17 ago 2012

Se sabía y lo recuerdo

Algunas personas tienen la capacidad de olvidar las vivencias negativas e incluso episodios trágicos para quedarse con lo positivo o inventarse paraísos allí donde no los hubo. Más crudo lo tienen aquellos que graban en su cerebro lo grato, lo sublime y lo infame por partes iguales.

Al primer grupo debe pertenecer el diputado de Renovación Nacional Alberto Cardemil y todos aquellos que aseguran sin pestañear que nunca supieron que durante la dictadura en Chile se detenía ilegalmente, se torturaba, se ejecutaba y se hacían desaparecer personas. Y como si se tratara de un guión aprendido en sesión continua argumentan que “siempre creyeron que se trataba de falsos rumores que propagaban los comunistas “.

Estos desmemoriados e incrédulos pueden llegar al extremo de no reconocer -como es el caso de este parlamentario- los cometidos realizados al servicio de la dictadura en una etapa que consideramos que fue crucial en sus vidas. El olvido es de tal magnitud que son capaces de no reconocer sus huellas en los documentos que confirman su ciega fidelidad al régimen-como es el caso de Cardemil.

Según leo, la amnesia del parlamentario llega hasta el punto de no reconocer -como los documentos indican- que cuando ocupaba uno de los muchos cargos de confianza del gobierno militar colaboró con autoridades castrenses para vigilar, espiar e infiltrar un organismo defensor de los derechos humanos, con la gravedad de que uno de los miembros de esa institución fue asesinado en un operativo represivo que conmovió a la nación.

Preocupa que, una vez más, los chilenos nos hemos tenido que enterar de los alcances de la implicación de civiles en acciones de la policía secreta de la dictadura por indagaciones de una agencia informativa internacional,que golpearon también aquí en España.

Lo que resulta incomprensible es que algunos afirmen ahora que la relación de civiles en operativos de la dictadura de Pinochet “era conocida” desde mucho antes que se desclasificaran estos documentos que permanecían a buen recaudo. Como muchos más.

Creo que ha llegado la hora de que los propios chilenos desempolven archivos hasta ahora vedados para que escriban, reescriban y enseñen la historia de Chile de la segunda mitad del siglo XX sin tergiversaciones, sin manipulaciones y sin censura.

Es momento de rebelarse ante tanto secretismo y poner en buenas manos lo que se nos ha ocultado.Ahora toca enfrentar el pasado sin luces ni sombras. Todavía hay quienes tienen algo que contar, por ínfimo que sea. Nos guste o no.

A finales de 1973, cuando Chile vivía en permanente toque de queda, con tanques en las calles y allanamientos durante las 24 horas del día, los periodistas que todavía no éramos sospechosos para la dictadura conocíamos lo que ocurría en el país. Bastaba acercarse a la sede de los Tribunales de Justicia para constatar como los jueces archivaban sin rubor las peticiones de amparo por cientos de  personas que se encontraban en paradero desconocido.

Las colas interminables ante la puerta principal del ministerio de Defensa eran un reclamo ineludible para cualquier periodista dispuesto a indagar las razones de la angustia reflejada en los rostros de hombres y mujeres, de todas las edades y condición social, que esperaban información del hijo, el padre, la hermana o el compañero del que nada se sabía y al que sacaron de casa o del lugar de trabajo de manera violenta un grupo de gente armada y prepotente no identificado.

Entonces ya se sabía que el Estadio Nacional no era precisamente escenario de competiciones deportivas sino una cárcel para “extremistas, marxistas, comunistas, miristas, allendistas o upelientos”- según el lenguaje al uso de los golpistas y sus seguidores.

Porque en la represión, la entonces Junta Militar – Pinochet no había llegado aún a lo más alto- contó con colaboradores civiles férreos que fueron fieles durante los 17 años de dictadura. Hubo esbirros y soplones de todos los rangos siempre al acecho del enemigo.

Por ejemplo, los profesionales que contribuyeron a difundir las falsas listas de personas a las que fusilarían los de la UP una vez se hicieran con el poder absoluto:medio Chile aseguraba haber visto su nombre en ese listado. Los que de verdad sabían de listas llegaron el 11 de septiembre de 1973. ¡Y vaya lo preparado que estaban!

Conocí a un reportero policial que al ver un cartel donde aparecía la foto de la periodista Gladys Díaz señalada como “mirista peligrosa” no tuvo reparo en informar a los funcionarios de Investigaciones los lugares donde él la veía con frecuencia y el color de la peluca y de los anteojos con los que se camuflaba.

Había otro periodista, de humanidad voluminosa y de sonrisa permanente de Judas, que denunciaba a sus colegas del diario en el que trabajaba, y que conmovidos por la situación reunían dinero y alimentos para los compañeros caídos en desgracia , que se quedaron cesantes  el mismo día del golpe.

Este mismo periodista-delator asistiría habitualmente a las ruedas de prensa de los altos mandos de la dictadura con la misión de hacer LA PREGUNTA que el gobierno quería difundir y de este modo anular a cualquier otro periodista que se atreviera a poner en apuros al portavoz o vocero de turno.

También recuerdo a una conocida periodista, columnista política en sus años de gloria, que vino a Europa a mostrar una imagen amable del gobierno militar. En Madrid, en conferencia de prensa, esta colaboradora del dictador dijo que eran mentiras difundidas por los comunistas (como si la mayoría de los chilenos fueran del PC) que en Chile se asesinara a los opositores o que en el río Mapocho flotaran los cadáveres de ejecutados.

Los civiles serviles y aduladores sumaron miles durante la dictadura. Es probable que algunos se hayan arrepentido. Otros, como se sabe, ocupan hoy cargos importantes, incluso de elección popular, o cumplen servicios en embajadas.

Ellos son los que nada sabían y nada recuerdan. Hasta que llegue alguien que les refresque la memoria y los ponga en su sitio.

La historia reciente de Chile aún está por ser escrita.Esos civiles ¿dormirán tranquilos?

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16 ago 2012

Wilna Saavedra

“Te quiero porque eres vasca
y eres terca y apuntas lejos
a lo que viene y aún no llega…”

¡Wilna en tres rápidos trazos!

Hermoso y certero ¿verdad?

Si Gabriela hubiese conocido a Wilna como nosotros la conocimos, estoy seguro que hubiese escrito para esta ocasión un “Recado a Wilna Saavedra en el cielo”.

Porque eso no ocurrió, he querido comenzar mi homenaje con esta cita de “Recado a Victoria Ocampo en la Argentina”,que retrata de cuerpo entero a nuestra amiga.

No tengo un recuerdo preciso de cuándo conocí a Wilna Saavedra, pero sí puedo afirmar que desde que empecé a militar en la democracia cristiana, en 1959, su nombre se me hizo familiar.

Fue mucho después, durante la lucha contra la dictadura, en las memorables jornadas de protesta que, bajo el aura protectora de Jaime Castillo se llevaban a cabo en la casona de calle Huérfanos donde funcionaba la Comisión de Derechos Humanos, cuando “aprendí a conocerla” como se dice tan bellamente en alemán.

“Aprender a conocer” es un proceso en constante desarrollo, tiene inicio pero no tiene fin.Continúa incluso después de los días de esta vida, como lo demostró el acto en que sus amigos nos lamentamos de haberla perdido, pero a la vez nos encantamos evocándola, descubriendo este o aquel rasgo de su personalidad, escuchando esta o aquella anécdota que no conocíamos, en resumen, echándola de menos “por vasca, por terca, porque apuntaba lejos a lo que viene y aún no llega”.

Wilna Saavedra era todo lo que dijo Gabriela Mistral y algo más: era humilde.

Su ambición no era “conducir”, sino persuadir a los demás para que se organizaran e hiciesen posibles ciertas cosas que ella anhelaba que sucediesen para bien de su país o de la DC.

¿Cuántas veces no me sugirió que hiciésemos tal o cual actividad cuando me acompañó como Vicepresidenta de la Comisión Internacional del Partido? Daba la idea, si no era atendida insistía, pero nunca dejaba de traslucir que la suya era una vocación de servicio, no de dominación sobre los demás.

Muchos nos quejábamos de que Wilna comenzaba con frecuencia el diálogo haciendo ver lo que restaba por hacer, las promesas incumplidas, tan abundantes en la actividad política. A nadie le gusta que le recuerden que no ha hecho toda la tarea, pero en esto Wilna era inflexible, “terca” como diría Gabriela, y salía adelante con lo suyo.

Me pregunto: ¿Cuántas cosas que nos rodean y que consideramos como un dato de la realidad no nacieron y perduraron en el tiempo gracias a ella?

¿Cuánto se plasmó, por ejemplo, en la legislación chilena gracias a su dedicación y sentido de responsabilidad, en los años que fue diputada?

¿Qué quedó de permanente en la vinculación de Chile con Panamá, primero, y con Honduras, después, donde fue nuestra Embajadora?

Este mismo Círculo de Relaciones Internacionales, que se reúne con periodicidad ejemplar, que convoca cada vez a un elevado número de participantes, que sesiona en el más importante Club de la capital, que trata temas de vital importancia para nuestra Patria y ante el cual disertan personalidades de tanto relieve como María Teresa Infante, ¿no es también una de esas huellas que ella fue dejando, con eficacia y humildad, en su caminar por esta vida?

Tal vez nunca habrá una respuesta definitiva a esas interrogantes, porque a Wilna le interesaba la raíz de las cosas, que crece invisible hacia lo hondo, lejos de la luz del día.

Su legado son sus obras y éstas, a su vez, el fruto de horas y horas de infatigable bregar para mover, como hormiguita tenaz, este fardo de lugar, ese obstáculo del camino, empeñada en la construcción de un Chile mejor, especialmente para las mujeres, que estuvieron en el centro de su preocupación.

Dentro del Partido Demócrata Cristiano hay un grupo de personas marcadas por esas dos características: la terca perseverancia en la búsqueda del bien común y la renuncia a todo brillo o lucimiento personal.

Uno fue Jaime Castillo Velasco. Y  ciertamente Bernardo Leighton. Wilna Saavedra merece figurar junto a ellos en nuestro recuerdo personal, y también en la historia del Partido, porque sin hombres y mujeres como ellos, que lo dieron todo, y algo más, por la causa política que abrazaron, Chile no tendría hoy un orden democrático, ni sería el país que es: pionero en más de un sentido en la región políticamente más nueva del planeta.

Hombres y mujeres como ellos son la arteria que alimenta la DC. Sin ellos, no sería el nuestro sino una sigla más, como tantos partidos políticos que han pasado por nuestra historia sin dejar mayores rastros. Con ellos, y gracias a ellos, la acción política partidaria adquiere sentido y trascendencia, pudiendo llegar a ser “la más alta expresión de la caridad después del sacerdocio”, en palabras de un Pontífice.

En unos de sus poemas, Gabriela Mistral habló de sí misma como “hija de Dios, sierva oscura y divina”. Eso fue también Wilna Saavedra, hija de Dios, servidora de su Patria, y en búsqueda constante “de lo que viene y aún no llega…

N de la E: Testimonio del autor al cumplirse un año del fallecimiento de Wilna Saavedra.

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16 ago 2012

Tal como le guste

Cuando en los EEUU se intentó prohibir el acceso al alcohol, por consenso general resultó ser un fracaso. Actualmente la sólida percepción es que no se piensa volver a la “Prohibición” de ninguna manera en el corto plazo.

Todavía existen en el mundo leyes que prohíben venderle alcohol a menores (cada país determina la edad) y existen áreas muy limitadas: ¿qué debiéramos hacer si nos enteramos de padres que le dan alcohol a sus hijos menores? En esta situación particular, estos padres podrían enfrentar serios problemas y ¿qué haríamos si lo hacen en la privacidad de sus propios hogares?

Claro que hay una diferencia entre brindar con una copa de champaña en el matrimonio de la hermana mayor y beberse cada tarde seis latas de cerveza mientras trata de hacer sus tareas.

¿Cuándo las autoridades tienen no sólo el derecho sino la obligación de intervenir y prevenir el abuso? Son preguntas muy difíciles porque hasta pueden respondernos ¿y a usted qué le importa lo que pasa en mi casa?

Lo que nos ha gustado –a la mayoría de nosotros– son lo dulce, la cafeína, el alcohol, la música, el sexo, el chocolate y a otros la religión, la marihuana y los cigarrillos.

Dije lo que nos ha gustado porque muchos han dejado de consumir lo de más arriba sea por restricciones, por temores de riesgos muy publicitados, por enfermedad o edad.

Además, con excepción del sexo, la lucrativa industria alimenticia ofrece una variedad de sustitutos que con diversos apellidos de “light”, decafeinados, sin alcohol, sucralosa, o sin calorías nos permitirían el gusto sin riesgo de engordar. Básicamente engañando al propio gusto de gozar con garantías de cero peligro.

Ni hablar de nuestra preferencia ancestral por la comida que denominan chatarra (sinónimo de desecho o basura). Si los McDonalds, KFCs y las pizzerías hubieran comenzado ofreciendo surtidos de brócoli ya habrían quebrado.

Nos comparan nada menos que con el resto del planeta, nos indican cambiar las arraigadas conductas de fumar, beber, comer y ver en pantalla a los que incurren en tales excesos.Es raro que no nos hayan recomendado las películas de Tarzán a quien nunca vi fumar.

Ya un  brillante ex-canciller de Chile se refería a la prepotencia de ministros y políticos a coartar el sano gusto de gozar lo que nos gusta o que nos había gustado. Además con gestos caritativos nos ventilan la amenaza de volvernos adictos si no le hacemos caso a sus restricciones.

Cuando  prohiben  comida chatarra, preámbulo de la obesidad,  debieran incluir los malos ejemplos de las figuras de Botero y coherentes los cuadros de desnudos frontales como los de Gustav Klimt y las esculturas de Nicanor Plaza con estricto punto final al acceso al Museo de Bellas Artes.

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16 ago 2012

Mirando hacia el 2014

Por estos días los (pre) candidatos presidenciales se esmeran en articular sus fuerzas para, entre otras cosas, diseñar los programas de gobierno con los que se presentarán ante sus electores. Con mayor o menor énfasis lo cierto es que los temas presentes en la parrilla programática suelen repetirse. Y las omisiones, lamentablemente, también.

Un tema que brilla por su ausencia (esta frase popular es de la precisión de un relojero para el caso) es la reforma orgánica de la judicatura.

Los jueces chilenos en su gran mayoría sustentan una posición crítica acerca del modelo de organización de la judicatura que fue heredado de la Colonia y que ha permanecido prácticamente inalterado desde entonces, por constatar que no es funcional a un ejercicio independiente de la función y ser, de otro lado, deficitario en orden a la eficiencia que se le exige a una institución moderna.

Una nueva organización estructural debe ser capaz de superar la matriz monárquica que la actual posee y redefinirse en línea con las exigencias de un estado democrático de derecho.

La base de esta redefinición es la comprensión del rol del juez como uno de preservación y tutela de los derechos fundamentales de todas las personas, manifestado en la resolución del caso conforme a su mérito y los dictados de la Constitución y la ley.

En este marco,la independencia de los jueces opera como garantía ciudadana de sujeción del juez al derecho, y debe estar asegurada tanto para la magistratura como orden como para el magistrado en calidad de individuo frente a todo poder, externo o interno, principalmente respecto de los poderes o jerarquías de la propia organización.

Bajo estas premisas hacemos un juicio crítico de la organización judicial vigente, que evidencia su matriz monárquica principalmente en la concentración de funciones jurisdiccionales y de gobierno en la cúspide de la estructura y pretendemos avanzar un proceso de reformas organizacionales que aseguren el cabal cumplimiento de la función judicial guardando la debida correspondencia con el estado democrático de derecho.

Días atrás la H. Senadora Alvear se preguntaba en un medio digital: “¿Quo Vadis Corte Suprema?” Sin dejar de valorar la preocupación que la parlamentaria manifestó en relación con las evidentes deficiencias que plantea el actual sistema de nombramiento de los ministros de la Corte Suprema, por nuestra parte creemos que los problemas de diseño institucional trascienden con mucho el mecanismo actual de conformación de las vacantes de la Corte Suprema.

En efecto, tal como los jueces lo hemos venido sosteniendo por años (www.jurisdiccionydemocracia.cl) los problemas que hoy atañen al servicio judicial chileno en su conjunto tiene que ver con el origen y la concepción misma que subyace a la estructura organizacional del poder judicial, inequívocamente tributaria de una teoría política de cuño monárquica y pre republicana, en la cual el principio jerárquico y el argumento de autoridad adoptan un protagonismo difícilmente compatible con la fundamentación y transparencia en las decisiones públicas que en estos tiempos se reclama.

Lo cierto es que el déficit de criterios meritocráticos, fundamentación y transparencia en los sistemas de nombramientos constituye una falencia que toca transversamente al conjunto de la organización judicial, en todos sus niveles e instancias.

En el caso de la Corte Suprema, es probable que ello resulte más evidente en razón de las materias de gran trascendencia que ésta debe resolver y que, no pocas veces, tienen impacto en la vida nacional.

En miras de la superación de estas y otras deficiencias organizacionales se avanza internamente en forma sostenida desde hace ya algunos años, con respaldo de la abrumadora mayoría de la comunidad jurídica -cosa que se pudo constatar en el desarrollo del Foro Judicial 2011, iniciativa que reunió a sus principales representantes para hacerse a la discusión sobre la carrera judicial- aunque con inexplicable indiferencia de los líderes políticos, salvo honrosas excepciones, como la de la distinguida Senadora antes citada.

La Asociación Nacional de Magistrados en sucesivas Convenciones Nacionales ha tomado acuerdos que miran hacia el mismo horizonte. Sin ir más lejos, todos los candidatos que se han presentado al proceso de elecciones que se avecina (septiembre 2012) con pretensiones de conducir la Asociación Nacional de Magistrados, dan en sus propuestas un lugar preponderante a los temas organizacionales, con acento en la necesidad de garantizar la independencia judicial.

Y en dicho avance ni la propia Corte Suprema ha querido restarse de esta temática. Es así como ejecuta minuciosamente el Programa de Fortalecimiento Institucional que, entre otros propósitos, busca un nuevo modelo de carrera judicial integrado a un nuevo modelo de capacitación y régimen disciplinario.

En este Programa se reúnen representantes de los distintos estamentos del Poder Judicial y, en mi opinión como miembro de uno de sus grupos de trabajo, puede sostenerse que a la fecha se ha trabajado en forma rigurosa y disciplinada en miras de procurar las reformas legales y constitucionales que se requieren al efecto.

Pero por mucho que los jueces se esmeren en reflexionar, hacer diagnósticos críticos, formular propuestas más o menos acompañados de la Academia y expertos en el área, mientras los líderes políticos no se sumen a este esfuerzo la deliberación se perderá entre las paredes de los tribunales.

Esto sería un despropósito puesto que, aunque suene paradójico, en la dimensión de la organización de la judicatura, la justicia no es asunto de los jueces, sino que de los ciudadanos.

Es la protección de la vida, libertad y propiedad, en definitiva, la cautela de los más preciados bienes de los hombres y mujeres de este país la que está en juego al pensar los diseños estructurales más propicios al cumplimiento cabal de la función judicial.

Esperamos, de cara a las propuestas programáticas de los candidatos presidenciables para las elecciones de 2014, que el tema de la reforma orgánica de la judicatura ocupe un lugar entre los temas importantes.

Los jueces estimamos que ya es hora de que el conjunto de la sociedad chilena asuma sin prejuicios ni restricciones la necesidad de adecuar la estructura organizacional de nuestro servicio judicial a los requerimientos de un moderno estado democrático de derecho del siglo XXI.

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15 ago 2012

La TV y el “dream team”

En columna anterior señalábamos que entre las cosas que había que solucionar para que Chile pudiera  lograr medallas en los Juegos Olímpicos, entre otras, era el mayor espacio que debieran darle los medios a todos los deportes.

Pero se nos pasó exigir que estos espacios deberían ser cubiertos no sólo por periodistas deportivos, capacitados para informar, hacer entrevistas, y reportajes, sino también dar espacios, como hace Cooperativa, a especialistas en la materia para que desmenucen y opinen de cada disciplina, comentando las razones técnicas, las causas del triunfo o la derrota y la forma de corregir una y otra.

Además de quedarse pegados la primera semana en la gimnasia y las pesas, se echó de menos en los canales nacionales un mayor seguimiento a los deportistas chilenos, entrevistas previas y pos competencias, análisis de sus actuaciones y correcciones que correspondían, efectuadas por expertos, quienes no necesitaban estar en Londres. Bastaba con sentarlos en estudios en Santiago y conversar con ellos para obtener comentarios y opiniones importantes. Hubo deportistas, como los equitadores y los veleristas, que no aparecieron siquiera en pantalla.

También faltaron notas a técnicos extranjeros para saber de su preparación y trabajo, y a los dirigentes de países participantes, para informarse de los aportes y ayuda que se entrega a sus astros. Ya como se está en vísperas de los Sudamericanos del 2014, preguntar sus experiencias a chinos, británicos y mejicanos, organizadores de Juegos Olímpicos y Panamericanos.

Asimismo, habría sido bueno saltarse a Yingo y la Alfombra roja para saber cómo Pistorius superó su incapacidad física para ponerse en el alto nivel, como Mike Phelps pudo mantener su calidad mundial por más de seis años, las razones de la alegría que muestra Usain Bolt, como se llega alcanzar las destrezas de las gimnastas rítmicas de Rusia, encabezadas por Kanaeva, ¿porqué lloran los ganadores y perdedores? faltó esto y mucho más.

También, ¿por qué no se conversó en una rueda de entrenadores de fútbol de las novedades del fútbol en estos Juegos?

De cómo superar los cerrojos de dos líneas de cuatro y lo mismo en el básquetbol, como poder hacer frente a la imponente superioridad del Dream Team, los decatletas de este deporte, impresionantes en los saltos, en la velocidad y en la fuerza de sus acciones y fundamentalmente en los lanzamientos con porcentajes de conversión de un 50%, ¿cómo puede lograrse?

Conversar con el hábil argentino Ginobili sobre cómo hacer esos pases gol maravillosos. Es cierto que éste y los norteamericanos son profesionales y ganan millones de pesos diarios, pero tuvieron problemas con varios jugadores argentinos, españoles, franceses y lituanos, de menor estatura y envergadura, que buscaron la fórmula para enfrentarlos y en largos pasajes tuvieron éxito y los hicieron si no sufrir, por lo menos, preocuparse.

Hasta en la información, lo más elemental de una cobertura, se falló. Había que conectarse con las páginas de deportes de internet o los canales de cable extranjeros, principalmente argentinos, para saber de la actuación de los chilenos. E increíblemente del medallero.

El esfuerzo de Carcuro, Solabarrieta, Huerta, Valenzuela, Vera, Guarello y Schiappacasse, Bittner, Bacarreza y Perelman, fueron insuficientes para saber más a fondo de la realidad del deporte de alto nivel y de los Juegos.

Sin duda, La televisión chilena quedó en deuda. Es de esperar que haya un autoanálisis y se corrijan los errores.

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15 ago 2012

Cómo evitar un inquilino moroso

El negocio de arrendar una propiedad puede llegar a realizarse por necesidad, pero la mayoría de las personas lo hace por negocio. Dedicarse a vivir de las rentas es un sueño para muchos, sin embargo para otros puede transformarse en una pesadilla.

Por eso a la hora de arrendar un bien raíz se deben tomar las medidas de precaución desde el comienzo, ya que una vez hecho el trato, los problemas pueden llegar a ser muy engorrosos. Pero no hay que entrar en pánico porque siempre existen alternativas para recuperar la propiedad de un arrendatario que no quiere pagar.

El principal conflicto para los arrendadores es cuando el cliente se trasforma en el problema, siempre está latente el riesgo de que el arrendatario se atrase en su pago, haga mal uso de la propiedad, no pague la renta o simplemente no quiera dejarla si le es solicitada.

Muchas veces esta situación lleva a un trámite legal largo que implica una inversión y un mal rato que, por supuesto, es preferible ahorrase. Por eso el consejo para quien esté pesando en arrendar es que, siempre es mejor “prevenir que lamentar”. Para eso hay que tomar ciertas precauciones que le pueden evitar muchos dolores de cabeza.

La primera y quizá la más importante recomendación, es que siempre es más seguro dejar este trámite en manos de un experto, es decir, de un corredor de propiedades serio, establecido y ojalá socio del gremio, ya que estas empresas cuentan con todo el aparataje, procedimientos técnicos y experiencia para evitar este tipo de situaciones.

Por eso lo primero es encargarse de evaluar al arrendatario, tanto en su solvencia económica, donde idealmente éste debe tener un ingreso entre 3 y 4 veces el valor del arriendo, como en su estabilidad laboral. Cuando los ingresos no son del todo tranquilizantes, se puede complementar con los ingresos de la pareja, por ejemplo, que en tal caso, ambos deben aparecer como arrendatarios.

Otra recomendación del experto para asegurar que el contrato se cumpla, es pedir un aval, que si bien es más tranquilizante, estos también deben evaluarse.

Una corredora de propiedades seria, no sólo se preocupará por ganarse una comisión en el arriendo, sino que por entregar un buen arrendatario a su cliente, hará un análisis completo que permita tener una idea clara de si es un potencial inquilino moroso o no.

Al parecer, saber elegir al inquilino es la mejor herramienta de prevención, pero ¿qué hacer si de todas maneras se desarrolla una deuda y queremos recuperar la propiedad?

Ante esta pregunta la mejor opción es siempre contar con una Administración de Arriendo garantizada que consiste en la administración de la propiedad donde el corredor sigue pagando al propietario el arriendo, y se hace cargo de los costos legales y otros hasta sacar de la propiedad al arrendatario moroso.

La recaudación mensual de las rentas de arrendamiento de las propiedades será liquidada mensualmente el día 10 de cada mes, independiente de que el pago no se realice en la fecha pactada, deduciendo de ella la comisión de administración y los gastos incurridos por cuenta del propietario.

Ahora que la Cámara de Comercio de Santiago ha creado una nueva herramienta que publica a quienes tienen deudas pendientes con arrendatarios anteriores (Datarenta) puede ser un instrumento más para que el propietario analice a sus futuros inquilinos.

Sin embargo, esta base de datos sólo se utilizará con una autorización previa de quien aparezca en esta lista y no muchos son los que se dan el tiempo para buscar este tipo de información.

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14 ago 2012

Betina sin aparecer

El 15 de julio de 1976, a las dos de la madrugada, un grupo de agentes del Estado argentino hizo volar la puerta del departamento de Hugo y Blanca Tarnopolsky en el elegante barrio norte de la Capital. Él era un empresario del sector farmacéutico y ella una destacada psicóloga bonaerense. Dentro de su propia habitación golpearon y amenazaron de muerte a Blanca para que Hugo dijera donde se encontraban sus hijos Daniel y Betina.

Betina, la menor, de 16 años, se alojaba esa noche en el departamento de su abuela Rosa Daneman. Hugo no supo ocultarlo y la jauría partió a recogerla. En medio de golpes y gritos se la llevaron junto a sus padres, dejando a la abuela desesperada.

El hijo mayor, Sergio, a esa altura ya estaba detenido: en esos días cursaba el servicio militar en la funesta Escuela Superior de Mecánica de la Armada, ESMA.Sin embargo, el recorrido nocturno incluyó su departamento, desde donde se llevaron a su mujer, Laura.

Ni Hugo ni Ana sabían dónde se encontraba su otro hijo Daniel. Habían acordado que se fuera por unos días a casa de amigos ya que sentían en el aire la inseguridad de su hogar, tras el rapto en días anteriores de Patricia, prima de Hugo y amiga cercana de Sergio.

Así, las calles de Buenos Aires fueron testigo del secuestro nocturno de una familia completa. Sólo escapó Daniel, un joven de 18 años que después de vagar por la ciudad durante días sin comprender, salió del país rumbo a Santiago de Chile, luego Israel, luego Paris. El libro “Betina Sin Aparecer”, que publicó LOM en Chile y se presentará en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, cuenta su historia.

Conocí personalmente a la familia Tarnopolsky en 1974. Acompañaba a mi padre en sus primeros meses de exilio en Buenos Aires. Blanca me ofreció “un laburo” que yo entendí como un gesto solidario.

Tenía una enorme biblioteca con centenares de textos de psicología que quería clasificar, ordenar y fichar. No eran tiempos de computadores, de modo que pasé varias semanas en su departamento ejerciendo eso que Borges llamaba el primer ejercicio de crítica literaria, que consiste justamente en ordenar la biblioteca.

Además pude conocer y aprender de la conversación inteligente de Blanca. De alguna manera en su biblioteca se respiraba el aire de tranquilidad que la ciudad mezquinaba.Afuera Perón vivía sus últimos días enfrentado a los Montoneros. Se empezaba a notar el poder en la sombra del siniestro ministro López Rega y los grupos paramilitares empezaban a mostrar las garras.

La tragedia de la familia Tarnopolsky es uno de los casos más distintivos de la barbarie que se desató en Argentina tras la muerte de Perón, el nefasto gobierno de su heredera Isabelita y la Dictadura de Videla y Massera.

El relato de Daniel es riguroso, pormenorizado y sobre todo, tremendamente honesto. Por momentos hace recordar a Ana Frank cuando se muestra distante y crítico para juzgar a los suyos, pero lo más abrumador de la historia no es la desventura de los padres y el hermano militante, no es la difícil búsqueda de su propia identidad y la lucha por reconstruirse en medio de la angustia y la soledad, no es la prolongada disputa judicial y política por llevar a la cárcel y hacer pagar a los asesinos de su familia, sino que es la sospecha de la supervivencia de su hermana menor Betina, convicción a la que llega por medio de señales que se encuentran en un campo de asuntos que para la mayoría son improbables o sobrenaturales.

El relato en consecuencia se escribe en dos dimensiones: una terrenal, racional, fundada, sustentada en hechos empíricos y testigos de causa; una historia de búsqueda para comprender el secuestro, torturas y lanzamiento de los cuerpos de sus seres queridos a las profundidades de las aguas del río de La Plata.

Esa historia, en el plano psicológico porque no en el fáctico, tiene su principio y su fin: Daniel es testigo de la desaparición de su familia, es protagonista de la búsqueda y finalmente decide instalar una placa en un cementerio capitalino, donde a pesar de la ausencia de los cuerpos puede hacer el luto y dialogar con sus ausentes.

Una segunda dimensión, con una historia aún más dolorosa que la primera, se va armando poco a poco en parte en la voz de Betina, en parte como reflexiones del autor, en parte como diálogos en el más allá, nos lleva a un mundo más confuso donde Betina sobrevive, pero ya incapaz de tener esperanzas, anhelos o seguridad se oculta en un estado de inaccesibilidad, en un silencio que será eterno.

La idea que Betina esté viva resulta tan aterradora como la idea de su muerte en las aguas rioplatenses. Ella al momento de su rapto tenía 16 años, era una chica inteligente y hermosa, comprometida políticamente como lo estaban los jóvenes en los setenta y se destacaba en el colegio por su cultura literaria.

Hoy sería una mujer de 50 años cuya supervivencia no sería obra de su deseo de vivir ni de la acción de un alma caritativa, sino de un destino aún más cruel que el que sufrieron sus padres, hermano y cuñada: el doble secuestro y sometimiento como esclava sexual de un torturador.

En medio de las insistentes señales que cada cierto tiempo arrastran nuevamente a Daniel a la sospecha de la supervivencia de su hermana menor, él se pregunta angustiado “¿No tengo derecho a vivir yo? ¿No tengo derecho a olvidarme un poco y hacer mi vida con algo de paz?”.

Algo de paz encontró Daniel en el judaísmo religioso que abrazó rompiendo con la tradición laica de sus padres; algo de paz encontró en los cantos litúrgicos en los que hizo especialista; algo de paz encontró ganándole el juicio civil a Emilio Massera y forzándolo a pagar la indemnización de su bolsillo; algo de paz le dieron su abuela, sus tíos chilenos y su “madre adoptiva” Matilde Herrera, exiliada en Francia, madre biológica de tres desaparecidos; algo de paz le dio Mariana, madre de sus dos hijos con quienes vencería a quienes intentaron borrar del mapa argentino su apellido.

Pero sospecho, después de leer esta dolorosa autobiografía, que la paz de Daniel será siempre imposible. El ha sabido encontrar un camino de vida, pero estas terribles heridas dejaron en su alma cicatrices imperecederas.

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14 ago 2012

Poner término al lucro es una decisión urgente

Una de las principales banderas de lucha del movimiento estudiantil ha sido terminar con el lucro con recursos públicos en la educación superior, o sea, evitar que los propietarios de los planteles obtengan ganancias usando en su provecho recursos fiscales que están destinados a apoyar y mejorar la calidad.

¿Es el lucro negativo o criticable? No, todo emprendedor tiene derecho a crear actividades comerciales lícitas por las que obtenga utilidades. El problema es cuando se lucra en actividades cuyo propósito y carácter es de otra naturaleza, como la educación.

Más aún si ello se realiza recibiendo recursos públicos, como es el caso de las subvenciones y aportes del Estado. Ellos se crearon no para beneficio de los dueños, sino para apoyar el esfuerzo de los privados en educación y, por tanto, debieran invertirse íntegramente en esos fines.

Por esto, el lucro en la educación superior está expresamente prohibido por la ley, pero se utilizan triquiñuelas legales para esconderlo. La más conocida es crear, en forma paralela a la universidad, instituto profesional o centro de formación técnica una sociedad inmobiliaria “espejo”, que arrienda los edificios en que funciona el centro educativo.

El plantel paga los arriendos, generalmente a un precio excesivo. Así los propietarios reciben, como arrendadores, las ganancias que no pueden retirar como gestores del plantel de educación superior. Ello quedó al descubierto claramente cuando el ex rector de la Universidad del Mar, Raúl Urrutia, denunció que los dueños le presionaban para pagar los arriendos en detrimento de  los docentes.

Esto se ha venido denunciando desde los años ’90 y, la verdad, nunca se controló adecuadamente, tanto por la escasa capacidad del Estado para hacerlo, como también porque, en esos años, el objetivo estaba puesto en aumentar la cantidad de jóvenes que pudieran incorporarse a la educación superior.

Sin embargo, la situación reventó. Y lo hizo porque ha quedado en evidencia que tanto los recursos que aportan los alumnos – y que han venido creciendo con el alza de los aranceles – como lo que el Estado entrega se desvían a los dueños y no a mejorar la calidad que, en algunos casos es muy mala.

La Comisión de Educación de la Cámara de Diputados analizó esta materia. Dentro de sus conclusiones se sostiene que muchas entidades privadas de educación superior lucran retirando por diversas vías los recursos que obtienen. El asunto, incluso, originó una investigación por parte del Ministerio Público.

Se necesita una fiscalización rigurosa y eficaz. La Superintendencia que se creó es una solución a medias. No tiene facultades ni personal suficiente para una tarea tan relevante.

Además, se requiere cambiar la ley, prohibiendo claramente estas sociedades “espejo” y fortaleciendo las sanciones.

Los recursos que Chile invierte para educación deben utilizarse totalmente en beneficio de sus niños y jóvenes. Esto es un imperativo ético.

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14 ago 2012

¿Información o marketing?

El gobierno, asesorado por el consultor Bratton, ha cambiado la imagen corporativa de Carabineros de Chile y su página web cada vez se parece más a la de la Policía de Nueva York. La idea de entregar información del trabajo policial es en sí misma positiva, sobretodo por la opacidad y poca transparencia que reina en estas áreas en la mayoría de países del mundo.

Sin duda, con buena información policial se pueden tomar mejores decisiones para combatir y prevenir el delito.

En este sentido las denuncias, los decomisos y las detenciones son indicadores que no sirven necesariamente para evaluar el trabajo sino más bien para caracterizar la situación en un determinado territorio.

¿O alguien piensa que una comisaria con más detenidos es más eficiente?Espero que no, de ser así el incentivo para la detención sería demasiado evidente y perderíamos todos los beneficios de contar con un buen sistema de información.

Lo mismo con las denuncias que desincentivadas pueden generar todo tipo de estrategias para disminuir la intención ciudadana a realizarla.

Carabineros de Chile cuenta con un sistema de información reconocido en América Latina como profesional y serio. Esto mucho antes de la llegada de los asesores norteamericanos y la puesta en escena de sus datos en la web. Desde hace bastante tiempo que las mismas fuentes policiales han reconocido que se requieren de indicadores más serios y complejos para analizar la situación de inseguridad y la efectividad de la labor policial.

Es por esto que al menos sorprende que los datos que se han publicado por el nuevo STAD se basen exactamente en uno de estos indicadores: las denuncias.

Miro las fichas y encuentro que un comisario tuvo una disminución en la última semana de 57% de los robos con violencia, y de 44% en los últimos 28 días. Ya parece análisis de la bolsa donde las subidas y bajadas son explicadas por definiciones de un mercado cada vez más invisible.

Pero, ¿realmente es posible adjudicarle a este comisario los resultados expuestos? No lo creo, y los datos no parecen tener relación con el aumento del 29% y 22% de los robos en lugar no habitado en los mismos periodos. ¿Esta información podría decirnos algo? No mucho, salvo que hay una expectativa que publicándolos se logrará una mayor efectividad policial.

Adicionalmente se suman los datos comunales de victimización los cuales marcan una referencia pero para el análisis del comisario aportan poco. En este caso en la comuna de Providencia la victimización aumentó y alcanzó al 35.1% de los hogares en el 2011.

En la búsqueda de transparencia y revisión de efectividad sería clave que el gobierno incluya al menos tres datos. La cantidad de efectivos que trabajan en esta comisaria, la infraestructura de vehículos con la que cuenta y la importancia de los programas locales de seguridad.

Comparar efectividad policial en comisarias mal equipadas, con limitada dotación y poca colaboración del municipio con aquellas que se encuentran en circunstancias totalmente diferentes no sólo es poco serio sino también injusto para los Carabineros que ahí trabajan.

Incluir estos datos no debe tomar mucho tiempo y ciertamente alertaría a ciudadanos y vecinos sobre la (in)justa distribución de los recursos policiales y la efectividad de la colaboración a nivel local.

La transparencia en datos policiales es un camino sin retorno. Si realmente estamos hablando de interés en la mejor y mayor efectividad policial revisar los datos es un imperativo.

Revisar las descripciones de las comisarias que en algunos casos ayudan en procesos de estigmatización territorial, una urgencia.

Incluir información de la presencia policial, una necesidad para tener claro que no estamos frente a una estrategia de marketing gubernamental sino frente a una nueva forma de entender las acciones de seguridad ciudadana.

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14 ago 2012

¡Sentimientos peligrosos!

“Da toda la impresión que nadie se arrepiente de nada porque a nadie le va a pasar nada”, dijo la ministra del Trabajo del presidente Piñera al referirse al caso de Luciano Pitronello.

Está claro que la ministra Matthei al menos confundió los roles. Como fue senadora y como tal tuvo más libertad para expresar “sentimientos”, definidos así con posterioridad por el vocero de gobierno. En tanto, para la mayoría de las personas, las opiniones vertidas por la ministra ironizando con el trabajo de algunos jueces del poder judicial no hablan de propiedad del cargo, ni menos de mesura o respeto a las instituciones que representan los poderes del Estado.

Si no hay confusión de roles, entonces se salió de madre y debería pedir disculpas públicas por sus dichos. Es grave dejar pasar este tipo de declaraciones sin hacerse cargo de las mismas, sienta un precedente peligroso.

No se trata de hacer tormentas en un vaso de agua como dijo el vocero, se trata de no hacerse los lesos frente a situaciones que ponen en cuestión la institucionalidad que tanto defienden ¿o es que no defienden tanto la democracia cuando no actúa de acuerdo a sus propios intereses? Una vez más nos vemos enfrentados al bajo nivel de eficacia política de este gobierno.

Lo que resulta preocupante es que en esta administración se relativizan muchas cosas, van sumando y sumando en el mal camino de los yerros que no son menores. Da la impresión que se les ha extraviado la seriedad –si es que alguna vez la tuvieron- y que no existe una noción real de las implicancias que tiene asumir el rol de secretario o secretaria de Estado.

La relevancia que tiene el cargo de ministro incluye tener la seriedad necesaria y la mesura al momento de emitir declaraciones o referirse a determinados hechos.

Ese es uno de los aspectos que marca la diferencia entre los reales estadistas y aquellos que dicen serlo pero cuya forma de actuar evidencia que no lo son.

Es de esperar que este gobierno termine de entender la investidura que tiene como administrador del Estado, que comprenda que ante la ciudadanía y por el bien de esta democracia que tanto nos costó recuperar, estas críticas al poder judicial no contribuyen al normal funcionamiento de las instituciones y enrarecen el clima en el país.

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