28 jun 2012

Golpe de Estado en Paraguay

Lo acontecido en Paraguay viene a ratificar que las democracias latinoamericanas siguen siendo febles. Sea que se trate de asonadas militares o de enjuagues parlamentarios, lo cierto es que los Golpes de Estado siguen siendo un riesgo en la región.

Hace muy poco nos conmovió Honduras, más tarde fue Ecuador y hoy el hedor antidemocrático se ha instalado en Asunción. En todos los casos la misma patética inoperancia y demagogia de la OEA, en todos los casos, el silencio cómplice de Washington.

Se intenta abortar un proceso democrático progresista usurpándole a un pueblo su voluntad soberana mediante un “golpe parlamentario” apoyado tácitamente por la cúpula militar y los poderes fácticos del Paraguay.

Lo acontecido en este pequeño país sudamericano liderado por el gobierno democrático de Fernando Lugo enciende una alerta continental, pues si los golpistas imponen sus términos, ello pone en entredicho toda la institucionalidad regional – UNASUR, MERCOSUR – comprometida en la defensa de la democracia. La debilidad frente al actual régimen paraguayo que desconoce la voluntad popular expresada en las urnas solo legitima y alienta la posibilidad de repetir experiencias análogas en otras latitudes de nuestra región.

Los gobiernos democráticos de América Latina se han esforzado durante décadas por dejar atrás las lamentables dictaduras militares y las guerras civiles de los años setenta y ochenta del siglo pasado.

El triste espectáculo que ofrece la política paraguaya por estos días es contrario al más mínimo sentido democrático y, por tanto, inaceptable por la comunidad de naciones de nuestro continente. Es hora de que se activen todos los mecanismos disponibles para restituir en el más breve plazo un orden constitucional y un horizonte democrático que respete el derecho del pueblo paraguayo expresado en las últimas elecciones.

El juicio contra el presidente Fernando Lugo esconde el desconocimiento al conjunto de partidos que apoyaron su gestión y a numerosos movimientos sociales en todo el país que hoy resisten a los golpistas.

Más allá de la figura del depuesto mandatario , se trata de torcer la voluntad de millones de paraguayos mediante una maniobra espuria revestida de legalismo.

No nos engañemos, aunque los portavoces del régimen ilegítimo surgido de una maniobra parlamentaria se esfuercen por presentarse ante el mundo como “demócratas”, lo ocurrido en Paraguay es en cualquier diccionario de política un Golpe de Estado.

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28 jun 2012

Carretera eléctrica debe ser del Estado

El Presidente de la República ha informado al país que propondrá una carretera eléctrica, que cubrirá todo el territorio nacional.

No conocemos hasta ahora otros aspectos relevantes de una idea que sin duda es muy interesante y una de las dudas es saber quién será el dueño y en segundo lugar bajo qué condiciones de seguridad se ejecutará.

La propuesta reconoce y tiene en ello su principal fundamento en que el país tiene un grave problema energético.

El sector privado es el que desde hace 25 años dirige esa área. Es el único que invierte si así lo estima. La transmisión desde hace más de 10 años se vendió a una empresa canadiense del Estado que paga las pensiones de los jubilados.

Las fallas del sector eléctrico son entonces achacables al sector privado chileno, que salvo Colbún, es extranjero en su mayoría. La transmisión es estatal, pero canadiense.

Esto debe cambiar de raíz. Nos informamos que los expertos opinan que la carretera eléctrica se puede hacer, pero en ningún caso por el Estado. Pensamos lo contrario.

Debe ser precisamente el Estado el que planifique, realice y sea el dueño de la línea de transmisión para que preste un servicio seguro, en que las ventajas y utilidades serán para todo el país y en que las inversiones se realicen también con una visión geopolítica.

Es hora de hacer las cosas en Chile de otra manera. El mundo está cambiando, hay que terminar con los prejuicios. No olvidemos que fue Endesa estatal la que desarrolló y analizó todo el potencial hidroeléctrico de Chile.

En efecto, una carretera estatal organizada como un gran servicio técnico del Estado y que regule la participación de las empresas de generación en competencia y asegure el suministro a las distribuidoras es un camino que debe ser estudiado en profundidad por todos los interesados.

Por estos días nos visita el primer ministro chino que nos habla de inversiones, de comercio exterior, de becas y de intercambios más fluidos.

Un país como China que tiene una configuración política en las antípodas de Chile y que, sin embargo, busca establecer políticas en un mundo tan cambiante en que el Estado y el sector privado cada vez deben verse más como socios, que como antagonistas.

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27 jun 2012

Más que un sueldo mínimo, uno justo

Se ha hablado en el último tiempo acerca del sueldo mínimo, el piso básico con lo cual debiese vivir una familia de 4 integrantes en promedio. Sin embargo, más que pensar en un sueldo mínimo creo que es primordial construir las bases de un país que asegure condiciones laborales dignas para los sectores de menor participación en el mercado y, al mismo tiempo, abrirles espacios comerciales para su sobrevivencia y sostenibilidad.

Muchas pequeñas empresas, productoras de alimentos o de artesanías, difícilmente pueden alcanzar ni siquiera a entregar un sueldo mínimo a sus trabajadores, porque carecen de cualquier posibilidad de llegar a mercados de interés, que les permitan dar solvencia a sus negocios.

Más aún, cuando hablamos de talleres que lejos de la producción industrial, se orientan a una elaboración artesanal, de cantidades más reducidas, que guardan más bien relación con una producción única, local y con una identidad cultural.

Proveer de condiciones básicas de sustentabilidad comercial a emprendimientos familiares de manera constante es la mejor forma de pensar en alcanzar un sueldo mínimo, que dignifique sus trabajos. Es así como nació el movimiento de Comercio Justo, hace 50 años en África y Asia.

Más que pensar en subsidios puntuales en tiempos de crisis, debiésemos como país ser capaces de gestar un sistema económico que no mida solamente las ganancias macro, sino que se fije metas y se preocupe de la microeconomía que sostiene al país, la cual no se tangibiliza ni por el IPC mensual ni por los sueldos promedios que Chile dice tener, sino que corresponden a la realidad de un artesano que elabora utensilios de greda o un productor que posee reducidas hectáreas de nogales para producir nueces o un grupo de mujeres que se asocian para producir mermeladas de elaboración única y artesanal.

Si un país verdaderamente quiere crecer y entregar condiciones mínimas de sustentabilidad a las familias debiese integrar a todos los sectores de la economía, a través de políticas públicas que favorezcan y mejoren las condiciones de trabajo del pequeño emprendedor que sustenta y da empleo día a día.

La práctica de un comercio justo real es una gran herramienta, ya probada y viable, que pueda aportar mucho a la formulación de estas políticas públicas que requiere, ahora ya, nuestro país.

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27 jun 2012

¿Seguridad ciudadana?

El enfoque de Seguridad Ciudadana fue creado por algunos ideólogos de derecha, como una extensión de la Doctrina de Seguridad Nacional que, al igual que esta última, define la existencia de un «enemigo interno» al que se debe eliminar y plantea que dentro de las comunidades existen personas que son fuente de inseguridad y hay que «sacarlos de circulación», para ofrecerle seguridad al resto de la ciudadanía.

De esta manera, se instala el temor como elemento unificador de la experiencia urbana, transformándolo en uno de los elementos principales del sistema de dominación y afectando seriamente las interacciones sociales y el desarrollo de la sociedad y muy especialmente la de los barrios vulnerables.

Se nos invita a desconfiar de todo: del vecino; de aquel que camina en la calle; de los jóvenes que buscan esparcimiento en las esquinas o en las plazas de los barrios; y de cualquier persona que no sea de nuestro círculo más cercano.

La destrucción de la comunidad, de sus redes y la instalación en su lugar del individualismo más exacerbado, es el resultado buscado por los creadores de este enfoque, el que nos invita a encerrarnos en nuestras casas, a elevar nuestros muros medianeros, a cercar nuestras pertenencias y nuestras vidas, de manera de evitar ser vistos, para no alimentar lo afirmado por el dicho popular que afirma que la oportunidad es la que hace al ladrón.

Lo anterior lleva, inevitablemente, a ceder el espacio público a los individuos y grupos que actúan al margen de la ley, en absoluta impunidad, precisamente gracias a la desaparición de la comunidad.

Desde esta perspectiva, el enfoque de seguridad ciudadana ha terminado actuando como una fuerza centrífuga en nuestra sociedad, alejándonos los unos de los otros hasta destruir los lazos que antes nos hacían, solidariamente, responsables de todo lo que pasaba a los miembros de nuestra comunidad.

No hay que sorprenderse entonces, si después de varias décadas de venir incrementado significativamente el presupuesto dedicado a mantener el orden y la seguridad pública bajo este enfoque, la tendencia al alza de los delitos y de la sensación de inseguridad no ceda y la tendencia de largo plazo sigue siendo al alza, de manera sostenida en el tiempo.

Se hace necesario, entonces, revertir este proceso de distanciamiento con un enfoque que actúe como fuerza centrípeta sobre los individuos, de manera de acercarlos entre ellos hasta que cada vez más miembros de la sociedad puedan resolver algunas de sus carencias, en el seno de su propia comunidad.

Para esto, se requiere de voluntad política y de leyes que potencien el rol de las organizaciones sociales en los barrios, mediante un financiamiento basal que, acompañado de un esfuerzo significativo para dotar a las mismas de sedes sociales y de una infraestructura capaz de convertirlas en verdaderos centros de desarrollo comunitario, con bibliotecas, infocentros e infraestructura deportiva y recreativa.

De esta manera estaremos construyendo barrios con ciudadanos que ocupen los espacios públicos y establezcan lazos de confianza y de expresión para la formación de varias y variadas colectividades, considerando además, ámbitos específicos, así como las vivencias de adultos mayores, jóvenes, mujeres y niños en el diseño de los espacios públicos.

Al mismo tiempo se requiere de manera urgente escuchar la voz, las demandas y las expectativas de quienes cometen delitos, de manera de que comparezcan también, en tanto víctimas de un sistema que los estigmatiza, los excluye y no les da posibilidades de salir del circulo vicioso en que se encuentran, en la búsqueda de soluciones a sus expectativas y carencias fundamentales.

Solo así, la comunidad volverá a reencontrarse, a conocerse, a quererse y a cuidarse, y retomará la senda de la convivencia comunitaria y de la recuperación de los espacios públicos, como única forma de establecer un control social informal sobre sí misma, sobre sus barrios y espacios públicos de manera tal, que quienes actúen al margen de la ley no puedan circular tan libremente por sus calles, como lo hacen hoy en día.

Si el Estado es capaz de asumir que las organizaciones sociales―tanto territoriales como funcionales― pueden ser socios estratégicos para abordar el tema de lo que suele llamarse inseguridad ciudadana, habremos dado un paso gigante en una batalla que según los resultados de la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Pública, ponen de manifiesto, por una parte, el fracaso evidente del actual gobierno en una materia que fue utilizada como una de las promesas más valoradas de la última campaña presidencial, y por otro, el fracaso de esta forma de abordar el tema de la delincuencia que arrastramos hace ya varias décadas.

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27 jun 2012

De cara al futuro

Queremos entrar al debate de las ideas y hacerlo desde lo que somos, de cara al país, como siempre se debe actuar. Que duda cabe, que nuestra nación vive nuevos tiempos, que los chilenos y chilenas manifiestan disposición y energía para enfrentar los desafíos.

Las mentes están puestas en el futuro que anhelan y la forma de transformarlo en un mejor presente.

Ahí esta el objetivo primordial de la propuesta que hacemos en de “cara al futuro”.

Sí, hemos ofrecido una discusión de ideas y propuestas es nuestro lenguaje. Los críticos nos han respondido con descalificaciones centradas en el reproche, por cierto injusto, de algunos de los firmantes.

Luego nos dicen que somos el pasado acaso como si fuera creíble un proyecto de futuro sin identidad, es la identidad el elemento más básico para generar confianza.

Sí, tenemos identidad, no somos unas veletas al viento que buscan borrar con el codo lo que hace tan poco escribieron.

Somos autocríticos, el documento lo dice, pero no oportunistas, esos al final son muy poco creíbles.

Sabemos por qué perdimos, y lo más probable es que merecíamos perder, y justamente por ello es hora de pasar de la autocrítica a la proposición.

Ahí esta nuestro documento identitario y propositivo, discutamos sobre el y otras visiones, al final nadie sobra, salvo por cierto que se busque la derrota.

Todo nos habla de nuevos tiempos. El gobierno no ha logrado y difícilmente lo logrará, dibujar una promesa de futuro para el país. Está en nosotros ganar la próxima elección presidencial.

Tal como en las vísperas del año 90 la Concertación bulló en trabajo intelectual para enfrentar responsablemente los desafíos de aquella época, hoy es necesario ponerse en la tarea con renovado entusiasmo, con responsabilidad política y sentido de urgencia.

Para aquello ideas, más ideas, jamás meras descalificaciones, en esta lógica nadie se interesará en votarnos y con toda razón.

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27 jun 2012

La Codicia: pecado capital de la educación superior

Uno de los efectos positivos generados por el movimiento estudiantil del 2011 fue la inédita decisión de la Cámara de Diputados, de crear una Comisión Investigadora sobre el financiamiento de la Educación Superior.

Y es que si bien es cierto la Ley prohíbe a las universidades públicas o privadas lucrar, era un secreto a voces que sobre todo dentro de estas últimas, existían algunas que habían establecido diversos mecanismos para eludir esta norma. Pero hasta ahora nadie había tenido el coraje de “ponerle el cascabel al gato”. De allí la importancia del trabajo y de las conclusiones de esta Comisión Parlamentaria.

Lo que en buena cuenta viene a establecer el informe final de esta instancia investigadora, es que en Chile algunas instituciones de educación superior han lucrado a través de diferentes modalidades y que ha existido un déficit regulatorio por parte del Estado para evitarlo.

Ahora bien, lejos de generar aplausos unánimes, hemos visto a través de la prensa de los últimos días, diversas y a veces destempladas críticas a la Comisión y a su Informe.Pareciera configurarse casi una campaña para desacreditarla e invalidar así sus planteamientos. Pero el sol no se tapa con un dedo.

El lucro y sus perversos efectos parecen tener su origen en la consagración del principio de subsidiariedad y de la lógica de mercado como base de la educación superior chilena. A partir de ello, los valores universales y permanentes que deberían guiar éticamente la acción de las instituciones de educación superior, parecen haber sido reemplazados por el capital pecado de la codicia.

Ideas como la financiación de la educación como servicio público y el papel central que en ello tiene el Estado, recogidas en la “Declaración Mundial sobre la Educación Superior en el siglo XXI” de la UNESCO, en muchos casos son letra muerta o a lo más mero ornamento.

Chile necesita un cambio en esta materia. El movimiento estudiantil del 2011 y el informe parlamentario del 2012 podrían ser la piedra fundacional para generarlo.

La formación de profesionales y de capital humano avanzado debe estar guiada por el amor al conocimiento tal como y por la estimación de éste como un bien público, frente al que el Estado tiene un papel irrenunciable.

La codicia individual o de grupos empresariales no puede ser el motor de ello.

El crecimiento de las universidades, institutos profesionales y centros de formación técnica debe responder a un proyecto país y no al crecimiento inorgánico de “ofertas” educacionales que no responden a modelo de desarrollo alguno, sino únicamente a las posibilidades de “venta” de la mercancía aprendizaje.

El lucro, la codicia, hacen que algunos directivos universitarios, la minoría por cierto, no vean más allá de la profundidad de sus bolsillos. La educación chilena en sus distintos niveles, y especialmente la superior, requieren de una toma de decisiones de carácter público, con perspectiva global e integradora y con un horizonte temporal de largo plazo.

Las universidades estatales estamos por ello. Porque los desafíos país, especialmente el de superar la desigualdad y el de lograr potenciar los talentos de nuestros niños y jóvenes son demasiado importantes como para permitir que la mano invisible, muchas veces manca, reemplace al Estado y a la búsqueda del bien común en esta materia.

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27 jun 2012

Preguntas a firmantes “De cara al futuro”

En otra columna que publiqué en este mismo espacio hace algún tiempo, planteé que las próximas elecciones parlamentarias y presidenciales eran una ocasión más que propicia para debatir y plebiscitar entre los chilenos las diferentes propuestas y posiciones que hoy se discuten en relación a las características e implicancias de la democracia chilena, las que abarcan cuestiones políticas, socio-económicas, culturales y tecnológico- ambientales.

En este sentido y tal como ya ha sido señalado por diferentes personas, el documento De Cara al Futuro es, de suyo, algo positivo y un aporte en esa dirección.

Inicié la lectura de este texto con especial entusiasmo, en la esperanza que, por fin, iba a encontrarme con pronunciamientos sobre algunos temas que, sin ser rimbombantes ni pertenecientes a la “raza” de los equilibrios macroeconómicos, rentabilidad, productividad y otros semejantes, son muy concretos y específicos y según la forma en que ellos se aborden y definan, los convierte en condiciones absolutamente determinantes de las características y modelo que tendrá la sociedad chilena de las próximas décadas.

Por lo demás, se trata de temas y ámbitos que en su mayoría la propia ciudadanía ha reiteradamente señalado en las encuestas como los “más sentidos” y los más urgentes de cambiar en la perspectiva de tener efectivamente un país más justo y equitativo. Sin exagerar, son temas axiales para la inmensa mayoría de los chilenos.

A medida que avancé en la lectura y estando de acuerdo en la mayoría de los contenidos y afirmaciones que allí se formulan (y digo mayoría porque algunas no las comparto, por ejemplo, el sostener que en este país se da “un equilibrio dinámico entre Estado, mercado y sociedad civil”), me pareció que varios de los planteamientos se quedaban en un nivel demasiado descriptivo y sin pronunciarse claramente sobre dichos temas axiales.

Por cierto, esta no me parece que sea una exigencia que no corresponda hacer a la publicación, ya que ella misma asume la pretensión de abordar todos los temas, o al menos los más cruciales.

Para decirlo de manera más concreta, comparto plenamente el legítimo orgullo que el documento explicita a propósito de los logros y cambios que los gobiernos de la Concertación han llevado a cabo en el país.

Sin embargo, la realidad actual, el dramático desequilibrio en la ecuación crecimiento equidad y los signos de los tiempos, ameritan una cirugía mayor, esto es, un gobierno que efectiva y decididamente y en aras de la justicia social, implemente una transformación sustantiva en determinados ámbitos de la sociedad chilena, terminando en serio con los abusos de quienes todos sabemos quienes son y donde están. No podemos seguir administrando ciertas situaciones y hacer una gestión casi por inercia.

Dado que los ya mencionados temas axiales no se explicitan en el documento y/o se mimetizan en aseveraciones generales, me permito formular algunas preguntas a sus autores o “a quien corresponda”.

Obviamente, no se trata de esperar respuestas acerca de los detalles y/o procedimientos específicos que implica el enfrentar estas cuestiones, sino de un pronunciamiento inequívoco al respecto, de manera tal que las directrices y alcances de la propuesta de futuro que se propone a los lectores, quede del todo clara y exenta de cualquier sinuosidad.

Creo que, mínimamente, habría que responder lo siguiente:

¿Se va a definir un tratamiento y modus operandi radicalmente diferente a las AFP?

¿Van a haber propuestas concretas para robustecer el movimiento sindical, las negociaciones colectivas y el respeto a los derechos laborales?

¿Se está de acuerdo con establecer mecanismos legales que regulen estrictamente el funcionamiento del mercado y que el Estado asuma definitivamente un rol benefactor (acorde a la reciente definición e implicancias que Naciones Unidas ha dado a este concepto) y un rol activo en materia ambiental?

¿Se va revisar y modificar decisivamente el funcionamiento de las Isapres?

¿Se mantendrá la educación municipalizada?

¿Se va a definir un salario ético de un mínimo de $250.000, sin sucumbir una vez más al chantaje de los grandes empresarios?

¿Se va a revisar y detener el programa de privatizaciones en ámbitos y/o empresas que son esenciales para la vida de los chilenos?

¿Qué procedimientos jurídicos institucionales se van a proponer para asegurar el encauzamiento y acogida de las demandas de la sociedad civil y de los grupos más postergados (plebiscito, referéndums, presupuestos participativos, etc.)?

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27 jun 2012

Refugiados palestinos: 2 + 2 no es 4

Posiblemente no debería escribir esta columna. Me evitaría más de algún comentario ofensivo. Sin embargo a veces ese es el precio de decir algunas verdades que otros desconocen y que otros tantos no quieren que se conozcan. Es cosa de ver la reacción que suscitaron recientes palabras del ex ministro Andres Velasco en relación con el clientelismo político para renunciar al propósito de escribir hoy.

Sin embargo estas líneas, guardan relación con temas internacionales y no de política local. Son sinceras e intentarán ser objetivas. Se trata de una mirada a datos y estadísticas que muchos ignoran pero que no se pueden ocultar en relación con uno de los temas más difíciles del conflicto árabe-israelí: los llamados refugiados palestinos.

La Oficina Central Palestina de Estadísticas conmemoró esta semana el Día Mundial del Refugiado publicando estadísticas sobre los mismos, informando que actualmente hay 5.1 millones de refugiados palestinos. De acuerdo con la misma fuente el 41.7% de ellos tiene hoy menos de 15 años.

En otras palabras casi la mitad de los refugiados palestinos nacieron con posterioridad al año 1997. ¿Cómo se explica lo anterior si los eventos bélicos que habrían generado el desplazamiento de población civil dando origen al problema de los refugiados datan de la guerra de independencia de Israel en el año 1948 y la llamada Guerra de los seis días de Junio de 1967?

Es decir, la problemática de los refugiados que configura una piedra en el zapato para cualquier solución al conflicto del Medio Oriente, se remonta 30 o 50 años antes –según sea el caso- a que siquiera naciera el 41,7% de estos refugiados.

Evidentemente lo anterior es bizarro. Al poner el foco en este dato –la edad de los refugiados- no pretendo provocar controversias, sino solo realzar una situación que cuando menos requiere de una explicación para que el lector comprenda la magnitud del problema que se enfrenta de cara a la solución que muchos propugnamos basada en el derecho de ambos pueblos –árabe palestino y judío- a vivir en paz y seguridad uno al lado de otro en sus propios estados.

La estadística referida (41,7% de los refugiados tiene menos de 15 años de edad) nos recuerda cuan única y especial es la definición aplicada por la ONU a los refugiados palestinos. Para cualquier otra categoría de refugiados en el mundo, la Convención sobre el Status de Refugiado de Naciones Unidas se aplica solo a los refugiados originales y no a las generaciones siguientes. De hecho esa es la definición utilizada en la actualidad por el Alto Comisionado para Refugiados de Naciones Unidas.

En el caso palestino la situación es distinta. De acuerdo con la UNRWA (UN Relief and Works Agency), se consideran refugiados no solo a quienes dejaron sus hogares en los años 1948 o 1967, sino que también a las generaciones siguientes, sin importar siquiera si aquellos descendientes del refugiado original gozan hoy de ciudadanía completa en algún país del mundo.

Así por ejemplo un joven chileno de 10 años, nacido en Santiago de padres chilenos, pero cuyos abuelos eran palestinos que huyeron de Israel en 1948, es al día de hoy contabilizado y considerado por la UNRWA como refugiado palestino.

Como es evidente esta particular y amplia interpretación respecto de quien es un refugiado palestino sólo sirve para amplificar el problema, incrementando año a año el número de los mismos, y alejando con ello la posibilidad de un acuerdo racional y posible de paz entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina.

Como se ve, en el derecho internacional y en el mundo de los organismos internacionales no siempre 2 + 2 es igual a 4. La aritmética en este tema tiene sus propias y peculiares reglas.

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26 jun 2012

Justificación apresurada

Cuando el Presidente dice, en relación a una pregunta interrumpida a la BBC en medio de una entrevista que guardaba relación a la legitimidad del acto de homenaje a Augusto Pinochet “estos temas se hablan dentro de Chile y no fuera” ¿qué es lo que quiere decirnos?

¿Que debemos oírlo y acatar como si su voz fuera incuestionable e infalible? ¿Nos está dando un consejo? ¿Nos quiere marcar un camino de comportamiento futuro? O bien desde su sillón presidencial y desde las alturas del poder económico ¿nos está brindando generosamente una lección de vida ex cátedra?

O lisa y llanamente nos está tomando el pelo por partida doble, al tratar de enmendar el error compartido con su asesora frente a la BBC en Brasil y al darse cuenta una vez en Chile que debía decir algo al respecto y ya con la cabeza fría vuelve a meterse en la patas de los caballos sin que nadie se lo pida, diciendo esa frasecita antes mencionada.

Yo me dedico al teatro hace bastante rato y en los años 90 viajamos mucho por Europa y América-latina junto a la Cía. de Teatro Bufón Negro, con una puesta en escena bastante política y violenta que hablaba por si sola de nuestra naturaleza chilensis y por ende de la del mundo entero ” habla de tu pueblo y serás universal” reza una máxima famosa.

Esta propuesta teatral desnudaba varias de nuestras carencias, fracturas sociales y humanas que se evidenciaban con el fin de la dictadura el sistema liberal económico imperante y la recién arribada y negociada transición democrática.

La obra se llamaba “El coordinador” de Benjamín Galemiri. Generaba interesantes y acalorados debates entre los asistentes en distintos festivales de teatro en Colombia, Brasil, Costarica, Salvador, Francia, España, discusiones alimentadas ya sea por la bienvenida discrepancia o bien la frutosa empatía con la transversalidad de los temas y conflictos sociales planteados en el escenario por una obra teatral que venía viajando desde el fin del mundo con el fin de mostrarse y desnudar la realidad de un país.

Si debo entender, y créanme que hago el esfuerzo, al Presidente de la República de Chile, esto que hicimos en los años 90, sería impresentable e inconveniente para los intereses del país y que sea quien sea no debe ir a lavar la ropa sucia fuera de casa y que deberíamos ser encarcelados por traición a la patria.

Este nuevo chascarro ahora frente a la BBC, confirma que el presidente no se maneja con astucia en estas aguas y no sabe cómo salir airoso de estos impasses, absurdos, torpes y evitables, provocados por su séquito de asesores.

Todos sabemos y el Presidente se jacta de ello, que votó por el No, que fue opositor a la dictadura, que defiende los DDHH que tiene una postura clara frente al tema y que tiene una foto de Frei Montalva en su escritorio, pero eso no es suficiente para los tiempos de inmediatez mediática que vivimos, estos exigen reacciones rápidas y certeras frases aclaratorias cuando se trata de enmendar errores.

Pero si considero que el Sr. Piñera habla desde su profunda convicción al decirnos ” estos temas solo se hablan en Chile” solo me resta decirle, NO… No es así, y que tamaña frase cargada de absurda y pueril urgencia solo nace desde una impericia política sin límites.

La recuperación hace ya 22 años de nuestra, ahora, alicaída y vapuleada democracia chilena se debió en gran parte a la presión y a la voz solidaria de muchos extranjeros y chilenos que vivían fuera de Chile y que no se mantuvieron al margen y no se silenciaron ni por un segundo de lo que aquí pasaba entre cordillera y mar.

Los horrores que vivió este país por 17 años de gobierno criminal liderado por Augusto Pinochet y los burdos homenajes que se le intentan brindar junto a sus estrechos colaboradores ,deben ser abiertamente repudiados, condenados y denunciados por siempre, aquí y en la quebrá del ají.

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26 jun 2012

El caso Girardi

No hay cómo soslayar un pronunciamiento sobre la polémica que desató Andrés Velasco, ex ministro de Hacienda, al denunciar en el programa “Tolerancia Cero” que el senador Guido Girardi lo presionó, poco antes del comienzo de su gestión (2006), para que nombrara a varias personas de su confianza en cargos del ministerio de Hacienda.

Como Velasco se negó a ello y le dijo que esa no era su forma de actuar, el parlamentario le dijo “muy bien, así nos vamos”, y le anunció que se opondría sistemáticamente a las iniciativas del ministerio.

De las prácticas políticas turbias se ha hablado en sordina por largo tiempo con nombre y apellido. Varios ex ministros podrían dar testimonio de ello. Sin embargo, esta es la primera vez que alguien que ocupó una alta responsabilidad, como es el caso de Velasco, se atreve a denunciarlo ante las cámaras de televisión.

Quizás algunos juzguen este episodio a partir de la mayor o menor simpatía que les inspira el denunciante y su postulación presidencial. No es lo más importante. Lo que cuenta es el fondo de la denuncia y el hecho de que no poca gente haya exclamado el domingo frente al televisor: ¡por fin, alguien lo dijo!

No nos confundamos. Una cosa es que el presidente de la República o un ministro pidan sugerencias a los partidos de la coalición gobernante para efectuar ciertas designaciones cuidando los equilibrios políticos, y otra cosa muy distinta que los dirigentes partidarios o los parlamentarios presionen indebidamente para imponer ciertos nombramientos, o crean que determinados puestos “le pertenecen al partido”. El aparato del Estado no puede ser el coto de caza de ningún grupo corporativo.

Estamos hablando de formas execrables de ganar poder por parte de quienes compran lealtades con cargos o prebendas en el aparato del Estado.

Así es como construyen una red de partidarios que, por deberles favores, se convierten en sus incondicionales. Ese poder crece en relación directamente proporcional al temor que inspira entre quienes no quieren caer en desgracia ante el jefe. Poco importa que la retórica de éste sea la de defensor del pueblo, ecologista intransigente o super izquierdista.

Lo que define todo son los métodos.

Un ex senador y actual embajador en un país vecino ganó notoriedad en el arte de presionar a las autoridades del gobierno del presidente Lagos para conseguir puestos para sus cercanos y, en el caso de no conseguirlos, amenazar con el desquite en el Parlamento.

Digámoslo claramente: será muy difícil llevar a cabo un proceso de verdadera renovación de la política si no libramos una batalla frontal contra el clientelismo y los focos de corrupción.

¿Cuántos parlamentarios pasarían un test exigente en materia de tráfico de influencias?

¿Qué pasa en los municipios? ¿Cuántos hechos dudosos escapan al control de la Contraloría? ¿No se demuestra a cada paso la necesidad de transparentar la vida de los partidos y fiscalizar sus finanzas?

Debemos evitar que los ciudadanos se inclinen a pensar que “todos los políticos son iguales” (o sea, tramposos), lo cual sería una injusticia para quienes tienen sentido del decoro, que son la mayoría. Precisamente por eso es tan importante terminar con el sistema binominal, para oxigenar el ambiente, alentar la competencia y desplazar a los apernados.

Hay que rechazar el impulso de condenar las faltas de los adversarios y perdonar las que cometen los del propio bando.

Parafraseando a un gobernante estadounidense al referirse a un dictador latinoamericano, alguien podría decir con desenfado: “es cierto que fulano es un corrupto, pero es nuestro corrupto”. Esa forma de razonar solo puede contribuir a una mayor degradación de la política y, consiguientemente, al socavamiento de la democracia que tanto nos costó recuperar.

Con criterio partidista, alguien podría decir que “la ropa sucia hay que lavarla en casa”, pero la primera pregunta es cuál es la casa que queremos defender. ¿El partido al que se pertenece? ¿La actual oposición? ¿El actual gobierno? ¡La casa que debe importarnos es el país, y en consecuencia, el predominio de la decencia!

Hoy se discute en Francia, Italia y otros países europeos sobre la necesidad de reducir los privilegios y granjerías de los políticos, incluso la remuneración que reciben.Sería provechoso que esa discusión se abriera paso también en Chile.

La centroizquierda no debe hacerle el quite a estos debates, que son absolutamente sustantivos para el futuro de nuestro país. Si pretende volver a gobernar, debe estar dispuesta a enfrentar sin ambigüedades las prácticas políticas que desprestigian la función pública.

Para que la democracia sea más fuerte y los ciudadanos se sientan llamados a participar en las grandes decisiones, es indispensable sanear la política, no transigir respecto de las malas artes, denunciar cualquier abuso de poder, reforzar el control social sobre todos los que desempeñan cargos de representación.

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