30 abr 2012

Primero de mayo: de las ocho horas de trabajo, al salario digno

Este primero de mayo sorprende a los trabajadores chilenos en una situación de alta complejidad.

Si bien la desocupación del último mes alcanza al 6,6% del total de la fuerza trabajo, hay problemas pendientes que deberían inquietar a las autoridades políticas, a los empresarios y a los mismos trabajadores.

El marco jurídico para la actividad laboral depende de los políticos. De gobierno y oposición. Desde allí debería articularse un acuerdo entre la empresa y el mundo laboral, para establecer de una vez, un salario mínimo de $250 mil pesos.

Ya en 2007 el obispo Alejandro Goic, mostraba su inquietud al respecto: “En un país donde el 90 por ciento son creyentes en Cristo, donde hemos resuelto juntos el paso de un régimen de facto a uno democrático, ¿no será el momento ya de abrir un gran debate nacional para ver como distribuimos la riqueza? Yo me pregunto, ¿es posible vivir con un sueldo mínimo de 140 mil pesos?”

Sin embargo después de 5 años el mínimo llega a algo más de $180 mil pesos.

El mismo obispo en su momento planteó un salario ético mínimo de $250 mil pesos.

Crece la economía (ingreso per cápita de US$15.000), pero sin embargo la meta propuesta por el prelado, está muy lejos en el horizonte.

Si profundizamos por lo demás en la deuda social, la inequidad sigue siendo un talón de Aquiles, para nuestro país.

De acuerdo a datos de la fundación Sol, una familia del veintil más pobre accede $20 mil pesos mensuales y un grupo familiar del veintil más rico de Chile, percibe casi $16 millones de pesos.

Si consideramos que el 76% de la masa laboral gana menos de $350 mil pesos, le encontramos razón a quienes afirman que el reparto de la riqueza en Chile alcanza niveles obscenos.

Una de las fórmulas para cambiar la situación está marcada por la capacitación de los trabajadores. Un empresario de larga data en el mundo productivo, me dice que resulta escandaloso observar como cada año se pierden recursos destinados a capacitar, porque hay empresarios que se resisten a optimizar la capacidad de sus trabajadores.

Temen, me argumenta, que esos trabajadores, una vez capacitados exijan mejores remuneraciones o bien busquen nuevos horizontes.

La modernización de la economía no sólo consiste romper con las barreras arancelarias y otras medidas propias de la globalización.

Se hace necesario que los trabajadores estén organizados en sindicatos y que estos asuman no sólo sus legítimas reivindicaciones, sino que además sean parte del proceso de producción en forma activa, orientado a lograr una productividad más eficiente, donde parte del beneficio, le mejore sus condiciones de ingreso y por ende su calidad de vida.

Impedir la formación de sindicatos o amenazar a los trabajadores que quieren formarlos, es una práctica brutal que debería erradicarse de nuestro país.

Este primero de mayo, día internacional de los trabajadores, no sólo es conmemoración de los mártires de Chicago, es un llamado de atención para construir futuro con responsabilidad social.

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30 abr 2012

Las decisiones de la Sra. K

En los últimos días los países de la región han visto como uno de los gigantes del cono sur ha sido un volcán en erupción frente a su política exterior en materia energética. Para todo un continente se sintió el estruendo cuando la Presidenta de Argentina Cristina Kirchner lanza su arremetida ofensiva sobre YPF.

El revuelto escenario político que sacude a nuestros vecinos de la Argentina no es un tema alejado para Chile, sino que es un asunto que nuestro país debiese enfrentar con mucha cautela como política exterior.

Vuelven los desagradables recuerdos cuando en el año 2004 nuestro país sorpresivamente y debido al riesgo político que enfrentaba Argentina en materia de políticas económicas sufrió los embates del desabastecimiento de gas, echando por la borda aquellos acuerdos que alguna vez se firmaron con la parafernalia de países hermanos e inseparables.

Claramente esta noticia que nos llega desde el otro lado de la cordillera significa un escenario que nos da a entender que como país debemos tomar las precauciones necesarias y prepararnos para enfrentar los posibles riesgos que enfrente la política interna y externa de Argentina.

Es por ello que una de las preocupaciones que Chile debe enfrentar en un corto plazo es el sector eléctrico.

Argentina es un país impredecible en materia de política internacional y otra restricción de gas que enfrentemos significaría un riesgo de fallas eléctricas por cuestiones de eficiencia de funcionamiento en aquellas plantas que utilicen gas, debiendo volver al diesel que como combustible no es el más óptimo ni el más limpio.

Como se puede apreciar y ante la coyuntura internacional se presentan desafíos de muy corto plazo, donde lamentablemente lo ambiental no está en primer plano de la contingencia.

Es por ello que se hace urgente implementar una política pública energética sustentable que abarque tres pilares fundamentales: cuidado del medio ambiente, participación ciudadana e independencia energética, demostrando así ante nuestros vecinos y ante el mundo como país miembro de la OECD, que tenemos la categoría necesaria para ser parte de este selecto grupo de naciones que mueven el desarrollo económico global.

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30 abr 2012

Reformas laborales

Al conmemorarse  un nuevo 1º de Mayo, el Presidente de la Central Unitaria de Trabajadores, Arturo Martínez, no ha podido ocultar su malestar ante la actualidad que alcanza el tema de los derechos laborales de los trabajadores chilenos, al llegar la conmemoración de su día Internacional, para caer en el olvido inmediatamente después.

El modelo de neoliberalismo extremo impuesto desde 1980 en adelante, gracias al empeño que en estas materias tuvo el ministro del Trabajo de la época, José Pinera, arrebató al movimiento sindical conquistas laborales que eran resultado de décadas de esfuerzos, movilizaciones y de una sacrificada labor organizacional, de elevado costo para sus protagonistas, pero de indudables frutos para los trabajadores que obtenían, gracias a ellas, una muchísima más justa distribución del ingreso, así como condiciones de respeto y dignidad que fueron completamente avasalladas, por una implacable expoliación que recibió el nombre de “Plan Laboral”, apoyado por la derecha civil, hoy en el gobierno.

Los gobiernos democráticos posteriores a 1990, minoritarios en el Senado, por el número de senadores designados y el efecto del sistema binominal, lograron restablecer una parte del patrimonio social y cultural perdido por el movimiento sindical bajo la dictadura. Sin embargo, se configuraron nuevas formas de explotación que burlan o anulan los avances obtenidos.

De manera que la fuerza sindical lleva más de treinta años de espera para la reivindicación de sus legítimos derechos laborales.

La desigualdad en la distribución primaria del ingreso; es decir, al interior de las empresas y unidades productivas que perjudica severamente a los trabajadores es causa fundamental en la desigualdad mayor, a escala nacional, que puede llegar a fracturar la convivencia social en el país.

El gobierno actual permanece impasible ante esta realidad. Se refugia en el supuesto alto índice de empleos generados en su periodo; sin embargo, estas cifras obedecen esencialmente al cambio de la metodología estadística que se usa para considerar a una persona con empleo.

Así también, hay un extensísimo empleo precario asociado a la cadena de abusos y atropellos que se cometen en diversos sectores productivos que obligan, para alimentar el hogar, a la aceptación de condiciones indignas por decenas de miles de asalariados que si no se someten a las mismas, vivirían el drama de carecer de todo ingreso y enfrentarían una pobreza insoportable. En este ámbito, la administración Pinera generó amplísima expectativas que hoy se ven frustradas.

La gravedad de la situación laboral no es desconocida en Chile. Incluso el sector patronal así lo ha establecido al suscribirse un acuerdo de intenciones entre la Central Unitaria de Trabajadores y la Confederación de la Producción y el Comercio, con vistas a crear nuevas condiciones para la negociación colectiva y el fortalecimiento de la sindicalización.

Muchos empresarios saben que ya ni siquiera tienen con quien negociar en las fabricas y otros sectores laborales; son muchos a los cuales el miedo hace rehuir el sindicato, son de todos conocidas las practicas anti sindicales, que exoneran sin contemplaciones a quienes tienen la audacia de formar o participar de esas organizaciones de asalariados.

Además, la extensión de la tercerización con subcontratistas que actúan como enganchadores de mano de obra barata y el empleo a gran escala del fraude del llamado “multirut” han llevado prácticamente a la destrucción de los sindicatos y a una indefensión de los trabajadores impropia de nuestros alardes de país que se acerca al desarrollo.

El Estado protector en materia de derechos laborales está aun lejos de ser realidad. Si nos guiamos por una metáfora futbolística, debiésemos decir que en cuanto a protección de los trabajadores no estamos en las grandes ligas sino que “en los potreros” y que Chile tiene la vergüenza de condiciones laborales indignas.

La propuesta gubernativa de mejorar el aspecto de capacitación laboral es como una gota de agua en el desierto.

Lo recurrente es que cuando la protesta se instala finalmente, a quienes hemos advertido del mal social que esta incubado, se nos trata de obstruccionistas y agoreros, entre otras descalificaciones.

Parece que nunca terminamos de aprender. No se debe tirar tanto la cuerda, porque termina cortándose.

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30 abr 2012

Para ganar hay que tener ideas y rematar al arco

Y para golear, mucho más. 40 mil personas vieron a la “U”, humillar y golear a Colo Colo por 5-0, resultado que pudo ser más amplio.

La esencia del fútbol es anotar goles. Para conseguirlos, es imprescindible disparar al arco.

Y para ello es necesario estar lo más cerca de los tres palos, sorprender al arquero y la defensa y/o aprovechar el centro que permita rematar de cabeza o empalmar el balón con el pie.

Mientras la “U” efectuó 11 remates al arco de Prieto en el primer tiempo y 17 en el segundo, Colo Colo no realizó ninguno en el primero y apenas uno en el segundo lapso, un débil disparo de Fierro, que Herrera no tuvo problemas en detener.

Estos detalles estadísticos son más que suficientes para explicar el 5-0 conseguido por la “U” ante su rival más temido y que concitó la atención de la afición, el país y el lleno del Nacional.

Y el resultado final pudo haber sido más amplio, si el árbitro Polic hubiese sancionado con un penal un puntapié que dio Vilches a Matías Rodríguez, a quien hizo caer, cuando cuando éste se aprestaba a disparar cerca del área chica, y también si hubiese aplicado la misma sanción en una zancadilla de Vilches a Castro en las barbas de Prieto.

Y pudieron haber sido muchos más, si Gallegos y Hernández hubiesen sido capaces de desbordar por las puntas o de enviar centros que crearan peligro. Y también, si Lorenzetti hubiese llegado en mejor forma física al clásico y habilitado más al joven goleador Ángelo Henríquez. Ayer el campeón no contó con el titular por la derecha, el veloz y hábil Fernandes, un hándicap que favorecía a los albos.

Y la suerte de Colo Colo quedó marcada, cuando al expirar el primer tiempo es expulsado por doble amarilla, el delantero Mario Olivi.

Además el Colo Colo de ayer no era de temer. Un equipo y un DT que enfrentaron el partido conscientes que era casi imposible ganar y se ubicó en función defensiva con dos líneas de cuatro jugadores y dos más (Fierro y Paredes) asistiéndolos y apenas uno (Olivi) en ataque. Un elenco sin ideas claras y estudiadas previamente. Muy poco para asustar al campeón y puntero de la competencia.

El Colo Colo con una rotativa de técnicos, no ha logrado ni ideado fórmulas para mejorar su actual nivel que lo tienen fuera de la Copa Sudamericana y de los play offs, ocupando la undécima posición.

Otras causas: nunca los atacantes albos pudieron ganar en carrera, ni incluso con ventaja a los defensas de la “U”. Tampoco pudieron detener el trabajo decisivo del mediocampo azul, donde Díaz, Aránguiz, Lorenzetti y Mena fueron amos y señores. Y por si fuera poco, cuando salió Olivi, Aranguiz quedó sin atacante a quien marcar y pasó a ser otro atacante de la “U”.

Los goles se sucedieron sin problemas. Dos tiros libres de Díaz dieron lugar a un cabezaso del joven Igor Lilichnovsky, otro de 18 años, quien reemplazó a José Rojas, desgarrado y a un anticipo de Rodríguez a un metro de Prieto. El gol inicial lo consiguió Díaz, el conductor universitario, con un disparo directo, en tanto que Ángelo Henríquez empalmó un pase de Rodríguez, con hábil contorsión para hacer pasar el balón por encima de Prieto.

El “Pressing”, los anticipos y doblajes de la “U” sigue siendo las armas que además de impedir los ataques rivales, permiten los propios, para lo que se requiere un excelente estado do físico y sentido colectivo que los mantiene en lugares de privilegio en la competencia local y en la Copa Libertadores.

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30 abr 2012

El dedo en la llaga

Al leer las columnas de Mario Waissbluth de Educación 2020 en diversos medios denunciando lo que el denomina el apartheid educativo de Chile, no pude sino empatizar con su contenido, identificarme con sus palabras y motivarme, aunque sea modestamente, a compartir en este espacio mi experiencia personal y una opinión.

En efecto, si bien este gobierno se ha hecho cargo de algunas demandas estudiantiles y a su vez la reforma tributaria incorpora un pequeño estímulo para sectores medio altos al dar un crédito fiscal contra impuestos a quienes ganen menos de un millón y medio de pesos mensuales, el tema de fondo supera con creces estas medidas. Waissbluth ha puesto el dedo en la llaga. Chile es un país segregador y el modelo educativo prevaleciente solo acrecienta esa situación.

Yo he sido afortunado.

Mi padre estudió en un colegio público de un remoto pueblo argentino antes de llegar a Chile en la década del 50. Mi madre estudió en un liceo público de Santiago y luego en la Universidad de Chile. Con esas herramientas apostaron por la educación de sus hijos, y en una época convulsa como era el año 1972 ingresé al que hoy es un exclusivo colegio pero que en ese entonces no le precedía la misma reputación, el colegio internacional Nido de Águilas, en los faldeos cordilleranos de Lo Barnechea, cuando Santiago llegaba hasta Estoril y La Dehesa era solo un fundo. Era un colegio laico bilingüe donde conviví e hice amigos.

Mis amigos eran hijos de profesores y funcionarios del propio colegio a quienes se les becaba. También había hijos de diplomáticos y de funcionarios de empresas extranjeras que eran trasladados a Chile, así como los hijos de los marines a cargo de la seguridad de la embajada de EEUU, y muchos jóvenes extranjeros que de ABC 1 no tenían nada. Tuve amigos hijos de soldados rasos y amigos hijos de embajadores.

Piense el lector que ser destinado a Chile por esos años no era precisamente un premio.

Lan Chile volaba a EEUU en unos vetustos Boeing 707 uno de los cuales llamaban “la zulianita”, nombre de una telenovela de la época y que cayó cerca de Ezeiza en Buenos Aires, y la única alternativa era la extinta aerolínea Braniff.

El aeropuerto de Pudahuel era un modesto hangar. No había internet, ni grandes empresas de telecomunicaciones. El correo era vital y Chile quedaba en las antípodas del mundo desarrollado tardando las cartas más de 10 días en llegar. Quien era enviado a Chile, era casi un misionero o había sido virtualmente exiliado del servicio diplomático de su país o de la empresa en que laboraba.

De allí que aquel “exclusivo” colegio lejos de segregar incorporó en mi formación la conciencia por la importancia de la diversidad y la tolerancia. Su formación era similar a la de un colegio público de EEUU. Mis compañeros no solo tenían distintas nacionalidades y religiones por ser un colegio internacional, sino también diversos orígenes y realidades sociales. Ciertamente de redes sociales mi colegio poco aportaba.

Con esa formación ingresé a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, y el mundo diverso que había conocido en mi etapa escolar se agrandó ante mis ojos.

Mi facultad incorporaba estudiantes de todo Chile con realidades económicas mucho más heterogéneas. Muchos vivían en pensiones universitarias y estudiaban con grandes esfuerzos y sacrificios. Así claramente se trataba de una facultad que integraba y no segregaba aportando a cada estudiante herramientas para, en base a sus méritos, alcanzar los objetivos que sus padres -tal como el mío- nunca pudieron aspirar para sí.

Por ello, cuando Waissbluth afirma que el actual modelo educacional implica que los padres -que pueden- no están “comprando una mejor calidad académica, sino que mejores compañeros desde el punto de vista del capital cultural y las redes sociales de sus familias”, dice una gran verdad.

¿Como entonces enfrentar esa realidad en un Chile que ha cambiado tanto desde los años de mi educación escolar? Los odiosos rankings poco ayudan. Los oscuros procesos de selección de muchos colegios tampoco contribuyen.

Aun recuerdo un colegio al que preliminarmente postulé a uno de mis hijos que exigía llenar una ficha donde consultaba por los bancos en que mantenía cuenta corriente y los Clubes a los que pertenecía o de los que era socio.¿Podría haber postulado y ser aceptado un niño cuyo padre no cumpliera satisfactoriamente con esos requisitos?

En este sentido un buen ejemplo de un modelo distinto -tal como lo fue mi colegio en su tiempo- lo constituye el Instituto Hebreo. Dicho colegio no selecciona sus alumnos.

Por el contrario cumple una importante rol social en la comunidad judía chilena ya que cualquier miembro de la misma puede estudiar en el, con prescindencia de su capacidad económica. De hecho algo que casi nadie sabe es que el 75 % de su alumnado es becado por la propia comunidad.

Así, el mito de la capacidad económica e intelectual que muchos tienen de la comunidad judía y sus miembros probablemente responde en gran medida a la labor formativa que cumple el Instituto Hebreo.

En el se integran jóvenes de las más diversas realidades, incluidos jóvenes con discapacidades junto a hijos de importantes empresarios y destacados profesionales. Esa amalgama de realidades se traduce en que dicho Colegio en promedio no es de los más destacados en los rankings de PSU y Simce, pero sistemáticamente sus alumnos ingresan a destacadas universidades y “produce” en consecuencia, generación tras generación de profesionales.

Ello reafirma la convicción que la clave para avanzar hacia una sociedad más justa y menos segregadora está en la educación. De allí, que la educación sirva de ecualizador social y no, como lamentablemente ocurre en Chile, de herramienta para solidificar la segregación social.

Si lo anterior ha sido posible de realizar al interior de una pequeña comunidad ¿porqué debemos descartar un modelo de educación más inclusivo y no seleccionador en nuestra gran comunidad nacional? Para ello no solo se requieren recursos, sino que una mirada a la problemática educacional y social de nuestro país distinta a la que ha imperado a lo menos desde 1973.

En ello, Mario Waissbluth y Educación 2020 tienen mucho que aportar y los chilenos tenemos mucho que reflexionar y una gran deuda por pagar.

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29 abr 2012

¿Parra qué?

Poesía, poesía, ¡cómo si en Chile no ocurriera nada!, dice un artefacto compuesto por nuestro flamante premio Cervantes allá por los tenebrosos (y extrañamente añorados) ochenta.

Nicanor Parra es reconocido, una vez más y su nombre vuelve a ser pronunciado con cada vez mayor rigor e insistencia en las cercanías de Estocolmo.

Este artículo podría sacar perfectamente número y sentarse a esperar detrás de la larga fila de panegíricos más o menos oportunistas que, como suele ocurrir, trata a nuestras figuras con ese esquizoide manoseo que es especialidad de la casa.

Te olvido por décadas, si puedo te ninguneo y luego me acuerdo que existes y te prodigo flores hasta ahogarte con tanto polen… Como lector de Parra desde mi adolescencia claro que apruebo que sea él nuestro tercer escritor que ha sido distinguido con este galardón (uno de ellos, sin embargo, un señor dado a vueltas de chaqueta más que dudosas, claramente no lo merece), lo que refrenda, aparentemente, la vigencia de su discurso en el imaginario de occidente.

Pero al examinar la manera cómo la cultura y sus agentes especializados cubren el evento, la sospecha comienza a impregnar mis propios encomios. Y como soy enemigo más que denodado de los lugares comunes eludo el fácil confeti al que son dados algunos de mis empingorotados colegas posmos, (léase, esos “bolañitos” que escriben sobre arbolillos, becas que se farrean y minas inexistentes y hacen gala de una ironía progre exportada de mal leídos diarios españoles con nombre de comida).

Más bien sería útil verificar hasta qué punto el discurso de la anti poesía que identifica a Parra sigue hoy resonando como debiera.

Cierto es que hoy por hoy, la idea de anti poesía, pese a su noble prosapia de transgresión más o menos emparentada con las vanguardias de principios del siglo XX, es bienvenida en cenáculos, academias y discursos presidenciales. Es de buen tono citarlo y uno que otro garabatillo por ahí tan simpático que nos parece después del almuerzo.

No deja de llamar la atención la trayectoria de su peculiar recepción, jamás pretendida, supongo por nuestro zen antivate: la UP le dio la espalda y sus burócratas lo acusaron de reaccionario, la Dictadura optó por lo contrario y, lacónicamente prefirió limitarse a incendiar, fiel a su estilo amedrentador, su casa en la costa.

La Concertación que revivió la industria cultural Neruda también intentó erigir otro producto de marketing con su figura, pero su discurso, más complejo, más coherente que la superficialidad nerudiana no tuvo el mismo efecto de sedante cultural.

La tibieza de las autoridades actuales, pese al enjundioso discurso del actual ministro de cultura, parece ser la actitud más honesta, al menos en cuanto a la resonancia actual de la anti poesía en la vida cultural de los chilenos. No hay estatuas, ni calles ni ediciones de obras completas a precios populares, bandas de pop rock o de folk pop no graban discos con sus canciones. No hay una serie glamorosa del canal de todos los chilenos recreando su vida.

Un par de notas complacientes en la tele, dos artículos en suplementos mercuriales, clínicos y de tercera, y sería. Todo esto no deja de recordarme la ambivalente actitud de la hoy maltrecha Concertación frente a un Vicente Huidobro, inventor, recuerde usted, señora, del término antipoeta, adjudicado luego por Parra, como el Quijote hiciera lo propio con el mote de Caballero de la triste figura. Lo hace con acerada ironía, Parra, pero el sobrenombre le sentó bien de por vida.

Lea a Huidobro, todo bien… si lo encuentra en alguna librería de viejo o si algún profe de su niño reacciona y le dan ganas de enseñarlo a sus adolescentes adormecidos con tanto texto expositivo y conectores, que a nosotros, de verdad, poco nos importa. Al menos tenemos un premio con el nombre de uno de sus libros ¿quiere uno de recuerdo? Veo un destino análogo en Parra.

Inmersos en una apatía sofocante, donde la excesiva diversidad cultural se atomiza día a día a espacios y públicos cada vez más reducidos, hoy esa ironía parece diluirse en la mueca de un estereotipo fácil de digerir.

La horda de pésimos imitadores que surgió a mediados de los ochenta y continuó, como plaga en país subdesarrollado, hasta muy entrados los noventa, es la evidencia más dolorosa; esta ralea perpetuó el chilenismo penca, el chiste malo y la obscenidad fácil como sinónimo de transgresión, desafío al poder y todo tipo de gargajos retóricos cuyo único destino era la cómoda asimilación que el mercado hace de todo símbolo de transgresión que potencialmente se venda bien.

Desafortunadamente Parra se vio así y su nombre fue comerciado, como una acción de la bolsa, un nombre despojado de sentido y origen. Una vez más, se habla de él y escasamente, se le lee.

No son estas invectivas contra la anti poesía, todo lo contrario, su discurso crítico, mordaz, del metarrelato burgués y sus invenciones socioculturales son, leídas como corresponde, el mejor antídoto al sopor neoliberal y suponen un estímulo permanente a formas de expresión creativa sin corsets ideológicos de ninguna especie.

Es posible ver en un Enrique Lihn o en un Claudio Bertoni la mejor continuidad de un mensaje que no deja de cuestionar la finalidad y raíz del discurso, apelando a todos sus márgenes posibles y desafiando permanentemente al lector, invitándolo a rellenar activamente de sentido las deliberadas grietas de esta lírica engañosamente sucia, subversiva y graciosa, no con la bufonería barata del chistólogo si no con el humor trascendente del sepulturero hamletiano ante la osamenta de Yorick…

Precursores en este sentido también los ha habido, López Velarde y su “Suave patria”, los dadaístas, el primer Pound, El Eliot menos pudibundo y, aunque no le guste mucho a don Nica, el Pablo De Rokha de “Los gemidos”; el autor de “Poemas y antipoemas” viene a aglutinar este discurso, hermanando a esta poética de la transgresión, la lira popular del auténtico folklore (no del pastiche reaccionario tipo Quincheros) y el diálogo sentido del hombre de la calle, más ingenioso y honesto de lo que nuestra crítica red set cree, bajo el rigor lógico del físico y matemático que, no lo olvidemos, Parra es.

Ese es el Nicanor Parra que interesa, esa es la voz que está vigente y adquiere asombrosa coherencia en todos sus trabajos, desde los años treinta hasta la secreta obra que se dice, trama en la actualidad, que oscila en el esoterismo de un silencio abismal y el exabrupto de sus discursos de sobremesa, con resultados algo dispares, claro (promete la primera, resulta algo previsible, la segunda), pero que aún configura una identidad literaria de interés.

Y sin embargo, cabe la pregunta, frente al Chile convulso que no se ha ido de nuestras calles, frente la urgencia de un cambio que se reclama como necesario a todas luces, ¿qué rol le cabe a una anti poesía como la de Parra? ¿Cómo reactualizar su corrosión de la conformidad y lograr que vuelva a socavar (si es que alguna vez lo ha hecho) la falsedad de los discursos del poder y así inspirar a nuestros jóvenes sedientos de verdades?

Poesía, poesía, como si en Chile no ocurriera nada, dijo usted, Don Nicanor, en plena edad de las tinieblas, hoy, en medio del vocerío de la calle que se abre paso entre la abulia del consumidor y la estolidez del experto que sabe y no predice el temblor, vuelva a mirar con ese ojo tan afilado que lo hizo célebre a las hordas de aduladores y farisaicos funcionarios de la (in)cultura, salga de su retiro monástico y espételes, como hizo increíblemente en esos tan convulsos como ahora, años setentas: Vencieron, pero no convencieron.

Usted puede, si no, ¿a qué otro Parra iremos con ese hueso?

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29 abr 2012

¿La anti-cultura?

Estamos en la anti-ciudad (llena de tacos y caos viales-políticos-intelectuales –económicos y viales) no imaginaria.

Cuando con pocos milímetros de lluvia se inundan los pasos bajo niveles, y hay que reparar de urgencia la pasarela más fea (¿y pesada?) que se ha construido sobre la avenida Manquehue,(aun no inaugurada porque “faltan los arreglos florales que la envolverán por completo”…por suerte…), debido a que tuvo “una falla menor (también, por suerte) en una de sus vigas”,(¿acaso se hundió?), y cuando estamos a punto de inaugurar nuestra “Torre de Eiffel” (quizás podría envolverse al igual que la pasarela),y cuando la concertación se parte en dos discutiendo si son buenas las primarias presidenciales o las encuestas, y el ministro “Gold”borne” (con respeto),toma la delantera en la carrera presidencial (sin primarias); y cuando se discute si es “reformita, ajuste, o reforma” la propuesta de cambios tributarios, y cuando nos llenaron por enésima vez de informaciones como la del “drama de Byron”, el niño de 11 años delincuente, y describieron en su corta historia lo obvio ,pobreza, drogas, abandono escolar precoz, el rol de la familia, alguna patología no diagnosticada, “exclusión social”, “malas juntas”, y la insuficiencia crónica de las instituciones y sistemas actuales para impedir el desarrollo de esta forma de vida como “círculo del delito”, (olvidando mencionar, la probada relación entre la desigualdad de oportunidades socio económicas y culturales con la delincuencia y enfermedades mentales),y los estudiantes (que no estaban tan muertos como ya pronosticaban voluntariosos enterradores políticos), lograban reunir nuevamente en una marcha por “ los cambios estructurales en el sistema educativo” , más de 50.000 personas, hablando de cultura, “la Legua aspira a convertirse en zona típica del país”.

Justo en el momento en que Vargas Llosa publica sobre la muerte de la “alta” cultura por la “banalización”, “la frivolidad” y el “espectáculo”, en su libro “La Civilización del Espectáculo”.

Según sus propias opiniones en entrevistas, ya que el libro aun no está en Chile, “como no hay manera de saber qué cosa es cultura, todo lo es, y nada lo es”. Lamenta entonces, que en medio de los tremendos cambios tecnológicos, científicos y materiales, la cultura “vaya a convertirse en un puro entretenimiento, dejando un vacío, porque nada puede remplazar a la cultura en dar un sentido profundo a la vida”.

Esto mismo habría alcanzado al arte, la política, las relaciones humanas y a la misma sexualidad, donde desaparece el erotismo que “convierte al acto sexual, en una obra de arte…”, dejándolo sólo en entretención frívola y objeto de consumo.

¿Sólo cultura de una elite intelectual aristocrática de la “burguesía ilustrada”, que retrocede en pronta extinción bajo la libertad legítima de “las masas que se entretienen”, y donde “los límites de la alta cultura y la cultura popular desaparecen”?, le responde, se pregunta y afirma a la vez, el escritor mexicano Jorge Volpi.

El sociólogo francés, Gilles Lipovetsky, el de la “Cultura Mundo”, dialogando con él, le señala que “…la sociedad del espectáculo ha masificado los comportamientos, pero que también ha dado un grado mayor de autonomía para desmontar el pensamiento hegemónico de los grandes intelectuales”…como la televisión… “Tumba de la alta cultura, pero también escenario de opciones para la gente”.

Al tenor del debate y de tamaños protagonistas, me atrevo a plantear brevemente, algunas ideas.

Ya en mayo de 1968, Guy Debord, en “La civilización del Espectáculo”, anuncia que… “toda la vida de las sociedades en que reinan las condiciones modernas de producción, se anuncia como una inmensa acumulación de espectáculos”.

Espectáculo como una “relación social entre personas mediatizada por imágenes”.Habría que agregar, por imágenes y emociones, con poco, o a veces, ningún espacio reflexivo crítico del pensamiento.

En esta sociedad de la masificación y nivelación espectacular, como se ha dicho, “el diseñador de una botas -con la lógica de lo “famoso”-, equivale a Shakespeare”, y lo que dice el Papa equivale a lo que dice Bono, puestos ambos en el mismo estadio lleno, y transmitidos por televisión al mundo.

¿Bach, Bono, Shakira, Schumann, Lady Gaga o Bob Dylan?

¿El Quijote o Harry Potter?

¿Un mural político de La Legua, o una pintura de Juan Francisco González?

Todos, porque todo, sí es cultura, por corresponder a maneras de ser, estar, expresarse y crear, como formas de modificar la realidad, sólo humanas.

Tradiciones, profesiones, costumbres, hechos, símbolos, conocimientos, arte, ciencia, técnica, economía, religión, mitos, ritos, filosofía, pintura, poesía, empresas, (y otros).

Pero no todo corresponde a obras culturales, que al decir de George Steiner, sean “intemporales e imperecederas”, con un significado “que trascienda la muerte”, que nos “interroguen”, sobre el bien, la verdad y la belleza, (aun a partir de sus contrarios), provocando “un cambio de vida”.

No todo conduce desde la democracia del cuerpo y ¿del alma?, a “la aristocracia del alma y ¿del cuerpo?”. No todo conduce a la“nobleza del espíritu”, al “cultivo del alma”, (y por ende del cuerpo, si uno es un sólo todo), y como fin último, a la “más alta forma de la dignidad del ser humano”.

Esa parece ser la diferencia entre la “banalidad y frivolidad de la cultura”, que se instala en la entretención y lo relativo, y la cultura que invoca Vargas Llosa.

La que desde la existencia misma, busca, se instala, y señala las formas de lo absoluto. Es decir, en la dignidad misma de lo que define a la persona, como ser humano que es.

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29 abr 2012

Las mezquindades literarias

Después de la ceremonia de entrega del Premio Cervantes a Nicanor Parra, el ministro de Cultura Luciano Cruz- Coke expresó lo siguiente: “La mejor embajada que Chile puede tener en el mundo es la cultura. Hoy las más altas autoridades y académicos españoles se han rendido ante la figura de Nicanor Parra, demostrando una vez más que Chile tiene nombres fulgurantes en el firmamento literario, como Vicente Huidobro o Gabriela Mistral”. No nombró a Pablo Neruda.

Neruda conmovió a los españoles con “España en el corazón” en el momento más dramático de la historia contemporánea de ese país, fue Cónsul de Chile allí, fue el literato más reconocido por sus pares españoles cultivando amistades que dejaron huellas importantes en la historia literaria española: Federico García Lorca, Rafael Alberti, Miguel Hernández y prácticamente todos los poetas de la Generación del 27.

Además, es considerado por muchos especialistas como uno más de los “poetas hispánicos” del siglo XX. ¿Qué explicación tiene entonces este silencio? ¿Es un mero olvido? ¿Un error periodístico? ¿O algo deliberado?

Si fuera así, sería de lamentar. A mi juicio, un silencio tan resonante podría tener que ver con esa típica pequeñez que predomina en ciertos ambientes intelectuales nacionales y que por ignorancia o aburrimiento busca polémicas y falsas confrontaciones allí donde no las hay.

Estas hacen pensar en esas discusiones tan características que se generan a veces en las plazas de los pueblos, donde irrefrenablemente se va a parar en algún momento a tener que decidir sobre quién es el rey de los animales, si el tigre o el león.

En este caso, nunca faltan los que considerarán un punto a favor de su causa el desaire hecho a algunos de los candidatos al ranking.

¿Quién es más grande, Neruda o Parra? ¿La Mistral o Huidobro?

Y vamos argumentando en favor de éste o en contra de este otro, como si fuera algo urgente decidir sobre el lugar que ocupa cada uno de los supuestos aspirantes al título de “poeta más grande de Chile”.

Se diría que la verdadera grandeza de todos nuestros artistas no cabe entera en el corazón de estas personas y que debido a eso se les hace necesario eliminar a alguno para hacerle espacio al otro.¿Será que el Ministro se ha dejado arrastrar hacia este despeñadero?

Lo cierto es que cada poeta es grande en sí mismo y no por relación a otro.La verdad verdadera es que no hay ranking, no hay criterio común que permita la comparación, no existe la escala de medida para juzgar en qué lugar se ubica cada cual.

Sé que los poetas nacionales comparten con sus conciudadanos una parte de sus mezquindades y conozco muchas de las ironías que unos y otros han hecho sobre las obras de sus colegas.

Esto probablemente ha azuzado todavía más estas rencillas en las que casi todos han caído. Se sabe que tal o cual odiaba a tal otro, y los sarcasmos de uno y otro lado desprestigiando estilos y personas abundan en los círculos literarios. Como si para hacerse un espacio en la historia cultural de Chile fuera necesario desplazar a los demás de su legítimo puesto. Para que uno sea bueno, el otro tiene que ser malo.

Pero la verdadera grandeza convive con la grandeza del otro, la luz que de pronto surge, se suma a la ya existente y no necesita que esta se opaque, porque lo que hacen ambas es brillar con mayor fuerza con la refulgencia de la otra.

En Chile hemos tenido la suerte de tener varios poetas de primer nivel. Cada uno es grande en lo suyo y todos merecen el mismo reconocimiento. Lamentablemente, la existencia de estos premios siempre ha sido en nuestra tierra un factor distorsionador.

Se afirma “que a Parra le falta el Nobel”, como si obtener o no este galardón fuera a cambiar en algo la importancia de su obra. Se atribuye un mayor valor a los que lo han obtenido: “Huidobro es un excelente poeta, pero no obtuvo el Nobel”, se dice, para resaltar la importancia de la Mistral o de Neruda. Puras leseras.

La luz de un poeta es autónoma, no depende de premios, ni de reconocimientos públicos, que siempre están afectados por distorsiones de variado tipo. Así lo afirma el propio Parra, que se atrevió a decir en su propia ceremonia de recepción del premio en Madrid que para obtenerlos tenemos que ser amigos del jurado.

Reconocer la obra de un poeta es simple: consiste en leerla, apreciarla y acoger la transformación de nuestro espíritu que su comprensión trae consigo. En la medida en que nuestra vida es afectada por la palabra de un poeta, pasamos a ser parte del territorio que su palabra ha desbrozado para que nosotros podamos habitar en ella. Entonces somos de su país y tenemos el derecho de regocijarnos con sus triunfos exteriores.Y los grandes poetas de Chile no son solo cuatro, como se pretende, sino muchos más.

Esta locura por los premios, que no es más que puro faranduleo, va a terminar por apagar la llama de la poesía en nuestro país. Solo con un alma abierta a todos y a cada uno de ellos seremos capaces de mantenerla viva.

La grandeza de Neruda, como la de Parra, no necesita de reconocimientos exteriores, solo exige ponerse a la altura y escuchar su palabra con extrema atención y compromiso. Y ella no se engrandece ni se minimiza más o menos si un Ministro, un Presidente, o hasta un Rey, la desconocen.

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29 abr 2012

No basta sólo esa educación

Entre nosotros no es difícil estar de acuerdo y conformarse con los clamores y las propuestas tributarias por la futura educación “del futuro”.

Quizás porque nuestro país parroquial no ve más allá de las imponentes fronteras de cordilleras y mar. Parece que en pleno siglo XXI no nos atrevemos oír ni entender lo que está más allá: sólo vemos lo que más allá enseña a producir dinero. Sólo lo que es rentable.

No hemos destacado cómo ciencia y artes se entrelazan, se combinan y vivifican.

Es cierto que podemos medir y conocer cómo funciona cada neurona en este cerebro de kilo y medio, sabemos medir los micro-volts que las sinapsis descargan.

Y no tenemos idea cómo lo que nos gusta de cada rostro, pintura o signo se almacena en la amígdala cerebral, ni cómo cada ritmo roquero o clásico nos impresiona, ni cómo un cuadro figurativo queda fotografiado en la mente. ¿Es magia? Absoluto No.

No podemos aceptar que conocimiento sea sólo biología, física y economía. Creo que necesitamos incorporar al Arte para ser más tolerantes.

La Tolerancia no se impone con la súbita creación y anulación de una Ley 245,678 en discusión y abolición. Cuando se incluya Música, Dibujo y Artes Plásticas al Estatuto Docente vamos a comenzar a civilizarnos.

Piense en ese mar con el horizonte que traía a la gente a Chile y por ese mar se iban los que se iban hasta que inventaron los aviones que llegan y se van a horarios insólitos.

Aceptemos ahora el error más desconocido: los errores del inefable teorema del ensayo y error.

Muchos errores son requisitos para algún éxito. No sigamos con más errores ni creamos en soluciones inmediatas como las que oímos y conocemos actualmente.

Somos un país arrasado, se llevaron la tierra con los metales, después en lingotes con Molibdeno y oro que los chinos purifican en Suiza. Igual a los niños abusados que cuando adultos abusan, en nuestra mala-educación poderosa, nosotros los educados aprendimos igual a arrasar con otros hasta llamarlos pobres.

Les dejamos la pantalla chica a los pobres para educarlos con realities, retail con SALEs
y noticias de degüellos con la pornografía de curas y políticos mouse [como el del computador, que mueve la flecha y te mueve puntos de vista, a lo correcto.]

Porque a la pantalla grande, ese buen cine que educa, a ése de Bergman, de Goddard, de Fellini, de Lynch, de Ruiz, los pobres no llegan porque la expresión cultural del cine es cara.

No basta con esa educación: hay que abrir la puerta al Arte, a la Belleza para inyectarla al alma para ser tolerantes.

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28 abr 2012

La Patagonia y los Tompkins

En febrero pasado participé como voluntario junto a chilenos y norteamericanos, entre otros, en el proyecto Conservación Patagónica, en la región de Aysén, que lideran los filántropos ambientales Kristine y Douglas Tompkins. Este proyecto es uno más de los que llevan a cabo en Chile y la Argentina, siendo el más conocido en nuestro país, e igual de controvertido, el Parque Pumalín, en la provincia de Palena.

Mientras los voluntarios trabajábamos por el futuro Parque Nacional Patagonia, que hoy cuenta con 78.000 hectáreas, comenzó la crisis por un reclamo de carácter regional: una exención que nivelara el coste de la matriz energética aysenina, con un coste de la vida excepcionalmente alto debido a las condiciones climáticas y las distancias geográficas.

El proyecto Conservación Patagónica fue mencionado aleatoriamente en esta discusión cuando el ministro Mañalich afirmó que “el rol de Patagonia sin Represas es absolutamente cierto y seguro para mí, al punto que uno de los dirigentes principales de este movimiento en Aysén es el señor Patricio Segura, que está financiado, es un empleado de Patagonia sin Represas”.

¿Qué tienen que ver Patagonia Sin Represas con Conservación Patagónica? Patagonia Sin Represas, como se conoce al Consejo de Defensa de la Patagonia, es una coalición de más de setenta organizaciones sociales entre las que se cuentan Fundación Pumalín y Conservación Patagónica, que luchan por salvar el carácter natural y salvaje de la Patagonia, y para que sus ríos conserven su libertad y sus rasgos agrestes.

¿Qué tenía que ver el reclamo de Mañalich? Con una dificultad para reconocer las demandas comunitarias regionales como problemas reales, por un lado. Y, tal vez, un escenario complejo con la presencia de filántropos ambientalistas que no son chilenos, también presentes en las demandas locales. Un impulso desde nuestro ya conocido nacionalismo, quizás.

¿Qué límites al acceso tiene hoy el proyecto Conservación Patagónica? Ninguno, es uno de los espacios privados más abiertos que tiene el país, sin barreras, y con caminos totalmente libres, es decir, se puede ingresar y salir todas las veces que se quiera, cruzar hacia la Argentina sin ningún problema, así como transitar de norte a sur.

¿Qué llevamos a cabo los voluntarios ahí dentro durante esas tres semanas del mes de febrero? Quitamos cercas, recolectamos semillas y trabajamos en la habilitación de senderos. Los antiguos fundos y terrenos de este proyecto estuvieron divididos por cercas, muchas veces con doble alambrada, y con púas.

Quitarlas cobró gran sentido cuando tuve la certeza de que al final de esa semana , los guanacos no se enredarían más en los alambres de púas. No quedarían atrapados y condenados a muerte, que es lo que ocurre si no logran dar un salto apropiado.

Debido al conflicto aysenino, para salir desde la provincia de Capitán Prat (Cochrane) y poder llegar la ciudad de Coyhaique, varios voluntarios e internos del proyecto fuimos trasladados cruzando la frontera hacia la Argentina.

En el otro lado de la frontera pude comprobar el contraste entre Conservación Patagónica, por un lado, y un lugar en el que no se advierten claras políticas de protección y conservación de la vida salvaje, por el otro. Lugares altamente erosionados, ñandúes corriendo por cerros casi desnudos de vegetación. Y, frente a las mismas carreteras, uno que otro guanaco muerto, colgando en las alambradasen donde se quedaron atrapados al saltar.

¿Qué sentido tiene recolectar semillas? Recolectamos semillas de coirón, un tipo de pastizal que es característico del paisaje patagónico, que se vuelven a sembrar, y resiste el clima duro de la región. El sobrepastoreo dejó la tierra erosionada, espacios que aparecen en blanco, difíciles de comprender.

El terreno que cubre el actual proyecto es de una enorme biodiversidad. Por lo tanto, más rico, y tremendamente sensible a la acción del hombre. Tanto la recolección de semillas como la habilitación de senderos tienen un objetivo común: recuperar las praderas. Todo esto lleva decenas de años, pero la recuperación ha sido rápida, y la alta población de guanacos da muestra de este esfuerzo.

Un punto especial de mi experiencia ocurrió al final de la semana de recolección de semillas. Un grupo de voluntarios partimos a pie desde el sector de La Veranada, donde antiguamente se llevaba al ganado ovino en la estación estival, hacia la Estancia Chacabuco, donde está la base del proyecto Conservación Patagónica.

Tardamos menos de cuatro horas y cruzamos dos lagunas. Vimos patos, búhos, los infaltables guanacos, cisnes, flamencos, halcones perdigueros, roedores. Yo, me sentí feliz de que hubiera personas que se dedicaran a recaudar fondos para proteger y conservar este lugar. Si ellas no hubieran decidido armar este proyecto en Chile, sería más difícil evitar la extinción del huemul en la región de Aysén, o posibilitar una población de guanacos que permita al puma alimentarse.

Frente al cruce en donde confluyen los ríos Baker y Chacabuco, conocido como La Confluencia, se instalará una de las represas del proyecto hidroeléctrico de la región de Aysén. Es un lugar bellísimo, azul y verde.

En este sector viven un huemul y dos hembras de huemul, de acuerdo a la información de los dispositivos GPS que les han colocado el equipo de Conservación Patagónica. Cuando se les obligue a desplazarse, probablemente no podrán seguir viviendo.

¿Qué importan tres huemules? Cuando están a punto de extinguirse, sólo serán el decorado de un escudo patrio.

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