27 dic 2011

¿Qué quiere decir hoy día ser comunista en Chile?

Una de las incógnitas que más lejos están de ser desentrañadas en este Chile actual es la significación del partido comunista criollo.

¿Qué significa hoy día ser comunista en Chile?

¿Qué ideas hay que defender para considerarse un militante de ese partido?

¿Cómo hay que pensar el futuro de Chile? ¿Cómo hay que pensar la historia y especialmente la historia propia?

¿Cuál es finalmente la respuesta que los comunistas chilenos dan sobre la hecatombe de los socialismos reales?

¿Cómo se pasa de una situación en la que una de las posturas políticas que definían al partido se expresaba con la célebre frase de Luis Corvalán “somos sovietinchas”, a la situación actual en que la Unión Soviética ha desaparecido y los países que la formaban se han vuelto todos capitalistas?

¿Qué queda en pie del comunismo después de la destrucción del muro de Berlín?¿Cuál es la línea de coherencia entre los diferentes posicionamientos de este partido con respecto a Chile, que van desde la “vía pacífica” durante la UP, la “vía armada” en los últimos años de Pinochet y la situación actual de búsqueda de una política de alianzas con la Concertación?

Pregunto estas cosas, porque creo que una de las situaciones curiosas que caracterizan a la política nacional es la falta de exigencias analíticas y teóricas que se le hacen a los partidos que hoy día se disputan el poder en Chile.

En este terreno, las volteretas pasan “piola” y a nadie le preocupa mayormente pedir razones, porque se actúa como si en el debate político nunca estuvieran verdaderamente en juego las ideas.

La política aparece como un muñequeo en el que las relaciones de poder son lo único determinante. Nadie pide cuentas y la táctica de echarle tierra a los errores del pasado domina en todos lados. Pareciera haber un pacto mutuo entre las diferentes tendencias, algo así como “si no me molestas mucho, te dejo vivir tranquilo con tus “yayitas” propias”.

Por ejemplo: la derecha no ha dicho una sola palabra de verdadera autocrítica sobre los crímenes que silenció bajo la dictadura. A pesar de ello, reclama que se le reconozcan virtudes democráticas.

Por su parte, los militares no han dicho mucho sobre los horrores que cometieron y tampoco da la sensación de que tengan mucha voluntad de colaborar con la justicia en su aclaración y, sin embargo, reclaman ser reconocidos como leales al Estado de Derecho.

La Concertación ha vivido su crisis sin asomo de un análisis objetivo, desinflándose a la vista de todo el mundo sin una palabra de autocrítica, e intenta ser reconocida únicamente como continuidad de sus logros.

¡Para qué seguir con los ejemplos! Por tanto, en este cuadro, los comunistas tampoco se han hecho cargo de los terremotos históricos que han vivido y han logrado ser incluidos en el cuadro político como si poco o nada hubiera pasado.

Sólo que de repente sale a la luz un hecho significativo que pone en evidencia las contradicciones internas que no han tenido hasta ahora respuesta.

Por ejemplo: ¿Qué analista político puede explicarnos hoy día qué tiene que ver Camila Vallejo con Guillermo Tellier? ¿Piensan los dos lo mismo sobre lo mismo?¿Son políticamente equivalentes?

Durante las manifestaciones estudiantiles se publicó una foto en que aparecen juntos sonriendo, tomada indudablemente con fines propagandísticos, y la verdad es que me devané inútilmente los sesos tratando de comprender los lazos que los unen, sin llegar a obtener una respuesta que me dejara satisfecho.

Hace poco se produjo otro hecho interesante: me refiero a las condolencias enviadas por Tellier con motivo del fallecimiento del líder coreano Kim Jong-il.

La condición de líder de un “partido hermano” del fallecido motivó sin duda la misiva y las vaguedades con las que se pretendió explicar el mensaje no han convencido a nadie. Tampoco a buena parte de la militancia.

Se evidencia a través de estas explicaciones una nebulosa en los principios que deja flotante el significado que pueda tener hoy día la militancia en este partido.

Es obvio que la actual dirección del partido comunista no tiene una posición de claro repudio al régimen coreano y no se desmarca cien por ciento de sus políticas, aunque tampoco se explica claramente cuáles serían estos lazos que los obligan a enviar este tipo de condolencias.

Tampoco se aclara cual es en definitiva la verdadera relación de amistad entre comunistas chilenos y coreanos y hasta dónde llega. Hay por lo tanto aquí una incoherencia manifiesta que debería ser explicada.

Y lo interesante es que quién ha exigido con mayor fuerza esta coherencia es la propia Camila Vallejo, declarando públicamente que la carta le chocaba, que merecía una autocrítica y que según su parecer era un error. Dos discursos completamente antagónicos.

Vuelvo entonces a la foto. ¿Qué está haciendo Camila Vallejo y otros jóvenes del movimiento estudiantil que se declaran comunistas al lado de personajes como Tellier, Gajardo o Martínez?

¿Qué tiene en realidad que ver el movimiento estudiantil con el partido comunista de “los viejos”?

¿Por qué los líderes estudiantiles que postularon como comunistas perdieron las últimas elecciones?

¿No será a causa de estas confusas amalgamas? ¿Qué están buscando en realidad unos y otros y sobre la base de qué ideas?

¿A qué se le está llamando “comunista” en el movimiento estudiantil y qué tiene que ver eso con el Partido Comunista?

No encuentro respuesta, pero tampoco sé explicarme muy bien qué significa hoy día ser comunista en Chile. Si alguien lo sabe, que lo explique. Pero, por favor, que no sea con las añejas consignas del pasado.

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27 dic 2011

Nuevo escenario en barrios del sector oriente

No cabe duda que actualmente el escenario inmobiliario ha cambiado. Distintas razones han generado situaciones que antes era difícil de creer.

Un botón de muestra: lo que antes era una villa residencial en Las Condes, compuesta por blocks y una cancha de tierra, ahora es un corredor empresarial consolidado.

En ese sentido, y específicamente el barrio Nueva Las Condes es un ejemplo de transformación urbana, donde casas y departamentos habitacionales han dan paso a grandes edificios de cristal y centros empresariales en crecimiento.

Esta transformación ha implicado diferentes cambios en el sector, sobre todo, y de manera drástica, en lo relacionado con el precio del suelo.

Esto por cuanto, la cercanía con importantes torres corporativas, la llegada del metro, las dinámicas de crecimiento de la ciudad y la ubicación, produjo que se fortaleciera el desarrollo inmobiliario del sector, elevando rápidamente el precio del terreno.

Claramente Nueva Las Condes y sus alrededores se ha consolidado como uno de los grandes centros de oficinas de Santiago. El sector ha aumentado progresivamente el precio de su suelo con cifras (y transacciones) realmente históricas, fluctuando entre 60 y 100 UF el metro cuadrado, lo que hace algunos años no superaba las 25 UF el metro cuadrado.

En los últimos 24 meses, los precios de estos terrenos, al igual que el de las casas, departamentos y oficinas del mercado inmobiliario, han crecido de manera violenta.

Sin embargo, considero que es un ajuste de precios que debió haberse dado de manera mucho más gradual en el tiempo, como es normal en otros mercados.

Los valores de inmuebles estuvieron estancados largos años y se produjo el ajuste de forma bastante agresiva.

Ahora, es muy probable que esta realidad siga sucediendo, mientras no se realicen modificaciones significativas a los planes reguladores, que permitan crear nuevas zonas con mayor altura o nuevos terrenos de expansión.

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27 dic 2011

Voto voluntario: polos delirantes del debate

Si bien la aprobación de la ley de inscripción automática y el voto voluntario se produjo hace apenas una semana, el debate en torno a este tema lleva semanas e incluso meses suscitándose.

Diversas voces se han pronunciado respecto a las potencialidades, modernidades, efectos, consecuencias, vencedores y derrotados, discursos y ¿renovaciones?, cambios y miedos políticos, insanidades morales, etcétera, etcétera, que “debiera” generar el nuevo escenario electoral.

Pero por esas casualidades de la vida o del café, de todas las voces, opiniones y argumentos que se han oído, ¿alguien le ha preguntado a una persona que NO VOTA por qué no lo hace?

Si revisamos un par de opiniones con nombre y apellido, encontramos que hace casi un mes apareció un artículo titulado “No más infantilismo revolucionario”, en el cual el columnista, señor Cristóbal Bellolio, nos informa que se preocupó de realizar una pregunta capital a jóvenes participantes de la política universitaria: ¿Por quién votarías si las elecciones fueran este domingo? La instancia en que efectuó la interrogante, según da cuenta el precandidato a la precandidatura por Providencia, fue un debate para las elecciones de la FECH que se realizaron a principio de diciembre.

En este punto, debemos destacar la importancia del contexto que describe Bellolio: no cabe duda que uno de los escenarios que propició el debate sobre este tema, mucho antes que se discutiera en el parlamento la ley, fue el movimiento estudiantil de este año, esa “primavera” -como la llaman ciertos hum(or)istas- que trae “aires de renovación” a nuestro país, a pesar de que “aires de renovación” es una frase que no dista mucho sinónimamente de los “aires de cambio” que soplaban según un candidato presidencial hace ya once años atrás. Pero retorno a lo que nos convoca.

Señala Bellolio que de los entonces ocho candidatos a la FECH, cinco (los de izquierda) optaban por anular, mientras que los otros tres (los de centro y los de derecha) votarían o por Vallejo o por Optimus prime o por Allamand. Para su pavor –y el de su grupo de intereses particulares proyectados en la esfera pública-, si esa fotografía fuera el resultado real de las elecciones, el nuevo presidente era Andrés Allamand.

A raíz de esto –aunque desviando la atención al tema del voto y la participación ciudadana en sí-, Bellolio condena la actitud de estos jóvenes con una añeja frase reaccionaria, frase que en el presente año tuvo una actualización, con matices, en el ya famoso “inútiles subversivos”: es una actitud, una postura de “infantilismo revolucionario”, de aquella “incapacidad de ganar la partida siguiendo las reglas del juego”.

Bellolio refuerza su argumento culpando a aquellos que no votan –a propósito de la pregunta que mueve este artículo-: “¿cuál es, en cambio, la estrategia del infantilismo revolucionario?

En la radio escuché un dirigente estudiantil señalando que no estaba inscrito en los registros electorales porque ‘el sistema no le representa’. Claro: si no participan, se hace muy difícil que el sistema los represente. La democracia es un proceso trabajoso de acuerdos y mínimos comunes, no de pataletas temperamentales”.

Si bien la argumentación de Bellolio es tradicionalmente correcta, me parece que tanto su pregunta y conclusiones como las circunstancias que propician su (justificación enmascarada como) “reflexión” son, por un lado, capciosas, y, por otro, muestras clara de dos de las peores caras del debate:

1) Bellolio, ejemplo de aquel que fantaseando con su “responsabilidad cívica” y su “vocación de servicio público” defiende el actual sistema político en pos de personales intereses electorales a nivel de cúpulas, tratando así de enmascarar su figura de siervo que aspira a ser el día de mañana el nuevo patrón de fundo en una comuna;

2) un grupo de jóvenes que expresan su postura con frases que no hacen más que prestarse para que otros puedan pintarlos como peligrosas figuras que no quieren respetar “las reglas del juego”. (Porque esto es lo que se quiere decir con la chapa de infantilismo revolucionario: eres un niñito peligroso.)

Ahora bien, estos jóvenes, reducidos y deslegitimados por el poder político con el mote de ultras, tienen un valor insoslayable a nivel de sinceridad política, puesto que al declarar que anularían o que no votan sinceran sus posiciones, algo de lo que carecen TODOS aquellos que pertenecen a los partidos y sus juventudes que “participan” hoy del poder político.

Otra voz polémica dentro del debate en torno al voto voluntario fue la de Fernando Villegas, quien tituló una columna respecto al tema como “El derecho a no ser ciudadano”, en alusión frontal a aquellos que no votaban y que, gracias a la voluntariedad del voto, no votaremos, eludiendo con el “permiso de la ley” nuestra obligación de ser ciudadanos.

Su argumento se resume en el siguiente fragmento: “¿Por qué, entonces, el acto más importante de todos, elegir a los gobernantes, habría de librarse de dicha premisa? ¿Qué lógica es esa según la cual un acto de tal calibre puede no ser un DEBER y convertirse en OPCION? ¿Qué clase de ciudadano es el capaz de optar por no serlo cuando más debiera serlo?”

La delirante argumentación de Villegas defiende una postura similar a la de ciertos senadores y diputados –justamente los que están al “medio” de los “delirios” políticos, es decir, la DC, aparente justo medio entre la derecha y la izquierda-.

Sin embargo, al igual que Bellolio, Villegas también se encarga de fustigar a los no votantes desde su pupitre, aquel que está ubicado dentro del living del sistema político como ala no explícita de la clase política. Ni Bellolio, ni Villegas tienen la decencia de incluir en sus argumentos la postura razonada de alguien que no vota.

Esta incapacidad de ambos de integrar las otras voces no solo da cuenta de un mal de toda nuestra política y de gran parte de las caras del debate públicos: también demuestra que no poseen el más mínimo interés de saber los motivos que llevan a alguien a no votar: no hablan con pueriles revolucionarios, ni con insanos no ciudadanos.

Pero, ¿dónde está la voz de los que no votamos? ¿Quién nos ha preguntado los motivos de nuestra OPCIÓN? ¿Alguien ha indagado en por qué hay personas que en una posición similar a la mía, sienten que NO VOTAR más que una opción es un DEBER ante la corrupción y degeneración de la delegación, la falta de renovación y de inclusión nuevos actores en política, la exclusión social y la molestia con el mundo en blanco y negro que postula nuestra discursividad política oficial? Tal vez sea necesaria esta tarea.

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27 dic 2011

Recursos contra la delincuencia ¿bien invertidos?

Recientemente el Instituto Libertad y Desarrollo publicó un estudio que determinó que para el país, el costo anual de enfrentar la delincuencia, es de US$ 4.478 millones.

Asimismo, el informe hace notar que este costo ha aumentado en un 123% en los últimos diez años. Ello, sin considerar los recursos asociados a las secuelas psicológicas, de salud y de ausentismo laboral para las víctimas de delitos, que si se sumaran aumentarían aún más estas cifras.

Estos recursos reflejan principalmente que el país cuenta hoy con más cárceles, más gendarmes, más carabineros, más policías de investigaciones, más fiscales y más guardias privados. Todos, aspectos definidos como necesarios para entregar seguridad a la población.

Paradójicamente, este incremento en los recursos no ha estado asociado con una disminución de la delincuencia. Por el contrario, según la Fundación Paz Ciudadana durante el año 2011 un 38% de las familias chilenas fueron objeto de acciones delictuales, cifra que es un 7% mayor que hace una década (Encuesta de Victimización).

Frente a lo señalado, la pregunta es ¿qué efectos hubiera tenido si los US$ 4.478 millones, se hubieran invertido anualmente en mejorar la equidad social del país?

Por ejemplo, estos recursos alcanzarían para construir anualmente 56.000 viviendas de UF 2.000 para familias de escasos recursos (construyendo “Hogares” como dice el Alcalde Ossandón), o  financiar la universidad gratuita a más de 1 millón de estudiantes, o incrementar la subvención escolar a $100.000 mensuales beneficiando a casi 4 millones de niños(as); o mejorar significativamente la infraestructura comunal (en áreas verdes, clubes deportivos, recreación).

Es decir, ¿si durante varios años este tipo de inversiones se hubieran realizado en el país tendríamos menos delincuencia?  La respuesta es sí.

En definitiva, es iluso esperar que disminuyan las cifras de delincuencia, si el país mantiene una desigualdad por décadas, que ha afectado a varias generaciones, y cuyas características más evidentes son que el 10% de la población más rica tiene ingresos 46 veces más altos que el del 10% más pobre (MIDEPLAN), o la amplia inequidad que se observa entre comunas, entre barrios, entre viviendas, o las diferencias abismantes de los servicios de salud y educación que se entregan.

Esta situación que últimamente se hace cada vez más inaceptable, genera el riesgo —también cada vez mayor— de que la población perciba, con cierta aceptación, determinadas acciones delictuales, como un mecanismo de distribución del ingreso.

Por ejemplo, los robos a cajeros automáticos, o a los supermercados, o a camiones distribuidores en poblaciones, son cada vez menos sancionados en el imaginario colectivo de los chilenos. Lo cual con el tiempo puede extenderse o escalar otros ámbitos, como ocupaciones o tomas a la “segunda vivienda”, o a parcelas de agrado, etc.

Es decir, las desigualdades sociales no afectan sólo a los grupos con menos recursos, sino a toda la sociedad y con el tiempo pueden socavar la Institucionalidad.

En definitiva, sin corregir la actual inequidad, el país requerirá contar continuamente con más y más recursos para mantener el “orden” y seguir “enfrentando la delincuencia”. Lo cual será continuar tapando el sol con un dedo.

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27 dic 2011

Sin Vargas, la “U” no tiene ataque

No tuvo una opción clara de gol y fue afortunada al igualar sin goles.Cobreloa pudo ganar en su cancha.El título se decide el jueves en el Estadio Nacional, con Vargas en su despedida.

Eduardo Vargas fue la figura de la “U” en la Liga Sudamericana y el goleador de ese torneo, donde en 12 partidos anotó 11 goles. También fue hombre gol en los encuentros por el torneo de Clausura, donde la “U” llegó a 39 goles en 17 partidos de la fase regular y a 9 en 4 de los playoffs. Pero Castro fue el que más goles consiguió en la primera fase, seguido de Gabriel Vargas y Lorenzetti, y en la que Canales, Gallegos y hasta Rivarola anotaron.

Se pensaba que en el primer encuentro de la final en Calama, la ausencia de Vargas no sería problema para que los azules triunfaran, ya que tendrían que aparecer Canales, Lorenzetti y Gabriel Vargas y hasta era posible que asomaran Rodríguez, Aránguiz, Mena o Díaz convirtiendo o creando peligro.

Ocurre que en Calama, ninguno apareció. La única opción de gol pudo tenerla Magalhaes, cuando le enviaron un pase en profundidad, a los 9 minutos del primer tiempo, al que no llegó. Después, nada ni nadie más. Magalhaes que ingresó de puntero derecho y además, con función defensiva (¿), optó por quedarse en esa labor solamente.

Rodríguez, dupla de Vargas en el torneo, sólo tuvo fuerza para jugar un tiempo. Lorenzetti que jugó el segundo, apenas lo terminó. Canales, G.Vargas y Castro, nunca pudieron encarar o ganar en carrera, cuando tuvieron el balón. A Mena, Aránguiz y Díaz le sucedió algo parecido. Finalmente Gallegos, el más joven, pese a la buena disposición de Sampaoli, que confía en él, ni siquiera pudo defender la posesión de la pelota

Las piernas y el prodigioso estado físico que le dio el título del Apertura y de la Liga, no respondió ayer y ha sido el déficit azul en semifinal ante la UC y lo fue ayer, lo que en parte se justifica por su larga campaña, más la altura de Calama y la “U”, más se preocupó de su defensa.

Y en buena hora, porque Cobreloa se dio cuenta que había que arriesgar y estuvo muy cerca de ganar. Consiguió un gol que fue anulado, a los 60” por un poco claro foul de Rocco a Herrera.

Trecco fue un problema permanente para José Rojas y Barrios lo fue para los dos González y ambos pudieron anotar a los 67 y 82 minutos. Sampaoli desesperado, ingresó a la cancha, a recriminar al juez y fue expulsado merecidamente. Que le sirva de lección…pero en el Apertura del 2012, que se avecina muy pronto, sus atacantes y las nuevas contrataciones tendrán que responder.

La “U” protegió el empate pensando que en Santiago con sólo empatar es campeón y que contará con el aliento de su hinchada que llenará el Nacional para celebrar el bicampeonato, el tercer título del año y homenajear a Eduardo Vargas, por las satisfacciones brindadas.

El elenco azul se lo merece, pero necesita hacer un esfuerzo más allá de su capacidad física, lo que no es fácil.

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26 dic 2011

Unos 4.000 periodistas y ciudadanos acallados en 2011

Las protestas que conmovieron los mundos árabes, latinoamericano y europeo dejaron cuatro mil periodistas o blogueros asesinados, encarcelados o amenazados en 2011.

Como nunca comunicadores y audiencias estuvieron hermanadas por las restricciones a la libertad de expresión y los derechos de la comunicación. Todos fueron atacados.

En América Latina, pese a la existencia de gobiernos democráticos, una veintena de periodistas fueron asesinados. En México, tres netciudadanos sufrieron idéntico destino.

Las protestas en Egipto, Chile, Colombia, Wall Street o España pusieron en tela de juicio las instituciones de diversos países, pero también sus políticas sociales y económicas.

Los ataques a la prensa, que siempre constituyen un intento de silenciarla, abarcaron desde homicidios en México, donde varios periodistas debieron partir al exilio, hasta destrucción de material como hizo la policía chilena en las protestas estudiantiles.

A nivel global, las audiencias también fueron atacadas cuando buscaron expresarse en Internet, a través de las redes sociales digitales.

Según cifras de Reporteros Sin Fronteras, además de los cinco netciudadanos asesinados en 2011 en el mundo, hubo 199 blogueros y netciudadanos arrestados, 62 blogueros y netciudadanos agredidos y un total de 68 países afectados por alguna forma de censura en la red.

Incluso el gobierno conservador inglés evaluó interrumpir servicios como Twitter durante las protestas sociales y raciales de este año.

En Chile, La Moneda instauró un servicio de monitoreo de los debates en las redes digitales, para conocer las estructuras de los liderazgos en ellas. La iniciativa fue abandonada luego de que fuera revelada y criticada.

Más allá de las denuncias, a ratos impactantes de miles de afectados, la situación abre un debate sobre los derechos de la comunicación. Es decir, las potestades que las personas, colectivos y comunidades tienen para poder expresarse y construir sus discursos.

La necesidad de fortalecer las estructuras comunitarias de medios radiales, televisivos o digitales. La importancia de que existan medios públicos y no gubernamentales. La necesidad de la trasparencia como evidenció Wikileaks con sus miles de documentos filtrados.

En definitiva, la necesidad de que se entiendan los medios de comunicación como actores socioculturales, al igual que otras industrias culturales como el cine o la imprenta, deben ser diversos y plurales.

Que requieren contar con políticas públicas que promuevan en ellos el pluralismo y eviten las concentraciones propietarias y las barreras de acceso no a la información, sino principalmente a su generación plural, libre y democrática.

Sin libertad de expresión, no hay democracia. Pero la libertad de expresión es mucho más que defender un punto de vista. Es tener antes que nada condiciones de igualdad para expresarse.

La libertad sin igualdad es el privilegio, como decía Bilbao.

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26 dic 2011

Alerta ¡¡Si el río suena es porque piedras trae!!

La semana pasada nos enteramos por este mismo medio de comunicación que el Banco Central, junto con el Ministerio de Hacienda, se encuentran monitoreando la liquidez de los bancos, reaccionando “rápidamente” de acuerdo a las consideraciones del subsecretario de Economía, Tomás Flores.

El personero de gobierno, efectivamente reconoció que se ha notado la falta de liquidez en los últimos días, acusando las primeras consecuencias concretas de la crisis del euro en nuestro país. Con este escenario, lo más probable es que en enero el Banco Central baje la tasa de interés para facilitar los créditos.

Hay que considerar que esta falta de liquidez puede deberse a factores como fin de año- las empresas retiran sus depósitos a plazo, para pagar deudas y/o aguinaldos y realizar balances, mientras las personas retiran sus ahorros en esta época para gastarlos en las fiestas o planificar sus vacaciones – además del rescate de los fondos mutuos.

Sin embargo, es un hecho que la situación de riesgo a nivel internacional ya ha comenzando a afectar a algunos bancos transnacionales.

Los acontecimientos actuales hacen que uno relacione inmediatamente con lo sucedido en 1998, cuando en el periodo en que Carlos Massad era el timonel del Central y Eduardo Aninat el ministro de Hacienda, se vivió una crisis de liquidez que dejó a muchos en la quiebra.

La tasa de interés al 14% mensual reventó el sistema y muchos pequeños sufrieron las consecuencias. Siempre el hilo se corta por lo más delgado… En este caso se formó un espiral de errores que repercutió en los trabajadores y empresarios más pequeños.

Varias Pymes se hicieron menos competitivas y tuvieron que cerrar por no tener espalda financiera suficiente, generando mayor cesantía.

Esta pésima experiencia no puede volver a repetirse, es necesario que el Ministerio de Hacienda aplique las lecciones aprendidas de aquella crisis y trabaje de forma preventiva y más en conjunto con el Banco Central.

El emisor pudo haberse anticipado a este hecho, bajando la tasa de interés para diciembre, porque ya sabían lo que estaba por suceder, por lo demás, la recaudación de 12.000 millones de dólares con el plan de compra de divisas mediante subastas diarias, que se inició en enero, hace que las reservas sirvan para proveer de liquidez al mercado.

Sin embargo, al bajar la tasa de interés, lo más probable es que las personas pidan más créditos y  esto intensificará la crisis de liquidez, por lo que el Central está en una verdadera encrucijada.

Al menos en esta ocasión no se ha reaccionado tan tardíamente como se hizo en el 98.

El mismo Rodrigo Vergara, nuevo presidente del instituto emisor, ya anunciaba la semana pasada que trabajaría más en conjunto con Teatinos 120 y esto nos deja más tranquilos, pero sin dejar el estado de alerta, porque ¡¡cuando el río suena es porque piedras trae!!

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26 dic 2011

La sociedad del abuso

Sebastián Piñera prometió una nueva forma de gobernar; sin embargo, su gobierno, día tras día, nos muestra una sociedad del abuso contra el ciudadano de a pie, cuestión esencial que su gestión se muestra impotente de frenar.

En efecto, pareciera que su condición de hombre de negocios significó una campanada para sus similares, que se sintieron convocados a actuar sin tapujos, dado que uno de los suyos ocupa el sillón presidencial.

Las exorbitadas ganancias de las Isapres ahorran toda argumentación: ganan dinero como nunca.

El hecho es que los dueños de aerolíneas, cadenas de supermercados, consorcios financieros, cual más cual menos, entiende que la autoridad en mano de uno de los suyos les significa una posición ventajosa y, de los entes regulares, una actitud benevolente.

Aún más. Algunos de ellos creen que es la hora del “chipe libre”. Esto se refleja en lo acontecido con las repactaciones de “La Polar”, donde llevaron a vía de hecho la idea de “llegar y llevar”. Es decir, tomar y burlar controles, regulaciones y obligaciones legales.

En la colusión del “cartel de los pollos”, en la investigación de los mega-supermercados, en los abusos de las líneas de buses interprovinciales, en todas esas conductas de avaricia y abuso está presente esa idea.

Es más fuerte que sus prevenciones o timideces: la autoridad les pertenece- así piensan- porque radica en sus congéneres, aquellos que viven de los negocios y que, temporalmente, están en la vida pública, los que se dedican a la competencia a cualquier costo, los que no tienen contemplaciones ni sensiblerías, los “hijos” del capitalismo salvaje.

Este es el fracaso del gobernante, no separar las aguas a tiempo, ser ineficaz e irresoluto para sacar de raíz los diferentes conflictos de interés y situar la autoridad en un plano de total y completa prescindencia de los negocios privados. En ello ha fallado definitivamente.

No logró ser visto y obedecido como el depositario de la autoridad republicana. Por ello, hay tantos que cada día que pasa actúan según el modelo de país que añoran: la sociedad de los abusos.

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26 dic 2011

De la democracia política a la democracia del capital

Ya parece una muletilla rancia la obvia reacción de la clase política para cada caso de abuso empresarial en contra de los consumidores: ¡necesitamos más Estado!

Asumo que tras esa aseveración, damos por hecho que el Estado es un buen administrador de recursos, muestra una limpia hoja de antecedentes de corrupción y su acción en la economía es neutra de externalidades negativas.

Lamentablemente, eso no es verdad.

Esta es la monserga: Si las cadenas de tiendas de farmacia se coluden… ¡Entonces necesitamos una farmacia estatal!

Si las AFPs cobran comisiones exageradas por sus servicios… ¡Entonces necesitamos una AFP estatal!

Si las bombas de bencina no bajan los precios del combustible cuando ENAP anuncia caídas… ¡Entonces necesitamos una bomba estatal!

Si los polleros se coluden… ¡Entonces hay que crear una Empresa Avícola Nacional!

Lo notable es que nadie alega contra los bancos con sus intereses de usura, teniendo en consideración que esto ocurre a pesar de la existencia del Banco de Estado.

Así también, qué decir de nuestras sendas superintendencias de valores y de bancos; escándalos como los de Inverlink y La Polar pasan por nuestras narices y nadie dice “ni pío”… ¡como diría un pollero coludido!

O sea, parece que la mera existencia de más Estado no es una medicina muy efectiva. Curioso. Será que una vez más los slogans son más pegajosos que los porfiados hechos y la evidencia técnica.

Sin embargo, de un análisis más cercano de estos evidentes casos de abuso a los consumidores, se desprende claramente que la clase política clama por “más Estado” sólo cuando los problemas se dan en el output, es decir, a nivel de los usuarios.

Sin embargo, nadie repara en que el problema está en la base, en el input, o sea, a nivel del capital. ¿Qué quiere decir?

Sociológicamente hablando, la “colusión” (por así decirlo) se da aguas arriba.

Se inicia desde el minuto en que los controladores y ejecutivos principales de las grandes empresas, grandes corporaciones financieras, del comercio y la industria, forman parte de una sección muy reducida del país, asisten a los mismos colegios, comulgan en las mismas parroquias, juegan en los mismos columpios de los mismos clubes de golf, se topan en los mismos eventos, vacacionan en los mismos balnearios y centros de esquí, y se vinculan familiarmente unos con otros en una apretada trenza social.

Luego, si uno analiza el corte de los grupos empresariales declarados a la Superintendencia de Valores y Seguros, y después lo cruza con las posiciones de capital accionario en el mercado de valores, verifica que el nivel de concentración del capital es altísimo y la tendencia –desde los años 90 en adelante- no declina.

De este modo, la verdadera colusión surge cuando el poder del capital y los recursos financieros están controlados fuertemente por unos pocos.

Por natural transitividad, la colusión social se torna comercial por pura economía de escala. La colusión al nivel de los consumidores no es más que el reflejo de la verdadera colusión que nace al nivel de los dueños y administradores del capital; se llama concentración de la riqueza, se llama hipercontrol del capital bursátil.

Entonces, es cierto que los efectos abusivos de la falta de competencia, incluyendo la colusión, deben ser combatidos reactivamente cuando los perjudicados son finalmente los consumidores, clientes y usuarios.

Y para esto se requiere una autoridad competente, con facultades, medios y valentía; pero si realmente se quiere atacar el asunto desde la raíz, hay que mirar qué pasa a nivel del capital.

Si la propiedad de los intereses de capital no se atomiza, no será verdad que los derechos del consumidor valen tanto como los del controlador, pues en la unión está la fuerza y la sinergia.

Con la lucha de los 80 y la paciente sabiduría de los 90, Chile transitó hacia la recuperación de la democracia. Pero ésta fue sólo política.

Una tarea está pendiente, y es la democracia del capital. Para un verdadero horizonte liberal, se requiere que la propiedad privada sea diseminada y profundizada.

Sin embargo, la solución, como ven, no es tener “más Estado”, ni más reglas o leyes, pues ya está comprobado que el Estado no es más que un Mentholatum contra el abuso a la clase media.

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26 dic 2011

Educación de calidad es imposible sin Academia

En Educación todos estaban de acuerdo en mejorarla, especialmente la Básica y la Media.

Elevar su calidad principalmente en los liceos. Tal labor es irrealizable en Chile en lo inmediato y mediato. No hay suficientes académicos que puedan hacerlo

¿Puede Chile formar los académicos que necesita para que ellos formen a los profesores en los pedagógicos?

No, simplemente porque no hay carrera académica en Chile, ni hay centros de formación académica, ni hay programas de desarrollo académico; al contrario, no se ve solución porque toda inversión neoliberal va en el sentido opuesto, es decir va orientada a formar profesionales por profesionales que no sean académicos ya que esto beneficia a las instituciones mercantiles de la educación.

Formar a un académico es pura pérdida económica monetaria en los primeros 10, 20 o más años o durante toda la vida del académico.

En la Universidad es imprescindible la academia cuyo ser es creación de cultura universal en lo intelectual (ciencia, filosofía, técnica), moral (ética), estético (arte) y en lo integrado (humanidades, reflexión integrativa, etc.); no es formación de profesionales, ni investigación aplicada.

Esta cultura universal, en su origen, no produce rédito monetario; solo gasta y gasta porque es proyección del ocio humano.

Se confunde a menudo la aplicación del conocimiento científico o lo que se llama erróneamente ciencia aplicada, con la ciencia cuyo quehacer es criticar eternamente los supuestos, expandir las fronteras de la matriz disciplinaria, entender intelectual y objetivamente el suceder, optimizar el análogo.

Asimilar la masa gravitante a la masa inercial (descubrimiento clave de Einstein para la relatividad general), solucionar el último teorema de Fermat, descubrir que los nucleótidos no siguen la distribución de Bose-Einstein, es decir la ciencia, no tiene aplicación

¿Están las llamadas universidades chilenas haciendo academia, es decir, expandiendo las matrices disciplinarias como crear nuevas articulaciones filosóficas, perspectivas científicas, visiones éticas, proponiendo nuevos paradigmas estéticos? En general NO.

La academia crea cultura universal y además tiene una visión crítica de la cultura universal vigente o actual. Esta propiedad de la academia es imprescindible para mejorar la educación en cualquier país. Esta visión falta en Chile y es lo que el Régimen Militar destruyó; la Concertación y la Alianza continuaron la demolición.

Examinemos la Biología. Si queremos hacer un programa que actualice la enseñanza de la Biología en los colegios de Chile, tenemos que decidir si será una Biología crítica o simple memorización de contenidos cognitivos de Biología para rendir la PSU.

En el segundo caso lo que hay basta, con textos de Biología, Wikipedia y los profesores que tenemos es suficiente; pero los alumnos no sabrán Biología, sino que Biología de hace unos 50 años, con actualizaciones más recientes pegoteadas pero no integradas críticamente. Si deseamos formar a nuestros jóvenes con una visión crítica actualizada de la Biología tenemos que referirnos a su matriz disciplinaria.

La Biología tiene tres grandes cuerpos disciplinarios (antiguamente llamadas teorías): Biología Celular y Molecular, Genética-Genómica y Evolución. Los tres están integrados y no hay discontinuidad conceptual entre ellos, aunque si la hay en métodos y epistemologías

¿Están los profesores de liceo (que no sean académicos mendicantes de salarios obligados a ser profesores de liceo) preparados para entregar a sus estudiantes una visión crítica actualizada de estos cuerpos disciplinarios? No.

¿Están los institutos pedagógicos capacitados para formar a los pre-profesores de liceos para dar formación científica actualizada y crítica en Biología? No, porque no tienen científicos competitivos internacionalmente vigentes en Biología en número suficiente.

Se trata de tener biólogos que estén publicando habitualmente en revistas científicas regulares de reconocimiento universal.

La mayor parte de los biólogos destacados en estos cuerpos disciplinarios no está en las instituciones pedagógicas sino en las facultades de medicina, veterinaria, agronomía, odontología, ciencias y aún en éstas no están en número suficiente para todo lo que se necesita en Chile en el ámbito pedagógico.

Chile debe invertir una enorme cantidad de recursos no tan solo financieros para instalar un centro de formación de académicos que trabajen en la Ciencia de la Biología, para que una vez formados, formen a su vez a los profesores que irán a enseñar Biología a los liceos.

Nótese que la inversión en investigación científica y en postgrados es útil pero está aún lejos de constituir inversión en ciencia. Para que haya ciencia no basta con tener doctores con proyectos científicos, es necesario un cuerpo de académicos que esté debatiendo continuamente el desarrollo disciplinario.

Un conjunto de doctorados investigando no garantiza hacer ciencia. De hecho hace tiempo que las universidades dejaron de ser las instituciones que hacían más investigación; ahora son las grandes empresas que hacen la mayor parte de ella.

Sin embargo, las empresas hacen poco o nada de ciencia, la que sigue desarrollándose preferentemente en las universidades, aunque poco o casi nada en las chilenas. Las universidades deberían acreditarse por hacer ciencia y no tan solo investigación científica.

En física cuántica, relativista o caótica la situación puede ser peor.

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