26 may 2013

Cifras truchas, también en cultura

En las pocas palabras dedicadas a la cultura en su último discurso del 21 de mayo, el Presidente Piñera señala como los principales logros de su gobierno en el sector cultural, el Plan de Infraestructura, el programa Red Cultura, la aprobación de las modificaciones a la Ley de Donaciones Culturales, el envío al Congreso del proyecto de Ley que crea el ministerio de Cultura y Patrimonio y el aumento “en un 30% de los fondos públicos para promover nuestra cultura”.

A pesar de que sobre la realidad de todos estos supuestos logros hay bastante que decir y cuestionar, en esta oportunidad me referiré solo al aumento de recursos señalado por su excelencia.

Para los fines de este análisis entenderemos por sector cultural al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA) y a la DIBAM, ya que el presupuesto del Consejo de Monumentos Nacionales se encuentra incorporado en esta última. Utilizamos los antecedentes públicamente disponibles en las leyes de presupuesto del sector público que se encuentran en la página web de la Dirección del Presupuestos del ministerio de Hacienda. Para información del lector, no existen otras fuentes oficiales sobre la materia.

Los presupuestos diseñados por el actual gobierno corresponden a los años 2011, 2012 y 2013, ya que el de 2010 fue aprobado en el último año de gobierno de la Presidenta Bachelet.

En el caso de la DIBAM su presupuesto tuvo un crecimiento acumulado en los tres ejercicios presupuestarios de 26,9%, mientras que en el caso del Consejo de la Cultura éste sólo llega a un 4,21%.

Ponderadas ambas instituciones el crecimiento total del sector alcanza al 10,87%, con un promedio anual de 3,6%. Esto es en pesos del 2013, lo que significa aplicar al presupuesto el IPC de cada año de manera de hacer comparables los recursos.Si la comparación de los presupuestos la hiciéramos en pesos de cada año, es decir sin aplicar el IPC, el crecimiento acumulado del sector cultural alcanzaría al 22%. Todo muy lejos del 30% indicado por el Presidente.

¿De dónde salió entonces la cifra del discurso? parece que su excelencia redondeó hacia arriba y con pesos nominales, rara forma de dar una cuenta pública.

Durante el Gobierno de Michelle Bachelet la DIBAM aumentó sus recursos en un 21,96% real, y el CNCA en 84,45%, con un total del sector del 60,33% y un promedio de 15% anual, más de cuatro veces el promedio anual de este gobierno.

Si utilizáramos pesos de cada año el crecimiento total llega a un 137% en el cuatrienio 2006 – 2010. Lo anterior aun considerando que el año 2010 se disminuyó el presupuesto de todos los ministerios y servicios producto del terremoto. Por lo tanto, lo originalmente aprobado era bastante mayor y la suma de todo el periodo de Bachelet también.

Este deterioro del presupuesto público para cultura ha significado que recién el año 2012 en la DIBAM y el 2013 en el CNCA se haya alcanzado el nivel de inversión que estos servicios tenían para el 2009. Financieramente, la gestión cultural de este gobierno ha sido un desastre.

Resulta lamentable que se juegue con este tipo de cifras, además en instancias de las que nuestras autoridades tanto destacan sus características republicanas y la necesidad de guardarles respeto.

Se le dice cualquier cosa a la ciudadanía y se espera que nadie repare en los errores. Peor aun cuando se cuestionan las cifras se quejan porque se pone en duda la institucionalidad del país, como si la culpa fuera de quien descubre la mentira y no del que miente.

Para finalizar, una humilde recomendación para el candidato Allamand quien dijo sobre la cuenta del Presidente, que no existía un solo sector del país que no se hubiera desarrollado en este periodo. Bueno aquí hay uno, revise bien los datos que le entregan de palacio, porque puede seguir metiendo la pata.

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25 may 2013

21 de mayo sin Regiones

El discurso presidencial del 21 de mayo fue un Mensaje sin contenidos programáticos y estratégicos para las regiones y la descentralización del poder político. Lo que se dijo, no tuvo relación con los problemas que en materia de centralismo político viene padeciendo Chile desde hace más de una década.

Para sustentar lo dicho anteriormente, veamos algunos detalles de este discurso en lo que concierne a regiones y descentralización.

El discurso del presidente Piñera tuvo 14.540 palabras. En ese universo de palabras se pudieron distinguir sólo 5 menciones a las regiones, una mención a la descentralización, una a los municipios y ninguna a la palabra regionalización.

De las menciones hechas para las regiones, la primera fue para hacer alusión al fortalecimiento de la red de salud.

(Página 18) “Y para dotar a esta red de los médicos especialistas necesarios, hemos duplicado sus becas de formación, llegando hoy a casi mil al año, lo que nos permitirá incorporar durante este Gobierno tres mil nuevos médicos especialistas, particularmente en regiones, atendiendo en la red pública de salud”.

La segunda alusión a regiones fue para fortalecer su convicción de combatir el “terrorismo”.

(Página, 22) “Cada vez que las circunstancias y antecedentes lo hagan necesario, y siempre dentro del Estado de Derecho, seguirá invocando la Ley Antiterrorista, no contra pueblos o regiones, sino contra los terroristas que tanto daño causan a esos mismos pueblos y regiones, y al país en general”.

La tercera mención fue para repasar o recordar los avances logrados en materia de desconcentración y democratización regional concretados en años anteriores:

(Página 23) “Finalmente, hemos dado pasos mucho más largos y veloces en favor de nuestras regiones y comunas, transfiriéndoles más recursos, funciones, atribuciones y responsabilidades…Quiero agradecer a este Congreso la aprobación del proyecto que estableció la elección directa por los ciudadanos de los Consejeros Regionales”.

La cuarta fue para referirse a propuestas de transporte público, que además van a favorecer a los centros más poblados de regiones:

(Página, 25) “Para mejorar nuestro sistema de transporte público, tanto en Santiago como en regiones, hemos iniciado un ambicioso programa de inversión para mejorar el Transantiago… También estamos implementando los trenes de cercanía desde Santiago a Rancagua y Melipilla, mejorando la calidad del Merval en la Región de Valparaíso y del Biotren en la Región del Biobío” .

La quinta mención fue para aludir a un logro de desconcentración administrativa en materia de Medio Ambiente:

(Página, 27) “Ya tenemos en pleno funcionamiento el nuevo Ministerio del Medio Ambiente con representación en todas las regiones del país, así como el Servicio de Evaluación Ambiental, la Superintendencia del Medio Ambiente, los primeros Tribunales Ambientales y el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad”.

En resumen, no hubo ningún anuncio asociado al fortalecimiento de la descentralización política, menos a la regionalización o  algún proyecto que favorezca y promueva específicamente el desarrollo regional. Todo ello no se pudo distinguir en el discurso presidencial.

La hipótesis para explicar esta omisión puede ser porque el gobierno debe considerar que los dos proyectos emblemáticos que hoy existen (elección de cores ya aprobado) y fortalecimiento de la regionalización (que está en discusión en el Senado) son suficientes para hacer carne la “revolución descentralizadora” anunciada por el mismo presidente Piñera en su cuenta pública del año 2010.

Como ya lo he señalado en columnas anteriores, ninguno de los dos proyectos mencionados anteriormente se relaciona directamente con la solución al problema de fondo que padece Chile que es de Centralismo Político.

Por una parte, el proyecto de ley sobre regionalización que se encuentra en el congreso (en el senado) fortalece la figura del Intendente y minimiza la de los consejeros regionales, es decir, fortalece el centralismo político.

Y por otro lado la elección de consejeros regionales sin funciones políticas y administrativas sustantivas que cumplir, hacen que se democratice el cuerpo colegiado del nivel regional, pero que no se avance en descentralización del poder político en ese mismo nivel de gobierno.

Parece ser que la descentralización política para este gobierno -por “ideología y convicción”- se confunde con desconcentración administrativa.

Finalmente con este discurso se confirma que la “revolución descentralizadora” anunciada por el presidente Piñera en el año 2010 no es tal.

Con ello se cierra un ciclo de gobierno de la alianza, donde la principal lección para las regiones será que a cambio de democratizar la elección de consejeros regionales, se fortalecerá el centralismo político, y se consolida la frase inaugurada por Pinochet en 1974 quien señaló que “la administración se descentraliza, pero el poder no”.

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25 may 2013

Guía Google para entender la política chilena

Un amigo gringo, de visita en nuestro Chile, me dice “tú, que eres abogado y cuentista político, podrías me explicar que se diciendo en la chilena política; mi no la comprendou” (sic, o sea, literalmente).

Dejo pasar el mal español y la ironía aquella de “cuentista político”, por sentido del humor y porque la considero con fundamento – al menos entre nosotros, los cientistas políticos chilenos – y le sugiero algunas pistas.

En principio, le digo, para interpretar correctamente ciertas expresiones y frases de la política en Chile tienes que hacer una especie de doble y a veces triple o cuádruple lectura.

Así, si un político de partido o de ciudadanos organizados y movilizados expresa una opinión y la apoya con la frase “conforme a la voluntad de la gran mayoría ciudadana”, debes entender que en realidad se refiere a su voluntad y la de sus amigos (pocos) y familiares (no todos).

Del mismo o similar modo cuando alguien alega que es preciso hacer “alta política” y no “baja política”, se está refiriendo a la política que hace él, en el primer caso, y la que hacen los otros políticos, en el segundo.

Y continúo explicándole, te encontrarás también con que todos o casi todos los políticos, ciudadanos y cientistas políticos chilenos, de derecha, centro e izquierda, se refieren al “relato”, sea porque arguyen que falta un relato o que éste es poco convocante para la emergente nueva ciudadanía y sociedad chilena.

En tal caso, debes entender que aquello del relato en realidad refiere a un cuento, que todos deben tener para convencer con el a los oyentes y que casi siempre está centrado en algo épico, en el sentido de heroico, sea del sector que sea el cuentista.

De otro lado, cuando algún pre-candidato/a o candidato/a alude con fuerza y convicción a “las malas prácticas de la política”, se está refiriendo a aquello que hacen los otros/as candidatos/as.

Por último, le digo, cuando alguien se refiere a la “vieja política” no es a aquella política que hacen los viejos o personas de mayor edad sino la practicada por los otros políticos, sean o no viejos; en cambio, la nueva política es la que hacen él y sus adherentes.

Enseguida me pregunta mi amigo ¿qué significa en Chile “elecciones primarias”?

Ahí entramos en profundidades le digo, pero, desde luego, el término no se refiere a elecciones realizadas en las escuelas de educación primaria, que corresponden a niños de corta edad, sin derecho a sufragio, por ahora.

Además, sigo, hay que distinguir entre “primarias legales” y “primarias convencionales”, pero, hecha la distinción, le explico que en ninguna de ellas se hacen elecciones, excepto en algunos pocos casos.

Mi amigo continúa y me pide le explique qué fue lo que dijo el señor Larraín.

Y entonces debo contra interrogarlo y le pregunto ¿a cual Larraín te refieres? ¿A Hernán, Carlos, Felipe, Guillermo, Francisco, Alberto, Roberto? ¿Al Larraín del ministerio de Hacienda, de la UDI, de Renovación Nacional, de la Superintendencia de Valores y Seguros, de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras, al de la Bolsa de Valores, al columnista de un diario de la tarde? – por darte algunos pocos ejemplos.

Retiro la pregunta me dice, y enseguida agrega ¿qué significa la frase que entre sonrisas irónicas he escuchado “el que habló con Jaime”?

Ese es un misterio, le digo y como tal es inexplicable a la luz de la razón. Solo se entiende si uno es militante de la UDI y no uno cualquiera sino de los fundadores. Hasta ahí no más puedo llegar, agrego, puesto que no soy ni lo uno ni lo otro.

¿Y esa otra frase que he escuchado, “no repetirse el plato”?

Significa lo obvio le contesto; así, en la vida civil significa no repetirse el plato de comida que uno recién ha degustado, puesto que constituye glotonería y es de mala educación; pero en la vida política significa que los políticos, cualquiera que sea su orientación, no deben repetirse una sola vez el plato -cargo político- pero pueden hacerlo varias, la mayor cantidad de veces que sea legalmente posible.

Ah, dice el gringo, y agrega, aquí va la penúltima pregunta: ¿qué significa “paso”?

Ten cuidado, le digo, no es ceda el paso, te advierto. Es como en los juegos de azar en que cuando se tiene una mala racha o una corazonada que cualquier cosa que se diga o haga resultará como dispararse en un pie entonces uno dice paso, esto es, nada digo, nada hago, nada temo.

Por último, dice, ¿por qué en Chile es tan pero tan popular el cantante irlandés Bono de YouTube?

No amigo mío, lo rectifico, te refieres a Bono de U2, pero es bono, sin mayúscula, y se trata de ciertas cantidades de dinero constante y sonante que en algunas épocas del año –sea en el gobierno que sea- se reparten para satisfacer necesidades populares, que no son musicales sino que de naturaleza más apremiante.

Entiendo, concluye mi amigo gringo; ahora si entiendo la política chilena. Thank you very much! (Traduzco: ¡muchas gracias!).

Al concluir, me dije para mí mismo, bien ingenuo mi amigo; bien ingenuo como todos los gringos, me auto repito quedamente, algo amostazado, porque en realidad todo esto no lo entiende ni el más avezado de los cuentistas –perdón, cientistas- políticos.

Nota del autor : Esta columna es un relato de una reunión y entrevista-ficción, una invención y un intento de humor político algo creativo.Cualquier semejanza con la realidad es mera e inadvertida coincidencia.

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24 may 2013

Made in Bangladesh

El derrumbe de un edificio en Bangladesh el pasado 24 de abril ha dejado la escalofriante cifra de 350 fallecidos y sumando… En tanto, el español Amancio Ortega sube dos puestos en el ranking Forbes con una fortuna de US$ 57.000 millones pasando a ser el tercer hombre más millonario del planeta y sumando…

Usted se preguntará qué relación hay aquí.Bueno, le cuento que en ese edificio elaboraban productos textiles para marcas como Benetton, El Corte Inglés, Mango, H&M y Zara, esta última de propiedad del multimillonario español. Aprovecho de contarle que el salario mínimo para los puestos “menos calificados” en estos talleres textiles es de 38 dólares mensuales (algo así como $18.000 pesos).

Días previos al derrumbe, la policía local había advertido de grietas en la edificación, que fue construido con cinco plantas y a su estructura inicial se añadieron tres plantas más para dar una mayor capacidad industrial. Allí mismo, los trabajadores no pudieron negarse a la presión de seguir trabajando, con nula posibilidad de conformar sindicatos que permitiera resguardar ciertos mínimos de seguridad. Esos hombres y mujeres no pudieron conmemorar el 1 de mayo.

Pero, ¿quién es el responsable de esta tragedia? ¿Los trabajadores que no supieron reclamar por sus derechos? ¿El arquitecto que no supo construir un edificio que resistiera a 3 mil personas? ¿El dueño de Zara? Probablemente la responsabilidad sea compartida.

Le hago otra pregunta ¿Qué responsabilidad le cabe a usted, que se encuentra aquí en Chile, a miles de kilómetros de distancia de Bangladesh?

Este desastre industrial no solo pone de manifiesto las pésimas condiciones laborales en las que trabajan esas personas, sino que implícitamente, nos hace un llamado a reflexionar sobre el tipo de producto que consumimos.

Cuando se compre una blusa o un traje en Zara, recuerde que el dueño de Zara no solo gana con el dinero que usted le está entregando por esa prenda, sino que gana maximizando sus utilidades a costa de personas explotadas en Bangladesh.

Cuando usted hace una fila por horas para la apertura de la tienda H&M en el Costanera Center, sepa que en Bangladesh alguien está recibiendo un salario de 18 mil pesos mensuales en jornadas laborales extenuantes.

¿Se ha preguntado quién hizo la polera que lleva puesta?

¿Se ha preguntado alguna vez en qué condiciones se elaboró el pantalón que hoy le luce tan bien?

¿Sabe si las zapatillas que hace poco se compró fueron hechas por niños?

¿No le parece al menos extraño que las grandes tiendas ofrezcan ropa a tan bajo costo, por ejemplo, un pack de 3 camisas por $2.990?

El acto de pagarle a A, B o C un producto, no es sólo un simple ejercicio ingenuo de intercambiar dinero por producto, sino que es un acto político que avala las formas en que ese producto fue elaborado. Cuando yo le compro a A, B o C, digo: acepto las condiciones en que se hizo este pantalón. Aunque en realidad, pocas veces nos cuestionamos esto. Lo más fácil y sencillo es no preguntarse eso y más bien fijarse si el producto es original de la marca, o si es Full HD o si lo usa el artista de moda.

Para ir cerrando, señalar 2 elementos recientes que nos pueden iluminar respecto al panorama nacional y mundial en estas materias y abre una luz de esperanza.

1) el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder señaló que en tiempos de crisis económica internacional, la economía social y solidaria es una vía posible para enfrentar con seguridad un marco sostenible de empleo.

2) el Papa Francisco  recientemente hizo un llamado enérgico para hacer una reforma económica y ética, que sea saludable para todos y que cree un equilibrio y un orden social más humano.

Que el desastre en el país asiático no solo sirva para cuestionar a las grandes marcas por sus tratos indignos en contra de sus trabajadores.

Que también sirva para que antes de comprar un producto, miremos si en la etiqueta dice Made in Bangladesh y nos preguntemos hasta qué punto podemos tomar decisiones que marquen la diferencia para construir una sociedad que detenga el frenesí de este modelo económico imperante hacia formas alternativas que miren la economía social y solidaria como una vía posible.

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24 may 2013

La vuelta al “justo medio”

Estamos anclados a un mundo en cambio. Hoy se habla de la “sociedad del riesgo”, de la “sociedad red”, de la “sociedad del conocimiento” o de la “sociedad de la incertidumbre”.Estos escenarios se viven como extremos irreconciliables, lo cual hace difícil el diálogo. Frente a esto, es posible distinguir tres ejes de reflexión para el Chile de hoy: Derechos – Deberes, Libertad – Responsabilidad, Deontología – Teleología.

En efecto, nos movemos en un mundo (y en una sociedad chilena) que lucha por los derechos, pero poco se habla de los deberes. Se trabaja por la libertad, pero se nos olvida la responsabilidad.Estamos involucrados en la búsqueda de metas y nos alejamos de nuestras convicciones.

Hay que recordar que derechos y deberes se implican mutuamente. Chile ha transitado desde la primacía de las obligaciones a la supremacía de los derechos. En este transitar el concepto de “autoridad” ha sido el gran damnificado, pues hoy se le asocia a imposición y arbitrariedad. Se olvida que este concepto tiene una dimensión moral y fuera de ésta pierde su sentido más pleno.

El segundo eje es la tensión entre libertad y responsabilidad. Hoy se pone énfasis en las libertades, lo cual es correcto y necesario para una efectiva ciudadanía. Sin embargo, la responsabilidad queda en un segundo plano, por lo que se requiere de una nueva visión que integre ambas dimensiones. Cómo no recordar a Víctor Frankl, quien planteaba el reto de construir junto a la estatua de la libertad una estatua de la responsabilidad.

El tercer eje de reflexión es el binomio: deontología y teleología. Lo relevante es cumplir los objetivos sin dar mayor importancia a los medios.En este contexto, las utopías y la retórica – que daban sentido a la política – han quedado en segundo plano.

¿Cómo romper estas posiciones antagónicas? Volviendo a la idea aristotélica del “justo y recto medio”.

Ahora bien, un justo equilibrio no es una postura simplista que busca evitar conflictos.

Gran error. El “justo medio” aristotélico era un desafío de vida que implicaba preparación, prudencia y disposición de espíritu. Una justa moderación implica tener la valentía de tomar postura, de salir de la indiferencia y de no sucumbir en una neutralidad sin sentido.

Avanzar en el “justo medio” tampoco significa borrar las diferencias. Pretender suprimir las divergencias de opinión como exigencia de “moderación aristotélica”, es no entender la profundidad de la propuesta del filósofo de Estagira. El “medio” aristotélico es una respuesta que nace de la más honda racionalidad humana y, como tal, jamás podría desconocer las diferencias que nacen de los pensamientos y las convicciones de cada cual.

Como esfuerzo racional supone conocimiento, indagación, respeto, reconocimiento del otro, tolerancia, empatía, humildad y capacidad de diálogo. Implica tener la disposición de ánimo para poner el acento en el bien común. Chile no puede ni debe perder esta perspectiva.

El debate actual nos presenta varios ejemplos de estos escenarios contrapuestos y de sus desafíos éticos. Para algunos la educación debe ser gratuita porque es un derecho, mientras otros ponen el acento en la libertad de enseñanza. En materia de debate político, la diferencia no se asume como proposición dialógica, sino que como imposición destructiva. En política criminal, unos ponen énfasis en la represión policial y otros se centran en la prevención, deslegitimando cualquier política de control.

Frente a esta realidad se pierde la capacidad de diálogo. Chile requiere de políticas que rompan estos ejes para llegar a un justo medio racional, que como dice Aristóteles se aleje del “exceso y del defecto”.

Tarea difícil, pues implica reconocer que en el otro también hay parte de la verdad.

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24 may 2013

Elección de Consejeros Regionales

Se acaba de dar un paso importante en la descentralización del país y también en la participación ciudadana. Después de largos años de tramitación y desacuerdos, se ha aprobado un mecanismo para elegir democráticamente a los Consejeros Regionales, también llamados “CORES”.

Con ello, ha quedado despejado el camino para que en noviembre próximo, junto con decidir quién será nuestra próxima Presidenta o Presidente de la República y quienes serán nuestros diputados y senadores, usted pueda definir, también, quiénes serán los Consejeros Regionales.

Nuestra región elegirá a 16 consejeros, que durarán cuatro años en sus cargos. La forma de elegirlos estará basada en las provincias. Cada una de las tres provincias de nuestra región, Elqui, Limarí y Choapa, elegirá 3 de ellos como base. Los restantes 7 se distribuirán según la proporción de cada provincia en el total de habitantes.

La relevancia de este hito radica en que muchas inversiones que se ejecutan en nuestras comunas y de las que depende la vida cotidiana de los vecinos, como el mejoramiento de establecimientos de salud, educación, pavimentaciones, iluminación, programas de agua potable y electrificación rural, habilitación de cuarteles policiales, construcción o reparación de espacios públicos y recintos deportivos, pasa por la decisión de los “CORES”.

Del mismo modo, hay grandes inversiones públicas, como aeropuertos, carreteras y hospitales, cuya inversión se materializa a través de convenios de planificación, entre los ministerios y el Gobierno Regional, lo que también involucra la decisión de estos Consejeros.

Su elección democrática permitirá que rindan cuenta de sus actos y decisiones y que la ciudadanía pueda, por la vía del voto, orientar las decisiones que se toman.Especialmente importante es la posibilidad de avanzar en la descentralización interna de cada Región, evitando que las decisiones se concentren en las ciudades más pobladas.

En los próximos años debemos profundizar este logro. Como ha propuesto la ex Presidenta y candidata, Michelle Bachelet, deberíamos elegir, también, los Intendentes Regionales. Ellos deben ser líderes locales y tener la fuerza de su elección popular para enfrentar al gobierno central, exigir soluciones o alertar sobre decisiones equivocadas.

Asimismo, hay que continuar con el traspaso de más recursos y atribuciones a los Gobiernos Regionales. Las decisiones deben tomarse cada vez más cerca de la gente. Para ello, debe descentralizarse el Estado y dotarse de capacidad técnica a las regiones.

Del mismo modo, tenemos que impulsar más decididamente la participación.Por ello es que luchamos por una nueva Constitución donde se pueda incorporar herramientas tan potentes como las consultas y plebiscitos, nacionales o locales; la iniciativa popular de ley y ampliar los órganos de gobierno municipal. Por sobre todo terminar con el binominal.

El centralismo y la falta de participación ha impedido que Chile crezca armónicamente y que la ciudadanía se sienta representada e incluida en las decisiones, tal como ha sucedido en nuestra región en el marco de la sequía, donde hemos quedado cautivos de las decisiones que vienen desde La Moneda.

La elección directa de consejeros regionales, es por cierto un paso importante para ir rompiendo el centralismo. Estamos dando pasos en el sentido correcto. De todos depende que sigamos avanzando.

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24 may 2013

Cultura, patrimonio y La Esmeralda

Cada año y por unas horas, Valparaíso, ciudad históricamente diversa, agrega a su dificultosa condición de capital cultural de la República un par de condiciones adicionales que la vuelven aún más atractiva y paradojal.

Ocurre en las cercanías del 21 de mayo cuando el Poder Ejecutivo en pleno, con Presidente, Ministros, fuerzas especiales de Carabineros y escuadrones de presentación de las fuerzas armadas se trasladan hasta el Congreso Nacional con ocasión de la cuenta del gobernante.

Paralelamente y en las mismas horas, nerviosos escalones de marinería, en Plaza Sotomayor, confían en que la autoridad alcance a terminar su discurso antes de la hora señalada por la campana de Prat y la Esmeralda: las doce y diez, para recibir los honores correspondientes junto a la tumba del héroe y sus acompañantes.

Pero esta condición de capital política y naval, adicionada a lo cultural, comienza a prepararse con antelación. Uno o dos días antes, esta vez fue el domingo 19, desde los cerros porteños, se escuchan redobles de tambores, y agudas notas de pitos y cornetas de las bandas que encabezan a cada uno de las decenas de establecimientos educacionales que, vistiendo sus mejores galas, se dirigen hasta la Plaza Sotomayor para entregar su propio homenaje a Prat y los suyos, seguidos de ansiosos padres y hermanos que aprovisionan a los marchantes con subrepticias calugas, superochos y bebidas.

Será una larga jornada que termina, caída la noche, con los desfilantes exhaustos ingresando a sus respectivas aulas al sonido del tambor.

Entre tanto, han recorrido innumerables calles de la ciudad y desplegado su paso más marcial frente al héroe. Es una tradición muy anterior a la del Congreso, con sólo algunas décadas en Valparaíso, que igual se apresta a recibir parlamentarios e invitados especiales de todos los poderes del Estado, para honrar no a un héroe, sino a un ciudadano común que luego de cuatro experiencias como ésta, volverá a serlo.

Mientras una decena de otros ciudadanos alistan sus mejores argumentos para sucederlo.

Compartiendo con esta tricapitalía, las artes no cejan. El mismo domingo 19, mientras las calles se llenaban de aires militares, las iglesias Luterana y Saint Paul, ofrecían sus habituales conciertos de órgano, sólo que en el caso de la Anglicana, se recibió una visita excepcional, el compositor y organista alemán Hans -André Stamm, que visitaba Chile y se encantó con el órgano donado por la Reina Victoria, al que hizo sonar como pocas veces  se ha escuchado en los habituales conciertos de los mediodías dominicales.

El 21, la música deviene en cañonazos, precisamente 21, que despiertan a una ciudad inquieta, que acoge a miles de otros marchantes, esta vez los de banderas rojas y consignas estudiantiles y obreras salpicadas por enseñas verdes del Santiago Wanderers, un imprescindible en Valparaíso.

En el cerro Florida, entretanto, la Octava Comisaría, enfrentada a La Sebastiana de Pablo Neruda, acoge a centenares de carabineros venidos de otras regiones para evitar que la ciudadanía con sus desmesuras interrumpa el ritual político.

En otro cerro cercano, Ministras y Ministros se retratan -siempre como si fuera la última vez- junto al Presidente que luego se erige en un antiguo auto descapotable que avanza al cadencioso ritmo de su escolta de caballería y otros tambores que lo aguardan frente al Parlamento.

De pronto, todo se funde en un único exclusivo propósito: el improbable deseo de que el Mensaje Presidencial considere y plasme en ley, institución o bono sus más queridas aspiraciones. En ese lapso, todos los chilenos somos iguales. Hasta que termina el discurso y explotan los gritos de los manifestantes, los chorros de agua y gases de la policía y las enconadas críticas y exageradas alabanzas a los dichos.

Como si se aguardara un milagro abortado, 185 palabras agrupadas en 4 párrafos vuelven a la realidad a quienes, desde la cultura, asistieron a este rito republicano.

“Una sociedad de valores requiere una cultura libre, diversa y participativa. Por eso estamos desarrollando un ambicioso Plan de Infraestructura, que incluye la rehabilitación de cinco teatros regionales: Iquique, La Serena, Rancagua, Concepción y Punta Arenas. Y hemos pasado de tres centros culturales el año 2009 a 27 en la actualidad, y hay 24 más en etapa de diseño o construcción.

El programa Red Cultura, que ya está en plena acción en 172 municipios a lo largo de Chile, tiene por misión llenar esos nuevos espacios de la cultura con arte, cine, literatura, música, baile y todas las demás expresiones de nuestra cultura.

Hemos aumentado en un 30% los fondos públicos para promover nuestra cultura y este Congreso acaba de aprobar la Ley de Donaciones Culturales, que amplía tanto los receptores como los donantes y fortalece y flexibiliza sus mecanismos para promover y alimentar más y mejor la cultura de nuestro país.

Y hace pocos días enviamos a este Congreso el Proyecto de Ley que crea el Ministerio de Cultura y Patrimonio y una nueva y moderna institucionalidad cultural”.

Nada nuevo, todo viene desde hace años y bien que se profundice. Sólo acomete una duda: si se esgrime como balance de una administración en cultura programas creados, impulsados y evaluados favorablemente por un Consejo Nacional de la Cultura y las Artes que ha sostenido una cultura “libre, diversa y participativa”, ¿por qué se pretende modificar esta institucionalidad?

Se dirá que se requiere mejorar la institucionalidad patrimonial. Y esa es una buena razón, sobre todo para Valparaíso, que terminó la intensa jornada del 21 de mayo enterándose, por TVN, que el principal patrimonio histórico naval del país es desguazado sistemáticamente por piratas y ladrones frente a las costas y bajo 45 metros del mar de Iquique.

Si las entidades patrimoniales del país se comprometen con iniciativas como convertir a la Esmeralda en un museo como el reflotado Vasa de Estocolmo -que se auto financia y mantiene otros dos museo navales suecos- podríamos estar navegando en aguas menos procelosas para el patrimonio nacional.

Es que hay mucho discurso con poco sentido y mucho sentido dando vuelta que merece ser convertido en relato.

Finalmente, la cultura y el arte consisten en eso, contar hermosas historias, sea en un libro, un cuadro o un escenario.

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23 may 2013

Entre la autocomplacencia y las verdades a medias

La cuenta anual del Presidente de la República ante el Congreso Pleno no trajo muchas novedades. Lo que vimos es un poco lo mismo que hemos observado en estos tres últimos años, principalmente la insistencia en aprovechar estas instancias republicanas para minimizar la obra de los gobiernos anteriores y mostrar como grandes éxitos hechos que en realidad no lo son o que viene con letra chica.

Así, por ejemplo, es fácil decir que ha bajado la pobreza cuando se manipula la encuesta Casen. Del mismo modo, es bastante ligero argumentar que ha disminuido la delincuencia cuando se instrumentaliza la encuesta de victimización. O mostrar como logro que se ha reducido en más de la mitad el hacinamiento carcelario en circunstancias que se han otorgado más de seis mil indultos, mucho más que los gobiernos de la Concertación y que fueron duramente criticados por la derecha en su momento.

En cuanto a los anuncios, la verdad es que el discurso me pareció decepcionante. Valoro la obligatoriedad del kínder y la subvención universal.

Es un paso importante, pero la verdad es que la ley 20.162 que establece el acceso universal y gratuito a kinder fue promulgada el año 2007, y ese nivel ya tiene un 93% de cobertura. También destaco la implementación de la libre elección para niños beneficiarios mayores de 12 años y menores de 18, de los grupos B, C y D de Fonasa para tratamientos de obturaciones y endodoncia dental, y el envío del proyecto que crea el nuevo ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentos, iniciativa que planteé en la pasada campaña presidencial.

Lamentablemente, esto es muy poco. Yo creo que todos esperábamos mucho más, sobre todo en los temas que –según todas las encuestas- constituyen las principales preocupaciones de la población. Resulta inexplicable que el Gobierno no haya planteado ningún cambio de fondo a un modelo educativo que sólo profundiza las desigualdades. Por el contrario, ninguna de las medidas a las que aludió el Presidente está encaminada a fortalecer la educación pública o a disminuir la segregación.

Del mismo modo, el Gobierno insiste con su autocomplaciente mirada respecto a la seguridad ciudadana. Se nos prometió que se les iba a acabar la fiesta a los delincuentes y que se pondría el candado a la puerta giratoria.Nada de eso ha ocurrido. Peor aún se insiste en políticas represivas que no tienen ningún efecto si no van acompañadas de medidas de prevención del delito y de rehabilitación de quienes han caído en la cárcel.

Tampoco hubo novedades respecto a temas trascendentales como energía, modernización del Estado, reformas laborales, profundización de la democracia, por citar sólo algunas.

No pretendo convencer de que la actual administración ha sido deficiente. No lo ha sido y es justo reconocer que ha tenido logros importantes como recuperar la senda del crecimiento económico y la disminución del desempleo. Pero seamos claros, en la pasada campaña presidencial se nos prometió un gobierno de excelencia, se formularon promesas que no se han cumplido y se ha hecho una costumbre presentar verdades a medias, manipular información y, en algunos casos, derechamente se ha mentido a la ciudadanía.

Detrás de ello está la obsesión de querer ser recordado como el mejor gobierno de la historia y de ganar en todo y a cualquier precio sin importar la forma. Yo me rebelo ante ese estilo de gobernar. Me parece mezquino y no sirve a los intereses superiores del país.

La historia de Chile no comenzó el 11 de marzo de 2010. La experiencia que hemos visto en algunos países de América Latina no hace más que confirmar que los gobiernos con aspiraciones refundacionales siempre terminan mal y no quiero eso para Chile.

Si esta administración se congratula tanto de sus logros, es justo que reconozca que han sido posibles gracias a la obra que dejaron los gobiernos anteriores. Actuar con nobleza no le hace daño a nadie.

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23 may 2013

Cuando navegar por internet puede ser un tsunami para la empresa

La vorágine del día a día hace que, sin pensarlo demasiado, expongamos la seguridad de nuestras empresas a riesgos que son perfectamente evitables.Hoy por hoy, los dispositivos móviles son una necesidad tanto en el ámbito personal como en el empresarial, por lo tanto los hemos ido incorporando a nuestra red interna a medida que los usuarios han forzado a realizarlo.

Sin embargo, cabe hacer la siguiente pregunta ¿está este crecimiento libre de riesgos para la empresa?

Cada vez son más las personas de todas las edades que aprovechan los beneficios que la tecnología entrega en la industria de los dispositivos móviles y de los sistemas en la nube.

Aplicaciones como WhatsApp, Facebook, LinkedIn, que permiten estar en contacto clientes con proveedores todo el tiempo, son cada día más necesarios.

Y si a esto le sumamos la tendencia del Bring Your Own Device (BYOD), que hoy nos dice que el 76% de empresas en el mundo entero cuentan con iniciativas de este tipo, nos lleva a que en un ambiente empresarial, cada funcionario disponga en promedio de 3 dispositivos con acceso a internet, debemos reconocer que hay que tomar ciertas precauciones para velar por el bienestar, tanto tecnológico, empresarial como personal.

Las empresas invierten cada vez más en permitir que los dispositivos móviles de sus colaboradores accedan a la red empresarial. En la medida que las empresas adoptan por completo los dispositivos móviles en la totalidad de su entorno corporativo, necesitan hacer frente a tres riesgos reales.

La exposición a riesgos basados en la Web dado el aumento sustancial de puntos de accesos; la pérdida de datos residentes en dispositivos móviles y/o en aplicaciones en la nube y la necesidad de proteger dispositivos que son personales.

Aquí es donde comienzan a surgir las preocupaciones. Más del 20% de las brechas de seguridad que sufrieron las compañías en 2012 fue justamente a causa de los dispositivos móviles, fueran éstos smartphones, tablets o modem usb.

Información que debe encender una alarma si pensamos que en un futuro cercano (en 2014), se prevé que más del 50% del correo empresarial se realizará principalmente a través de uno de estos dispositivos, de los cuales más del 20 % será de propiedad del usuario y no de la empresa.

Queda claro que el lugar de trabajo existe más allá de la oficina, trasladándose a sitios como aeropuertos, cafeterías o restoranes donde estén los trabajadores, aprovechando adecuadamente esta nueva movilidad que requiere de la integración empresarial plena de los dispositivos móviles en la totalidad del entorno corporativo y ampliando a los mismos sus políticas y protecciones, donde quiera que ellos se encuentren.

Una visión centrada en el usuario, le ahorra al departamento TI de una empresa, la gestión de varios nuevos puntos débiles de acceso, proporcionando seguridad más visible y flexible independientemente de los dispositivos.

En promedio, el propietario común de un dispositivo BYOD descarga más de 40 aplicaciones desde tiendas on-line. Esta es una cifra no menor, puesto que sumado a la cada vez más recurrente navegación por internet y el acceso a redes sociales a través de estos dispositivos, los malware tienen más opciones de acceder al contenido almacenado en ellos, capturar datos e información sensible para las empresas.

Estos nuevos mecanismos de comunicación son target de diversos ataques debido a la debilidad de sus sistemas de seguridad y la baja conciencia colectiva de asegurarlos contra amenazas informáticas.

Es imposible detener a los empleados y el uso de sus dispositivos móviles.Entonces, las empresas deben darle máxima prioridad al tema, y dotar a la red de la inteligencia necesaria como para regular el tráfico y manejar eficazmente las amenazas que ocurran.Filtrado, detección temprana, patrones de comportamiento.

Se trata de un gran conjunto de factores a prever y manejar, que se pueden encadenar y mantener la tranquilidad de empresa y trabajador.

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23 may 2013

La indiferencia.

Solo hay una cosa más repugnante que el racismo: la indiferencia. Y es indiferencia lo que hay detrás del supuesto “chiste” del actor Elías Escobedo dicho a través de su personaje el Largarto Murdock en un programa de televisión del canal Chilevisión.

Que la muerte de millones de personas perpetrada por el nazismo deje de inspirar horror y respeto a solo 68 años del término de la Segunda Guerra Mundial da cuenta de la enfermedad grave que padece la sociedad en que vivimos.

Ya era inaceptable el chiste mismo, que no solamente ha de ser calificado como de “mal gusto”, como se ha hecho, sino como una verdadera ofensa al espíritu humanista que es la base misma de la única forma de convivencia posible entre nosotros.

Pero a eso se unió además la forma de dar esta noticia en los medios, que sindicaba la repulsa de este hecho a la “comunidad judía”, como si la indignación provocada tuviera que ver únicamente con la pertenencia a un grupo determinado dentro de nuestra sociedad y no a ella en su conjunto, como si el Holocausto fuera un tema que compete solamente a los judíos y por lo tanto fuese únicamente su reacción indignada la que pudiera esperarse frente a actos como este.

Pero, como si todo esto fuera poco, vinieron además las “explicaciones” del “hombre tras el títere”, que bien podría ser títere de su títere dada la falta de sensibilidad, cultura e inteligencia que demuestra.

Si en general la televisión abierta en Chile es una vergüenza, debido a la precariedad intelectual que exhiben casi todos sus programas, cuando estos incluyen a este tipo de payasos ignorantes la cosa sobrepasa todos los límites aceptables.

Y lo que trasunta este tipo de comicidad es la semi-barbarie en la que los organizadores de esta farándula suponen que vive el chileno medio, al que le están destinados estos programas, que son un verdadero resumen de todo lo intelectualmente despreciable que se puede encontrar en nuestro país: homofobia, racismo, machismo, hipocresía moral, chovinismo, etc.

Pero lo peor de todo es la indiferencia. Un país irresponsable, que se siente a salvo de las desgracias y que ya no tiene oídos para escuchar los alaridos de dolor de las víctimas de la violencia que ha ensangrentado la historia humana, los gritos de quienes han sufrido la represión, los quejidos de los torturados, los llantos de los asesinados por el fanatismo, está preparado para comenzar de nuevo con estas lacras, está listo para repetir una vez más los mismos crímenes que ya se creen superados. Y es que únicamente la memoria puede exorcizar la barbarie humana.

Es injusto olvidar a las víctimas de un acción tan despiadada como el Holocausto. Pero sobretodo, es peligroso. Es quizás el más grande peligro que se cierne hoy día sobre las cabezas humanas. En el olvido duerme el huevo de la serpiente, es ahí donde ella anida y se prepara para reiniciar una vez más su macabro renacimiento.

Hacer chistes con la muerte de millones de judíos es una muestra de que hay gente en nuestra sociedad que se siente ya a salvo de estas tragedias, imaginan que son cosas que le sucedieron a otros en un tiempo ya remoto y que en Chile esas cosas ya se han superado. Pues bien, son ellos mismos, con sus chistes macabros y sus comentarios irresponsables los agentes de estos demonios.

El humor es muy sano, pero cuando no se sabe poner límites es un síntoma de una grave enfermedad.

Hay cosas que no se tocan, no solo porque con ellas se ofende a muchas personas gratuitamente, sino porque con ellas se horadan los cimientos mismos de la hermandad, la solidaridad, la libertad y la justicia, sobre las cuales debe edificarse nuestra existencia común.

Nunca hay que olvidar que la risa también es destructiva y es peligroso que caiga en manos de irresponsables. La vida ha sido para muchos una broma muy pesada y olvidarlo es inhumano.

A este comiquillo habría que obligarlo a leer uno por uno los nombres de las víctimas del Holocausto. Al final, tal vez se habrá curado de su indiferencia y se pondrá a inventar “chistes” mas ingeniosos y acordes con lo que necesita nuestro Chile para recuperar su alma medio perdida por causa de la televisión.

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