguna gente, a quienes levantan la voz, a los que desfilan. Y en ese plano, ningún sector puede competir con los estudiantes universitarios y secundarios, que han realizado incontables marchas en los últimos años y cuyos líderes son invitados habituales en la TV.

La inmensa mayoría de los chilenos no desfila, por lo que sus necesidades son menos visibles. Por ejemplo, los niños de los niveles preescolar y escolar no desfilan ni están en condiciones de presionar a los parlamentarios.

Sin embargo, es indispensable que el país eleve el presupuesto en esos niveles, porque allí radica la posibilidad de corregir tempranamente las desigualdades educacionales. Tampoco suelen desfilar los adultos mayores, cada día más numerosos en nuestro país, muchos de los cuales tienen problemas de salud y reciben pensiones insuficientes.

Hasta el 5 de mayo, podíamos decir que los enfermos tampoco desfilaban, pero ese día sí desfilaron muchos compatriotas que padecen enfermedades de alto costo y necesitan apoyo para costear sus medicamentos. Esa manifestación debemos considerarla como una verdadera interpelación moral a todos los chilenos.

Si queremos construir una sociedad más solidaria, la atención de salud es la primera prioridad. Allí se requieren grandes inversiones para que el sistema público esté a la altura de las necesidades. El FONASA tiene 13,4% millones de asegurados, pero buena parte de ellos acude a los centros privados para atenderse.

Es indispensable mejorar sustancialmente los consultorios de atención primaria, reforzar la red hospitalaria, contratar a los especialistas que faltan, modernizar la base tecnológica de los hospitales, etc. Además, Chile debe avanzar hacia un seguro universal de salud para toda la población, como propuso una comisión de especialistas en 2010, que incluya una cobertura de enfermedades catastróficas, lo que supone un fuerte aporte de recursos estatales

Hay otros asuntos que demandan definiciones, como la política energética, las reformas laborales, la opción de que el Estado intervenga en el ámbito previsional, etc.

Ello implica que el próximo gobierno tendrá que combinar inteligentemente la atención de las necesidades y el sentido de las proporciones.

Para que Chile progrese de un modo duradero, se requiere un rumbo político realista y una gestión eficaz en los años que vienen. El próximo gobernante tiene que estar dispuesto a decir no cuando corresponda, porque esa es la condición para decir sí a lo más importante o más urgente.

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12 may 2013

Ríos Montt, el genocida

Hace tan solo unos días se llevó a cabo unos de los hitos más importantes y trascendentales en la historia reciente de Guatemala. La condena por el delito de genocidio en contra del ex dictador Efraín Ríos Montt, quien fuera el verdugo que en solo un año (1982-1983), dejara un legado de horror, sobre todo para la población maya, de alrededor de 2.000 muertos.

El que este ex militar y ex dictador que golpe de Estado mediante, se hiciera del poder en los años 80s, haya sido juzgado por crímenes de lesa humanidad, marca un hito en la historia guatemalteca ya que después de largos años de ocurridos los hechos, por fin se puede hablar, de manera inicial, de justicia para los miles de familiares de las víctimas del genocida. Pero sobre todo marca un referente ya que hasta hacen tan solo unos días, el hoy condenado Ríos Montt, se declaraba inocente del cargo que se imputaba. Según él, nunca había firmado nada, ni dado orden alguna, para cometer crímenes contra raza o etnia alguna.

Ríos Montt, declarando su inocencia, nos recuerda las declaraciones de otros genocidas que alegaron inocencia, como Adolf Eichmann, jerarca nazi responsable de millones de muertes mediante la “solución final”, quien dijera en el famoso juicio llevado a cabo en Jerusalén (del cual hay películas y libros), que él solo era un engranaje más de la maquinaria nazi, por lo tanto era totalmente inocente.

Y como no recordar nuestra propia historia de terror durante los 17 años de dictadura, en donde el fallecido dictador Augusto Pinochet, mediante su amnesia crónica, jamás reconociera crimen alguno, partiendo en la total impunidad y sin pagar por los crímenes de lesa humanidad cometidos durante su régimen dictatorial y genocida.

Guatemala hoy, como Argentina hace ya un tiempo, marcan precedente en materia de juzgamiento a los verdugos que en total impunidad cometieron graves crímenes contra la población muchas veces indefensa. Pero sobre todo, el proceso guatemalteco centra la discusión abierta ya con los procesos judiciales del Juez Baltasar Garzón, quien guiara, sobre todo en Argentina, juicios por el delito de Genocidio contra algunos de los militares de ese país que encabezaron la dictadura militar entre 1976 y 1983.

Lo mismo se intentó para nuestro país. El mismo juez español -hay que recordarlo-, llevó a cabo un auto de procesamiento contra el dictador chileno Augusto Pinochet, por el crimen de genocidio, teniendo a la vista sobre todo el operativo de represión transnacional denominado “Cóndor”, con sus miles de víctimas tanto chilenas como de otras nacionalidades.

Analizar los crímenes de la dictadura militar chilena bajo la tipificación de genocidio, es una necesaria y urgente medida que se debe contemplar por los organismos de justicia, pero sobre todo como demanda social.

Esto, ya que como se ha discutido con bastante tiempo en otros países que sufrieron también regímenes de muerte como el nuestro, la violencia genocida de carácter reorganizadora, se caracteriza no solo por el acto mismo de exterminio, sino que también, como lo afirma el sociólogo argentino Daniel Feierstein, por su realización simbólica, por la construcción social de la violencia, que permite entender el genocidio como un proceso complejo que comienza mucho antes del acto de exterminio, y que por lo tanto, se extiende mucho después de ocurrido dicho acto.

En este sentido, la identificación de un enemigo a exterminar aparece en una experiencia y otra, como el primer paso de esta violencia genocida (los gitanos, judíos, entre otros, en la experiencia Nazi, los subversivos en Argentina y Chile, los indios y comunistas en Guatemala, etc.).

Aclaratorias en este sentido, son las palabras de la Declaración de Principios de la Junta Militar chilena (1974) en donde se señala: “La alternativa de una sociedad de inspiración Marxista debe ser rechazada por Chile, dado su carácter totalitario y anulador de la persona humana, todo lo cual contradice nuestra tradición cristiana e hispánica”.

Serán estas ideas las que tenga a la vista el Juez Garzón cuando inicie su auto de procesamiento por el crimen de genocidio en contra de Pinochet, ya que según señala el propio Juez: “los objetivos de los conspiradores son por una parte la destrucción parcial del propio grupo nacional de Chile integrado por todos aquellos que se les oponen ideológicamente a través de la eliminación selectiva de los líderes de cada sector”.

Y también, agrega: “la acción criminal persigue la destrucción parcial del grupo respecto de aquellas personas que, o bien son contrarias al planteamiento religioso oficial de la Junta de Gobierno –como el caso de Cristianos Por el Socialismo- o bien sus creencias no son teístas”.

Solo queda aplaudir entonces el proceso guatemalteco, que continúa en la búsqueda de verdad, justicia y reparación para las víctimas y/o sus familiares de los crímenes de Estado perpetrados por agentes militares o civiles, en gran parte de nuestra América Morena, durante los largos años de una guerra fría que sigue presente, muy presente y cotidiana.

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12 may 2013

La cultura chilena necesita una nueva Constitución

Somos millones de chilenos(as) los que creemos que es indispensable desplegar esfuerzos serios para que, con el apoyo de la inmensa mayoría de los ciudadanos, pensemos, conversemos y definamos democráticamente una nueva Carta constitucional.

Una Constitución generada y aprobada por una asamblea constituyente, con integrantes elegidos democráticamente, que efectivamente sea expresión y viabilice el urgente y éticamente impostergable proyecto histórico de democratización y de construcción de bases institucionales, económicas, sociales, educativas y culturales para lograr un desarrollo integral de nuestro país, en armonía y respeto con la naturaleza, y teniendo como finalidad el respeto a la dignidad y derechos humanos, los derechos civiles, sociales y políticos de cada uno y de todos los habitantes, de nuestras comunidades y pueblos de este territorio al sur del mundo

Una nueva Constitución política que de verdad fundamente, posibilite y promueva políticas culturales que sean expresión de una comprensión amplia, compleja y de a de veras de la cultura.

Una Constitución que entienda a la cultura como la forma de vivir, ser y estar de los seres humanos y las comunidades – en un tiempo histórico- en un territorio geográfico y simbólico; que es testimonio material e inmaterial de su capacidad creadora y transformadora y, al mismo tiempo, de una forma de construir y hacer humanidad en relación con la naturaleza; que es heredera de las huellas y memoria luminosa y dolorosa de otras personas y comunidades que le han antecedido, que refleja y fundamenta la visión de mundo, la conciencia de sí y del universo, sus creencias, sus valores y la capacidad de producción simbólica.

Una Constitución, por ende, que reconozca y releve el derecho a la cultura de las personas y las comunidades, como asimismo su calidad de sujetos culturales, creadoras de saberes, conocimientos, de bienes, obras y contenidos de representación simbólica, generadoras de prácticas culturales, de valores y formas de ser, estar y vivir en un territorio físico y simbólico.

Que reconozca y proteja la libertad de creación y expresión de cada uno(a), a desarrollar su capacidad creativa, al ejercicio digno y sostenido de las actividades culturales y artísticas, y a beneficiarse de la protección de los derechos morales y patrimoniales que les correspondan por las producciones científicas, literarias o artísticas de su autoría.

Que reconozca el valor del derecho y deber de memoria colectiva de las personas y comunidades y, por tanto, garantice instancias y mecanismo para los ejercicios de memoria para reescribir los relatos y memorias oficiales, para reconstruir identidades, y para identificar, poner en valor, acrecentar y apropiarse del patrimonio cultural en toda su diversidad, pluralidad y riqueza.

Una Carta fundamental que declare la naturaleza multicultural y multiétnica de Chile, y como una de sus consecuencias respete el derecho a la propia lengua y declare que son lenguas oficiales el castellano, el mapudungun, aymara, rapa nui y de el tratamiento de lenguas reconocidas por el Estado para la relación intercultural a otras lenguas vivas de nuestros pueblos originarios, junto con proteger y promover el conocimiento y valoración de sus culturas.

Una Constitución que valore las manifestaciones populares de las culturas y promueva diálogos interculturales respetuosos.

Una Carta fundamental que reconozca y asuma las dimensiones culturales de las políticas educacionales, comunicacionales, habitacionales, urbanísticas, productivas, de salud, medioambientales, migratorias, etc.

Y en virtud de todo lo anterior, establezca las responsabilidades, el rol y deberes del Estado y detalle las bases para una institucionalidad pública cultural comprensiva de esta visión y definición de lo cultural y que ubique a la cultura como fundamento general y esencial de toda la institucionalidad chilena, estableciendo mecanismos efectivos para acceder y participar del espacio público como ámbito de deliberación, intercambio cultural, cohesión social y promoción de la igualdad en la diversidad.

En la Constitución Política del Dictador, aún vigente después de 23 años de recuperada la democracia, se dedica una oración de tres líneas a la cultura, en el numeral 25 del artículo 19°, y limitado al derecho del autor sobre sus creaciones intelectuales y artísticas, esto es, la propiedad intelectual; y más adelante, cuando menciona la palabra cultura para incluirla como ámbito de preocupación de Gobiernos Regionales y Municipalidades, no les obliga a asumir responsabilidades en el desarrollo cultural y mucho menos a destinar algo de sus recursos a ello.

Nada dice sobre cultura el dictador constituyente cuando garantiza el derecho a la educación; por una parte, como sabemos no garantiza este derecho sino más bien el derecho a elegir el sistema educacional y por la otra, no reconoce la profunda vinculación entre cultura y educación.

Es una Constitución que niega nuestra diversidad y pluralidad cultural, y por el contrario afirma y sanciona el discurso excluyente de la derecha, cual es la supuesta homogeneidad étnica, cultural, religiosa y territorial de Chile.

La Constitución del Dictador fundamenta y pretende consolidar el discurso de una identidad chilena única, creada y constituida de una vez y para siempre; un discurso que nace desde la identificación del ser chileno con lo agrario de la zona central – definido desde un falso mundo rural pues es la invención que hace el dueño de fundo de lo campesino- , de una identificación del ser chileno con la historia gloriosa de lo militar y por tanto la asimilación de lo chileno a sus fuerzas armadas; una identificación del ser chileno con el catolicismo tradicional del siglo XIX y principios del siglo XX.

Simultáneamente, es una Constitución que deja entregado al mercado el destino de creadores y cultores, de las obras y la producción artística, de su difusión y circulación, y por cierto deja también entregado al mercado el acceso de las personas y comunidades a ello.

Es una Carta fundamental que nunca habla del derecho cultural de los habitantes, jamás usa el vocablo “comunidad”, nunca usa la palabra “memoria” y por cierto no dice una palabra sobre el derecho y deber de memoria de las personas y comunidades; y esto es obviamente porque su definición esencia es de memoria oficial construida, como recién lo reitera el Proyecto de Ley anunciado por el Gobierno y que crea el ministerio de Cultura.

Es una Constitución que se funda en un concepto de patrimonio cultural restrictivo, elitista, ilustrado, militar y católico; es una noción que se funda en la valoración del pasado “vivido” por una pequeña parte del país, que silencia la historia y vida del pueblo, y que omite y “ningunea” las manifestaciones populares de nuestra cultura.

Y es por ello que, – más allá del valioso aporte de cientos de profesionales y trabajadores de la cultura en todas las regiones, y de la honestidad y compromiso de creadores e intelectuales que han cumplido en años pasados cargos gubernamentales-, finalmente las políticas públicas culturales han sido y son coherentes, o están restringidas, por la Constitución de la Dictadura, aquella que consagra y da viabilidad histórica al modelo neoliberal de Pinochet y la derecha.

Son políticas subsidiarias y que, en definitiva, instan la inserción de los creadores y cultores en el “mercado” y la validación de las obras, saberes y producciones culturales en ese mercado, con sus códigos.

Son políticas que, inevitablemente, hablan y se ocupan de la “gestión eficiente” de ciertos espacios y de la “circulación” de ciertos bienes culturales.

Son políticas que miran a las personas y a la sociedad – no habla mucho de comunidades- como sujetos de derecho de “acceso al consumo” de bienes culturales, y definen que la creación de los contenidos culturales es una función exclusiva y excluyente de los artistas.

Y lo hace con gran ingenuidad. Ya quisieran los creadores tener las posibilidades reales de generar los contenidos simbólicos que impactan y van conformando el imaginario de la sociedad chilena. Eso en Chile lo hace la televisión.

Por el contrario, abordar los grandes y complejos desafíos del Chile de hoy, con voluntad de ser una sociedad verdaderamente democrática, multicultural y multiétnica, implica pensar una política cultural que se define desde una comprensión antropológica de la cultura, del cómo una comunidad habita un territorio geográfico y simbólico en un tiempo determinado, de una cultura que habla de una cosmovisión, de una cultura que tiene un pasado que no ha pasado como decía Octavio Paz.

Una política que reconoce que cada persona y cada comunidad son sujetos culturales y por ende tiene derechos culturales.

Una política que define como esencial la naturaleza y la relación humana con ella, una relación de respeto, uso y no abuso de aquella.

Una política cultural que reconoce y, por fin asume – lo que aún no ha hecho Chile-, que su historia de los siglos XIX y XX es de negación de sus orígenes étnicos, de negación de su larga historia- historia que no se inicia con la llegada del conquistador español -, de silenciamiento de las culturas populares, y de instalación absoluta de la comprensión de lo cultural desde las lógicas de la Ilustración y de concepciones colonialistas, ajenas, europeizantes del conocimiento y la cultura en general.

Necesitamos pensar políticas públicas que contribuyan en el esfuerzo país de re-mirarse, construir y reconstruir su relato histórico, de reconocerse y valorarse en todas sus culturas, pueblos, etnias y comunidades.

Esto implica darle valor a contenidos y formas ancestrales de conocimiento, implica poner en tensión crítica los conocimientos, prácticas y lenguajes legados por la Colonia y los imperialismos del siglo XX y del neoliberalismo.

Y por cierto implica, insoslayablemente, pensar y crear un nuevo ordenamiento para los medios de comunicación masivos, sobre todo de la televisión chilena  y, en el caso de los medios radiales, valorando el esfuerzo de destacadas emisoras pero , también, asumiendo los complejos procesos de concentración de la propiedad ocurridos los últimos 15 años,  fortalecer los instrumentos que permitan la existencias de una pluralidad de propuestas y el respeto a la diversidad territorial y cultural de Chile.

Sí. Para nuevas políticas culturales, también, es fundamental superar la constitución del Dictador, y generar democráticamente una nueva Carta Fundamental para Chile.

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12 may 2013

Por qué fracasan los países

“Por qué fracasan los países” es el título del libro de los profesores Acemoglu (MIT) y Robinson (Harvard), en el que indagan los orígenes del poder, la prosperidad y la pobreza.

Un libro plagado de ejemplos históricos donde muestran de qué modo la institución política y económica ha tenido una íntima conexión y por qué se transformaron en una influencia decisiva sobre la prosperidad de los países que actualmente se consideran ricos.

Los comentaristas oficiales han sostenido que estamos frente a una nueva teoría, en la que la prosperidad no se debe al clima, la geografía o la cultura, sino a la habilidad para edificar instituciones gubernamentales que desarrollan políticas inclusivas. Si se trata de comprender la desigualdad del mundo, nos proponen observar de qué modo algunas sociedades están organizadas en forma ineficiente y socialmente indeseable. Algo que los economistas no ven, entre otras cosas porque la economía ha ignorado a la política.

Los autores sostienen que los países que escapan a la pobreza y la desigualdad lo hacen mediante instituciones políticas y económicas apropiadas. Son las instituciones que crean los ciudadanos y no la fe de sus antepasados, lo que determina si un país es rico o pobre, igual o desigual.

Venecia es un caso histórico notable. Independiente hacia el 810 D.C. se benefició de la paz de Carlomagno. Era una nación de navegantes ubicada en medio del Mediterráneo, que trajo desde Oriente a Europa occidental las especias y productos fabricados por bizantinos y esclavos.

Su considerable expansión y riqueza se debe a instituciones económicas inclusivas de las cuales la más famosa fue la commenda. Un tipo de sociedad por acciones mientras duraba una única misión comercial. Participaban dos socios, el “sedentario” que permanecía en Venecia y el “viajero” que acompañaba la carga. El sedentario proporcionaba el 100% del capital. Si era de caracter unilateral se llevaba el 75% de los beneficios y si era bilateral el 50%.

La commenda fomentó fuertemente el ascenso social y hay registro de los “hombres nuevos” desde el 960 en adelante. Pero como los “nuevos” redujeron el poder económico y político de las elites, están reaccionaron. Hacia el año 1297 se produjo la serrata.

El Gran Consejo que era electo, empezó a ser elegido solo de familias con antepasados en el mismo. Después vino la serrata económica y se prohibió el uso de los contratos commenda. El comercio a distancia devino en algo exclusivo de la nobleza. Venecia se convirtió en una sociedad extractiva que empezó a declinar hacia el 1500. Actualmente vive principalmente del turismo.

Las instituciones políticas y económicas pueden ser extractivas o inclusivas. Son extractivas cuando concentran el poder en manos de una élite reducida y las instituciones fijan pocos límites al ejercicio del poder de los ricos y poderosos. Las instituciones económicas a menudo están estructuradas por esa misma elite para extraer recursos del resto de la sociedad. Política y economía son extractivas.

Al contrario, las instituciones políticas inclusivas confieren el poder a los ciudadanos de manera amplia, limitan el ejercicio arbitrario de las autoridades, tienden a eliminar las instituciones económicas que expropian los recursos de la mayoría, levantan las barreras de entrada y suprimen los mercados que benefician solo a un grupo reducido de personas.

Política inclusiva y economía inclusiva.

A la larga, las reformas que han perdurado son aquellas que han transitado por cambios graduales, las que cada década daban un paso grande o pequeño hacia la democracia. El Estado de derecho resulta crucial para la expresión de las demandas, dado que hace más difícil la utilización del uso de la fuerza por las élites y también más improbable que los conflictos se transformen en una revolución general.

El libro toma como punto de referencia esta temprana fecha, para relatar mediante ejemplos de diversos países la lenta marcha hacia la democracia. En Chile, esa marcha se puede seguir a través de las leyes que modificaron el derecho a voto.

Comenzó en 1888, cuando obtuvieron derecho a voto los hombres mayores de 21 que supieran leer.Prosiguió en 1949, con mujeres mayores de 21 que supieran leer.Hasta llegar a 1970, que incluye a los mayores de 18 y los analfabetos. Desde el 2012 el voto es voluntario.

En suma, los ciudadanos votan por políticos que, a su vez, son forjadores de instituciones.Todos los conflictos que tenemos sobre cuestiones esenciales como la escasez de recursos, los salarios o el poder, se traducen en un conflicto por las reglas del juego. Son las instituciones las que determinan las actividades económicas y quienes se benefician de ellas.

Por esto la política no es solo de los políticos profesionales. Los autores del libro la entienden como “el proceso mediante el cual una sociedad elige las reglas que la gobernarán”.

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11 may 2013

El día de las células madres

También puede ser día de ellas, las que componen nuestra realidad, nuestro cuerpo. Aquí no sirve la macedonia de mezclas tan esotéricas como ponerle la sombra de un espíritu para portarse bien.

Estábamos en los últimos años de medicina en la PUC cuando llegó la noticia. Un gringo John Gurdon le había sacado una célula del intestino a un sapo, con pinzas le sacó el núcleo (como el cuesco) y lo introdujo a un óvulo de rana. Una primera fecundación que tras 10 días produjo un sapo igual al sapo del cual se obtuvo el núcleo.

O sea la información para producir un nuevo sapo recién nacido, estaba contenida en el núcleo de una célula del intestino. Ahora sabemos que está en todas y cada una de las células del sapo y en los humanos.

Pasaron 40 años para que le dieran el Nobel a Gurdon porque demostró la capacidad de las células de ofrecer su información y le dieron a esas célulasel apellido de STEM o de la iniciación.Alguien lo tradujo al español familiarmente como células madres.

Describo el ambiente.La carrera era casi gratis, la pagaba el Estado en las tres escuelas de medicina del país, U, UC y Concepción. El Presidente de Chile era Jorge Alessandri, el Rector en la UC era un Obispo gordo con dislalia (confundía palabras y decía Vien-Mat) y lo sacamos con una FEUC con alumnas no beatas y el lienzo de “El Mercurio miente” a todo cuerpo en el frontis.

Si las micros subían 10 pesos, ahí salíamos a desfilar (nadie marchaba) no había “guanaco” y nadie se disfrazaba de encapuchado.

Otrosí: un médico de la U había decidido proteger a las comadres del área Sur que al quinto embarazo tenían disposición al aborto clandestino con riesgo de vida, tal como se le llama a la muerte. Fue el doctor Benjamín Viel quien las protegió con las píldoras anovulatorias para que no se enredaran con un quinto embarazo. Viel utilizó un producto elaborado por la Ciencia en los EE.UU.

A propósito del sapo de Gurdon citado más arriba y del trabajo de otros científicos que nos dimos cuenta que la Ciencia servía al género humano. Servía después de muchos días y años de investigar sin publicidad.

Cito lo anterior porque nadie se creía emprendedor y la investigación también servía. El concepto de investigar no aseguraba resultados económicos a manera de lo que creen otros, como Longueira.

Nos parecía importante señalar que el propósito de la investigación no es sólo aliviar el sufrimiento. Es también un intento de entendernos a nosotros mismos y al mundo en que vivimos.

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11 may 2013

Pónganle orden a las municipalidades

Aplaudo la iniciativa del ministerio de Hacienda de crear un programa que se preocupe de velar y supervisar que los distintos organismos y servicios públicos del gobierno cumplan el compromiso de pago oportuno a los proveedores.

Sin duda ChilePaga es una acción valorable pues cuando el sector público se atrasa en la cancelación de las facturas perjudica a los proveedores, especialmente a las empresas de menor tamaño, ya que los obliga a recurrir muchas veces a préstamos, a una tasa muy superior a la del mercado, lo que significa tener que pagar intereses innecesarios.

Es loable buscar transformar al país empezando por casa. A través de una buena administración interna el Estado ha logrado convertirse en un ejemplo para los demás proveedores.

Esta iniciativa busca principalmente que los servicios públicos paguen sus facturas dentro del plazo de 30 días (con la excepción del sector salud, donde es de 45 días), lo cual sin duda considero un enorme avance, pero que aún tiene algunos puntos débiles, como, por ejemplo, las municipalidades las cuales no forman parte de dicha estrategia.

Según el ranking publicado en la web de ChileCompra, del total de reclamos pendientes (dato obtenido a inicio de este mes), las municipalidades son las que acumulan más denuncias alcanzando un 79,83% (5.417), siendo la Alcaldía de Coquimbo la que tiene un mayor número de quejas llegando a acumular 411 (y continúa subiendo). Le siguen los municipios de Arica con 332 reclamos y Puerto Montt con 289.

Cifras, sin duda, elevadas y que me llaman la atención por el nulo control y fiscalización para las alcaldías. Sí, existe una página, sí, existe un ranking…. y pare de contar. Esta alternativa es más bien un muy pequeño castigo a la imagen.

Si seguimos escarbando, encontraremos otras dos formas en que los proveedores afectados pueden realizar un reclamo, primero a través de la Contraloría y por otro lado, llevar su caso a los tribunales de justicia.

De los reclamos ingresados en el portal “Contraloría y Ciudadano”, hasta el 31 de marzo del 2013 se han recibido un total de 1009 casos de denuncias y sugerencias de fiscalización de los cuales un 48,3% corresponde al ámbito municipal.Pero la Contraloría no tiene el poder para aplicar soluciones, en este caso puntual sólo tiene la facultad para informar.

Mi pregunta es que en estas circunstancias ¿quién pone los límites y toma medidas?

El gran problema, al final de cuentas, es que estas instituciones tienen presupuestos independientes. La única forma de fiscalizarlas es que se genere un ente regulador como el Sernac Financiero, o que el Gobierno Central ejerza presión a ellas a través de la DIPRES, al retener del presupuesto de cada municipio la deuda pendiente a sus proveedores y que la Tesorería General de la República tome esos fondos para pagar a los afectados.

Hago un llamado para que no se olviden de las 5.417 empresas a las que les adeudan, de las cuales muchas pertenecen al sector de la salud y que por lo tanto son quienes proveen de medicamentos a los consultorios de los sectores más necesitados del país y que, por lo tanto en forma indirecta al no cancelarles estamos castigando a quienes más lo necesitan.

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11 may 2013

Hacia un nuevo trato con los trabajadores

Ha pasado un nuevo 1° de mayo, el último bajo el actual Gobierno. La CUT y otras organizaciones, a través de marchas y actos en todo el país, reiteraron sus reivindicaciones que apuntan, esencialmente, a un nuevo Código del Trabajo que avance en sindicalización y negociación colectiva. Además, de una mejor fiscalización y una reforma previsional.

Por su parte, el Gobierno, en cadena nacional, reiteró su ya conocida satisfacción por las cifras en materia de empleo y anunció una serie de proyectos vinculados al ámbito laboral, ninguno de ellos de gran significación ni que apunten hacia las demandas de los trabajadores.

Tratándose del último 1° de mayo del actual Gobierno, ello permite realizar un balance de lo efectuado, constatándose una gestión pobre, llena de autocomplacencia por unas cifras que resultan bastante cuestionables.

Veamos. Reiteradamente se señala que se han generado 800 mil nuevos empleos, pero no se detalla la manera en que se calculan, ni se hace mención a la calidad de éstos.

Digamos las cosas como son. Igual que en el caso de la medición de la pobreza o la seguridad ciudadana, en el caso de la cesantía, se alteró la metodología del cálculo.

Según la nueva forma de medir el desempleo, ahora basta con trabajar una hora a la semana para considerarse empleado.Evidentemente, ello mejora muchísimo las cifras.

Asimismo, se ha constatado que gran parte de los puestos creados son informales o tercerizados y, por tanto, de muy baja calidad, con desprotección y bajas remuneraciones.

Entre los aspectos deficitarios de la actual gestión está el incumplimiento de promesas claves, que han afectado el mejoramiento de las remuneraciones, como son la extensión de la negociación colectiva y el multirut.

El Programa de Gobierno del Presidente Sebastián Piñera decía textualmente: “Se revisará la legislación para eliminar las actuales restricciones que dificultan que un mayor número de trabajadores negocie colectivamente. Se propondrá una solución eficaz para evitar las malas prácticas que distorsionan el concepto de empresa.” Nada de eso ha ocurrido.

Más aún, en el curso de su gestión, el actual Gobierno adquirió un nuevo compromiso, avanzar en la prevención de accidentes y seguridad en el trabajo.Pese a los emotivos discursos pronunciados con motivo del rescate de los mineros en Copiapó, los proyectos de ley para fortalecer la fiscalización y sancionar a los empleadores que incumplen la normativa arriesgando a sus operarios, nunca llegaron. Sólo se enviaron las reformas institucionales.

Ha quedado claro que en este Gobierno no habrá nuevos avances. Las expectativas, entonces, están puestas en lo que ocurrirá en noviembre próximo. Esperamos contar con una nueva Presidenta y parlamentarios comprometidos decididamente con un nuevo Código del Trabajo.

Allí se deben incluir los temas más sentidos por los trabajadores y que apuntan, especialmente, a mejorar la distribución de los ingresos, como la sindicalización, la huelga, la negociación colectiva y reparto de gratificaciones, el fin del multirut y el fortalecimiento de la fiscalización.

Asimismo, debemos impulsar una profunda reforma previsional, que termine con este sistema de AFP que está condenando a los chilenos a la pobreza en su vejez y enriqueciendo cada vez más a los dueños de las AFP.

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10 may 2013

La “joyita” de la banca chilena

La airada y casi explosiva reacción del Presidente de la Asociación de Bancos, Jorge Awad, a la eliminación por parte de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras de normas que permitían alzas unilaterales y cobros abusivos en líneas de crédito y ahorro, demuestra el convencimiento de la banca chilena de que el sector financiero es intocable, incluso por la propia justicia.

Los recientes fallos de la Corte Suprema contra La Polar, primero, y luego Cencosud, por aumentos unilaterales de comisiones y la demanda de Conadecus, que luego de ocho años obligó al BancoEstado a pagar $5.675 millones a 500 mil ahorrantes por cobro indebido de comisiones en cuentas de ahorro a la vista, no sólo sienta jurisprudencia para nuevos casos: puso en el centro del debate los derechos de los consumidores y evidenció el abuso del retail y, ahora, de los bancos.

Al retail y el sistema financiero ya no les bastará con la “aceptación tácita” de los consumidores de alzas en cobros por comisiones, como bien lo entendió Falabella al cancelar el alza unilateral de comisiones por mantención de su tarjeta CMR que ya había anunciado.

Comparando el sistema de pago chileno con “una joyita que la voy a cuidar siempre”, el demócrata cristiano que representa los intereses de los banqueros en la Asociación de Bancos se arrojó atribuciones que olvidan su rol de regulado, frente a la autoridad reguladora, al afirmar que “no voy a aceptar que medidas irresponsables en un momento determinado la pongan en juego”. Y el resto de sus colegas denuncian “un ambiente en contra de la banca” y hasta intentos de fijación de precios por parte de la Superintendencia.

La “joyita” a la que se refiere tan intensamente Awad está valorizada en más de US$3.352 millones, que fueron las utilidades de la banca del año 2012, lideradas por el Banco de Chile (uno de los bancos que más se demoró en pagar la deuda subordinada al Estado) y el Santander, la institución financiera más grande del sistema que actualmente enfrenta una demanda colectiva en su contra por estafa en la rebaja en el pago de dividendos.

El actual cuestionamiento ciudadano a las bases del modelo económico y político que se implantó a la fuerza en dictadura con las reformas estructurales que liberalizaron la economía, el mercado del trabajo, la previsión, la estructura tributaria, finalmente llegó a los pies del sistema financiero que ha logrado bancarizar al país, pero a un costo social altísimo.

Claro, los chilenos y chilenas hoy pueden acceder a bienes y servicios a través de créditos de una industria en competencia, pero sometiéndose a un mercado poco transparente de reglas del juego, donde hasta antes de los fallos de la Corte Suprema condenando los cobros unilaterales, sólo les quedaba aceptar.

Pero el acceso al crédito es profundamente desigual: mientras es restringido para pymes (que son las que generan 80% de la fuerza de trabajo en el país) y, más aún, para los microempresarios y particularmente para las mujeres que trabajan por cuenta propia, para los bancos no hay restricciones.

Ello quedó demostrado cuando Jaime Estévez era Presidente del ahora cuestionado BancoEstado y permitió un préstamo por US$120 millones al Banco de Chile, institución a la cual se integró posteriormente como parte de su directorio.

Asimismo, mientras el Banco Central le cobra a los bancos un 5% de interés por los créditos, éstos castigan a los usuarios, con tasas seis y hasta siete veces mayores.

Legalización de la usura

El aumento del acceso al crédito fue bajo el alero de una legislación (ley 18010) que legalizó la usura y que sigue permitiendo el cobro de intereses sobre intereses por cuota vencida.

Hasta la promulgación de la ley que regula las operaciones de crédito y otras obligaciones de dinero en 1981, la usura era ilegal.

En su artículo 9, la ley expresamente señala que “podrá estipularse el pago de intereses sobre intereses, capitalizándolos en cada vencimiento o renovación”, consolidando el anatocismo, cláusula en que las partes convienen en que los intereses atrasados produzcan nuevos intereses.

Por ello, ya puestos en la agenda los derechos de los consumidores, el nuevo paso debiera ser instalar los derechos de los deudores a no ser gravados con intereses usureros, que obligan a pagar varias veces el bien o servicio adquirido, reformando la ley 18.010.

Frente a la arremetida de la banca, habrá que estar atentos/as a que -como ha ocurrido en industrias como la de las Isapres- un fallo judicial a favor de los usuarios finalmente no termine castigándolos a ellos mismos, dado que su cumplimiento (solicitar renovación de aceptación explícita de los clientes) pueda justificar nuevas alzas argumentando aumento de costos de administración.

Es el momento de poner mayor equidad en la relación entre clientes y compañías, y que los regulados entiendan que deben adecuarse al alero de la regulación. Es de esperar que el nuevo Sernac Financiero esté a la altura.

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10 may 2013

Bachelet: el día de la Madre

Todo el mundo reconoce en la ex mandataria Michelle Bachelet una serie de “cualidades blandas” que le han valido el cariño de la gente. Detrás de la sonrisa de la ex presidenta, muchos chilenos sienten la ternura y la simpatía de una mujer que es reconocida como la “mamita” de Chile. Poco importan sus silencios, a ratos exasperantes para sus detractores, tampoco sirven de mucho los emplazamientos de los opositores a un debate de ideas.

Como es sabido, la clara simpatía hacia Bachelet se traduce en una amplia mayoría dispuesta a votar por ella, convirtiéndola, en los hechos, en la candidata mejor posicionada en la campaña presidencial en curso.

Como suele repetirse en los círculos políticos, estamos frente a una candidata imbatible.

Su figura no solo suscita el recuerdo histórico de la primera mujer que alcanza la presidencia en Chile sino también la de una figura que en ONU Mujeres alcanza estatura mundial.

No obstante, este tremendo cariño hacia la figura de Bachelet no ha logrado transmitirse a su entorno ni, mucho menos, hacia algunos candidatos al parlamento que suscitan más bien un creciente rechazo. Una cosa es la madre y otra muy distinta sus descarriados sobrinos.

En el seno de los partidos políticos que dicen apoyar a Bachelet, las pugnas por cupos parlamentarios y las cruentas negociaciones persisten como en los mejores tiempos, dejando atrás las prometidas elecciones primarias y enfrentando a los caciques de las distintas tribus.

Un espectáculo lamentable del que la candidata ha sabido mantenerse a una prudente distancia, observando en silencio con severa, pero, maternal mirada la impresentable batahola de sus prosélitos.

El punto débil de la candidatura de Michelle Bachelet, y un claro riesgo, es justamente el tinglado político parlamentario de su eventual gobierno.

Ganar la presidencia sin las mayorías necesarias en el congreso, capaces de llevar adelante el proceso de reformas comprometido en su programa es fuera de discusión, condenar su administración a la mediocridad practicada por la Concertación durante cuatro gobiernos consecutivos.

Todo esto lo sabe muy bien la derecha, por eso ha dispuesto a dos de sus mejores hombres para ordenar sus propias filas y pelear su futuro político en el parlamento más que en la Moneda.

Las candidaturas derechistas al parlamento van a disputar cada circunscripción con un relato muy claro: el proceso de reformas que promete Bachelet es un riesgo y una amenaza a la estabilidad política y económica de Chile.

Este sector político está atrincherado en el binominalismo e inspirado por sus líderes más carismáticos lo que podría darle suficientes sillones parlamentarios para obstaculizar cualquier proceso de reformas más radicales.

La pregunta que se plantea, entonces, en este día de la Madre, es si acaso esta estrategia de la derecha será suficiente para postergar los vientos de cambio que soplan en el país.

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10 may 2013

Un día Histórico

El 11 de mayo de 1983 el pueblo de Chile abrió una nueva etapa en la vida del país. Al llamado del Comando Nacional de Trabajadores, articulado en torno a la Confederación de Trabajadores del cobre, se realizó la primera Protesta Nacional a la dictadura de Pinochet.

Lo imposible comenzaba a ocurrir. En medio del terror y del miedo, de la persecución y la censura, de dolores y amarguras, de cesantía y pobreza, un inesperado e incluso impensable movimiento social dado las condiciones imperantes, iniciaba un difícil camino que culminaría con la recuperación de la democracia.

Hasta ese momento se imponía en Chile, aquel trágico período que el Cardenal Silva Henríquez denominaba como “la paz de los cementerios”; desde ese día en adelante, Chile empezó a restaurar su capacidad de autodeterminación para salir del callejón sin salida que había establecido una autocracia auto perpetuada en el poder.

No fue fácil. Hubo una dura represión y numerosas víctimas que se agregaron a las que ya habían entregado su vida por la democracia en Chile.

No obstante la dura respuesta dictatorial la presencia de miles de manifestantes en las calles a lo largo del país, y los caceroleos en los barrios y poblaciones permitieron saber que el vecino también estaba descontento y que anhelaba un cambio en el régimen imperante. En ese proceso se pudo reconocer una nueva mayoría nacional.

Ese fue un impulso decisivo para la formación de una alternativa política viable. Hasta antes de las protestas nacionales la prensa oficialista hablaba de voces “disidentes”, luego de aquel 11 de mayo tuvo que ser reconocida la oposición política.

Ahora bien, el movimiento social por sí solo no podía reemplazar la dictadura; para ese propósito se requería, necesariamente, lo señalado en el párrafo anterior, una alternativa política que viabilizara la conducción del país, en las nuevas condiciones que iban a constituirse con la restauración de la democracia.

Para avanzar en esa dirección, la campaña por la opción NO en el plebiscito del 5 de octubre de 1988 jugó un rol fundamental.

En febrero de ese año, se formó el Comando por el NO que fue la base de la Concertación de Partidos por la Democracia. Soy de quienes piensan que sin las Protestas Nacionales no hubiera sido posible el triunfo del No.

Para sostener esta afirmación me baso en que el movimiento que irrumpió en mayo de 1983, permitió saber que Pinochet recibía un repudio nacional, que el miedo era posible de vencer y que, además, existían las condiciones para que una alternativa política se hiciera cargo del país.

Sin reconocerse como comunidad nacional con un propósito compartido en las Protestas Nacionales, ni más ni menos, que la voluntad de decidir su propio destino, sin tal experiencia decisiva, no se habría logrado reunir más de un chileno o chilena por cada mesa de votación el 5 de octubre de 1988 para asegurar el respeto al resultado e impedir la intervención y desconocimiento del veredicto popular a través del uso de la fuerza.

De manera que la lucha social y política fueron convergentes y determinantes. Sin el valor y el coraje de quienes protestaron, el país no viviría hoy en democracia y sin la amplitud y unidad política que se forjó en ese período, tampoco ello hubiere sido posible. Ese es su valor histórico perenne.

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