26 jun 2012

Año nuevo mapuche, fin a la impunidad de la violencia policial

El domingo 24 de junio se celebró el Día Nacional de Pueblos Indígenas, fecha que se eligió debido a que coincide con la época en que muchos de los pueblos indígenas de Chile celebran el inicio de un nuevo año o ciclo, en torno al solsticio de invierno.

Sin embargo, para las personas mapuche que viven en comunidades de la comuna de Ercilla, no parece claro que puedan celebrar el inicio del nuevo año con esperanza. Estas comunidades – como es de público conocimiento – son con frecuencia objeto de allanamientos en el contexto de diferentes investigaciones judiciales.

Sin embargo, son incesantes las denuncias de que estos allanamientos son realizados con uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas policiales.

Las denuncias se multiplican. A modo de ejemplo, Amnistía Internacional, sólo durante el año 2012, ha recibido denuncias graves de diferentes fuentes, que dan cuenta que estos allanamientos violentos se estarían produciendo a lo menos una vez al mes.

Entre las denuncias recibidas se incluyen detenciones arbitrarias, golpizas, uso de gases lacrimógenos incluso al interior de las viviendas, utilización de balines de goma y metálicos, todo ello causando heridas de diversa gravedad en las personas presentes.

Con frecuencia, según las denuncias recibidas, entre las personas afectadas y heridas se cuentan menores de edad, mujeres embarazadas y otras personas que no tienen ninguna relación con los hechos investigados y que dieron lugar al allanamiento.Las propias comunidades han señalado que la frecuencia e intensidad de los allanamientos los está haciendo sentir bajo sitio, y que el propósito de los allanamientos sería intimidarlos.

Esto es grave, sobre todo porque situaciones como éstas están quedando en la más completa impunidad. Por supuesto que el Estado tiene el deber de resguardar el orden público y dar cumplimiento a órdenes judiciales. Sin embargo, estas acciones deben siempre desarrollarse dentro del marco de los derechos humanos y las denuncias de violaciones a dichos derechos deben tomarse en serio y tomar medidas para garantizar que no se repitan.

En primer lugar, es fundamental que todas estas denuncias de violencia policial sean investigadas de manera independiente e imparcial, y que quienes resulten responsables sean debidamente sancionados con una pena proporcional al delito cometido. Si hechos constitutivos de violaciones de derechos humanos quedan en la impunidad, no es posible garantizar que estos hechos no se repitan en el futuro.

Lamentablemente durante este año las declaraciones de autoridades sobre la materia han apuntado a imputar delitos a personas mapuche y anunciar la aplicación – una vez más – de la Ley Antiterrorista.

Sin embargo, no se ha dicho nada acerca de las medidas a adoptar para investigar debidamente las denuncias de violencia policial en contra de las comunidades, recordando que los casos de personas mapuche heridas o muertas debieran investigarse de igual forma y con el mismo celo que los casos de policías heridos o muertos en el contexto de los allanamientos.

En segundo lugar, y como requisito para poder dar cumplimiento apropiado a lo anterior, es urgente avanzar con la tan dilatada reforma a la Justicia Militar, de manera que hechos constitutivos de violaciones de derechos humanos queden excluidos de su competencia y sean vistos por la justicia ordinaria.

Esta es la única manera de garantizar la independencia e imparcialidad de la investigación y juicio, y avanzar en evitar la impunidad respecto de hechos de violencia cometidos por fuerzas policiales.

Es importante recordar que todas estas materias constituyen obligaciones internacionales para Chile, y han sido materia de recomendaciones por parte de órganos autorizados para interpretar y revisar el cumplimiento de tratados internacionales de derechos humanos ratificados por Chile, tales como el Comité contra la Tortura, el Comité de Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos y los informes de Relatores Especiales de Naciones Unidas sobre la situación de los derechos humanos y las libertades fundamentales de los indígenas.

En muchos casos, han existido nuevas denuncias de incumplimiento ante estos organismos. Pese a ello, han existido escasos avances sobre la materia.

Por cierto que el llamado “conflicto mapuche” no es más que un síntoma de un problema mucho más de fondo.

La solución de base de la situación de las personas mapuche, y de otros pueblos indígenas en el país, tiene necesariamente que pasar por el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos de los pueblos indígenas de Chile, de acuerdo al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración de Naciones Unidas de Derechos de los Pueblos Indígenas, ambos reconocidos por el Estado de Chile, así como la implementación de las recomendaciones pendientes de la Relatoría Especial de la Naciones Unidas sobre los derechos humanos y las libertades fundamentales de los pueblos indígenas.

En este sentido es relevante tener presente que los derechos humanos no son sólo un mecanismo para denuncias, sino también son y deben ser parte de la solución.

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26 jun 2012

Coco con olor a rancio

Un grupo de concertacionistas ha publicado una declaración nominada “De cara al futuro”, que debe ser analizada.

Se trata de uno de los primeros documentos lanzados mirando las elecciones del próximo año, en las que los chilenos deberemos elegir Presidente de la República.

Se trata de un documento transversal, esto es firmado por destacados militantes demócratas cristianos, pepedés, radicales y socialistas de los sectores más moderados de sus partidos. Muchos de los firmantes son conocidos políticos y empresarios.

Lo primero que hay que decir es que entre 1990 y 2012 han pasado veintidos años, el país se ha democratizado, la economía ha crecido y se ha hecho estructuralmente monopólica, el capital financiero ordena nuestra plata, nuestra falta de plata y nuestras vidas; las fuerzas políticas están cuestionadas y en revisión; el movimiento social ha desnudado el verdadero carácter del sistema, y, lo que es muy relevante, los jóvenes de los ochenta, firmantes y funcionarios de los noventa, han evolucionado en su práctica social y política y en su ideología. Hoy se puede decir “en Chile todos nos conocemos”.

Para un mal pensado cualquier documento serio de estos principales redactores será objeto de fundado prejuicio: se tratará ahora, pensará el mal pensado, de “comprender” y frenar (vaciándolo de contenidos y formas) el movimiento social de 2011, y se tratará de posicionarse, llamando la atención, al interior del amplio y variado espectro que apoya a Bachelet.

Entremos en el análisis.

Nadie puede posar de demócrata y al mismo tiempo seguir defendiendo, sin crítica, la obra de la dictadura militar y los intereses más profundos del capital financiero. Quien lo haga es lo que es y no lo que dice ser. Cualquier cosa menos un demócrata. Cualquier cosa menos un reformista. Eso sucede en nuestra derecha. No hay allí una unión demócrata y además independiente.

Nadie puede reclamarse social-cristiano o reformista católico y, al mismo tiempo, mostrarse cómodo o impotente frente a nuestro sistema de capitalismo extremo. Eso no cuaja con León Bloy o Jacques Maritain, tampoco con Clotario Blest, Rafael Agustín Gumucio, Jaime Castillo, Jacques Chonchol o Radomiro Tomic.

Nadie puede llamarse socialista a secas o socialista democrático y trabajar, al mismo tiempo, para las grandes empresas cupríferas, los monopolios farmacéuticos y las cúpulas empresariales. Eso no cuaja con Marx ni con los neo marxistas ni con Keynes ni con los pensadores social demócratas. Tampoco con la comprensión media de los chilenos.

Eso es lo que sucede con muchos de los firmantes.

El papel puede resistirlo todo pero los que leen el papel, no.

Veamos el papel.

Afirman, y tienen razón, “mantenemos la convicción de que un bloque mayoritario por los cambios –sea cual sea el nombre que éste finalmente adopte- unido en propuestas y accionar, es condición indispensable para promover transformaciones reales y profundas”.

Pero ¿desde dónde nos hablan? ¿Desde qué postura teórica? ¿Desde qué práctica? ¿Hacia dónde apuntan?

Es absolutamente cuestionable su auto calificación de “ciudadanos de centro y de izquierda”.

¿Nos hablan desde la izquierda?

¿Quién es de izquierda entre los firmantes?

Las muchachas y muchachos PPD (merecen mi respeto) deberán caminar un largo trecho aún para confirmar la nueva definición de izquierda de su partido. Por ahora, veremos.

Eugenio Tironi, Oscar Guillermo Garretón y Enrique Correa fueron de izquierda, algunos de ellos de ultraizquierda, pero desde hace unos 15 años están cumpliendo un sólido rol de centro o de centro-derecha, y esto por su adscripción a los sectores más moderados de la Concertación, porque, de acuerdo a su accionar práctico, poco difieren de los personeros de derecha y de extrema derecha.

Es desde esa mirada de centro y centro-derecha que escriben este “De cara al futuro”.

Los firmantes, autodenominados también “del mundo social cristiano, socialdemócrata y liberal-progresista” dicen querer “retomar” los fundamentos de la alianza de centro-izquierda originaria (la que derrotó políticamente a la dictadura, agrego, y dio gobierno a Chile en 1990).

Esa fue una alianza del centro demócrata cristiano con las fuerzas que antes apoyaron el gobierno de la Unidad Popular desde el PS, el PR, el Mapu y la IC.

La verdad es que el socialismo chileno de los años 1980-1990 no era socialdemócrata. No lo eran el Partido Socialista de Almeyda (y Escalona) ni el Partido Socialista de Arrate ni el Mapu de Garretón-Correa, ni la Izquierda Cristiana de Luis Maira. Todos ellos postulaban una profunda transformación del capitalismo chileno e incluso varios de ellos se definían como marxistas.

Oscar Guillermo pasaba del exilio a la cárcel. El joven Eugenio Tironi, que había tenido posiciones extremas en la izquierda, se jugaba por la unidad y asesoraba al Comando del NO. Enrique Correa, recién legalizado, asesoraba a las organizaciones sindicales y a la renaciente CUT.

Los tiempos y ellos han cambiado. Algunos más que los tiempos.

La mayoría de los dirigentes socialistas se fue “moderando” y poco a poco integrándose en el sistema, dejando atrás incluso postulados socialdemócratas y aceptando o promoviendo ministerios de Hacienda y Bancos Centrales cada vez más cercanos al neoliberalismo, algo así como un neoliberalismo con preocupación social. Varios se hicieron empresarios o asesores de empresarios.

Muchos de los firmantes de “De cara al futuro” fueron, además, redactores y representantes de las tesis y posiciones de los llamados “autocomplacientes”, y rechazaron las críticas de los que al interior de la Concertación cuestionaban la política económica de Aninat, Eyzaguirre y Velasco; los frenos sociales de Pérez Yoma, Mariana Aylwin y Mónica Jiménez y los salvavidas lanzados en el gobierno de Frei Ruiz Tagle por el mismo Frei y José Miguel Insulza al complicado, en ese entonces, dictador Pinochet.

Finalmente, los firmantes de “De cara al futuro” abogan por una alianza entre “el socialismo democrático y el centro”.

¿A qué se refieren con eso de socialistas democráticos?

¿No son democráticos el MAS, los socialistas que militan fuera de la Concertación, el MAIZ y el PC?

¿Los y las que están al frente hoy de los movimientos sociales? ¿Se copia la miope visión de Walker sobre la izquierda de fuera de la Concertación?

¿Proponen excluir hoy de un hipotético futuro gobierno, por antidemocráticos, a la mayoría de los actuales dirigentes sindicales y universitarios? ¿A quién se lo proponen? ¿Y con qué ropa, con qué base electoral y social? No estamos en 1990; estamos en 2012.

Es posible el gobierno de Michelle. Pero lo peor que puede pasarle es que sea hegemonizado por la derecha concertacionista, minoritaria en su mundo y ligada ya indisolublemente a los dueños del status quo.

Hay mucho coco allí, sin duda, pero mucho coco con olor a rancio.

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25 jun 2012

El Impacto internacional de la situación de Paraguay

El acuerdo internacional más importante del que Paraguay participa desde 1991 es el MERCOSUR. Los otros tres miembros plenos del MERCOSUR—Brasil, Argentina y Uruguay—han decidido que el nuevo Presidente del Paraguay, Federico Franco, no participe de la Cumbre de Jefes de Estados de ese organismo que se reunirá en Mendoza, el próximo viernes.

Han invitando, en cambio, al Presidente elegido Fernando Lugo. Entre tanto, los países del ALBA—Venezuela, Bolivia, Ecuador y Nicaragua—han retirado a sus embajadores de Asunción (Venezuela, además, ha suspendido el envío, muy decisivo para Paraguay, de las cuotas subsidiadas de petróleo).

Chile, Colombia, Perú y México, por su parte, han dado un paso más moderado, pero significativo, y han llamado a sus Embajadores “a informar”.

¿Qué explica esta amplia reacción internacional?

En primer lugar, da cuenta de que, ahora, los asuntos ligados a la validez de los procesos democráticos tienen importancia y significación regional. Desde el fin de la Guerra Fría, algunos temas cruciales han pasado a ser de validez y alcance internacional.

Así ocurre con la vigencia de los derechos humanos y con la legitimidad de los procedimientos democráticos. Para acudir a un símil muy pedagógico, ha pasado el tiempo en que estas cuestiones solo tenían alcance nacional y quedaban cubiertos por la noción de soberanía. “En mi casa mando yo”, se podía decir antes, pero esto ya no es válido ni a escala doméstica ni internacional.

Nadie puede ahora, al amparo de su domicilio, maltratar a su mujer o a sus hijos, porque intervienen los vecinos y la justicia.

Nadie, tampoco, en el concierto de la naciones puede vulnerar los derechos básicos de las personas o afectar la vigencia de la democracia, porque hay normas que dan legitimidad a la actuación de otros gobiernos en la esfera regional o global.

Esto último es, justamente, lo que se examina en torno a lo acontecido con la destitución del Presidente Lugo en Paraguay, porque esto puede afectar los principios de la Carta Democrática Interamericana, aprobada en Lima, en septiembre de 2001, o su complemento, la Declaración de Santiago, un Nuevo Compromiso de Gobernabilidad de las Américas, de junio de 2003, donde se reconoce que “el multilateralismo y la cooperación multilateral juegan un papel importante en el apoyo a los esfuerzos nacionales para promover la gobernabilidad y los principios de la democracia”.

Todos los países latinoamericanos tienen un régimen político presidencial que fue establecido, por primera, vez en la Constitución norteamericana de Filadelfia de 1787.

Este régimen político, a diferencia del parlamentario inglés, no contempla la responsabilidad política del Jefe de Estado, es decir, no permite destituirlo por una mera discrepancia con sus actuaciones.

Así, las responsabilidades políticas solo se dirimen en la siguiente elección. Por eso, la responsabilidad del Presidente, además de la administrativa, civil y penal común, se limita a unas pocas figuras delictivas que la misma Constitución establece y se ejercita a través del impeachment (o acusación constitucional contra el Presidente como en Chile se la llama).

Esto origina un procedimiento ante el Parlamento, el cuál establece en la Cámara Baja “si ha lugar o no a las acusaciones”, debiendo el Senado resolver como jurado—o sea, como un tribunal especial—sobre la culpabilidad del Jefe de Estado por los dos tercios de sus miembros, lo que acarrea su destitución.

Lo que este solemne y regulado procedimiento busca es evitar que el Parlamento desconozca la validez del proceso electoral del cual arranca el mandato presidencial y pueda establecer una censura política que es algo privativo de los regímenes parlamentarios.

Por ello, en famosos impeachment como los emprendidos en Estados Unidos contra los Presidentes Richard Nixon (1974), William Clinton (1998) o el que llevara a la renuncia de Fernando Collor de Mello en Brasil (1992), todos tuvieron fundamento inicial de acusaciones, procedimientos de defensa que ocuparon largas semanas, en medio de un debate público que permitió una exhaustiva refutación de los cargos por parte de los acusados.

En Paraguay, en cambio, no ocurrió nada de eso y, en 36 horas, el Presidente Lugo que había perdido el apoyo del Partido Liberal Radical Auténtico, su mayor aliado, fue impugnado en la Cámara de Diputados y el Senado, por una abrumadora coalición formada por parlamentarios colorado y liberal-radical.

Lo asombroso al revisar la Constitución paraguaya de 1992, que se ocupa en su artículo 225 del juicio político, es que, en ese país, el Presidente puede ser juzgado por “mal desempeño de sus funciones”, además de serlo por delitos cometidos en ejercicio de su cargo, sin que existan plazo o garantía alguna en este procedimiento.

Esto sitúa a los analistas internacionales ante un caso de legalidad formal que se aparta notoriamente de las exigencias de legitimidad propias del régimen político consagrado en ese país.

Alguno ha dicho que Lugo no ha tenido “un debido proceso”. En estricto sentido, habría que decir que Lugo no ha tenido ningún proceso, puesto que el acto de destitución se inscribe, siguiendo las normas de su Constitución, en el ámbito estricto de la censura política.

Este asunto de fondo es lo que preocupa, casi sin excepción, a los demás gobiernos latinoamericanos.

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25 jun 2012

La culpa es de la asesora

La reciente gira internacional del Presidente Piñera es probablemente, la más exitosa que ha realizado. En un planeta en crisis, Piñera pudo mostrarse ante los líderes de mundo como jefe de un Estado con cuentas e instituciones sanas. Al mismo tiempo, aprovechó la tribuna internacional para enviar mensajes internos con una imagen de solemnidad y alto nivel que es bastante esquiva en territorio nacional para cualquier mandatario que no logre superar el tercio de apoyo ciudadano.

Por ello, no es para nada extraño que el Presidente y su equipo comunicacional no quisieran desviarse en sus contactos de prensa desde su propia agenda hacia un tema más que evidente en el plano internacional: Pinochet y la división que persiste entre los chilenos en torno a su figura, instalada por cierto en los cimientos de su propio gobierno.

Todos quienes hemos debido cumplir el rol de asesores, hemos luchado siempre por mantener a nuestros voceros en los temas que estratégicamente hemos determinado como relevantes, buscando circunscribirse a los mensajes que se estiman más adecuados para transmitir al público.

El mejor modo de lograr la efectividad de la comunicación es contar con voceros preparados y disciplinados, que venzan la tentación de hablar de todo y comprendan que para comunicarse con la ciudadanía a través de los medios, deben ser capaces de priorizar las ideas, centrarse en pocos contenidos y en transmitirlos de un modo tal que hagan sentido a la mayoría.

Cuando el vocero es disciplinado, es más fácil desarrollar algunas técnicas para no desviarse de los mensajes centrales. La más simple, aunque un poco hosca, es que el vocero esté preparado para decir “de ese tema no voy a hablar”. Otra alternativa más suave es preparar una respuesta que no le sea útil al periodista para destacar en demasía, por ejemplo repitiendo algo sobre el mismo tema que el mismo vocero haya dicho en el pasado.

Cuando el asesor no está bien acoplado con el vocero, o cuando desconfía de sus propias habilidades como asesor, algunas veces intenta traspasar sus propias incapacidades al periodista, solicitando que no se realicen ciertas preguntas o incluso, cuando ello no es aceptado o no existen las confianzas para pedirlo, negando a un medio de comunicación específico el acceso a su vocero.

Esta práctica, en el fondo, afecta directamente la capacidad de la opinión pública de informarse, pues en el primer caso ésta supone que el periodista no quiso realizar tal o cual pregunta y, en el segundo, que el medio no tiene interés en entrevistar.

En general, los medios más reputados no aceptan hacerse cargo de las incapacidades de los equipos de comunicaciones y develan estas inconsistencias, como lo hizo recientemente BBC Mundo.

Por ello creo que el chascarro de ver al Presidente saltando de su asiento y aduciendo razones de tiempo ante un pregunta incómoda no es un error presidencial.

Si el vocero está concentrado en dar la mejor entrevista posible y de pronto ve a su asesora en una actitud tan imprudente como detener de pronto la conversación, tapar la cámara y finalmente desconectar el micrófono, lo responsable de parte del vocero es hacer caso.

El Presidente tenía la obligación de suponer que su asesora sabía algo que él no. Podía ser una amenaza de seguridad, un error grueso que cometió en la entrevista o un hecho sobreviniente, lo que sea.

Si tu asesor te dice que se acabó, así como lo hizo la asesora de Piñera, violentamente, algo grave debe estar pasando. Lo responsable es confiar en tu asesora. A fin de cuenta, para eso la tienes.

La asesora se equivocó. Qué duda cabe. Lo que hizo no tiene justificación. Su nivel de agresividad y falta de respeto con el periodista y en definitiva con el público, es inaceptable. Si el periodista hizo la pregunta indebida, ella debió confiar en que su vocero sabría encauzar la conversación hacia “sus temas”. Y si éste no lo hacía, qué prefería: ¿una entrevista no tan buena o una entrevista que termina en escándalo con uno de los medios más relevantes del mundo?

El Presidente tuvo que regresar al país a dar malas explicaciones (no hay ninguna buena) para un error inexplicable, de novatos, que sólo contribuye a dañar aún más la deteriorada imagen presidencial.

La culpa no es de él, es de su asesora.

Nada más pasará por ahora. Lo que corresponde es dar vuelta la página y esperar que la asesora encuentre un mejor trabajo o quiera dedicar más tiempo a su familia, despedirla ahora sería cometer un nuevo error comunicacional, tan inexplicable como el que motiva estas líneas.

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25 jun 2012

Ley sobre derechos y deberes de los pacientes

A uno le cuesta entender que para garantizar los derechos de los ciudadanos frente a las atenciones de salud sea necesario crear una ley sobre algunos principios que, por obvios, no debieran ser motivo de discusión o debate. Sin embargo, el estado chileno, luego de diez años de discusión parlamentaria, está listo para promulgar la nueva ley sobre derechos y deberes de los pacientes, la que está inspirada en los principios de dignidad y autonomía de las personas.

Esta ley fue originariamente presentada al Congreso durante el gobierno de Ricardo Lagos en el año 2001 y ahora solo espera su entrada en vigencia, a partir del 1 de octubre.

Este nuevo instrumento legal regula los derechos y deberes que tienen los pacientes de la salud pública y privada, en relación con acciones vinculadas a su atención, fortaleciendo reglamentos y normativas ya existentes, como la prohibición de exigir cheque en garantía para solicitar una atención en salud.

Además, les permite a los pacientes decidir informadamente, y hacer valer sus decisiones en situación de salud terminal, protegiendo al mismo tiempo a aquellos que presentan alguna discapacidad psíquica o intelectual.

También se protege la confidencialidad de la información de salud de cada persona, se reconoce el derecho a la participación ciudadana en la definición de políticas de salud y se establece un marco legal para la tutela ética en los servicios asistenciales.

Entre los puntos importantes de la ley está el derecho del paciente a ser atendido en forma oportuna y sin discriminación arbitraria. Suprime la tradición paternalista del “ninguneo” de las personas, las que en el futuro deberán ser llamadas por su nombre y se respeta su privacidad en todos los ámbitos.

También se precisan derechos culturales, estableciendo que los pueblos originarios deben recibir atención de salud con “pertinencia cultural”. Éste pasa a ser un punto muy importante en aquellos territorios con alta concentración indígena, fortaleciendo el uso de los conocimientos y las prácticas de los sistemas de sanación de estos pueblos.

Un nuevo requisito para los prestadores, tanto públicos como privados, es que deberán mantener en un lugar público y visible una carta de derechos y deberes de los pacientes y otro elemento esencial de esta ley es que si alguien se siente afectado en sus derechos puede recurrir en queja de primera instancia a las autoridades del recinto de salud donde es atendido y si considera que la respuesta no es adecuada, a la Superintendencia de Salud.

Respecto a la autonomía de las personas en relación a su atención en salud establece que toda persona puede aceptar o rechazar un tratamiento “en forma libre, voluntaria, expresa e informada”, destacando la existencia del “consentimiento informado”. Aunque rechaza la eutanasia o procedimientos que “aceleren la muerte”, establece que el paciente podrá rechazar cualquier tratamiento que prolongue artificialmente su vida.

Dentro de los deberes de los pacientes está el respeto por los funcionarios, los que en caso de sufrir agresiones verbales o violencia física podrán requerir presencia de la fuerza pública. Los pacientes también deben evitar la destrucción de las instalaciones y del equipamiento dispuesto para su atención.

Es oportuno destacar que esta nueva ley recoge el mandato de diversos convenios suscritos por nuestro país con organismos internacionales , como la ONU y la OEA, y, lo mas importante, explicita derechos contenidos en nuestra propia Constitución pero, “aplicados esta vez a situaciones concretas que se producen en la atención de salud”.

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25 jun 2012

Ceguera latente, peligro inminente

Dos recientes estudios científicos del más alto nivel vuelven a mostrarnos la alarmante situación de deterioro de la biosfera en nuestro planeta Tierra.Son el “Panorama Ambiental Global 5” divulgado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), y “Acercándonos a una Inflexión en el Estado de la Biosfera Terrestre”, publicado por la revista científica Nature.

En el primero participaron 300 especialistas, y en el segundo 22, entre ellos el chileno Pablo Marquet, de la facultad de Ciencias Biológicas de la U. Católica. Las conclusiones son semejantes y lapidarias.

El PNUMA revisó las 90 metas medioambientales prioritarias que se autoimpuso la comunidad internacional en 1992, en la Conferencia de Medio Ambiente y Desarrollo en Rio de Janeiro, y concluyó que los avances son escasos, que sólo en cuatro metas se ha logrado un avance significativo, en 40 se logró algún progreso, en 24 los avances fueron casi nulos, entre las cuales nada menos que cambio climático, desertificación y sequía , y en 8 se retrocedió, tal como en la reducción de los arrecifes de coral y de las poblaciones de peces en los océanos.

Los especialistas afirman que 12% de la biodiversidad del mundo, y 30% de los trópicos se ha perdido en estas dos décadas.

Además indican que los 7 mil millones de seres humanos actuales hemos ocupado el 43% de la superficie planetaria, entre ciudades y agricultura, y que esto representa una destrucción cuasi-letal de ecosistemas claves para la sustentación del equilibrio ecológico.

Así, su conclusión es que la biosfera está alcanzando su límite sostenible, que los tiempos se acortan considerablemente, ya que de no mediar una modificación radical en los hábitos de la humanidad, ésta llegará a un punto de inflexión con cambios drásticos irreversibles para el año 2020: ¡sólo en 8 años más!

James Lovelock advirtió hace décadas que el cambio climático inducido por nosotros estaba ya cruzando el umbral del no retorno.

Lovelock, padre intelectual de la teoría Gaia, que desde la ciencia ‘occidental’ abre los ojos al hecho que la biosfera es un macro-ecosistema integrado, del cual la humanidad forma parte, postula que los gases invernadero de origen antropogénico ya emitidos, cambiarán en forma irreversible los equilibrios planetarios.

Desde entonces Lovelock advertía que de seguir en el curso del desarrollismo habrá un colapso de la biosfera con imprevisibles consecuencias para todo lo viviente, y particularmente para la humanidad, porque paradójicamente, es probable que de toda la actual comunidad ecológica planetaria, seamos uno de los integrantes más vulnerables, que más dependemos del estado óptimo de la biosfera presente.

Otro reconocido académico, Jared Diamond, en su investigación, bajo el sugerente título “Colapso”, reflexiona sobre este ‘punto ciego’ casi endémico de los humanos de todos los tiempos, razas y continentes, que incluso en el contexto de culturas sofisticadas y llenas de logros en diversos ámbitos, no ha permitido que percibamos las normativas ecológicas fundamentales.

Así, muchos pueblos han colapsado estrepitosamente junto con su entorno, viéndose finalmente reducidos a practicar la antropofagia.

Justamente, Diamond dedica un capítulo entero a tratar de entender lo acaecido hace siglos en Rapa Nui, revisando las acuciosas investigaciones científicas realizadas por diversos especialistas. Los hallazgos son dramáticos. Estudios de pólenes en sedimentos demostró que incluso al comenzar a ser poblada por humanos la isla contaba con vastos bosques subtropicales con varias especies de grandes árboles.

Estos fueron arrasados en forma inmisericorde hasta el colapso eco sistémico y social, y la hambruna. Diamond se pregunta qué habrá estado pensando el antiguo pascuense mientras cortaba el último árbol de la isla.

¿Qué es lo que estamos pensando ahora mientras claramente la biosfera, en esta acotada ‘isla’ planetaria, se está desmoronando alrededor nuestro, y por nuestra propia obra y mano?

En Río+20 el llamado –ya casi un grito- es ¡a salvar la Tierra! ¿Qué estamos haciendo todos y todas, y cada uno de nosotros cada día para disipar la ceguera y detener juntos este innecesario colapso anunciado?

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25 jun 2012

Ciudad Juárez, infierno en la tierra

La violencia de México es una realidad cada vez más aplastante según conocemos a diario  a través de los medios de comunicación. Y pese a que cada nuevo gobernante de ese país se compromete a derrotarla o al menos a disminuirla, va en ascenso. La cifra subió a más de 3000 muertos en 2010, de la cual 500 las aporta Ciudad Juárez, una localidad nortina, en el Estado de Chihuahua, donde murió Pancho Villa.

No se trata de muertes cualesquiera. No. Esos cadáveres vienen acompañados de elementos macabros: secuestro, desaparición, y reaparición de algunas víctimas en basurales o sitios eriazos, casi todos cuerpos de mujeres mutilados y con señas de tortura y violación. Ni rastro de los bárbaros asesinos.

El horror de estos hechos nos inquieta desde hace mucho. En especial desde que Roberto Bolaño en su obra póstuma “2666” le dedicara un capítulo entero donde página tras página describe distintos casos de estas muertes de mujeres, todas jóvenes obreras, mano de obra barata de fábricas de propietarios norteamericanos en esta ciudad mexicana fronteriza con El Paso, Texas.

Peor que corrido

Hace algunos meses vi en la TV Cable un documental sobre la lucha de los familiares por parar esta masacre en desarrollo y antes, una película mexicana de ficción, “El traspatio”, un verdadero docu-reality sobre esta tragedia que hace triste honor al corrido mexicano.Pero aunque muchos chilenos habrán leído esa magnífica obra o visto alguna de estos filmes, para que esta estremecedora realidad tenga alguna repercusión entre nosotros hacía falta que la tratara el medio a través del cual se informa el 80 % de los chilenos, la televisión abierta.

En la edición de la noche del domingo 24, “Informe especial”, de Televisión Nacional, presentó un escalofriante reportaje sobre “Las mujeres más valientes del mundo”, que son las de Ciudad Juárez. Sin dejar atrás  la valentía de la reportera que fue a entrevistarlas, la periodista Paulina de Allende-Salazar, pese a que entre las víctimas se cuentan varios periodistas,entre ellos, nueve colegas mujeres.

El título de “Las mujeres más valientes del mundo” fue una manera positiva de presentar este infierno en la tierra que se hizo a través de los testimonios de temerarias dirigentas que a través de organizaciones como “Hijas de regreso a casa” arriesgan su vida día a día denunciando, manifestándose y clamando por la recuperación de sus familiares y el fin a la impunidad de los asesinos.

Mujeres temerarias

La periodista chilena recorrió las peligrosas calles de Ciudad Juárez junto a la activista de Derechos Humanos Malú García, a quien acompaña las 24 horas del día una escolta de policías fuertemente armados. A través de sus narraciones en entrevistas en lugares ocultos, entre el miedo y las lágrimas, no nos ahorramos ninguno de los horrores que estas mujeres han vivido y siguen viviendo.

Todas han perdido una hermana, una madre o un padre y sufren la amenaza permanente a la integridad de sus hijos. Y lo peor en estos casos no es la muerte de sus seres queridos, sino la forma en que fueron asesinados: violaciones sadomasoquistas, torturas, mutilación (en el libro de Bolaño, un pezón arrancado a mordiscos), en suma, los horrores del infierno antes del alivio: en estos casos, la muerte.

Cuesta entender tanta maldad. Peor aún cuando los hechores no son habidos o cuando los jueces los dejan en libertad, como en el caso de Bocanegra, el marido confeso de haber asesinado a su mujer porque ésta iba a dejarlo.

La prensa se rindió

La violencia extrema en México de hoy (como en Colombia ayer, aunque no terminada) es producto del poder omnipotente de los narcotraficantes y de la guerra que dicen haberles declarado sucesivos gobernantes.

Y no cesa porque policías, militares, jueces y funcionarios de gobierno estarían en connivencia con ellos. Además, la prensa de Ciudad Juárez, abrumada por el asesinato de sus periodistas (una de las colegas apareció degollada) se ha rendido y ha dejado de investigar y develar la verdad de estos hechos. Hace un año leímos una noticia del cable que nos impactó: “El diario de Juárez” en un editorial claudicó y pidió a los narcos que le fijaran la pauta de qué podían escribir y qué no.

Los gobiernos de México han fracasado en su intento de detener esta demencia humana provocada por ¿el tráfico de drogas?, ¿el machismo?, ¿la explotación capitalista? ¿todas estas variables?

Una de las soluciones que se plantean a nivel mundial para acabar con esta peste contagiosa que avanza entre los países, incluyendo el nuestro, es la legalización de las drogas. Estas serían controladas por el Estado mediante una legislación dura, como al alcohol o al tabaco. Lo que se está intentando ahora Uruguay con la marihuana. ¿No sería mejor que pesadillas como Ciudad Juárez?

Pero ¿por qué en Ciudad Juárez la violencia del narcotráfico se da con ese nivel de barbarie? ¿Y por qué se ataca principalmente a mujeres? ¿Son víctimas de machismo solamente o hay que sumar el narcotráfico, la trata de blancas o la explotación del capital transnacional?

¿Y por qué estos abusos contra las mujeres se mantienen por tanto tiempo en esta ciudad sin que nadie logre pararlo? ¿No hay por ahí un Chapulín Colorado (léase un juez Garzón) que intente salvarlas…? ¿Por qué este crimen de lesa humanidad no se ha llevado a Tribunales Internacionales?

Mientras tanto, Malú García seguirá defendiendo los derechos humanos de estas víctimas rodeada de  amenazas y por escoltas armados hasta los dientes. Y los familiares, según narró un entrevistado, buscando los restos de sus deudos  en basurales y chiqueros, bajo los huesos de chanchos.

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25 jun 2012

Veto al diálogo

Los diálogos políticos se producen, en especial cuando se los convoca con publicidad, por la iniciativa de un actor que invita a conseguir resultados. Quienes se comprometieron desde la Concertación en un intento por acercar posiciones, no lo hicieron porque resultara fácil, porque les fuera grato o por qué no tuvieran algo mejor que hacer.

Dieron el paso porque hacían un gesto de confianza. Al planteamiento público de la idea de un acercamiento de posiciones debía seguirle un paso importante desde el oficialismo.

Se recordará que el acercamiento de Escalona tuvo fuertes reacciones en contra desde el PPD. No obstante, la dificultad se encaró, se hizo un amplio movimiento para reposicionar el diálogo con el gobierno y, finalmente, se revalidó el escenario inicial, contando –esta vez- con el respaldo de todos los partidos concertacionistas.

Justo cuando eso había ocurrido, vino la negativa desde la más alta autoridad ministerial de procedencia gremialista. Fue rotunda y contundente.

Como broche de oro, el propio Piñera, en su ya característico movimiento de péndulo, encaró al movimiento estudiantil, por estar influenciado por el partido comunista. Es decir, cerraron el diálogo hasta por las puertas laterales.

Puede pensarse que todo esto es una mala señal. Pero no lo creo así. Pese a todo, me parece que el triunfo será de los perseverantes.

Un movimiento tan descarado y público de la UDI, casi sin prestar atención a las formas, no se hubiera producido si no fuera porque el estado de las conversaciones preliminares que cercaban al gremialismo, no hubiesen estado a punto de conseguir su objetivo.

La amenaza tiene que haber sido grande para poner tanta energía en evitar que se concretara un movimiento a punto de rendir frutos. Por eso mismo, no creo que sea este el momento de desesperar ni de abandonar los intentos ya iniciados.

Habrá que ser persistente, pero se terminará por tener éxito. Este es un momento para los liderazgos políticos capaces de cambiar escenarios. Y para dejar posiciones subordinadas.

Si RN quiere volver a encabezar la derecha, ahora es cuando ha de sacudirse los yugos que, sin misericordia, le han puesto sus poco finos aliados.

La UDI está sola y únicamente cuenta con su capacidad de amedrentamiento para impedir que el sistema político se adapte a las nuevas condiciones que demanda una más amplia conciencia de los actores sociales.

Una pregunta no tiene respuesta desde el gremialismo: Si la mayoría de la ciudadanía quiere cambios políticos que les permita interesarse por participar de las decisiones nacionales, ¿quién puede ser tan arrogante para impedírselo?

La idea de “yo sé mejor que ellos lo que les conviene”, es algo inaceptable. Las nuevas versiones del despotismo ilustrado no tienen aplicación viable, más cuando las elites tienen que validarse frente a una ciudadanía crítica, informada y consciente de su importancia.

La justificación para la cancelación anticipada de un diálogo entre el gobierno y la oposición es una excusa. La apertura de las conversaciones no se condicionó de un modo impropio e inmoderado. Más bien ocurrió al revés. Se precisaron las condiciones en las cuales iba a ser considerado fructífero. A cambio de eso, el respaldo a la iniciativa estaba ampliamente garantizado.

No se puede decir que lo que estaba ganando fuera la intransigencia. Lo que había recuperado terreno era la vocación por construir acuerdos, aunque fuera con un gobierno impopular, encabezado por el gobernante menos querido del continente y con una capacidad de control de sus ministros-candidatos cercana a cero.

El diálogo se impuso en la oposición, no porque algunos creyeran que el gobierno sea eficiente, consistente y con un proyecto claro. Tampoco se trata de conversar sobre cualquier cosa, de los aspectos de agenda menos conflictivos, o los que no rozan los desequilibrios de poder.

Lo peor para el oficialismo es que no puede prescindir del entendimiento con la oposición, simplemente porque no puede soñar con imponer decisiones claves sin contar con un apoyo de sus adversarios.

Este no es un gobierno fuerte, ni tiene asegurada su continuidad, ni puede pretender gobernar por la vía de los decretos o las puras resoluciones del Ejecutivo.

Lo lamentable es que la UDI actúa como si la incapacidad de dar respuesta a las demandas ciudadanas por la vía institucional fuera infinita. Nada más difícil de creer.Hasta hoy las manifestaciones importantes han sido pacíficas aunque contundentes. Pero es insensato pensar que todo continuará igual de masivo, pacífico y resuelto, sin que se mueva una sola piedra de un edificio institucional con grave obsolescencia.

Los intransigentes trabajan para cambiar el diálogo por el enfrentamiento. Son los propiciadores de saltarse las barreras institucionales en pleno desprestigio. Esto lo hacen porque se autoasignan el papel de arquitectos de la paz política en Chile. Están en un error de apreciación.

La derecha (y no solo la derecha) suele creer que han sido las reglas del juego las que le han dado estabilidad a Chile. No lo creo. Tampoco es creíble, que el secreto de la transición chilena sea la ausencia de errores por parte de los gobiernos de la Concertación; sería afirmar el mismo error pero invertido.

El verdadero secreto ha estado en el comportamiento ejemplar de los chilenos comunes y corrientes. Tanto se deseaba la paz, que se perdonó errores, defectos y faltas. Todo esto por largo tiempo. Solo que ese tiempo se ha acabado, y ahora, las diversas autoridades tienen que probar que son útiles, necesarias y convenientes para seguir sirviendo al país.

La UDI llegó al poder con la promesa de promover y representar el cambio. Ahora la encontramos enfrentando a una clara mayoría ciudadana, en un movimiento retrógrado y sostenedor del pasado obsoleto, como pocas veces se había visto.Esto es el principio del abandono del puesto de liderazgo. No se puede ser tan recalcitrante sin terminar de pedir a gritos el ser relevado del lugar de privilegio que hoy ostenta.

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25 jun 2012

Perdonazo impuestos y pymes

La prensa ha difundido profusamente el perdonazo de intereses y multas que el Estado chileno ha regalado a la empresa Johnson para posibilitar su venta desde el señor Calderón al señor Paulman.

El Servicio de Impuestos Internos tiene la facultad de aplicar condonaciones (entiendo hasta un 99%) respecto de los intereses y multas que se aplican a una deuda de impuestos cuando ella entra en morosidad.Esta facultad, naturalmente debe aplicarse cuando concurran causas que justifiquen su utilización.

Junto a la existencia de estas multas e intereses es imprescindible señalar que la cuantía de los intereses, los valores de las multas y la forma de aplicación son extremadamente severos, lo que significa que cuando las deudas se van haciendo progresivamente más difíciles de pagar, lo que naturalmente atenta contra el justo derecho del Estado de recuperar los tributos adeudados.

Surge aquí entonces, la necesidad de que los poderse ejecutivos y legislativo revisen tanto los montos como la forma de aplicar multas e intereses para facilitar y no para imposibilitar el pago de los impuestos adeudados.

Otro tema también de la máxima importancia es la extraordinaria experiencia que los grandes grupos económicos tienen tanto para evadir como para eludir el pago de impuestos: la ingeniería especializada en crear sociedades y sociedades de sociedades para relacionarlas de formas de minimizar el pago de impuestos, la compra de empresas con pérdidas acumuladas, el abultamiento de los gastos, el uso y abuso de las franquicias tributarias, y muchas otras martingalas que según expertos, significan entre elusión y evasión sobre los 2.500 millones de dólares anuales (mas de 4 reformas tributarias como la que presentó el ejecutivo).

Que duda cabe respecto de que el Estado chileno (jibarizado durante la dictadura y mantenido en su mínima expresión por los gobiernos de la concertación y la alianza), es muy pequeño para dar cuenta de la inmensa cantidad de tareas que debe efectuar para que nuestro país tenga un desarrollo de verdad sustentable, con una muy distinta distribución del ingreso, con políticas país respecto de la energía, el agua, todos los recursos naturales no renovables , y esto no es posible con la actual estructura tributaria, ni con conductas elusivas como las de la gran empresa.

Se impone una reforma tributaria financiada principalmente por la gran empresa, más y mejor fiscalización de los contribuyentes que generan mayores niveles de utilidades.

Las pymes por su lado, nuevamente somos víctimas de discriminación, no solo no se nos trata mejor que a la gran empresa (como dicta el Estatuto Pyme), sino que, en el caso de la condonación de intereses y multas, de manera mucho más dura que el trato que se da a los grandes contribuyentes (la respuesta estándar de los funcionarios del SII cuando un pyme pide estas condonaciones es 40% ,frente al 95% dado a Johnson, y algunas facilidades de pago).

Ya es hora de que el país y sus autoridades tomen conciencia de que los chilenos estamos aburridos, cansados e indignados con los abusos de los grandes grupos económicos y de todo el soporte político que tienen, requerimos de autoridades que de verdad velen por el bien común y no por el bien de unos poquísimos. Merecemos un mejor trato, mal que mal, si los descontentos somos claramente los mas, ¿qué necesita la autoridad para entender?, ¿deberemos recurrir a las movilizaciones?

Esperamos que prime el sentido común, esperamos que los poderes ejecutivo y legislativo entiendan que tanta injusticia es insostenible y recuerden que ellos dicen ser representantes de los ciudadanos, sí de esos mismos que estamos ya muy cansados de esperar.

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25 jun 2012

Democracia en la UTI

Después de todos estos años de democracia protegida, limitada, negociada y pobre, para la mayoría de los chilenos, está claro que llegó el momento de un cambio profundo y definitivo en el sistema binominal que la regula y distorsiona.

Para muchos de nosotros este sistema implementado por la dictadura y utilizado cómodamente por los dos grandes conglomerados políticos de nuestro país, representa una traba para las grandes transformaciones que estamos pidiendo desde hace un buen tiempo y que esa misma clase política se niega porfiadamente a dar paso.

Por más de veinte años dirigentes políticos, los que han gobernado y los que han sido oposición a esos gobiernos, se han ido transformado, año a año, más que en una clase política, en un “casta política”. Vemos por un lado como existe una oligarquía parlamentaria, que se niega dar paso a nuevas ideas y nuevas formas de hacer política, así como a llevar a cabo los cambios, que la mayoría de la sociedad chilena pide cada vez con más fuerza.

Por otro lado esta “casta” confunde sistemáticamente recambio con regeneración, tanto de rostro como de ideas. Es cada vez más molesto para todos nosotros, ver como políticos de todos los colores se eternizan en cargos públicos de todos los niveles. Concejales, Alcaldes, Diputados y Senadores llevan años y años vegetando muchas veces, sin ser, a esta altura, un real aporte a la sociedad chilena.

Hoy, sin embargo, estamos viendo como hay algunos de ellos que están entendiendo, por las razones correctas o no, que es necesario ese cambio, pero nos enfrentamos al mismo tiempo, a un grupo de estos autodenominados servidores públicos, que no tienen ni la menor intención de dar ese paso. Me refiero específicamente a la Unión Demócrata Independiente (UDI).

¿Pero por qué la UDI defiende a ultranza este sistema?

Bueno, lo primero que uno puede pensar es que no están dispuestos a perder ese 23% de representatividad parlamentaria que tienen hoy. Y no deja de ser cierto. Pero tras esta negativa se esconden razones mucho más alarmantes. No es simplemente el egoísmo y la posibilidad de perder influencia lo que mueve a sus coroneles a no dar paso a estas transformaciones. La razón principal es mucho más profunda.

Este sistema, fue construido e implementado por los mismos políticos que hoy están en el gobierno y que apoyaron y trabajaron en la dictadura militar. Ellos que escondieron la cabeza, en el mejor de los casos, mientras ese mismo gobierno violaba ferozmente los derechos humanos de miles de chilenos. Son ellos mismos, los que con tal de poder instalar el sistema neoliberal como modelo económico en el país, aceptaron de buena gana trabajar en ese gobierno mientras chilenos eran torturados y asesinados en cárceles y calles de nuestras ciudades.

Hoy por hoy, algunos de ellos nos hablan de arrepentimiento. Pero no nos debemos dejar confundir, los arrepentimientos y los actos de contrición de lo que hemos sido testigos en estos años no representan un cambio importante, cuando en el fondo, se pretende mantener el legado político de ese gobierno terrorista.

Los dirigentes de la UDI, no pueden pretender que les creamos esos arrepentimientos si de una buena vez no dan paso a una democratización de fondo de nuestro sistema político. Y en ese acto dejar a un lado la actitud prepotente que caracterizó en el pasado y en el presente su manera de actuar.

El legado político de la dictadura está más presente que nunca en nuestra sociedad, no sólo en el sistema electoral y político, también en el sistema educacional, y más profundamente aún, en el sistema de economía neoliberal que nos rige. Pero estos altos dirigentes políticos de la derecha ultra conservadora chilena, ni siquiera han sido lo suficientemente claros en dejar a un lado este legado, toda vez que no han sido capaces de condenar con la fuerza necesaria los homenajes que grupos profundamente minoritarios y fanáticos le han hecho a asesinos tan connotados como Miguel Krassnoff o al mismísimo Agusto Pinochet.

Esta actitud queda a la vista, cuando y a pesar, de que la mayoría de la sociedad chilena rechaza estos homenajes, la UDI persiste en mantener y apoyar al alcalde de Providencia, principal gestor del homenaje a Krassnoff, militar condenado a más de 140 años por secuestro, homicidio y tortura. Para que se postule nuevamente, para ocupar por cuatros años más el cargo y así cumplir 20 años al mando de dicha comuna.

Perpetuación en el poder que no les incomoda, muy por el contrario les interesa. Y no les incomoda, porque la concepción de democracia que tienen no entiende de valores tan básicos como el de alternancia en el poder. Lo que solo puede traer consigo, como la historia nos demuestra, los abusos y negligencias administrativas que tantas veces hemos visto.

Si le debemos creer o no al ministro Chadwick, cuando habla de su arrepentimiento por haber apoyado a la dictadura militar, es absolutamente irrelevante, toda vez que se niega a propiciar, desde su posición de poder, las mínimas condiciones de dialogo necesarias para avanzar hacia un sistema más democrático y que deje atrás las ataduras heredadas de ese gobierno, del que hoy reniega.

Lo que el Ministro Chadwick debe entender es que de los arrepentimientos no se habla, los arrepentimientos se demuestran con hechos. Y él, y los otros personeros de su partido, tienen mucho que demostrar, para que el pueblo chileno considere como valido ese arrepentimiento.

La sociedad chilena está viviendo una crisis de representatividad tan profunda y total, que da miedo el pensar en qué puede terminar si la clase política no logra avanzar hacia los cambios que el pueblo quiere.

Desde hace un tiempo, los chilenos en general, no creemos ni confiamos en los políticos, qué duda cabe. Encuestas y estudios nos hablan a diario de esa realidad. Pero lo que está pasando hoy en nuestro país es más catastrófico aún. La gente se ha ido dando cuenta que no solo no confía, sino que además, lo que es mucho peor, no los necesita.

Las movilizaciones que hemos visto en Aysén, Freirina y el Maule, por nombrar algunas, nos ponen de manifiesto que los chilenos a todo nivel, están buscando solucionar sus problemas por una vía mucho más directa, pero que como hemos visto también, conlleva un costo social y económico altísimo.

Nunca en todos estos años de democracia habíamos visto más gente en las calles, más heridos por lacrimógenas y por balines policiales, más detenidos, más carabineros lesionados, más calles destruidas, más comerciantes arruinados por la destrucción de sus locales. Y pese a todas estas clarinadas de alertas hay quienes sienten todavía que pueden seguir con la cabeza entre las piernas tratando de aprovechar hasta el último día las granjerías que le significa la mantención de sus cuotas de poder.

La democracia en Chile, está en crisis, esta vez no por las armas. La democracia chilena está en peligro, no por enemigos externos. La democracia en Chile está en enferma y es por la actitud irresponsable de quienes no entienden o no quieren dar paso a los cambios que la gran mayoría de nosotros exigimos.

La democracia chilena está en la UTI, la enfermedad es el sistema binominal y el remedio solo puede venir, producto del convencimiento que tiene la mayoría de nuestra sociedad por sobre un grupo minoritario de chilenos que insiste en mantenerla sedada, atontada e inmóvil.

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