11 sep 2013

Lagos, Allende, errores y horrores

El ex Presidente Ricardo Lagos asegura no estar de acuerdo con aquellos que, como el suscrito, creen que hay que pedir excusas por lo que hizo Salvador Allende en su gobierno “¡No señor”, afirma de forma tajante y altanera el ex mandatario, en ese tono tan particularmente característico suyo.

El problema para Lagos es que la realidad y la historia dicen otra cosa, distinta a la que la izquierda nos ha tratado de convencer. El allendismo y sus cultores, sus defensores como los define el propio Lagos, bien harían en ser un poco humildes y pedir perdón por los excesos cometidos durante el régimen de la Unidad Popular (UP) y que terminaron con el quiebre de nuestra democracia.

Veamos por qué.

Primero, por intentar, por acción u omisión, instaurar un modelo distinto al sistema republicano democrático que siempre caracterizó a Chile, desde una posición minoritaria.

Por promover a veces y no evitar en otras la locura del “avanzar sin transar” que algunos de los suyos, siguiendo a Guevara, ansiaban: una revolución obrera y campesina.Frei, como la mayoría del país, claramente, sabían de aquello desde 1970, llegando a afirmar a Nixon que esa forma de régimen “significará en Chile un gobierno como el que hoy hay en Cuba”.

Segundo, por imponer la lógica del divisionismo para obtener dividendos políticos. Para promover su cambio de sistema de gobierno -llamado revolución por parte de sus adherentes- el propio Allende afirmaría en febrero de 1971 que “yo soy el Presidente de la Unidad Popular.Tampoco soy presidente de todos los chilenos. No soy hipócrita… no soy presidente de todos los chilenos.”

Tercero, porque intentó impedir el funcionamiento democrático. “Con Salvador Allende, el 11 de septiembre en este país había un Parlamento que cumplía sus funciones (…)” decía Lagos. No es así: la institucionalidad formal siempre fue superada por el aspecto extra legal, la legitimación de la violencia.

Por algo la Cámara de Diputados, por acuerdo del 22 de agosto de 1973, afirmó que el régimen de Allende “desde sus inicios, se ha ido empeñando en conquistar el poder total, con el evidente propósito de someter a todas las personas al más estricto control económico y político por parte del Estado y lograr de ese modo la instauración de un sistema totalitario, absolutamente opuesto al sistema democrático representativo”y que “para lograr este fin, el Gobierno no ha incurrido en violaciones aisladas de la Constitución y de la ley, sino que ha hecho de ellas un sistema permanente de conducta”.

Cuarto, porque la afirmación de Lagos de que bajo la UP “…existían tribunales de justicia que hacían la tarea” no es veraz. El régimen allendista utilizó vías de hecho que se opusieron a los mecanismos de derecho. Bajo apariencias de legalidad, el Gobierno abusó de normas tácitamente derogadas de la llamada “república Socialista” de los años ‘30.

Los “resquicios legales”permitieron intervenir la economía y la propiedad privada en forma casi absoluta.Los fallos de la Corte Suprema ante esta situación de juridicidad ‘de hecho’ eran inútiles.

La Corte Suprema contradijo lo señalado por Lagos en dos oportunidades respecto de la ilegalidad de ejercicio del gobierno de Allende: una, declaración de preocupación frente a las declaraciones del Intendente de Santiago (“habría que asaltar los Tribunales y matar a todos esos viejos momios”), y otra, por medio de Oficio del 26 de mayo de 1973 en que representó la inconstitucionalidad e ilegalidad del actuar del Gobierno.

Quinto, la afirmación de Lagos de que “la separación de poderes en este país existía y se respetaba hasta el 11 de Septiembre”es al menos discutible.

Los Ministros acusados constitucionalmente por el Congreso y destituidos de sus cargos eran reinstalados en otros ministerios, produciéndose la práctica de los enroques ministeriales.

La situación jurídica sobrepasó las expectativas cuando el Presidente se negó a promulgar una reforma constitucional aprobada por el Congreso respecto de materias económicas.Lo mismo ocurría con los dictámenes de la Contraloría, que cuando pretendía reparar los decretos del Presidente por su inconstitucionalidad, era obligada a acatarlos por medio del Decreto de Insistencia, para los cuales se requería únicamente de la firma de todos los ministros de Estado, funcionarios de la exclusiva confianza del Presidente.La Contraloría representó aquello el 2 de Julio de 1973.

“Los sueños y utopías de Salvador Allende siguen vivas”, decía Lagos.Honestamente espero que no. La división de Chile, producida por la puesta en aplicación de esos “sueños” y “utopías” le ha costado caro a Chile: más de 40 años de divisiones y tormentos.

Señor Lagos, hay mucho, demasiado, de lo que los allendistas deberían excusarse.Parafraseándolo, quebrantar el Estado de Derecho no es un error, sino un horror del cual derivó uno mayor que nunca más quisiéramos en Chile..

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11 sep 2013

Los “cómplices pasivos”

El Presidente Sebastián Piñera sorprendió a su sector político cuando en una entrevista el fin de semana pasado, afirmó respecto del golpe de Estado y las violaciones a los derechos humanos que “hubo muchos que fueron cómplices pasivos” e incluso fue más allá, al cuestionar a los jueces que “negaron recursos de amparo que habrían podido salvar muchas vidas”.

Las reacciones no se hicieron esperar y la Asociación Nacional de Magistrados más tarde pediría perdón a las víctimas y reconocería que el Poder Judicial y la Corte Suprema de la época “claudicaron en su labor esencial de tutelar los derechos fundamentales y proteger a quienes fueron víctimas del abuso estatal”, emplazando, asimismo, al máximo tribunal a “realizar también la necesaria reflexión crítica” por no haber dado a los perseguidos y víctimas la protección jurisdiccional que tantas veces le fue reclamada.

A 40 años del golpe de Estado al que siguió la dictadura militar que -según los informes Valech y Rettig- dejó a 28 mil personas torturadas, 2.279 ejecutados políticos y 1.248 detenidos desaparecidos, como en una hilera de dominó que reacciona a un primer toque, la Corte Suprema no pudo desoír la solicitud de los jueces de la nueva generación.

Aunque no pidió perdón, sí reconoció “dejación y omisiones” durante la dictadura y explicitó su compromiso “para que ese comportamiento no se repita”, enunciando implícitamente garantías de no repetición.

Pero las palabras de Piñera no sólo salpicaron al Poder Judicial y, particularmente, a la Corte Suprema, sino a la propia derecha, que posteriormente le pasaría la cuenta por su intento fallido de ubicarse como un estadista frente a hechos históricos como la conmemoración de los 40 años, a costa de explicitar sus diferencias con la Alianza.

Es su obsesión por proyectarse a La Moneda el 2017 la que lo hizo no calcular el costo de posicionarse en materia de Derechos Humanos en la vereda opuesta a la de sus aliados, para hacer un coqueteo al centro político (con el cual parece simpatizar).Estrategia que probablemente antecederá su decisión de volver a militar en Renovación Nacional luego de dejar la presidencia y de liderar el partido para construir su plataforma de proyección hacia un segundo periodo de gobierno.

Tras evidenciar su molestia por los dichos de Piñera, la presión de la derecha hizo recular al Presidente en el acto oficial de La Moneda en el cual fue el único orador y al que sólo asistieron los candidatos presidenciales Israel, Sfeir y Matthei, aunque habían sido invitados la totalidad de ellos.

Evitó hablar de los “cómplices pasivos” como lo había hecho días antes, dichos que tan mal le habían caído a su socio Carlos Larraín, que calificó como “antipáticos para muchos de sus colaboradores y de los nuestros”.

Tampoco usó la palabra dictadura, seguramente para no incomodar a personeros como el actual diputado de su propio partido Alberto Cardemil, al que no le pareció lo de “cómplices pasivos” y dijo no sentirse aludido, aunque como subsecretario del Interior en dictadura infiltró y espió a los profesionales de la Vicaría de la Solidaridad.

O al ex capitán de Ejército y diputado también de Renovación Nacional, Rosauro Martínez, que integró la CNI y la DINA y que habría dispuesto el homicidio de tres integrantes del MIR.

En su suavizada alocución, Piñera tampoco habrá querido incomodar al ex coronel de Ejército, integrante de la DINA y alcalde por 16 años en Providencia, el UDI Cristián Labbé, implicado en casos de tortura en el Casino de la Escuela de Suboficiales de Tejas Verdes, recinto de detención, laboratorio y centro de entrenamiento de agentes de la DINA.

En su discurso en La Moneda el Presidente seguramente no tuvo el ánimo de provocar al Mercurio, que en una editorial calificó de “injustos” los cuestionamientos que Piñera había hecho al rol de la prensa en dictadura, que en el caso del vespertino La Segunda llegó a titular “Exterminados como ratones” para referirse a la muerte de 119 personas en el marco de la operación Colombo.

Los “cómplice pasivos” -en palabras de Piñera- fueron quienes “sabían (de las violaciones a los DDHH) y no hicieron nada o no quisieron saber y tampoco hicieron nada”.

Descripción en la que caben innumerables civiles que participaron en la dictadura militar y a quienes la justicia no ha alcanzado en su rol de encubridores, y que siguen escondiéndose en una derecha que no termina de reconocer su complicidad en una de las etapas más oscuras de la historia de Chile reciente.

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11 sep 2013

El golpe militar y los artistas

A cuarenta años del golpe, el recuerdo del oscuro período que transitamos como país parece más presente que nunca. Al interior de cada institución, cada grupo humano, familia o individuo se revisita el pasado.

¿Dónde estábamos ese día? ¿Nos tocó llorar o celebrar? ¿Debemos pedir perdón o perdonar?¿Qué hicimos o que dejamos de hacer para perder o recuperar la democracia?A la luz de esta reflexión, me parece justo recordar aquí el papel que jugaron los artistas.

Durante la Unidad Popular muchos creadores habían sido parte activa del proceso que creíamos conduciría a una sociedad más justa. Por lo mismo, el Golpe se ensañó con los artistas.

Las manos destrozadas y los 44 balazos en el cuerpo de Víctor Jara, son quizás la comprobación más dolorosa de esta afirmación. Asesinato, encarcelamiento, persecución y exilio tocaron fuertemente a la comunidad artística. El toque de queda apagó toda actividad, los espacios se cerraron y las escuelas fueron intervenidas.

Pero de a poco, a pesar de la censura, los artistas encontraron en su propio lenguaje una forma de decir lo que no era posible. Muchas de las primeras acciones de oposición a la dictadura, surgieron desde esta trinchera, con creatividad y agudeza, pero sobre todo con valor.

No hubo una disciplina artística que quedara indiferente. Basta observar los testimonios que quedan hoy para comprobarlo: fotografías, documentales, dibujos, obras de teatro, películas, canciones, coreografías, poemas, libros, videos, instalaciones, pinturas, entre tantas otras formas, reflejan mejor que cualquier documento esos duros años.

Los artistas extranjeros también corrieron riesgos para solidarizar con sus pares nacionales.Como no recordar la visita de Christopher Reeve en 1987 quien, junto a representantes de gremios artísticos de muchos países, viajó a Chile para solidarizar con los 77 actores que habían sido amenazados de muerte por partidarios de la Dictadura.

De la misma manera, la campaña del NO tuvo como principales protagonistas a los artistas.Fueron ellos quienes, delante y detrás de las cámaras, pusieron su talento y su imagen para alentar a la gente a votar sin miedo.

La comunidad artístico cultural jugó un papel importante, quizás decisivo, en la denuncia de las violaciones a los derechos humanos y en la recuperación de la democracia. Un rol pocas veces reconocidos y que nos llena de orgullo. Sirvan estas palabras de humilde homenaje al valor de todos ellos.

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11 sep 2013

La vigencia de Salvador Allende

Hace 40 años el golpe de Estado de 1973 terminó con la democracia en Chile. En su lugar se instaló una dictadura militar que asumió el poder absoluto, violó gravemente los derechos humanos, conculcó las libertades y las garantías laborales, proscribió los partidos políticos e impuso un modelo de país sustentado en un neoliberalismo extremo. Lo que convirtió a nuestro país en una sociedad de mercado.

Hace 40 años perdimos un concepto de Estado que entre sus funciones tenía la especial preocupación por la educación, como el Estado docente; un Estado que atendía la salud, la vivienda, la seguridad social, con políticas públicas y programas de amplia cobertura.

Tales funciones del Estado no inhibían la existencia de la educación privada ni de la empresa privada, que siempre han existido en nuestro país. Del modelo instaurado por la dictadura surgieron la privatización de empresas y otros activos del Estado, la disminución del gasto público, la municipalización de la educación, la libertad para lucrar con la educación y se crearon las ISAPRES y las AFP, sistemas que hoy son objeto de un profundo malestar social.

Hace 40 años se eliminó nuestra carta fundamental y desde 1980 tenemos una constitución impuesta por la dictadura, que ha sufrido modificaciones que solo permitieron eliminar los denominados “enclaves autoritarios” a fines del gobierno del ex Presidente Lagos.

Es decir, entre 1990 y 2006, ¡durante 16 años! tuvimos senadores militares designados. Esta situación favoreció claramente a la derecha, y toda nuestra legislación pos-dictadura ha sido una larga manera de buscar consensos con una minoría, restringiendo las expectativas que nuestros propios partidarios nos han requerido, siendo mayoría.

Hoy, seguimos aspirando más que nunca a lograr una nueva constitución para Chile, hecha en democracia y por demócratas.

Desde hace 40 años nuestra sociedad ha vivido un quiebre del que aún no se recupera.

Mi padre, Salvador Allende, el 4 de septiembre de 1970 obtuvo la primera mayoría de votos en las elecciones presidenciales, pero no la mayoría absoluta de los sufragios, y su triunfo tuvo que ser ratificado por una decisión mayoritaria del Congreso Pleno, en los términos que estipulaba la Constitución Política vigente, de 1925.

Asumido el gobierno, inició la aplicación del programa de gobierno ofrecido en la campaña, cuyo enfoque principal estaba dado por la profundización de la democracia, a través de una nueva institucionalidad y descentralización de la administración del Estado, impulsar una política exterior autónoma, y la creación de tres áreas de la economía: privada, mixta y social, integrada por empresas de importancia estratégica para el país.

Uno de los objetivos principales de la Unidad Popular era mejorar los programas sociales en salud, educación y vivienda, profundizar la reforma agraria –iniciada en los gobiernos de Alessandri y Frei Montalva-, y nacionalizar las empresas de la gran minería.

Como también comprendía la creación de nuevos canales de participación ciudadana; establecer la plena capacidad civil de la mujer; la igualdad jurídica de todos los hijos habidos dentro o fuera del matrimonio; promulgar una ley de divorcio vincular; y reformar la educación para lograr mayor cobertura, calidad y equidad.

Tengo la íntima convicción que el proyecto de la Unidad Popular era viable, pero que ello requería, en primer lugar, que los propios partidarios de Salvador Allende -el conjunto de las fuerzas de izquierda- hubieran asumido la estrategia de avanzar hacia una sociedad socialista y democrática, a través de las vías institucionales, y no tener posiciones maximalistas, que se tradujeron en la consigna de “avanzar sin transar”, o en las posiciones de la extrema izquierda, que nunca compartieron esa transición gradual que él proponía.

El programa de gobierno demandaba un entendimiento amplio con el centro político para implementarlo. Hubo intentos, pero no fueron suficientes para generar acuerdos entre líderes democratacristianos y de la UP.

En este sentido, el Presidente consideraba importante las coincidencias programáticas con el programa propuesto por el candidato DC, Radomiro Tomic, pero la coalición gobernante no percibió correctamente la importancia de la correlación de fuerzas políticas para impulsar esas grandes transformaciones.

Hoy a 40 años de aquella tragedia, puedo decir con orgullo que el Presidente Allende es una figura reconocida entre los grandes líderes mundiales.

El mundo lo valora porque intentó llevar a la práctica un socialismo en democracia y libertad, con justicia social y en el marco de la institucionalidad vigente, excluyendo todo tipo dictaduras y autoritarismos.

Como lo destacara la candidata de la Nueva Mayoría y futura Presidenta de Chile, Michelle Bachelet: “Un Presidente que eligió siempre y sin condiciones el camino de la democracia como el único posible para construir una sociedad mejor, y la Constitución como marco jurídico de la transformación social”.

Esta línea de pensamiento abre un camino orientador para lo que puede ser nuestro futuro, el camino hacia una mejor sociedad, una más inclusiva, de todos y para todos.Aquí radica la vigencia de Salvador Allende, pero lo que lo singulariza es su concepción profundamente ética de la política y su consecuencia irrenunciable con aquello en lo que firmemente creyó, y su lealtad con el pueblo que representó.

Su último discurso -un verdadero testamento político- refleja a un hombre consciente del momento histórico que vive y que sabe que con su gesto está forjando un legado de dignidad y de sueños para las futuras generaciones.

Sueños que, todavía, dan sentido a la vida y la esperanza en un mundo más libertario, más justo y más igualitario.

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11 sep 2013

Ni perdón, reconciliación ni olvido

La Derecha política y económica (Oligarquía) solicita a ex-UP que pidan perdón por su posible participación en ¿qué?, ¿en el Golpe Militar?, ¿en la instalación de los Escuadrones de la Muerte, de la tortura y vejaciones? Son cosas diferentes.

La UP subió al poder democráticamente y su programa de trabajo, prácticamente igual al presentado por la DC (Tomic) lo realizaba en la legalidad. El MIR, algunas fracciones del PS, el PCR, Patria y Libertad y otros desarrollaron sus propias propuestas políticas y a veces se enfrentaron violentamente entre ellos y con la policía.

Todos estos partidos y movimientos buscaban lo que creían que más convenía a Chile para su equidad, libertad y justicia. Aunque se produjeron algunas muertes, todo fue manejado en un Estado de Derecho, se nombraron los jueces correspondientes y se procedió conforme a ley.

Era obvio que la intención de quitarle el poder, terminar con la distribución inicua de la propiedad (reforma agraria que había empezado con todas las de la ley en el Gobierno anterior), nacionalizar la minería, le iba a doler a la oligarquía criolla que haría lo imposible por frenar ese programa político, aliándose con el empresariado, las Fuerzas Armadas y la CIA.Todo esto me parece normal de procesos sociales contradictorios radicalizados en un Estado de Derecho. No es pertinente pedir perdón por estos procesos.

Esta oligarquía criolla (españoles nacidos en Chile) que realiza el movimiento de Independencia, con las manos del gato militar para quitarle el poder a los Chapetones (españoles viviendo en Chile) obligó a O’Higgins (tonto útil) a autoexiliarse al Perú porque democratizaba Chile y distribuía el poder.

En la oligarquía criolla estaban el bando Carrerista y el de los Larraín que se enfrentan a O’Higgins. Neruda canta “pasan y pasan los años, la herida no se ha cerrado”.

La oligarquía ante la pretensión de Balmaceda de aumentar la exportación del salitre (favoreciendo más a Chile que a ellos), por nombramiento de ministros que no eran de su camarilla y por conflictos con la Iglesia, se colude con grupos económicos ingleses y dan un golpe (Revolución del 91) que obliga a Balmaceda a suicidarse y la herida tuvo miles de muertos y costó más de 70 años en cerrarse.

Con Allende la situación es similar, un amplio grupo de la Derecha, las Fuerzas Armadas más la DC y la CIA precipitan el Golpe militar y obligan a Allende a suicidarse en la Moneda. Hay otras matanzas graves de indios (“pacificación” de la Araucanía), Santa María de Iquique, Ranquil, Puerto Montt, etc. Todo esto se manejaba dentro de la ley.

En el 73 la situación había llegado a un estado crítico en toda la convivencia nacional y la guerra civil era inminente para la mayor parte de los chilenos. Siempre he creído que un arreglo pacífico era posible. Allende había aceptado la idea de un Plebiscito y estaba a punto de anunciarlo. Pero la oligarquía, la CIA y las Fuerzas Armadas que ya habían participado en el asesinato del General Schneider y en otros intentos golpistas querían dar un escarmiento a todo intento de disputarle el poder a esa oligarquía y a USA.

Hasta aquí y sucedido el Golpe todo estaba aún dentro de lo humanamente esperable en su miseria moral.

A poco andar el régimen militar y la Junta (Parlamento) con la complicidad de la CIA (con experiencia en Corea, Vietnam y guerra fría) crean los Escuadrones de la Muerte y de la Tortura no con intenciones policiales, judiciales o políticas, sino que con el propósito del exterminio, genocidio de los disidentes, del deleite con su sufrimiento, que nada tiene que ver con las ideologías ni con los manejos legales durante un periodo de guerra.

Los militares fieles a la Constitución legítima fueron detenidos, fusilados y torturados. Los gestores y autores de este terror y horror son los que están acusados y deben pedir perdón.

Si la oligarquía y los Partidos Políticos que pidieron el Golpe deben pedir perdón dependerá de su conciencia. No pueden negar que sabían que se crearían Escuadrones de la Muerte y de la tortura porque estaban aliados con la CIA, que donde iba los establecía.

La camarilla saltaba de alegría. Los Escuadrones macabros y los Militares le harían la pega sucia, aniquilarían toda organización capaz de disputarles el poder para entregárselo al pueblo de Chile.

Recuperarían la tierra entregada a los campesinos, las minas nacionalizadas, la previsión se convertiría en su negocio privado, el SNS sería destruido para dar paso a la medicina mercantil en sus manos, las Empresas de Energía, servicios, caminos, mercados, Universidades estatales, etc., pasarían a sus manos. Y sin su participación directa en apariencia.

Entonces cuando terminara la pega sucia harían una Constitución aparentemente neoliberal, pero fascista en la médula, de apariencia democrática; pondrían Ministros que hicieran como que estaban reconociendo la brutalidad de lo realizado y pasando a la transición a la democracia, pero con esa Constitución nacida desde la profundidad siniestra y pensada para ser inamovible, negando conocimiento de lo macabro. Sana, sana potito de rana, ya pasó, ya pasó.

¡Miserables! Que suman la agresión de tratar de imbécil al pueblo. Más de 3.000 muertos detenidos desaparecidos, más de 30.000 torturados, vejados, humillados, sin motivo; cientos de miles de exonerados y exiliados, se apoderaron de centenares de empresas estatales que los chilenos levantaron con sangre sudor y lágrimas.

¿Por qué no hubo un Nuremberg en Chile identificando a todos los que intervinieron en este horror? El Colegio Médico proclive al Golpe, a poco andar se dio cuenta de su error al aparecer médicos que participaron en la tortura y que aún ejercen.

El Poder Legislativo y el Judicial de la época colaboraron en esta iniquidad infinita y no tienen excusa. Cuando al Presidente de la Junta (Parlamento) se le preguntó por este horror, justificó todo diciendo despectivamente: son humanoides (tienen sólo apariencia humana).

El ideólogo del Gobierno, Jaime Guzmán respondió en una entrevista en TV “lo único malo fue que no se entregaron los restos a los familiares”.

El Poder Judicial calló y otorgó. El Parlamento chileno sí que tiene que excusarse por no haber corregido el trato de humanoide, lacra en la tradición parlamentaria chilena.

Mientras no se presenten y no se sepa quienes son los que así actuaron o apoyaron esas aberraciones  y éstos que así procedieron reconozcan que lo hicieron, no habrá reconciliación, ni perdón (¿a quién se va a perdonar y porqué?) y menos olvido (que sería agravar la situación, el olvido es un defecto).

El país no puede vivir en paz sabiendo que todos ellos están trabajando y ocupando puestos en la sociedad y continúan con la misma mentalidad y posición ideológica macabra.

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10 sep 2013

El Once

Se habla por muchos de responsabilidades compartidas en el drama del 11 de septiembre de 1973 entre partidarios y opositores del gobierno del Presidente Salvador Allende. Aclaremos. Se dice que fueron mucho más compartidas de lo que algunos piensan, dando a entender que hay un cuasi empate de ambos lados.

Creo que es un exceso de simplificación porque sostener que el gobierno de Allende había roto el Estado de Derecho y hacía actos ilegales parece una exageración. Errores sí, como toda obra humana. No hay que olvidar que el Congreso funcionaba normalmente, así como los Tribunales de Justicia y la prensa y los medios de comunicación trabajaban con plena libertad.

Lo que ocurre es que tras las “responsabilidades compartidas” hay una búsqueda de un empate.Grave error porque lo que hay que condenar son unas Fuerzas Armadas que se levantan en armas.

Alguien podrá decir, que ese enfrentamiento en Chile no podía tener solución política.Así ocurrió precisamente en la elección parlamentaria en 1973. Allende esperaba en esa elección poder tener mayoría para despachar los proyectos que el Senado le rechazaba.

Por otra parte, la oposición a Allende esperaba obtener los 2/3 para poder derrocarlo constitucionalmente mediante un juicio político.Ni lo uno, ni lo otro.El gobierno de Allende obtuvo un sólido 43%, pero no la mayoría que esperaba y por cierto, la oposición estuvo lejos de los 2/3 que pretendía para poder plantear el juicio político y por ende la salida legal de Allende de La Moneda.

Por tanto, ante este dilema, Allende buscó al final una salida política, llamar a plebiscito a sabiendas que hacerlo implicaba seguramente una derrota para su gobierno y por tanto, probablemente el fin del mismo.

Está claro que Allende informó a Pinochet, entre otros, el domingo previo al Golpe (9 de septiembre) de esta decisión. Y hoy se sabe que la decisión del Golpe que estaba programado para el 14 de septiembre se adelantó al día 11 para evitar que Allende llamara a plebiscito.

La salida política de Allende, de esta manera fue cancelada y se prefirió el camino de la fuerza.Lo que es más grave ese Golpe fue justificado por todos los opositores de ese momento.

A 40 años del Golpe lo menos que uno esperaría es condenar el Golpe Militar como instrumento de solución a una crisis institucional.

Con el se produce el quiebre más grande de la sociedad chilena y 40 años después, con lo que hemos visto estos días, esta profunda herida todavía no cicatriza en el alma de Chile.

Las sociedades dan los pasos a medida que se atreven. ¿Por qué la sociedad chilena a 20 años del Golpe no mostró lo que estamos viendo en estos días?

30 años después, el 2003 la profusión de material informativo fue muy grande, si bien no se compara con la de estos días. Lo que sí se logró fue hacer una ceremonia ecuménica en La Moneda al abrir las puertas por donde el ciudadano Presidente ingresaba por Morandé 80 y que fue la puerta por donde salió el cuerpo de Allende.

Es una buena noticia para Chile ver hoy esta sociedad que se atreve a mirarse en profundidad.

La mayoría de los chilenos no había nacido 40 años atrás. Sin embargo, las generaciones futuras tendrán que comprender que toda sociedad tiene que saber cómo procesar sus diferencias y es la carta fundamental, la Constitución, el mecanismo por el cual se rigen los ciudadanos para procesar esas diferencias.

Por eso es tan importante hoy, derogados ya los enclaves autoritarios (menos el binominal y los altos quórums de la Constitución) ponernos a pensar en una nueva Carta.

A lo mejor, el fin de esta larga transición será cuando todos concordemos esta ley fundamental para aprender cómo, civilizadamente, resolvemos nuestros distintos puntos de vista.

Pongámonos a trabajar en este nuevo empeño para esta nueva etapa. Ojalá cuando se conmemoren los 50 años del Golpe, exista una institucionalidad diferente. El reencuentro de los chilenos se produce porque finalmente se ha concordado cómo procesar las diferencias a través de un cuerpo legal que interpreta a todos los chilenos.

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10 sep 2013

Septiembre rojo

Se escribirán decenas de libros, centenares de entrevistas, en diarios, revistas, cine y televisión, nacionales o extranjeros, respecto del fatídico Golpe Militar del 11 de septiembre de 1973, que truncó para siempre la vida democrática de Chile.

Transcurridos cuatro décadas de la debacle institucional, las heridas no están cerradas, por el contrario, permanecen más abiertas que nunca. Con un despertar horroroso cual pesadilla sin fin.

Se palpa en el ambiente, un soplo enrarecido, pesado, hasta insoportable por las odiosas declaraciones que se lanzan con absoluta irresponsabilidad política, por aquellos que debieran al menos mantener la cordura, dado su alto grado de complicidad en los hechos de triste fama y de tan graves consecuencias.

Chile, vivirá por muchos años días violentos, previos a septiembre rojo, tiñendo de sangre inocente la convivencia nacional, con olor a venganza y olvidándose por ambos lados, los escasos signos de reconciliación que emergen remolones, pero que más vale tarde que nunca, como un tímido lavado de imagen, ante la verdad que los aplasta.

El derrocamiento del gobierno constitucional de Salvador Allende por las fuerza de las armas, sigue marcado las páginas negras de nuestra historia; cuarenta largos años han transcurrido y pasarán muchos, muchísimos más y nada borrará la aberración que los chilenos y chilenas fuimos capaces de hacer. Sin reparar el holocausto que creamos, donde el odio predominó ante la razón y la cordura.

La maldad parió un engendro tan monstruoso, peor que la Gestapo de Hitler, su hija putativa, la Dina del coronel Manuel Contreras fue el aparato militar de exterminio del dictador Pinochet, fue la peor herencia que le dejamos a las futuras generaciones.

Estoy absolutamente convencido de que hace tanta falta figuras señeras como Raúl Silva Henríquez, que en todo momento y sin claudicar jamás, sin dudar un instante, puso a disposición de los débiles y perseguidos la voluntad férrea de una Iglesia comprometida con la defensa de la persona humana, para encontrar los caminos que condujeran a una verdadera y anhelada paz social.

Las anchas alamedas se abrirán cada vez más para que por ellas transiten más y nuevos hombres y mujeres libres por esta patria de todos; una vez que se sepa tanta verdad aún oculta de los detenidos, de los desaparecidos, de anónimos torturados y de tanta vida despreciada alevosamente.

La impunidad no puede seguir riéndose, burlándose, mofándose descaradamente de un país que reclama justicia para poder vivir en paz consigo mismo y con sus semejantes.

Los “cómplices pasivos” de los cuales hizo referencia el Jefe de Estado, existen en cada ciudad, están en cada pueblo del territorio nacional, gozando de perfecta salud, de absoluta libertad, de total impunidad y muchos de ellos enriquecidos ilegalmente desde el robo, la delación y usurpación tanto de los bienes particulares como del erario nacional. ¡Qué vergüenza!

Roberto Thime, fundador del movimiento nacionalista “Patria y Libertad”, acusa de traidor al general Pinochet, como también a algunos de los actuales ministros que forman parte del gabinete, como cómplices de las barbaries cometidas, haciéndose los ciegos, sordos y mudos.

La declaración del comité permanente de la Conferencia Episcopal del año 1978 señala “lamentamos tener que decir que hemos llegado a la convicción de que muchos, sino todos los detenidos –desaparecidos han muerto al margen de la ley”.

Por ello cobra vigencia el cuestionamiento a los magistrados, según lo señalara Milton Juica, “es una mentira del porte de una catedral los que dicen que no sabían lo que estaba ocurriendo en el país en materia de derechos humanos.”

Existe una deuda que sigue latente porque la judicatura de estos años no defendió a las personas detenidas, torturadas o asesinadas. Hubo jueces que se negaron a someter a tramitación recursos de amparo que habría salvado tantas vidas.

Gloria Lazo, hija de un coronel de caballería detenida en José Domingo Cañas, Tres Alamos, actriz destacada, denuncia las atrocidades cometidas con ella y con tantas otras mujeres, se salvó por la intervención personal del general Bonilla en franca pelea con el director de la Dina.Misteriosamente cae el helicóptero en el cual viajaba. No fue el único general golpista que fue asesinado, por sus pares, en la soterrada lucha por el poder y  que al pasar los años, los culpables siguen ocultos.

Así como violaron sistemáticamente los derechos civiles y humanos, como una política de Estado, también robaron y la punta de iceberg, fue la denuncia que hice sobre los Pinocheques, pagados al hijo del Capitán General. Abriéndose una caja de pandora, de tal magnitud, que llegó hasta las secretas cuentas en bancos extranjeros de quien, como todos los tiranos del mudo se apropian del dinero ajeno, amasando fortunas increíbles.

Solo cuando se conozca toda la verdad y nada más que la verdad, Chile volverá a ser un país de hermanos. Antes simplemente será una utopía.

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10 sep 2013

Constructores de la democracia que hoy no están

A propósito de los recuerdos que hoy se agolpan en la memoria de los chilenos mayores y de las imágenes y testimonios que inundan las mentes de los que no participaron ni tuvieron noticia del golpe de Estado de 1973, nos parece oportuno recordar con patriótica emoción a quienes jugaron en la dictadura un rol importante en el mundo de la política para que hoy disfrutemos de un país que, si bien no está completamente reconciliado, tiene en su haber una democracia perfeccionable, en la cual ya nadie siente temor a ser arrestado sin orden de autoridad, ni menos torturado ni hecho desaparecer sin que los tribunales puedan decir algo oportunamente.

No se llegó a esta situación por casualidad, sino porque un conjunto de personas que hoy no nos acompañan en la vida terrenal, dieron un testimonio enorme de vida y de consecuencia.

Recordamos con nitidez entre ellos las figuras de Edgardo Boeninger, Jaime Castillo, Claudio Huepe, Narciso Irureta, Gabriel Valdés y Adolfo Zaldívar. Los conocimos personalmente y sus acciones fueron realmente significativas.

Todos estos hombres con sus virtudes y errores, llevaron adelante sus sueños de libertad para Chile y fueron capaces de articular un proyecto para después de la dictadura colocando cada uno su propia cuota en ello.

Algunos brillaron en la capacidad de urdir acuerdos, otros en proyectar los que venía, otros en la lucha por los derechos humanos y la defensa del patrimonio de Chile y de alguna u otra forma todos ellos prefiguraron un camino electoral y de paz que hoy casi sin reserva podemos aplaudir.

De estos ilustres chilenos que hemos nombrado, que por cierto no son los únicos, cabe consignar que tuvieron la capacidad e inteligencia para no sucumbir al derrotismo y supieron vencer sus propios temores.

Sacrificaron sus vidas por algo superior y el Chile de hoy, que recuerda con dolor el quiebre institucional y sus efectos, puede poner en ellos la mirada para que recordándolos pensemos que siempre habrá una posibilidad de hacer de Chile un país mejor si tenemos en la mirada y en el recuerdo a personas tan apreciadas y queridas como las que hemos recordado a título ejemplar.

Co autor del artículo es el abogado Hernán Bosselin.

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10 sep 2013

La música chilena espera

El domingo recién pasado, mientras escuchaba un bello concierto de Camila Moreno, pensaba cuántos(as) chilenos(as) saben de Camila y su extraordinaria obra.

Ayer, en el acto de conmemoración del Golpe de Estado y de homenaje a las víctimas realizado en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, mientras Nano Stern se acercaba al escenario para compartir su obra, varios asistentes me preguntaron quién era y luego estaban impactados por su calidad artística, lo mismo ocurrió cuando el teclado y la fresca e impactante voz de Pascuala Ilabaca (re) interpretó una obra de Víctor Jara. Solo Cecilia Echenique resultó – felizmente- conocida por (casi) todos(as) los(as) asistentes.

En los cursos de magíster y diplomados de gestión cultural en que imparto clases, suelo preguntar ¿cuál es la música chilena?, y es demasiado frecuente que un 50% de los(as) estudiantes responden que es la música de raíz folclórica.

Chile tiene miles de músicos. Hoy son muchos más que los poetas y escritores.Son jóvenes y adultos, incluso niños(as), creando y reinventando sonidos, textos, obras artísticas que recogen, son portadoras y hablan desde acervos diversos, con lenguajes distintos, que exigen formaciones académicas más o menos rigurosas, algunas conectadas a tradiciones populares que podrían ser definidas como propias, de nuestros pueblos originarios, otras conectadas a movimientos, escuelas y tradiciones de otros tiempos y latitudes, todas conformando una música chilena viva y vital, plural y compleja.

Toda esta creación y producción musical es manifestación y testimonio de la capacidad creadora en esta tierra al sur del mundo, de los sonidos milenario y actuales, de los silencios, de la armonía y desarmonía del mundo y de nosotros mismos, de nuestras emociones más profundas, de nuestra humanidad, de nuestra belleza y crueldad, de nuestros (des) encuentros, de nuestras locuras y pasiones, de nuestras tentaciones , de nuestra precariedad y soledad, de nuestra verdadera condición humana en este territorio geográfico y simbólico al final del mundo, entre la cordillera y el mar, entre desiertos, lluvias y hielos eternos.

Es una música que contiene algo de los olores, sonidos, paisajes, dolores, amores y desamores, historias y esperanzas de nuestra patria de la infancia como decía Gabriela Mistral, que nos hace sentir que estamos en casa cualquiera sea el lugar del mundo donde la escuchemos, y desde la cual queremos cantar, conversar, maravillarnos y conocer a otros seremos humanos del mundo, que es la patria de la humanidad.

En este mes tensionado, adolorido y esperanzado de septiembre, escuchando a Camila Moreno, Cecilia Echenique, Nano Stern y Pascuala Ilabaca, y con el recuerdo de Víctor Jara, Violeta Parra, Luis Advis, y el maestro Peña Hen, le suplico al Senado que haga posible que Chile conozca su música de verdad.

Que hagan lo que ya hace muchos años hacen otros países. El mercado ha mostrado que no es plural. Que no es capaz de visibilizar la diversidad artística y cultural chilena.

La Cámara de diputados de Chile hace años aprobó legislar para exigir que, a lo menos, un 20% de la música difundida por las radioemisoras sea aquella creada o interpretada por chilenos y chilenas. Septiembre es un extraordinario mes para que la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Senado nos informe que ha puesto este Proyecto de Ley en Tabla para decidir y dar su respaldo a esta indispensable Ley.

Hoy lamentablemente, salvo notables excepciones – entre ellas la Radio Cooperativa- las radioemisoras de nuestro país ofrecen un estrecho o nulo espacio para la difusión de la música nacional.

Más aún, muchas veces creadores(as) e intérpretes chilenos(as) son difundidos en las radios porque resulta evidente que la ciudadanía los está escuchando por otros canales o vías.Otras tantas, a pesar de reiterados reconocimientos internacionales y el lugar relevante que ocupan en prestigiados escenarios del mundo, en las radios chilenas estos músicos no existen.

No podemos dejar de considerar el positivo efecto que han tenido legislaciones de cuotas consagradas en países como Argentina, Brasil, Francia y México, entre otros; allí donde se han consagrado espacios para que la ciudadanía pueda conocer a sus músicos y escuchar sus obras, se ha generado una conciencia de valoración de la creación de sus artistas y esas obras han contribuido a conformar nuevos imaginarios, nuevas referencias simbólicas y, también, han contribuido a constituir nuevos elementos identitarios o a reforzar y enriquecer los existentes.

La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Senado tiene la palabra.La música chilena espera.

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10 sep 2013

Fiasco olímpico

Caras largas, a imagen y semejanza de los protagonistas de un cuadro de El Greco, se vieron en el salón de actos del Hotel Hilton de Buenos Aires cuando se anunció la eliminación de Madrid como candidata a ser sede de los Juegos Olímpicos de 2020.

El tercer intento consecutivo para alcanzar la gloria deportiva universal fracasaba estrepitosamente. Esta vez no pasó ni el primer corte. Estambul la dejaba fuera de juego mientras Tokio tomaba una distancia que resultaría inalcanzable. El varapalo fue mayúsculo.

La numerosa delegación española, encabezada por el príncipe don Felipe y el presidente del gobierno, Mariano Rajoy, estaba convencida que ahora los miembros del Comité Olímpico Internacional se decantarían mayoritariamente por Madrid. Pero no.

La construcción del 80 por ciento de las infraestructuras, mil quinientos millones de euros asegurados para financiar lo que faltaba por hacer, la seguridad bajo control, el apoyo casi unánime de los partidos políticos, de las instituciones y de los madrileños, el aumento considerable de plazas hoteleras – talón de Aquiles en las anteriores convocatorias- no fueron suficientes para convencer a los miembros del COI.

¿Que había pasado?

Si hace unos años fue Alberto de Mónaco el cabeza de turco del fracaso por referirse minutos antes de la votación a las amenazas de terrorismo que pendía sobre España (meses después, Londres, la sede elegida, fue centro de ataques extremistas lo que dejó al príncipe monegasco muy mal parado), esta vez se buscaba al culpable del nuevo traspié.

De buenas a primeras se encontró al chivo expiatorio. A un jeque árabe que estaría detrás de grandes negocios con Japón. Tal vez. Podría ser o no.

Pero al enemigo de Madrid no hay que buscarlo tan lejos.

La austeridad invocada por la representación de Madrid para ser sede de los Juegos no fue la mejor baza para conseguir votos. Se dice ahora que entre los miembros del COI prevalece la idea de que unos Juegos Olímpicos son un negocio en el que todas las partes deben obtener ganancias.La capital del reino de España no era, por tanto, la aspirante más acorde con estos principios.

Tampoco convenció a la “familia olímpica” los alardes del Mariano Rajoy sobre una posible salida a corto plazo de la crisis económica.

Una atleta marroquí, hoy representante de su país en el COI, fue directo al grano. Dijo sin titubear que España debería gastar el dinero en programas para mejorar la calidad de vida de los afectados por la crisis que en unos juegos Olímpicos.

No se puede hablar más alto y claro.

La imagen internacional de los políticos y de las instituciones españolas no puede ser más negativa. La corrupción, de la que no se salvan ni la Corona ni los principales partidos políticos, deja poco margen para confiar en el país. Por mucho esfuerzo del gobierno para vender la marca España,

Si hasta quien fuera representante de los empresarios españoles está hoy en la cárcel por sus malas artes, no es extraño el proceder de una organización, aunque vinculada con el deporte no es ajena a la política y a los malabares financieros. Madrid no les resultó fiable.

El dopaje fue la pregunta incómoda que se le hizo a la delegación española en Buenos Aires. La legislación recientemente aprobada que endurece el castigo a los deportistas tramposos es probable que llegara tarde y no despejó las dudas respecto a los implicados en la llamada Operación Puerto, que puso en evidencia los comportamientos turbios de algunos ciclistas y, de paso, algunos atletas.

El gobierno tiene en sus filas a la que es considerada la mejor atleta española de la historia, Marta Domínguez, actualmente senadora, a la que también se le ha vinculado con el dopaje.

Todo esto pudo haber contribuido a que se dejara fuera de los Juegos Olímpicos del 2020 a una ciudad que se ilusionó con la posibilidad de que se crearan 50 mil puestos de trabajo.Millones de cesantes soñaban que les cayera esa lotería. Menuda frustración.

También pierden los deportistas que confiaban que al ser Madrid sede olímpica recibirían el apoyo para su preparación. Hoy ven su futuro sombrío. Justamente este año se rebajó el monto del presupuesto destinado a becas de ayuda al Deporte. Madrid 2020 era la esperanza.

Y aún no asumida la derrota, los que pecan de exceso de entusiasmo y nada temerosos de hacer el ridículo, apelan por una nueva candidatura de Madrid. para los Juegos del 2024.

Mientras, en las redes sociales, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, es víctima de todo tipo de comentarios por su insólita intervención en inglés para convencer a los miembros del COI.

Ante tanta desgracia el humor se agradece.

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