19 jul 2012

¿Porqué Cristián Cuevas a la CUT?

Mucho se especuló sobre qué sucedería con uno de los dirigentes sindicales más legitimados por distintos actores sociales, pero por sobre todo, por los y las trabajadores(as) en Chile.

Pareciera ser algo insólita e inexplicable la disputa por llegar a ocupar la presidencia de la CUT. Una organización debilitada por quienes la han conducido y la han vuelto un brazo más del empresariado en Chile.Pero quienes comprendemos que luchar por otro Chile Posible y por el derecho básico a tener derechos, pasa por fortalecer a su multisindical, la disputa se justifica claramente y no da lo mismo quién conduzca a esta organización.

Según datos de la Fundación Sol, en Chile sólo un 40% (3.049.259) de las personas registradas como ocupadas en la NENE –Nueva Encuesta Nacional de Empleo-, correspondientes al trimestre febrero-abril 2012, presentan un empleo protegido, vale decir, con contrato escrito, indefinido, liquidación de sueldo y cotizaciones para pensión, salud y seguro de desempleo.

Si además se observa el ingreso, se obtiene que el 76.8% del empleo asalariado no está protegido y/o no supera un ingreso mensual de 300.000 (Fundación Sol, Febrero 2012)

Cristián Cuevas representa a un poco más de 30.000 trabajadores(as) afiliados a la Confederación de Trabajadores(as) del Cobre. Desde su constitución en el 2007, la CTC ha luchado por igualdad de derechos para trabajadores(as) tercerizados de la minería, estableciendo alianzas con otros sindicatos, confederaciones y federaciones que viven la precariedad en el mundo del trabajo remunerado.

Es decir, representa por mandato y él mismo se reconoce, por su quehacer sindical cotidiano, en la fuerza laboral desprotegida, subempleada, subordinada independiente y con sueldos indignos del país.

Pareciera una obviedad que quien debiera estar a la cabeza de la multisindical chilena debiera ser quien representa a las nuevas contradicciones del mundo del trabajo y quien se reconoce entre las y los precarizados. Al contrario, el partido de los trabajadores define a otra persona para liderar la lista y conducir a la CUT.

Resulta evidente a todas luces, que quienes dicen celebrar 100 años al lado de los que luchan, no ven lo que las y los chilenos vemos en Cristián Cuevas: un dirigente social que ha dado muestras concretas que la lucha no es sólo por más derechos, sino que impulsa con otros actores y actrices –de manera transversal- la construcción de un proyecto político para la transformación social y política donde las y los trabajadores recuperen su vocación de poder y le digan al mundo que la soberanía de los recursos naturales es del pueblo de Chile.

Algunos dirán que ya es tarde para provocar cambios en las instancias partidarias y sociales que permitan que Cuevas llegue a la presidencia de la CUT en agosto de este año.Personalmente creo que no.

Pienso que las malas decisiones que hoy están a la vista, son expresión de una derrota estratégica que la izquierda vivió en 1973 y que no le permiten abordar la historia y la contingencia con más arrojo.

Nuestra tarea es de largo aliento, apostamos por fortalecer la democracia desde abajo y territorialmente; muy lejos de aquellos que facilitan acuerdos tácticos que fortalecen a fuerzas específicas y en términos numéricos.

Yo al menos estoy entre las y los que creen que si no es hoy, tendrá que ser mañana, porque finalmente serán los procesos sociales los que determinarán el fin de las decisiones a puertas cerradas.

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19 jul 2012

Salario ínfimo en un Chile “top ten”

Utilizando una de sus facultades exclusivas, el Presidente de la República debió ingresar al Congreso Nacional un veto para imponer su decisión en torno al salario mínimo que reciben cerca de 800.000 trabajadores y sus respectivas familias en Chile.

Optó por no dialogar, por no escuchar y por ignorar todos los antecedentes que se pusieron sobre la mesa, una mesa a la cual nunca estuvo dispuesto a sentarse.

Así las cosas se ha aprobado un salario ínfimo, porque no podemos hablar de mínimo. Un salario que a todas luces no contribuye a disminuir las vergonzosas desigualdades existentes en Chile.

Semanas atrás escribí una columna titulada “Salario Mínimo: Pan y Cebolla”.Lamentablemente ni para ello alcanza, pues el IPC de los sectores más pobres supera el aumento aprobado y, difícilmente, las familias con menos ingresos del país hoy puedan celebrar.

La estrategia del Gobierno siempre fue la amenaza, la de sembrar el terror en los Diputados, la de importar una crisis para sustentar el rechazo a un aumento a la cifra propuesta por las autoridades. Así las cosas, la idea era imponer una verdadera teleserie, incluyendo la crisis europea, las dudas sobre la desaceleración China y el lento avance de Estados Unidos.

Recordemos que hace muy poco el Gobierno propuso, para enfrentar una eventual crisis y despidos, permitir que las empresas pactaran con sus empleados media jornada de trabajo a cambio de un 50% del sueldo más un 25% con cargo a la cuenta individual del Seguro de Cesantía por un plazo máximo de siete meses. Ante el rechazo masivo, la propuesta abortó y ni siquiera ingresó al Congreso.

Frente a este escenario de pesimismo, esta semana conocimos cifras distintas; cifras que nos revelan lo contrario. Un ranking, elaborado por Ernst & Young y Oxford Economics señala que Chile avanzó cuatro lugares respecto de la medición del mes de abril, considerando el crecimiento económico, situándose entre los diez países del mundo con mejores mediciones al respecto.

Lo cierto es que hoy, los trabajadores seguirán con la soga al cuello, sin contar con los recursos mínimos para subsistir y eso, ha sido aprobado a través de un veto, pues el Congreso, en dos oportunidades distintas le dijo que no al Gobierno, en forma categórica y pública.

Recordemos, además, que diversos centros de estudio y expertos aportaron con sus propuestas y desde todo punto de vista estamos seguros que se podía hacer un mayor esfuerzo. Hay una deuda con los trabajadores que deja a Chile en un pésimo lugar en relación al salario mínimo y a las diferencias entre quienes ganan más y quienes deberán subsistir con $193.000.

Chile tiene la capacidad económica suficiente y no se ha logrado resolver las necesidades básicas de miles de familias que aún están por debajo de la línea de pobreza.

Lo que viene ahora es avanzar en el diseño de una fórmula que nos permita sortear este tipo de dificultades observadas en este debate y vencer incluso la sordera y ceguera de los Gobiernos de turno, logrando que los trabajadores y sus familias puedan superar la línea de la pobreza

Desde la Democracia Cristiana formulamos innumerables llamados al Gobierno para dialogar y ello no ocurrió. Esperamos que esto no vuelva a ocurrir con el reajuste al Sector Público que deberá discutirse en breve plazo.

De lo contrario, si el Gobierno insiste en su soberbia, no le quedará otra alternativa que gobernar por secretaría, usando el veto ante el permanente rechazo del Congreso Nacional, pues no aprobaremos normas que vulneren el sentir mayoritario de los chilenos y chilenas y, mucho menos, normas que contribuyan a aumentar las desigualdades.

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18 jul 2012

El dilema socialista

La historia es la identidad. El pasado de una persona o de una colectividad la define. Su esfuerzo de reflexión le hará ser más o menos feliz con aquel pasado que la caracteriza; podrá haber sido más o menos lúcido, afortunado o no, pero no podrá deshacerse del mismo, como se cambia el vestido por la camisa de dormir cuando se va a acostar una mujer al anochecer.

Los países se configuran a lo largo de su historia, de la intuición y proyectos que los movilizan a través de generaciones; que provocaron avances, sufrimientos, alegrías y penurias.

En el caso de los partidos políticos que pretender influir e, incluso, guiar a sus naciones, hay una directa relación con el destino de sus respectivos países, con los hechos que han sufrido y los acontecimientos que les desarrollaron o atrasaron, mientras tales partidos existieron.

La memoria de una fuerza política es, al menos, una parte inarrancable de la memoria de una nación; en algunos casos, puede transformarse en una parte decisiva, como la memoria histórica que nos legaron quienes se alzaron por la independencia nacional.

Ahora que se habla mucho de la encrucijada por la que atraviesa el Partido Socialista, resulta necesario, en consecuencia, meditar –aunque sea un poco- sobre su identidad política, aquella que lo define frente a los grandes sucesos de nuestra historia, pero no como una caja hermética, sino que frente a nuestra historia como país, a la huella que dejó en la memoria de Chile.

El Partido Socialista surgió en medio del impacto de lo que los textos llaman “la gran depresión” de 1929; la más violenta crisis del capitalismo en Occidente. Debido a la pobreza reinante, su ideario se articuló en torno a la gran demanda de “Pan, techo y abrigo” y asumió como doctrina “el marxismo enriquecido por el constante devenir social”.

Se definió a sí mismo como un Partido alejado y opuesto al dogmatismo que –entendían sus fundadores- marcaba la teoría y la práctica del PC de Chile, con la dirección de una Internacional Comunista bajo el dictador Joseph Stalin.

En otras palabras, junto a definiciones de alcance planetario, el antiestalinismo, su acción práctica se orientó a lo “más concreto”, a la vida cotidiana, a que las familias pudieran alimentarse con decoro, habitar y abrigarse para vivir con dignidad.

Por eso, excepto notables intelectuales como Eugenio Matte, sus líderes originarios se configuraron en esa crisis social como caudillos populares de una vitalidad y energía sin igual.

Hubo uniformados, como el comodoro Marmaduke Grove, que intentó instalar una República Socialista y que, luego, desde el destierro en la isla Juan Fernández, levantó el lema: “De la cárcel al Senado”, en un período de fuerte inestabilidad en el país. Pero también por su extremo practicismo, hubo quienes cayeron en prácticas clientelísticas y el populismo, poniendo en serio riesgo la propia sobrevivencia del PS en los años cuarenta.

Luego de esa etapa crítica, sus líderes principales, Salvador Allende y Raúl Ampuero lo rescataron de una crisis prácticamente terminal. El PS se rehízo al calor de un gran proyecto de reivindicación popular, de reclamo de autonomía nacional y sentido patriótico.

Volvió a crecer, a tener influyente presencia parlamentaria y articularse en torno a la alternativa presidencial de Salvador Allende, a pesar, incluso, que sus nuevas directivas, en base al debate interno, le habían llevado a definirse en los años ’60 como marxista-leninista, haciendo caso omiso de sus treinta años de existencia anterior.

De allí que coexistieran en el PS aquellos de “sobaco ilustrado”, como les llamaba la diputada Carmen Lazo, por su hábito de portar gruesos volúmenes bajo la axila, con el ímpetu reivindicativo y movilizador de personas como los hermanos Palestro, entre otros líderes de arraigo popular.

En el PS cristalizó agudamente la gran discusión del período: si seguir a Salvador Allende y la ruta de las reformas, conocida como la “vía chilena” o lanzarse a la “acción directa”, siguiendo el camino de Cuba.

La dictadura pulverizó todo aquello y se logró rehacer trabajosamente un PS que tuvo como misión inamovible reconquistar la democracia perdida. A un alto costo humano, lo consiguió.

Sin embargo, afluyeron hacia él muchas de las orgánicas de izquierda que se movían a la deriva bajo el asedio dictatorial. De ese modo, el PS se hizo más heterogéneo, pero tuvo una voluntad común: reinstalar una institucionalidad democrática que ejerciera respeto a los derechos humanos, que cesara el terrorismo de Estado y se retomara una senda en que imperara el principio de legalidad y se luchara contra la pobreza extrema que agobiaba al país.

Muchas veces los socialistas se cuestionaron duramente, en una autocrítica severa, por su incapacidad de apoyar y respaldar a Allende, a la altura de las exigencias históricas, por no  haber sido actores de la defensa de la democracia, perdida por tantos factores, entre ellos, esa falta de respaldo al Presidente mártir, caído en La Moneda, mientras sus críticos no podían sino que reconocer su consecuencia indoblegable, hasta el final.

Por ello, mantuvo el PS, hasta el gobierno de Bachelet, una línea política inamovible, asegurar la reinstalación y consolidación de la democracia en Chile.

Todo aquello fue un resultado histórico, el curso inevitable de circunstancias insoslayables; así se construyó en tal período la identidad del socialismo chileno. Fue nuestra experiencia y renegar de la misma es absurdo, sería como querer ser otro hombre, distinto cuando se llega a la adultez y la vida no se puede rehacer.

Por eso, renegar de un pasado irrenunciable conduce a quien lo intenta a una crisis existencial insoluble.

Ahora estamos en una nueva etapa.

Las instituciones deben ser activas para cimentar una nueva convivencia social. La necesidad de pan, techo y abrigo para extensos sectores se replantea con mucha intensidad. Como en los años ’30, hay agobio social ahora con Internet, pero el dilema está planteado igual.

La desigualdad que ahoga las expectativas de centenares de miles de hogares es, ahora, la cuestión esencial. Mientras la derecha retenga en sus manos la totalidad del poder, este requerimiento no sólo se mantendrá, sino que se agravará. En dos años, se ha rehecho velozmente la memoria histórica, la derecha sólo gobierna para los suyos, piensa el futuro del país desde el enriquecimiento exacerbado de un puñado de poderosos, no desde la nación en su conjunto.

De modo que desde lo esencial, lo práctico, pero de alcance ético inesquivable, se replantea el dilema esencial, para que se reinicie la reconstrucción de las conquistas populares, el socialismo debe decidir si se esfuerza o no por gobernar. Si así lo decide, debe hacerse cargo de lo que ello significa, es decir, articular la mayoría nacional, social y política para concretarlo.

Si no es así, si lo principal es denostar el sistema y esperar su derrumbe en una crisis revolucionaria, si de lo que se trata es la denuncia manteniéndose la organización incontaminada del ejercicio del gobierno; si al igual que los viejos anarquistas que morían en la pobreza como opción preferible al contagio del poder, ahora nos desentendemos de levantar una alternativa; bueno, en ese caso, los que piensen así, que lo digan, pero se deben asumir las consecuencias prácticas de aquello.

Porque mucho me temo que para algunos la llamada “travesía del desierto” está asociada a la dieta parlamentaria y no a las duras contingencias que significa organizar, como lo fue bajo la dictadura, una alternativa extra sistema.

En la tradición de la izquierda latinoamericana gobernar ha sido una situación excepcional; ha ocurrido muy pocas veces desde doscientos años que somos repúblicas, lo que ha creado una cultura de “no gobierno”.

Sin embargo, el interés popular que representamos no puede ser el eterno postergado, mientras los poderosos se dan el gran festín y, para ello, no hay otro camino que no sea construir una alternativa de mayoría para gobernar. La auto-exclusión no modifica las estructuras oligárquicas, sino que las robustece.

Ahora bien, muchos miran con desconfianza este esfuerzo por el acomodamiento “a las delicias” del poder. Ello ha ocurrido y mucho más, en los regímenes de rígido partido único.

En consecuencia, ese riesgo no es razón que inhabilite nuestra alternativa; por el contrario, nos convoca a lo que a muchos desagrada: contar con una fuerza organizada, que oriente y dirija el esfuerzo hacia los objetivos compartidos y colectivamente concordados.

No hay otra opción, por los derechos de los más pobres y el interés del país, no se puede actuar con el mero afán de observar y criticar el gobierno de los otros; para cumplir con el sentido de ser socialista y enfrentar la tarea de las tareas, la desigualdad social de Chile, hay que atreverse a dirigir el país y rectificar y corregir, todas las veces que sea necesario hacerlo, para que el sentido nacional y popular de la vocación socialista siempre esté vigente.

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18 jul 2012

La SCD y los indignados

Poco se entiende la disputa entre algunos pocos socios y la propia Sociedad de Autores. Es algo inédito en su historia y, curiosamente, sucede cuando mejor funciona esta entidad haciendo muy bien lo que le corresponde por mandato: gestionar la obligatoriedad del pago de los derechos de autor por los usuarios de diferentes industrias y administrarlos de modo que lleguen y se repartan a los creadores no sólo de Chile sino de una gran cantidad de países en el mundo.

Esta específica función recolectora ha sorteado en los últimos 25 años inmensas trabas en nuestro país pues el derecho de autor es un derecho de no fácil comprensión en general y, aunque parezca increíble, para algunos asimilable más a un capricho de los creadores que a un derecho.

Los músicos chilenos hemos visto cómo los indignados en verdad han sido las cadenas de negocios y supermercados, líneas de buses,  empresas de internet que hacen sus fortunas con la música, cada vez que se les exige que respeten este derecho y paguen lo que les corresponde.

Un solo ejemplo: años atrás una línea famosa de buses provinciales se negó a pagar los $6.000 mensuales por el uso de la música en sus viajes y como protesta eliminó este servicio en sus buses. Sólo $ 6.000 o algo así.

Pero con todo, hoy se ha instalado como un deber por quienes hacen y complementan sus negocios usando la música, y se puede decir que evadir este pago va constituyendo cada vez más una excepción y no la regla.

La defensa de este derecho, su promoción en el contexto social y también la buena recaudación de éste,  son requisitos que enaltecen la vida del artista, dando justicia también a la importancia del arte y la cultura en la vida de las naciones. Quienes vivimos exilados en Europa y tuvimos relaciones con sociedades de autores hermanas de la SCD chilena, como la SIAE italiana en mi caso, somos testigos del importante valor agregado que tiene la defensa de este derecho.

La SCD ha crecido en los últimos tiempos hasta hacerse notar como una ejemplar sociedad de gestión. La importancia internacional de su trasparente y eficaz funcionamiento la hacen una de las mejores del mundo y éstas no son palabras gratuitas.

El modo interno de su estructura y la relación con los socios es algo que siempre ha ido cambiando para bien y lejos de una gestión burocrática lejana al afecto y reconocimiento que se les debe a los artistas. Basta con visitar la SCD, sus dependencias y darse cuenta de cómo sus funcionarios están disponibles para aclarar y ayudar en los trámites variados que los socios requieren.

El premio Altazor, el reconocimiento a la Figura Fundamental de la Música Chilena, la política editorial que inauguró una valiosa recopilación y estudio de la música chilena en sus diversas expresiones,los sellos Oveja negra y sello Azul, políticas para ayudar concretamente a sortear problemas de la vida de los músicos, son algunas de las valiosísimas obras creadas por la SCD, su Dirección y el Consejo que se elige por votación de sus socios.

Luego, inestimable es la ayuda que la SCD ha prestado a la formación de estructuras similares en el mundo de las Artes y la Cultura: libro, cine, danza, etc., en el bien entendido que la promoción del derecho de autor no es una cuestión técnica monetaria o de lucro, como torpemente alguien ha insinuado, sino la premisa de la dignidad del artista que redunda luego en una justa valoración de la importancia social del arte y la cultura.

Basta ver cómo ha sido dura la negociación por parte de los canales de televisión que repetían prestaciones de actores cubriendo horas de trasmisión sin la debida compensación, hecho que ha indignado a los ejecutivos de la televisión en un principio y que luego han debido reconocer como justas demandas.

La verdadera indignación es hacerse los lesos con este derecho.

Pero existe algo insoslayable si queremos ser objetivos. Todo esto ha sido posible por la acción mancomunada de la Dirección general de la Sociedad y de sus diferentes Consejos que reúnen a los músicos en su  diversidad.  Santiago Schuster, Eric Goles, Luis Advis, Fernando Ubiergo, en la actualidad Alejandro Guarello y Juan Antonio Durán. Así lo viví personalmente cuando fui integrante de ese Consejo los años 2000 y 2001, en tiempos de Schuster y el maestro Advis.

Pero, se pretende mostrar una SCD de irregularidades y eso es una ficción y hasta una falta de respeto grave. No es posible por el grado de transparencia que siempre se ha tenido.Han aflorado dos casos de indemnizaciones a recaudadores con muchos años de servicio y eso es legal y dentro de criterios comprensibles.

Curiosamente, quienes protestan por estas atribuciones de la Sociedad traen a la memoria la terquedad e indignación de los patrones cuando se niegan a compensaciones a sus trabajadores del todo razonables.

El éxito del trabajo de esta Sociedad tan respetada por todos también radica en las buenas relaciones, afectuosas relaciones entre la parte administrativa y la dirección de los músicos expresada en el Consejo. Para botón de muestra, Maricarmen Flores,  funcionaria de siempre,cálidamente homenajeada en la pasada cena de fin de año.

Esta es la SCD. Que no es un Sindicato ni puede serlo, aunque cubre, por su buen funcionamiento, reivindicaciones más allá de sus funciones. Tampoco un partido político, aunque tiene una clara política de promoción de la cultura. Es sólo una organización de gestión colectiva de los derechos de autor, inteligente, profesional y sensible al mundo de la artes. De ahí su fama.

Finalmente, creo que la inmensa mayoría de los socios se reconoce con orgullo miembro de la SCD y velará porque esta institución prospere y no caiga en disputas pequeñas que inclinen la eficacia que los músicos esperamos de ella.

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18 jul 2012

Fernando ha vuelto

Resulta difícil describir los sentimientos que a uno lo embargan al conocer la noticia que el juez Manuel Vásquez certificó el fallecimiento de Fernando Ortíz, atribuyendo su muerte a múltiples fracturas provocadas por las indecibles torturas que sufrió en manos de los ocupantes del centro secreto de extermino de la DINA ubicado en Simón Bolívar 8800, cuya existencia develó el Juez Víctor Montiglio.

Supongo que esa mezcla de sentimientos encontrados, ese dolor e impotencia, combinados con el alivio de una historia de búsqueda que llega a su fin, es ineludible.

Cómo no sentir dolor al ver la manera inhumana en que fue tratado ese gentil, caballeroso, valiente e inteligente profesor universitario que fue Fernando Ortíz. Pero al mismo tiempo, cómo no sentir alivio y esperanzas al ver la emoción que están viviendo sus hijas Estela y María Luisa que finalmente podrán sepultar sus restos, acompañadas de sus amigos y compañeros, para hacer vivir los muchos recuerdos de su padre en paz.

Conocí a Fernando Ortíz pocos años antes de su detención, cuando integraba la dirección clandestina del partido comunista. Frecuentaba el departamento en el que vivíamos mi madre y yo en el centro de Santiago, tras el exilio del resto de mi familia, en los años 1974 y 1975.

Llegaba ataviado con horrendos disfraces, sombreros, placas que le deformaban el rostro, gruesos lentes que a duras penas le permitían ver.

Se pasaba largas horas, a veces tardes enteras, haciendo tiempo para llegar a la hora en punto a un furtivo encuentro en alguna céntrica fuente de soda. No podía arriesgarse a estar en las calles y seguramente prefería romper su monotonía de encierro visitándonos en nuestro pequeño asilo que, por cierto, siempre estuvo abierto para él y unos cuantos otros.

Fernando había sido compañero de generación de mis padres. Estudiantes y luego profesores de la Universidad de Chile, impulsores de la FECH en sus años mozos y de la Reforma Universitaria en su madurez: clásicos especímenes de una clase media progresista del Chile de mediados del siglo veinte: cultos y sobrios. Sin ambiciones de riqueza personal y con sueños enormes y generosos para Chile. ¡Tan distintos de los héroes adinerados de hoy!

Conversábamos habitualmente de lo que estaba ocurriendo en el país. Era consciente como pocos en esos días, que los militares no estaban sólo para terminar con la UP sino que tenían una pretensión fundacional, que el régimen iba para largo y que entonces valía la pena intentar una nueva lectura de la realidad chilena, así como de los errores cometidos por la izquierda durante la época de Allende.

Era particularmente crítico de la ultraizquierda -“Caballo de Troya del imperialismo” la llamaba-, de su discurso apocalíptico y de sus insensatas aspiraciones violentistas.

Conocía, como pocos comunistas chilenos en ese entonces, a Gramsci y admiraba sus conceptos teóricos que alejaban a la política progresista de la conspiración jacobina y la volvían más próxima a la cultura. Estas conversaciones marcaron poderosamente mi propia formación política, alejándome de las tentaciones del aventurerismo para volverme hacia una práctica política racional.

Su arresto y asesinato, y la de los demás miembros de la dirección clandestina del PC encabezada por Víctor Díaz, terminó brutalmente con un equipo de dirigentes que ciertamente habría escrito una historia diferente de su partido y de la oposición a la naciente dictadura.

El recuerdo de Fernando Ortíz ha vuelto para siempre. En verdad, nunca ha dejado de estar presente para quienes lo conocimos, pero su recuerdo era angustioso, doloroso y oculto, como los últimos años de su vida. Su presencia se hizo patente en 2001 cuando la Mesa de Diálogo permitió identificar restos humanos en Cuesta Barriga, pero su identificación definitiva demoraría años.

Ahora regresa con plenos derechos. La atroz muerte que le dieron sus asesinos, así como los intentos por hacer desaparecer su cuerpo, no cumplieron su propósito.

Sus huesos, o lo que el tiempo y sus torturadores dejaron de ellos, serán depositados por sus hijas y su viuda María Eugenia Rojas como el tesoro que son, en un lugar discreto pero venerable, protegidos del olvido, al abrigo de un amor tranquilo.

En buenahora, Fernando ha vuelto.

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18 jul 2012

El camino de negociación para un salario mínimo

Continúa la discusión por fijar un monto digno aceptado por empleados y empleadores, sin embargo hasta ahora las negociaciones han sido infructíferas. Mientras la población sigue esperado parlamentarios se acusan, entre ellos, de inflexibles y populistas.

No se puede decir que el gobierno no ha hecho el esfuerzo de negociar y tratar de alinear al oficialismo en una sola propuesta de salario mínimo: los $193 mil que ha defendido el propio Presidente.  ¿Ha estado ese esfuerzo bien dirigido?

A pesar de que Hacienda ha planteado una fórmula que contempla también un reajuste para 2013, de modo que pudiera elevarse sobre $200 mil el próximo año, algunos parlamentarios de la propia Alianza aún se oponen al proyecto.

El esquema de los reajustes futuros comprometidos, aunque sea a nivel político debería generar mucho apoyo de la población y representar un costo para el siguiente gobierno, sea de la tienda que sea, por lo tanto parece un camino viable y deseable.

Tanta ha sido la descoordinación que el Presidente Sebastián Piñera y el timonel de RN Carlos Larraín, debieron llamar personalmente a algunos diputados y negociar directamente con ellos.  En otras palabras, el apego a la línea partidista es laxo, reflejo de la dilución de la propuesta de valor de los partidos a sus miembros, comentada en otros artículos.

Pero aunque el objetivo del Ejecutivo de mantener a sus filas alineadas finalmente se cumplió, el apoyo de las bancadas de RN y la UDI no fue suficiente y el proyecto ha sido rechazado

Con este resultado el gobierno apuesta, y pondrá todos sus esfuerzos en negociar e insistir con su oferta en el Senado, donde -más allá de los reparos a la cifra- la oposición ve con buenos ojos establecer una fórmula para fijar reajustes plurianuales del salario mínimo. El efecto de estos reajustes, en empleo principalmente, no se debería reflejar en este gobierno.

Detengámonos un minuto en este tema, se habla mucho de la incidencia del salario mínimo en el empleo.  Derechamente, es una verdad “absoluta”, y así lo demuestra la ciencia económica, que el aumento del salario mínimo genera mayor desempleo, en ausencia de otros cambios, como mayor flexibilidad laboral.

Cambio de táctica, ¿qué pasaría si el ministro de Hacienda o el de Economía en cadena nacional, repasaran brevemente lo racional que existe detrás de este argumento ¿No sería eso mejor que escuchar a diputados de todos los ángulos “opinar” sobre lo que ellos “creen” que sucedería. ¿El supuesto es que la población es incapaz de entender lo racional?

Por supuesto que hay demostraciones más obvias, como por ejemplo que la ley de gravedad atrae los cuerpos hacia el centro de la tierra, lo obvio es porque esta ley se verifica todos los días en nuestra experiencia. La relación entre desempleo y salario mínimo no es tan intuitiva, sin embargo no es materia de opinión, mayor salario mínimo genera más desempleo, punto.

Acá es donde hay que detenerse a pensar, invierto mi tiempo en “alinear” y negociar con una decena de diputados o en compartir conocimiento con la población. Es mejor una población ignorante, pero seguidora de las ideas de un partido o una autovalente capaz de tomar decisiones por sí misma.

A juicio de La Moneda, y pese al traspié en la Cámara, tener al oficialismo alineado resulta clave para enfrentar la negociación que se dará en el Senado.

Su estrategia, será responsabilizar a la oposición de un eventual rechazo al reajuste.Insistimos, tanto al oficialismo como a la oposición se les olvida un actor, la población.

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18 jul 2012

La entrega como acto de amor

Rosario llega a la pequeña pieza que arrienda desde hace una semana, tiene 21 años y una angustia que repasa en su mente al recordar el momento en que su madre, al enterarse que estaba embarazada, la echó de la casa y cuando su pololo, después de saber del embarazo, no contestó más sus llamados. Confundida y cansada no sabe qué hacer con todos sus proyectos y sueños de estudiar, debe volver mañana a trabajar con la mejor de las sonrisas, para que nadie perciba su alma inquieta y menos su vientre abultado.

Esta es la historia de una de las tantas mujeres que atiende la Fundación Chilena de la Adopción en su programa de atención a mujeres en conflicto con su embarazo, servicio gratuito psicosocial e integral, que busca contenerlas y orientarlas durante la espera y después del nacimiento del bebé.

Como Rosario, muchas mujeres enfrentan en algún momento de la vida dificultades para asumir un embarazo no deseado o no planificado, lo que las obliga a barajar muchas alternativas, una de ellas, ceder en adopción, pensando en darle a ese niño la oportunidad de tener un mejor futuro, dado que ellas, por las más diversas razones, no están capacitadas para entregárselo.

A pesar de lo mucho que ha avanzado la sociedad, todavía existen prejuicios que estigmatizan a estas mujeres catalogándolas de “malas” y/o “desnaturalizadas” por estar “regalando” a sus hijos.

Estas aseveraciones pueden estar basadas en una visión parcial y frecuentemente desinformada, ya que las mujeres que ceden a sus hijos en adopción, están eligiendo, optando por la vida y velando por el bienestar de sus hijos o hijas, para que crezcan en el seno de una familia que les otorgue los cuidados, atenciones y el cariño necesario e indispensable para su desarrollo sano e integral.

Son mujeres que en lugar de buscar una forma de interrumpir su embarazo, eligen luchar por una alternativa mejor, en un acto de entrega y amor incondicional, ya que en la mayoría de los casos, esta decisión se debe a que no tienen los medios económicos necesarios ni las redes de apoyo familiares o sociales para hacerse cargo del hijo que esperan, tampoco cuentan con el apoyo del progenitor y en algunos casos ya tienen más de un hijo.

Pasan por un momento de inseguridad, inestabilidad y precariedad en el que asumir su maternidad podría exponer al niño o niña a desarrollarse en un entorno perjudicial y sin los cuidados necesarios.

Además de la vivencia de desaliento y soledad, se ven expuestas a la discriminación y el maltrato por parte de sus familiares o del personal de hospitales, hogares, tribunales u otros organismos, lo que hace aún más complejo el escenario e incrementa su sensación de desesperanza y aislamiento.

En la Fundación que dirijo (FADOP) buscamos apoyar y acompañar a estas mujeres, para que puedan tomar una decisión de manera informada, voluntaria, segura, tranquila, discernida y responsable.

En caso que decidan ceder en adopción y posteriormente a la entrega del niño, se trabaja con ellas el duelo que implica esta gran pérdida, integrándola a su historia.

Por otro lado, si  deciden asumir su maternidad, se les apoya y orienta para que desarrollen sus habilidades parentales de la forma más adecuada.

…Rosario sale de su pequeña pieza, con la mente más clara. Sabe que no tiene que vivir esta situación sola, va a intentar tomar lo que considera el mejor camino posible para su guagua y para sí misma.

Es importante educar a nuestra sociedad y desmitificar este acto de entrega. Quienes acompañamos a estas mujeres, sabemos que no es fácil enfrentarse a una sociedad que la descalifica y discrimina, cuando el dolor que supone la espera de un hijo sin apoyo, ya es una muy dura realidad.

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17 jul 2012

Mano blanda con las colusiones

Una comisión asesora del ministerio de Economía entregará su trabajo sobre la Ley de Libre Competencia al Presidente, con el visto bueno del titular de Economía. Lo que se ha filtrado es que no hay acuerdo en ella para penalizar las colusiones y los atentados a la libre competencia con cárcel y que los especialistas prefieren reforzar los mecanismos de la ley que defiende los mercados, y particularmente favorecer la impunidad de las personas que delaten a quienes forman parte del cartel coludido u otro atentado económico.

Esto reafirma la tesis de que en Chile no hay real conciencia de la importancia de defender el rol social del mercado hasta las últimas consecuencias. Estamos ante la paradoja de un país que aplica la economía de mercado, pero que no la defiende realmente. Esto me ha llevado a creer que en Chile existe otra cosa, una economía de oligopolios. Todo esto se traduce en que, además, en general en el sector económico chileno sólo se aplican multas que son completamente marginales para cualquier actividad.

En el extranjero la cosa es distinta, un banco inglés que se colude para fijar la tasa interbancaria, el precio del dinero, con otros bancos de distintos países y de la misma Inglaterra ha sido fuertemente sancionado con alrededor de quinientos millones de dólares de multa y se inició una investigación penal. Los bancos de EEUU también enfrentaran la acción penal.

En Estados Unidos un laboratorio es penalizado por conductas contrarias a la libre competencia con tres mil millones de dólares. Y en ese país las conductas anticompetencia van normalmente aparejadas de investigaciones penales.

Esta asimetría en tratar los temas del mercado probablemente hace la diferencia entre economías realmente competitivas y abiertas con la chilena que cada día está más concentrada, a tal punto que ya se sostiene, con no pocos motivos, que estamos ante un cáncer que llevará al derrumbe del modelo.

Esta materia se pone de moda especialmente a raíz de la sanción penal a que se pueden ver afectos personeros de mundo farmacéutico, que en Chile están afectados por una disposición del Código Penal que aplica penas bajas a los delitos de colusión y que sólo permite sancionar más seriamente en los casos que exista reiteración de la conducta.

Existe una fuerte presión mediática para favorecer la impunidad en estos delitos, especialmente si se considera que se trata de aquellos que junto con afectar aspectos de mercado, en estos casos transgreden  esencialmente el bien jurídico de la  salud pública.

Si el legislador estimara que vale la pena valorar la colaboración por la vía de la delación, debe simplemente premiarse dicha conducta, estableciendo una exención penal a su respecto o alguna atenuante muy calificada, pero no transformar estos delitos en sanciones administrativas en que las pequeñas multas las pagan las empresas, sin afectar su devenir y que hasta se cargan a los costos.

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17 jul 2012

Ser mujer, un desafío diario a la violencia y la muerte

La violencia de género es la violencia que se ejerce en contra de las mujeres por el sólo hecho de ser mujer.Diariamente en el trabajo, miles de mujeres son sometidas a acoso sexual y laboral y a groseras diferencias salariales con los hombres pese a desempeñarse en empleos iguales.

En el mercado de la salud y la previsión, las mujeres están sometidas a violentas desigualdades. En las Isapres pagan planes de salud más caros y de menor calidad, porque al parecer la maternidad no es negocio para estas empresas y en las AFP reciben pensiones más bajas que los hombres, porque viven más tiempo.

Violenta es también la imagen de un Parlamento que en pleno siglo XXI tiene una muy débil presencia de mujeres.

Cada día es más visible y dramática la violencia que sufren miles de mujeres en sus hogares, maltratadas física, sicológica y sexualmente por sus parejas.

Pero la más brutal de estas formas de violencia es el femicidio. Según estadísticas, sólo el 2011, 40 mujeres fueron asesinadas por sus parejas y ex-parejas y en los primeros meses de este año 2012, han ocurrido 15 femicidios.

Mujeres que habían denunciado violencia de parte de sus parejas o que ya no vivían con ellos debido a maltratos reiterados, fueron asesinadas por estos. El femicidio aparece entonces, como el último eslabón de sucesivos actos de violencia ejercida contra la mujer

La gran interrogante es por qué sucede este tipo de asesinatos?

Suceden porque son la más perversa expresión del control y dominio que ejerce el hombre sobre la mujer en sociedades patriarcales que subordinan y discriminan a las mujeres. “La maté porque es mía” es la respuesta que recurrentemente entregan los femicidas después de asesinar a su pareja.

En mi opinión, esta es la razón por la que, pese a que existe en el país legislación en materia de violencia intrafamiliar y femicidio, estos delitos siguen en aumento. Por tanto, es el momento de asumir como país que la violencia contra la mujer y el femicidio es una alarma social y  constituye una categoría particular de violencia.

Combatir el femicidio en toda su complejidad social y cultural, requiere por cierto de voluntad política para hacer una profunda transformación de las estructuras patriarcales, a través de la educación, los medios de comunicación, mejores leyes, más recursos y mejores políticas públicas como también mejor formación a jueces, fiscales y policías.

En nuestra Región, han ocurrido dramáticos asesinatos de mujeres, dejando dolor en sus familias y en el abandono a sus hijos.

He seguido muy de cerca el asesinato de María Nuñez ocurrido en enero de este año en Illapel. La muerte de María, madre de dos hijos y perteneciente a una numerosa familia, ha sido calificado como un suicidio por los policías y la fiscalía de la zona. Esto pese a que desde un inicio los resultados del Instituto Médico Legal de Ovalle, han indicado que se trata de un homicidio.

Han transcurrido 5 meses y la investigación no presenta avances significativos, lo que me llevó a solicitar al Fiscal Nacional Sabas Chahuán que se ocupe de esta situación y dar una señal de justicia a la familia Núñez que está inmersa en un profundo dolor.

El silencio ante el asesinato de una mujer solo ayuda a dejar en la impunidad a los femicidas.

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17 jul 2012

Silva Cimma, pequenes y la “constitución fascista”

Tras la guerra civil de 1891, la era del salitre resultó implacable con los sectores populares del país. La mesa de los pobres contrastaba con los comedores de los bisabuelos de los actuales dueños del país.

Los desposeídos debieron recurrir al ingenio. Entre charquicanes, cazuelas y empanadas, emergió en las calles el popular pequén.

En el Santiago de 1876, los 46 kilos de harina costaban 2.90 pesos. Pero, en 1898 subió a 7 pesos y en 1909 aumentó a 12,88 pesos. Las alzas para las carnes de res fueron estratosféricas: 34 pesos en 1876, 65,5 pesos en 1898 y 175,82 pesos en 1909.

Gracias al pequén los pobres combatieron la cuaresma forzada a que los sometió la elite gobernante de esos tiempos. Nada, pero nada similar a la elite actual, muuuy buena onda.

Dicen las malas lenguas que los “pequenes” son empanadas sin carne. Craso error.Constituyen una dinastía aparte. Son de tamaño mediano y forma triangular.

Tienen una masa en horno muy suave, animada por un relleno algo “caldúo”, pero consistente. El pino es levemente rojizo, formado por cebolla rehogada con aliños y ají, más algunos trozos de huevo duro. La costumbre republicana sentencia que deben ser consumidos con un café o la clásica taza de té.

Tuve la suerte de conocer a Enrique Silva Cimma, quien ostentaba el record de haberse comido más de 27 en un duelo contra otro ilustre republicano.

La oportunidad se dio debido a una actividad de prensa que debí organizar en el Mercado Central, en el local de la única fábrica de pequenes vigente, de nombre comercial Nilo.

Don Enrique llegó solitario media hora adelantado al evento, con ese andar reposado de los hombres sabios y humildes. Su presencia ayudaría, gracias a su demencial récord pequenero, a formular un llamado para defender este patrimonio culinario. Tuve la suerte de conversar con él antes del evento.

Del tema de los pequenes republicanos fue imposible no saltar de inmediato a uno de los tópicos más interesantes para el líder radical en su actividad intelectual, ética y académica: la constitución del 80.

Según me explicó, la Constitución de Pinochet impuesta a sangre y fuego, estaba destinada a regir a perpetuidad. Acotó que, la propias palabras de Jaime Guzmán, especificaban su misión: “Si llegaban a gobernar los adversarios, estos se verán constreñidos a seguir, una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque el margen de alternativas que la cancha imponga, de hecho a quienes juegan en ella, será lo suficientemente reducido para hacer extremadamente difícil lo contrario”.

Para Silva Cimma todo ello era totalmente opuesto a lo proclamado en 1811 por Camilo Henríquez, en el Catecismo de los Patriotas: “El pueblo tiene siempre el derecho de rever y reformar su Constitución. Una generación no puede sujetar irrevocablemente a sus leyes a las generaciones futuras”, habría dicho el patrono de los periodistas.

Ya en su rol de Profesor Emérito de la Universidad de Chile, Enrique Silva Cimma, presentó en el 2009 su libro “Estado, Gobierno, Ciencia Política y Derecho Público.Principios Fundamentales”, en el cual analiza entre otros temas el asunto constitucional.

En el lanzamiento el radical dijo: “La Carta Fundamental no ha sido consultada de manera democrática, a excepción de las 54 reformas consultadas en el plebiscito de 1989”.

Asimismo, apuntó: “nuestra Constitución es de una base fascista indiscutible, ya que nace de las actas constitucionales aprobadas entre 1974 y 1977, cuyo fundamento se encuentra en las actas constitucionales del Régimen de Vichy, instaurado en territorio francés en 1940 bajo el mando del Mariscal Pétain y en colaboración con el régimen nazi”.

En su clase magistral, Silva Cimma explicó además que los “constituyentes” miembros de la Comisión Redactora y el Consejo de Estado fueron designados por un dictador, sin ningún representante de orientación democrática. Otra comisión secreta revisó y adecuó el texto del Consejo de Estado.

Ni mencionar que fue “aprobada” mediante un fraude electoral. Así de categórico fue el abogado ese día 22 de diciembre, soberbio en su cátedra.

Cuando muere un hombre destacado se hace más acento en sus logros generales y no en lo específico, ello evita ir al hueso respecto a las ideas del notable ausente y que incomodan a quienes co administran el poder.

La Concertación se ha negado a convertir como reforma primordial pos dictadura una asamblea constituyente, que nos libere de este legado fascista-nazi. Silva Cimma no dejó esa bandera abandonada como tantos otros.

Estoy seguro, mientras sus familiares lamentan tanto su ausencia, nadie del mundo partidario citará sus frases más preclaras sobre nuestra constitución nefasta.

Por los medios controlados sólo se escuchará sobre su consecuencia, nobleza, capacidad de acuerdos y todos esos valores propios de su ADN espiritual. Obviarán evidentemente el poderoso mensaje de este hombre que amó tanto la República e interpreto así: vivimos hace 38 años en una Francia ocupada, atiborrada de colaboracionismo.

Mi humilde homenaje a un hombre de la elite que un día tuvo la calidez para conversar con un periodista de medio pelo, en el más humilde diálogo republicano de una tienda de pequenes, ya entrado el siglo XXI.

Un hombre así, ciudadano del Chile que no volverá, tenía que partir de viaje un 14 de julio con una sencilla valija ataviada con tres ternos: ¡Libertad, Igualdad y Fraternidad!

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