26 ago 2012

Condenado hasta su muerte

“El amor de una madre es lo más parecido al amor de Dios” dijo la mamá de Luciano Pitronello Schuffenerger cuando su hijo fue condenado por un hecho que a juicio del Tribunal Oral Penal no era constitutivo de un delito terrorista con motivo de la bomba que le explotó mientras la manipulaba en el lugar donde sería depositada.

Esta recalificación del tipo penal ha causado una enorme polémica y controversia, cuestión que ha tenido a los medios de comunicación, especialmente los últimos días, muy atareados. Sin mencionar lo que unos y otros han referido creo que no ayuda el que se pongan en duda las decisiones autónomas y soberanas de las Instituciones del país; más todavía, cuando en el bullado caso de Pitronello existen los recursos legales para impugnar el fallo.

Por otra parte, no procede ventilar públicamente materias que corresponden al núcleo más íntimo de la persona humana y que sin duda de hacerlo se vulnera gravemente aspectos que sólo dejarían a la persona investigada en una situación embarazosa y en riesgo debido a la exposición de alguna confesión que se debió expresar en las circunstancias que exigió el protocolo y el tenor de los análisis.

En el contexto antes expresado se puede entender el por qué se determinan, ante la opinión pública, veredictos tan disimiles desde el punto de vista de quienes miran estos hechos desde la vereda del frente. Los jueces y fiscales conocen y analizan un amplio espectro lo que facilita, sin duda, la resolución y determinación de la culpabilidad o no del sujeto.

Probablemente el dicho de la madre de Luciano, conocido el fallo judicial, sintetice de forma profunda y sabia la decisión final del caso, porque de alguna forma nos dijo que sólo el amor permite ver lo que sin el muy pocos ven.

Al final, el victimario se convirtió en víctima a consecuencia de su acto irracional, condenado, en el cuerpo y en el alma, como testigo mudo de su demencial locura que lo acompañará hasta el último día de su vida.

La pregunta que se plantea es ¿qué pasa con la institucionalidad vigente que parece no responder a la expectativa juvenil, la que opta, lamentablemente, por caminos violentos y muchas veces cruentos para generar los cambios que estima y cree necesarios?

2 comentarios
25 ago 2012

La compleja política chilena

En esta columna me propongo señalar, desde una perspectiva politológica democrática, algunas claves políticas para describir la complejidad de la política chilena.

Como he planteado en columnas anteriores, puede analizarse la política desde una mirada que la percibe como una actividad de interrelación humana organizada en torno al poder.

A su vez tal actividad se caracteriza centralmente por procesos de consenso y conflicto.

Consenso en cuanto quienes participan en política concuerdan en las reglas para el acceso, ejercicio y traspaso del poder; los medios aceptables para hacer política, sea desde el gobierno o desde la oposición; los contenidos básicos de las decisiones de políticas públicas que deben adoptarse, por ejemplo.

Conflicto en cuanto los participantes discrepan respecto de tales asuntos, lo que puede llevar a enfrentamientos, que incluso pueden llegar a ser no precisamente pacíficos.

La política en América Latina en general, y la chilena en particular, se caracteriza por su carácter conflictivo. Expresado sucintamente, existe mucho conflicto y poco consenso.

En ocasiones, cada cierto tiempo, el conflicto ha llevado a violencia extendida en la sociedad, entre grupos políticos que se enfrentan utilizando todos los medios o recursos políticos, incluyendo la violencia física.

Por cierto, también existen períodos en que puede predominar el consenso, la capacidad de entenderse, definir de común acuerdo las reglas políticas, los problemas que enfrenta la sociedad y concordar en ciertas medidas específicas para tratar de resolverlos. Pero, entre nosotros, tales períodos, tienden a ser escasos y de corta duración.

Por otra parte, la política chilena es heterogénea y divisiva, no homogénea y cohesiva. Más aún, puede argumentarse que no existe una convivencia política con algún grado siquiera básico de cohesión, de sentido de país, de Estado – aunque algunos, pocos, y generalmente cuando están en el Gobierno, reconocen y reclaman su necesidad.

De otro lado, en la realidad de nuestra política existen muchos actores individuales -liderazgos más o menos carismáticos- e innúmeros grupos sociales y políticos organizados, sean partidos políticos, grupos de interés, sindicales, empresariales, poblacionales, estudiantiles, comunicacionales, ciudadanos, etcétera.

Estos actores y grupos organizados no sustentan una visión común societaria básica, de aquello que podría ser compartido como tarea común de todos, o casi todos, sino que cada cual tiene sus ideas, intereses e ideologías.

A su vez, el alto grado de organización va acompañado por el hecho que al interior de todos los grupos existen diferencias, conflictos entre los líderes – y sus respectivos séquitos-, e intereses y visiones diferentes o con matices sustantivos de diferencia.

De este modo, la gran cantidad de actores, las diferencias entre ellos y al interior de ellos, las diversas visiones ideológicas y de intereses que sustentan y promueven, la tendencia entre algunos a estimar como legítimos todos los recursos en política, hacen muy compleja la vida política democrática.

A todo lo anterior habría que agregar las complejidades propias de las estructuras jurídico-institucionales y, más aún, de aquellas reglas informales, que regulan la vida de interrelación política democrática, las que tienden a ser conocidas solamente entre quiénes participan muy activamente y por períodos largos de tiempo en ella.

Por su parte, los partidos políticos chilenos (en plural), que son una institucionalidad clave de todos los regímenes políticos democráticos, actualmente juegan un rol débil en cuanto a articular y agregar intereses, ideas y demandas y dar sentido de dirección, de país.

En realidad comparten, internamente, las características antes señaladas: mucho conflicto, poco consenso; gran heterogeneidad y complejidad; conflictos entre líderes, facciones y visiones ideológicas diferentes; intereses de poder conflictivos y divisivos.

Algo similar puede anotarse respecto de las coaliciones de partidos que, cuando existen, tienden a ser conflictivas y por ende de corta duración, salvo algunas excepciones.

Las excepciones más cercanas son la Concertación –cuya futura supervivencia hoy está en duda- y la Alianza, que ha comenzado a afirmarse como coalición, aunque respecto de la unidad de ese sector político nunca se sabe, atendida su amplia experiencia y tendencia al conflicto y la disgregación.

Experiencia y tendencia que por lo demás comparten también las coaliciones de izquierda, como ha comenzado nuevamente a demostrarse en el caso de la emergente coalición del PPD, PR y PC.

En conclusión, opino que la política chilena no admite, analíticamente, recurrir a paradigmas interpretativos simples, ya que si ignoramos su complejidad terminamos por aportar nada más que análisis simplistas, sesgados y parciales.

2 comentarios
25 ago 2012

“Las trece rosas”

Fue uno de los asesinatos más repudiables de la represión franquista. El 5 de agosto de 1939, trece mujeres, todas militantes o simpatizantes de las JSU (Juventud Socialista Unificada), la mitad de ellas eran menores de edad (entonces el límite de edad eran 21 años),  fueron cobarde y arteramente ejecutadas en los extramuros del madrileño Cementerio de la Almudena. Todavía, a pesar del paso del tiempo, se conservan los agujeros provocados por las balas asesinas.

Este aniversario, como todos los anteriores, en verdad, pasó casi por completo desapercibido en una sociedad esquizo en donde la impunidad y el olvido institucionalizados banalizan e ignoran cualquier esfuerzo, por menor que sea, de rescatar su memoria histórica.

Francamente, la ignorancia y la indiferencia con la que este país ha enfrentado su pasado resultan pavorosas y hasta repulsivas.

Hoy la historia de “Las trece rosas”, como se les conoce, sigue más viva que nunca, gracias a algunos honrosos y señeros esfuerzos, artísticos, principalmente, para que esos “nombres no se borren nunca de la historia”, parafraseando uno de los testimonios más íntegros y conmovedores que nos dejó una de ellas, una hermosa mujer de tan solo 19 años de edad, Julia Conesa.

“Madre, madrecita, me voy a reunir con mi hermana y papá al otro mundo, pero ten presente que muero por persona honrada. Adiós, madre querida, adiós para siempre. Tu hija que ya jamás te podrá besar ni abrazar. Que no me lloréis. Que mi nombre no se borre de la historia”.

Esta sería, en efecto, la última carta de Julia dirigida a su madre, sabiendo que así sería pues ya había recibido la sentencia. Una escueto y duro fallo que en su parte sustancial señalaba.

“Reunido el Consejo de Guerra Permanente número 9 para ver y fallar la causa número 30.426 que por el procedimiento sumarísimo de urgencia se ha seguido contra los procesados responsables de un delito de adhesión a la rebelión. Fallamos que debemos condenar y condenamos a cada uno de los acusados a la pena de muerte”.

Julia, fue víctima de una acusación infame y absurda, haber sido “cobradora de tranvías durante la dominación marxista”. Se refiere a los tiempos del gobierno republicano.

Santiago Carrillo, el longevo máximo dirigente (euro) comunista español, quien fuera por entonces el primer secretario general de las JSU, recuerda que “en las guerras, son ellas siempre las que más sufren. Y el régimen de Franco hizo todo lo posible por destruir el espíritu de libertad de las mujeres que se había creado con la República”.

Fue la noche del 5 de agosto del ’39, cuatro meses después de finalizada la Guerra Civil española en medio de un Madrid vencido y destruido por las bombas y la metralla fratricida.

Mientras, las radioemisoras se hacían eco de la infamante propaganda de tufillo fascista: “Españoles, alerta. España sigue en pie de guerra contra todo enemigo del interior o del exterior, perpetuamente fiel a sus caídos. España, con el favor de Dios, sigue en marcha, una, grande, libre, hacia su irrenunciable destino”, y el “caudillo de la triste figura” espetaba furibundo: “Juro aplastar y hundir al que se interponga en nuestro camino”.

Y así fue que “Las trece rosas” murieron, pero no en vano pues lo hicieron en defensa de los imperecederos y universales valores de le II Republica. En efecto, lucharon por ellos con valentía y decisión, desarrollando todo tipo de labores durante la defensa de Madrid, hasta poner en riesgo sus propias vidas.

“Las trece rosas” fueron Ana López Gallego, Victoria Muñoz García, Martina Barroso García, Virtudes González García, Luisa Rodríguez de la Fuente, Elena Gil Olaya, Dionisia Manzanero Sala, Joaquina López Laffite, Carmen Barrero Aguado, Pilar Bueno Ibáñez, Blanca Brisac Vázquez, Adelina García Casillas y Julia Conesa Conesa. Todas militantes de las JSU, menos Blanca Brisac.

Todas modestas y humildes mujeres de este pueblo que desarrollaban diferentes labores de época, costureras, cocineras, panaderas, amas de casa, etcétera, pero valientes y fieles a los ideales de libertad, justicia social y solidaridad.

Los mismos valores que sus impíos cancerberos y verdugos jamás rozaron ni de lejos, pues fueron injusta y cobardemente castigadas. Se dijo que fueron represaliadas en venganza  al asesinato del comandante de la Guardia Civil, Isaac Gabaldón, su hija y su chófer el 27 de julio del ’39.

Un castigo inclemente y furibundo que simboliza la carencia del sentimiento de piedad con los vencidos y toda la brutalidad y el salvajismo del holocausto español.

Algo que aun hoy, casi a tres cuartos de siglos trascurridos, nos llena de amargura e indignación.

6 comentarios
24 ago 2012

Terminemos con los abusos

Un verdadero calvario. Un drama que afecta a miles de chilenos que ven, con indignación e impotencia, cómo arrendatarios de sus bienes dejan de pagar y se niegan, además, a abandonar dichos inmuebles, provocándose en muchos casos situaciones límites, que llegan a remates o endeudamientos familiares de graves consecuencias.

Buscando terminar con estos abusos y mejorar los derechos de los propietarios de inmuebles arrendados, presenté un proyecto de ley que modifica la normativa que rige dichos contratos, acortando los plazos en los juicios que les permiten recuperar el inmueble y expulsar a quien no les paga la renta.

Hoy la norma protege más a los deudores morosos que a los propietarios, por eso necesitamos modificar la ley de arrendamiento de predios urbanos.

Según las estadísticas oficiales, anualmente se tramitan 15 mil juicios de término de contrato de arrendamiento por no pago de rentas, pero como sólo uno de cada cuatro casos se judicializa, estamos abordando una situación que afecta a casi 60 mil familias en Chile, que con mucho esfuerzo se han endeudado para adquirir un bien raíz, con el fin de generar un nuevo ingreso para el hogar. Este es un nuevo problema social que legislativamente se debe resolver.

Dentro de las normas que afectan a los propietarios, están los excesivos plazos que existen para cada una de las etapas de dichos juicios, los que pueden durar hasta 10 meses, además de 3 meses adicionales para ejecutar la sentencia, recuperando el inmueble con auxilio de la fuerza pública y expulsando de el al deudor.

Por ello, este proyecto acorta el plazo total a 3 o 4 meses pues modifica procedimientos que dilatan la tramitación, disminuyendo significativamente la extensión de estos juicios, limitando así los abusos que hoy viven muchas familias.

Además, la actual legislación establece que debe ser el propietario (arrendador) quien debe notificar la suspensión de servicios básicos domiciliarios, por medio de un receptor judicial, a las empresas que lo suministran.

Así, si el arrendatario no ha pagado los servicios de agua, luz y gas, el propietario debe gastar por cada notificación para que esas cuentas no le sean cobradas. Por ello, hay que modificar esta normativa, estableciendo que será el tribunal, quien mediante un oficio a las empresas en cuestión, informe esa situación.

Afortunadamente, he logrado el apoyo de varios integrantes de la Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, pues comparten la idea que ellas irán en directo beneficio de muchas familias que han sufrido el abuso de arrendatarios morosos que han dilatado por meses la devolución de la vivienda que ocupan. Espero que el gobierno entienda este problema como un tema social y le ponga urgencia a su discusión.

6 comentarios
24 ago 2012

Educación pública y unidad nacional

En este último tiempo, y a propósito del aniversario del natalicio de Bernardo O´Higgins, se han escuchado de parte de funcionarios de Gobierno loables llamados a la unidad nacional.

No es nada nuevo, porque cada vez que los conflictos políticos se hacen más agudos, y las posiciones enfrentadas se hacen más intransigentes, este tipo de llamados vuelve a hacerse presente. El conflicto actual que genera más división entre los chilenos es – como se sabe – la educación pública.

El enfrentamiento es entre los que defienden una educación acorde con el actual modelo de sociedad,basada en un liberalismo ultrancista, que a pesar de la gravedad de la crisis no está dispuesto a poner en cuestión sus postulaciones, y los que buscan reformular el tema de la educación y exigen que el Estado vuelvaa asumir en ella el rol central que nunca debería haber perdido.

Entre los dos sectores en conflicto, la verdad es que no hay mucho diálogo y la única constatación que puede hacerse hasta el momento es que cada día se hace más tenso el conflicto y más lejanas las posibilidades de llegar a un consenso.

Lo interesante en esto es que los que pregonan ahora la unidad nacional parecen no tener la menor conciencia de que, a todas luces, una de las principales causas del conflicto proviene precisamente de la instauración “exitosa” del modelo neoliberal de educación que ellos mismo defienden.

Si verdaderamente les interesara la unidad nacional tendrían que reconocer que el actual sistema de educación en Chile es una escuela de segmentación de la sociedad y que la única base política y filosófica de la unidad de la nación está en una educación pública, laica, y gratuita, es decir, en una educación en los valores que son la esencia misma de la República y que son los únicos que afirman aquello en lo que todos los chilenos podemos reconocernos.

La educación privada es necesariamente una educación en la diversidad y en la que se afirma el pluralismo de creencias y opiniones sin que cuenten para nada los factores que nos unen.

Cuando la educación sigue este rumbo, los ricos se educan en colegios de ricos y los pobres en colegios de pobres, los católicos en colegios católicos, los protestantes en colegios protestantes y los agnósticos en colegios agnósticos.Cada cual elige la educación que quiere dar a sus hijos.

Lo malo es que esto que se intenta mostrar como un gran logro de la libertad, en realidad no es más que la forma más perfecta de generar la disgregación y la discriminación de valores y tendencias.

Cada uno se va por su lado, olvidando la pertenencia común y sin que por ningún lado aparezca la solidaridad entre conciudadanos unidos por el propósito de engrandecer el país en que viven. Y por otra parte, como el Estado se ha jibarizado y ha perdido las ideas que lo conformaron para transformarse en un simple instrumento de administración del poder, no hay ningún factor que equilibre esta dispersión y que ayude a que las ideas constituyentes de la República se puedan asentar en la sociedad.

La sociedad chilena actual es, como lo predijo Nietzsche en su momento para la sociedad liberal, “una vaca de todos los colores”, que no tiene rumbo claro ni proyecto común.

Esas grandes ideas que presidieron la creación de las grandes instituciones públicas de enseñanza, como el Instituto Nacional o la Universidad de Chile han desaparecido de nuestro horizonte.

Lo que impera ahora es el arréglatelas como puedas de acuerdo a tus recursos, enciérrate en las creencias que te convengan y si no tienes el dinero para cumplir tus sueños,trata de salir del paso a punta de créditos. La guerra en contra del valor de lo público ha terminado por desarticular lo que nos une, para afirmar ciegamente lo que nos separa, y sin entregar nada a cambio de lo que hemos perdido.

Y es en este escenario que aparecen una vez más los llamados a la “unidad nacional”. ¿De qué “unidad nacional” se está hablando, cuando por todos lados se defiende con ahínco la diferencia?

¿De donde podría venir un sentido de unidad si la idea que se tiene de justicia y de libertad consiste en que cada cual se vaya por su lado?

¿Cómo puede haber unidad nacional si la idea de lo público es tan precaria que solo pareciera ser la opción de los más pobres?

¿El Estado va a ser ahora un instrumento asistencial de los desposeídos de la fortuna?

Por todos lados crece la disgregación de nuestra sociedad. Y hasta los que hoy día defienden la educación pública sufren a su manera este problema cuando se transforman en rehenes de anarquistas y encapuchados que trastruecan los objetivos de sus movilizaciones.

Cuando todos los caminos parecen estar cerrados, la desesperación hace que muchos crean que la única opción que les queda sea destruir lo que tengan delante o enfrentarse con los carabineros. Las instituciones se desacreditan, los políticos no pueden estar más desprestigiados, todo está enredado en este Chile disperso que, como dice Nicanor Parra, ya poco tiene de país y apenas le da para paisaje.

Unidad nacional sí, pero entonces reconstruyamos un Estado que verdaderamente nos una, fundado en una constitución elegida por las mayorías y responsable de la educación de sus ciudadanos de acuerdo a los valores laicos que a todos nos unen. Una educación pública ante la cual todos seamos iguales, y que nos haga a todos libres y ciudadanos del mismo país.

Y una pregunta: ¿Para qué hacerle tantos homenajes a O´Higgins si se olvidaron de las ideas que él defendió durante toda su vida?

4 comentarios
24 ago 2012

Elecciones presidenciales en marcha (divagando)

El tema de las elecciones presidenciales tiene alta importancia para los medios de comunicación y eso lleva a que los ciudadanos comiencen a ocuparse del asunto. Sin embargo, hasta ahora, nunca había sido tan temprana la carrera electoral, ya que desde el primer año de gobierno se Piñera se está hablando de ello.

Es, ciertamente, el deseo, subyacente en todas las mentes, de que este gobierno que se inició con tal malos augurios termine cuanto antes o dicho de otro modo, que el tiempo vuele y llegue otro presidente.

Nunca hasta ahora un gobernante había tenido tan malas calificaciones en las encuestas y, aunque sube y seguirá subiendo, lo más probable es que nunca alcance los altos niveles que han tenido sus antecesores. Los partidarios del gobierno sostienen que su gestión ha sido magnífica, pero en verdad no es ésa la percepción de las mayorías nacionales, incluidos en ellas muchos de quienes votaron por la derecha en 2009.

Entonces aparecen candidatos en todos los frentes.

Desde el egocentrismo, Velasco, Parisi y MEO, convencidos cada uno de que sólo él trae soluciones a los problemas del país. Algo parecido a lo que fueron Fra Fra y José Piñera hace unos años.

Desde la derecha, se han alzado tres figuras, todos ellos ministros del gabinete del mal evaluado presidente: Golborne, Allamand y Longueira.

El primero tomó fama cuando fue lo del accidente de los mineros, sin que hasta ahora se le conozca ninguna otra gestión descollante o aporte político de significación. Se convierte en figura a partir de ese acontecimiento y de las relaciones públicas y las gestiones de difusión.

Con más peso político y trayectoria se alza Allamand (nadie puede olvidar que el funda su partido a pedido de la dictadura a través de Onofre Jarpa, poco antes de fenecer el gobierno derechista de Pinochet con el objeto de abrir otro frente político), quien también resurge desde la nominación sin oponente por Valdivia (esta vez la UDI lo dejó pasar) y gracias al protagonismo que logra en el intento de rescate de su cuñado, de Camiroaga y los demás accidentados en un avión.

Longueira, que había anunciado una especie de retiro de la política, se lanza al frente para salvar la línea dura de la UDI y no dejar el paso libre a un aparecido que no da garantías de solidez doctrinaria como es Golborne.

Lavín y Mathei se mantienen expectantes, mientras Carolina Schmidt es vista con interés por sectores de recambio en la derecha. Todos ministros.

Cuando las ministras Alvear y Bachelet dijeron que les interesaba ser candidatas presidenciales, Lagos les pidió la renuncia faltando más de 18 meses para la elección y ellas la debieron hacer efectiva con prontitud.

La estrategia comunista de captar aliados a quienes apoyar (Pizarro, Arrate) se plasma ahora con Gómez, radical, que busca llegar a lugares hasta hace poco impensados. Pero él sabe que sólo alcanzará buenas negociaciones (Tarud en 1970 lo hizo así) y deberá ceder el lugar a quien gane las primarias.

Porque primarias deberá haber, aunque Bachelet cometa el error de renunciar a su posición para venir a encabezar la trizada coalición, ya que ése acuerdo es lo que dará legitimidad a quien sea el candidato frente a la derecha.

Es terrible ver que sólo se puede recurrir a figuras del pasado, como Frei en 2009 y Bachelet ahora.

¿Es que no hay nadie más que pueda ser candidato por las fuerzas de centro y de izquierda? El PPD, el Partido Socialista y la Democracia Cristiana deben levantar sus propios candidatos.Renunciar a ello de antemano es un error grave, pues con eso solo lograrán reafirmar la idea de comparsas que se ha instalado en la opinión de la ciudadanía.

Pienso en la DC, partido en el cual estoy más interesado. Siendo un partido que se define como vanguardia hacia un nuevo orden social no puede dejar de ofrecer una propuesta programática, una plataforma de ideas y un candidato.

Ir a la primaria con uno de los suyos, más allá del resultado o de las posibilidades que se pueda considerar anticipadamente, es un deber de identidad. Si se pierde, se apoya al ganador, pero desde una posición de lucha.

Si se gana, miel sobre hojuelas. Pero la lucha se da. Renunciar anticipadamente como sucedió en 2005 con el retiro de Alvear antes de las primarias – motivado por el derrotismo del adolfismo – fue un daño a la fortaleza interna de un partido que podría estar llamado a grandes cosas.

Y así como el PPD o el PS pueden tener nombres que signifiquen reorientación (Patricio Hales y Ricardo Lagos en el primero y Allende, Maira o Díaz en el segundo) la DC tiene en Orrego y sobre todo en Ximena Rincón, opciones que se salen de los marcos tradicionales.

Lo que se requiere en esta campaña son ideas nuevas, propuestas claras y liderazgos capaces de encantar. Tal vez sería verdaderamente desafiante y hermosa una elección presidencial entre Carolina Schmidt, Ximena Rincón, Camila Vallejos y los tres Fra Fra contemporáneos.

6 comentarios
24 ago 2012

La Constitución y la Constituyente

El cinismo de muchos políticos los hace decir que la actual Constitución política ha sufrido tantas reformas que es casi irreconocible, con la impuesta por la dictadura militar en el año 1980. Y lo peor, tienen la convicción que esto es moralmente aceptable por la mayoría de la población, aunque el país nunca ha tenido una Constitución de acuerdo a parámetros democráticos.

Después de 1973, una vez devastada la Unidad Popular, los militares llamaron a connotados políticos de derecha para pedir consejo sobre el futuro constitucional del país.

Emergieron dos personajes, Jorge Alessandri y Jaime Guzmán. El primero buscaba una sintonía con la Constitución que había instaurado su padre. Guzmán, sin embargo era huérfano de esa derecha clásica, y la falta de precedentes le hizo retornar a Portales, el más feroz fundador de la tradición conservadora chilena.

Si algo hay de análogo entre la UP y los pipiolos es el rasgo cruel y despiadado con que fueron tratados por los conservadores vencedores, aunque ambas hayan sido fuerzas constitucionalistas. Guzmán justificaba la represión militar como otrora la había justificado Portales: un precio que había que pagar para imponer una voluntad definitiva.

Una especie de horror social compartido, para eliminar todo atisbo de oposición a los cambios que se proponían realizar.

En 1980, los militares y sus asesores civiles echaron un doble candado sobre la Constitución: el sistema electoral binominal y los quórum en ambas cámaras del Congreso. La actual Constitución solo se puede cambiar si los que la impusieron están de acuerdo. ¿Por qué la derecha va a cambiar algo que le favorece tan directamente? En el fondo es un botín de guerra.

A ella tienen ligado su poder político, sus fortunas que obtuvieron del desmantelamiento del Estado y la seguridad psicológica que consiguen estando del lado de la razón legal, aunque no de la legitimidad. Ésta se otorga libremente, no se impone.

Solo el ex -Presidente Frei Montalva fue la solitaria voz que se alzó en el Teatro Caupolicán, el 27 de agosto de 1980 en contra de esa constitución, y en esa ocasión expresó sus razones, que siguen siendo válidas hasta hoy. El lugar, rodeado de Carabineros hostiles y vigilados por civiles armados, fue la única disidencia permitida.

La Asamblea Constituyente es una propuesta que se gesta después de su asesinato. El primero en hacerla verbo fue un demócrata cristiano, la noche del 6 de agosto de 1983, en medio de jornadas nacionales de protesta contra la dictadura militar. En esa ocasión, Gabriel Valdés propuso generar una Asamblea Constituyente para una nueva constitución, además de solicitar la renuncia de Pinochet y el establecimiento de un gobierno provisional.

Una idea que fue dejada de lado por el realismo de Aylwin. En gran medida porque él nunca fue partidario de la Asamblea Constituyente. No solo era rival interno de Valdés, sino que su postura se consolidó en los modestos triunfos electorales de la Concertación, que impidieron una acción legal más amplia en el Congreso, con un Senado integrado por generales pinochetistas.

Con Lagos fue posible un cambio importante: se terminó con la intervención formal de las Fuerzas Armadas en el sistema político. Ello fue factible por una derecha que se sentía segura del desgaste de la Concertación, en tres gobiernos sucesivos. Solo desde la Presidenta Bachelet el país goza de una democracia sin participación corporativa de los militares, aunque su gobierno no contó -en la práctica- con mayoría en el Senado.

Nadie ha explicado por qué sería algo traumático para el país instituir una Asamblea Constituyente, con el propósito de elaborar una nueva Constitución. Sería una gran comisión que discutiría sobre un país futuro, al margen de la agenda del gobierno de turno. Por lo demás, la Constituyente obliga a todos los sectores a consensuar términos fundamentales, para lograr una amplia mayoría en el plebiscito ratificatorio.

Es lo que han hecho democracias profundamente divididas para legitimar el sistema político ante sus ciudadanos. Si ponemos ejemplos serios, España lo hizo a través de Cortes Constituyentes en 1978. Diez años más tarde, en 1988, la Asamblea Nacional Constituyente de Brasil promulgó una constitución que estableció el actual régimen político. El 4 de julio de 1991, una Asamblea Nacional Constituyente promulgó la constitución política vigente de Colombia.

El país tiene una tarea pendiente en materia de certificación de la calidad de la democracia chilena y su presunto prestigio en el mundo.

8 comentarios
24 ago 2012

Golborne, la Cep y las banderas

Hace unos días se dio a conocer la decisión del MOP de instalar una bandera de 1 millón de dólares en Valparaíso. Tras ello los encargados del blog “Yo no voté por él” investigaron sobre este hecho y descubrieron que esa no es la única bandera que inaugurará el MOP.

El ministro–candidato Golborne también está licitando la realización de banderas en las otras 12 regiones, a las que les falta este “esencial implemento” y todo de la mano del emblema nacional que se instaló en Santiago con motivo de las celebraciones del Bicentenario.

Según informa un reportaje de la edición escrita de Cambio21, se calcula un costo estimado para cada bandera de entre 300 y 500 millones de pesos, esto significa que el Estado de Chile gastará entre $4.200 y $7.000 millones de pesos en la producción de banderas para las capitales regionales, eso sin incluir IVA, ni costo de mantención, ni terrenos, entre otros detalles no menores y todo eso dentro de un plazo de 6 meses, es decir, el tiempo preciso para que Golborne las alcance a inaugurar antes de renunciar para ser candidato.

Para hacerse una idea, estamos hablando de entre 21 mil y 36 mil sueldos mínimos de $193 mil pesos.

Pero como las banderas recién se están licitando, el Ministro debe “ganar tiempo” (y cámaras), para lo cual se inventó un viaje a Asia para conocer experiencias orientales en la construcción de puentes que sirvan como ejemplo para el Puente sobre el canal del Chacao.

Eso sí, según informaciones de prensa, el ministro le ha pedido a las autoridades chinas que apoyen a sus empresas para que vayan a ser parte de la licitación.

La gran duda es ¿por qué Golborne hace este viaje con parlamentarios y empresarios chilenos para convencer a los asiáticos de participar en una licitación y construir un puente que no estará bajo su gestión, ni siquiera si fuera ministro hasta marzo de 2014?

La respuesta puede ser sólo una: qué todo sea un montaje para su campaña presidencial.

Lo extraño es que lo haga con recursos de todos los chilenos. ¿Por qué Piñera hace vista gorda con este viaje y no le da oportunidades a los otros ministros –candidatos? Simple, porque Golborne ya está ungido como candidato único de la derecha.

Todo esto cobra mayor fuerza si rescatamos las declaraciones del propio ministro desde China al rebatir las críticas a su visita. “Además del tema técnico, está el elemento político. Nosotros necesitamos que las inversiones chinas en Chile aumenten y para eso se necesita la voluntad política. Necesitamos que el gobierno de China esté convencido de que sus empresas deben participar en esta licitación internacional, para tener la mayor cantidad de oferentes posibles”. Golborne insistió en que lo que busca “no es un puente para Chiloé, sino un puente para Chile”.

Tras los resultados de la encuesta CEP ya nadie duda de que el candidato de la derecha será el ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne. Las interrogantes van de la mano sobre cómo mantenerlo más en el cargo y que siga aprovechando ese espacio para hacerse propaganda y publicitar las obras de su futuro Gobierno.

La consolidación del “ministro de las Banderas y los viajes a China” como candidato presidencial de la derecha abre nuevas dudas respecto al inminente cambio de Gabinete.

Las interrogantes van de la mano sobre quiénes saldrán para ser parlamentarios y cuándo lo harán, así como lo que ocurrirá con los otros dos ministros que hasta antes de la CEP eran presidenciables y que hoy ya han quedado al margen de esa carrera, incluso Longueira lo reconoció, mientras Allamand insiste en esperar.

No sería raro que uno de ellos asuma la cartera de Interior en reemplazo del auto postulado candidato a Senador, Rodrigo Hinzpeter.

4 comentarios
23 ago 2012

Municipales 2012, nueva oferta de participación

¿Qué ha decidido usted en su comuna entre la elección municipal del 2008 y la elección del 2012? Lo más probable que en una minoría de comunas de las 345 que existen en el país, los ciudadanos hayan tenido la posibilidad de incidir en alguna decisión medianamente importante para su territorio, por medio de plebiscitos o presupuestos participativos.

Aún así, en la gran mayoría de las comunas, los ciudadanos reducen su participación en los asuntos públicos únicamente para elegir autoridades cada 4 años.

A propósito del dinámico contexto político que nos encontramos viviendo desde hace más de 1 año, en esta nueva elección municipal -y a diferencia de la elección del año 2008- es más difícil encontrar candidatos a alcaldes y concejales que no tengan entre sus propuestas programáticas “fomentar la participación ciudadana”.

Todos o la gran mayoría de los más de 1.300 candidatos a alcalde y una gran mayoría de los más de 13.000 candidatos a concejales en el país, manifiestan entre sus compromisos la promesa de promover la participación ciudadana en sus comunas.

¿Qué consecuencias traerá este fenómeno para la democracia local en los próximos cuatro años?

Pase lo que pase en esta elección municipal para el periodo 2012-2016, creo que se someterá a prueba la sensibilidad del gobernante para abrir nuevos espacios formales e informales de participación pero que contribuyan a vincular a los ciudadanos a “decisiones comunales”.

Es cierto que hoy existen mecanismos y espacios de participación a nivel municipal, pero todos ellos tienen la característica común que son de carácter informativos y consultivos, salvo los presupuestos participativos, los demás no se vinculan a decisiones locales (aunque estas decisiones sean marginales y se reduzcan a sedes, veredas, iluminación).

Digo esto porque desde los 90 y hasta ahora, el protagonismo en materia de participación ciudadana lo han tenido mecanismos informativos y consultivos (programas radiales, boletines informativos, canales de tv municipales, páginas web, consejos consultivos, cesco, cosoc, etc.) que representan el primer eslabón básico de la participación.

Asimismo, otros espacios tradicionales que muchos alcaldes disfrazan de espacios de participación son los Consejos Consultivos, Fondeve, Fondos para el deporte, entre otros.

El principal riesgo de esta tendencia es que esos espacios de participación se han transformado en un instrumento de renovación de liderazgos clientelares, y en algunos contextos, con legitimación de agendas públicas para actores políticos que ven en este instrumento una oportunidad para imponer su lógica verticalista en el espacio público.

Como consecuencia, se transforman en mecanismos participativos cooptados por los actores representativos, especialmente cuando la sociedad civil no logra empoderarse de los procesos, y la voluntad política del representante es excesivamente protagónica.

¿Qué ofrecen ahora los candidatos a alcaldes y concejales?

A pesar de que todavía se percibe cierta confusión sobre lo que cada candidato (a) entiende por participación ciudadana, entre los balbuceos de unos y la expertiz de otros, se distingue que los espacios de participación ciudadana que ofrecen desde lo local, la interpretan como mecanismos más asociados a la decisión que a la consulta.

Son portadores de un discurso que asocia la participación con un desafío en que el representante se atreve a compartir decisiones con el representado, en donde claramente se quiere avanzar hacia el establecimiento de mecanismos de participación más asociados a la “decisión” y control ciudadano sobre la gestión pública.

En este sentido, la implementación de la ley 20500, se queda corta; aunque se reconoce como un avance, claramente sigue siendo portadora de los mismos vicios de antaño, es decir, fortalece al representante por sobre el representado, promueve mecanismos consultivos y condiciona mucho que estos espacios resulten producto de la voluntad política del representante.

El gran desafío ahora será buscar las formas más eficaces de complemento entre la responsabilidad de la decisión que tiene el representante, con las nuevas formas de participación en la decisión que demandan los ciudadanos (y que por cierto ofrecen los propios candidatos), lo cual implica compartir espacios de decisión en temáticas municipales.

Este enfoque de participación no pretende reemplazar al representante, sino más bien complementar su acción y mejorar la calidad de las decisiones que se tomen sobre los asuntos públicos locales.

Ni reemplazo de los representantes ni subordinación o cooptación de la participación ciudadana, el camino es el complemento, pero para ello y dada nuestra legislación vigente, se requiere de candidatos dispuestos a distribuir el poder y ciudadanos dispuestos a ocupar esos espacios, exigirlos y hacerlos prevalecer por sobre la oferta “informativa y consultiva” de participación que ha copado la agenda municipal en los últimos 20 años.

Deja un comentario
23 ago 2012

Encuestas, verdades y liderazgos

La última encuesta del Centro de Estudios Públicos provoca varias discusiones y reacciones que le hacen bien a nuestra política.

Entre otras cosas, la encuesta nos notifica que ha habido además un severo castigo de la ciudadanía a la clase política y debemos hacernos cargo de eso. Desde lo que nos compete a nosotros, la actual oposición tiene la peor evaluación de todas las oposiciones desde el gobierno del ex presidente Lagos a la fecha.

A su vez, la adhesión Concertación también está entre las más bajas registradas, mientras casi todos los líderes y presidentes de la coalición se ubican entre los personajes públicos peor evaluados por los entrevistados.

Respecto de este último punto, el déficit de liderazgos es un problema especialmente grave en el caso de la DC y que la encuesta del CEP ha venido constatando sistemáticamente en las dos últimas décadas. En el estudio de 1995, 7 líderes DC estaba entre los 10 personajes mejor evaluados; el 2000 la cifra se reduce a 5. A mediados de la década a 3. En las mediciones del 2010 y 2012 sólo Soledad Alvear se mantiene en la lista.

¿Cuánto de esta reducción de liderazgos nacionales potentes ha influido en la pérdida de más de un millón de votos en igual período?

Mucho. Los partidos requieren programas de gobierno, proyectos, ideas, pero a la vez, necesitan de líderes dispuestos a encarnarlos, a defenderlos, a proyectarlos en el debate y en la acción.Una disposición con mirada de largo plazo y no de cálculo político corto.

A la DC se le critica su falta de ideas y propuestas. Sin desestimar del todo esa opinión, creo que el problema mayor ha estado en la carencia de personas dispuestas a liderar esas ideas.

El año 2005 Soledad Alvear presentó su candidatura presidencial, después de su exitoso paso por los ministerios de la Mujer, Justicia y RREE. Su nombre lideraba las encuestas e inició una campaña con miras a las primarias frente a Michelle Bachelet. En esa ocasión no fueron pocas las voces que estimaron que era innecesario este ejercicio considerando el amplio respaldo que concitaba la ex Presidenta. Soledad finalmente declinó su opción antes de la elección prevista.

Algunas de esas voces se hacen presente hoy.

Hace 9 meses presenté mi nombre como eventual candidata presidencial de la DC. Mi mayor orgullo no es el número de adherentes que he conquistado, sino que nadie duda que habrá primarias, que tenderemos candidato DC y más importante que tenemos un partido con hambre de éxito, con voluntad de poder para hacer los cambios que reclama nuestra sociedad.

Nuestra candidatura está en posición de aportar a la reconstrucción de nuestro sector, criticando lo errado y proponiendo lo nuevo para reencantar al electorado. Para recuperar el poder no basta con tener una líder con alta adhesión. Requerimos de varios líderes, de varias alternativas, de varias visiones que sume al mundo DC, al electorado de centro y centro izquierda, a los independientes.

Las encuestas nos ayudan a evaluar lo que hemos hecho bien y mal, pero bajo ninguna perspectiva pueden ser un instrumento para reemplazar nuestra misión como partido político: competir por representar mejor a los ciudadanos.

Cualquiera sea el o la candidata (a) presidencial de la oposición, él o la candidata agradecerá no solo tener una mayoría importante de votantes, sino una base de apoyo política diversa y cohesionada a la vez, con ideas y proyectos nuevos y personas capaces de defenderlos.

Ganar el poder será difícil, pero mucho más lo será el usarlo exitosamente. Hace 24 años construimos un conglomerado sobre nuestras diferencias.

Hoy no bastan arreglos cosméticos, sino cambios de forma y fondo. Para ello no se requiere “ordenar” nuestra alianza, sino competir para integrar. Esa es mi tarea hoy y no renunciaré a ella.

8 comentarios