05 ene 2013

La PSU y las mujeres: también aquí reprueba el sistema educacional

Sólo 32 mujeres lograron puntaje nacional (850 puntos) en la PSU 2012 (15%), a pesar que ellas representan el 50% en la matrícula escolar desde hace años: 11 puntajes en historia (32,4%), 8 en ciencias (17,4%), 12 en matemáticas (9%), 1 en lenguaje y matemáticas (50%) y ninguna en lenguaje.

¿Quién responde por ello? ¿Cómo se cumple el derecho a la educación para las niñas?

Estos resultados revelan que los colegios no están dando a las niñas y jóvenes la educación que se merecen, es decir, que no están cumpliendo con su objetivo de entregarles las herramientas necesarias para el pleno desarrollo de sus potencialidades como personas. Por el contrario, el sistema escolar reproduce un orden cultural que privilegia ciertas habilidades para los hombres (la razón y el intelecto) y otras para las mujeres (los afectos y emociones) asociadas a estereotipos de género.

Las brechas entre mujeres y hombres en la PSU son lamentables y son la continuación de las brechas presentes en las pruebas SIMCE, y en las pruebas internacionales PISA y TIMMS, en que los resultados de Chile difieren sustancialmente de aquellos de los países europeos, asiáticos y Australia, con los que nos gusta compararnos.

Los esfuerzos impulsados a través de modificaciones en el curriculum y en los textos escolares desde 1990, no han tenido el impacto esperado, manteniéndose la discriminación por género.

Esta se produce a través de los contenidos que se transmiten en los libros de texto, del currículo, las prácticas en el aula, la estructuración de las actividades y los espacios en la escuela, de la interacción entre los propios niños y niñas, y del uso del lenguaje sexista –que invisibiliza o desvalora lo femenino.

Las expectativas de profesoras y profesores respecto de las habilidades de sus alumnas y alumnos afectan su aprendizaje y están marcadas por los estereotipos de género y se traducen en una preparación distinta en valores, prácticas sociales y habilidades que inciden en su futuro vocacional y profesional. La docencia y la dinámica escolar no son neutras al género: tienen un resultado, un efecto, en la vida de alumnas y alumnos.

Ello no debe sorprender si examinamos las mallas curriculares de las escuelas de pedagogía en las universidades que forman a profesoras y profesores, que no incluye formación sobre género. Estas brechas deben ser objeto de análisis y consideración durante la formación de profesores, ya que es expresiva de fenómenos socio-culturales que la escuela puede y debe contribuir a modificar.

La enseñanza puede reducir, perpetuar o aumentar la desigualdad de género o brechas de género existentes, modificar o mantener las relaciones de poder y las jerarquías de género.

¿Consideran los estándares aprobados por el Ministerio de Educación para la formación de profesoras y profesores que “Saber enseñar la disciplina” exige conocer cómo aprenden las y los alumnos los contenidos del currículo escolar y cómo logran los objetivos fundamentales?

¿Conocen los obstáculos de aprendizaje de cada contenido, sus representaciones más naturales, las dificultades y los errores más frecuentes y su origen?

En el caso de la matemática, ¿conocen las actitudes y creencias que suelen intervenir en los procesos de aprendizaje, las relaciones afectivas que llevan a la ansiedad matemática? ¿Saben identificar aproximaciones y estrategias para motivar mejor su aprendizaje, despertar interés en los estudiantes y atraer su atención?

Llevamos dos años en que la reforma del sistema escolar está en agenda, sin embargo, para nada se ha mencionado la eliminación del sexismo como condición necesaria asegurar la calidad deseada.

La formación inicial de las y los docentes debe incorporar los contenidos y metodologías necesarias para garantizar un cierre de la brecha que instala desigualdades desde la educación pre-escolar. Sólo así el Estado podrá garantizar efectivamente el derecho de las niñas a la educación, sin hipotecar su futuro y los esfuerzos de sus familias.

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04 ene 2013

La encuesta CEP y el mediocre epílogo del gobierno

Corría el otoño del 2009 y la coalición política de derecha y su candidato Sebastián Piñera vociferaban a todos los vientos que el país estaba gobernado por un conglomerado político (la Concertación) en vías de desaparición y por un conjunto de personeros ineptos, anquilosados en el poder, corruptos y hasta flojos para hacer la pega. Estas ideas fuerza, más o menos sutilmente, con más o menos adornos, eran reforzadas y difundidas entre los ciudadanos a través de los medios de comunicación que ellos mismos controlaban económica y políticamente.

En efecto, en su intento por ganar las elecciones de diciembre del 2009, la Alianza por Chile evidenció tres características principales: descalificación y/o ninguneo del competidor, arrogancia y demagogia irresponsable.

La descalificación y ninguneo se observa antes y durante la campaña en diversas declaraciones públicas en las que la derecha desconoce y desacredita la obra de los gobiernos de la Concertación, la que más allá de sus indiscutibles insuficiencias y errores y a la luz de las cifras y transformaciones llevadas a cabo, termina con un balance claramente positivo.

Su arrogancia se expresa en una actitud altanera (por cierto muy ignorante de lo que implica el aparato administrativo del Estado) a partir de la cual hicieron creer muy ufanamente a mucha gente que gobernar un país era como manejar una empresa y que la “eficiencia empresarial” instalada en el gobierno se plasmaría en una gran gestión, demostrando así que el funcionario público sólo calentaba asientos y burocratizaba procedimientos que ahora, con ellos, tendrían una expedita y eficaz tramitación.

Finalmente, la práctica demagógica y el querer obtener votos a cualquier costo, los llevó a prometer la solución de problemas que eran profundamente sentidos y dramáticos para la gente (especialmente para los más humildes), ocultando o desconociendo que la raíz de los mismos era de una complejidad tal que hacía imposible su solución en el corto plazo (caso paradigmático: le delincuencia y seguridad).

Como nos recuerda en diversas circunstancias el Eclesiastés, “hay un tiempo para todo, un tiempo para callar y otro para hablar”. Hoy día, después de cumplirse la casi totalidad del gobierno del presidente Piñera y la Alianza por Chile (“Coalición por el Cambio”) y habiendo entrado ya en la etapa final de su gestión, podemos afirmar fehacientemente que nos encontramos con un mediocre epílogo.

Y esta afirmación la hacemos, no a partir de lo que podría ser el análisis y/o las interpretaciones hipotéticas de tal o cual persona, sino fundado en los porfiados hechos y cifras que nos entrega la recientemente publicada encuesta CEP, la cual goza transversalmente de un prestigio y credibilidad como medición de la opinión y percepción ciudadana, gracias a su metodología y rigurosidad científica.

En aras del espacio de que disponemos, detengámonos sólo en los datos más decidores y concluyentes acerca de la gestión gubernamental que ilustran nuestras afirmaciones. Una suerte de los “siete pecados capitales” de la actual administración.

1- Puntos más puntos menos, la evaluación constante y permanente de la ciudadanía acerca del gobierno de Piñera y la Coalición por el Cambio en las distintas encuestas, es de una categórica desaprobación. En este caso un 51% lo desaprueba vs. un 31% que lo aprueba.

2- En relación al supuesto “excelente” manejo de la economía del país y a pesar de los “indicadores macroeconómicos”, un 52% desaprueba el manejo económico del presidente Piñera y su equipo vs. sólo un 29% que lo aprueba. (En mayo del 2009, a meses de terminar el gobierno de Michelle Bachelet, un 59% aprobaba el manejo económico). Es decir, incluso la supuesta “joyita” de la gestión gubernamental se cae a pedazos en la opinión y percepción de la gente.

3- En ninguno de los 11 ámbitos o aspectos en que se le pregunta a los encuestados cómo lo ha hecho el gobierno (economía, salud, educación, transporte, delincuencia, medio ambiente etc. etc.), éste llega al 30% de aprobación, mientras que entre un 32% y 52% piensa que en ellos lo ha hecho mal o muy mal.

4- Destacan por su mala evaluación y por lo que ellos significan respecto a la gestión, prestancia y capacidades reales de un gobierno, lo referente a Educación, en que un 52% opina que lo ha hecho mal o muy mal y sólo un 15% que lo ha hecho bien; a Salud, en que un 50% dice que lo ha hecho mal o muy mal y sólo un 15% que lo ha hecho bien; a Pobreza en que un 53% dice que lo ha hecho mal o muy mal y sólo un 11% dice que lo ha hecho bien; a Manejo de Conflictos, en que un 50% dice que lo ha hecho mal o muy mal y sólo un 10% que lo ha hecho bien y cierra esta muy mala evaluación, la gran e irresponsable promesa del gobierno respecto a terminar con la delincuencia, en lo que obtiene la peor evaluación, ya que el 52% dice que lo ha hecho mal o muy mal y un 7% dice que lo ha hecho bien.

5- Un 62% de los ciudadanos no tienen confianza en el presidente Piñera y además, a un 72% le resulta un Presidente lejano. Sobran comentarios sobre estas patéticas cifras.

6- A propósito de las supuestas destrezas y habilidades que auguraba y aseguraba el gobierno de la Coalición por el Cambio, un 61% de los encuestados opina que el gobierno ha actuado frente a las instituciones, grupos y personas sin destreza y sin habilidad. Solamente un 29% dice que sí lo ha hecho con destreza y habilidad

7- En cuanto al ejercicio de la autoridad y liderazgo exitoso que el candidato Piñera y su coalición política prometieron, un 63% dice que el gobierno ha actuado con debilidad frente a las presiones de instituciones, grupos y personas, mientras que un 29% dice que ha actuado con firmeza.

Las puntuaciones de las y los eventuales candidatos a la presidencia de la república que publica la encuesta CEP, parecieran ser sólo un corolario de todo lo anterior, pero este ya es tema para una futura columna.

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04 ene 2013

Sobre lobby hay mucho escrito

Después de una tortuosa pasada por el parlamento de la República ha sido aprobada una nueva ley que restringe el consumo de tabaco en espacios cerrados y abiertos, recogiendo toda la experiencia mundial y el clamor local por avanzar en proteger la salud de los chilenos. No fue una tarea fácil y como réplica queda una disputa entre el ministro de Salud Jaime Mañalich y los diputados oficialistas de la UDI sobre el descarado cabildeo de las tabacaleras a través de agencias en contra de la ley según declaran el Presidente de la Cámara, diputado Nicolás Monckeberg y el diputado por Coquimbo, Pedro Velásquez.

Señoritas anónimas o conocidas efectuaron llamados de presión sobre los honorables para recordarles los daños para la economía agrícola y gastronómica, la inconstitucionalidad de la legislación y su atentado a las libertades individuales y la autonomía de las personas frente al Estado. Nada nuevo, todo viejo como la humanidad.

El ministro de Salud ha declarado que está dispuesto a ir a una sesión especial a dar detalles de cómo se ha desenvuelto el lobby en esta ley y en un acto de valentía ha puesto sobre la mesa los antecedentes que justifican esta ilegítima presión sobre nuestros soberanos congresistas y sobre él mismo. Yo podría acompañarle con algunas anécdotas de mis tiempos ministeriales en la restauración de la democracia y posteriores en mis tiempos académicos.

Hicimos desde el ministerio de Salud una modesta propuesta de agregar sonido a la advertencia de la publicidad televisiva de los años 90: “Advertencia : el tabaco puede ser dañino para su salud”, que era silenciosa. La norma era darle una voz que reforzara el tímido y mudo mensaje. El decreto fue firmado por el Presidente de la República, Aylwin, el ministro de Educación, Lagos, el ministro de Economía, Ominami y el ministro de Salud, Jiménez.

Misteriosamente pasaron más de seis meses y el decreto no se publicaba en el diario oficial.  Hasta ahí no más llegó el empeño de mi gestión anti-tabaco: no había piso político diríamos hoy.

Tiempo después el Ministro de Gobierno asumió asesorías importantes en la Compañía Chilena de Tabacos. Posteriormente otros ex ministros de la Concertación han sido miembros de su Directorio, bien pagados me imagino. No lo hicimos bien durante los años de la Concertación en esta materia.

En mis años académicos más recientes he sido testigo del desparpajo de los ejecutivos tabacaleros para explicar sus estrategias de mercado. Un joven de apellido López me explicaba que ellos estaban contentos con el 40% de población adicta y que no querían aumentar su cuota de mercado. Que en una concesión graciosa al daño del tabaco combustible o inhalado, estaban desarrollando tabaco masticable que podía atenuar los efectos respiratorios a la vez que calmar la ansiedad de la adicción con la colaboración de científicos suecos. Y con una patudez digna de mejor causa me invitaba a un “seminario” para escuchar a estos técnicos.Notable corrupción la suya le dije. Después supe que el seminario, técnico y de alto nivel me imagino, se realizó en la escuela de negocios Adolfo Ibáñez.

El tema del uso y la prohibición progresiva del tabaco es un tema moral, de sobrevivencia, de protección a la vida. No se puede estar contra el aborto y a favor del tabaco.

Adelante Ministro Mañalich, cuente con mi apoyo.

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04 ene 2013

La discriminación y la homofobia no salen de vacaciones

En esta época del año, miles de adolescentes parten a sus tan merecidas vacaciones. Algunos sin duda se van con una sensación de nostalgia porque durante tres meses dejarán de ver a sus grandes amigos o al chico o chica que les gusta. Otros, en cambio, salen esperanzados sintiendo que al menos por unos meses dejarán de ser víctimas de bromas recurrentes, malos tratos, humillaciones y discriminación al interior de su escuela.

Esta vez no hablaremos del bullying que sufren los escolares chilenos por parte de sus pares, sino de aquel que se produce por parte de quienes tienen a su cargo la labor de educarlos, formarlos y brindarles protección frente a este tipo de situaciones: los profesores.

Un claro ejemplo de esto nos brindó el reciente discurso del joven egresado del Instituto Nacional Benjamín González, quien señaló en su ceremonia de licenciatura de este año que “todos hemos sido testigos de horrorosas frases estilo: ‘corran como hombres, no como maricones’, ‘asuman sus consecuencias como machitos’, ‘al colegio se viene solamente a estudiar’ o ‘dejen la población en la casa’…Asimismo, señaló ser testigo de tratos abiertamente homofóbicos por parte de profesores hacia compañeros homosexuales, escuchado frases de profesores hacia sus alumnos, tales como: “este colegio por gente como ustedes está como está, váyanse” y en la misma línea, ha sido testigo de profesores pegándole a compañeros.

La literatura especializada señala que los y las docentes son esenciales para obtener una respuesta eficaz frente al bullying homofóbico, debido a que son personas adultas con las cuales los estudiantes debaten los temas de su interés, pueden ser modelos de conducta y consejeros, y son promotores de la inclusión cuando enfrentan cualquier forma de discriminación.

Sin embargo, como seres sociales, se encuentran inmersos en la misma cultura discriminadora y pueden ser permeables a importantes prejuicios acerca de la diversidad sexual que los pueden llevar a actuar como testigos del bullying homofófico, ocultando estas situaciones o no interviniendo, o derechamente ser victimarios cuando utilizan insultos, agresiones o expresiones con contenido sexista para interactuar con el estudiantado.

Los insultos homofóbicos y transfóbicos tienen la particularidad de que no solo quedan en el ámbito educativo, sino que se van a nuestras casas, a nuestro barrio, nos acompañan a nuestras vacaciones, nos esperarán en nuestros hogares y siguen ahí cuando regresemos en marzo a otro año escolar. La homofobia, la discriminación y la intolerancia no salen de vacaciones, no descansan ni se agotan con el tiempo.

Es importante destacar que esto no implica que todos los maestros sean discriminadores.Sabemos que muchos de ellos se encargan día a día de educar a sus alumnos en la diversidad y el respeto por sus compañeros, y que son los más férreos defensores de los alumnos que sufren bullying en la escuela o en sus casas.Ellos, muchas veces anónimos o desconocidos para la sociedad son el ejemplo a seguir. Y esperamos que se multipliquen porque, al fin de cuentas, la creación de un buen ambiente escolar tiene que ver con la calidad en la educación.

El proceso de la adolescencia es una de las etapas de la vida más enriquecedoras para la formación de una persona, es la más intensa fase de relaciones humanas, es el período en el que nos formamos como seres sociales y poco a poco como ciudadanos. Por esa misma intensidad, es el período en el que se torna más relevante la aceptación social y el sentido de pertenencia.

Un estudio en varios países de América Latina indica que alrededor del 10% de las personas encuestadas señaló que el bullying convirtió sus vidas en “difíciles y tristes”, un 25% dijo que la experiencia los volvió personas “inseguras”; casi un 15% de los y las jóvenes chilenos encuestados consideró el suicidio (UPCH/PAHO, 2011)

Ser rechazados y ser constantemente denigrados por situaciones intrínsecas a nuestra persona (identidad de género, orientación sexual, condición de salud, etc.) es equivalente a sentir la más absoluta desesperanza y soledad. Es por esto necesario y fundamental que las políticas educativas atiendan este fenómeno en forma urgente, diseñando estrategias de escuela segura para todos los niños/as y adolescentes que ahí permanecen.

La no-intervención en situaciones de bullying homofóbico a menudo se relaciona con las dificultades que muchos docentes experimentan para hablar de sexualidad en general y de diversidad sexual en particular, especialmente en sociedades como la nuestra en donde el tema sigue produciendo grandes desencuentros. La formación docente, por ello, necesita abordar el tema de la diversidad sexual.

Esperemos que este 2013, cuando miles de adolescentes regresen a sus establecimientos educacionales,encuentren un entorno más amigable y solidario con la diversidad en donde la violencia y la discriminación no tan solo se hayan ido de vacaciones, sino se hayan ido para siempre.

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04 ene 2013

Elección de COREs, poder y elite

Un país donde la elite política no hace esfuerzos por distinguir -al menos conceptualmente- sus propuestas en materias como descentralización y regionalización, es un país donde esa elite no tiene claro para qué necesita avanzar en dichos temas. Por ejemplo, la confusión es evidente cuando sistemáticamente se ha planteado que la elección directa de Consejeros Regionales es un avance en materia de descentralización, o cuando se ha dicho que con ello también se avanza en regionalización en Chile.

Tal cual hoy están las cosas, es decir, con un proyecto que plantea la elección directa de Consejeros Regionales con mínimas atribuciones, se está avanzando en materia de democratización de los gobiernos regionales, no en descentralización, menos en regionalización.

Descentralización es un proceso que implica transferir poder desde los niveles centrales de gobierno hacia organismos locales o regionales de su misma naturaleza. En estricto rigor, el proyecto de elección de Consejeros Regionales no implica pérdida de poder para el nivel central de gobierno, sino que implica pérdida de poder para los concejales y sus respectivos partidos políticos, ya que son ellos quienes elegían a los consejeros regionales.

Distinto habría sido si el proyecto hubiese planteado la posibilidad de elegir de manera directa al Intendente. En ese caso hubiésemos estado frente a un avance sustantivo en materia de descentralización política, ya que además de democratizar el gobierno regional, la figura del presidente de la Republica se estaría desprendiendo de la atribución de designar al Intendente quien es la autoridad de gobierno con más poder de decisión en el nivel regional.

Lo cierto es que con el actual proyecto, el nivel central de gobierno no está perdiendo ni transfiriendo ninguna función política, fiscal o administrativa a los gobiernos regionales. De ese proyecto aún no hay luces en el parlamento, y va por caminos distintos al de la elección de CORES. Cuando se conozca ese proyecto recién estaremos en condiciones de evaluar que tan descentralizador es dicha iniciativa y que tanto estaremos avanzando en esa materia.

La elección directa de consejeros regionales, tampoco es un proyecto de Regionalización. Por este concepto se entiende la forma cómo se organiza territorialmente un país, y en si misma la elección de COREs no altera ningún ordenamiento territorial. El último proyecto regionalizador que tuvo Chile fue el 2007 con la creación de las dos nuevas regiones de Arica y Los Ríos. Para ambas regiones, se prometió un funcionamiento modelo, pero nada de eso ha pasado. Un proyecto regionalizador sería por ejemplo, revisar nuestro modelo y enfrentar las distintas peticiones de nuevas regiones (por ejemplo, Loa, Maule Sur, Ñuble, Osorno), nuevas circunscripciones senatoriales y las distorsiones sociales, políticas y administrativas que se produce en algunos distritos.

En este concierto de confusión conceptual, aún no aparecen ni siquiera de manera balbuceante los desafíos más sustantivos en materia de descentralización. Queda por conocer y discutir sobre las nuevas atribuciones que tendrán tanto Consejeros Regionales como el Gobierno Regional. Aún están pendientes preguntas tan relevantes como si los nuevos CORES tendrán capacidad para proponer iniciativas de políticas públicas regionales, o si podrán incluir o sacar temas de la agenda pública regional. Resulta vital conocer si las Secretarías Regionales Ministeriales (SEREMI) tendrán nuevas funciones que le permitan formular políticas públicas regionales vinculadas a nuevos presupuestos regionales, o si se considerará la figura de un Presidente Regional electo de manera directa o indirecta y cuáles serán aquellas atribuciones de tipo administrativas y políticas con las que contará.

Sobre descentralización hasta aquí no se ha discutido mucho, solo confusión -y algo antojadiza en mi concepto-, precisamente con la intención de “engatusar la perdiz” y evitar desprenderse del poder real de decisión.

Aún es tiempo de hablar y discutir en serio sobre el Chile descentralizado que queremos y alcanzar un gran acuerdo por una descentralización consensuada por sus actores, que aborde los problemas de fondo que padece Chile. Este acuerdo, debiera contextualizar y avanzar hacia la construcción de un Estado democrático y descentralizado. Todo ello para evitar seguir parchando al país en materia de descentralización, cuestión que finalmente se termina convirtiendo en una protección al propio centralismo.

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04 ene 2013

El inmaculado Velasco

Me llama la atención como en la política chilena se ha ido perdiendo cada día con mayor fuerza el sentido profundo y natural de su propia actividad. Hacer política mientras se reniega de ella es un acto de “mala fe”, en el sentido filosófico existencial. Es un tipo de “auto-engaño” que, en la medida que se sostiene en el tiempo, pasa a constituirse en un engaño colectivo.

En la elección municipal recién pasada, el pan de cada día fue escuchar a una pléyade de candidatos y candidatas al sillón municipal decir que la virtud de ellos consistía en que no eran “políticos” y que era ello, precisamente, la salvaguarda moral frente a una clase caída en desgracia.

Resulta difícil comprender como es posible que una persona, o un grupo de ellas, ejerzan diariamente la actividad política diciendo que no son políticos. Aquí existe un problema entre el ser y el hacer, una dicotomía mentirosa creada por los tiempos que corren. Es como que un individuo haga pan todos los días y declare que no es panadero, sino futbolista. Los ejemplos sobran y no viene al caso relatar cada uno de ellos.

Basta con uno solo. Andrés Velasco es un futbolista que hace pan. Pero la égida argumentativa que sostiene todo este relato, y que concluye en un tipo sofisticado de engaño colectivo, tiene el propósito de presentar algo que no es tal. Velasco no es distinto de los llamados políticos tradicionales, y si se me permite decirlo con el máximo respeto, creo que es peor que ellos. Peor, en el sentido de que estos últimos tienen la deferencia pública de reconocerse como tales. Velasco no, pues se esconde bajo una pátina de declaraciones, bajo un tedioso registro inauténtico que pretende maquillar su identidad.

Aun así, no es mejor que todos los de su tipo. Usa el manual con la prolijidad de un técnico calificado. Sus últimas actividades así lo demuestran, ya que hace gala de aquello que Felipe González, el ex Presidente del Gobierno español, espetara hace poco tiempo: piden nuevas ideas y no ponen ninguna sobre la mesa, piden más democracia mientras ejercen todos los derechos que el sistema democrático les confiere y exigen más debates mientras debaten a través de la prensa.De ahí, algo nuevo, las pinzas.

Nihil novum sub sole, es el proverbio bíblico que mejor representa la situación: no hay nada nuevo bajo el sol.

Esta “antigüedad” política que representa la candidatura de Velasco ha seguido entonces el curso natural: primero dijo que solo sería candidato si la Presidenta Bachelet no se presentaba, pues naturalmente resultaba poco razonable que dos personas que “representan” lo mismo, compitieran; luego, ya sea por el fortalecimiento de la elevada consideración hacia sí mismo, o por un tipo de cálculo, cualquiera sea imaginable, dijo “voy, aunque venga”; a tiempo seguido expresó que su candidatura no respondía a otras candidaturas, y lo último es que ha protestado, a través de la ausencia de su representante en la Comisión Primarias, por las criticas que se le han hecho últimamente.

Esto último viene a confirmar las sospechas que algunos tenemos del comportamiento político de Andrés Velasco: buscar cualquier tipo de argumento para no participar de las primarias y, de paso, erigirse en un individuo “incriticable”, o inmaculado, si se prefiere. Esta última técnica política, la de la victimización, tiene beneficios sólo en el corto plazo. Esto Velasco lo sabe, pues sabe que su proyección no sobrepasa los límites del 2013.

De que es neoliberal, eso ya es parte de la evidencia científica. Mi punto es que uno no puede ser candidato presidencial y pretender que sus contendores, o los actores de la política que no comparten su candidatura, no hagan hincapié en las razones que motivan no estar, precisamente, en esa candidatura.

Yo, como ciudadano, tengo el mayor respeto de Andrés Velasco. Cumplió una labor importante en el Gobierno de la Presidenta Bachelet y, con sus luces y sombras, hizo lo que tenía que hacer en un momento determinado de la historia política del país.

Tiene todo el derecho a participar de las primarias de la Oposición y espero que las diferencias naturales en un proceso como el que viene, no las tome como excusa para auto-excluirse y no permitir llegar con un candidato único de la Oposición para desplazar a la derecha del poder.

Espero que Velasco no actúe como MEO. De Velasco espero más responsabilidad política que la que ha mostrado hasta ahora.

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03 ene 2013

Guadalajara en un llano

Estamos tan habituados a aceptar lo reciente como si hubiera existido siempre, que ni siquiera se nos pasa por la cabeza la idea de que durante siglos la gente vivió con absoluta prescindencia de eventos que hoy se estiman indispensables. Las ferias del libro y los premios literarios son en términos históricos, muy nuevos y jamás se ha demostrado que fomenten la lectura o la creación de obras de valor. Pero tampoco se ha comprobado lo contrario y ya que existen, hay que tomarlos en cuenta.

Indudablemente, la participación de Chile como invitado de honor en la Feria de Guadalajara fue un éxito: el stand era magnífico, nuestros escritores se lucieron, los asistentes quedaron felices y suma y sigue. La mayoría de los comentarios han sido positivos, salvo unas pocas voces críticas, acalladas por la marea de ovaciones. El entusiasmo es preferible a la apatía, de modo que parece sano sumarse a este clima de panegíricos. En cuanto a las proyecciones futuras del multitudinario encuentro… es mejor dejar las cosas hasta aquí.

Los galardones locales al mejor narrador, la mejor novela, los mejores cuentos, los mejores poemas, la trayectoria y otro sinfín de cuestiones son harina de otro costal.El Premio Nacional de Literatura está tan desprestigiado que pasa inadvertido, lo que a veces es odioso: el año pasado lo obtuvo Óscar Hahn, uno de los poetas genuinamente eminentes de la nación. El Municipal se sumió en la clandestinidad. Y hay otra infinidad de recompensas de las que apenas se enteran los familiares del laureado, porque nadie sabe de ellas.

Evidentemente, la mayor cantidad de recursos para promover el libro y la lectura proviene del Estado y, en concreto, del Fondo del Libro, dependiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), que tiene rango ministerial desde 2003. Sin perjuicio de que las cifras que muestra el CNCA con respecto a la inversión cultural son persuasivas, el alcance de su labor resulta sumamente hipotético.

Todos los años el Fondo del Libro abre licitaciones con el objeto de producir documentos impresos o virtuales -tratados, revistas, manuales, historietas, páginas web, etc.- y se designan comisiones de especialistas para adquirir textos destinados a las bibliotecas estatales.

Esto se traduce en la manufactura de miles de volúmenes -firmados por chilenos, pues la ley descarta a los extranjeros-, cuya suerte es desconocida, pese a ser financiados por las arcas fiscales. Y si es difícil que estos ejemplares secretos circulen entre un mínimo de personas, no se divisa cómo ello pueda manifestarse en un incremento de lectores.

Desde 1993, cada año el Fondo del Libro otorga premios a los autores nacionales en las categorías de novela, cuento, poesía y ensayo, tanto para obras inéditas como publicadas. Es la distinción literaria de más alto valor económico que se concede en Chile y asciende a unos 10 millones de pesos. En ningún otro país sudamericano el Estado desembolsa cantidades semejantes para sus escritores.

A este beneficio se añaden las becas de creación literaria, el Premio Escrituras de la Memoria, el Roberto Bolaño, el Pablo Neruda, el Manuel Rojas, etc., por lo que la cantidad de dinero destinada a estos títulos debe alcanzar cientos de millones de pesos anuales.

Hasta la fecha, y limitándonos solo a los premios del Fondo del Libro que se instauraron en 1993, el Estado de Chile ha remunerado a unos doscientos literatos.Invariablemente, la acogida que este dispendio tiene en los medios de comunicación ha sido nula; si es que un periódico menciona a algún triunfador, lo hace en secciones sin visibilidad.

La pregunta que surge enseguida es: ¿cuál autor o autora ha iniciado una carrera literaria promisoria gracias a este certamen?

La respuesta, tras ver las listas de ganadores es: nadie o casi nadie (ciertos escritores de prestigio han logrado la condecoración). La mayoría de los laureados consiste en nombres de insuficiente repercusión en el ámbito de las letras. Se han dado, en forma frecuente, situaciones estrafalarias: ha habido textos inéditos premiados que después no han sido aprobados por ninguna editorial.

Y hay otros hechos desconcertantes: muchas personas han obtenido el beneficio varias veces, a pesar de lo cual las tiradas de sus obras son minúsculas. En otras palabras, los premios del Fondo del Libro son irrelevantes, si bien todos estamos financiando un gasto millonario cuya trascendencia es ínfima para nuestra literatura.

Todo esto puede sonar un tanto arcano, quizá un tema para expertos. No lo es en absoluto, pues están en juego instituciones oficiales. Las editoriales transnacionales y las empresas privadas también entregan condecoraciones discutibles, aunque no están sometidas al mismo escrutinio que las reparticiones estatales.

¿Qué leen los chilenos? La costumbre de anunciar en los diarios las listas de libros más vendidos es relativamente actual y se presta para discordias: siempre se repiten los mismos autores, nunca se indica la cantidad de ejemplares que se transan, estaría sujeta a maniobras, hay poca transparencia en el método, etc.

Sin embargo, con todos los reparos que puedan formularse a dichos listados, algo indican sobre las tendencias de la escasísima gente que adquiere libros. Y esas tendencias son la Autoayuda, el Feng Shui, el Reiki, la Aromaterapia, las recetas, los bestsellers ocasionales y cosas peores, mucho peores.

¿Tenemos derecho a quejarnos de que la población lectora del país sea, en verdad, insignificante o inexistente?

Ninguno si es que las autoridades, durante las pasadas décadas, han mostrado tanta incompetencia sobre este tema. No obstante, es injusto apuntar el dedo únicamente en contra de ellas.

La crisis del libro y la lectura es un fenómeno mundial, que se ha visto acrecentada a niveles inimaginables por la tecnología digital, que permite estar todo el día conectado sin que sus usuarios perciban que, por lo general, no están en contacto con ningún ser humano, sino aislados, enajenados, embrutecidos por los miles de aparatos que se inventan a cada rato.

De modo que no debe culparse solo a los Estados ni a los gobiernos por esta incontrolable situación; aún así, es procedente pedirles que tomen cartas en el asunto.

Además, en lo que concierne a los hábitos ciudadanos –leer es uno de ellos- y a la educación, es legítimo plantear reparos a las políticas públicas, aun cuando consistan en señalar las irracionalidades, el descuido burocrático o las soluciones absurdas, como el maletín literario.

Alone definió a la lectura como el vicio impune: nada lo supera y solo nos enriquecemos gracias a el.

Para Somerset Maugham era una droga más adictiva que el alcohol, ya que si el borracho desprovisto de vino es capaz de tomar acetona, el lector sin libros recurrirá a los avisos de un diario antiguo y hasta a la guía telefónica.Claro que esto fue escrito hace unos 50 años, antes de que, al menos en Chile, la práctica de leer estuviera en vías de extinción.

Mientras tanto, Guadalajara sigue en un llano, México en una laguna y en Santiago el libro, la lectura, las librerías y todo lo relacionado con ellos tal vez tienen los días contados.

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03 ene 2013

Amenazas a los parques nacionales

La discusión de la Ley de Pesca incluyó un capítulo poco conocido, referido a la posibilidad de entregar concesiones para el desarrollo de proyectos acuícolas dentro de parques nacionales. Afortunadamente el Senado rechazó el artículo que lo contenía. El problema es que este es sólo un capítulo de muchos referidos al interés de privados de ejercer acciones productivas al interior de áreas silvestres protegidas, particularmente los parques nacionales.

El Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas del Estado (Snaspe) es la estructura bajo la cual se desarrolla la principal estrategia de conservación de la biodiversidad de carácter in situ, es decir, conservando las especies en sus propios ecosistemas.

Dentro del Snaspe, son los parques nacionales los que figuran con el objetivo prioritario de conservación, lo que teóricamente debería mantenerlos alejados de emprendimientos productivos. Lamentablemente el sistema de áreas silvestres protegidas en Chile no posee un sustento legal directo y debe apoyarse en legislación que lo aborda de manera tangencial e indirecta. Es así como el principal sustento jurídico que posee es una convención internacional suscrita por Chile el año 1967, la llamada Convención de Washington.

Esta situación es paradójica, ya que existe una ley del año 1984 que creaba jurídicamente el Snaspe y nunca entró en vigencia y además, se cuenta con una Política Nacional de Áreas Silvestres Protegidas desde el año 2005.

Pese a lo anterior, aún no se ha formalizado una legislación que formalice a esta valiosa herramienta de conservación y permita enfrentar con certeza jurídica las amenazas que sufren, como es el caso de las concesiones acuícolas, sin mencionar las prospecciones mineras en el norte.

El problema es que ante la ausencia de una ley marco de protección y ante las crecientes discusiones relativas a la interpretación de los cuerpos legales que abordan el tema en forma secundaria, se establece un entorno propicio para la discrecionalidad y el aprovechamiento económico de recursos valiosos que deberían estar inequívocamente protegidos.

Sin una ley de áreas silvestres protegidas y sin una ley de ordenamiento territorial de proyectos privados y políticas y programas públicos, sumado a la ausencia en el sistema de evaluación de impacto ambiental de la potestad de la autoridad pública de modificar el lugar de ejecución de los proyectos que los titulares presentan, las áreas protegidas seguirán estando en constante amenaza por la instalación en sus cercanías o derechamente en sus territorios, de proyectos viales, energéticos, agroindustriales, inmobiliarios, acuícolas, entre otros.

Sin mencionar los proyectos turísticos, que no son inocuos desde el punto de vista de la conservación (para ejemplo tenemos Torres del Paine).

Lamentablemente los titulares de proyectos están amparados por la Ley 19.300 de Bases del Medio Ambiente que permite la intervención de áreas silvestres protegidas y por la ausencia de una ley que regule específicamente la gestión de estas áreas.

No se trata, como con frecuencia mencionan los detractores de las iniciativas de legislar el ordenamiento territorial de proyectos, de ponerle candado al territorio y encarecer los proyectos de inversión de interés nacional. No necesitamos que el Estado de Chile funcione con la lógica de un Douglas Tompkins.

A lo que nos referimos es a que las grandes decisiones de inversión no pueden sustraerse a que deben existir limitaciones ambientales y sociales (además de económicas) a la instalación de proyectos en el territorio nacional. Si no es por ley, al menos por una mínima gestión de riesgos y validación social para la propia empresa, como no lo consideraron en su momento los titulares del proyecto Barrancones.

Difícilmente lograremos proteger los recursos naturales de la creciente presión que el crecimiento nos impone, si no somos capaces, para empezar, de proteger en forma eficiente, clara y sin dobles interpretaciones, los recursos que están circunscritos a áreas silvestres protegidas, y por lo tanto, con un claro y unívoco objetivo de conservación.

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03 ene 2013

El grafeno y la renacionalización del cobre

En el año 2010 se otorgó el premio Nobel de Física a los científicos rusos Andréy Gueim y Konstantín Novoslovóv por sus aportes, experimentos y trabajos con el grafeno (que es un compuesto del carbono) donde lograron aislarlo y sintetizarlo.

Algunos de los atributos del grafeno – y sus innumerables aplicaciones – está relacionado con su conductividad eléctrica similar a la del cobre.

La literatura especializada señala que la industrialización y comercialización del grafeno producirá una verdadera revolución tecnológica y económica durante la primera mitad del siglo XXI.

De hecho la Academia Sueca cuando anunció el Nobel para los científicos rusos señaló, a propósito del grafeno, que “como conductor de electricidad rinde tanto como el cobre. Como conductor de calor rinde más que cualquier otro material. Es casi totalmente transparente y muy denso”.

Si bien desde un punto de vista científico, la sustitución del cobre por el grafeno – como conductor de electricidad – ya es posible, todavía faltan algunos años para que sea una tecnología aplicada, y otros años más para que sea una industria instalada. El problema es que no se puede determinar en qué plazos pueden ocurrir dichos procesos y cualquier guarismo de años es meramente especulativo.

Por lo anterior, tiene que haber un estricto seguimiento de la evolución del conocimiento sobre el grafeno. Los diversos actores vinculados al mercado del cobre ya lo están haciendo.

En tal sentido, el grafeno debiese ser un tema de preocupación en el diseño y elaboración de las políticas públicas relacionadas con el cobre por parte del Estado de Chile y, en cierta forma, potencia el debate sobre la renacionalización del cobre en nuestro país.

En efecto, entendiendo la renacionalización del cobre como un debate sobre una nueva política hacia la utilización del cobre, que implique un rol más activo del Estado, cuyo estatuto jurídico debe considerar la protección de dicho recurso para fortalecer un modelo de desarrollo conforme a los intereses de la mayoría del país y no de los grupos económicos, el grafeno nos plantea la urgencia del debate.

Actualmente, casi el 80% del cobre se utiliza en usos eléctricos y electrónicos. Si bien no es el único conductor de electricidad presente en el mercado, es sin duda la industria más eficiente – hasta el momento – para satisfacer las demandas en el área.

El cobre también tiene otros usos (cañerías de agua, parque automotriz, maquinarias, aire acondicionado, etc.)asociado a sus propiedades antimicrobianas y anticorrosivas que escapan a las posibilidades eficientes del grafeno.

Por lo anterior, el Estado debiera preocuparse de fomentar una industria que otorgue valor agregado al cobre y no solamente su explotación como materia prima. Una política de renacionalización del cobre debe contener un componente de industrialización cada vez mayor, con metas y objetivos, buscando un desarrollo en aquellas aplicaciones y usos alternativos a la mera conductividad eléctrica.

Tal vez detrás del avance científico sobre el grafeno estén las decisiones políticas y económicas de explotación del cobre en Chile privatizando cada vez más su extracción y exportación como simple materia prima, lucrándose con el cobre antes que se produzca lo mismo que pasó con el salitre natural.

Recordemos que las proyecciones para el año 2013 son de hasta US$ 4 la libra gracias al esperado repunte de la economía china que consume más del 43% del cobre que se produce en el planeta, y que se mantendrían los precios altos en los próximos cuatro años.

El debate de la renacionalización del cobre debe ser ahora.El grafeno le dio “suma urgencia” a dicha discusión. Se debe definir una política pública de explotación, refinamiento, industrialización y comercialización del cobre como una riqueza básica del país.

Esta historia no es nueva. Recordemos al salitre natural de nuestro país, cuya época de bonanza fue aprovechada por la oligarquía criolla y los inversionistas extranjeros, y cuya decadencia comenzó cuando fue sustituido por el salitre sintético, proceso que se inició – precisamente – cuando un científico alemán (Fritz Haber) ganó el premio Nobel de Química (1918) por sintetizar el amoniaco del cual se obtiene el salitre sintético. El resto de la historia ya es conocida.

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03 ene 2013

Educación: cambios estructurales sin punto de retorno

La crisis del sistema de acreditación y el affaire Universidad del Mar han sido, la gota que rebalsó el vaso. Un vaso que ya estaba demasiado lleno y donde las denuncias suman y siguen en un espiral que ha generado profunda incertidumbre y preocupación en la opinión pública.

El tema llegó, sin duda, a un punto de quiebre donde ya no hay retorno y donde el único camino posible es la reforma integral y estructural, no las medidas parche ni los power point que ofrece el Gobierno.

No es un tema menor o una situación que se arregle con un simple maquillaje. Y si bien el Ejecutivo parece haber descubierto que debe regular a las 250 instituciones de educación superior, esto no puede ocurrir con reformas simples, sin dientes fiscalizadores y con superintendencias de papel, sin sancionar el lucro en las Universidades.

Hay un millón de alumnos que en la Educación Superior esperan que el Estado garantice seriedad, calidad y pertinencia de los títulos y grados.Y no es mucho pedir, es a todas luces lo que corresponde.

Como Oposición y como DC queremos una Reforma de verdad, que incluya los diversos problemas que aquejan a este sistema colapsado.

Esta nueva institucionalidad debe ser una reforma amplia que aborde de manera simultánea y sistémica, aspectos tales como generar un marco regulatorio; diseñar e implementar una nueva institucionalidad; mejorar los sistemas de financiamiento y, perfeccionar el sistema de aseguramiento de la calidad, prohibiendo el lucro sin bemoles y con una fiscalización dotada de todos los recursos necesarios.

Lo del Marco Regulatorio es fundamental pero, que consagre un marco general de los principios, fines, deberes del Estado, derechos y obligaciones de los actores del proceso educativo, y las disposiciones generales sobre los tipos y modalidades del sistema de educación superior, instaurando exigencias reales que cautelen la fe pública de las instituciones que operan en el sistema.

Especial regulación debe existir, también, en el cumplimiento de la prohibición de lucro, respecto de la cual se debe avanzar a que sea aplicable a todas las instituciones de educación superior que accedan a fondos públicos, por vía directa o indirecta a través de beneficios a sus alumnos.

Adicionalmente, se debe establecer una normativa adecuada para garantizar el cumplimiento de dicha prohibición.

Para ello, a lo menos, se debe fiscalizar que todos los actos a título oneroso que efectúen las instituciones se realicen a precios de mercado, a fin de evitar que por la vía de la triangulación a través de personas no relacionadas se valide el lucro encubierto.

En fin, no cabe duda que la crisis tocó fondo, pero el compromiso adquiere mayor fuerza y convicción. Nunca la educación debió ser analizada y proyectada como un producto más en el mercado.

El rol de los estudiantes y de las manifestaciones fue clave, sin duda, pero hoy la tarea es construir un nuevo marco legal donde la palabra fiscalizar tenga real expresión. Ya no hay punto de retorno, afortunadamente, pero tampoco hay tiempo ni plazos para seguir esperando.

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