08 mar 2012

Homenaje a las chilenas en el deporte

Hoy 8 de marzo es el Día Internacional de la mujer y en el deporte chileno, nuestras mujeres pese a la tendencia machista en general de nuestros comentaristas deportivos de ignorar sus éxitos, han estado en la vanguardia de esta popular actividad que tanto entusiasma a los chilenos.

En la historia digamos que el primer gran éxito internacional chileno lo consiguió una mujer: Anita Lizana, la popular “ratita” que ganó en 1937 el Campeonato de tenis de los Estados Unidos que se disputaba en Forest Hills, siendo hasta ahora, el único competido por tenista chileno hombre o mujer, que ha ganado uno de los cuatro campeonatos que conforman el Grand Slam (aparte de Marcelo Ríos y Fernando González que lograron una victoria a nivel juvenil)

Luego, en 1956 la brillante lanzadora de la jabalina Marlene Arhens, con un lanzamiento por sobre los 50 metros, marca extraordinaria hace 56 años, obtuvo la medallade plata en los Juegos Olímpicos de Melbourne, logro que hasta antes de las preseas doradas de los tenistas en Atenas, era a nivel olímpico uno de los mas grandes éxitos de estas citas universales.

Ya en este siglo 21, no olvidemos que nuestro primer y único título mundial de un deporte colectivo lo ha conseguido un equipo chileno de mujeres.

El Campeonato Mundial de Hockey en patines tuvo a las “rojitas” ganando el título en el Gimnasio de San Miguel derrotando en la final a las poderosas españolas, en jornada sin transmisión de televisión abierta ya que los medios en esa oportunidad no le creyeron a los aprontes de nuestras deportistas.

Y un dato poco recordado es que en los Primeros Juegos Olímpicos de la Juventud disputados en Singapur en el 2010, con deportistas hasta 18 años, el equipo femenino de futbol ganó la medalla de oro, siendo entonces la primera medalla dorada a nivel olímpico colectivo ganado no sólo por el deporte sino el fútbol chileno.

Y a futuro. Este año serán los Juegos Olímpicos de Londres, la cita universal del deporte que se disputa cada 4 años, donde hasta el día de hoy Chile cuenta con 17 seleccionados, nueve  son mujeres y muchas de ellas con grandes posibilidades de obtener lugares en el podio.

Los tres nombre más fuertes que saltan a la vista con opciones son la nadadora Kristel Kobrich, especialmente en los 1500 metros libre en piscina y en las competencias de Aguas Abiertas es una gran carta.

Denisse Van Lamoen, elegida la mejor deportista en año 2011 por el Círculo de Periodistas de Chile,  actual campeona mundial de tiro al arco con victoria conseguida el año pasado en Italia. Y Bárbara Riveros, campeona mundial de triatlón Sprint, en año 2011, candidata a abanderada, es otra gran opción en estos juegos londinenses.

También tenemos a notables y experimentadas deportistas que vuelven a competir en la cita de los cinco anillos, como la maratonista Erika Olivera en la dura competencia de los 42 kilómetros 195 metros y la tenis mesista Berta Rodríguez, recientemente clasificada una vez más en esta disciplina muy popular en todo el país.

Y finalmente nuestras nuevas figuras como la ex campeona mundial juvenil Natalia Duco en lanzamiento de la bala, Karen Gallardo en el lanzamiento del disco, la taewondista Yeny Contreras, la gran promesa del tiro Skeet Francisca Crovetto y la gimnasta Simona Castro.

Todos estos son nombres de mujeres deportistas que con poco apoyo algunas han sido leyendas, otras son figuras actuales y varias son promesas que integran diferentes disciplinas de nuestra actividad física competitiva, que son mencionadas puntualmente cuando logran éxitos pero que al poco tiempo son olvidadas y que en un día como hoy merecen ser nuevamente destacadas.

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08 mar 2012

So what?

Desde luego, excusen lectores de este sitio Web de Cooperativa por titular esta columna en inglés (So what? que en español significa ¿Y que?).

Pero, por esas circunstancias y oportunidades que nos provee la vida, tuve ocasión hace algunos años de enseñar en ese idioma, y en ocasiones utilizo en mis reflexiones ciertos giros de esa lengua.

Recuerdo que mis alumnos, que eran de pos grado y buenos y muy críticos lectores, muchas veces al final de las sesiones comentaban: so what?

Lo decían a propósito de nuestras lecturas de libros y artículos de sociólogos, politólogos, antropólogos, economistas, juristas, periodistas, intelectuales y políticos latinoamericanos que se caracterizaban por el tono quejumbroso de sus análisis de nuestra historia y realidad social, económica, política, cultural.

Al final de cuentas, sumando y restando, era como para ponerse a llorar – excepto que no era académicamente correcto hacerlo.

Ello porque de las lecturas se concluía que las diversas naciones-estado de nuestra múltiple y variada región latinoamericana terminaban por perfilarse como países de enorme potencial, que lo tenían prácticamente todo y no habían logrado nada, o casi nada, excepto la pobreza o miseria de la mayoría de sus infortunados habitantes.

Y, además, se extraía un largo y triste historial de violaciones a la dignidad y derechos fundamentales de la persona humana.

También percibíamos que, en nuestra atroz historia política, los países de nuestro Continente habían experimentado prácticamente de todo.

Desde nepotismos varios, oligarquías, dictaduras, regímenes militares, autoritarismos, populismos, totalitarismos, revoluciones, reformas frustradas, etcétera, hasta regímenes políticos democráticos representativos – poco representativos, generalmente.

Solamente nos faltaba instalar y experimentar con un gobierno de los teólogos –aunque algunos en su momento intentaron darle fundamento a un régimen político de ese tipo.

Ahora bien, cuando leo análisis generales recientes sobre Chile y lo que está ocurriendo en nuestro país de la indignación movilizada acompañada de una inveterada y ampliamente rechazada violencia, percibo que tiende a surgir el mismo cántico, las mismas críticas de hace cuarenta o cincuenta años atrás.

El diagnóstico también es similar, sino igual, y concluye que es preciso un cambio profundo en el ámbito económico, social, político, cultural.

Al final del día se trata del mismo o variaciones mínimas del discurso que escuché de joven y cada vez más me convenzo que tiende a tratarse y puede que sea un simple artilugio para llevar adelante una de las peores orientaciones e intenciones en la vida de interrelación política, aquella que grafico como “quítate tú para ponerme yo”.

Esa orientación e intención, conviene destacar, puede aplicarse a todos y cada uno de nosotros y a los políticos, partidos, gobernantes, opositores, ciudadanos organizados o no, cualquiera sea la ideología que se sustente.

De otro lado, considero que el desprestigio, desafección, rechazo, incluso rotundo y profundo de los políticos, de los partidos políticos, el Gobierno, la Oposición, las instituciones políticas – que considero sumamente riesgoso para un régimen político democrático- es motivado, en buena medida, en que ya nadie o casi nadie cree en el discurso basal a que aludo.

Porque al fin de cuentas la pregunta que yo -y creo que muchos otros- nos hacemos es ¿qué propone usted hacer, específicamente, para avanzar desde dónde estamos a una situación mejor sin que ocurra una involución a situaciones aún peores como aquellas de nuestro pasado?

En realidad la pregunta de qué hacer –como propuse en una columna anterior- es central a la política y a los políticos y hoy también debiéramos formularla a los ciudadanos indignados y movilizados.

Opino que en nuestro país existe capacidad para, sin emotividad, sin exaltaciones ni exabruptos, diseñar y proponer soluciones específicas, realistas, financiadas, consensuadas, sustentables en el tiempo, respetuosas con nuestro entorno y las personas y que mantengan y perfeccionen el régimen político democrático.

Si ponemos en acción tal capacidad entonces podremos comenzar a responder a aquella agresiva pregunta de mis alumnos, que anoté al comienzo de esta columna: so what?

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08 mar 2012

Las regiones y el modelo

Cada vez que se analizan conflictos como los de Puerto Aysén o Calama, escuchamos una serie de lugares comunes que, aunque correctos, no parecen suficientes para dar una solución definitiva a nuestras regiones más extremas y a los territorios que se ubican distantes de los procesos propios de la globalización neoliberal.

Se habla de la necesidad de la descentralización de la toma de decisiones y de la desconcentración de los recursos del Estado; de la elección directa de los CORES y de las autoridades unipersonales de las regiones, como si solo con ello pudiéramos resolver un tema que es mucho más complejo de lo que la mayoría de la nación logra vislumbrar.

De partida, el problema no es solo de Calama, Puerto Aysén o Magallanes. Algo similar sucede en cientos de comunas mucho más cercanas y anónimas, que ni siquiera tienen la fuerza para generar un conflicto pues no solo están abandonadas y con dificultades para seguir adelante, sino que además cada día tienen menos población porque los viejos no tienen dónde ir y los jóvenes no tienen a qué quedarse.

Las razones para ello no son solo la falta de recursos y el centralismo. También juega un rol el modelo de desarrollo impuesto por la dictadura en un proceso carente de toda participación ciudadana y asesorado única y exclusivamente por el monopolio de las armas.

Se nos impuso un modelo de desarrollo que implicaba un repliegue paulatino del Estado en áreas estratégicas de la economía y en la producción de bienes y servicios de primera necesidad, mediante la eliminación de gran parte de la acción directa del Estado en la reproducción de la vida social y económica de nuestro país.

Para ello, se eliminaron todos los subsidios estatales de carácter universal que permitían, en regiones y territorios distantes y poco poblados, el funcionamiento de numerosas actividades productivas y de servicios que bajo las leyes del mercado, simplemente no resultaban rentables.

El objetivo de estas medidas era dejar en manos del mercado y la iniciativa privada todo proceso productivo, sin importar si lo producido era un derecho universal, una bien de primera necesidad o un simple bien de consumo.

Se buscaba potenciar las diferencias competitivas de los territorios, eliminando de ellos todas las actividades productivas que no se sostuvieran por sí solas, reemplazándolas por otras que generaran la mayor rentabilidad posible, independientemente de si con aquello se arrasaba con las formas de vida asociadas a las primeras.

Los territorios se fueron especializando de manera radical, generado ciudades y comunas industriales; otras de carácter agrícola o agropecuario; muchas forestales o mineras y algunas restringidas solamente a la actividad turística. La mayoría de los territorios no tuvo como elegir, pues su ubicación no les permitía participar de los círculos virtuosos de la globalización neoliberal.

Consecuentemente, la cantidad, variedad y costo de los bienes y servicios, en cada lugar, se fue ajustando a la nueva situación, en directa relación con el rol del territorio, y con el tipo y cantidad de la demanda que sus habitantes eran capaces de generar.

Las comunas y los territorios que no tenían cómo competir con aquellas en donde la actividad florecía se fueron apagando en la medida que desaparecían las actividades que por años los habían mantenido con vida.

Los viejos, sin tener a donde ir se quedaron tratando de sobrevivir cada día con menos recursos. Los jóvenes salieron huyendo en búsqueda de mejores expectativas de vida.

Los territorios reconvertidos casi en unidades mono productivas entraron en la dinámica de las crisis cíclicas del capitalismo, por lo que sus habitantes tuvieron que acostumbrarse a épocas de vacas gordas y flacas, convirtiéndose —parte importante de ellos— en población flotante de carácter nacional.

Estos nuevos «ejércitos» de trabajadores desplazados se dedican, hasta el día de hoy, a recorrer Chile en búsqueda de lugares en donde «haya pega». Todo esto a costa de la vida familiar, mientras los sectores dominantes cacarean sobre la necesidad de proteger a la familia como base de la sociedad.

En muchos lugares, la educación pública desapareció, se debilitó de manera significativa o se desplazó a lugares en donde la concentración de alumnos la hiciera viable con una subvención que representa menos de la mitad de lo necesario para asegurar una educación de calidad.

Algo similar pasó con la salud pública; con las universidades estatales que desaparecieron o nunca llegaron; con la cultura; con los lugares de recreación y esparcimiento; con la infraestructura deportiva y con todas aquellas actividades necesarias para la realización del ser humano que, lamentablemente, no son rentables en aquellos lugares en donde la cantidad de población no da para sustentar un negocio de este tipo.

El resto de los productos, esos que son indispensables, se encarecieron en todos aquellos lugares distantes, pues sin subsidios estatales de carácter universal, los productos y servicios de primera necesidad y aquellos que son derechos universales, cuestan lo que cuesta traerlos de donde están o simplemente no existen.

En este contexto ha surgido un país con dos realidades completamente opuestas: la de aquellos territorios y familias que lograron subirse al escenario de la globalización, y la de aquellos que no pudiendo hacerlo y siguen marcando el paso a la espera del día en que el último habitante se muera o decida marcharse, hastiado del indolente y ya demasiado extenso abandono estatal.

Efectivamente, lo anterior se ha visto agravado por la falta de democracia, el centralismo y la concentración de los recursos en las zonas exitosas de la globalización neoliberal, que han recibido todas las inversiones en infraestructura necesarias para subirse al carro de la mundialización; pero no será solo abordando estos males como podremos revertir un proceso que sin cambio de modelo, mas rápido o más lento, seguirá por la misma senda por donde transita hoy.

Resulta evidente entonces que de no asumir que, por un lado, necesitamos asegurar una mayor participación de la ciudadanía en las decisiones sobre su propio destino y, por otro, requerimos de un Estado mucho más comprometido con los derechos universales, la calidad de vida y la igualdad de oportunidades de todos sus habitantes, independiente del tamaño del mercado que representen y del lugar en que habiten.

Será mejor que nos vayamos preparando para enfrentar conflictos o abandonar cerca del 95 % del territorio nacional, pues bajo el paradigma neoliberal, aunque haya más participación, todo seguirá relativamente igual.

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08 mar 2012

Un regalo para las mujeres

En realidad, no me gusta que me saluden para el Día de la Mujer y tampoco que me regalen flores, chocolates, medias, pulseritas y toda la parafernalia que prolifera en las tiendas para esta ocasión.Y no es que sea una amargada ni mucho menos.

Además, estoy segura de que lo mismo les sucede a muchas más. Nos aburre tanto discurso obligado y sonrisa alambicada, tanta frase hecha y panegírico, situación que se repite para el Día de la Madre, otra de esas fechas que los afanes consumistas han transformado en un engendro, producto del marketing.

De hecho, a nadie parece importarle que se conozca más y mejor la larga lista de mujeres, valerosas y adelantadas a su época, que en todo el mundo se esforzaron y siguen esforzando por garantizarnos mayores derechos. Fueron y son miradas con sorna y desdén, pero también con temor y hasta con ira por ciertos varones e incluso mujeres.

Porque hoy, la sumisión y la incondicionalidad- y por qué no decirlo- cierto grado de desconocimiento del mundo en que vivimos , siguen considerándose atributos muy deseables en nosotras. Aunque en estos tiempos muchos no se atrevan a reconocerlo públicamente.

Por eso, cuando una mujer de cualquier edad se destaca por sus opiniones, expresadas con claridad e inteligencia, le buscan de inmediato algún flanco para atacarla, empecinados en ponerla en ridículo o mirarla en menos.

La universitaria Camila Vallejo es un ejemplo patente. Como ella además es militante de un partido que siempre ha sido satanizado por sectores muy poderosos, los ataques han sido todavía más virulentos, porque entran a tallar otros intereses, demasiado conocidos para detallarlos aquí.

Por lo mismo me gustó tanto que la revista norteamericana “Newsweek” la incluyera en la lista de las 150 mujeres más valientes del mundo, junto a Michelle Bachelet.

Textualmente, la publicación señala que las mujeres elegidas “están iniciando revoluciones, abriendo escuelas y fomentando una valiente nueva generación (…)” El artículo completo al cual me refiero ha sido reproducido en ésta, la página web de radio Cooperativa.

¡Y yo creo que éste sí que es un regalo válido y hermoso para todas las chilenas, en el Día Internacional de la Mujer!

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08 mar 2012

A propósito de los crímenes de odio

La agresión inspirada en el odio de la que fue víctima Daniel Zamudio ha generado revuelo en la generalidad de la opinión pública. Solo los homofóbicos han tratado de negar la gravedad de este hecho o, en el mejor de los casos, han guardado cómplice silencio.

No obstante, esta clase de delitos ya se había producido con anterioridad. De la forma más triste, puede ser recordado el ataque a Sandy Iturra, mujer transexual de Valparaíso, que en la madrugada del 7 de junio de 2011 fue golpeada, sufriendo serias lesiones faciales y daño neurológico.

En este contexto, se ha vuelto a discutir sobre la necesidad de legislar en contra de la discriminación.

Como se sabe, desde el año 2005 descansa un proyecto de ley que, en un principio, establecía medidas contra la discriminación pero, que después de pasar por el cedazo de las Cámaras, ha quedado reducido a una acción jurisdiccional de dudoso alcance y una agravante penal que, hasta el momento, no es extensiva a las personas transexuales, uno de los grupos sociales más vulnerables.

Un reconocido profesor de derecho privado de la Universidad de los Andes se ha manifestado en el sentido de negar la procedencia de la ley antidiscriminación, ¿se le puede pedir peras al olmo? Ha manifestado que un ataque como el sufrido por Zamudio puede ser sancionado por la vía de la asociación ilícita o la aplicación de la ley antiterrorista. ¡Temerarias y erradas afirmaciones!

Es necesario legislar en contra de la segregación no solo porque el Estado de Chile ha firmado una serie de instrumentos internacionales que lo obligan en este sentido, sino porque las leyes también tienen una dimensión pedagógica y la enseñanza, en este caso, sería la reafirmación de la libertad y la diversidad, conceptos básicos en un Estado democrático de derecho.

Sin embargo, debemos preguntarnos qué clase de ley antidiscriminación queremos.

Personalmente, considero que el actual texto del proyecto es insuficiente, puesto que prescinde de obligaciones del Estado tendientes a generar políticas públicas que promuevan el respeto a la diversidad, y  tampoco contempla medidas afirmativas a favor de los grupos históricamente discriminados.

Hace algunas semanas, varias organizaciones (entre el ellas el Movimiento de liberación homosexual y Fundación Iguales) presentaron ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU diversos informes sobre el avance de esta materia en nuestro país. Desde luego, su examen fue categórico en relación a las mejoras imperativas de las que debe ser objeto el proyecto de ley antidiscriminación.

En esos informes, también se abordó un tema relativamente desconocido por las personas que no están relacionadas directamente con la práctica jurídica. Nuestro Código Penal, en su artículo 373, contempla una norma que permite sancionar a aquellas personas que “de cualquier modo ofendan el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia.”

Esta es una norma que no penaliza un comportamiento detallado, lo que atenta contra uno de los principios fundamentales de la ley penal, esto es, “no hay crimen ni pena sin una ley que tipifique una conducta determinada”. Este artículo descansa sobre elementos normativos que deben ser definidos por el juez, vale decir, por lo que él, de manera unilateral, estime que atenta contra un cierto orden.

El peligro de esta norma radica en que puede establecer un espacio de legalidad formal para que las policías ejerzan actos de violencia en contra de la comunidad LGBT.

De acuerdo al informe del Movilh,desde el 2002 al 2011 se han conocido 28 casos de este tipo, que han afectado a unas 120 personas (se debe considerar que solo el 7.4 por ciento de la población LGBT denuncia atropellos, por lo que la cifra cierta de seguro es bastante más abultada). Se han intentado algunas iniciativas legales para revisar esta norma, pero no han prosperado.

En definitiva, los actos de odio no son exclusivos de grupos que atentan contra los principios de la mínima inteligencia (como los denominados “neonazis”), sino que también pueden provenir de instituciones estatales, cuando se les otorga una carta blanca que les permite “actuar”.

Ciertamente, los crímenes de odio no serán erradicados por la mera promulgación de una ley, pero es deseable que se legisle en contra de la discriminación y que se revisen las normas vigentes que pueden obrar a favor de los abusos, justamente, porque de este modo se crean sanos hábitos de conciencia cívica.

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08 mar 2012

Violencia intrafamiliar: estar alerta

Hoy, en el Día Internacional de la Mujer, es imposible no recordar el dolor y oscuridad que vemos en los ojos de miles de mujeres que llegan a nuestras puertas tratando de proteger sus vidas tras años de golpes y abusos. Vulneradas en sus derechos, llegan solas con sus hijos, tan quebrantados como ellas, y sin saber cómo empezar a reconstruir sus vidas.

Si bien la violencia intrafamiliar es transversal en toda la sociedad, golpea con más dureza a los sectores más pobres, donde las mujeres tienen menos oportunidades para salir de esta situación.

Muchas de ellas por vergüenza se aíslan de sus familias, amigos e incluso dejan de mandar a sus hijos a la escuela, porque no quieren más testigos de este dolor.

Son múltiples las consecuencias de esta violencia, ya que no sólo afecta la salud mental y física, sino que también impacta en su desarrollo social y económico, profundizando las condiciones de pobreza y exclusión. Cómo sanar esta herida, cómo parar con los femicidios, la expresión más brutal de la violencia contra la mujer. La respuesta está en la prevención.

Como sociedad debemos asumir nuestra responsabilidad en esta materia, dejando de ser observadores silenciosos de estos hechos, fomentando formas de relacionarnos que estén basadas en el respeto y erradicando aquellos vestigios culturales que toleran la violencia en las relaciones.

En tanto, las instituciones que hemos asumido una responsabilidad en esta área, tenemos que avanzar en la tarea de capacitar a la comunidad para que comprendan este problema, para que acojan de manera apropiada a las mujeres que viven violencia, para que mejoren la detección precoz, derivación y seguimiento, y evitar así más víctimas. En definitiva, estar alerta.

Un pilar fundamental de este trabajo está en enfocar la prevención en sectores como salud, justicia, educación y organizaciones comunitarias, entre otras.

Junto al SERNAM hemos dado un importante paso gracias a la implementación del programa Alerta Temprana de la Violencia Intrafamiliar, que estamos desarrollando a través de nuestra red de jardines infantiles. Este es un dispositivo integral de prevención, que involucra a las mujeres, a sus familias y las redes locales de apoyo.

Trabajamos en conjunto temas como el reconocimiento de conductas violentas, el buen trato como forma de resolución de conflictos, fortalecimiento de la familia y el entorno, para que se constituyan en agentes de prevención y protección.

Los resultados de esta iniciativa son alentadores, ya que se ha transformado en un espacio activo, donde las mujeres y sus familias han aprendido a escuchar y ser escuchadas.

Pero mientras tengamos que lamentar una nueva muerte por VIF, no podemos dejar de trabajar por visibilizar esta realidad y dar protección , seguridad y nuevas oportunidades de desarrollo a las miles de mujeres que aún viven el flagelo del maltrato.

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07 mar 2012

Más mujeres, mejor democracia

Parto esta columna con una frase categórica en la que creo firmemente: Si en Chile hubiera más mujeres en cargos de representación popular, tendríamos una mejor Democracia. Pese a los evidentes espacios de participación pública que adquirimos las chilenas a partir del fin de la Dictadura, es evidente que aún estamos lejos de poder sostener que en el país existe plena igualdad de género y hay datos que así lo demuestran.

Según un informe dado a conocer hace pocos días por ONU Mujer en Nueva York, en un encuentro sobre mujeres rurales y política al que fui invitada a participar, Chile ocupa el puesto ochenta y ocho en cuanto a representantes femeninas en el Congreso.

Estamos detrás de países de la región como Costa Rica, Argentina, Ecuador, México, Bolivia y Perú y de otras latitudes como Emiratos Árabes Unidos; Kazajstán; Afganistán y varios países africanos.

Dicho hoy parece inconcebible, pero hay que recordar que las chilenas sólo tuvimos derecho a votar en una elección presidencial el año 1952, por lo cual aun es poco el tiempo que hemos tenido para ser, de verdad, protagonistas y parte de nuestra historia republicana.

El Siglo XXI nos exige establecer los mecanismos necesarios para avanzar hacia una sociedad donde se garantice la igualdad de género en todos los ámbitos, incluyendo a la política.

No hablo de una ley de cuotas para tener ciertos cupos garantizados como muchas veces se quiere hacer aparecer, pero sí de acelerar la incorporación de mujeres para que puedan competir con las mismas exigencias formales, ya no como un acto reivindicativo, sino como un requisito imprescindible para alcanzar el estatus de país desarrollado que todos y todas anhelamos.

Decir a esta altura que Chile cambió es un cliché pero también es una verdad. La incorporación masiva de las mujeres al mundo laboral transformó para siempre a una sociedad que había fomentado un modelo de familia donde el hombre era el proveedor y la esposa la que criaba a los hijos.

Actualmente las mujeres compatibilizamos mejor nuestro rol de madres con el de trabajadoras y pese a todas las trabas y campañas del terror que han acompañado a ciertas iniciativas (ley de acoso sexual y posnatal de seis meses, por ejemplo), la participación laboral femenina ha ido en alza sostenida porque hacemos bien “la pega” y somos parte del motor del crecimiento del país.

Para finalizar me gustaría recordar que tanto durante su campaña como en los primeros años de su mandato, la presidenta Bachelet tuvo que soportar un trato muchas veces despectivo de sus opositores hombres, como también de algunos de sus partidarios, por el hecho de ser mujer.

Resulta decidor que hoy, aquellos mismos que antes la subvaloraban por ser mujer, ahora la ataquen con dureza porque representa la figura política más valorada por la ciudadanía.

¿Le haría bien al país que hubiera más mujeres parlamentarias y más alcaldesas?

Definitivamente sí.

¡Feliz día a todas mis compatriotas!

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07 mar 2012

Candidaturas presidenciales

En varias ocasiones anteriores he manifestado mi oposición a candidaturas del Partido Demócrata Cristiano y de la Oposición lanzadas antes de las elecciones municipales. He recogido los argumentos en contrario pero los últimos hechos políticos me confirman en la razón que me asiste.

Los argumentos son muy simples. En política es imposible trabajar simultáneamente en un tema inmediato y en un tema a dos años porque tarde o temprano chocan los intereses y los candidatos municipales se verán tironeados por la adhesión a futuro.

Experiencias hay ad libitum. Más temprano que tarde los precandidatos chocarán en sus aspiraciones comenzando por las declaraciones que enervarán – inevitablemente – las campañas en el momento más difícil para la Concertación y donde más unidad se requiere.

Sin embargo el argumento mayor es la extremada publicidad que la prensa nacional le ha dado a la proliferación de las candidaturas y las declaraciones de cada uno de los candidatos o pre, precandidaturas. Esto recuerda varios dichos que señalan que cuando la mona aplaude hay que preocuparse.

¿Significa eso que nos oponemos a la renovación o la aparición de nuevos liderazgos? Jamás y esa acusación de algunos precandidatos es falsa e irrespetuosa porque la juventud es rebelión y “volar contra el viento” pero no arrogancia.

Tampoco es negar la apertura a nuevas opciones, sino reclamar la inoportunidad frente al requerimiento angustioso que la Democracia Cristiana nos exige hoy: primero programas, después estructuras en la base social y después las personas que nos representen.

Creo que para la Concertación es igualmente válida esta solicitud, pero también hay una exigencia de tolerancia con los demás partidos, especialmente cuando se ha sido responsable del Gobierno por varios años en lo bueno y también en los errores.

El país quiere cambios, pero sobre todo quiere cambios en las conductas personales hacia la generosidad, hacia el bien común partidario, social, humano, cultural y nacional y hacia la concepción de país unitario y solidario.

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07 mar 2012

“Pornoficación” (de la TV)

Este neologismo tiene relación con el fenómeno de la “hipersexualización” actual de los menores de 12 años, especialmente de las mujeres, que está siendo advertido y denunciado cada vez con mayor fuerza en Europa y también en EEUU.

Niñitas modelos desde los 10 años hijas de personajes famosos, concursos de bellezas infantiles, modas y maquillaje para estas edades, juguetes y dibujos animados, estrategias comunicacionales de los medios, programas de la TV que exacerban comportamientos y un cuerpo voluptuoso erotizado (nunca obeso) como ideales, estimulan precozmente una imagen de la mujer que debe ofrecerse como un objeto de goce y consumo sexual para llegar a ser aceptada, deseada, exitosa, y eventualmente, lo que es peor, famosa.

Viva entonces la super niñita-adolescente, super erotizada y super sexual, de un mercado que exacerba la satisfacción del deseo y lo placentero con escaso control.

El problema es,que estas imágenes idealizadas, son incorporadas prontamente en actitudes, comportamientos y formas de vestimentas, por niñitas preadolescentes en desarrollo especialmente de su identidad y mundo moral, que al no tener todavía las capacidades necesarias de autorreflexión crítica responsable, se enfrentan casi indefensas al poder de las “heroínas” mediáticas, de programas “juveniles” y de la “tele –reality” con pseudo heroínas “tan reales como tu”, zombies de la videósfera, que abundan cada vez más en nuestro país.

Uno podría sospechar que las principales víctimas de este ataque mediático cultural, serían de los sectores sociales de bajos recursos, y altamente vulnerables al poder de la TV,cuando crea falsos caminos para solucionar las demandas aspiracionales basadas sólo en adquirir una dudosa fama.

A lo anterior, habría que agregar la creciente banalización de lo “soft porno”, que ya ha sido incorporado por algunos de nuestros programas de televisión.

Cabría preguntarse, si de esta manera se preocupan del aumento de los embarazos adolescentes, (aunque sus causas van mucho más allá de estos factores).

Estamos jodidos (y pornoficados).

Me queda claro que para regocijo de muchos, cada vez se van a necesitar más condones (y pastillas del día después) que repartir en los colegios.

Y ojo, para los elegantes, les pueden comprar condones “Luis Vuitton” (bastante caros).

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07 mar 2012

¿La clase media cuándo?

El crecimiento económico y la correcta aplicación de políticas públicas permitieron a Chile alcanzar en 20 años un nivel de desarrollo medio. Esto trajo consigo que un importante número de personas viera mejoradas sus condiciones de vida y tuviera acceso a adquirir bienes durables como casa propia y automóvil.

También les dio la posibilidad de enviar a sus hijos a la educación superior. Estas familias, todas de esfuerzo, donde es común que ambos padres trabajen sienten que el Estado no les reditúa como se merecen.

En la anterior campaña electoral, el actual Presidente de la República, Sebastián Piñera, prometió que el sello de su mandato sería hacerse cargo de la demanda de estos nuevos integrantes de las clases medias emergentes.

Lamentablemente esto no se ha concretado.

Me quiero detener en un sólo ejemplo que demuestra la escasa preocupación del Ejecutivo por estos sectores de la sociedad. Hace dos años presenté un proyecto de ley, de artículo único y fácil despacho que posterga el pago de los permisos de circulación desde el mes de marzo al mes de junio.

Esta iniciativa nace de las innumerables conversaciones que he mantenido con gente de las 21 comunas de mi circunscripción que visito todas las semanas y que me han expresado lo difícil que es enfrentar el mes de marzo cuando se pertenece a la clase media.

Esto lo avala un estudio de la Cámara Nacional de Comercio que determinó que en marzo es cuando los chilenos más dinero desembolsan, y por lo tanto más se endeudan. La cifra indica que el aumento es del 40%.

A los gastos corrientes de cualquier hogar como salud, alimentación, vivienda y servicios, se deben sumar útiles escolares, uniformes, y matrículas en algunos casos. A eso debemos sumar el mayor gasto por el período de vacaciones.

¿Qué esperamos entonces para aliviar esta carga y transferir el pago de las patentes para junio? El Ejecutivo estableció una comisión para estudiar el tema, sin embargo, aún no toma la decisión de patrocinar esta iniciativa que irá en directo beneficios de millones de chilenos.

Hay quienes han expresado su preocupación por las arcas municipales. Eso está resguardado en el proyecto a través de un anticipo del Fondo Común Municipal por parte del Ministerio de Hacienda, que será restituido una vez que se recauden los dineros en la nueva fecha.

Haber dilatado el patrocinio de este proyecto es una verdadera injusticia para los sectores medios de nuestra sociedad. El beneficio habría sido enorme para todas las familias chilenas que poseen un vehículo.

Espero que el Gobierno entienda esta situación y por fin en el año 2013 este proyecto sea una realidad. No existe ninguna razón técnica para que el pago de este tributo se haga en marzo, por lo tanto el cambio de fecha solo necesitaba y necesita de voluntad política, la que parece no existir en La Moneda, pese a sus promesas a la clase media.

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