03 may 2012

Centralismo y municipios: lobby, clientelismo y democracia

La tímida descentralización administrativa impulsada a partir de 1992, ha generado una serie de efectos nocivos en los niveles regionales y locales. Durante este esfuerzo modernizador iniciado en los 90, se hicieron una serie de reformas, como por ejemplo la democratización de elección de autoridades locales, creación de gobiernos regionales y se impulsaron algunos programas de fortalecimiento institucional municipal.

Como consecuencia, los municipios cuentan hoy con amplias atribuciones administrativas, con legitimidad política de sus autoridades dado que son electos por los ciudadanos, pero con escasas atribuciones fiscales para cumplir con su amplia agenda local.

Por su parte, los gobiernos regionales cuentan con atribuciones políticas y administrativas para decidir el destino de considerables recursos fiscales (FNDR), pero cuentan con escasa legitimidad política ante los ciudadanos producto de que sus autoridades no son electas de manera democrática.

Por ejemplo, los municipios participan en promedio con no más de un 8% de la inversión pública efectiva en comunas. El 92% restante se realiza con recursos regionales y ministeriales, siendo el ministerio de Transportes y el de Vivienda los que más aportan en términos porcentuales, llegando entre ambos en algunas regiones y comunas a representar casi al 60% de la inversión pública efectiva.

Como consecuencia de este diseño descentralizador, los municipios no disponen de recursos fiscales suficientes para dar respuesta a la creciente agenda pública que deben cumplir y constantemente están buscando financiamiento a escala regional o nacional

¿Qué consecuencias genera este diseño descentralizador?

Para un municipio, especialmente para un alcalde y sus equipos técnicos, la principal tarea para conseguir recursos es persuadir técnica y políticamente a las autoridades del Gobierno Regional y mantener adecuadas relaciones con las autoridades del nivel central para obtener financiamiento a sus proyectos.

Esto implica actuar en cuatro instancias diferentes: SERPLAC, Ministerios, Consejo Regional e Intendente.

Aplicando un enfoque racional, los alcaldes no cuentan con incentivos para impulsar procesos de participación ciudadana para construir su agenda pública local desde abajo, dado que a la hora que le califican sus proyectos, ni el Consejo Regional, ni SERPLAC, ni el Intendente, evalúan o le dan un valor mayor a un proyecto que viene establecido como prioridad, por ejemplo, dentro del plan de desarrollo comunal (PLADECO) de un municipio ¿qué importancia se le asigna formalmente y políticamente a escala regional o ministerial a un proyecto priorizado por la comunidad en un proceso amplio de planificación participativa?

¿Qué utilidad tiene entonces, en la práctica, la participación ciudadana en la gestión de un Alcalde?

En un estudio realizado en la ex – región de Los Lagos el año 2007, considerando la opinión de profesionales y representantes políticos, se pudo constatar que del total de municipios de la región (42 en ese entonces) sólo un 50% contaba con PLADECO actualizado.

De los que contaban con su plan actualizado un 85% de los encuestados lo consideraba poco importante o sin importancia, y señalaban que su principal utilidad, a veces tiene un carácter más jurídico, ya que con ello los alcaldes se evitan problemas legales de incumplimiento de la ley.

Se les consultó sobre la relación entre el hecho que la ciudadanía haya expresado sus prioridades en el PLADECO con la obtención de recursos a nivel regional o ministerial.Casi un 70% de los encuestados, consideraba que la participación de la comunidad era poco o nada importante, porque en el nivel regional dicha variable no es considerada formalmente como aspecto discriminatorio en términos positivos.

A contraparte, casi un 80% de los encuestados consideraba indispensables o muy importantes las redes de contacto o el lobby político que hacen estos actores para conseguir financiamiento fiscal a sus iniciativas.

Dado este panorama, mantener “buenas relaciones” con senadores, diputados, ministros, con el intendente o consejeros regionales, resulta de vital importancia para recibir apoyo a la hora de que estos últimos voten en el consejo regional para seleccionar y hacer que un proyecto local acceda a financiamiento, por ejemplo vía FNDR.

El lobby o clientelismo se superpone al hecho de que en ningún momento del proceso de priorización y selección de los proyectos, el SERPLAC, Intendente o los Consejeros Regionales establecen “formalmente” que tendrán una calificación mayor aquellos proyectos presentados por municipios que hayan sido priorizados por la comunidad.

Lo anterior es totalmente distinto a que los proyectos vayan acompañados de un listado de firmas de apoyo de ciudadanos como actualmente sucede.

Este modelo “descentralizador”, -altamente hipócrita porque promueve que los ciudadanos participen en los asuntos públicos pero sin vincularlo con ninguna decisión pública de relevancia,- ha terminado por consolidar un estilo de gestión altamente elitista, promotor de círculos de poder y de gestión concentrados en relaciones altamente clientelares a escala local y regional, dado que mientras más contactos tiene un alcalde ante los ojos de los ciudadanos parece ser un mejor gestor.

Finalmente, se ha consolidado una democracia representativa “por elecciones”, donde no se permiten los espacios institucionales que promueven la apertura para incorporar a los ciudadanos a otro tipo de relación democrática, por ejemplo en el control del uso de recursos públicos.

Con este diseño institucional, la desafección ciudadana por la cosa pública cada día se hace más latente, restándole autonomía y actividad a la sociedad civil en la construcción de una gestión pública proactiva y democrática en el nivel municipal.

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03 may 2012

Recuperar la política, tarea pendiente

Son muchos los conceptos y contenidos que se nos entregan cuando uno comienza la hermosa tarea de asumir la política como el camino para realizar un proyecto de sociedad que busque concretar los ideales que representan los valores que uno asume como inspiradores de ese compromiso de vida.

Pero junto con asumir esos contenidos la practica de la actividad política y el contacto permanente con la gente nos van indicando la necesidad de incorporar otras características a ese accionar para lograr de verdad cumplir la acción política con los grados de eficiencia, liderazgo, sentido común, capacidad de decisión, realismo , y lograr de esa manera ser exitosos en el propósito de servir a la gente y conducir con sabiduría las acciones que permitan cumplir los objetivos políticos que nuestros ideales representan.

Esa conjunción de teoría y aprendizaje práctico de la función dirigencial son vitales para no fracasar en la responsabilidad de cumplir el rol de líderes y conductores de los procesos sociales y políticos de la sociedad.

Chile ha visto en su historia generaciones de políticos que han sabido cumplir con extraordinaria calidad esa labor y la grandeza que demostraron les permitió resaltar la necesidad insustituible de la acción política para avanzar en la realización de los grandes proyectos de país.

Esta historia política de Chile es la que hoy lleva a entender el porqué la decepción de miles de chilenos con la política que hoy tenemos y quienes dirigen esa actividad tan noble.

Durante las ultimas semanas hemos visto como la “falta de oficio” como se dijo por ahí ha estado presente en las acciones de los dirigentes políticos.

Estas falencias son un mal compartido en todo el espectro político, pero con franqueza donde más resulta preocupante es en el mundo de la concertación. Mi mundo.

Hemos dado un espectáculo imperdonable y que requiere de una urgente intervención de todos para corregir los errores cometidos.

La crisis vivida es la consecuencia de la incapacidad de asumir en su momento las reflexiones y acciones que se requerían para enfrentar el análisis de una derrota electoral y las acciones a desarrollar para intentar recuperar la confianza y el cariño de los chilenos.

Esa omisión es la mayor demostración de las deficiencias de los actuales dirigentes que además no han podido generar un ambiente político que logre entusiasmar a los partidos en un proyecto común que consiga desterrar las acciones egoístas y de ambiciones individuales, que se han transformado en el motor de la política del Chile de hoy.

Ha faltado coraje durante estos dos años para asumir los necesarios procesos de reflexión y decisión que por respeto al pueblo de Chile se requería desarrollar.Hemos sido testigos que la acción de los actuales dirigentes a pesar de sus buenas intenciones no ha podido hacer de la política la actividad que logre auténticamente canalizar la realización de las personas.

Esta situación e incapacidad ha quedado en evidencia con la última experiencia sobre los acuerdos políticos y electorales. El proceso vivido se asemeja mucho a una de esas teleseries de mala calidad que habitualmente se dan en la televisión chilena. Hemos visto como desde hace meses los cuatro partidos de la concertación fueron inexplicablemente resolviendo e implementando en forma parcelada un tema que resultaba central para crear un mejor ambiente en esa alianza política.

No es entendible que un tema tan delicado y sobre el cual obviamente hay mayor conocimiento de sus consecuencias entre la dirigencia política que en la ciudadanía haya sido tratado e implementado de manera tan irresponsable. No resulta comprensible que no haya existido la preocupación por analizar este tema como un todo en su globalidad y determinar un mismo criterio de límites políticos para cada una de los distintos niveles del proceso electoral de octubre.

Una negligencia de esta naturaleza no puede dejar de ser evaluada,al interior de cada uno de esos partidos.

En estas semanas los respectivos presidentes de partido han tratado de justificar con argumentos supuestamente muy serios la peor de las formas de conducir que hemos visto en estos veinte años de democracia y que puede tener como consecuencia el fin de la mejor experiencia de alianzas políticas.

Se pone en riesgo el logro de una gran generación que supo hacer política con un espíritu de mayor generosidad y por sobre todo con un sentido de mayor compromiso con la causa común de mejorar la calidad de vida de los chilenos.

La obsesión por imponer formulas que delatan complejos izquierdistas y pensar equivocadamente que solo se puede crecer hacia ese mundo; la innecesaria actitud de buscar asegurar la nominación presidencial para quien aparece como una candidata indiscutida; la indefinición y poca seguridad del rol de partido articulador y provocador de acuerdos para hacer de la concertación un espacio mas inclusivo de todos los sectores; la ambición desmedida que lleva a otros a justificar su actitud en la supuesta búsqueda de caminos progresistas y que da la sensación que se busca más protagonismo que verdadera identidad política; la ingenuidad imperdonable de estar entregados en forma parcelada a las decisiones estratégicas que el PC hace en claro beneficio de sus exclusivos intereses electorales y políticos.

Todos estos elementos representan una pequeña parte de los males que hoy enfrentamos.

Esta grave situación nos exige la necesidad de recuperar la política, para que se oriente hacia los fines que debe tener y por sobre todo para que se ejerza con la calidad y sentido de compromiso con el bien común que es lo único que debiera estar inspirando el actuar de los partidos que la componen.

Hoy, aun es posible recuperar la política, esa política que al decir de Iván Fuentes, esta enferma y que necesita de mejores doctores para recuperar su verdadero sentido y la calidad de su accionar.

Esa debiera ser la tarea central de los militantes de los partidos de la concertación.

Hagamos los cambios en nuestros partidos que nos permitan recuperar la Política para que sea de verdad la gran política que los chilenos esperan y exigen.

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02 may 2012

Reformar el sistema de AFP es prioritario

La ministra del Trabajo, Evelyn Matthei, descartó un mayor rol estatal en materia previsional, como lo propuso el Presidente de la CUT, Arturo Martínez, en su discurso de conmemoración del 1° de Mayo.

Los dichos de la secretaria de Estado son una manifestación de la “rigidez ideológica” con que autoridades de Gobierno y “expertos” responden ante cualquier planteamiento que pretenda introducir modificaciones al actual sistema previsional, administrado por las AFP.

Los defensores de la capitalización individual reaccionan en base a estereotipos generados hace décadas, en forma interesada para desprestigiar el antiguo sistema, lo que les impide evaluar objetivamente otras alternativas de inversión para las cotizaciones de los trabajadores y les lleva a sostener con dientes y muelas un sistema que ha probado ser un fracaso absoluto.

La necesidad de justificar el cambio del sistema de reparto, constituido por las Cajas de Previsión a la capitalización individual, se fundamentó al inicio de los ’80, en la mala administración de los fondos y el déficit público (que no escapan al actual) y en las inequidades del antiguo régimen.

A partir de dichas afirmaciones se construyeron muchos mitos. Uno de ellos es que el Estado es siempre ineficiente y se gasta la plata en lo que no debe. Eso es lo que ha querido señalar la Ministra al rechazar la interpelación del timonel de la multisindical para modificar el sistema previsional.

Si bien, efectivamente, el sistema antiguo tenía imperfecciones, no es efectivo que sólo la administración privada sea eficiente. Por de pronto, ésta no lo es. El problema es ajustar las cotizaciones con los beneficios y evitar los abusos, pero de ahí a sostener que el Estado siempre destina los recursos en otras cosas, es una apreciación aventurada.

Tal como ocurre hoy con el Fondo de Estabilización Económica y Social, es perfectamente posible asegurar por ley, la transparencia y rigurosidad en la administración de los recursos y alejarlos del uso discrecional del gobierno de turno, por lo que lo dicho por la Ministra Matthei es inexacto.

Asimismo, la titular del Trabajo y Previsión Social yerra al culpar exclusivamente a las lagunas previsionales motivadas en la cesantía de las bajas pensiones.

Un sistema previsional debe hacerse cargo de las contingencias más frecuentes en materia de empleo y es un hecho que éste no las prevé adecuadamente, desde el minuto en que hay una menor densidad de imposiciones que la esperada al crearse el sistema.

El sólo hecho que la realidad laboral sea distinta a lo presupuestado, ya por tres décadas, como dice la Ministra y esto afecte gravemente el nivel de ahorro previsional es una razón potente para estudiar un cambio en el sistema.

Es evidente que el desempleo no es la única causa de las bajas pensiones. Hay otros factores tales como la caída sistemática en la rentabilidad y los efectos de las crisis externas producto de una inversión de los fondos extremadamente audaz y sensible a las variaciones internacionales.

Hay muchos trabajadores que han cotizado en este sistema en forma regular por décadas, a niveles equivalentes a sueldos profesionales y administrativos, sin grandes lagunas y sus pensiones son igualmente escasas, por lo que la cesantía no explica necesariamente el fracaso rotundo de la capitalización individual.

Es necesario que se ponga sobre la mesa el sistema previsional y se estudien con seriedad correcciones que mejoren el rendimiento de los fondos y disminuyan las abusivas utilidades de las administradoras. La comisión por depósitos no da para más. Debe cobrarse, moderadamente, sólo cuando hay rentabilidad en los fondos.

Contar con un sistema de previsión eficiente, que no se base en el lucro de privados, que solidarice de mejor modo los riesgos y que otorgue seguridad a todos debe ser, sin lugar a dudas, junto con una reforma tributaria profunda, un tema principal de las próximas elecciones presidenciales.

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02 may 2012

¿Es democrática la democracia en Chile?

A primera vista, hablar de “democracia” en Chile pareciera un chiste de mal gusto. Existe la percepción de que vivimos en un país escasamente democrático, aunque las autoridades, la clase política y los medios de comunicación nos intenten convencer día a día de lo contrario.

Es verdad, ya no existe una policía secreta como la DINA-CNI que persiga a quienes piensan distinto para torturarlos y asesinarlos.

Es verdad, los chilenos podemos, por lo menos, elegir al Presidente de la República cada cuatro años y a los representantes del poder legislativo. Pero como todas las verdades en nuestro país, se trata de verdades a medias.

Pensar la democracia en Chile exige considerar dos aspectos fundamentales que explican, para decirlo eufemísticamente, la “democracia de baja intensidad” en que estamos sumidos desde hace décadas.

La primera y más evidente se relaciona con nuestra historia reciente. La actual institucionalidad y el orden jurídico del Chile presente encuentra como fundamento una carta constitucional sancionada por una Junta Militar en los años ochenta del siglo pasado.

Si bien, la carta magna ha sido objeto de reformas cosméticas a lo largo de veinte años, lo cierto es que en la letra y en el espíritu sigue siendo una constitución de “seguridad nacional”. En palabras muy simples: en términos políticos, Chile no ha abandonado el espacio judicativo impuesto por el pinochetismo.

La Constitución que rige al país en la actualidad prolonga el diseño dictatorial tanto en lo económico como en lo político. La democracia chilena ha sido vaciada de todo contenido que ponga en riesgo el modelo social y económico concebido por las elites al amparo de los militares golpistas de 1973.

De algún modo, la democracia chilena hoy es la prolongación de la dictadura por otros medios. Tanto es así que muchos personeros de la derecha política, hoy en el poder, participaron del aquel maridaje espurio entre el dinero y el terror que se escenificó entre paganas antorchas en “Chacarillas”.

La democracia en Chile tiene un pasado y un presente profundamente antidemocrático.

Pues, junto a las razones históricas que perviven obstinadas, el presente no podría ser muy distinto debido a razones económicas estructurales.

Instituido un orden tecno económico neoliberal los resultados están a la vista: cuatro familias de nuestro país (incluido el primer mandatario) tienen un ingreso anual equivalente al 80% de la población. Tal como indica la OCDE, Chile se ubica entre los países con peor distribución del ingreso y con los mayores índices de pobreza de esta organización.

Una constitución antidemocrática y un modelo económico que concentra la riqueza no es, desde luego, el “milagro chileno” que se quiere vender al mundo.

Hasta el presente, la “clase política” se ha mostrado inepta e impotente a la hora de canalizar el creciente malestar de los trabajadores y estudiantes. La llamada “clase política” ha sufrido un enclaustramiento que la disocia de los movimientos sociales, sumiéndola en una mal disfrazada atmósfera de corrupción y autocomplacencia: es la crisis de los partidos políticos, tan ayunos de ideas como de liderazgos.

Las protestas callejeras durante el año 2011 están mostrando el sentir profundo de un pueblo que anhela, precisamente, reformas democráticas.

Al revisar los índices en educación, salud y previsión social, se advierte un endeudamiento y pauperización generalizados. Mientras las grandes empresas multiplican sus ganancias, la gran mayoría de los chilenos está padeciendo bajos salarios y un malestar creciente, mientras el Estado sigue ausente, maniatado por el dogma impuesto por la ideología del neoliberalismo.

Se hace difícil hablar de democracia en un país donde ex agentes de seguridad de la dictadura posan de demócratas y ocupan cargos.

Es difícil hablar de democracia en un país donde hay calles y navíos de la armada que ostentan los nombres y fechas emblemáticas conmemorando el golpe de estado.

Es difícil hablar de democracia en un país donde se conjuga la impunidad, la represión policial y los buenos negocios.

Es difícil hablar de democracia cuando millones de trabajadores deben enfrentar cada mes con un salario mínimo de poco más de trescientos dólares.

Y no obstante, es necesario, acaso imprescindible como nunca antes, hablar, justamente, de democracia en nuestro país.

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02 may 2012

Violencia y no violencia mapuche

¿Somos violentos los mapuches?…No más que cualquier mortal cuando se siente herido o afectado por una injusticia, llámese de cualquier manera.

Cuando niño, algunos de mis compañeros en la básica del Liceo de Hombres de Playa Ancha, en Valparaíso, mi ciudad natal, me decían “indio” y agregaban algunos epítetos. Se reían de mi apellido. No lo entendían (namun=pie; cura=piedra). Yo tampoco tenía muchos argumentos para “ilustrarlos” sobre mi condición de indígena.

Mi padre había emigrado de su comunidad en Loncoche para buscar un mejor horizonte.

Hizo el servicio militar en la Armada y ahí se quedó, hasta que jubiló y aún cuando compartía con nosotros algo de su cultura nunca fue suficientemente explícito para “enseñarnos a ser mapuches” en la ciudad.

Ser indígena era raro. Tener apellido mapuche sonaba excéntrico. “Indio” era más fácil.

Recuerdo que una en una ocasión llegó al curso un señor que hizo una exposición sobre Pueblos Indígenas y llevó varios instrumentos, entre ellos, una trutruca, un cultrun y pifilca. Nos habló de los indígenas y cantó en mapuche. Fue hermoso para mí, pero mis compañeros se reían de su apariencia y sólo aceptaron su diálogo porque el profesor nos hacía guardia. En el fondo algunos de ellos se burlaron de él.Del expositor aún recuerdo su imagen y sus palabras, porque decían algo importante de mi identidad.

Mi padre nunca nos enseñó mapudungu plenamente. Seguramente pensaba que era mejor “integrarnos” a la sociedad y navegar en ella como pudiésemos y sobrevivir.Nuestros padres sólo podían dejarnos como herencia la educación.

Mi madre era lavandera. Mi padre, luego que jubiló de la marina, fue obrero de la construcción. Me decían “indio” casi todos las semanas. Tenía buenos amigos entre mis compañeros y los recuerdo con afecto, pero siempre hay uno o dos pesaditos y cargantes.

Un día no aguanté más y como sentí que uno de ellos me dijo “indio” (tal por cual) y que lo dijo con desprecio, le aforré un puñetazo y comenzamos una gresca en el patio. No sé cómo, porque yo nunca había peleado, entre golpes que iban y venían, al parecer yo iba ganando la contienda, hasta que de pronto quedé encima del susodicho y le propiné más de algún golpe certero. Los dos quedamos con “chocolate” (jerga escolar de la época para indicar que salía sangre de nariz y de la boca).

Mi salvación vino del Inspector que nos separó y, por cierto, nos castigó por desorden y entonces citaron al apoderado, en este caso mi madre. El día había sido aciago para mí.

Pero sentí que algo había cambiado cuando varios de mis compañeros después de la pelea me palmotearon y me decían “..buena Namuncura..”, “le sacaste la cresta”, “te hiciste respetar”….”bravo”…

Mi madre acudió al colegio. Previo tuve que decir en la casa lo que había pasado. Ella se preocupó mucho pero me quería demasiado. Mi padre me miró, dijo pocas palabras y sólo señaló que estaba bien que me defendiera y que no permitiese que nadie me ofendiese. “Cuida tu dignidad y cuida a tu gente”. Fueron sus escasas palabras. (Los mapuches de esos tiempos hablaban poco, pero siempre con sabiduría).

Al día siguiente, el profesor nos hizo ponernos de pié a mí y al contendiente. Lanzó un discurso sobre el compañerismo y que las peleas no eran un camino para entenderse. Pero a continuación agregó algo que me impactó mucho: “Ustedes tienen un compañero mapuche. Eso es muy importante. Ellos estuvieron aquí antes que todos nosotros. Son un pueblo. Tienen una cultura propia y ustedes tienen que respetarlo”.

Nunca más me dijeron “indio” (tal por cual) en el Liceo. Quizás temían mi bravía (bastante camuflada por lo demás, por mi temperamento real). Quizás sólo fue una pelea más de estudiantes. Pero, al menos, después de ese incidente, ya no era “el indio” o “el mapuche” burlado. Era, simplemente “Namuncura”, el cro de la clase. El amigo y ahora relativamente temido.

No recuerdo mucho ahora a mi contendiente, pero igual fuimos buenos amigos hasta salir del Liceo y después recordábamos la pelea como una humorada, pero a mí me marcó para siempre y luego de ello supe que sólo con la fuerza, la determinación y la lucha era posible hacerse respetar.

Pero mi fuerza no es la violencia. Es la opción política por un mundo más justo. Por la formación de actuales y nuevas generaciones. Por eso soy profesor en la UAHC. Y soy dirigente de un Partido político el PPD (a pesar del estado calamitoso de los políticos de hoy), porque creo que la política (de verdad) y la toma de conciencia son “armas” magníficas en la lucha por la Justicia.

Entiendo muy bien entonces la rabia que se acumula cuando te discriminan; cuando eres objeto del odio y la intolerancia. Durante la dictadura militar, estuve en la cárcel por promover los DDHH. Viví, con muchos compatriotas la violencia estructural de un régimen oprobioso. Lo combatimos, la mayoría sin armas, pero sí con la organización y movilización ciudadana hasta que sacamos al dictador.

Pero en las comunidades mapuches todavía se viven tensiones y conflictos. Las tierras de nuestros ancestros fueron usurpadas. Hay que leer las crónicas de la época para apreciar, con vergüenza, cómo el Estado permitió el robo a destajo de nuestro patrimonio y además lo amparó con medidas legales.

Lo indígena fue “invisibilizado” por décadas por una sociedad arribista (los “ingleses” de América), por un país que se avergonzaba de tener “indios”. Eso ha ido cambiando. Hoy lo indígena es sinónimo de orgullo y Chile tiene el honor de contar entre los suyos a sus pueblos originarios. El problema es que algunos todavía no lo entienden.

En general, nuestro Pueblo no es violento. Los mapuches no saben de movimientos “subversivos”. Sí saben de lucha contra la discriminación. Y por décadas su lucha ha sido no-violenta.

El Estado se equivoca cada vez que criminaliza nuestras demandas y extiende un manto de sospecha “terrorista” en contra de los que ha discriminado a destajo. Pero confiamos en que a mayor democracia, hay mayor conciencia y que más temprano que tarde se producirá el ansiado “encuentro” entre chilenos y mapuches.

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02 may 2012

Todo sea por los negocios inmobiliarios

Todos los gobiernos de nuestro país han sido cautivos de los grupos empresariales de la construcción, ya sea por amistad con sus altivos dirigentes o porque éstos arguyen que con sus inversiones se mejoran los índices del crecimiento económico y por ello siempre obtienen lo que piden.

Ejemplos de brutalidades hay infinitas, algunas de las cuales las hemos denunciando en los distintos medios de prensa que cultivan la libertad de expresión y estimamos que esta insana y antidemocrática doctrina se mantendrá en el tiempo porque los que se sitúan en el 1% de la población son intocables.

En el actual gobierno de Piñera hemos llegado a la máxima expresión de la pleitesía al conformarse una Comisión de 29 miembros, casi todos distinguidos miembros del establishment y por lo tanto de absoluta confianza del presidente quienes, siguiendo las instrucciones entregadas a ellos, delinearán una llamada política de Desarrollo Urbano, que no es otra cosa que entregar a los más fuertes actores del mercado el recurso suelo y no sólo urbano, sino que también rural con la acomodaticia figura de las “compensaciones caso a caso”.

Ahora bien, vulnerándose las disposiciones fijadas en el artículo 5.2.3.4. del Plan Regulador Metropolitano de Santiago (PRMS), en donde se listan las áreas verdes de uso público Avenidas Parques, que son los Parques adyacentes a cauces y los Parques adyacentes a sistemas viales, recientemente sin que nadie se percatara, se eliminó todo el borde oriente del canal San Carlos, entre las Avenidas Andrés Bello y Apoquindo, territorio administrado por la municipalidad de Las Condes.

En el instrumento normativo PRMS se establece que las riberas del canal San Carlos que recorre las comunas de Puente Alto, La Florida, Peñalolén, Ñuñoa, La Reina, Providencia y Las Condes forman parte del Parque Intercomunal Tobalaba.

Los “técnicos”, para facilitar la operación comercial del polémico Costanera Center, decidieron que, como medida de mitigación vial, había que ampliar la calle Tajamar que colinda con la mencionada área verde pública, a pesar de que éstas están protegidas en Santiago por la mala calidad del aire que tenemos.

Es más, la calle Tajamar perfectamente se podría ensanchar hacia el oriente, pero no se hizo para no expropiar a los privados que allí tienen sus edificaciones afectadas por esa utilidad pública.

Era más “eficiente” apropiarse gratuitamente de esas desamparadas áreas verdes para que así en esa nueva vialidad más extendida circulen mayores cantidades de vehículos motorizados contaminando la atmósfera. En ese tramo se están perdiendo del orden de los mil doscientos metros cuadrados de jardines en pos de la “modernidad”.

El PRMS reserva una faja de protección de 40 metros a cada lado del eje del canal San Carlos para parques y vías, pero por lo informado ese parque en el tramo mencionado ya no existe, violándose entonces el artículo 8.2.1.1 de ese instrumento regulador.

Esta materia es de competencia primigenia del ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y en segundo lugar de la Dirección General de Aguas (DGA) del ministerio de Obras Públicas (MOP) instancias de la administración que se mantienen silentes respecto de lo manifestado. Es posible que ambos servicios, pasando por alto la regulación normativa, hayan aprobado esta grotesca medida.

Asimismo en esta región está vigente un Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica (PPDA) que dice preservar las áreas verdes. Tenemos un flamante ministerio del Medio Ambiente que debería decir algo en contra de esta pérdida de espacios públicos verdes, pero se mantiene muy silencioso para no incomodar a quienes toman este tipo de decisiones ilegales.

En razón a que la Contraloría General de la República, en su dictamen Nº 21.269 del 23 de abril de 2009, ya le tiró las orejas a la municipalidad de Providencia en relación a la faja de protección del borde poniente del canal San Carlos, en el trecho que enfrenta el voluminoso Costanera Center, será oportuno consultarle nuevamente al ente fiscalizador acerca de lo relatado.

Lo anterior porque entendemos que las normas contenidas en el PRMS no son indicativas, como muchos invocan para hacer de las suyas.

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01 may 2012

Cuando la palabra y la música se visten de arte

La inestable primavera que vivimos en España, acompañada de turbulencias económicas y sociales, nos regala afortunadamente momentos sin nubes por donde penetran rayos de luz que hacen que el día a día sea más grato.

Refugiarse en un rincón con un buen libro, ver una película que nos convierta en protagonista de hazañas imposibles, escuchar música que nos devuelva por unos instantes a tiempos mejores o abrir los ojos con inocencia a una exposición de obras geniales son un regalo en momentos de crisis.

Y cuanto mejor si uno de los placeres elegidos te sale gratis.

Es lo que le puede ocurrir a quien vive o visita estos días Madrid. En la llamada Milla de Oro de los museos de la capital española se puede ver sin rascarse los bolsillos una exposición titulada Los Ballets Rusos de Diaghilev- 1909/1929. Cuando el arte baila la música.

El título en sí ya es un imán. Y por muy reacio o muy bruto que uno sea hay que ser muy insensible para no dejarse seducir por lo que allí se nos muestra. Nada más ni nada menos que parte del legado de un dictador, demonio, charlatán, brujo y encantador, nacido en Rusia, de nombre Serguéi Pavlovich Diághilev y cuyo talento conmocionó al mundo cultural del primer cuarto del siglo veinte.

Mientras en su patria los bolcheviques dejaban su impronta revolucionaria, él, solito, ponía a la danza en puntillas, en entredicho, y con sus producciones marcaba en el ballet un antes y un después.

Su sello sigue en plena vigencia un siglo después. Los Ballets Rusos, su compañía, en la que una de sus figuras emblemáticas fue Nijinsky, su compatriota y por uno tiempo su amante, recorrió gran parte de Europa, asombrando con sus coreografías.

París fue su centro de operaciones. Pero la primera Guerra Mundial le obligó a refugiarse en España, donde tuvo el apoyo del rey Alfonso XIII. Nobles y plebeyos se rindieron a su talento. Manuel de Falla, entre otros.

Diaghilev, en sus años de gloria y fortuna (que posteriormente dilapidó, todo sea dicho) tuvo la colaboración de los más importantes artistas de vanguardia de su época. En esta exposición de Madrid se ven trajes, bocetos y carteles firmados por Picasso, Gris, Matisse, León Bakst, Braque, Goncharova, de Chirico, Miró o Sert, entre otros

Ellos, de la mano de Diaghilev, marcaron una nueva forma de concebir las producciones de danza como arte total.

Muchos de esos pintores sumaron a sus laureles una inestimable aportación a la evolución de la danza contemporánea. Por ejemplo, Pablo Picasso diseñó los vestuarios, trajes y decorados del ballet PARADE, con música de Eric Satié. Una colaboración que se repetiría posteriormente. No fue el caso de Braque que le bastó trabajar una vez con Diaghilev para jurar que no volvería a repetir la experiencia.

No siempre la aportación de pintores eximios asegura el éxito de una producción. Fue el caso de León Bakst. Sus diseños para el ballet “Le dieu bleu”- El Dios Azul resultaron excesivos, a tal punto que opacaron a la coreografía y a los bailarines. Los críticos y el público no perdonaron el desliz. No obstante, Bakst sería el artífice de grandes éxitos de Los Ballets Rusos.

La exposición, que cuenta con la participación del Victoria and Albert y Museem de Londres y con el patrocinio de una entidad bancaria de Cataluña, permite conocer y valorar hasta donde pueden ejercer cátedra los artistas, sean pintores, diseñadores o video creadores, en el montaje de una producción.

Rodrigo Claro, arquitecto, director de escena y diseñador, con una reconocida trayectoria en Chile, ha debutado en la escena española con la primera versión teatral que se hace en este país de Madame Bovary, de Gustave Flaubert.

Con la dirección de Magui Mira y la actriz Ana Torrent como protagonista principal, este drama, un clásico de la literatura y recurrente en la historia del cine, ha recibido elogios unánimes de la crítica, convirtiéndose en la sensación de la temporada teatral española.

En esta aclamada Madame Bovary, el chileno Rodrigo Claro ha sido asistente y productor de vestuario, cometidos en los que ha puesto de manifiesto su extenso bagaje de logros obtenidos en Chile, como han sido los musicales El Hombre de la Mancha, My Fair Lady o las óperas Viento Blanco, Eugenio Oneguin o Tosca. Esta última, considerada como una de las puestas en escena más arriesgadas de los últimos años en el panorama lírico chileno.

Claro , formado con las primeras figuras de la escena teatral de vanguardia europea, tales como Andreas Honoki, Willie Decker, Emilio Sagi, Barrie Kosky, Calixto Bieito o Wolfang Gusmann ,entre otros, conoce muy bien los espacios por los que debe discurrir la colaboración de un artista, de un creativo, en la producción de un espectáculo.

El director chileno se ha rendido ante la exposición de Los Ballets Rusos e intuye que existe similitud entre los turbulentos comienzos del siglo XX, cuando se vivió una revolución sin precedentes en el arte, con el presente, donde se asiste a una crisis económica desbocada que nadie atina controlar.

Igual que hace un siglo, afirma, al menos en Europa, se acrecienta la predisposición a innovar, a sacudirse la rémora de conservadurismo y de aburguesamiento que ha invadido estos últimos años a las manifestaciones artísticas.

Su experiencia en España y la proximidad con otros países europeos, permiten a Claro vaticinar el revulsivo que se avecina. Y nota ese cambio en el mundo de la ópera. Cita a modo de ejemplo la nada ecléctica programación del Teatro Real de Madrid. La llegada del polémico director artístico belga Gerard Mortier, “el Mouriño de la lírica”, ha suscitado controversia y un interesante enfrentamiento entre tradición y vanguardia. En el teatro ocurre más de lo mismo.

El director chileno ha constatado que esa necesidad de dar una vuelta de página en las artes también se manifiesta en Berlín, París y otras ciudades que siempre han marcado tendencias en las artes.

En lo personal, Rodrigo Claro asegura que el hecho de empezar su trayectoria profesional en Chile, en un país con limitaciones a la hora de poner en marcha una producción enseña a superar adversidades y despierta el ingenio. De la precariedad surgen ideas enriquecedoras.

Eso, vaticina Claro, ocurrirá con la crisis actual que golpea a Europa. De ella saldrán frutos que puede que deslumbre dentro de unos años.

Es muy posible que este chileno inmerso en la escena madrileña no se equivoque.Las crisis, se sufren, se padecen, se las maldice incluso. Pero también de ellas se aprende y se sacan ganancias.

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01 may 2012

Hora de definiciones en la Concertación

Si en el directorio de una empresa algunos socios se esfuerzan para que ella obtenga ganancias, y otros, por el contrario, hacen cuanto está a su alcance para empujarla a la quiebra, con el fin de emprender nuevos negocios, es casi imposible que dicha empresa mejore su situación.

En ese cuadro, lo honesto sería que todos los socios transparentaran sus intenciones y actuaran en consecuencia. Lo impresentable es que algunos alienten el hundimiento de la sociedad, pero se mantengan en el sillón del directorio a la espera de firmar los documentos de la quiebra.

Es válido comparar tal situación con los avatares de la Concertación en los últimos años.

La formación de una lista de concejales del PPD, el PR y el PC, concebida como primer paso para constituir un “frente de izquierda” a la antigua usanza, es un episodio más del conflicto sobre la continuidad de la Concertación que se inició luego de la derrota de Frei en la elección presidencial.

El año pasado, el senador Jaime Quintana, candidato del girardismo a la presidencia del PPD, dijo que la Concertación se merecía “un funeral con honores”. No había equívoco alguno: el deseo de su corriente era que la coalición de centroizquierda fuera sepultada, con el fin de formar un bloque más afín con la línea y los intereses del jefe de fila, Guido Girardi.

Curiosamente, los enterradores han demostrado que primero quieren hundir a la coalición antes de armar otra cosa. O sea, algo así como un suicidio asistido.

En 2011, todos los esfuerzos del girardismo se orientaron a constituir una nueva fuerza con Marco Enríquez-Ominami, creyendo que este mantiene cautivos a los votantes que le dieron su apoyo en 2009, lo cual es pura fantasía. El plan para asociarse con ME-O fracasó estrepitosamente, en primer lugar porque el proyecto personalista de éste no deja espacio para nadie que pueda disputarle el rol de primer actor.

Por su lado, el senador José Antonio Gómez, presidente del PR, hace bastante tiempo que declara periódicamente que la Concertación se acabó, pero a la semana siguiente asiste a la reunión de presidentes de los partidos del bloque como si nada pasara. Todo ello es muy confuso y acentúa el descrédito de la llamada clase política.

¿Quiere Gómez ser candidato presidencial a todo evento, o sea sin pasar por ninguna primaria, sino inscribiéndose directamente en la primera vuelta de noviembre de 2013, quizás convertido en abanderado del PC y otros grupos? Tiene todo el derecho del mundo.

¿Prefiere que el PR rompa con la DC y el PS, partidos con los cuales camina hace más de 20 años? Es parte de la autonomía de su colectividad.

Pero la ambigüedad respecto del compromiso con la coalición no puede mantenerse indefinidamente. Está en juego la credibilidad y la autoridad de los partidos y sus dirigentes y, consiguientemente, la confianza o desconfianza que puedan despertar en los ciudadanos. La incoherencia no es opción de gobierno.

Quienes han sido aliados durante tanto tiempo tienen el deber de aclarar si desean mantener su acuerdo de colaboración. El discurso de la “ampliación” de la centroizquierda es poco convincente cuando en realidad se dan pasos hacia su fragmentación.

Además, la unidad de acción con otras fuerzas opositoras -la más relevante de las cuales es el PC con 5% o 6% de la votación nacional-, ya existe en los hechos, como lo prueba el pacto por omisión para la elección de alcaldes. Seguir hablando de constituir un bloque con “movimientos sociales”, “redes ciudadanas” y “grupos temáticos” es completamente artificial. Los pactos políticos son acuerdos entre partidos políticos.

Una coalición es una asociación voluntaria. Por ello, nadie debería sentirse amarrado en la Concertación.

Y no se trata de una discusión sobre el nombre de la coalición, sino de su perspectiva política, que no es otra que la vía democrática, reformista, genuinamente progresista y no populista, que hizo avanzar a Chile de manera sólida durante dos décadas, y que ahora tiene el reto de levantar una nueva plataforma de progreso para los próximos años, que son, si nos atenemos a las últimas proyecciones del FMI, los del salto de Chile al desarrollo.

Es deseable que los cuatro partidos concertacionistas renueven el compromiso del 5 de octubre pasado en cuanto a seguir trabajando unitariamente, como por lo demás lo siguen haciendo en el Parlamento.

Todos los ciudadanos que se identifican con la centroizquierda esperan que los cuatro partidos enfrenten juntos la batalla presidencial.

Por supuesto que el candidato o candidata de unidad debe surgir de una elección primaria, abierta y vinculante.

Solo la unidad de las fuerzas de centro y de izquierda representa una real alternativa de gobierno. Si algunos prefieren cultivar su propio jardín para que broten algunas florcitas, en los hechos favorecerán la elección de un segundo gobierno de la derecha. Ojalá prevalezca la sensatez en la centroizquierda.

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01 may 2012

Cambios tributarios y quintiles de ingreso

El análisis sobre la reforma o ajuste tributario ha estado lleno de referencias a la equidad, calidad y financiamiento de la educación, quintiles de ingreso y clase media.

Parece conveniente definir lo que se entiende por los dos últimos conceptos, para aclarar los objetivos de los distintos planteamientos.

Sobre esa base, parto por indicar que los cambios propuestos al parlamento por el gobierno, me parecen insuficientes, incluso analizando los objetivos y metas planteados por el propio Presidente de la República. Por eso, puede ser un boomerang para la derecha.

Para postular a diferentes beneficios en dinero o servicios que ofrece el Estado es necesario saber a qué quintil pertenece una persona o los integrantes de un hogar, ya que depende de si es parte de los dos, tres o cuatro primeros grupos las ayudas a que puede optar. Las cifras que definen los quintiles se obtienen de un trabajo que realiza periódicamente el Ministerio de Desarrollo Social, que es la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional, CASEN.

Con este instrumento, se hace una medición socioeconómica de los hogares chilenos.

Sus resultados definen los quintiles, que, como su nombre lo indica, corresponden al 20% de la población nacional, según el ingreso per cápita de las personas en un hogar. Se suma las remuneraciones y otros ingresos de cada una de ellas y se divide por el total de integrantes del grupo familiar.

Este tema resulta relevante en diversos casos, como para los alumnos de educación superior, debido a que la mayoría de las ayudas estudiantiles consideran para su adjudicación el nivel socioeconómico del postulante.

De esta manera, si un beneficio se entrega a quienes pertenecen a los tres primeros quintiles, se hace referencia al 60% de hogares con menores ingresos. Además, es importante, porque varios de los anuncios del Gobierno sobre los cambios tributarios se refieren a quintiles, definidos según el ingreso familiar.

La Clase Media.

Como señalamos, en el debate sobre políticas públicas y programas sociales es habitual que hablemos de los quintiles; la pregunta que cabe es si todos entienden lo mismo, especialmente respecto a los límites de cada uno de los grupos.

Más aún, gran parte de los anuncios y análisis, a favor o en contra de alguna política, mencionan a la Clase Media, sin definir ni siquiera aproximadamente a qué se refieren.

Una definición no tiene componentes solo económicos, sino también sociales, de sicología social, culturales y educacionales. En Chile, esos factores están muy inter relacionados, por lo que la dimensión de ingresos es una aproximación relativamente cercana.

Los ingresos monetarios de los hogares permiten darse cuenta de lo que significan esos quintiles. Si tomamos la ultima cifra disponible sobre distribución del ingreso, que es del 2009, proyectamos esos datos aplicando un 20% parejo a todos los deciles, suponiendo que el crecimiento del producto y los salarios nominales se aproximan a ese nivel, y que la distribución del ingreso no ha cambiado. Ese cálculo indica lo siguiente:

Ingreso Mensual Promedio por deciles y quintiles. Aprox 2012.

Ingreso mensual, primer decil hasta miles $ 215

Segundo decil (Primer Quintil) hasta miles $ 325

Tercer decil hasta miles $ 400

Cuarto decil (Segundo Quintil) hasta miles $ 465

Quinto decil hasta miles $ 580

Sexto decil (Tercer Quintil) hasta miles $ 730

Séptimo decil hasta miles $ 900

Octavo decil (Cuarto Quintil) hasta miles $1.200

Noveno decil hasta $2.500

Decimo decil desde $ 2.501

Una observación es que solo el 30% de la población tiene ingresos que superan los $900.000.

Una clasificación, muy utilizada en Marketing, tanto comercial como político, es la que diferencia en grupos socioeconómicos, con la conocida clasificación AB, C1, C2, C3, D y E.

De mayor a menor ingreso, se postulan porcentajes aproximados de la población urbana en los diferentes estratos: Si aplicamos los ingresos, tendríamos:

ABC1 son familias con ingresos mensuales sobre $2.500.001. Grupo de ingresos altos, es el 10 % de la población.

C2 grupo con ingresos entre $ 900.000 a $ 2.500.000; Grupo medio alto; 20%de la  población.

C3 tendrían ingresos mensuales entre $ 520.001 a $1.200.000. Sector medio y medio bajo, es el 25 % de la población

D con ingresos entre $ 215.000 a $ 520.000, grupo de ingresos bajos es el 35 % de la población

E con ingresos mensuales menores a $ 215.000, el 10 %; pobreza.

En cualquier caso, el 45% de los hogares presenta alta vulnerabilidad, y es pobre o muy propenso a caer en pobreza, por cualquier evento, como desempleo, enfermedad, accidente.

La llamada Clase Media tendría ingresos entre $ 520.000 a $ 1.200.000, si se corta en el Cuarto Quintil, o hasta $ 2.500.000 si se deja fuera el 10% de ingresos más altos.

En el Ministerio de Educación se definieron los límites de los quintiles, que condicionan las ayudas a estudiantes el 2012, según el ingreso mensual por persona en un hogar, de la siguiente manera:

Quintil I: Ingreso mensual per cápita desde $ 0 hasta $61.911S

Quintil II: Desde $61.912 hasta $105.907

Quintil III: Desde $105.908 hasta $167.879

Quintil IV: Desde $167.880 hasta $300.869

Quintil V: Desde $300.870 en adelante

Estos montos, considerando los tamaños de las familias en los diferentes estratos, se asemejan a nuestra estimación de distribución antes indicada, pero la del MINEDUC es más baja para el tercer quintil, que define al 60% de menores ingresos.

Las medidas de los ajustes tributarios propuestos tienen su foco en gasto en Educación en todos sus niveles.

En el sitio oficial del Gobierno se dice. “El Gobierno del Presidente Sebastián Piñera asumió ante al país el compromiso de avanzar resueltamente en la construcción de una sociedad de oportunidades, seguridades y valores para todos, que alcance el Desarrollo y derrote la pobreza durante la presente década. Acorde con ello, está implementando una profunda reforma educacional, que abarca a la educación preescolar, escolar y superior. Para financiarla, se está planteando una reforma tributaria, que además de generar recursos adicionales destinados en un 100% a educación, permite fortalecer la generación de empleo, el crecimiento y la competitividad de nuestra economía, velar por el medio ambiente, y aliviar las condiciones de vida de los sectores más vulnerables y la clase media chilena”.

Es fácil observar que los propósitos señalados son muy importantes, de gran alcance y profundidad. Sin embargo, todos los estudios independientes han demostrado que una reforma profunda a los sistemas pre escolar y escolar requiere un monto anual mucho mayor a los mil millones de US$ que se nos han planteado.

La rebaja del impuesto a las personas favorecían a los sectores de altos ingresos y también a los medios. La concesión a la UDI en el impuesto a los combustibles solo favorece al 30% de ingresos mas elevados.

Una efectiva política de equidad tributaria y mayor recaudación tiene que ver con bajar el impuesto a las personas naturales, elevar sobre el 20% la tasa a las utilidades de las empresas, y cerrar posibilidades para bajar impuestos por empresas que no lo requieren, como tributar por renta presunta en el transporte, agricultura y minería.

Siempre se ha mostrado que todos tendemos a pensar que estamos en un grupo, respecto a nuestro ingreso familiar, más bajo que el que realmente estamos.

Desde el punto de vista de una política pública es necesario identificar un cierto ingreso, bajo el cual focalizar las políticas. A veces se habla casi con desdén de “los más ricos”, haciendo referencia al quintil superior.

¿Es rica una pareja de profesionales con ingresos de $ 1.000.000 uno y $ 1.600.000 el otro?

Sobre ellos, se sitúan menos del 10% de familias con mayores ingresos, pero ellos se sienten de Clase Media y viven con grandes restricciones de ingreso.

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01 may 2012

Levantemos la bandera de los trabajadores

Desde la masacre de Chicago el mundo conmemora el Día Internacional de los Trabajadores. Más bien dicho, el mundo recuerda a los que murieron por la brutalidad capitalista.

La pregunta que todos los años nos hacemos ¿han variado las condiciones de los trabajadores en el mundo entero? Probablemente si contestáramos que no, estaríamos cometiendo un error objetivo. Pero si hacemos un análisis más profundo en a lo menos la mitad de los países del mundo y en sectores muy amplios en cada caso se están manteniendo situaciones similares.

En aquella época en que se produce la masacre, el agravio a los trabajadores y sus derechos era brutal, ostensible, abierto, sin escrúpulos y no deja espacio a disquisiciones filosóficas o matemáticas o de economía con que se mira desde ahora la situación de los trabajadores y muy especialmente del “Trabajo” frente al “Capital”.

Hoy las diferencias entre ambos sectores siguen siendo inmensas al punto que no menos del 65 % de las utilidades e ingresos significan ganancias para el Capital y no más del 35% queda en manos de los Trabajadores.

Hoy, conforme a las nuevas normas para analizar el tema las diferencias se hacen más sutilmente pero igualmente perniciosas e injustas.

Hoy se mide en términos de oportunidades, en términos de rendimiento o de relaciones entre el trabajo realizado y el objetivo logrado.

Hoy se mide en cuales son los márgenes de utilidades de los grandes y pequeños empresarios o del trabajador de la tierra y la agricultura y los que trabajan desde el aparato financiero para lograr cada vez más con los préstamos usurarios del modelo económico actual.

La otra pregunta que nos haremos hoy 1° de mayo será como siempre también ¿Ha mejorado la situación de los trabajadores en Chile? ¿Ha mejorado lo suficiente?

En mi perspectiva de largo alcance a lo menos a través de los gobiernos de González Videla hasta llegar al Presidente Sebastián Piñera, a través de medios económicos, políticos y sociales para cambiar la sociedad chilena, tampoco podríamos objetar el avance.

Desde el modelo de inquilinaje de 1950 al modelo de contratación de hoy no se puede comparar puesto que claramente hoy existen mejorías importantes.

Sin embargo, excluida la dictadura que sostuvo el mismo sector político que hoy está en el Gobierno, se mantienen diferencias inequitativas, más allá de lo razonable, casi obscenas e inaceptables en la visión cristiana, humanista que nos soporta en nuestras ideas.

Desde el punto de vista cuantitativo nadie podría sostener justicieramente una sociedad donde conviven poseedores de un patrimonio de hasta 5 mil millones de dólares con un patrimonio que no supera los 10 millonesde pesos como es el caso de la inmensa mayoría de los que ganan el sueldo mínimo o están jubilados de manera corriente.

Pero si miramos también la situación de los trabajadores chilenos en una perspectiva más profunda ellos son mirados peyorativamente por la clase social dirigente.

Ellos son minimizados en cuanto al rol que cumplen en el desarrollo del país. Quiérase o no los dueños de la riqueza nacieron en su inmensa mayoría en esa misma riqueza que se hereda hasta formar una costra, con mentalidad de costra, y con capacidad de arremeter contra los derechos de los trabajadores sin asco.

La diferencia en contra de los trabajadores del país es también falta de su propia unidad y de su propio convencimiento de lo que ellos son. A veces pareciera que prefieren entenderse con patrones sin solidaridad en vez de resguardar el bien de todos.

Lo que pasa en Chile en materia social y en materia de bienestar es una deuda de la que todos somos responsables.

Del mundo financiero que protege ganancias ilegítimas, como el anatocismo, del mundo político porque no hemos tenido la fuerza suficiente para romper ataduras aún en los partidos más progresistas, porque la fronda aristocrática financiera que gobierna Chile no tiene conmiseración y auténtico afán de cambio y de justicia sino de simple asistencialismo. También de las organizaciones sindicales que desgraciadamente tergiversan su rol sindical con su rol partidario.

Pero más allá de todas estas disquisiciones levantemos el alma y nuestras fuerzas personales.

Levantemos la bandera de los trabajadores pero sobre todo levantemos la bandera de la unidad de las organizaciones y de  cada uno de los que viven de su trabajo.

No más personalismos.

No más disociación entre ellos.

No más multiplicidad de organizaciones.

Los adversarios no son los demás trabajadores sino el capital y el capitalismo reinante.

Así lo habría deseado nuestra querida amiga María Rozas que ya no está entre nosotros, ClotarioBlest, Manuel Bustos o Tucapel Jiménez que se fueron antes.

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