14 jul 2012

Una oportunidad para volver a lo fundamental

Hay experiencias personales, profundamente dolorosas, que tienen la capacidad de remecer y transformar tanto la vida de quien la vive directamente, como la de las personas más cercanas. No siempre existe la posibilidad, la voluntad o la capacidad para significar una vivencia en extremo dolorosa o límite.

Pienso en varios casos que he conocido y en particular en Trinidad y en Daniela, en sus familias y en sus comunidades más cercanas. Ambas jóvenes y sus respectivas familias nos han dado testimonios de genuina generosidad, solidaridad y esperanza, haciendo del dolor un medio que permite borrar toda diferencia para unirse en lo central y fundamental, en este caso, la vida.

A nivel país, hace días que estamos siendo testigo de hechos tan dolorosos y extremos como la temprana muerte de estas dos jóvenes,  la muerte de personas en la calle a causa del frío.

Las muertes de estas personas nos invitan y nos ofrecen la gran oportunidad de volver la mirada a lo fundamental y central respecto del tipo de país que estamos permanentemente construyendo.

Estas muertes por frío, nos demuestran que todavía somos incapaces de resolver una necesidad tan básica como es el abrigo, enrostrándonos la cantidad de energía y todo tipo de recursos que destinamos en asuntos que al final son tremendamente irrelevantes y poco significativos para el país.No hay ninguna justificación para que en Chile una persona fallezca  de frío.

Junto con escandalizarnos ante la muerte de una persona a causa del frío, deberíamos preguntarnos las causas profundas de por qué siguen ocurriendo. Es la oportunidad para llevarnos a una reflexión algo más compleja y extendida, superando los simplismos, las culpas y los aprovechamientos mezquinos que en nada aportan.

El que una persona muera de frío en Chile es muy doloroso, es un dolor del que debiéramos apropiarnos como país, no dejarlo pasar, para darle paso al sentido, a la transformación positiva en la colocación, por ejemplo, de nuestras prioridades y preocupaciones como sociedad.

Así como las sucesivas muertes de Daniela primero, seguida por la de Trinidad, nos están remeciendo y están siendo íntimamente dolorosas para sus familias, confiemos que las muertes por frío de las personas en la calle, también lo sean para todos nosotros, y tomemos la oportunidad de ser un mejor país a partir de la unión en el dolor.

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14 jul 2012

Argentina condena a sus déspotas y España, ¿qué?

Un tribunal de Buenos Aires condenó la semana pasada al dictador Jorge Rafael Videla a la pena de 50 años de cárcel por “la práctica sistemática y generalizada de sustracción, retención y ocultamiento de niños menores de 10 años”, durante la dictadura militar (1976-1983). Junto al déspota argentino fueron también condenados Reynaldo Bignone, el último presidente de la saga dictatorial de ese país, y otros ocho violadores de los derechos humanos a 15 años.

Esta condena viene a sumarse a la pena de cadena perpetua por delitos de lesa humanidad a la que ya fue sometido con anterioridad el sátrapa argentino.

Delitos que, como sabemos, son “in-admistiables” e imprescriptibles, según las leyes y la jurisprudencia internacional.

Un fallo histórico que hace realidad el viejo adagio popular que señala “la justicia tarda pero llega”, pues se inició hace 15 años con una denuncia de las “Abuelas de Plaza de Mayo”, siendo acogido con expectación y verdaderas muestras de júbilo por familiares y víctimas de la represión fascista, no solo en el país trasandino, tal como se pudo apreciar en gran parte de la prensa europea de referencia y, muy especialmente, española.

La importancia de este hecho, más allá de que estos sádicos y sanguinarios criminales terminarán sus miserables vidas en una mazmorra, radica en que constituye un valioso ejemplo (mundial) de la derrota del olvido y la impunidad. A la par que un acto de justicia y verdad para con las víctimas.

Lo mínimo que se puede esperar a favor de la honra de quienes tanto sufrieron y de manera tan artera y cobarde, por parte de una sociedad sana y civilizada en un país que precie de vivir en una democracia “plena” y madura. De lo que tanto se ufanan algunos por estos lados.

Por lo demás, es una excelente oportunidad para recordar, especialmente, de cara a las nuevas generaciones, ese asertivo tópico que señala que el olvido (y la mentira) nos condena a repetir la historia, ya como farsa, ya como tragicomedia.

Como asimismo, nos enrostra, nuevamente, la vergüenza nacional que representa el hecho de que el estado español y su monarca Borbón hayan tenido que ser denunciados en innumerables oportunidades ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, también conocido como “Tribunal de Estrasburgo”, por denegación de justicia; ya que, como sabemos, la justicia en este país, está definitivamente reñida con la verdad y es muy amiga de la hipocresía y el cinismo. Una de las últimas querellas presentadas en esta dirección estuvo a cargo de nuestro conocido Joan E. Garcés en relación a las víctimas del franquismo.

No olvidemos que los jueces españoles, incluido el juez Varela, uno de los verdugos del juez Garzón, están apoltronados en sus judicaturas luego de jurar extemporáneamente lealtad al dictador Franco (1936-1975) y a los “Principios del Movimiento Nacional” (falange), y continúan aplicando la “Ley de (auto) Amnistía” de 1977 que ampara inmoral e ilegalmente todos los crímenes del holocausto español, por horrorosos que sean.

Como tampoco debemos olvidar que España posee el impresentable record de ser el país del mundo con mayor número de fosas comunes (y desaparecidos) después de la Camboya de Pol Pot, tal y como lo hemos destacado en otra ocasiones.

Una “ley maldita”, en verdad, que resulta ser incompatible y estar reñida con los diferentes tratados y convenciones suscritas por este país en materia de DD.HH., prueba de ello es la ratificación efectuada el 24 de septiembre de 2009 de la “Convención Internacional sobre la Protección de las Personas contra las Desapariciones Forzadas”, que establece explícitamente que “el Estado debería asegurar que los actos de tortura, que también incluyen las desapariciones forzadas, no sean crímenes sujetos a amnistía”.

Y que es causa de otro vergonzante record español, que España haya sido reconvenida más de 15 veces por la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU.

Para no recordar, una vez más, la bullada y escandalosa defenestración del juez Baltasar Garzón al intentar investigar, precisamente, los crímenes del franquismos.

Y por si fuera poco, cabe agregar una muestra más, en este caso referida al doble rasero de la (in)justicia española, la reciente acogida a tramitación por la Audiencia Nacional de España (mayo de 2012) de la querella contra algunos de los desalmados criminales de la primera policía secreta (DINA) de “El Innombrable” dictador chileno (bautizado así por Tony Blair, acaso la mayor de sus proezas) por el alevoso crimen del diplomático hispano-chileno, Carmelo Soria.

Esta decidida acción, contempla una solitud de extradición que tendrá que ser sometida a trámite próximamente y que, dicho sea de paso, también evidencia la impronta justiciera del talento infatigable y consecuente del jurista, catedrático y cientista político valenciano, Joan E. Garcés.

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14 jul 2012

¿Cómo crece la DC?

¡La Democracia Cristiana debe crecer hacia la derecha!

Pero, la DC ¿no tiene vocación de izquierda?

Quizás, la pregunta debiese ser, ¿cómo se desarrolla la Democracia Cristiana sin “crecer” hacia su propia destrucción?

Según Jean Guitton, y su propuesta sobre la necesidad de la presencia esencial de Dios en el lenguaje católico, so pena de contribuir a su propia desaparición, la omisión y negación en la DC de hablar sobre su propia esencia, terminará por perturbar la realidad de su propia existencia, a partir de la disolución progresiva y fragmentada de su núcleo fundamental de identidad, lo cristiano.

Y desapareciendo su identidad, también su fondo y reserva de sentido y valores esenciales, terminarían por correr la misma suerte, en una especie de “muerte anunciada”. Al parecer, ayudada por la actual realidad y cambios socioculturales, donde la presencia Dios, a duras penas permanece, y sólo se le encuentra en lo más profundo del alma individual y lo privado, adorándosele sólo en iglesias y cementerios, último refugio contra los “cazadores de Dios y la Iglesia”, su desaparición, lamentablemente, ya se inició en un camino que hoy parece sin retorno

Porque, desapareciendo Dios, desaparece Jesús Cristo, o sólo permanece un Jesús humano, sólo como luchador social en nombre del amor y la justicia, que aunque por suerte y necesariamente sí lo fue, es muy humano, pero sólo demasiado humano para elevar la propia humanidad del hombre a la trascendencia, por lo menos desde el propio punto de vista de un cristiano.

Así, de esta manera, lo que se pone en cuestión, es el propio humanismo cristiano, es decir, el núcleo mismo de lo que hace que la Democracia Cristiana, paradojalmente hoy, sea o no sea cristiana. Y si no es cristiana, bien puede ser parte de otro partido que abrace un humanismo diferente, y por ende, “crecer” hacia cualquier lado.

Heidegger, decía que de alguna manera, los humanismos se hacen diferentes en relación a su visión de la libertad, y a una metafísica, es decir, a una búsqueda libre de aquello absoluto que está “más allá de la física”, lo que para un cristiano, permitiría iluminar el alma del “Bosón De Higgs”,con el mismo resplandor de la verdad. La misma verdad, que a su vez ilumina al mismísimo Dios, y así, a su vez, al hombre.

Es esta libertad para la Verdad, es lo que hoy parece palidecer y se hace “débil”, (para no decir que ya desapareció), dejando un campo infinito de vacío, donde sólo habitan de forma nostálgica y melancólica, lo relativo y el vacío, hermanos de la nada.

El Humanismo Cristiano está iluminado por el mismo Jesús Cristo, lo que en la vida política y cotidiana, motiva e impulsa a una acción guiada por un sentido que nace donde la razón y la fe se ligan y entrelazan en la pasión, en una pasión que lleven por ejemplo, a una lucha y búsqueda de cambios que conduzcan a una mayor justicia social, junto a lograr un respeto y acogida absoluta por la vida y la persona en su alteridad y dignidad radical, desde que es procreada, hasta su muerte natural.

Sus caminos éticos, son el amor, el perdón, la fe la esperanza y la caridad encarnadas en la pregunta ¿Qué haría Cristo en mi lugar?

Espero que ahora, usted tenga algo más claro, sobre hacia a donde debe “crecer la Democracia Cristiana”, sin dejar de ser, con los cambios necesarios, la misma que es.

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13 jul 2012

¿Quién mató a los 16? ¿El frío?

Siempre las sociedades de clases han producido marginalidad y verrugas. O se han fundado en el terror y la muerte.

De cada cien mil esclavos que, en los siglos XVII y XVIII, los grandes emprendedores europeos compraban para traer a América desde África, treinta mil eran lanzados al mar antes de llegar a destino si enfermaban o enflaquecían sin razón. Pocos morían en el mismo barco, salvo que se suicidaran.

En la Edad Media la miseria mató a millones. Era habitual que en torno de los conventos se murieran de hambre o peleándose por un mendrugo los siervos que pudiesen acercarse.

En la India los parias, marginados por su miseria y “su maldad” por los brahamanes, no tienen derecho a nada y no son dueños ni siquiera de sus cadenas.

Los parias entre los parias no sólo eran “intocables” eran llamados “invisibles” porque sólo podían salir a las calles cuando fuera de noche.

Mil millones de seres humanos, hoy, carecen de agua potable y tienen una expectativa de vida que es la mitad de la  los que en Chile estamos por encima de la discutible línea de pobreza.

En reemplazo de los miserables de la Edad Media el capitalismo produjo la extrema marginalidad de lo que desde el siglo XIX, se llama el lumpen. Y mantuvo en el planeta la de los llamados incivilizados.

Los pocos más ricos del mundo tienen hoy fortunas personales del orden de los 70 mil millones de dólares. Difícil decir en pesos: 35 millones de millones.

Cuando el sistema moderno se ha ordenado bien, y “el bienestar” se ha instalado, como en Chile, el lumpen (trabajadores con cesantía crónica, pobladores sin casa y sin nada, trotamundos desvalidos, mendigos, gente sin ingreso o con ingresos que no alcanzan ni para comer) se ajusta y no pasa del 5 o 10 por ciento (se contará en la próxima Casen).

Nuestros parias, los de “extrema pobreza” no pasan del millón de personas y en general son invisibles para la inmensa mayoría.

Los parias de los parias chilenos empiezan a verse en el teatro de la TV cuando mueren.“De frío” se dice.

Cuando al lumpen del lumpen se le suma la droga, el alcohol y el frío del invierno, en Chile, como en Ucrania, mueren “de enfermedades bronquiales o pulmonares”, “asfixiados o quemados en incendios de sus cuartuchos en que se volcó la parafina o no se apagó la vela”, “congelados de frío en Recoleta o en el centro”.

Eufemismos. Todos ellos mueren de marginalidad y de miseria. Cuando a uno le funciona el trabajo, la salud, la sociedad, las redes y la familia, el frío y el hambre y la droga se combate y se vence.

En estos días el cura Pablo Walker, Capellán del Hogar de Cristo, denunció que en Chile “se produce gente en situación de calle”. Tiene toda la razón. Se produce desde la colonia.

Cuando yo tenía unos 10 años y vivía en La Cisterna, el Moncho dormía en la calle, pegado a un muro de ladrillos, en frente de mi casa, en Baquedano, entre Vicuña Mackenna y Condell, paradero 27.

El Moncho era un hombre de treinta o cuarenta, veinte o cincuenta, azotado por la pobreza y el trago, cargador de camiones las pocas veces en que estaba medio emparafinado y cesante cuando estaba emparafinado entero. No pedía limosna.

Desde que tengo recuerdos – y desde cientos años antes- el lumpen del lumpen ha habitado entre nosotros, en la gran ciudad.

En los tiempos que recuerdo, el per cápita debe haber sido de 2.000 dólares.
Gobernaban los radicales y luego Carlos Ibáñez por segunda vez.

Después, en tiempos de Jorge Alessandri, buena parte del lumpen del lumpen, trasladado o empujado por el gobierno, se fue a vivir y a morir al sector de la José María Caro. En tiempos de Frei Montalva, muchos a La Bandera.

Esos mismos años algunos estudiantes universitarios progresistas empezaron a entregarles fonolas para el invierno, para capear el frío y la lluvia. Tapaban más que los cartones. En ese tiempo no había plásticos.

Para abreviar, ahora que tenemos un per cápita de 8 veces más, sigue existiendo el lumpen del lumpen. Y, como suelen ser bastante poco disciplinados y bastante impredecibles, los políticos progresistas se ocupan poco de ellos. Los conservadores los encuentran normales, naturales, casi pecadores, como los parias. Los curas caritativos suelen abrirles las puertas por algunos días y algunas noches pero creen lo que Cristo le sentenció a Judas: “A los pobres los tendréis siempre, a Mí no”.

Esta sociedad los produce y el país se muestra impotente frente a su frío.

Cuando ya iban 14 muertos de frío en Santiago, Piñera llamó desde el Víctor Jara para que todos pudiesen abrigarse allí. Esa noche murieron otros dos. Ahora llevamos 16.

Piñera no afirmó que mientras haya unos pocos que tengan millones de millones habrá algunos que vivirán en la calle.

No es el sino el que los lleva a vivir como viven y a morir como mueren, no es el destino, no es Dios como señala en alguna parte el Evangelio, no es su maldad como creen en India los hindúes.

Los cambios en el capitalismo a favor de los poderosos producen más pobres. Con Pinochet los llamados pobres, medidos por ellos mismos, llegaron a casi el 50 por ciento de la población. Esa cifra bajó en la democracia al orden del 15 por ciento y se ha mostrado firme.

Y los pobres entre los pobres, el lumpen, tuvo bajas considerables pero allí está.

Su existencia y reproducción están lamentablemente aseguradas mientras haya estructuras que posibiliten que unos tengan millones de millones, como sucede también en Chile.

Es de verdad el viejo sistema que hoy domina el mundo y las limitaciones que caracterizan a los Estados lo que está en el fondo del asunto.

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13 jul 2012

¿Sociedad docente y…decente?

Desde hace unos meses, en particular, desde la cuenta pública del gobierno en mayo pasado, aunque se trata de un punto de vista que tiene ya larga data, escuchamos hablar de que lo que hay que promover es una sociedad “docente”, y no tanto lo que se dio en llamar un Estado “docente”.

Como es de suponer, tras esta afirmación algo simplista se esconde una ideologización sobre la forma de entender y comprender la tarea educativa que una sociedad tiene para consigo misma.

Por eso es bueno recordar que la idea de Estado docente no fue una cuestión de gustos partidarios o particularistas, o el seguimiento de una moda de la época.

Representó una forma de ver la República, en la cual, se consignaba al Estado un rol de mediación imprescindible para hacerse cargo de educar al conjunto de la población, más allá de sus condiciones sociales, económicas o culturales.

¿Qué es lo importante en todo esto? No solo ciertamente, la consagración progresiva de la educación como un derecho (presente en la Declaración Universal de los derechos humanos, el año 48, y después en los pactos de 1966), sino al mismo tiempo, el enfoque, la mirada desde la cual era ensalzada la educación.

El ejercicio compartido y con alcance cada vez más nacional del derecho a la educación, es una tarea propiamente republicanista.

Desde una óptica tal, la condición de formación de sujetos, de su cualidad de ciudadanos reflexivos y críticos, con derechos y deberes, pasa por la accesibilidad, universalidad y excelencia de los servicios educativos a distintos niveles, desde la básica, pasando por la enseñanza media, universitaria, técnica.

Solo una concepción amplia de educación (más allá de competencias y destrezas) y que conecta con un proyecto de sociedad, se aviene con el desarrollo y consolidación de una cultura política pública democrática.

Convertir los ciudadanos nada más que en consumidores y deudores; dejarlos en el analfabetismo de la tele, mantener y profundizar las desigualdades, es funcional a un tipo de democracia de muy baja intensidad, en la cual no hay comunidad política posible y el poder está concentrado en muy pocas manos.

Volvamos entonces al punto en discusión: ¿quién puede garantizar esa accesibilidad universal, esa cualificación, sin distinción de clases sociales, credos religiosos o filosóficos, de ingresos u de otro tipo?

¿Qué instituciones pueden postular a ese rol? Reflexione un momento lector: ¿podrá garantizar ese objetivo el mercado?

¿Podrán garantizarlo los empresarios privados? ¿Los padres de familias dejados a sí mismos? ¿Los municipios por su cuenta?

Por poco que pensemos, de seguro se verá que esas instituciones tienen muy difícil la tarea de garantizar el derecho a la educación como tal derecho para el conjunto de la población, y en igualdad de condiciones.

Por eso, la afirmación estamos a favor de una “sociedad docente” resulta a final de cuentas, vacía e ideológica.

Siempre las comunidades en las que nos movemos son un factor educativo en el crecimiento de los niños y la formación personal: desde la casa, hasta el barrio, y los medios de comunicación. Pero no se trata de eso en la posición neoliberalista.

Se trata de privilegiar el derecho familiar (cuando hay familias) para “elegir” (o no elegir) donde puede colocar a sus hijos, a final de cuentas, en dependencia directa, de sus prejuicios y visiones particularistas y de su capacidad económica de pago.

El supuesto es que la idea de Estado docente implicaría una educación “única” y homogénea. Lo cual es falso, lo sabemos. La misma realización del Estado docente antes del Golpe de Estado del 73, convivió siempre con una importante oferta de educación privada que tenía vocación pública.

Fíjese. ¿Qué sucedería si a muchos padres se les ocurriese decir, no necesitamos educación, no enviaremos nuestros niños a colegios, escuelas, liceos o universidades? Total, como somos libres para elegir (Friedman dixit), lo que queramos, podríamos no querer educación para nuestros hijos.

¿Cuál sería la reacción de las instituciones del país? Por eso la afirmación “estamos a favor de una sociedad docente”, como dicen los gobiernistas, o es algo banal y trivial (toda sociedad bajo distintas modalidades se auto educa a sí misma en el día a día, para bien o para mal) o, un mero enunciado ideológico, orientado a impedir una formación republicanista y universal, la existencia de un pueblo más culto, más crítico, más ciudadano.

Un pueblo y sociedad mas informado, más culto, más crítico –se ha dicho-, es un pueblo mas libre. Y, podemos colegir,  que a nuestras elites económicas y de poder no les interesa un pueblo así.

Prefieren más bien una masa consumista, permanentemente distraída por los dictados de las últimas modas, del último reality o del último mall. Hay que retomar la senda histórica del Estado docente interrumpida desde 1973. Sin embargo, no es tarea fácil.

Porque no solo se trata de actualizar la idea de un Estado docente sino, además, recuperar el ideario de una sociedad decente. No puede haber Estado docente en medio de instituciones no decentes, en lo económico, social o cultural.

¿Puede ser considerada decente una sociedad en que una minoría de sus miembros percibe 19 millones de pesos al mes, mientras se sostiene imposible legislar para ir a un salario de 250 mil pesos para la gran mayoría?

¿Puede ser decente una sociedad en la cual los deseos de un hombre rico se imponen sobre la voluntad de una comuna y su ordenamiento urbano, sólo porque su prometeísmo lo lleva a querer levantar el edificio “más alto” de Sudamérica?

¿Puede ser decente una sociedad en la cual aún una parte importante de sus miembros, incluso algunos en el actual gobierno, insisten en justificar las violaciones a derechos humanos, las torturas, privaciones de libertad y desaparecimientos de chilenos y latinoamericanos, bajo el sambenito de que hay que ver el “contexto” en el cual se dieron esos tratos crueles, inhumanos y degradantes?

¿Puede considerarse a sí misma como decente una sociedad en la cual sus instituciones políticas y económicas no representan el sentir y querer del conjunto de sus miembros, y no es capaz de garantizar el derecho a una salud integral y pensiones adecuadas para todos sus hijos, de manera independiente a sus ingresos y posición social?

En fin, para qué seguir. Al respecto quizá sea bueno traer a colación algunas palabras de Pedro Aguirre Cerda cuando manifestaba que “para que la enseñanza pueda cumplir su misión social con toda amplitud es necesario que sea gratuita, laica, única, obligatoria. Gratuita, a fin de que todos los niños puedan beneficiarse de la cultura, sin otras restricciones que las que se deriven de su propia naturaleza; única, en el sentido de que todas las clases chilenas unifiquen su pensamiento y acción dentro de las mismas aulas escolares; obligatoria, pues es deber del Estado dar a todos los miembros de la sociedad el mínimo de preparación requerido por la comunidad para la vida cívica y social; laica, con el fin de garantizar la libertad de conciencia y hacer que nada perturbe el espíritu del niño durante el período formativo”.

Pueden matizarse con la distancia histórica algunas de sus afirmaciones. Pero no puede negarse su espíritu republicanista y democrático: justamente el espíritu ausente en nuestra educación actual, vertebrada por las palabras negocio, lucro, mercado, rendimiento o exitismo. En fin, para meditar.

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13 jul 2012

SII ¿ cuáles son los criterios?

Nada más odioso que la existencia injustificada de privilegios. Cuando se imponen al normal transcurso con que deben marchar los actos del Estado o la vida en sociedad, generan un cúmulo de resentimiento social –muy justificado y previsible- que terminan minando las bases en las que está cimentada nuestra democracia. A mayor cantidad de privilegios para unos cuantos, mayor será también la desigualdad para la inmensa mayoría.

Días atrás conocimos el caso de un grupo de mujeres mapuche –o más bien lavkenche- de Tirúa, quienes con esfuerzo y determinación se asociaron en una cooperativa para poder producir y promover sus telares. Su nombre: Reimu Witral. El trabajo destacado de las tejedoras se tradujo en la consolidación de sus artesanías y en el buen nivel de sus ventas.

Sin embargo, por desconocimiento y falta de asesoría, dejaron de cumplir sus obligaciones tributarias. ¿Qué sucedió? El Servicio de Impuestos Internos las multó el año 2008 con 8 millones de pesos por el no pago de 500 mil en tributos. Todo ello, sin considerar la posición de desventaja de estas mujeres, sin empatizar con sus ganas de progresar, y sin detenerse en la diferencia cultural. Nada. Sólo aplicó el rigor de la ley; la misma que se presume conocida por todos y que todos deben cumplir.

Entonces fue que Reimu Witral reaccionó a su omisión, reunió con mucho esfuerzo dicha suma, y como ciudadanas honorables que son, la pagó en su totalidad.

En un lado totalmente distinto a esta historia, nos encontramos con la condonación que el propio Servicio de Impuestos Internos hizo a las multas e intereses de la empresa de retail Johnson´s, y que implicó renunciar a 59 mil millones de pesos para las arcas fiscales, en un acto que jamás había sido registrado en la historia del Servicio.

Tal fue el impacto en la sociedad chilena, que la propia Cámara de Diputados decidió indagar los hechos a través de una Comisión Investigadora, cuyo fin será determinar las razones que tuvo para decidir un acto de tal magnitud y la eventual lesión al patrimonio del fisco, entre otros.

Nos urge conocer y entender cuáles son los criterios que el Servicio tiene para perdonar en algunos casos y rechazar en otros.

Cuáles son las razones legales, de procedimiento o sentido común que sustentan o explican situaciones que a primera vista parecen desproporcionadas e injustas.

Cuáles son las implicancias de que un grupo de abogados y asesores que trabajó para Johnson´s, luego integre los más altos cargos del Servicio.

Son muchas dudas las que flotan en el ambiente y hasta hoy hay muy pocas respuestas.

Ello anticipa un arduo trabajo de la Comisión, que es tan necesario como urgente, y que dice relación con la buena fe y el normal funcionamiento de un sistema que debe tratar a todos por igual, o no establecer distinciones ni privilegios odiosos.

No podemos adelantarnos a ningún resultado, ni menos emitir juicios con anterioridad a lo que arrojen los datos y razonamientos emitidos por quienes podrían pasar por esta Comisión: el Director del Servicio, los directores más relevantes, la asociación de fiscalizadores, quienes aprobaron o participaron de esta condonación, Conapyme, el ministro de Hacienda, entre otros.

Analizaremos todas las razones que exponga el Servicio; haremos las preguntas que nos parezcan pertinentes. Escucharemos a todos quienes tengan algo por decir, aportar, afirmar o negar.

Pero sobre todo, iremos en búsqueda del único valor plausible que debe prevalecer en un Chile que quiere la paz social como su característica más destacable: la Igualdad ante la Ley en cualquiera de sus expresiones. Y cueste cuanto cueste.

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12 jul 2012

España o el país del eufemismo

Uno de los célebres aforismos de Georg Christof Lichtenberg dice: “Las más peligrosas de las mentiras son las verdades ligeramente deformadas”.Mariano Rajoy presidente del Gobierno de España, cuenta entre sus escasa virtudes la de ser el mayor deformador de la verdad.

Rajoy es el arquetipo del político de derecha surgido de la España profunda.Su única actividad profesional conocida antes de dedicarse de lleno a la política bajo la estricta tutela de Manuel Fraga, ex ministro de Franco, es como Registrador de la Propiedad en una oscura oficina de Santa Pola, una pequeña ciudad mediterránea.

Al parecer, de esa actividad de “señor de manguitos” nace su mentalidad de burócrata servil y su manifiesta ignorancia respecto de todos los asuntos que, se supone, debe conocer un jefe de Estado.

Rajoy empezó a ser conocido en la política nacional española cuando el ex presidente José María Aznar premió su fidelidad nombrándolo ministro de Administraciones Públicas primero, y ministro de Educación y cultura más tarde, reemplazando a la actual Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, fanática defensora del ultraliberalismo económico y muy conocida por sus públicas demostraciones de ignorancia.

Aún resuenan sus declaraciones cuando al ser preguntada si conocía algo de literatura portuguesa, confesó ser admiradora de una gran poetisa llamada Sara Mago.

Tras reemplazar como ministro del Interior a un febril ultraderechista llamado Jaime Mayor Oreja, Rajoy entró de lleno en las lista de los incondicionales de Aznar.

Hasta el año 2002 Rajoy no pasaba de ser un fiel seguidor de Aznar, un funcionario gris y sin carisma, pero en diciembre de ese año un barco petrolero, el Prestige encalló en Galicia frente a la Costa de la Muerte, y el vertido de 77 mil toneladas de petróleo al mar provocó la mayor catástrofe ecológica ocurrida en España.

Mientras la costa del Atlántico y del mar Cantábrico, hasta Francia, se llenaba con los residuos oleaginosos, Rajoy se estrenaba en el arte de deformar la verdad.Según él, lo que salía de las bodegas del barco encallado eran “hilillos de plastilina”, fácilmente controlables y que no representaban ningún peligro para el medio ambiente.

Así, empezó a “hacer currículo” de farsante hasta conseguir que el dedo todopoderoso de Aznar lo señalara como su sucesor, el elegido para vencer en las elecciones generales de 2004.

Pero entonces llegó el terrible atentado terrorista del 11 de Marzo de 2004 y, siguiendo las órdenes de Aznar, el megalómano que metió a España en la guerra de Irak, Mariano Rajoy y el ministro del Interior Ángel Acebes intentaron estafar a los españoles con la más infame de las mentiras: los autores del atentado que costó 191 muertos y más de 1700 heridos no eran terroristas islámicos sino militantes de ETA.

Ante tamaña mentira la sociedad española reaccionó y Rajoy perdió las elecciones. Pero, y violando una regla no escrita que dice que el perdedor de unas elecciones no puede seguir liderando un partido, Rajoy encabezó la oposición al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

Empezaba una era en que la derecha en la oposición se caracterizaba por su ánimo de venganza, y por entorpecer todas las investigaciones sobre la corrupción del aznarismo.

En 2008 Rajoy perdió por segunda vez unas elecciones. Empezaban a sentirse los primeros efectos causados por la quiebra de bancos como Lehmans Brothers. La economía basada en la pura especulación se tambaleaba y Rajoy se convertía en el líder de una oposición que, de la misma manera como la ineptitud de Zapatero y su equipo de gobierno no les permitió ver la magnitud de la crisis, atribuía toda la responsabilidad del descalabro al gobierno, negando el carácter global del sismo que sacudía hasta los cimientos del sistema financiero mundial.

En ningún país de Europa se vio a una oposición tan irresponsable y mentirosa como la que encabezó Rajoy. Bajo el lema cientos de veces repetido por el actual ministro de Hacienda Cristóbal Montoro, “dejemos que España caiga, ya la levantaremos nosotros”, Rajoy se demostró como un farsante dotado de una cierta capacidad histriónica para debilitar los esfuerzos, por lo demás equivocados e inciertos, del gobierno de Zapatero para enfrentar tardíamente la crisis.

El gobierno de Zapatero abandonó cualquier atisbo de política socialdemócrata, hizo el trabajo sucio de la derecha; los primeros recortes, bajas de salarios, entrega de dinero público a la banca privada, y así, con la confianza de sus votantes perdida, el PSOE llevó a la derecha, a Rajoy a vencer en las elecciones de 2011 con una aplastante mayoría absoluta.

Y es a partir de ese triunfo cuando España, liderada por Rajoy, se convierte en el país incierto del eufemismo. A las dos semanas de asumir el cargo de presidente del Gobierno traicionó todas las promesas que hizo durante la campaña electoral.

Los recortes a las prestaciones sociales empiezan a llamarse “ajustes”; los recortes a la educación y sanidad públicas son presentadas como “medidas para ganar la confianza de los mercados”; una reforma laboral ( la segunda en menos de dos años) que facilita el despido y aumenta la precariedad laboral –y esto con cinco millones de desempleados- es llamada “ ajuste estructural para la creación de empleo”; un rescate europeo de cien mil millones de euros, con cargo al presupuesto del Estado, para la banca privada, resulta ser “una inyección de liquidez conseguida en términos muy convenientes”; los nuevos recortes salariales a los empleados públicos a los que se quita la paga de navidad son llamados “ajustes para la consecución de los objetivos de déficit”; la eliminación del derecho a la seguridad social de emigrantes y familiares a cargo de personas física y psíquicamente dependientes en el lenguaje de Rajoy se llama “medidas para saneamiento de la seguridad social”; y a una pesadilla de incesantes medidas que empobrecen y acercan la miseria a miles de familias se agrega la subida del IVA, pero en ningún caso de los salarios, la reducción de las pensiones y la joya de esta última semana: a la reducción del dinero que reciben los desempleados por un tiempo máximo de dos años, se la reduce al 50 % como “ una medida para estimular la búsqueda de empleo”.

España es un país que camina a pasos agigantados a la debacle social, a la ruina, a la pérdida de todos los derechos, a un retroceso a los oscuros tiempos del franquismo.

Ni siquiera dictadores obtusos como Nicolae Ceaucescu se habrían atrevido a hacer del eufemismo, de la mentira despiadada, su única herramienta para practicar una idea criminal de la política, al servicio de los especuladores, de ese miserable 1% de la humanidad que se ha apropiado del 99% de la riqueza planetaria, y que eufemísticamente se llama “Mercado”.

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12 jul 2012

Museos: un espacio de memoria y ciudadanía

Las recientes declaraciones de la directora de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, referidas al Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos, inevitablemente abren una conversación de la sociedad chilena sobre los museos como instituciones culturales, su sentido, rol e importancia.

Las críticas de Magdalena Krebs al Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos, a mi juicio, develan una discrepancia muy profunda que aún existe en nuestra sociedad y en las autoridades que laboran en el campo cultural, respecto de la naturaleza y misión de los museos.

Sus dichos, en definitiva, expresan la reivindicación actual de un sector de la sociedad chilena que históricamente ha tenido la hegemonía del discurso patrimonial y del espacio museístico; un discurso conservador y excluyente.

Es una reivindicación tardía, aparece en el siglo XXI, en un período histórico de grandes tensiones, cuestionamientos y reconceptualizaciones del museo como institución cultural y de lo que debe entenderse por patrimonio cultural.

Es una reivindicación tardía, además, porque surge en un contexto de significativas manifestaciones de reclamo social por una mayor participación ciudadana y democratización de las instituciones para la instalación y desarrollo de un proyecto de país más equitativo, inclusivo, y respetuoso de la diversidad y pluralidad cultural.

El Consejo Internacional de Museos (ICOM) releva y destaca la misión social del museo al declarar que “… es una institución de carácter permanente y no lucrativo al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público que exhibe, conserva, investiga, comunica y adquiere, con fines de estudio, educación y disfrute, la evidencia material de la gente y su medio ambiente”. (Art. 2, Declaración ICOM).

Por su parte, la Cumbre de Jefes de Estado y Presidentes de los países de Iberoamérica realizada en Chile el año 2007, ratifica la Declaración de Ibermuseos de Salvador de Bahía, relevando “ el importante papel de los museos en la salvaguarda del derecho a la apropiación creativa de la memoria y del patrimonio como parte de los derechos socioculturales de todos los ciudadanos Iberoamericanos”, y agrega que comprende “ los museos como prácticas sociales relevantes para el desarrollo compartido, como lugares de representación de la diversidad cultural de los pueblos Iberoamericanos, que comparten en el presente memorias del pasado y que quieren construir juntos otra vía de acceso al futuro, con más justicia, armonía, solidaridad, libertad, paz, dignidad y derechos humanos”.

La Declaración de Salvador de Bahía, suscrita por nuestro país, insta a los estados a adoptar políticas públicas que permitan:

a) “Asegurar que los museos sean territorios de salvaguarda y difusión de valores democráticos y de ciudadanía, colocados a servicio de la sociedad, con el objetivo de propiciar el fortalecimiento y la manifestación de las identidades, la percepción crítica y reflexiva de la realidad, la producción de conocimientos, la promoción de la dignidad humana y oportunidades de esparcimiento”.

b) “Comprender el proceso museológico como ejercicio de lectura del mundo que posibilita a los sujetos sociales la capacidad de interpretar y transformar la realidad para la construcción de una ciudadanía democrática y cultural, propiciando la participación activa da la comunidad en el diseño de políticas museísticas”.

c) “Garantizar el derecho a la memoria de grupos y movimientos sociales y apoyar acciones de apropiación social del patrimonio y de valorización de los distintos tipos de museos, como museos comunitarios, ecomuseos, museos de territorio, museos locales, museos memoriales (resistencia y derechos humanos) y otros.”

En nuestro país existen alrededor de 250 museos, algunos de ellos pertenecen a entidades universitarias como es el caso del Museo de Arte Contemporáneo (MAC), otros a instituciones privadas como es el caso del Museo de Arte Precolombino, y la mayoría a municipios.

Los tres principales museos de Chile son públicos e integran la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos, a los cuales se suman 19 museos regionales y 4 museos especializados.

Los museos nacionales surgen y se consolidan en el siglo 19 y comienzos del siglo 20, respondiendo a la profunda vocación de la elite política, económica, cultural y militar gobernante, acerca de la necesidad de fortalecer el sentido de unidad y pertenencia nacional, y avanzar en el proceso de formación de nuevas generaciones dirigentes.

Este esfuerzo se inscribe en un proyecto más global de construcción de un país unitario, culturalmente homogéneo y socialmente controlado. Desde el discurso público se construye una sola memoria, se relevan ciertos actores sociales y determinadas prácticas sociales, y se priorizan determinados ámbitos y materias desde el punto de vista de la investigación científica y social.

Lo anterior explica la naturaleza marcadamente “institucional” de colecciones y museografías, la uniformidad estética de los museos de arte y su escaso diálogo con nuevas tendencias en el campo de las artes visuales, y el sello coleccionista de museos de historia natural.

Mayoritariamente en nuestros museos, el pueblo y lo popular quedó fuera de su consideración, la multiculturalidad fue omitida, y el discurso de la biodiversidad y ecología para un desarrollo sustentable no existían.

A partir de la década de los 60, algunos museos como el de Bellas Artes, enfrentan el desafío de la comunidad académica y artística para ampliar sus horizontes y en ese contexto se verifican acciones de arte muy significativas. Asimismo, en el Museo Nacional de Historia Natural se impulsan procesos muy relevantes de reconceptualización museológica, en donde la investigación y la relación con la comunidad, en especial los jóvenes, otorgan sentido a la valiosa colección que el Museo preserva.

Es justamente la Directora del MNHN, junto a otros profesionales, los que despliegan un esfuerzo con efectos hasta hoy en el campo de los museos; me refiero al encuentro y declaración de la Mesa de Santiago. Ya en 1965 se había conformado el ICOM Chile lo cual por cierto tiene grandes implicancias en este proceso de renovación teórica y de las prácticas museísticas.

Solo a fines de los ’90, en nuestro país los museos adquieren una mayor presencia en el imaginario colectivo y en el discurso público como un espacio cultural relevante, y justamente la DIBAM – en especial la Subdirección de Museos- ha tenido un rol decisivo en este proceso. Museos comprendidos, por cierto, como instituciones que:

a) recogen, valoran y difunden la memoria plural y diversa de nuestro país;

b) investigan, conservan y difunden parte significativa de nuestro patrimonio natural y cultural, el cual es diverso y plural;

c) hablan desde la afirmación de nuestros orígenes precolombinos, que no silencian la complejidad, violencia y discriminaciones que hemos vivido en nuestra corta o larga historia;

d) tienen como centro establecer la dinámica de comunicación que permita un encuentro íntegro de cada persona con los objetos contextualizados, y no el culto a los objetos de la colección;

e) museos de arte que, junto con conservar y difundir colecciones, son un actor fundamental en el necesario proceso de reflexión artística y de divulgación de propuestas actuales.

El que exista un Museo de la Memoria y de los Derechos Humanos en Chile hoy es expresión de esta nueva e indispensable comprensión de la misión y naturaleza del museo como espacio de visibilización de la memoria luminosa y dolorosa de la sociedad chilena, como espacio de ejercicio del derecho y deber de memoria que tiene cada ser humano y cada comunidad, como espacio cultural que contribuye a conocer y reconocerse en un relato histórico más complejo y plural del país, como una instancia de educación para el respeto a la vida, integridad y dignidad de las personas, y aprendizaje para un compromiso profundo de todas y cada una de las personas con los derechos humanos, como institución que contribuye al proyecto democrático de convivencia.

La directora de la Dibam no puede obviar que es un imperativo intelectual, ético y social comprender y trabajar con un concepto profundo, integral, complejo e inclusivo de patrimonio cultural; esto es, asumir en toda su envergadura que constituyen patrimonio cultural una diversidad de bienes, oficios, prácticas y representaciones simbólicas.

Ojalá este Museo no hubiera sido necesario. Pero las violaciones a los derechos humanos existieron, no como excesos, si no como una política sistemática de la dictadura militar.

Y por ello existe este Museo, iniciativa en la que la Dibam aportó con su valiosa experiencia y calificación profesional. Existe como espacio de ejercicio del derecho y deber de memoria, para educar en el respeto a la vida y dignidad de cada ser humano, como reconocimiento y reparación de parte del daño a las víctimas y sus familias.

Sinceramente invito a Magdalena a intentar con humildad a comprender esta cuestión esencial.

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12 jul 2012

Desencuentros (y unidad) en la Coalición

Ricardo Lagos afirmaba en la CEPAL el año 2006 que la Concertación estaba “profundamente arraigada en el alma nacional” y que “nunca en la historia de Chile ha habido una agrupación más exitosa”. Y tenía toda la razón.Irónicamente, seis años después, la Concertación está reducida a su más mínima expresión.

El presidente del PPD ya le extendió certificado de defunción este fin de semana. Y el cónclave denominado “Ciudadanía y Política”, la última movida de Girardi después del escarnio al cual fue sometido por la denuncia de Velasco, extremó las posturas a un giro hacia la izquierda, aunque nadie sepa bien que significa exactamente aquello.

¿Y la DC? Ignacio Walker, presidente del hermano menor de la Concertación sostiene “que la DC no puede transformarse en un partido más de la izquierda chilena.” Sabe que los votos que se han perdido se han ido a la derecha y que la asociación explícita con el PC y las dificultades que le impone para adoptar definiciones que la distingan como representantes del centro político los llevarán a la derrota electoral.

Si se mantienen las proyecciones, las elecciones municipales generarán una victoria al oficialismo al menos en cuanto a alcaldes se refiere, y la prolongación de la agonía de la Concertación, anclada en la esperanza de un retorno místico desde Nueva York que bien podría no producirse. El temor de que esto no haya sido un simple lapso de 4 años ya está instalado en los corazones concertacionistas.

En síntesis, hoy son casi nada comparado con lo que fueron. Perder el poder fue, sin dudas, demasiado duro para la Concertación. Mató su unidad. Perder la Moneda fue para ellos más duro aún, que perder al enemigo común: Pinochet. Perdieron el centro y el eje.

En ese escenario, ¿Qué lecciones se deben aprender de la caída de la Concertación? ¿Cómo puede, más allá de las legítimas diferencias, sustentar un proyecto de unidad? A mi juicio, siguiendo cuatro, en apariencia simples, pasos.

La primera labor de la coalición de Gobierno es apoyar a su Presidente. Y, a su vez, la labor del Gobierno es dejarse apoyar.

El Gobierno ha hecho bien su labor, cumpliendo con su programa de gobierno pero le falta confiar más en los políticos que sean capaces de generar las voces que faltan para apoyar irrestrictamente al Presidente Piñera.

La plausible pulcritud técnica a veces hace evidenciar la falta de “lo político”, y el gobierno deberá entender que la labor de los partidos que lo apoyan es suministrarlo. Se entiende y se comparte la crítica de Carlos Larraín, de Manuel José Ossandón y de RN en general.

Después de todo, son los partidos los expertos en ganar elecciones y los que deben defender al Presidente en la calle, en la feria y en los puerta a puerta…

La segunda, construir un proyecto de mayoría política. La centroderecha accedió al poder de la mano de Sebastián Piñera.Llegó a la Moneda, más por la coyuntura que por un proyecto propio. La Concertación, ya desgastada, propuso una mala carta electoral, y pese a su alta popularidad, Bachelet fracasó políticamente al no haber entregado la Banda Presidencial a uno de los suyos. De alguna manera, la mayoría de la centro-derecha fue una mayoría prestada.Sin duda, la mayor debilidad de la Concertación es haber perdido el centro político.

Creo que los esfuerzos de Carlos Larraín son sensatos: captar al electorado descontento democratacristiano es un deber de la centro-derecha. Y, si así se pudiera, ampliar alianzas con socios de dicho mundo sería aun más plausible.

Ello nos lleva a la tercera misión: evitar lo que Andrés Allamand califica como “canibalismo político”. La verdadera antropofagia que se produce en la centro-derecha, especialmente entre los dirigentes de la época de los 80 y anteriores, es enemiga de una plataforma unitaria que es lo que el país necesita para salir adelante.

Solo cumpliendo esas tres misiones se puede dar la cuarta: encantar al electorado con un programa de país y un candidato presidencial único.

Lagos acertaba cuando afirmaba que “más allá de los entendimientos o no entendimientos, que es natural en las coaliciones políticas, hay un sentido profundo que es lo que le da sustento”. Chile merece que la centroderecha se enorgullezca de sus ideas como la Concertación lo hizo, en su mejor momento, de las suyas. El proyecto de la centro-derecha, de libertad sumada a iniciativa individual y respeto por la dignidad humana sustentado en el humanismo cristiano es un gran proyecto.

Para eso es necesario un proceso de renovación de cuadros: la centroderecha no puede seguir presa en el esquema de dictadura-democracia. Para evitarlo debe dar tiraje a nuevos nombres, nuevas caras, nuevos liderazgos. Por complejo que sea, es hora que la generación sub 40 reemplace a aquella que intervino en la época del régimen militar.

Las peleas circunstanciales son, a la larga, irrelevantes. La mejor reconciliación que da la política, la que genera verdadera unidad, es el triunfo electoral sobre la base de un proyecto. La convocatoria a la Coalición por el Cambio es no sólo ganar la municipal o la presidencial, lo que por su subsistencia debe hacer, sino hacerlo construyendo una nueva mayoría política inclusiva del centro.

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12 jul 2012

La expropiación de YPF y la estrategia argentina

La reciente nacionalización de recursos petroleros en Argentina ha traído numerosas opiniones en todos los medios. Lamentablemente, lo numerosa de las opiniones no ha tenido relación con la calidad de los argumentos.

Al contrario, cada vez que se habla de la política económica argentina, los medios de comunicación despliegan un abanico de prejuicios de todos los estilos desmantelando toda discusión seria y ensalzando como orgullo nacional nuestra economía, sin cuestionar qué es lo que se hace en Chile con nuestros recursos.

YPF forma parte de esas empresas estatales esencialmente latinoamericanas que, luego de escenarios particulares de escandalosa corrupción, hiperinflación y bajo crecimiento, son privatizadas bajo una penumbra espeluznante.

En particular, las privatizaciones argentinas se ampliaron a muchos sectores productivos con el gran pero, como en toda Latinoamérica, de descuidar completamente cuáles debían representar un poder estratégico para el país. Fue todo un plan de salvataje para el gobierno en la medida que proporcionaron recursos frescos para el Estado y permitieron que grandes capitales tomaran el control de los jugosos dividendos de las grandes empresas argentinas.

La expropiación de YPF no ha sido analizada con la suficiente seriedad que amerita el tema. Es tanto el prejuicio existente que parece hasta sospechoso, ¿por qué las organizaciones internacionales consideran ilegal la expropiación Argentina?, ¿por qué todas las opiniones apuntan a que es insostenible una política de estatización de los recursos?, ¿es mero populismo? Se mezclan muchas preguntas y temas distintos.

Si pensáramos el caso del litio en Chile, ¿sería ilegal o ineficiente su explotación estatal?, ¿sería populismo?

Respecto de la legalidad de la medida, es derecho de cualquier país la expropiación de recursos cuando el Estado lo estime necesario y la constitución argentina lo señala explícitamente. En este sentido, las declaraciones de las organizaciones internacionales que han calificado de ilegal la expropiación parecen estar más interesadas en que Argentina garantice la propiedad privada de capitales extranjeros que el desarrollo económico y bienestar de su pueblo, en consecuencia, tales declaraciones no son más que una manifiesta exposición de intereses privados.

Otro tema es la eficiencia de la propiedad privada versus la propiedad estatal de los recursos: en este argumento existe mucho dogma y pocos datos.

El gobierno argentino ha centrado su argumento de forma muy simple.La petrolera ha estado generando rentabilidad por la especulación en bolsa del precio del crudo sin un plan estratégico a mediano plazo. Este argumento casi no ha tenido contrapeso, pues nadie es capaz de argumentar lo contrario. Repsol no es más que una empresa que se ha dedicado a especular con recursos de desarrollo estratégico, sus dueños son financieras cortoplacistas.

Así, ¿es justo para los argentinos que capitales privados extranjeros maximicen sus beneficios jugando en la bolsa a costa de sus recursos naturales sin proveer capacidad productiva a una economía en desarrollo?

Por último, la supuesta estrategia populista de Cristina Fernández ha sido el punto más controvertido enunciado en los análisis nacionales. A este respecto solo me cabe señalar que resulta demasiado sospechoso que los medios nacionales incidan tan enfáticamente en este punto.

Todas las políticas argentinas han sido vilipendiadas dando la impresión a la mayoría de los chilenos que Argentina vive en el caos total, que en cualquier momento la Presidenta decide expropiar cualquier cosa porque las elecciones están a la vuelta de la esquina.

Lo tendencioso y superfluo de los argumentos esgrimidos a este respecto, no merecen, por tanto, siquiera contra-argumentación. Si Repsol fue expropiada porque su alta rentabilidad se deriva del alto precio del petróleo y no de un alto desarrollo productivo, evidentemente que debemos preguntarnos dónde están invirtiendo los capitales extranjeros en Chile y en qué medida realizan una inversión productiva coherente con una economía en desarrollo como la chilena.

Hay que analizar si existen proyectos de desarrollo productivo a largo y mediano plazo en la industria con altas externalidades para el resto de la economía.

En el fondo, la estatización de la petrolera debiera poner en el tapete qué hace Chile con el cobre, el litio y el resto de sus recursos naturales, ¿se garantiza desarrollo productivo cuando Codelco participa en la licitación del litio como uno más de los tantos inversionistas extranjeros que quieren explotar el recurso?

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