07 may 2012

Algún día

“Algún día podré comprarme un par de zapatos sin que me duela la guata”.

Así le dijo la señora de mediana estatura a la mujer que desde que desde hace décadas, vende diarios y revistas frente a las “Torres de Fleming”.

Y se alejó hacia su departamento caminando sobre las hojas resecas, vestida con su jersey de lana blanca, porque ya comienza a hacer frío en este otoño, especialmente para los jubilados, y los más pobres.

Por suerte va a aparecer pronto la nueva encuesta para ser medidos, y saldrán las nuevas cifras de la pobreza, acompañadas de todo tipo de explicaciones e interpretaciones.

Quizás ella no esté incluida en ese quintil, y orgullosamente pase a ser “clase media”, y dejará de tener frío, y se comprará zapatos sin que le “duela la guata”.

Y hablando de medicamentos, habitualmente los compro en la farmacia de la esquina, esa, la del mismo barrio, en la calle desilusión.

Los lunes en la noche se llena de viejitos y viejitas que cotizan largas recetas. Mascullan desalentados las ofertas de precios, y finalmente pagan a regañadientes, usando casi siempre tarjetas de descuentos para jubilados.

Y sueñan despiertos, mientras caen algunas gotas del cielo oscuro otoñal.

Algún día, los medicamentos para ellos, tendrán precios más bajos, comentan vanamente esperanzados.

Como hay que sacar número, ese viernes esperé hojeando un reportaje sobre el “gueto” de los pobres, en Bajos de Mena, Villas El Volcán, de Puente Alto.

Allí, donde viven 120.000 personas sin servicios bancarios, tiendas restaurantes, farmacias, plazas ni centros de diversión, salvo máquinas tragamonedas, y mucha, mucha droga y delincuencia.

En algún momento recorrí algunos de sus centros sociales, y quedé impresionado por la pobreza indigna en “viviendas sociales”, donde por ejemplo, vive una familia de 7 en 45m cuadrados.

El 65% corresponde al primer quintil, pero todos son pobres, muy pobres.

Más bien de la nueva pobreza, que no puede ser medida con los estándares e indicadores actuales.

De esa pobreza eco -sistémica, auto –organizada, y de alta complejidad, que sólo se deja atrapar por modelos casi cualitativos de esa realidad en particular. Allí donde no existe la relación lineal de causa económica, y efectos psico -socio económicos y culturales.

Sólo son personas pobres, con una existencia pobre, en una realidad y mundo pobre, en un entorno que es menos pobre, o más rico, y que a su vez, también las hace más pobres.

Joder. ¡Qué pobreza!

Y todos pensando y soñando… “Alguna vez…”

¡Por fin mi número!

“Una cajita de aspirinas para la esperanza, por favor”…

¡Que sea barata! (y de 100 mg., para prevenir los infartos).

Deja un comentario
07 may 2012

El paréntesis

Sorprenderá a muchos las tensiones por las que atraviesan los partidos de centroizquierda en estos momentos. La Concertación es criticada casi por costumbre nacional pero, con todo, es parte fundamental del escenario político. Lo bueno que se le reconoce saldrá ahora a flote, porque siempre estuvo ahí, aun cuando nunca se lo mencionara.

¿Qué es entonces lo que ha pasado? ¿Se ha producido una disolución? ¿Es un episodio coyuntural con duración de un día o de una semana? Creo que a las dos interrogantes anteriores se puede contestar con un no.

La centroizquierda no puede desaparecer como alternativa política, puesto que ni sus menos visionarios representantes pueden alterar el hecho que la mayoría del país se ve representada por este espacio. La derecha no es la opción preferida para la mayor parte de nuestros compatriotas. Pero tampoco es cierto que lo que ocurre ahora sea el acto displicente de líderes mal enfocados que gustan de llamar la atención de la prensa.

Lo que ocurre es que ha llegado el momento de decidirse por una alternativa de fondo y eso se ha de hacer no solo de labios hacia afuera. Siempre se ha podido optar entre constituir una mayoría de centro izquierda, o bien, en la izquierda se puede intentar establecer un polo lo suficientemente poderoso como para copar todo el ámbito disponible más allá del actual oficialismo.

Finalmente, esto se expresó en una decisión puntual pero gravitante. Pareciera ser secundaria y no lo es en absoluto.

Siempre se ha discutido sobre qué es la Concertación. Para algunos de nosotros es una alianza estratégica de largo plazo entre el centro y la izquierda para darle gobierno al país.No todos piensan igual. Pero como sea, nadie nunca puso en duda que ha sido, a lo menos, un pacto electoral.

Esto se expresa en la práctica, en que los socios de la coalición privilegian el acuerdo para presentarse juntos a las elecciones. A veces, pueden presentarse en más de una lista, pero siempre se trata de los mismos socios.

Ahora se ha llegado a algo diferente. Dos socios han decidido unirse a un tercero para mejorar sus opciones de elegir concejales. Es una ventaja que se adquiere producto de la forma como opera la cifra repartidora en una elección municipal: la lista que obtiene más votos elije más miembros del Concejo. ¿A costa de quien? A costa de sus otros socios.

Es eso lo que ha ocurrido pura y sencillamente, y cuando ocurre, lo que hay que hacer es reconocerlo. Sin embargo, decisiones como esta no se toman sin medir las consecuencias.

Desde la Concertación quienes le dan el pase a este acuerdo buscan la ampliación del conglomerado, algo que creen indispensable para amoldarse a los nuevos tiempos. Pero ampliar significa mantener lo que se tiene y agregar a otros a un acuerdo más amplio. En caso contrario lo que se realiza en la práctica es sustituir socios. Este es el riesgo… o la oportunidad, dependiendo de cómo se le mire.

En el fondo está el tema de la opción básica entre una centroizquierda unida o un polo de izquierda reforzado.

En el caso del PC, estamos hablando de otra cosa. Es bien sabido que este partido quiere, en la próxima elección, ganar más alcaldías, obtener una cantidad superior de concejales y, luego, llegar a acuerdo parlamentario y, finalmente, incorporarse a un futuro gobierno.

Su dirigencia cree que, con los pasos que ha dado hasta ahora, se encuentra más cerca de obtener sus objetivos. Si esto es lo que se busca, se puede sostener que se ha cometido un error estratégico, respecto de las propias metas que se ha trazado.

Por primera vez en medio siglo el PDC dio el acuerdo para un pacto por omisión con el PC, pese al alto costo que ello pudiera tener. La condición para una buena relación era y es, me consta, el no inmiscuirse en los procesos internos de la Concertación. Por un mayor número de concejales (pan para hoy), se ha echado por la borda una relación de confianza recién iniciada. Y, en todas partes, cuando alguien desecha lo más importante por una ventaja secundaria, ha cometido un error de apreciación decisiva.

Esto denota una falta grave de cultura de coalición. Un conglomerado de mayoría no se conforma maximizando, a todo evento, la búsqueda de ventajas partidarias sino, precisamente, limitándolas en parte para que pueda existir un bien común compartido.

Por cierto, hay detrás de esta opción un cierto diagnóstico de cómo evolucionará el escenario político en el futuro próximo. Denota un amplio optimismo respecto de las propias posibilidades de crecimiento y un pronóstico adverso para los otros. Sobre ello ya tendremos tiempo y oportunidad de verificar certeza o desatino.

Pero este no es el fin de una historia sino el fin de un ciclo. Lo más cierto de todo es que quienes conforman la Concertación necesitan unos de otros para emprender grandes tareas nacionales, aunque no tal vez para practicar la política de la pequeña ventaja de coyuntura. Y como se necesitan, no es que haya caído una larga noche. Se trata de un paréntesis, necesario, tal vez.

Los partidos de la centroizquierda están compitiendo entre sí. Esa es la verdad. Cuando cambien las cosas luego de la elección de octubre próximo, está por verse. Si los pesos específicos de los partidos no sufren variaciones dramáticas, será más fácil retomar el trabajo conjunto a plenitud.

Lo que no cambiará es la necesidad que tienen unos de otros. Hoy y mañana este es el dato fundamental. El camino del reencuentro consiste en recuperar el comportamiento de coalición.

Hoy se compite, pero mañana habrá que converger. Es parte del ajuste a un nuevo escenario político. Hay que apreciar el movimiento completo, más que reaccionar al acontecimiento del día. Más que nunca es necesaria la prudencia en la acción y la mesura en el decir.

2 comentarios
06 may 2012

Transparencia e irregularidades

Los recursos del Estado de Chile son limitados. Décimas más, décimas menos, la recaudación fiscal anual se sitúa hoy en 20 por ciento en relación al Producto Interno Bruto.

En comparación con países de situaciones similares, es baja. Sobre ello no hay dos opiniones: con los actuales ingresos el Fisco difícilmente soportará el buen cumplimiento de los compromisos sociales que ha adoptado y, algunos de ellos, simplemente no se alcanzarán, como ocurre con la meta del sistema educacional y otras tan relevantes, como la descentralización, se verán truncadas.

Por ello, la necesidad de una reforma tributaria capaz de allegar más recaudación permanentemente está en el centro del debate nacional. En consecuencia, más importante resulta el uso riguroso y estricto de los recursos fiscales.

El buen cuidado de ellos es una meta primordial de las políticas públicas, en un doble sentido: para atender las necesidades de las personas, comunidades y regiones, así como para asegurar la credibilidad del funcionamiento del aparato público, ante la sociedad que así lo demanda.

De modo que la fiscalización y transparencia se han constituido en un requisito del propio funcionamiento de los organismos públicos. Ya no se trata sólo de un problema de honradez –que es, por cierto, importante- sino que, además, ha pasado a ser criterio esencial del buen cumplimiento de la administración pública, sea centralizada o descentralizada.

Cada autoridad tiene ahora una tarea clave en su agenda, no sólo velar por las metas de su servicio y reparticiones, sino que ellas se logren con entera transparencia y adecuadamente fiscalizadas.

Por eso es que también resultan muy nocivas las denuncias “al voleo” y aquellas acusaciones que, luego, deben ser aclaradas o, incluso, retiradas cuando caen por su propio peso.Esto ha ocurrido con la llamada “arista política” del caso presentado por el señor ministro de Salud relativo al Servicio de Salud Occidente en la ciudad de Santiago.

Tal práctica puede deteriorar más los propósitos de transparencia y buen uso de los recursos fiscales cuando devienen en explicaciones que son inevitables para la honra de quienes son víctimas de afirmaciones infundadas, pero que inevitablemente, llevan la duda y generan escepticismo en la opinión pública.

La necesaria e indispensable tarea de transparencia, fiscalización y buen uso de los recursos públicos hoy tiene dos adversarios: la corrupción y el descriterio.

La primera, ya sabemos de aquellos que se apropian de dinero que no les pertenece y, el segundo, provocado por el deseo de espectacularidad fácil y de popularidad indebida.

Trabajemos contra las irregularidades, robusteciendo y no deteriorando los principios de transparencia y de rigurosa fiscalización de los recursos de todos los chilenos y chilenas.

3 comentarios
06 may 2012

Binominal per secula seculorum

La verdad de las cosas es que el binominal no es la causa de todos nuestros males pero es muy importante.

Cuando comprobamos que las transnacionales (de la economía, de las armas y de las comunicaciones) son hoy más importantes en nuestras vidas que el Estado Nacional, y cuando hemos aprendido, en nuestra propia biografía, que la fuerza bruta al servicio de los poderosos es más fuerte que la institucionalidad del Estado, de cualquier Estado, matizamos la importancia que tiene elegir a éste o ese otro en la jefatura del gobierno y a esos u otros congresistas en el Senado o la Cámara de Diputados.

Pero la política nacional sigue teniendo importancia, y elegir a tal o cual como Presidente y a tales o cuales como congresistas (mal llamados parlamentarios en Chile) influirá en nuestras vidas y en la del país.

Bien lo sabían los reaccionarios, entre ellos Jaime Guzmán, que en reemplazo del sistema electoral proporcional que nos rigió hasta 1973, nos impusieron a finales de la dictadura, en 1989, el sistema binominal para la elección de senadores y diputados.

Los que apoyaron el golpe de Estado, gobernaron con la dictadura y crearon el sistema de gobierno que el país “necesitaba”. Los ideólogos del régimen eran profundamente antidemocráticos, creían que la democracia con sus elecciones, ponía en peligro la religiosidad del país, la familia y por cierto la economía capitalista.

No podían –sólo por la derrota del plebiscito de 1988- abrir las compuertas para que el pueblo soberano se diera el gobierno que quisiera. A lo más que se abrieron, de mala gana, fue a una “democracia protegida”, protegida por los altos mandos de las FFAA, por los llamados poderes fácticos y, por cierto, para no tener sorpresas, por el sistema para elegir congresistas.

Recién habían perdido el plebiscito de 1988 y su fuerza electoral –muy importante- pasó a ser segunda. Hicieron entonces un sistema electoral que subvencionaba a la segunda fuerza, desconocía a la primera en su victoria, y eliminaba a la tercera para que no aspirara nunca a ser segunda y quedara para siempre al margen, sin representación alguna.

El sistema inventado – no hubo ni hay otro igual en el planeta- determinó que en toda agrupación electoral se eligieran, ya no cinco como antes, sino dos representantes, nunca uno, ni tres, ni cinco, dos y que la mayoría eligiera uno y la segunda fuerza eligiera otro.

El resultado del plebiscito había sido 56 vs. 44. Entonces resolvieron. Quien sacara 56 elegiría uno y quien sacara 44 elegiría al otro. Empate. Empate aunque por uno hubiere, en adelante, mayoría absoluta. Empate aunque la diferencia a favor de la mayoría fuera clara y contundente, 66 vs.34 por ejemplo. Empate a no ser que la mayoría duplicara a la segunda fuerza.

En ninguna parte del mundo se puede pensar siquiera en un sistema así.

Si se aplicara en Inglaterra, los conservadores elegirían uno, los laboristas otro –fuera quien fuera el ganador- y los liberales, socialdemócratas y otros, ninguno.

Si se aplicara en Francia, los socialistas sacarían uno, la derecha de Sarkozy el otro, los de Le Pen (con el 20%) ninguno y la izquierda ninguno.

Si se aplicara en España, el PP de Rajoy uno, el PS de Zapatero el otro. La Izquierda Unida, ninguno, y cero también los demás.

En Alemania, uno la DC y otro la SD. Los verdes ninguno, la izquierda ninguno.

En Argentina, los radicales ninguno y los derechistas ninguno.

En Perú, el Apra ninguno.

¡Inconcebible!

Con el sistema, la derecha chilena es la más segura del mundo. Con sacar el 34 por ciento de los votos controla la mitad del Congreso y nadie le gana. Normalmente saca más del 40 por ciento desde el golpe de Estado de 1973.

Con ello afirma para siempre el sistema económico e institucional que edificó por la fuerza en la dictadura.

Ese es el valor profundo del binominal, y la razón profunda de su mantención ya por 23 años, sin ninguna modificación o reforma.

El sistema es el ideal para la UDI, el partido formado para defender la obra del régimen militar.

El sistema nunca, en 23 años, ha sido cuestionado por Renovación, la que recién se ha abierto a una discusión “académica” con la DC que también incluye –para trancarlo todo- la modificación del régimen presidencial, nada menos, y en plena campaña para elegir a Allamand.

El sistema electoral fue cuestionado por la Concertación, como fue cuestionado por ella el sistema económico, las Isapres, las AFP, los excesos bancarios, pero con el paso del tiempo y el acomodo “natural”, el cuestionamiento, como a las AFP, a las Isapres, a la banca privada, fue dando paso a la aceptación y el goce.

La Concertación es hoy la segunda fuerza y es, por lo tanto, la más beneficiada por el binominal.

Los senadores Lagos Weber y Fulvio Rossi, son ejemplos de electos por la injusticia del sistema, que en sus casos perjudicó a la derecha.

¿Y el PC en alianza con la Concertación, por qué no? Total, así como hoy no hay lista de izquierda en las municipales (aunque se le llame así a la integrada con el PR y el PPD) y mañana no habrá lista de izquierda en las de congresistas, porque se irá con la Concertación, ¿para qué combatir el binominal, si a un lado irán la UDI y RN y en el otro los que designen la DC, el PS, el PR, el PPD y el PC?

4 comentarios
06 may 2012

Barcelona “okupada” por la elite financiera

La ciudad condal estuvo virtualmente “okupada” por las fuerzas de seguridad por cielo, mar y tierra con ocho mil efectivos. Controlando férreamente sus fronteras con más de un millar de agentes y hasta suspendiendo por ocho días el tratado de Schengen, como ocurrió anteriormente con motivo de la cumbre de la UE en 2002 y la boda del Príncipe de Asturias, lo cual ha significado impedir la libre entrada de las personas al país, al margen de las numerosas detenciones practicadas por simple sospecha.

Todo con tal de no “perturbar” en lo más mínimo la tranquilidad de la cita de los más altos directivos del Banco Central Europeo (BCE), que en este último tiempo ha transformado a Barcelona en sede de sus periódicos y aparatosos encuentros.

Un gigantesco despliegue (paramilitar) que ha blindado las principales infraestructuras de la ciudad, edificios públicos y de corporaciones transnacionales, bancos, puerto, aeropuerto, ferrocarriles, plagado de uniformes, armas, helicópteros, coches y furgones policiales, de todas las policías, léase el Cuerpo Nacional de Policía, la Guardia Civil y los “Mossos d’Esquadra” (la durísima policía catalana).

Además de los vistosos agentes del cuerpo de elite “Grupo Especial de Operaciones” (GEO), con sus trajes oscuros, camisa blanca y corbata, exhibiendo sus vistosos auriculares y ostentando, exageradamente, que van fuertemente armados. ¡Al más puro estilo “Matrix”!

Son los cancerberos que tienen a su cargo la custodia del hotel “Arts”, el lujoso lugar en el que pernoctaron y se reunieron los participantes a este encuentro del BCE.

Una onerosa parafernalia bélica al más puro estilo de las Wehrmacht y con sus Blitzkrieg (guerra relámpago) que ha descargado por estos días toda la maquinaria de coacción estatal contra una ciudadanía indefensa e impávida.

Basta ver a los policías de civiles, encapuchados y con brazalete amarillo “cacheando” e interrogando indiscriminadamente a los viandantes en pleno centro de Barcelona.Imágenes de espanto que nos hacen confundir a esta hermosa capital de clase mundial con la militarizada Jerusalén.

Una injustificable subversión/usurpación del espacio público en un país dominado por el capital financiero global y brutalmente agredido en los derechos y el bienestar fundamental de su ciudadanía.

Especialmente si se tiene en cuenta que se trata de garantizar la “seguridad” de una delegación de tan solo 22 personas, entre miembros del consejo del BCE y demás autoridades, de visita por tres días.

Argumento tan pueril como hipócrita, pues han dicho también que se temía a que se repitieran los “graves” incidentes ocasionados en la pasada Huelga General (29M) “pudiendo afectar gravemente la imagen internacional de España y su economía”.

Como si las escandalosas cifras del paro, del fraude fiscal y los indultos a los defraudadores, no le afectara en lo más mínimo. O como si la gravísima corrupción política y los masivos engaños de su gobernante, los hachazos al estado del bienestar, la brutal represión policial con que se suele reprimir y criminalizar la (legítima) protesta ciudadana, no significaran nada en el concierto de la opinión pública internacional.

Sería bueno recordarles, una vez más, que la democracia española ostenta el despreciable record de ser una de las más “intolerantes”, “excluyentes” y “represivas” de la zona UE.

Para no hablar de las nuevas y escandalosas privatizaciones que anunció Rajoy o de las absurdas e irrisorias conclusiones de tan magno evento, pronunciadas por el impertérrito presidente del BCE, Mario Draghi, “he animado a España a perseverar en la consolidación fiscal…”

Lo que ocurre, en verdad, es que a estos “amos” del mundo y  sus cómplices locales les acusa el pecado y les remuerde la conciencia, porque saben muy bien que la inmensa mayoría de este país y del resto del continente, que está sufriendo sus políticas, les ha visto el plumero y las gruesas costuras a sus maquinaciones financieras, o se los verá “más temprano que tarde”.

4 comentarios
05 may 2012

Los fantasmas de Ignacio

Aún en medio de una controversia desproporcionada y difícil de comprender, la Concertación ha logrado cuadrar el círculo, al menos en temas de cupos municipales, e irá con candidato único a alcalde de la mayoría de la oposición y con dos listas a concejales que reflejan, también allí, la unidad del espectro opositor.

Es decir, ha logrado un acuerdo que le permitirá seguramente recuperar municipios donde la división producida en la elección anterior permitió que se instalaran alcaldes de derecha en comunas donde ella es minoría y ,a la vez, evitar dispersión de votos y asegurar en concejales, que es donde se mide el porcentaje de voto de cada partido y de cada bloque, que la oposición gane a la derecha las próximas elecciones municipales con todo el impacto que ello implica para los gobiernos comunales y para la disputa parlamentaria y presidencial del 2013.

Justamente porque se trata de un muy buen acuerdo opositor, es que resulta incomprensible, sobretodo para el chileno que observa desde de fuera el accionar de los partidos, las destempladas reacciones de algunos líderes de la Concertación y los fantasmas que se han convocado.

Si existe acuerdo para alcaldes con el PC era completamente natural que ello se diera también para concejales y dado que había dos listas de la Concertación a concejales el acuerdo debía darse con una de ellas.

El primero en tentarlo fue el PS para ir en un pacto junto a la DC y la respuesta comunista fue positiva y ello no se concretó porque Walker no quiso abrir un nuevo debate interno que tensionara a la DC y diera una señal compleja al elector moderado de su partido.

No se puede acusar,(primer fantasma), por tanto, al PPD y al PR que al pactar en concejales con el PC estén abandonando la Concertación, ni al PC de ser parte de una maniobra para aislar a la DC, ya que fue perfectamente posible que el PC participara del otro pacto de la Concertación.

Tampoco se puede alegar que el PC sea un recién llegado en materia de acuerdos electorales con la Concertación (segundo fantasma). Tres de los cuatro presidentes de la Concertación requirieron de los votos comunistas para ser elegidos.

Un pacto por omisión entre la Concertación y el PC, en las últimas parlamentarias, permitió romper la exclusión del binominal, que la derecha ha impedido modificar, y que el PC accediera al Parlamento.

Nada se le regaló al PC, tenía los votos para volver a ser un partido parlamentario y el gesto político de la Concertación permitió sobrepasar simplemente la camisa de fuerza impuesta por el sistema electoral heredado de la dictadura.

Por lo demás, el PC nace como partido parlamentario. Mucho antes de fundar el Partido Obrero Socialista y posteriormente el Partido Comunista el año 1922, Luis Emilio Recabarren era ya, desde 1906, diputado de la República y su inspiración fue siempre un partido obrero que estuviera inserto en las instituciones. Al momento del golpe de estado el PC era un partido parlamentario con una alta representación en la Cámara y en el Senado.

Alguien ha dicho que el problema reside en que el PC quiere ser partido de gobierno (tercer fantasma). Esto es una obviedad. Todo partido se constituye en la expectativa de ser gobierno.

En el caso del PC, fue partido de gobierno antes que se fundara la propia Democracia Cristiana: el 38 con Pedro Aguirre Cerda, el 46 con González Videla y el 70 con Salvador Allende.

Desde el gobierno y desde el parlamento jamás el PC cometió acto alguno que pudiera ser condenado en materia de derechos humanos (cuarto fantasma). Por el contrario, contribuyó a instalarlos especialmente en el ámbito social y fue víctima, en medio de un gobierno que contribuyó a elegir y ser parte de el, de una cruda represión que envió a Pisagua a sus principales líderes y obligó a Pablo Neruda a huir al exilio a caballo por un paso cordillerano.

Ignacio Walker debiera recordar siempre que fue su abuelo, el senador Horacio Walker quien denunció la instalación de un ”Estado Policial” a propósito de la dictación de la llamada Ley de Defensa de la Democracia, que Neruda estigmatizó como la “ley Maldita”, y que puso al PC fuera de la ley.

Horacio Walker formó parte del Bloque de Saneamiento Democrático que logró derogar esta ley al fin del gobierno de Ibáñez.

Es decir, los acuerdos electorales, políticos y de gobierno con el PC han sido múltiples en la historia de Chile (quinto fantasma) y hoy, en un mundo sin bloques contrapuestos y sin proyectos prometeicos creíbles, un entendimiento con el PC para que este forme parte de un acuerdo programático y de futuro gobierno progresista no debiera despertar reticencias ideológicas típicas de la guerra fría y menos constituirse en un obstáculo para la conformación de una alianza democrática más amplia.

Otra de las recriminaciones formuladas por el senador Ignacio Walker en estos días, es la acusación al PPD, PR y PC de querer instalar un Frente de Izquierda que reemplace a la Concertación (sexto fantasma). Quiero creer que el Senador Walker está solo mal informado.

El pacto con el PC para la elección de concejales no constituye un bloque político.Sería insensato reemplazar a la Concertación, cuyo eje es una alianza de centroizquierda, por un bloque minoritario de izquierda.

Por el contrario, lo planteado en el debate abierto en la propia Concertación es ir más allá de ella – porque su ciclo político y su marca se extinguen – y, a partir de una reformulación del proyecto de la alianza histórica de la centroizquierda, ampliarla a toda la izquierda, tal como esta se configura hoy, y a formas nuevas de relación con la ciudadanía y los movimientos sociales.

Es decir, a partir de la alianza entre la DC y la Izquierda, construir una nueva mayoría política y social, ampliar la base de sustentación de la opción presidencial de Michelle Bachelet que deberá ser elegida, frente a otras opciones que legítimamente se levantan, en una primaria democrática y vinculante.

Por ello, es negativo y claramente se transformará en una innecesaria camisa de fuerza tanto para la DC como para el propio PS, el reactivo acuerdo presidencial y parlamentario entre los dos partidos.

Lo mejor que puede hacer el PS es liberar a la DC de un acuerdo que nadie entiende, que se interpreta de manera contradictoria por quienes lo suscribieron, y permitir que un candidato democratacristiano compita, en la primaria de toda la oposición, con Michelle Bachelet.

La DC lo quiere, probablemente lo necesita por un problema de identidad y, al menos en mi opinión, es la única candidatura que tiene sentido en una competencia con la ex Presidenta, que, como día a día confirma la ciudadanía, goza de un enorme apoyo.

Más que intentar “amarrar” burocráticamente la candidatura de Michelle Bachelet, cosa que la ex Presidenta ciertamente jamás desearía ni necesita, hay que movilizarse para obtener un gran resultado municipal, hay que ampliar nuestro pacto de centroizquierda superando cualquier fetichismo y concentrarse en las ideas, en las propuestas que hacemos y discutimos con el país para construir un Chile más equitativo, democrático y sustentable.

Deja un comentario
05 may 2012

Sawu bona (te veo)

Peter Senge, uno de los gurús mundiales del management moderno, refiere en su libro “La Cuarta Disciplina en la Práctica” que entre las tribus del Norte de Natal, Sudáfrica, el saludo más común, equivalente a nuestro “hola”, es la expresión Sawu bona. Significa literalmente “te veo”. Los miembros de la tribu responden diciendo Sikkona, “estoy aquí”.

Agrega Senge: “El orden del diálogo es importante: mientras no me hayas visto, no existo, es como si al verme me dieras la existencia”.

Con este prólogo quiero referirme al país que queremos, a partir del debate tributario y la existencia de dos Chiles que no solo son distintos en activos –educacionales, económicos financieros, culturales-, sino, quizás por lo mismo, en miradas. Como si la mayoría que vive apenas y otros -muchos más aun-en los límites de la infra humanidad no existiese para la inmensa minoría .Al no verlos no les damos existencia.

Es que “está mal pelado el chancho”, dicen los politólogos y economistas en referencia a que los cerca de 17.000 dólares per cápita-que teóricamente nos sitúa como país cerca del desarrollo- no llega a la mayoría.

Todos sabemos además que uno de los instrumentos para que “el chancho mal pelado”, la mala distribución del ingreso en Chile, quede mejor “rapado”, mas parejito, con menos cara de “jurel tipo salmón”, es el sistema tributario.

Para hacer de este país desigual un lugar donde la cancha sea más pareja, más vivible, con derechos básicos y mínimos. Para todos. “Una patria justa y buena”, como decía don Patricio allá, hacia fines de los 80.

Todos deseamos querer lo mismo, los de derechas y los de izquierdas. Hasta el punto que también es sabido que el tema tributario de hoy está relacionado con las luchas del año pasado, cuando, cual más cual menos, todos prendiéramos con los Jackson y la Camila y partiéramos detrás de las banderas de la educación justa y buena para todos y se lograra el “ábrete sésamo” en los corazones, fríos, fríos, de los macro economistas de Hacienda.

Ahora de lo que se trata es de saber cuánto estamos dispuestos a entregar para que esos buenos propósitos sean posibles, puesto que “con plata se compran huevos”.

Y allí topamos. Ya a estas alturas la famosa reforma será un parto de los montes con respecto a ese objetivo mayor .El Gobierno, por lo demás, ya ha declarado que “no tiene por vocación meterle la mano a los bolsillos de los compatriotas”. El problema es que entiende él por “bolsillos” y por compatriotas, sabido que más de las dos terceras partes de los chilenos vive con menos de $500.000, es decir, para los efectos de esta reforma, si bien son legalmente compatriotas, no tienen bolsillos.

El Chancho seguirá mal pelado, entonces, en lo sustancial .No hay un consenso en las elites económicas y políticas-desde donde forzosamente han de salir las iniciativas para cambiar este desigual estado de cosas-,acerca de los sacrificios que deberemos hacer los que tenemos más a favor de los que nada tienen o tienen muchísimo menos.

Dos actitudes en sendos reportajes.

Pescadores de Duao. Canal 13 el pasado 1º de mayo nos ha mostrado cómo un conjunto de pescadores de la caleta de Duao- sí, los mismos que perdieron prácticamente todo en el maremoto del 27/2- recorrió algo más de 300 kilómetros para brindar un día de solaz a unos compatriotas aun más caídos.

Chilenas y chilenos habitantes de una pobreza estremecedora-“jamás pensé que nos íbamos a encontrar con esto”, decían los pescadores no más llegar a estos andurriales tan dejados de la mano de Dios, y del hombre. Otros chilenos como ellos, como yo, como usted, lector. Sobrevivientes de la miseria en el campamento de San Bernardo. Sin calles, sin electricidad. Y allí estaban los de Duao, fileteando el pescado, enseñándoles a cocinar, cantando, alegrándoles el alma con sus canciones populares.

Abrazos, llantos y alegría de todos. Los económicamente miserables dejaban de ser tan pobres. Parecía que, siguiendo al pueblo de Sudáfrica citado por Senge, los pescadores de Duao les hubiesen dicho “no se aflijan, Sawu bona (te veo) y que los pobladores con sus sonrisas de gratitud les hubiesen contestado: “No hay cuidado, Sikkona (estoy aquí)”.

Abogados de Elite. La Revista Capital, ha destinado su último número a reportear a los profesionales del derecho, y dentro de este tópico, a destacar los “who is who” entre los abogados chilensis. Lo que se estila en materia de oficinas, de restaurantes, de prendas de vestir, “Brooks Brothers, Hugo Boss y Ermenegildo Zegna son buenas marcas para partir”.Los autos, principalmente de aquellos jóvenes “en los que la austeridad dejó de ser el valor más preciado,- y en los que- la lista corta es con Porsche, Jaguar y Aston Martin, que –cada vez más– son las marcas”.

Para mí siempre delicado cutis de abogado –y ex fiscal de instituciones bancarias- el reportaje, al igual que el del canal 13 sobre los pescadores y pobladores, me golpeó. Pero esta vez en un sentido inverso.

La profesión del derecho, una profesión al servicio de la justicia, de los derechos humanos, una profesión al servicio del ser humano, de las buenas ideas del hombre; una profesión tremendamente digna, transformada en una feria de vanidades rascas.

Es que así es el “mercado, tremendamente cruel” me sorprendo parafraseando nuevamente a don Patricio, y agrego en mi soliloquio:” ¿Será en nombre de ese dios mercado por quien las universidades convocan a lo más granado de la juventud chilena?

No a servir mejor, no a cambiar lo modificable, no a hacer desde los años verdes, los años nuevos , los llenos de energías, de ganas, una patria justa y buena , o como quiera el lector llamar a un país donde nos miremos todos a la cara; o como quiera que se llame la idea de país integrado que usted tenga ; no a servir los ideales de la justicia; no a ser más, sino a estar entre los miembros del exclusivo club, de los ultra privilegiados a quienes les importe un bledo algo distinto a tener más, a parecer un maniquí , a diferenciarse de los demás. A ser una isla. Para no terminar viendo a casi nadie.

Pienso que no es eso a lo que se nos llama cuando entramos a la Universidad, sea pública o de pago. Pienso también que no se está a la altura del privilegio que significa egresar de alguna universidad si sólo nos motiva un cartón que nos habilite apenas para ser un burócrata bien pagado, un técnico de lujo.Alguien cuyo único norte sea salir ganando mucha plata- puede ser uno de los objetivos, pero no el único, me digo, poniéndome algo de paños fríos.

Porque si en la Universidad no nos enseñan a tener una mirada sistémica, una mirada país, que nos permita una perspectiva que trascienda nuestras narices, si allí los profesores no nos ejercitan en como pensar a Chile, dudo que exista otro lugar donde lo aprendamos.Ni otro tiempo mejor para hacerlo. Después, cuando lleguemos a las alturas que nos muestra la Revista Capital con su reportaje, eso será muy difícil.

El sur también existe

Porque cabe preguntarse si se sabrá desde esas oficinas “cerquita del cielo” que allá, “abajo, abajo,” más del 80% de compatriotas se las apañan con menos de $500.000 en total para solventar todos los gastos de una familia.

¿Sabrán desde esa cima dorada que los trabajadores claman por un sueldo de $250.000 y que en muchas de las empresas- clientes no se permite la sindicalización y ni siquiera se paga ese mínimo?

¿Que hay niños limitados en Cerro Navia, que sobreviven gracias a la caridad de unos pocos, para paliar apenas la injusticia de un sistema-Estado que generalmente les dice que no hay plata para ellos?

Monseñor Goic, hoy mismo nos vuelve a decir, a clamar- a despecho de la enfática ministra Matthei quien insiste en el dilema sueldo de $180.000 o… cesantía -, que hay que volver la mirada a los pobres, a los asalariados que ganan menos de $180.000, instándonos a respetar al elemento humano de toda empresa como el bien más preciado, el más importante, sin desmerecer el afán de legítima ganancia. Se puede comer chicle y caminar, parece decirnos Monseñor. ¿Lo consideramos así en Chile? Creo que ese es uno de los trasfondos del debate sobre las platas, sobre “meterle la mano al bolsillo de los compatriotas”: el país que queremos.

Saber si al fin le diremos “sawu bona” (te veo), a nuestra gente, a nuestros compatriotas.Con la frente bien en alto, para que ellos, sonriendo nos puedan responder: Sí, “sikona”, estoy aquí.

16 comentarios
05 may 2012

Arma de doble filo

Hace algunos días el Congreso aprobó la Ley General de Indultos, que va a beneficiar con conmutación de penas aproximadamente a unos 7.000 condenados por delitos que no sean considerados graves.

Nadie puede negar que el indulto general sea un paso, que sin duda, trae beneficios y proyecta esperanza a este segmento que por tanto tiempo ha sido tan marginal y abandonado.

Sin embargo, creemos que la problemática de fondo no se soluciona con leyes de indulto, puesto que el país todavía, a pesar de las voces a favor, no aborda la reforma penitenciaria de manera ágil, moderna y eficaz.

No nos cabe duda, que en el universo de los 50.827 condenados, una inmensa proporcionalidad de aquellos cuentan con las condiciones adecuadas, para haber sido beneficiados con esta Ley.

Por otra parte, pensamos que otro grupo no menor, nunca jamás debió ser condenado a privación de libertad. Nos parece, por la experiencia tenida, que atendidos y acompañados en un proceso que incluya a la familia y que les proporcione herramientas de cambios en la conducta, tanto en lo cognitivo, emocional y espiritual, sería suficiente para que estas personas se inserten adecuadamente en la comunidad.

Con lo anterior expuesto, podría esta Ley haber beneficiado al 70% de los que se encuentran actualmente tras las rejas, consiguiendo de esta forma, el anhelado y verdadero deshacinamiento de las cárceles. Así las cosas, al quedar un contingente acotado cumpliendo penas en privación de libertad, se puede, con las debidas intervenciones profesionales, alcanzar los índices de rehabilitación que el país busca y espera.

Sin afán de alarmar a nadie, estimamos que el indulto a secas podría ser un arma de doble filo, para los propios beneficiados. Análisis diversos indican que la cárcel, no sólo es ahora “escuela de delitos”, sino mucho más todavía “escuela” de deshumanización” y de discapacidad para integrarse de manera equilibrada socialmente.

Se precisan procesos de acercamiento gradual a la comunidad, de manera de prepararlos, en diversos ámbitos, para la inserción social, familiar y laboral, a fin que la nueva opción asumida permanezca en el tiempo.

Un indulto que no considere la necesidad de este proceso paulatino, deja a los sujetos beneficiados en situación precaria y sobre todo en riesgo.

Esto porque si no se entregan las herramientas necesarias para revertir su situación, la Ley General de Indultos, puede visualizarse como injusta y lejos de favorecer a quienes la recibieron, les podría perjudicar y aunque con las mejores intenciones y esfuerzos, el encontrar todas las puertas cerradas los haga volver a delinquir.

2 comentarios
05 may 2012

Yo, peatón (a)

Sí, también yo camino y uso los zapatos en vez de máquinas. No es fácil, le diré, porque somos un grupo aparte. Una bandada, si pajareamos, un enjambre circulando entre árboles, postes y avisos de Calle Sin Salida, No Estacionar 8 a 20 horas, Tome la derecha, o NO TOME.

Los pasos de zebra no los respetan los que andan en máquinas como autos, vans o los innecesarios 4 x 4, los camiones del aseo y las antiguas liebres hoy llamados Porta-Colegiales amarillos.

Incluso advierto que sin proferir piropo alguno, me han seguido por la vereda, unas chicas ombligo al viento en bicicletas amenazantes de bisectar mi tren posterior con la rueda delantera.

Créanme, yo peatón, no altero el tránsito ni el tráfico pero tengo esa sensación de ser inferior ante aquéllos que desde la cabina del auto me sobrepasan en velocidad, asociada según ellos a poder, astucia, dinero.

¿Qué hacer? ¿Oponer resistencia formando un sindicato de “Los De a Pie”, que se lee harto feo, o “Los Andantes” que suena algo angelical y pobre?

El auto creo les hace mal a los que guían: se transforman en Súper-dueños del país pavimentado.

Les hace mal a su auto-estima que crece y se creen, mintiéndose, más empoderados que nosotros los caminantes. Ni hablar de tacos, congestiones, niñitos envasados en máquinas que les enseñan y aprenden a ser superiores ¡los mocosos esos!

¿Qué hacer? No sé,…caminar a ver si se hace camino al andar.

2 comentarios
04 may 2012

La dama de barro

Hace un par de semanas, en la versión digital de Cooperativa, apareció una entrevista a Jimmy Wales, creador de Wikipedia, quien profetizó que más o menos en 10 años, Hollywood desaparecería. Agregaba que eso le parecía bien y que nadie iba a echar de menos la tradicional industria del celuloide.

El artículo era brevísimo y solo se refería al séptimo arte en Estados Unidos; sin embargo, resulta forzoso pensar que si ocurriera algo semejante, el fenómeno se extenderá a todos los países con tradición cinematográfica, tales como Francia, Italia, Reino Unido, Japón, Rusia, India, China y varios más; dada la interdependencia mundial de la economía, es imposible que Hollywood se venga abajo y el resto del cine siga incólume.

El vaticinio de Wales se inspira en una observación familiar: su hija de 11 años se lo pasa haciendo filmes a diario, por lo que en una década más podrá competir con los grandes directores de hoy.

Naturalmente, Wales está chocho con las gracias de su niña y vive inmerso en un medio donde se deben usar computadores hasta para comer. Pero no es ningún tonto y con todas las dudas que merecen estos augurios, algo de razón puede tener.

Se equivoca medio a medio, eso sí, al despachar de una plumada a D. W. Griffith, Orson Welles, John Ford, John Huston, Sidney Lumet, John Cassavetes, o realizadores más recientes como Clint Eastwood, David Lynch, Woody Allen, Martin Scorsese, Francis F. Coppola y una larga enumeración de cineastas, sin los cuales no veríamos el mundo como lo vemos.

Sea como fuere, el panorama que hoy muestran las pantallas estadounidenses, y por extensión, las del resto del orbe, es deplorable. Y, además, provinciano, repetitivo, de nulo valor estético.

Descontando la basura de los efectos especiales, los remakes, las adaptaciones de teleseries, queda poquísimo para ver. Prueba de ello está en las vistosas ceremonias anuales de las estatuillas Oscar, donde, una y otra vez, se corona a vacuidades o a cintas enteramente desechables.

Este año, el premio a la mejor actriz correspondió a Meryl Streep por su papel en La dama de hierro, obra dirigida por Phyllida Lloyd, que cosechó muchos otros galardones. Por descontado, todo lo que haga Streep lo hace tan bien que es un placer verla.

No obstante, aquí falla algo fundamental, que debe estar fuera de su responsabilidad: el personaje de Margaret Thatcher se mueve entre el Alzheimer agudo y los momentos de gloria, con ocasionales flashbacks a su época juvenil, de modo que no hay progresión dramática, sino una rigidez permanente.

El film exhibe un aspecto aún más grave: el retrato íntimo de la líder derechista resulta de una puerilidad tan abrumadora, que es imposible sentir un mínimo nivel de proximidad con ella.

Los momentos privados son una serie de tics que transmiten su deterioro y los instantes de esplendor público-con la incongruente voz de María Callas cantando “Casta Diva”-, caen en un puro despliegue de artificialidad british.

¿Podría haber sido de otra forma? En verdad, la respuesta a tal pregunta no tiene ninguna importancia, porque Thatcher es tan relevante para nosotros como la religión shintoísta.

Su mediocre biografía fílmica se agrega a la andanada de cintas del pasado, o de fechas cercanas, sobre la actual monarca inglesa, sobre Jorge VI, sobre la reina Victoria, sobre Isabel Tudor, sobre Enrique VIII y sobre cuanto noble británico haya pisado la faz de la tierra. Para los escasos anglófilos que quedan, pueden ser un festín y para el público en general, una soberana lata.

Con todo, conviene detenerse, aunque sea a la pasada, en el mito Thatcher. Si bien es peligroso hacer comparaciones entre realidades políticas muy dispares, su gobierno tuvo, en lo económico, cierto parecido con el régimen militar chileno: poco le faltó para privatizar hasta el aire y destruir uno de los mejores sistemas educacionales del mundo, junto a una institucionalidad cultural ejemplar.

Si no lo logró, estuvo cerca de alcanzarlo y de alcanzarlo en democracia, lo que es bastante más difícil de obtener sin ayuda armada.

En cuanto a su popularidad, está sobradamente demostrado que jamás habría sido reelegida sin la guerra de las Malvinas, cuyos más oscuros episodios –en especial, el hundimiento del Belgrano- recién están saliendo a la luz.

Lo que nunca se ha aclarado por completo, es el nivel de compromiso que Chile tuvo en ese conflicto y el supuesto apoyo prestado a la marina inglesa para actuar en contra de una nación hermana.

Hoy a nadie se le pasa por la cabeza que Thatcher haya sido una figura querida ni admirada.

Que se necesitara un putsch interno en el Partido Conservador para sacarla del poder, sin que mediaran elecciones, ilustra hasta qué punto ella se había convertido en una indeseable, dentro y fuera del aparato del estado. Y presentarla como una adalid de las pequeñas industrias y comercios, cuando entregó toda la riqueza de su país a las corporaciones transnacionales, es, ni más ni menos, un chiste de mal gusto.

En rigor, Thatcher representa el lado peor de los ingleses: chovinismo cerril, prepotencia ilimitada, apego a un pasado colonial que, pese a la subsistencia de vergonzosos lunares –Gibraltar, las Malvinas- se derrumbó hace tiempo.

El hecho de que sea mujer no hace variar en un ápice estos desagradables aspectos de su personalidad; muy por el contrario, los acentúa. Mucho se ha dicho y escrito sobre lo arduo que fue para ella hacer carrera en un medio dominado por hombres y hay incluso quienes la ven como una figura señera en el camino de las mujeres por conseguir su emancipación.

Nada hay más lejano de la realidad, ya que aparte de perjudicar severamente a las trabajadoras con sus medidas, Thatcher jamás simpatizó, ni remotamente, con causas de género. El hecho de que ninguna feminista siquiera la mencione habla por sí solo.

¿Por qué, entonces, hacer una película sobre su vida? Hay una palabra, pasada de moda y por ahora en desuso, que quizá explica en parte esta producción, destinada a un rápido olvido: imperialismo.

El imperialismo es mucho más que la fase superior del capitalismo, mucho más que la hegemonía económica y política de unas naciones sobre otras. Es también la imposición de la cultura, de los valores, de la ideología, de los hábitos, de una determinada manera de ver la historia.

Para los norteamericanos –y su apéndice europeo en Gran Bretaña- Thatcher puede ser un carácter fascinante, pues estimula todo aquello en lo que creen.

Para nosotros, da exactamente lo mismo que haya sido una dama de hierro o una dama de barro.

173 comentarios