10 mar 2013

Intentos fallidos en Providencia

Durante la prolongada administración edilicia del coronel (r) de Ejército, Cristián Labbé, a través de fórmulas artificiosas, el Director de Obras Municipales de Providencia, arquitecto Sergio Ventura, entre otros numerosos casos, creyéndose dueño y señor de las interpretaciones del marco legal urbanístico, resolvió darle curso a dos polémicos anteproyectos de edificación que vulneran abiertamente su propio Plan Regulador Comunal (PRC) respecto del ámbito patrimonial.

Uno de ellos está documentado en columna “¡Cambien la regulación para construir la torre!” publicada el 5 de noviembre de 2012 en esta tribuna, referida al ardid administrativo llevado a cabo por las anteriores autoridades de esa comuna, con la venia de la Seremi de Vivienda y Urbanismo, para que la organización religiosa que es dueña del Colegio Universitario Inglés, inmueble de Conservación Histórica, pudiera ser demolido para que una ambiciosa inmobiliaria construyera, en la fracción más apetecida del terreno, unas torres de oficinas unidas en su base de 24 pisos de altura.

La otra situación, hasta ahora desconocida por la opinión pública, tiene que ver con la Población Jefes y Oficiales de Carabineros, interesante y tradicional conjunto de viviendas unifamiliares construidas hace unos 80 años en ambos costados de las calles Cirujano Guzmán y General Flores en esa comuna.

En este caso una constructora desea levantar una torre acristalada sobre tres casonas localizadas en los números 202, 218 y 238 de la calle General Flores, inmuebles que cuentan con protección patrimonial según el PRC de Providencia, caso que nos fue denunciado por el vecino Carlos Becker y que, por tal motivo, nos vimos compelidos a llevarlo a la Contraloría General de la República.

El ente fiscalizador, como no se objetaba un permiso de edificación, acto administrativo terminal, que debía contar con el V.ºB.º de la Seremi de Vivienda y Urbanismo, no se pronunció sobre el fondo de la materia, ya que existía tan sólo un anteproyecto, trámite preliminar que no requiere de la aprobación de la mencionada Seremi.

Para que los lectores dispongan de una visión amplia sobre este tipo de asuntos, a continuación describiremos el marco normativo patrimonial en esa comuna, el que se encuentra reflejado en la Ordenanza de su PRC.

Pues bien, en el Título 5 se reseñan las Áreas, Zonas e Inmuebles Protegidos, en donde se incluyen las diferentes categorías, tales como las Zonas Típicas y los Monumentos Históricos, que se rigen por la Ley Nº 17.288 del Consejo de Monumentos Nacionales, las Zonas e Inmuebles de Conservación Histórica que se resguardan por decisiones funcionarias municipales, las Zonas Metropolitanas Protegidas y las Áreas Verdes Públicas y Privadas Protegidas.

En razón a que los dos casos que estamos comentando, Colegio Universitario Inglés y 3 casonas en la calle General Flores, son inmueble y las viviendas se ubican en zona de Conservación Histórica, respectivamente, dejamos de manifiesto que para ambas situaciones se establecen distintos grados y parámetros de intervención, los que son tres, denominados GI-1 para restaurar, GI-2 para remodelar y GI-3 para renovar, los que se detallan en un Reglamento Municipal.

Ya hemos evidenciado públicamente, que para el caso del Colegio Universitario Inglés, que cuenta con un grado de intervención GI-2, las autoridades pasadas, demostrando un impúdico sesgo pro inmobiliario, intentaron pasarse de listas para posibilitar la demolición del Colegio, dejando protegida sólo la capilla del mismo, y con este ardid se cursó el anteproyecto de la torre aludida.

Sin embargo, las nuevas autoridades, lideradas por Josefa Errázuriz, lúcida alcaldesa, después de un reflexivo e inteligente análisis legal del desarrollo de los hechos corroboraron nuestras denuncias. En efecto, en Informe Nº 11 del 3 de enero de 2013, la abogada que cumple la función de Directora Jurídica Municipal le informa al arquitecto que está a la cabeza de la Secretaría Comunal de Planificación que el procedimiento utilizado por las autoridades anteriores para disminuir la protección patrimonial de este inmueble era erróneo.

En lo que dice relación a las tres casonas colindantes entre sí, situadas en la calle General Flores, las que cuentan con un grado de intervención GI-3, a pesar de que el Director de Obras, en su Memorandum Nº 4436 del 26 de febrero de 2013, dirigido a la alcaldesa, expresa ciertos rebuscados argumentos para cursar una nueva resolución de anteproyecto para la torre acristalada que descaradamente rompería el estilo y la escala de esa Zona de Conservación Histórica, es indiscutible por la fuerza del derecho que esa invasiva introducción en el barrio no será posible.

Refuerza lo inmediatamente precedente el hecho conocido por todos en cuanto a que, en la administración pública se puede hacer solo lo que está permitido y construir un edificio sobre viviendas de Conservación Histórica no está tipificado en el Grado de Intervención GI-3 del Título 5 “Áreas, Zonas e Inmuebles Protegidos” del PRC Providencia.

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10 mar 2013

El día que los católicos tengamos que pedir perdón (nuevamente)

La iglesia estuvo por años intentando meterse en la cama de los fieles y al final terminó enredada en las sábanas de los niños. Eso, más o menos, dijo en su charla el jesuita Marcelo Gidi en un seminario de la Asociación Nacional de Avisadores sobre la confianza en las instituciones.

Gidi planteaba lo crudo que es para la iglesia perder la confianza de la ciudadanía porque “el vínculo de la fe se basa en ella”. Cuestión que en su criterio (yo coincido) se debe en gran parte a que la iglesia católica “no se sabe mover en la diversidad y en la tolerancia”.

Durante las vacaciones me enteré de las declaraciones del Cardenal Jorge Medina sobre la homosexualidad, que no merecen ser reproducidas.Mientras le grito a la TV, mi señora me pide que tenga más caridad con las debilidades de nuestros pastores y a propósito de todo eso, le sigo dando vueltas a las reflexiones del cura Gidi.

A ratos la iglesia católica, mi iglesia, se presenta con enorme agresividad hacia algunos grupos que en realidad no conoce, con falta de comprensión de los fenómenos sociales emergentes y con una postura de superioridad moral francamente irritante, respecto de la cual la sola observación de la realidad eclesial aconsejaría inundar de crecientes dosis de humildad.

Respecto de los homosexuales, me pregunto cuándo será el minuto en que los católicos debamos pedir perdón. No sería la primera vez que como iglesia tengamos que asumir lo erróneo del actuar de muchos de los nuestros, especialmente de algunos pastores.

En los últimos años las conferencias episcopales de prácticamente todo el mundo han pedido perdón por los casos de abuso sexual de sacerdotes y por el encubrimiento que realizó como institución.

No han sido los únicos actos de perdón. El Vaticano pidió perdón por los antitestimonios de la iglesia y los pecados de la inquisición, por la falta de asistencia a los hermanos judíos bajo el régimen nazi, por el maltrato que los cristianos dieron a los amerindios y a los afroamericanos, por la falta de condena al tráfico esclavista y por la condena a Galileo Galilei, entre otros.

Algunos restan valor al perdón de la iglesia que busca reparar errores pasados, pero esos actos nacen de la idea fundamental que los bautizados constituimos un sólo pueblo, y que así como Jesús nos salva del pecado original, que no es estrictamente personal, nosotros, todos los católicos, debemos asumir los yerros de otros miembros de esta familia en todos los tiempos y buscar repararlos.

No me considero un ciudadano extraordinariamente evolucionado. Provengo de una familia tradicional, me crié en un barrio de clase media baja, estudié en un colegio católico de hombres. Comprenderá el lector que para mí, antes de la campaña del SERNAM, maricón no era necesariamente el que le pegaba a la mujer. Aún me río con los chistes que otros consideran discriminatorios y no comprendo en plenitud las diferentes clasificaciones que hay entre homosexual, gay, lesbiana, transexual, transgénero, travestis, pansexual y otras diversas clasificaciones de la identidad de género, las cuales algunos amigos expertos en derechos humanos tienen bastante claras.

Pese a mis limitaciones, he logrado captar algo que la iglesia parece no entender, al menos no la jerarquía que sale en los medios, y es que en el tema de la sexualidad existe no sólo un mundo por descubrir, sino una creciente diversidad que no sólo debemos aceptar, sino que valorar como expresión de vida de personas creadas a la imagen y semejanza de Dios.

Llegará el día, en que como iglesia nos demos cuenta de nuestro trato inhumano hacia las minorías sexuales, en que florezcan en las parroquias las pastorales homosexuales, en que conozcamos mejor y tratemos como hermanos a los miembros de cualquier minoría.

Será el día en que tengamos que arrodillarnos como lo hizo Juan Pablo II, y pedir perdón por no haber acompañado y asistido a los maltratados y a los que sufrían producto de nuestros propios pecados, ofensas y limitaciones.

Espero que no pasen 359 años como en el caso de Galileo, porque me gustaría estar vivo cuando los católicos tengamos que pedir perdón nuevamente.

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09 mar 2013

Vallas que se pintan como trampolines

Hace algunos años, un experimentado entrenador cubano de natación se quejaba de la falta de ambiciones deportivas de nuestros nadadores.“En Cuba debo pedirles que salgan de la piscina, acá rogarles para que estén cinco minutos más”.

Con el tiempo he llegado a la conclusión que el equivocado era ese extraordinario entrenador, qué su ambición desmedida más que un trampolín constituía una valla para nuestros deportistas.

Un plan de desarrollo deportivo debe adecuarse a nuestra realidad social por mucho que las experiencias extranjeras que se pretenden replicar sean brillantes.

Se puede asimilar la técnica, lo que es fácil cuando hay vocación de aprender, pero no se puede transmitir una circunstancia social que termina siendo el elemento clave en la biografía de un triunfador. Nuestras políticas no pueden recoger parámetros que han generado triunfos en realidades personales, sociales y culturales muy distintas a las que vive nuestra juventud.

Nuestros deportistas no son poco ambiciosos y es un error culpar del fracaso deportivo a nuestra falta de carácter competitivo.

Para practicar deporte en una sociedad como la nuestra, con múltiples alternativas de ocio y distracción juvenil y con alta vocación familiar por un futuro universitario para los hijos, debe haber un trabajo de seducción muy potente para atraer al deportista y a su familia a la práctica del deporte.

Otro trampolín, que en nuestro caso es una valla compleja de superar, es el colegio y la universidad.

Aunque existen leyes que así lo persiguen, en la práctica son letra muerta. Algunos torneos escolares o universitarios movilizan a muchos jóvenes pero no es necesariamente la práctica deportiva la causa de tal movilización.

En el torneo de atletismo escolar son las competencias de barras y las alianzas mixtas las que atraen jóvenes, quienes ocupan la gradería más que la pista. Las publicitadas ligas universitarias de fútbol son una apuesta promocional de las casas de estudio pero los buenos futbolistas reclutados a través de becas terminan practicando sólo si no hay cruce de horarios con sus obligaciones académicas.

El número de deportistas permanentes no aumenta en esos colegios o universidades como causa de los referidos torneos y no hay ninguna federación que se haya visto fortalecida por un flujo constante y sostenible de deportistas que provengan del deporte escolar o universitario.Los entrenadores más reputados del mundo coinciden que mientras más alto es el nivel competitivo más importante es la capacidad intelectual.

Sin embargo, no vemos movilización alguna desde el mundo del deporte a favor de la escolarización y formación del deportista. Al contrario, al final del día todos los estamentos deportivos y sociales legitiman el alejamiento del atleta de alto rendimiento del lugar que por antonomasia ofrece entrenamiento intelectual.

Finalmente, pareciera que en el colegio y la universidad el profesor que desprecia el deporte gana pasaporte de intelectual. Es inexplicable que tales “intelectuales” boten al tacho de la basura una eficaz herramienta para desarrollar habilidades sociales que duran toda la vida y no tienen fecha de caducidad como ocurre hoy con el saber técnico.

Adentrados en el deporte profesional, otra valla muy bien pintada como trampolín, es la obligación de celebrar contrato de trabajo a todo futbolista que cumpla 18 años. Es una bien intencionada cruzada del sindicato de futbolistas que derivó en una victoria “a lo Pirro”.En la práctica, muchos jóvenes que han dedicado toda su vida para dedicarse al fútbol profesional se quedan sin nada porque no logran demostrar su idoneidad laboral al cumplir dicha edad.

Creemos que para frenar los antiguos y puntuales abusos que motivaron esta disposición, no era necesario obviar el contrato de aprendizaje y otras herramientas generalmente utilizadas para fomentar el acceso protegido y justo de los jóvenes al mundo laboral.

Muchas veces desde la trinchera futbolística solemos complejizar las cosas. Por ello, hace bien conversar con los que miran el fútbol desde la tribuna. Ciudadanos de a pie que, como los buenos entrenadores, tienen la distancia suficiente para ver toda la cancha y aportar soluciones desde nuevas perspectivas y con mucho sentido común.

Un aporte que impulsa a saltar obstáculos y que se agradece a los amigos de las tertulias del verano.

¡Feliz regreso a todos!

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09 mar 2013

Elecciones parlamentarias: oportunidad única

En esta elección tenemos la oportunidad de consolidar una mayoría en el parlamento y para que esto ocurra todos debemos ceder: ciudadanía y clase política.

Levantarse el día de las elecciones e ir a votar no será un sacrificio en la medida que demos “valor” a nuestro voto. Este año podremos lograr los doblajes necesarios y con ello una mayoría que trabaje por recuperar la democracia en las cámaras.

Nuestra clase política corrompida y autorreferente nos mantiene en un sentir de desgaste, cansancio y distanciamiento, la mayoría de los chilenos estamos sumidos en un estado crónico de frustración y desilusión, sin el más mínimo interés de pensar en que algo se pueda cambiar.Este lamentable estado es muy beneficioso para los mismos de siempre.

Al mismo tiempo los medios hacen lo suyo, las elecciones presidenciales acaparan el mayor interés y tras ellas, las elecciones parlamentarias pasan desapercibidas.Llega el día de la elección y los chilenos “elegimos” aquellos candidatos impuestos por los partidos, otros cuatro años más de nada o muy poco.

Pero este año ocurre un fenómeno distinto y surge una oportunidad. Las elecciones presidenciales ya están definidas y Michelle Bachelet será la futura presidenta, a no ser que ocurra un accidente político. El que diga lo contrario es porque tiene intereses económicos y/o políticos tras su afirmación.

Todo lo que gire en torno a la elección presidencial será para negociar cuotas de poder. Lo que ocurra en la derecha es poco relevante porque sus candidatos son decididamente malos.

Como nunca antes, tenemos la oportunidad de poner atención y luces en las elecciones parlamentarias y seguirlas de cerca, ¡hagámoslo!

Surgen nuevos rostros al parlamento, apoyados desde la ciudadanía y movimientos sociales. Hay candidatos juntando firmas desde enero para hacer valer los mecanismos democráticos internos de los partidos. Aparecen iniciativas ciudadanas que respaldan y se juegan por estas candidaturas.

La gran pregunta es si los dirigentes y dueños de las decisiones en los partidos estarán dispuestos a formar una lista de consenso que incorpore a los nuevos rostros, o cuántos de los actuales diputados y senadores van a ceder “su” cupo en beneficio de un posible doblaje; en definitiva la gran pregunta es si habrá voluntad para que esta elección tenga un “valor” que movilice a los ciudadanos, no solo a levantarse el día 17 de noviembre y votar, si no también hacer campaña, acarrear gente y con ello elegir un parlamento que logre llevar adelante los cambios sociales que nuestro país necesita.

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09 mar 2013

La UDI, los bienes públicos y los negocios privados

Todos conocemos la natural inclinación de la UDI y RN a convertir −cuando ocupan cargos de representación popular− mediante las atribuciones que la sociedad les entrega, todos los bienes públicos en negocios privados, generando así una cada vez mayor concentración de la riqueza en nuestra sociedad a partir de bienes que son de todos y por tanto, debieran estar al servicio de todos. Lo anterior suele traerles conflictos de interés que aunque no siempre caigan en la ilegalidad empañan de manera inaceptable una función que debiera estar absoluta y totalmente exenta de ellos.

En este contexto, no es novedad que durante los 12 años de gobierno comunal de la UDI en Recoleta se hayan entregando en concesión a actores privados, con claros fines de lucro, una serie de bienes nacionales de uso público o infraestructura y equipamiento social de primera necesidad, que han salido de dicha esfera para ir a incrementar negocios particulares y profundizar la desigualdad que tantos discursos adorna en nuestro país, pero que tan pocas acciones inspira.

Tampoco puede sorprendernos que se haya implementado una política de debilitamiento estructural de los servicios estatales que no fueron vendidos o entregados en concesión, como salud y educación, para que en su lugar surgieran unidades de negocio privadas dedicadas a transformar derechos universales en bienes de consumo.

De esta forma, se cerraron colegios municipales para permitir que en su lugar nacieran colegios privados que vinieron a reemplazar a la educación pública, mientras los colegios municipales que no se cerraban, carecían de todo lo necesario para asegurar una educación de calidad y languidecían, enfermos de falta de inversión y desfinanciamiento crónico.

En este contexto, las matrículas municipales bajaron a razón de un 10 % anual, llegando las matrículas privadas, que ascienden hoy a más de 23 mil, a representar poco más del 70 % del universo de matrículas escolares de la comuna.

El ejemplo más patético de esta política lo constituye el otrora emblemático liceo Valentín Letelier que, desde su época de oro hasta nuestros días, pasó de cerca de 3000 alumnos a algo más de 130, bajo la mirada cómplice y complacida de las autoridades comunales que incluso llegaron a evaluar la idea de vender la infraestructura a alguna institución privada.

De la misma forma se pauperizaron los consultorios actuando con la ley del mínimo esfuerzo en salud, buscando que nuestros vecinos y vecinas, cansados de esperar remedios y atención, terminaran recurriendo al sistema privado, pavimentando el camino al surgimiento de innumerables clínicas privadas, cuando no se inició un camino de una privatización encubierta de la infraestructura municipal.

En otro ámbito de la misma política, los permisos de utilización de los bienes nacionales de uso público, que tienen carácter eminentemente precario y deben ser destinados a fines asistenciales, fueron entregados, en no pocas oportunidades, a mezquinos intereses privados, a familias amigas o a clientes políticos para que lucraran a cambio de apoyo electoral, mientras otros tantos recoletanos y recoletanas se mantenían por años en listas de espera que nunca corrían, con la esperanza de una oportunidad para salir de la pobreza y poder dar un salto hacia la formalización económica.

En este caso, tres son los ejemplos más elocuentes de esta utilización de los bienes públicos en favor de intereses privados.

El primero de ellos es la concesión, por espacio de 35 años, de la superficie y del subsuelo de la comuna para estacionamientos con fines de lucro en vastos sectores comerciales de la comuna, con un evidente impacto negativo sobre los residentes, comerciantes y visitantes de la misma, sin considerar que de las fantásticas utilidades que esta concesión genera, solo una mínima parte va en beneficio de las arcas municipales y por tanto de las necesidades de las y los recoletanos.

De hecho los residentes ni siquiera poseen la garantía de poder estacionarse fuera de sus casas y para hacerlo, como lo hicieron siempre antes, deben pagar altas sumas de dinero a este nuevo dueño de nuestras calles. Lo mismo sufren los comerciantes y visitantes que hoy se ven sometidos a pagar uno de los valores más caros de estacionamientos de la Región Metropolitana de Santiago, para venir a trabajar o a comprar a un barrio que se conoce por su inmejorable relación entre precio y calidad de los bienes ofrecidos.

Cabe destacar que la concesionaria ni siquiera se hace cargo de la seguridad de quienes se estacionan en los espacios concesionados, ni de la limpieza del lugar en donde desarrolla su actividad lucrativa. Tampoco se preocupa de la mantención del bien que le genera tremendas utilidades y que sufre de un deterioro galopante.

Y como si esto fuera poco, tampoco ofrece a sus trabajadores las mínimas condiciones indispensables para desarrollar su labor de manera digna. De hecho no poseen baños, ni comedores, ni lugares de descanso, para jornadas que se acercan a las 12 horas diarias.

El segundo ejemplo, es la entrega de permisos para fines comerciales en el Mercado Tirso de Molina a una familia completa encabezada por una mujer, incluidas su primera y su segunda relación de pareja, con los hijos de ambas relaciones y con varios de los nietos de las mismas, llegando a tener más de 20 locales concentrados en una sola familia, varios de los cuales son arrendados a terceros, mientras otros son administrados por uno solo de los titulares, lo que por ordenanza local esta tajantemente prohibido.

Por último, la entrega de un permiso precario a la Universidad San Sebastián, para utilizar una importante faja del bien nacional de uso público tanto en su superficie como en el subsuelo de la misma, para la instalación permanente de una rampa de acceso a los estacionamientos subterráneos de la universidad, en donde hoy se desarrolla una actividad con fines de lucro a pesar de que en la misma ordenanza los permisos precarios están definidos para fines asistenciales y su carácter de precario obviamente no considera actividades ni inversiones de tipo permanente como la mencionada.

En el decreto que entrega el mencionado permiso, cuya naturaleza jurídica es, a lo menos, discutible, la autoridad intenta renunciar, valga la redundancia, al derecho irrenunciable de exigir de vuelta el bien nacional y ni siquiera existen los resguardos necesarios para la restitución del mismo en su estado original.

Como si no bastara, el pago que efectúa la universidad por este “beneficio social” es sólo una parte insignificante de lo que debiera pagar, si es que nuestra municipalidad decidiera, eventualmente, mantener el mismo bajo un formato apegado a la letra y al espíritu de las leyes.

Algo similar se implementó con los comodatos de las sedes sociales y las canchas, algunas de las cuales fueron, en los hechos, privatizadas en manos de dirigentes inescrupulosos que cobrando arriendo −con la excusa de mantener los gastos básicos de cada comodato−, privaron a los más necesitados de su uso y terminaron adueñándose y utilizando los mismos en beneficio personal sin jamás dar cuenta de lo que se hacía con los dineros que recibían.

En resumen, la UDI, en los años que estuvo en nuestra comuna desarrolló una política basada en el clientelismo bajo la forma de tejer una red de intereses privados sobre los bienes públicos de la comuna y eso es exactamente lo que en este periodo trataremos de revertir.

Tenemos la certeza de contar para ello con el apoyo irrestricto de nuestra comunidad que en estos pocos meses se ha ido dando cuenta de cuales eran y siguen siendo los verdaderos intereses que los representantes de la UDI en la comuna vinieron a representar.

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09 mar 2013

La TV y los noticiarios distorsionan la realidad

Esa inconformidad que nos lleva a criticar todo y a todos, porque siempre “falta algo, porque es mas fácil decir que se está en contra que a favor, porque nosotros lo haríamos mucho mejor , porque se trata de un complot o tiene un trasfondo mafioso económico ,porque todos son payasos o unos vendidos”…

Porque tener apellido extranjero o con muchas “rrr o sss” es símbolo de ser ricos y no saber lo que quiere decir ganarse el pan , es más significa no ser chileno porque eres un europeo que vive en Chile pero no tienes nada de este país , y después los mismos reclaman que la gente es racista , y yo me pregunto ¿cómo andamos por casa?

Pensamos en todo los que nos deberían dar porque nos lo merecemos, en todo aquello que es injusto , porque es cierto a veces la vida es dura y hay quienes tienen más y viven mejor, mientras uno pasa miserias y miles de problemas.

Analizamos la billetera de los que ganan mucho, con críticas del tipo , “de dónde sale esa plata,no ayuda a nadie, a quién le estará robando , anda a trabajar”, etc.,la envidia hace muy mal al alma.

Así es la gente, es buena para ver lo bueno en lo ajeno y no sabe valorar lo propio, y tiende a crear estereotipos surrealistas en donde todos los lugares son mejores menos el suyo .

Siempre se compite por la medalla de oro del país más desigual, pobre, con mayor delincuencia ,el más racista , homofóbico , donde más mal se vive ,donde hay más corrupción , donde la educación es la peor junto con la salud que no salva a nadie. ¿Porqué ese afán ?

Obviamente nadie destaca las cosas positivas, porque dice “es lo mínimo”.

Y como de costumbre en un país disfuncional que se respete, está el Presidente de turno que es un inepto ,porque obviamente si usted estuviera en su lugar habría resuelto todo en un dos por tres.

¿Por casualidad le suenan conocidas todas estas frases? ¿La respuesta es sí? lo imaginaba, pero no se preocupe no estoy hablando solo de criticas made in Chile , las recogí en diferentes sitios web de países como Uruguay , México, Italia, España , Argentina, Chile , Colombia.

Y con esto, humildemente , intento mostrar que lo que Ud. denomina como una percepción auténtica de la realidad , es simplemente un efecto social , o sea , críticas idénticas en sociedades diferentes.

Un ejemplo, días atrás leía en algunos sitios web como muchos en Chile valoran la gestión del presidente Mujica, que sería el típico vecino con el jardín más verde, pero en páginas de noticias de Uruguay lo criticaban por todo, desde su poca fuerza, o por no haber cumplido todo su programa de gobierno, por la alta inflación,en fin.

Entonces nos damos cuenta que nunca nadie está contento con lo que tiene, siempre pretende más.

Hay muchas razones para este comportamiento colectivo, desde el tipo de cultura hasta la política del lugar, pero la más fuerte es la de los medios de comunicación (sin quitar méritos a la mala gestión de la sociedad en cuestión), porque aparte de cumplir su rol de informadores, para ser atractivos deben idear estrategias o vender un producto.

Noticias,programas,reportajes sabrosos, de preferencia amarillista o de crónica negra, que sirven para alimentar el ojo que pide siempre algo nuevo, algo que lo deje más impactado de lo que ya está, pero esto a su vez crea un espectador “consumidor” con un tipo de pensamiento decadente y de opinión ácida , que se siente desilusionado del mundo.

Y no es para menos, somos bombardeados constantemente de artículos angustiantes , pero por la misma razón debemos tener la capacidad de comprender que vemos solo un lado de la moneda , la que vende.

Y si adoptamos este sistema como realidad nunca estaremos satisfechos con nada ,viviremos en la impresión de ser al centro del caos , sin lograr la paz, lo que no quiere decir que uno deba dejarse arrastrar por un sistema y renunciar a mejorarlo, pero seguramente debemos tratar de ampliar nuestra visión de las cosas, siendo mas flexibles, tolerantes y pluralistas, creando un equilibrio entre realidad vivida y aquello que nos proponen los medios como realidad editada.

Quizás probando a vivir un poco mas alejados de los medios de comunicación podríamos tener la sensación de ser más felices y tranquilos como en los viejos tiempos cuando todo parecía ser perfecto .

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08 mar 2013

Calidad de la educación y lenguaje

Mucho se habla hoy de la calidad de la educación, pero poco, en cambio, acerca de en qué se traduce concretamente ésta. La exigencia de contar con profesores bien preparados no pasa de ser una obviedad, llevando la discusión a un verdadero círculo vicioso, puesto que los malos profesores son, a su vez, el resultado de una deficiente educación no sólo en su formación profesional, sino en todos los niveles de la enseñanza.

El deterioro de la calidad de la educación chilena tiene muchas causas de muy diversa índole y se remonta a varias décadas, anteriores incluso a la dictadura. En términos generales, es resultado de la preponderancia asignada a lo cuantitativo por sobre lo cualitativo y a aspectos formales o accesorios por sobre lo sustantivo y medular, que es el qué y cómo se enseña.

Sin duda que el gran catalizador de este proceso fue el profundo cambio cultural acaecido en Chile con la llegada de los militares al poder, quienes, en su natural recelo de la cultura, se valieron de todos los medios posibles para neutralizarla.La instrumentalización de la televisión para idiotizar a la gente, la municipalización de la enseñanza pública y la privatización de la educación superior no son sino hitos de esa campaña.

Todo ello redundó en el descrédito del quehacer intelectual, en la banalización de la enseñanza y la sustitución de la mística del esfuerzo, en que se habían forjado las generaciones anteriores, por la aspiración al éxito rápido y fácil. Tal actitud se halla en las antípodas mismas del ideario de la instrucción republicana que llevó adelante en Francia Jules Ferry a fines del siglo XIX y que permitió a esa nación ser lo que es hoy.

Pero lo que aquí nos interesa destacar es el cambio experimentado por la enseñanza a consecuencia del desplazamiento del énfasis desde las humanidades o ciencias del espíritu hacia las disciplinas “científicas”, entendiendo por tales las ciencias naturales y matemáticas, vinculadas al desarrollo de la técnica, como una forma de privilegiar los conocimientos “prácticos” y facilitar una inserción temprana en la vida laboral.

Sin desconocer la enorme importancia de tales saberes, su estudio no puede ser a costa de disciplinas esenciales para el desarrollo de la inteligencia y la formación del carácter –en su sentido originario de personalidad moral– como son la Filosofía, la Historia, pero sobre todo el estudio del lenguaje, herramienta fundamental y condición de posibilidad de todo conocimiento.

Ello explica que desde antiguo el lenguaje haya sido objeto predilecto de la reflexión filosófica. Y es que el lenguaje, en cuanto facultad privativa de los humanos, está indisolublemente ligado al pensamiento, el cual no es otra cosa que el monólogo interior o diálogo del hombre consigo mismo, que se plasma en palabras cuya concatenación lógica forma el discurso.

El pensamiento es, pues, verbal, de manera que pensamiento y lenguaje se condicionan recíprocamente, puesto que toda experiencia se da inmersa en un determinado arsenal lingüístico que nos permite almacenarlas en el cerebro, y a su vez, identificar, clasificar y ordenar los datos del mundo exterior. En esto radican dos funciones esenciales que cumple el lenguaje: posibilitar el conocimiento o aprehensión de la realidad y procesar esa información conforme a criterios lógicos, clasificando los datos de la experiencia y estableciendo diferentes relaciones entre ellos; esto último es lo que constituye la capacidad analítica –crucial para el desarrollo de la inteligencia– en la cual la gramática juega un rol fundamental, puesto que no es otra cosa que la organización del pensamiento conforme a reglas de la propia razón.

Si bien el lenguaje es una facultad común a todos los hombres, adopta diversas formas concretas, dando lugar a los diferentes idiomas o lenguas, los cuales son manifestaciones de una determinada cultura en un tiempo y espacio dados. Los idiomas pueden definirse como el conjunto de signos y sonidos a través de los cuales podemos exteriorizar el pensamiento, posibilitando así la comunicación interpersonal, otra de las funciones consustanciales al lenguaje.

Para poder cumplir esta función cada idioma requiere necesariamente un cierto consenso en cuanto a su uso, pues una lengua dejaría de ser tal si cada uno empleara palabras que sólo él entiende. De ahí que el lenguaje tenga un fuerte componente normativo, por ejemplo, en cuanto a la formación de las palabras, la conjugación de los verbos y ciertas flexiones o cambios que sufren las palabras en función de otras, como la concordancia en cuanto a género y número o entre sujeto y forma verbal, etc., todo lo cual no es sino aplicación de la lógica que trasunta la gramática de la respectiva lengua, pues si bien las categorías gramaticales son las mismas para todos los idiomas, cada uno las organiza de una manera que le es propia, como lo refleja la etimología misma del término.

De esta forma, la lengua materna constituye un elemento esencial de la pertenencia a una determinada cultura, que junto con la raza, la religión, las costumbres, etc., condiciona la identidad cultural de cada individuo, esto es, el sentirse formar parte de un conglomerado humano con el cual se identifica, aunque al interior del mismo puedan existir diferencias regionales o derivadas de la edad o el nivel educacional.Pero por sobre esas diferencias, cada idioma expresa no sólo una distinta manera de decir las cosas, sino que, como certeramente señala el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer, una particular concepción del mundo.

A la luz de las reflexiones anteriores, el deplorable uso del idioma por parte del chileno medio e incluso por gran parte de los “prohombres” de la elite nacional, es altamente preocupante, ya que, dada la interdependencia entre lenguaje y pensamiento, el hablar mal evidencia la incapacidad para pensar correctamente, además de una escasa o nula capacidad analítica.

Esto se observa ya en la pobreza de vocabulario (que refleja pobreza de ideas), el uso recurrente de palabras comodines o expresiones repetidas hasta la saciedad (signo claro de falta de rigor mental y de imaginación), las serias dificultades para entender lo que se lee o escucha y para expresarse en forma precisa y comprensible, todo lo cual es una consecuencia de la falta de lectura y del uso del diccionario.

Así lo demuestra el uso masivo de expresiones a todas luces erróneas e incluso ilógicas, tales como tumor “cancerígeno”, en lugar de canceroso (el sufijo –geno denota aquello que causa o provoca algo, pero no su efecto). Del mismo modo, no hay político que no declare estar “disponible” para realizar una determinada acción, no obstante que tal expresión significa aquello que está libre, vacante, listo para ser utilizado (sentido pasivo), pero no tener la disposición o voluntad de hacer algo (sentido activo), o sea, estar dispuesto. Peor aún es el uso reflejo del verbo omitir (“omitirse”) para expresar la intención de abstenerse de hacer algo.

Mención aparte amerita la acusada tendencia a repetir en forma completamente acrítica, esto es, irreflexiva, giros extranjerizantes en reemplazo de la correspondiente palabra castiza, que corre así el riesgo de caer en desuso; piénsese, por ejemplo, en “brasilero” en vez de brasileño o “tsunami” por maremoto.

Esto es particularmente frecuente en el caso de palabras inglesas, tales como “berries” por bayas, “controversial” en vez de controvertido, “performance” por desempeño o actuación, “mix” para referirse a mezcla o combinación de diversos elementos, “break” por interrupción o pausa, etc. Los ejemplos pueden multiplicarse hasta el infinito.

En otros casos, las palabras foráneas se adaptan a la dicción castellana, extrapolando su acepción original a nuestro idioma, en el cual la palabra ya existe, pero con un significado distinto. Es lo que se conoce como falsos cognados, un vicio común en las malas traducciones.

Ejemplos de ello son el uso cada vez más frecuente de palabras tales como patético, en el sentido de torpe o ridículo, mientras que en castellano significa algo que infunde una profunda aflicción. Otro tanto ocurre con bizarro empleado como sinónimo de raro o extraño, pero que en castellano equivale a valiente, gallardo; también con dramático para denotar significativo, considerable, acepción que no tiene en nuestro idioma.

Estas tendencias revelan algo muy característico de la idiosincrasia chilena: su absoluta falta de identidad cultural y su actitud proclive a copiar todo lo que foráneo, especialmente cuando proviene del ámbito anglosajón, pero también de Europa, sobre todo de España (como el “leísmo”), sin detenerse a pensar si es correcto o no, en el convencimiento de que al hacerlo el individuo se eleva por sobre el resto, lo que recuerda la teoría platónica de la participación en el mundo de las ideas, representado en este caso por aquel mundo al que aspiramos.

Todo esto es muy sintomático de una tremenda inseguridad en nosotros mismos y de un inconsciente rechazo de lo que somos.

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08 mar 2013

Suiza: ejemplo de democracia participativa

Ricardo Lagos Escobar
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La vieja discusión de la democracia, cuánto de ella debe ser representativa y cuánto participativa, es un tema que vuelve nuevamente ahora con las nuevas tecnologías de las comunicaciones. Porque la democracia es representativa básicamente para poder hacer gobernable una sociedad.

Elegimos representantes para que ellos en nombre nuestro, en nombre de los ciudadanos, actúen por nosotros. Los elegimos para administrar el gobierno, el poder ejecutivo y los elegimos para que legislen en el parlamento.

Sin embargo, así como fue el diario el que permitió pensar en un sistema democrático, porque ahora iba a haber un instrumento en donde todos aquellos que sabían leer y escribir podrían informarse de las noticias de interés público, de los temas públicos y por tanto resolver respecto de ellos o elegir a quien podía hacerlo por nosotros,la llegada de las nuevas tecnologías permite algo que hasta ahora no había ocurrido que es la conexión inmediata entre dirigentes y dirigidos, entre líderes políticos y los ciudadanos que los eligen.

En otras palabras, antes había emisores de opinión, una ciudadanía que escuchaba, leía o miraba y luego votaba. Elegía a quien de esos emisores de opinión iban a ser la voz que los representara.Hoy en cambio, hay simultaneidad, donde todos emiten opinión y todos la reciben.

Entonces, ¿qué impacto tiene esto sobre los sistemas democráticos?

A mi juicio, va a haber una revaluación de cuanto de la democracia va a ser representativa y seguirá siéndolo porque es de la esencia de ella, y además habrá una mayor participación. Esto no se discute.

Todos participan en la elección de los representantes, pero ¿pueden los ciudadanos tomar algunas decisiones por sí mismos?

¿Pueden los ciudadanos si consideran que una legislación aprobada por el parlamento no es la adecuada pedir su revocación mediante un plebiscito?

¿Pueden los ciudadanos directamente tomar ciertas definiciones que el parlamento no ha tomado?

Estas preguntas surgen con fuerza cuando, como resultado de la reciente crisis internacional y las molestias por los bonos que pagan a los ejecutivos de las grandes empresas luego de conocidos los balances o cuando se van, (los llamados paracaídas dorados) que existen desde hace algunos años.

Algunos ciudadanos han tomado el toro por las astas y han dicho que no es posible que esa atribución esté en los propios directivos de las empresas.

Así, el fin de semana pasado (3 de marzo), Suiza y los ciudadanos suizos fueron a referéndum y aprobaron en un plebiscito limitar los salarios de los empresarios, limitación que estará ahora en manos de los accionistas y no de los directorios de las empresas.

En efecto, de acuerdo a la normativa aprobada en Suiza, la Asamblea General de Accionistas de una empresa es la que va a elegir anualmente al Presidente del Consejo de Administración o del Directorio de la empresa y sus miembros. Y junto con ello, esa Asamblea debe pronunciarse cada año sobre las remuneraciones que van a tener dichas personas, tanto respecto al Consejo de Administración, como respecto de los cargos de Dirección y del Comité Consultivo si lo hubiere.

Estas disposiciones se establecieron en un plebiscito aprobado por más del 67% de los votos, de los casi 2.5 millones de ciudadanos que participaron en la consulta. ¿Cuánto de esto llegará a nuestros lados? Alguien decía que hay que ser suizo para ello.

No lo creo así, si bien es cierto, los suizos hacen plebiscitos en cada uno de sus 22 cantones y en este plebiscito en los 22 cantones han votado los ciudadanos de Suiza por la necesidad de regular remuneraciones y el derecho que tienen los accionistas a hacerlo,hay otros plebiscitos que están por venir.

Hay una propuesta también en Suiza para que ningún ejecutivo de empresa pueda tener un salario 12 veces superior al salario más bajo que se paga en la empresa donde este ejecutivo trabaja.

No sabemos cuál va a ser el resultado de este plebiscito que está convocado para septiembre, pero lo que sí sabemos es que hay una toma de conciencia sobre un conjunto de temas en donde el ciudadano quiere expresarse directamente.

Cuando se discute tanto sobre el sistema electoral en Chile cuya reforma es de extrema urgencia para ganar credibilidad, esto que ocurre en otras latitudes tanto más desarrolladas que nosotros y con una tradición democrática tan extensa, debiera hacernos meditar. Sobre como somos capaces también de generar canales de participación de manera que nuestra democracia siga siendo gobernable, predecible, pero en donde también podamos aumentar los grados de participación para que cada ciudadano y ciudadana de Chile se sienta empoderado, se sienta con derecho a participar también en la construcción de una sociedad mejor.

Finalmente, el tema mismo que se ha aprobado en Suiza debe hacer meditar sobre cuáles deben ser las remuneraciones de los altos ejecutivos.

Hubo todo un debate en donde muchos sostenían que si esta reforma se aprobara, muchas empresas se marcharían de Suiza porque cuando entre en vigencia esta legislación, dentro de un año, aquellos que la violen arriesgan, no sólo una multa equivalente a la remuneración de 6 años, sino también hasta un máximo de 3 años de privación de libertad. Está claro que los suizos hablaron claro. Habrá que ver las consecuencias de ello.

Por ahora, para meditar el nuevo mundo que emerge en este siglo 21, donde ciudadanos más y mejor informados gracias a las nuevas tecnologías, internet, twitter, Facebook y lo que seguirá apareciendo, exigirán nuevas instituciones que les otorguen más y mejor participación en los asuntos públicos, a escala local, regional o de todo un país.

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08 mar 2013

Y las mujeres ¿cuándo?

Desde la vuelta a la democracia en 1990 hasta marzo del 2010, podíamos observar una tendencia lenta, pero sostenida, de evolución de la presencia de las mujeres en los espacios de decisión política.

En la primera elección parlamentaria un 2,6% de las electas fueron senadoras y hoy llegamos a 13,1%; de 5,8% en diputadas a 14,2%, así el promedio de parlamentarias es de 13,9% en el 2013. Sin embargo, todas estas cifras son lejanas del promedio regional de América Latina que llega al 22,3% y más distante de la OECD que alcanza el 25% de representación de mujeres.

Un hito fundamental fue cuando Michelle Bachelet se transformó en la primera mujer en acceder a la Presidencia de la República de Chile, el 11 de marzo de 2006. El impacto político se tradujo en el primer gabinete paritario, que se mantuvo entre el 50% y el 45% durante todo su gobierno, y que también abrió la incorporación de mujeres a los distintos niveles directivos de los servicios públicos.Sin embargo, no hubo una mayoría parlamentaria suficiente para sacar adelante una Ley de Cuotas.

Con el primer gabinete del Presidente Piñera pudimos observar cuál sería la tendencia.Se bajaba a un 18% de participación de mujeres ministras, tendencia que no ha sido revertida a la fecha.

Además, en las elecciones municipales del 2012 hubo una disminución de candidatas a alcaldesas en tres puntos: el 2008 alcanzaron un 17,5% y el año pasado bajamos a un 14,4%. A su vez, en el debate sobre la Ley de Primarias durante 2012, el Senador Fulvio Rossi presentó una indicación para “establecer un porcentaje mínimo de participación de candidatas a las elecciones primarias”, pero la Comisión de Gobierno del Senado rechazó incorporarla.

Todas éstas son acciones que dan cuenta que no hemos logrado revertir la tendencia iniciada en 1990, según la cual los hombres siguen ocupando el 80% de las listas de candidaturas. Aún así, seis de cada diez hombres piensan que “la igualdad de género se habría alcanzado”, de acuerdo a la Encuesta Imagen Chile.(Encuesta Internacional sobre Masculinidades y Equidad de Género – UNFPA 2011).

Hoy, Las barreras para acceder a una carrera política en vez de disminuir, aumentan en Chile:

1) No existen mecanismos de acción positiva para promover la incorporación de mujeres. La Ley de Cuotas ha sido rechazada y no hemos logrado siquiera ponerla en discusión.

2) No hay límites a los mandatos en sus reelecciones, cuestión que vuelve a favorecer a los hombres.

3) El sistema electoral binominal –que recientemente fue rechazado cambiar- ha demostrado ser claramente lesivo para las mujeres, como lo demuestran todos los datos electorales.

4) La falta de apoyos financieros, donde su tratamiento está dado más por la búsqueda de transparencia del sistema que por la equidad efectiva entre candidatos y candidatas.

5) La responsabilidad por los asuntos domésticos sigue a cargo principalmente de las mujeres, tanto en el cuidado de los niños, adultos mayores y enfermos.

En este contexto, el Presidente Piñera y la ministra del SERNAM, Carolina Schmidt han presentado un proyecto de ley para incentivar la igualdad de género, que enviarán al Parlamento.

La medida propuesta –que aún no conocemos ya que no ha sido ingresada oficialmente al Parlamento, ni tampoco ha sido publicada por SERNAM- establece que los partidos que cumplan con una cuota mínima de un 20% por sobre el promedio de candidatas mujeres de la última elección equivalente, accederán a dos incentivos financieros suplementarios al que hoy reciben. Este sería un incentivo temporal que se desactivaría cuando se alcance un 30% de mujeres electas por tipo de votación.

Siempre valoraremos las iniciativas que apoyen la mayor participación de la mujer, pero lamentamos que esta propuesta no sea global, y no tenga una mirada más amplia respecto a qué se requiere efectivamente para lograr la equidad de género en Chile, como lo demuestran todas las experiencias internacionales que han promovido mecanismos de discriminación positiva en sus legislaciones.

Hasta ahora, a pesar de las diversas iniciativas tanto parlamentarias como del Ejecutivo, en los gobiernos de la Concertación, por instaurar una Ley de Cuotas, nos hemos encontrado una y otra vez, con el rechazo de los partidos de derecha.

Asimismo, no estamos de acuerdo con las palabras de la Ministra Schmidt en orden a que la elección de la ex Presidenta Bachelet no produjo avances concretos para las mujeres en nuestro país.

Su opinión es mezquina y solo parece una reacción desesperada ante la alta adhesión ciudadana con que cuenta hoy Bachelet. La Reforma Previsional encabezada por la ex Presidenta es un claro ejemplo del cambio que le ha significado a miles de mujeres en nuestro país, y la paridad ministerial que ella estableció, posibilitó que hoy ningún cargo político esté vetado para las mujeres, generando un cambio cultural fundamental para que cualquier mujer aspire a participar en la política cada vez más, incluyendo a la ministra del SERNAM.

Claramente los cambios constitucionales que han venido discutiéndose y planteándose tanto a nivel del mundo político, pero especialmente a nivel del debate de los movimientos sociales y también de la ciudadanía ofrecen una oportunidad para que la igualdad de género se instale en este año electoral.

Una nueva candidatura presidencial de Michelle Bachelet será propicia para que la paridad vuelva a estar muy presente y, nos ayude alcanzar una participación y una representación efectiva de las mujeres en la política en el Chile del siglo XXI.

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08 mar 2013

Agenda pro mujer, compromiso de todos

Un desarrollo democrático, con más integración social, requiere sin duda, valorar y potenciar el rol de las mujeres en la sociedad. Pero no con palabras, sino con hechos y ejemplos.

No sólo debe aumentarse su participación laboral y destacar el mayor número de empleos femeninos o un pos natal de 5 meses y días, como lo hace la administración derechista. Lo que impulsamos, desde la Democracia Cristiana, es un conjunto de nuevas políticas públicas que apunten, con efectividad, a solucionar la cadena de trabas y obstáculos que hoy tienen a las mujeres en una injusta posición, en desmedro de sus talentos y de su innegable rol para avanzar hacia un Chile más justo, un Chile nuevo.

Y comencemos por el preocupante aumento de la brecha salarial, lo que revela que los nuevos empleos ocupados por las mujeres son con bajos salarios; incluso la brecha ha aumentado en empleos con título universitario ya que las mujeres profesionales reciben como ingreso sólo un 63,6% de lo que ganan en promedio los hombres con estudios equivalentes .

Los nuevos empleos ocupados por las mujeres –de lo cual se vanagloria el gobierno- no están significando mejores ingresos, ni menos disminuir las diferencias de remuneraciones como lo revelan informes oficiales. Un tema que ya no se sostiene y donde la ley debe ser categórica y absolutamente fiscalizable.

Por otra parte, es urgente impulsar políticas pro-mujer para mejorar la calidad de la inserción laboral de las mujeres en el mercado del trabajo, mediante programas masivos de capacitación laboral tanto en componentes técnicos –que complementen una deficiente educación en el caso de las mujeres de clase media y de sectores vulnerables- como en aspectos de habilidades laborales blandas: autoestima, trabajo en equipo, comunicación por nombrar algunos temas.

Eso implica reformar el actual sistema de capacitación laboral que privilegia a quienes están en las grandes empresas y no a la fuerza laboral que se encuentra en las Pymes, ni a las mujeres que están discriminadas salarialmente.

En el ámbito político, nuestras cifras son vergonzosas. Existe una clara sub-representación política de las mujeres, ya que sólo hay un 13% de parlamentarias, 12% de alcaldesas y apenas 24% de concejalas. La democracia requiere más participación y protagonismo de las mujeres.

Por lo anterior, las reformas políticas que impulsaremos apuntarán a modificar el binominal y a fomentar una mayor y efectiva participación política de las mujeres.

En materia social, en el futuro debemos reforzar las políticas públicas que apunten a disminuir la violencia intrafamiliar contra las mujeres y abordar la modificación legal del Código del Trabajo (artículo 203) que permita que existan salas cunas en las pequeñas empresas con un financiamiento solidario que efectivamente permita armonizar la inserción laboral con la maternidad.

Hay muchas tareas que realizar para que haya un efectivo reconocimiento a los derechos de las mujeres en la sociedad chilena y por eso, nos comprometemos –si encabezamos una nueva DC- a impulsar una Agenda Pro Mujer que asegure mayor participación política, impulsar políticas que disminuyan las actuales brechas salariales y un mayor respeto a los derechos básicos de las mujeres.

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