04 may 2012

Una nueva Aurora para Chile II

Decíamos el 10 de marzo de este año que Chile necesita que su Estado garantice el Derecho a la Comunicación y a la Información de la ciudadanía y, también, un Colegio de Periodistas potente, empoderado de su misión de tutelar la calidad y la veracidad de la noticia.

En un país “desordenado” como el nuestro hay que poner las cosas en su lugar. ¿Cómo es posible que se legisle primero para las empresas (autodenominadas como “medios” para santificar el negocio), después para los profesionales y si queda algo, para la ciudadanía?

¿No debiera ser exactamente al revés?

Bueno, En estos dos últimos meses se han abierto nuevos caminos para el logro de este sueño democrático.

El último fin de semana de abril, 110 representantes de los periodistas de todo Chile se reunieron en la inter-comuna de Talcahuano, Hualpén y Concepción el XIV Congreso Nacional de su Colegio profesional después de un proceso de Asambleas reflexivas que involucró a sus 17 Consejos regionales desde Arica hasta Magallanes.

El retorno de la tuición ética del Periodismo a la Orden Profesional y la consiguiente recuperación del carácter de Corporación de Derecho Público fueron los dos acuerdos más importantes reafirmados por los colegas en ese evento que contó con la generosa hospitalidad de los informadores de la Región del Bío Bío.

El jueves 3 de mayo, Día Internacional de la Libertad de Expresión, el Colegio de Periodistas, el Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, ICEI, y la Academia Parlamentaria de la Cámara de Diputados efectuaron el Primer Seminario Internacional sobre el derecho a la Información y la Defensoría de Audiencias en una de los espacios más representativos de la Democracia chilena, la Sala de Sesiones de la Cámara Baja del ex Congreso Nacional.

La atomización de las normas legales sobre la Prensa, los medios y la Información y la falta de empoderamiento de la ciudadanía en sus derechos informativos fueron señalados como los obstáculos antidemocráticos más importantes a superar en el actual momento que vive Chile en el ámbito de las comunicaciones.

El orden justo y necesario para lograr el pleno goce del derecho a la comunicación y a la información debe poner en primer lugar a la ciudadanía, en segundo lugar a los periodistas y en tercer lugar a las empresas.

Esta priorización debe inspirar todo proceso de cambios y de movilización en torno a la profundización de la democracia.

La nueva tarea: construir junto a la ciudadanía, las empresas, los sindicatos, los profesionales, los académicos y los parlamentarios, una Nueva Ley General de Comunicaciones Sociales, que ponga fin a la dispersión de normas que sólo responden a intereses corporativos y económicos, que sitúe los derechos ciudadanos en su articulado principal, siguiendo el mandato de las Convenciones y Tratados internacionales que Chile ha suscrito.

Además el Seminario representó la ocasión propicia para inaugurar la Defensoría de Audiencias, proyecto conjunto del Colegio de Periodistas y de la Universidad de Chile, cuyo titular por dos años es el Premio Nacional de Periodismo 2011, Sergio Campos, profesor universitario y conductor del Diario de Cooperativa.

Ergo, primero los ciudadanos, segundo los periodistas y los comunicadores, y tercero, las empresas. El orden correcto si de lo que estamos hablando es de una Democracia.

Se acerca el momento de cristalizar una plataforma propositiva, amplia y unitaria que, bajo el título de Una Nueva Aurora para Chile, se haga cargo de esta histórica empresa para que, con nuevas comunicaciones, vivamos más democracia.

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04 may 2012

Salario mínimo, ¿pan y cebolla?

El dicho popular, tantas veces repetido, “contigo pan y cebolla”, constituye una verdadera institución en algunos sectores del país, apelando al amor como la fuerza capaz de unir a dos personas aún en la pobreza, aún en situaciones complejas.

Y si bien es cierto que muchas familias y parejas se sostienen con este sentimiento, aún en condiciones realmente adversas, la verdad es que cuando vemos que Chile crece, que aumentan los recursos y que tanto nos alegramos de pertenecer a un selecto grupo de países con mayor desarrollo, asociados en la OCDE, el refrán comienza a generar cierto ruido, pues no es justo que mientras el uno por ciento de la población en nuestro país concentre prácticamente toda la riqueza, millones de familias deban subsistir con un salario mínimo de sólo $ 182.000 y que, literalmente, alcanza para comprar sólo pan y cebolla.

Hoy más de un millón de chilenos gana el mínimo o menos y ni siquiera cubren la línea de la pobreza familiar.

Así las cosas, avanzamos hacia un punto de inflexión, donde definitivamente hay escenarios y realidades que ya no se sostienen, entre ellas, un salario mínimo que hoy es francamente una provocación.

Acabamos de conmemorar el Día de los Trabajadores, miles de personas colmaron las principales avenidas de diversas ciudades del país y desde todos los sectores escuchamos demandas que se resumen en la urgente necesidad de mejorar las remuneraciones y las condiciones laborales de millones de trabajadores y trabajadoras. Las cartas hace rato que ya están sobre la mesa y, aún así, desde el empresariado y el propio Gobierno, se pretende invisibilizar este hecho.

Este debate se genera un mes antes de analizar en el Congreso el reajuste al salario mínimo y coincidiendo, además, con un hecho que contrasta con la búsqueda de mayor equidad: me refiero al ingreso de un ajuste tributario que, a todas luces, beneficiará a los sectores con más recursos, aun considerando la situación de más de un millón de chilenos que viven con el mínimo, una abierta provocación a millones de familias.

Esto, porque para ser claros, y tal como ya lo hemos reiterado, los beneficios serán para sólo 542 mil contribuyentes, los más ricos de Chile, cuyo ingreso tributario va desde $1.4 millones y que pagan $62 pesos mil mensuales de impuesto, hasta 21 mil contribuyentes que tienen un ingreso promedio de $9.5 millones mensuales , que tributan $2.7 millones por mes. En la otra vereda, chilenos que hacen malabares para llegar a fin de mes.

Si bien en la actualidad el ingreso per cápita se eleva a 18 mil dólares, un estudio de la Fundación Sol afirma que el 60 por ciento de los chilenos no supera los 3 mil 500, en tanto el 0,1 por ciento más rico genera cerca de 112 mil dólares per cápita anuales. Con estas características, hablar de país desarrollado es a lo menos confuso y extraño.

La bancada de la Democracia Cristiana ha solicitado una Sesión Especial para debatir sobre el sueldo mínimo, pero agregando también la necesidad de avanzar en salarios diferenciados por regiones; sesión que ha quedado fijada para el próximo miércoles.

Esperamos allí, reiterar nuestro compromiso para elevar la actual cifra de 182 mil pesos, procurando avanzar, además, en un sistema que nos permita ir reajustando este salario con mayor justicia, equidad y compromiso social.

La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, señaló que elevar la cifra del salario mínimo provocaría elevar el desempleo en un 10 u 11 por ciento, cuando numerosos economistas han sostenido lo contrario.De hecho, los estudios disponibles a nivel mundial y en Chile no muestran evidencia empírica contundente al respecto. No es posible seguir avalando inequidades que aumentan día a día la frustración de las familias chilenas, frente a un sistema que, además, se enriquece a costa de ellos.

Por otra parte, el Gobierno pretende desviar la atención hablando de un ingreso ético, que no es otra cosa que la suma de algunos bonos con determinadas condiciones. La apuesta debe orientarse a elevar el salario mínimo que reciben los trabajadores y que, en definitiva, tal como está, hoy no dignifica la tarea diaria y, por el contrario, sólo contribuye a acrecentar las diferencias y vulnerabilidades.

Si Chile tiene más recursos, la distribución de la riqueza requiere urgentes cambios y cada vez con mayor celeridad.

Al “Contigo pan y cebolla”, con justicia y necesidad, debiéramos agregarle una canasta digna, pensando en el bienestar y la calidad de vida de todos, y no sólo de unos pocos.

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04 may 2012

TVD ¿perderemos otra oportunidad de diversificar?

La gran mayoría de los chilenos se informa y se entretiene a través de la televisión. Pero ¿estamos todos contentos con lo que nos entrega día a día? ¿Podemos darnos por satisfechos con un “rating” (sintonía) alto como si fuéramos avisadores del medio? La respuesta evidente es NO.

Reiteremos que la televisión chilena no refleje la diversidad de nuestra sociedad en materias política, económica, cultural y social.

Los sectores minoritarios – como los indígenas – o aún mayoritarios – como las mujeres – o esa otra mayoría de los chilenos que ganamos menos de 500 mil pesos mensuales, no tenemos una voz en el espectro radioeléctrico que abogue por nuestros intereses. Sólo debemos conformarnos con las migajas que caen de algunos noticieros. Pues bien, la ocasión para cambiar este sombrío cuadro es la reforma que se tramita en el Parlamento de las leyes que rigen nuestra televisión.

Proyecto de TV digital

En noviembre de 2011 comenzó en la Cámara de Diputados el debate del proyecto de Ley sobre Televisión Digital presentado por el gobierno de Michelle Bachelet tres años antes.

Continuó en Comisión conjunta en el Senado recibiéndose más de 500 indicaciones en agosto del mismo año, a lo que siguió 5 audiencias públicas hasta enero de este año donde presentaron sus posiciones instituciones estatales como la SUBTEL (Telecomunicaciones), el Consejo Nacional de Televisión y Televisión Nacional; entidades gremiales como ANATEL (reúne a los actuales operadores nacionales) y ARCATEL (los de regiones), además del Canal del Fútbol, los empresarios periodísticos y los avisadores, la televisión de pago, como VTR, la entidad especializada FUCATEL, los indígenas a través de CLACPI, la Unión Nacional de Artistas y la Mesa de Ciudadanía y TV Digital (MC&TVD).

Con esta última se completa el cuadro de quienes quisieron poner sus intereses sobre el tapete y con ella nos sentimos representados, pues la integra la sociedad civil (Colegio de Periodistas, el Instituto de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile, ONGs de distintos segmentos sociales y organizaciones de comunicadores populares de TV y radios comunitarias).

La MC&TVD persigue una normativa que entregue el justo equilibrio en la entrega al televidente de servicios de los tres tipos de tv reconocidos universalmente: comercial, pública y comunitaria. Contamos solamente con la primera, por cuanto sólo en Chile existe una TV pública que debe autofinanciarse, por lo tanto, es un híbrido y en definitiva, no hay medios públicos en el país. Y estamos en deuda con la televisión educativa y cultural – como fue la TV chilena en sus inicios -, y también con la realidad presente de TV y radiodifusión comunitarias.

La oportunidad de nueva legislación para abrir paso a una TV digital que alivie estas falencias se ha abierto con el proyecto de ley en discusión a la que muchos actores han hecho llegar sus aspiraciones, pero el horizonte se ve brumoso.

En marzo, ya listos para iniciar la votación final, el gobierno presentó un Documento de Acuerdo que recoge las indicaciones de los senadores pero ignora las precisiones que hizo la MC&TVD, justamente aquellas que garantizan una normativa que a su juicio responda al interés público, entendiendo por “interés público” objetivos que representan un bienestar para toda la sociedad, por encima de los intereses individuales (léase comerciales o políticos).

TV comercial y sin-fin-de-lucro

Son varios los puntos que en su informe a los parlamentarios y a la ciudadanía – realizado por Chiara Sáez y Jaime Mondría – la MC&TVD analiza precisando lo que falta agregar para tener una televisión con esta meta. Por ejemplo, que el Estado garantice la existencia de señales de TV que transmitan solamente TV educativa, cultural y comunitaria. En el Documento de Acuerdo no ven recursos financieros suficientes para la transición a la TV digital en general ni para los canales de este tipo.

Además, el 40 % del espectro que hasta ahora se está guardando para canales regionales, locales, culturales, educativos y comunitarios (donde también se debe incluir un porcentaje para los indígenas), se refiere a lo que quede “disponible” en el espectro luego del paso de la TV digital.

Con el agravante de que como el Ejecutivo puede otorgar concesiones en cualquier momento (según el Decreto Supremo No. 264 de 2010), este espacio de reserva puede no quedar necesariamente explicitado en la nueva ley. La MC&TVD propone que ese 40 % se disponga para emisiones de TV sin fines de lucro independientemente de su cobertura geográfica y que la repartición no se haga de una vez para que la relación de 60% de TV- comercial y 40 % de TV-sin-fines-de-lucro se mantenga en el tiempo.

Desconcentración

La mayoría de los canales responde a la voz unidireccional que viene de las transnacionales de la comunicación o de los grupos de poder nacionales que tienen el poder de emisión en todos ellos.

Un reciente estudio del Departamento de Supervisión del Consejo Nacional de Televisión (CNTV), que administra los reclamos que se reciben de parte de los televidentes, indica que la mayoría de las 1.555 denuncias que recibieron el año pasado se referían a la falta de pluralismo en el manejo de la información, consecuencia lógica de la concentración de los medios.

Por eso, una de las medidas que pide la MC&TVD para evitar que nuestro sistema comunicacional aumente su concentración es que en la nueva Ley de TVD nadie pueda tener más de una concesión en la misma zona de cobertura. Limitaciones similares se encuentran en Francia, Italia, Inglaterra y Estados Unidos.

Al respecto, el estudio de la MC&TVD devela que con las indicaciones que se le han hecho al proyecto hasta la fecha, puede ocurrir que operadores actuales, que ni siquiera obtuvieron la concesión por concurso público (se les entregó cuando nacía la televisión en el país), puedan acceder a otras bajo la legislación nueva. La idea es que nunca y bajo ninguna circunstancia, un operador que ya tenga una concesión antigua pueda acceder a otra en la misma zona, esta vez por concurso público.

Otro medida que se plantea es que no sea el Tribunal de la Libre Competencia quien dirima en casos en que un solo operador tenga más de una concesión por zona de servicio obtenida por concurso público.

Esto, porque este Tribunal en el pasado no ha tenido una conducta rigurosa arbitrando casos de TV de Pago (fusión de cable-operadores) o de radios (caso de la compra que realizó el grupo Prisa de España).

Se propone que sea la Corte de Apelaciones que corresponda la que resuelva, puesto que, según la jurisprudencia de la Corte Suprema, “en estos casos, las materias de concesión de servicios públicos no son, en rigor, de libre competencia (2011).”

Sólo queda esperar que los senadores voten a conciencia por una televisión que tenga como mira el interés público por encima de todo.

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04 may 2012

Propuesta económica educacional ratifica el modelo

El gobierno ha anunciado junto con la reforma tributaria que el destino de los fondos será favorecer a las personas que se están educando y a sus familias. La propuesta efectivamente apunta en esa dirección y corrige errores e injusticias que eran evidentes a estas alturas, pero al mismo tiempo ratifica su modelo ideológico, lo que es perfectamente natural dada la inspiración que tiene el gobierno.

Como ya es sabido uno de los aspectos centrales del debate ha estado en el beneficio o lucro que obtienen universidades y colegios privados. La propuesta del gobierno no solo ratifica la plena justificación del mencionado beneficio privado, sino que lo mejora y asegura.

En primer lugar la propuesta señala un sistema uniforme para apoyar con becas y créditos a los universitarios y como es obvio y correcto no distingue entre las universidades públicas o privadas al subsidiar la demanda y no modifica los reducidos aportes directos que hoy el Estado entrega a las universidades generadoras de bienes públicos y extensión.

Además, deja vigente el problema de la diferencia entre el arancel de referencia que rige para las ayudas estatales y el efectivo que cobran las universidades y esos quedan entregados completamente al mercado.

De esta forma cada universidad cobrará lo que le parezca a este respecto y según sus espaldas financieras podrá dar créditos con mayores o menores facilidades. En consecuencia, el beneficio por el diferencial, de las universidades privadas queda de esta forma mejor asegurado que en la actualidad.

En segundo lugar el Estado anuncia que una agencia estatal otorgará créditos a quienes no tengan becas y que esos créditos devengarán un interés del 2% anual y se pagarán en un plazo largo y aparentemente solo en el caso de que el estudiante se reciba y obtenga ingresos en el futuro.

A este respecto llama poderosamente la atención que se mantenga el cobro de un interés que si bien es más o menos la mitad del que se cobra por los créditos hipotecarios no tiene ninguna justificación salvo que el Estado mantenga la opinión de que debe obtener un lucro de los estudiantes beneficiados puesto que no otra cosa es el interés. Nos parece a este respecto que el Estado debería prestar sólo con IPC.

En la propuesta se echa de menos una cuestión clave para la adecuada competencia entre las universidades públicas y privadas. En efecto, las universidades privadas, sino todas, al menos las más poderosas, perciben ingresos y donaciones muy importantes de grupos económicos.

Por otra parte en la propuesta no existe un componente de apoyo masivo a las universidades públicas con lo cual en el marco de la propuesta quedan debilitadas, al tener que competir por la demanda subsidiada por los apoyos del Estado a los futuros estudiantes, pero con menos recursos que las privadas por lo ya expresado.

En relación al apoyo que se anuncia a la clase media de devolver una cantidad por hijo con un tope, resultando la medida desde todo punto de vista valiosa, cabe consignar que con ella se consagra definitivamente el derecho de los colegios subvencionados a obtener beneficios o lucro con su actividad, porque obviamente estas devoluciones ocurrirán respecto de colegios que no son los propiamente públicos que no cobran por la labor educativa. Esta medida lo único que genera es aumentar la segregación en el sistema escolar validando el financiamiento compartido.

De todo lo expresado resulta manifiesto que la propuesta educativa en su aspecto económico y su hermana gemela en el aspecto tributario destinada a recoger fondos para los aspectos reseñados en lo fundamental se viste con un claro ropaje ideológico y no es una propuesta cualquiera porque más allá de sus aspectos cuantitativos hay un aspecto cualitativo y estratégico del más alto interés, materia que deberá ser discutida en profundidad en el Congreso Nacional.

Una incógnita será la actitud de los estudiantes que han propugnado un no al lucro, especialmente en el ámbito escolar, y regular el que se produce en las universidades. Es posible que esa batalla quede pendiente o se libre fuera del Congreso.

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04 may 2012

Otra “U”: falló el DT y fue goleada

Quito fue superior, la altura importante, pero Sampaoli cometió decisivos errores que le costaron una goleada por 4-1 y aparece difícil el paso a cuartos de final.

Mérito de Quito, un equipo ordenado y fuerte, con atacantes muy veloces, que aprovecharon la altura de la ciudad capital de Ecuador.Pero lo decisivo y fundamental fue el cambio total de estilo de la “U” y sucesivos errores del DT Jorge Sampaoli, quien mostró flaquezas propias de un entrenador inexperto. El blanco que usó en sus camisetas, pareció ser premonición de una goleada.

La “U”, increíblemente dejó de lado el pressing a los defensas rivales, los ataques por las orillas y el apoyo del mediocampo, que le dieron sonados éxitos en la Copa Sudamericana.

La “U” fue un equipo largo, que dejó huecos en todos los sectores, con labores individuales, olvidándose del sentido colectivo que le dio los triunfos. Sampaoli hizo jugar a su equipo de chico a grande ante Quito. Una defensa de 3 zagueros (González, Lichnovsky y Rojas, tres volantes delante ellos (Rodríguez, el aún novicio Sebastián Martínez y Mena) dos volantes ofensivos (Díaz y Aránguiz) y dos delanteros (Fernandes y Henríquez).

La “U” no pasaba mitad de cancha con el balón y no lo quitaba a los zagueros y mediocampistas ecuatorianos. Los desbordes de los punteros de Quito eran repetidos (5 a 6 veces dejando atrás a la defensa chilena) y Herrera pasó sustos repetidos en el primer tiempo, pese a varias excelentes atajadas. La defensa era un enredo. Se anulaban entre ellos.

Rojas y Mena chocaban entre sí y éste último hizo un penal, no cobrado. Fernandes y Henríquez no tenían apoyo, porque Aránguiz y Díaz retrocedían, sin fuerzas para atacar.La altura hacía mella, pero no había intención de marca.

Un pase a Alustiza en mitad de cancha no pudo ser detenido por nadie y éste enfrentó sólo a Herrera para batirlo. Iban 29 minutos. Al minuto siguiente Quito queda con 10 hombres por expulsión de Olivo.

La “U” pasó a dominar por primera vez y un excelente pase de Díaz a Rodríguez, permitió a éste lograr la igualdad. Un error en un pase de Herrera a Mena, deja el balón a Paredes, quien hace un centro y el zaguero Checa, sobrepasa a toda la zaga universitaria y termina el período inicial 2-1 y con Sampaoli en las tribunas, expulsado por inconducta.

Se pensaba que el descanso le permitiría corregir errores y aprovechar la ventaja numérica de jugadores. Lorenzetti y Magalhaes reemplazaron a Henríquez y Martínez. Pero La “U” siguió igual, sin pressing, porque no lo intentaban o no podían y a los 56 otra arremetida de Alustiza, sin marcador y 3-1.Un minuto después, Osvaldo González termina por hundir al equipo al salir expulsado.

La “U” no aprovechó tener un jugador más. Siguió muy atrás con temor. Se pensó que no arriesgaría para dejar ese marcador pensando en acortar la ventaja en goles en Santiago la próxima semana. No había DT para dar instrucciones. Y vino el cuarto gol de Quitó para sentenciar el encuentro, obra del excelente puntero Martínez. Pero la “U” impidió un nuevo gol y dejó una leve esperanza para la revancha donde debe ganar por 3 goles para pasar a cuartos o un 4-1 para decidir por penales.

Un remezón fuerte para el equipo y el DT, un poco envanecido, que les hacía falta.

Tenía que llegar una derrota para corregir errores y darse cuenta que el sistema adoptado y exitoso no puede cambiarlo de la noche a la mañana y menos jugar de chico a grande, como lo hacían antes de Sampaoli, cuando jugaban en el extranjero.

La “U” no es todavía Barcelona ni el tercer mejor equipo del mundo.

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03 may 2012

Economistas chilenos y nacionalización de YPF

Varios economistas chilenos de manera escandalizada expresaron su posición contraria a la decisión del ejecutivo argentino de nacionalizar YPF, afectando con ello a la empresa española Repsol. Se constataba en ello la vigencia de la marca neoliberal que de manera precoz y radical se instaló en Chile.

Se insistía en lo peligroso de esas medidas pues la reacción del herido Repsol la hará contraproducente. El mensaje de siempre: llamado al realismo que significa adaptarse a los poderosos, a sus intereses.Aunque ese poderoso no lo es tanto y que Argentina para España es demasiada buena plaza para una reacción radical y tampoco la Unión Europea comprometerá la importancia argentina para su economía.

Esos antecedentes no se consideraron pues hubiesen mostrado bases de negociación de dicho país y menos clara la argumentación. Hoy las empresas españolas en Argentina se están llevando poco menos de US$ 30.000 millones al año; Telefónica, Santander, BBVA, DHL, Endesa, Prosegur, Santillana, y otras, no quieren perder esa plaza de negocios.

Pero si Argentina debe enfrentar litigios internacionales -lo más probable- un país convencido de salvaguardar el interés nacional, que tenga sostén popular, sencillamente tendrá que hacerlo.

Siempre se pagarán precios por enfrentar intereses multinacionales. Pero es mayor el que permanentemente se paga por nunca hacer nada; ya sea por el peso de intereses locales beneficiados o por miedo, abundantemente alimentado por coros de economistas prestos a alertar sobre los peligros de molestar al capital extranjero.

Se apela -también como siempre- al deterioro de la imagen del país, generando incertezas a quienes llegan con sus capitales y serían un motor del desarrollo nacional. Con ello, provocando los consecuentes costos a pagar por la población.

Similar a lo que economistas chilenos dijeron cuando el gobierno argentino desafió la política del FMI para la crisis del 2001. Se omitió después señalar que gracias a ello Argentina logró salir del profundo pozo en que estaba. La apelación a la imagen del país, refleja una posición ideológica opuesta a todo lo que signifique desfavorecer a los inversionistas mayores. Ello es algo considerado anacrónico para una ideología que ve en una globalización gobernada por el mercado, obviando sus niveles de concentración y asimetría, la solución a todo.

Siendo verdad el recurso multinacional de la deslocalización para escapar a políticas más celosas del interés nacional, ese argumento no puede ser llevado al absoluto y negar margen de maniobra al Estado Nacional.

Al invertir en un país, las empresas generan “costos hundidos” que les impide irse “así no más”. Pero aun, si así lo desearan: ¿dónde se van a ir? ¿A países nórdicos? Quizás aumenten su “seguridad jurídica” pero, a la vez, las exigencias son mayores y menos las posibilidades de ganancias extraordinarias.

Chile, desde una disposición construida con el protagonismo de ese tipo de economistas, apuntó acusadoramente durante los últimos decenios, cualquier acto de imponer condiciones a las grandes empresas. Solo se celebraba su llegada.

Recién hoy se comenzó a “descubrir” que múltiples contratos de concesiones habían sido “pésimamente mal hechos” o que “habían sido dañinos al interés general”. Ello en medio de otros vientos que entraron en la sociedad y que expresan un aumento de malestares y reclamos sociales. Pero no estaban mal hechos. Obedecieron a la manera de ver las cosas, a la ideología y los intereses predominantes.

Ninguno de los entrevistados realizó alguna mención sobre las características de esa empresa victimizada: varias filiales en los países considerados “paraísos fiscales” y tributa en España menos de la cuarta parte de los beneficios de escala mundial.

El ejecutivo argentino la había acusado de girar utilidades a otros países sin invertir lo necesario, de la proporción entre utilidades distribuidas y no distribuidas, del uso de sobreprecios y del anuncio de nuevos descubrimientos con finalidades de ganancia financiera más que de explotación.

Finalmente, nadie dijo que en la década del 2000, después de casi dos décadas, Argentina debió importar hidrocarburos, que YPF bajó su producción relativa de manera notable y, sin embargo, las utilidades de Repsol aumentaron y eran las mayores que obtenía en el mundo.

Esta reacción espontánea de economistas chilenos se ubica en el marco más amplio de su completa abstracción crítica del fenómeno de las multinacionales. No parece ser importante para el análisis económico la enorme concentración y poder económico de aquellas y de los grupos económicos mundiales.Esto en consonancia con las privatizaciones en América Latina, en medio de dictaduras o de gobiernos civiles.

En este último caso nunca eran anunciadas en los programas políticos de los candidatos que luego elegidos las realizaban, como el caso de Carlos Menem. No está la pregunta rigurosa si esa inversión extranjera está provocando un efecto significativo en términos de empleo, conocimiento científico, mejoramiento socio-económico.

El caso del cobre en Chile valida esa pregunta. Bajo la mayoritaria propiedad extranjera durante su historia, actualmente funciona con un porcentaje bajísimo de insumos nacionales; es mayoritaria y creciente la exportación de cobre en estado bruto (concentrado) y no refinado, es decir con menos valor agregado; la manufactura de cobre en el país es marginal.

En Antofagasta la minería del cobre genera alrededor del 60% del producto regional pero solo el 12% del empleo directo. Somos, finalmente, un país que produce y exporta cobre desde el siglo XIX; pero sin importancia significativa en la producción de conocimiento y tecnología, pero las utilidades extraídas por corporaciones trasnacionales son extraordinarias y los impuestos pagados bajísimos.

Si se parte de allí y con la historia de los últimos tres decenios en el cuerpo la medida Argentina debiese ser mirada como un aporte a un mayor equilibrio de poder en el futuro entre Estados nacionales y agentes trasnacionales.

Los países no pueden quedar librados a las políticas de esas grandes trasnacionales y, al mismo tiempo, condenados a la ley del silencio o la paz de los cementerios como la otra cara del chantaje de grandes inversionistas y del entreguismo de una disciplina económica que ha sido cómplice de las desigualdades de poder y de riqueza, que más que hablarle al poder ha hablado desde el poder.

Es necesario afirmar una etapa pos-neoliberal en que se vuelva a afirmar el derecho de los países de la Región sobre sus recursos básicos y en que las ganancias de los grupos privados deben estar sometidas a eso.

La soberanía sobre los recursos básicos no es un nacionalismo estrecho o anacrónico sino que debe reinscribirse en la continuidad de tradiciones políticas democráticas y en el sentir de la gente. Por ello es importante el recuerdo que la presidenta Fernández hizo en un discurso reciente acerca de que “las dueñas del subsuelo son las provincias, las empresas petroleras son apenas concesionarias”.

Esto no significa concederle al Estado ni a las clases políticas un fuero que por lo demás, en buena parte del continente, han tendido a perderlo justamente por su falta de independencia, sus cruces de intereses con los económicos y por su accionar como grupo corporativo.

Una nacionalización no puede ser el botín de un grupo que ocupa al Estado. Por ello, la soberanía nacional representada por el Estado no basta; supone también una sociedad fuerte y digna.

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03 may 2012

Democratismo y democracia II

He sostenido que el “democratismo” es el arma de los que no creen en la democracia y están dispuestos a crear y mantener mecanismos que les aseguren el poder que tienen.

El discurso de la incorporación de las mayorías o la creación de espacios en los que las personas podrían tener un grado de participación es fácilmente deformable hacia una mera apariencia democrática.

Me refiero especialmente hoy al mecanismo del voto voluntario y la inscripción automática.

Eso ya es un hecho y las primeras informaciones que observamos están confirmando distorsiones severas producto de que los domicilios registrados no siempre son los que realmente tienen las personas ni guardan relación con el lugar en el que les gustaría votar, si es que estuvieran dispuestos a hacer el esfuerzo de ir hasta los lugares de votación.

Decir que cualquiera tiene el derecho de votar porque al cumplir 18 años se le inscribe automáticamente es tan amplio como decir que cualquiera puede ser rico o que cualquiera puede estudiar algo o que puede manejar un auto.

Se trata, entonces, de una especie de autorización y así, el que quiere vota y el que no quiere no.

¿Es posible sostener que eso fortalece la democracia?

La democracia es una forma de organización política que parte de la base de una cierta igualdad de derechos en la sociedad. Las personas tenemos derechos esenciales que el Estado debe proteger y garantizar en su cumplimiento. La vida, la libertad, la propiedad, el trabajo, la educación, entre otros. Pero, para ejercer esos derechos, yo debo tener ciertos deberes mínimos.

Por ejemplo, si yo no respeto la propiedad de otro, puede ser que mi libertad resulte conculcada y limitada a lo menos. Y así, cada derecho, sea de los esenciales o de otros, tiene como contrapartida un deber.

Otro ejemplo, de menor monta: si yo quiero circular por las calles en automóvil, debo respetar las reglas del tránsito. Si yo quiero que se me respete mi libertad de circular como peatón, debo utilizar los espacios señalados para ello y respetar las normas de tránsito.

Trabajar en la sociedad contemporánea es posible en la medida que esté dispuesto a seguir determinadas reglas, respetar las normas, cumplir obligaciones. Sea empresario, independiente o asalariado, tengo derechos y tengo obligaciones.

Si quiero ser ciudadano con plenos derechos en la sociedad debo tener obligaciones. Y una obligación fundamental debe ser la de participar en los actos propios de la democracia, es decir, en aquello que garantiza la continuidad y funcionamiento de la democracia.

La inscripción debe ser un acto personal y obligatorio, no automático, pues se requiere de un compromiso asumido con plena conciencia, a partir del cual cada persona se compromete con la democracia, asumiendo que él acepta las normas de la sociedad. Si es un acto meramente automático por vía administrativa, no hay compromiso personal ni claridad respecto de la naturaleza de la condición de ciudadano.

La persona que se inscribe adquiere derechos y deberes. Muchos derechos que hoy se ejercen en la sociedad deben estar condicionados al acto personal de la inscripción: iniciación de actividades, pasaporte, títulos profesionales, por sólo nombrar algunos ejemplos.

El voto también debe ser obligatorio, pues si acaso no se concurre a votar no hay compromiso con el resultado, debilitando el funcionamiento de la democracia y arriesgando que esas personas puedan sentirse con el “derecho” de no respetar a las personas elegidas.

Si yo voto, puedo elegir entre los candidatos o puedo elegir no votar por ninguno. De ese modo, con inscripción y voto obligatorio es posible cuantificar los que votan nulo o en blanco, con lo cual se constituye así una fuerza inorgánica pero con peso.

Lo menos que se puede pedir a un ciudadano que usa beneficios del estado y de la sociedad es que tenga este compromiso personal, aunque sus ideas sean diferentes de las de todos. No se trata de hacer pesar una u otra ideología ni de que los ciudadanos deben pertenecer a partidos, sino solamente que los ciudadanos deben estar integrados en los procesos de definición social y política más relevantes.

Del mismo modo, con este grado de compromiso democrático, se podrá fortalecer las organizaciones de la base social (por ejemplo, juntas vecinales activas) asegurando la existencia de mecanismos reales de participación.

Entonces, hoy, con este “democratismo” de tener votos en cualquier parte por inscripciones en las que no hay compromiso personal alguno y voto voluntario, tendremos un riesgo grave: el que la participación baje a niveles que terminen por dejar en minoría a los que de verdad creen en la democracia como sistema político.

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03 may 2012

Pacto para los nuevos tiempos

La lucha política al interior de la Concertación ha sido intensa en el último mes. Las primarias y sus efectos sobre el PS, el pacto para concejales entre el PPD, los radicales y los comunistas y los movimientos presidenciales del sector son los hechos que en 30 días pusieron y tienen en jaque a una de las fuerzas políticas y sociales más relevantes de la historia política de Chile que gobernó durante 20 años con cuatro presidentes.

La lista unitaria para elegir concejales y el tema presidencial son los hechos de mayor impacto para el conglomerado a corto, mediano y largo plazo.

A corto plazo se encuentran la consolidación del quiebre interno de la Concertación y la posibilidad –cierta y concreta- de transformar un acuerdo electoral en un pacto político. A mediano plazo, está el tema presidencial y las posibilidades de generar unidad o fragmentación opositora. Y en el largo plazo, surge el quiebre político y definitivo de la Concertación y la reformulación de la política de alianzas en el país.

A los pocos días de terminadas las primarias para elegir alcaldes y de producirse la crisis en el PS, estalla un nuevo conflicto al interior de la Concertación que amenaza su continuidad y unidad político-electoral.

Curiosamente, los mismos que celebraban el pacto por omisión con el PC y el éxito de las primarias, comenzaron en la nueva coyuntura a enfrentarse en disputas verbales y políticas que han debilitando no sólo su rol opositor, sino también sus proyecciones presidenciales. Y ello, sólo con cuatro días de diferencia.

Primer acto. Los comunistas y dos partidos históricos de la Concertación –PPD y radicales- acuerdan competir en las próximas municipales en el plano de los concejales no sólo de manera unitaria, sino también al margen de la hegemonía PS-DC. Se prenden las alarmas y el miedo comienza a recorrer el cuerpo de los partidos “eje”.

Para el PS, el miedo emerge no sólo por ver –potencialmente- perjudicado su rendimiento electoral en ese plano, sino también por ver como el “factor Bachelet” se debilitaba.

A su vez, en la DC no sólo surge el fantasma de la pérdida electoral, sino también se ve enfrentada a un potencial aislamiento político y presidencial. De hecho, en función de lo ocurrido en las municipales del 2008 podría generarse un equilibrio de fuerzas entre ambos sub pactos. No olvidemos, que en esas elecciones los radicales y el PPD ya fueron en una lista al margen del eje PS-DC.

Segundo acto. Ante este escenario surgen reacciones iniciales adjetivadas como “histéricas” que oscilan entre romper el “pacto por omisión” con el PC y dar por muerto al conglomerado –principalmente, desde la DC.

Han pasado los días y la racionalidad política comienza a instalarse. En el marco del binominal y de construir “una nueva mayoría para gobernar” no es recomendable en términos políticos romper un pacto histórico, perder la posibilidad de ganar las municipales en alcaldes y concejales y echar al tarro de la basura la posibilidad real de volver a La Moneda en menos de dos años.

Tercer acto. Los miedos instalados en los autodenominados partidos ejes –PS y DC- los conduce a una política defensiva que busca fortalecer sus posiciones individuales y colectivas. En esa dirección firman un acuerdo político y electoral para llevar lista común para las parlamentarias y candidatura presidencial única surgida de un proceso democrático.

Este hecho, ha generado bastante confusión en torno al apoyo “implícito” que la DC le estaría otorgando a Bachelet. Jugada maestra de experimentados políticos.

Cuarto acto. Ha pasado un mes y todo sigue “casi igual”. La tesis del triunvirato se ha consolidado y los miedos del eje comienzan a despejarse. Sin embargo, el pacto PPD-PRSD-PC avanza hacia un pacto político.

De hecho, en estos momentos no sólo se habla de pacto electoral, sino también de acuerdo programático con el PC y otras fuerzas de izquierda y de que los comunistas puedan integrar algún gabinete en un futuro gobierno de Bachelet. Este último hecho, no ha generado reacciones destempladas en la DC.

Pero, ¿qué explica esta coyuntura? En primer término hay que remitirse al diagnóstico que hace el PPD y los radicales. Desde hace mucho tiempo –sobre todo desde la derrota presidencial- estos partidos vienen planteando que la Concertación ha sido superada y que debe reformular su política de alianzas.

No sólo se trata de responder a las demandas del nuevo Chile, sino también a la necesidad política y electoral de construir una “nueva mayoría” para gobernar.

De este contexto, el pacto PPD-PRSD-PC es el germen –sin duda- de una nueva política de alianzas. Ante este hecho, mientras por un lado el PS afirma –con soberbia y narcisismo- que sin ellos es imposible una alianza de izquierda, la DC plantea que sin ellos no hay vocación de gobierno.

¿Por qué tanta alarma y tensión? Las alarmas se encienden ante un hecho político de alto impacto y que –sin duda- va generar las condiciones para una nueva realidad política. La Concertación –que conocimos hasta hoy- entra a una fase de reformulaciones trascendentes.

No deja de ser curioso, por tanto, observar tanta “histeria” y miedo si se trata no sólo de una tesis que se viene planteando y escuchando desde los primeros momentos de la derrota presidencial –por cada uno de los partidos del conglomerado-, sino también de que los acercamientos y acuerdos con el PC tienen una larga historia. Incluso, el sub pacto entre el PPD y los radicales en el plano de los concejales ya se manifestó en las municipales pasadas.

Las alarmas más intensas vienen de la DC. La explicación se encuentra en su potencial aislamiento. Se vería en una posición intermedia –centro político- entre un Frente de Izquierda y la derecha. De hecho, desde el propio partido surgen voces de que no sería positivo reeditar “los tres tercios”.

¿Qué puede hacer la DC en ese escenario? Lo que no puede hacer desde el punto de vista moral y político –a lo menos, a corto plazo- es ir a tocarle la puerta a RN y a la UDI para formar con ellos un nuevo pacto.

Por ello, un Frente de Izquierda con potencial electoral y capacidad de gobierno a corto plazo –con Bachelet- genera condiciones para una DC debilitada a nivel político y presidencial. No olvidemos que la izquierda –o el progresismo- también se debilita; por lo menos, en términos electorales a nivel municipal, parlamentario y presidencial.

Sin embargo, ese Frente de Izquierda hoy es inexistente. El pacto PPD, PC y PRSD está lejos de aquello. PPD y radicales siguen formando parte de la Concertación y el PC, sigue siendo invitado de honor.

Ha llegado la hora –para la oposición en su conjunto- de darle forma y contenido a lo que todos plantearon hace dos años; es decir, programa y candidatura presidencial unitaria.

Ha llegado la hora de las definiciones. La triada ha puesto en la mesa un debate político impostergable.

En este contexto, los “cuatro jinetes de la Concertación” junto a otras fuerzas políticas y sociales deben buscar fórmulas para construir una “nueva mayoría política” que dé respuesta a las demandas que emergen en el Chile pos Concertación.

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03 may 2012

El modelo “no da para más”

Los orígenes del descontento ciudadano podemos encontrarlos en los profundos cambios que han ocurrido en la sociedad chilena, que obligan a reformular no solamente los diagnósticos sino también a re discutir y ojalá consensuar las prioridades nacionales.

El país cambió radicalmente gracias al crecimiento económico, pero ello también afectó la composición de las demandas sociales; el tipo de bienes públicos que la ciudadanía requiere y, paralelamente, fue acumulando crecientes dificultades que no se supo o no se quiso enfrentar, a pesar que la mejoría de los niveles de bienestar se hacía cada vez más lenta.

Existe un sentimiento cada vez más explícito en relación a que la vida social es insatisfactoria para la mayoría de la población chilena, especialmente por el predominio del individualismo y el aislamiento personal.

a) La principal causa de la crítica social es la desigualdad de todo tipo que existe en la sociedad chilena, con algunos rasgos demasiado notorios: injusticia, discriminación, abusos y ausencia de solidaridad.

b) La concentración productiva ha crecido hasta extremos que entraban el desarrollo integral del país.

c) La concentración del poder y las decisiones en Santiago han llegado a un límite tal que se impone la necesidad de una auténtica regionalización, real y no meramente formal.

d) Los cambios ocurridos en el país y en el mundo obligan a una urgente modernización del Estado, que denota signos de ineficiencia y obsolescencia.

Como se puede observar, en Chile se han ido acumulando una serie de problemas que están en el origen de las movilizaciones que explotaron recientemente.

De la disconformidad soterrada hacia “el modelo”, se pasó a la etapa de la protesta directa, del “junten rabia” a “los indignados”.

Tal como lo expresara Ernesto Sábato en su último libro Antes del Fin, “miles de personas, a pesar de las derrotas y los fracasos, continúan manifestándose, llenando las plazas, decididos a liberar a la verdad de su largo confinamiento. En todas partes hay señales de que la gente comienza a gritar: ¡Basta!”

Es claro que en este proceso también han influido las protestas ocurridas en otros países, tanto en los más desarrollados como en algunas naciones árabes.

Sin embargo, en el caso chileno priman factores internos, ya que se han dado en dos años en que la economía ha estado creciendo con rapidez y el desempleo se ha reducido, por lo tanto, el descontento tiene causales más profundas y, en consecuencia, difíciles de remediar y de consensuar las soluciones.

En una frase: la estrategia de desarrollo que Chile siguió desde la vuelta a la democracia no da para más, está agotada.

Las movilizaciones han tenido otros efectos que conviene resaltar, partiendo por evidenciar que la institucionalidad se ha debilitado profundamente, hasta el extremo que la poderosa invocación del Presidente Lagos, “dejemos que las instituciones funcionen”, ha ido perdiendo validez.

Toda la institucionalidad está siendo gravemente cuestionada: el Gobierno y la Oposición; el Parlamento; el Poder Judicial; la Contraloría; los partidos políticos, tanto de la Alianza como de la Concertación; el gran empresariado y sus gremios; la Iglesia Católica; la familia, el matrimonio y la paternidad, son algunas entidades cada vez más objetadas.

Cuando la institucionalidad pierde legitimidad empieza a surgir la anarquía y, en un contexto de intranquilidad social y de insatisfacción, es escuchado el que grita más fuerte, no necesariamente el más débil y el que tiene derechos prioritarios para el país.

Cuando se enfrenta a un Gobierno debilitado y que se guía por lo inmediato y por las encuestas de opinión, las respuestas tienen un alto contenido de populismo, como ha ocurrido ante las movilizaciones estudiantiles y regionales.

Uno de los riesgos es que el país entre en un callejón de soluciones rápidas y superficiales, de no enfrentar los temas importantes.

En Aysén, otorgar mayores cuotas de pesca, aumentar los subsidios para el consumo de leña, entregar la bonificación por empleo de la mano de obra al trabajador y no a la empresa, son ejemplos de “soluciones fáciles” para adormecer el descontento, pero no se plantea, discute, ni se buscan alternativas al tema central: la debilidad de las regiones y la dictadura de Santiago.

A los estudiantes, aumentar la cantidad de becas y créditos, sin abordar temas como la calidad, acreditación, los sistemas de acceso o el fomento de los programas de Ciencia y Tecnología y artísticos-culturales.

De esa manera se acumulan razones para que las protestas se vayan acrecentando, hasta el extremo que el país se vea enfrentado a una auténtica crisis de difícil solución.

O quizás a algo aún más grave: la mediocridad hacia el futuro y alguien tendrá que escribir “Chile el país de los desarrollos frustrados”.

…Y la guinda de la torta: Colo Colo pierde 5×0 con la U.

Leer versión extendida en: http://www.asuntospublicos.cl/2012/03/aysen-y-el-mar-de-fondo/

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03 may 2012

Elecciones municipales y pymes

Entramos en tierra derecha en las elecciones municipales 2012. Cerca de 350 municipios elegirán entre 4 y 10 concejales y los respectivos alcaldes. En estas elecciones, los candidatos a concejal y a alcalde, por lo general volverán a prometer casi lo mismo de siempre, mejorar las plazas, mejorar las calles y las veredas, aumentar la seguridad ciudadana, dotar de nuevas luminarias los espacios públicos, y apoyar, como no, la educación y la salud.

Sin embargo, de seguro una vez más olvidarán los temas relativos a las micro y pequeñas empresas y al empleo digno en la comuna.

En nuestro país, encontramos un trabajador por cuenta propia , o un micro o pequeño empresario en cada cuadra; como la gran empresa da empleo a un porcentaje cada día menor de la fuerza de trabajo (es en ese sector donde se aplican casi de forma inmediata todas las mejoras tecnológicas y las innovaciones que aumentan la productividad por la vía de reemplazar mano de obra por procesos robotizados), todos los desempleados de ese sector, más los jóvenes nuevos trabajadores deben buscar su sustento principalmente como trabajador independiente , micro o pequeño empresario o bien trabajador de estas unidades económicas.

El lector se preguntará que tiene que ver esto con las elecciones municipales, y la respuesta es mucho.

En nuestro sector, y mucho más allá de el, existe un consenso casi generalizado que nuestros problemas solo se resolverán cuando se apliquen modificaciones de fondo al actual modelo económico.

Esto es, planificación del desarrollo de las áreas y sectores de la economía que deben ser reservados para los micro, pequeños y medianos empresarios, control de la concentración económica, regulación para evitar los abusos y los atropellos y para que los mercados efectivamente funcionen, eliminación de los descuentos por volumen, acceso igualitario al financiamiento y su costo , acceso al conocimiento, la información y la tecnología, en fin , como dice el Estatuto Pyme, discriminación positiva hacia la pequeña empresa.

Siendo todo lo anterior válido, en el tiempo que eso tome, debemos seguir viviendo y hacerlo con dignidad para nosotros y para nuestros trabajadores, y en esto los municipios tienen mucho que decir.

Los municipios tienen entre sus funciones, además de administrar los respectivos territorios, hacer que operen con eficiencia las Corporaciones de Salud, Educación y Cultura, ejercer un rol preponderante en la Planificación del Desarrollo Comunal, y esta planificación, contenida en los Planes de Desarrollo Comunal (PLADECO), sin lugar a dudas debería contemplar, la promoción y apoyo a las empresas de menor tamaño (micro y pequeñas) y a los trabajadores por cuenta propia.

Lamentablemente, las municipalidades, en la actualidad se preocupan – al igual que las autoridades económicas de los niveles regional y central–, de las fuentes de ingreso “importantes” es decir, las patentes de vehículos, las contribuciones, las patentes comerciales de las grandes empresas (si las tienen en sus territorios), el Fondo Común Municipal y los recursos concursables provenientes del Fondo de Desarrollo Regional.

La situación de las micro, pequeñas empresas y de los trabajadores por cuenta propia queda así también (como en los otros niveles de la administración del país), en tierra de nadie.

En esta ocasión, los pequeños empresarios debemos asumir un rol más activo, tenemos que convocar a los candidatos de todos los sectores a que se pronuncien respecto de si conocen nuestros problemas, cual es su mirada de ellos, si tienen propuestas de soluciones, cuál será el rol del municipio en las materias de Fomento Productivo , si acaso seguirán designando funcionarios sin ninguna competencia para esa tarea, si el Municipio destinará recursos concretos para apoyar el fomento productivo, qué alianzas desarrollarán con las organizaciones de pequeños empresarios, si promoverán la agremiación y asociatividad de los pequeños empresarios, si trabajarán en conjunto con Fosis, Indap, Sercotec en el fomento productivo, si desarrollarán proyectos para obtener más recursos para apoyar al sector.

En fin, muchas son las demandas que tenemos que hacerles a los candidatos a concejales y a alcalde.

En cada comuna los gremios de las pequeñas empresas, y los propios pequeños empresarios deberemos revelar cuáles son nuestros problemas particulares y cuáles son las posibles soluciones.

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