05 jun 2012

La delgada línea entre una crisis local y una mundial

Volatilidad e incertidumbre son las palabras que mejor reflejan la situación económica mundial por estos días.

Si bien, la crisis del euro se puede catalogar como la crónica de una crisis anunciada, dado el nivel insostenible de deuda en la región, hay ciertos hechos que se han ido sumando los últimos días que cambian bastante las proyecciones sobre el alcance que la crisis podría tener. Esto básicamente porque las noticias provienen de otros continentes, lo cual abre las puertas para que la crisis se transforme en una crisis mundial.

Puntualmente las malas noticias provienen de Estados Unidos y China, lo cual es bastante preocupante debido a que estas economías ocupan el primer y segundo lugar, respectivamente, en la producción mundial, representando así alrededor de un 35% del PIB mundial.

En el país asiático, por séptimo mes consecutivo se contrajo el sector manufacturero, el sector servicios desaceleró en mayo mostrando su menor crecimiento en un año y la confianza de los consumidores alcanzó su mínimo anual, todo lo cual refleja fatiga y pérdida de dinamismo por parte de la economía China.

Por su parte en el país norteamericano las noticias no son tanto más alentadoras, esto debido a que el sector real ha evolucionado por debajo de lo esperado en lo referido a creación de empleos y producción manufacturera, lo cual sumado a las turbulencias en Europa ha puesto en rojo el Down Jones la última semana y ha encendido las luces de alerta nuevamente en los bancos norteamericanos.

Todo lo anterior configura un escenario bastante oscuro para los próximos meses, ante lo cual la pregunta lógica es: ¿Cuán oscuro se prevé el futuro? Interrogante relativamente fácil de responder si es que tuviéramos una bola de cristal, pero totalmente incierta dada la complejidad del asunto y las múltiples variables en juego a lo largo de todo mundo.

Sin embargo, hay ciertas señales que deberían provenir desde Europa, epicentro de la inestabilidad económica mundial, que podrían suavizar o agudizar aún más la crisis.

Dentro de dichas señales, hay dos que me parecen trascendentales para calibrar el alcance de la crisis, estas son:

En primer lugar, la resolución del hecho insigne de la crisis del euro, es decir, si Grecia permanecerá o no en la zona del euro. Si bien el peso de Grecia en el euro es bajo, la señal que daría al resto del mundo ante una eventual salida desencadenaría, sin lugar a dudas, un efecto dominó sobre las primas de riesgo en los países que poseen condiciones de deuda relativamente similares.

De hecho, la sola posibilidad de abandono del euro, que tomó fuerza dadas las nuevas elecciones que tendrán lugar el 17 de Junio en Grecia, fue capaz de contagiar a la economía española, elevando la prima de riesgo a niveles límites y desencadenando importantes corridas bancarias.

Y en segundo lugar, probablemente el hecho más relevante, es la decisión política-económica sobre qué medidas se tomarán para reestructurar la eurozona. Si bien la pugna entre la posición francesa y germana aún continúa, todo parece indicar que los líderes políticos comprendieron que la falta de acuerdo y medidas oportunas han aumentado la incertidumbre y profundizado una crisis que se preveía local, ante lo cual se esperan prontas medidas.

Así, es esperable que se llegue a un conceso mixto entre la posición alemana, que se centra en la ayuda monetaria por parte del Banco Central Europeo y del Fondo Monetario Internacional supeditada a un fuerte ajuste fiscal por parte de los países deudores, y la postura francesa, que plantea la posibilidad de emitir eurobonos con el fin de compartir la deuda. Con esto, podríamos estar hablando de una refundación de la eurozona basada en la unión política, fiscal y del sistema financiero.

Lo anterior, garantizaría el poder compartir la deuda y así aliviar a los países más complicados presupuestariamente (postura francesa), pero bajo un esquema mucho más centralizado y estricto en cuanto a la política fiscal y regulación financiera (postura alemana).

En otras palabras, esta fórmula significa una renuncia importante sobre la soberanía fiscal a cambio de la reestructuración de la deuda, lo cual no creo que sea fácil de digerir por parte de la mayoría de los países del euro, dada la importante pérdida de grados de libertad que la medida trae consigo.

A la luz de los hechos, es indudable que el mundo se resfrió y que los síntomas serán desagradables; sin embargo, la duración de este resfrío aún está en juego y pasa por las manos de las autoridades políticas del viejo continente, quienes aún pueden devolver la confianza perdida, calmar a los mercados internacionales y disminuir los alcances de la crisis.

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05 jun 2012

Esa insoportable levedad de competir

Hace algunos días la prensa consignó que en Punta Arenas recayó el noble título de la mejor picá de Chile, en donde los comensales pueden disfrutar de unas exquisitos Choripanes con Leche con Plátano. No soy quien para dirimir si, efectivamente,es la mejor del territorio nacional.

No dudo de la calidad culinaria del establecimiento escogido, pero claramente la gastronomía destacada creo no es la más representativa de la cocina autóctona de esa zona de nuestro país. Es como si me dijeran que el local más representativo de Lima es una pizzería, puede que las haya muy buenas, pero que lejos estaría del imaginario cultural del Perú.

Este hecho demuestra – a mi juicio – lo absurdo de la idea del Consejo Nacional de la Cultura, de echar a competir distintos locales tradicionales que tienen un valor en sí mismo, y que sus parroquianos disfrutan tranquilamente sin preguntarse quien es el mejor.

¿Es necesario dilucidar esa cuestión? ¿A quien disfruta de una Chorrillana en el Jota Cruz de Valparaíso le interesa averiguar si es mejor que un sabroso Terremoto del Hoyo?Sinceramente creo que no.

Por el contrario, quienes amamos los locales con tradición y personalidad propia sentimos que cada una de ellos tienen un valor en sí mismo, ajenos a los vaivenes del mercado, por eso sentimos tanto la transformación del Dominó. En esos lugares se respira compañerismo, complicidad, solidaridad e historia, capaz incluso de resistir el enjambre del turismo.

¿Por qué entonces hacerlos competir? Honestamente no se entiende. Sobre todo cuando ellos representan la resistencia a la competitividad de mercado y viven en su propio ritmo.

No tienen promociones ni cajitas felices, casi no se publicitan en los medios y todavía se llega a ellos casi por un halo de misterio del todavía gratificante boca a boca urbano.

Tiene razón Eric Hobswabm cuando dice que las tradiciones se inventan en algún momento. Chile no nació con todas las picás.Por el contrario, la mayoría son noveles y datan del siglo XX, no tienen una gran historicidad, pero eso no disminuye su valor.

Por el contrario, reafirma que hubo y hay ciudadanos que están dispuestos a darles larga vida, sin importar que aparezcan en un ranking o no, porque su presencia tiene que ver con esa complicidad íntima entre anfitrión y visitante asiduo, esa que se solidifica alrededor de una mesa con buen vino, o simplemente de pie junto al mesón para pasar las penas.

Sólo aquellos que viven en la cultura del consumo podrían haber imaginado un concurso como éste y es grave que sean nuestras propias autoridades de Gobierno quienes la implementen con tanto entusiasmo, porque demuestran un precario conocimiento cultural acerca del valor de la tradición, que es todo lo contrario al afán de competir.

De ninguna manera estoy afirmando que los locales tradicionales carezcan de interés comercial, sería una ingenuidad, pero sostengo que junto a ese legítimo interés persiste el valor de la sociabilidad por sí misma, de “estar” de “ser parte de”. De ese histórico comportamiento humano de la comunidad versus el consumidor vacío.

Por eso, más que hacerlos competir la política pública debería buscar mecanismos de estímulo a los establecimientos tradicionales del país, para que no veamos como cierran tantos lugares patrimoniales o parte de la memoria histórica de las ciudades, como lo fue el Café Riquet de Valparaíso, o podría ser la Hormiga Atómica de San Bernardo.

Requerimos de otra mirada ajena a la insoportable levedad por competir, necesitamos otros valores sociales que remplacen esta obsesión de nuestros políticos.

Necesitamos puntos de encuentro en donde se respire igualdad y cooperación, historia y tradiciones ajenas a modernizaciones.

Y allí estaban las picás de Chile, hasta que a alguien se le ocurrió echarlas a competir, sin consultar a sus verdaderos propietarios, sus visitantes asiduos (no clientes) que de seguro van en busca de un momento de ruptura con la sociedad que los impele a competir, producir y consumir, en busca de una mano o voz amiga que lo invite a compartir sin más que su buena voluntad y disposición, en donde el espacio no separe sino que integre incluso en el silencio o anonimato.

Eso son esencialmente las picás, lugares de encuentro y sociabilidad, ignotos del mundo competitivo que hoy hizo que compitieran por ser la mejor de Chile, sin saber por qué este título era necesario.

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05 jun 2012

Udi y ley de pesca

Hace tiempo que me preocupa y extraña la acción de la Unión Demócrata Independiente (UDI) respecto del proyecto de ley que modifica la Ley General de Pesca. Leyendo la declaración de principios de la UDI en su sitio Web, en su numeral 15 declara:

“Su propósito (UDI) de avanzar hacia la meta de que Chile sea una nación de propietarios y no de proletarios, extendiendo al máximo las formas de acceso a la propiedad y el número de propietarios. El arraigo social de la propiedad reside en su mayor difusión. Unión Demócrata Independiente postula una economía abierta a la competencia interna y externa donde el mercado sea el asignador preferente aunque no absoluto de los recursos productivos, todo ello dentro de un marco de adecuada defensa de los productores nacionales. Para que el mercado opere efectivamente, el Estado debe impedir las prácticas monopólicas, incluidas especialmente las concertaciones de precios. La Unión Demócrata Independiente destaca la importancia de las pequeñas y medianas empresas, que ellas contribuyen a difundir la actividad empresarial y favorecen significativamente la generación de empleo, objetivos ambos que fortalecen la estabilidad social.”

Sin embargo, en el caso de la Ley de Pesca, la UDI, en forma monolítica apoya entregar, para siempre (cuotas de duración indefinida) y en forma exclusiva, una parte muy importante de los recursos pesqueros de Chile a unas pocas familias para que los exploten, las que se han concertado para cerrar efectivamente la competencia a todo el resto de los chilenos, entre ellos a los pescadores artesanales, pymes pesqueras y medianas empresas.

Además, contrariamente a sus propias objeciones a un sistema abierto de licitaciones, que dice permitirá la entrada de extranjeros a las pesquerías de Chile, en la modificación que apoyan, tampoco le cierran el acceso a los extranjeros, ya que los beneficiados no tienen limitación alguna para vender sus derechos a un comprador cualquiera de China, Uzbekistán o Vanuatu.

Derechos que, bajo la legislación que proponen, serán permanentes y que el Estado de Chile podría rescatar solo mediante expropiación.

Esta dicotomía entre principios y acción, no es extraña en el mundo político y muchas veces pasa desapercibida por falta de información respecto a las declaraciones de principios de los partidos políticos, que normalmente son citados por sus adherentes en forma selectiva.

Por desgracia, la UDI, desde hace probablemente quince o más años, ha dado su apoyo incondicional a las aspiraciones del oligopolio pesquero formado bajo el paraguas de ASIPES Y SONAPESCA, quienes desean tomar propiedad de los derechos de pesca sobre la mayoría de los recursos pesqueros de Chile y, en el proceso, absorber a los pescadores artesanales y empresas medianas.

Si esta política tiene éxito, se puede esperar una concentración aún más aguda de la industria pesquera, la desaparición de los pescadores artesanales de mayor éxito (PYMES por excelencia) y la proletarización de la actividad, todos efectos que van en directa oposición a lo declarado por UDI como su credo y objetivo en política económica.

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05 jun 2012

La sostenibilidad de los recursos pesqueros

Hace unos días, asistí a una exposición en la Academia Diplomática, sobre recursos pesqueros. Esta conferencia fue dictada por el Sr. Ami Mathieson, ex ministro de Pesquería de Islandia y quien actualmente es Director Adjunto de Pesca y Acuicultura de la FAO.

El Sr. Mathieson refleja fielmente la opinión que nosotros tenemos de los nórdicos. Es una persona más bien parca, y muy directa y clara al exponer sus puntos de vista. Sin duda alguna, su opinión es muy importante, sobre todo en estos momentos en que el Ejecutivo se apronta para mandar al Parlamento, un proyecto de ley de pesca que reemplace al actual.

En su exposición aseveró que el mejor sistema de administración, el que mejor vela por la sostenibilidad de los recursos, es el de “Cuotas Individuales Transferibles”. Que este sistema es la tendencia mundial, y que 22 países pesqueros han adoptado ese camino.

La base de su argumentación está en que “de esa manera se introducen incentivos para que se cuiden las pesquerías: mientras mejor sea el estado del recurso, más valor tiene su cuota en el mercado. Y eso contribuye a su sostenibilidad. Asimismo, define los derechos de propiedad, mejora la calidad de las capturas, reduce el esfuerzo de pesca y permite una asignación económicamente más eficiente de cuotas”.

Refiriéndose a las subastas, Mathieson dijo que no son recomendables: “los que se las adjudican, pagan un sobreprecio. Por lo tanto, lo que hemos visto en los países que se han aplicado, es que los adquirientes presionan a las autoridades para que les suban las cuotas asignadas, ya que los precios que pagan sobrepasan los ingresos que podrían obtener. Los Gobiernos se enfrentan a la encrucijada de aumentarles la cuota o dejar que quiebren, con el consiguiente descalabro para los trabajadores”.

El Sr. Mathieson incluso fue más allá, ya que en sus conclusiones señaló: “Las subastas generan un incentivo perverso, contrario a la sostenibilidad de los recursos”.

Mi pensamiento es que por definición las subastas de cuotas pesqueras son depredadoras.Si me adjudico una cuota, “sacaré hasta el último pez que pueda capturar, sin importar el estado del recurso”. Y si soy una empresa transnacional y estoy comprando un derecho a pescar, ¿me importa la sostenibilidad de esos recursos por los cuales pagué?

Importante dilema enfrenta el Gobierno en la futura ley de pesca. ¿Cuál será el camino que se seguirá? ¿Conservar o rematar?

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04 jun 2012

Autoridad sanitaria a medias

Está de moda decir que somos un “país a medias”. Lo sostuvo la fiscal que analiza las consecuencias del terremoto y maremoto del 27/F y quizás tiene razón.Somos una democracia a medias, una economía a medias, una sociedad a medias. Más aún, en algunos aspectos como la equidad, mucho menos que a medias.

La autoridad sanitaria es probablemente una de las principales y originales atribuciones de la autoridad de salud. Las epidemias que cíclicamente han azotado a la humanidad generaron las primeras policías sanitarias, los primeros impuestos marcados para pagar los costos de ellas en la Toscana renacentista del cuatrocientos y quinientos.

Hemos discutido extensamente sobre la profundidad de la autoridad sanitaria y se la ha confrontado con las libertades individuales y la autonomía de las personas para decidir qué les conviene para su propio beneficio.

En el caso de las vacunas el debate ha versado sobre si son obligatorias o voluntarias, beneficiosas o perjudiciales, legales o intrusas. Cada vez con mayor intensidad se argumenta sobre su lugar en el ordenamiento de la salud pública.Para los especialistas no caben dudas, para algunos todo debería ser sometido a la voluntad o aceptación de cada uno. Ahí tenemos un peligro sanitario evidente.

En las crisis de salud derivadas de la contaminación ambiental, creciente problema, la autoridad sanitaria ha parecido sin embargo quedarse a veces a mitad de camino.

No por falta de entusiasmo de quienes la ejercen, sino que por carencias en el orden técnico, en la falta de influencia  de los actores que provocan o sufren las consecuencias, derivando en diálogos de sordo, aprovechamiento de facilidades o deficiencias legales en forma ilegítima, la comunidad reclamando tardíamente, en suma llegando todos a destiempo a conflictos que determinan violencias innecesarias y dolores evitables.

Mucho se ha discutido y comentado el caso de la planta criadora de cerdos de Freirina en la Región de Atacama. Ante los malos olores, la presencia de insectos y la certeza de que algo pasaba en esta faena, la población, normalmente tranquila, después de varios meses de sufrir se indignó, tomó las carreteras, cortó las entradas y se hizo escuchar por la autoridad.

Apareció raudamente el ministro de Salud quién dictaminó el cierre por seis meses de la planta, blandió el papel ante las cámaras y se inició el traslado de los 500.000 cerditos a su futuro matadero.

Fue un ejercicio “in extremis” de la autoridad sanitaria, ejecutiva y tajante. El gobierno resolvió una crisis intolerable desde el punto de vista de su imagen, pero renunció la Intendente y de la Secretaria Regional Ministerial de Salud poco se ha sabido.

No sabemos si la autoridad regional fue oportuna en su diagnóstico, sólida en sus argumentaciones frente a los responsables de la criadora de cerdos, consecuente frente a sus propios superiores. Ahí parece, o se vio, una actuación a medias.

En muchas partes del mundo desarrollado existen crianzas gigantescas que permiten producir carnes de alta calidad sin contaminar ni ofender a las comunidades dándole sólo beneficios.

Así lo ha declarado el empresario involucrado en este incidente en una intervención oportuna pero a lo mejor también tardía. Pero también muchos recordamos como él mismo detuvo la inversión y el proyecto hace algunos años ante “exigencias excesivas” por parte de la autoridad de la época.

Para quienes trabajamos en la formación de recursos humanos para la mejor gestión de la salud pública no deja de ser una frustración ver esta realidad que impide racionalidad en la prevención de los conflictos ambientales.

Siempre será más conveniente prevenir y educar que tener que sancionar por fallas en las cadenas productivas con perjuicio a la salud de las personas. Para ser plena, la autoridad sanitaria necesita la mejor formación posible, los poderes y la capacidad de ver y proponer soluciones oportunas.

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04 jun 2012

Ética política y política de acuerdos mínimos

En los últimos días ha existido un gran debate sobre los hechos del año 1973 que culminaron en el golpe de Estado del 11 de septiembre de ese año, llamado eufemísticamente “pronunciamiento”.

Ha coincidido con un claro enervamiento de las relaciones entre la Concertación y la Alianza hasta un extremo especialmente impropio en el lenguaje de esta coalición. Las respuestas también han sido congruas.

Finalmente, las encuestas no son auspiciosas para la Institucionalidad chilena, y sus resultados favorecen al mundo social de indignados, antipartidos y antisistemas.

He sido muy claro para expresar mi preocupación en esta mixtura de hechos destacados.

Soy opositor pero no deseo el infortunio del gobierno ni del Presidente, no le hace bien al país.

Creo en la democracia parlamentaria pero no puedo aceptar la forma que estamos haciendo nuestra labor.

Creo en la libertad para fundar partidos o hacer un parlamentarismo con plena presencia de independientes, pero no es un buen camino el éxodo de quienes se eligen por ciertas ideas y luego se desligan de su origen creando inestabilidades partidarias artificiales

Creo en el diálogo, en el enfrentamiento de ideas y programas y no en los ataques personales que degradan dicho diálogo.

Fuerza en el argumento y respeto en la forma es la conjunción adecuada.Cuando se desvirtúa aparece el riesgo democrático que no tiene otra solución que el sentido patriótico de un acuerdo nacional para serenar los espíritus y resolver los problemas.

No se es más leal al gobierno si se insulta a la oposición. No se es más opositor siendo “siempre opositor”. Se es más sabio cuando hacemos la fuerza en nuestros argumentos y se es más constructivo y patriota cuando se es vencedor en las polémicas en el rico idioma de nuestro lenguaje.

Eso exige el país hoy, resolver por acuerdo los grandes temas: representatividad política, igualdad de oportunidades, disminuir brecha económica, ética en el comportamiento y un debate serio y coherencia en el actuar.

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04 jun 2012

Carmelo Soria,un crimen sin amnistía

El caso por el secuestro, torturas y asesinato de Carmelo Soria, es una de las pocas ocasiones en que la Fiscalía de la Audiencia Nacional de España ha apoyado una causa sustentada en el principio de Jurisdicción Universal, el mismo que atribuyó a Pinochet durante su detención en Londres; las razones de la Fiscalía son varias y las consecuencias del escrito firmado por el Fiscal Carlos Bautista deberían ser evaluadas de forma adecuada, especialmente porque dicho escrito no es una rabieta de un izquierdista rabioso, muy por el contrario, sino un estructurado y valioso documento jurídico basado en el principio de legalidad, en un profundo conocimiento del derecho y que, en resumidas cuentas, nos obliga a replantearnos una serie de cosas.

Las claves del escrito del Fiscal Carlos Bautista son, principalmente, dos: por una parte y por primera vez, se realiza una detallada descripción de los macabros hechos que condujeron a la muerte de Carmelo Soria, un relato de hecho demoledor, apabullante y estremecedor y, de otra, se asienta una calificación jurídica concreta que lleva a la necesidad de la persecución de los autores aquí en España, en tanto en cuanto en Chile no se adopten las medidas legislativas o jurisprudenciales que permitan la exigencia de responsabilidad en el lugar de su comisión.

El relato sistemático de hechos lleva a Bautista a la conclusión cierta de encontrarnos ante un delito de genocidio en concurso con sendos delitos de asesinato y secuestro; estamos ante la más dura de las calificaciones jurídicas posibles a los hechos cometidos por la dictadura militar al determinarse, por parte del Fiscal español, que las acciones se enmarcaban dentro de un plan sistemático; a este respecto algunos discreparán, otros no lo haremos.

Sobre la razón por la cual en Chile estos hechos no se han enjuiciado, sólo desde el punto de análisis jurídico, sería la Ley de Amnistía que, como bien la califica Bautista, no es más que “…un acto material de auto-amnistía de la dictadura militar chilena que se camufló bajo la apariencia de norma jurídica”.

Este razonamiento encuentra su base en los pronunciamientos establecidos en Nürenberg, en el juicio a los juristas del régimen Nazi y cobra valor como mensaje directo a la clase política chilena y a la judicatura de nuestro país: un acto material de auto-amnistía camuflado bajo la apariencia de norma jurídica, ni es Derecho, ni es alegable para obtener la impunidad, razón principal por la cual desde la Fiscalía española reclaman la competencia para enjuiciar a sus responsables.

Podríamos y podemos discrepar de Bautista en cuanto a las diferencias entre la Ley de Amnistía chilena y la española, creo que no existen tales diferencias, pero no vamos a enfrentarnos, muy por el contrario apoyarle, cuando afirma que la auto-amnistía de Pinochet es un acto material carente de sustento y relevancia jurídica y, por tanto, inválido jurídicamente hablando para alcanzar el objetivo pretendido por quienes se concedieron tal prerrogativa con el único propósito de obtener la impunidad que, sin duda, es la que se desmorona con la postura de la fiscalía española.

Todo ladrón desearía poder actuar impunemente, todo asesino y delincuente también y todo dictador lo consigue hasta aquel momento en que se restauran las libertades y se reencuentra una nación con los principios democráticos; en Chile, por el contrario, llevamos más de dos décadas desde la recuperación de la democracia y, hasta la fecha, no hemos sido capaces de derogar una Ley que no es Derecho.

Mucho habrá de analizarse el estructurado, conciso y demoledor escrito del documentado Fiscal Carlos Bautista pero el mensaje que nos está enviando a la sociedad chilena, a la clase política y a la comunidad jurídica nacional no es otro que: es responsabilidad de los poderes públicos chilenos el derogar una norma que sólo tiene apariencia de Derecho pero que no lo es y, conseguido eso, serán nuestro tribunales los que asumirán la investigación, enjuiciamiento y exigencia de responsabilidad por los crímenes de la dictadura militar.

La postura de la fiscalía de la Audiencia Nacional no es una de intervencionismo en los asuntos chilenos, no es una de paternalismo sobre nuestro sistema judicial ni mucho menos la de entrometerse allí donde no han sido llamados; en este caso, por imperativo legal y de los convenios internacionales suscritos tanto por Chile como por España, el caso de Carmelo Soria, y otros muchos más, es asunto de España en tanto nosotros no los asumamos.

Es decir, si no queremos que nuestra ropa sucia sea lavada fuera de casa entonces debemos preocuparnos de eliminar aquellos obstáculos que, en apariencia (digo en apariencia porque las leyes que no son Derecho carecen de valor vinculante, al menos en democracia), impiden que revisemos nuestra historia más reciente y dotarnos de los instrumentos necesarios para cumplir con nuestro deber como sociedad.

Una sociedad madura revisa no sólo su historia sino, también, su ordenamiento jurídico para irlo adaptando a las normas internacionales y a los principios propios de todo Estado Democrático.Esto sigue siendo tarea pendiente en Chile.

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04 jun 2012

El pueblo fácilmente engañado

“El pueblo que no sabe leer ni escribir es fácilmente engañado”.(Diario del Che Guevara).

Hoy podría ser: el pueblo masa, que sólo se guía por imágenes, emociones (y encuestas), es fácilmente engañado.

Cuando se acercan las elecciones, y el tele ciudadano consumidor, es decir, nosotros, tomaremos decisiones que marcarán el rumbo de nuestro país en una época turbulenta e inestable, donde los liderazgos políticos cada vez son más débiles y volátiles, y donde parece que la voz en la calle del nuevo poder del “ciudadano indignado”, termina por remplazar a los organismos e instituciones que deberían mediar, agregar, aglutinar, conducir y representar los intereses de las personas, y donde hace mucho tiempo desapareció el lugar, donde el estado y el pueblo se escuchaban en la búsqueda del bien común y personal, y cuando las diferencias entre las apariencias y la verdad se hacen cada vez más difíciles de distinguir, y cuando cada vez más se acrecienta la admiración por los poderosos y el desprecio de los débiles y aumentan sus desigualdades, y cuando la vida cada vez parece valer menos, se hace cada vez más imperiosa la necesidad de una reflexión sobre la posibilidad de una búsqueda de sentido, que pueda iluminar el futuro desde un fondo ético que transmute el bien personal en el bien común.

La capacidad de asombro, que busca la belleza en el silencio, la reflexión crítica orientada a la verdad y la búsqueda de lo absoluto en la necesaria relatividad, y la búsqueda incesante de los “patrones que conectan”, que relacionan hechos, circunstancias y comportamientos, parecen ser buenos caminos para lograr lo anterior.

Y si se suma a lo anterior, la responsabilidad de la aceptación y la acogida de la otra persona en sus diferencias, sumado a la capacidad de entender, comprender e intuir la realidad y la vida, se configurarían algunos caminos básicos que nos permitirían lidiar con la complejidad de la vida actual, con menos posibilidades de engañarse, y “ser engañados”.

Recordemos antes de finalizar, una cita actual de un diputado español, a la luz de la crítica realidad que vive ese país.

“Vivimos una época de liderazgos débiles y discursos banales. No surgen grandes nombres ni en la Universidad, ni en la Iglesia, ni en el parlamento… ¿Y que se puede esperar de los políticos si sólo piensan en los 20 segundos que les va a dedicar la televisión o en los 140 caracteres de Twitter? Ahí sólo hay sitio para lo escandaloso y lo trivial”.

¿Aplicable a nuestra realidad? Amerita por lo menos, una reflexión crítica.

Bien vale la pena recordar finalmente, que en la construcción diaria de nuestro destino, no podemos olvidar la importancia de mantener siempre en la mirada al futuro, las utopías (sueños que alcanzar en la esperanza y el sentido), reconfiguradas en el desencanto y la alegría (la aceptación y manejo de la dura y feliz realidad).

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04 jun 2012

Allende, Aylwin, la historia

A propósito de la entrevista del diario El País al ex presidente Aylwin (27/05/2012), hay que decir que la historia está necesariamente abierta a la revisión y la crítica, incluyendo el juicio sobre los protagonistas.

En este caso, se trata del período 1970-1990, sobre el cual necesitamos arrojar toda la luz posible para extraer las enseñanzas que, incluso hoy, no son suficientemente claras para amplios sectores. Y no nos sirven las descripciones en blanco y negro.

Estamos hablando de una época remota y difusa para los jóvenes. Ellos probablemente ignoran, por ejemplo, que el 24 de octubre de 1970, el entonces senador Patricio Aylwin y todos los parlamentarios de la DC votaron por Salvador Allende en el Congreso Pleno para que se convirtiera en Presidente de la República.

Allende, candidato de la Unidad Popular, había obtenido 36,2% de los votos; Jorge Alessandri, de la derecha, 34,9%, y Radomiro Tomic, de la DC, 27,8%. Como no existía la segunda vuelta, el Congreso debió elegir entre las dos primeras mayorías.

Así, la suma de los parlamentarios de la UP y la DC permitió que Allende, luego de firmar un pacto de garantías constitucionales con la DC, entrara a La Moneda el 4 de noviembre.

¿Existió la posibilidad de colaboración entre la UP y la DC? Tomic abogó por ello, que era lo más racional luego de que, dos días antes del Congreso Pleno, el general René Schneider, comandante en jefe del Ejército, sufrió un atentado en el contexto de un complot para impedir la ascensión de Allende en el que quedaron impresas las huellas de la CIA. Schneider murió el 25 de octubre. Había que unir al país para enfrentar la agresión externa, pero eso no ocurrió.

La DC y el PS fueron adversarios enconados entre 1964 y 1973. Cuando triunfó Frei sobre Allende en la elección de 1964, se abrió entre ellos, que habían sido amigos, una etapa de áspera confrontación. Allende fue un opositor implacable del gobierno de Frei, y luego, cuando triunfó Allende en 1970, Frei actuó del mismo modo.

La UP fue una fuerza minoritaria con fines desmesurados. Representó una forma de fervor ideológico que frustró la posibilidad de materializar reformas graduales, viables, que no buscaran “reemplazar la sociedad”, como proponía el programa de la UP, sino hacerla más justa.

El proceso de polarización determinó que los partidarios de la moderación y el diálogo fueran desplazados por los intransigentes de uno y otro bando. Así, la democracia se fue quedando con pocos defensores. Mientras para un sector lo más importante era “hacer la revolución”, para otro era impedirla. De esa manera, los sentimientos predominantes entre los chilenos llegaron a ser el miedo y el odio.

¡Cuánto desvarío en aquellos años, cuánto sectarismo, cuánta irracionalidad orgullosa!

En el contexto de la Guerra Fría, la intromisión extranjera jugó un papel fatídico para nuestro país.

No hace falta demostrar la criminal intervención de EE.UU. en la tragedia chilena. Está documentada por el Senado de ese país. El gobierno de Richard Nixon actuó con extrema desvergüenza. Pero esa intervención, aunque gravitante, no lo explica todo. El hundimiento de nuestras instituciones tuvo una génesis nacional.

Hubo también otros intrusos. El régimen de Fidel Castro intervino de diversas maneras y presionó, incluso desde el entorno de Allende, para que éste forzara una ruptura revolucionaria. El MIR representó la línea cubana en aquellos años.

Es justo reconocer que Allende no estuvo dispuesto a convertirse en un dictador de izquierda. Lamentablemente, el lenguaje de ciertos líderes de la UP convenció a muchos chilenos de que era inminente el establecimiento de una dictadura marxista.Basta con leer las Memorias de Carlos Altamirano, secretario general del PS en esa época, para comprender cómo se generó aquella percepción.

“Avanzar sin transar” era el lema del PS en aquella época. ¡Y sucede que cualquier transacción que hubiera salvado las libertades habría valido la pena!

En noviembre de 1972, la experiencia de la UP estaba prácticamente agotada. Fue el momento en que Allende pidió a los comandantes en jefe de las FF.AA. que se incorporaran al gabinete con el fin de asegurar el orden interno y garantizar las condiciones para la elección parlamentaria de marzo de 1973, que ganó la oposición.

El 17 de agosto de 1973, Allende y Aylwin, presidente de la DC, dialogaron al borde del precipicio, con el cardenal Raúl Silva Henríquez como testigo. Para desgracia de Chile, tales conversaciones no dieron los frutos que se necesitaban.

Todos los sectores llevan velas en el entierro de la democracia hace 39 años.

La derecha dejó a un lado los escrúpulos republicanos y optó por la vía armada para tomar el poder. Está demostrado que usó a las FF.AA. para realizar la utopía conservadora, sin Congreso, sin libertad de prensa, sin partidos, sin habeas corpus. Alberto Cardemil y Jovino Novoa seguramente recuerdan aquella expedita manera de gobernar.

Preocupados de impedir la hipotética dictadura comunista, Frei, Aylwin y el grupo dirigente de la DC no vieron (o estimaron menos temible) la dictadura real, de extrema derecha, que finalmente se impuso. Creyeron que después de un breve interregno militar vendría una elección que ganaría Frei. No imaginaron la criminalización del Estado ni el horroroso costo humano que trajo consigo. Se equivocaron históricamente.

La dictadura no vino de otro planeta. Surgió de las entrañas de una sociedad exasperada por las pugnas sin salida, al punto de que muchos chilenos creyeron que la disyuntiva era el caos o el golpe de Estado.

¿Se pudo evitar el golpe? Tendría que haber habido suficiente lucidez y generosidad de los líderes de la UP y la DC, y no fue así. Al final, los tanques impusieron su ley, y entonces descubrimos cuánta inhumanidad estaba escondida.

No basta con decir que Allende estaba bien inspirado. En rigor, no tuvo conciencia de la dinámica que iba desatar el programa que aplicó, sobre todo en el terreno económico.

Fue un demócrata sin duda, pero sugestionado por la idea de que debía encabezar una revolución que llevara al país a eso que entonces se llamaba “el socialismo”. Se preocupó de ser leal con la izquierda, pero no fue capaz de imponer su conducción en los momentos críticos.

Al final, estuvo dramáticamente solo, superado por los acontecimientos, impotente ante la conspiración, sin autoridad real ni sobre el PS. Fue valiente a la hora de la verdad, cuando La Moneda era bombardeada por la FACH. En los hechos, se convirtió en el primer resistente a la dictadura.

Hasta el 10 de septiembre, es insoslayable la responsabilidad de Allende y la UP en la crisis política desencadenada.Del 11 en adelante, es abrumadora la responsabilidad de Pinochet y sus aliados civiles y militares por todo lo que ocurrió.Los crímenes, las persecuciones, la violación masiva de los derechos humanos jamás tendrán justificación.

Hoy sabemos mejor que ayer que cuando se desprecian las libertades se termina por perderlas. Y conocemos también el terrible precio de las furias ideológicas y del deseo de borrar del mapa a los adversarios.

Fue muy valioso que las fuerzas antidictatoriales se unieran para derrotar a Pinochet en el plebiscito de 1988, y para encabezar luego una transición exitosa y gobernar de manera fructífera.

La formación de la Concertación, y en particular el entendimiento entre la DC y el PS, constituyeron la explícita corrección de las desinteligencias del pasado. Gabriel Valdés y Ricardo Lagos, Patricio Aylwin y Clodomiro Almeyda hicieron un aporte sustancial para que ello ocurriera.

No podemos repetir los errores trágicos. Nuestro país ha progresado gracias a que, desde 1990, han prevalecido la paz, la libertad y el derecho. Podemos afirmar que la cultura de los derechos humanos ha echado raíces firmes. Por haber contribuido decisivamente a abrir ese camino, Aylwin ha ganado un lugar honroso en la historia de Chile.

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04 jun 2012

La cuestión esencial

He planteado la convicción que se debiera retomar el diálogo entre las fuerzas políticas de gobierno y oposición. Ello permitiría abordar temas de interés nacional y explorar, por mínimas que sean, si hay o no condiciones para un esfuerzo capaz de dignificar la política, sacarla de los improperios, desfarandulizarla y situarla de cara a sus obligaciones de Estado y no de espaldas a ellas.

Sin embargo, en la derecha aun no se convencen que para gobernar en democracia se debe tener respeto con la oposición y el país en su conjunto. Que no se puede tener un doble discurso para permitirse denostar y manipular, en que unos hacen de buenos y otros de malos.

En los últimos días hemos visto estas conductas duales, equívocas, que destruyen las relaciones políticas y enervan la situación nacional. Quienes detentan la autoridad son los responsables de gobernar y no de sembrar la división y la confrontación política.

Desde un ministro de Estado que de manera impropia se presta a una burda maniobra con un video que siendo ya conocido se presenta como nuevo y que luego dice arrepentirse, presentándose como víctima de un malentendido, hasta el lenguaje recargado de descalificaciones del Jefe del Partido del propio Presidente, tratando a costa del clima en el país, de ganar respaldo de sus adeptos en una asamblea excluyente de análisis por su autocomplacencia y fanatismo.

Ante este triste espectáculo, con razón la gente se aleja la política.

Mientras el Presidente pide puentes de unidad, los suyos se dan el festín de cosechar aplausos enervando el clima político.

Lamentablemente, tales comportamientos muestran que, se entiende la pertenencia política como afiliarse a un grupo de individuos odiosos, pendencieros, alimentándose de puras pugnas estériles y mezquinas.

Por eso se acentúa la distancia de las personas hacia el sistema político. Hay un claro rechazo a esta lógica ciega y estéril, de encierro en la sola dinámica conflictiva de personeros arrogantes, consumidos en una actitud confrontacional nefasta.

No hay que seguir por ese camino.

El llamado del Presidente no encuentra acogida en sus mismos partidarios. Desde la oposición se deberá seguir esperando que un mínimo de responsabilidad regrese a quienes pidieron el voto ciudadano para gobernar y se ven fatigados y huyendo de sus tareas. Su actitud indica una reiterada preferencia al pugilato y la agresión verbal.

De esa manera pierden de vista la cuestión esencial: para recuperar la confianza y la credibilidad de ciudadanos y ciudadanos hay que redignificar la acción política. Su sentido es hacer país y no destruir al interlocutor.

Hay que repetirlo y repetirlo para que se escuche antes que sea tarde y los conjuros de la confrontación lleguen a imponerse.

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