05 nov 2012

Ausencia de autoridad presidencial

Una costumbre republicana parece haber desaparecido en el transcurso del actual Gobierno, pues la autoridad –principio esencial en el régimen presidencial- del Primer Mandatario ha sido subordinada a lo que dicen o dejan de decir los presidentes de la UDI y RN.

Aun más, la autoridad presidencial se ha visto subordinada a lo que, sin asco, ya han dicho Manuel José Ossandón, Vicepresidente de RN e Iván Moreira, Vicepresidente de la UDI: este último, sin escrúpulo alguno, estimó que los cambios de gabinete lo deciden los partidos y no el Presidente de la República.

La guinda de la torta, el Ministro Golborne no quiso privarse de un derecho que a estas alturas parece establecido: hacer campaña, en el ejercicio de su cargo, por los candidatos de la derecha en las últimas elecciones municipales. Se “auto-felicitaba” incluso, de haber visitado 33 comunas en solo 2 días.

Mala noticia para Golborne, pues entiendo que perdió en prácticamente la mitad –o más- de todas ellas. En suma, el “intervencionismo electoral” del Gobierno parece no tener límites y la autoridad del Presidente depende no solo de los partidos, sino que además de sus propios ministros.

Ya le pauteó el cambio de gabinete el Senador Novoa: esta semana es el límite. Y el sentido común indica que a los dos “presidenciables” de la derecha, se sumarán los que tienen aspiraciones parlamentarias. No solo ministros, sino también subsecretarios, intendentes y gobernadores.Es decir, la fuga desde el seno del Gabinete va a ser total. Inédito, por decir lo menos.

Ahora bien, los partidos parecen tener más astucia que un Presidente desautorizado: ellos eligen cuando y quienes salen, y le dejan al Mandatario, imagino yo, la difícil tarea de decidir quien entra.

Comprenderá el lector que ingresar al Gabinete, en el contexto de un Presidente sin autoridad y de un Gobierno minoritario derrotado electoralmente, será para quien “acepte” , casi una decisión heroica, que lo hará digno merecedor de una medalla.Si alguien está disponible a “aceptar” la invitación del Presidente a formar parte de su elenco, ello me parece, de antemano, meritorio.

Pero no todo queda ahí.El Presidente Piñera ha tenido que reunirse con los Ministros Golborne y Allamand para solicitarles que al momento de salir del Gabinete, no se distancien del Gobierno, o no lo critiquen. Se comprenderá que tal tarea, aun cuando parezca imposible, será un ejercicio necesario para cualquier candidato que pretenda ser competitivo en una primaria, y derechamente en una elección frente a Bachelet.

Es cierto. Este Gobierno fue incluso un paréntesis más corto que los cuatro años que tiene por mandato. Este Gobierno ya se acabó.

En su lápida política tiene a su haber un registro vergonzoso para la República: errores en el CENSO, manipulación de las listas AUGE –para eliminar las listas de espera por secretaría-, manipulación de la Encuesta CASEN para bajar la pobreza , ministros amonestados por la Contraloría General de la República por su intervencionismo electoral y, bueno, el top ten del descrédito, un ministerio del Interior puesto en tela de juicio por el caso “sobreprecios” y por su ineptitud en la entrega de los resultados electorales de la contienda municipal recién pasada.

El Presidente de la República ha permitido la expresión más nítida del neologismo que la literatura especializada suele llamar partitocracia (o partidocracia, si se prefiere), y es lo que hoy por hoy define mejor su mandato.

Pero, si se me permite, este es un resultado concreto de la ausencia de la autoridad presidencial. Cuando el Primer Mandatario no está disponible para gobernar, es natural que los partidos políticos lo hagan por él.

Al Sr. Larraín y al Sr. Melero solo les queda afinar los últimos detalles de su desembarco del Gobierno, sacar buenas cuentas para las parlamentarias y elegir al candidato que tenga la capacidad de ser el del Gobierno sin serlo. Difícil tarea, aunque no imposible para un sector político capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.

1 comentario
05 nov 2012

Esa vieja conocida

De de vez en cuando se invoca a una cierta “madre de todas las batallas”, sugestiva metáfora que evoca uno de los aspectos más propiamente humanos: la violencia. Ejercida y justificada con renovados bríos contra la naturaleza y nosotros mismos. La tala de bosques ha sido una pasión predominante. El hombre es el lobo del hombre, dijo un filósofo. Debemos hacer del humanismo una experiencia que se viva bajo la forma de odio y agresión, afirmó otro.

¡Sé cruel! La agresión es el único modo de expresar la subjetividad. Que todos se dejen llevar sin culpa por su entusiasmo, recomendaban los estudiantes franceses en mayo del 68.

Una diosa del celuloide declara. “Sí. Me gustan las corridas de toros y el boxeo. ¡Son un festejo de la violencia! Y estoy a favor de ella. Somos violentos, mi trabajo como actriz es mostrar la verdad. Y la verdad es ésa.”

El surgimiento de la propiedad privada en las sociedades primitivas explicaría el nacimiento, desarrollo y universalidad de esta valquiria.

Aunque el primer crimen registrado fuera por envidia o celos profesionales: Caín ensañado con Abel porque Jehová –tenía sus inclinaciones gastronómicas el caballero- ignoró las ofrendas vegetarianas del agricultor pues fueron más de su gusto los corderos sacrificados por el pastor.Lo cierto es que no pudimos ser sin guerras, pillaje y asesinatos, sin astucia y mala voluntad; acaso el factor karamazoviano lo impidió.

Bueno, las cosas progresan debido a su lado malo, decía un teórico. Algo así como que la guillotina fue un avance respecto de la hoguera y otras categorías de muerte lenta.

Cuando las carabelas anclaron en las costas americanas sólo traían símbolos e instrumentos diferentes para excusarla y sostenerla, pues ya era antigua en estas latitudes. Los aztecas aunque cultivaban modales y estimaban al egoísmo signo de mala educación, no tenían mayores inconvenientes para hacer miles de sacrificios humanos en beneficio del Gran Templo y sus dioses.

En el nuevo mundo los conquistadores cotejaron fuerzas con imperios. Éstos, sin la rueda ni pólvora, acumularon riquezas enormes, ciencia, arte, construcciones, conflictos y miserias: “Macchu Pichu, pusiste / piedra en la piedra y en la base, ¿harapo?”

Y fuimos frutos de la violencia. No únicamente de ella pues tenemos registros más variados, pero nos impregnó desde los inicios. Arcabuces, espadas, cruces y “las sábanas de arriba y de abajo”, explican en gran medida nuestra historia. Oro y sangre en los orígenes y también confusas palabras para acreditar el triunfo de una cultura sobre otras. Civilización, espíritu, valores, ideales: melifluas abstracciones cuya música disimulaba astutamente las prosaicas condiciones materiales.

Ciertamente, esta cruel celebridad es ecuménica pero no todas sus formas poseen señorío.Particularmente cuando se institucionaliza, sobrada de atrocidades e impunidad, constituyendo la esencia misma de regímenes políticos de distinta tonalidad.

En la perspectiva hegeliano marxista tuvo prestigio y sentido creador avalado por grandes revoluciones. La humanidad podía estar tranquila, se superaba a sí misma gracias a la función mayéutica de esta comadrona. Optimismo a toda prueba. Sin embargo, después del naufragio socialista se ha desgastado su carácter épico, romántico y feraz. Deshonrada, se vincula a dudosas causas, se vuelve indigna, despreciable, delincuencial.

Ahora somos liberales y devotos del mercado. Entonces, la trasnochada actriz se las arregla para manifestarse en una forma más “espiritual”, como dinero y bien provista de su lógica contante y sonante. Acomodo dúctil, refinado y causal de mayúsculas odiosidades, fácilmente observables. La figura no es nueva (“Poderoso caballero es don dinero”, advertía Quevedo), sólo tiene más relieve y presencia en la modernidad nuestra de cada día.

Tratándose de humanismo, encuentro o equidad, poco puede esperarse de la trinidad: propiedad privada, mercado y plusvalía, como la llamaba el señor de Tréveris. Pues sus potencias nos sojuzgan mientras sus engolados pontífices difunden egolatría y hedonismo, y nosotros lo aceptamos creyendo en sus virtudes heráldicas. Alberto Hurtado se preguntaba si Chile era católico. Hoy, los obispos, con idéntica inquietud, se interrogan acerca de si somos o no solidarios.

Variaciones sobre el mismo tema: el ethos nacional.

Así las cosas, cualquier adolescente comprende sin mucho esfuerzo que si tiene vocación para estudiar pero carece de medios económicos, es igual a que no la tuviera. Aunque, claro, podría ser ayudado mefistofélicamente por el sistema, cuyo maridaje de universidades con bancos transando “carteras de alumnos” retoza en festivos cruceros “por las heladas aguas del cálculo egoísta”. Es el engranaje empresarial anteponiendo el lucro, explícito o encubierto, al derecho a una buena educación gratuita.

Entretanto la oferta continúa estimulando nuestro entusiasmo consumista con pseudo necesidades y placenteras dependencias; frágiles y atractivas seducciones que exigen más y más. Más metálico, se entiende, aunque sea plástico e implique las ferocidades del crédito. Es la verdadera urgencia: “Vento, mucho vento, yo quiero vivir”, cantaba una aventajada heroína de Discépolo.

Ignorar a esa trinidad se paga a un altísimo costo, dice un poeta chileno: pobreza, marginalidad y locura.

Y la jocunda diosa se las arregla para “seguir el corso”, con seguridad riéndose a gritos del Día Internacional de la No Violencia (ni qué decir de esos congresistas nacionales que, postergando sus frecuentes jornadas boxísticas, redactaron una rimbombante declaración en su contra). La vemos saludable y confiada en un mundo exuberante de conflictos armados, ocupaciones militares, armas nucleares, pobreza, explotación económica, destrucción del medio ambiente, prejuicios raciales, religiosos, sexuales.

Pues la violencia no es más que otro rostro del ser humano, no de cómo debería ser sino de cómo es. En otras palabras, un animal poco recomendable.

9 comentarios
05 nov 2012

El futuro de la encuestología en Chile

En mi columna anterior argumenté que, para la elección municipal que acabamos de vivir, había que tener poca fe en la capacidad predictiva de las encuestas. Ello debido a que el escenario político producido por el voto voluntario, sería difícilmente capturable por una industria acostumbrada a un padrón electoral cerrado y con poca variabilidad.

Ciertamente, los resultados electorales de diversas comunas confirmaron mi hipótesis inicial. El factor clave, argumentan casi todos, es que la abstención superó todas las predicciones y cálculos.

Ahora bien, aprovechando la merma en su credibilidad, diversos analistas han comenzado el ejercicio de denostar y demonizar a la encuestología. Se ha sostenido que los estudios de opinión son “instrumentos de poder”que reducen la “capacidad de reflexión de la ciudadanía” y que, muchas veces, son parte de un proceso de manipulación de la sociedad liderado por los actores más influyentes de la vida política nacional.

A mi juicio, estos argumentos resultan completamente exagerados, debiendo distinguirse claramente entre la encuestología-como técnica científica- que busca dar cuenta del estado de la opinión pública en un determinado momento, y el uso que los partidos políticos, candidatos y, especialmente, medios de comunicación, hacen de este instrumento.

Respecto de la encuestología, se debe reconocer que ella, hasta antes de esta elección, y a partir del retorno a la democracia, había alcanzado una capacidad predictiva bastante impresionante, siendo muy pocas las encuestas serias cuyos pronósticos se alejaran más allá del margen de error de los resultados electorales definitivos.

De hecho, las encuestadoras más serias –CEP, CERC, entre otras- o bien no realizaron encuestas en esta elección, o mantuvieron silencio respecto de los resultados obtenidos, por lo que claramente no pueden ser criticadas o cuestionadas aún por falta de rigor.

Asimismo, se hace necesario poner de manifiesto el gran cambio que significa la voluntariedad del voto y el mayor grado de incertidumbre respecto de los votantes efectivos que esta modificación introduce.

Pocos, en estas elecciones, se dieron el trabajo de ponderar sus resultados por variantes demográficas que permitieran establecer cuán probable era que cierta persona fuera a votar, pero quienes lo hicieron, se basaron en modelos y supuestos extranjeros (la abstención se reduce a los más ricos, los más educados, los más extremistas, y a los que enfrentan elecciones muy competitivas), que resultaron no ser completamente correctos para analizar la realidad chilena.

En este momento, todas las empresas encuestadoras que desarrollan estudios de carácter político,deben estar sacando diversas conclusiones respecto de la forma en que deberán trabajar de aquí en adelante.

Así, es posible argumentar que el futuro de la encuestología chilena apuntará a la elaboración de modelos que permitan cuantificar las posibilidades de que una persona vote o no, lo que redundará en resultados predictivos más ajustados a la realidad.

Más aún, cada empresa deberá determinar si estos modelos son replicables en elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales, o si, por el contrario, existen especificidades en cada uno de estos procesos que ameritan ajustes más o menos severos a los modelos y variables utilizadas.

3 comentarios
05 nov 2012

Poner límites a la ambición

Resulta llamativo que esta semana connotados líderes políticos hayan salido a defender la participación de uno de los ministros-candidatos en actividades electorales o proselitistas argumentando que “me gusta la gente que se juega por sus ideas”, sin detenerse a considerar los efectos institucionales que dicha participación implica, especialmente cuando ha sido expresamente desautorizada por la Contraloría General de la República y constituye una abierta deslealtad con el Presidente de la república en un momento especialmente delicado de su gestión.

Tzvetan Todorov, filósofo e historiador que visitará nuestro país durante la presente semana invitado por el Museo de la Memoria y la Universidad Diego Portales, en su último libro “Los Enemigos Íntimos de la Democracia” sostiene que la democracia se ve amenazada en el presente por la desmesura, es decir, por la ausencia de límites a la acción de los individuos, por la voluntad ebria de si misma, por el orgullo de estar convencido de que todo es posible, tendencia que tiene su origen, a su juicio, en la ruptura de la interdependencia de los diversos elementos constitutivos de la democracia.

La democracia, dice Tododov, se caracteriza no sólo por cómo se instituye el poder y por la finalidad de su acción, sino también por cómo se ejerce. La clave es aceptar los equilibrios institucionales entre los poderes públicos y tener presente los límites que las personas y los grupos políticos deben aceptar en la lucha por el poder.

El respeto a la tradición republicana, la aceptación de las normas que regulan las conductas de los que tienen poder, son virtudes políticas que merecerían mayor consideración en nuestro país.

Obviamente es importante que los actores tengan ideas y que busquen que estas se conviertan en mayoritarias, ya que la democracia supone que exista ese debate y que el orden social pueda mejorarse y perfeccionarse gracias a la voluntad colectiva, pero, justamente por ello, es decir, por el interés de consolidar un tipo de régimen que posibilita ese perfeccionamiento, es importante respetar los límites.

La principal crítica que solemos hacer en Chile a los regímenes populistas de nuestra región es justamente esa: la porosidad de las normas y el sometimiento de las instituciones a los deseos de los caudillos. La lógica empresarial llevada al campo de la política, donde todo vale, tampoco es aceptable como norma de conducta en el ámbito público.

La virtud política por excelencia no es la de “jugársela por sus ideas” rompiendo los límites razonables que la ley, el sentido común y una más que centenaria tradición republicana han establecido, sino exactamente lo contrario: la moderación, la templanza, la capacidad de aceptar los límites que una democracia bien asentada impone a la usualmente desmedida ambición política.

1 comentario
05 nov 2012

Tirándose por el balcón

Dificulto que haya existido otro momento desde la recuperación de la democracia en que la derecha haya tenido un peor resultado electoral y político. No me refiero solo a la perdida de los votos, me refiero al mal desempeño de su dirigencia, prácticamente sin excepción.

Finalmente, llegó la hora de pagar las cuentas. Algunos se van de la vida política, en buena hora.Labbé es el ejemplo más notable. Protegido en un tradicional baluarte de la derecha, creyó que podía hacer de todo y decir de todo.Se equivocó. Tampoco supo salir con dignidad: no saludó a la vencedora y siguió cometiendo errores vociferando su pinochetismo hasta el final. Eso es no entender nada de nada.

Pero lo que pasó superó con mucho los efectos puntuales. Esta será una elección que se recordará por muchos motivos, pero en particular por el debate previo sobre el balcón.

En una actitud que hoy se nos presenta como irrisoria, la derecha debatió seriamente, durante una semana, cuál de sus presidenciables debía asomarse a la Plaza de Armas acompañando a un victorioso Zalaquett. De tanto querer asomarse al balcón, terminaron todos tirándose del trajinado balcón.

El oficialismo no dejó lugar a dudas respecto de sus expectativas, y con ello no quedó nada en el misterio en relación a su fracaso. Puso el acento en los mismos lugares donde obtuvo derrotas. Por este grueso error de cálculo, quedó sin conducta luego de un amplio revés que hizo cuanto pudo por magnificar. Su reiterada torpeza estratégica llegó a límites inalcanzados hasta ahora.

Sin lugar a dudas el golpe fue demoledor. En política es más fácil recuperarse de una derrota que del ridículo. Y lo que había pasado daba pie al bochorno. Se podrá decir en el futuro que este fue el preciso momento en el que la derecha se despidió mentalmente de la competencia presidencial, porque supo, sin lugar a dudas, que había perdido.

Para la administración de Piñera el problema fue aún peor que para la Alianza, porque se quedó sin tiempo adicional para realizar los cambios en la primera y segunda línea de la administración. No sólo porque hay un límite cercano para que salgan de sus puestos quienes quieran aspirar al parlamento. En realidad, ésta es la oportunidad para que salgan cuantos se han quedado sin razones para permanecer dando la cara hasta el final por una administración desprestigiada. De más está decir que llenar los espacios vacíos será extremadamente complejo.

Pero en realidad, lo que asoma tras los resultados municipales es temor. Una cosa es la elevada abstención, el encontrarse con un nuevo comportamiento del electorado, y  que los resultados mismos te tomen por sorpresa (eso también le ocurrió a la oposición).Otra cosa distinta es salir perjudicado con la suma de las sorpresas que se dieron.

La derecha ya no tiene un piso sólido sobre el cual apoyar las certezas que la habían acompañado desde el inicio de la transición. Ahora ha quedado instalada la duda. Después de mucho tiempo el oficialismo no sabe si puede confiar en que podrá impedir el doblaje parlamentario en todos los sitios. Cuando fallan todos los cálculos, también se sabe que pueden fallar todas las predicciones. Por eso la desazón es tan fuerte en este sector político.

Se ha puesto de moda, luego de producida la derrota municipal, decir que la administración Piñera ha concluido de facto. Esto es verdad en cierto sentido. Un gobierno se sostiene en el poder que tiene y en las expectativas de poder que genera hacia adelante. Quien haya guardado un mínimo de ilusiones respecto de una posible recuperación política y electoral del oficialismo, tiene que reconocer que ya no le queda nada por esperar. En tal sentido, esto se acabó.

Pero una administración no finaliza cuando se convence de su fracaso de fondo.Termina cuando expira su mandato constitucional.Adquirir conciencia de una situación no acelera de por sí el tiempo.Y el tiempo nunca pasa en vano. Puede ser aprovechado de buena manera. Perdidas las ilusiones, puede que el realismo sea mejor guía que la vanidad injustificada a la hora de preparar el cierre de esta gestión.

Lo que parece del todo efectivo es que, para concluir como es debido, la administración Piñera debe separar aguas de sus precandidatos presidenciales.Ellos a cada rato hacen predominar sus agendas personales por sobre las colectivas, lo que impediría a cualquier Presidente mantener alto su prestigio y conducir a su propio equipo.

La construcción de mayorías estables es la gran tarea política del momento. Por ahora, lo que más tenemos son minorías, más o menos exitosas pero que no son garantía de gobernabilidad. Para los ciudadanos tampoco es una opción aceptable quedarse en el descontento y la crítica a los demás. Así no se construye nada. Mirar desde lo alto y con displicencia como los demás intentan hacer algo en concreto no es digno de nadie.No se puede cambiar el balcón de la arrogancia por el balcón de la indiferencia.

Por más que lo intente, la derecha no está preparada para construir la mayoría que el país necesita. Para evitar el descalabro, sus precandidatos presidenciales han empezado a realizar declaraciones altisonantes del tipo “las opciones presidenciales están abiertas” y “estoy preparado para competir con Bachelet”. A la postre será en vano. Cuando contaron con tiempo y posibilidades, dilapidaron los recursos disponibles. Esa es la verdad.

Pero la derecha tratará de dar vuelta la hoja. El cambio de gabinete obligado de los próximos días les dará el respiro que necesitan para que pasemos a otra cosa. Sin embargo, y a pesar de las apariencias, el oficialismo y sus partidarios estarán orientándose a continuar logrando el empate parlamentario que el binominal les regala.

Así que la iniciativa política ha pasado a la oposición. Aquí los desafíos son enormes, no obstante ello, se cuenta con los suficientes incentivos como para intentar superarlos uno a uno.

Estos desafíos son los siguientes: mantener la unidad de la oposición (que tan buenos y compartidos triunfos les ha entregado); establecer una definición presidencial legitimada ante los ciudadanos; obtener un acuerdo parlamentario compatible con la necesaria competencia en el sector  y, conseguir un acuerdo programático, progresista y realista a la vez.

¿Por qué decimos que la derecha ya no es opción presidencial? Muy sencillo, porque es minoría; porque sus candidatos no le entregan un plus del cual aferrarse; porque entre la UDI y RN prima la competencia parlamentaria; y, porque quien no puede cumplir el programa que tiene, menos puede presentar el programa que Chile necesita.

1 comentario
04 nov 2012

La lección que importa

El Presidente de la República decidió permanecer en Isla de Pascua para alejarse del “ruido infernal” de la política, según su propia definición.No saca nada con descalificar a “políticos” y “periodistas”, pues ello no le ayudará en nada a las soluciones que busca para paliar, aunque sea en parte, la derrota en las recientes elecciones municipales.

En torno a ello valdría la pena preguntarse, en primer lugar, por qué el resultado golpea tan duramente al gobierno, desplazando del epicentro del huracán a los protagonistas directos, los partidos políticos de la derecha y sus candidaturas. Por la sencilla razón que el gobernante cometió un doble grave error en el ejercicio de sus atribuciones y en la conducción estratégica de su bloque político.

El primero de ellos fue su decisión de intentar encapsular o “entubar” la carrera presidencial de la derecha en el gabinete ministerial. Para contener el protagonismo “por fuera” de los aspirantes aliancistas recurrió a una formula explosiva, meterlos a todos a cargo de un ministerio; decisión aplaudida por sus amigos y recibida con obsecuencia por los jefes de partidos oficialistas y elogiada por ciertos articulistas como una gran “movida” estratégica. En La Moneda se respiraba la autocomplacencia por esta aparente “visión de Estado”.

Desde la oposición advertí el conflicto que se iba a desatar por el uso de las funciones ministeriales para lograr la tan preciada candidatura presidencial. Dicho de manera directa: esa decisión política propició lo que acaba de ocurrir: el intervencionismo electoral en gran escala, lo que malamente se ha llamado “presidencializar” las municipales.

Cuando los altos cargos pasan a ser usados como trampolín para ganar la próxima elección no se puede realizar un buen gobierno.

El segundo gran error fue hacer causa común con la UDI en la idea de instrumentar el hiperactivismo que permiten los ministerios para afirmar las candidaturas en apuros.

Con ello se ganaría la “lealtad” de los ediles por los favores concedidos. El presidenciable sellaría una imagen de “salvador”. Esa sería la mística donde no la hay.

Entonces se dio “manga ancha”. No había que reparar en gastos, ya que en realidad lo que pretendían decidir eran las futuras presidenciales.En la cúspide del poder se vivió en una burbuja. Hoy no sacan nada con “echarle la culpa al empedrado”. Para rectificar hay que reconocer el error.

El “ruido infernal” que debe terminar es el que provoca el intervencionismo electoral desde el gabinete. Solicitamos no más ministros en campaña.

No cabe duda que el cambio de gabinete es importante. La expectativa no es menor, deben acabar las malas prácticas. Se requieren seguridades que no se repetirán. Si no fuera así, en el Ejecutivo recaerá la responsabilidad política por una nueva conducta de intervencionismo que altere y enerve el clima nacional en el curso de la contienda presidencial.

Que el buen espíritu republicano sea lo que prevalezca, es lo que Chile espera.

1 comentario
04 nov 2012

A democratizar los municipios

Josefa Errázuriz, flamante Alcaldesa de la Providencia dijo a la ex Presidenta Bachelet, al momento de recibir su llamado de felicitaciones: “Presidenta, la forma de hacer política en Chile, cambió”. No podríamos estar más de acuerdo, la solución a los problemas de una institucionalidad política desgastada, corroída por malas prácticas, absolutamente ajena al sentir ciudadano, no puede provenir de las cúpulas.

Si la oposición quiere formular un Nuevo Proyecto País, con el cual construir una Nueva Mayoría y conquistar el gobierno no lo puede hacer sólo esperando a santa Bachelet, la forma de hacer política en Chile, ha cambiado.

Lo dijimos en una columna anterior: “Los movimientos ciudadanos llegaron para quedarse”, efectivamente, analizando la Región Metropolitana vemos que los triunfos de candidatos democráticos en Huechuraba, Independencia, Recoleta, Santiago, Providencia, Ñuñoa, La Reina y Peñalolén, no pueden explicarse sino por la activa presencia de los movimientos ciudadanos.

Vemos casos emblemáticos como Santiago, Providencia y Ñuñoa, donde las organizaciones ciudadanas jugaron un rol de primera línea para construir procesos unitarios en un gran arco de partidos y movimientos sociales y políticos.

Constatamos como la solidez de organizaciones sociales en La Reina y Recoleta, comunas por largos años controladas por alcaldes autoritarios, ha contribuido a que estas comunas accedan a gobiernos comunales más democráticos. Todas estas evidencias muestran claramente que hoy, el mundo social es un actor fundamental,

Debemos dejar en claro que la gran mayoría de los candidatos a alcaldes y concejales manifestaron públicamente su voluntad, disposición y compromiso con las organizaciones ciudadanas, para apoyarlas, otorgarles espacios para su acción, generarles competencias, y aportar a la formación de más y mejores líderes.

Los nuevos alcaldes y concejales no pueden seguir prescindiendo de las organizaciones sociales, muy por el contrario, deben buscar su apoyo y actuar en conjunto con ellas. Los municipios deben abrir sus puertas a sus vecinos y a sus organizaciones, fomentar y promover la organización ciudadana, otorgándoles accesos a espacios para el desarrollo de sus actividades, ayudarles a adquirir competencias para formular proyectos con fondos concursables y apoyar su financiamiento.

Sin un mundo social organizado y participativo, será muy difícil emprender la verdadera democratización de los municipios y del país en su conjunto. Probablemente muchos alcaldes y concejales se verán tentados a mantener las actuales prácticas de gestión, o serán asimilados por el sistema y no generarán cambios efectivos.

De la gente y sus organizaciones dependerá que esto no suceda, ellos han empoderado a una cantidad importante de concejales y alcaldes, ahora deberán exigirles que se alineen con lo que plantearon en campaña.

Promesas de campaña fueron abrir las puertas de los municipios, iniciar su democratización, transparentar la gestión y sobre todo los presupuestos, pero fundamentalmente, informar a los ciudadanos y pedirles su opinión antes de iniciar cualquier proyecto de envergadura: modificación de Planes Reguladores, intervenciones urbanas importante, nuevos proyectos de inversión cuyo beneficio social no esté claro y cualquier otro proyecto que altere la calidad de vida de la población.

Los dirigentes sociales por su lado, deben asumir la tarea de conducir a sus organizaciones en este proceso y apoyar la formación de nuevas organizaciones. La sociedad civil organizada es el único garante verdadero de un proceso de democratización real de los municipios

Sin embargo, para que exista gobernabilidad de verdad y se generen climas propicios para ejercer la gestión municipal, también deben estar presentes las fuerzas políticas de la comuna, restablecer el diálogo entre todos los actores políticos, pero por sobre todo, instalar un proceso de diálogo permanente entre los actores políticos y sociales será sin lugar a dudas una de la tareas más difíciles.

La ciudadanía desconfía de grandes empresarios, políticos, ministros de estado parlamentarios y todo representante del poder económico/político. El alto nivel de abstención refleja de manera nítida esto y será tarea tanto de los líderes sociales, como de los líderes políticos y de las autoridades municipales, trabajar por la nueva forma de hacer política que ha mencionado la alcaldesa de Providencia.

1 comentario
04 nov 2012

Un triunfo inesperado

Lo que más sorprende del triunfo de la oposición son Santiago, Providencia y Ñuñoa.Carolina Tohá, Josefa Errázuriz y Maya Fernández Allende, tres mujeres, cada una en su estilo, implementaron campañas políticas que terminaron por desalojar a los machos más recios y representativos de la derecha. Todos fogueados alcaldes, que manejaban un eficiente aparato municipal y que anticiparon apoteósicos triunfos.

En términos generales, tampoco es un gran triunfo ni una magna derrota. El número de habitantes de los municipios gobernados por la Concertación más el PC, no alcanzan el 50% de los habitantes del país. Lo que naturalmente impide el regocijo y solo alcanza para una satisfacción moderada por la incógnita de la estruendosa abstención, a la que se acogió el 60% de la población electora.

Al interior de los conglomerados tampoco hay mucha novedad. La UDI está 2% arriba de RN. La DC y el PS se ratificaron como los principales partidos opositores, estableciendo más de un 5% de distancia con el bloque de izquierda propugnado por el PPD, PRSD y el PC.

El oficialismo está todavía ensombrecido por el impacto mediático que generó el triunfo de las ahora llamadas “chicas superpoderosas”. La Moneda solo atinó a anunciar el esperado cambio de gabinete, antes que el presidente se ausente del país. Los presidenciables de la derecha están divididos por las diferentes estrategias que siguieron en la campaña, a lo que suman el desacuerdo por la fecha en que ambos abandonarían el gobierno.

Para la Concertación, la convocatoria a primarias para elegir candidatos ha sido una buena idea y en la práctica ha funcionado. Desde el inicio se postulaba que esto implicaría más democracia y es lo que ha sucedido en las comunas emblemáticas, que tanto resiente el oficialismo. La idea de una mayor participación social en los procesos políticos es lo que está en el centro del nuevo mensaje progresista que encarnan estos resonados triunfos.

Por esto la abstención es lo que más incomoda en la victoria. Se han adelantado algunos a afirmar que es un rechazo al sistema político, a la clase política actual, al conformismo o a la impotencia. Lo más probable es que sea una suma de factores, cuyo eje gira en torno a la escasa convocatoria que tiene -hoy por hoy- la democracia a nivel local. Con todo, se ha dibujado un nuevo mapa político que para la Concertación y sus aliados significa una base de sustentación más sólida de cara a las elecciones del próximo año.

Quizá lo más significativo de las municipales 2012 sea el “rebrote” de una nueva centro-izquierda, que consiguió movilizar a los ciudadanos interesados en los temas públicos y con ganas de participar en las decisiones que les afectan a través de los gobiernos locales.

A fin de cuentas, las nuevas alcaldesas mencionadas buscaron y lograron el involucramiento ciudadano en la elaboración de sus propuestas de gobierno. Al parecer de eso se trata el futuro político del país.

Sin embargo, demasiada gente ha optado por abandonar sus responsabilidades ciudadanas y los dirigentes políticos no pueden dejar de atender las razones subyacentes que motivan esta mayoritaria desafección por el destino de los asuntos comunales.

Después de todo, ellos son responsables de haber legalizados estas conductas y las han convertido en gestos democráticos de rechazo o indiferencia a los gobiernos locales.

Chile no es una democracia ejemplar. En la región nos admiran por nuestra transición pacífica y el crecimiento económico. Pero no por nuestras instituciones políticas, que tienen un carácter autoritario y excluyente, y que son fruto de un consenso artificial. Los ciudadanos han estado ausentes de la construcción de las mismas -un rasgo impropio de una democracia moderna- y desde el 2011 hay un malestar social al respecto, que comenzó por la educación.

La abstención en la jornada electoral pasada tiene su origen en el paulatino alejamiento de las personas de la actividad política, el desprestigio de la propia actividad y sus operadores, y la falta de narrativas que puedan hacer reflexionar a los ciudadanos sobre la importancia que tiene para sus propias vidas las elecciones de la autoridades tanto a nivel local, regional y nacional.

No tenemos otra forma de cambiar las cosas que no sea en una democracia participativa, ilustrada y exigente como pedían los estudiantes.

Aunque, como quedó demostrado en esta jornada municipal, lo más importante en la democracia es que los ciudadanos voten. Y que algunas triunfen contra todo pronóstico.Desde antaño el fenómeno se conoce como vox populi.

5 comentarios
03 nov 2012

Apuntes sobre un Chile mudo

Siempre es triste la verdad, muchachos, lo que no tiene es remedio.

La abstención fue abismal. Amenaza, como un hoyo negro, subsumir todo el sistema político. Habíamos hablado del fin de un ciclo de representatividad pero ahora, tristemente, se comprueba. Y eso no tiene remedio. Las grandes abstenciones en sistemas de voto voluntario rondan el 40 por ciento, no el 60 por ciento como ahora.

Lo que se viene no asegura ser mejor. Los que más se abstuvieron fueron los ricos y acomodados, anunciando que no están ni ahí con su gobierno y sus candidatos, y que pueden volver para apoyar cualquier aventura, demagógica o antidemocrática.

De nuevo, como en marzo de 1973 (cuando no alcanzaron los votos para derrocar legalmente a Allende) se quedaron sin dirección de sus partidos, y como en 1963 (cuando el fracaso electoral de la derecha con J. Alessandri), sin dirección de su gobierno, con un gobierno que queda pero que se va.

Los porcentajes dados por el Servel y el ministerio del Interior bajan a menos de la mitad si consideramos, como corresponde, a todos los ciudadanos.

Así, el partido “más grande”, la UDI, pasa a tener un verdadero apoyo del 7 u 8 por ciento y la ganadora Concertación, con el PC, algo así como el 18 ó 20 por ciento.Se confirma lo que decían las viejas encuestas: la izquierda y la derecha unidas han sido vencidas.

La más castigada, por su público objetivo, fue la derecha. Puede haber sido por comodidad o por seguridad, pero lo más probable es que haya sido por desprecio hacia su propio gobierno y sus ministros.

A Golborne lo encuentran ahí nomás y todos saben que sólo fue un funcionario menor de Paulmann, el rey del retail. No tiene otro mérito que el haber aparecido en TV con los mineros cuando el milagro de los 33.

A la izquierda tampoco le fue bien. Los alcaldes que sacó los sacó con los votos de la Concertación. Ballesteros se perdió. El PC subió muy poco, con votación incluida de la IC, y Camila Vallejo no sumó los votos que todos esperaban. Es difícil, ahora, que se insista en la Asamblea Constituyente y en la izquierdización de la Concertación, aunque no faltarán los excitados.

Las votaciones reales de las fuerzas políticas, tomando en cuenta lo que debe tomarse, el tamaño de la ciudadanía, es el siguiente, en cifras aproximadas:

Gobierno: 16,5 (RN: 7,8; UDI: 8,7)

Concertación democrática: 13,7 (DC:7,5; PS:6)

Por un Chile justo: 11 por ciento (PPD:5; PC:3,2;PR:2,9)

PRI: 3,8

PRO: 2,3

Chile está en otra: 0,7 (Chile estaba en otra)

Otros: Casi nada.

Abstención: Alrededor del 60 por ciento.

La niña secundaria que llamó a no votar tuvo un buen aliado en la llamada “familia militar” y en los civiles derechistas que siempre han mirado en menos a los rotos que votan, desde los tiempos de Jaime Guzmán. ¿No habrá otra manera de parar el izquierdismo que ellos ven hasta en el Padre Hurtado y Monseñor Silva Henríquez? Recuerden que muchas y muchos perciben en Camila Vallejo “una mirada diabólica”.

El resultado sólo dejó contentos a los que se preparan para llegar, con el binominal, al Congreso, desde ministros UDI y RN (¿no eran técnicos?) hasta dirigentes del PC. También a los presidentes de partido de la Concertación, particularmente a Walker y Andrade, Escalona se fortaleció.

Los más derrotados de la elección:

El gobierno en su conjunto, repudiado e incapaz. Alcanzó el 17,5 por ciento de los votos de la ciudadanía para alcaldes y el 16 para concejales, menos incluso del escaso apoyo que le daban las encuestas. No fue capaz de detectar la pérdida de un millón de votos, que fue denunciada por algunos opositores. Dejó de gobernar si es que alguna vez lo hizo. El Presidente espera terminar para dedicarse, en 2014, a sus negocios privados que andan cada día mejor.

El ministro Golborne, que se está hundiendo en su propia huachafería.

La ministra Matthei, gran admiradora del encanto y la popularidad de Golborne.

El ministro Lavín y su familia, incluida su nuera.

El ministro Longueira, que vio a muchos de sus candidatos derrotados.

Los presidentes de la UDI y RN.

La Tercera y El Mercurio, que hicieron encuestas e informaciones chuecas.

Otros encuestadores.

La DC de Valparaíso y de La Florida que impuso (con primarias) candidatos malos y nula capacidad de triunfar.

Los de más éxito:

Maya Fernández Allende. La gran triunfadora fue la nieta del Presidente mártir e hija de Tati Allende. Ganó en una comuna donde nadie de la oposición quería competir (algo así como Santo Domingo) en contra de Sabat.

Josefa Errázuriz. Ganó después de una primaria opositora deslavada y convocó a una buena cantidad de votantes.

Los más contentos:

Los ministros que aseguran senaturías con el sistema binominal.

Los subsecretarios que aseguran diputación con el mismo sistema.

El entorno de Michelle y Camilo, que ven, con realismo, muy cerca el retorno a La Moneda.

Los que aspiran, desde la izquierda, a un curul casi seguro en el Senado, también con el binominal.

Walker, que presidió una buena campaña publicitaria de la DC y puede imponer a sus aliados un programa moderado, sin asamblea constituyente, con universidades y colegios privados y sin nacionalización del cobre y del litio.

Es muy triste la verdad, muchachos, lo que no tiene es remedio.

5 comentarios
03 nov 2012

¡Cambien la regulación para construir la torre!

Es un hecho cierto que estamos viviendo en una burbuja inmobiliaria, aunque quienes se desenvuelven en el negocio de la construcción lo nieguen y por ello consideramos atingente dar a conocer una situación puntual que retrata de cuerpo entero a aquellas autoridades que, en lugar de exigir el cabal cumplimiento de las normas urbanísticas establecidas por ellas mismas, se allanan a cambiar las reglas del juego para así facilitar ciertos lucrativos emprendimientos privados.

El precio del suelo se ha ido a las nubes y ello sucede particularmente en la céntrica comuna de Providencia, cuyo nuevo Plan Regulador Comunal (PRC) está vigente desde su publicación, el 23 de enero de 2007 en el Diario Oficial, después de años de análisis muy acuciosos elaborados por los arquitectos de su Asesoría Urbana. Dicho sea de paso, digamos que la Municipalidad de Providencia se creó el 15 de julio de 1897, siendo su primer alcalde don Ernesto Lafontaine.

Tal como lo expresó el derrotado alcalde Cristián Labbé en la Memoria de ese PRC, este instrumento normativo “constituye la culminación de un largo e intenso proceso de estudios, debates y trabajos de las autoridades, los técnicos, los residentes y los usuarios de la comuna”. En su presentación Labbé aseguraba que los contenidos del PRC eran muy respetuosos del patrimonio existente en el territorio jurisdiccional.

En términos generales los PRC definen los usos de suelo y las normas de edificación para los diferentes sectores, listándose asimismo las distintas categorías de vialidades.

Su Título 5 está referido a las áreas, zonas e inmuebles protegidos, ya sea por el Consejo de Monumentos Nacionales, conforme a la Ley Nº 17.288, como por la regla denominada de “Conservación Histórica”, que es un resorte exclusivamente municipal.

En las páginas 48 y 49 de la Ordenanza de este PRC se identifican con suma claridad las 72 edificaciones protegidas bajo el concepto de “Conservación Histórica” y una de ellas es el Colegio Universitario Inglés, que tiene su propia iglesia, localizado en la Av. Andrés Bello 1365. Sobre esta misma importante avenida, por sus características arquitectónicas, las Embajadas del Perú y Francia también cuentan con esta protección.

Este tipo de valiosos inmuebles solo se pueden demoler si están en riesgo latente de derrumbarse y para ello se debe seguir un procedimiento bastante estricto en el papel que no siempre se cumple. Afortunadamente y a pesar de los efectos del terremoto de febrero de 2010, ninguna de estas propiedades sufrió daños de tipo estructural y por ello no ha sido necesaria la llegada de las picotas y los bulldozers.

El tramo que ha tenido la más alta plusvalía en esa comuna es precisamente la Avenida Andrés Bello y por ello en los predios que la enfrentan observamos cómo han desaparecido varias amplias casonas, obviamente desprotegidas en el PRC, las que han sido reemplazadas por torres generalmente de oficinas. Recordemos que, entre otros, el elevado Costanera Center está situado en esa misma avenida.

El Colegio Universitario Inglés, como vimos, de “Conservación Histórica”, le pertenece a las monjitas españolas de la Congregación Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús y como el terreno que ocupa ha estado aumentando de precio en el mercado, se coordinaron con una constructora para aprovechar el boom inmobiliario, pero para ello era indispensable que las autoridades locales, siempre tan comprensivas y buenas personas, eliminaran la protección patrimonial asignada al colegio y capilla en el PRC.

Las religiosas llegaron a la conclusión que la enajenación de una cierta superficie del terreno que ocupa el colegio tenía que ser la más atractiva para que alguien edificara una torre lo suficientemente alta con lo cual la transacción comercial sería interesante para ambas partes y por ello, para el traspaso, eligieron la porción del terreno que enfrenta la avenida Andrés Bello, la vialidad top de la comuna.

Tan pronto las partes se pusieron de acuerdo, se iniciaron las tratativas con las autoridades municipales con el propósito de eliminar la “traba burocrática” que entorpecía la negociación. Ello fue relativamente fácil porque en Chile abundan los avispados : se urdió la fórmula perfecta para reconocer, mea culpa incluida, que los funcionarios municipales se habían equivocado al establecer que el colegio en su conjunto, incluyendo la capilla, estaba tipificado de “Conservación Histórica”.

Con la necesaria formalidad requerida para llevar a cabo la operación rectificatoria del PRC, dicha municipalidad le envió los antecedentes al ministerio de Vivienda y Urbanismo y entre ambos, después de algunos meses, lograron reducir el área protegida de tal forma que solo la capilla mantiene su condición de “Conservación Histórica”. Así fue como el 6 de mayo de 2008 se promulgó el Decreto Alcaldicio denominado solemnemente FE DE ERRATA del PRC.

Con el camino despejado y conforme las libérrimas normas de edificación que tiene la avenida Andrés Bello, la Dirección de Obras Municipales ya en el primer trimestre del 2009, había aprobado un anteproyecto de una torre de 30 pisos en el terreno del colegio, la que se levantaría al costado oriente de la capilla, demoliéndose todas las instalaciones escolares. Como los permisos de anteproyectos caducan al año de emitidos, la municipalidad lo “reaprobó” (sic) en abril del 2010 y desconocemos el status de la situación. Por lo menos, todavía no se demuelen las instalaciones del colegio.

Entendemos que la nueva construcción del establecimiento educacional se ejecutará en lo que quede del predio, detrás hacia el sur de la proyectada torre de 30 pisos, motivo por el cual próximamente, sus alumnos, profesores y administrativos ya nunca más recibirán la luz natural del sol.

No conocemos la opinión que tienen los padres y apoderados de ese establecimiento educacional y en tal sentido estimamos que esta columna servirá para generar el necesario debate al interior de esa comunidad.

Volviendo al tema de fondo que nos motivó a expresarnos, urge saber porqué el anterior Concejo Municipal de Providencia borró con el codo lo publicado, a inicios del 2007, en la Memoria y en la Ordenanza del PRC.

Apelando a la transparencia, quisiéramos que los concejales reelectos se arrepientan de no haber denunciado oportunamente la mala práctica implementada.

Sabemos que estos comportamientos sumisos y mendaces no se repetirán en Providencia porque Josefa Errázuriz, su nueva alcaldesa, de ningún modo aceptará peticiones de esta naturaleza.

8 comentarios