14 mar 2012

El paradigma de la generación limbo

Quienes nacimos entre finales de los 80´ y principios de los 90´ podemos considerarnos parte de la generación limbo, dado que crecimos entre las cenizas de la dictadura y los albores de la democracia.

Nuestra generación se caracteriza por no tener arraigados los traumas de la dictadura (lo que no significa que ésta sea irrelevante para la elaboración de nuestro pensamiento crítico) y por haber dejado de lado el “no estoy ni ahí” de los jóvenes noventeros; probablemente el quiebre estructural que significó pasar de dictadura a democracia para quienes vivieron ambos periodos los hizo ser más conformistas, ya que claramente un país democrático, con libertades civiles, con buenos índices económicos y donde el poder adquisitivo de las personas crecía constantemente, era el paraíso en comparación con los 17 años anteriores.

Sin embargo, nosotros no vivimos la rigurosidad de la dictadura, por lo cual sólo conocemos un estado de la materia y es el que cuestionamos hoy cuando nos encaminamos hacia el mundo laboral.

¿Acaso no es justo que cada generación vaya moldeando la sociedad en la que quiere vivir acorde al contexto de los tiempos?

Justamente es esto lo que la ciudadanía, comandada por la generación limbo, comenzó el 2011.

Un proceso revisionista sobre la sociedad que tenemos, para avanzar hacia la sociedad que queremos. ¿Los resultados preliminares? Un rotundo rechazo al “establishment”.

Todas las encuestas muestran que la ciudadanía no respalda el sistema político, el sistema económico-tributario, el sistema educacional, ni las políticas ambientales, es decir, se necesita una cirugía mayor.

¿Pero acaso es esto una sorpresa? Claro que no, ¿qué se podría esperar de una sociedad donde su carta Gantt fue impuesta y no consensuada?

Así es, la constitución de Jaime Guzmán y el descriterio de algunas políticas liberalizadoras de los Chicago Boys tienen su símil en la novela “Crónica de una muerte anunciada”, sabemos que tienen que morir pero aún no somos capaces de desconectarlas del ventilador artificial de una sociedad despolitizada.

Desde mi modesta opinión como joven economista perteneciente a la generación limbo, creo que las turbulencias sociales que experimentan hoy Chile y el mundo son producto en gran parte del injusto sistema económico imperante. Hecho que trataré de explicar a continuación.

Así como la economía está sujeta a ciclos económicos, la historia económica nos muestra ser una especie de gran rueda donde en un instante estás arriba y tiempo después en el fondo, la fuerza que impulsa esta rueda son los llamados paradigmas (que coloquialmente podríamos llamar modas),donde los contextos y protagonistas son distintos pero la dinámica es similar.

El paradigma desde al menos 30 años a la fecha se llama libre mercado y uno de sus principales exponentes es Chile, país que es tomado generalmente como ejemplo dado sus increíbles resultados económicos, los cuales si bien son sorprendentes en su etapa de recuperación pos crisis de la deuda de 1981 no alcanzan los estándares que presentaba el país en la etapa previa a la liberalización (o etapa de sustitución de importaciones), donde tanto el crecimiento del PIB como del PIB per cápita eran superiores a los mostrados por Chile en la década dorada del 90´.

Ahora bien, si analizamos el desempeño en términos distributivos observamos que el puzzle no se presenta mejor; es cierto que el porcentaje de personas por debajo de la línea de la pobreza ha disminuido pero las brechas entre pobres y ricos han aumentado considerablemente.

Bajo este marco aún nos preguntamos ¿Qué causa todas estas turbulencias sociales? (no sólo en Chile, sino en todo el mundo)

La respuesta parece evidente, las personas comunes y corrientes que trabajan diariamente hasta 16 horas para tener una vida digna abrieron los ojos y se cansaron de las injusticias del sistema.

No es que de la noche a la mañana se hayan convertido en revolucionarios o en comunistas, es simplemente que el elástico de la paciencia e indiferencia se cortó al ver como les “robaban” en sus caras (los rescates financieros se realizan con los impuestos de todos los ciudadanos), como debían endeudarse por años para adquirir un derecho humano como es la educación (lo que es peor sin ninguna garantía de calidad) e incluso ver como personas morían por no tener el dinero suficiente para acceder a un sistema de salud simplemente humano (toleramos por años el famoso cheque en garantía).

Pues bien parece que la rueda está girando, movida esta vez por la conciencia de las personas que claman por un “New Deal”, tal y como ocurriera en Estados Unidos pos la gran depresión de 1929, en donde el estado vele por quienes no pueden defenderse por sí mismos y la economía no quede al alero de esta utópica mano invisible que asigna eficientemente cual dios reparte riquezas a sus feligreses.

¿Un Estado de Bienestar para Chile?

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14 mar 2012

¿Queremos que el Congreso sea respetable?

La encuesta Adimark correspondiente a febrero de este año reveló que sólo 23% de los consultados aprueba la labor de la Cámara de Diputados, en tanto que 67% la desaprueba. En el caso del Senado, 26% aprueba su labor y 63% la desaprueba. No hay novedad. Ha sido la tónica de los últimos años, y ello es muy pernicioso para el régimen democrático.

En la negativa evaluación del Congreso influyen seguramente numerosos factores, entre ellos el amplio cuestionamiento al viciado sistema con el que son elegidos los parlamentarios, pero también los estilos de hacer política que han hecho escuela entre ellos.

Por ejemplo, se ha creado un gran equívoco respecto de la función legislativa y el papel de los parlamentarios, como queda de manifiesto en las palabras de Guido Girardi al hacer un balance de su período como presidente del Senado: “Fui un presidente del Senado que participó en todas las marchas de Patagonia sin Represas, que participó en las marchas de los estudiantes. Estuve en la calle, dado que el gobierno había renunciado al diálogo. He intentado generar un debate desde la ciudadanía”. (La Segunda, 12 de marzo de 2012).

¡Qué obsesión por las marchas y por la calle! Es un caso digno de estudio.

Girardi no mencionó el hecho que más se recordará de su paso por la presidencia del Senado: el bochornoso episodio ocurrido en octubre de 2011, cuando un grupo de adolescentes aleccionados por un adulto desinhibido, ocupó las oficinas del Senado en Santiago durante varias horas, lo que llevó a Girardi y a otros parlamentarios a firmar bajo presión un papel en el que se comprometían a impulsar una reforma constitucional. Ni más ni menos. Para la historia del Congreso.

Se ha hecho frecuente que algunos parlamentarios, sobre todo diputados, lleguen a la sala de sesiones con pancartas o lienzos con alguna consigna para efectuar una especie de mitin de apoyo a determinados movimientos sociales, rechazar un proyecto de ley u otro motivo.

Se trata de una puesta en escena ofrecida a los fotógrafos y camarógrafos, que por supuesto agradecen la posibilidad de captar imágenes llamativas para los canales de TV y los diarios. Al observar las fotos de los participantes, se puede apreciar que algunos disfrutan el momento, otros se suman sin mucho entusiasmo y uno que otro parece sentir un poco de vergüenza.

Esta táctica ha sido usada por parlamentarios de todo el espectro, pero en el último tiempo parece ser patrimonio de los actuales opositores. ¿Qué tipo de cuentas sacan quienes actúan así? ¿Creen que la gente celebrará que ellos actúen como manifestantes? ¿O que obtendrán aplausos por demostrar “cercanía con el pueblo”? Vaya uno a saber.

Es probable que la poca estimación ciudadana hacia el Congreso Nacional esté vinculada con estas expresiones de desenfado, pero los parlamentarios parecen no tener conciencia de ello. Siguen actuando como si la sede del Congreso fuera una plaza pública, donde se imponen los que gritan más alto. No es un espectáculo edificante.

Es hora de que los líderes políticos se den cuenta de que el Parlamento necesita recuperar autoridad ante los ciudadanos, para lo cual es clave que sus miembros actúen con ponderación y rigor.

Esto no significa que pierdan contacto con la sociedad civil ni que desoigan las reivindicaciones que levantan y seguirán levantando diversos sectores, cualquiera sea el gobierno en funciones. Se trata simplemente de que no confundan los roles, de que no se suban al carro de los movimientos sociales ni intenten manipularlos en su provecho.

¿Es válido que actúen como portavoces de ciertas demandas específicas? Puede justificarse en ciertos casos.

¿Deben ser facilitadores del diálogo entre el gobierno y determinados movimientos?Por supuesto, es lo que se espera. Pero los parlamentarios no deben olvidar que son integrantes de un poder del Estado y necesitan tener sentido de la dignidad del cargo que ocupan. La práctica de agitar pancartas en la sede del Congreso profundiza los recelos de la mayoría de la población hacia la actividad política.

Los diputados y senadores no tienen derecho a actuar como integrantes de un piquete de agitación. Si lo hacen, en los hechos abusan de su investidura. Quienes participan en estos actos creen que ganan popularidad, pero es exactamente al revés. Cuesta tomarlos en serio.

En los próximos días se producirá la renovación de las mesas de la Cámara y el Senado.Ojalá que los nuevos titulares actúen con sentido de Estado y ayuden a mejorar algo las cosas.

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14 mar 2012

Salario digno y Pymes

El subsecretario del Trabajo, Bruno Baranda, ha planteado su posición respecto de lo que el Obispo Goic señalara públicamente el año 2007, y que las organizaciones de trabajadores han planteado hace decenios, es necesario establecer un Salario Digno, sin letra chica, sin empezar con la eterna discusión entre salario e ingreso, o que aumentar los salarios genera desempleo o la discusión acerca de qué bonos más agregar a los salarios.

El salario es el pago que debe recibir el trabajador por el desarrollo de su función en la organización en la que se desempeña; es evidente que su valor no puede estar solo definido por el mercado, toda vez que las organizaciones (con y sin fines de lucro) para funcionar necesitan de los trabajadores, por tanto es necesario que el salario alcance para la manutención del trabajador y de su familia (de ahí saldrán los trabajadores del futuro).

Teniendo eso claro, debemos agregar también las condiciones que establece la Organización Internacional del Trabajo (organismo tripartito donde concurren, gobiernos, representantes de empleadores y representantes de trabajadores) para que exista trabajo digno y decente, contrato, ingreso digno, seguridad social, estabilidad, buen trato, posibilidades de desarrollo, no a la discriminación por género, raza, religión, opción sexual, minusvalías.

No podemos seguir aplicando políticas de caridad, bonos, ayudas, canastas; ese tipo de “ingresos” dependen de la disposición del gobierno de turno, resta dignidad a quien lo recibe. Los trabajadores tienen derecho a recibir un salario digno por su trabajo, basta de asistencialismo y paternalismo, reconozcamos al trabajo su verdadero valor y remunerémoslo como tal.

Las Pymes en general pagamos salarios por sobre el llamado salario mínimo legal (hoy $182.000 antes de descuentos), y lo hacemos porque trabajamos codo a codo con nuestros trabajadores, siendo nosotros mismos un trabajador más en la gran mayoría de nuestras pequeñas empresas.

La remuneración que pagamos, que sospecho puede acercarse a los 250.000 planteados por el subsecretario Baranda, en muchos casos está compuesto por el salario, un 25% de él como anticipo de participación de utilidades (utilidades que en la gran mayoría de las pymes no existen o son bajísimas), bonos de locomoción y colación, y pagos no formales (a la negra en buen chileno). Esta situación debería cambiar, el ideal es que el salario mínimo digno, lo sea sin agregados, es decir salario propiamente tal, y sobre el los otros “extras”.

Las grandes empresas, que dan trabajo al 20% de los trabajadores del sector privado, pueden pagar dicho salario sin mayores inconvenientes.

Es cosa de ver los niveles de utilidad de Bancos, AFP, Isapres, clínicas, empresas de seguros, cadenas de Supermercados, de farmacias, de grandes tiendas, empresas de telecomunicaciones, ferreterías, eléctricas, cementeras, inmobiliarias, empresas de servicios sanitarios, mineras por señalar los rubros principales.

Por otro lado claramente no es cierto que un aumento del salario signifique más cesantía, por el contrario, menos cuando la economía externa está en crisis, es más importante el consumo interno, y éste se realiza con el salario de los trabajadores; más remuneración, más consumo; más consumo, más producción; más producción, más empleo.

Para las pymes puede ser un poco más complejo, sobre todo el proceso de pasar de negro a blanco una parte de los ingresos, porque eso significa aumentar los costos de leyes sociales y los ingresos incluidos como bonos no tributables ni afectos a leyes sociales.

Nuestro Estado podría ayudarnos en este proceso, subsidiando por ejemplo los mayores costos que por concepto de leyes sociales significaren estos cambios, un 100% de subsidio por los 2 primeros años, un 50% los años tres y cuatro, un 25 % para los años cinco y seis, y a partir de año siete sin subsidio.

Chile tiene recursos, Chile tienen estabilidad, es hora de empezar a aplicar políticas que de verdad empiecen a cambiar la bestial distribución del Ingreso existente.

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13 mar 2012

La rabia de Aysén

La rabia de Aysén, de muchos y muchas en Chile y en el mundo, cabalga en el agitado lomo de nuestra historia, tanto de la remota, como de la contemporánea. Son muchos elementos, inercias y resacas, períodos de violencia, y escasos remansos de calma. La influencia de la historia más antigua es mayor a lo que asumimos, porque los eventos más recientes tienden a ‘robarse la película’.

Lo inmediato se ve como la cresta de la ola a punto de caernos encima, o que ya nos atrapó en su vorágine.La rabia que gruñe hoy a través de la humanidad tiene que ver con un elemento tan antiguo quizás como ella misma, pero de una vigencia sorprendente.

Se trata del imperialismo y el colonialismo. De los ‘descubrimientos’, por parte de habitantes de ‘viejos mundos’, de mundos nuevos para ser colonizados y despojados de sus riquezas y recursos naturales, y de su utilización de mano de obra local, esclava o barata, para lograrlo. En nuestro país la política y la lógica colonial española fueron implacables.

El objetivo número uno era encontrar oro para la madre patria. A cualquier costo.Esta es la narrativa central y universal. Y después del oro, todo lo materialmente valioso que pudiera seguirle en la lista. En este proceso, además, entre ferocidad y nostalgia, consciente o inconscientemente, se erradicaba lo originario, tanto los pueblos como los ecosistemas. Lo que ha sido denominado eco-imperialismo.

Recrear el mundo que traían a cuestas en el nuevo mundo. Así vemos la violencia inusitada desatada contra las poblaciones autóctonas, la letal combinación de cruz y espada.

Afortunadamente los pueblos arraigados son de la Tierra misma, y gracias a ello mucho sobrevivió, pero entre el etnocidio, que incluye la cultura en sus múltiples expresiones, y el genocidio, lo perdido también ha sido mucho más de lo que asumimos. Luego está la erradicación y la transformación de ecosistemas.

Arrasar lo originario y recrear un pedazo de Europa. Álamos, sauces, aromos, vacas, ovejas, cabras, trigo, vides, frutales… ahora pinos y eucaliptus. Todas benditas especies, generosas, sabrosas, nutritivas, creadas por la madre naturaleza. La brutalidad y la ceguera están en la sustitución, en negar, y mirar absolutamente en menos el valor de lo existente.

El colonizador, al no encontrar una terra nullius para la instalación de su mundo originario, sino tierras pletóricas de cultura y vida propias, simplemente buscó anularlas a sangre y fuego.

En nuestro país esta impronta está viva: seguimos pegados en la fase extractivista primaria colonial, con las exportaciones de concentrado de cobre, harina de pescado, astillas de pino y eucaliptos, y pulpa de celulosa. Curiosamente, todas estas actividades, a gran escala e intensidad, son destructivas, y tienden a arrasar lo que va quedando, son la continuidad de la huella de la conquista.

Y ahora, empresas europeas nos venden el agua, la electricidad, la telefonía, el permiso de circular por nuestras carreteras a precios exorbitantes. Parece un chiste cruel ¿o no? O sea, claramente neo-colonialismo, o reconquista, o sorprendente continuismo, con una fase intermedia con gran presencia norteamericana, pero, después de todo, de una colonia de Inglaterra, es decir, nada distinto. Aysén es totalmente emblemático de todo esto.

En el norte los ingleses lideraron la explotación del salitre, y su valioso nitrógeno. En el extremo sur, ellos mismos, y criollos extranjerizados, persiguen, tanto la extinción de los extraordinarios pueblos indígenas, como la retirada de los extraordinarios bosques australes, para despejar el ambiente para la ganadería ovina extensiva e intensiva.Con los primeros, casi lo logran, y de los segundos arden 4 millones de hectáreas.

Después, el control remoto, entre la ignorancia y la indiferencia, desde Santiago y la salmonicultura excesiva, la pesca de arrastre, Alumysa, HidroAysén, Rio Cuervo. Noruegos, canadienses, italianos, suizos… Da rabia. No se trata de fomentar el odio, sino de entender las causas del creciente malestar que nos está invadiendo. Puede ayudarnos a cambiar el curso de la historia hacia un horizonte más luminoso.

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13 mar 2012

El verdadero motor del cambio

La extrema concentración en casi todos los mercados, es el principal obstáculo para los emprendimientos y desde luego para el crecimiento económico

No basta con afirmar que es motivación central del gobierno fortalecer los pilares del emprendimiento y la innovación en Chile, porque ese discurso no se condice completamente con la importancia que se le sigue dando en Chile al gran capital y especialmente a las grandes conglomerados que conforman grupos económicos nacionales y extranjeros que continúan siendo en la práctica, aunque no en el discurso, los verdaderos privilegiados y actores gravitantes.

A este respecto conviene recordar que Sebastián Edwards, economista, chileno muy escuchado, en reciente intervención, en un diario de alta circulación, señaló que después de una decena de años que la productividad creció a un ritmo vertiginoso entre 1986 y 1997, durante los últimos 15 años las ganancias de eficiencia en Chile han estado estancadas, y que retomar el crecimiento de la productividad requiere de un conjunto ambicioso de regularizaciones y modernizaciones.

Sobre el tema de la productividad, el profesor Alfonso Cruz N., comenta que, comparando la productividad total de factores de varios países miembros de la OCD durante la última década se demuestra un deficiente desempeño de Chile ocupando los últimos lugares en el ranking.

El profesor Cruz concluye que “los datos son concluyentes. Chile y las empresas chilenas tienen un atraso significativo en innovación tecnológica que es imperativo revertir para asegurar altas tasas de crecimiento durante la presente década, lo cual desde un punto de vista estratégico puede ser visto como una oportunidad; hay un espacio interesante para convertirla en una fuente de “competitividad”.

En este mismo orden de ideas son relevantes los siguientes datos que el profesor Alfonso Cruz consigna: de los US 80.500 millones que Chile exportó en el año 2011, más del 95% corresponde a materias y productos básicos.

Menos del 5% son exportaciones de bienes y servicios de alta tecnología. Ello es diferente de lo que sucede en países con acelerado desarrollo como Finlandia, Suecia y Corea, donde este tipo de exportaciones supera el 50%.

Durante los últimos 10 años Chile ha logrado obtener en EEUU sólo una patente por millón de habitantes por año. Nueva Zelandia e Irlanda obtuvieron 35 y los países escandinavos más de 180.

Chile destina sólo el 0,4% de su PIB a financiar innovación y desarrollo, valor significativamente inferior al de los país de la OCD que asignan en promedio el 2,3%, y a países líderes en esta materia como Finlandia y Suecia, con aporte sobre el 3,5% (antecedentes tomados del trabajo “La Innovación Tecnológica es Fuente de Competitividad y Crecimiento” del profesor Alfonso Cruz).

Lo anterior se debe a que hasta ahora, en materia de emprendimiento, no se puso el énfasis en lo que correspondía.

El país ha continuado desde el régimen militar y bajo cinco gobiernos democráticos en una senda que reiteradamente privilegió el desarrollo de grandes concentraciones económicas, que se tradujeron en que el país se transformó en un paradigma oligopólico, que resulta incompatible con el desarrollo profundo de las pymes.

La extrema concentración en casi todos los mercados, es el principal obstáculo para los emprendimientos y desde luego para el crecimiento económico.

En efecto, desde hace más de quince años los grandes grupos no han aportado un aumento significativo en la productividad, en los términos que se requería. La locomotora del desarrollo, es decir, estos grandes grupos nacionales y extranjeros, no han sido capaces por sí solos de empujar toda la economía.

Hemos sostenido reiteradamente que sólo habrá un cambio económico que el país aceptará y tendrá más como propio si la viga maestra del desarrollo deja de ser la concentración económica en los mercados.

Para ello es preciso una vasta y profunda política económica que ponga en un mismo nivel a las micro, pequeñas y medianas empresas con los grandes conglomerados.

Debería comenzar por promover el Estado, entre muchas otras medidas, algunas en curso, un sistema que democratice efectivamente el crédito, desconcentrándolo, y que permita que el factor del riesgo, de alguna u otra forma, sea parte de un esquema socialmente compartido.

No es racionalmente admisible que el emprendimiento dependa de una cierta característica psíquica de quien intenta desarrollar nuevas acciones. Coincidimos con quienes sostienen que es una dramática ironía asumir que el emprendedor debe poseer un trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH); como igualmente rechazamos cualquiera insinuación de que el emprendimiento pueda nacer sólo en personas de una determinada clase social, practiquen una determinada religión o pertenezcan a una raza en particular. Esas son interpretaciones muy segregacionistas o incluso de orden racista.

Una república democrática debe pensar estas acciones pro emprendimiento precisamente rechazando cualquier mito sobre la materia.

Asimismo cuando se habla de emprendimiento no se debe entender por aquel exclusivamente el ligado a materias productivas o económicas, ya que también existen emprendimientos culturales, deportivos o científicos, etc.

Coincidimos con la importancia de que se desarrolle un proceso educativo en que se enseñe a los niños a tomar riesgos y a transformar sus necesidades en oportunidades y atreverse a equivocarse. Con razón se habla de crear una “cultura emprendedora”, lo que en cierto modo es aún más potente que desarrollar una mera política económica.

Todo emprendedor es valioso, y por ello hay que evitar el endiosamiento de quienes llegan a tener un gran éxito. Incluso quienes tienen un devenir menos exitoso son útiles a sí mismos, sus familias y a la sociedad.

Coincidimos en que el sistema educacional chileno, no solo el universitario, sino también el escolar no preparan a las personas adecuadamente para emprender y curiosamente tenemos la sensación de que se está formando un ejército de futuros funcionarios del Estado y de los grupos económicos.

Esto puede convertirse en un detonante de un movimiento de incontenible presión sobre toda la organización social que conocemos.

Sólo la valoración social al masivo emprendimiento y el apoyo a su desarrollo desde una perspectiva de política estructural de carácter esencial hará que realmente un país como Chile, con una enorme riqueza intelectual, pueda dar un paso significativo y exponencial hacia una sociedad desarrollada, evitando el drama en que nos encontramos de una concentración creciente de poder político, económico y social que parece que ya no puede ser detenida, a menos que existan transformaciones institucionales efectivas, urgentes y muy profundas.

Este desafío es más grande que la fase exportadora, la modernización del mercado de capitales, o meras nuevas reformas laborales o tributarias y mucho más útiles y desde luego urgentes que discutir teóricamente sistemas electorales o políticos. En el fondo aquí está el verdadero motor del cambio de poder que el país exige cada día más.

N de la E: Coautor del análisis, el abogado Hernán Bosselin C.

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13 mar 2012

¿Nueva regionalización?

Quienes habitamos en regiones, vivimos a diario la idea de que Chile es un país centralista, no tan sólo en el funcionamiento del gobierno, sino que también en los partidos políticos, en las empresas, medios de comunicación y hasta en el sector financiero.

Como consecuencia, todos apoyamos más descentralización del Estado, con elección de autoridades regionales, más atribuciones fiscales a los gobiernos regionales, etc.

No obstante, me parece que el actual ordenamiento territorial chileno, llamado regionalización, también está en crisis. Aunque son conceptos parientes no significan lo mismo, y a la regionalización no se le ha dado mucha relevancia en el actual debate, aun cuando creo que es la que determina el sentido real que puede tener la descentralización en nuestros territorios.

La diferencia básica que existe entre regionalización y descentralización, radica en que la primera es el fondo y forma que se da un país para “organizar” territorialmente el poder económico, social y político de una nación.

Por su parte, descentralización es la manera –amplia o restringida- de “distribuir” principalmente el poder político sobre aquella forma territorial en la que se ha organizado el país.

Puesto en un ejemplo, la regionalización en Chile se inspira y se ha inspirado históricamente en un modelo de ordenamiento territorial basado en la promoción del crecimiento/desarrollo sobre un territorio principal llamado “región”, por eso el actual modelo de descentralización apunta mayoritariamente a las regiones.

Ambos conceptos, descentralización y regionalización, son diferentes pero están profundamente conectados y son medios y no fines en sí mismos, juntos deben perseguir un objetivo mayor.

En mi concepto, la descentralización es más instrumental que la regionalización, ya que esta última establece el contenido y contenedor al cual se le va a descentralizar poder.

Mi tesis es que el Estado chileno nunca ha organizado territorialmente al país en función de reconocer a las regiones como un sujeto político capaz de decidir y tomar sus propias decisiones.

Por ejemplo, Pinochet regionalizó el país y estableció los límites administrativos de las regiones en base a criterios geopolíticos, con el objetivo de garantizar primordialmente la seguridad nacional.

Antes de Pinochet, Corfo y Odeplan organizaron territorialmente el país en base a un claro objetivo de promover el desarrollo y crecimiento territorial.

Ambos modelos requerían de un tipo de descentralización que veía en las regiones un objeto, y no un sujeto democrático o contrapeso regional al interés nacional y homogeneizador de la elite política central.

Posterior a la caída del dictador Pinochet, la “regionalización” siguió tal cual, y tuvo que pasar más de 30 años para que en 2007 se aceptara la creación de dos regiones por demanda de sus habitantes, aunque sin modificar su conformación institucional.

Por ello, creo que las manifestaciones de descontento por mayor participación, más decisión, más democracia en regiones, son síntoma de que en algunos territorios no están dispuestos a seguir siendo objetos, sino que quieren ser protagonistas y sujetos de su propio desarrollo.

No es menor que todas las demandas por mayor descentralización provengan de provincias descontentas con el Estado Central pero también con su región original, por ejemplo, Valdivia, Arica (ex provincias, hoy regiones), Ñuble, Osorno, Chiloé, Loa, etc.

Por eso creo que si en el debate actual no se asume que las actuales regiones no fueron diseñadas para ser sujetos de su democracia y desarrollo, ergo de no modificar la actual regionalización, todos los esfuerzos por distribuir el poder político seguirán resultando algo ambiguo para los ciudadanos.

¿Por qué digo esto? En muchas de las actuales regiones se observa más fragmentación que cohesión territorial, cuestión que se traduce en constantes tensiones y conflictos políticos intrarregionales, ya sea por mala distribución de los recursos regionales, por la falta de “compromiso regional” de las autoridades designadas, por falta de un proyecto colectivo regional, por habitar extensos territorios que impiden el diálogo entre los actores productivos y sociales de las provincias que componen las regiones.

Asimismo, los llamados liderazgos regionales en realidad son liderazgos provinciales, y no han sido capaces de construir proyectos políticos cohesionados y conciliadores en sus regiones.

Súmele a esto que tampoco hay en todas las regiones una elite política regional que sirva de contrapeso a la elite nacional que se han tomado las regiones, ejemplos sobran, Larraín y Frei en Osorno, Allamand, Bitar y Flores en su momento, Escalona en Puerto Montt, y puedo seguir…

Entonces no nos engañemos, que los avances que se logren con la gran movilización de Aysén no nublen el fondo regionalista que también está en crisis en nuestro país.

Chile requiere un nuevo pacto territorial que pueda permitir construir “regiones” en base a criterios socio-políticos, una nueva regionalización democrática. Sobre ella se debe crear una administración descentralizada del poder. No creo que la solución sea solamente más distribución de poder político para la misma regionalización que diseñó Pinochet, y que por cierto, ya fracasó.

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13 mar 2012

Ya no basta con rezar

La oración es un elemento esencial para la vida de los cristianos. El Pueblo de Israel reza, Jesús reza y enseña a hacerlo y desde pequeños a muchos de nosotros se nos invitó a pedirle a Dios que nos cuide y nos proteja.

La oración intenta descubrir el paso del Espíritu por nuestra vida para así ser más fieles a su amor. La oración es diversa y rica en sus formas. No existe un modo único de escuchar a Dios.

En efecto, las múltiples espiritualidades son reflejo de los distintos modos de acercarse al Evangelio. Lo central está en que por más que haya diversidad, el centro está en Jesús que se nos presenta en la Palabra de Dios y por medio de la Iglesia.

Sin embargo, la vida cristiana no se restringe a las formas de oración.

Muchas veces creemos, erróneamente, que un buen cristiano es aquel que va mucho a misa, que reza mucho, que vive los sacramentos y que con ello tiene el cielo asegurado.

Sin bien lo anterior es importante, en algunos ambientes el centrarse tanto en esta forma unívoca de vivir la pertenencia a la Iglesia los lleva a desconocer, a rechazar y evitar el contacto con la cultura, con las preocupaciones del país, con los más pobres. Vivir el Evangelio se circunscribe a las cuatro paredes del templo.

Así se termina viviendo una vida aislada, centrada en sí mismo, preocupada más por la perfección personal y validando más la integridad particular que la preocupación por el prójimo. El cumplimiento de las normas, las formas y la pulcritud en el rito termina siendo lo más importante y central.

Que una persona rece más o menos no termina siendo lo más fundamental. Que una persona vaya más o menos a misa no verifica que sea un buen cristiano. Que celebre más o menos los sacramentos no asegura que viva con fidelidad el Evangelio.

¿Cómo se verifica la vida cristiana? La vida cristiana se verifica por los actos, por las obras, por una conducta y una actitud de amor y de servicio a los más pobres y necesitados.

Se verifica por un modo de vivir que muestra compromiso, cercanía y solidaridad con aquellos que más necesitan.

Un buen cristiano, por lo tanto, es aquel que alimentado por la oración y los sacramentos finalmente es capaz de vivir cotidianamente aquello que predica.

Una oración que lleva a ponerme en el lugar del otro, una oración que lleva a vivir insertos en la cultura y en la historia de los pueblos, una oración que tiene como centro las preocupaciones y las necesidades de los excluidos es la oración que lleva, al mismo tiempo, a vivir la fe más en las obras que en las palabras o los ritos.

Por lo tanto, que los pastores, que los laicos, que los sacerdotes y las religiosas se dediquen a rezar es bueno , pero más importante es que se dediquen a actuar.

Quienes creen que la vida cristiana es aislarse en el templo, inmunizarse frente a los problemas sociales, retirarse a tomar palco mientras el pueblo exige mayor dignidad, se equivocan.

La verificación de una buena oración es la encarnación, es visitar al preso, estar con el enfermo, con el inmigrante; es involucrarse para hacer una buena política, es reclamar al mercado mayor igualdad, es hacer que las autoridades pongan su atención en los más pobres.

No basta con rezar. Sin duda que no. Hace falta conducir la vida cotidiana estando al lado de los excluidos.

Hace falta obrar con justicia, generosidad y empatía frente a los más necesitados.

Hace falta rezar pero para actuar con fuerza y decisión en favor de la dignidad de aquellos necesitan ser reconocidos.

Ojalá que la Iglesia Católica y los cristianos comprendan que el evangelio se vive, se concreta, se hace realidad cuando actuamos conforme a la justicia que la misma fe nos exige y no sólo cuando rezamos o le pedimos a Dios en el silencio del oratorio.

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13 mar 2012

Una minga para el trauco

El 1º de marzo pasado publicamos aquí la columna “Un nuevo adefesio ilegal : ahora en Castro”, en donde dimos cuenta del monstruo constructivo llamado mall ejecutándose al margen de las disposiciones urbanísticas contenidas en el permiso de edificación otorgado por la directora de obras municipales.

En esa columna instábamos al alcalde en orden a que aplicara la Ley General de Urbanismo y Construcciones (LGUC) para que se demoliera todo lo ilegal, agregando que, si esa autoridad local por timidez u otra razón se resistía a ejercer sus atribuciones, le correspondía actuar en consecuencia al Seremi de Vivienda y Urbanismo de la Región de Los Lagos: para ello indiqué los números de los artículos de la LGUC que se referían a la materia específica.

Como la empresa Pasmar, titular del proyecto, continuaba edificando sin obedecer unas cuantas paralizaciones de faenas impartidas por el municipio, lo que considerábamos bastante grotesco, el 2 de marzo pasado le enviamos un correo electrónico a dicho alcalde, con copia a la directora de obras con el propósito de que, haciendo valer sus potestades, forzaran al díscolo privado a enmendar el rumbo.

Tampoco pasó nada, el empresario extranjero de apellido Mosa dueño del negocio, continuaba campante construyendo con la influyente empresa SalfaCorp, la misma que está levantado el polémico y también ilegal Costanera Center en la comuna de Providencia.

Por ello, el 6 de marzo pasado denunciamos el caso en la Contraloría General de la República para que, en conjunto con la Unidad Especializada Anticorrupción del Ministerio Público y con el Consejo de Defensa del Estado, investiguen lo que está aconteciendo con aquél proyecto que rompe la escala de la zona patrimonial en donde se emplaza.

Después supimos que el Concejo Municipal de Castro había decidido convocar a una consulta ciudadana no vinculante para que los habitantes de esa ciudad opinaran sobre el adefesio.

Sostenemos que tal ejercicio democrático se debió haber realizado antes del otorgamiento del permiso y con anticipación a la modificación del Plan Regulador Comunal para ese sector estratégico de la ciudad, cambio que, por lo demás, fue un traje a la medida del inversionista del mall.

Pues bien, nos preguntamos cuales serán las preguntas de la extemporánea consulta, ya que, como lo dijimos, la desobediente empresa Pasmar sigue construyendo, haciendo caso omiso de las paralizaciones de faenas dictadas por la autoridad competente.

Por tal motivo el caso está radicado en el Juzgado de Policía Local de Castro y el alcalde Nelson Águila, en la práctica, se ha declarado incompetente para firmar el Decreto que posibilitaría la demolición de todas las superficies que violan el permiso, asunto incomprensible para todos aquellos que dicen promover y respetar el Estado de Derecho y por lo tanto el apego a las leyes y reglamentos vigentes.

La gente de esa ciudad tiene legítimo derecho a disponer de un centro comercial y recreacional grande para adquirir ciertas mercancías, evitándose así los largos, caros y tediosos viajes a Puerto Montt, como muchos lugareños lo han manifestado con fuerza en las redes sociales y en las ocasiones en que han sido entrevistados por la prensa.

Lamentablemente las autoridades locales no tuvieron la visión necesaria para convencer al titular del proyecto que el lugar elegido por éste era muy inadecuado por los impactos viales, urbanísticos y ambientales que produce.

El Colegio de Arquitectos de Chile, en conferencia de prensa del viernes 9 de marzo pasado, reclamó airadamente sobre este despropósito exhortando al ministro de Vivienda y Urbanismo, en orden a que es urgente el cambio normativo para que las ciudades se desarrollen civilizadamente respetándose sus valores patrimoniales y con efectiva participación ciudadana.

Por el contrario, la Cámara de la Construcción, asociación gremial empresarial cuyo único objetivo es intervenir permanentemente ante los gobiernos de turno solicitando prebendas de todo tipo para su sector, no ha dicha nada durante la discusión pública que ya lleva más de 3 semanas. Su mudez la refleja de cuerpo entero.

El ministro Pérez Mackenna dice que la cuestión que nos preocupa tiene que ser resuelta por la municipalidad de Castro, olvidando que son sus representantes en las 15 regiones del país, llamados Secretarios Regionales Ministeriales (Seremis), los que deben exigir el cumplimiento del marco regulatorio, cuando las municipalidades no ejercen su roles.

El Seremi de la región de Los Lagos, quien debió actuar oportunamente, aún no ha tomado iniciativa alguna para que el díscolo privado se enriele por la senda del bien y por ello el lunes 12 de marzo pasado le pedimos que procediera.

En resumen, en nuestra opinión, el problema no es tanto el desproporcionado mall, sino su incorrecta localización y por ello, independientemente del resultado de la futura consulta, estimamos que la situación engorrosa que se vive allí se resolverá cuando el desvergonzado trauco de concreto armado sea trasladado con la tradicional minga chilota al espacio abierto y propicio inmediatamente afuera de la ciudad para que el empresario Mosa plasme, sin contratiempos ni críticas de nadie, su productivo negocio de retail.

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13 mar 2012

¿Dónde está el problema?

Arrecian las críticas contra la dirección e institucionalidad del fútbol chileno.

El partido con Ghana, la programación de partidos al mediodía con altas temperaturas, la vinculación de directivos con barras, el relajo disciplinario por el eventual perdón a seleccionados castigados, la creación de la segunda división profesional, entre otros, aparecen como graves problemas que aquejan al fútbol chileno.

Efectivamente son hechos opinables y muchas veces, por no decir todos, cuestionables. Pero me nace la duda si esos son los verdaderos problemas del fútbol chileno.

El partido con Ghana, selección integrada por jugadores de muy buen nivel, fue realizado por agentes FIFA, entidad que es el aval de todo el fútbol mundial y cuyos funcionarios y colegiados, por el sólo hecho de serlo, gozan de gran reconocimiento en Chile y el resto del mundo. En este caso, fallaron quienes detentan el monopolio para producir estos partidos como han errado otros productores contratados por el fútbol chileno.

La programación de partidos al mediodía es una costumbre en Ligas que parecen excelentes, como Inglaterra y España y fue durante muchos años la alternativa de un club serio como Universidad Católica en el Santa Laura. Hacerlo con elevadas temperaturas parece afectar a los deportistas.

Al respecto, debemos conceder que el gran calor de marzo era difícil de imaginar para la ANFP, como debió serlo para la UEFA, predecir las bajas temperaturas que enfrentan este invierno los equipos de la Champions.

La vinculación de directivos con barras brava, que se demuestra con entradas de cortesía que no tienen explicación coherente, es un problema de hoy como ayer.

Se califica de relajo disciplinario porque a los jugadores se les permite ejercer un derecho contemplado en estatutos y reglamentos desde que se creó la antigua Central de Fútbol. Derechos de los deportistas que nunca nadie ha objetado por ilegítimos o contraproducentes.

La creación de una segunda división tiene más de respuesta al antiguo clamor por un campeonato de reservas para dar mayor continuidad de juego a los jóvenes y acelerar la madurez de nuestros futbolistas, que de atropello al campeonato profesional que organiza la asociación de fútbol amateur, paradoja de por sí más curiosa.

¿Por qué las comunidades e instituciones que progresan no vuelven atrás?

¿Por qué a pesar de las crisis, los cambios de gobiernos, la diferente calidad de los funcionarios públicos, las sociedades conservan y sostienen sus avances?

Porque fundan sus avances en cambios estructurales y no en aciertos coyunturales.Y éste es el problema del fútbol chileno. Hemos dado pasos gigantes en cuestiones coyunturales y aleatorias. Pero muy pocos en cuestiones estructurales y sostenibles.

Clasificamos a mundiales, como el 66, 74, el 82 y el 98. Pasamos a segunda ronda, como en Santiago y París. Recibimos invitaciones a importantes torneos internacionales de fútbol joven, como Alcudia. Pero, como ayer, al primer cambio de mano, volvemos atrás.

Es evidente que en el pasado debate electoral de nuestro fútbol, por diversas razones imputables a todos, también lo estructural sucumbió a lo coyuntural

Por eso, la mejor ayuda que podemos dar a nuestro fútbol es detenernos y preguntarnos seriamente: ¿Dónde está el problema?

Yo no creo que esté en lo que estamos debatiendo en estos días.

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13 mar 2012

¿Panamericanos en Chile el 2019?

Chile se prepara para recibir a 6000 deportistas en los Juegos Sudamericanos del 2014, para los que tiene destinados gastar 50 millones de dólares.

Y el martes 6 recién pasado presentó en México su postulación para realizar los Juegos Panamericanos del 2019. Muy feliz y confiado con la recepción volvió el subsecretario de Deportes Gabriel Ruiz Tagle, quien viajó junto al Presidente del Comité Olímpico, Neven Ilic, confidenciando que el mexicano Mario Vásquez Raña, Presidente de la organización, les había prometido su apoyo.

Agregó que Chile no tendría inconvenientes para hacerlos, porque sería una continuación de los Sudamericanos y además el Presidente Piñera estaba dispuesto a gastar 500 millones de dólares en los Panamericanos.

Es de esperar que la euforia no se transforme en el cuento de la lechera, que llevaba feliz un cántaro de leche al mercado y sacaba cuentas y ganancias anticipadas, cuando tropieza, se le cae el cántaro, pierde la leche y los sueños e ilusiones.

Lo que hizo Chile sólo fue una manifestación seria de voluntad de querer hacer los Panamericanos, pero queda mucho camino todavía. En enero próximo se cierra el plazo para oficializar las intenciones y ya expresaron igual interés, Lima, Rosario, Puerto Rico, Bogotá, San Salvador y Miami.

El entusiasmo de la delegación chilena nace por el hecho de que los últimos Juegos se hicieron en Guadalajara 2011 y los próximos serán en Toronto el 2015, por lo que correspondería los siguientes al hemisferio sur. Pero no es obligatorio.

La decisión la tomarán el 2013 los 42 integrantes, hasta ahora, de la organización.

En todo caso, la seriedad de Chile no tiene buen respaldo, ya que en 1975, renunció a los Juegos – para los que había sido elegido- por decisión del gobierno de la época. Y en 1987, repitió. Otra vez el Gobierno desistió, alegando dificultades económicas, producto del terremoto de 1985. Ahora, tiene más crédito.

El resultado no será fácil y la tarea, ya debió comenzar. Lima viene de perder los Juegos del 2015, ante Toronto y es de este hemisferio, al igual que Bogotá y Rosario, cuyos países ya han albergado los Juegos, lo que no ocurre con Perú y Chile. Miami y Puerto Rico pueden comprometer a los votantes de Norte y Centro América, que son mayoría

Por otra parte, cumplir con el cuaderno de cargos y financiar los Juegos es dura tarea. Guadalajara gastó 800 millones de dólares para realizarlos.

El Presidente Piñera ofreció gastar 500 millones. Es poco. Las exigencias son altas. La infraestructura deportiva y vial es cosa seria. Se piden recintos adecuados y modernos. Calles con tránsito rápido para que los  deportistas no lleguen atrasados. Comunicaciones excepcionales.

Guadalajara inauguró un estadio (Omnilife) con capacidad para 70 mil espectadores y un centro acuático, levemente inferior al Cubo de Beiging. Construyó una villa para albergar a los 8 mil deportistas, 4 a 5 grandes hoteles para aumentar el número de camas y poder atender al millón de turistas. Hubo ampliación del aeropuerto.

Los recintos deportivos se llenaban en todas las disciplinas y todos los días durante los 20 de competencias en 49 deportes.

Se creó un tren panamericano, que llegaba por vía exclusiva a todos los recintos deportivos (más de 75 kilómetros.) Las ceremonias de apertura y clausura la realizó la misma productora de los Juegos de Beijing y la misma que preparará los de Londres 2012. Sólo el nivel de los Juegos Olímpicos supera a los Panamericanos.

México habilitó 4 parques deportivos. Y se realizaron simultáneamente Juegos Paraolímpicos y Congresos Culturales, de Cine y Música. La Dirección de Turismo hizo un trabajo de 5 años. Hacer Panamericanos bien vale la pena, para el deporte y el país, por los avances que se logra.

Y obtener los votos es lo más importante, pero hay que salir a buscarlos. Son 42 países. Conseguirlos requiere un verdadero puerta a puerta. Y la votación es secreta. No se sabe por quien votó cada país. Las amistades personales juegan un rol importante.

Y la confidencia que dio a conocer el Subsecretario no fue muy atinada y feliz. El Presidente de Odepa no puede apoyar públicamente a nadie. Y la noticia ya se sabe en todo el continente. El anticipo de su posición le resta imparcialidad.

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