29 oct 2012

Póngale número usted

De acuerdo a las estadísticas, se ha dicho que hubo un 60% de abstención en materia de votación.

Personalmente soy un convencido que la mejor manera de expresar la voluntad ciudadana es a través del voto voluntario, una opción soberana y libre es más profunda que muchas expresiones realizadas por obligación.

Sin embargo, creo que habría un gran segmento de votantes si se permitiera a los que se encuentran privados de libertad, tal como lo consigna la ley, no condenados a penas aflictivas, a expresar su derecho ciudadano.

Entiendo que esto no se hace por simple comodidad del Servicio Electoral, ya que los obligaría a implementar las condiciones requeridas para tal efecto, dentro de los recintos penales.

Por otra parte, si los gobiernos de turno tuvieran especial preocupación por quienes se encuentran al interior de estos centros, como por ejemplo: atención médica y dental oportuna, capacitación, baños dignos, celdas higiénicas, rehabilitación y recuperación social, sus familiares se sentirían comprometidos a favorecer a quienes han tenido una real y manifiesta preocupación por dignificar y humanizar a estos recintos privativos de libertad.

No olvidemos que el segmento de quienes cumplen condena supera las 100.000 personas, si a eso sumamos quienes se vinculan con ellos, tanto familia, vecinos y amistades, póngale número usted…

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29 oct 2012

La deserción de las masas

La abultada cifra de abstención en la reciente elección municipal que supera las previsiones más pesimistas, no es un accidente ni un comportamiento caprichoso del electorado; se trata, qué duda cabe, de un inquietante síntoma político y social en el Chile actual.

Es innegable que la cláusula del “voto voluntario” y la expansión del padrón electoral han contribuido a que se exprese con mayor fuerza un malestar difuso ante el presente estado de cosas en nuestro país.

No obstante, lo cierto es que antes de que se aprobara esta nueva modalidad había ya una masa muy significativa de no inscritos en los Registros Electorales, especialmente en los sectores juveniles.Más allá, entonces, de las explicaciones “técnicas” no se puede soslayar la cuestión de fondo: algo huele mal en nuestra “democracia” y desde hace mucho tiempo.

La idea ingenua de que el voto le ganaría a la calle ha sido desmentida por los hechos. La voz de la calle comienza a reflejarse en el rito eleccionario de una institucionalidad malsana, y lo hace, paradojalmente, como silencio, ausencia y deserción.

Quienes se abstuvieron lo han hecho porque se sintieron obligados a escoger entre candidatos designados .

El acto mismo de votar se ensució y perdió toda dignidad democrática en el actual orden constitucional. La abstención amplia marca un punto de inflexión que debiera hacer meditar a la clase política, pues, las actuales reglas del juego ya no satisfacen a una amplia mayoría.

El panorama que se abre ante las presidenciales del próximo año es más que inquietante e incierto. Si se quiere revestir de un mínimo de legitimidad las elecciones venideras es urgente introducir cambios importantes y radicales en nuestra institucionalidad.

Hemos llegado a un punto de no retorno. Chile quiere otra democracia más participativa y justa que nos represente a todos y no este adefesio pinochetista que nos ha conducido a la nefasta situación en que está sumida la política entre nosotros.

Insistir en mantener el actual orden constitucional solo profundiza el divorcio entre la sociedad y una clase política que dice representarla.

La cifra de abstención es una suerte de sismógrafo que muestra el grado de desprestigio en que han caído los políticos y la política tal y como se practica en Chile hoy.

Hemos asistido a un terremoto político que no puede dejarnos indiferentes, pues nos guste o no, el malestar ciudadano va a buscar cauces de expresión tarde o temprano.

El veredicto de la ciudadanía es claro y rotundo: el diseño político inaugurado en los noventas y que se ha proyectado hasta la fecha ha dejado de funcionar y ya no convoca a las mayorías.

Cuando una mayoría importante de ciudadanos le vuelve la espalda a la clase política que quiere representarla, como ha acontecido hoy, es hora de pensar en una nueva democracia con una nueva Constitución.

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29 oct 2012

Chile mira de nuevo hacia la centroizquierda

El resonante triunfo obtenido por las fuerzas opositoras en la elección municipal ha sido el primer pronunciamiento ciudadano desde la segunda vuelta presidencial en enero de 2010, y ha demostrado que la mayoría que Piñera obtuvo aquella vez ya no existe.

Aunque la coalición oficialista cuenta con una adhesión superior al respaldo a la gestión del mandatario, ha sido superada nacionalmente tanto en votación como en cargos por la Concertación y sus aliados.

Se suele decir que las elecciones no se ganan ni se pierden, sino que se explican.Pues bien, esta es muy difícil de explicar para el gobierno y los partidos de la Alianza.

Ningún ejercicio retórico disminuye el hecho rotundo de que se ha producido un cambio de tendencia: el país ha vuelto al curso de centroizquierda que había dejado en 2010.Cuando falta un año para elegir Presidente de la República y parlamentarios, ello tiene un impacto evidente para todos.

En la hora de la victoria, hay que cuidarse de la sensación embriagadora que ella produce. Se necesita templanza republicana y no perder de vista que las mareas electorales van y vienen. No hay derrotas definitivas ni tampoco triunfos definitivos. Esa es la virtud de la democracia.

Todo indica que se acelerará el proceso de la elección presidencial de noviembre de 2013. La realización de primarias legales el 30 de junio condicionará decisivamente la agenda de La Moneda, los partidos y los precandidatos. De partida, es insostenible la permanencia de Allamand y Golborne en el gabinete, y si Piñera quiere terminar su mandato dignamente, tendrá que cortar por lo sano antes de fin de año.

Se aproxima una competencia muy dura en la coalición gobernante, respecto de la cual no se puede anticipar el resultado. Veremos la confrontación entre un político avezado como Allamand, con varias batallas en el cuerpo, y un recién llegado como Golborne, de sonrisa fácil, pero que constituye un verdadero misterio en cuanto a estatura política.

¿Habrá primaria opositora pese a que Michelle Bachelet aparece como la candidata natural de la centroizquierda? Tiene que haber primaria.Ese es el compromiso ante los ciudadanos. Al respecto, hay que evitar cualquier señal que pueda ser interpretada como intención de saltarse la primaria. Lo que corresponde es asegurar que esa competencia se realice en un clima constructivo y que convoque la participación de mucha gente.

Es de esperar que llegue la hora de la sensatez en la centroizquierda, o sea, el fin de un largo período de reyertas en las que han prevalecido los cálculos partidistas y personalistas. Entre paréntesis, habría que decir que, a la luz del nuevo mapa de las alcaldías, los anuncios funerarios sobre la Concertación eran, por lo menos, un tanto exagerados.

Para convertirse en una alternativa confiable de gobierno, las fuerzas de centroizquierda necesitan demostrar que pueden garantizar la gobernabilidad y el progreso al mismo tiempo, sin aventuras demagógicas, sin prometer lo que no pueden cumplir. Chile está en buen pie para plantearse nuevas metas que permitan afianzar el régimen democrático, consolidar los logros económicos y profundizar la inclusión social.

Es sombrío el panorama de Marco Enríquez-Ominami. Hasta hoy, había girado fondos a cuenta del capital electoral que reunió en diciembre de 2009. Es visible que esos fondos se achicaron drásticamente y que su nueva candidatura presidencial tiene menguadas perspectivas.

El voto voluntario está en entredicho. Con todo, es improbable que pueda revisarse a corto plazo, lo que exigiría un consenso parlamentario muy difícil de conseguir.Lo realista es que los partidos y el Servel lleven adelante una campaña para motivar la participación de los electores cuando se acerquen los comicios de 2013.

El llamado a no votar de algunos dirigentes estudiantiles fue una legítima forma de expresión en una sociedad que, afortunadamente, garantiza las libertades públicas.

De todas maneras, es deseable que esos dirigentes estudiantiles aprecien el valor del sufragio universal que tanto costó recuperar después de largos años de dictadura.

Paradójicamente, su protesta se dirigió contra una elección impecablemente democrática, puesto que el alcalde es elegido directamente por los ciudadanos (gana el candidato que obtiene un voto más que sus competidores), en tanto que los concejales son elegidos mediante un sistema proporcional, que permite la representación de la mayoría y la minoría.

La incongruencia es el sistema binominal que rige en las elecciones parlamentarias, y que urge cambiar. Todavía hay tiempo para materializar una reforma que permita elegir senadores y diputados con un sistema proporcional en 2013.

Ello perfeccionaría los procedimientos democráticos, favorecería la competencia electoral y alentaría la participación de los ciudadanos.Además, traería aire fresco a la política y reforzaría la autoridad del Congreso Nacional.

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28 oct 2012

Elitización de las elecciones

Con el argumento de que no era posible aprobar la inscripción automática sin el voto voluntario y de que resultaba necesario renovar el padrón electoral porque estaba dejando a un porcentaje importante de la población fuera, la Concertación impulsó el proyecto de ley -que terminó aprobando el gobierno de Piñera-que permitiría la incorporación de más de cinco millones de nuevos ciudadanos al proceso electoral.

Se introducía así un elemento de incertidumbre que desafiaría a los candidatos a ofrecer discursos y programas en sintonía con las demandas ciudadanas, en medio del cuestionamiento a la clase política y a las instituciones por el que el país atraviesa.

En las municipales 2012 ello no ocurrió: la mayoría de los candidatos a alcaldes se repetirán el plato y las mujeres y jóvenes que desafiaron a estos incumbentes, son la minoría. Los slogan abundaron y los programas escasearon, constituyéndose más en la excepción que la regla.

Es probable que al impulsar el voto voluntario la Concertación haya equivocado su cálculo al suponer que los nuevos votantes que se sumarían al padrón electoral tendrían un perfil de centro izquierda, dado que 1/3 de los no inscritos en el formato anterior de voto obligatorio se identificaban con ese sector.

Efectivamente los niveles de abstención vienen aumentando en Chile desde hace varios años producto del malestar ciudadano y de la crisis de representación, pero el debut del voto voluntario en estas municipales no contribuirá a la legitimidad del sistema al dejar de manifiesto el sesgo de clase y edad que a más de algún parlamentario le hará arrepentirse de haber impulsado la voluntariedad.

Si es en las urnas donde todos somos iguales y cada persona representa un voto, independiente de su sexo, edad, creencias, religión o poder adquisitivo, con el voto voluntario esa premisa básica del régimen democrático pierde valor.

Diversos estudios sostienen que con la voluntariedad los que más acuden a las urnas son los sectores más informados y con mejor situación socioeconómica, y que, por el contrario, los que menos lo hacen son los más pobres y con menor educación cívica. Asimismo, es esperable que se gaste más en campañas, aumentando el poder del dinero sobre la política, porque los candidatos tendrán que hacer mayores esfuerzos para movilizar a los votantes.

Cuando en conversaciones cotidianas se escucha a personas afirmar que irán a votar aunque no quieran hacerlo y a sabiendas de que esta vez el voto es voluntario, porque temen recibir algún tipo de represalia o encontrar trabas para postular al subsidio habitacional, por ejemplo, estamos frente a un problema. Voto voluntario sin educación cívica son incompatibles.

En definitiva, el beneficio de agregar incertidumbre al proceso para mejorar la competencia entre las ofertas electorales puede ser menor que el costo de reproducir en las urnas la inequidad que caracteriza la estructura socioeconómica que persiste en nuestro país, justamente en un nuevo ciclo político que ha puesto en cuestión la desigualdad que produce el modelo.

Algunos desdramatizan los bajos niveles de participación política (especialmente en elecciones municipales) y sostienen que cifras en torno al 40% de abstención electoral son propias de países desarrollados que cuentan con voto voluntario. La diferencia está en que en esas naciones los niveles de desigualdad social no son tan altos como en el nuestro.

La inequidad en el acceso a la justicia, en la educación, la salud y la mala distribución del ingreso, no puede trasladarse a las urnas, espacio de igualdad por esencia. El voto voluntario le hace un flaco favor al proceso de democratización social, porque traduce la desigualdad económica en desigualdad política, cuestión que nuestro país no se puede permitir.

El voto voluntario beneficia al stablishment y pavimenta el camino hacia la elitización de las elecciones.

Hasta ahora, la oferta electoral de quienes más se han resistido a la demanda ciudadana de cambio sigue principalmente dominada por las elites, la oligarquía, los apellidos añosos y tradicionales, los hombres en desmedro de las mujeres y los entrados en años en contra de los más jóvenes.

No avanzamos en calidad de la política si ahora son ellos mismos y su clase los que votarán más que quienes parecen sobrar hasta para el propio sistema democrático.

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26 oct 2012

Diego versus Hernando

Se necesitaba que nuestros diputados, comenzaran a discutir el proyecto del diputado Miodrag Marinovic que cambia la fecha del descubrimiento de Chile, para tener la prueba definitiva de que nuestros legisladores están completamente chiflados.

La iniciativa legal del diputado consta de un solo artículo que establece el 21 de octubre como celebración del magno acontecimiento. La fecha no está caprichosamente elegida, pues corresponde al día en que Hernando de Magallanes descubrió el estrecho que hoy día lleva su nombre.

Quién ha iniciado esta cruzada, de trascendental importancia para el futuro de nuestro país, es el Premio Nacional de Historia Mateo Martinic, quien ha puesto a la luz la injusticia de que ha sido objeto Don Hernando, al no serle reconocido que él y no Diego de Almagro fue quién anduvo por primera vez en nuestro territorio. Varios historiadores han comenzado a discutir el tema tironeando unos hacia el lado de Diego y otros hacia el lado de Hernando, sin ponerse de acuerdo.

La discusión, cuyo destino es previsible porque no lo tiene, está radicada hoy día en la Comisión de Cultura de la Cámara y seguramente se prestará para no pocos bostezos de parte de sus participantes.

Lo absurdo de todo esto es lo que yo llamaría la concepción histórica de los pica-piedras, esto es, la idea de que todo ha sido siempre igual a lo actual, solo que hecho de piedra. Ponerse a discutir sobre el descubrimiento de Chile sin definir previamente con rigurosidad qué se entiende por tal cosa, no reviste ningún seriedad.

Es obvio que, ni en la época de Magallanes, ni en la época de Almagro existía Chile.Lo que uno y otro han hecho es llegar a un territorio que siglos después iba a ser llamado de ese modo, pero tanto uno como el otro jamás tuvieron en la mente ni siquiera una vaga idea de las consecuencias que sus andaduras iban a tener para los futuros habitantes de esas regiones.

Muy a menudo los historiadores caen en trampas muy comunes en su especialidad y que tienen que ver con darle una existencia intemporal a realidades que solo se van haciendo con el tiempo.

Chile no es una esencia inscrita en algún cielo platónico de la cual podamos afirmar con propiedad que en algún momento “fue descubierta”.

Detrás de la palabra “Chile” hay muchas realidades diferentes que han ido teniendo lugar a través de los siglos. Lo que nosotros llamamos de ese modo, solo comenzó a existir con la Independencia, esto es, cuando después de siglos de ser una colonia, se formó una república independiente y soberana existente en un territorio más o menos definido.

Si juzgamos las cosas desde el punto de vista territorial, la realidad ha cambiado considerablemente: en un momento Mendoza era “chilena”, en otro incluía casi toda la Patagonia, en otro momento solo llegaba hasta Copiapó, hoy día incluye el Norte Grande y ahora estamos esperando que se definan nuestros limites marítimos puestos en cuestión por el Perú.

“Chile” es algo que se ha ido haciendo con el tiempo y como el tiempo no se detiene, lo más probable es que los siglos venideros vean nuevos cambios en lo que nuestros historiadores parecen considerar como inamovible. A Chile lo hemos ido descubriendo todos a medida que se ha ido haciendo.

Y si lo que vamos a tomar en consideración para establecer su“descubrimiento” es la primera vez que se pisa el territorio actualmente considerado como propio, entonces no podríamos dejar de considerar como auténticos descubridores a los diferentes pueblos indígenas que han vivido en el desde mucho antes de la llegada de los españoles.

La única justificación que tiene el establecer una fecha de “descubrimiento” es la de mostrar desde qué primer territorio se ha ido construyendo esta realidad proteica, desde qué punto inicial ha comenzado a hacerse esto que hoy día provisionalmente llamamos “Chile”.

¿Será acaso “Chile” lo que nos espera a la vuelta de la esquina de los siglos? ¿Nos llamaremos “Chile” en doscientos años más? ¿Seremos en verdad definitivamente lo que hoy día nos parece tan obvio e indiscutible?

Lo que no podemos dudar es que en algo nos hemos ido transformando a través de los tiempos históricos. El descubrimiento de Hernando de Magallanes tuvo grandes consecuencias para el conocimiento de nuevas vías de navegación hacia el Pacífico pero no tuvo consecuencias inmediatas para lo que sería más tarde considerado como “Chile”.

De hecho, las tierras magallánicas solo se colonizaron con éxito desde la segunda mitad del siglo XIX. Por el contrario, el viaje de Almagro abrió la ruta hacia lo que se transformaría rápidamente en el centro desde donde comenzó la colonización de los territorios actuales del país, incluida la Patagonia.

Si se ha abierto esta polémica, que desprestigia al Parlamento, es únicamente por razones de demagogia regionalista. El mal regionalismo busca proclamar con buenas y malas razones los valores provincianos, sin darse cuenta que con ello solo termina generando polémicas de ocioso, como las que se levantan en las plazas de pueblo acerca de si el león o el tigre es el rey de los animales.

Mejor que en vez de malgastar el tiempo de los legisladores obligándolos a discutir problemas vacuos, se promuevan iniciativas que verdaderamente le hagan la vida más grata a los ciudadanos.

La grandeza de una región no reside en falsos reconocimientos, sino en los impulsos que verdaderamente la ayuden a acrecentar su economía, su educación y su cultura.

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26 oct 2012

¿Descubrir Chile?

Parece pregunta de Nicanor Parra. O de los que incorporan todo su vocabulario y siguen tipeando a juntillas. Da como pena cuando emplean un verbo tan original como DESCUBRIR para contar dónde y cuándo algunos recordados personajes llegaron a conocer territorios de Occidente.

¿Alguien sabe o ha oído decir que algún personaje descubrió España? ¿O Italia, Suecia o Portugal? ¿O la China, Japón o la Isla de Pascua?

Si tomamos dos definiciones que ofrece el diccionario RAE, descubrir es: Hallar lo que estaba ignorado, tierras y mares desconocidos, o llegar al conocimiento de algo que se ignoraba.

Y en el Diccionario de Oxford que Parra debe haber conocido, descubrir es: Encontrar (algo o alguien) inesperadamente en el curso de una búsqueda, o ser el primero en encontrar u observar un lugar, sustancia o fenómeno científico.

Entonces, ¿será correcto decir que Colón descubrió el Nuevo Mundo?Porque sabemos muy bien que cuando arribó donde dicen que llegó, la Huana-hani, la isla estaba harto poblada y según los historiadores hubo algún entendimiento (no creo muy pacífico) entre los pasajeros y los habitantes dueños de casa. Creo, fue un encuentro.

Vamos por partes. Los que indican que don Hernando de Magallanes, en su paso por el Estrecho, habría descubierto Chile en 1520, ¿advierten que los navegantes nombraron Tierra del Fuego al continente vecino del mar que surcaban? ¿Y que estos fuegos ocurrían por la acción de los tehuelches que vivían ahí?

La otra conjetura conocida es de don Diego de Almagro, quien peleado con Francisco Pizarro, partió desde Cuzco, tomó el Camino del Inca hacia Alto Perú y siguió al Sur atraído por la convicción que en Chile había oro. Cruzó los Andes y descendió al valle de Copiapó con los que iban quedando, una comitiva de 200 españoles y –dicen– más de mil yanaconas. Buena parte de estos últimos se arrepintieron del viaje y abandonaron la expedición.

Si hubiera optado venirse por el litoral, las cosas habrían sido quizás, más fáciles. Siguió al Sur. Pasado Los Vilos se encontró con Cerrada, otro español que vivía por ahí y en el valle del Aconcagua lo esperaba Gonzalo Calvo, español bien establecido y radicado en Chile. A don Diego no le fue muy bien en su búsqueda de oro y tras encuentros con mapuches belicosos y diversas contrariedades volvió al Perú.

Respeto historiadores, geógrafos y mapa-mundistas, pero hay falacias muy antiguas que nos llevan a pensar incorrectamente y a no-pensar.

Nuestro territorio, Chile, emergió desde el fondo marino hace aproximadamente unos 140 millones de años,en fragmentos longitudinales, resultado del proceso continuo de explosiones subyacentes yendo a adosarse al entonces terreno de lo que hoy es la Argentina.

El territorio de Chile fue poblado paulatinamente en sus distintas regiones por migrantes que llegaron al Sur desde Polinesia, al Norte por los pueblos del Tiahuanaco y en el centro por migraciones de mapuches desde Argentina. Un largo proceso que comenzó, posiblemente, hace más de 30 mil años.

Si alguien lo hubiera descubierto antes, no tenemos evidencias sólidas.

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26 oct 2012

Gato por liebre en salud, ¡no, por favor!

El titular del diario La Segunda de ayer era “Clínicas: precio todo incluido para 20 cirugías” . Al leer el artículo se informa como una gran novedad que a contar de una mesa de trabajo donde participa, entre otras instituciones gubernamentales, la Superintendencia de Salud, en el mes de junio del 2013 se contará con la información de cuánto será el valor final de una operación en una clínica privada.

Situación que debería estar clara y expuesta según consta en la ley de Derechos y Deberes de los Personas a partir del mes de octubre en curso.

Esta normativa es la única que aún estaba pendiente de la Reforma de Salud del gobierno del Presidente Lagos. Se tramitó por más de 10 años en el Congreso y finalmente, el 24 de abril de 2012, fue publicada en el Diario Oficial y entró en plena vigencia este mes de octubre.

Por tanto, llama la atención que la Superintendencia de Salud en vez de estar sancionando que la ley no esté operativa en los prestadores privados ande impulsando y publicitando mesas de trabajo que tendrán resultados tardíos para el cumplimiento de la ley.

Al parecer cuando se trata de nuevos derechos para los ciudadanos y ciudadanas el gobierno tiene prioridad en mantener las regalías del sector privado más que en reconocer, fiscalizar el acceso y garantizar la protección de ellos.

Para que no nos sigan pasando “gato por liebre” en salud, los ciudadanos y ciudadanas debemos estar conscientes de nuestros derechos y actuar como tales.No cómo meros pacientes no empoderados frente al sistema de salud,por ello es necesario educar e informar los alcances de la nueva normativa, la cual señala entre otros aspectos:

Los prestadores (públicos y privados) deben mantener una base de datos actualizada con los precios de las prestaciones, insumos y medicamentos. Se informarán los plazos para el pago al momento del ingreso del paciente.

Se regula el derecho de los pacientes a ser informados, en forma completa, oportuna, veraz y comprensible, acerca del estado de su salud, del diagnóstico de su enfermedad, tratamientos, riesgos, exámenes y procedimientos practicados, y medicamentos suministrados.

Los pacientes pueden otorgar o denegar su voluntad para someterse a cualquier procedimiento o tratamiento en forma libre, voluntaria, expresa e informada. Si su estado es terminal tiene derecho a optar si desea o no un tratamiento que puede prolongar artificialmente su vida.

Tanto el prestador como quienes integran el equipo de salud deben cumplir con los protocolos de seguridad y calidad de atención en materias como: infecciones intrahospitalarias, identificación y accidentabilidad de los pacientes, errores en la atención de salud, y en todos aquellos eventos adversos evitables. El paciente tiene el derecho de ser informado acerca de la ocurrencia de un evento adverso.

Las personas deben recibir un trato digno y respetuoso en todo momento. Se debe utilizar un lenguaje adecuado y comprensible. No se podrá grabar ni fotografiar a los pacientes sin una autorización escrita otorgada por él o su representante legal.

Toda persona tiene derecho a la compañía de familiares y amigos cercanos en su hospitalización y con ocasión de prestaciones ambulatorias.

También pueden recibir oportunamente consejería y asistencia religiosa o espiritual.

En los territorios con alta concentración de población indígena se deberá aplicar un modelo de salud intercultural con facilitadores interculturales y señalización en el idioma del pueblo originario y asistencia religiosa propia de su cultura.

La ficha clínica permanecerá por al menos 15 años en poder del prestador, quien será responsable de la reserva del contenido, y no podrá ser entregada a terceras personas que no tengan relación con la atención de salud del paciente.

Toda persona tiene derecho a efectuar las consultas y reclamos que estime pertinentes respecto a la atención de salud recibida.

Nunca más puedo llevarme una receta de un médico sin que entienda lo que dice.

Nunca más debo salir de una consulta sin saber por qué debo tomar un determinado medicamento. Nunca más puedo ser hospitalizada sin saber la forma de pago. Nunca más debo ingresar a una operación programada sin saber el monto final que tendrá la prestación.

Todo ello tiene vigencia a partir de octubre esperamos que la Superintendencia de Salud comience por validar su rol de defensa a los intereses y derechos de los ciudadanos y ciudadanas más que de los prestadores.

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26 oct 2012

Yo voto

No. Yo “no presto el voto”. Pero voto. Y no siento que haya contradicción.

Es que estoy convencida de que entrar en la cámara el domingo y marcar preferencia por uno u otro candidato efectivamente hace un cambio:¿Me molesta el alcalde que quiere perpetuarse en mi comuna? voto y le doy el aviso de que crece el número de vecinos a los que ya no convence su presencia.¿No me gusta que todo se juegue entre los candidatos de las 2 coaliciones? voto por los abanderados independientes o de partidos “menores” para que se hagan más fuertes.

¿Quiero que mi alcalde tenga contrapeso al tomar decisiones? Voto por sus detractores en la lista de concejales… No estoy prestando mi voto, estoy haciendo valer mis derechos.

Entiendo la molestia con el sistema que plantean los que llaman a no votar.Comparto con una mayoría que el binominal ya no da para más y que sólo favorece a los que ya están en el poder en la derecha y en la centroizquierda (pero eso no corre para los concejales). Sé que después de 22 años de democracia quedan muchos problemas por solucionar, uno de los primeros el derecho a una educación pública gratuita y de calidad. Sé que el poder real de los alcaldes limita duramente con sus atribuciones, con los recursos económicos de que disponen en su comuna, con la pobreza de sus vecinos y hasta con la decisión de los privados de instalarse sólo donde la seguridad y el poder adquisitivo los lleva.

Pero estas elecciones municipales son las primeras con inscripción automática y voto voluntario. En esa medida, es la primera vez que los candidatos no saben qué esperar a ciencia cierta… Más de alguno debe sacar cuentas y no le calzan.

Por lo mismo, si la idea es hacer cambios, este es el momento. Un diputado de derecha decía en días pasados que si siguen los mismos, es porque votan siempre los mismos.

Creo firmemente que sufragar no es sólo un derecho sino un deber. He votado en todos los comicios posibles desde la universidad.

Obviamente lo he hecho en cada elección municipal, parlamentaria y presidencial. Pero además, si me convocan a votar por el Centro de Padres del colegio de mis hijos también lo hago con gusto. No creo en aquellos que vociferan desde la vereda contra el orden establecido. Creo en los que cruzan la calle y actúan como ciudadanos para cambiar ese orden.

La construcción de la sociedad no la hacen sólo los políticos, ni se consigue lanzando piedras para botar lo que hay. También la podemos hacer entre todos con una simple raya en la papeleta de votación.

Así ocurrió en un plebiscito allá por 1988, y no resultó mal.

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26 oct 2012

Exportación de Agua

Las principales interrogantes que se plantean en términos de la explotación de recursos naturales, tales como cobre o litio entre otros, se orientan a identificar quiénes son los beneficiados de dicha actividad, hacia dónde van los réditos económicos y cuáles son los intereses atendidos, si acaso se correlacionan con los del país, región o bien con los de unos pocos magnates internacionales.

En general, esto es algo de relevancia sobre todo con aquellos recursos naturales explotados no renovables, debido a que en términos reales un privado sólo debe establecer acciones de mitigación sobre impactos ya producidos por su explotación, pero no necesariamente incluir en su análisis el beneficio que deja de percibir una comunidad vecina si las cosas se hicieran de otro modo.

Ni hablar de evitar dichos impactos y reponer las condiciones iniciales. Al menos así se plantea en nuestra legislación, ya que el Estado no tiene mayor poder de planificación en este sentido debido a su rol subsidiario plasmado en la Constitución.

Pero Chile no exporta el mineral en su forma natural o bruta, como se señala burdamente en diversos foros de opinión, ya que de alguna forma existen procesos que se llevan a cabo para lograr un producto terminado y preparado para ser embarcado rumbo a los centros de consumo mundial.

Dentro de estos procesos se utilizan otros insumos, entre ellos un recurso natural tan vital como el agua, que es de cierta forma “renovable” en términos anuales, pero su incierta disponibilidad legal, geográfica y estacional la transforma en un bien escaso y hasta en algunos casos no renovable. Esto es válido porque la renovación de un recurso se relaciona con el horizonte de tiempo que se considera y el grado de inmediatez de su reposición sin llegar a afectar gravemente una actividad.

De este modo, cuando se exportan recursos naturales, de pasada entran a competir en el mercado todos los factores de producción que conforman dicha actividad. Así mismo, se produce una enmascarada exportación de agua, desde lugares donde es escasa y de gran valor para una determinada actividad, hacia zonas en que su uso prioritario es distinto e incluso donde su aprovechamiento puede dejar un beneficio económico en las arcas fiscales de otros países a través de cobro de impuestos, algo que no sucede en Chile.

Por otro lado, en este competitivo e ideal mundo, los intereses en juego compiten esperando que todo resulte en una correcta asignación de recursos en aquellas actividades que mayor beneficio le otorga a la comunidad de intereses supuestamente acordada y definida por la sociedad.

Esta comunidad de intereses podría ser el país o una región, o particularmente la cuenca de un río, si se trata de agua. El Estado tiene mínima o casi nula injerencia en la planificación, ésta vez sobre el uso del agua, salvo en casos de emergencias por sequías donde operan algunos mecanismos prestablecidos.

En la esfera del Lobby la competencia de intereses particulares debiera resultar en algo positivo para el interés público, pero cuando este ideal y teórico mundo competitivo se aleja de la realidad los supuestos comienzan a ser vagos, y al escudriñar se observa que casi nada se cumple. Esto conduce a una desviación y el resultado dista de ser el esperado.

Esto es similar al reino de la naturaleza, donde la contaminación genera pérdidas de diversidad al dejar vivas a unas pocas especies más resistentes, no por simple competencia sino por efectos externos que el propio sistema difícilmente crearía. En este caso sobreviven quienes tuvieron el privilegio de adquirir la información oportuna, algunas veces a través de oscuros mecanismos que el ciudadano común no puede ver con facilidad.

Al igual que en la política, el sistema de representación en cualquier comunidad de intereses tiene una influencia importante sobre el nivel de participación y resolución de conflictos. En Chile el sistema de representación interna en los organismos privados de administración del agua, se rigen por un sistema de cómputo de votos correspondiente a “una acción,un voto”, así quien tiene mil acciones tiene mil votos a su favor.

Esta modalidad sacralizada en el Código de Aguas, genera efectos indeseados en la representatividad y gestión interna del sistema, donde algunos intereses no quedan bien representados, se genera una ausencia de participación interna de los usuarios del agua y se origina una baja rotación de dirigentes, los que en general suelen ser relegidos por los usuarios con mayores acciones.

Claramente, la toma de decisiones queda determinada por un sistema representativo que no asegura una competencia real de los intereses en juego. Esto es relevante, considerando que cualquier acto de compraventa de derechos de agua va a un beneficio privado que no necesariamente corresponderá al resultado de una competencia de intereses, considerando adicionalmente que no existen mecanismos que permitan extraer parte de estos beneficios y redistribuirlos, ya que se trata de propiedad privada y contratos entre privados, donde el Estado no tiene mayor injerencia.

Así queda encubierto un modelo de exportación de agua con importantes falencias y desequilibrios, donde no queda bien claro hacia donde van los beneficios de su aprovechamiento, ni quiénes son los beneficiados o perjudicados, ni a qué intereses satisface.

Al menos el Estado chileno no recibe recursos económicos por usos de agua de actividades privadas que van en beneficio de intereses particulares, que podrían ubicarse en otras latitudes o corresponder a otros Estados.

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26 oct 2012

Los Hipster de la política. Yo sí voto

Conversando con mi hija e hijo adolescentes comprendí el concepto de “hipster” utilizado por los adolescentes hoy en día. Se refieren así a sus pares que buscan ser alternativos, renegando de las modas, que se declaran diferentes y no siguen tendencias. Se caracterizan por los anteojos de un grueso marco de carey, ser usuarios muy tecnologizados, usar ropa usada o reciclada y principalmente por negarse a aceptar que son parte de alguna tribu.

Lo importante es comprender que detrás de un Hipster, más que seguir una moda, se sigue un concepto, el de ser especial, el ser de la vanguardia y ser alternativo a todo lo demás. No hay mayor agravio que acusar a un hipster de ser hipster, lo que los mete en la categoría de moda o tribu. En lenguaje político, los mete en el sistema sin serlo.

El asunto es que la política chilena se ha llenado de Hipster, transformándose en una verdadera moda.

A pesar del relato político que tienen muchos hipster de la política, declaran que no son políticos ni militan en partidos políticos (en lenguaje adolescente, no son parte de ninguna tribu) o reniegan de los partidos en que aun militan, asumiendo tendencias independientes en sus postulados.

Normalmente tienen una profunda y variada propuesta de contenidos, pero los hipster de la política llaman a no participar de los procesos electorales, para marcar sus diferencias con las propuestas electorales manifestadas en las papeletas.

No hay que confundirlos con los resabios de un auténtico pinochetismo chileno que, por otras razones, pero con igual método de protesta, no votan por “esos señores políticos” al recoger el legado de que “casi todos los políticos son beatos de la ‘democracia’; creen que el único sistema que hay en el mundo es la democracia” (Pinochet, 1982) o finalmente terminan votando por la UDI porque ellos no son políticos, (¿paradoja o autoengaño?)

Volviendo a los hipster, tampoco son – necesariamente – de la ultra izquierda, a los hipster de la política chilena les da pereza encapucharse y salir a tirar piedras contra el sistema y- de pasada – contra el kiosco de la viejita del frente, a pesar de que justifican los actos vandálicos que espantan a los manifestantes chilenos que,en esas situaciones,se restan o retiran de las manifestaciones.

Al igual que los adolescentes hipster, el hipster de la política tiene en el mundo de las TICs (tecnología de las informáticas y de las comunicaciones) su lugar natural para desarrollarse, protestar, emplazar y manifestarse.

En el Chile actual, enfrentado al proceso electoral de las municipales y ya próximo al proceso presidencial y parlamentario más importante de los últimos 20 años, tenemos un graneado muestrario de hipster en la política. Así se han transformado en un elemento imprescindible del sistema oligárquico chileno. Los medios de comunicación de la propia oligarquía le dan mucha tribuna o/y cobertura.

El nuevo sistema de votación voluntario es el mayor caldo de cultivo de los hipster de la política chilena y su postura – legitimada por el sistema voluntario del voto – de llamar a no votar. Es interesante su llamado a no dar el voto a la “clase política”, pero no mencionan nada contra otros poderes de la oligarquía chilena, como los medios de comunicación (deberían llamar a eliminar todos los televisores de nuestros hogares), las fuerzas armadas (que por razones semióticas deberían “funar” todo tipo de uniformes incluyendo bomberos, scout y los metaleros que se visten todos iguales) o los grandes empresarios (nada de ir al retail).

Sospechosamente sólo llaman a no participar del sistema democrático – acusándolo de no ser tan democrático – sin levantar una propuesta de una profunda participación política, salvo el no participar.

En este mismo espacio he sido crítico de la oligarquización de la política, planteando una visión sistémica de la cultura oligarca en nuestro país, pero el llamado a no votar consolida dicha cultura. Peor aun, llamar a “funar” el proceso electoral tiene un fuerte tufillo que el Capitán General debe aplaudir y gozar desde donde quiera que se encuentre…

El mayor riesgo de los hipster de la política es que, llegado un momento, maduren – al igual que los adolescentes – y abandonen sus postulados como un hermoso recuerdo de una juventud ya superada.

Si usted vive cerca de un hipster de la política chilena, obsérvelo. Después de algunos años se dará cuenta que es más funcional y dependiente del sistema que usted mismo, manteniendo su discurso en la misma proporcionalidad que la oligarquía nacional mantiene su propio poder.

Por ahora ¡Yo sí voto!

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