16 mar 2012

Sernac Financiero: ¿nuevas sanciones o más de lo mismo?

La creación del tan anhelado Sernac Financiero es una buena noticia para muchos chilenos que alguna vez han visto vulnerados sus derechos en estas materias. Sin embargo en el análisis fino, ¿qué tan novedoso resulta una ley que sólo complementa una ya existente?

Lo primero que llama la atención de este nuevo marco legal, y que aparece diseñado como “traje a la medida” para fortalecer “los derechos de los consumidores de productos y servicios financieros, y que “impone nuevas obligaciones a las empresas y da más facultades a Sernac”, es que es sólo viene a complementar la Ley de Protección al Consumidor.

En lo concreto, la nueva ley Nº 20.555 agrega diversos artículos a la ya existente de Protección al Consumidor, introduciendo nuevas normas en lo relativo a los de productos o servicios financieros, como por ejemplo, recibir información del costo total del servicio financiero o conocer la liquidación total del crédito con su sólo requerimiento, entre otras.

De otro lado, establece un conjunto de obligaciones para los proveedores de productos y servicios financieros como el precio total de la operación; costos y su periodicidad; desglose de todos los costos, cargos, comisiones y tarifas.

Se prohíben mandatos en blanco que no admitan revocación del consumidor. Se prohíbe la venta atada de productos, como los seguros asociados a créditos y establece información obligatoria respecto de las cotizaciones.

Si bien a todas luces, son buenas noticias para los consumidores, todas estas nuevas normas son especificaciones de los derechos y deberes que la ley ya otorgaba al consumidor y establecidos en los artículos 3º a 17º de la Ley de Derechos del Consumidor.

Evidentemente, se ha avanzado en detallar la información que se le debe otorgar al consumidor en esta materia, pero, insisto, no se trata más que de la especificación de derechos ya otorgados por la ley, en las disposiciones antes mencionadas.

La verdadera novedad que trae aparejado la creación del Sernac Financiero es lo relativo a la certificación con el Sello Sernac a aquellos contratos de adhesión que cumplan con la ley. Ello permitirá al consumidor recurrir a un mediador o árbitro financiero que resuelva las controversias. De esta forma se regula todo un procedimiento, al efecto.

Ahora bien, la pregunta es ¿qué sucede si no se cumple con el mandato que establece la Ley Nº 20.555, en sus múltiples modificaciones?

La verdad es que la nueva ley nada dice al respecto, y por tanto, el régimen sancionador resulta ser el mismo y general  aplicado en la Ley del Consumidor, que, como bien sabemos, posee un efecto disuasivo bastante relativo.

Quizás en una próxima modificación legal, sería menester establecer normas ad-hoc, que sancionen las violaciones a la ley, en forma más enérgica.

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15 mar 2012

Mano dura, camino equivocado

Todo indica que ante la preocupante prolongación del conflicto en la región de Aysén, el inicio de las manifestaciones estudiantiles y el anuncio de movilizaciones en el norte la próxima semana, el Gobierno ha decidido optar por aplicar mano dura en lugar de asumir su responsabilidad de gobernar y saber enfrentar las demandas ciudadanas.

Mala señal y, sin duda errada decisión, pues los cálculos que se realizan en la Moneda no consideran una realidad ineludible: el país cambió e ignorar el empoderamiento ciudadano, especialmente el que se aprecia en regiones con más fuerza que nunca, no tiene lógica ni sustento alguno.

Si el Gobierno sigue en la línea de la represión, denunciada no sólo por los afectados, sino por numerosos observadores de Derechos Humanos que han llegado hasta la región de Aysén, estará asumiendo públicamente su incapacidad de gobernar, su incapacidad de asumir las demandas ciudadanas en forma democrática y civilizada.

Aplicar la Ley de Seguridad Interior del Estado en el conflicto de Aysén sería un verdadero suicidio político, pues, sin duda, otros levantamientos en el país podrían multiplicarse en forma automática, afectándose aún más el ya complejo clima social.

Nuestro país ha cambiado y los ciudadanos hoy no sólo forman parte de la Agenda Pública, sino que apelan al derecho a expresarse y a demandar igualdad de oportunidades frente a un centralismo ciego, sordo y mudo, que hoy tiene a muchas regiones, especialmente a Aysén, bajo una nube de frustración, decepción y desconfianza en esta “nueva forma de gobernar”.

Es responsabilidad de todos asumir estos cambios, cada uno desde las facultades y atribuciones propias de su institucionalidad; pero el Gobierno y sus voceros, no han sido capaces de llegar a un buen puerto en las conversaciones, pues no se avanza si en lugar de dialogar se imponen condiciones en forma sistemática.

Si todos los involucrados no logramos sintonizar y empatizar con las transformaciones sociales de manera asertiva, los cambios demandados continuarán circulando por la periferia de las instituciones, perjudicando gravemente el desarrollo de la Democracia.

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15 mar 2012

Protestas: el misterio de Espartaco

Le debemos a Salustio, Apiano y Floro las referencias a Espartaco, el esclavo que puso en jaque a la república de Roma el 72 antes de nuestra era. El episodio es conocido hoy como la III Guerra Servil y más conocida en nuestra época en su versión hollywoodense en una de romanos protagonizada por Kirk Douglas.

Espartaco nos convoca, pues nos obliga a discurrir sobre las luchas emancipadoras a través de la historia humana. Es claro que Espartaco no fue ni el primero ni el último.

Sin embargo, surge la cuestión acerca de ese primer hombre, el primer Espartaco que concibió la libertad como horizonte posible. Aquel anónimo y remoto primer Espartaco “imaginó” lo que no es, como negación de un mundo que se le apareció como injusto.

La cuestión fundamental radica en ese paso sutil y radical, el acto poético de imaginar “dignidades” propias de lo humano. Este acto creativo es un misterio y es la simiente de todas las revoluciones, de todos los cambios posibles.

En definitiva, por qué la esclavitud se torna indigna para este primer Espartaco, en un mundo de esclavos en que el sometimiento ha sido naturalizado por los poderosos, al punto de que una mente brillante como Aristóteles no reparó en ella.

Al observar la historia, llama la atención la expansión de una cierta consciencia de la “dignidad humana”.

No podemos negar que se han sufrido retrocesos, grandes recaídas; es cierto, además, que las astucias de los privilegiados se visten de nuevos ropajes para perpetuar nuevas formas de sujeción.

Sin embargo, más allá de tal evidencia, persiste el misterio planteado por el primer Espartaco, la creación de nuevos horizontes de realización de lo humano. Sólo “después” de esta “creación idiolectal” es posible que otros compartan un sueño de emancipación moral, social o estética; sólo “después” irrumpen los movimientos históricos y sociales, esto es, la “dimensión sociolectal”: “Les Droits de l’Homme”, como creencia fundamental o clisé de moda.

Poco importa que un determinado sueño se haya plasmado o no en sociedades históricas, lo cierto es que cada nuevo horizonte de lo humano permanece para siempre como uno de los posibles derroteros de la historia futura.

Los sueños son, inevitablemente, atemporales y, en este sentido, perennes. El misterio sigue allí, más allá de miles de crucificados, más allá de masacres inmisericordes. En cada hombre radica en potencia la posibilidad de crear esa chispa que incendie toda la pradera.Una cierta idea bien pudiera ser más peligrosa que un arma nuclear.

Así como hoy nos parece aberrante la esclavitud humana, en los siglos venideros les parecerá indigno, irracional y grotesco el modo cómo degradamos nuestro medioambiente o los principios morales que presiden nuestra vida social y política, convirtiendo en mercancía la educación, la salud, los alimentos, el agua, el sexo, la vida misma.

La idea tan elemental de que no es correcto que unos pocos se apropien del trabajo de los muchos, es el reclamo moral y político de los débiles, marginados y pobres de la tierra, sean conscientes de ello o no.

Para cumplir la tarea emancipadora que les está, inevitablemente, encomendada a las futuras generaciones, no hay dogmas ni recetas.

En cambio, hay una exigencia moral, propender a la continuidad de la vida, donde la libertad no sea una estatua y la dignidad sea mucho más que un wishful thinking.

Le debemos pues a aquel primer Espartaco la idea, hoy lugar común, de que la esclavitud es de suyo inaceptable. Sospechamos que hay otros Espartacos soñando sueños inconcebibles en esta prehistoria humana en que habitamos, pero que serán mero sentido común para los humanos del mañana.

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15 mar 2012

A un año de Unasur

Los gobiernos progresistas suramericanos de la primera década crearon la Unión de Estados Suramericanos, UNASUR. Después de 0cho años de “Cumbres” y “Comisiones”, el Tratado Constitutivo fue firmado el 23 de mayo de 2008 en Brasilia, por las Presidentas y Presidentes de los doce Estados miembros.

Pero solo el 11 de marzo de 2011 -con la aprobación de Uruguay como noveno Estado- entró en vigencia el Tratado Constitutivo de este nuevo organismo internacional. UNASUR estableció su Secretaría General en Quito y es -al presente- dirigida por Maria Emma Mejía, ex -Canciller de Colombia.

En el transcurso del año pasado ratificaron el Tratado los tres países que aún estaban pendientes de hacerlo: Brasil, Paraguay y Colombia, con lo que actualmente los doce países suramericanos son miembros plenos de la materialización de UNASUR.

La Secretaría General celebra, entonces, el primer aniversario formal del nuevo organismo, marcado por el trabajo de una década en que los presidentes discreparon y acordaron sobre el desarrollo de las relaciones intergubernamentales en América del Sur.Con cumbres tan relevantes como el inicio en Brasilia, la Comunidad en el Cuzco y la Unión en la Isla Margarita.

En un comienzo y bajo el liderazgo de Brasil –nuestra pequeña China- se puso énfasis en la integración física, la energía y las comunicaciones. Las carreteras que unen el Atlántico y el Pacífico permitieron desarrollar el concepto de las rutas bioceánicas.

Las rutas bioceánicas son la integración horizontal de América del Sur que busca desarrollar las zonas interiores de los países involucrados. Los países más avanzados en esta iniciativa son Chile y Argentina. Tienen la ruta más importante del subcontinente a través del paso fronterizo Los Libertadores, que une a Buenos Aires con Valparaíso. Una ruta internacional cuyo propio éxito la tiene al borde de la saturación.

Brasil está haciendo lo propio con Perú a través de una ruta amazónica y alternativas multimodales que combinan la vía fluvial con la terrestre. Colombia y Venezuela –aún cuando sus gobiernos están en las antípodas- buscan desarrollar iniciativas semejantes en sus fronteras interiores.

Desde el comienzo de esta nueva década, UNASUR podrá hacer posible por primera vez en la historia de la Región, una Agenda Prioritaria de Proyectos de Integración y un Plan de Acción Estratégica (PAE) 2012-2022, que establece 31 proyectos prioritarios y que aglutina 88 obras de infraestructura para ser construidos este decenio.

También, por primera vez la Región decidió hablar como bloque, llevando una posición conjunta a foros internacionales como el G-20 y a otras instancias internacionales.

Mientras se van creando paulatinamente las condiciones para la integración, las instituciones intra regionales y los nuevos gobiernos parecen no estar a la altura de estos desafíos.

La promesa de UNASUR significa –al menos en el papel- una convergencia de los gobiernos hacia instituciones, prácticas y reglas comunes en América del Sur. Por el contrario, en los últimos años la aproximación entre MERCUSUR y el CAN está lejos de producirse. Además, actualmente han surgido importantes diferencias económicas entre Brasil y Argentina, los socios principales del MERCOSUR.

También desentonan iniciativas paralelas que incorporan países extra-UNASUR como la protagonizada por Chávez con el ALBA, que incorpora a Cuba y Nicaragua o García con la Alianza del Pacífico, que incorpora a México y Costa Rica.

El ALBA es marcadamente izquierdista e incluye a Chávez, Morales, Correa y Ortega. La Alianza por su parte tiene a Piñera, Santos, Calderón y Humala, quién ha protagonizado un súbito giro hacia la derecha, después de aclarar que nunca fue izquierdista sino más bien nacionalista.

Es como si la derecha y la izquierda hubiesen tomado como campo a América del Sur para confrontar sus proyectos políticos. Perú habría sido el primer triunfo del grupo de la derecha. Mientras Brasil y Argentina permanecen expectantes, aunque esta última se inclina a favor de Chávez.

Brasil no ha estado a la altura de su declarado liderazgo en la Región y fue de los últimos países en ratificar su pertenencia a UNASUR. Su actual gobierno ha mostrado más interés en el MERCOSUR, de modo tal que la Secretaría General de UNASUR ha devenido en un cargo técnico, que se han disputado entre Colombia y Venezuela por sobre los intereses generales de la zona.

Mientras se construye la infraestructura de la Región, a la convergencia institucional de los países de UNASUR le queda un largo camino. Sin gobiernos genuinamente involucrados, sin un desarrollo de las ideas en torno a América del Sur y sin una crítica pertinente de parlamentarios, ONGs y prensa especializada se hace muy difícil avanzar.

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15 mar 2012

La Concertación entre la vida y la muerte

Hay un conjunto de antecedentes que muestran como la Concertación ha ido perdiendo fuerza y presencia política. Se pueden resumir en tres; baja electoral, pérdida de legitimidad y un proceso interno de fragmentación.

Sin embargo, no se puede desconocer que en la actualidad al ser una fuerza electoral importante –a pesar de la tendencia a la baja-, al tener presencia relevante en el parlamento, al pertenecer a tradiciones políticas de larga data y al tener el mejor posicionamiento presidencial la siguen ubicando como un actor político fundamental para Chile.

Hay un hecho clave. El sistema binominal juega un rol fundamental para que la Concertación como pacto político-electoral siga con vida. Más bien, en los tiempos actuales “sobrevive”. Sin binominal no hay incentivo para que la alianza de centro-izquierda siga vigente. De hecho, una derrota en las próximas presidenciales determinaría el fin de un pacto que por más de 20 años fue exitoso. Todas las fichas se ponen en ganar esa elección. El futuro a mediano y largo plazo depende de ese hecho.

La baja electoral.

La Concertación ha ido perdiendo fuerza electoral a nivel de votos y representantes de manera lenta y sistemática en todos los niveles de competencia. El punto de inflexión se dio en la presidencial del ’99, en las municipales del 2000 y en la parlamentaria del 2001.

A nivel municipal las cifras muestran que entre el ’92 y el 2008, la Concertación bajó del 53,3% al 41,85% de las preferencias. Entre el ’92 y el ‘96 se elijen sólo concejales. El alcalde, por tanto, surge de una negociación que se produce al interior de cada Concejo municipal. En términos de concejales el pacto entre el ’92 y el ’96 sube de 1.187 a 1.251.

Sin embargo, los alcaldes bajan de 219 a 197. En el dos mil el pacto llega a los 1.109 concejales, en el 2004 a los 1.126 y en el 2008 a los 1.064. Entre la primera municipal y la última hay una pérdida de 123 concejales. Los alcaldes que la Concertación logra en esas elecciones son de 169, 203 y 146 respectivamente. Entre 1992 y el 2008 hay una pérdida de 73 municipios.

Lo relevante, sin embargo, es la pérdida de importantes reductos en los que la derecha –en auge desde el dos mil- logra ganarle alcaldías emblemáticas como Santiago, Viña, Valparaíso, Concepción. Y ello, se traduce en que hay una cantidad de habitantes y electores muy alta que comienza a ser gobernada por la oposición de entonces.

En los diputados, la votación entre el ’89 y el 2009 baja del 51,49% al 44,35%; es decir, pasa de 69 a 57 diputados. Considerando la elección de Juan Pablo Letelier –PAIS- y de Hosain Sabag –independiente fuera de pacto- la baja es de los 71 a los 57.

El peack se manifestó en las parlamentarias del ’93 cuando llega al 55% de la votación y a una representación de 70 diputados. En la última elección, la votación baja al 44,35% y sus representantes a 57. Desde el ‘93 la baja es sostenida. En el Senado la baja entre el ’89 y el 2009 es del 54,62% al 43,26%.

Para comparar en términos de las circunscripciones en competencia, la última elección hay que compararla con la del ’93. En esa dirección, por tanto, la baja es del 55,47% al 43,26%. Por efectos del binominal la pérdida de senadores es sólo de un representante en la regiones pares e impares.

Finalmente, en términos presidenciales la baja entre el ’89 y el 2009 es del 55,17% al 29,60%. Una baja tremenda. Una derrota anunciada. Desde el ’99 la elección de Presidente se resuelve en segunda vuelta. En los “ballotage” la baja del pacto es de cinco puntos porcentuales entre Bachelet y Frei y de tres entre Lagos y Bachelet.

Las encuestas son otro indicador que en algunas variables muestra que la Concertación ha perdido presencia, legitimidad y credibilidad. Los estudios de Opinión Pública de las empresas más prestigiosas del país dan cuenta de estas tendencias. En esa dirección observamos que Adimark da cuenta de la baja aprobación y alta desaprobación que muestra la Concertación desde hace muchos años. En la última medición de febrero la aprobación llegó al 18% y la desaprobación al 70%.

La encuesta Cerc muestra que la percepción de que los gobiernos del pacto fueron “malos y regulares” ha aumentado entre mayo del 2010 y diciembre del 2011 de un 56% a un 71%. A su vez, que fueron “buenos” bajo del 39% al 23%. En relación al desempeño de la Concertación como pacto opositor, la evaluación de que ha sido “malo y regular” ha subido en esas mismas fechas del 65% al 84%. La percepción de que ha sido “bueno” bajo del 9% a 5%.

En relación a los “5 políticos con más futuro” se observa que mientras en mayo del 2010 ocupaban la lista cuatro concertacionistas, en diciembre del 2011 sólo hay uno.

En la encuesta Cep se muestra que las “simpatías políticas” con la Concertación bajan del 26% al 20% entre octubre del 2009 y diciembre del 2011. En relación a la aprobación-desaprobación hay dos medidas; como Concertación y como esta “desarrollando su labor” opositora.

Para el primer caso, la aprobación baja en esas mismas fechas del 41% al 16% y la desaprobación sube del 26% al 54%. Para el segundo caso, la aprobación baja del 26% al 18% y la desaprobación sube del 43% al 58%.

La encuesta Giro-País muestra que la “evaluación de la oposición” para el 80% de los entrevistados sólo llega a un promedio que no supera la nota 4. La encuesta de la Universidad Diego Portales muestra que en el 2011 los que creen que la Concertación “en un futuro se mantendrá” llega al 42%.

La fragmentación.

La Concertación se enfrentó a un fuerte proceso de fragmentación que terminó en dos candidaturas presidenciales y en una derrota electoral que la mandó a la oposición. Navarro, Chile1, los colorines, Arrate y Meo fueron los hitos del derrumbe de una solidez que comenzó a debilitarse desde la era Bachelet.

La Concertación aún respira; por lo menos, hasta las próximas presidenciales. La pregunta es evidente ¿cómo revertir estas tendencias a la baja? Y ello, ¿de quien depende?; ¿de la propia Concertación, de sus aciertos, liderazgos y capacidad de re-encantamiento?, ¿de los errores y debilidades del gobierno?, ¿de las potencialidades políticas y electorales de la oposición no concertacionista? o ¿de Bachelet?

La coyuntura política encuentra a una Concertación envuelta en una fuerte y vital contradicción que la tiene al borde del abismo o de la gloria.

El primer caso –el abismo-, es la consecuencia de las cifras que hemos analizado y que la tienen más cerca de su disolución que de la proyección; y el segundo –la gloria-, es el resultado del flotador llamado Bachelet y que la tienen más cerca de La Moneda que de su disolución.

Por tanto, queda Concertación a lo menos, para dos años más. Sin embargo, falta una estación fundamental para hacer la travesía completa: las municipales de los próximos meses.

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15 mar 2012

Choque entre modelos, señal de transformación

Existe una gran mayoría de personas que no han tenido la oportunidad de conocer modos de vivir, de organizarse en sociedad, diferentes al modelo dominante, aquel que está fuertemente marcado por el “tener”, el “acumular”, el “asegurarse la vida”, reduciendo ésta a lo meramente material.

De esencialidad nada, o muy poco, se ha relegado la responsabilidad del cuidado y cultivo de la dimensión espiritual de la existencia a las instituciones religiosas, que a su vez están dado muestras de perversión en su interior, pasando por una crisis.

Difícil modo de estar parado frente a la vida, así castrada, cosificada, pero en eso estamos, en medio de la gran crisis de este modelo o paradigma.

Existen personas, provenientes de nuestra cultura, que sí han tenido la oportunidad de aproximarse, conocer, participar de otras maneras de organizarse para vivir, donde se asume, de modo explícito, que el ser humano ha de saciar, ha de incluir de manera armónica en su cultivo, en su desarrollo, las necesidades del contacto con lo sutil, lo esencial.

Han tenido la oportunidad de participar de experiencias chamánicas, ceremonias o ritos, donde las personas se congregan para trabajar sobre sí y el grupo, al exponerse al efecto de plantas que expanden la capacidad de percibir, abriéndose a la oportunidad de integración de otro plano de realidad en la conciencia.

Se requiere de osadía para transitar por este tipo de experiencias, que rompen los esquemas occidentales, donde lo que se conoce como lo bueno o lo malo, desde el eje de me gusta o no me gusta, no cabe, es insuficiente; el observador ha de instalarse desde un plano donde la pregunta será si se avanza o no se avanza, si se produce o no un enriquecimiento en un plano trascendente al gustar o no.

El paso por experiencias de esta naturaleza -si son bien aprovechadas, y han sido adecuadamente conducidas por un guía conocedor que es muestra viva de desarrollos ya logrados en su propio funcionamiento-, transforman la visión, el proyecto vital, de quien, por haber visto más, se ve en la obligación de priorizar distinto, se evoluciona en la cualidad de la observación realizada, más integradora, se comprende que el bien común es el mejor camino para acceder al propio bienestar.

Surge solidaridad, respeto, cuidado… la necesidad de compartir con otros la posibilidad de acceder a experiencias de otra naturaleza de integración que sacian necesidades de tipo esencial o sutil.

En América Latina, los pueblos originarios, de muchos países, conservan y cuidan la visión chamánica para la búsqueda del bienestar, consagrados como un derecho, la libertad, el cuidado de lo espiritual, y allí normaliza la realización de ceremonias chamánicas o de trabajo espiritual y el empleo de plantas de poder o plantas enteógenas con estos propósitos.

En Chile, desde la ignorancia, desde el desconocimiento de la existencia de este otro modo de vivir, se ha enjuiciado y se está enjuiciando como malo, dañino y peligroso el uso de plantas de poder en contextos rituales. Con estrechez se cosifica la planta y el rito a una mera sustancia peligrosa y se atribuye intención dolosa a la persona que la posea, que la emplee, que la administre a otros.

Aplicar la ley 20.000 a este tipo de situaciones -ley que en sí misma da muestra de desprenderse desde una lógica poco rigurosa, que hace atribuciones de daño a sustancias sintéticas y plantas por igual, e intención delictual a consumidores y traficantes sin mayores distinciones- es un error. Es un choque más entre dos modelos de niveles de integración muy diferentes.

Es necesario, urgente, abrir un debate serio, de altura, frente a la funcionalidad de cultivar la percepción, con las herramientas disponibles, para acceder a saciar necesidades de otro orden distinto al material, y podamos alcanzar un desarrollo evolutivo de un orden superior, avanzar como cultura, como humanidad.

El choque entre paradigmas está aconteciendo.

En todo ámbito se percibe la urgencia de la transformación de lo que está dado para pasar a una madurez superior.

Este cambio de modelo o paradigma, tiene que ver con la necesidad de incluir de este tipo de energía, no se trata tan solo de más recursos materiales, se trata de más oportunidades para la integración real con el Todo, esto pasa por la habilitación de personas capaces de abrirse a recibir más de la existencia, capaces de registrar de manera conciente lo posible de ser percibido.

Se trata de aprender a organizarnos incluyendo las necesidades de tipo esencial, que hoy por no atendidas, nos tienen a todos experimentando algún grado de insatisfacción. El modelo actual ha fracasado.

Fuerza para todos los que les toca ser punta de lanza en estos momentos de transición.

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14 mar 2012

El caso de Miguel Herberg

Las redes sociales en una primera instancia y ahora los medios de comunicación se han agitado con razón ante el anuncio del ciudadano español Miguel Herberg de hacer desaparecer los archivos fílmicos rodados en el país entre 1972 y 1974, entre los cuales se hallan las únicas imágenes grabadas dentro de los campos de detención de Pisagua y Chacabuco.

El anuncio del acto de Herberg se acompaña por la difusión de imágenes que supuestamente le pertenecerían y que en realidad corresponden a los filmes de los directores alemanes Walter Heynowski y Gerhard Scheumann (H & S), cuyo camarógrafo fue Peter Hellmich, (en especial del documental “Yo fui, yo soy, yo seré”).

Tanto la televisión chilena como la española han pecado de una auténtica falta de rigor al difundir las imágenes de Pisagua y Chacabuco validando la apropiación de las mismas por parte de Herberg.

La verdad es que las imágenes exhibidas no podrán ser destruidas por Herberg ya que ellas se encuentran a buen resguardo en el Archivo Federal Alemán y, entre otros, en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos.

De hecho, 9 películas de H & S le fueron donadas al Museo de la Memoria por la distribuidora alemana Progress Film, las que se exhiben regularmente y se utilizan para fines expositivos y educativos.

Muchos tenemos serias dudas acerca de la seriedad del señor Herberg. Sus juicios sobre el juez Garzón y Miguel Littin son expresivos. Pero estas se remontan a obras anteriores de su autoría, como el libro “Chile: La historia se repite”, en donde entre muchas otras afirmaciones antojadizas, sostiene que el cardenal Raúl Silva Henríquez debería ser juzgado por complicidad con las violaciones a los derechos humanos.

Desde luego, en este caso, no ha podido o querido exhibir imágenes diferentes de las que están contenidas en los filmes de Heynowski y Schaumann, lo que significa que afortunadamente esas imágenes no corren peligro ya que, en definitiva, no le pertenecen.

Tampoco ha podido demostrar ser el autor de dichas imágenes ya que él fue parte del equipo de H & S sólo durante un período del trabajo de los alemanes en Chile y su labor no era de camarógrafo sino de traductor, según lo testimonia el propio productor de los filmes alemanes Mathias Remmert y según lo estableció un juicio que se realizó en Roma.

Con todo, al señor Herberg se le ha ofrecido por parte de distintas instancias chilenas conservar sus archivos fílmicos y darles el uso que él autorice, pero su respuesta ha sido evasiva o inexistente.

Que Herberg está enojado es indudable, pero elige mal los blancos de su ira. Las cinetecas y el Museo de la Memoria no son los que le han negado apoyo a sus proyectos audiovisuales. La destrucción de archivos es un acto irracional y con significados perturbadores.

Lo más grave del acto de Herberg es el abuso que está haciendo de la buena fe de muchos que se impactan por la pérdida patrimonial que implicaría su acción. Pero hay también una abierta ilegalidad en su “performance” ya que está violando los derechos morales de los verdaderos autores de estas imágenes y de las personas que aparecen en las filmaciones.

Estas imágenes no fueron hechas para hacer hogueras ni para hacerlas desaparecer, como ocurrió con muchas víctimas de carne y hueso, sino para denunciar y retener en la memoria de las futuras generaciones la atroz política represiva de la dictadura chilena.

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14 mar 2012

El “tsunami austral” de la ONEMI

A cada minuto queda más claro que hubo errores monumentales que agravaron lo ocurrido la noche del domingo pasado en el sector céntrico de Punta Arenas.

Hemos conocido, con indignación, que a través de un correo electrónico, el servicio de meteorología informó, el día viernes, a autoridades regionales y directores de servicio, vinculados a la red de emergencia, que se avecinaba un frente de mal tiempo anómalo que generaría precipitaciones muy abundantes.

Más aún, la comunicación de alerta habría sido reiterada el día sábado y el mismo domingo, en horas de la mañana y fue retransmitida, también, a la sede central de la ONEMI en la capital.

Eso daba tiempo no sólo para advertir a la población y comerciantes para que pusieran a salvo sus bienes y evitaran desgracias personales, sino para adoptar algunas acciones urgentes en el lecho del río como limpieza de escombros y profundización del cauce y no se hizo absolutamente nada. El Gobierno y la nueva ONEMI fracasaron rotundamente.

A la luz de estos antecedentes, exigimos al ministerio del Interior una profunda investigación sobre lo ocurrido.

No basta con que se vaya una funcionaria que no dio una alerta, cuando el río ya estaba desbordándose, sino que acá hay muchos funcionarios, incluso en Santiago, que tenían información suficiente y precisa desde mucho antes, que pudieron hacer bastante más, tanto en la prevención como en la alarma y no hicieron absolutamente nada.

Esto explica, además, las duras declaraciones de la ministra Evelyn Matthei para culpar a la administración anterior. Se busca instalar una cortina de humo para tapar la incapacidad absoluta de las actuales autoridades para anticiparse y atender esta emergencia.

¿Por qué fracasa la ONEMI en la zona? Desde luego, porque, en general, los cambios introducidos han tenido más de efectismo que de efectividad. Además, porque tal como lo señalé ya con ocasión del incendio ocurrido durante el mes de enero en las Torres del Payne, ésta tiene capacidad operativa sólo hasta Puerto Montt.

Es necesario equipar a la zona austral de recursos técnicos y humanos adecuados y suficientes para enfrentar las emergencias. No hay capacidad de respuesta local y debe esperarse que llegue ayuda, maquinaria, puentes mecano y equipamiento desde Santiago.

Por tratarse de una zona aislada, necesitamos una ONEMI autosuficiente que no dependa del centralismo y la burocracia.

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14 mar 2012

El edificio más alto

La torre de oficinas del complejo inmobiliario y comercial Costanera Center ha despertado naturales inquietudes en la población de Santiago. Es importante, sin embargo, enfocar el hecho de la construcción de un edificio de tal tamaño y altura desde distintos puntos de vista dado que la obra impacta de diferentes maneras varios ámbitos de la vida diaria y en cada uno de ellos tiene una trascendencia diferente que hemos de evaluar de manera objetiva y, especialmente, no confundir los tópicos que están involucrados en ella.

La concepción arquitectónica de un edificio de este tipo corresponde a una madurez alcanzada por nuestro país, que nos lleva a alturas insospechadas hace algunos años atrás.

La técnica de la construcción permite hoy en día predecir de manera suficientemente segura el comportamiento estructural de los edificios, dado que ha tenido un amplio desarrollo en el último tiempo de manera que los ingenieros podemos realizar diseños que permiten la construcción de torres de gran altura de manera absolutamente segura para las personas que la habitan o realizan allí su trabajo diario.

De similar manera debemos considerar un sinnúmero de sistemas, eléctricos, mecánicos, de climatización y otros que en su conjunto conforman un verdadero sistema nervioso central de una edificación aparentemente inactiva.

Toda la tecnología incorporada en ella nos entrega una medida del desarrollo que nuestro país ha alcanzado en las últimas décadas, dado que no es posible incorporar todas las piezas y partes de un sistema complejo por una pura agregación inerte de las partes en el todo.

Para que funcionen necesitamos un corp vivant, constituido explícitamente por la integración real de todas las capacidades de nuestra sociedad, estructuradas alrededor de la capacidad técnica y allí reside nuestro logro.

Por otra parte, este complejo sistema tecnológico ha de ser insertado en un sistema mayor, la ciudad, el cual va a ser impactada de manera irreversible y la pregunta es: ¿este sistema es adecuado para resistir el impacto?

Todos tenemos la intuición de que será excesivo para el entorno, especialmente para la vialidad de la zona, la cual hace ya años, desde el comienzo de la operación de la Costanera Norte y otros hitos ha estado sometida a la presión del tráfico que demanda una alta concentración de lugares de trabajo y establecimientos comerciales.

La verdad es que el problema vial en uno de los nudos más complejos de la ciudad de Santiago se ha originado hace ya muchos años y se debe principalmente a la falta de una política pública centralizada que pueda estudiar, planificar y resolver el problema con una perspectiva global.

Hasta ahora una gran cantidad de autoridades desde los ministerios y los municipios han tratado de paliar el problema con medidas puntuales y poco eficaces que en algunos casos han incluso agudizado los problemas.

Por otra parte la empresa privada y los inversionistas proponen implementar medidas de mitigación para lograr la puesta en marcha de sus proyectos, pero naturalmente carecen de una convicción profunda del bien público y, sin una directriz clara y bien definida, sus soluciones se diluyen y así se aumenta el sentido del caos en estas vías de tan alta circulación.

Todos pensamos que alguna entidad debe solucionar el problema y frenar el desastre que se avecina. Frente a ello nos cabe preguntar cuál y si hay una organización racional que enfrente el problema: es evidente que ella no se vislumbra en el futuro inmediato.

Los ingenieros, desde hace ya muchos años hemos realizado ingentes esfuerzos para llamar tanto a las autoridades como a los empresarios a lograr establecer una política común debidamente coordinada sin lograr una respuesta clara.

Hoy día cuando el comienzo de la operación de este proyecto sin precedentes en el país por su envergadura, este llamado se transforma en imperioso y la simple indiferencia nos pone en una situación que puede llegar a ser inmanejable.

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14 mar 2012

Aborto terapéutico: ¿humanismo o autoritarismo?

Escuchando la discusión sostenida por las senadoras Ena Von Baer e Isabel Allende esta mañana en Radio Cooperativa, llama la atención que tanto la congresista UDI como la socialista esgriman argumentos de corte “humanista”, por llamarlo de un modo uniforme, para defender dos posturas diametralmente opuestas en lo que respecta a la opción de “legislar” acerca del aborto terapéutico.

En efecto, mientras la senadora Von Baer sostiene que votará en contra de legislar porque cree que hay que “proteger la vida de los seres humanos siempre, yo estoy en contra de la pena de muerte; en contra de que pongamos en duda la vida del ser humano incluso antes de nacer”, la senadora socialista cree que la mujer tiene derecho a que no le impidan poner en riesgo su vida o su cuerpo producto de la legislación existente.

Que una senadora suscriba una posición distinta a la de la otra no es un problema. Eso está bien, más allá de que compartamos o no alguna de estas posiciones.

El problema es que ambas sostengan ideas humanistas –además de las razones médicas- para defender posturas diferentes, lo que, a la larga, lleva a una confusión acerca de lo que se entiende por “humanismo”, a propósito del tema en cuestión.

Si bien es cierto que un humanista –en cuanto visión de mundo- respeta la vida humana y rechaza cualquier “fin” que justifique como “medios” colocar la vida humana en discusión y peligro, también es cierto que la más alta concepción humanista suscribe irrenunciablemente la libertad de juicio de cualquier individuo para realizar un acto basado en su voluntad y entendimiento personal, en desmedro de la obligación impuesta por la fuerza física, legal/legislativa y/o política.

Es evidente que lo anterior puede llevar a un vicioso círculo “argumentativo” por parte de quienes quieran defender cualquiera de las dos posturas.

Ejemplo claro de esto es lo que sucede en el caso de la senadora Von Baer y la senadora Allende: la primera, que se niega al aborto terapéutico en base al argumento del respeto a la vida humana, rechaza la libertad de decidir en este tema amparado en el respeto irrestricto a la vida; mientras que la segunda está por legislar y aprobar el aborto terapéutico basada en la libertad de decidir de la mujer.

Pareciera que nos quedamos sin solución concreta a causa de este círculo vicioso, en el cual la posición ideológica que se adopta, en vez de basarse en la realidad, atiende más a la ideología. Después de todo, la religión, llevada al ámbito político, también es una ideología, del mismo modo que el dogma político es una religión cuando se lo arrastra al ámbito moral.

Sin embargo, si nos seguimos moviendo en el ámbito humanista, sí existe un punto de inflexión superior. Lo explicaré brevemente.

Albert Einstein, el principal científico del siglo XX, sostenía que todo ser humano, a raíz de su libre entendimiento, siempre tenía responsabilidad en las acciones que acometiera, fueran estas las más deleznables o las más nobles. Da igual: el hombre siempre será responsable de lo que hace.

Luego, como el ser humano jamás podrá “eliminar su responsabilidad” en los hechos por él realizados, independiente de que la presión externa que puede disminuirla (como sucede, por ejemplo, en una agresión a otro en defensa propia), lo que hay que proteger es la libertad del hombre y la mujer para decidir por sí mismo.

Por consiguiente, si existe algo que va en contra de toda concepción humanista, es el sometimiento de la voluntad de los otros a la mía por medio de la fuerza (física o legal).

Es cierto que eliminar una vida también va en contra de la visión humanista. Pero todo humanista tiene conciencia de que él es un ser humano que vive en un mundo donde muchas veces las circunstancias lo llevarán a realizar actos dolorosos y desagradables.

No obstante, el ser humano nunca podrá eliminar su responsabilidad, independiente de si elacto es “bueno” o “malo”, como afirma Einstein.

Y en esa situación límite, la moral humanista siempre optará por la libertad de un individuo para decidir qué hacer.

En el caso del aborto terapéutico, un humanista respeta la decisión voluntaria de una madre que desee abortar, del mismo modo que respeta la decisión voluntaria de la madre que decide no abortar: ambas lo harán siguiendo lo que su voluntad les lleva a decidir.

Y en este punto, es donde creo que si bien es cierto que la senadora Von Baer profesa un argumento humanista para negarse a legislar, el hecho concreto es que con su negación, lo que está haciendo es esconder detrás de una careta humanista algo que va en contra de todo humanismo, que es la posición autoritaria, aquella que impone a los demás qué hacer y qué no hacer a raíz de una concepción ideológica egoísta.

Nadie que se llame humanista puede estar a favor de la pena de muerte. Pero nadie puede obligar a una madre a una posible muerte –u otra secuela nociva para su persona- impidiéndole decidir qué hacer con su cuerpo. Esta actitud, a la larga, es otra forma de pena de muerte.

Y eso, después de todo, es lo más alejado que existe de una posición humanista.

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